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domingo, 31 de enero de 2016

¿In-comunicación política?


Por Harold Cárdenas Lema
politicos_cubaÚltimamente estoy haciendo las paces con el hecho de que vivimos en una revolución incompleta, de no pedirle peras al olmo sino buscar una forma de contribuir a que sea lo mejor posible. Y confieso que me preocupa volverme conservador o conformista, que llegar a los treinta me comience a pasar factura. 
Para evitar esto he decidido escribir lo más posible sobre las obsesiones que me han perseguido durante los cinco años que llevo existiendo en Internet. Hoy comienzo con una de ellas: la escasa comunicación política que se hace en Cuba. Y cuando digo escasa quizás ya sea un eufemismo optimista.

El día que René González habló en la televisión cubana sobre cintas amarillas y justicia, creó un símbolo político que movilizó al país, lamentablemente, iniciativas como esa son la excepción y no la norma. El país que hace unas décadas tenía el líder más carismático del continente, después de la ausencia de este de la esfera pública, vive momentos de poca (otro eufemismo) comunicación política. Pero, ¿es viable que en un país tan instruido la comunicación gubernamental sea esporádica y unidireccional? ¿Acaso eso fortalece el proyecto nacional?

El 2015 fue el año en que Cuba y Estados Unidos abrieron sus respectivas embajadas. La actividad nuestra en Washington fue una mezcla de solemnidad y festejo donde estaban nuestros amigos. La apertura acá el 14 de agosto, fue una lección de cómo generar símbolos que transmitan empatía con fines políticos. Desde los autos yanquis detrás de la embajada, hasta John Kerry hablando en español y recogiendo su bastón, sin olvidar a los antiguos marines y el cubanoamericano poeta. No desperdiciaron una sola oportunidad para afianzar su imagen.

Estamos en desventaja. Mientras nuestras figuras políticas evitan tener presencia en redes sociales (renunciando a esa arma que ha caracterizado el resto de los países latinoamericanos en caminos socialistas), Obama se saca selfies y participa en programas humorísticos en su país. Su discurso el 17 de diciembre generó mucha simpatía entre los cubanos, ¿cuál es el plan para combatir esto? ¿No es un peligro que el acercamiento entre países muestre el contraste de comunicación política y terminamos perdiendo la pelea por nuestros propios esquemas?

La ausencia de una oposición creíble o un período limitado de tiempo para demostrar eficiencia en la gestión política, nos ha permitido llegar hasta aquí pero a lo interno provoca daños colaterales. Los efectos son visibles, desde el presidente abogando por un mejor periodismo sin lograr muchos resultados por la inercia del sistema de comunicación y las desviaciones en la relación Partido-Prensa, hasta el viejo discurso de rehuirle a la crítica para no dar “armas al enemigo”. En la batalla por el cambio de mentalidad, todos subestimamos la capacidad de esa mentalidad obsoleta por autopreservarse.

En un taller de redes sociales y medios alternativos en el Palacio de las Convenciones en 2011, cuando los venezolanos presentaron su @chavezcandanga un funcionario nuestro dijo que pronto en Cuba tendríamos algo similar, ya estamos en el 2015. En nuestros países hermanos de América Latina donde la cultura política es muy baja, se hace bastante comunicación en este sentido. Según un viejo proverbio: “no basta con ser, hay que parecer”. Somos un país con muchas cosas positivas que mostrar desde hace tiempo y no lo hacemos, o lo hacemos mal.

Quizás esto último ocurre porque se quiere dar una imagen tan estereotipada, tan impoluta, tan políticamente correcta que no resulta creíble. Si hacemos un repaso rápido a los medios masivos de Cuba veremos que en ellos están ausentes buena parte de los temas que están a debate en la agenda pública. Otro fenómeno interesante son los límites de la crítica política en los medios de comunicación, incluso dentro de los propios medios oficiales hay zonas marcadas para la crítica.

 En los periódicos digitales de nuestra prensa se publican cosas que nunca llegan a formato papel, así como algunos medios específicos están autorizados a practicar una crítica que es imposible para un medio provincial, o unos periodistas en la televisión pueden hacer programas críticos que otros no podrían.

El problema de la comunicación política es grave, pero las fuerzas más revolucionarias dentro del país son precisamente las que más hacen por fortalecerla e impulsar el espacio público de debate. Mientras un funcionario puede creer que con eufemismos y evitando la polémica se está defendiendo la Revolución (cuando en realidad se la destruye), líderes naturales como René González han abierto su espacio en las redes sociales y la blogosfera como mecanismo de expresión. Va llenando así los vacíos de una comunicación política que es bastante pobre.

No podemos esperar que alguien decida que esto es importante, hay que ser propositivos y actuar en este sentido. Hasta que nuestros políticos no entiendan que el lenguaje corporal, las nuevas tecnologías y el Internet son armas que se vuelven revolucionarias en nuestras manos, será Obama y no una figura cubana quien gane los corazones de los cubanos. Y no puede ser así.

Hay que urgir a quienes nos representan, que entiendan que el país necesita esa comunicación. No todos los dirigentes tienen la misma capacidad para hacerlo y debe respetarse también esto pero la ausencia de un mensaje empático por parte de nuestros funcionarios ya está costando caro. Se notan avances en los últimos tiempos, Raúl ha salido en público con más frecuencia y tiene victorias diplomáticas que todos hemos compartido como nuestras. Aun así, la comunicación política no es una opción voluntaria, en el contexto actual de Cuba (y quizás siempre) constituye también un deber que viene con el cargo. Es una lección para quien sea su sucesor en el futuro.

Tomado de La Joven Cuba

martes, 26 de enero de 2016

Frei Betto: Pocas naciones son tan ricas como Cuba en capital simbólico

 Fragmento de Intervención inaugural de Frei Betto en el II Encuentro Internacional de Con todos y Para el Bien de Todos.
El teólogo brasileño, Frei Betto, ofreció una conferencia magistral.
El teólogo brasileño, Frei Betto, ofreció una conferencia magistral.

Fue el programa martiano, organizador de este evento el que me propuso el tema de mi intervención: El papel de la ética en las políticas de desarrollo.

  Se trata de un tema de suma importancia, en especial para Cuba en un momento en el que el país establece sus relaciones con los Estados Unidos,  se abre a la inversión extranjera además de promover cambios sustanciales en su economía.

En las primeras páginas de la Biblia, La Génesis, se encuentra el tema de la ética, el cual estaba en el centro del bien y del mal. Esto es un símbolo obvio de que toda la organización de la vida humana debe planearse en torno a principios éticos.
Nacemos para la libertad, y si somos libres tenemos siempre ante los ojos una diversidad de opciones; podemos objetar por la opresión o por la liberación, por la mentira o por la verdad, por la competitividad o por la solidaridad. Cada una de esas opciones tanto personales como sociales, se fundamentan en una raíz ética o antiética, porque como subraya Santo Tomás de Aquino, todos sin excepción buscamos un bien mayor e incluso cuando practicamos el mal: y el bien mayor es la felicidad.

Pero la ética nos exige una respuesta: ¿busco en mi felicidad algo que sea a costa de la felicidad ajena? O busco la felicidad de todos aunque mi felicidad se vea coronada por el sacrificio de mi propia vida.

Sabemos que en este mundo capitalista globo-colonizado, el desarrollo, como bien analizó Marx, siempre ha significado mayor acumulación de riquezas en manos privadas, nunca se ha emprendido en función de las necesidades reales de la mayoría de la población.  Se abren calles asfaltadas e iluminadas en lotes de terrenos vacíos destinados a condominios de lujo, mientras que las calles populosas de las periferias de las ciudades no merecen ningún tipo de pavimentación y pasan por ellas canales de desechos humanos.

Tal vez el ejemplo más significativo de la lógica perversa que rige el desarrollo capitalista sea el hecho extraordinario de que el ser humano haya puesto los pies en la superficie lunar a un costo de 6 mil millones de dólares, mientras que aun no se ha logrado poner los nutrientes esenciales en los estómagos de millones de niños de América Latina, de Asia y de África, clamor que el Papa Francisco tanto repite.

La razón instrumental de la modernidad fracasó, porque cedió al pragmatismo del mercado y se distanció de los valores de la ética. En el capitalismo todo sistema axiológico constituye un estorbo; la ética solo existe como discurso para engañar a los ingenuos, como los sellos verdes que marcan la propaganda de las grandes empresas que devastan el medio ambiente como algunas compañías en Brasil que en noviembre del año pasado debido a la ruptura de una presa ocurrió el mayor desastre ecológico de la historia de Brasil al envenenar un río que beneficiaba 3.5 millones de personas, una de nuestras más importantes vías fluviales  y ha causado daños evaluables como mínimo en 4 mil millones de dólares.

En el mundo capitalista el desarrollo es un negocio y no un programa para el mejoramiento de la calidad de vida de la población; una prueba es la especulación inmobiliaria. Mientras que la tercera parte de la población de Río de Janeiro vive en Favelas, en la franja marítima miles de apartamentos permanecen cerrados durante todo el año y solo se abren en las vacaciones de sus propietarios, que coinciden con el período veraniego.

En el devenir del desarrollo capitalista hay un virus que parece imbatible que es la corrupción. Desgraciadamente Brasil sobresale hoy por ser un país donde la corrupción contaminó al gobierno y a nuestras mayores empresas como Petrobras. Hay que recordar que lo mismo ocurre en numerosos países, la diferencia para mérito de Brasil es que los gobiernos de Lula y Dilma no han movido un solo dedo para impedir que la policía federal y el ministerio público denuncien e investiguen a corruptos en los poderes públicos y la iniciativa privada, incluido presidentes de grandes empresas, ministros de gobiernos y dirigentes del Partido de los Trabajadores.

Toda la historia del desarrollo brasileño está marcada por el matrimonio de corrupción e impunidad, por suerte el gobierno del Partido de los Trabajadores ha promovido su divorcio, establecido la transparencia y ha favorecido prisiones y castigos en un proceso que desgraciadamente está lejos de llegar a su fin.

Cuba vive actualmente un momento histórico de grandes transformaciones. Su lógica revolucionaria del desarrollo centrada en los derechos de la mayoría de la población se abre a las asociaciones público-privadas.

La construcción del puerto del Mariel, el más importante de todo el Caribe y quizás de todo el Océano Atlántico, inaugura nuevas posibilidades para el desarrollo económico. El desarrollo turístico, incrementado por la excelencia de los servicios sobre todo en el área médica y alto nivel educacional  de la mano de obra y también la protección se encamina como prometedora estrategia de captación de divisa.

Todos sabemos que el gobierno de Cuba se empeña en resolver el problema de la doble moneda; en resumen estudia y pone a prueba una serie de nuevas medidas para impulsar el desarrollo de este país.

Lo que tiene de original la lógica de desarrollo de esta nación es justamente su capital simbólico, que tiene como bases valores espirituales  como el sentimiento de libertad e independencia, de cooperación y solidaridad que marca la historia de este país desde la lucha de los esclavos hasta la implantación del Estado socialista.
Muchos en el exterior apuestan a que Cuba será una mini China políticamente socialista y económicamente capitalista. Este peligro existiría si Cuba abandonara lo más preciado que posee, su capital simbólico.

Este país no posee grandes recursos naturales y los pocos que tiene han sido repartidos para garantizar a cada habitante su derecho a la dignidad como ser humano. Pero pocas naciones del mundo son ricas como Cuba en capital simbólico encarnados en figuras como el padre Félix Varela, José Martí, Ernesto Che Guevara, Raúl y Fidel Castro.

Este capital simbólico no es solo resultado de la Revolución victoriosa de 1959, la revolución lo potenció pero es consecuencia de siglos de resistencia del pueblo cubano de los dominadores españoles y estadounidenses.

Pero no seamos ingenuos, la corrupción no tiene ideología, se inmiscuye en la derecha y en la izquierda.  Es un virus que penetra cuando el revolucionario pierde su inmunidad ideológica. Y esto ocurre cuando se despersonaliza fascinado por las funciones que ocupa en la estructura de poder.

Entonces la corrupción se torna más importante que la persona y esta hace cualquier cosa para no perderla, como náufrago que se aferra al tronco en medio de la borrasca marina.

Corrupto no es solo el que facilite el logro de intereses que no son de la colectividad; corrupto es también quien se encierra en su burbuja de cristal y no admite críticas y mucho menos  que lo depongan de su supuesta posición de general para asumir el puesto de simple soldado en las trincheras de la Revolución.

El corrupto nace de una ambición desmedida, de la vanidad exagerada, del auto convencimiento de que es intocable e insustituible que se ampara en la certeza de la impunidad.

Si la revolución cubana tiene el propósito de perdurar como un sol del mundo moral, como la expresión de Luz y Caballero, perfeccionar el socialismo es un desafío, y la cuestión ética se torna central en los procesos de educación de este país.

Cada cubano debe preguntarse por qué Martí que vivió casi 15 años en los Estados Unidos no vendió su alma al imperialismo ascendente. Por qué Fidel y Raúl, hijos de latifundistas y educados en los mejores colegios de la alta burguesía cubana, no vendieron su alma al enemigo. Por qué Che Guevara, médico formado en Argentina, revolucionario consagrado en Cuba, decidió abandonar todas las obras políticas y las comodidades inherentes al ejercicio de las funciones de poder para internarse anónimamente en las selvas del Congo y de Bolivia, donde la muerte lo encontró. He aquí la respuesta: la vida de cada uno de nosotros se define por el sentido que le imprima. Este sentido solo se transforma en capital simbólico cuando hay sentido de la ética.

El capitalismo con su poderosa máquina de publicidad quiere que la humanidad solo tenga sentido a través del tener y no del ser. Quiere formar consumistas y no ciudadanos.
Tomado de Cubadebate

jueves, 7 de enero de 2016

Sin echar el laurel en la olla

Por LUIS TOLEDO SANDE
El valor histórico del balcón del Ayuntamiento de Santiago de Cuba creció el 1° de enero de 1959, cuando desde allí Fidel, junto a Raúl, confirmó el triunfo de la Revolución.
El valor histórico del balcón del Ayuntamiento de Santiago de Cuba creció el 1° de enero de 1959, cuando desde allí Fidel, junto a Raúl, confirmó el triunfo de la Revolución. (Foto: Autor no identificado)

Sin restar importancia a las dos guerras llamadas mundiales, ni a la liberación de naciones como China y Vietnam –esta, además, con la ejemplar victoria sobre la invasión estadounidense en su haber–, del siglo XX cabe destacar cuatro procesos revolucionarios diversos: en orden cronológico, la Revolución Mexicana, la Revolución de Octubre, la Segunda República Española y la Revolución Cubana. Tres de ellos se ubican en ámbitos de la lengua española, hecho contrastante con el escaso prestigio que suele concederse a las ciencias sociales expresadas en ese idioma.

Pero ese ángulo, de interés y merecedor de atención frente a expresiones de colonialismo fomentadas desde otras áreas culturales, requeriría un análisis particular. El presente artículo apenas bordea el significado de la Revolución Cubana desde su fragua y su llegada al poder, y en su existencia hasta hoy. Haberla ubicado en el conjunto de procesos aludidos mueve a rozar por lo menos algunos rasgos de los tres que la acompañan en el esbozo.

La Revolución Mexicana, cuyo carácter pionero en aquel siglo no parece tenerse tan en cuenta como sería justo, fue un paso de avance en la transformación de un país de nuestra América frente a la herencia feudal que le llegó de su formación como colonia. La importancia de esa Revolución no debe ocultarla ningún estancamiento sufrido con el tiempo y al influjo de los forcejeos clasistas y presiones externas, lo que se dice sin afán de agotar el tema.

La de Octubre no se limitó a “diez días que estremecieron el mundo”: sumó décadas de una siembra emancipadora que incluyó tanto liberar a Rusia y sus colonias del zarismo como propiciar el nacimiento de varias naciones marcadas por aspiraciones socialistas. Generó, en fin, valiosas transformaciones internas y un baluarte para la derrota del fascismo en la Segunda Guerra Mundial.

A pesar de grandezas tales, deficiencias y males internos contrarios al socialismo le impidieron llegar viva a los finales de la centuria en que tantos logros cosechó y nutrió tantas esperanzas, aunque haya interesados en negar unos y otras. Las causas del desmontaje antisocialista de los frutos de esa Revolución, incluida la propia Unión Soviética, deben seguir estudiándose. Ninguna precaución será ociosa para que errores y aberraciones como los allí entronizados no se reproduzcan y den al traste con otros proyectos justicieros.

Burocráticamente declarada irreversible por decretos que pretendían blindar el socialismo desde oficinas, la realidad que se logró construir en el camino abierto por aquel extraordinario Octubre fue demolida. Además de ser una tragedia en sí, ello ha dado asideros para negar legitimidad y valor a todo empeño revolucionario.

Esa tendencia dolosa se aprecia en análisis distorsionadores del pasado y el presente de la humanidad, aunque se trate de un afán democrático tradicional como la Segunda República Española, derrotada por una implacable alianza internacional de la reacción fascista, sin descontar los que puedan haber sido errores en su sostenimiento y su defensa.

Contra la dignidad de ese ensayo fundador –en cuyas filas se vertió sangre cubana– se lanzan hoy perros de la propaganda capitalista, en complicidad con la herencia del fascismo que nutrió en España el denominado Bando Nacional. Este, artífice del levantamiento anticonstitucional y terrorista contra la República, enlutó el país durante décadas y finalmente preparó la sucesión monárquica, sobre la cual se fabricó una transacción “democrática” enfilada a silenciar el pensamiento de izquierda y sepultar las aspiraciones republicanas. El sometimiento a la OTAN no es casual.
Secuelas de un desmontaje
La entrada el 8 de enero, en La Habana, de la Caravana de la Victoria, encabezada por Fidel, fue recibida con desbordado entusiasmo.
La entrada el 8 de enero, en La Habana, de la Caravana de la Victoria, encabezada por Fidel, fue recibida con desbordado entusiasmo. (Foto: Autor no identificado)

Volviendo a los afanes socialistas, se debe recordar que alguien tan objetivo, de pensamiento científico y de honradez militante al servicio del socialismo como Vladimir Ilich Lenin, sostuvo la inviabilidad de la plena construcción de un proyecto de esa índole en un país aislado. Sobran razones para entender las vicisitudes con que ha tenido que vérselas el experimento cubano.

Pero ese experimento lo puso en práctica una Revolución que triunfó el 1° de enero de 1959 y viene, por largo camino, de sus propias raíces, desde antes de 1868, con su propio Octubre vivido en ese año. Eso le ha permitido relacionarse con el mundo sin dejar de ser ella, y no solo llegar viva al siglo XXI: continúa su marcha, su pujanza, con el deber de fortalecerse, y enfrentando desafíos colosales, ya abiertos o enmascarados.

Entre los obstáculos que la rodean está la propaganda lanzada mundialmente contra todo lo que huela a revolución. En el caso de Cuba, tal campaña tiene sus recursos predilectos. Uno es sostener que la etapa más próspera del país fueron los años durante los cuales se entronizó la tiranía encabezada, al servicio del imperialismo estadounidense, por Fulgencio Batista, exponente mayor de los crímenes y el latrocinio sufridos por la nación.

El triunfo de la Revolución Cubana, y el apoyo con que desde la lucha insurreccional la abrazó la mayoría del pueblo, se debieron a su carácter popular: esa mayoría vio y encontró el camino para lograr, junto con la justicia social, la soberanía que la intervención estadounidense le arrebató en 1898.

Esa realidad explica que en 1961, tercer año tras la toma del poder, cosechara dos victorias íntimamente vinculadas, e impensables sin el apoyo mayoritario y entusiasta del pueblo: el aplastamiento de la invasión mercenaria en Playa Girón y sus inmediaciones, y la declaración del país como territorio libre de analfabetismo, gracias a la masiva Campaña Nacional de Alfabetización que hoy sigue dando frutos dentro y fuera de Cuba.
Fundamento
La presencia de campesinos de todo el país en la celebración del 26 de Julio en La Habana, en el propio 1959, mostró el carácter popular de la Revolución, y entre sus testimonios dejó este Quijote de la Farola.
La presencia de campesinos de todo el país en la celebración del 26 de Julio en La Habana, en el propio 1959, mostró el carácter popular de la Revolución, y entre sus testimonios dejó este Quijote de la Farola. (Foto: KORDA)

Esos logros, y otros, se buscaron y se percibieron asociados a la herencia martiana. Presente en la nación desde el siglo XIX, devino –como expresó Fidel Castro, guía de la obra desatada con los hechos aurorales del 26 de julio de 1953– fundamento moral de la acción armada iniciada entonces y, en consecuencia, de los logros cosechados en ese camino. En él, 1961 aportó otro nutriente explícito, asumido en la médula nacional de la obra revolucionaria: en Girón se combatió también en defensa del socialismo.

El carácter socialista de la Revolución se proclamó precisamente en la despedida de duelo de los mártires del bombardeo que, como ablandamiento artillero,  el imperialismo lanzó contra Cuba en vísperas de la invasión mercenaria. Esta, así y todo, fue derrotada en poco más de 60 horas. Fue una victoria de pueblos, porque a partir de entonces, como también dijo el guía histórico de la Revolución, todos los de nuestra América, no solo el cubano, “fueron un poco más libres”. Tal realidad abonó la simpatía que la Revolución cosechó en la región desde el mismo 1959.

El carácter popular que le permitió alcanzar el poder se consumó en logros masivos, como las leyes de Reforma Agraria y de Reforma Urbana, y la disminución de las grandes diferencias acumuladas entre el campo y la ciudad, sobre todo en lo tocante a la capital. En medio de las dificultades económicas de un país bloqueado, ese afán de equidad, sin el cual la Revolución habría estado sumamente incompleta, generó construcciones –carreteras, industrias, embalses de agua, edificios para diversos usos sociales: escuelas, centros de atención médica, viviendas– que transformaron hasta la imagen física del país.

Ello, asumido con sed de equidad para toda la nación, pudiera explicar el detenimiento constructivo y las dosis de pérdida de esplendor material padecido por la capital. Ese hecho, tendenciosamente desgajado del contexto, lo esgrimen los enemigos de la Revolución para denigrarla, y aunque no existieran contra ella tales campañas de descrédito, constituye uno de los frentes en que mayor esfuerzo por la recuperación necesita seguir acometiendo.

La búsqueda de equidad entre los territorios de la nación es también inseparable de logros que esta ha venido disfrutando desde 1959 en terrenos tan vitales como la educación y la salud, la ciencia y el deporte. En el quehacer literario –incluida la vertiente editorial– y en otras expresiones artísticas –cine, música, danza, plástica– se ha vivido, encaminado por instituciones que le han dado gloria al país, un apogeo sin precedentes.
Datos, esencia
Las nacionalizaciones de empresas que explotaban al país –extranjeras muchas de ellas, y en gran parte estadounidenses– fueron respaldadas por el pueblo.
Las nacionalizaciones de empresas que explotaban al país –extranjeras muchas de ellas, y en gran parte estadounidenses– fueron respaldadas por el pueblo. (Foto: Autor no identificado)

El auge lo ha caracterizado la búsqueda de masividad, con un amplio movimiento de aficionados en los distintos sectores poblacionales, y favoreciendo el desarrollo de individualidades sobresalientes, que han merecido admiración y lauros en distintas partes del planeta. Espectáculos artísticos de alto nivel están al alcance de la población, con entrada a precios módicos, o libre, al igual que los deportivos. Mantener ese camino es una de las señales con que en medio de severas dificultades la Revolución ratifica su lealtad, también en esas esferas, al José Martí que entendió que “ser culto es el único modo de ser libre”.

Enumerar las conquistas alcanzadas en los diversos frentes antes mencionados pudiera ser necesario ante quienes opten por desconocerlas, pero en esos casos resultaría estéril. Las personas honradas pueden disponer de la información que emana de la propia realidad. Alúdase solo a los altos grados de instrucción generalizada y a los índices de mortalidad infantil y esperanza de vida que hacen de Cuba un país ejemplar en esas esferas, como reconocen instituciones y organismos internacionales de la mayor relevancia.

Los logros están presentes asimismo en la amplia colaboración de Cuba con numerosos pueblos, y se aprecian hasta en una emigración que, a diferencia de la de otros países –y no solo entre los que clasifican como no desarrollados–, sobresale por su preparación técnica y profesional. Quien conozca la realidad de los inmigrantes en otras naciones, podrá dar fe de esas diferencias.

Anécdotas y experiencias de tal realidad abundan. El autor de este artículo no pasará de recordar la gratitud con que el embajador de un pueblo hermano acogió la iniciativa de una universidad, europea, de ofrecer a emigrantes de su pueblo cursos para adiestrarlos en tareas concretas.

Eran  las peor pagadas, y más despreciadas –por lo menos antes del reconocimiento de la etapa de crisis que allí se gestaba– entre los naturales de la nación a la que habían ido a parar: en ese caso, empalmar cables, vestir camas, limpiar ancianos…; en otros correspondería hablar de la agricultura y la construcción. Al final de la ceremonia en que su embajador había expresado gratitud a la universidad, un colega diplomático, amigo del articulista, le dijo a este: “Los emigrantes de tu país no necesitan esa ayuda”.

Pero Cuba ha tenido que desempeñarse en condiciones anormales, porque muy pronto contra la Revolución se lanzó la hostilidad de la mayor potencia mundial, los Estados Unidos. La poderosa nación imperialista, acostumbrada desde su gestación, y en su desarrollo –en él se ubica el robo de más de la mitad del territorio de México–, a dominar y saquear a otros países, no le perdonó a Cuba su dignidad nacional y su servicio al pueblo. Con esa orientación el gobierno cubano acometió nacionalizaciones indispensables, y en ello también tuvo un rotundo respaldo popular.
Patente imperial
El 2 de septiembre de 1960, en respuesta a las maniobras de la OEA en la reunión de San José, Costa Rica, para aislar a Cuba, la Primera Declaración de La Habana encarnó la firmeza de la Revolución y su latinoamericanismo, propio de la historia nacional.
El 2 de septiembre de 1960, en respuesta a las maniobras de la OEA en la reunión de San José, Costa Rica, para aislar a Cuba, la Primera Declaración de La Habana encarnó la firmeza de la Revolución y su latinoamericanismo, propio de la historia nacional. (Foto: Autor no identificado)

Pronto la hostilidad del vecino del Norte se expresó en un bloqueo económico, financiero y comercial que aún perdura, y en agresiones armadas. En estas se inscriben la invasión mercenaria de 1961 y las bandas de alzados –también mercenarias– que fomentó en distintos sitios del país, y que en sus monstruosos actos terroristas cometieron asesinatos, entre otros, de alfabetizadores.

En aquellos actos figuran la explosión del vapor francés La Coubre en el puerto de La Habana, y la voladura de un avión cubano en pleno vuelo sobre Barbados. Esta última acción, así como otras, la orquestaron agentes del imperio que gozan de libertad en la nación que se autopromueve como el modelo de  la democracia.

Cuando hoy, en su licencia imperial, el presidente estadounidense propone cambiar la política que su gobierno ha mantenido contra Cuba durante más de medio siglo, y dice que tal política no ha conseguido su propósito, solo queda una opción para interpretar sus palabras. Si a pesar del enorme daño económico, material y en vidas que esa política le ha causado a Cuba, el cabecilla del imperio la estima fallida, es porque ha sido planeada con un superobjetivo: destruir a la Revolución y restablecer en la mayor de las Antillas la dominación con que desde 1898 los Estados Unidos ensayaron aquí el neocolonialismo, “su sistema de colonización”, como lo denunció Martí pensando en los planes imperiales contra nuestra América en general.

Pese a todo, Cuba –y por eso ha obligado al imperio a buscar un cambio de imagen– perdura como ejemplo de resistencia. Ha dado apoyo ideológico y moral a otros pueblos, y protagonizado un aporte internacionalista que –aunque se propongan silenciarlo ingratos y enemigos– contribuyó a las mejores transformaciones emancipadoras en África. Lo han reconocido pueblos y guías políticos como Nelson Mandela en Sudáfrica, y varios en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Argentina y otros de nuestra América.

La proclamación del carácter socialista de la Revolución fue abrazada por la gran mayoría del pueblo, y defendida desde el siguiente día en Girón.
La proclamación del carácter socialista de la Revolución fue abrazada por la gran mayoría del pueblo, y defendida desde el siguiente día en Girón. (Foto: Autor no identificado)

Allí, plantando cara al vecino poderoso, se han desafiado las maquinaciones de la Organización de Estados Americanos y del Área de Libre Comercio para las Américas. De ese enfrentamiento han surgido alternativas de dignificación soberana como la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. Resurgen las banderas del socialismo, en busca de actualización creativa, aunque no sea más, ni menos, que por entre las estructuras del sistema capitalista.

Pero el imperio no cesa en sus planes, y dispone de enormes recursos. En general, con el individualismo y el pragmatismo consustanciales al sistema capitalista, propala el neoliberalismo. Estimula las llamadas desideologización y despolitización, máscaras del afán de erradicar el pensamiento revolucionario.

Promueve y apoya cuanto pueda conducir a la reversión de planes nacionales molestos para su manía de dominarlo todo. Ahora, con respecto a Cuba en particular, intenta dar la imagen de un cambio de actitud, y propone otros métodos para lograr lo que la resistencia y la creatividad cubanas le han impedido conseguir.
Golpistas de etiqueta
Todo eso, de lo cual las campañas contra Cuba son inseparables, explica distintas formas de golpes de Estado que en Honduras y en Paraguay han venido a sustituir el gorilismo armado, que no debe considerarse definitivamente cancelado; los intentos golpistas en Venezuela, Bolivia y Ecuador; las campañas y amenazas contra la misma Venezuela bolivariana; la creación de nuevas bases militares en Colombia; la propaganda y las maniobras para alimentar la oposición contra los gobiernos de Brasil y Argentina.
La victoria de Girón y la erradicación del analfabetismo marcaron el alcance y la naturaleza de la obra revolucionaria.
La victoria de Girón y la erradicación del analfabetismo marcaron el alcance y la naturaleza de la obra revolucionaria. (Ambas fotos: Autor no identificado)

En esta última la derecha consiguió electoralmente el éxito contra las fuerzas progresistas que habían sacado al país del hundimiento en que lo atascó el desafuero neoliberal. El saludable optimismo no basta para ignorar que, con la guerra mediática y económica, el imperio y sus cómplices intentan aplastar cuanto proyecto justiciero le salga al paso. Sería torpe considerar a Venezuela un caso aislado.

Los zarpazos de la derecha neoliberal –que va por más en el mundo– se dan cuando en varios países las urnas han devenido camino de triunfo para proyectos emancipadores, y los medios imperiales de propaganda fabrican la imagen de que todo acto armado por parte de los pueblos es terrorismo repudiable. Los Estados Unidos y sus aliados de la OTAN, sin embargo, desencadenan guerras genocidas y consiguen edulcorarlas con falacias lingüísticas tan perversas como calificarlas de humanitarias: deformación de sentido que ha pasado incluso al periodismo revolucionario, o de izquierda al menos, para hablar de crímenes y desastres de lesa humanidad.

Es difícil –heroico, digamos sin rodeos– conseguir un triunfo revolucionario valiéndose de los mecanismos y procedimientos que el capitalismo ha perfeccionado para defender sus intereses. Pero la persistencia de la Revolución Cubana la explica su toma del poder por la lucha armada con decisiva participación popular. Y se ha mantenido gracias al decisivo apoyo de la mayoría del pueblo.
De las Marchas del Pueblo Combatiente y de los actos en reclamo del retorno del niño Elián González a la patria nació la Tribuna Antimperialista, llegada para quedarse cerca de la que ha vuelto a ser la Embajada de los Estados Unidos en Cuba.
De las Marchas del Pueblo Combatiente y de los actos en reclamo del retorno del niño Elián González a la patria nació la Tribuna Antimperialista, llegada para quedarse cerca de la que ha vuelto a ser la Embajada de los Estados Unidos en Cuba. (Foto: YAMIL LAGE)

No es casual que todo lo relativo a Cuba sea tergiversado o satanizado, con saña, por la propaganda imperialista. Para actuar, el país debe guiarse únicamente por la norma de la justicia y lo correcto: ni hacer para complacer al enemigo, ni dejar de hacer por no parecer que presta atención a sus campañas.

Cuanto haga será sometido a lentes distorsionadores, para desconocer sus aciertos y atribuirle errores o magnificar los que cometa. El esperado afinamiento en su política migratoria, por ejemplo, deja sin argumentos a no pocos infundios lanzados contra ella, y en igual medida los mismos que los propalaban intentan revertir el efecto de sus aciertos.

El contexto internacional está signado por la preponderancia de las fuerzas del imperio, y las circunstancias nacionales de Cuba se ven severamente dañadas por el bloqueo que este le ha impuesto durante más de medio siglo. Contra semejante engendro se proyecta el clamor de pueblos, avalado en votaciones de la Asamblea General de la ONU, pero  groseramente las burla el mismo gobierno que anuncia la voluntad de cambiar su política hacia Cuba.
Desplazamientos y persistencias
El mayor reto que se le presenta al país radica en mantener el afán de asegurar la justicia social en un contexto internacional con frecuencia sórdido. En él –ha escrito Fernando Martínez Heredia en su libro El corrimiento hacia el rojo, título alusivo a los ciclos de expansión y contracción material del universo– se aprecia “un mundo extraño, en el cual reinan el lucro y el hambre, y no parece haber futuro para la decencia”.

No caben en pocas líneas las instituciones cuyo intenso trabajo testimonia la atención brindada a la cultura. La Feria del Libro –que no se limita a La Habana–, es una de las múltiples evidencias de esa realidad.
No caben en pocas líneas las instituciones cuyo intenso trabajo testimonia la atención brindada a la cultura. La Feria del Libro –que no se limita a La Habana–, es una de las múltiples evidencias de esa realidad. (Foto: Autor no identificado)

Ante ello lo pertinente y digno no será cruzarse de brazos y renunciar a construir un mundo mejor, que es posible, además de necesario para que la humanidad llegue a merecer en plenitud ese nombre. Como añade el mismo autor citado, “la indecencia carece totalmente de legitimidad”.

La búsqueda de la decencia en las relaciones humanas a todos los niveles define lo que un país como Cuba, que ha llegado hasta donde está gracias a la construcción revolucionaria, debe tener en la brújula de sus replanteamientos en pos de una eficiencia económica indispensable para mantener el proyecto justiciero que tanto esfuerzo y tanta sangre ha costado. La seducción economicista y pragmática no será garantía para ningún empeño revolucionario erigido sobre la convicción de que la historia lo avalará, aunque tampoco deba ignorar los requerimientos de la economía.

La Cuba que halló en Martí el fundamento moral para su transformación, debe recordar el reclamo del Maestro, quien en “Crece” (abril de 1894) se planteaba si la revolución que él fraguaba tendría posibilidad de triunfar. Ante la duda, razonable, sostuvo que el gran deber patrio y humano sería hacer posible la revolución, o, por lo menos, acometerla del modo más eficaz. Lo innoble sería traicionar la grandeza del sacrificio.

La celebración de los Juegos Panamericanos de 1991 fue un justo reconocimiento al deporte cubano, que ha cosechado impresionantes victorias en el mundo.
La celebración de los Juegos Panamericanos de 1991 fue un justo reconocimiento al deporte cubano, que ha cosechado impresionantes victorias en el mundo. (Foto: Autor no identificado)

Se avanzaba hacia la guerra que estallaría el 24 de febrero de 1895, y afirmó: “Era ambiente la revolución, y hoy es plan. Era un sentimiento inútil y cómodo: como corona de adelfas era, y de laurel, que no hay derecho a arrancarse de la frente para sazonar, con sus hojas ensangrentadas, la olla de la comodidad”. Comprendía que, aunque imperfecto, lo hecho antes del 10 de octubre de 1868 –la “preparación gloriosa y cruenta” asumida en el Manifiesto de Montecristi (marzo de 1895), ya en pie la nueva guerra–, se inscribía en la gloria de la cual sería deshonroso huir: “¡infeliz, en la memoria de los hombres, quien eche el laurel en la olla!”. Ratificó así la base ética de su pensamiento y de su conducta.

Como otros suyos, aquel texto de Martí de 1894 sigue trazándole a Cuba el gran deber de hoy, cuando acomete una nueva etapa en una permanente sucesión de institucionalizaciones. Ese empeño, que empezó con el desmontaje, desde 1959, de las estructuras capitalistas, vivió un momento señero cuando en 1976 se aprobó, en proceso hondamente democrático, popular, la Constitución que ratificó a Cuba como república y como Estado socialista, llamado, por tanto, a tener la guía de trabajadores y trabajadoras, nada parecido al capitalismo de Estado.

Con esas luces entra la Revolución en su año 58, cuando se prepara el VII Congreso del Partido que tiene la misión de guiarla, y el cual en su anterior Congreso aprobó los Lineamientos para acometer lo que se ha denominado actualización del modelo económico cubano.
Utilidad y virtud
Se debe hacer lo necesario para que la Revolución mantenga ese espíritu productivo y –siempre Martí– orientado por la utilidad de la virtud, superior a la virtud de la utilidad, y para que dentro de muchas décadas se pueda seguir hablando de ella como de una realidad viva, no de un proceso estancado en resignaciones o sacado de rumbo por deformaciones que serían deplorables. Cuando se ha tenido como brújula echar la suerte con los pobres de la tierra, y se ha vivido más de un siglo de luchas revolucionarias, sería criminal abandonar el camino que esa brújula ha venido indicando.

Al Centro Nacional de Investigaciones Científicas, pionero y emblemático en su esfera, se han sumado numerosas y relevantes instituciones que aseguran el futuro de Cuba como país de ciencia y conciencia.
Al Centro Nacional de Investigaciones Científicas, pionero y emblemático en su esfera, se han sumado numerosas y relevantes instituciones que aseguran el futuro de Cuba como país de ciencia y conciencia. (Foto: Autor no identificado)

Sabedor de que “ni hombres ni pueblos pueden rehuir la obra de desarrollarse por sí,–de costearse el paso por el mundo”–, Martí sostuvo: “No yerra quien intenta componer un pueblo en la hora en que aún se lo puede; sino el que no lo intenta. Si no se lograse la composición, se lograría al menos el conocimiento de las causas por que no podía lograrse; y eso limpiaría el camino para lograrla mañana”.
El error es humano, pero la rectificación, también humana, es además sabia, y lo que se haga debe regirse por la ética: “Si se intenta honradamente, y no se puede, bien está, aunque ruede por tierra el corazón desengañado: pero rodaría contento, porque así tendría esa raíz más la revolución inevitable de mañana”. Pero no valdrían autocomplacencias a estas alturas de un camino en que el “Patria y Libertad” de los mambises condujo al “Libertad o Muerte” del Ejército Rebelde, lema que el logro de la libertad convirtió en “Patria o Muerte” y frente a la saña enemiga fue coronado por un “Venceremos” que hoy resulta más fuente de responsabilidad y compromiso consciente que nunca antes.
La Revolución, que en las actuales circunstancias urge mantener, puede verse como la que en su tiempo –con el ejército español en Cuba y el estadounidense dispuesto a invadirla– Martí vaticinaba que podría ser inevitable luego. Más de un siglo después –con una Cuba que ha encarado y vencido desafíos tremendos–, la realidad es otra, y tampoco se debe olvidar un hecho: a lo largo del devenir humano, las revoluciones no han sido términos en la historia.
En sus mejores frutos –incluso a pesar de errores y hasta de traiciones– han representado actos de transición o fuentes de luz hacia logros de mayor alcance. Para Martí, como se lee en su texto de 1894 citado, la meta era la que puede seguir orientando a Cuba hoy y siempre: el “fin humano del bienestar en el decoro”. Nada menos.
A espectáculos de compañías danzarias –Ballet Nacional, Conjunto Folclórico Nacional y otras–, del movimiento teatral y de agrupaciones musicales –como la Orquesta Sinfónica Nacional, en la foto– el público accede a precios módicos o con entrada libre. (Foto: L.T.S.)
A espectáculos de compañías danzarias –Ballet Nacional, Conjunto Folclórico Nacional y otras–, del movimiento teatral y de agrupaciones musicales –como la Orquesta Sinfónica Nacional, en la foto– el público accede a precios módicos o con entrada libre. (Foto: L.T.S.)
En la Escuela Latinoamericana de Medicina estudian jóvenes de escasos recursos, provenientes de la región e incluso de los Estados Unidos. Ha sido visitada, entre otros, por Ban Ki-moon, secretario general de la ONU.
En la Escuela Latinoamericana de Medicina estudian jóvenes de escasos recursos, provenientes de la región e incluso de los Estados Unidos. Ha sido visitada, entre otros, por Ban Ki-moon, secretario general de la ONU. (Foto: CUBADEBATE, AFP/Pool)
Las criminales restricciones impuestas por el bloqueo son un grave obstáculo para la salud, pero Cuba mantiene una atención médica socializada y de alta calidad. Así en el Cardiocentro Pedriático William Soler, al que corresponde la foto.
Las criminales restricciones impuestas por el bloqueo son un grave obstáculo para la salud, pero Cuba mantiene una atención médica socializada y de alta calidad. Así en el Cardiocentro Pedriático William Soler, al que corresponde la foto. (Foto: Autor no identificado)
También a pesar del bloqueo se mantiene la educación universal y libre de pago para todas las personas en edad escolar, y fuera de ese sector disfrutan igualmente ese logro incontables interesados en superarse profesionalmente. Se incluyen centros para educación especial, como la Escuela Solidaridad con Panamá, del municipio Boyeros , en La Habana, para niños con discapacidad físico-motora.
También a pesar del bloqueo se mantiene la educación universal y libre de pago para todas las personas en edad escolar, y fuera de ese sector disfrutan igualmente ese logro incontables interesados en superarse profesionalmente. Se incluyen centros para educación especial para niños con discapacidad físico-motora. (Foto: www.aclifim.sld.cu)
Del 17 de diciembre de 2014, la memoria patriótica cubana guarda especialmente el completamiento del regreso de los Cinco luchadores antiterroristas que sufrieron injusta prisión en cárceles del imperio.
Del 17 de diciembre de 2014, la memoria patriótica cubana guarda especialmente el completamiento del regreso de los Cinco luchadores antiterroristas que sufrieron injusta prisión en cárceles del imperio. (Foto: ESTUDIOS REVOLUCIÓN)


Tomado de Revista Bohemia

miércoles, 6 de enero de 2016

Para algunos fue simplemente vísperas de Reyes Magos…

Por Rosa C. Báez

Ayer fue 5 de enero: para algunos, amarrados a los recuerdos de infancia o enganchados en la vertiginosa vorágine del consumismo, fue vísperas de Día de Reyes… para muchos cubanos, fue además el aniversario de una pérdida trágica e inolvidable… ese día cayó asesinado por bandidos contrarrevolucionarios alzados en el Escambray, el joven maestro, alfabetizador, negro y revolucionario Conrado Benítez…

Tenía sólo 19 años recién cumplidos… se había graduado de maestro en Minas del Frío y había acudido presto al llamado de Fidel a la primera de las batallas de ideas, la campaña de alfabetización… fue de los primeros en ser ubicados y también el primero en entregar su vida en tan noble causa. Su nombre se convertiría luego en bandera, al crearse días después la brigada de alfabetizadores Conrado Benítez… honrando dicho emblema moriría otro joven, Manuel Ascunce.

Conrado Benítez y Manuel Ascunce
Era apenas una niña, pero recuerdo nuestras noches en el barrio, jugando con mis vecinitos, en la mano aquel pomo de dulces lleno de cocuyos transmutado en farol y en la garganta, el himno: "somos las brigadas Conrado Benítez, somos la vanguardia de la Revolución. Con el libro en alto cumplimos una meta, llevar a toda Cuba la alfabetización". Llevaron, sí, con las letras la luz de la verdad y luego, en lejanas tierras, otros jóvenes maestros cubanos entregarían sus vidas luchando también "trocando la oscurana en claridad"…

Otras jóvenes vidas nos cobró el terrorismo asesino, pero quizá ningunas me llegaron tan dentro como estas… Recuerdo cuando visité el Museo de la Alfabetización, cómo me conmovió el tamaño de sus uniformes, ver sus objetos, pensarme en su lugar, sufrir sus jóvenes muertes…

Sí, quizá para algunos ayer fue simplemente vísperas de Reyes.
Nota en la prensa nacional

Joven alfabetizadora

viernes, 1 de enero de 2016

Marcha Triunfal del Ejército Rebelde


1ro enero 59

¡Primero de Enero!
Luminosamente surge la mañana.
¡Las sombras se han ido! Fulgura el lucero
de la redimida bandera cubana.
El aire se llena de alegres clamores.
Se cruzan las almas saludos y besos,
y en todas las tumbas de nobles caídos
revientan las flores y cantan los huesos.
Pasa un jubiloso ciclón de banderas
y de brazaletes de azabache y grana.
Mueve el entusiasmo balcones y aceras,
grita desde el marco de cada ventana.
A la luz del día se abren las prisiones
y se abren los brazos: se abre la alegría
como rosa roja en los corazones
de madres enfermas de melancolía:
Jóvenes barbudos, rebeldes diamantes
con trajes olivo bajan de las lomas,
y por su dulzura los héroes triunfantes
parecen armadas y bravas palomas.
Vienen vencedores del hambre, la bala y el frío
por el ojo alerta del campesinado
y el amparo abierto de cada bohío.
Vienen con un triunfo de fusil y arado.
Vienen con sonrisa de hermano y amigo.
Vienen con fragancia de vida rural.
Vienen con las armas que al ciego enemigo
quitó el ideal.
Vienen con el ansia del pueblo encendido.
Vienen con el aire y el amanecer
y, sencillamente, como el que ha cumplido
un simple deber.
No importa el insecto, no importa la espina,
la sed consolada con parra del monte,
el viento, la lluvia, la mano asesina
siempre amenazando en el horizonte.
¡Sólo importa Cuba! Sólo importa el sueño
de cambiar la suerte.
¡Oh, nuevo soldado que no arruga el ceño
ni viene asombrado de tutear la muerte!
Los niños lo miran pasar aguerrido
y piensan, crecidos por la admiración,
que ven a un rey mago, rejuvenecido,
y con cinco días de anticipación.
Pasa fulgurante Camilo Cienfuegos.
Alumbran su rostro cien fuegos de gloria.
Pasan capitanes, curtidos labriegos
que vienen de arar en la Historia.
Pasan las marianas sin otras coronas
que sus sacrificios: cubanas marciales,
gardenias que un día se hicieron leonas
al beso de doña Mariana Grajales.
Con los invasores, pasa el Che Guevara,
Alma de los Andes que trepó el Turquino,
San Martín quemante sobre Santa Clara,
Maceo del Plata, Gómez argentino.
Ya entre los mambises del bravío Oriente,
Sobre un mar de pueblo, resplandece un astro:
ya vemos… ya vemos la cálida frente,
el brazo pujante, la dulce sonrisa de Castro.
Lo siguen radiantes Almeida y Raúl,
Y aplauden el paso del Héroe ciudades quemadas,
Ciudades heridas, que serán curadas,
y tendrán un cielo sereno y azul.
¡Fidel, fidelísimo retoño martiano,
asombro de América, titán de la hazaña,
que desde las cumbres quemó las espinas del llano,
y ahora riega orquídeas, flores de montaña.
Y esto que las hieles se volvieran miel,
se llama…
¡Fidel!
Y esto que la ortiga se hiciera clavel,
se llama…
¡Fidel!
Y esto que mi Patria no sea un sombrío cuartel,
se llama…
¡Fidel!
y esto que la bestia fuera derrotada por el bien del hombre,
y esto, esto que la sombra se volviera luz,
esto tiene un nombre, sólo tiene un nombre…
¡Fidel Castro Ruz!

Mttro. Jesús Orta Ruiz [Indio Naborí]

Colaboración José Camilo Valls

Una misa de Paz sin contratiempos


Acaba de concluir la misa por la Paz en la iglesia de la Catedral de la Habana con la asistencia de unos cientos de feligreses que, como de costumbre, asisten a esta ceremonia religiosa. La misa fue ofrecida por el cardenal Jaime Ortega quien pidió reconciliación entre todos los cubanos, los que vivimos en Cuba o fuera de ella, y destacó que sólo el amor y el perdón entre todos será un medio válido para una verdadera y pacífica renovación de nuestra nación cubana. Las palabras del Cardenal fueron recibidas con beneplácito por los asistentes a la ceremonia.

La misma transcurrió en paz y armonía, en una tarde calurosa. A pesar que estamos en el mes más frio del año, parece que la “madre natura” nos va a conceder otro mes de esplendido verano. No obstante, bendecido sea, somos una isla del caribe bañada de un refrescante clima que atrae a diferentes personas del mundo desde un Jefe de Estado, un artista famoso o hasta un simple turista.

Pero siempre en la viña del señor hay quienes intentan manipular la realidad y publicar en las redes que son “vigilados”, “amenazados”, “desaparecidos”. A esos curiosamente puede vérseles después disfrutando en hoteles, recibiendo premios, comprando pacotilla en las tiendas o importándola desde el exterior. Una pieza sin dudas anacrónica en un escenario de paz espiritual.


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Publicado por M. H. Lagarde para Cambios en Cuba el 1/01/2016 06:05:00 p. m.

Cuba, Patria, Revolución, Silvio: Mérito de sus hijos

    
Ella salió denuda

Ella salió desnuda de la casa
llevando sólo piel por pertenencia.
No soportó la soga y la mordaza
y se lanzó consigo y su conciencia.

Se fue por el camino del origen
donde se enamoraba a cada instante.
Fue repartiendo su justicia virgen
y transformando enanos en gigantes.

Sobre su cabeza silbaban
las palabras del viejo, la maldición:
“Pronto tu pasión será nada
porque por lo que tengas tendrás valor.
Te cerraré el paso a mi bolsillo,
los mercaderes, las caravanas.
Pronto tus ojos no tendrán brillo
y te dirán plaza sitiada”.

Pero bajó desnuda a los abismos
tan hondo como nunca se había estado,
adonde el hambre pudre con cinismo
donde el sol era un sueño imaginado, imaginado.

Y despertó países, continentes,
porque era así y no se avergonzaba
curaba enfermos de paciencia y muerte
con su poción de extracto de granada, de granada.

Que bella es, que bella caminando,
pero que bella esa mujer desnuda.
Que tonto es el que no está mirando
esa bella mujer se llama Cuba, se llama Cuba.

jueves, 31 de diciembre de 2015

Cuba, revolución que sigue siendo un faro para el mundo

Cuba, revolución que sigue siendo un faro para el mundo
Por Emilio Marín*
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La revolución cubana está cumpliendo 57 jóvenes años. Entre su último cumpleaños y éste, media el restablecimiento de embajadas con su mal vecino. Eso fue bueno, pero muy incompleto. Cuba sigue su curso, original y nada dogmático.

Si serán originales los cubanos que hicieron su revolución el 1 de enero de 1959, de tal forma que a ellos y sus amigos del mundo les resulta imposible organizar grandes actos. Es que ese día, de Año Nuevo, es de otra clase de festejos, familiares, en el capitalismo y con mayor motivo en el socialismo.

Quizás por ese problema del calendario, el pueblo cubano festeja más el 1 de mayo, con marchas multitudinarias, y sobre todo el 26 de julio, aniversario del ataque al Cuartel Moncada, durante la dictadura de Fulgencio Batista.

¿Cómo llega la Mayor de las Antillas al 57° aniversario de la caída de ese régimen que la había convertido en un garito y virtual colonia norteamericana? Llega bien, aunque para nada exento de autocríticas. Ya las están haciendo los diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), reunidos bajo la presidencia de Esteban Lazo.

Cuba tuvo el apoyo de 191 países en la 70° Asamblea General de la ONU, el 27 de octubre pasado, cuando se sometió a votación el levantamiento del bloqueo estadounidense. Si bien desde 1992 se venían registrando votaciones positivas, esta vez fue una goleada histórica pues sólo se registró el voto negativo del propio bloqueador (EEUU) y su socio menor, Israel.

Esa correlación internacional de fuerzas motivó que el 17 de diciembre de 2014 Barack Obama tuviera que liberar a los tres héroes cubanos presos durante 16 años en EE UU y anunciar que comenzaba una negociación con La Habana apuntada al restablecimiento de relaciones diplomáticas.

Y en efecto, entre julio y agosto los dos cancilleres reabrieron sus respectivas embajadas. En el interín el presidente norteamericano hizo declaraciones contrarias al bloqueo, admitiendo que había sido una política equivocada. Por supuesto que no renunciaba al objetivo final de ese mal instrumento: la caída del régimen socialista. Seguiría con esa meta, sólo que ahora por otros medios...

La postura cubana fue perfecta. Saludó el cambio de su mal vecino y estuvo de acuerdo con la reapertura de sedes diplomáticas. Raúl Castro se reunió con su colega yanqui en la Cumbre de las Américas en Panamá y luego en Nueva York, en reuniones de la ONU. Pero tanto el presidente como el canciller, Bruno Rodríguez Parrilla, en esos ámbitos, repitieron sus reclamaciones: 1) levantamiento del bloqueo; 2) devolución de Guantánamo; 3) cese de las campañas ilegales organizadas por Usaid y otras agencias; y 4) indemnizaciones que la isla debe recibir por daños económicos y humanos a lo largo de sucesivos ocupantes de la Casa Blanca, desde Dwight Eisenhower hasta Obama.

Hasta que esos cuatro puntos no tengan solución, no habrá una verdadera normalización de las relaciones cubano-estadounidenses.

Lo positivo.
Desde los discursos de Obama y Castro el 17 de diciembre de 2014 se puede valorar que el vínculo ha mejorado, parcialmente. Ya Washington había sacado a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo, con lo que tendrá que devolverle 240 millones de dólares retenidos bajo aquellas acusaciones. También tuvo que flexibilizar, bien que en mínima proporción, aspectos del bloqueo, como dar licencias generales dentro de las 12 categorías de viajes de norteamericanos a la isla prohibida, aumentar el límite de compra de estos viajeros hasta 400 dólares y permitir que estos turistas pudieran usar sus tarjetas de crédito. Obama también autorizó exportar a Cuba materiales de construcción, herramientas y equipos, sólo para el sector privado, que viene en cierto ascenso al calor de las reformas del socialismo.

Con el sector estatal cubano apenas se dio vía libre para que dos firmas norteamericanas firmaran acuerdos con la cubana Etecsa y se autorizó, en forma de prueba, el servicio postal. Seguirán, ampliados los vuelos chárter, y quedarán para 2016 los viajes de líneas regulares.

La enumeración de esos avances permite concluir que hubo leves retoques al bloqueo, y eso es positivo para Cuba. En simultáneo, se deduce que Obama quiere hacer hocicar a su vecino y por eso mantuvo lo esencial de aquel crimen de guerra.
Peor aún, en el último año aplicó multas a bancos internacionales que habían operado con Cuba. El ex ministro de Economía José Luis Rodríguez, en su artículo "El impacto económico del 17 de diciembre, un año después", recuerda que "fue penalizado el banco alemán Commerzbank con una multa de 1.710 millones de dólares por violar las leyes del bloqueo y también tuvo que pagar el pasado octubre 787 millones el banco francés Credit Agricole por el mismo motivo".

El gobierno norteamericano no aceptará los reclamos de levantar el bloqueo, ni siquiera en los aspectos que dependen de la Casa Blanca y al margen de lo establecido en la ley Torricelli de 1992 y la Helms-Burton de 1996. No permite que Cuba use el dólar para sus transacciones, comercie y busque y lleve sus productos con sus propios fletes.

Lo poco de flexibilizado de esa política derrotada 24 veces en la ONU gira en torno a fomentar el capitalismo privado en la isla y evitar acuerdos o inversiones con el Estado. Es una jugada peligrosa e inteligente: debilitar al estado socialista y empoderar a los sectores de burguesía naciente que puedan estar levantando cabeza al socaire de las reformas. Si ese potencial aliado acumula capital, presencia en los medios, etc, entonces la relación de EE UU con ese segmento burgués puede ser un buen negocio en todo sentido, también en el terreno político.

Revolución no dogmática.
Si la revolución cubana llegó hasta aquí es porque, entre otras virtudes, no es dogmática. Tiene sus principios y grandes banderas que no negocia, como le consta a la administración Obama, pero sus políticas concretas y planes para construir el socialismo van cambiando según aciertos, errores y nuevas tareas, amén del contexto internacional.

La industria azucarera cubana, que en noviembre pasado debió demorar unos días por factores climáticos el inicio de la zafra, no es la misma espina dorsal que pretendía llegar a las 10 millones de toneladas en 1970.

Hoy ocupan un lugar mucho más importante el turismo, que terminará este año con 3.5 millones de turistas, la biotecnología e industria de los medicamentos, los servicios médicos, la construcción, etc.

Con los auspicios de la Ley 118 de la Inversión Extranjera, avanza un proyecto estratégico de apertura a la inversión extranjera: la Zona Especial De Mariel (ZEDM). Allí se construye un puerto de aguas profundas, el mayor del Caribe, para barcos contenedores (el cronista no lo sabe pero infiere que puede estar ligado al canal interoceánico que Nicaragua emprenderá con técnica y financiamiento chinos).

En Mariel ya hay inversiones brasileñas, belgas, mexicanas y españolas, que radicarán empresas de varios rubros. Semejante apertura descoloca más aún al imperio pues muchas empresas estadounidenses han expresado interés por el comercio con el vecino.

Esa búsqueda de inversión extranjera es un signo de frescura y no dogmatismo de la revolución cubana, que pone límites en Mariel. Uno es que la extracción de recursos naturales, la prestación de servicios públicos, el desarrollo de la biotecnología, el comercio mayorista y el turismo, tendrán participación mayoritaria cubana.

Otro límite, surge de las palabras de Ana Teresa Igarza, directora general de la Oficina de la ZEDM: "esas primeras empresas extranjeras son pequeñas; tenemos expedientes de otras más fuertes casi concluidos, pero vale aclarar que la Zona no es sólo para los grandes sino también para medianos y pequeños, de personas jurídicas o naturales de cualquier país cuyos proyectos nos convengan".

El faro.
Aquella búsqueda de inversiones es fruto de la necesidad. La isla creció 4 por ciento su PBI en 2015 y necesitará 2.000 millones de dólares para una meta similar en 2016. Con los pies sobre la tierra, la Asamblea presidida por Lazo está discutiendo crecer 2 por ciento para el año entrante.

Modestas, sus metas se van cumpliendo, como que pudieron este año entregar 22.000 nuevas viviendas, la mayoría construidas por el Estado con una parte de particulares y cooperativas.

Haber bajado la mortalidad infantil al 4,2 por mil niños nacidos vivos y sido el primer país en cortar el contagio de madre infectada con HIV al bebé, son logros que deben ponerse a la par o por encima de cómo anduvo la zafra o la extracción del níquel.

Prensa Latina informó el 28 de diciembre que se había cerrado la epidemia del Ébola en África occidental: "los tres países que sufrieron la epidemia, Sierra Leona, Liberia y Guinea, sumaron 28.600 contagios, de los cuales fallecieron 11.300". Allí estuvieron dando una mano los médicos cubanos, los primeros en llegar.

A la hora de soplar las 57 velitas ni Raúl ni Fidel Castro creerán que el suyo es un paraíso terrenal. La Asamblea Nacional discute errores de planificación, demoras, burocratismo, ineficacia, ausentismo laboral y otras lagañas que el socialismo, aún el martiano, no logró sacarse de los ojos. Le es más fácil operar de cataratas y pterigium el ojo humano, en forma gratuita (Operación Milagro).
Una de sus cualidades se potencia en estos días aciagos latinoamericanos, por las derrotas en Venezuela y Argentina. La revolución cubana es un faro para toda la región, demostrativa de que otro mundo es posible. Cuando ciertos ánimos decaen, por esas derrotas, deberían volver la mirada hacia Cuba. El faro sigue allí, para navegantes extraviados, mareados o desmoralizados.

Diario La Arena
* Pseudónimo del periodista argentino Sergio Ortiz, Secretario General del Partido de la Liberación de Argentina. Es miembro del Club Argentino de Periodistas Amigos de Cuba (CAPAC).

martes, 17 de noviembre de 2015

Perdurable legado para la juventud cubana y del mundo



 El tránsito del máximo líder cubano por la Universidad de La Habana dejó huellas imperecederas que trascendieron las fronteras de la Casa de Altos Estudios.

Precisamente, al cumplirse diez años del histórico discurso pronunciado por Fidel en el aniversario 60 de su ingreso a la Universidad de La Habana, efectuado en el Aula Magna, el 17 de noviembre de 2005, resulta imprescindible rememorar algunos de los asuntos abordados por el Comandante en Jefe, los cuales están presentes en la contemporaneidad y reflejan el quehacer de la sociedad cubana en pos del bienestar de su pueblo, y la solidaridad perenne con otras naciones del Sur.

Iniciado el nuevo milenio -y en menos de cincuenta años de Revolución- la Isla había graduado unos 500 mil estudiantes en la Universidad, lo que actualmente alcanza más del millón de egresados de ese nivel de enseñanza. Y en esa intervención el líder cubano recordaba cómo, antes de 1959, los jóvenes de escasos recursos provenientes de familias pobres no podían llegar a estudiar una carrera, menos aspirar a alcanzar un título profesional.

Decía ante el auditorio de estudiantes y docentes: “Yo pude venir a La Habana porque mi padre disponía de recursos, y así me hice bachiller, y así el azar me trajo a una universidad. ¿Es que acaso soy mejor que cualquiera de aquellos cientos de muchachos, casi ninguno de los cuales llegó a sexto grado y ninguno de los cuales fue bachiller, ninguno de los cuales ingresó en una universidad?”. Y reflexionaba sobre cómo muchos jóvenes valientes, de probada entereza, nobles y sacrificados, no lograron ese sueño y dieron su vida en la lucha contra el régimen batistiano para redimir a la Patria y alcanzar la independencia requerida por millones de cubanos.

En ese emotivo encuentro fue analizada la precaria situación de salud y educación antes del triunfo revolucionario; existían zonas de la Isla que jamás habían tenido un médico, menos aún de familia, policlínico u hospital, y la gran mayoría de la población no tenía posibilidades de superación para sus hijos. Trataban de llegar al sexto grado, y no siempre era factible, en áreas rurales donde se aspiraba al menos a un primer, segundo, y tercer grado, de primaria, cuando más.

Hay que tener en cuenta que muchas familias debían utilizar a los descendientes mayores, entre 9 y 15 años, para que colaboraran con el sustento del hogar, viéndose en gran medida obligados a trabajar desde edades tempranas.

Posteriormente, recordaba duras etapas del proceso revolucionario, las agresiones y campañas subversivas y de propaganda contra el naciente Estado de obreros y campesinos en la década de los años 60. En ese entonces, más de la mitad de los médicos en activo marcharon a Estados Unidos donde las campañas mediáticas de comunicación ofrecían amplias prebendas a los profesionales cubanos.

Quedaron solo unos 3 000 médicos, con un 25 porciento de profesores. Y sin embargo, en la Mayor de las Antillas se han formado en estos años cifras de médicos y paramédicos varias veces superiores a las existentes en la etapa de dictadura batistiana.

Ello ha permitido a la Isla desempeñar un rol protagónico en la colaboración internacional de salud y en otras ramas del conocimiento. Miles de especialistas en disímiles esferas científico-técnicas han brindado ayuda solidaria en naciones de Asia, África, América Latina, y el Caribe.

Como señalaba Fidel en ese significativo discurso, brigadas médicas cumplen gloriosas misiones y se enfrentan en lugares inhóspitos y complejos al dolor y la muerte, lo mismo ante una tragedia natural, o por necesidad ante carencias de este tipo de capital humano.

Y continuaba apuntando de manera clara y diáfana; “...el mundo en que estamos viviendo, no es un mundo lleno de bondad, es un mundo lleno de egoísmo; no es un mundo lleno de justicia, es un mundo lleno de explotación, de abuso, de saqueo, donde un número de millones de niños mueren cada año —y podrían salvarse—, simplemente porque les faltan unos centavos de medicamentos, un poco de vitaminas y sales minerales y unos pocos dólares de alimentos, suficientes para que puedan vivir. Mueren cada año, a causa de la injusticia,...”.

Este y otros sustanciales asuntos que tienen plena vigencia fueron abordados ese memorable día por Fidel Castro, en la Universidad de La Habana.

Y por la profundidad de su contenido y el valor de sus ideas en las condiciones del mundo actual, resulta preciso sea de conocimiento de las presentes y futuras generaciones, ello constituye un perdurable legado para la juventud de Cuba y del mundo.

Fuente Tribuna de La Habana