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viernes, 1 de enero de 2016
Una misa de Paz sin contratiempos
Acaba de concluir la misa por la Paz en la iglesia de la Catedral de la Habana con la asistencia de unos cientos de feligreses que, como de costumbre, asisten a esta ceremonia religiosa. La misa fue ofrecida por el cardenal Jaime Ortega quien pidió reconciliación entre todos los cubanos, los que vivimos en Cuba o fuera de ella, y destacó que sólo el amor y el perdón entre todos será un medio válido para una verdadera y pacífica renovación de nuestra nación cubana. Las palabras del Cardenal fueron recibidas con beneplácito por los asistentes a la ceremonia.
La misma transcurrió en paz y armonía, en una tarde calurosa. A pesar que estamos en el mes más frio del año, parece que la “madre natura” nos va a conceder otro mes de esplendido verano. No obstante, bendecido sea, somos una isla del caribe bañada de un refrescante clima que atrae a diferentes personas del mundo desde un Jefe de Estado, un artista famoso o hasta un simple turista.
Pero siempre en la viña del señor hay quienes intentan manipular la realidad y publicar en las redes que son “vigilados”, “amenazados”, “desaparecidos”. A esos curiosamente puede vérseles después disfrutando en hoteles, recibiendo premios, comprando pacotilla en las tiendas o importándola desde el exterior. Una pieza sin dudas anacrónica en un escenario de paz espiritual.
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Publicado por M. H. Lagarde para Cambios en Cuba el 1/01/2016 06:05:00 p. m.
viernes, 18 de diciembre de 2015
Sobre el burocratismo y la burocracia. Un tema importante para el VII Congreso del PCC
Por Darío Machado Rodríguez*
El
tema de la burocracia y del burocratismo sigue estando vigente en el
conjunto de desafíos principales del sujeto político de la construcción
social de orientación socialista en Cuba, y lo estará por mucho tiempo,
dadas las raíces de este fenómeno social y por sus consecuencias.
El burocratismo, cuyos efectos son inversamente proporcionales a la democracia, afecta el funcionamiento sano de la sociedad en todos los órdenes, es económica y culturalmente pernicioso e irrita a la ciudadanía.
En los últimos tiempos, y al calor de los debates que generan las transformaciones socioeconómicas en curso en el país y por los importantes y difíciles desafíos que enfronta la sociedad cubana, este fenómeno negativo es tratado con mayor frecuencia
.
A lo largo del proceso revolucionario cubano hemos experimentado diferentes procesos de ofensiva antiburocrática y en el orden organizativo y de formación se ha trabajado en la eliminación de sus causas, sin que podamos decir que ya no es un problema socialmente relevante, antes bien es de la mayor importancia y actualidad. Vale entonces recordar como introducción a este breve texto lo planteado por Fidel hace 50 años:
“…creo de todo corazón que el socialismo tiene que cuidarse del burocratismo tanto como del imperialismo. No olvidarse de eso, porque es más peligroso, porque es un enemigo clandestino. (…) Pero es un mal grande del cual no nos damos cuenta, del que no tenemos conciencia. Y, sin embargo, es un gravísimo mal, estorba la producción, consume en tareas innecesarias las mejores inteligencias, consume mucho de la energía del pueblo”.
Primero hay que diferenciar “Burocracia” de “Burocratismo”
Valen la pena unas líneas para establecer con claridad los significados con los cuales entenderemos estos términos.
Burocracia
El término “burocracia”, a diferencia del término burocratismo, no se emplea siempre en sentido peyorativo. Con el advenimiento de la llamada “sociedad de masas”, denominación que alude al crecimiento general, económico, tecnológico, industrial, poblacional, etc., la burocracia aparece como el aparato administrativo organizado jerárquicamente y pautado por regulaciones estrictas que permite el ejercicio racional del poder, no solo del poder público, de la organización gubernamental, sino también en las estructuras políticas partidarias, comerciales, sindicales, industriales, eclesiásticas, etc. No es que no hubiera burocracia anteriormente, sino que ahora sería un elemento más extendido y omnipresente.
Al constituirse en mecanismos de poder en la sociedad capitalista, la burocracia se consolidó como ente ajeno a la ciudadanía, como aparato al servicio de la dominación del capital sobre el trabajo y como espacio para los privilegios, el nepotismo, la prevaricación, las pugnas entre intereses corporativos, la coima y la corrupción. Para las prácticas burocráticas del Estado capitalista se necesitaba un ciudadano pasivo, aceptador, sumiso.
En la tradición revolucionaria socialista, el rechazo a los abusos de las estructuras de poder del capitalismo instaló en la ideología y la política y en la conciencia ciudadana la interpretación peyorativa del término y junto con ello, la figura del burócrata como persona al servicio e identificado con esas prácticas. Los burócratas suelen identificarse y eventualmente prodigarse favores mutuos, creando en ocasiones redes mucho más perniciosas.
Es con este enfoque que emplearemos en este trabajo el término burocracia.
Cuando emprendimos la aventura de la construcción socialista de la sociedad cubana, se tenía como totalmente ajeno a los revolucionarios, al Estado revolucionario, a las instituciones y organizaciones revolucionarias, el peligro del burocratismo, pero no tardó en comprenderse que en el socialismo persisten profundas contradicciones en la sociedad que resultan generatrices de las tendencias burocráticas.
Burocratismo
El sufijo “ismo” denota la cualidad de sistema, de doctrina, lo que se refiere entonces no a la actividad o sistemas organizativos específicos que emplean los ocupados de la administración y que pueden estar incluso deformados por las prácticas burocráticas, sino a la manipulación espuria en el ejercicio de la actividad administrativa, en la que predominan características formales, estrictas y complicadas que lentifican, obstaculizan y enredan la solución de los asuntos públicos o de otra índole, y en su mayor deformación la inercia, el conformismo, la desidia y la privatización de las posiciones públicas para ilegítimo beneficio individual o de grupos.
El uso popular de estos términos
Cuando los cubanos empleamos habitualmente los términos de burocracia y burocratismo, los referimos habitualmente a los obstáculos y complicaciones que se presentan en los organismos públicos, cuando tenemos que hacer trámites para autorizaciones, reclamaciones, legalizaciones, actualizaciones, registros, altas o bajas, etc. Y naturalmente, no falta razón en esta interpretación, ya que no pocas veces, múltiples factores causales y sus consecuencias hacen el papel de freno a las soluciones a las que tenemos derecho como ciudadanos instalando así en esos espacios de administración pública la desidia, la lentitud, la ineficiencia, la rutina y una plomiza incapacidad, para el cambio y el desarrollo.
En ese tenor, el funcionario devenido burócrata, que se rige por su estructura piramidal y la observancia de la disciplina jerárquica a la que pertenece, pierde capacidad de ubicarse en las necesidades y problemas de la ciudadanía y reacciona exclusivamente a las indicaciones “de arriba”.
En ocasiones estos frenos están lamentablemente matizados por la humillación del público por funcionarios insensibles, cuando no son complicaciones ex profeso para condicionar la coima o el soborno constituyéndose entonces en abuso contra la ciudadanía ya con implicaciones no solo de orden ético, sino también legales.
El burócrata, identificado como parte de una estructura de poder que ha privatizado, ve al ciudadano no como alguien con el derecho a ser debida, correcta y eficientemente atendido, sino como alguien subordinado a su persona, alguien a quien se hace un favor, a quien se le dispensa una dádiva. El ciudadano, a veces un “usuario”, a veces un “impertinente”, debe sentirse agraciado por la atención del todopoderoso funcionario.
Diferentes organismos de la administración tienen departamentos u otro tipo de estructuras para atender las quejas de la ciudadanía; sin embargo, la vida demuestra que esas entidades al ser juez y parte no ejercen adecuadamente la función para la cual están dirigidas. Las dependencias tienen libros “de quejas y sugerencias” que por lo regular no juegan el papel que se espera como mecanismos para mejorar su trabajo, ya que no predomina el sentido de la crítica y de la autocrítica constructivas.
Ahora bien, más allá de su indiscutible importancia, lo anterior se refiere a determinados efectos que las tendencias del burocratismo tienen directamente sobre la ciudadanía, no así a los factores causales que como se dijo arriba resulta esencial conocer y abordar.
Sobre el fondo del problema
Son múltiples las causas de las tendencias burocráticas que pueden desarrollarse en las administraciones a todos los niveles. Sin pretender un listado exhaustivo cabe señalar las siguientes:
- Excesiva centralización de funciones y en correspondencia escasa descentralización, controles exagerados, voluntarismo, desconfianza en los otros, verticalismo, estilo de “ordeno y mando”.
- Administración deficiente por desidia, desinterés, inercia e indolencia.
- Envejecimiento moral, obsolescencia de las estructuras y normativas de funcionamiento de las administraciones.
- Crecimiento y complejización de las necesidades sociales sin una adecuada respuesta organizativa.
- Leyes y normativas deficientes o que se aprueban sin reglamentación o con una reglamentación inadecuada y sin las condiciones apropiadas para su aplicación.
- Insuficiente y deficiente preparación de los directivos, funcionarios y personal administrativo en general.
- Deformaciones provocadas por la entronización en las estructuras administrativas de intereses individuales y grupales espurios.
- Deficiencias en los controles estatales y partidistas de la gestión pública.
- Deficiente información pública acerca de las normativas vigentes y escasez de conocimiento por parte de la ciudadanía generada por el desinterés y la indisposición de estudiar y conocer los mecanismos de funcionamiento de las diferentes estructuras.
- Inexistencia de formas eficientes de control social.
Es importante recalcar que estos “frenos” a la solución de las demandas sociales se generan en lo público, pero no se refieren únicamente a los trámites que necesita hacer la ciudadanía, sino a todo el funcionamiento de las estructuras públicas; no solo a las instituciones que están a cargo de los servicios a la población, sino también a las económicas, las jurídicas, las políticas, las sociales, las culturales. En todas ellas estos elementos pueden frenar la fluidez en la solución de los problemas y desafíos, las necesidades y las demandas de la sociedad. Si esto no se tiene en cuenta no se podrá calibrar integralmente el fenómeno de las tendencias burocráticas. De las características de estos “frenos” se infiere la complejidad del enfrentamiento del burocratismo en la sociedad.
No es posible en un breve ensayo como este proponerse siquiera desarrollar cada uno de estos factores causales de las tendencias burocráticas. Todos ellos interactúan como freno a las soluciones necesarias para el adecuado funcionamiento de la sociedad en sus diferentes ámbitos, planos y niveles. Entre ellos, por ejemplo, el hecho que la propia ciudadanía no se preocupa por conocer detalles legales, normativos y procedimentales en las instituciones públicas y tampoco exige sus derechos con la energía necesaria.
Sin embargo, un eje transversal lo constituye el primero de los descritos: la excesiva centralización de funciones, los controles exagerados, la escasa descentralización, la poca horizontalidad, la desconfianza en los otros, el verticalismo, el estilo de “ordeno y mando”. Este factor causal de las tendencias burocráticas viene de los errores en el entendimiento y aplicación del principio conocido como centralismo democrático.
¿Centralismo democrático o articulación democrática?
Entre los factores enunciados como generadores de tendencias burocráticas, el relativo a la relación centralización – descentralización, verticalidad – horizontalidad, tiene una expresión teórica y práctica en el principio organizativo del centralismo democrático, destacado en la experiencia socialista de Europa del Este y de la extinta URSS en calidad de fundamento de la dirección, no solo del partido, sino también del Estado y de la economía.
El centralismo democrático fue adoptado también en Cuba en calidad de principio organizativo. Inscrito estatutariamente como principio organizativo de la actividad partidista, ha influido notoriamente en todos los ámbitos de la actividad social, como norma y como estilo.
El eje de su fundamentación teórica parte de la conjugación del democratismo con la centralización, concebida como la dirección “desde un centro”, la subordinación de la minoría a la mayoría, de los organismos inferiores a los superiores, para lo cual el polo democracia se garantizaría con la elegibilidad de los órganos y organismos, la rendición de cuenta, el control, evitar la centralización arbitraria, etc. El Estado, la superestructura política, nunca estarían por encima de la sociedad, de la ciudadanía, mucho menos en su contra, antes bien actuarían en dirección a ceder sistemáticamente cuotas de poder para empoderar gradual, sucesiva y ascendentemente a las bases, cultivando la autogestión en todas las esferas de la vida social.
Bajo este principio se desarrolló la organización de los procesos de construcción socialista y con ello se lograron importantes avances en diferentes esferas de la actividad social. Sin embargo, la práctica en los países socialistas de Europa del Este y en la desaparecida URSS, desconoció fatalmente todas las advertencias hechas por Lenin, quien concibió este principio para el partido y luego planteó su extensión a la economía socialista. La deformación práctica afectó también la relación dirigente – dirigidos y neutralizó el principio de la crítica y la autocrítica constructivas.
La modalidad de esperar por los organismos superiores, de considerar ley indiscutible lo decidido “arriba”, de no fertilizar ninguna iniciativa hasta que no estuviese “autorizada”, anuló la creatividad, empobreció y frenó el desarrollo. Estos errores se han cometido también en la experiencia cubana y es preciso alertar al respecto. Hoy es evidente la necesidad de rever críticamente este principio de dirección.
Se necesita una revisión a fondo del centralismo democrático, pensar detenidamente en las derivaciones perjudiciales que ha generado su práctica, estudiar la reorganización de la actividad social con nuevos principios de dirección, más democráticos y participativos, capaces de rescatar y hacer funcionar eficientemente los contenidos originales positivos del centralismo democrático, partiendo de concebir la dirección no como las decisiones “de un centro”, sino como la articulación de la inteligencia y la voluntad colectivas en cada plano y espacio organizativo del país para adoptar las mejores decisiones y actuar disciplinadamente en consecuencia.
Si en la práctica los organismos superiores derivan hacia el verticalismo, el ordeno y mando, el ocultamiento y la manipulación de la información y la formalización de la democracia, terminarán cercenando la creatividad, el flujo de las iniciativas y la promoción de nuevos liderazgos. No es relevante, a los efectos de sus consecuencias, la justificación que se asuma y la intención que se proclame para tal actuación; en los hechos deviene desconocimiento de los derechos de la ciudadanía, la subvaloración del otro, y el freno al mejor desarrollo de la actividad de que se trate. Se derivará en la práctica perniciosa de la consulta para todo, se perderá responsabilidad individual consciente, se apagará el entusiasmo.
Cuando las estructuras encargadas de proponer las personas que deberán ocupar las posiciones de responsabilidad de las diferentes instituciones administrativas y políticas (las secciones, departamentos y direcciones de cuadros. Comisiones, etc.) se rigen por normas y un estilo de funcionamiento que termina por subordinarse a las decisiones del “centro”, a la voluntad “de arriba” sin tener realmente en cuenta a las bases, se acaba desconociendo en la práctica al polo democracia. Los así elegidos se sentirán más dependientes del “centro” que de las personas, estructuras y destinos relacionados con la actividad para la cual han sido situados, los demás verán subvalorados sus criterios. Si imaginamos una derivación piramidal, el resultado será la separación del “centro” de las bases, de las realidades sociales.
Otro tanto puede ocurrir con la burocratización de la vigilancia y el control que puede ser muy severo para unos y permisivo para otros.
Una práctica perniciosa generadora de burocratismo es la que consiste en no mantener los temas abiertos a debate, incluso cuando se toman decisiones que deben ser cumplidas por todos los participantes en una determinada entidad económica, administrativa o política.
Cualquier propósito social necesita organización y direccionamiento para ser asegurado eficientemente. Por tal razón, una vez que se adoptan las decisiones (por ejemplo la aprobación de los Lineamientos), corresponde a la sociedad en su conjunto trabajar en función de su aplicación. Esa labor debe tener entre otras dos características básicas: una se refiere a que si bien las estructuras y el personal especializado son consustanciales a los requerimientos contemporáneos, el modo en que estas actúan debe basarse en la más amplia participación, la consulta colectiva, el consenso, el control popular. La segunda, tiene que ver con el hecho que cualquiera de los lineamientos o incluso direcciones más generales, continúan siendo objeto de debate y análisis, no solo porque puede haber errores en ellos, sino porque las situaciones cambiantes pueden exigir su modificación.
Y ese debate debe ser fluido y la información acerca de su desarrollo debe fluir también con la necesaria transparencia entre las diferentes estructuras y personas involucradas.
La superación de tales insuficiencias y errores es una tarea de alta complejidad, pero estratégica y decisiva, y debe ser abordada por toda la sociedad con la orientación del partido. Esa orientación tiene que fundamentarse en las conclusiones que se deriven del análisis crítico de la experiencia de dirección a lo largo del proceso revolucionario y de la situación actual, y constituye en consecuencia en la actual coyuntura un asunto a ser considerado por el próximo congreso del partido.
En la lógica elemental de toda actividad humana estarán siempre presentes el conflicto y el disenso, el diálogo y el consenso, las leyes (mientras exista el Estado) y las normas, todo para lograr una actuación racional, pensada y más eficaz en función de los intereses. Sin orden, disciplina, normas y sistema no hay actividad humana realmente eficiente.
Por otra parte, en la misma medida en que la sociedad en su conjunto ha avanzado en el orden instructivo, educacional y cultural, y hay más preparación para una productiva participación en las decisiones en general, el centralismo democrático, como principio básico de la organización de la sociedad cubana en transición socialista, debe evolucionar hacia la articulación democrática, un sistema, un modo de actuar, un modo de gestión que se oriente a lograr toda la democracia posible en las diferentes estructuras de dirección de la sociedad, que sea más eficiente en la conjugación de voluntades y en el aprovechamiento de la sabiduría colectiva, que conjure las deformaciones del centralismo y que base su aplicación en principios tales como la disciplina consciente, la unidad consciente de acción, el control social, la crítica y la autocrítica constructivas, la transparencia y fluidez de la información, la práctica de la consulta, el ejercicio eficiente de la participación democrática en la elección de las diferentes estructuras, la rendición de cuentas con las correspondientes consecuencias de aprobación o desaprobación y de reconocimiento de responsabilidades, el debate abierto de todos los temas, entre otros. No se excluye, por supuesto, la capacidad de vetar decisiones, para lo cual deben ser estudiados los posibles casos y elaboradas igualmente las correspondientes normativas y procedimientos.
En el binomio articulación – democracia, el polo democracia es la mayor reserva potencial de inteligencia colectiva y para anular y disolver los intereses individuales y grupales ilegítimos, ya que es el espacio donde están presentes todos los miembros de una comunidad, una agrupación, una empresa, un territorio, una organización, la sociedad en su conjunto, tanto los que tienen responsabilidades de dirección, como los ciudadanos “comunes”.
Se trata de retomar y desarrollar como práctica organizativa y método sistemático de conjurar las tendencias burocráticas en la sociedad cubana, aquello que tan tempranamente como en 1961 explicó y alertó Fidel:
“El método burocrático implica el riesgo, incluso, de sacrificar una serie de principios que son fundamentales para la revolución. Y, sobre todo, hacerle perder –renunciar- a lo que es tan fundamental en la revolución: la iniciativa, el espíritu creador y el entusiasmo de las masas. Porque una revolución es, sencillamente, una tarea de pueblo, no es una tarea de funcionarios administrativos, no es una tarea de dirigentes revolucionarios. Una revolución es una tarea de pueblo. Y el método burocrático está en contradicción absoluta con el principio de la revolución socialista.”
Sobre el papel de los medios de comunicación
Es difícil minimizar la importancia del periodismo revolucionario, en particular el periodismo de investigación, en el combate contra la burocracia y el burocratismo, como parte de los esfuerzos mancomunados en esta dirección.
El incremento de las relaciones mercantiles en la sociedad cubana como resultado de las transformaciones económicas en curso, arropan inevitablemente el fortalecimiento del individualismo y las ambiciones personales desmedidas.
Ya no se aprecian las responsabilidades en las diferentes estructuras –como ocurría en años anteriores del proceso revolucionario cubano-, solo como un espacio para el deber y el servicio a la sociedad. Han surgido deformaciones que se alejan del ideal ético socialista y ocurre con notable frecuencia que por intereses egoístas se desconocen los errores y se defienden las posiciones adquiridas. Es preciso denunciar y combatir estos comportamientos, siempre en el espíritu de acabar con los errores, no con las personas, pero anteponiendo en todo momento el interés de la sociedad en su conjunto.
El periodismo cubano, revolucionario por definición y de probada fidelidad al pueblo, tiene la responsabilidad de participar profundizando en los problemas, informando fehacientemente acerca de las deformaciones y conductas burocráticas, en particular cuando estas se mezclan con el oportunismo, el nepotismo y la corrupción, de servir como instrumento de control popular y de contribuir al enriquecimiento de la cultura cívica de la sociedad cubana y a la creación de un clima de confianza para el debate público de los problemas.
En el ejercicio del periodismo, en particular el de investigación, el periodista debe ser consciente también de su acrecida responsabilidad por los productos mediáticos que genera cuando se trata de situaciones que entrañan deformaciones burocráticas graves, mezcladas con el oportunismo y la corrupción, y ser muy cuidadoso en el tratamiento ponderado, cuidando de no hacer críticas injustas, y velando siempre por el carácter constructivo de sus mensajes.
No será, como se dice al inicio, un mal de fácil erradicación, pero solo con un adecuado diagnóstico de la realidad, decisiones certeras, trabajo constante y sistemático y amplia participación social, será posible enfrentarlo con éxito.
*Licenciado en Ciencias Políticas. Diplomado en Teoría del proceso ideológico y Doctor en Ciencias Filosóficas. Preside la Cátedra de Periodismo de Investigación y es vicepresidente de la cátedra de Comunicación y Sociedad del Instituto Internacional de Periodismo José Martí. (Enviado por su autor)
El burocratismo, cuyos efectos son inversamente proporcionales a la democracia, afecta el funcionamiento sano de la sociedad en todos los órdenes, es económica y culturalmente pernicioso e irrita a la ciudadanía.
En los últimos tiempos, y al calor de los debates que generan las transformaciones socioeconómicas en curso en el país y por los importantes y difíciles desafíos que enfronta la sociedad cubana, este fenómeno negativo es tratado con mayor frecuencia
.
A lo largo del proceso revolucionario cubano hemos experimentado diferentes procesos de ofensiva antiburocrática y en el orden organizativo y de formación se ha trabajado en la eliminación de sus causas, sin que podamos decir que ya no es un problema socialmente relevante, antes bien es de la mayor importancia y actualidad. Vale entonces recordar como introducción a este breve texto lo planteado por Fidel hace 50 años:
“…creo de todo corazón que el socialismo tiene que cuidarse del burocratismo tanto como del imperialismo. No olvidarse de eso, porque es más peligroso, porque es un enemigo clandestino. (…) Pero es un mal grande del cual no nos damos cuenta, del que no tenemos conciencia. Y, sin embargo, es un gravísimo mal, estorba la producción, consume en tareas innecesarias las mejores inteligencias, consume mucho de la energía del pueblo”.
Primero hay que diferenciar “Burocracia” de “Burocratismo”
Valen la pena unas líneas para establecer con claridad los significados con los cuales entenderemos estos términos.
Burocracia
El término “burocracia”, a diferencia del término burocratismo, no se emplea siempre en sentido peyorativo. Con el advenimiento de la llamada “sociedad de masas”, denominación que alude al crecimiento general, económico, tecnológico, industrial, poblacional, etc., la burocracia aparece como el aparato administrativo organizado jerárquicamente y pautado por regulaciones estrictas que permite el ejercicio racional del poder, no solo del poder público, de la organización gubernamental, sino también en las estructuras políticas partidarias, comerciales, sindicales, industriales, eclesiásticas, etc. No es que no hubiera burocracia anteriormente, sino que ahora sería un elemento más extendido y omnipresente.
Al constituirse en mecanismos de poder en la sociedad capitalista, la burocracia se consolidó como ente ajeno a la ciudadanía, como aparato al servicio de la dominación del capital sobre el trabajo y como espacio para los privilegios, el nepotismo, la prevaricación, las pugnas entre intereses corporativos, la coima y la corrupción. Para las prácticas burocráticas del Estado capitalista se necesitaba un ciudadano pasivo, aceptador, sumiso.
En la tradición revolucionaria socialista, el rechazo a los abusos de las estructuras de poder del capitalismo instaló en la ideología y la política y en la conciencia ciudadana la interpretación peyorativa del término y junto con ello, la figura del burócrata como persona al servicio e identificado con esas prácticas. Los burócratas suelen identificarse y eventualmente prodigarse favores mutuos, creando en ocasiones redes mucho más perniciosas.
Es con este enfoque que emplearemos en este trabajo el término burocracia.
Cuando emprendimos la aventura de la construcción socialista de la sociedad cubana, se tenía como totalmente ajeno a los revolucionarios, al Estado revolucionario, a las instituciones y organizaciones revolucionarias, el peligro del burocratismo, pero no tardó en comprenderse que en el socialismo persisten profundas contradicciones en la sociedad que resultan generatrices de las tendencias burocráticas.
Burocratismo
El sufijo “ismo” denota la cualidad de sistema, de doctrina, lo que se refiere entonces no a la actividad o sistemas organizativos específicos que emplean los ocupados de la administración y que pueden estar incluso deformados por las prácticas burocráticas, sino a la manipulación espuria en el ejercicio de la actividad administrativa, en la que predominan características formales, estrictas y complicadas que lentifican, obstaculizan y enredan la solución de los asuntos públicos o de otra índole, y en su mayor deformación la inercia, el conformismo, la desidia y la privatización de las posiciones públicas para ilegítimo beneficio individual o de grupos.
El uso popular de estos términos
Cuando los cubanos empleamos habitualmente los términos de burocracia y burocratismo, los referimos habitualmente a los obstáculos y complicaciones que se presentan en los organismos públicos, cuando tenemos que hacer trámites para autorizaciones, reclamaciones, legalizaciones, actualizaciones, registros, altas o bajas, etc. Y naturalmente, no falta razón en esta interpretación, ya que no pocas veces, múltiples factores causales y sus consecuencias hacen el papel de freno a las soluciones a las que tenemos derecho como ciudadanos instalando así en esos espacios de administración pública la desidia, la lentitud, la ineficiencia, la rutina y una plomiza incapacidad, para el cambio y el desarrollo.
En ese tenor, el funcionario devenido burócrata, que se rige por su estructura piramidal y la observancia de la disciplina jerárquica a la que pertenece, pierde capacidad de ubicarse en las necesidades y problemas de la ciudadanía y reacciona exclusivamente a las indicaciones “de arriba”.
En ocasiones estos frenos están lamentablemente matizados por la humillación del público por funcionarios insensibles, cuando no son complicaciones ex profeso para condicionar la coima o el soborno constituyéndose entonces en abuso contra la ciudadanía ya con implicaciones no solo de orden ético, sino también legales.
El burócrata, identificado como parte de una estructura de poder que ha privatizado, ve al ciudadano no como alguien con el derecho a ser debida, correcta y eficientemente atendido, sino como alguien subordinado a su persona, alguien a quien se hace un favor, a quien se le dispensa una dádiva. El ciudadano, a veces un “usuario”, a veces un “impertinente”, debe sentirse agraciado por la atención del todopoderoso funcionario.
Diferentes organismos de la administración tienen departamentos u otro tipo de estructuras para atender las quejas de la ciudadanía; sin embargo, la vida demuestra que esas entidades al ser juez y parte no ejercen adecuadamente la función para la cual están dirigidas. Las dependencias tienen libros “de quejas y sugerencias” que por lo regular no juegan el papel que se espera como mecanismos para mejorar su trabajo, ya que no predomina el sentido de la crítica y de la autocrítica constructivas.
Ahora bien, más allá de su indiscutible importancia, lo anterior se refiere a determinados efectos que las tendencias del burocratismo tienen directamente sobre la ciudadanía, no así a los factores causales que como se dijo arriba resulta esencial conocer y abordar.
Sobre el fondo del problema
Son múltiples las causas de las tendencias burocráticas que pueden desarrollarse en las administraciones a todos los niveles. Sin pretender un listado exhaustivo cabe señalar las siguientes:
- Excesiva centralización de funciones y en correspondencia escasa descentralización, controles exagerados, voluntarismo, desconfianza en los otros, verticalismo, estilo de “ordeno y mando”.
- Administración deficiente por desidia, desinterés, inercia e indolencia.
- Envejecimiento moral, obsolescencia de las estructuras y normativas de funcionamiento de las administraciones.
- Crecimiento y complejización de las necesidades sociales sin una adecuada respuesta organizativa.
- Leyes y normativas deficientes o que se aprueban sin reglamentación o con una reglamentación inadecuada y sin las condiciones apropiadas para su aplicación.
- Insuficiente y deficiente preparación de los directivos, funcionarios y personal administrativo en general.
- Deformaciones provocadas por la entronización en las estructuras administrativas de intereses individuales y grupales espurios.
- Deficiencias en los controles estatales y partidistas de la gestión pública.
- Deficiente información pública acerca de las normativas vigentes y escasez de conocimiento por parte de la ciudadanía generada por el desinterés y la indisposición de estudiar y conocer los mecanismos de funcionamiento de las diferentes estructuras.
- Inexistencia de formas eficientes de control social.
Es importante recalcar que estos “frenos” a la solución de las demandas sociales se generan en lo público, pero no se refieren únicamente a los trámites que necesita hacer la ciudadanía, sino a todo el funcionamiento de las estructuras públicas; no solo a las instituciones que están a cargo de los servicios a la población, sino también a las económicas, las jurídicas, las políticas, las sociales, las culturales. En todas ellas estos elementos pueden frenar la fluidez en la solución de los problemas y desafíos, las necesidades y las demandas de la sociedad. Si esto no se tiene en cuenta no se podrá calibrar integralmente el fenómeno de las tendencias burocráticas. De las características de estos “frenos” se infiere la complejidad del enfrentamiento del burocratismo en la sociedad.
No es posible en un breve ensayo como este proponerse siquiera desarrollar cada uno de estos factores causales de las tendencias burocráticas. Todos ellos interactúan como freno a las soluciones necesarias para el adecuado funcionamiento de la sociedad en sus diferentes ámbitos, planos y niveles. Entre ellos, por ejemplo, el hecho que la propia ciudadanía no se preocupa por conocer detalles legales, normativos y procedimentales en las instituciones públicas y tampoco exige sus derechos con la energía necesaria.
Sin embargo, un eje transversal lo constituye el primero de los descritos: la excesiva centralización de funciones, los controles exagerados, la escasa descentralización, la poca horizontalidad, la desconfianza en los otros, el verticalismo, el estilo de “ordeno y mando”. Este factor causal de las tendencias burocráticas viene de los errores en el entendimiento y aplicación del principio conocido como centralismo democrático.
¿Centralismo democrático o articulación democrática?
Entre los factores enunciados como generadores de tendencias burocráticas, el relativo a la relación centralización – descentralización, verticalidad – horizontalidad, tiene una expresión teórica y práctica en el principio organizativo del centralismo democrático, destacado en la experiencia socialista de Europa del Este y de la extinta URSS en calidad de fundamento de la dirección, no solo del partido, sino también del Estado y de la economía.
El centralismo democrático fue adoptado también en Cuba en calidad de principio organizativo. Inscrito estatutariamente como principio organizativo de la actividad partidista, ha influido notoriamente en todos los ámbitos de la actividad social, como norma y como estilo.
El eje de su fundamentación teórica parte de la conjugación del democratismo con la centralización, concebida como la dirección “desde un centro”, la subordinación de la minoría a la mayoría, de los organismos inferiores a los superiores, para lo cual el polo democracia se garantizaría con la elegibilidad de los órganos y organismos, la rendición de cuenta, el control, evitar la centralización arbitraria, etc. El Estado, la superestructura política, nunca estarían por encima de la sociedad, de la ciudadanía, mucho menos en su contra, antes bien actuarían en dirección a ceder sistemáticamente cuotas de poder para empoderar gradual, sucesiva y ascendentemente a las bases, cultivando la autogestión en todas las esferas de la vida social.
Bajo este principio se desarrolló la organización de los procesos de construcción socialista y con ello se lograron importantes avances en diferentes esferas de la actividad social. Sin embargo, la práctica en los países socialistas de Europa del Este y en la desaparecida URSS, desconoció fatalmente todas las advertencias hechas por Lenin, quien concibió este principio para el partido y luego planteó su extensión a la economía socialista. La deformación práctica afectó también la relación dirigente – dirigidos y neutralizó el principio de la crítica y la autocrítica constructivas.
La modalidad de esperar por los organismos superiores, de considerar ley indiscutible lo decidido “arriba”, de no fertilizar ninguna iniciativa hasta que no estuviese “autorizada”, anuló la creatividad, empobreció y frenó el desarrollo. Estos errores se han cometido también en la experiencia cubana y es preciso alertar al respecto. Hoy es evidente la necesidad de rever críticamente este principio de dirección.
Se necesita una revisión a fondo del centralismo democrático, pensar detenidamente en las derivaciones perjudiciales que ha generado su práctica, estudiar la reorganización de la actividad social con nuevos principios de dirección, más democráticos y participativos, capaces de rescatar y hacer funcionar eficientemente los contenidos originales positivos del centralismo democrático, partiendo de concebir la dirección no como las decisiones “de un centro”, sino como la articulación de la inteligencia y la voluntad colectivas en cada plano y espacio organizativo del país para adoptar las mejores decisiones y actuar disciplinadamente en consecuencia.
Si en la práctica los organismos superiores derivan hacia el verticalismo, el ordeno y mando, el ocultamiento y la manipulación de la información y la formalización de la democracia, terminarán cercenando la creatividad, el flujo de las iniciativas y la promoción de nuevos liderazgos. No es relevante, a los efectos de sus consecuencias, la justificación que se asuma y la intención que se proclame para tal actuación; en los hechos deviene desconocimiento de los derechos de la ciudadanía, la subvaloración del otro, y el freno al mejor desarrollo de la actividad de que se trate. Se derivará en la práctica perniciosa de la consulta para todo, se perderá responsabilidad individual consciente, se apagará el entusiasmo.
Cuando las estructuras encargadas de proponer las personas que deberán ocupar las posiciones de responsabilidad de las diferentes instituciones administrativas y políticas (las secciones, departamentos y direcciones de cuadros. Comisiones, etc.) se rigen por normas y un estilo de funcionamiento que termina por subordinarse a las decisiones del “centro”, a la voluntad “de arriba” sin tener realmente en cuenta a las bases, se acaba desconociendo en la práctica al polo democracia. Los así elegidos se sentirán más dependientes del “centro” que de las personas, estructuras y destinos relacionados con la actividad para la cual han sido situados, los demás verán subvalorados sus criterios. Si imaginamos una derivación piramidal, el resultado será la separación del “centro” de las bases, de las realidades sociales.
Otro tanto puede ocurrir con la burocratización de la vigilancia y el control que puede ser muy severo para unos y permisivo para otros.
Una práctica perniciosa generadora de burocratismo es la que consiste en no mantener los temas abiertos a debate, incluso cuando se toman decisiones que deben ser cumplidas por todos los participantes en una determinada entidad económica, administrativa o política.
Cualquier propósito social necesita organización y direccionamiento para ser asegurado eficientemente. Por tal razón, una vez que se adoptan las decisiones (por ejemplo la aprobación de los Lineamientos), corresponde a la sociedad en su conjunto trabajar en función de su aplicación. Esa labor debe tener entre otras dos características básicas: una se refiere a que si bien las estructuras y el personal especializado son consustanciales a los requerimientos contemporáneos, el modo en que estas actúan debe basarse en la más amplia participación, la consulta colectiva, el consenso, el control popular. La segunda, tiene que ver con el hecho que cualquiera de los lineamientos o incluso direcciones más generales, continúan siendo objeto de debate y análisis, no solo porque puede haber errores en ellos, sino porque las situaciones cambiantes pueden exigir su modificación.
Y ese debate debe ser fluido y la información acerca de su desarrollo debe fluir también con la necesaria transparencia entre las diferentes estructuras y personas involucradas.
La superación de tales insuficiencias y errores es una tarea de alta complejidad, pero estratégica y decisiva, y debe ser abordada por toda la sociedad con la orientación del partido. Esa orientación tiene que fundamentarse en las conclusiones que se deriven del análisis crítico de la experiencia de dirección a lo largo del proceso revolucionario y de la situación actual, y constituye en consecuencia en la actual coyuntura un asunto a ser considerado por el próximo congreso del partido.
En la lógica elemental de toda actividad humana estarán siempre presentes el conflicto y el disenso, el diálogo y el consenso, las leyes (mientras exista el Estado) y las normas, todo para lograr una actuación racional, pensada y más eficaz en función de los intereses. Sin orden, disciplina, normas y sistema no hay actividad humana realmente eficiente.
Por otra parte, en la misma medida en que la sociedad en su conjunto ha avanzado en el orden instructivo, educacional y cultural, y hay más preparación para una productiva participación en las decisiones en general, el centralismo democrático, como principio básico de la organización de la sociedad cubana en transición socialista, debe evolucionar hacia la articulación democrática, un sistema, un modo de actuar, un modo de gestión que se oriente a lograr toda la democracia posible en las diferentes estructuras de dirección de la sociedad, que sea más eficiente en la conjugación de voluntades y en el aprovechamiento de la sabiduría colectiva, que conjure las deformaciones del centralismo y que base su aplicación en principios tales como la disciplina consciente, la unidad consciente de acción, el control social, la crítica y la autocrítica constructivas, la transparencia y fluidez de la información, la práctica de la consulta, el ejercicio eficiente de la participación democrática en la elección de las diferentes estructuras, la rendición de cuentas con las correspondientes consecuencias de aprobación o desaprobación y de reconocimiento de responsabilidades, el debate abierto de todos los temas, entre otros. No se excluye, por supuesto, la capacidad de vetar decisiones, para lo cual deben ser estudiados los posibles casos y elaboradas igualmente las correspondientes normativas y procedimientos.
En el binomio articulación – democracia, el polo democracia es la mayor reserva potencial de inteligencia colectiva y para anular y disolver los intereses individuales y grupales ilegítimos, ya que es el espacio donde están presentes todos los miembros de una comunidad, una agrupación, una empresa, un territorio, una organización, la sociedad en su conjunto, tanto los que tienen responsabilidades de dirección, como los ciudadanos “comunes”.
Se trata de retomar y desarrollar como práctica organizativa y método sistemático de conjurar las tendencias burocráticas en la sociedad cubana, aquello que tan tempranamente como en 1961 explicó y alertó Fidel:
“El método burocrático implica el riesgo, incluso, de sacrificar una serie de principios que son fundamentales para la revolución. Y, sobre todo, hacerle perder –renunciar- a lo que es tan fundamental en la revolución: la iniciativa, el espíritu creador y el entusiasmo de las masas. Porque una revolución es, sencillamente, una tarea de pueblo, no es una tarea de funcionarios administrativos, no es una tarea de dirigentes revolucionarios. Una revolución es una tarea de pueblo. Y el método burocrático está en contradicción absoluta con el principio de la revolución socialista.”
Sobre el papel de los medios de comunicación
Es difícil minimizar la importancia del periodismo revolucionario, en particular el periodismo de investigación, en el combate contra la burocracia y el burocratismo, como parte de los esfuerzos mancomunados en esta dirección.
El incremento de las relaciones mercantiles en la sociedad cubana como resultado de las transformaciones económicas en curso, arropan inevitablemente el fortalecimiento del individualismo y las ambiciones personales desmedidas.
Ya no se aprecian las responsabilidades en las diferentes estructuras –como ocurría en años anteriores del proceso revolucionario cubano-, solo como un espacio para el deber y el servicio a la sociedad. Han surgido deformaciones que se alejan del ideal ético socialista y ocurre con notable frecuencia que por intereses egoístas se desconocen los errores y se defienden las posiciones adquiridas. Es preciso denunciar y combatir estos comportamientos, siempre en el espíritu de acabar con los errores, no con las personas, pero anteponiendo en todo momento el interés de la sociedad en su conjunto.
El periodismo cubano, revolucionario por definición y de probada fidelidad al pueblo, tiene la responsabilidad de participar profundizando en los problemas, informando fehacientemente acerca de las deformaciones y conductas burocráticas, en particular cuando estas se mezclan con el oportunismo, el nepotismo y la corrupción, de servir como instrumento de control popular y de contribuir al enriquecimiento de la cultura cívica de la sociedad cubana y a la creación de un clima de confianza para el debate público de los problemas.
En el ejercicio del periodismo, en particular el de investigación, el periodista debe ser consciente también de su acrecida responsabilidad por los productos mediáticos que genera cuando se trata de situaciones que entrañan deformaciones burocráticas graves, mezcladas con el oportunismo y la corrupción, y ser muy cuidadoso en el tratamiento ponderado, cuidando de no hacer críticas injustas, y velando siempre por el carácter constructivo de sus mensajes.
No será, como se dice al inicio, un mal de fácil erradicación, pero solo con un adecuado diagnóstico de la realidad, decisiones certeras, trabajo constante y sistemático y amplia participación social, será posible enfrentarlo con éxito.
*Licenciado en Ciencias Políticas. Diplomado en Teoría del proceso ideológico y Doctor en Ciencias Filosóficas. Preside la Cátedra de Periodismo de Investigación y es vicepresidente de la cátedra de Comunicación y Sociedad del Instituto Internacional de Periodismo José Martí. (Enviado por su autor)
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miércoles, 9 de diciembre de 2015
Proponen política de comunicación para los medios en Cuba
La
Habana, 7 dic (PL) La necesidad de una ley de medios en Cuba centró hoy
el panel Revolución Digital y Derecho de Acceso en el XVIII Encuentro
Internacional de Investigadores y Estudiosos de la Información y la
Comunicación (ICOM).Es necesario pensar en un modelo de comunicación que tenga en cuenta la participación social como gestora también de los contenidos de los medios, indicó la periodista Rosa Miriam Elizalde.
Añadió que con el triunfo de la Revolución cubana la prensa pasó de exclusiva "propiedad privada sostenida" a social.
Sin embargo, "la gestión comunicacional en Cuba ha entrado en paradoja con la realidad sociotécnica, propiciando que los medios públicos se conviertan en una suerte de Cenicienta frente a los medios privados, disfrazados independientes".
Para "entender la comunicación en Cuba, primero se debe comprender el proceso revolucionario y su proyecto en favor del ser humano", señaló el profesor titular de la Facultad de Comunicación de la Universidad de la Habana Pedro Urra.
En el mismo panel y a favor de reformas constitucionales para los medios de prensa mexicanos, expusieron sus propuestas los profesores de la Universidad Autónoma de México Florence Toussaint y Rodrigo Gómez.
Toussaint señaló las dificultades de las dinámicas socioeconómicas neoliberales que rigen a los medios en la nación azteca, reduciendo y retrasando el sector de medios públicos con respecto al privado.
Por su parte, Gómez resaltó la necesidad de trabajar en la construcción de una ciudadanía comunicativa y de sistemas comunicativos digitales de servicio público.
En ICOM sesionan varios paneles dedicados a la gestión comunicacional, la política de medios, las plataformas web y la responsabilidad social del periodismo en la era digital.
Fuente Prensa Latina
Vea además
Zallo: la comunicación es un bien público
jueves, 12 de noviembre de 2015
Los posibles escenarios de la guerra de pensamiento en Cuba. Algunas ideas
Por Orlando Cruz Capote*
Estos
son unos apuntes reflexivos críticos sobre la actual desinformación e
insuficiente información, tanto externa como interna, sobre la cambiante
recomposición orgánica del capitalismo transnacionalizado reflejada en
los acelerados procesos de las megafusiones monopólicas corporativas y
la paradójica desindustrialización-desnacionalización, en la búsqueda de
menores costos y mayores ganancias, la terciarización de la economía en
el sector de los servicios, las finanzas, la informatización y la
cultura, sin olvidar el auge de la industria de los armamentos muy
asociada a la civil altamente tecnificada, más la profundización y el
acortamiento en tiempo de las crisis cíclicas del sistema, ahora
múltiples,(1) en un entorno también transicional de su geopolítica
imperialista con implicaciones en las distintas escalas del orbe, además
de las zigzagueantes interacciones de las correlaciones de fuerzas
internacionales en todos los espacios-temporales, que nos interroga
sobre el cómo funcionará la conexión causa-efecto de éstas con el
proceso de restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba -
EE.UU. y la paulatina normalización de los vínculos, que no deben
presumir de la voluntad de apoyar a Cuba en la defensa, el fortalecimiento de su independencia, soberanía política y el afán de equidad e igualdad social. (2)
Esta coyuntura conlleva al análisis histórico-político, marxista y crítico de la evolución de este complejo escenario interrelacional global, y el mantenimiento de la dominación y hegemonía de los EE.UU., -a pesar de su relativo declive y declinación- (3) en cuyas mudanzas está insertada la actualización del modelo socialista cubano (4) que, como escribió José Martí, sin fatalismos sino con pleno derecho a la trinchera activa “(…) El mundo marca, y no se puede ir, ni hombre ni mujer, contra la marca que nos pone el mundo”.(5) Al unísono, debe realizarse el estudio, profundo y serio, sobre el uso instrumental del nuevo lenguaje de las élites de poder de los centros del capital, en especial el norteño, con la intención de reinstaurar el viejo status quo capitalista dependiente de la Isla con una desafiante ‘guerra de espectro total’, las guerras culturales, ‘los conflictos híbridos’ y las guerras de cuarta generación (4GW).(6)
Urge, entonces, una transparencia, coordinación y articulación coherente, congruente y sistemática del procesamiento en los distintos niveles de información, del funcionamiento del sistema educativo y la enseñanza, en especial la historia y el marxismo, la comunicación y los conocimientos contemporáneos, acerca de los procesos en curso, con vistas a una comprensión aproximada de la presente y futura cambiante realidad, para descubrir en ese ‘neolenguaje’ los diversos significados simbólicos contradictorios de la insistente ‘excepcionalidad’ norteamericana en sus sueños por apoderarse de Cuba, lo que ha estado presente en el imaginario de los círculos de poder y los medios de comunicación de EE.UU., incluyendo amplias capas de su población, (7) desde el siglo decimonónico, el decursar de la pasada centuria, hasta este siglo XXI. (8) La supremacía de la imagen controvertida de los Estados Unidos de América en sus albores como nación, y en la evolución imperialista posterior, es esgrimida permanentemente para encubrir sus propósitos de neo-colonización en Nuestra América y a nivel planetario, y enaltecer la decisión de luchar por la ‘libertad’ propia y la ajena, partes indispensables de los principios del ‘pensamiento doble’ y sometimiento de las mentes.
La enunciación simultánea de dos ideas y, practicar en una lo contrario, suscita una desintegración de la memoria y consciencia histórica e ideopolítica, impide toda representación y juicio valorativo crítico real, “suprimiendo” la conflictualidad, en búsquedas de consensos artificiales y reales, modificando a individuos y colectividades, poblaciones y clases sociales en sujetos indiferentes ante los elementos de la realidad, petrificando y adocenando todo impulso de pensar y organizar la voluntad espiritual para resistir activamente. (9) Según los ideólogos del imperialismo, la condición de la paz social comienza cuando los explotados y oprimidos colonizados se sienten impotentes.
Ante esa paradójica sustancialidad, si el socialismo está lejos de haber sido transitado o construido en Cuba, más bien se reinicia en circunstancias históricas más complejas, tal empeño constituye por fuerza un HOY. No se puede, por tanto, dejar al libre quehacer del desarrollo de las fuerzas productivas, una visión economista bajo el signo inexorable del mercado que debe ser regulado por el pueblo, con el fin de robustecer y hacer más eficiente al país desde el punto de vista económico, alcanzando el bienestar común, para luego retornar y repensar ideopolítica y culturalmente el socialismo. Los peligros relacionados ante estas tardanzas, como los comportamientos desideologizadores latentes, nos compulsan a relanzar la persuasión y seducción de una teoría filosófica, política y estética marxista para la reconstrucción práctica socialista en el cuerpo societal desde otras perspectivas actualizadas, con novedosos códigos y métodos democráticos, esencialmente participativos desde abajo (10) y con una impronta cultural-civilizatoria de liberación socialista, contrahegemónica y antistemica al capitalismo. (11)
Tal reclamo ideopolítico y cultural no puede desistir de la prontitud, los raquitismos paralizadores y las prórrogas, ya que en el medio educacional y comunicativo cotidiano no se estudia y escribe con asiduidad, tampoco se argumenta concienzudamente, ni se leen y escuchan señales en el mundo simbólico y de lo político, sobre los vastos conceptos del antimperialismo esencial, con sus novedosas características, el marxismo y leninismo creador articulado ad infinitum con el ideario martiano, acerca del socialismo, la ética socialista y su concreción emancipatoria humanista. La convocatoria a los patriotas, comunistas y revolucionarios al constante el proceso de la repolitización y reideologización de la sociedad constituye una tarea multidimensional que debe acometerse de inmediato. (12)
Habrá que evocar del marxismo, especialmente V. I. Lenin, el cómo se articula en los distintos períodos, etapas y fases, en contextos sociohistóricos concretos, las diferentes tácticas, lo que explicará en última instancia la interrelación entre la flexibilidad táctica, ante coyunturas histórica-políticas, con la intransigencia ideológico-política. Sin dar cuenta de esto, las apelaciones al realismo, la capacidad de reconocer las amenazas, las oportunidades y desafíos, la necesidad de realizar transacciones y compromisos mesurados, siempre justificados por las circunstancias, podrán terminar reduciendo la política revolucionaria a los pretextos sobre planteos pragmáticos de disímiles tipos.
De tal manera, se plantearía qué y cómo hacer este diálogo con los EE.UU. y el mundo del capital transnacional neoliberal, con la colosal influencia de los Tics, (13) para emerger victoriosos en el tránsito socialista cubano, en momentos en que se oculta el discurso belicoso e intimidante de los círculos de poder estadounidenses respecto a Cuba, y se práctica la modelación de un seuda-narración sobre un intercambio y diálogo constructivo entre iguales. (14)
I
En ese entramado contextual, se leía en un editorial de un periódico digital, simpatizante de Cuba por más señas, una interpretación y perspectiva histórica-política predominantemente positiva pero, al mismo tiempo, inadecuada acerca de las causas, los escenarios y el porqué de los resultados en los encuentros y pronunciamientos de altas autoridades estadounidenses y cubanas en el marco del restablecimiento de relaciones diplomáticas y el iniciado largo proceso de normalización entre los EE.UU. y Cuba.
Al valorar los pasos que se estaban originando entre ambas naciones, el diario destacó que “(…) Esa perspectiva es saludable en la medida que apunta a romper un aislamiento económico y comercial que ha sido, desde hace décadas, objeto de rechazo de prácticamente toda la comunidad internacional; que ha significado un castigo injustificable, inhumano y estéril para los cubanos, y cuya persistencia resulta por demás obsoleta en términos políticos -se trata [subrayo] de una determinación adoptada en el contexto de un conflicto geoestratégico e ideológico hoy superado- y económicos; a fin de cuentas la persistencia de la medida constituye una contradicción a los principios de libre comercio que Washington ha impuesto en otras latitudes del continente y el mundo...”.(15)
La premisa de la equivocada e ingenua apreciación se ‘derivó’ de la notificación acerca del incrementado número de aeropuertos norteamericanos que envían vuelos chárter directos hacia la isla, la primera ronda de negociaciones sobre aviación civil, así como la declaración de la secretaria de Comercio de Estados Unidos, Penny Pritzker, a La Habana, quien afirmó en forma diplomática (aséptica y abstracta en realidad) que ambos gobiernos están en posibilidad de “…construir una relación más abierta”, señalando que Washington también “…quiere ayudar a todos los cubanos a insertarse en la economía mundial y a disfrutar de un mejor nivel de vida, pero también dar al pueblo de los Estados Unidos de aprender sobre Cuba y de desarrollar relaciones con las personas de una isla que está a sólo 90 millas de las costas…”, de su país.
Aunque es cierto que en la fecha de aparición del editorial, todavía no se distinguía la intensa campaña oficial acerca de la presentación del informe cubano contra el bloqueo estadounidense, (16) finalmente aprobado el 27 de octubre en la Asamblea General de las Naciones Unidas con una victoria categórica (17) de 191 países a favor y dos en contra, EE.UU. e Israel,(18) en que señalaron los límites e inoperancia de los tímidos pasos dados por el mandatario Barack Husseim Obama,(19) no podía ser óbice para que un analista objetivo pudiera percatarse que el eufemístico ‘embargo’ extraterritorial estaba vigente, que los castigos y las presiones norteamericanas contra Cuba continuaban, y en realidad eran más crecientes durante esta administración.(20)
Las interrogantes devienen en obligación.
¿Se ‘cerró o esfumó’, de la noche a la mañana, el diferendo histórico, devenido en confrontación al triunfo de la Revolución Cubana, en específico con la aprobación de la Primera Ley de Reforma Agraria en 1959, junto al mesianismo geopolítico del establishment imperialista norteño de pretender ser los dueños del mundo, específicamente apoderarse de Cuba por todos los medios posibles desde hace más de tres siglos? ¿Se superaron de un plumazo las diferencias ideológicas entre ambos países con sistemas socioeconómicos y políticos disímiles, hasta antagónicos? ¿Desapareció el enemigo secular por antonomasia de Cuba, aunque se sustituya la semántica imperial y la jerga retórica de algunos de sus dirigentes, por el ‘vecino’ a 90 millas que ya ni siquiera es adversario de su proyecto revolucionario y socialista? ¿No conocía el diario de la Patria de Benito Juárez cuáles son las condiciones impuestas en el ‘libre comercio internacional’ por parte de EE.UU., ya sea directamente o a través de la Organización Mundial del Comercio, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional? ¿Cómo insertarían los EE.UU. a Cuba en la economía capitalista mundial bajo el dominio de las transnacionales neoliberalizadoras, cuyas casas matrices esenciales radican en su territorio, en medio del secreto y perentorio Acuerdo de Asociación Transpacífico (TTP), más la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP), con grandes ventajas para Washington?
II
La visión de la prensa extranjera, salvo excepciones, no difiere en muchos matices, lamentablemente, de la percepción interpretativa de algunos amigos-simpatizantes solidarios de la Revolución Cubana en el exterior, de los propios nacionales de la Isla y fuera de ella, no importando relativamente su nivel educacional – cultural, y sí la cultura política, (21) a pesar de la imprescindible articulación que debe existir entre ambas, porque los mediáticos transnacionales, transfronterizos por su esencia globalizadora capitalista, han impuesto la mediocridad empírica y acrítica en los receptores y son raros los ciudadanos, incluyendo algunos intelectuales y políticos, que suelen acercarse a la interpretación del complicado y frágil equilibrio estratégico global del sistema-mundo capitalista, en la que los Estados Unidos, como potencia hegemónica,(22) a lo que se suman sus aliados estratégicos claves, la Unión Europea -con los otanistas en primer lugar- y Japón, tratan de llevar a cabo sus objetivos de expansión y dominio económico, comercial, financiero y cultural, así como la supuesta defensa ‘moral’ de ‘la democracia y los derechos humanos’, con vistas a proteger su ‘seguridad nacional’ y el ejercicio de hegemonía planetaria.(23)
Asimismo, la deficiencia y carencia de perspectiva crítica tiende a sobrevalorar o subestimar el peso de nuevos actores internacionales, caso de China Popular y Rusia como potencias emergentes, así como los demás integrantes del grupo de los Brics, que anuncian el lento rediseño y reordenamiento de las relaciones internacionales y, con ello, el inicio de una multilateralidad selectiva, pluricéntrica o multipolar.
Las maniobras en el discurso-accionar del marketing político-público, el uso del ‘lenguaje políticamente correcto’ y las ‘redescripciones pragmáticas de la realidad’ en que la re-construcción del lenguaje figurado, retórico y metafórico, como un modo de participación cognoscitiva, ideológica e indagativa-constructora de aceptaciones al servicio del poder imperialista y sus intereses bajo signos de “imperativos morales, nobles y benéficos”, escamotean a la opinión pública los verdaderos enemigos de los pueblos y las naciones, inventando adversarios con una direccionalidad indicada, como es el caso de los traficantes de drogas, personas y armas, y los terroristas “islámicos”, ahora ‘díscolos’ ante sus creadores.
Las fronteras entre los terroristas ‘malos y buenos’ están borrándose por mandato imperial, (24) que venden cual falsa mercancía, quiénes son los agresores reales que difuminan y desaparecen Estados, como lo sucedido en los casos de Afganistán, Irak y Libia -la supervivencia de Siria radica en una geopolítica que llamaremos la ruleta ajedrecística rusa- convirtiéndolos en chatos territorios donde se evaporan las identidades nacionales, y en los que se despliegan cruentos enfrentamientos étnicos, tribales y religiosos, culturales, conflictos internos aprovechados y exaltados-apoyados desde el exterior.
Tales rejuegos engañosos del pragmatismo político imperialista yanqui, junto a las contradicciones interimperialistas no superadas, contenciosas y convivientes como resultado de incesantes condicionamientos norteños en las negociaciones, pueden situar a la China Popular como el peligro fundamental para los valores e intereses de occidente; en otro momento a Rusia, capaz de ‘devorar a Ucrania’ y amenazar a Europa; a las dos unidas en una alianza estratégica en la llamada ‘la nueva ruta de la seda’; y, más adelante, suman al resto de los Brics para, al unísono, ubicar a Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Brasil, Argentina, Nicaragua, y los procesos integracionistas como el Alba-Tcp, Unasur y Celac, como adversarios en su traspatio natural o tercera frontera, en instantes en que los gobiernos progresistas-populares de Nuestra América y los movimientos sociales y políticos reacomodan sus economías y movilizan a los movimientos de masas ante la crisis de la caída de los precios de las ‘commodities’, las presiones financieras de la deuda externa e interna, sumando el accionar de los ‘fondos buitres’, y el probable viraje político de una estrenada ‘clase media’ -‘humo negro’ le llamaba, en su tiempo, Leon Trotsky- surgida de las políticas sociales que promovieron la inclusión, a través, de la redistribución y el consumo.
Mientras, la derecha continental se recicla y reestructura sus fuerzas aprestándose a revertir el mal denominado ‘ciclo progresista’ de la región, (25) con amenazas de aplicar el ‘impeachent’ en los parlamentos y con el apoyo del sistema judicial contra los presidentes legítimamente elegidos, acusándolos de casos de corrupción, y la intención de emplear los ‘golpes suaves’, la aplicación del ‘poder duro’(hard power), con golpes de Estado, hasta militares, las intervenciones e injerencias directas, la utilización del ‘poder blando’ e ‘inteligente’ (soft power - smart power), las ‘revoluciones de colores’, los asaltos mediáticos y la profusa instalación de bases militares, partes de una totalidad estratégica hegemónica.
Ante ese maremagno de situaciones y coyunturas políticas, nadie está exento de deslizarse en simplezas y confusiones acerca de la envergadura de los rápidos cambios mundiales y regionales que están sucediéndose, y en cuanto a los propósitos de las relaciones restablecidas entre la Isla, de una parte, y el imperialismo norteamericano, de la otra, así como las nuevas expectativas que pueden abrirse para la nación cubana cuando se logre un intercambio económico, comercial y financiero con los EE.UU., que se intentará concebir de la única forma que saben hacerlo las élites de poder de Washington: desigual y asimétrico, si el Estado cubano no ajusta y limita el mismo.
El qué hacer ante tantos vacíos, lagunas y digresiones informativas, insuficiente conocimiento y deficiente coherencia y sistematización comunicacional,(26) en esta delicada coyuntura histórica-política, se convierte en sí misma en la pregunta del momento, teniendo como respuesta-resolución alternativa, nunca exclusiva, la vivencial práctica transformadora de una mayor y perfeccionada democracia popular directa-participativa, una significativa ampliación-profundización de la política informativa, de los conocimientos y saberes, con una mayor cultura del debate, los diálogos y las polémicas públicas en el seno de la ciudadanía.
Si una de las piedras angulares de la efectividad de las guerras culturales imperialistas y de las penetraciones e injerencias físicas, morales y culturales se encuentran en el nivel de conciencia ideológica, política y ética-cultural que posean las sociedades a las que intentan someter a través de esas guerras de variado tipo, no es ilógico que las elites de poder capitalistas, sus tanques pensantes, sometan a un frío estudio calculador y una medición constante, la “temperatura” sociológica y política de las contradicciones y valores que evolucionan conflictivamente en los Estados que desean conquistar y recolonizar; así como indaguen acuciosamente los grados de violación de la legalidad, la corrupción presente, el estado de las cifras delincuenciales, los niveles de inconformidad, descontento, escepticismo y la perdida de expectativas presentes y futuras de los disímiles grupos y sectores poblacionales, más la detección de los focos agudos de tensiones internos, todos los cuales se convierten en indicadores a los que dirigen los esfuerzos de su propaganda, que responden a las interrogantes de cómo deben ser “trabajados” y explotados por las guerras psicológicas, de ideas y las culturales. Una veces utilizan las causas, otras los efectos, que alientan y provocarían desordenes no tan aislados, desestabilizaciones más articuladas y el aprovechamiento oportunista de brindar ayuda, con infiltraciones y proposiciones en la labor de ablandamiento de los cuerpos societales hasta llegar a la (des) ingobernabilidad.
Entonces, no es casual que entre los primeros en llegar a Cuba para negociar su espacio en el intercambio entre ambos países, estén las gigantes corporaciones de las comunicaciones, los dueños de Google y el deseo estadounidense de poner a disposición del pueblo cubano las amplias autopistas de internet, a través de su sistema de cables y satélites. (27) La acechanza de la guerra de pensamiento ya tocó a las puertas.
Asimismo, se interpreta con una deficiente interconexión lógica y racional acerca de las visitas a Cuba del presidente de Francia, Francois Hollande, del Sumo Pontífice del Vaticano, Francisco Bergoglio -por las razones del exiguo conocimiento popular del significado de ‘las doctrinas sociales de la iglesia’ y porque el Papa es solo representante de una corriente progresista, pero no la predominante en la Santa Sede y las iglesias en las distintas latitudes geográficas-, así como de otras personalidades con altos cargos gubernamentales en Europa, delegaciones de empresarios, hombres de negocios, entre otros. Actualmente se está llevando a cabo la continuación, más acelerada, de los diálogos con la Unión Europea (iniciados en 2014), con el fin de que ésta elimine la injerencista ‘Posición Común’, instaurada en 1996, y restablezca la cooperación, sin condicionamientos, con el gobierno revolucionario sobre de los derechos humanos y políticos.(28)
Considerando que estas no son visitas comunes, ni asiduas, como las que realizan numerosos representantes de países amigos, debían ser analizadas con criterios dialécticos rigurosos, en el contexto nacional e internacional, sin brindar la visión apologética acerca que ‘Cuba se abre paso a la inserción internacional de su economía y comercio con ‘consumadas inversiones extranjeras’ en el marco de la nueva política económica, principalmente en la ‘Zona Especial de Desarrollo de Mariel’ (ZEDM), (29) luego de los cambios introducidos, en el 2014, en la política inversionista nacional, porque debe concientizarse que las zonas de desarrollo alcanzan su madurez luego de cinco años y que, la expansión de la inversión extranjera en Cuba nunca será un proceso sensacional y de corto plazo como algunos piensan, más aun cuando persista el bloqueo estadounidense.
Aunque la opacidad pública de las finanzas isleña es notable, no constituye un impedimento para percibir, consecuencia del bloqueo e insuficiencias propias, la escases actual de dinero efectivo, dado por la caída de los precios del níquel + cobalto, rubro importante en las exportaciones nacionales, entre otras materias primas, así como la baja estimación del crecimiento del precio del azúcar en el futuro inmediato, y la posibilidad de aumentar las exportaciones de este producto en el mercado internacional, (30) aunque se resalte la llegada in crescendo de turistas a la Mayor de las Antillas y el potencial de recursos humanos, altamente capacitados, que trabaja en muchos países, que recaudan una parte considerable de las divisas que actualmente necesita el país.
Asimismo, hay que considerar, la desaceleración, recesión y contracción de las economías de los principales socios económicos-comerciales de Cuba, la tendencia a la baja del flujo de inversiones en el mundo y, desde 2014 en la región latinoamericana-caribeña, según datos de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL). Igualmente, deben tenerse en cuenta, las demoras en la aprobación por el gobierno cubano, caso a caso, de cada proyecto inversionista directo; la consideración que la cartera de oportunidades de negocios supone cierto enfoque restrictivo en relación a otras áreas de inversión; la valoración inapropiada del sistema de contratación de fuerza de trabajo en manos del Estado; la insuficiente infraestructura de transporte, de la industria de la construcción, informática y telecomunicaciones en la Isla; los limitados y lentos cambios de la legislación nacional; la dualidad monetaria; la no existencia de licencias para el comercio exterior a actores no estatales; la no viabilidad del sistema financiero; la desindustrialización existente y el carácter burocrático de la gestión estatal. (31)
Por tanto, ante las dificultades, el gobierno revolucionario tiene que asumir, con natural dificultad y precaución, diversos frentes políticos y diplomáticos, económicos y comerciales, ya que se requiere de adecuaciones estructurales más aceleradas en la economía y comercio nacionales,(32) ante estos contactos internacionales que no son habituales, existiendo entre los visitantes, casi todos del Grupo de los Siete (G-7), pocas diferencias y si intenciones comunes, nada ingenuas, si bien se escribe de ‘conversaciones constructivas-respetuosas’.
III
De hecho y para orgullo nacional, existe en la sociedad cubana un espíritu solidario, patriótico y ético, como parte de la experiencia, aprendizaje y el acumulado vital en estos años de transición y logros socialistas, pero también se hacen visibles zonas de desasosiegos e interrogantes, al lado de deslumbramientos y expectativas -no es nada casual las banderitas de las barras y las estrellas en casas, autos, gorras y establecimientos privados y estatales, así como fotografías expuestas con imágenes de la república neocolonial-,(33) incluso de un liberalismo, consumismo e individualismo acrecentados, junto a desigualdades, inequidades y zonas de marginación, que condicionan el estado anímico societal que pudieran ser fatales para el proceso de actualización del socialismo, si continuaran enraizándose. Más por la guerra cultural, ideológica y política que se nos avecina, y la pérdida relativa de la hegemonía socialista y el debilitamiento del estudio del marxismo en el país, ante una tangible quiebra de valores, palpable y reconocido.
Pero este ciudadano (a), que es diverso y plural, no ideal como tampoco perfecto, en especial el juvenil, inmerso en un proceso contradictorio de actualización del modelo del socialismo cubano, en realidad un colosal proceso de reformas -término evadido en el discurso y los documentos oficiales- económicas y sociales, políticas, jurídicas, constitucionales, ideológicas y culturales, que no sólo actualiza sino rectifica, cambia, renueva, reinventa y elimina deformaciones dentro del socialismo, constituye el sujeto social que protagonizará el proceso de transformaciones, si el partido comunista lo orienta, conduce y persuade de modo que éste conozca, comprenda y haga suya la meta del socialismo, en medio de una práctica revolucionaria socialista en la que se empoderará de poder, a través de una efectiva democracia popular, desde abajo hacia arriba y horizontalmente, capaz de enrumbar definitivamente los destinos del país, acompañado de una superación filosófica, al mejor estilo gramsciano, política e ideológica que le permita mayor conciencia y comprometimiento,(34) sin abandonar la ética de la virtud política y los valores de la emancipación humana.(35)
El repensar crítica y creativamente, con escasos límites espaciales y temporales, Raúl Castro lo expresó con apremio de tiempo, sin prisa y sin pausa, en y sobre la Cuba de hoy es urgencia vital para las ciencias sociales, las humanísticas y la filosofía.(36) No sólo para prever negativas consecuencias -que serían ya, más o menos, suficientes o no en el contexto actual- sino porque actualmente existen muchos sucesos y procesos en marcha que deben ser diagnosticados,
pronosticados y realizarles proposiciones de solución, sean o no aceptadas por los decisores políticos, con vistas a repensar críticamente sobre la realidad societaria cubana, y participar en la elaboración teórica-conceptual estratégica que ponga sobre la mesa de discusión las agudas problemáticas de la propia existencia de la nación, la identidad nacional-cultural y la continuación-ruptura superadora del tránsito del modelo socialista próspero y sustentable.
Notas y citas:
(1) Las crisis capitalistas contemporáneas son estructurales y sistémicas, de superproducción y subconsumo, financieras, energéticas, económicas y ecológicas -’interconexión de las crisis’, le denomina el politólogo y economista belga, Eric Toussaint- manifestándose a través de explosiones de las “burbujas financieras”, el derrumbe de las bolsas de valores, que dañan por el sobreendeudamiento al crédito utilizable para la inversión y el consumo. Gilberto Valdés Gutiérrez Posneoliberalismo y movimientos antisistémicos, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2009; Luciano Vasapollo y Joaquín Arriola Crisis o Big Bang. La crisis sistémica del capital ¿qué, cómo y para quién?, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2010.
(2) Tal apoyo financiero no está dirigido a las empresas estatales cubanas, sino a los emprendedores-cuentapropistas y las nuevas ‘cooperativas’ del sector manufacturero-industrial y de los servicios. La Secretaria de Comercio de EE.UU., Penny Pritzker, en La Habana, el 7 de octubre del año en curso, declaró: “(…) las últimas regulaciones [al referirse a las medidas del presidente Barack Husseim Obama del 18 de septiembre] estaban diseñadas para apoyar al sector privado emergente en Cuba…” Sergio Rodríguez Gelfenstein El bloqueo estadounidense a Cuba, huella putrefacta de la Guerra Fría, Con Nuestra América (digital), Costa Rica, 24 de octubre de 2015.
(3) El Imperio Recargado, Editores Leo Panitch y Colin Leys, Socialist Register 2005, The Merlin, Londres, CLACSO, Buenos Aires, 2005; Inmanuel Wallerstein La decadencia del poder estadounidense, Capital Intelectual S. A., Ediciones Le Monde Diplomatique, Edición Cono Sur, Buenos Aires, 2006.
(4) Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, VI Congreso del PCC, Editora Política, La Habana, Abril de 2011; Primera Conferencia Nacional del Partido Comunista de Cuba, Idem., 2012.
(5) José Martí Carta a Bernarda Toro Pelegrín (esposa del general Máximo Gómez), 11 de abril de 1895, Obras Completas, T. 20, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975, p. 481.
(6) Las guerras culturales remiten al cuestionamiento de la legitimidad de un sistema social, un gobierno y procesos eleccionarios, la sociedad civil, las clases sociales y las creencias; sobre la autoridad moral, el derecho y la razón para la imposición persuasiva. El uso masivo de internet y con ello de virus informáticos para entorpecer y eliminar las comunicaciones, y la idea de espiar en las redes de los Tics, se convierten en la obtención de información valiosa a través de ‘ciberguerreros’. James Davison Hunter Culture Wars: The Struggle to Define America, New York, Basic Books, 1992, en http:// en.wilkipedia.org/wiki/culture_war; Eliades Acosta Matos Imperialismo del siglo XXI: Las Guerras Culturales, Casa Editora Abril, La Habana, 2009; Orlando Cruz Capote ¿Industrias culturales y guerras culturales? Un futuro imprevisible, Revista Cubana de Filosofía. Edición Digital, No. 22. Junio-Diciembre 2012. ISSN: 1817-0137; Jorge Autié González Del Poder Inteligente a la Guerra No Convencional (I y II), CubaDefensa, (digital), 1 y 3 de julio de 2014; Ignacio Ramonet Los nuevos Estados de vigilancia, Le Monde Diplomatique, Octubre 2015, Francia.
(7) Louis A. Pérez Jr. Cuba en el imaginario de los Estados Unidos, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2014.
(8) Report: CSIS Commission on Smart Power: A Smarter, More Secure America, 2007, http://wwww.crisis.org; Joseph S. Nye The Changing Nature of American Power (1990); The Paradox of American Power (2002); Soft Power: The Jeans to Success in World Politics (2004); The Power Game: A Washington Novel (2004); The Benefits of Soft Power, February 8, 2004, en, http://hbswk.hbs.edu/archive/4290.html; The Decline of Soft Power, Foreign Affairs, U.S.A., May-June, 2004.
(9) El General de Ejército, Raúl Castro Ruz, Presidente del Consejo de Estados y Ministros, Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, expresó en Santiago de Cuba, el primero de enero de 2014: “En nuestro caso, como sucede en varias regiones del mundo, se perciben intentos de introducir sutilmente plataformas de pensamiento neoliberal y de restauración del capitalismo neocolonial, enfiladas contra las esencias mismas de la Revolución Socialista a partir de una manipulación premeditada de la historia y de la situación actual de crisis general del sistema capitalista, en menoscabo de los valores, la identidad y la cultura nacionales, favoreciendo el individualismo, el egoísmo y el interés mercantilista por encima de la moral”. Raúl Castro Ruz No cederemos ante agresiones, chantajes y amenazas, Cubadebate (digital), 1 de enero de 2014.
(10) “El poder popular que se construye en aras de la superación del capitalismo no es un “contrapoder” ni un “antipoder”; es otro tipo de poder, sobre bases diferentes a las del capital. (…) un proceso integral de creación-construcción de la sociedad superadora de la alienación del capital y su consumismo Todo se va transformando inter-articuladamente marcado por la actividad consciente de los sujetos protagonistas, quienes -en su caminar y construir‑ van (auto) constituyéndose en actor colectivo protagonista del cambio. Es un proceso autogestado por los sujetos y, en ese sentido, es- a la vez‑ formador de nuevos hombres y nuevas mujeres, creadores y constructores protagónicos de la utopía anhelada. De ahí el lugar central y permanente que -en este proceso‑ ocupa la batalla cultural por la construcción de una hegemonía de liberación.” Isabel Rauber Hegemonía, poder popular y sentido común. Subjetividades e imaginarios interculturales para un nuevo mundo. El debate cultural alter-hegemónico de nuestro tiempo, “Diálogos Culturales de Invierno”, San Salvador, El Salvador, 21 de Julio de 2015.
(11) Orlando Cruz Capote ¿Existen “deudas” con la Modernidad y el liberalismo burgués en Cuba socialista contemporánea? Algunas ideas para un debate, Nodo50.org/cubasigloXXI, No. CXVII, agosto de 2013, (Versión ampliada), y en Revista Cubana de Filosofía. Edición digital, No. 24, Julio-Enero 2014. ISSN. 1817-0137; Clara G. Meyra Segura Los desafíos culturales en la realidad actual de Cuba, Entrevista con Juan Valdés Paz, Las estrategias van produciendo una sociedad distinta a la que teníamos, Rosa Luxemburg Stiftung, Extractado por La Haine (digital), 2 de noviembre de 2015.
(12) El escritor cubano Luis Toledo Sande expresó que “(…) sería imperdonable cruzarse de brazos y de pensamiento, y dejarles libre el camino a “ingenuos” y a neoliberales proanexionistas, cuyas ideas, o carencia de ellas, sirve objetivamente a las pretensiones imperiales, o a la banalización que les allana a estas el camino. Si el peligro estuviera solamente representado en la estulticia, la chabacanería y la superficialidad, aliadas naturales de la improfesionalidad y las actitudes irresponsables, ya sería grave. Pero tampoco se debe descartar la participación de interesados conscientes. Y no olvidemos que la desidia acaba siendo tan nociva como la complicidad voluntaria, y hasta más peligrosa tal vez”. Luis Toledo Sande Derechos de la cultura cubana, Cubadebate, La Habana, 20 octubre 2015.
(13) El compañero Ricardo Alarcón de Quesada, lo expresó de la forma siguiente: “(…) La dictadura mediática es, probablemente, en la actualidad el instrumento más eficaz en la política hegemónica del imperialismo. Domina ampliamente la información a escala planetaria, determina lo que la gente puede saber y bloquea con mano de acero lo que quiere encubrir”. Ricardo Alarcón de Quesada Palabras pronunciadas por el Día Mundial de la Libertad de Prensa, La Habana, 3 de mayo 2011; http://teveo.icrt.cu/trrf6f/.
(14) Orlando Cruz Capote La historia en el debate contemporáneo, Memorias Evento científico: El marxismo y la crisis del pensamiento neoliberal (2000), Editorial Félix Varela, La Habana, 2003, pp. 184-191; René González Barrios El desmontaje de la historia y cómo enfrentarlo, La pupila insomne (digital), 15 de octubre de 2015.
(15) Editorial, Cuba-EE. UU: Normalización plausible y deseable’, ‘La Jornada’ (digital), 8 de octubre de 2015.
(16) El Informe de Cuba sobre la Resolución 69/5: “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiera por los Estados Unidos de América contra Cuba”, www.cubavsbloqueo.cu/.../INFORME%20BLOQUEO%202015%20Esp.pdf.
(17) No obstante, el embajador cubano ante la ONU, Rodolfo Valdés Rodríguez, destacó el 27 de octubre, en una entrevista vespertina para el programa la ‘Mesa Redonda’, que la diplomacia tuvo que realizar un arduo trabajo para persuadir a algunos gobiernos del porqué de esa posición contra el bloqueo, debido a las interpretaciones vagas y confusas existentes. Granma, Contundente rechazo al bloqueo en la ONU, Granma, La Habana, 28 de octubre de 2015, p. 1.
(18) El representante de EE.UU. en la ONU, Ronald Godard, declaró sobre el voto negativo que “(…) Lamentamos que el Gobierno de Cuba haya seguido adelante con su resolución anual. El texto se queda corto al reflejar los significativos pasos que se han dado, y el compromiso liderado por el presidente Obama”, a lo que el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, refutó en entrevista de prensa que “(…) No debemos confundir la realidad con los deseos ni las expresiones de buena voluntad. En asuntos como estos, solo puede juzgarse por los hechos. Y los hechos demuestran, con toda claridad, que el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto contra Cuba está en plena y completa aplicación.” Agencia de Prensa EFE, 27 de octubre de 2015.
(19) El presidente estadounidense tiene prerrogativas para autorizar el comercio bilateral entre ambos países; el uso del dólar en sus transacciones internacionales y permitir que adquiera en el mercado mundial productos con más del 10 % de componentes estadounidenses; ampliar dentro de las clasificaciones existentes los viajes de ciudadanos norteamericanos a Cuba; legalizar la importación de productos fabricados en todo el mundo a partir de materias primas cubanas, así como consentir la venta a crédito de productos no alimenticios a la Isla. Salim Lamrani Las contradicciones de Barack Obama hacia Cuba, Almayadeen (digital), Líbano, 24 de octubre de 2015.
(20) Unos días después otro banco francés, el Crédit Agricole, era multado con más de medio millón de dólares por realizar transacciones financieras con instituciones cubanas.
(21) Darío L. Machado Rodríguez Cultura política en Cuba. Una aproximación sociológica, Casa Editora Abril, La Habana, 2009; Yelina Gómez Martínez Informar no equivale a comunicar. Cinco valores incinerados durante ese trastorno, Alianet, 20 de octubre de 2015, http://www.alainet.org/es/articulo/173122.
(22) Ver artículos y debates en La transición socialista cubana: actualidad, desafíos y perspectivas Instituto de Filosofía, Sello editorial filosofi@.cu, La Habana, 2013; Orlando Cruz Capote El complejo mundo capitalista que rodea a Cuba socialista, http://cubacoraje.blogspot.com/, y otras web de izquierda, septiembre-noviembre 2011.
(23) Los medios de comunicación masivos, los mediáticos, hoy con emisiones rápidas e instantáneas, que debían erigirse en una poderosa herramienta que permitiera mantenernos en continua interrelación cultural con los distintos procesos-sucesos sociales, políticos y económicos, tanto a escala nacional como regional e internacional, no están cumpliendo cabalmente su función educativa-cognoscitiva, analítica-reflexiva, demostrativa y crítica de verdades aproximadas y de diálogos interculturales constructivos. Al contrario están tratando, de manera abierta y encubierta, de homogeneizar y uniformar y, paradójicamente, fragmentar y atomizar a las sociedades con sus informaciones tendenciosas y manipuladoras, construyendo las imágenes, noticias y comentarios con sensacionalismos de variado tipo, relatos banales, reportajes incendiarios, violencias exageradas, mentiras infundadas, coberturas y opiniones parcializadas, censuras de verdades incómodas, terrorismos mediáticos y de Estado contra agrupaciones, naciones y sistemas -regímenes es el término peyorativo más utilizado- ideopolíticamente adversos al capitalismo dominante, fobias paralizantes introducidas con oscuros propósitos políticos y exacerbación de ánimos contraproducentes a una lógica racional y emancipadora humanista. Orlando Cruz Capote y Lavinia Esther Pérez García Aprender para aprehender y comprender críticamente el mundo actual, Revista Cubana de Filosofía, Instituto de Filosofía. Edición Digital, No. 18. Mayo-Septiembre 2010. ISSN: 1817-0137.
(24) Los grupos de terroristas ‘islámicos’ surgieron y fueron creados como consecuencia de la agresión estadounidense y la OTAN contra Irak, Afganistán y Libia -ahora en Siria-, y contaron desde el inicio con el irrestricto apoyo logístico por los gobernantes estadounidenses, su aliado Israel y otros países del Golfo Pérsico, con vistas a la recomposición del mapa del Levante y más allá de esas fronteras.
(25) Roger Landa La historicidad del “ciclo progresista” actual. Sus nudos problemáticos, III parte, en tres partes, Alianet (digital), septiembre -octubre de 2015; Aran Aharonian Movimientos sociales: un ciclo que no se detiene, Miradas al Sur (digital), Argentina, 18 de octubre de 2015; Raul Zibechi Se acelera el fin del ciclo progresista sudamericano, La Jornada (digital), 30 de octubre de 2015; Álvaro García Linera Cinco pasos para contrarrestar la vulnerabilidad de los procesos progresistas, Contrainsurgencia, Rebelión (digital), 3 de noviembre de 2015; Katu Arkonada ¿Fin del ciclo progresista o reflujo del cambio de época en América Latina? 7 tesis para el debate, Alianet, 8 de noviembre de 2015, entre otros.
(26) Falta la profundización crítica acerca del pensar-accionar estadounidense en el seno de las organizaciones políticas, de masas y sociales cubanas, porque se desconoce por la mayoría del pueblo las dobles intenciones del ‘espectáculo’ de exponer viejos autos, made in USA, al fondo del acto de apertura de la embajada (18/08/2015), en el malecón habanero, que constituyó un montaje propagandístico subliminal; y que, el Secretario de Estado, John Kerry, contactó ese día, en La Habana, en la residencia del jefe de la Oficina de Intereses, con la gran mayoría de representantes de la contrarrevolución interna (algunos no asistieron mostrando su desafío y presión ante EE.UU.), en la cual los mercenarios mostraron satisfacción por el intercambio sostenido.
(27) Asimismo, no escapan de los radares políticos de las guerras culturales contemporáneas la existencia y aprovechamiento de las mediocridades humanas, los individualismos, las ambiciones, la codicia, los egoísmos, los fatuos protagonismos y egocentrías, las vanidades, el afán de lucro, las ansias de poseer riquezas desmedidas y el deseo de ostentarlas, los privilegios “obtenidos” muy por encima de lo que realmente se obtiene a través del trabajo y con una diferencia abismal con respecto a lo que tienen los demás miembros de la sociedad, los beneficios malhabidos, la pérdida del colectivismo y la solidaridad. John T. Bennet El Pentágono declara que Internet es un dominio de guerra, en The Hill, Washington, U.S.A., 2011, http://thehill.com/blogs/hillicon-valley/technology/171531-pentagon-declares-the-internet-a-domain-of-war; Iroel Sánchez (Ciberespacio) Miedo en el Pentágono: una fórmula peligrosa, La Pupila Insomne, La Habana, 19 de julio de 2011; Deisy Francis Medidor EE.UU: Ciberguerra, piratería y otras especies, publicado por M. H. Lagarde para Cambios en Cuba, 23 de julio de 2011.
(28) Solo destacaremos, además, las visitas del Presidente del Consejo de Estado y Ministros, Raúl Castro Ruz, a la Cumbre de las Américas en Panamá, también a la Cumbre de las Naciones Unidas dedicada a la aprobación de la Agenda de Desarrollo posterior al 2015, al Debate General del 70 Período de Sesiones de la Asamblea General la ONU y la Reunión de Líderes Mundiales sobre Equidad de Género y Empoderamiento de la Mujer, así como las que efectuó a Argelia, Rusia, Italia, Vaticano y México; la del Primer Vicepresidente del Consejo de Estado y Ministros, Miguel Díaz-Canel, a Bruselas, donde dialogó con la alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini. La llegada a Cuba de los presidentes de Panamá, Argentina, Colombia y Serbia, el primer ministro de Italia Matteo Renzi; los cancilleres de Japón, México y los Emiratos Árabes Unidos, etc. Más los múltiples encuentros y visitas de trabajo con las secretarías del gobierno, senadores, representantes y gobernadores estadounidenses, y otros empresarios de ese país.
(29) El diario Granma publicó, recientemente, los primeros ocho usuarios de la ‘Zona Especial Mariel’, con cinco empresas de capital 100 % foráneo, dos cubanas y una mixta, destacándose las corporaciones de México, España, Bélgica, Brasil, Singapur y Estados Unidos. No se mencionó, como en otras ocasiones, a compañías chinas y rusas. Presentan a los primeros ocho usuarios de la Zona Especial Mariel, Granma, La Habana, viernes, 6 de noviembre de 2015, p. 2.
(30) La tasa de formación bruta de capital en Cuba bajó de 10.9 a 7.6 % en los últimos cinco años, obligando a la liquidación de la deuda externa vencida en un 27 % de su valor total, según estimados internacionales, lo que hizo inaplazable su pago, iniciándose un proceso de saneamiento de las finanzas internas y externas. La refinanciación de la deuda externa por algunos países e instituciones bancarias es positivo, aunque su reciclaje futuro es un escenario real, ante la necesidad de créditos, preferiblemente con bajos intereses, e inversiones de capital, en instantes en que la economía nacional está afectada por los ya mencionados bajos precios de sus materias primas y la difícil ubicación de los avanzados productos médicos, farmacéuticos y de la biogenética en el mercado internacional, dado el predominio de las poderosas transnacionales capitalistas. José Luis Rodríguez Valoraciones externas sobre la inversión extranjera en Cuba, Cubadebate, tomado originalmente de Cuba contemporánea (digital), 5 de noviembre de 2015.
(31) Estas limitaciones para la capacidad de absorción de la inversión extranjera en Cuba, fueron enunciados por Fulton Amstrong, economista de la American University, coincidiendo, en parte, con las apreciaciones de la CEPAL. Idem.
(32) Jesús Arboleya Una aproximación a las nuevas medidas tomadas por Obama, Progreso Semanal (digital), EE.UU., 20 de septiembre de 2015.
(33) Luis Toledo Sande Porque si está la bandera…, Cubadebate, 16 de octubre de 2015.
(34) Acerca de diversos criterios sobre lo que distingue y define al dirigente político socialista; los mecanismos que aseguran la comunicación entre dirigentes-dirigidos; el peso que da el dirigente a la construcción del consenso y el significado de construir el mismo; entre otras problemáticas, puede leerse Hacer política socialista: un simposio, revista Temas, No. 78, abril-junio 2014, pp. 4-18. Cuba. ¿Actualización del modelo o reforma del Estado?, en Cuba Posible, (digital), 1 de junio de 2015.
(35) Gilberto Valdés Gutiérrez Algunos referentes para soñar y pensar a Cuba, @RevistaTemas, 25-04-2013, http://www.temas.cult.cu/catalejo/economia/Gilberto_Valdes.pdf.
(36) Pablo González Casanova Las nuevas ciencias y las humanidades, De la Academia a la Política, Anthropos Editorial, México, 2004.
“Si no tenéis cuidado, los periódicos lograrán que odiéis
a los oprimidos y améis a los que los oprimen”
Malcolm X
Introducción
Esta coyuntura conlleva al análisis histórico-político, marxista y crítico de la evolución de este complejo escenario interrelacional global, y el mantenimiento de la dominación y hegemonía de los EE.UU., -a pesar de su relativo declive y declinación- (3) en cuyas mudanzas está insertada la actualización del modelo socialista cubano (4) que, como escribió José Martí, sin fatalismos sino con pleno derecho a la trinchera activa “(…) El mundo marca, y no se puede ir, ni hombre ni mujer, contra la marca que nos pone el mundo”.(5) Al unísono, debe realizarse el estudio, profundo y serio, sobre el uso instrumental del nuevo lenguaje de las élites de poder de los centros del capital, en especial el norteño, con la intención de reinstaurar el viejo status quo capitalista dependiente de la Isla con una desafiante ‘guerra de espectro total’, las guerras culturales, ‘los conflictos híbridos’ y las guerras de cuarta generación (4GW).(6)
Urge, entonces, una transparencia, coordinación y articulación coherente, congruente y sistemática del procesamiento en los distintos niveles de información, del funcionamiento del sistema educativo y la enseñanza, en especial la historia y el marxismo, la comunicación y los conocimientos contemporáneos, acerca de los procesos en curso, con vistas a una comprensión aproximada de la presente y futura cambiante realidad, para descubrir en ese ‘neolenguaje’ los diversos significados simbólicos contradictorios de la insistente ‘excepcionalidad’ norteamericana en sus sueños por apoderarse de Cuba, lo que ha estado presente en el imaginario de los círculos de poder y los medios de comunicación de EE.UU., incluyendo amplias capas de su población, (7) desde el siglo decimonónico, el decursar de la pasada centuria, hasta este siglo XXI. (8) La supremacía de la imagen controvertida de los Estados Unidos de América en sus albores como nación, y en la evolución imperialista posterior, es esgrimida permanentemente para encubrir sus propósitos de neo-colonización en Nuestra América y a nivel planetario, y enaltecer la decisión de luchar por la ‘libertad’ propia y la ajena, partes indispensables de los principios del ‘pensamiento doble’ y sometimiento de las mentes.
La enunciación simultánea de dos ideas y, practicar en una lo contrario, suscita una desintegración de la memoria y consciencia histórica e ideopolítica, impide toda representación y juicio valorativo crítico real, “suprimiendo” la conflictualidad, en búsquedas de consensos artificiales y reales, modificando a individuos y colectividades, poblaciones y clases sociales en sujetos indiferentes ante los elementos de la realidad, petrificando y adocenando todo impulso de pensar y organizar la voluntad espiritual para resistir activamente. (9) Según los ideólogos del imperialismo, la condición de la paz social comienza cuando los explotados y oprimidos colonizados se sienten impotentes.
Ante esa paradójica sustancialidad, si el socialismo está lejos de haber sido transitado o construido en Cuba, más bien se reinicia en circunstancias históricas más complejas, tal empeño constituye por fuerza un HOY. No se puede, por tanto, dejar al libre quehacer del desarrollo de las fuerzas productivas, una visión economista bajo el signo inexorable del mercado que debe ser regulado por el pueblo, con el fin de robustecer y hacer más eficiente al país desde el punto de vista económico, alcanzando el bienestar común, para luego retornar y repensar ideopolítica y culturalmente el socialismo. Los peligros relacionados ante estas tardanzas, como los comportamientos desideologizadores latentes, nos compulsan a relanzar la persuasión y seducción de una teoría filosófica, política y estética marxista para la reconstrucción práctica socialista en el cuerpo societal desde otras perspectivas actualizadas, con novedosos códigos y métodos democráticos, esencialmente participativos desde abajo (10) y con una impronta cultural-civilizatoria de liberación socialista, contrahegemónica y antistemica al capitalismo. (11)
Tal reclamo ideopolítico y cultural no puede desistir de la prontitud, los raquitismos paralizadores y las prórrogas, ya que en el medio educacional y comunicativo cotidiano no se estudia y escribe con asiduidad, tampoco se argumenta concienzudamente, ni se leen y escuchan señales en el mundo simbólico y de lo político, sobre los vastos conceptos del antimperialismo esencial, con sus novedosas características, el marxismo y leninismo creador articulado ad infinitum con el ideario martiano, acerca del socialismo, la ética socialista y su concreción emancipatoria humanista. La convocatoria a los patriotas, comunistas y revolucionarios al constante el proceso de la repolitización y reideologización de la sociedad constituye una tarea multidimensional que debe acometerse de inmediato. (12)
Habrá que evocar del marxismo, especialmente V. I. Lenin, el cómo se articula en los distintos períodos, etapas y fases, en contextos sociohistóricos concretos, las diferentes tácticas, lo que explicará en última instancia la interrelación entre la flexibilidad táctica, ante coyunturas histórica-políticas, con la intransigencia ideológico-política. Sin dar cuenta de esto, las apelaciones al realismo, la capacidad de reconocer las amenazas, las oportunidades y desafíos, la necesidad de realizar transacciones y compromisos mesurados, siempre justificados por las circunstancias, podrán terminar reduciendo la política revolucionaria a los pretextos sobre planteos pragmáticos de disímiles tipos.
De tal manera, se plantearía qué y cómo hacer este diálogo con los EE.UU. y el mundo del capital transnacional neoliberal, con la colosal influencia de los Tics, (13) para emerger victoriosos en el tránsito socialista cubano, en momentos en que se oculta el discurso belicoso e intimidante de los círculos de poder estadounidenses respecto a Cuba, y se práctica la modelación de un seuda-narración sobre un intercambio y diálogo constructivo entre iguales. (14)
I
En ese entramado contextual, se leía en un editorial de un periódico digital, simpatizante de Cuba por más señas, una interpretación y perspectiva histórica-política predominantemente positiva pero, al mismo tiempo, inadecuada acerca de las causas, los escenarios y el porqué de los resultados en los encuentros y pronunciamientos de altas autoridades estadounidenses y cubanas en el marco del restablecimiento de relaciones diplomáticas y el iniciado largo proceso de normalización entre los EE.UU. y Cuba.
Al valorar los pasos que se estaban originando entre ambas naciones, el diario destacó que “(…) Esa perspectiva es saludable en la medida que apunta a romper un aislamiento económico y comercial que ha sido, desde hace décadas, objeto de rechazo de prácticamente toda la comunidad internacional; que ha significado un castigo injustificable, inhumano y estéril para los cubanos, y cuya persistencia resulta por demás obsoleta en términos políticos -se trata [subrayo] de una determinación adoptada en el contexto de un conflicto geoestratégico e ideológico hoy superado- y económicos; a fin de cuentas la persistencia de la medida constituye una contradicción a los principios de libre comercio que Washington ha impuesto en otras latitudes del continente y el mundo...”.(15)
La premisa de la equivocada e ingenua apreciación se ‘derivó’ de la notificación acerca del incrementado número de aeropuertos norteamericanos que envían vuelos chárter directos hacia la isla, la primera ronda de negociaciones sobre aviación civil, así como la declaración de la secretaria de Comercio de Estados Unidos, Penny Pritzker, a La Habana, quien afirmó en forma diplomática (aséptica y abstracta en realidad) que ambos gobiernos están en posibilidad de “…construir una relación más abierta”, señalando que Washington también “…quiere ayudar a todos los cubanos a insertarse en la economía mundial y a disfrutar de un mejor nivel de vida, pero también dar al pueblo de los Estados Unidos de aprender sobre Cuba y de desarrollar relaciones con las personas de una isla que está a sólo 90 millas de las costas…”, de su país.
Aunque es cierto que en la fecha de aparición del editorial, todavía no se distinguía la intensa campaña oficial acerca de la presentación del informe cubano contra el bloqueo estadounidense, (16) finalmente aprobado el 27 de octubre en la Asamblea General de las Naciones Unidas con una victoria categórica (17) de 191 países a favor y dos en contra, EE.UU. e Israel,(18) en que señalaron los límites e inoperancia de los tímidos pasos dados por el mandatario Barack Husseim Obama,(19) no podía ser óbice para que un analista objetivo pudiera percatarse que el eufemístico ‘embargo’ extraterritorial estaba vigente, que los castigos y las presiones norteamericanas contra Cuba continuaban, y en realidad eran más crecientes durante esta administración.(20)
Las interrogantes devienen en obligación.
¿Se ‘cerró o esfumó’, de la noche a la mañana, el diferendo histórico, devenido en confrontación al triunfo de la Revolución Cubana, en específico con la aprobación de la Primera Ley de Reforma Agraria en 1959, junto al mesianismo geopolítico del establishment imperialista norteño de pretender ser los dueños del mundo, específicamente apoderarse de Cuba por todos los medios posibles desde hace más de tres siglos? ¿Se superaron de un plumazo las diferencias ideológicas entre ambos países con sistemas socioeconómicos y políticos disímiles, hasta antagónicos? ¿Desapareció el enemigo secular por antonomasia de Cuba, aunque se sustituya la semántica imperial y la jerga retórica de algunos de sus dirigentes, por el ‘vecino’ a 90 millas que ya ni siquiera es adversario de su proyecto revolucionario y socialista? ¿No conocía el diario de la Patria de Benito Juárez cuáles son las condiciones impuestas en el ‘libre comercio internacional’ por parte de EE.UU., ya sea directamente o a través de la Organización Mundial del Comercio, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional? ¿Cómo insertarían los EE.UU. a Cuba en la economía capitalista mundial bajo el dominio de las transnacionales neoliberalizadoras, cuyas casas matrices esenciales radican en su territorio, en medio del secreto y perentorio Acuerdo de Asociación Transpacífico (TTP), más la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP), con grandes ventajas para Washington?
II
La visión de la prensa extranjera, salvo excepciones, no difiere en muchos matices, lamentablemente, de la percepción interpretativa de algunos amigos-simpatizantes solidarios de la Revolución Cubana en el exterior, de los propios nacionales de la Isla y fuera de ella, no importando relativamente su nivel educacional – cultural, y sí la cultura política, (21) a pesar de la imprescindible articulación que debe existir entre ambas, porque los mediáticos transnacionales, transfronterizos por su esencia globalizadora capitalista, han impuesto la mediocridad empírica y acrítica en los receptores y son raros los ciudadanos, incluyendo algunos intelectuales y políticos, que suelen acercarse a la interpretación del complicado y frágil equilibrio estratégico global del sistema-mundo capitalista, en la que los Estados Unidos, como potencia hegemónica,(22) a lo que se suman sus aliados estratégicos claves, la Unión Europea -con los otanistas en primer lugar- y Japón, tratan de llevar a cabo sus objetivos de expansión y dominio económico, comercial, financiero y cultural, así como la supuesta defensa ‘moral’ de ‘la democracia y los derechos humanos’, con vistas a proteger su ‘seguridad nacional’ y el ejercicio de hegemonía planetaria.(23)
Asimismo, la deficiencia y carencia de perspectiva crítica tiende a sobrevalorar o subestimar el peso de nuevos actores internacionales, caso de China Popular y Rusia como potencias emergentes, así como los demás integrantes del grupo de los Brics, que anuncian el lento rediseño y reordenamiento de las relaciones internacionales y, con ello, el inicio de una multilateralidad selectiva, pluricéntrica o multipolar.
Las maniobras en el discurso-accionar del marketing político-público, el uso del ‘lenguaje políticamente correcto’ y las ‘redescripciones pragmáticas de la realidad’ en que la re-construcción del lenguaje figurado, retórico y metafórico, como un modo de participación cognoscitiva, ideológica e indagativa-constructora de aceptaciones al servicio del poder imperialista y sus intereses bajo signos de “imperativos morales, nobles y benéficos”, escamotean a la opinión pública los verdaderos enemigos de los pueblos y las naciones, inventando adversarios con una direccionalidad indicada, como es el caso de los traficantes de drogas, personas y armas, y los terroristas “islámicos”, ahora ‘díscolos’ ante sus creadores.
Las fronteras entre los terroristas ‘malos y buenos’ están borrándose por mandato imperial, (24) que venden cual falsa mercancía, quiénes son los agresores reales que difuminan y desaparecen Estados, como lo sucedido en los casos de Afganistán, Irak y Libia -la supervivencia de Siria radica en una geopolítica que llamaremos la ruleta ajedrecística rusa- convirtiéndolos en chatos territorios donde se evaporan las identidades nacionales, y en los que se despliegan cruentos enfrentamientos étnicos, tribales y religiosos, culturales, conflictos internos aprovechados y exaltados-apoyados desde el exterior.
Tales rejuegos engañosos del pragmatismo político imperialista yanqui, junto a las contradicciones interimperialistas no superadas, contenciosas y convivientes como resultado de incesantes condicionamientos norteños en las negociaciones, pueden situar a la China Popular como el peligro fundamental para los valores e intereses de occidente; en otro momento a Rusia, capaz de ‘devorar a Ucrania’ y amenazar a Europa; a las dos unidas en una alianza estratégica en la llamada ‘la nueva ruta de la seda’; y, más adelante, suman al resto de los Brics para, al unísono, ubicar a Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Brasil, Argentina, Nicaragua, y los procesos integracionistas como el Alba-Tcp, Unasur y Celac, como adversarios en su traspatio natural o tercera frontera, en instantes en que los gobiernos progresistas-populares de Nuestra América y los movimientos sociales y políticos reacomodan sus economías y movilizan a los movimientos de masas ante la crisis de la caída de los precios de las ‘commodities’, las presiones financieras de la deuda externa e interna, sumando el accionar de los ‘fondos buitres’, y el probable viraje político de una estrenada ‘clase media’ -‘humo negro’ le llamaba, en su tiempo, Leon Trotsky- surgida de las políticas sociales que promovieron la inclusión, a través, de la redistribución y el consumo.
Mientras, la derecha continental se recicla y reestructura sus fuerzas aprestándose a revertir el mal denominado ‘ciclo progresista’ de la región, (25) con amenazas de aplicar el ‘impeachent’ en los parlamentos y con el apoyo del sistema judicial contra los presidentes legítimamente elegidos, acusándolos de casos de corrupción, y la intención de emplear los ‘golpes suaves’, la aplicación del ‘poder duro’(hard power), con golpes de Estado, hasta militares, las intervenciones e injerencias directas, la utilización del ‘poder blando’ e ‘inteligente’ (soft power - smart power), las ‘revoluciones de colores’, los asaltos mediáticos y la profusa instalación de bases militares, partes de una totalidad estratégica hegemónica.
Ante ese maremagno de situaciones y coyunturas políticas, nadie está exento de deslizarse en simplezas y confusiones acerca de la envergadura de los rápidos cambios mundiales y regionales que están sucediéndose, y en cuanto a los propósitos de las relaciones restablecidas entre la Isla, de una parte, y el imperialismo norteamericano, de la otra, así como las nuevas expectativas que pueden abrirse para la nación cubana cuando se logre un intercambio económico, comercial y financiero con los EE.UU., que se intentará concebir de la única forma que saben hacerlo las élites de poder de Washington: desigual y asimétrico, si el Estado cubano no ajusta y limita el mismo.
El qué hacer ante tantos vacíos, lagunas y digresiones informativas, insuficiente conocimiento y deficiente coherencia y sistematización comunicacional,(26) en esta delicada coyuntura histórica-política, se convierte en sí misma en la pregunta del momento, teniendo como respuesta-resolución alternativa, nunca exclusiva, la vivencial práctica transformadora de una mayor y perfeccionada democracia popular directa-participativa, una significativa ampliación-profundización de la política informativa, de los conocimientos y saberes, con una mayor cultura del debate, los diálogos y las polémicas públicas en el seno de la ciudadanía.
Si una de las piedras angulares de la efectividad de las guerras culturales imperialistas y de las penetraciones e injerencias físicas, morales y culturales se encuentran en el nivel de conciencia ideológica, política y ética-cultural que posean las sociedades a las que intentan someter a través de esas guerras de variado tipo, no es ilógico que las elites de poder capitalistas, sus tanques pensantes, sometan a un frío estudio calculador y una medición constante, la “temperatura” sociológica y política de las contradicciones y valores que evolucionan conflictivamente en los Estados que desean conquistar y recolonizar; así como indaguen acuciosamente los grados de violación de la legalidad, la corrupción presente, el estado de las cifras delincuenciales, los niveles de inconformidad, descontento, escepticismo y la perdida de expectativas presentes y futuras de los disímiles grupos y sectores poblacionales, más la detección de los focos agudos de tensiones internos, todos los cuales se convierten en indicadores a los que dirigen los esfuerzos de su propaganda, que responden a las interrogantes de cómo deben ser “trabajados” y explotados por las guerras psicológicas, de ideas y las culturales. Una veces utilizan las causas, otras los efectos, que alientan y provocarían desordenes no tan aislados, desestabilizaciones más articuladas y el aprovechamiento oportunista de brindar ayuda, con infiltraciones y proposiciones en la labor de ablandamiento de los cuerpos societales hasta llegar a la (des) ingobernabilidad.
Entonces, no es casual que entre los primeros en llegar a Cuba para negociar su espacio en el intercambio entre ambos países, estén las gigantes corporaciones de las comunicaciones, los dueños de Google y el deseo estadounidense de poner a disposición del pueblo cubano las amplias autopistas de internet, a través de su sistema de cables y satélites. (27) La acechanza de la guerra de pensamiento ya tocó a las puertas.
Asimismo, se interpreta con una deficiente interconexión lógica y racional acerca de las visitas a Cuba del presidente de Francia, Francois Hollande, del Sumo Pontífice del Vaticano, Francisco Bergoglio -por las razones del exiguo conocimiento popular del significado de ‘las doctrinas sociales de la iglesia’ y porque el Papa es solo representante de una corriente progresista, pero no la predominante en la Santa Sede y las iglesias en las distintas latitudes geográficas-, así como de otras personalidades con altos cargos gubernamentales en Europa, delegaciones de empresarios, hombres de negocios, entre otros. Actualmente se está llevando a cabo la continuación, más acelerada, de los diálogos con la Unión Europea (iniciados en 2014), con el fin de que ésta elimine la injerencista ‘Posición Común’, instaurada en 1996, y restablezca la cooperación, sin condicionamientos, con el gobierno revolucionario sobre de los derechos humanos y políticos.(28)
Considerando que estas no son visitas comunes, ni asiduas, como las que realizan numerosos representantes de países amigos, debían ser analizadas con criterios dialécticos rigurosos, en el contexto nacional e internacional, sin brindar la visión apologética acerca que ‘Cuba se abre paso a la inserción internacional de su economía y comercio con ‘consumadas inversiones extranjeras’ en el marco de la nueva política económica, principalmente en la ‘Zona Especial de Desarrollo de Mariel’ (ZEDM), (29) luego de los cambios introducidos, en el 2014, en la política inversionista nacional, porque debe concientizarse que las zonas de desarrollo alcanzan su madurez luego de cinco años y que, la expansión de la inversión extranjera en Cuba nunca será un proceso sensacional y de corto plazo como algunos piensan, más aun cuando persista el bloqueo estadounidense.
Aunque la opacidad pública de las finanzas isleña es notable, no constituye un impedimento para percibir, consecuencia del bloqueo e insuficiencias propias, la escases actual de dinero efectivo, dado por la caída de los precios del níquel + cobalto, rubro importante en las exportaciones nacionales, entre otras materias primas, así como la baja estimación del crecimiento del precio del azúcar en el futuro inmediato, y la posibilidad de aumentar las exportaciones de este producto en el mercado internacional, (30) aunque se resalte la llegada in crescendo de turistas a la Mayor de las Antillas y el potencial de recursos humanos, altamente capacitados, que trabaja en muchos países, que recaudan una parte considerable de las divisas que actualmente necesita el país.
Asimismo, hay que considerar, la desaceleración, recesión y contracción de las economías de los principales socios económicos-comerciales de Cuba, la tendencia a la baja del flujo de inversiones en el mundo y, desde 2014 en la región latinoamericana-caribeña, según datos de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL). Igualmente, deben tenerse en cuenta, las demoras en la aprobación por el gobierno cubano, caso a caso, de cada proyecto inversionista directo; la consideración que la cartera de oportunidades de negocios supone cierto enfoque restrictivo en relación a otras áreas de inversión; la valoración inapropiada del sistema de contratación de fuerza de trabajo en manos del Estado; la insuficiente infraestructura de transporte, de la industria de la construcción, informática y telecomunicaciones en la Isla; los limitados y lentos cambios de la legislación nacional; la dualidad monetaria; la no existencia de licencias para el comercio exterior a actores no estatales; la no viabilidad del sistema financiero; la desindustrialización existente y el carácter burocrático de la gestión estatal. (31)
Por tanto, ante las dificultades, el gobierno revolucionario tiene que asumir, con natural dificultad y precaución, diversos frentes políticos y diplomáticos, económicos y comerciales, ya que se requiere de adecuaciones estructurales más aceleradas en la economía y comercio nacionales,(32) ante estos contactos internacionales que no son habituales, existiendo entre los visitantes, casi todos del Grupo de los Siete (G-7), pocas diferencias y si intenciones comunes, nada ingenuas, si bien se escribe de ‘conversaciones constructivas-respetuosas’.
III
De hecho y para orgullo nacional, existe en la sociedad cubana un espíritu solidario, patriótico y ético, como parte de la experiencia, aprendizaje y el acumulado vital en estos años de transición y logros socialistas, pero también se hacen visibles zonas de desasosiegos e interrogantes, al lado de deslumbramientos y expectativas -no es nada casual las banderitas de las barras y las estrellas en casas, autos, gorras y establecimientos privados y estatales, así como fotografías expuestas con imágenes de la república neocolonial-,(33) incluso de un liberalismo, consumismo e individualismo acrecentados, junto a desigualdades, inequidades y zonas de marginación, que condicionan el estado anímico societal que pudieran ser fatales para el proceso de actualización del socialismo, si continuaran enraizándose. Más por la guerra cultural, ideológica y política que se nos avecina, y la pérdida relativa de la hegemonía socialista y el debilitamiento del estudio del marxismo en el país, ante una tangible quiebra de valores, palpable y reconocido.
Pero este ciudadano (a), que es diverso y plural, no ideal como tampoco perfecto, en especial el juvenil, inmerso en un proceso contradictorio de actualización del modelo del socialismo cubano, en realidad un colosal proceso de reformas -término evadido en el discurso y los documentos oficiales- económicas y sociales, políticas, jurídicas, constitucionales, ideológicas y culturales, que no sólo actualiza sino rectifica, cambia, renueva, reinventa y elimina deformaciones dentro del socialismo, constituye el sujeto social que protagonizará el proceso de transformaciones, si el partido comunista lo orienta, conduce y persuade de modo que éste conozca, comprenda y haga suya la meta del socialismo, en medio de una práctica revolucionaria socialista en la que se empoderará de poder, a través de una efectiva democracia popular, desde abajo hacia arriba y horizontalmente, capaz de enrumbar definitivamente los destinos del país, acompañado de una superación filosófica, al mejor estilo gramsciano, política e ideológica que le permita mayor conciencia y comprometimiento,(34) sin abandonar la ética de la virtud política y los valores de la emancipación humana.(35)
El repensar crítica y creativamente, con escasos límites espaciales y temporales, Raúl Castro lo expresó con apremio de tiempo, sin prisa y sin pausa, en y sobre la Cuba de hoy es urgencia vital para las ciencias sociales, las humanísticas y la filosofía.(36) No sólo para prever negativas consecuencias -que serían ya, más o menos, suficientes o no en el contexto actual- sino porque actualmente existen muchos sucesos y procesos en marcha que deben ser diagnosticados,
pronosticados y realizarles proposiciones de solución, sean o no aceptadas por los decisores políticos, con vistas a repensar críticamente sobre la realidad societaria cubana, y participar en la elaboración teórica-conceptual estratégica que ponga sobre la mesa de discusión las agudas problemáticas de la propia existencia de la nación, la identidad nacional-cultural y la continuación-ruptura superadora del tránsito del modelo socialista próspero y sustentable.
Notas y citas:
(1) Las crisis capitalistas contemporáneas son estructurales y sistémicas, de superproducción y subconsumo, financieras, energéticas, económicas y ecológicas -’interconexión de las crisis’, le denomina el politólogo y economista belga, Eric Toussaint- manifestándose a través de explosiones de las “burbujas financieras”, el derrumbe de las bolsas de valores, que dañan por el sobreendeudamiento al crédito utilizable para la inversión y el consumo. Gilberto Valdés Gutiérrez Posneoliberalismo y movimientos antisistémicos, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2009; Luciano Vasapollo y Joaquín Arriola Crisis o Big Bang. La crisis sistémica del capital ¿qué, cómo y para quién?, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2010.
(2) Tal apoyo financiero no está dirigido a las empresas estatales cubanas, sino a los emprendedores-cuentapropistas y las nuevas ‘cooperativas’ del sector manufacturero-industrial y de los servicios. La Secretaria de Comercio de EE.UU., Penny Pritzker, en La Habana, el 7 de octubre del año en curso, declaró: “(…) las últimas regulaciones [al referirse a las medidas del presidente Barack Husseim Obama del 18 de septiembre] estaban diseñadas para apoyar al sector privado emergente en Cuba…” Sergio Rodríguez Gelfenstein El bloqueo estadounidense a Cuba, huella putrefacta de la Guerra Fría, Con Nuestra América (digital), Costa Rica, 24 de octubre de 2015.
(3) El Imperio Recargado, Editores Leo Panitch y Colin Leys, Socialist Register 2005, The Merlin, Londres, CLACSO, Buenos Aires, 2005; Inmanuel Wallerstein La decadencia del poder estadounidense, Capital Intelectual S. A., Ediciones Le Monde Diplomatique, Edición Cono Sur, Buenos Aires, 2006.
(4) Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, VI Congreso del PCC, Editora Política, La Habana, Abril de 2011; Primera Conferencia Nacional del Partido Comunista de Cuba, Idem., 2012.
(5) José Martí Carta a Bernarda Toro Pelegrín (esposa del general Máximo Gómez), 11 de abril de 1895, Obras Completas, T. 20, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975, p. 481.
(6) Las guerras culturales remiten al cuestionamiento de la legitimidad de un sistema social, un gobierno y procesos eleccionarios, la sociedad civil, las clases sociales y las creencias; sobre la autoridad moral, el derecho y la razón para la imposición persuasiva. El uso masivo de internet y con ello de virus informáticos para entorpecer y eliminar las comunicaciones, y la idea de espiar en las redes de los Tics, se convierten en la obtención de información valiosa a través de ‘ciberguerreros’. James Davison Hunter Culture Wars: The Struggle to Define America, New York, Basic Books, 1992, en http:// en.wilkipedia.org/wiki/culture_war; Eliades Acosta Matos Imperialismo del siglo XXI: Las Guerras Culturales, Casa Editora Abril, La Habana, 2009; Orlando Cruz Capote ¿Industrias culturales y guerras culturales? Un futuro imprevisible, Revista Cubana de Filosofía. Edición Digital, No. 22. Junio-Diciembre 2012. ISSN: 1817-0137; Jorge Autié González Del Poder Inteligente a la Guerra No Convencional (I y II), CubaDefensa, (digital), 1 y 3 de julio de 2014; Ignacio Ramonet Los nuevos Estados de vigilancia, Le Monde Diplomatique, Octubre 2015, Francia.
(7) Louis A. Pérez Jr. Cuba en el imaginario de los Estados Unidos, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2014.
(8) Report: CSIS Commission on Smart Power: A Smarter, More Secure America, 2007, http://wwww.crisis.org; Joseph S. Nye The Changing Nature of American Power (1990); The Paradox of American Power (2002); Soft Power: The Jeans to Success in World Politics (2004); The Power Game: A Washington Novel (2004); The Benefits of Soft Power, February 8, 2004, en, http://hbswk.hbs.edu/archive/4290.html; The Decline of Soft Power, Foreign Affairs, U.S.A., May-June, 2004.
(9) El General de Ejército, Raúl Castro Ruz, Presidente del Consejo de Estados y Ministros, Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, expresó en Santiago de Cuba, el primero de enero de 2014: “En nuestro caso, como sucede en varias regiones del mundo, se perciben intentos de introducir sutilmente plataformas de pensamiento neoliberal y de restauración del capitalismo neocolonial, enfiladas contra las esencias mismas de la Revolución Socialista a partir de una manipulación premeditada de la historia y de la situación actual de crisis general del sistema capitalista, en menoscabo de los valores, la identidad y la cultura nacionales, favoreciendo el individualismo, el egoísmo y el interés mercantilista por encima de la moral”. Raúl Castro Ruz No cederemos ante agresiones, chantajes y amenazas, Cubadebate (digital), 1 de enero de 2014.
(10) “El poder popular que se construye en aras de la superación del capitalismo no es un “contrapoder” ni un “antipoder”; es otro tipo de poder, sobre bases diferentes a las del capital. (…) un proceso integral de creación-construcción de la sociedad superadora de la alienación del capital y su consumismo Todo se va transformando inter-articuladamente marcado por la actividad consciente de los sujetos protagonistas, quienes -en su caminar y construir‑ van (auto) constituyéndose en actor colectivo protagonista del cambio. Es un proceso autogestado por los sujetos y, en ese sentido, es- a la vez‑ formador de nuevos hombres y nuevas mujeres, creadores y constructores protagónicos de la utopía anhelada. De ahí el lugar central y permanente que -en este proceso‑ ocupa la batalla cultural por la construcción de una hegemonía de liberación.” Isabel Rauber Hegemonía, poder popular y sentido común. Subjetividades e imaginarios interculturales para un nuevo mundo. El debate cultural alter-hegemónico de nuestro tiempo, “Diálogos Culturales de Invierno”, San Salvador, El Salvador, 21 de Julio de 2015.
(11) Orlando Cruz Capote ¿Existen “deudas” con la Modernidad y el liberalismo burgués en Cuba socialista contemporánea? Algunas ideas para un debate, Nodo50.org/cubasigloXXI, No. CXVII, agosto de 2013, (Versión ampliada), y en Revista Cubana de Filosofía. Edición digital, No. 24, Julio-Enero 2014. ISSN. 1817-0137; Clara G. Meyra Segura Los desafíos culturales en la realidad actual de Cuba, Entrevista con Juan Valdés Paz, Las estrategias van produciendo una sociedad distinta a la que teníamos, Rosa Luxemburg Stiftung, Extractado por La Haine (digital), 2 de noviembre de 2015.
(12) El escritor cubano Luis Toledo Sande expresó que “(…) sería imperdonable cruzarse de brazos y de pensamiento, y dejarles libre el camino a “ingenuos” y a neoliberales proanexionistas, cuyas ideas, o carencia de ellas, sirve objetivamente a las pretensiones imperiales, o a la banalización que les allana a estas el camino. Si el peligro estuviera solamente representado en la estulticia, la chabacanería y la superficialidad, aliadas naturales de la improfesionalidad y las actitudes irresponsables, ya sería grave. Pero tampoco se debe descartar la participación de interesados conscientes. Y no olvidemos que la desidia acaba siendo tan nociva como la complicidad voluntaria, y hasta más peligrosa tal vez”. Luis Toledo Sande Derechos de la cultura cubana, Cubadebate, La Habana, 20 octubre 2015.
(13) El compañero Ricardo Alarcón de Quesada, lo expresó de la forma siguiente: “(…) La dictadura mediática es, probablemente, en la actualidad el instrumento más eficaz en la política hegemónica del imperialismo. Domina ampliamente la información a escala planetaria, determina lo que la gente puede saber y bloquea con mano de acero lo que quiere encubrir”. Ricardo Alarcón de Quesada Palabras pronunciadas por el Día Mundial de la Libertad de Prensa, La Habana, 3 de mayo 2011; http://teveo.icrt.cu/trrf6f/.
(14) Orlando Cruz Capote La historia en el debate contemporáneo, Memorias Evento científico: El marxismo y la crisis del pensamiento neoliberal (2000), Editorial Félix Varela, La Habana, 2003, pp. 184-191; René González Barrios El desmontaje de la historia y cómo enfrentarlo, La pupila insomne (digital), 15 de octubre de 2015.
(15) Editorial, Cuba-EE. UU: Normalización plausible y deseable’, ‘La Jornada’ (digital), 8 de octubre de 2015.
(16) El Informe de Cuba sobre la Resolución 69/5: “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiera por los Estados Unidos de América contra Cuba”, www.cubavsbloqueo.cu/.../INFORME%20BLOQUEO%202015%20Esp.pdf.
(17) No obstante, el embajador cubano ante la ONU, Rodolfo Valdés Rodríguez, destacó el 27 de octubre, en una entrevista vespertina para el programa la ‘Mesa Redonda’, que la diplomacia tuvo que realizar un arduo trabajo para persuadir a algunos gobiernos del porqué de esa posición contra el bloqueo, debido a las interpretaciones vagas y confusas existentes. Granma, Contundente rechazo al bloqueo en la ONU, Granma, La Habana, 28 de octubre de 2015, p. 1.
(18) El representante de EE.UU. en la ONU, Ronald Godard, declaró sobre el voto negativo que “(…) Lamentamos que el Gobierno de Cuba haya seguido adelante con su resolución anual. El texto se queda corto al reflejar los significativos pasos que se han dado, y el compromiso liderado por el presidente Obama”, a lo que el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, refutó en entrevista de prensa que “(…) No debemos confundir la realidad con los deseos ni las expresiones de buena voluntad. En asuntos como estos, solo puede juzgarse por los hechos. Y los hechos demuestran, con toda claridad, que el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto contra Cuba está en plena y completa aplicación.” Agencia de Prensa EFE, 27 de octubre de 2015.
(19) El presidente estadounidense tiene prerrogativas para autorizar el comercio bilateral entre ambos países; el uso del dólar en sus transacciones internacionales y permitir que adquiera en el mercado mundial productos con más del 10 % de componentes estadounidenses; ampliar dentro de las clasificaciones existentes los viajes de ciudadanos norteamericanos a Cuba; legalizar la importación de productos fabricados en todo el mundo a partir de materias primas cubanas, así como consentir la venta a crédito de productos no alimenticios a la Isla. Salim Lamrani Las contradicciones de Barack Obama hacia Cuba, Almayadeen (digital), Líbano, 24 de octubre de 2015.
(20) Unos días después otro banco francés, el Crédit Agricole, era multado con más de medio millón de dólares por realizar transacciones financieras con instituciones cubanas.
(21) Darío L. Machado Rodríguez Cultura política en Cuba. Una aproximación sociológica, Casa Editora Abril, La Habana, 2009; Yelina Gómez Martínez Informar no equivale a comunicar. Cinco valores incinerados durante ese trastorno, Alianet, 20 de octubre de 2015, http://www.alainet.org/es/articulo/173122.
(22) Ver artículos y debates en La transición socialista cubana: actualidad, desafíos y perspectivas Instituto de Filosofía, Sello editorial filosofi@.cu, La Habana, 2013; Orlando Cruz Capote El complejo mundo capitalista que rodea a Cuba socialista, http://cubacoraje.blogspot.com/, y otras web de izquierda, septiembre-noviembre 2011.
(23) Los medios de comunicación masivos, los mediáticos, hoy con emisiones rápidas e instantáneas, que debían erigirse en una poderosa herramienta que permitiera mantenernos en continua interrelación cultural con los distintos procesos-sucesos sociales, políticos y económicos, tanto a escala nacional como regional e internacional, no están cumpliendo cabalmente su función educativa-cognoscitiva, analítica-reflexiva, demostrativa y crítica de verdades aproximadas y de diálogos interculturales constructivos. Al contrario están tratando, de manera abierta y encubierta, de homogeneizar y uniformar y, paradójicamente, fragmentar y atomizar a las sociedades con sus informaciones tendenciosas y manipuladoras, construyendo las imágenes, noticias y comentarios con sensacionalismos de variado tipo, relatos banales, reportajes incendiarios, violencias exageradas, mentiras infundadas, coberturas y opiniones parcializadas, censuras de verdades incómodas, terrorismos mediáticos y de Estado contra agrupaciones, naciones y sistemas -regímenes es el término peyorativo más utilizado- ideopolíticamente adversos al capitalismo dominante, fobias paralizantes introducidas con oscuros propósitos políticos y exacerbación de ánimos contraproducentes a una lógica racional y emancipadora humanista. Orlando Cruz Capote y Lavinia Esther Pérez García Aprender para aprehender y comprender críticamente el mundo actual, Revista Cubana de Filosofía, Instituto de Filosofía. Edición Digital, No. 18. Mayo-Septiembre 2010. ISSN: 1817-0137.
(24) Los grupos de terroristas ‘islámicos’ surgieron y fueron creados como consecuencia de la agresión estadounidense y la OTAN contra Irak, Afganistán y Libia -ahora en Siria-, y contaron desde el inicio con el irrestricto apoyo logístico por los gobernantes estadounidenses, su aliado Israel y otros países del Golfo Pérsico, con vistas a la recomposición del mapa del Levante y más allá de esas fronteras.
(25) Roger Landa La historicidad del “ciclo progresista” actual. Sus nudos problemáticos, III parte, en tres partes, Alianet (digital), septiembre -octubre de 2015; Aran Aharonian Movimientos sociales: un ciclo que no se detiene, Miradas al Sur (digital), Argentina, 18 de octubre de 2015; Raul Zibechi Se acelera el fin del ciclo progresista sudamericano, La Jornada (digital), 30 de octubre de 2015; Álvaro García Linera Cinco pasos para contrarrestar la vulnerabilidad de los procesos progresistas, Contrainsurgencia, Rebelión (digital), 3 de noviembre de 2015; Katu Arkonada ¿Fin del ciclo progresista o reflujo del cambio de época en América Latina? 7 tesis para el debate, Alianet, 8 de noviembre de 2015, entre otros.
(26) Falta la profundización crítica acerca del pensar-accionar estadounidense en el seno de las organizaciones políticas, de masas y sociales cubanas, porque se desconoce por la mayoría del pueblo las dobles intenciones del ‘espectáculo’ de exponer viejos autos, made in USA, al fondo del acto de apertura de la embajada (18/08/2015), en el malecón habanero, que constituyó un montaje propagandístico subliminal; y que, el Secretario de Estado, John Kerry, contactó ese día, en La Habana, en la residencia del jefe de la Oficina de Intereses, con la gran mayoría de representantes de la contrarrevolución interna (algunos no asistieron mostrando su desafío y presión ante EE.UU.), en la cual los mercenarios mostraron satisfacción por el intercambio sostenido.
(27) Asimismo, no escapan de los radares políticos de las guerras culturales contemporáneas la existencia y aprovechamiento de las mediocridades humanas, los individualismos, las ambiciones, la codicia, los egoísmos, los fatuos protagonismos y egocentrías, las vanidades, el afán de lucro, las ansias de poseer riquezas desmedidas y el deseo de ostentarlas, los privilegios “obtenidos” muy por encima de lo que realmente se obtiene a través del trabajo y con una diferencia abismal con respecto a lo que tienen los demás miembros de la sociedad, los beneficios malhabidos, la pérdida del colectivismo y la solidaridad. John T. Bennet El Pentágono declara que Internet es un dominio de guerra, en The Hill, Washington, U.S.A., 2011, http://thehill.com/blogs/hillicon-valley/technology/171531-pentagon-declares-the-internet-a-domain-of-war; Iroel Sánchez (Ciberespacio) Miedo en el Pentágono: una fórmula peligrosa, La Pupila Insomne, La Habana, 19 de julio de 2011; Deisy Francis Medidor EE.UU: Ciberguerra, piratería y otras especies, publicado por M. H. Lagarde para Cambios en Cuba, 23 de julio de 2011.
(28) Solo destacaremos, además, las visitas del Presidente del Consejo de Estado y Ministros, Raúl Castro Ruz, a la Cumbre de las Américas en Panamá, también a la Cumbre de las Naciones Unidas dedicada a la aprobación de la Agenda de Desarrollo posterior al 2015, al Debate General del 70 Período de Sesiones de la Asamblea General la ONU y la Reunión de Líderes Mundiales sobre Equidad de Género y Empoderamiento de la Mujer, así como las que efectuó a Argelia, Rusia, Italia, Vaticano y México; la del Primer Vicepresidente del Consejo de Estado y Ministros, Miguel Díaz-Canel, a Bruselas, donde dialogó con la alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini. La llegada a Cuba de los presidentes de Panamá, Argentina, Colombia y Serbia, el primer ministro de Italia Matteo Renzi; los cancilleres de Japón, México y los Emiratos Árabes Unidos, etc. Más los múltiples encuentros y visitas de trabajo con las secretarías del gobierno, senadores, representantes y gobernadores estadounidenses, y otros empresarios de ese país.
(29) El diario Granma publicó, recientemente, los primeros ocho usuarios de la ‘Zona Especial Mariel’, con cinco empresas de capital 100 % foráneo, dos cubanas y una mixta, destacándose las corporaciones de México, España, Bélgica, Brasil, Singapur y Estados Unidos. No se mencionó, como en otras ocasiones, a compañías chinas y rusas. Presentan a los primeros ocho usuarios de la Zona Especial Mariel, Granma, La Habana, viernes, 6 de noviembre de 2015, p. 2.
(30) La tasa de formación bruta de capital en Cuba bajó de 10.9 a 7.6 % en los últimos cinco años, obligando a la liquidación de la deuda externa vencida en un 27 % de su valor total, según estimados internacionales, lo que hizo inaplazable su pago, iniciándose un proceso de saneamiento de las finanzas internas y externas. La refinanciación de la deuda externa por algunos países e instituciones bancarias es positivo, aunque su reciclaje futuro es un escenario real, ante la necesidad de créditos, preferiblemente con bajos intereses, e inversiones de capital, en instantes en que la economía nacional está afectada por los ya mencionados bajos precios de sus materias primas y la difícil ubicación de los avanzados productos médicos, farmacéuticos y de la biogenética en el mercado internacional, dado el predominio de las poderosas transnacionales capitalistas. José Luis Rodríguez Valoraciones externas sobre la inversión extranjera en Cuba, Cubadebate, tomado originalmente de Cuba contemporánea (digital), 5 de noviembre de 2015.
(31) Estas limitaciones para la capacidad de absorción de la inversión extranjera en Cuba, fueron enunciados por Fulton Amstrong, economista de la American University, coincidiendo, en parte, con las apreciaciones de la CEPAL. Idem.
(32) Jesús Arboleya Una aproximación a las nuevas medidas tomadas por Obama, Progreso Semanal (digital), EE.UU., 20 de septiembre de 2015.
(33) Luis Toledo Sande Porque si está la bandera…, Cubadebate, 16 de octubre de 2015.
(34) Acerca de diversos criterios sobre lo que distingue y define al dirigente político socialista; los mecanismos que aseguran la comunicación entre dirigentes-dirigidos; el peso que da el dirigente a la construcción del consenso y el significado de construir el mismo; entre otras problemáticas, puede leerse Hacer política socialista: un simposio, revista Temas, No. 78, abril-junio 2014, pp. 4-18. Cuba. ¿Actualización del modelo o reforma del Estado?, en Cuba Posible, (digital), 1 de junio de 2015.
(35) Gilberto Valdés Gutiérrez Algunos referentes para soñar y pensar a Cuba, @RevistaTemas, 25-04-2013, http://www.temas.cult.cu/catalejo/economia/Gilberto_Valdes.pdf.
(36) Pablo González Casanova Las nuevas ciencias y las humanidades, De la Academia a la Política, Anthropos Editorial, México, 2004.
*El Dr. Capote es Investigador Auxiliar, Instituto de Filosofía, CITMA, Cuba.
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