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domingo, 31 de enero de 2016

Precios: No bastan los buenos deseos

Por István Ojeda Bello
 
¿Es posible intervenir por decreto los precios en el mercado? La tentadora idea vende muy bien en las encuestas de opinión pero en el pasado reciente, digamos las últimas dos décadas, desde el Gobierno no se ha tenido éxito diciéndoles a los vendedores particulares cuánto cobrar por sus mercaderías o servicios. 

Siempre que se plantea la cuestión de cómo “topar” de alguna manera dichas cotizaciones renace la opción de desandar, por enésima vez, la ruta de establecerles cotas fijas aunque en el fondo se sepa que esos límites muy pronto volverán a ser violados. Ni todos los llamamientos a incrementar la producción conseguirán bajarlas mientras no vayan acompañadas de acciones que incidan sobre las condiciones objetivas que las empujan hacia arriba.

Entre los cuentapropistas hay, es cierto, una cantidad determinada de “pillos” que reproducen las prácticas mencionadas motivados por la codicia, pero eso no puede impedirnos preguntarnos cuanto les cuesta realmente mantener en pie sus respectivas actividades. ¿Hasta dónde reproducen los márgenes de 200 y 300 por ciento entre los costos y la cotización al consumidor que tiene el Estado en parte de su red minorista? ¿Sabemos dónde termina los suministros “por la izquierda” que hacen injustificable cobrar caro lo que costó nada o muy poco y dónde empieza la carestía originada por los insumos adquiridos en una red minorista en pesos convertibles que no fue concebida para ellos?

Todo sea dicho: Tampoco la carencia de un mercado mayorista que baje los costos de los cuentapropistas se debe, absolutamente, al deseo manifiesto del Gobierno Revolucionario de no crearlo. Descontando las fallas burocráticas que estaría teniendo ese propósito hay otro factor objetivo que lo impide: la existencia de como mínimo dos tazas cambiarias de moneda en el país. Mientras ese escollo no desaparezca por muchas ganas que tengan los empresarios estatales de ofertar al por mayor sus mercaderías o servicios al sector privado siempre tendrán a sus contadores preguntándoles “¿Bueno como le calculamos el precio? ¿Sobre la base del cambio de 1 por 1 o a la de 1 por 25?”

En medio de un contexto en el cual el sector privado y cooperativo tiene un peso importante por ejemplo en la producción de alimentos, el Estado está apostado en los últimos cinco años por una variante más inteligente: incidir de indirectamente sobre los mecanismos de conformación de los precios, como la reducción de los impuestos o fortalecer la deprimida infraestructura del sistema estatal de la agricultura.

Esa estrategia no sería una concesión al capitalismo sino aprovechar las ventajas propias y ponerlas en función de traer equilibrio donde no lo hay. La voluntad está constreñida por las realidades y la historia económica de la Revolución Cubana es la mejor expresión de esa lección. Tratar de imponer precios “a dedo” a los cuentapropistas, solo oxigenaría al mercado negro y la corrupción que lo rodea. Si la exhortación y las reuniones no van de la mano del examen de las múltiples variables económicas que propician el desvío de recursos y que influyen a la hora de establecer un precio, todo quedará en los buenos deseos.
 

martes, 26 de enero de 2016

Precios en el Agromercado: Qué dicen los campesinos

Por José Raúl Concepción Llanes, Oscar Figueredo Reinaldo, Rafael Arzuaga
 
Agromercado de Tulipán y Panorama, administrado por la CCS Antero Regalado.Foto: Jose Raúl Concepción / Cubadebate.
Agromercado de Tulipán y Panorama, administrado por la CCS Antero Regalado.Foto: Jose Raúl Concepción / Cubadebate.
Hay que agarrarse el bolsillo hoy en Cuba si de procurar alimentos en los agromercados se trata. Los elevadísimos precios de la mayoría de los productos que se expenden irritan a casi todos los consumidores y suscitan dispares cuestionamientos hasta el punto de abrir muchas interrogantes. ¿Cuánto durará ese despropósito? ¿Cuál será el límite del desequilibrio entre los costos y el poder adquisitivo medio en el país? He aquí solo dos de las preguntas que este enero atizaron el debate al respecto, a propósito por un lado del desabastecimiento en la mayoría de los locales de venta, y también, del encarecimiento de los escasos productos disponibles, como fueron los casos del tomate y la malanga, por ejemplo.
Si bien algunas producciones crecieron en el año 2015 -descargue PDF (207 Kb)-, no tuvieron reflejo real en el costo para la población, un indicador que lejos de disminuir, aumenta peligrosamente.
El crecimiento logrado, sin embargo, no satisfizo en casi ninguna estación del año; porque ni se tradujo en aumento de las cantidades, variedades y calidades de hortalizas y viandas disponibles en los tipos de gestión de venta (mercado estatal, mercado de oferta y demanda, arrendados a cooperativas, cuentapropistas y el mercado EJT), ni logró la disminución de los precios.
Y esta disyuntiva puede llevar a pensar que la raíz del fenómeno está precisamente donde se siembran, atienden y cosechan los alimentos, un parecer que no comparten los asociados a la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Antero Regalado, de Güira de Melena, en la provincia Artemisa, según constató recientemente Cubadebate.
Desde 2013, con el objetivo de disminuir intermediarios y bajar los precios de los productos agrícolas, comenzó un nuevo sistema de comercialización directa desde las provincias Artemisa y Mayabeque hacia La Habana. Ello posibilitaría transformar la comercialización de forma tal que se eliminarían mecanismos para volverla más dinámica, eficiente y flexible.
Infografía: Luis Amigo Vázquez.
Infografía: Luis Amigo Vázquez/ Cubadebate
 “Al principio quizás, pero hace buen rato que no es así. Acerca de esto mismo que sucedió en La Habana a principios de año, no creo que se haya aprovechado lo que se dijo en la Asamblea Nacional para aguantar la producción en el campo y que los precios aumenten. Me parece que es una buena medida topar los precios en La Habana porque ¿hasta dónde va a llegar el costo de los productos? Hoy es imposible para el pueblo, un jubilado por ejemplo, comprar una libra de malanga en 12 pesos o el tomate a 25. Creo que la causa del problema no está en el campo. Aquí lo que se siembra, lo cosechas o lo pierdes; y todo lo que se ha podido cosechar se ha sacado del campo”, expresó Abelardo Álvarez Silva, presidente de la CCS.
También para el usufructuario Horacio Báez González, la situación en la primera quincena de 2016 es consecuencia de las deficiencias de ese sistema de comercialización.
“Pienso que pasó porque pararon las camionetas particulares, pues esa es una de las principales vías para transportar las mercancías a La Habana, ya que acopio no está resolviendo el problema que hay. Hoy se contrata tan poco que no satisface las necesidades de la población. A nosotros, por ejemplo, nos contratan solamente un 30 por ciento de lo que producimos; el otro 70 tenemos que buscar medios para salir de él; en este caso pueden ser las famosas camionetas, que son las que generan luego el precio alto, porque le vendo por ejemplo el tomate a 100 pesos el quintal —le gano unos 20 ó 30 pesos— y sin embargo cuando llega al tarimero, este le vuelve a subir el precio y de esta manera gana el que ni toca la tierra”, precisó.
Sembradío de cultivos varios. Foto: Jose Raúl Concepción / Cubadebate.
Sembradío de cultivos varios. Foto: Jose Raúl Concepción / Cubadebate.

¿Acopiar o no acopiar?

Según José Puente Nápoles en su libro La comercialización de los Productos Agropecuarios, “el acopio estatal aunque ha sufrido y pasado por distintas fases y modalidades organizativas a los largo de estos años ha contado con transporte propio y especializado, almacenes, plantas de beneficio, fábricas de envases y mercados… No obstante como desventajas o insuficiencias que ha tenido… están: deficiencias organizativas y otras que le han impedido recoger la producción en el momento requerido y grandes pérdidas por mermas y desvíos de productos…”.
La mayoría de los campesinos aboga por que Acopio vuelva a desempeñar un rol importante en el comercio de las producciones, aunque sin los vicios y deformaciones que caracterizaron esa actividad antes de 2013.
“Queremos modificar el actual sistema de comercialización y volver a establecer uno que supere las dificultades que presentaba este mecanismo. Entre las principales insuficiencias del anterior sistema era que había muchos cultivos que no se acopiaban y por ello muchas hortalizas menores (rábanos, habichuelas, quimbombó) se dejaron de sembrar porque el Estado no las contrataba. Además, en momentos picos de la cosecha esa empresa se convertía en un cementerio de productos, sobre todo en Güira”, declaró Álvarez Silva.
El presidente de la CCS y otros asociados concordaron en que “existían condiciones de impago, pues era tanto lo que el campesino le vendía a la Empresa de Cultivos Varios que había demoras de hasta tres y cuatro meses”.
Además, “tampoco había una claridad con el tema del embalaje y el pesaje ni con la calidad de los productos a la hora del pago. En la mayoría de los casos los productos nuestros entraban con segunda-tercera calidad a los puntos de venta”.
Infografía: Luis Amigo Vázquez.
Infografía: Luis Amigo Vázquez.
 Para Yamila Sarduy Martínez, presidenta de la filial provincial de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeño (ANAP), luego del reajuste del sistema de mercadeo, ha habido aspectos “positivos y negativos”.
“En mi opinión —dice—, más positivos que negativos. Por ejemplo es un paso de avance que las cooperativas pueden tributar de manera directa en los agromercados de La Habana. En la actualidad administramos más de 60 en la capital, que nos ha posibilitado que las producciones no se pierdan en el campo y que se comercialice a precios asequibles en este tipo de mercados.
“Como aspecto negativo está que aquellas cooperativas que compran productos en el Trigal (mercado mayorista), los costos de los productos se encarecen y afecta sobre todo a la población que es el destinatario final. Para este año 2016 se están creado todas las condiciones para que funcione nuevamente Acopio y de abastecer de mejor manera los Mercados Agropecuarios Estatales”.

Si de precios se trata…

Con el objetivo de aplicar un único procedimiento para la formación de los precios de los insumos sin subsidios y en correspondencia con el mercado internacional así como establecer el precio único para todos los destinos, en el año 2015 se estableció nuevas tarifas para estimular la producción agropecuaria.
A través de la Resolución No. 236/2015, el MFP fijó los precios minoristas de los insumos, equipos e implementos agrícolas para todas las producciones agropecuarias del país que se venden por las empresas comercializadoras del sistema de la agricultura no cañera, así como los impuestos que se pagarán.
“De manera general creo que los precios son buenos, lo que sí está mal es las calidades que estableció Acopio. Ese librito por el cual ellos se rigen a la hora de establecer la calidad del producto no está acorde con los momentos que se están viviendo y la necesidad que tiene el pueblo de tener comida. Pero los precios en general están buenos, claro que estimulan las producciones”, así opina Antonio Hernández Morera, dueño de la Finca Las Ninfas.
Con la formación de los nuevos precios se vieron estimuladas producciones como el tomate, el café, el arroz, la leche y la carne de cerdo.
Infografía: Luis Amigo Vázquez.
Infografía: Luis Amigo Vázquez.
Según declararon especialistas del Ministerio de la Agricultura en la Mesa Redonda, los impactos más significativos en los precios de los insumos fueron:
- Se redujo entre un 30 y un 60% los precios de los que se habían aprobado sin subsidio.
- Se eliminó el subsidio del presupuesto a la venta de insumos.
- Se incrementó el precio del combustible hasta 3 pesos.
- La relación entre la disminución del precio de los insumos y el incremento del precio del combustible es favorable a la disminución de los precios.
- Aceptación general en los intercambios que en todo el país se hicieron con los productores, aunque requirió de explicaciones adicionales en el caso del precio de la leche por su vinculación con la calidad.
Entonces se impone la aclaración de que los precios de ventas hasta ahora descritos solo se aplican cuando las contrataciones ocurren con Acopio.
“Generalmente los alimentos no salen tan caros del campo. Los precios que se ponen aquí no tienen nada que ver con los de la ciudad. Por ejemplo, la malanga es 3.10 pesos o 3.20, y allá en La Habana se vende hasta en 18. Eso es algo absurdo, abusivo. ¿Cómo si usted produce aquí con un precio va a llegar al consumidor con otro tan alto? Con esos mecanismos que le suben los precios a los productos los campesinos no tenemos nada que ver”, asegura el pequeño agricultor Horacio Báez González.
El presidente de la CCS Antero Regalado considera que “los precios a los que se comercializa hoy en La Habana se deben porque todavía hay demasiados intermediarios en la cadena de distribución. Hoy el producto sale a un precio del campesino y cuando llega a La Habana tienen cinco, seis y hasta diez veces el valor con el que salió del campo”.
Abelardo tiene el criterio de que “nosotros siempre hemos mantenido bien bajos los precios de los productos y en consonancia con el costo de producción de los alimentos de manera general”.
“Sin embargo, no es secreto para nadie que en La Habana se le aumenta de manera descabellada el precio, por los intermediarios que hay, repito, y también por la inseguridad de los medios estatales que atienden la comercialización; aunque también por la irresponsabilidad de algunos campesinos que no cumplen con su plan de producción y de ventas y tratan entonces de vender sus cosechas por otros destinos”, aseveró.
Otro grupo de campesinos cree que se podía prever que los precios estarían altos para estas fechas porque el clima “no estuvo de nuestro lado”, pues en septiembre y octubre no se pudieron cultivar algunas hortalizas que debían cosecharse a finales de año y entonces fue mucho mayor la demanda que la oferta.
“Ahí es donde se aprovechan los inescrupulosos”, pero incluso así “es injusto y criminal cómo han subido los precios”, aseveraron.
Álvarez Silva cree que “las lluvias de diciembre y ahora en enero, cuando en casi una semana no ha escampado, ha retrasado las cosechas, las que se puedan salvar, claro, porque se han perdido productos como el tomate, el ajo, el frijol o la cebolla”.
Agricultura, Cuba.  Foto: José Raúl Concepción/Cubadebate.
Agricultura, Cuba. Foto: José Raúl Concepción/Cubadebate.

Insumos: Cuando la cuenta no da

Si bien es cierto que en la actualidad los precios de los insumos que necesita el campesino son menores que un año atrás, la calidad de los mismos no posibilita mayores rendimientos. Los productores afirman que tampoco se garantizan a tiempo, ni en las cantidades necesarias.
“Los insumos no llegan a nosotros al ciento por ciento, algunos llegan al 10 por ciento, otros al 30 por ciento, y necesitamos que todos los recursos lleguen a nuestras manos y con la calidad requerida para lograr la superproducción que se pide. Vemos que por otras vías se resuelven. Sabemos que llegan al país, pero los campesinos no lo recibimos como es debido, y si lo recibiéramos, la producción se duplicaría; porque, le digo una cosa, el campesino sí trabaja para asumir los compromisos, y para mantener su familia de manera honrada, sin afán lucrativo, pero necesita lo debido. Si eso sucediera, los sobrecumplimientos estuvieran al máximo”, expresa Idarmi Ponce Musivae, copropietaria de la Finca Las Delicias.
Grosso modo, ese mismo criterio tienen Julián González Rodríguez, dueño de la Finca San Francisco y Antonio Hernández Morera, propietario de la Finca Las Ninfas.
“Recibimos lo que se llama paquete tecnológico, que es de cuando el país estaba en el Período Especial de verdad. Abono, petróleo, pesticida…, pero eso no es lo necesario para que el campesino produzca más de lo que produce. Hay veces que los productos están, pero llegan por medio de revendedores, no por el canal que deben venir. Es una deficiencia que el Estado debe tomar medidas con eso”, argumenta González Rodríguez.
Y Hernández Morera supone que “cuando los insumos no están a veces en tiempo o están incompletos, que no alcanzan para el ciclo de vida de cualquier producto, debe ser por causas ajenas a la voluntad de las personas responsables de hacerlas llegar…, por cuestiones puntuales, transporte, o quizás un cheque que no está a tiempo para pagar…”.
Sin embargo, abunda, “aunque llegue a tiempo ese recurso tampoco es el que necesitamos. Estamos convencidos que el Estado destina importantes recursos para la agricultura y que llegan al país, pero por se van por otras vías, no nos llegan directamente. Aquí nadie tiene fábrica de veneno, ni tiene pozo de petróleo, ni fábrica de abono tampoco, ¿verdad? ¿Y entonces?”
Precisa la presidenta de la ANAP que “hasta la fecha, por ejemplo, los insumos productivos no llegaron en la fecha establecida, ni tampoco ha llegado el 100 por ciento de la cantidad que se contrató. Gelma tiene responsabilidad en eso, pero esta entidad también depende de lo que pueda adquirir el país. Además de eso tenemos problemas de envases, sobre todo en los picos de cosecha como el tomate y la guayaba”.
GELMA, organización empresarial aprobada en el mes de noviembre del año 2013 como comercializadora mayorista de insumos, equipamientos y prestación de servicios técnicos especializados para el sector agropecuario del país, debe favorecer la ejecución del plan de compras del organismo, desde y hasta las formas productivas para asegurar los procesos de producción planificados.
El objetivo es acercarla a las unidades productoras eliminando los intermediarios y pasando de la asignación administrativa a métodos económicos y contractuales.
Agromercado en Tulipán y Panorama administrado por la CCS Antero Regalado de Güira de Melena.
Agromercado en Tulipán y Panorama administrado por la CCS Antero Regalado de Güira de Melena. Foto: Jose Raúl Concepción / Cubadebate.

Cerrando el ciclo: ¿A dónde van los productos?

Como parte de la experiencia de mercadeo puesta en práctica entre La Habana, Artemisa y Mayabeque, comenzó a funcionar el 18 de diciembre el mercado El Trigal, primer mercado mayorista de abasto de productos agropecuarios del país, al cual pueden acudir personas naturales y jurídicas y en el que el productor puede comprar y vender.
Igualmente se posibilitó vincular directamente a las unidades productoras agropecuarias con el abastecimiento a los mercados, para que participen en mayor medida del precio minorista.
“Eso es lo ideal, que el campesino pueda vender sus productos directos al consumidor, pero sabemos que no puede hacerse en todos los lugares. Nosotros tenemos dos agros en La Habana, en los cuales ofertamos 15 ó 20 productos a precios asequibles. Cuando el tomate se vende hasta en 25 pesos, en nuestro mercado se mantiene a 6. El boniato el año entero se mantiene a peso, mientras que en otras unidades de comercializa a 3.50 la libra, y no solo en La Habana, aquí en el mismo municipio se vendió de esa manera.
Infografía: Luis Amigo Vázquez.
Infografía: Luis Amigo Vázquez.
“Vendemos en Tulipán y Panorama y también en 50 y 51 en Marianao, aunque todavía no son los precios que queremos. Hay productos que salimos a buscarlos en otras unidades productivas y a esos se les incrementa el precio porque ya no dependen de nosotros. Pero en esta cooperativa se discuten todos los meses los precios de los productos a vender en el mercado, y estamos dispuestos a hacer lo necesario para satisfacer al pueblo”, asegura Abelardo Álvarez Silva, Presidente de la Cooperativa de Créditos y Servicio (CCS) Antero Regalado.
En cuanto a la experiencia de la venta y compra en el Trigal comentó:
“El Trigal fue una entidad creada con un objetivo muy positivo de concentrar todas las producciones provenientes de Artemisa y Mayabeque para que luego fueran distribuidas en La Habana. Pero realmente la cooperativa mía no tiene nada que hacer en el Trigal, ni lo tuvo cuando empezó, ni lo tiene ahora. Ese establecimiento dejó de ser hace un tiempo para lo que fue creado y se ha convertido en un antro de perdición en todos los aspectos. Los precios son abusivos, es por hoy un negocio de muchos cuentapropistas para enriquecerse y donde se desvían las producciones para otros destinos que no son los recomendables”, señala Álvarez Silva.
Infografía: Luis Amigo Vázquez.
Infografía: Luis Amigo Vázquez.

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viernes, 22 de enero de 2016

Boteros de La Habana, ¿un mal necesario?

Por José Raúl Concepción Llanes*


Foto: José Raúl Concepción/Cubadebate.
En algunos recorridos, los taxis de La Habana han aumentado los precios, creando descontento en la población. Foto: José Raúl Concepción/Cubadebate.
Todos los critican, pero sin ellos es casi imposible moverse rápido por la capital. El servicio que ofrecen es pésimo, sin embargo no tienen competencia. Son los reyes de la transportación ligera. Aumentan los precios sin justificaciones aparentes. Los boteros también tienen sus quejas, pero quien paga por ellas es el pueblo, siempre último eslabón de la cadena.
Todo extranjero que llega a Cuba se impresiona con el sistema de trabajo y el aspecto de los taxis en la Isla. No van donde les pides, al contrario, tienen rutas preestablecidas, como un ómnibus. Son un auténtico museo rodante. Llamativo para los turistas, en ocasiones molesto para los nativos.
Algunos se conservan impecables. Otros son incómodos, calurosos y apestan a combustible. De origen estadounidense la mayoría, mantienen la carrocería original por fuera, pero las más diversas nacionalidades por dentro. Los mecánicos cubanos han creado el Chevyshi o el Fordyota, funcionales Frankenstein de la automovilística que forman parte de la identidad de la ciudad.
Pero los boteros empiezan a competir con los agromercados en cuestión de subida de precios. Respaldados por la ley de oferta y demanda piden 20 pesos donde antes se pagaba 10 o sólo te montan si tu camino es corto.
“Antes iba desde 19 y 70 (municipio Playa) hasta el Coppelia por 10 pesos, pero desde hace un tiempo me dicen que no llegan hasta allí (no es cierto) o me piden 20 pesos”, dice Yaimara Castellanos, vecina del reparto Buena Vista. Testimonios como este los brindan personas de casi toda La Habana.
Sucede de manera similar en recorridos como San Miguel del Padrón – Parque del Curita; Boyeros – Habana Vieja; Víbora – Vedado; La Palma – Habana Vieja; La Lisa – Capitolio; Mariano – Parque de La Fraternidad, etc.
Los boteros son indispensables, he ahí una de las razones que les permite obrar de esta manera: “el transporte público es demasiado insuficiente como para lograr que disminuya la demanda de los almendrones. Para ellos existe un horario muerto – entre las diez de la mañana y las dos de la tarde – pero el resto del tiempo son muy solicitados”, explica Maribel Poulot, directora de la Unidad de Trámites de la Dirección General de Transporte.
Simplemente no tienen competencia. Los taxistas, almendroneros, transportistas no estatales, choferes cuentapropistas, boteros – llámele como desee – son los únicos con los que se puede contar para trasladarse medianamente rápido en La Habana. O casi los únicos…
También están los taxis de las agencias estatales, tan caros que sus precios son desconocidos, casi nadie se molesta en preguntarles. Igualmente son piezas de un museo, no por exóticos, sino porque “se miran, pero no se tocan”.
Además están las cooperativas de los ruteros, que en algunos recorridos son pequeñas y cómodas Yutong, en otros enormes y cálidas Transmetros. Cualesquiera, cobran cinco pesos sea un viaje largo o corto. No obstante, “los ruteros no dan abasto, no satisfacen la suficiente demanda como para garantizar que los boteros bajen sus precios”, comenta Poulot.
Entonces, con un transporte público ineficiente y sin más alternativas, quien no dispone de un automóvil y está apurado o enfermo o simplemente quiere ir un poco más cómodo que en los ómnibus, debe pararse en una arteria principal, hacer el gesto correspondiente a su recorrido y pagar lo que pida el chofer. No queda de otra.

¿Cuáles son las razones de los taxistas para subir sus precios?

Ni los taxis ruteros ni mucho menos los arrendados por agencias estatales hacen que la demanda de los boteros disminuya.  Foto: José Raúl Concepción/Cubadebate
Ni los taxis ruteros (izq) ni los arrendados por agencias estatales (der.) hacen que la demanda de los boteros disminuya. Foto: José Raúl Concepción/Cubadebate
El tema es más complejo de lo que parece. Se les podría describir a todos según el estereotipo del hombre vulgar y codicioso. Aunque la realidad es más diversa. “Muchos de los choferes pertenecen a un sector social con poca educación y no están controlados por sus jefes, así que nadie les exige cómo tratar a los pasajeros, andan en su propio mundo”, dice Orestes González dueño de un Buick de 1951.
“Existen boteros irrespetuosos, pero también educados, hay de todo”, opina por su parte Benito Pérez, propietario de un Chevrolet de 1952, quien agrega: “Este negocio no alcanza para hacerse rico. Gana mucho dinero quien es dueño de varios carros y tiene muchos choferes trabajando para él. Pero el botero normal obtiene lo suficiente para gastar en los productos básicos”.
Según explicaron varios entrevistados, los altos precios de los mercados en divisa provocan que el taxista no pueda bajar los suyos, porque “lo que ganas se te acaba en los mercados estatales ¿por qué atacan a los boteros si en las tiendas todo es muy caro? Si los otros precios bajan, entonces el de los taxis bajará también”, reflexiona Alfredo, quien maneja un Moskvitch y no devela su nombre completo porque aún no tiene licencia.
Sin desviar el tema, en general la vida es cara. Los alimentos y los productos de primera necesidad para el hogar tienen precios demasiado elevados, lo que repercute en las cuentas del cuentapropista, quien para no perjudicarse – al estar regido por la ley de oferta-demanda – puede subir sus precios y quien termina afectado es el cliente.

Las piezas, el combustible. Gastos y dificultades de un botero

Ser botero es un trabajo duro, pero existen muchos otros más complicados y menos remunerados. Foto: Phil O'Brien/Empics Sport.
Ser botero es un trabajo duro, pero existen muchos otros más complicados y menos remunerados. Foto: Phil O’Brien/Empics Sport.
“Abandoné el boteo porque era demasiado estresante, todo el tiempo pendiente de los arreglos del carro, tenía que lidiar con cualquier tipo de gente, porque se montan personas respetuosas, pero también borrachos y ladrones”, comenta Benito Pérez, quien prefería hacer la ruta Habana Vieja – Paradero de Playa.
Un taxi conlleva un gran número de gastos continuos, aunque al final es rentable. Es un trabajo difícil, no por complicado, sino por extenuante. Se debe lidiar con los clientes, los mecánicos, los buquenques (organizadores de piqueras), los compañeros de oficio y sobre todo con el propio carro. Aunque existen unas cuantas profesiones más espinosas y mucho menos remuneradas.
Por otra parte, todo lo necesario para mantener un taxi es caro. Las piezas y el combustible cuestan demasiado en los centros estatales. Entonces, todo se mueve por la izquierda. “En las tiendas no hay piezas y cuando la sacan son demasiado caras. Casi siempre dependes de lo que encuentres en la calle, donde todo es un poco más barato, pero igual cuesta mucho”, añade González.
Una decena de pesos en moneda nacional se paga en el mercado negro por un litro de petróleo, el doble por uno de gasolina. En los servicentros cuesta un CUC (peso convertible equivalente al dólar) el diésel (15 pesos más caro) y la gasolina 1, 20 CUC (10 pesos más).
Mil CUC cuesta una reparación completa del motor. Los neumáticos se cambian cada seis meses y cuestan más de 100 CUC cada uno. La batería, la bomba, el disco de cloche, las bandas de freno, la correa, la mano de obra, el somatón… por todo se pagan considerables cantidades.
“No hay tiendas mayoristas para comprar piezas a menor precio y poder adquirir repuestos”, dice Carmen Sotolongo, quien rentaba su auto hasta que decidió cambiar de negocio, también por el desgaste diario que suponía. Explica también que los carros son demasiado viejos y cuando hacen muchos viajes diarios se rompen.
“En la declaración anual tributaria te permiten declarar las reparaciones y ese dinero quedaría libre de impuestos, pero como todo se hace por la izquierda, no puedes entregar las facturas. Por eso, aunque te exoneran el 20 por ciento de los ingresos anuales por gastos relativos a la actividad, normalmente se invierte más y no se puede probar”, agrega.
Los impuestos son otro tema preocupante para los boteros. Tienen una especie de convenio tácito con la Oficina Nacional de la Administración Tributaria (ONAT), que les exige declarar los ingresos correspondientes a siete viajes diarios de 10 pesos por personas. Si declaran menos los investigan y como nadie quiere que le revisen sus cuentas, pagan. Entonces para ganar más hacen más de siete viajes diarios, porque tienen que cubrir los días en que se detienen para reparar o descansar.
La ONAT no tiene cómo saber cuánto gasta un chofer cuentapropista en arreglos porque la mayoría paga en efectivo. Se utilizan poco las facturas, las transacciones. Los mecanismos de control son fundamentalmente empíricos. Tampoco se puede saber si el declarante dice la verdad exacta o la matizada, si es que existen varios tipos de verdades. En fin, el asunto no está en aumentarles los pagos tributarios, porque entonces subirían aún más los precios.
La reacción de los boteros ante la Ley Tributaria está relacionada concierto misticismo, desconocimiento e inconformidad.

¿Cuánto se gana en un almendrón?

Foto: Fernando Medina/Cubahora.
Los taxistas por cuenta propia tienen ingresos superiores a la media en Cuba. Foto: Fernando Medina/Cubahora.
Tras varios cálculos en los que se tuvo en cuenta el precio de las piezas, la mano de obra de las reparaciones, el costo del combustible, la frecuencia con la que suelen romperse los autos viejos sometidos a tanto trabajo, la cantidad de viajes promedio que hace un taxi de este tipo, el pago de la licencia operativa y de todos los impuestos, entre otras variables, se supo que la ganancia promedio de una persona dedicada a tiempo completo a esta actividad se ubica entre los 200 y 300 CUC mensuales. Estas cifras fueron ratificadas por varios entrevistados vinculados directamente al negocio.
Los gastos y ganancias evaluados corresponden al promedio de los autos estadounidenses de diésel, que son la mayoría presentes en esta actividad, aunque también están los soviéticos de gasolina y algunos de los llamados modernos, pero estos tienen otro balance en las cuentas. No obstante, se estima que sea similar.
Se habla de una media aproximada de ingresos para quien rente o maneje sólo un carro, posea licencia y se dedique a trabajar al menos ocho horas del día durante 20 jornadas mensuales.

Servicio de poca calidad. Indisciplina en la vía

Foto: José Raúl Concepción/Cubadebate
Según el director de Inspección Estatal de Transporte los boteros frecuentemente cometen infracciones para recoger a los pasajes. Foto: José Raúl Concepción/Cubadebate
Subirse a un almendrón puede resultar una molesta travesía. “Más de una vez me he arañado con alguna punta metálica sobresaliente en la puerta o me he roto una blusa. Eso sin mencionar el mal olor con que siempre me bajo”, cuenta Carla Aguilera que espera en la esquina de 23 y L. Su rumbo es “Playa por 19”, pero lleva rato y nada.
Se aparta un momento del grupo de impacientes que se abalanza sobre cada conductor que se detiene. “¿Hasta 41 y 42?” “¡31, Ceguera!” “¿Llega al paradero?” “¿La Lisa?” “¡No, Ceguera!” Números y nombres se gritan entre chofer y posibles pasajeros. Un grito del primero y caras de decepción o movimientos rápidos hacia las puertas de los segundos. Más atrás, camino hacia J, están las paradas, donde esperan quienes también gritan y corren, pero hacia los ómnibus. Esto es 23 y L entre las siete y las nueve de la mañana; entre las cuatro y las seis de la tarde. A veces es así a cualquier hora.
En la céntrica esquina, Carla Aguilera clasifica a los boteros en dos tipos: los educados, que “saludan y nunca se equivocan con el vuelto”, y los que “maltratan”, es como “si yo fuera quien debiera tratarlo bien a él, pero se supone que sea al revés”. Exactamente, es el taxista quien brinda el servicio, pero la máxima: “el cliente siempre tiene la razón” es olvidada con frecuencia en el gremio.
“Vas incómodo – más todavía si te toca al lado del chofer – no te sientes seguro porque muchos manejan como locos y además el precio es alto”, así caracteriza el residente de Plaza, Víctor Portillo, a los boteros de La Habana.
Además de la ausencia de confort en el interior, que no es en todos, pero sí en muchos, como dice Víctor el pasajero puede sentirse “inseguro”.
“Los dichosos boteros o trabajadores no estatales – que es el término correcto –cometen muchas indisciplinas en la vía, por ejemplo el adelantamiento indebido para recoger primero un pasaje, arriesgando la vida de los demás en busca de 10 o 20 pesos. Con frecuencia violan las leyes del tránsito, se llevan la luz roja, no paran en los pasos peatonales”, declara el Ing. Erasmo Arias, director de Inspección Estatal de Transporte.
Continúa explicando que con el objetivo de buscar más dinero, los taxistas por cuenta propia trabajan con autos sin las condiciones técnicas necesarias, lo que “afecta la seguridad activa del vehículo”, porque no poseen requisitos básicos como “el buen estado de la dirección, los frenos y la emergencia”.
Para Erasmo una de las causas principales de estos frecuentes desperfectos es el poco mantenimiento al que son sometidos, en contraposición con el intenso trabajo que llevan a cabo.
En tanto, Rafael Naranjo, Jefe del Departamento de Inspección Estatal de La Habana, explica con énfasis cómo son reincidentes en sobrepasar los límites de velocidad en las arterias principales.
El 60 por ciento de las contravenciones impuestas en el año 2015 fueron al transporte de pasajeros. “Nosotros hemos enfrentado bastante a los choferes por cuenta propia y no es que les estemos haciendo una guerra, lo que queremos es hacer cumplir lo establecido y proteger la vida humana”, ratifica Arias.
Tanto Erasmo como Rafael coinciden en que las vías más conflictivas son las Calzadas de Diez de Octubre, Monte y San Miguel del Padrón, así como las avenidas 51 y 23.

¿Existe una solución?

El transporte público es deficiente, lo que contribuye aún más a la especulación de los taxistas. Foto. José Raúl Concepción/Cubadebate.
El transporte público es deficiente, lo que contribuye aún más a la especulación de los taxistas. Foto. José Raúl Concepción/Cubadebate.
El servicio que ofrecen es de poca calidad y hasta inseguro, sin embargo ingresan más de 200 CUC mensuales. No hay excusa para que el aumento de los precios continúe. Pero al estar regidos por oferta-demanda no necesitan dar explicaciones, si son indispensables pueden cobrar más porque su servicio seguirá siendo necesario. No existe otra alternativa.
Como tienen rutas estables, el pasajero debe adaptarse y si su camino no coincide está obligado a combinar dos o más taxis para acercarse al destino. Al subir los precios la situación empeora y cuando acortan los tramos es el equivalente a cobrar más, porque para trasladarte una distancia que antes costaba 10 pesos, ahora necesitas cambiar de carro y pagar el doble.
Un trasporte público eficiente repercutiría en la demanda y obligaría a bajar los precios. Pero lograr puntualidad en los “Pes” es un tema complicado con rostro de utopía.
Para el ex taxista, Benito Pérez sería una buena opción topar los precios de los boteros, establecerles un máximo a cobrar según la distancia. Siempre que se realice un estudio profundo para determinar el costo de cada tramo. El proyecto sería posible si se le “brindan precios diferenciado a los boteros en la compra de piezas y combustible”.
Una idea similar se lleva a cabo con relativo éxito en los camiones particulares que transitan la ruta del PC (Hospital Naval – Paradero de Playa).
A estos vehículos de transportación masiva se les vende el combustible a un precio diferenciado y se les entrega neumáticos todos los años. A cambio “sólo pueden cobrar 60 centavos, si no lo hacen son multados por alterar el precio. De cada pasaje pagan la cuarta parte al estado para reponer el dinero de los subsidios. Además, tienen derecho a entrar a una terminal de ómnibus y allí los revisan. Son los únicos que están vinculados al estado, junto con los autos convertibles que pertenecen a una agencia”, explica Maribel Puolot. Una alianza similar con los boteros podría ser una alternativa para garantizar la estabilidad de los precios.
Hasta el 2015 se han aprobado cuatro mil 921 licencias para los choferes cuentapropistas (ver infografía). En la Dirección General de Transporte no tienen los datos, pero según cálculos realizados, estos mueven como mínimo unos 175 mil pasajes diarios. Son imprescindibles para la movilidad dentro de la ciudad.
Los gastos de los boteros se mantienen estables mientras sus precios suben. No tienen razones reales para cobrar más, pero la situación se lo permite. Sin embargo, culpar sólo a los taxistas por el aumento de sus precios equivale – parafraseando a Shakespeare – a estar en el bosque y no ver los árboles.
El sistema de transporte estatal no funciona mejor. Quienes dependen de los ómnibus tienen muchas más quejas que quienes pueden trasladarse habitualmente en almendrones. “Con los boteros al menos se resuelve”, termina diciendo Carla Aguilera cuando se despide en busca de un “almendrón por 19”.

Nota al margen

Destacamos un comentario de los Especialistas de la Dirección General de Transporte Provincial La Habana, que tuvieron la gentileza de participar, junto con nuestros lectores habituales, en el espacio de deliberación que sigue a esta nota. Reconforta que nuestras autoridades asistan a estos debates donde se expresa la población:
Consideramos que el artículo está muy bueno, porque refleja la realidad de lo que está pasando, le corresponde a La Dirección General de Transporte buscar soluciones y realizar una propuesta a la dirección del país porque es la misión que nos ha dado el estado cubano, los directivos, funcionarios y especialistas de esta dirección estamos conscientes de nuestra responsabilidad ante el pueblo, que nunca será eliminar (botar el sofá) este modo de transporte que ayuda a la movilidad de la ciudad, sino buscar fórmulas que permitan que puedan reducir los precios y organizar y controlar este tipo de servicio de forma tal que mejore en calidad y seguridad. Nos hemos propuesto como un nuevo estilo de trabajo estar atentos a las opiniones y sugerencias que el pueblo hace, para que con la participación ciudadana poder identificar los problemas y encontrar la mejor solución a estos.
Los boteros son necesarios para el transporte en la capital, pues mueven una gran cantidad de personas cada día. Autor: Jorge Aguirre/Cubadebate.
Los boteros son necesarios para el transporte en la capital, pues mueven una gran cantidad de personas cada día. Autor: Jorge Aguirre/Cubadebate.
Rutas de los boteros en La Habana. Autoras: Yisell Martínez y Lisandra Andrés.
Rutas de los boteros en La Habana. Autoras: Yisell Martínez y Lisandra Andrés.
Los boteros son los únicos que brindan una oferta viable para trasladarse rápido en La Habana. Foto tomada de Cubahora.
Los boteros son los únicos que brindan una oferta viable para trasladarse rápido en La Habana. Foto tomada de Cubahora.
En determinados horarios es bien difícil subir a un taxi. Existe una sobredemanda que influye en la subida de los precios. Foto: José Raúl Concepción/Cubadebate
En determinados horarios es bien difícil subir a un taxi. Existe una sobredemanda que influye en la subida de los precios. Foto: José Raúl Concepción/Cubadebate
Los pasajeros suelen sentirse incómodos e inseguros en este tipo de taxis. Foto: Fernando Medina/Cubahora.
Los pasajeros suelen sentirse incómodos e inseguros en este tipo de taxis. Foto: Fernando Medina/Cubahora

*Periodista de Cubadebate, graduado en 2015 en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

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jueves, 21 de enero de 2016

Oferta, demanda y los precios: esas piedras nuestras de cada día

Por Juan Triana Cordoví*

TarimaFue mi amigo Goyo quien me dijo un día que lo que resultaba perverso no era tropezar dos veces con la misma piedra, sino encariñarse con ella. En Cuba hemos estado tropezando con la piedra de los precios varias veces.
Esta vez, ha sido el tomate quien nos lo ha recordado. El Solanum lycopersicum  se convirtió en un gran protagonista de nuestra vida cotidiana a inicios de año, cuando sus precios (20 y 25 pesos cubanos la libra en los mercados agropecuarios, el equivalente a un día de salario medio) lo catapultaron a la fama y facilitaron que, nuevamente, los precios, el mercado, la oferta, la demanda y la magra capacidad de una buena parte de los bolsillos cubanos se vieran las caras.
Durante estos días y en más de una ocasión las culpas han estado pasando desde el Estado, hacia la famosa ley de la oferta y la demanda, la acción de los intermediarios (identificados mecánicamente como especuladores muchas veces) los campesinos y lógicamente la administraciones de los diferentes eslabones de esta cadena de entuertos.
Sin embargo, más que culpables creo que deben encontrarse las causas que provocan estas situaciones anómalas. Apuntaré algunas de ellas.
La primera de todas las verdades es que la producción nacional de algunos de estos productos sigue siendo insuficiente, en 2015 además declinó y por lo general los rendimientos que se obtienen están muy alejados de la media internacional y de nuestras necesidades. Esta es una de aquellas piedras a la que parece profesamos mucho cariño.
Gráfico-1-01aPero no todo lo que se produce va a la venta a la población. La mayor parte de la producción tiene otros destinos; la industria, el turismo y el consumo social, que son el otro componente de la demanda de estos productos.
Gráfico-2-01
Según estos datos de la ONEI, sólo el 50% de la ya menguada producción de papa, el 6% de nuestros ansiados tomates y el 8,5% de nuestras cebollas es lo que llega a los mercados agropecuarios.
Como no existe importación de estos productos para mejorar la oferta en estos mercados, entonces no hay más recursos que incrementar la presencia en las tarimas y solo el consumidor puede acceder a lo que le llega de nuestra menguada producción nacional.
La demanda además, ha crecido, pues hoy centenares de nuevos restaurantes y cafeterías se han sumado como nuevos demandantes de esos productos.
Este año 2015, recién terminado, medio millón más de turistas se han sumado como comensales, parte de los cuales visita en una o varias ocasiones los restaurantes privados. La producción es, a todas luces, insuficiente para cubrir todos estos destinos.
De hecho en nuestros propios hoteles seguimos sorprendiéndonos cuando encontramos vegetales y hortalizas e incluso ¡hasta yuca! importada, ante la ausencia, falta de sistematicidad y calidad inadecuada de la producción agrícola nacional.
La demanda creciente es siempre una oportunidad para incrementar producciones e ingresos, expandir capacidades productivas, introducir mejoras tecnológicas, generar nuevos negocios…Pero en nuestro caso ocurre algo único en el mundo, la demanda creciente es ¡un problema!. Esta es otra de nuestras piedras recurrentes.
Otro aspecto, también interesante, es que en la estructura del mercado agropecuario cubano, los mercados  estatales siguen siendo predominantes en cuanto a su participación en el valor total de las ventas. Así en el año 2014 participaban en el 51% del valor de los productos vendidos, mientras que hasta septiembre del 2015 eran el 37,8%. A su vez, los llamados mercados de oferta y demanda oscilan entre el 7 y el 8% de participación en la facturación y los puntos de ventas y los vendedores ambulantes (carretillas) suman de conjunto, alrededor del 36% de toda la facturación. Son formas organizativas del mercado que muchas veces funcionan con lógicas diferentes y en condiciones también diferentes.
Por estas y otras razones es que los precios son solo en parte el producto de eso que llamamos oferta y demanda. En otra parte, decisiva por cierto, los precios son el resultado de los costos de producción, circulación y comercialización, más los beneficios correspondientes a cada uno de esos segmentos de la cadena.
O sea, que nuestro poco tomate no llega virgen a los puntos de venta a la población, sino con su costo a cuesta. Si los costos de cosecha son altos, porque el salario diario de un jornalero en la agricultura puede cuadriplicar el promedio del salario diario nacional, si el petróleo ha subido de precio, si los insumos para producir nuestro tomate son también caros, sería pues casi ingenuo esperar que el tomate nuestro de cada día sea barato, en especial cuando el término “barato” siempre es algo relativo, que tiene en la ¿fortaleza? del bolsillo del cubano promedio un elemento determinante.
Si además entendemos que las personas que venden los tomates son también compradores de otros productos que se venden en nuestras tiendas estatales en divisas, a precios que a veces duplican y triplican sus costos de importación incluyendo el flete (aceite, perros calientes, muslos y contramuslos de pollo, leche en polvo, espaguetis, puré de tomate, detergente y otros productos de aseo y limpieza, algún refresco y de vez en vez -por qué no- una cerveza) y que los ingresos que reciben como compradores deben permitirle, después de cubrir costos y pagar impuestos, adquirir, al menos, una parte de esos productos,  entonces estamos más cerca de entender la magnitud de la “piedra nuestra cada día”.
En el mercado de los productos en CUC, los precios se multiplicaron por varias veces el valor de sus referentes en el mercado en CUP allá por los inicios de la década de los noventa (por ejemplo, y a la tasa de cambio actual, menor que la que existía en 1993, el precio de un producto prescindible como la cerveza es 41 veces mayor al que tenía en 1989, es decir, 4000 % más; un litro de leche se pagaba a 25 centavos de peso cubano, pero su precio en la TRD alcanza 1,25 cuc, esto es 125 veces más o 12 500% de incremento) lo que redujo drásticamente el poder de compra del salario del trabajador cubano.
Aquella medida, que respondió a urgencias incuestionables,  trae hoy más perjuicios que beneficios, pues genera múltiples incentivos negativos, tanto hacia las empresas como hacia los consumidores.
Para hacerlo más gráfico, la pregunta sería ¿cuántas libras de tomate deben venderse para, luego de cubrir los costos, permitirle al productor, adquirir un litro de aceite, comprar un kilogramo de pollo, un paquete de leche en polvo, etc.?
La economía está muy interconectada, nuestros mercados aparentemente tan segmentados tienen vasos comunicantes, y todo indica que nuestro mercado en CUC se ha convertido, desde hace mucho tiempo, en el referente fundamental de precios para todos nuestros mercados de consumo.
Saltar estas piedras o darle un rodeo es una difícil tarea para un Estado que, por otro lado, subsidia en más de un 97% los primeros 100 KW de electricidad para todas las familias cubanas, mantiene precios de 40 centavos de peso cubano en los ómnibus, varias veces menos que el costo real del pasaje, subsidia alimentos para todos, (los que necesitan el subsidio y los que no) aunque sean muchos menos productos que en aquella época especial en que recibíamos la ayuda fraternal y solidaria de la Unión Soviética, hace lo mismo con los medicamentos y no ha renunciado a mantener los servicios de educación y salud gratuitos, incluso para aquellos que hoy podrían pagar una parte.
Sin embargo, abstenerse de regular correctamente lo que debe ser regulado no es una opción. Tampoco debe serlo viajar hacia atrás en el tiempo y adoptar soluciones de ya probada insuficiencia.
A la lista de piedras con las que seguimos chocando habría que sumar también otras “características” de nuestros mercados de productos agrícolas.
De una parte está su escaso desarrollo y baja tecnología, que recuerda formas casi primitivas de organización y funcionamiento, la ausencia de cadenas de comercios que oferten productos frescos, la inexistencia de importaciones de estos productos  para compensar déficit coyunturales, regulaciones algunas de ellas poco adecuadas a las necesidades actuales, poca transparencia en las operaciones de compra y venta en esos mercados, la existencia de muy pocos mercados mayoristas, y la consiguiente falta de competencia, que favorece precios monopólicos y muchas veces abusivos.
Un dato puede ilustrar la situación, en la Ciudad de la Habana cuando apenas éramos más de medio millón de ciudadanos existían tres grandes mercados al menos, que recibían productos de todo el país: El mercado de Carlos III, el de Cuatro Caminos y el de la Plaza del Vapor. En los años ochenta, operaban tres mercados concentradores: Berroa, Ocho Vías y El Trigal. Hoy tenemos solo El Trigal, a cuya cooperativa se le concedió el monopolio del mayoreo de productos agrícolas en la capital del país: ¿Qué impide estimular la presencia de más mercados mayoristas en la capital de todos los cubanos?
Cuando se afirma que la ley de la oferta y la demanda es la culpable de nuestro tomate de 20 pesos, se reducen de forma muy simplista las causas reales del problema.
Países muy ricos y con una vocación para nada socialista, desde hace muchos años entendieron que la producción y la comercialización de alimentos es un asunto de alta sensibilidad política y han adoptado repetidamente medidas que a la vez de proteger a los consumidores, garantizan las condiciones mínimas para evitar que sus productores agrícolas sucumban a la competencia desleal de los de otros países.
En realidad los consumidores cubanos solo asistimos al último acto de esta larga puesta en escena en sus diferentes temporadas. Somos los que tropezamos con la piedra todos los días, como si alguien la llevara debajo del brazo y la fuera lanzando delante de nosotros a cada uno de nuestros pasos.

Tomado de Jagüeyenses en la red 


*Doctor en Ciencias Económicas, Profesor e Investigador Titular del Centro de Estudios de la Economía Cubana
 

jueves, 27 de agosto de 2015

La estrategia de la revolución cubana para enfrentar esta nueva estratagema

Por Ernesto Escobar Soto*

Se requiere la creación de un entorno cada vez más democrático donde se estimule la crítica revolucionaria, el debate franco y se escuchen las sugerencias del pueblo para hacer realidad lo que expresara Fidel de «cambiar todo lo que deba ser cambiado»

 

El proceso de restablecer las relaciones entre Estados Unidos y Cuba es sin duda un hecho positivo y abre nuevos caminos que beneficiará a ambas partes, si se conducen de manera respetuosa y civilizada.

 La primera de las acciones del gobierno de EE.UU., ha estado dirigida a intentar mostrar como que la virtual guerra sostenida entre Estados Unidos y Cuba ha sido responsabilidad compartida entre ambos países. Esto no es casual. Repito lo que hace poco sobre este tema dijera Silvio Rodríguez  en su blogs Segunda cita: “la historia no se puede olvidar”. Y es una verdad histórica que las relaciones de EE.UU. con Cuba se rompieron hace 56 años por decisión del gobierno estadounidense. Negar que Cuba es la victima, adulterar la verdad y querer comparar las numerosas agresiones de Estados Unidos con las lógicas reacciones defensivas de Cuba es una falacia inconsistente, ridícula o una apurada ingenuidad.

 Cuba jamás ha agredido al vecino del norte. Ha sido el inmenso país, el más poderoso que haya existido en la historia del mundo el que ha intentado aplastar a uno de los países más pequeños del planeta por el hecho de destruir a su Revolución. Los pecados de la Cuba violentada jamás se podrán comparar con los del agresor.

 Nos enfrentamos a retos que no por conocidos dejan de ser inmensos. Uno de ellos, de vital importancia, es el próximo cambio generacional de los dirigentes históricos de la Revolución y la imperiosa necesidad de mantener por encima de todo el poder revolucionario y la unidad.

 Durante años destacados políticos, académicos y observadores internacionales, al igual que numerosos pueblos del mundo han dado fe de la significativa importancia de la Cuba socialista para el futuro de la humanidad. EE.UU., como imperio y gendarme del mundo capitalista está forzado a hacer todo, y por cualquier medio para revertir a la Revolución cubana. Puesto que por su hostil política se ven aislados internacionalmente, y no han logrado sus propósitos con el bloqueo económico y financiero, sus agresiones militares, el terrorismo, la subversión, los intentos de asesinato a los dirigentes de la Revolución, se ven forzados a modificar sus métodos. Por otro lado muchas empresas estadounidenses presionan a sus autoridades para lograr que se normalicen las relaciones, ya que ven a Cuba como un apetecible y virgen mercado donde invertir.

 El restablecimiento de las relaciones con Estados Unidos y el proyecto declarado públicamente de sus gobernantes de abatir a la Revolución por otras vías, nos pone a las puertas de una “avisada” e incuestionable guerra en el orden de las ideas, en el campo de la cultura, en el de las comunicaciones; en esta contienda se destaca como uno de sus pilares la atracción que ejerce su American Way of Life con su alto nivel de vida a unas pocas millas de nuestras costas.

 Otras rutas anunciadas por ellos son el apoyo económico y la capacitación técnica que brindarán al creciente sector privado y cooperativo, el impulso al desarrollo de las telecomunicaciones cubanas –con la participación intencionada de sus corporaciones–, a los intercambios  de intelectuales y artistas, académicos y científicos, al progresivo arribo de turistas estadounidenses, a variadas formas de seducción específicamente para con la juventud y otros modos de su amplio arsenal de subversión política, en el que ocupan  un lugar importante sus empresas con su habitual forma de negociar, en la que intentarán corromper a nuestros funcionarios. No habrá institución, organismo u organización, gremio, comunidad, asociación, sector o capa social que no sea posible objeto de esta labor de espionaje, incitación, penetración, con el fin de dividir y desmoralizar al pueblo.

 Las banderas que ya enarbolan impúdicamente para atacarnos en el marco de “una nueva política del buen vecino” son las de provocarnos con el espejismo de un modelo político “indefendible” y el supuesto respeto a los derechos humanos, la democracia, el pluripartidismo, la libertad de expresión. Y no olvidar que aun mantienen el bloqueo y la Ley de ajuste cubano, con todas las dificultades y amenazas para Cuba que esto conlleva.

 En este proceso de restablecimiento de relaciones con los Estados Unidos, la dirección cubana ha sostenido una firme e inteligente posición de principios al dejar establecido que las decisiones de carácter interno no son negociables con los Estados Unidos y ha señalado claramente los objetivos de la Revolución Cubana: supresión del Bloqueo de Estados Unidos; cese de todas las formas de agresión a Cuba; respeto a nuestra libertad, soberanía y al tipo de sistema social y político que hemos escogido; compensación por las afectaciones y el sufrimiento al que han sometido al pueblo cubano durante más de 50 años,  y la devolución de la base de Guantánamo.

 El VI Congreso del PCC delimitó con los Lineamientos económicos, la política económica a seguir por Cuba para lograr un socialismo económicamente próspero. Sin duda esto ha abierto nuevas y esperanzadoras perspectivas económicas para Cuba. Se trabaja en crear las condiciones para lograr en el futuro elevados crecimientos de la economía.

 Pero la guerra que nos amenaza va dirigida a adueñarse, a confundir la mente de los cubanos, especialmente la de los jóvenes. Tan importante como el desarrollo económico, es la esfera del pensamiento. ¿Cuál será la estrategia revolucionaria de carácter popular para enfrentar este nuevo tipo de guerra que ya se inició por parte de ellos en la dimensión de lo subjetivo? Muchos consideran que solo una estrategia construida conjuntamente con la mayoría del pueblo, en la que este participe activamente en su ejecución, y que abarque a las instituciones del Estado, a las organizaciones de masas y sociales, garantizará el éxito. Será el enfrentamiento de las ideas y concepciones individualistas y egoístas que priman en el imperio, contra la mentalidad solidaria y el hondo sentido nacional y patriótico de los cubanos.

 El próximo Congreso del PCC con seguridad someterá a debate popular la estrategia integral para enfrentar esta nueva estratagema y sus retos en el orden ideológico, político y social. Como es lógico se someterá también a discusión con el pueblo la nueva Constitución. Estos procesos  de discusión popular serán oportunidades únicas para movilizar y fortalecer la conciencia revolucionaria del pueblo cuando se discuta el tipo de socialismo que queremos construir, el perfeccionamiento del Poder Popular para lograr edificar la mayor democracia posible, asentar el Estado de Derecho, y dejar despejados claramente temas claves entre otros como son, la igualdad y la justicia social, la propiedad social y la privada, la planificación y el mercado, la distribución de la riqueza, la contratación privada de fuerza de trabajo...

 Así como los programas integrales con la participación del pueblo para afrontar a los dos grandes enemigos internos de la Revolución, la corrupción, que todo lo pervierte, y el burocratismo, insensible e incapaz. Todo indica que los esfuerzos realizados para enfrentarlos, no han dado los resultados esperados.
 Estos dos fenómenos continúan creciendo, son criticados ampliamente por el pueblo y dañan a la Revolución. No pocos  cuadros y funcionarios cometen actos de corrupción y dañan  grandemente a nuestra sociedad. Abundan los funcionarios de la Administración que se caracterizan por una conducta burocrática, muestran una pasmosa pasividad e indolencia para enfrentar los problemas, no se preocupan en facilitar y elevar el nivel de vida de la población, no establecen contactos sistemáticos con sus unidades para orientar, chequear y exigir, falsean las informaciones y con su actuar ponen serias trabas al avance revolucionario. Ocurre también en algunas de las organizaciones de masas, en que sus cuadros no bajan a sus bases y son totalmente desconocidos por ellas.

 Estamos inmersos en profundos cambios de nuestra sociedad, se aprecia una progresiva crisis de los valores morales que constituyen la fuerza esencial de la Revolución y lo que nos ha permitido resistir y triunfar, hay quienes perdidas las esperanzas se cuestionan los sueños e ideales por los que hemos luchado durante 50 años. El trabajo ideológico es rutinario y poco imaginativo. No se utiliza en toda su gran potencialidad a los Centros científicos de Ciencias Sociales creados por la Revolución. La prensa  no llega a desempeñar el decisivo rol a la que está destinada. Aumenta la indisciplina social principalmente en La Habana.

 Ante campañas públicas a través de la red que tratan de desacreditar a la revolución y a sus dirigentes, no se responde negando, o repudiando los hechos y/o aplicando las sanciones que correspondan. Se omiten informaciones en los medios que siempre llegan a la población de manera indirecta a través de las redes sociales, celulares y correos electrónicos, en muchas ocasiones distorsionadas. A esto se suma la difícil situación en que por las razones conocidas, se encuentra la economía familiar de una gran parte de los cubanos.

 Recuerdo cuando meses antes del derrumbe de la URSS, numerosas encuestas reflejaban que pese a las severas dificultades económicas que sufría el país y la población y a la enorme campaña de los medios opuestos al socialismo, una inmensa mayoría del pueblo soviético no quería transitar al sistema capitalista, otras investigaciones mostraban el rechazo también mayoritario de los soviéticos a privatizar los grandes medios de producción.

 La dirección soviética burocratizada, distanciada de la realidad de su pueblo, imposibilitada por el inmovilismo, con marcada ingenuidad, confundida por una excesiva confianza en sus fuerzas, fue incapaz de tomar la iniciativa, movilizar al pueblo, y con ello evitar la desmoralización y el consiguiente derrumbe del gigantesco país. A esto contribuyó la actuación diversionista de algunos de sus dirigentes, la actitud de zapa de altos funcionarios corruptos y la subversión política.

 Hay que alertar sobre los retos que nos amenazan. No podemos permitir que nos cieguen los cantos de sirena y nos domine el pragmatismo oportunista. El confiar en exceso y edulcorar las intenciones del gobierno de los Estados Unidos por algunos, es una expresión grave de candidez política. Esto se paga con la derrota.

 Debemos ratificar el respeto y el cariño a ese pueblo estadounidense que desea se elimine el bloqueo y estrechar vínculos con nosotros, y de igual modo defender y cimentar las relaciones fraternales para con los cubanos que radican en Estados Unidos, aman a esta, su patria y quieren lo mejor para la Isla.

 Nunca antes han tenido un significado tan importante las conocidas palabras de Che cuando dijera que en el imperialismo “no se  puede confiar ni un tantico así”, mientras fruncía el ceño, y casi unía el pulgar y el índice en inequívoca señal.

 En Cuba la mayoría del pueblo quiere mantener el sistema socialista, y rechaza un cambio hacia el capitalismo salvaje, pero ansía, necesita mejoras en su nivel y condiciones de vida y una mayor y activa participación en la construcción de su socialismo.

 El momento es de Revolución, es ahora el tiempo de cambiar todo lo que deba ser cambiado y elevar la moral y la unidad revolucionaria. Mañana será tarde.

*Ernesto Escobar Soto. Escritor y periodista. Es autor de la novela El largo regreso de José publicada por la editorial Letras Cubanas en 2014.

Enviado por su autor para La Polilla Cubana

Otros trabajos publicados:
- La necesidad de analizar los precios actuales.

- ¿Reciben los cubanos un salario de 25 dólares al mes?

- El socialismo cubano y la corrupción.

jueves, 20 de agosto de 2015

Equidad, igualdad e igualitarismo: A propósito del VII congreso del PCC

Por Darío Machado Rodríguez *

 

El debate acerca de la justicia social, la igualdad y el igualitarismo, ha sido, es y será algo permanente en la sociedad cubana y gozará de primera prioridad siempre que no se abandone la orientación socialista de la construcción social y económica.

No está de más recordar que el tema es asaz complejo y que apenas se pretende con este artículo participar en el intercambio de ideas, en el razonamiento colectivo.

En un trabajo publicado en el periódico Granma hace unos 20 años, el 19 de marzo de 1994, titulado Firmeza de principios y cambio de mentalidad, se plantea: “Las medidas económicas que se requieren para el funcionamiento cabal de este principio (se refiere al principio socialista que reza: “de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo”) reclaman a su vez un cambio de mentalidad. Su aplicación hace emerger desigualdades reales, ya que las capacidades, habilidades, inteligencia y laboriosidad de la gente son objetivamente diferentes, aun cuando existan oportunidades iguales para todos.” Y más adelante: “Todos no podemos recibir lo mismo tanto porque no habría cómo hacerlo, como porque si lo pretendiéramos ello conduciría al inmovilismo y a la ineficiencia  (…) Debemos fijar en nuestras conciencias que las circunstancias han cambiado radicalmente y que el modo en que debemos continuar los objetivos socialistas y comunistas deben adaptarse a la nueva situación (1).”

Sean las circunstancias de mediados de la década de 1990, las de hoy ya adentrado el siglo XXI, como las futuras, el tema de la igualdad y de la justicia social,  debe ser objeto de sistemática atención.

La necesidad de esclarecer  el significado de los términos

En el debate sobre la igualdad social los contenidos adjudicados a los términos empleados son difusos. No pocas veces se identifica igualdad con igualitarismo, o equidad con igualdad. Por ejemplo, he leído la frase “trato equitativo” entendida como el enfoque que toma en cuenta el ámbito social y condiciones de existencia de cada individuo, lo que confunde en mi criterio su significado  con el de igualdad social.

La confusión de los términos, su carácter difuso, obedece a la cercanía de los contenidos que tratan, lo que obliga en primer lugar a la precisión de los significados que se tendrán en cuenta cuando se mencionen los conceptos de equidad, igualdad e igualitarismo. Y una vez aclarados los significados servirse desprejuiciadamente de ellos para el análisis.

El término equidad (equidad social), que se emplea hoy con mayor frecuencia en lugar del término igualdad (igualdad social), es un concepto que se ha tomado de la jurisprudencia, pertenece al terreno del derecho positivo, al significar originalmente el grado de discrecionalidad que tiene un juez para dictar sentencia en los marcos del ordenamiento jurídico real, existente y vigente en un determinado Estado, o sea, el derecho establecido, codificado.

En relación con los conceptos producidos en el terreno de la economía política en la época actual, la equidad social aparece efectivamente tomando distancia de la igualdad social en su contenido y significado ético y acercándolo a las normas del derecho. Desde el punto de vista de las realidades y el ideal, propongo aceptar la gradación siguiente: equidad, igualdad e igualitarismo.

Cuando se habla de distribuir equitativamente, el principio que rige es el de la equidad, es decir, de aquello a lo que hay, de últimas, derecho reconocido legalmente (2).  En un sentido significa igualdad, pero con los límites en la legalidad establecida, es igualdad en la aplicación de la equidad. De hecho cuando se profundiza en el origen etimológico del término en la lengua castellana, las raíces griegas refieren la equidad como un derivado de la igualdad, pero también existe otra interpretación vinculada a la raíz εικοσ que significa “razonable o justo”.

La distribución bajo el concepto de equidad no es contraria a la moral pública, antes bien responde a la moral predominante en la sociedad. Eso es precisamente lo que avistó Marx cuando hizo la crítica al programa de Gotha al referirse a la sociedad que enrumba por el camino socialista como una realidad emergente del capitalismo y mantiene en lo económico, así como en lo intelectual y lo moral el sello de esa sociedad.

Sin embargo, lo anterior no obsta para enfocar la igualdad social desde un punto de vista ético, como algo que está más allá de la equidad social y a lo que puede aspirarse cuando hay un consenso de la sociedad lo suficientemente consciente y amplio.

Fuera del debate acerca de los significados y evolución histórica del término, en la actualidad el concepto de distribución equitativa se refiere a lo que está regulado jurídicamente y lo que está regulado jurídicamente en materia económica son las relaciones económicas existentes. De modo que en este plano referiremos la equidad a los niveles de igualdad social que están jurídicamente codificados, a partir de las condiciones del desarrollo económico de la sociedad y de los entendidos prevalecientes, en particular la psicología y lógica del intercambio de equivalentes.

La equidad aparece en este enfoque como el principio que asegura que las aspiraciones a la igualdad no mermen la eficacia del esfuerzo productivo, dadas las actuales condiciones de la división social del trabajo, el desarrollo tecnológico y la prevaleciente psicología y lógica del intercambio de equivalentes.

Igualdad social es algo superior, tiene una carga no solo económica y jurídica, sino, y principalmente, ética. Cuando hablamos de igualdad estaremos refiriéndola a otros ámbitos de la actividad humana. Puede incluso verse como el ideal aceptable para el largo plazo en nuestra sociedad, lo que no quiere decir que no se pueda ejercer en los límites que la realidad impone y, como se dijo arriba, cuando se tiene el consenso.

En consecuencia, hablar de “igualdad social” requiere su enfoque global, que debe incluir lo ético, lo político, lo económico, lo cultural. Reducirla a su argumentación desde el metabolismo socioeconómico solamente es un vicio tecnicista.

El igualitarismo es la hipérbole de la igualdad. Y obviamente, como principio universal resulta disfuncional en condiciones de la división social del trabajo actualmente existente y en construcción en la sociedad cubana, cuando el modelo económico en curso y para el futuro es el de una economía mixta con diferentes formas de propiedad sobre los medios de producción y servicios, y cuando predomina una psicología de intercambio de equivalentes. Ello no significa que no se puedan establecer algunas formas de distribución bajo un concepto igualitario, no solo por la carga de humanismo y justicia social que tengan, sin también por lo conveniente que resultarán para el desarrollo equilibrado y eficiente de la actividad social incluyendo naturalmente la económica.

El ejemplo de lo anterior lo tenemos en Cuba donde los niveles de educación y salud de la población constituyen una fortaleza fundamental para enfrontar los desafíos del desarrollo económico.

No olvidar el pasado (3)

En Cuba pre revolucionaria existían algunas de estas vías de distribución que se sustraían a la lógica del mercado y se practicaban como modo de coadyuvar a la estabilidad social y al decurso “normal” del metabolismo socioeconómico vigente, sin que llegaran ni remotamente a cubrir las necesidades de la población. Pero ni siquiera aquellas vías de distribución quedaban totalmente protegidas, pues no pocas prestaciones (en el terreno de la educación y la salud pública, por ejemplo) se veían invadidas por las prácticas clientelares que reflejaban la lógica mercantil de modo más o menos directo.

Muy frecuentemente las familias quedaban huérfanas de apoyo para educar y proteger la salud de sus miembros, quedando como únicas responsables frente a una realidad que les resultaba hostil.

Por otra parte, y siguiendo con el ejemplo de la educación y de la salud pública, el predominio de la propiedad privada alcanzaba a estos sectores y con ello funcionaba en estas actividades básicas de la sociedad la lógica del intercambio de equivalentes. Como resultado las minorías pudientes tenían acceso a estos servicios pagados y los demás tenían que acudir a los públicos insuficientes y a menudo contaminados por el clientelismo.

La condición de país capitalista dependiente y subdesarrollado subordinaba la mayor parte del esfuerzo productivo de la sociedad a los intereses del capital estadounidense y de sus socios locales, mientras que los propietarios de los medios de producción y de servicios no vinculados a estos intereses controlaban los resultados de casi todo el esfuerzo productivo restante, si se exceptúa la economía natural y los trabajadores independientes, recibiendo así los restos del pastel económico del país.

Aquella sociedad generaba numerosas deformaciones estructurales: monocultivo, mono exportación, diferencias abismales entre la ciudad y el campo, infraestructura deficiente, profundas diferencias sociales que, a su vez, aprovechaban los políticos de turno, reduciendo aún más los derechos de los más pobres con el clientelismo y el abuso de poder.

Al cubano pobre y necesitado de entonces le resultaba muy difícil cuando no imposible ascender, mejorar en la propia escala social que pautaba el mercado capitalista dependiente del país. La movilidad social “hacia arriba” era lenta y tortuosa, predominaba la inercia cuando no el empeoramiento de la situación social de las mayorías. La tiranía batistiana resultó ser “la tapa al pomo” del entreguismo de la oligarquía criolla a los intereses de los EEUU.

En resumen, había en Cuba una minoría en posición social ventajosa y una mayoría presa del sistema con escasas posibilidades de mejorar sus condiciones de vida.

Las cifras a veces esgrimidas por algunos analistas sesgados acerca de la cantidad promedio de vehículos, televisores, transmisores de radio, etc. superior en la Cuba de entonces a la de muchos países de la región no puede ocultar la realidad de injusticia social que predominaba en el país.

Nada que no fuera ya explicado por Marx, cuando afirmaba en El Capital que el capitalismo –y más aún el subdesarrollado y dependiente- solo sabía desarrollar las tecnologías y los procesos productivos minando las fuentes originales de las riquezas: el ser humano y la naturaleza.

El principio que aportará la energía para mantener el rumbo socialista en Cuba, partirá de la realidad misma, de su constante esclarecimiento acerca del capitalismo que sufrimos y el que podríamos volver a sufrir si la sociedad deriva hacia el predominio en ella del mercado y de la propiedad privada. De regresar al predominio del mercado capitalista sobre nuestra sociedad, no se podrá esperar otra cosa como no sea la depauperación social, el deterioro del ecosistema y la pérdida de soberanía e independencia.

Ahí volvería indefectiblemente Cuba en los planos económico, social y finalmente político, si la sociedad a través del Estado revolucionario y de la participación social real no va solucionando paso a paso en función de mantener regulada la acción del mercado, las contradicciones entre la propiedad social y la privada, el mercado y la planificación, el interés individual y el interés social, el interés nacional y el del capital de las trasnacionales, contradicciones que pueden y deben convertirse en oportunidades para superar social y políticamente al mercado.

Obviamente, todas las políticas y acciones en general realizadas en esta dirección deben ser objeto del consenso de la sociedad, de ahí que sea tan importante la labor ideopolítica sistemática, capaz de resumir la inteligencia colectiva.

Si algo puede definir hoy a alguien en Cuba como revolucionario y como marxista, es la convicción de que se volverá a las condiciones del pasado si la ideología y la política no juegan su papel en la sociedad, en primer lugar orientando los cambios en el metabolismo socioeconómico.

Sobre el punto de partida actual

Primero despejar el tema desde lo económico:
La economía mixta como concepto estructural y dimensión jurídica reconoce la diversidad de intereses en la actividad económica y, por tanto, una desigualdad económica que se suma a desigualdad de rendimientos individuales. En condiciones de una economía mixta es natural reconocer determinados tipos, magnitudes y niveles de desigualdad social.

La necesidad de reconocer la relación mercantil, que parte de la realidad de la psicología y lógica del intercambio de equivalentes, radica en el reconocimiento primero de su capacidad para contribuir a ordenar y hacer funcionar el metabolismo socioeconómico de la sociedad y, a partir de su ordenamiento, la posibilidad de regularlo subordinando su funcionamiento al mandato de la sociedad.

La consideración de que es imposible regular al mercado, es el reconocimiento de la eternidad del sistema capitalista con sus nefastas y catastróficas consecuencias sobre los seres humanos y la naturaleza.

La consideración de que ello es posible es el fundamento del camino socialista.

Esa capacidad debe ser vista como un complejo de acciones combinadas: regulaciones jurídicas, económicas, organizativas, ideológicas, políticas, culturales, comunicacionales. No se trata solamente de una justa y proporcionada política impositiva sobre todo tipo de actividad económica, sino de la integración de acciones en una misma dirección: regular el mercado, con la fortaleza fundamental del predominio de la propiedad social sobre los medios fundamentales de producción de bienes y servicios.

Pretender que puede alcanzarse la justicia social del socialismo desde la redistribución de lo que se recaude por impuestos procedentes de la actividad económica privada, y que por ello no hay que poner límites a esta propiedad, porque “si producen más habrá más para todos”, no solo es nuevamente un enfoque economicista, reducido, sino que supone que los fundamentos jurídicos y políticos del Estado socialista cubano no terminarán minados y finalmente destruidos, bajo el impulso del afán de lucro y la corrupción, tanto externos como internos.

Es una realidad que la crisis económica en Cuba no ha generado una crisis política, pero no es un cheque en blanco respaldado por un capital inagotable. Es preciso ubicar en perspectiva política los cambios económicos en curso. Ese pensamiento que postula: “resolver primero el tema económico y después ver lo político” contiene la ingenuidad de separar la economía de la política.

La única garantía de poder aspirar a mantener una orientación socialista de la economía radica en el predominio de la propiedad social sobre los medios fundamentales de producción y servicios, una legalidad que lo ampare y un Estado que la articule eficientemente, junto con una regulación colectiva de los trabajadores en cada unidad productiva o de servicios. Todo ello con el correlato ideológico de la actividad política y cultural que postule y promueva los valores humanistas del socialismo (4).

Quiero recalcar que digo expresamente “garantía de poder aspirar”, ya que se necesita una capacidad organizativa y una vigilancia política anclada en la participación popular, porque no basta que predomine la propiedad social. Si predomina la privada, no hay posibilidades, pero si predomina la social no es automático que funcionará como miel sobre hojuelas el metabolismo socioeconómico socialista de modo eficiente.

Todo un entramado de formas organizativas diversas, normas legales, control político, vigilancia popular, serán indispensables. Pero sobre todo, control popular.

Sin un anclaje popular en cada lugar donde se generan las riquezas, en el que cobre real sentido la importancia social de la actividad económica y también la actividad sindical y política, donde se aprenda en la práctica a dirigir y a responsabilizarse colectivamente con las decisiones que deben tomarse con estricta observancia de las leyes, la actividad económica terminará gestionada con un sentido puramente técnico, administrativo, de ordeno y mando, burocrático y todo el edificio social terminaría manejado por una superestructura que dejará de mirar “hacia abajo”, hacia la sociedad, que mirará solo “a los lados” y “hacia arriba”, generándose una tecnocracia y una burocracia, que se alejarán cada vez más de los trabajadores, de quienes crean las riquezas, sustrayéndoles el derecho a representar al colectivo laboral ante la sociedad y a la sociedad ante el colectivo laboral.

Lo anterior no niega, sino presupone las estructuras necesarias de dirección, las responsabilidades individuales, las diferenciaciones en la remuneración en función de esas responsabilidades, pero regulada por el colectivo laboral en los marcos establecidos por la ley.

En la coyuntura actual y futura de la sociedad cubana no podrá llevarse adelante ningún proyecto de desarrollo que responda a los intereses de la nación, si no se hace más eficiente el papel del Estado, si no se mantiene la cohesión de la ciudadanía alrededor del poder político del pueblo trabajador, y si no se transfiere poder hacia las bases de la sociedad, sin por ello perder vitalidad en su cohesión. 

Lo anterior es lo que significa efectivamente la descentralización del poder, el empoderamiento real de los trabajadores.

El socialismo implica desarrollar las fuerzas productivas desde la auto-organización de los trabajadores y desarrollar la auto-organización de los trabajadores desde el desarrollo de las fuerzas productivas, dentro del principio de proteger la naturaleza y los seres humanos. La legalidad socialista debe encontrar el modo de codificar esta relación.

Sobre las otras dimensiones de la igualdad social

La sociedad es más que economía. Parece algo obvio, sin embargo, no pocos pretenden resolver los problemas sociales buscando soluciones económicas y olvidando las restantes variables. Es un tema que hemos discutido en otros trabajos (5) .

Una de esas variables y forma de la igualdad social es la igualdad política de los cubanos. Ella es una de las dimensiones más efectivas que tiene el país, sin ser, ni mucho menos, lo mejor que puede y podrá hacerse. Esa igualdad política se asienta en última instancia en la igualdad económica que significa ser copropietarios colectivos de los medios fundamentales de producción y servicios y demás propiedades socializadas, pero en primer término es un fundamento jurídico político codificado por la ley, una expresión de la institucionalidad y ciudadanía cubanas, un derecho conquistado por la revolución socialista una ética consustancial al socialismo en Cuba.

La igualdad social es un concepto que incluye una serie de variables cuya influencia forma parte del bienestar, la satisfacción y la felicidad de los individuos, variables que rebasan la equidad. La igualdad social se refiere esencialmente a la igualdad ante la ley, la igualdad de oportunidades, el trato correcto, igual y sin discriminación, por motivo de sexo, género, etnia, raza, posición social, los derechos de participación en las decisiones, la libertad de palabra, la libertad de asociación.

No creo necesario abundar en porqué todo ello es posible en condiciones de existencia de un único partido en la sociedad cubana. Baste señalar que la existencia de múltiples partidos para nada es garantía de una real libertad de expresión y de asociación, que es lo generalizado en las democracias representativas del capitalismo, en las cuales se alinean detrás de intereses corporativos las diferentes formas de asociación política generadas o cooptadas por esos intereses, que amordazan y secuestran la democracia, violentan las leyes y su cumplimiento, manipulan la información y los medios de comunicación, impiden la justicia social.

A la vez, el pluralismo político, ese que permite todas las opiniones políticas no depende de si hay uno o más partidos, sino de si hay o no pluralismo político en la sociedad, si se ampara legalmente, si la libertad de expresarlo tiene espacio en la sociedad. Si lo que se dice tiene real valor para las decisiones trascendentales en el país. De ahí el llamado de Raúl a conquistar toda la democracia posible.

Todo ello también deberá ser objeto de discusión en el proceso de reconstrucción del consenso, urgente e imprescindible dado el grado avanzado de las decisiones en curso en materia económica y por su importancia política en la sociedad cubana.

La desaparición del conflicto Este – Oeste que influyó en los procesos sociales en el mundo entero con magnitudes y formas diferentes, dio lugar a la aparición de una conflictividad política mucho más compleja y difícil, pero a la vez también nos ha obligado a entendernos mejor a nosotros mismos, pasar balance de logros y carencias, quedarnos con lo más auténtico de nuestra experiencia social y política, y a proyectar nuestros análisis de modo más ágil  y con una responsabilidad mayor, dada la conciencia que tenemos hoy de las realidades y del valor de los principios.

La “cuadratura del círculo”

De nada vale “descubrir” y afirmar que la desigualdad es inevitable en la actualidad y en el futuro. Hay que definir dónde y en cuáles magnitudes está hoy esa desigualdad, cuán justificable es no solo económicamente, sino también jurídica y éticamente. Tampoco tiene sentido o utilidad alguna afirmar que esa desigualdad hay que minimizarla, que no se puede perder la orientación socialista hacia la igualdad social, todos esos planteamientos no pasarían de ser simplemente “declarativos”, actos de fe, posiciones que muchos compartimos, pero que no ofrecen enfoques útiles para encontrar las salidas.

Es cierto que no es sencilla la solución, sino muy compleja. De cara a los problemas del presente y a la proyección futura es preciso establecer criterios básicos y el modo de asegurarlos junto con toda la proyección de desarrollo de la sociedad porque, incluso compartiendo declarativamente esos criterios, pueden practicarse políticas contrarias totalmente a ellos.

Por tal razón hay llevar el debate hasta su concreción en postulados básicos que no deberían ser en ningún caso trasgredidos, los que deben mantenerse anclados en la nueva constitución del país y en las leyes, como límites a la búsqueda de rentabilidad y producción “a cualquier costo”.

Obviamente, la definición de esos postulados básicos no puede ser obra de un grupo de iluminados, sino que tiene que ser algo discutido con toda la población del país en un debate amplio, en el que tengan cabida todas las opiniones sea cual fuere su argumentación, que fomente del desarrollo de una subjetividad enriquecida y que termine expresando fielmente aquello que goza del mayor consenso de la sociedad.

Tal debate debería estar hace rato manifestándose en nuestros medios de comunicación, pero al menos es posible comenzarlo ya y debe procurarse que tenga el tiempo necesario para que madure en la conciencia de la sociedad, esto es de los trabajadores, las amas de casa, los jubilados, los estudiantes, los militantes del partido y de la juventud, las mujeres, los jóvenes, los dirigentes administrativos y políticos, las instituciones económicas, políticas, jurídicas, sociales y culturales, en fin la sociedad en su conjunto. Un asunto de tal envergadura requiere que se le trate como tal.

Concretar el debate

Obviamente los temas a incluir dependerán de cómo se enfoque su planteamiento. A continuación me referiré a algunos que considero no deben faltar.
El predominio de la propiedad privada es el predominio del capital sobre el trabajo y el predominio del mercado sobre la sociedad. En consecuencia, lo primero y fundamental es el establecimiento de límites a la propiedad privada. 

Si ello no se define, si se deja al arbitrio de las decisiones posteriores, se corre el peligro del crecimiento y empoderamiento del mercado y sus leyes en lugar de su limitación y regulación (6) .

Algunas vías de distribución del producto social se deberán regir entonces por el concepto de equidad social, otras por el concepto de igualdad social y otras incluso por el concepto igualitario de la igualdad.

El debate debe reafirmar que la educación y la atención médica universal y gratuita y la seguridad social básica, deben formar parte de un área que debe conservarse en términos socialmente igualitarios.

Hay que incluir el enfoque de la política impositiva como un elemento universal inherente a toda actividad económica.

Naturalmente, hay que definir lo que debe entrar en el concepto de seguridad social básica (7).  La seguridad social básica se refiere no solo al pago de las jubilaciones, la protección de las personas con discapacidad, la protección de la maternidad, la protección laboral, los ancianos sin amparo filial, los grupos vulnerables, sino también a los subsidios que se consideren necesarios y posibles en el terreno del suministro de agua, de electricidad, de alimentos básicos, de las medicinas, etc. y a las formas de organizar y canalizar ese subsidio, donde el concepto de universalidad no significa  ni mucho menos uniformidad en las formas de realizarlo.

Hay que concretar el debate alrededor de los ejes fundamentales de la proyección socioeconómica de la sociedad cubana para los próximos años, en particular en lo referido a las políticas sociales.

Para terminar

El enfoque científico de la construcción socialista en la sociedad cubana no puede pretenderse acabado, ni completo. Justamente su carácter científico parte de reconocer su esencia inacabada e inexacta. De ahí también la necesidad de su sistemática reelaboración y junto con ella de la constante reconstrucción del consenso.

Los cambios que se producen y producirán en la sociedad como resultado de la política económica, del desarrollo del conocimiento, de las capacidades productivas, de la cultura, de las diferentes vías de comunicación, las transformaciones del entorno internacional, los desafíos que impone la naturaleza, y muchos otros factores influyentes, exigirán su expresión en la teoría, confirmando y extendiendo las prácticas positivas y desechando las negativas, siempre con la mirada puesta en alcanzar toda la justicia social posible.

El crecimiento económico que se espera con la ampliación de las relaciones mercantiles en la sociedad cubana debe ser en cada momento acompañado desde la ideología socialista y la política revolucionaria, para dejar atrás algo del capitalismo en cada paso hacia delante en materia de desarrollo económico y tecnológico, porque puede ocurrir que mañana el país produzca más, pero acabemos siendo menos humanistas, menos socialistas.

NOTAS:
  (1)   Ver: Darío L. Machado Rodríguez, “Firmeza de principios y cambio de mentalidad”, Periódico Granma, 19 de Marzo de 1994, p.3.
  (2) “Equidad”, según el “Diccionario del Español Moderno” de Martín Alonso, Editorial Aguilar, Madrid, 1982, p.434, significa en primera acepción: igualdad de ánimo, en segunda acepción: entereza, en tercera acepción: benignidad”, en cuarta acepción: justicia natural y en quinta y última acepción moderación en el precio de las cosas. Un diccionario de expresiones y términos jurídicos define la equidad así: “Es lo general dentro de lo especial. Se califica como fuente de derecho mediata. Se dice que es igualdad de ánimo; propensión a dejarse guiar o fallar por el sentimiento del deber o la conciencia…” Marzio Luis Pérez Echemendía y José Luis Arzola Fernández, “Expresiones y términos jurídicos”, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2009, pp. 141-142-
  (3) Quizá para muchos lectores lo que contiene este acápite sea innecesario por bien conocido. No obstante, y a riesgo de parecerles redundante, decidí incluirlo, sobre todo para quienes no tengan suficiente información y claridad acerca de cómo era la situación social anterior a 1959.
  (4) “El socialismo es la única alternativa de aprovechar el lado constructivo de las relaciones mercantiles en una fase de desarrollo de las fuerzas productivas en la que nos es posible asegurar a todo el mundo todas sus necesidades, ni la sociedad como un todo está subjetivamente preparada para ello, al reducir sus consecuencias sociales materiales y espirituales negativas, destructivas. Y tal relación es posible solamente si se tiene el dominio sobre la propiedad.” Ver Darío L. Machado Rodríguez, “¿Es posible construir el socialismo en Cuba?”, segunda edición, Editorial Pueblo y Educación, La Habana, 2006, pp. 91-92. 
  (5) Ver: Darío Machado Rodríguez, “Economía…política, valga la redundancia”, Publicado en Rebelion el 2 de octubre de 2012.
  (6) “La necesidad de que el Estado no pretenda organizarlo ni administrarlo todo, la obligada tendencia a la descentralización no se puede confundir con la obligación de privatizar. Ese signo de igualdad tiene un sesgo ideológico signado por una suerte de condición de “varita mágica” que se sigue otorgando por algunos al carácter privado de la propiedad y con ello al individualismo y a la competencia capitalista. (Ver: Darío L. Machado Rodríguez, “¿Es posible construir el socialismo en Cuba?, Op. Cit. p.140.).
 (7) “En el socialismo, el criterio determinante para la distribución, fuera de la educación, la atención médica y la seguridad social básica, tiene que ser el aporte individual a la sociedad, es decir, la cantidad y calidad del trabajo que cada quien haga. De igual modo, la sociedad en su conjunto desarrollará sus capacidades y dispondrá de recursos y riquezas en dependencia de la capacidad y posibilidades de producción de sus integrantes.” (Ver: Darío L. Machado Rodríguez, “Firmeza de principios y cambio de mentalidad”, Periódico Granma, 19 de Marzo de 1994, p.3.).

*Licenciado en Ciencias Políticas. Diplomado en Teoría del proceso ideológico y Doctor en Ciencias Filosóficas. Preside la Cátedra de Periodismo de Investigación y es vicepresidente de la cátedra de Comunicación y Sociedad del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.
Enviado por su autor para La Polilla Cubana. Imagen agregada RCBáez; montaje sobre fotos de archivo