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jueves, 2 de julio de 2015

Cuba y EEUU: ¿y ahora qué?

Por Dalia González Delgado*
 Sinaeeuu-habana-claudia-camps_0Pasó lo que tenía que pasar; lo que estaba anunciado desde el 17 de diciembre. Aquel fue un día histórico; este miércoles, la confirmación de las voluntades expresadas por Raúl Castro y Barack Obama. Luego de 18 meses de conversaciones secretas y otros seis de rondas públicas, Cuba y Estados Unidos restablecerán relaciones diplomáticas y abrirán embajadas en las respectivas capitales.

 De acuerdo con The New York Times, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, planea venir a La Habana para la apertura de su misión el próximo día 22.

 Después de la euforia generada por la noticia, largamente esperada, salta una pregunta: ¿Y ahora qué? Este restablecimiento es tanto un punto de llegada como uno de partida. En términos prácticos, favorecerá la oficialización de canales de comunicación entre ambos gobiernos, lo que permitirá continuar negociando asuntos pendientes.

 Por otra parte, podría conducir al establecimiento de nuevos consulados en ambos países, lo cual facilitaría las gestiones de los casi dos millones de cubanoamericanos que residen en Estados Unidos y de los norteamericanos que nos visiten, así como de futuros negocios.

 Para tener una idea, entre 1902 y 1961 existieron en territorio norteamericano 48 representaciones consulares cubanas, de las cuales casi 30 permanecían abiertas el 1ro de enero de 1959, 15 de ellas con rango de consulados. En la actualidad, con una población emigrada mucho mayor que entonces, Cuba cuenta solo con una oficina consular en Washington.

 La apertura de las embajadas no abre un camino fácil. Falta por ver cómo será el comportamiento de los funcionarios estadounidenses en Cuba, algo sobre lo que el gobierno de La Habana ha advertido en más de una ocasión.

 De acuerdo con la Convención de Viena, que rige las relaciones diplomáticas internacionales, las funciones de una misión consisten en “representar al Estado acreditante ante el Estado receptor; proteger en el Estado receptor los intereses del Estado acreditante y los de sus nacionales, dentro de los límites permitidos por el derecho internacional; negociar con el gobierno del Estado receptor; enterarse por todos los medios lícitos de las condiciones y de la evolución de los acontecimientos en el Estado receptor e informar sobre ello al gobierno del Estado acreditante; fomentar las relaciones amistosas y desarrollar las relaciones económicas, culturales y científicas entre el Estado acreditante y el Estado receptor”.

 Hasta el momento, las rondas de conversaciones oficiales habían estado encaminadas a restablecer las relaciones diplomáticas. Ahora, para Cuba, quedan pendientes otros temas vitales como la eliminación del bloqueo, la devolución del territorio de la Base Naval de Guantánamo, el cese de las transmisiones ilegales de Radio y Televisión Martí y el fin de los programas originalmente concebidos para promover un “cambio de régimen”.

 Igualmente, son temas a negociar las compensaciones por los daños humanos y económicos provocados por el bloqueo al pueblo cubano, y del lado estadounidense el pago por las propiedades nacionalizadas luego del triunfo de la Revolución en 1959.

 Asimismo, las conversaciones técnicas que se han dinamizado después del 17 de diciembre podrían tomar un nuevo impulso. Ahí se incluyen, por ejemplo, las rondas migratorias, sobre derechos humanos, posible cooperación en materia de salud, enfrentamiento a desastres naturales y otros asuntos.

 Como era de esperar, no todos los políticos en Washington recibieron con agrado la noticia, a pesar de que la opinión pública de ese país apoya mayoritariamente el acercamiento. Marco Rubio, miembro del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, ha dicho que bloqueará la nominación de un embajador para La Habana. Pero en la práctica eso no impedirá la apertura y funcionamiento de la embajada.

 El tema Cuba se ha convertido en parte del campo de batalla que es el Congreso norteamericano. Paralelamente, allí se han presentado proyectos de ley que intentan allanar el camino de las relaciones bilaterales y otros que se proponen dificultarlas.

 Habrá que seguirle la pista a cada una de esas propuestas, pues el órgano legislativo es el único con la autoridad para eliminar completamente el bloqueo. A fin de cuentas, las medidas adoptadas hasta ahora por Obama son ejecutivas y eso significa que, al menos en teoría, pueden ser revertidas, aunque en la práctica es improbable que regresemos a un escenario como el previo al 17 de diciembre.

 Cuba ha reiterado que el restableciendo de las relaciones diplomáticas y la normalización de las relaciones son dos procesos distintos. Lo primero ya podemos festejarlo; lo segundo es improbable. Más allá de que la palabra “normalización” se repita una y otra vez en discursos políticos a ambos lados del Estrecho de la Florida, habría que preguntarse si Estados Unidos tiene relaciones “normales” con alguien. No las tiene con Israel que es su aliado, ni con grandes potencias como Rusia o China.

 Estados Unidos es un país con mentalidad imperial, y Cuba un pequeño estado en su área de influencia más cercana. En ese escenario, lo “normal” para Washington sería mandar y que La Habana obedezca, y eso no es lo que buscan las autoridades de la Isla. Se trata, en cualquier caso, y siendo realistas, de lograr una convivencia pacífica entre vecinos con respeto a la soberanía, y cooperando en los asuntos que sean de interés común, en beneficio de ambos pueblos y del mundo.

Fuente: Cuba contemporánea

*Periodista cubana. Colabora habitualmente con Progreso Semanal, CubaSí y Cuba contemporánea, entre otros sitios digitales.

viernes, 27 de febrero de 2015

Roberta Jacobson: Diálogo respetuoso, aunque a veces con muchos retos

Roberta Jacobson en la conferencia de prensa. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Roberta Jacobson en la conferencia de prensa. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Palabras de la Subsecretaria de Estado Roberta Jacobson, en la conferencia de prensa al concluir la segunda ronda de conversaciones sobre el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y EEUU, en el Departamento de Estado, Washington
Buenas Tardes a todos, gracias por venir.
Hoy, 27 de febrero del 2015 funcionarios cubanos y americanos se reunieron en Washington para hablar del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países. La Directora General de Asuntos Estadounidenses, Josefina Vidal, lideró la delegación de Cuba.
Restablecer las relaciones diplomáticas es una de las medidas necesarias para normalizar las relaciones entre ambos países después de estar más de 50 años en pugna. Por ello, hoy fue un día productivo y que nos dio mucho ánimo. El diálogo fue siempre respetuoso, aunque a veces con muchos retos. En él abordamos los requisitos de ambos lados y las diferencias que identificamos en La Habana hace un mes, durante la primera ronda de conversaciones.
Hoy hemos avanzado bien, aunque sabemos que todavía hay diferencias serias entre ambos gobiernos.
Me complace decir que tuvimos el tipo de intercambio constructivo que nos lleva a unas relaciones más favorables. Este espíritu de intercambio también se verá reflejado en los eventos de la próxima semana, donde Cuba mandará dos delegaciones para hablar sobre la aviación civil y la trata de personas, entre otros temas.
El próximo mes de marzo se efectuará otra reunión en La Habana donde irá el embajador Daniel Sepulveda para trabajar con el gobierno de Cuba y ampliar el acceso de información al pueblo cubano. En ese mismo mes una agencia viajará a la capital de la isla para hablar de los cambios reglamentarios en Estados Unidos y fines de marzo hablaremos de la estructura de nuestro dialogo sobre Derechos Humanos.
Por el momento, estamos comprometidos con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas que nos permitirán de la manera más efectiva posible representar los intereses de los Estados Unidos e interactuar con el pueblo cubano. Hoy fue un paso muy importante hacia el futuro y con mucho gusto seguiré trabajando con la Directora General Josefina Vidal.

Preguntas de la prensa

Conferencia de prensa al finalizar las conversaciones entre ambas delegaciones. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Conferencia de prensa al finalizar las conversaciones entre ambas delegaciones. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
  • ABC: ¿Qué progreso se puede lograr en eliminar a Cuba de la lista de estados patrocinadores del terrorismo? La Directora General Vidal dijo que no era una pre-condición, pero es sumamente importante. También, ¿cree usted que las embajadas de ambos países podrían abrirse antes de la Cumbre de las Américas, el 10 de abril?
Creo que el punto de vista nuestro, y hemos sido claros, que los dos temas son distintos, y separados. Entendemos el hecho de que la delegación cubana dé este hecho como prioridad. Para nosotros es importante terminar la revisión que todavía está en curso y desde el principio hemos pensado que teníamos que hacerlo tan pronto como fuera posible. El Secretario (de Estado) hizo hoy algunos comentarios que después reitero, que lo vamos a terminar tan pronto como sea posible según la ley, pero eso y el establecimiento de relaciones diplomáticas son dos procesos separados, y es lo que quiero reiterar.
En cuanto a la cronología, me parece que sí se puede lograr antes de la Cumbre de las Américas. Creo que con el tipo de cooperación que hemos visto hoy, yo soy una líder de esa conversación y de forma optimista, comprometida y reconociendo el trabajo que todavía queda por hacer, me gusta la idea de abrir las embajadas antes, y es muy bueno que fuera antes de la Cumbre.
  • Reuters: ¿Pudieron progresar hoy en el tema del Convenio de Viena sobre relaciones diplomáticas y la libertad de movimiento para los diplomáticos? Yo sé la importancia de eso para Estados Unidos a partir de las ventajas de poder reunirse con los disidentes políticos en Cuba.
Una de las cosas que yo dije entrando a estas conversaciones era que a lo mejor se podían decepcionar un poco, porque no vamos a tener grandes titulares, pero si hemos dicho que son temas de importancia, y sí hablamos de ese tema, y sí creo que hemos progresado. Hubo un espíritu muy cooperador. Eso es importante para nosotros, que la Embajada en La Habana pueda operar de forma que sean conformes con el convenio y los dos estuvimos de acuerdo. Así que creo que sí. Hemos progresado, hemos tenido un espíritu de cooperación, pero más que eso creo que lo dejaría para el diálogo diplomático.
  • Miami Herald: ¿El tema de derechos humanos lo hablaron en algún contexto de las conversaciones de hoy?
Lo que puedo decir es que de un par de maneras y en el sentido que nosotros siempre hemos dicho, en términos de poder vislumbrar una apertura de lo más grande posible, está conocer a todo el pueblo cubano, que es parte de nuestro trabajo. No sé si es directamente relacionado con derechos humanos pero si toca el tema de personas en Cuba, con quienes queremos hablar. Pero creo que para progresar, es una de las cosas que más me ha complacido: hablar de derechos humanos.
Por cierto, hablamos de que ese tema es uno de los más difíciles pero uno de los más importantes. Quizás en el momento haya unos 6 o más diálogos programados, me parece sumamente importante como una medida del dinamismo; y el movimiento de las relaciones hemos hablado como uno de ellos desde el principio. Van desde la aviación civil, hasta la tecnología de informática o la protección de la vida marina. Para nosotros es muy importante el diálogo sobre derechos humanos.
  • Wall Street Journal: ¿Usted dijo que a lo mejor podrían abrir las embajadas antes de la Cumbre de las Américas, pero esto va a requerir otra reunión en La Habana, por ejemplo?
Creo que usted escuchó lo que dijo la Directora General Vidal sobre la comunicación permanente, y me gusta esa frase aunque permanente, me parece implicar que no vamos a dormir nunca, pero si estamos de acuerdo que vamos a seguir teniendo conversaciones sobre muchos de estos temas, que todavía tenemos muchos que resolver. Hemos progresado el día de hoy, pero hay cosas que tenemos que consultar con nuestros superiores, otras cosas donde no tenemos un acuerdo completo. Entonces, ¿en qué forma se va a dar ese diálogo?
No nos queda muy claro, obviamente tenemos secciones de interés ambos y no tenemos que reunirnos cara a cara, pero también creo que en estas últimas reuniones hemos solidificado la importancia de esa diplomacia cara a cara y refuerza nuestra idea de las relaciones diplomáticas; y que tener embajadas enteras es importante para una relación como esta en la que hay diferencias y hay que sobrellevar tantas cosas. Entonces la variable es la comunicación. Entonces no sé qué forma tendrá esa comunicación pero seguirá hasta que tengamos un acuerdo.

Josefina Vidal: Hemos tenido progresos (+Video)

 
Josefina Vidal en la conferencia de prensa. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Palabras de Josefina Vidal, en la conferencia de prensa al concluir la segunda ronda de conversaciones sobre el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y EEUU, en el Departamento de Estado, Washington
Agradecemos en nombre de la delegación de Cuba la acogida ofrecida por el Departamento de Estado en Washington para sostener una nueva ronda de conversaciones sobre el restablecimiento de relaciones diplomáticas y la apertura de embajadas. Hemos asistido a esta reunión con un espíritu constructivo, puedo afirmar que la reunión se desarrolló en un clima respetuoso y profesional.
Tuvimos una buena reunión. Obtuvimos algunos progresos. Por segunda vez, delegaciones de ambos países, nos sentamos en la mesa de negociaciones, como iguales, para discutir los términos del restablecimiento de relaciones diplomáticas y la apertura de embajadas.
Reiteramos en esta ronda la importancia de encontrar solución a un grupo de asuntos, que permitan crear el contexto apropiado para restablecer las relaciones y abrir embajadas en ambas capitales.
En particular, la delegación cubana se refirió al tema de la exclusión de Cuba de la lista de estados patrocinadores del terrorismo internacional, y a la provisión de servicios financieros a la Sección de Intereses de Cuba en Washington, que durante más de un año ha carecido de marco para realizar sus operaciones. Nos sentimos optimistas de que en las próximas semanas podamos ver resultados en estos temas, que nos permitan avanzar hacia el restablecimiento de relaciones y la apertura de embajadas.
La delegación norteamericana nos informó que está trabajando en ambos asuntos. Expresamos nuestra disposición a mantener una comunicación permanente en los próximos días y semanas sobre los asuntos discutidos.
Por otro lado, intercambiamos información sobre las visitas y encuentros técnicos bilaterales que tendrán lugar en las próximas semanas sobre temas como la trata de personas, la aviación civil, las telecomunicaciones, los derechos humanos, áreas marinas protegidas, prevención del fraude migratorio, y los cambios realizados en las regulaciones sobre la implementación del bloqueo en los Estados Unidos.
En esta reunión, la delegación de Cuba ratificó la disposición a continuar el diálogo y a avanzar en las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos sobre bases de respeto, igualdad soberana y reciprocidad. Confiamos en que entre nuestros dos países se puedan establecer relaciones civilizadas de convivencia, y que seamos capaces de reconocer y respetar nuestras diferencias para, como vecinos, identificar áreas de interés mutuo para cooperar en beneficio de nuestros países de la región y del mundo.
Muchas gracias
Video.

Ronda de preguntas

  • NBC News: El Secretario de Estado John Kerry dijo antes que el asunto de la eliminación de Cuba de la lista de países de Estados patrocinadores del terrorismo es un tema separado del de la apertura de las embajadas, ¿usted ve la eliminación de Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo como la precondición antes de establecer o abrir embajadas? , y ¿Cuba estaría dispuesta a pensar en devolver a Assata Shakur, que es una de las demandas del Congreso para la normalización?
Josefina: No hemos establecido enlaces ni lazos, entre abrir embajadas y eliminarnos de la lista de países terrorista. Hemos dicho que para Cuba es importante que este tema se resuelva, en un proceso hacia restablecer las relaciones diplomáticas y no específicamente abrir las embajadas.
En La Habana nos reunimos el año pasado y explicamos que para nosotros sería difícil explicar que Cuba y Estados Unidos han restablecido relaciones normales mientras Cuba todavía figure en esa lista de Estados patrocinadores en donde pensamos que nunca deberían habernos puesto. Nos han dicho que están dispuestos a resolver este problema. En cuanto al otro tema, muchas veces hemos hablado de este tema en el pasado, yo les puedo dar información, nosotros tuvimos un tratado de extradición entre Estados Unidos y Cuba que fue firmado a principios del siglo XX, en 1906.
Ese tratado de extradición después de 1959 no fue respetado cuando Cuba estuvo pidiendo a Estados Unidos que extraditara a miembros de la dictadura cubana que fueron responsables de crímenes terribles en Cuba. Desde el principio de la Revolución ya no funciona este tratado porque no fue honrado por Estados Unidos. Está todavía en vigor pero no funciona. Este tratado tiene una cláusula que dice que no se aplica a ninguna actividad política.
Por lo tanto, Cuba, legítimamente, ha dado asilo político a un pequeño grupo de ciudadanos estadounidenses porque tenemos razones para creer que lo merecen y es hasta donde hemos llegado, y cuando uno concede asilo político entonces no puede entrarse en este tipo de discusiones. Quizá hay muchas cosas más que explicar en términos de respetar los derechos de otros, pero voy a dejarlo en eso, gracias.
  • Telesur: Para resumirlo en dos preguntas, ¿cuál sería el titular de esta reunión? Y ¿cuál es el próximo paso y en qué fecha?
Yo diría que el titular es… en inglés: We have made progress, o sea que el titular en español es Hemos tenido progresos, en la reunión de hoy. Puedo afirmar que logramos aproximar las posiciones de ambos países en relación con los temas que son necesario discutir para este doble proceso de restablecimiento de relaciones y apertura de embajadas.
De manera que puedo decir que soy optimista de que en las próximas semanas podamos tener algunos resultados que nos permitan acercarnos a ese momento, para el cual todavía no tenemos una fecha, para dar el paso ya definitivo de restablecimiento de relaciones y acordar una fecha para la apertura de embajadas.
No hemos acordado específicamente una nueva reunión, pero sí hemos acordado mantenernos en una permanente comunicación en los próximos días y semanas para seguir intercambiando sobre los temas que discutimos hoy, en los próximos días. Es lo que yo puedo decir.
BBC: Usted dijo que la eliminación de la lista de [países] terroristas no era una precondición, es algo que esperan poder resolver pero no es algo que fuera una precondición para abrir embajadas. ¿Están viendo estas dos cosas como “disimilares” [sic]? ¿Se puede abrir una embajada antes de este resultado?
Josefina: No, pero le puedo decir que son dos temas distintos. Primero se restablecen las relaciones, y después se abren embajadas. Es la forma nuestra de verlo. Primero restablecemos relaciones, y después pasamos al próximo paso de abrir embajadas, entonces, lo que estamos diciendo no es una precondición, pero lo que decimos es que es un tema sumamente importante para Cuba. Puedo decir que es prioritario, y esperamos que se aborde y se resuelva en el proceso hacia el restablecimiento de relaciones diplomáticas. Porque como ya dije, sería muy difícil decir que hemos establecido relaciones mientras nuestro país esté todavía en una lista en la cual creemos muy firmemente nunca se nos debería haber puesto.
  • AP: Buenas tardes, gracias por esta oportunidad. Quería preguntarle si estas reuniones técnicas que usted mencionó, incluyendo derechos humanos y áreas protegidas se van a llevar a cabo aún cuando no hay una acuerdo definitivo sobre la normalización, y si la respuesta es Sí, quería preguntarle si ya hay fecha para la reunión de Derechos Humanos, Y quería preguntarle también por qué es tan importante para Cuba que no esté en la lista [ de países patrocinadores] del terrorismo, si vimos el caso de Sudán, por ejemplo, que está en la lista, hay relaciones diplomáticas y Estados Unidos tiene una embajada que funciona en Khartoum.
Josefina: Gracias por sus preguntas, mire, la respuesta a la primera pregunta es que Sí, es posible tener reuniones de carácter técnico independientemente del proceso paralelo que estamos llevando a cabo para restablecer relaciones diplomáticas. De hecho puedo decir que estamos teniendo este tipo de reuniones técnicas desde hace un tiempo.
No es un proceso de reuniones que va a comenzar ahora. Ya desde hace aproximadamente, yo diría que tres años, hemos estado realizando reuniones técnicas, por ejemplo, sobre seguridad aérea, sobre prevención de derrames de petróleo en las operaciones de perforación en aguas profundas, sobre correo postal y lo que estamos haciendo es continuando algunas de estas reuniones.
Por ejemplo, en las próximas semanas vamos a tener una reunión sobre prevención de fraude migratorio. Esto es algo que hemos hecho ya anteriormente; pero también vamos a ampliar un poco la gama de temas sobre los cuales vamos a hablar a nivel técnico. Y por ejemplo, en las próximas semanas vamos a tener algunas de estas reuniones que van a ser nuevas, no las hemos realizado con anterioridad.
Por ejemplo, vamos a hablar sobre “información y telecomunicaciones”, a nivel oficial, entre representantes del Departamento de Estado y representantes de distintas agencias gubernamentales cubanas. Vamos a hablar por primera vez de “áreas marinas protegidas” , un tema de suma importancia para Cuba y para Estados Unidos por nuestro interés en la preservación y conservación del medioambiente que compartimos. Vamos a hablar por primera vez sobre Derechos Humanos.
Ya Cuba había propuesto en julio del año pasado al gobierno de Estados Unidos comenzar a tener una conversación civilizada, respetuosa, recíproca sobre los Derechos Humanos. Hemos recibido con satisfacción la aceptación de esta reunión por parte del Departamento de Estado. Todavía no tenemos fechas específicas, estamos intercambiando ideas, pero tenemos que chequear ambas partes los calendarios de los altos funcionarios de Cuba y Estados Unidos que van a participar. Eso es lo que le puedo decir.
Ah, mire, yo entiendo que hay otros países que tienen relaciones diplomáticas con Estados Unidos independientemente de que están en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, pero para Cuba es una cuestión yo diría que de justicia. O sea, como Cuba está tan convencida de que nunca debió formar parte de esta lista limitada, pequeña, reducida, de países y que hoy en día tampoco se sostiene que se mantenga nuestro país para nosotros se trata de una cuestión de ajustarse a la realidad y de hacer justicia.
Por tanto, yo diría que para nosotros, desde un punto de vista moral, ético, es muy importante abordar este asunto de modo que cuando restablezcamos relaciones estemos dando inicio a una verdadera nueva etapa, nueva etapa en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, sobre bases distintas, sobre bases sólidas, que de verdad representen un cambio cualitativo en el tipo de relación que en estos días estamos discutiendo para comenzar a construir, de eso se trata más bien.
  • La Opinión: Josefina, usted ha dicho que Cuba siente que ha sido injusto su inclusión en esta lista desde 1982, y esto es un tema sobre el tapete. Quería saber si en esta discusión de hoy las autoridades de Estados Unidos les han explicado a ustedes los cubanos cuáles son las condiciones que ustedes tienen que reunir para salir de esa lista de una buena vez.
Josefina: Hemos hablado del tema, por supuesto, no solo ahora. Yo creo que llevamos más tiempo hablando de este tema porque es un asunto que, cuando hemos empezado a hablar ya desde hace unos años Cuba siempre ha puesto sobre la mesa.
Ha sido un tema, yo diría que un tema recurrente en la agenda del lado de Cuba, incluso, en una etapa anterior, cuando todavía no se había tomado esta decisión histórica de dar un cambio nuestras relaciones. Hemos hablado sobre el tema, pero bueno, como es un asunto que compete únicamente a las autoridades de Estados Unidos porque es una ley de los Estados Unidos, es un ejercicio que se realiza por el gobierno de Estados Unidos, yo prefiero dejar ese tema en manos de los representantes de los Estados Unidos para que decidan si decidan si desean abordarlo y en qué nivel de detalles.
Muchas gracias a todos, ha sido un gran placer estar con ustedes y espero que nos volvamos a ver, en mejores condiciones. Muchas gracias, hasta luego.

sábado, 24 de enero de 2015

Cuba y EEUU, al fin con un diálogo que -obvio- no es amor

Por Emilio Marín
 
Cuba y Estados Unidos tuvieron dos reuniones, con el propósito de avanzar hacia la normalización de relaciones. Fue un buen primer paso. Falta mucho para aquel objetivo y a Obama le quedan sólo dos años en la Casa Blanca.

Antes de analizar las reuniones del 21 y 22 de enero hay que decir algo sobre el escenario de ese diálogo entre Cuba y Estados Unidos. Fue en el histórico Palacio de las Convenciones donde es habitual que se reúna la Asamblea Nacional del Poder Popular, las organizaciones sociales, etc. Allí se respira la revolución cubana. Por ejemplo, las delegaciones de Colombia y las FARC buscan allí una solución política a la guerra.
O sea que en cuanto al lugar de las conversaciones, Cuba jugó de local, para decirlo deportivamente. Cuando después de una guerra se firma la paz, el vencido acude a firmar los papeles al campamento del ganador. Que el lector saque sus conclusiones.
Se podrá decir que Roberta Jacobson, Secretaria para América Latina del Departamento de Estado, fue hasta La Habana no porque su país se sintiera derrotado sino porque no quería abrir EE UU a unos cubanos que llegaran alborotando al mundo. En ese caso se podría asegurar que la isla ha sido mejor anfitriona, abriendo su casa a quien durante 54 años -si se cuenta desde la invasión en Bahía Cochinos- se dedicó a tratar de derrocar a la revolución devenida en socialista.
Hay otros aspectos para entender quién cedió, o al menos quién debió ceder más, para llegar a esta ronda de diálogo entre los gobiernos de Raúl Castro y Barack Obama.
Uno de ellos es la histórica liberación de los tres antiterroristas cubanos presos en cárceles estadounidenses desde 1998. Eso fue anunciado en forma simultánea por los dos presidentes el pasado 17 de diciembre, quedando a cargo de La Habana liberar al agente estadounidense Alan Gross y a otro espía de la CIA. En Cuba hubo una enorme alegría por aquellas liberaciones. En cambio en EEUU la ultraderecha -sobre todo la republicana- y la gusanería de Miami pusieron el grito en el cielo ante lo que consideraron una "capitulación" de Obama.
Un último dato sobre la previa a las reuniones: el 16 de enero entraron en vigencia resoluciones de la secretaría del Tesoro y de Comercio de EE UU flexibilizando el bloqueo. Ahora los estadounidenses que quieran viajar a la isla podrán hacerlo por razones familiares, profesionales, culturales, deportivas, etc. Durante la estadía podrán usar sus tarjetas de crédito y traer de regreso productos hasta 400 dólares. Las líneas aéreas podrán volar a La Habana (no se levantaron las restricciones sobre viajes por vía marítima). Los bancos norteamericanos podrán abrir sucursales en Cuba, en cambio las entidades isleñas no están autorizadas a hacer lo propio en EEUU. Las empresas estadounidenses podrán hacer inversiones en áreas informáticas y la construcción, entre otros negocios.
Obama retoma así su política de 2009 de promover una flexibilización al bloqueo. Casi seis años después empieza por fin a darle forma. Es tarde e insuficiente pero es un hecho positivo.
Queda claro quien cambió para poder llegar a los diálogos de esta semana en La Habana.
Dos reuniones.
La primera reunión fue en el Palacio de las Convenciones, el 21 de enero. Jacobson no había llegado aún a Cuba, de modo que la representación estadounidense corrió a cargo de su segundo en la cartera, Alex Lee. Del lado cubano estuvo la jefa de delegación, Josefina Vidal, jefa de la sección de EE UU en la cancillería cubana, acompañada de Gustavo Machín, subdirector del área EE UU del MINREX.
Se habló de la agenda de migraciones. Washington ahora viene cumpliendo con el acuerdo de muchos años atrás, de otorgar 20.000 visas anuales a cubanos que quieren viajar al país vecino por diversas circunstancias, no necesariamente por disidencia política.
El problema es que en simultáneo persiste la vigencia de la Ley de Ajuste Cubano, en EE UU, que propicia la inmigración ilegal con todos los perjuicios para esos cubanos que creen necesario cambiar de aire. Algunos se lanzan al mar y a veces lo pagan con su vida. Esa norma norteamericana incentiva esa corriente ilegal pues estableció la regla de "pies secos-pies mojados": si el inmigrante logra pisar suelo estadounidense tiene derecho a residir y pedir en un año su residencia permanente; si lo pillan en el mar, es devuelto a Cuba.
Ningún inmigrante de otra nacionalidad tiene esa prerrogativa "made in USA" destinada a generar muchos intentos de llegar a La Florida. Si tenía éxito, era usado en la propaganda contra Cuba; si fracasaba, se lo devolvía furioso que despotricara contra Castro; y si había ahogados, el costo también sería para el país de origen.
En la reunión del 21/1 la parte cubana pidió el fin de esa ley, pero Lee dijo que continuaría vigente. Por eso, en su encuentro posterior con la prensa, el número 2 Machín declaró: "al menos hemos acordado que estamos en desacuerdo sobre algunos temas". Una vieja fórmula diplomática para decir que no hay acuerdos pero que las dos partes han podido expresar sus puntos de vista.
La segunda ronda de diálogo, ya con Jacobson en su asiento, fue el 22. El último funcionario estadounidense de su mismo nivel había visitado Cuba en 1980, o sea 35 años atrás. El temario se tornó más político, como debía ser, al conversar sobre cómo restablecer las relaciones diplomáticas interrumpidas desde 1961. Sería una buena noticia para los dos países y también para Suiza, cuya embajada en La Habana suple en parte la ausencia de la representación norteamericana (sólo cuenta con una Sección de Intereses-SINA).
La reapertura de embajadas no sería un trámite tan complejo, pero el problema es que en este tiempo se han acumulado diferendos que demandan una solución previa. La representante cubana reclamó que se solucione el problema del consulado cubano en Nueva York, privado de acceder a servicios financieros por disposición norteamericana. Esto ocasiona graves perjuicios a esa dependencia y a tantas personas que acuden allí con diversos trámites.
Además Vidal-Machín insistieron en que el Departamento de Estado saque a la isla de la lista de países que practican el terrorismo. Estar allí, además de tremenda injusticia, supone como consecuencia directa no poder tramitar créditos internacionales. Un país terrorista no califica para esos créditos, salvo que el terrorismo que practique sean las invasiones a Irak, Afganistán, Libia, Siria, Gaza, etc. En este caso sí tendrá préstamos internacionales...
Derechos humanos.
La representación cubana demandó el fin del bloqueo estadounidense, condenado por la ONU desde 1992. La delegación estadounidense habrá alegado que las medidas de la semana anterior demuestran la buena fe de la administración Obama. Habrán hecho mención que ahora los estadounidenses podrán aumentar sus remesas a familiares en la isla: 2.000 dólares por trimestre en vez de 400.
Pero Cuba no pide limosna sino poder comprar y vender, recibir inversiones, etc., sin que se le impongan previamente resignar su independencia política, soberanía nacional y socialismo martiano.
La excusa norteamericana puede girar en torno a que el bloqueo fue decidido por el Congreso vía ley Helms-Burton (1996). Ese Capitolio hoy está dominado en sus dos cámaras por la oposición republicana. La parte cubana urge a Obama a utilizar todas las prerrogativas para cortar las alas del bloqueo en todo lo que de su cargo depende, pero el problema es doble. Primero, el afroamericano no está dispuesto a levantar el bloqueo sino logra antes de la isla alguna renuncia de peso a su condición de socialista. Y segundo, a ese presidente, aún suponiendo muy buena voluntad que hasta ahora no mostró, le quedan sólo dos años en la Casa Blanca.
Los delegados cubanos no se quedaron en aquellos sentidos reclamos. También ofrecieron colaboración para la lucha conjunta contra el narcotráfico y el terrorismo, y afrontar en común enfermedades como el Ébola o el cuidado del medio ambiente.
La parte norteamericana no quiso tomar la mano que le tendían. Más aún, en la tarde del último día, Jacobson meneó el tema de los derechos humanos, presentado en un comunicado como gran preocupación de las autoridades norteamericanas junto con las reformas democráticas que según éstas se necesitan en la isla.
La respuesta de los delegados cubanos fue educada pero con sentido de contraofensiva. Dijeron que querían debatir cómo están esos derechos en EEUU. Pusieron de ejemplo las detenciones ilegales y las torturas en Guantánamo, así como "la brutalidad y el abuso policial, cada vez más alarmantes, como en los hechos ocurridos en Ferguson y Nueva York, el incremento del racismo y la discriminación racial". También el menor salario que perciben las mujeres trabajadoras.
Esa respuesta fue excelente. Demuestra que Cuba fue con las manos abiertas al diálogo con su hasta ahora mal vecino. Y cuando éste comenzó con agresiones, propias de la esencia de su sistema imperial, la isla cerró los cinco dedos en forma de puño y contragolpeó. La cancillería cubana calificó estas reuniones como positivas, pero advirtió que la negociación va a tener que seguir por más tiempo.
A Jacobson y sus jefes, Obama y John Kerry, les cabe el refrán argentino: "fueron por lana (a Cuba) y volvieron trasquilados".

Tomado de La Arena, Argentina

jueves, 25 de diciembre de 2014

Cuba y los Estados Unidos, otra etapa

Por Luis Toledo Sande*

Obama conversa por teléfono con Raúl. Foto: Casa Blanca.
Obama conversa por teléfono con Raúl. Foto: Casa Blanca.

El pasado 17 de diciembre ocurrió un acontecimiento que merece seguir suscitando irrestricta celebración: regresaron a la patria los tres luchadores antiterroristas cubanos que aún permanecían injustamente presos en cárceles de los Estados Unidos. ¡Ya están en casa Los Cinco! Y también en la misma fecha se produjo un anuncio que, si se quiere entender rectamente su significado, demanda poner en tensión lo más lúcido del pensamiento. El entusiasmo ante la proclamación de algo extraordinario, en gran medida inesperado, no debe servir para que caigan velos sobre la realidad.

Tres días después de los discursos simultáneos, en La Habana y en Washington, de los respectivos presidentes de Cuba y los Estados Unidos, dio indicios de necesaria preocupación en ese sentido el acto de graduación celebrado en un centro escolar habanero. No ha sido el único caso, pero cabe tomarlo como referencia, tratándose de un plantel importante en la formación de jóvenes para que realicen tareas técnicas, especialmente en el área de la bibliotecología. Ello habla de la influencia formadora que sus egresados y egresadas tendrán la ocasión y la responsabilidad de ejercer.
Lo primero que se oyó en el acto no fue la grabación del Himno Nacional, que, cuando se puso, estuvo lejos de ser unánimemente acogida con la adecuada actitud solemne. Antes llegó desde la presidencia una voz que, en representación del centro, con estas o muy parecidas palabras, y de seguro con buenas intenciones, apuntó entre otras cosas: este año “el día de san Lázaro tuvo un mediodía especialmente esperado”, se escogió para anunciar la normalización de relaciones entre nuestro país “y el vecino, así, sin apellidos”. Daba igual que hubiera dicho “sin adjetivos”, o usado otros términos para expresarse.

Lo que el pasado 17 de diciembre anunciaron los presidentes de Cuba y de los Estados Unidos fue el establecimiento, aún no formalizado, de relaciones diplomáticas entre ambos países. Esas relaciones no habría que restablecerlas si la nación norteña no las hubiera roto, como parte de una hostilidad que ha incluido agresiones armadas y sabotajes, para derrocar a una Revolución que se planteó alcanzar la soberanía nacional plena y, por tanto, erradicar la dominación neocolonial que se le había impuesto al país desde 1898, año de la conocida intervención con que la naciente potencia norteamericana frustró la independencia que el pueblo cubano había probado merecer en su lucha contra la Corona española.

Los años de una ruptura de vínculos diplomáticos no deben favorecer que la vuelta a ellos propicie ignorar que entre relaciones diplomáticas y paz, entre relaciones diplomáticas y respeto a la soberanía de cada nación, pueden mediar y de hecho a menudo median distancias mayúsculas. Basta observar con mínima atención lo que ocurre entre los Estados Unidos y países con los cuales esa nación tiene relaciones diplomáticas. Es, por ejemplo, el caso de Rusia, a la que, si de algo pudiera acusarse, no sería por cierto de estar planeando la creación de una nueva Internacional Comunista. O el de Venezuela, cuyos dignos rumbos bolivarianos están siendo también ahora mismo objeto de sanciones por parte del gobierno de los Estados Unidos, de conocida complicidad con la subversión interna que se afana en desestabilizar al país sudamericano para que nuevamente se entronice allí un régimen dócil a la oligarquía vernácula y, sobre todo, a los intereses imperiales.

Ni de Cuba ni del vecino del Norte puede hablarse apropiadamente sin pensar en los apellidos, adjetivos o epítetos que de hecho les corresponden. La primera es un país que se ha propuesto salvar su proyecto socialista y conservar su soberanía nacional, a la que solo podría renunciar si desertara del camino trazado, cuando menos, desde el 10 de octubre de 1868, abonado por la obra y el pensamiento de José Martí y calzado desde el poder revolucionario por la realidad instaurada a partir del 1 de enero de 1959, tras una nueva etapa de lucha heroica. Por su parte, los Estados Unidos son un poder al cual sería no menos que injusto y descortés retacearle el reconocimiento que se ha ganado como potencia imperialista, con todo lo que ello implica históricamente, hecho sobre hecho. Si vamos a llamarlos “el vecino”, para la nación cubana y para nuestra América en general sería suicida restar peso a la circunstancia de que no ha dejado de ser peligroso y de desdeñarnos.

No ha perdido ni un ápice de importancia, sino todo lo contrario, el llamamiento de Martí a conocer las razones ocultas del país que nos invite a unión, y no es ni siquiera eso lo que ofrece hoy a Cuba el gobierno de los Estados Unidos. No ha hecho más, ni menos, que reconocer un dato rotundo: el bloqueo y la hostilidad explícita no han dado el resultado que él aspiraba a conseguir con uno y con otra, y, por tanto, debe cambiar de táctica para lograr sus propósitos, que siguen siendo los mismos. Entre ellos figura que Cuba cambie de rumbo político y se desbarranque por otro en el cual le sea posible someterla a sus designios, como el camino que le fue impuesto de 1898 a 1958.

Entre lo que se le debe apreciar y reconocer a Barack Obama —presidente de la mayor potencia imperialista, no de una Sociedad Filantrópica Internacional—, figura la claridad con que se ha expresado. Si queremos, no digamos desfachatez, sino franqueza; pero no olvidemos que franqueza es el paradero verbal meliorativo adonde ha llegado la asociación conceptual con las prerrogativas de los francos para moverse a su antojo por los territorios galos bajo su dominación.
Suponer generosidad solidaria en el gobierno que —administración tras administración, incluida hasta ahora, por seis años ya, la actual— ha intentado asfixiar por hambre al pueblo cubano, sería un acto de grave ingenuidad, por lo menos. Obama ha dejado palmariamente expresadas sus intenciones, y, si alguien no lo hubiera apreciado así, solo tendría que echar una ojeada a las declaraciones programáticas con que, para no dejar sombra de dudas, la Casa Blanca ha complementado las palabras del mandatario. Tales declaraciones deberían publicarse en Cuba, para que nadie las ignore.
Hay que armarse de paciencia para oír que Cuba estará representada en la próxima Cumbre de las Américas porque el gobierno de los Estados Unidos lo desea para bien de la nación caribeña. Esta asistirá a la cita por libre autodeterminación, y por el reclamo de los países del área, ante los cuales el gobierno estadounidense ha venido quedándose cada vez más aislado, como han reconocido sus más altos voceros, desde el secretario de Estado hasta el presidente. La presencia de Cuba en la Cumbre no será fruto de una política estimulada por los Estados Unidos, sino de un replanteamiento geopolítico, revolucionario, que ha puesto a la región en un camino que no alcanzaron a ver los más claros promotores de la integración en el siglo XIX, dígase Simón Bolívar y José Martí, ni sus continuadores en el XX. CELAC, ALBA, UNASUR, CARICOM y otras evidencias contundentes hablan de esa realidad.
Tampoco idealicemos las posibilidades revolucionarias de nuestra época, minada por una ofensiva ideológica derechista que ha logrado vender como cosa natural las más sórdidas maniobras, por las cuales el pensamiento capitalista pasa como ausencia de ideología, en virtud de concepciones por las que el propio Bolívar y Martí serían hoy considerados terroristas, clasificación que el imperio le ha endilgado de manera criminal a Cuba. Mientras tanto, las agresiones desatadas por los imperialistas y sus aliados, aunque sean guerras y operaciones genocidas, pueden pasar como garantes de la democracia y los derechos humanos, con niñas y niños destripados por bombas “humanitarias”, porque hasta el sentido de este vocablo se ha adulterado en función de tales planes.
Esa es la época en la cual se plantea el inicio de la normalización de las relaciones diplomáticas entre dos países con sistemas políticos y concepciones sociales y culturales diferentes, y, por tanto, con apellidos también distintos. A nadie en su sano juicio debe parecerle mal que esa normalización se ponga en marcha; pero tampoco se debe ignorar la diferencia de intenciones con que se puede promover, o se promueve, desde ambos lados de una contradicción esencial, que no cesará de la noche a la mañana, y que, vista a la luz de la historia, solo podría desparecer por completo si uno de los dos países renunciara al camino que ha seguido hasta hoy. El gobierno de los Estados Unidos no da ningún indicio de querer abandonar el suyo, y tampoco lo da, ni ha de darlo, la Cuba donde una Revolución verdadera vino a defender los ideales de Martí, y a proponerse hacerlos realidad.
Claro que la eliminación del bloqueo puede representar para Cuba un ambiente más propicio para sus planes de lograr un creciente bienestar para el pueblo. Pero son muchas las contradicciones internas en los Estados Unidos, muchos allí los rejuegos y las pugnas en torno al poder, y aún está por verse si el bloqueo se levantará, y, de levantarse, no será para favorecer que Cuba se desarrolle y mantenga su rumbo justiciero. No será para eso que lo deroguen quienes hasta ahora lo han impuesto burlándose de un categórico clamor internacional, que incluye sucesivas y contundentes votaciones contra él en la Asamblea General de la ONU.
El bloqueo también ha aislado a los Estados Unidos, que se ganan la ojeriza incluso de socios que ven cómo sus instituciones bancarias y navieras son multadas, en nombre de leyes inmorales que se imponen sin detenerse ante una extraterritorialidad asimismo inmoral, e ilegal, contraria a los códigos internacionales. Tampoco parece la nación norteña dispuesta a resignarse ante la combinación que apunta a darse entre los replanteos geopolíticos ya aludidos que vienen dándose en nuestra América, y la expansión internacional de los mercados ruso y chino, sobre todo de este último, que tanto se ha colado incluso en el seno de los Estados Unidos.
Debe darse la bienvenida a todo lo que favorezca el normal funcionamiento de las naciones, y el bienestar de los pueblos. Pero no cabe suponer que ese sea el propósito con que, al parecer, empieza a abrirse paso en los Estados Unidos el sentido práctico y de conveniencia, para el propio imperio, que otros voceros suyos han defendido, y que ciertamente pudiera dar mejores resultados concretos para la aspiración de no perder caminos por donde seguir ejerciendo su influencia. A Cuba, a cubanas y cubanos patriotas, no ha de tomarlos por sorpresa ninguna maniobra. Las mismas que el imperio puede verse llevado a poner en práctica, como retomar las relaciones diplomáticas y anunciar el posible cese del bloqueo, serían impensables sin la resistencia con que el pueblo cubano ha defendido su soberanía y su dignidad de 1959 para acá, en una senda iniciada mucho antes.
A la prensa, a la docencia, a los recursos todos de información y formación, en las nuevas circunstancias que parecen advenir les toca un papel aún más inteligente y calador que en tiempos en los cuales todo se haya planteado más en blanco y negro, por el efecto directo de la confrontación sin ambages. Esperemos que a nadie se le ocurra que debemos andar ocultando los apellidos, calificativos o epítetos que corresponda usar en cada caso. Ningún sentido de oportunidad —que puede confundirse con el oportunismo, cuando no con la idiotez— ha de llevarnos a suponer que podemos andar con rodeos cuando se trata de defender nuestra soberanía nacional y la justeza de nuestras ideas, o que es pertinente suplantar con tafetanes “diplomáticos” la claridad meridiana con que debemos defender, sin vacilaciones ni disimulos de ningún tipo, nuestra nación y nuestro proyecto.
Urge igualmente garantizar por nosotros mismos nuestra eficiencia económica, que no es ni ha de ser un fin en sí, sino requisito indispensable para asegurar la felicidad del pueblo. No vaya a ocurrir que la coincidencia, en el tiempo, del deseado logro de esa eficiencia —y de mecanismos y conceptos necesarios en cuanto a política salarial y de precios—, y el posible levantamiento del bloqueo, venga a sembrar en algunos la peregrina idea de que lo alcanzado se deberá a la generosidad del imperio. Mientras este lo sea, no habrá derecho a ingenuidades, como la de creer que ya la lucha ideológica es cosa del pasado.
Tranquiliza en tal sentido, y no causa asombro, el discurso del general de ejército Raúl Castro Ruz en la clausura —con la cual coincidió en el tiempo la graduación escolar mencionada al inicio— de las recientes sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Pero no basta que la vanguardia del país esté clarísima en cuanto a qué está en juego y qué se decide. Es necesario que la claridad siga expandiéndose y profundizándose en la generalidad del pueblo, sin cuyo apoyo, decisivo, no hay obra revolucionaria que valga. Esa es tarea de toda la sociedad, que no es ni debe suponerse homogénea.

Tomado de Cubadebate

*Escritor, poeta y ensayista cubano. Doctor en Ciencias Filológicas y autor, entre otros, de “Cesto de llamas”, Premio Nacional de la Crítica. Mantiene el blog http://luistoledosande.wordpress.com/

viernes, 19 de diciembre de 2014

Primeras impresiones acerca de un nuevo día histórico para Cuba


Por Lohania Aruca Alonso*

     Ayer, 17 de diciembre, día de la celebración de San Lázaro, que representa para los cristianos la resurrección del ser humano frente a la muerte, y para las religiones afrocubanas está dedicado a BabalúAye, el sanador de todas las enfermedades, también se convirtió en un hermoso día histórico de celebración y júbilo popular por el tan deseado regreso a la patria cubana de los tres héroes antiterroristas Ramón, Gerardo y Antonio, quienes se unieron a René y Fernando para reintegrarse a sus familias y al pueblo, que durante 16 años perseveró en la lucha por la libertad de los 5.

     A tan importante y feliz acontecimiento se sumó el anuncio simultáneo por parte de los jefes de gobierno de Cuba, Raúl Castro Ruz, y de los Estados Unidos de América, Barack Obama, del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países, después de más de 50 años de interrupción de las mismas por la parte estadounidense. Esta última novedad resultó más inesperada que la primera, pues, es sabido que verdaderamente constituye un paso audaz y valiente,  dentro de la estrategia general de los EE. UU. hacia Cuba, por parte del presidente Obama, a pesar de que no se procedió al levantamiento total del bloqueo económico, comercial y financiero que pesa sobre nuestro país.

      La liberación y el regreso a Cuba de los 5 ha sido un  hecho feliz y conclusivo. Es un caso cerrado, irreversible. De gran trascendencia porque resalta la importancia de los sentimientos de alta calidad humana, como son la justicia y la solidaridad y la manera en que ellos mueven al mundo, cambian y enriquecen la vida de los pueblos y de las personas. Aquel es un testimonio del avance civilizatorio que transcurre paulatinamente, y que a veces es difícil de percibir, pues,  el salvajismo guerrerista y neocolonialista aún es un escenario que domina a la sociedad humana en la actualidad.  También la restauración de las relaciones diplomáticas entre los EE UU y Cuba se puede ubicar en el marco de, o  como una consecuencia de los grandes movimientos mundiales por la paz, la justicia y la solidaridad con Cuba. Nunca estuvimos solos, ni totalmente aislados en los últimos 55 años de lucha revolucionaria, y esto no puede ser olvidado ni disminuido.  Es un factor de índole internacional, que siempre ha influenciado positivamente el avance de la revolución cubana.

      Por otra parte, la decisión de Obama marca un cambio en la estrategia general de las relaciones con Cuba; aunque otra cosa sucede con respecto a su revolución socialista. No se puede soslayar que para la política estadounidense esos son dos conceptos con significados diferentes, que igualmente tienen tratamientos distintos. Si bien para Cuba, en general, se abre una oportunidad de diálogo con el vecino, que puede franquear numerosas puertas, particularmente en el plano de las relaciones culturales, de la actividad económica relacionada con el turismo y de otras áreas de interés común, bilateral, o multilateral a escala regional o mundial, no me hago ilusiones con un desenvolvimiento similar en otras dimensiones pendientes de la confrontación. Así también lo ha declarado Raúl en su breve discurso de ayer. 

El objetivo central hacia la revolución cubana continúa siendo hacerla trizas, derrotarla, sobre todo frente al mundo donde ocurre un cambio civilizatorio,  y,  en especial, como un medio de debilitar los transformaciones positivas con mira a los procesos de integración en América Latina y el Caribe. Restablecer relaciones con el gobierno cubano significa abrir las puertas no sólo a ciertos beneficios, sino también conlleva la ventaja (el riesgo para nosotros) de influenciar y/o respaldar más directamente a las tendencias no socialistas dentro del panorama de transición de la generación histórica, fidelista, a los jóvenes actores que acceden al poder gubernamental (entrevistos por la política estadounidense como una mala esperanza para el sostenimiento del socialismo en Cuba). El “manto sagrado” de la defensa de los derechos humanos y de la democracia, nada menos verdadero ni más hipócrita, por los constantes violadores de ambos, encubre las aspiraciones de los imperialistas.

     Se afloja un poco la soga que pretendió estrangular a la revolución cubana a cambio de tener en La Habana su embajada (el consulado ya funcionaba), de establecer una comunicación, información e influencia más directa sobre la población. En particular, los mayores “beneficios” se encaminan abiertamente hacia la ampliación y el fortalecimiento del sector no estatal (privado) de la economía. Siguen la lógica propia del sistema capitalista, y del neocolonialismo ya conocido en Cuba antes de 1959.

     ¡Bienvenidos sean los retos que nos ofrece en bandeja dorada el vecino! Solamente basta con leer detenidamente el documento dado a conocer ayer mismo por la Casa Blanca acerca del anuncio de Obama y las transformaciones que se propone hacer, o repasar atentamente los artículos del “The New York Times”. Les instamos a tal lectura y reflexión sobre la nueva etapa que se ha abierto en las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba con el fin de apreciarla con mayor exactitud y desde una perspectiva más realista.

     Ahora le toca a los cubanos y cubanas cuidar de lo que la revolución socialista y el gobierno del Poder Popular -que brota del propio pueblo-, ha realizado con inteligencia, audacia y perseverancia durante los últimos 55 años: consolidar la independencia y soberanía de Cuba, llevar a cabo programas económicos y sociales que elevaron extraordinariamente la salud, la educación y la cultura en general hasta el nivel alcanzado actualmente, reconocido esto  por los medios de comunicación masivos y el gobierno estadounidenses, amén de otros organismos e instituciones de alcance internacional.

Atraer hacia Cuba la solidaridad y el apoyo a las luchas por sus causas justas, expresadas en muchas acciones internacionalistas y desprovistas de chovinismo, egoísmo y de aspiraciones de hegemonía o enriquecimiento a costa de otros pueblos hermanos. Reitero, es por todo lo antes dicho que ¡nunca estuvimos solos, ni aislados del mundo! De lo cual aún no se percata el presidente Obama.

      Ojalá “el arte de convivir como buenos vecinos”, que en su discurso apuntó con gran sagacidad Raúl,  sea el futuro emblema de las relaciones entre los EE UU y Cuba; nada más deseado y deseable. Ese sería un gran paso de avance civilizatorio. Pero, por el momento, sigamos con profunda atención, análisis,  y sin bajar la guardia, el advenimiento y la concreción de los anuncios de ayer.  Recordemos aquella sabia y corajuda sentencia demostrada extensamente en su obra por el historiador Emilio Roig de Leuchsenring: Cuba no debe su independencia a los Estados Unidos (Ediciones La Tertulia, La Habana, 1960). Tampoco ahora le debemos nada; sólo la acumulación de sacrificios, sangre, sudor y lágrimas que por más de cinco décadas nos ha costado alcanzar el primer reconocimiento oficial, por parte de los EE. UU., del valor histórico de estas relaciones bilaterales equilibradas, entre ambos gobiernos.-

La Habana,  18 de diciembre de 2014.

 
* Cubana. Periodista e investigadora histórica y cultural. Licenciada en Historia, con especialidad en Urbanismo. Máster en Ciencias Estudios sobre América Latina, el Caribe y Cuba. Miembro de la UNEAC, la Unión de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción y la UPEC. Cumplió tareas como funcionaria del Servicio Exterior del MINREX en Cuba


jueves, 18 de diciembre de 2014

El principio del fin del bloqueo a Cuba

Por Harold Cárdenas Lema

En una jugada diplomática secreta, los presidentes de Cuba y de Estados Unidos anunciaron simultáneamente el principio del fin en la política de bloqueo sobre la isla. Después de hoy nada volverá a ser igual, por suerte.

Hay días difíciles de olvidar. Al despertar en la mañana del miércoles muy pocos sabían que Cuba no volvería a ser la misma y quedaríamos marcados por la emoción al mediodía cuando los presidentes de dos países tan cercanos y lejanos a la vez, coincidieron en mucho más que el horario de sus discursos. Generaciones completas de cubanos y estadounidenses saben decirte dónde estaban cuando triunfó la Revolución cubana, asesinaron a Kennedy u ocurrió el 9/11. A esto habrá que sumarle este 17 de diciembre: día que marcó el principio del fin del bloqueo.

Todo comenzó con la noticia de que Alan Gross estaba en Estados Unidos. Automáticamente nuestro pensamiento fue a parar hacia el posible regreso de 3 cubanos que estaban encarcelados en Estados Unidos. Y la confirmación llegó pronto. Esto anunciaba uno de los canjes de prisioneros más esperados en la historia, pero la trama no terminaría ahí. Las intervenciones de Raúl Castro y Barack Obama se sucedieron simultáneamente. En cada orilla cada ciudadano vio la que tocaba y luego la del otro presidente. No hubo grandes diferencias en términos de contenido, pero sí era evidente que en cuestiones de comunicación pública nuestros dirigentes tienen mucho que aprender.
Los cubanos vivimos este día deseando que no fuera un sueño y despertáramos en cualquier momento. La euforia en las calles era obvia, la gente riendo sin contenerse y bromeando si no ocurriría algo a última hora que lo arruinaría todo, como ha sucedido en otras ocasiones.
La cuenta de Twitter de René González, uno de los cubanos que sufrió condena en Estados Unidos y ya estaba de regreso en Cuba, era incesante informando sobre los acontecimientos. Este 17 no fue un día habitual.

La expectativa marcó la mañana y la sorpresa, la tarde. Los diarios Granma y Juventud Rebelde que representan la prensa oficial del país quedaron paralizados por el tráfico de lectores. No estaban listos para la envergadura del asunto. Lo cierto es que existieron varias señales de acercamiento en los últimos días en boca de los Clinton e importantes medios de Estados Unidos. Incluso en algunos círculos bien informados de Cuba se comentó sobre “algo” que ocurriría pronto, pero la realidad superó las expectativas por mucho.

¿Cuánto se ha avanzado en las relaciones Cuba-EEUU? El próximo mes de enero vendrá a Cuba una importante delegación a conversar sobre temas migratorios y la Ley de Ajuste Cubano parece tener los días contados. Los tres cubanos que estaban encarcelados en Estados Unidos bajo acusación de espionaje han regresado a la Isla en un canje que permitió el regreso de Alan Gross Estados Unidos y la excarcelación de otras personas que estaban en prisión en el país, pero de los que todavía se habla muy poco.
Obama ha marcado la ruta y dijo públicamente que el bloqueo era una política fallida y su administración está buscando algo mejor para el pueblo cubano y para su propio país.
Son las primeras palabras que dice un presidente estadounidense sobre Cuba en mucho tiempo, en las impera el sentido común y cuentan con el apoyo del pueblo cubano. Desde James Carter la ruta a la normalización de las relaciones bilaterales no estaba tan clara. 

El 17 de diciembre es celebrado en Cuba como el día de San Lázaro y no es descabellado decir que una mano santa hizo esto posible. Ahora es de conocimiento público que el Papa Francisco personalmente apoyó las conversaciones que tuvieron lugar de manera secreto en Canadá y en el Vaticano entre funcionarios de Estados Unidos y Cuba. Sin duda los acontecimientos ocurren más veloces de lo que nuestra mente los puede asumir. Habrá que esperar a mañana para hacer balance sobre este día.

Hoy Barack Obama hizo prácticamente todo lo que estaba en su poder respecto a Cuba. No fue un proceso gradual ni hubo chantaje mediático respecto a quién cede más. La negociación fue en terceros países y sorprendió hasta a los más optimistas. En una conversación telefónica, Israel Rojas, cantante y director del grupo cubano Buena Fe, me decía que “Obama se metió en el agua hasta donde daba pie” y tiene toda la razón. Con poco ruido hemos logrado muchas nueces los cubanos. El principio del fin del bloqueo parece estar cerca. Después de hoy nada volverá a ser igual en Cuba, por suerte.
Galería de fotos: Así celebraban cientos de jóvenes cubanos el regreso a la Isla de los agentes liberados por Estados Unidos, considerados por muchos Héroes de Cuba.

Tomado de su blog en El Toque