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viernes, 18 de diciembre de 2015

Sobre el burocratismo y la burocracia. Un tema importante para el VII Congreso del PCC

Por Darío Machado Rodríguez*

satiriconElburocrata El tema de la burocracia y del burocratismo sigue estando vigente en el conjunto de desafíos principales del sujeto político de la construcción social de orientación socialista en Cuba, y lo estará por mucho tiempo, dadas las raíces de este fenómeno social y por sus consecuencias.

El burocratismo, cuyos efectos son inversamente proporcionales a la democracia, afecta el funcionamiento sano de la sociedad en todos los órdenes, es económica y culturalmente pernicioso e irrita a la ciudadanía.

En los últimos tiempos, y al calor de los debates que generan las transformaciones socioeconómicas en curso en el país y por los importantes y difíciles desafíos que enfronta la sociedad cubana, este fenómeno negativo es tratado con mayor frecuencia
.
A lo largo del proceso revolucionario cubano hemos experimentado diferentes procesos de ofensiva antiburocrática y en el orden organizativo y de formación se ha trabajado en la eliminación de sus causas, sin que podamos decir que ya no es un problema socialmente relevante, antes bien es de la mayor importancia y actualidad.  Vale entonces recordar como introducción a este breve texto lo planteado por Fidel hace 50 años:

“…creo de todo corazón que el socialismo tiene que cuidarse del burocratismo tanto como del imperialismo. No olvidarse de eso, porque es más peligroso, porque es un enemigo clandestino. (…) Pero es un mal grande del cual no nos damos cuenta, del que no tenemos conciencia. Y, sin embargo, es un gravísimo mal, estorba la producción, consume en tareas innecesarias las mejores inteligencias, consume mucho de la energía del pueblo”.

Primero hay que diferenciar “Burocracia” de “Burocratismo”

Valen la pena unas líneas para establecer con claridad los significados con los cuales entenderemos estos términos.

Burocracia

El término “burocracia”, a diferencia del término burocratismo, no se emplea siempre en sentido peyorativo. Con el advenimiento de la llamada “sociedad de masas”, denominación que alude al crecimiento general, económico, tecnológico, industrial, poblacional, etc., la burocracia aparece como el aparato administrativo organizado jerárquicamente y pautado por regulaciones estrictas que permite el ejercicio racional del poder, no solo del poder público, de la organización gubernamental, sino también en las estructuras políticas partidarias, comerciales, sindicales, industriales, eclesiásticas, etc. No es que no hubiera burocracia anteriormente, sino que ahora sería un elemento más extendido y omnipresente.

Al constituirse en mecanismos de poder en la sociedad capitalista, la burocracia se consolidó como ente ajeno a la ciudadanía, como aparato al servicio de la dominación del capital sobre el trabajo y como espacio para los privilegios, el nepotismo, la prevaricación, las pugnas entre intereses corporativos, la coima y la corrupción. Para las prácticas burocráticas del Estado capitalista se necesitaba un ciudadano pasivo, aceptador, sumiso.

En la tradición revolucionaria socialista, el rechazo a los abusos de las estructuras de poder del capitalismo instaló en la ideología y la política y en la conciencia ciudadana la interpretación peyorativa del término y junto con ello, la figura del burócrata como persona al servicio e identificado con esas prácticas. Los burócratas suelen identificarse y eventualmente prodigarse favores mutuos, creando en ocasiones redes mucho más perniciosas.

Es con este enfoque que emplearemos en este trabajo el término burocracia.
Cuando emprendimos la aventura de la construcción socialista de la sociedad cubana, se tenía como totalmente ajeno a los revolucionarios, al Estado revolucionario, a las instituciones y organizaciones revolucionarias, el peligro del burocratismo, pero no tardó en comprenderse que en el socialismo persisten profundas contradicciones en la sociedad que resultan generatrices de las tendencias burocráticas.

Burocratismo

El sufijo “ismo” denota la cualidad de sistema, de doctrina, lo que se refiere entonces no a la actividad o sistemas organizativos específicos que emplean los ocupados de la administración y que pueden estar incluso deformados por las prácticas burocráticas, sino a la manipulación espuria en el ejercicio de la actividad administrativa, en la que predominan características formales, estrictas y complicadas que lentifican, obstaculizan y  enredan la solución de los asuntos públicos o de otra índole, y en su mayor deformación la inercia, el conformismo, la desidia y la privatización de las posiciones públicas para ilegítimo beneficio individual o de grupos.

El uso popular de estos términos

Cuando los cubanos empleamos habitualmente los términos de burocracia y burocratismo, los referimos habitualmente a los obstáculos y complicaciones que se presentan en los organismos públicos, cuando tenemos que hacer trámites para autorizaciones, reclamaciones, legalizaciones, actualizaciones, registros, altas o bajas, etc. Y naturalmente, no falta razón en esta interpretación, ya que no pocas veces, múltiples factores causales y sus consecuencias hacen el papel de freno a las soluciones a las que tenemos derecho como ciudadanos instalando así en esos espacios de administración pública la desidia, la lentitud, la ineficiencia, la rutina y una plomiza incapacidad, para el cambio y el desarrollo.

En ese tenor, el funcionario devenido burócrata, que se rige por su estructura piramidal y la observancia de la disciplina jerárquica a la que pertenece, pierde capacidad de ubicarse en las necesidades y problemas de la ciudadanía y reacciona exclusivamente a las indicaciones “de arriba”.

En ocasiones estos frenos están lamentablemente matizados por la humillación del público por funcionarios insensibles, cuando no son complicaciones ex profeso para condicionar la coima o el soborno constituyéndose entonces en abuso contra la ciudadanía ya con implicaciones no solo de orden ético, sino también legales.

El burócrata, identificado como parte de una estructura de poder que ha privatizado, ve al ciudadano no como alguien con el derecho a ser debida, correcta y eficientemente atendido, sino como alguien subordinado a su persona, alguien a quien se hace un favor, a quien se le dispensa una dádiva. El ciudadano, a veces un “usuario”, a veces un “impertinente”, debe sentirse agraciado por la atención del todopoderoso funcionario.

Diferentes organismos de la administración tienen departamentos u otro tipo de estructuras para atender las quejas de la ciudadanía; sin embargo, la vida demuestra que esas entidades al ser juez y parte no ejercen adecuadamente la función para la cual están dirigidas. Las dependencias tienen libros “de quejas y sugerencias” que por lo regular no juegan el papel que se espera como mecanismos para mejorar su trabajo, ya que no predomina el sentido de la crítica y de la autocrítica constructivas.

Ahora bien, más allá de su indiscutible importancia, lo anterior se refiere a determinados efectos que las tendencias del burocratismo tienen directamente sobre la ciudadanía, no así a los factores causales que como se dijo arriba resulta esencial conocer y abordar.

Sobre el fondo del problema

Son múltiples las causas de las tendencias burocráticas que pueden desarrollarse en las administraciones a todos los niveles. Sin pretender un listado exhaustivo cabe señalar las siguientes:

-          Excesiva centralización de funciones y en correspondencia escasa descentralización, controles exagerados, voluntarismo, desconfianza en los otros, verticalismo, estilo de “ordeno y mando”.
-      Administración deficiente por desidia, desinterés, inercia e indolencia.
-      Envejecimiento moral, obsolescencia de las estructuras y normativas de funcionamiento de las administraciones.
-      Crecimiento y complejización de las necesidades sociales sin una adecuada respuesta organizativa.
-      Leyes y normativas deficientes o que se aprueban sin reglamentación o con una reglamentación inadecuada y sin las condiciones apropiadas para su aplicación.
-      Insuficiente y deficiente preparación de los directivos, funcionarios y personal administrativo en general.
-      Deformaciones provocadas por la entronización en las estructuras administrativas de intereses individuales y grupales espurios.
-      Deficiencias en los controles estatales y partidistas de la gestión pública.
-      Deficiente información pública acerca de las normativas vigentes y escasez de conocimiento por parte de la ciudadanía generada por el desinterés y la indisposición de estudiar y conocer los mecanismos de funcionamiento de las diferentes estructuras.
-      Inexistencia de formas eficientes de control social.

Es importante recalcar que estos “frenos” a la solución de las demandas sociales se generan en lo público, pero no se refieren únicamente a los trámites que necesita hacer la ciudadanía, sino a todo el funcionamiento de las estructuras públicas; no solo a las instituciones que están a cargo de los servicios a la población, sino también a las económicas, las jurídicas, las políticas, las sociales, las culturales. En todas ellas estos elementos pueden frenar la fluidez en la solución de los problemas y desafíos, las necesidades y las demandas de la sociedad. Si esto no se tiene en cuenta no se podrá calibrar integralmente el fenómeno de las tendencias burocráticas. De las características de estos “frenos” se infiere la complejidad del enfrentamiento del burocratismo en la sociedad.

No es posible en un breve ensayo como este proponerse siquiera desarrollar cada uno de estos factores causales de las tendencias burocráticas. Todos ellos interactúan como freno a las soluciones necesarias para el adecuado funcionamiento de la sociedad en sus diferentes ámbitos, planos y niveles. Entre ellos, por ejemplo, el hecho que la propia ciudadanía no se preocupa por conocer detalles legales, normativos y procedimentales en las instituciones públicas y tampoco exige sus derechos con la energía necesaria.

Sin embargo, un eje transversal lo constituye el primero de los descritos: la excesiva centralización de funciones, los controles exagerados, la escasa descentralización, la poca horizontalidad, la desconfianza en los otros, el verticalismo, el estilo de “ordeno y mando”. Este factor causal de las tendencias burocráticas viene de los errores en el entendimiento y aplicación del principio conocido como centralismo democrático.

¿Centralismo democrático o articulación democrática?

Entre los factores enunciados como generadores de tendencias burocráticas, el relativo a la relación centralización – descentralización, verticalidad –    horizontalidad, tiene una expresión teórica y práctica en el principio organizativo del centralismo democrático, destacado en la experiencia socialista de Europa del Este y de la extinta URSS en calidad de fundamento de la dirección, no solo del partido, sino también del Estado y de la economía.

El centralismo democrático fue adoptado también en Cuba en calidad de principio organizativo. Inscrito estatutariamente como principio organizativo de la actividad partidista, ha influido notoriamente en todos los ámbitos de la actividad social, como norma y como estilo.

El eje de su fundamentación teórica parte de la conjugación del democratismo con la centralización, concebida como la dirección “desde un centro”, la subordinación de la minoría a la mayoría, de los organismos inferiores a los superiores, para lo cual el polo democracia se garantizaría con la elegibilidad de los órganos y organismos, la rendición de cuenta, el control, evitar la centralización arbitraria, etc. El Estado, la superestructura política, nunca estarían por encima de la sociedad, de la ciudadanía, mucho menos en su contra, antes bien actuarían en dirección a ceder sistemáticamente cuotas de  poder para empoderar gradual, sucesiva y ascendentemente a las bases, cultivando la autogestión en todas las esferas de la vida social.

Bajo este principio se desarrolló la organización de los procesos de construcción socialista y con ello se lograron importantes avances en diferentes esferas de la actividad social. Sin embargo, la práctica en los países socialistas de Europa del Este y en la desaparecida URSS, desconoció fatalmente todas las advertencias hechas por Lenin, quien concibió este principio para el partido y luego planteó su extensión a la economía socialista. La deformación práctica afectó también la relación dirigente – dirigidos y neutralizó el principio de la crítica y la autocrítica constructivas.

La modalidad de esperar por los organismos superiores, de considerar ley indiscutible lo decidido “arriba”, de no fertilizar ninguna iniciativa hasta que no estuviese “autorizada”, anuló la creatividad, empobreció y frenó el desarrollo. Estos errores se han cometido también en la experiencia cubana y es preciso alertar al respecto. Hoy es evidente la necesidad de rever críticamente este principio de dirección.

Se necesita una revisión a fondo del centralismo democrático, pensar detenidamente en las derivaciones perjudiciales que ha generado su práctica, estudiar la reorganización de la actividad social con nuevos principios de dirección, más democráticos y participativos, capaces de rescatar y hacer funcionar eficientemente los contenidos originales positivos del centralismo democrático, partiendo de concebir la dirección no como las decisiones “de un centro”, sino como la articulación de la inteligencia y la voluntad colectivas en cada plano y espacio organizativo del país para adoptar las mejores decisiones y actuar disciplinadamente en consecuencia.

Si en la práctica los organismos superiores derivan hacia el verticalismo, el ordeno y mando, el ocultamiento y la manipulación de la información y la formalización de la democracia, terminarán cercenando la creatividad, el flujo de las iniciativas y la promoción de nuevos liderazgos. No es relevante, a los efectos de sus consecuencias, la justificación que se asuma y la intención que se proclame para tal actuación; en los hechos deviene desconocimiento de los derechos de la ciudadanía,  la subvaloración del otro, y el freno al mejor desarrollo de la actividad de que se trate. Se derivará en la práctica perniciosa de la consulta para todo, se perderá responsabilidad individual consciente, se apagará el entusiasmo.

Cuando las estructuras encargadas de proponer las personas que deberán ocupar las posiciones de responsabilidad de las diferentes instituciones administrativas y políticas (las secciones, departamentos y direcciones de cuadros. Comisiones, etc.) se rigen por normas y un estilo de funcionamiento que termina por subordinarse a las decisiones del “centro”, a la voluntad “de arriba” sin tener realmente en cuenta a las bases, se acaba desconociendo en la práctica al polo democracia. Los así elegidos se sentirán más dependientes del “centro” que de las personas, estructuras y destinos relacionados con la actividad para la cual han sido situados, los demás verán subvalorados sus criterios. Si imaginamos una derivación piramidal, el resultado será la separación del “centro” de las bases, de las realidades sociales.

Otro tanto puede ocurrir con la burocratización de la vigilancia y el control que puede ser muy severo para unos y permisivo para otros.

Una práctica perniciosa generadora de burocratismo es la que consiste en no mantener  los temas abiertos a debate, incluso cuando se toman decisiones que deben ser cumplidas por todos los participantes en una determinada entidad económica, administrativa o política.

Cualquier propósito social necesita organización y direccionamiento para ser asegurado eficientemente. Por tal razón, una vez que se adoptan las decisiones (por ejemplo la aprobación de los Lineamientos), corresponde a la sociedad en su conjunto trabajar en función de su aplicación. Esa labor debe tener entre otras dos características básicas: una se refiere a que si bien las estructuras y el personal especializado son consustanciales a los requerimientos contemporáneos, el modo en que estas actúan debe basarse en la más amplia participación, la consulta colectiva, el consenso, el control popular. La segunda, tiene que ver con el hecho que cualquiera de los lineamientos o incluso direcciones más generales, continúan siendo objeto de debate y análisis, no solo porque puede haber errores en ellos, sino porque las situaciones cambiantes pueden exigir su modificación.

Y ese debate debe ser fluido y la información acerca de su desarrollo debe fluir también con la necesaria transparencia entre las diferentes estructuras y personas involucradas.

La superación de tales insuficiencias y errores es una tarea de alta complejidad, pero estratégica y decisiva, y debe ser abordada por toda la sociedad con la orientación del partido. Esa orientación tiene que fundamentarse en las conclusiones que se deriven del análisis crítico de la experiencia de dirección a lo largo del proceso revolucionario y de la situación actual, y constituye en consecuencia en la actual coyuntura un asunto a ser considerado por el próximo congreso del partido.

En la lógica elemental de toda actividad humana estarán siempre presentes el conflicto y el disenso, el diálogo y el consenso, las leyes (mientras exista el Estado) y las normas, todo para lograr una actuación racional, pensada y más eficaz en función de los intereses. Sin orden, disciplina, normas y sistema no hay actividad humana realmente eficiente.

Por otra parte, en la misma medida en que la sociedad en su conjunto ha avanzado en el orden instructivo, educacional y cultural, y hay más preparación para una productiva participación en las decisiones en general, el centralismo democrático, como principio básico de la organización de la sociedad cubana en transición socialista, debe evolucionar hacia la articulación democrática, un sistema, un modo de actuar, un modo de gestión que se oriente a lograr toda la democracia posible en las diferentes estructuras de dirección de la sociedad, que sea más eficiente en la conjugación de voluntades y en el aprovechamiento de la sabiduría colectiva, que conjure las deformaciones del centralismo y que base su aplicación en principios tales como la disciplina consciente, la unidad consciente de acción, el control social, la crítica y la autocrítica constructivas, la transparencia y fluidez de la información, la práctica de la consulta, el ejercicio eficiente de la participación democrática en la elección de las diferentes estructuras, la rendición de cuentas con las correspondientes consecuencias de aprobación o desaprobación y de reconocimiento de responsabilidades, el debate abierto de todos los temas, entre otros. No se excluye, por supuesto, la capacidad de vetar decisiones, para lo cual deben ser estudiados los posibles casos y elaboradas igualmente las correspondientes normativas y procedimientos.

En el binomio articulación – democracia, el polo democracia es la mayor reserva potencial de inteligencia colectiva y para anular y disolver los intereses individuales y grupales ilegítimos, ya que es el espacio donde están presentes todos los miembros de una comunidad, una agrupación, una empresa, un territorio, una organización, la sociedad en su conjunto, tanto los que tienen responsabilidades de dirección, como los ciudadanos “comunes”.

Se trata de retomar y desarrollar como práctica organizativa y método sistemático de conjurar las tendencias burocráticas en la sociedad cubana, aquello que tan tempranamente como en 1961 explicó y alertó Fidel:

“El método burocrático implica el riesgo, incluso, de sacrificar una serie de principios que son fundamentales para la revolución. Y, sobre todo, hacerle perder –renunciar- a lo que es tan fundamental en la revolución: la iniciativa, el espíritu creador y el entusiasmo de las masas. Porque una revolución es, sencillamente, una tarea de pueblo, no es una tarea de funcionarios administrativos, no es una tarea de dirigentes revolucionarios. Una revolución es una tarea de pueblo. Y el método burocrático está en contradicción absoluta con el principio de la revolución socialista.”

Sobre el papel de los medios de comunicación

Es difícil minimizar la importancia del periodismo revolucionario, en particular el periodismo de investigación, en el combate contra la burocracia y el burocratismo, como parte de los esfuerzos mancomunados en esta dirección.

El incremento de las relaciones mercantiles en la sociedad cubana como resultado de las transformaciones económicas en curso, arropan inevitablemente el fortalecimiento del individualismo y las ambiciones personales desmedidas.

Ya no se aprecian las responsabilidades en las diferentes estructuras –como ocurría en años anteriores del proceso revolucionario cubano-, solo como un espacio para el deber y el servicio a la sociedad. Han surgido deformaciones que se alejan del ideal ético socialista y ocurre con notable frecuencia que por intereses egoístas se desconocen los errores y se defienden las posiciones adquiridas. Es preciso denunciar y combatir estos comportamientos, siempre en el espíritu de acabar con los errores, no con las personas, pero anteponiendo en todo momento el interés de la sociedad en su conjunto.

El periodismo cubano, revolucionario por definición y de probada fidelidad al pueblo, tiene la responsabilidad de participar profundizando en los problemas, informando fehacientemente acerca de las deformaciones y conductas burocráticas, en particular cuando estas se mezclan con el oportunismo, el nepotismo y la corrupción, de servir como instrumento de control popular y de contribuir al enriquecimiento de la cultura cívica de la sociedad cubana y a la creación de un clima de confianza para el debate público de los problemas.
En el ejercicio del periodismo, en particular el de investigación, el periodista debe ser consciente también de su acrecida responsabilidad por los productos mediáticos que genera cuando se trata de situaciones que entrañan deformaciones burocráticas graves, mezcladas con el oportunismo y la corrupción, y ser muy cuidadoso en el tratamiento ponderado, cuidando de no hacer críticas injustas, y velando siempre por el carácter constructivo de sus mensajes.

No será, como se dice al inicio, un mal de fácil erradicación, pero solo con un adecuado diagnóstico de la realidad, decisiones certeras, trabajo constante y sistemático y amplia participación social, será posible enfrentarlo con éxito.

*Licenciado en Ciencias Políticas. Diplomado en Teoría del proceso ideológico y Doctor en Ciencias Filosóficas. Preside la Cátedra de Periodismo de Investigación y es vicepresidente de la cátedra de Comunicación y Sociedad del Instituto Internacional de Periodismo José Martí. (Enviado por su autor)

martes, 11 de noviembre de 2014

De donde hubo un río: el Ariguanabo

Por Mónica Rivero y Lisandra Díaz Padrón
Video en Youtube



LA HABANA. “Si continúan los problemas, las medidas serán más drásticas: llevaremos a fiscalía a todo el que incurra en daños al río”. Ese es el ultimátum que esgrime Osvaldo Pino, matemático de profesión y especialista del Ministerio que en Cuba vela, entre otras cosas, por la salud de los ecosistemas. Él representa al CITMA en San Antonio de los Baños, Artemisa, y con esa autoridad, y la de ser defensor pertinaz de un río moribundo, lanza la advertencia.


Es urgente, porque en diez años el río podría, literalmente, desaparecer. Once kilómetros de extensión y un caudal de 400 mil metros cúbicos le dieron vida y sentido a San Antonio de los Baños, un pueblo con unos 50 000 habitantes, cuna de muchos hijos célebres: los de allí se llaman ariguanabenses, por su río, que están viendo morir.

 En las próximas semanas el Consejo de la Administración Provincial recibirá propuestas y planes concretos para que las entidades contaminantes se comprometan a detener la situación actual.

 Sin embargo, hay razones para el escepticismo: el Ariguanabo lleva muchos años acercándose a su ya muy próximo punto de no retorno sin que nada indique que, a pesar de las alertas, haya conciencia social, responsabilidad institucional y coordinación suficientes para neutralizar el impacto de los problemas medioambientales.

 Precisamente la deforestación ha provocado colmatación [1] del río y la pérdida de la franja forestal, con gran perjuicio para la diversidad biológica.

 En el Ariguanabo –voz aborigen que significa río del Guanal, o de las palmas o las pencas– existen ya puntos en que es posible cruzar de un margen a otro caminando sobre los sedimentos acumulados. Los índices de contaminación triplican los de hace 30 años y, según registros que se tiene desde 1967, jamás había alcanzado niveles tan alarmantes.

 Este río es la expresión superficial de la cuenca Ariguanabo, la única cuenca cerrada en Occidente, lo que le otorga carácter estratégico. En la cueva donde visiblemente muere el Ariguanabo, comienza la Cuenca Sur. En ella desde hace más de quince años hay pozos contaminados por el río. “Las dos cuencas que garantizan casi el 50 por ciento de abasto de agua a la capital están contaminadas en cierto grado”, enfatiza el geógrafo ariguabanense Dr. Alberto Enrique Enrique García, profesor titular de la Universidad de La Habana quien monitorea desde 1981 los niveles de contaminación del río.

  
Este año la inauguración del verano, en vez de en el río, tuvo que hacerse en una piscina. En el sub corredor migratorio que constituye esta zona antes estacionaban 11 especies de patos de las más de 30 que vienen a Cuba. Ya no llega ninguna. También las mariposas han desaparecido.

 Ricardo Alayón, biólogo nacido también en San Antonio, lleva estos registros y se duele al comentar los números. Su graduación la celebró en el río, y antes y después ha dedicado su vida al estudio de este. Como Alberto Enrique García, ha coordinado investigaciones y estudios durante décadas. 

Juntos trabajaron además en un Atlas de San Antonio de los Baños, que compila toda la información sobre este municipio, el único de Cuba que cuenta con una base de datos como esta.
 En el artículo “Recuerdos ambientales del Ariguanabo”, Alayón cuenta: “Hace 20 años nos bañábamos en el río (…) sin preocupación alguna; mis hijos y yo aprendimos a nadar en nuestro río como muchos otros en nuestra villa. Hoy es un riesgo sumergirse en sus aguas contaminadas y sucias”.

 El pueblo en general siente añoranza por las aguas cristalinas de su río, en el que nadaban, navegaban, pescaban… “No es una cuestión deportiva ni snob; tiene que ver con las raíces de uno mismo”. Pero “no hay suficiente educación ambiental como para entender que estamos ante una situación de urgencia, no es algo que se pueda dejar para mañana porque haya cosas supuestamente más importantes. Padecemos una visión muy miope, porque eso es tan prioritario como poner el plato de comida en la mesa, porque ese plato hay que ponerlo con calidad ambiental.”

 Luis Plácido Ortega, biofísico, está convencido de que “si este río se muere, se muere el pueblo. Y el río se está muriendo. Es un motivo emocional, intelectual, espiritual; pero en el fondo lo que más nos preocupa es la vida del pueblo”.

 De Grupo a Fundación ¿imposible?

 De manera autónoma, por convicción, y frente a los problemas acumulados, un grupo de ciudadanos comprometidos con la suerte de su río –muchos de ellos científicos de muy alto nivel– se han convertido en un grupo formal de activistas que se reconocen como Amigos del Río.


 Este grupo, a través de su propio trabajo, ha estudiado por décadas al río, y ha acumulado decenas de proyectos concretos esperando por ejecución, con acciones dirigidas al río directamente, y al bosque.

 Desde hace cinco años espera por convertirse en la Fundación El Ariguanabo con la finalidad de tener marco legal para concentrar y hacer viables voluntades y recursos que por otras vías no llegaron a tiempo ni con la efectividad necesaria. Entre ellos, el trovador Silvio Rodríguez también está empeñado en este propósito, pero no ha logrado subir la cuesta.

 Desde hace un año, en una entrevista concedida a la revista OnCuba, Silvio Rodríguez describía y denunciaba el empantanamiento de esta propuesta: “Hemos pasado por todos los procesos; hemos elevado todas las cartas; nos han recibido todos los funcionarios y todos, muy sonrientes, nos han dicho que todo está “perfecto”. Lamentablemente es una “perfección” virtual, porque no se ha aprobado la Fundación. Incluso doné a este proyecto el premio ALBA cultural que me otorgaron en 2010. Pero todo ha sido inútil. Nadie parece tener lo que hay que tener para decirnos: “ya es legal la Fundación”.”

La Fundación Ariguanabo tendría como objetivos “contribuir a la protección, conservación y fomento del patrimonio —natural y cultural— en la región geográfica definida como Cuenca del Ariguanabo; y favorecer el desarrollo cultural, material y espiritual de sus habitantes.”

 Aun ante la evidencia del desastre, no sucede nada. Se nota falta comunicación, prejuicios, y poca percepción de riesgo entre las autoridades y los propios miembros de la comunidad. Las típicas dificultades de los gobiernos locales para ejercer la administración efectiva de recursos en función de políticas de interés y alcance local, también parecen estar impactando la situación de la conocida también como “villa del humor”.

 ¿Indolencia, ignorancia, ineficacia?

 Osvaldo Pino considera que este problema tiene mucho que ver con que “desde 1974 el río, si bien está en San Antonio, pertenece a Recursos Hidráulicos, en Artemisa; el bosque de las márgenes no es de San Antonio, es de la Empresa Forestal; y la UEB de San Antonio se llama Costa Sur. Nosotros como CITMA hacemos lo que orientan instancias superiores, que no tienen capacidad para entender el problema”, concluye.

 Actualmente, con la estructura que se creó en Mayabeque y Artemisa, el CITMA es parte del gobierno. Antes respondía verticalmente a una delegación provincial y había algo de contraparte; ahora no hay ninguna, comentan García y Mario Campos, geólogo jubilado de ese organismo.

 El especialista considera que, dada la centralidad –real y potencial– del río en la vida de San Antonio de los Baños, “el primer asunto que debe tener el Presidente del gobierno de este municipio es el problema medioambiental”.

 Pino anuncia que próximamente deben ser nombrados por resolución de los Consejos de Estado y de Ministros el río y sus zonas aledañas como Paisaje Natural Protegido Río Ariguanabo, parte del Sistema Nacional de Áreas Protegidas. “Nosotros tenemos identificados los problemas, pero no podemos accionar sobre ellos. Cuando se decrete área ecológica, podremos”.

 Progreso Semanal le preguntó a Silvio Rodríguez si este panorama era resultado de indolencia, ignorancia, o ineficacia. “Creo que las tres cosas se combinan, aunque me parece que todo parte de una falta de visión, y esta ausencia imposibilita la movilización de sentimientos y por supuesto de voluntades. Se puede especular mucho, contar muchas anécdotas, muchas adversidades y frustraciones, pero cuando sometemos al fuego los elementos para que quede una sustancia, en el fondo del jarro es pura y dura ignorancia lo que encuentras.”

 “Por otra parte, somos capaces de reproducir lo que han dicho grandes pensadores y revolucionarios, hacer discursos para la prensa y la posteridad. Pero en nuestras escuelas hay que enseñar que quedarnos sin un río o que perder un bosque es más que perder a un ser querido, porque es como perder a una familia, a una nación, a una cultura de eventos naturales, de historia y de razones para que, por ejemplo, exista un pueblo, como es el caso de San Antonio y de su casi extinto Ariguanabo.”

 “Yo escribí hace mucho unas décimas basadas en aquellas otras anteriores que se llamaban “Yo soy de donde hay un río”. Este segundo acercamiento se llama “Yo soy de donde hubo un río” y lo mantenía reprimido porque llevábamos años tratando de que no se nos muriera el río, llevando gente, haciendo reuniones a veces con más de un Ministro, y pensaba que cuando menos lo esperara iba a haber una reacción positiva, una comprensión, un gesto. Y si el momento no permitía ocuparse de eso, que al menos nos dejaran a los que sentimos que tenemos una deuda con el Ariguanabo crear una Fundación que trabajara en ese sentido, no frente, sino codo a codo con las instituciones estatales. Pero después me cansé y  en diciembre pasado publiqué las décimas en mi blog, a ver si un misil hacía lo que no pudo una canción.”

 En la Artemisa de los experimentos relacionados con la Actualización del modelo económico cubano se produce este conflicto de poder local, donde autoridades ambientales, sanitarias, sociedad civil, comunidad y academia coinciden, no sin contradicciones, en la necesidad de actuar urgentemente sobre el río. Pero ninguno goza de la autonomía suficiente y no dispone entonces de mecanismos efectivos para construir consenso, articularse y actuar.

 
Yo soy de donde hubo un río

 Yo soy de donde hubo un río
que le dio nombre a su valle,
fundó un pueblo con sus calles
y fue de muchos, y mío.
Hoy corre viejo, y ansío
consolarle la salud,
porque si alguna virtud,
sombra y pisada poseo
es por sus aguas que ―creo―
dieron voz a mi laúd.
 Desde que tengo razón
vi al pobre sacando peces
y al niño gozar con creces
de mi manantial dulzón.
Se dieron el corazón
en sus márgenes los novios;
todo nombrado episodio,
fuera de carne o leyenda,
pagó la útil ofrenda
al río, por su custodio.
 Todos le debemos algo:
yo mismo, más que bastante:
por él fui enano y gigante;
por él valgo, si es que valgo.
Yo no conozco un hidalgo
ausente del pueblo mío
que no sienta escalofríos
cuando, en lejanos confines,
un coterráneo le gime:
“¿y cómo está nuestro río?”
 Hace años que no fluye
porque le falta tutela,
pero pocos se desvelan
por tanto que se destruye.
El político lo incluye
en su discurso consciente
y, sin embargo, la gente
ve como el río agoniza
cada día, con la prisa
de quien no tiene parientes.
 Sin el río Arigüanabo
nuestro pobre San Antonio,
sin baños ni patrimonio,
apenas será un lavabo.
¿Dónde beberá el guayabo,
el jagüey y la yagruma?
¿Qué paraje será espuma
de la niñez de mañana?
…Y en la neblina temprana
¿dónde dormirá la luna?
 Yo soy de donde hubo un río
que le dio nombre a su valle,
fundó un pueblo con sus calles
y fue de muchos, y mío.
Hoy corre viejo, y ansío
consolarle la salud,
porque si alguna virtud,
sombra y pisada poseo
es por sus aguas que ―creo―
dieron voz a mi laúd.
 (2013)

Yo soy de donde hay un río (o Décimas a mi abuelo)

 Yo soy de donde hay un río,
de la punta de una loma,
de familia con aroma
a tierra, tabaco y frío;
soy de un paraje con brío
donde mi infancia surtí,
y cuando después partí
a la ciudad y la trampa,
me fui sabiendo que en Tampa
mi abuelo habló con Martí.
 Supo la gran aventura,
supo la estación más triste,
supo el dolor que se viste
de redención la cintura;
supo la traición más dura,
luego el silencio, el rumor,
luego el murmullo, el clamor,
y al fin supo del aullido,
y del último estallido
mi abuelo supo el amor.
Así lo sé porque quiero
echarme en su misma fosa,
sin oración y sin losa,
hueso con hueso viajero;
lo sé como el aguacero
sabe que acaba en la orilla;
lo sé como sé su silla,
su cuchillo, su mascada,
y su corona nevada,
cual sé también su rodilla.
 (1980)


Fotos y video: Claudio Pelaez Sordo
 Publicado en Progreso Semanal/ Weekly autoriza la reproducción total o parcial de los artículos de nuestros periodistas siempre y cuando se identifique la fuente y el autor.

[1] Se denomina comúnmente colmatación a la acumulación de sedimentos. En realidad son dos procesos, que si bien están emparentados, es conveniente distinguir, estos son:
  • Por un lado, se llama colmatado un río, o estuario en el cual se ha sedimentado material transportado por el río o en el caso del estuario, a material movido por el flujo y reflujo de las mareas, este proceso lleva finalmente a la formación de bancos de arena;
  • Por otro lado, se dice que un suelo está colmatado, cuando, su permeabilidad original se ha reducido sustancialmente, a causa del progresivo entupimiento de los poros existentes entre sus partículas, con materiales finos transportados en suspensión por el agua que se va infiltrando, en las etapas iniciales del proceso.
Wikipedia http://es.wikipedia.org/wiki/Colmataci%C3%B3n

viernes, 4 de julio de 2014

Los daños del burocratismo y la mala gestión

Mientras no asumamos, "con la manga al codo", la necesidad impostergable de asumir los retos del momento que vivimos; mientras no derribemos el burocratismo, mientras no sancionemos la mala gestión… seguiremos arrastrando una economía insuficiente y la insatisfacción de nuestro pueblo:

Los daños del burocratismo y la mala gestión
Por Rolando López del Amo*
 
Me contaba Samuel Feijoo que en una ocasión, conversando con el Che, éste le dijo: “Samuel, cuidado con los curas rojos”. Era la advertencia del legendario comandante guerrillero y constructor de la nueva sociedad necesitada por nuestro pueblo contra los dogmáticos y los extremistas. El Che conocía lo que había dicho Lenin acerca de que si se raspaba la piel de un extremista se encontraría debajo a un oportunista.

Si se le pregunta a un ciudadano de la calle cuál es la prioridad en materia de problemas a resolver en la Cuba de hoy se puede asegurar que responderá que son los problemas económicos. No por gusto el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba concentró sus discusiones en la aprobación de los lineamientos para la actividad económica. Sin embargo, la puesta en práctica de lo acordado entonces, tras previa discusión masiva a nivel popular, pasa por una complicada red burocrática que la desfigura y entorpece.

Mientras tanto, el tiempo corre y las soluciones se enredan.

Basta dar un vistazo a algunas noticias y vivir algunas realidades cotidianas para desalentar o indignar al ciudadano común. Lo peor es que son diversas las esferas de trabajo en que ocurren estas cosas.

La producción agropecuaria es emblemática en cuanto a incumplimientos de planes esenciales. Todos conocimos la información dada por el propio ministro del ramo que en 2013 se incumplió la producción en diez renglones principales que incluían el arroz, los frijoles, la leche de vaca, el café, entre otros, y que se habían perdido 185,000 cabezas de ganado por inanición y enfermedades y ya en enero de 2014 se habían perdido otras 7,000. Después vino la información del retraso del pago de veinte millones de pesos a unos campesinos de un pueblo cercano a la capital por varios meses. Más adelante, en carta de los lectores, el diario Granma publicó la información del adeudo de dos meses de pago a unos pescadores de la Isla de la Juventud. En los exámenes de ingreso a la Universidad, por segundo año consecutivo, se produjo el robo de los exámenes de matemáticas para negociarlos con padres y alumnos inescrupulosos. El diario Juventud Rebelde informaba de la compra disparatada e inútil del equipamiento para echar andar nuevamente el aire acondicionado central del hospital insignia “Hermanos Ameijeiras”.

Otras quejas tienen que ver con las demoras de los paquetes postales. Tanto los que se envían de una parte del país a otra, como las que vienen del extranjero de las que hay denuncias de casos en que se han abierto los bultos. Es todo un rosario de quejas diversas.
Una noticia más reciente es la de la zafra azucarera. Según información oficial de la empresa Azcuba, la zafra de 2014 solamente crecerá un 3% en comparación con la de 2013 en lugar del 18% programado. De nuevo escuchamos que las condiciones climáticas son las responsables del incumplimiento. Sin embargo, una información de una provincia incumplidora, de lo que habla es de la mala calidad de las reparaciones, de la poca preparación del personal joven, de la falta de sentido de pertenencia, de las malas condiciones de los bateyes. Esta zafra comenzó en Noviembre de 2013 y continúa, en dos provincias, en Junio de 2014, o sea, ocho meses de zafra para producir poco más de un millón de toneladas de azúcar. ¡Qué pena! Mi suegro, que fue cincuentenario de la industria azucarera y era perito químico de un central en el norte de la provincia de Las Villas, me explicaba que la zafra debía comenzar en enero y terminar el 30 de abril, antes de las lluvias de mayo, porque entonces bajaba mucho el rendimiento. Y él participó en zafras de no menos de 5 millones de toneladas antes del triunfo de la revolución y de 8 millones después del triunfo de esta.

Pasando de lo macro a lo micro.

En la última rendición de cuentas de nuestra Delegada al Poder Popular conocimos que los funcionarios más diversos del gobierno municipal no atienden a sus reclamos, no asisten a las reuniones de trabajo y se le hace muy difícil la tarea que sus electores le encomendaron. De otra parte, ciertos inspectores de organismos, confunden sus tareas o están absurdamente orientados. En nuestro barrio hay un antiguo supermercado cuyo edificio está en muy malas condiciones desde hace años. Finalmente, en el 2013 se tomó la decisión de repararlo. Pero, ¡oh! desdicha, la Delegada nos informa que el responsable de incluir la reparación en el presupuesto del año, simplemente se olvidó de hacerlo. Otra cosa, muy sensible para una población local con una cuarta parte de adultos mayores, fue la intención de cerrar el mercado agropecuario del barrio debido a que no podía tener sus tarimas en los portales de la edificación porque obstruía el paso de las aceras. Este argumento era falso porque el acceso a los productos no se hacía desde la acera, sino dentro del amplio portal mismo que se utiliza desde hace años, cuando el antiguo portal en que estaba el agro, que era el del supermercado, y en el que comprábamos desde hace 35 años, se quedó sin techo y se trasladó al espacio actual.

De otra parte, los que hemos tenido la posibilidad de vivir, por razones de trabajo, en otras ciudades del mundo, somos testigos de que en barrios refinados de Paris, como el número 7, cerca del Campo de Marte y la Torre Eiffel, los establecimientos que venden vegetales y frutas, exponen sus tarimas junto a las aceras y los cafés extienden sus mesas y sillas hasta el borde de las aceras. En New York, justo a un costado de la Misión Permanente de Cuba ante las Naciones Unidas, había un puesto de frutas de un emigrante coreano que llegaba hasta la acera. No creo que mi querida Habana, que no cambio por ninguna otra sin ser un aldeano vanidoso, sea más ciudad que París o New York.

Lo que ocurre con muchos burócratas es que pierden el contacto con el pueblo y su realidad y quieren conformar el mundo a imagen y semejanza de sus enajenaciones oficinescas. Otros, prefieren vivir del cuento. Ambos olvidan lo que advirtió José Martí acerca de que “el pueblo, la masa adolorida, es el verdadero jefe de las revoluciones” (4-193) y que “las instituciones políticas…no andan seguras sino cuando se cimentan sólidamente en el bienestar público”. (14-37)

Se olvidan de lo que Fidel anunció tempranamente y Raúl no se cansa de reiterar acerca de que esta es la revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, la revolución del pueblo cubano y que los que desempeñan

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*La Habana, 1937. Se desempeñó como profesor de literatura en el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona y en la universidad de La Habana, así como vicedecano de la Facultad de Humanidades y presidente de la Comisión de Extensión Universitaria. Miembro de la UNEAC. Subdirector de la Editora Política, ha atendido publicaciones como Vida Universitaria y Universidad de La Habana, siendo asiduo colaborador de diversas publicaciones periódicas cubanas. Desde 1989 se ha desempeñado como director en la Dirección de Organismos Internacionales del Ministerio de Relaciones Exteriores, así como director de prensa y relaciones culturales de dicho organismo. Ha sido embajador de Cuba en China, Pakistán, Sri Lanka, Myanmar, Maldivas y Naciones Unidas.