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domingo, 31 de enero de 2016

¿In-comunicación política?


Por Harold Cárdenas Lema
politicos_cubaÚltimamente estoy haciendo las paces con el hecho de que vivimos en una revolución incompleta, de no pedirle peras al olmo sino buscar una forma de contribuir a que sea lo mejor posible. Y confieso que me preocupa volverme conservador o conformista, que llegar a los treinta me comience a pasar factura. 
Para evitar esto he decidido escribir lo más posible sobre las obsesiones que me han perseguido durante los cinco años que llevo existiendo en Internet. Hoy comienzo con una de ellas: la escasa comunicación política que se hace en Cuba. Y cuando digo escasa quizás ya sea un eufemismo optimista.

El día que René González habló en la televisión cubana sobre cintas amarillas y justicia, creó un símbolo político que movilizó al país, lamentablemente, iniciativas como esa son la excepción y no la norma. El país que hace unas décadas tenía el líder más carismático del continente, después de la ausencia de este de la esfera pública, vive momentos de poca (otro eufemismo) comunicación política. Pero, ¿es viable que en un país tan instruido la comunicación gubernamental sea esporádica y unidireccional? ¿Acaso eso fortalece el proyecto nacional?

El 2015 fue el año en que Cuba y Estados Unidos abrieron sus respectivas embajadas. La actividad nuestra en Washington fue una mezcla de solemnidad y festejo donde estaban nuestros amigos. La apertura acá el 14 de agosto, fue una lección de cómo generar símbolos que transmitan empatía con fines políticos. Desde los autos yanquis detrás de la embajada, hasta John Kerry hablando en español y recogiendo su bastón, sin olvidar a los antiguos marines y el cubanoamericano poeta. No desperdiciaron una sola oportunidad para afianzar su imagen.

Estamos en desventaja. Mientras nuestras figuras políticas evitan tener presencia en redes sociales (renunciando a esa arma que ha caracterizado el resto de los países latinoamericanos en caminos socialistas), Obama se saca selfies y participa en programas humorísticos en su país. Su discurso el 17 de diciembre generó mucha simpatía entre los cubanos, ¿cuál es el plan para combatir esto? ¿No es un peligro que el acercamiento entre países muestre el contraste de comunicación política y terminamos perdiendo la pelea por nuestros propios esquemas?

La ausencia de una oposición creíble o un período limitado de tiempo para demostrar eficiencia en la gestión política, nos ha permitido llegar hasta aquí pero a lo interno provoca daños colaterales. Los efectos son visibles, desde el presidente abogando por un mejor periodismo sin lograr muchos resultados por la inercia del sistema de comunicación y las desviaciones en la relación Partido-Prensa, hasta el viejo discurso de rehuirle a la crítica para no dar “armas al enemigo”. En la batalla por el cambio de mentalidad, todos subestimamos la capacidad de esa mentalidad obsoleta por autopreservarse.

En un taller de redes sociales y medios alternativos en el Palacio de las Convenciones en 2011, cuando los venezolanos presentaron su @chavezcandanga un funcionario nuestro dijo que pronto en Cuba tendríamos algo similar, ya estamos en el 2015. En nuestros países hermanos de América Latina donde la cultura política es muy baja, se hace bastante comunicación en este sentido. Según un viejo proverbio: “no basta con ser, hay que parecer”. Somos un país con muchas cosas positivas que mostrar desde hace tiempo y no lo hacemos, o lo hacemos mal.

Quizás esto último ocurre porque se quiere dar una imagen tan estereotipada, tan impoluta, tan políticamente correcta que no resulta creíble. Si hacemos un repaso rápido a los medios masivos de Cuba veremos que en ellos están ausentes buena parte de los temas que están a debate en la agenda pública. Otro fenómeno interesante son los límites de la crítica política en los medios de comunicación, incluso dentro de los propios medios oficiales hay zonas marcadas para la crítica.

 En los periódicos digitales de nuestra prensa se publican cosas que nunca llegan a formato papel, así como algunos medios específicos están autorizados a practicar una crítica que es imposible para un medio provincial, o unos periodistas en la televisión pueden hacer programas críticos que otros no podrían.

El problema de la comunicación política es grave, pero las fuerzas más revolucionarias dentro del país son precisamente las que más hacen por fortalecerla e impulsar el espacio público de debate. Mientras un funcionario puede creer que con eufemismos y evitando la polémica se está defendiendo la Revolución (cuando en realidad se la destruye), líderes naturales como René González han abierto su espacio en las redes sociales y la blogosfera como mecanismo de expresión. Va llenando así los vacíos de una comunicación política que es bastante pobre.

No podemos esperar que alguien decida que esto es importante, hay que ser propositivos y actuar en este sentido. Hasta que nuestros políticos no entiendan que el lenguaje corporal, las nuevas tecnologías y el Internet son armas que se vuelven revolucionarias en nuestras manos, será Obama y no una figura cubana quien gane los corazones de los cubanos. Y no puede ser así.

Hay que urgir a quienes nos representan, que entiendan que el país necesita esa comunicación. No todos los dirigentes tienen la misma capacidad para hacerlo y debe respetarse también esto pero la ausencia de un mensaje empático por parte de nuestros funcionarios ya está costando caro. Se notan avances en los últimos tiempos, Raúl ha salido en público con más frecuencia y tiene victorias diplomáticas que todos hemos compartido como nuestras. Aun así, la comunicación política no es una opción voluntaria, en el contexto actual de Cuba (y quizás siempre) constituye también un deber que viene con el cargo. Es una lección para quien sea su sucesor en el futuro.

Tomado de La Joven Cuba

jueves, 12 de noviembre de 2015

Los posibles escenarios de la guerra de pensamiento en Cuba. Algunas ideas

Por Orlando Cruz Capote*

 

“Si no tenéis cuidado, los periódicos lograrán que odiéis
a los oprimidos y améis a los que los oprimen”
                                      Malcolm X

Introducción

 Estos son unos apuntes reflexivos críticos sobre la actual desinformación e insuficiente información, tanto externa como interna, sobre la cambiante recomposición orgánica del capitalismo transnacionalizado reflejada en los acelerados procesos de las megafusiones monopólicas corporativas y la paradójica desindustrialización-desnacionalización, en la búsqueda de menores costos y mayores ganancias, la terciarización de la economía en el sector de los servicios, las finanzas, la informatización y la cultura, sin olvidar el auge de la industria de los armamentos muy asociada a la civil altamente tecnificada, más la profundización y el acortamiento en tiempo de las crisis cíclicas del sistema, ahora múltiples,(1) en un entorno también transicional de su geopolítica imperialista con implicaciones en las distintas escalas del orbe, además de las zigzagueantes interacciones de las correlaciones de fuerzas internacionales en todos los espacios-temporales, que nos interroga sobre el cómo funcionará la conexión causa-efecto de éstas con el proceso de restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba - EE.UU. y la paulatina normalización de los vínculos, que no deben presumir de la voluntad de apoyar a Cuba en la defensa, el fortalecimiento de su independencia, soberanía política y el afán de equidad e igualdad social. (2)

 Esta coyuntura conlleva al análisis histórico-político, marxista y crítico de la evolución de este complejo escenario interrelacional global, y el mantenimiento de la dominación y hegemonía de los EE.UU., -a pesar de su relativo declive y declinación- (3) en cuyas mudanzas está insertada la actualización del modelo socialista cubano (4) que, como escribió José Martí, sin fatalismos sino con pleno derecho a la trinchera activa “(…) El mundo marca, y no se puede ir, ni hombre ni mujer, contra la marca que nos pone el mundo”.(5) Al unísono, debe realizarse el estudio, profundo y serio, sobre el uso instrumental del nuevo lenguaje de las élites de poder de los centros del capital, en especial el norteño, con la intención de reinstaurar el viejo status quo capitalista dependiente de la Isla con una desafiante ‘guerra de espectro total’, las guerras culturales, ‘los conflictos híbridos’ y las guerras de cuarta generación (4GW).(6)

 Urge, entonces, una transparencia, coordinación y articulación coherente, congruente y sistemática del procesamiento en los distintos niveles de información, del funcionamiento del sistema educativo y la enseñanza, en especial la historia y el marxismo, la comunicación y los conocimientos contemporáneos, acerca de los procesos en curso, con vistas a una comprensión aproximada de la presente y futura cambiante realidad, para descubrir en ese ‘neolenguaje’ los diversos significados simbólicos contradictorios de la insistente ‘excepcionalidad’ norteamericana en sus sueños por apoderarse de Cuba, lo que ha estado presente en el imaginario de los círculos de poder y los medios de comunicación de EE.UU., incluyendo amplias capas de su población, (7) desde el siglo decimonónico, el decursar de la pasada centuria, hasta este siglo XXI. (8) La supremacía de la imagen controvertida de los Estados Unidos de América en sus albores como nación, y en la evolución imperialista posterior, es esgrimida permanentemente para encubrir sus propósitos de neo-colonización en Nuestra América y a nivel planetario, y enaltecer la decisión de luchar por la ‘libertad’ propia y la ajena, partes indispensables de los principios del ‘pensamiento doble’ y sometimiento de las mentes.

 La enunciación simultánea de dos ideas y, practicar en una lo contrario, suscita una desintegración de la memoria y consciencia histórica e ideopolítica, impide toda representación y juicio valorativo crítico real, “suprimiendo” la conflictualidad, en búsquedas de consensos artificiales y reales, modificando a individuos y colectividades, poblaciones y clases sociales en sujetos indiferentes ante los elementos de la realidad, petrificando y adocenando todo impulso de pensar y organizar la voluntad espiritual para resistir activamente. (9) Según los ideólogos del imperialismo, la condición de la paz social comienza cuando los explotados y oprimidos colonizados se sienten impotentes.

 Ante esa paradójica sustancialidad, si el socialismo está lejos de haber sido transitado o construido en Cuba, más bien se reinicia en circunstancias históricas más complejas, tal empeño constituye por fuerza un HOY. No se puede, por tanto, dejar al libre quehacer del desarrollo de las fuerzas productivas, una visión economista bajo el signo inexorable del mercado que debe ser regulado por el pueblo, con el fin de robustecer y hacer más eficiente al país desde el punto de vista económico, alcanzando el bienestar común, para luego retornar y repensar ideopolítica y culturalmente el socialismo. Los peligros relacionados ante estas tardanzas, como los comportamientos desideologizadores latentes, nos compulsan a relanzar la persuasión y seducción de una teoría filosófica, política y estética marxista para la reconstrucción práctica socialista en el cuerpo societal desde otras perspectivas actualizadas, con novedosos códigos y métodos democráticos, esencialmente participativos desde abajo (10) y con una impronta cultural-civilizatoria de liberación socialista, contrahegemónica y antistemica al capitalismo. (11)

 Tal reclamo ideopolítico y cultural no puede desistir de la prontitud, los raquitismos paralizadores y las prórrogas, ya que en el medio educacional y comunicativo cotidiano no se estudia y escribe con asiduidad, tampoco se argumenta concienzudamente, ni se leen y escuchan señales en el mundo simbólico y de lo político, sobre los vastos conceptos del antimperialismo esencial, con sus novedosas características, el marxismo y leninismo creador articulado ad infinitum con el ideario martiano, acerca del socialismo, la ética socialista y su concreción emancipatoria humanista. La convocatoria a los patriotas, comunistas y revolucionarios al constante el proceso de la repolitización y reideologización de la sociedad constituye una tarea multidimensional que debe acometerse de inmediato. (12)

 Habrá que evocar del marxismo, especialmente V. I. Lenin, el cómo se articula en los distintos períodos, etapas y fases, en contextos sociohistóricos concretos, las diferentes tácticas, lo que explicará en última instancia la interrelación entre la flexibilidad táctica, ante coyunturas histórica-políticas, con la intransigencia ideológico-política. Sin dar cuenta de esto, las apelaciones al realismo, la capacidad de reconocer las amenazas, las oportunidades y desafíos, la necesidad de realizar transacciones y compromisos mesurados, siempre justificados por las circunstancias, podrán terminar reduciendo la política revolucionaria a los pretextos sobre planteos pragmáticos de disímiles tipos.

 De tal manera, se plantearía qué y cómo hacer este diálogo con los EE.UU. y el mundo del capital transnacional neoliberal, con la colosal influencia de los Tics, (13) para emerger victoriosos en el tránsito socialista cubano, en momentos en que se oculta el discurso belicoso e intimidante de los círculos de poder estadounidenses respecto a Cuba, y se práctica la modelación de un seuda-narración sobre un intercambio y diálogo constructivo entre iguales. (14) 

I
 
En ese entramado contextual, se leía en un editorial de un periódico digital, simpatizante de Cuba por más señas, una interpretación y perspectiva histórica-política predominantemente positiva pero, al mismo tiempo, inadecuada acerca de las causas, los escenarios y el porqué de los resultados en los encuentros y pronunciamientos de altas autoridades estadounidenses y cubanas en el marco del restablecimiento de relaciones diplomáticas y el iniciado largo proceso de normalización entre los EE.UU. y Cuba. 

Al valorar los pasos que se estaban originando entre ambas naciones, el diario destacó que “(…) Esa perspectiva es saludable en la medida que apunta a romper un aislamiento económico y comercial que ha sido, desde hace décadas, objeto de rechazo de prácticamente toda la comunidad internacional; que ha significado un castigo injustificable, inhumano y estéril para los cubanos, y cuya persistencia resulta por demás obsoleta en términos políticos -se trata [subrayo] de una determinación adoptada en el contexto de un conflicto geoestratégico e ideológico hoy superado- y económicos; a fin de cuentas la persistencia de la medida constituye una contradicción a los principios de libre comercio que Washington ha impuesto en otras latitudes del continente y el mundo...”.(15)
La premisa de la equivocada e ingenua apreciación se ‘derivó’ de la notificación acerca del incrementado número de aeropuertos norteamericanos que envían vuelos chárter directos hacia la isla, la primera ronda de negociaciones sobre aviación civil, así como la declaración de la secretaria de Comercio de Estados Unidos, Penny Pritzker, a La Habana, quien afirmó en forma diplomática (aséptica y abstracta en realidad) que ambos gobiernos están en posibilidad de “…construir una relación más abierta”, señalando que Washington también “…quiere ayudar a todos los cubanos a insertarse en la economía mundial y a disfrutar de un mejor nivel de vida, pero también dar al pueblo de los Estados Unidos de aprender sobre Cuba y de desarrollar relaciones con las personas de una isla que está a sólo 90 millas de las costas…”, de su país. 

Aunque es cierto que en la fecha de aparición del editorial, todavía no se distinguía la intensa campaña oficial acerca de la presentación del informe cubano contra el bloqueo estadounidense, (16) finalmente aprobado el 27 de octubre en la Asamblea General de las Naciones Unidas con una victoria categórica (17) de 191 países a favor y dos en contra, EE.UU. e Israel,(18) en que señalaron los límites e inoperancia de los tímidos pasos dados por el mandatario Barack Husseim Obama,(19) no podía ser óbice para que un analista objetivo pudiera percatarse que el eufemístico ‘embargo’ extraterritorial estaba vigente, que los castigos y las presiones norteamericanas contra Cuba continuaban, y en realidad eran más crecientes durante esta administración.(20) 

Las interrogantes devienen en obligación.

 ¿Se ‘cerró o esfumó’, de la noche a la mañana, el diferendo histórico, devenido en confrontación al triunfo de la Revolución Cubana, en específico con la aprobación de la Primera Ley de Reforma Agraria en 1959, junto al mesianismo geopolítico del establishment imperialista norteño de pretender ser los dueños del mundo, específicamente apoderarse de Cuba por todos los medios posibles desde hace más de tres siglos? ¿Se superaron de un plumazo las diferencias ideológicas entre ambos países con sistemas socioeconómicos y políticos disímiles, hasta antagónicos? ¿Desapareció el enemigo secular por antonomasia de Cuba, aunque se sustituya la semántica imperial y la jerga retórica de algunos de sus dirigentes, por el ‘vecino’ a 90 millas que ya ni siquiera es adversario de su proyecto revolucionario y socialista? ¿No conocía el diario de la Patria de Benito Juárez cuáles son las condiciones impuestas en el ‘libre comercio internacional’ por parte de EE.UU., ya sea directamente o a través de la Organización Mundial del Comercio, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional? ¿Cómo insertarían los EE.UU. a Cuba en la economía capitalista mundial bajo el dominio de las transnacionales neoliberalizadoras, cuyas casas matrices esenciales radican en su territorio, en medio del secreto y perentorio Acuerdo de Asociación Transpacífico (TTP), más la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP), con grandes ventajas para Washington? 

II
 
La visión de la prensa extranjera, salvo excepciones, no difiere en muchos matices, lamentablemente, de la percepción interpretativa de algunos amigos-simpatizantes solidarios de la Revolución Cubana en el exterior, de los propios nacionales de la Isla y fuera de ella, no importando relativamente su nivel educacional – cultural, y sí la cultura política, (21) a pesar de la imprescindible articulación que debe existir entre ambas, porque los mediáticos transnacionales, transfronterizos por su esencia globalizadora capitalista, han impuesto la mediocridad empírica y acrítica en los receptores y son raros los ciudadanos, incluyendo algunos intelectuales y políticos, que suelen acercarse a la interpretación del complicado y frágil equilibrio estratégico global del sistema-mundo capitalista, en la que los Estados Unidos, como potencia hegemónica,(22) a lo que se suman sus aliados estratégicos claves, la Unión Europea -con los otanistas en primer lugar- y Japón, tratan de llevar a cabo sus objetivos de expansión y dominio económico, comercial, financiero y cultural, así como la supuesta defensa ‘moral’ de ‘la democracia y los derechos humanos’, con vistas a proteger su ‘seguridad nacional’ y el ejercicio de hegemonía planetaria.(23)  

Asimismo, la deficiencia y carencia de perspectiva crítica tiende a sobrevalorar o subestimar el peso de nuevos actores internacionales, caso de China Popular y Rusia como potencias emergentes, así como los demás integrantes del grupo de los Brics, que anuncian el lento rediseño y reordenamiento de las relaciones internacionales y, con ello, el inicio de una multilateralidad selectiva, pluricéntrica o multipolar. 

Las maniobras en el discurso-accionar del marketing político-público, el uso del ‘lenguaje políticamente correcto’ y las ‘redescripciones pragmáticas de la realidad’ en que la re-construcción del lenguaje figurado, retórico y metafórico, como un modo de participación cognoscitiva, ideológica e indagativa-constructora de aceptaciones al servicio del poder imperialista y sus intereses bajo signos de “imperativos morales, nobles y benéficos”, escamotean a la opinión pública los verdaderos enemigos de los pueblos y las naciones, inventando adversarios con una direccionalidad indicada, como es el caso de los traficantes de drogas, personas y armas, y los terroristas “islámicos”, ahora ‘díscolos’ ante sus creadores.

 Las fronteras entre los terroristas ‘malos y buenos’ están borrándose por mandato imperial, (24) que venden cual falsa mercancía, quiénes son los agresores reales que difuminan y desaparecen Estados, como lo sucedido en los casos de Afganistán, Irak y Libia -la supervivencia de Siria radica en una geopolítica que llamaremos la ruleta ajedrecística rusa- convirtiéndolos en chatos territorios donde se evaporan las identidades nacionales, y en los que se despliegan cruentos enfrentamientos étnicos, tribales y religiosos, culturales, conflictos internos aprovechados y exaltados-apoyados desde el exterior. 

Tales rejuegos engañosos del pragmatismo político imperialista yanqui, junto a las contradicciones interimperialistas no superadas, contenciosas y convivientes como resultado de incesantes condicionamientos norteños en las negociaciones, pueden situar a la China Popular como el peligro fundamental para los valores e intereses de occidente; en otro momento a Rusia, capaz de ‘devorar a Ucrania’ y amenazar a Europa; a las dos unidas en una alianza estratégica en la llamada ‘la nueva ruta de la seda’; y, más adelante, suman al resto de los Brics para, al unísono, ubicar a Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Brasil, Argentina, Nicaragua, y los procesos integracionistas como el Alba-Tcp, Unasur y Celac, como adversarios en su traspatio natural o tercera frontera, en instantes en que los gobiernos progresistas-populares de Nuestra América y los movimientos sociales y políticos reacomodan sus economías y movilizan a los movimientos de masas ante la crisis de la caída de los precios de las ‘commodities’, las presiones financieras de la deuda externa e interna, sumando el accionar de los ‘fondos buitres’, y el probable viraje político de una estrenada ‘clase media’ -‘humo negro’ le llamaba, en su tiempo, Leon Trotsky- surgida de las políticas sociales que promovieron la inclusión, a través, de la redistribución y el consumo. 

Mientras, la derecha continental se recicla y reestructura sus fuerzas aprestándose a revertir el mal denominado ‘ciclo progresista’ de la región, (25) con amenazas de aplicar el ‘impeachent’ en los parlamentos y con el apoyo del sistema judicial contra los presidentes legítimamente elegidos, acusándolos de casos de corrupción, y la intención de emplear los ‘golpes suaves’, la aplicación del ‘poder duro’(hard power), con golpes de Estado, hasta militares, las intervenciones e injerencias directas, la utilización del ‘poder blando’ e ‘inteligente’ (soft power - smart power), las ‘revoluciones de colores’, los asaltos mediáticos y la profusa instalación de bases militares, partes de una totalidad estratégica hegemónica. 

Ante ese maremagno de situaciones y coyunturas políticas, nadie está exento de deslizarse en simplezas y confusiones acerca de la envergadura de los rápidos cambios mundiales y regionales que están sucediéndose, y en cuanto a los propósitos de las relaciones restablecidas entre la Isla, de una parte, y el imperialismo norteamericano, de la otra, así como las nuevas expectativas que pueden abrirse para la nación cubana cuando se logre un intercambio económico, comercial y financiero con los EE.UU., que se intentará concebir de la única forma que saben hacerlo las élites de poder de Washington: desigual y asimétrico, si el Estado cubano no ajusta y limita el mismo. 

El qué hacer ante tantos vacíos, lagunas y digresiones informativas, insuficiente conocimiento y deficiente coherencia y sistematización comunicacional,(26) en esta delicada coyuntura histórica-política, se convierte en sí misma en la pregunta del momento, teniendo como respuesta-resolución alternativa, nunca exclusiva, la vivencial práctica transformadora de una mayor y perfeccionada democracia popular directa-participativa, una significativa ampliación-profundización de la política informativa, de los conocimientos y saberes, con una mayor cultura del debate, los diálogos y las polémicas públicas en el seno de la ciudadanía. 

Si una de las piedras angulares de la efectividad de las guerras culturales imperialistas y de las penetraciones e injerencias físicas, morales y culturales se encuentran en el nivel de conciencia ideológica, política y ética-cultural que posean las sociedades a las que intentan someter a través de esas guerras de variado tipo, no es ilógico que las elites de poder capitalistas, sus tanques pensantes, sometan a un frío estudio calculador y una medición constante, la “temperatura” sociológica y política de las contradicciones y valores que evolucionan conflictivamente en los Estados que desean conquistar y recolonizar; así como indaguen acuciosamente los grados de violación de la legalidad, la corrupción presente, el estado de las cifras delincuenciales, los niveles de inconformidad, descontento, escepticismo y la perdida de expectativas presentes y futuras de los disímiles grupos y sectores poblacionales, más la detección de los focos agudos de tensiones internos, todos los cuales se convierten en indicadores a los que dirigen los esfuerzos de su propaganda, que responden a las interrogantes de cómo deben ser “trabajados” y explotados por las guerras psicológicas, de ideas y las culturales. Una veces utilizan las causas, otras los efectos, que alientan y provocarían desordenes no tan aislados, desestabilizaciones más articuladas y el aprovechamiento oportunista de brindar ayuda, con infiltraciones y proposiciones en la labor de ablandamiento de los cuerpos societales hasta llegar a la (des) ingobernabilidad. 

Entonces, no es casual que entre los primeros en llegar a Cuba para negociar su espacio en el intercambio entre ambos países, estén las gigantes corporaciones de las comunicaciones, los dueños de Google y el deseo estadounidense de poner a disposición del pueblo cubano las amplias autopistas de internet, a través de su sistema de cables y satélites. (27) La acechanza de la guerra de pensamiento ya tocó a las puertas. 

Asimismo, se interpreta con una deficiente interconexión lógica y racional acerca de las visitas a Cuba del presidente de Francia, Francois Hollande, del Sumo Pontífice del Vaticano, Francisco Bergoglio -por las razones del exiguo conocimiento popular del significado de ‘las doctrinas sociales de la iglesia’ y porque el Papa es solo representante de una corriente progresista, pero no la predominante en la Santa Sede y las iglesias en las distintas latitudes geográficas-, así como de otras personalidades con altos cargos gubernamentales en Europa, delegaciones de empresarios, hombres de negocios, entre otros. Actualmente se está llevando a cabo la continuación, más acelerada, de los diálogos con la Unión Europea (iniciados en 2014), con el fin de que ésta elimine la injerencista ‘Posición Común’, instaurada en 1996, y restablezca la cooperación, sin condicionamientos, con el gobierno revolucionario sobre de los derechos humanos y políticos.(28) 

Considerando que estas no son visitas comunes, ni asiduas, como las que realizan numerosos representantes de países amigos, debían ser analizadas con criterios dialécticos rigurosos, en el contexto nacional e internacional, sin brindar la visión apologética acerca que ‘Cuba se abre paso a la inserción internacional de su economía y comercio con ‘consumadas inversiones extranjeras’ en el marco de la nueva política económica, principalmente en la ‘Zona Especial de Desarrollo de Mariel’ (ZEDM), (29) luego de los cambios introducidos, en el 2014, en la política inversionista nacional, porque debe concientizarse que las zonas de desarrollo alcanzan su madurez luego de cinco años y que, la expansión de la inversión extranjera en Cuba nunca será un proceso sensacional y de corto plazo como algunos piensan, más aun cuando persista el bloqueo estadounidense. 

Aunque la opacidad pública de las finanzas isleña es notable, no constituye un impedimento para percibir, consecuencia del bloqueo e insuficiencias propias, la escases actual de dinero efectivo, dado por la caída de los precios del níquel + cobalto, rubro importante en las exportaciones nacionales, entre otras materias primas, así como la baja estimación del crecimiento del precio del azúcar en el futuro inmediato, y la posibilidad de aumentar las exportaciones de este producto en el mercado internacional, (30) aunque se resalte la llegada in crescendo de turistas a la Mayor de las Antillas y el potencial de recursos humanos, altamente capacitados, que trabaja en muchos países, que recaudan una parte considerable de las divisas que actualmente necesita el país. 

Asimismo, hay que considerar, la desaceleración, recesión y contracción de las economías de los principales socios económicos-comerciales de Cuba, la tendencia a la baja del flujo de inversiones en el mundo y, desde 2014 en la región latinoamericana-caribeña, según datos de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL). Igualmente, deben tenerse en cuenta, las demoras en la aprobación por el gobierno cubano, caso a caso, de cada proyecto inversionista directo; la consideración que la cartera de oportunidades de negocios supone cierto enfoque restrictivo en relación a otras áreas de inversión; la valoración inapropiada del sistema de contratación de fuerza de trabajo en manos del Estado; la insuficiente infraestructura de transporte, de la industria de la construcción, informática y telecomunicaciones en la Isla; los limitados y lentos cambios de la legislación nacional; la dualidad monetaria; la no existencia de licencias para el comercio exterior a actores no estatales; la no viabilidad del sistema financiero; la desindustrialización existente y el carácter burocrático de la gestión estatal. (31) 

Por tanto, ante las dificultades, el gobierno revolucionario tiene que asumir, con natural dificultad y precaución, diversos frentes políticos y diplomáticos, económicos y comerciales, ya que se requiere de adecuaciones estructurales más aceleradas en la economía y comercio nacionales,(32) ante estos contactos internacionales que no son habituales, existiendo entre los visitantes, casi todos del Grupo de los Siete (G-7), pocas diferencias y si intenciones comunes, nada ingenuas, si bien se escribe de ‘conversaciones constructivas-respetuosas’. 

III
 
De hecho y para orgullo nacional, existe en la sociedad cubana un espíritu solidario, patriótico y ético, como parte de la experiencia, aprendizaje y el acumulado vital en estos años de transición y logros socialistas, pero también se hacen visibles zonas de desasosiegos e interrogantes, al lado de deslumbramientos y expectativas -no es nada casual las banderitas de las barras y las estrellas en casas, autos, gorras y establecimientos privados y estatales, así como fotografías expuestas con imágenes de la república neocolonial-,(33) incluso de un liberalismo, consumismo e individualismo acrecentados, junto a desigualdades, inequidades y zonas de marginación, que condicionan el estado anímico societal que pudieran ser fatales para el proceso de actualización del socialismo, si continuaran enraizándose. Más por la guerra cultural, ideológica y política que se nos avecina, y la pérdida relativa de la hegemonía socialista y el debilitamiento del estudio del marxismo en el país, ante una tangible quiebra de valores, palpable y reconocido.

Pero este ciudadano (a), que es diverso y plural, no ideal como tampoco perfecto, en especial el juvenil, inmerso en un proceso contradictorio de actualización del modelo del socialismo cubano, en realidad un colosal proceso de reformas -término evadido en el discurso y los documentos oficiales- económicas y sociales, políticas, jurídicas, constitucionales, ideológicas y culturales, que no sólo actualiza sino rectifica, cambia, renueva, reinventa y elimina deformaciones dentro del socialismo, constituye el sujeto social que protagonizará el proceso de transformaciones, si el partido comunista lo orienta, conduce y persuade de modo que éste conozca, comprenda y haga suya la meta del socialismo, en medio de una práctica revolucionaria socialista en la que se empoderará de poder, a través de una efectiva democracia popular, desde abajo hacia arriba y horizontalmente, capaz de enrumbar definitivamente los destinos del país, acompañado de una superación filosófica, al mejor estilo gramsciano, política e ideológica que le permita mayor conciencia y comprometimiento,(34) sin abandonar la ética de la virtud política y los valores de la emancipación humana.(35) 

El repensar crítica y creativamente, con escasos límites espaciales y temporales, Raúl Castro lo expresó con apremio de tiempo, sin prisa y sin pausa, en y sobre la Cuba de hoy es urgencia vital para las ciencias sociales, las humanísticas y la filosofía.(36) No sólo para prever negativas consecuencias -que serían ya, más o menos, suficientes o no en el contexto actual- sino porque actualmente existen muchos sucesos y procesos en marcha que deben ser diagnosticados, 
pronosticados y realizarles proposiciones de solución, sean o no aceptadas por los decisores políticos, con vistas a repensar críticamente sobre la realidad societaria cubana, y participar en la elaboración teórica-conceptual estratégica que ponga sobre la mesa de discusión las agudas problemáticas de la propia existencia de la nación, la identidad nacional-cultural y la continuación-ruptura superadora del tránsito del modelo socialista próspero y sustentable.

Notas y citas:
(1) Las crisis capitalistas contemporáneas son estructurales y sistémicas, de superproducción y subconsumo, financieras, energéticas, económicas y ecológicas -’interconexión de las crisis’, le denomina el politólogo y economista belga, Eric Toussaint- manifestándose a través de explosiones de las “burbujas financieras”, el derrumbe de las bolsas de valores, que dañan por el sobreendeudamiento al crédito utilizable para la inversión y el consumo. Gilberto Valdés Gutiérrez Posneoliberalismo y movimientos antisistémicos, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2009; Luciano Vasapollo y Joaquín Arriola Crisis o Big Bang. La crisis sistémica del capital ¿qué, cómo y para quién?, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2010.
(2) Tal apoyo financiero no está dirigido a las empresas estatales cubanas, sino a los emprendedores-cuentapropistas y las nuevas ‘cooperativas’ del sector manufacturero-industrial y de los servicios. La Secretaria de Comercio de EE.UU., Penny Pritzker, en La Habana, el 7 de octubre del año en curso, declaró: “(…) las últimas regulaciones [al referirse a las medidas del presidente Barack Husseim Obama del 18 de septiembre] estaban diseñadas para apoyar al sector privado emergente en Cuba…” Sergio Rodríguez Gelfenstein El bloqueo estadounidense a Cuba, huella putrefacta de la Guerra Fría, Con Nuestra América (digital), Costa Rica, 24 de octubre de 2015.
(3) El Imperio Recargado, Editores Leo Panitch y Colin Leys, Socialist Register 2005, The Merlin, Londres, CLACSO, Buenos Aires, 2005; Inmanuel Wallerstein La decadencia del poder estadounidense, Capital Intelectual S. A., Ediciones Le Monde Diplomatique, Edición Cono Sur, Buenos Aires, 2006.
(4) Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, VI Congreso del PCC, Editora Política, La Habana, Abril de 2011; Primera Conferencia Nacional del Partido Comunista de Cuba, Idem., 2012.
(5) José Martí Carta a Bernarda Toro Pelegrín (esposa del general Máximo Gómez), 11 de abril de 1895, Obras Completas, T. 20, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975, p. 481.
(6) Las guerras culturales remiten al cuestionamiento de la legitimidad de un sistema social, un gobierno y procesos eleccionarios, la sociedad civil, las clases sociales y las creencias; sobre la autoridad moral, el derecho y la razón para la imposición persuasiva. El uso masivo de internet y con ello de virus informáticos para entorpecer y eliminar las comunicaciones, y la idea de espiar en las redes de los Tics, se convierten en la obtención de información valiosa a través de ‘ciberguerreros’. James Davison Hunter Culture Wars: The Struggle to Define America, New York, Basic Books, 1992, en http:// en.wilkipedia.org/wiki/culture_war; Eliades Acosta Matos Imperialismo del siglo XXI: Las Guerras Culturales, Casa Editora Abril, La Habana, 2009; Orlando Cruz Capote ¿Industrias culturales y guerras culturales? Un futuro imprevisible, Revista Cubana de Filosofía. Edición Digital, No. 22. Junio-Diciembre 2012. ISSN: 1817-0137; Jorge Autié González Del Poder Inteligente a la Guerra No Convencional (I y II), CubaDefensa, (digital), 1 y 3 de julio de 2014; Ignacio Ramonet Los nuevos Estados de vigilancia, Le Monde Diplomatique, Octubre 2015, Francia.
(7) Louis A. Pérez Jr. Cuba en el  imaginario de los Estados Unidos, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2014.
(8) Report: CSIS Commission on Smart Power: A Smarter, More Secure America, 2007, http://wwww.crisis.org; Joseph S. Nye The Changing Nature of American Power (1990); The Paradox of American Power (2002); Soft Power: The Jeans to Success in World Politics (2004); The Power Game: A Washington Novel (2004); The Benefits of Soft Power, February 8, 2004, en, http://hbswk.hbs.edu/archive/4290.html; The Decline of Soft Power, Foreign Affairs, U.S.A., May-June, 2004.
(9) El General de Ejército, Raúl Castro Ruz, Presidente del Consejo de Estados y Ministros, Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, expresó en Santiago de Cuba, el primero de enero de 2014: “En nuestro caso, como sucede en varias regiones del mundo, se perciben intentos de introducir sutilmente plataformas de pensamiento neoliberal y de restauración del capitalismo neocolonial, enfiladas contra las esencias mismas de la Revolución Socialista a partir de una manipulación premeditada de la historia y de la situación actual de crisis general del sistema capitalista, en menoscabo de los valores, la identidad y la cultura nacionales, favoreciendo el individualismo, el egoísmo y el interés mercantilista por encima de la moral”. Raúl Castro Ruz No cederemos ante agresiones, chantajes y amenazas, Cubadebate (digital), 1 de enero de 2014.
(10) “El poder popular que se construye en aras de la superación del capitalismo no es un “contrapoder” ni un “antipoder”; es otro tipo de poder, sobre bases diferentes a las del capital. (…) un proceso integral de creación-construcción de la sociedad superadora de la alienación del capital y su consumismo  Todo se va transformando inter-articuladamente marcado por la actividad consciente de los sujetos protagonistas, quienes -en su caminar y construir‑ van (auto) constituyéndose en actor colectivo protagonista del cambio. Es un proceso autogestado por los sujetos y, en ese sentido, es- a la vez‑ formador de nuevos hombres y nuevas mujeres, creadores y constructores protagónicos de la utopía anhelada. De ahí el lugar central y permanente que -en este proceso‑ ocupa la batalla cultural por la construcción de una hegemonía de liberación.” Isabel Rauber Hegemonía, poder popular y sentido común. Subjetividades e imaginarios interculturales para un nuevo  mundo. El debate cultural alter-hegemónico de nuestro tiempo, “Diálogos Culturales de Invierno”, San Salvador, El Salvador, 21 de Julio de 2015.
(11) Orlando Cruz Capote ¿Existen “deudas” con la Modernidad y el liberalismo burgués en Cuba socialista contemporánea? Algunas ideas para un debate, Nodo50.org/cubasigloXXI, No. CXVII, agosto de 2013, (Versión ampliada), y en Revista Cubana de Filosofía. Edición digital, No. 24, Julio-Enero 2014. ISSN. 1817-0137; Clara G. Meyra Segura Los desafíos culturales en la realidad actual de Cuba, Entrevista con Juan Valdés Paz, Las estrategias van produciendo una sociedad distinta a la que teníamos, Rosa Luxemburg Stiftung, Extractado por La Haine (digital), 2 de noviembre de 2015.
(12) El escritor cubano Luis Toledo Sande expresó que “(…) sería imperdonable cruzarse de brazos y de pensamiento, y dejarles libre el camino a “ingenuos” y a neoliberales proanexionistas, cuyas ideas, o carencia de ellas, sirve objetivamente a las pretensiones imperiales, o a la banalización que les allana a estas el camino. Si el peligro estuviera solamente representado en la estulticia, la chabacanería y la superficialidad, aliadas naturales de la improfesionalidad y las actitudes irresponsables, ya sería grave. Pero tampoco se debe descartar la participación de interesados conscientes. Y no olvidemos que la desidia acaba siendo tan nociva como la complicidad voluntaria, y hasta más peligrosa tal vez”. Luis Toledo Sande Derechos de la cultura cubana, Cubadebate, La Habana, 20 octubre 2015.
(13) El compañero Ricardo Alarcón de Quesada, lo expresó de la forma siguiente: “(…) La dictadura mediática es, probablemente, en la actualidad el instrumento más eficaz en la política hegemónica del imperialismo. Domina ampliamente la información a escala planetaria, determina lo que la gente puede saber y bloquea con mano de acero lo que quiere  encubrir”. Ricardo Alarcón de Quesada Palabras pronunciadas por el Día Mundial de la Libertad de Prensa, La Habana, 3 de mayo 2011; http://teveo.icrt.cu/trrf6f/.
(14) Orlando Cruz Capote La historia en el debate contemporáneo, Memorias Evento científico: El marxismo y la crisis del pensamiento neoliberal (2000), Editorial Félix Varela, La Habana, 2003, pp. 184-191; René González Barrios El desmontaje de la historia y cómo enfrentarlo, La pupila insomne (digital),  15 de octubre de 2015.
(15) Editorial, Cuba-EE. UU: Normalización plausible y deseable’, ‘La Jornada’ (digital), 8 de octubre de 2015.
(16) El Informe de Cuba sobre la Resolución 69/5: “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiera por los Estados Unidos de América contra Cuba”,  www.cubavsbloqueo.cu/.../INFORME%20BLOQUEO%202015%20Esp.pdf.
(17) No obstante, el embajador cubano ante la ONU, Rodolfo Valdés Rodríguez, destacó el 27 de octubre, en una entrevista vespertina para el programa la ‘Mesa Redonda’, que la diplomacia tuvo que realizar un arduo trabajo para persuadir a algunos gobiernos del porqué de esa posición contra el bloqueo, debido a las interpretaciones vagas y confusas existentes. Granma, Contundente rechazo al bloqueo en la ONU, Granma, La Habana, 28 de octubre de 2015, p. 1.
 (18) El representante de EE.UU. en la ONU, Ronald Godard, declaró sobre el voto negativo que “(…) Lamentamos que el Gobierno de Cuba haya seguido adelante con su resolución anual. El texto se queda corto al reflejar los significativos pasos que se han dado, y el compromiso liderado por el presidente Obama”, a lo que el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, refutó en entrevista de prensa que “(…) No debemos confundir la realidad con los deseos ni las expresiones de buena voluntad. En asuntos como estos, solo puede juzgarse por los hechos. Y los hechos demuestran, con toda claridad, que el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto contra Cuba está en plena y completa aplicación.” Agencia de Prensa EFE, 27 de octubre de 2015.
(19) El presidente estadounidense tiene prerrogativas para autorizar el comercio bilateral entre ambos países; el uso del dólar en sus transacciones internacionales y permitir que adquiera en el mercado mundial productos con más del 10 % de componentes estadounidenses; ampliar dentro de las clasificaciones existentes los viajes de ciudadanos norteamericanos a Cuba; legalizar la importación de productos fabricados en todo el mundo a partir de materias primas cubanas, así como consentir la venta a crédito de productos no alimenticios a la Isla. Salim Lamrani Las contradicciones de Barack Obama hacia Cuba, Almayadeen (digital), Líbano, 24 de octubre de 2015.
(20) Unos días después otro banco francés, el Crédit Agricole, era multado con más de medio millón de dólares por realizar transacciones financieras con instituciones cubanas. 
(21) Darío L. Machado Rodríguez Cultura política en Cuba. Una aproximación sociológica, Casa Editora Abril, La Habana, 2009; Yelina Gómez Martínez Informar no equivale a comunicar. Cinco valores incinerados durante ese trastorno, Alianet, 20 de octubre de 2015, http://www.alainet.org/es/articulo/173122.
(22) Ver artículos y debates en La transición socialista cubana: actualidad, desafíos y perspectivas Instituto de Filosofía, Sello editorial filosofi@.cu, La Habana, 2013; Orlando Cruz Capote El complejo mundo capitalista que rodea a Cuba socialista,  http://cubacoraje.blogspot.com/, y otras web de izquierda, septiembre-noviembre 2011.
(23) Los medios de comunicación masivos, los mediáticos, hoy con emisiones rápidas e instantáneas, que debían erigirse en una poderosa herramienta que permitiera mantenernos en continua interrelación cultural con los distintos procesos-sucesos sociales, políticos y económicos, tanto a escala nacional como regional e internacional, no están cumpliendo cabalmente su función educativa-cognoscitiva, analítica-reflexiva, demostrativa y crítica de verdades aproximadas y de diálogos interculturales constructivos. Al contrario están tratando, de manera abierta y encubierta, de homogeneizar y uniformar y, paradójicamente, fragmentar y atomizar a las sociedades con sus informaciones tendenciosas y manipuladoras, construyendo las imágenes, noticias y comentarios con sensacionalismos de variado tipo, relatos banales, reportajes incendiarios, violencias exageradas, mentiras infundadas, coberturas y opiniones parcializadas, censuras de verdades incómodas, terrorismos mediáticos y de Estado contra agrupaciones, naciones y sistemas -regímenes es el término peyorativo más utilizado- ideopolíticamente adversos al capitalismo dominante, fobias paralizantes introducidas con oscuros propósitos políticos y exacerbación de ánimos contraproducentes a una lógica racional y emancipadora humanista. Orlando Cruz Capote y Lavinia Esther Pérez García Aprender para aprehender y comprender críticamente el mundo actual, Revista Cubana de Filosofía, Instituto de Filosofía. Edición Digital, No. 18. Mayo-Septiembre 2010. ISSN: 1817-0137. 
(24) Los grupos de terroristas ‘islámicos’ surgieron y fueron creados como consecuencia de la agresión estadounidense y la OTAN contra Irak, Afganistán y Libia -ahora en Siria-, y contaron desde el inicio con el irrestricto apoyo logístico por los gobernantes estadounidenses, su aliado Israel y otros países del Golfo Pérsico, con vistas a la recomposición del mapa del Levante y más allá de esas fronteras.
(25) Roger Landa La historicidad del “ciclo progresista” actual. Sus nudos problemáticos, III parte, en tres partes, Alianet (digital), septiembre -octubre  de 2015; Aran Aharonian Movimientos sociales: un ciclo que no se detiene, Miradas al Sur (digital), Argentina, 18 de octubre de 2015; Raul Zibechi Se acelera el fin del ciclo progresista sudamericano, La Jornada (digital), 30 de octubre de 2015; Álvaro García Linera Cinco pasos para contrarrestar la vulnerabilidad de los procesos progresistas, Contrainsurgencia, Rebelión (digital), 3 de noviembre de 2015; Katu Arkonada ¿Fin del ciclo progresista o reflujo del cambio de época en América Latina? 7 tesis para el debate, Alianet, 8 de noviembre de 2015, entre otros. 
(26) Falta la profundización crítica acerca del pensar-accionar estadounidense en el seno de las organizaciones políticas, de masas y sociales cubanas, porque se desconoce por la mayoría del pueblo las dobles intenciones del ‘espectáculo’ de exponer viejos autos, made in USA, al fondo del acto de apertura de la embajada (18/08/2015), en el malecón habanero, que constituyó un montaje propagandístico subliminal; y que, el Secretario de Estado, John Kerry, contactó ese día, en La Habana, en la residencia del jefe de la Oficina de Intereses, con la gran mayoría de representantes de la contrarrevolución interna (algunos no asistieron mostrando su desafío y presión ante EE.UU.), en la cual los mercenarios mostraron satisfacción por el intercambio sostenido.
(27) Asimismo, no escapan de los radares políticos de las guerras culturales contemporáneas la existencia y aprovechamiento de las mediocridades humanas, los individualismos, las ambiciones, la codicia, los egoísmos, los fatuos protagonismos y egocentrías, las vanidades, el afán de lucro, las ansias de poseer riquezas desmedidas y el deseo de ostentarlas, los privilegios “obtenidos” muy por encima de lo que realmente se obtiene a través del trabajo y con una diferencia abismal con respecto a lo que tienen los demás miembros de la sociedad, los beneficios malhabidos, la pérdida del colectivismo y la solidaridad. John T. Bennet El Pentágono declara que Internet es un dominio de guerra, en The Hill, Washington, U.S.A., 2011, http://thehill.com/blogs/hillicon-valley/technology/171531-pentagon-declares-the-internet-a-domain-of-war; Iroel Sánchez (Ciberespacio) Miedo en el Pentágono: una fórmula peligrosa, La Pupila Insomne, La Habana, 19 de julio de 2011; Deisy Francis Medidor EE.UU: Ciberguerra, piratería y otras especies, publicado por M. H. Lagarde para Cambios en Cuba, 23 de julio de 2011.
(28) Solo destacaremos, además, las visitas del Presidente del Consejo de Estado y Ministros, Raúl Castro Ruz, a la Cumbre de las Américas en Panamá, también a la Cumbre de las Naciones Unidas dedicada a la aprobación de la Agenda de Desarrollo posterior al 2015, al Debate General del 70 Período de Sesiones de la Asamblea General la ONU y la Reunión de Líderes Mundiales sobre Equidad de Género y Empoderamiento de la Mujer, así como las que efectuó a Argelia, Rusia, Italia, Vaticano y México; la del Primer Vicepresidente del Consejo de Estado y Ministros, Miguel Díaz-Canel, a Bruselas, donde dialogó con la alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini. La llegada a Cuba de los presidentes de Panamá, Argentina, Colombia y Serbia, el primer ministro de Italia Matteo Renzi; los cancilleres de Japón, México y los Emiratos Árabes Unidos, etc. Más los múltiples encuentros y visitas de trabajo con las secretarías del gobierno, senadores, representantes y gobernadores estadounidenses, y otros empresarios de ese país.
(29) El diario Granma publicó, recientemente, los primeros ocho usuarios de la ‘Zona Especial Mariel’, con cinco empresas de capital 100 % foráneo, dos cubanas y una mixta, destacándose las corporaciones de México, España, Bélgica, Brasil, Singapur y Estados Unidos. No se mencionó, como en otras ocasiones, a compañías chinas y rusas. Presentan a los primeros ocho usuarios de la Zona Especial Mariel, Granma, La Habana, viernes, 6 de noviembre de 2015, p. 2.
(30) La tasa de formación bruta de capital en Cuba bajó de 10.9 a 7.6 % en los últimos cinco años, obligando a la liquidación de la deuda externa vencida en un 27 % de su valor total, según estimados internacionales, lo que hizo inaplazable su pago, iniciándose un proceso de saneamiento de las finanzas internas y externas. La refinanciación de la deuda externa por algunos países e instituciones bancarias es positivo, aunque su reciclaje futuro es un escenario real, ante la necesidad de créditos, preferiblemente con bajos intereses, e inversiones de capital, en instantes en que la economía nacional está afectada por los ya mencionados bajos precios de sus materias primas y la difícil ubicación de los avanzados productos médicos, farmacéuticos y de la biogenética en el mercado internacional, dado el predominio de las poderosas transnacionales capitalistas. José Luis Rodríguez Valoraciones externas sobre la inversión extranjera en Cuba, Cubadebate, tomado originalmente de Cuba contemporánea (digital), 5 de noviembre de 2015.
(31) Estas limitaciones para la capacidad de absorción de la inversión extranjera en Cuba, fueron enunciados por Fulton Amstrong, economista de la American University, coincidiendo, en parte, con las apreciaciones de la CEPAL. Idem.
(32) Jesús Arboleya Una aproximación a las nuevas medidas tomadas por Obama, Progreso Semanal (digital), EE.UU., 20 de septiembre de 2015.
(33) Luis Toledo Sande Porque si está la bandera…, Cubadebate, 16 de octubre de 2015.
(34) Acerca de diversos criterios sobre lo que distingue y define al dirigente político socialista; los mecanismos que aseguran la comunicación entre dirigentes-dirigidos; el peso que da el dirigente a la construcción del consenso y el significado de construir el mismo; entre otras problemáticas, puede leerse Hacer política socialista: un simposio, revista Temas, No. 78, abril-junio 2014, pp. 4-18. Cuba. ¿Actualización del modelo o reforma del Estado?, en Cuba Posible, (digital), 1 de junio de 2015.
(35) Gilberto Valdés Gutiérrez Algunos referentes para soñar y pensar a Cuba, @RevistaTemas, 25-04-2013, http://www.temas.cult.cu/catalejo/economia/Gilberto_Valdes.pdf.
(36) Pablo González Casanova Las nuevas ciencias y las humanidades, De la Academia a la Política, Anthropos Editorial, México, 2004.

 *El Dr. Capote es Investigador Auxiliar, Instituto de Filosofía, CITMA, Cuba.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Homilía del Papa Francisco en Holguín: “Estén siempre atentos”


 
El Papa Francisco recorre las calles de Holguín antes de su misa en la Plaza de la Revolución "Calixto García", de Holguín. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

El Papa Francisco recorre las calles de Holguín antes de su misa en la Plaza de la Revolución “Calixto García”, de Holguín. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Celebramos la fiesta del apóstol y evangelista san Mateo. Celebramos la historia de una conversión. Él mismo, en su evangelio, nos cuenta cómo fue el encuentro que marcó su vida, él nos introduce en un «juego de miradas» que es capaz de transformar la historia.

Un día, como otro cualquiera, mientras estaba sentado a la mesa de la recaudación de los impuestos, Jesús pasaba y lo vio, se acercó y le dijo: «“Sígueme”. Y él, levantándose, lo siguió».

Jesús lo miró. Qué fuerza de amor tuvo la mirada de Jesús para movilizar a Mateo como lo hizo; qué fuerza han de haber tenido esos ojos para levantarlo. Sabemos que Mateo era un publicano, es decir, recaudaba impuestos de los judíos para dárselo a los romanos. Los publicanos eran mal vistos e incluso considerados pecadores, por lo que vivían apartados y despreciados por los demás. Con ellos no se podía comer, ni hablar, ni orar. Eran traidores para el pueblo: le sacaban a su gente para dárselo a otros. Los publicanos pertenecían a esta categoría social.

En cambio, Jesús se detuvo, no pasó de largo precipitadamente, lo miró sin prisa, con paz. Lo miró con ojos de misericordia; lo miró como nadie lo había mirado antes. Y esta mirada abrió su corazón, lo hizo libre, lo sanó, le dio una esperanza, una nueva vida como a Zaqueo, a Bartimeo, a María Magdalena, a Pedro y también a cada uno de nosotros. Aunque no nos atrevamos a levantar los ojos al Señor, Él nos mira primero. Es nuestra historia personal; al igual que muchos otros, cada uno de nosotros puede decir: yo también soy un pecador en el que Jesús puso su mirada. Invito a que en sus casas, o en la iglesia, hagan un momento de silencio para recordar con gratitud y alegría aquellas circunstancias, aquel momento en que la mirada misericordiosa de Dios se posó en nuestra vida.

Su amor nos precede, su mirada se adelanta a nuestra necesidad. Él sabe ver más allá de las apariencias, más allá del pecado, del fracaso o de la indignidad. Sabe ver más allá de la categoría social a la que podemos pertenecer. Él ve más allá esa dignidad de hijo, tal vez ensuciada por el pecado, pero siempre presente en el fondo de nuestra alma. Él ha venido precisamente a buscar a todos aquellos que se sienten indignos de Dios, indignos de los demás. Dejémonos mirar por Jesús, dejemos que su mirada recorra nuestras calles, dejemos que su mirada nos devuelva la alegría, la esperanza.

Después de mirarlo con misericordia, el Señor le dijo a Mateo: «Sígueme». Y él se levantó y lo siguió. Después de la mirada, la palabra de Jesús. Tras el amor, la misión. Mateo ya no es el mismo; interiormente ha cambiado. El encuentro con Jesús, con su amor misericordioso, lo ha transformado. Y atrás queda el banco de los impuestos, el dinero, su exclusión. Antes él esperaba sentado para recaudar, para sacarle a otros, ahora con Jesús tiene que levantarse para dar, para entregar, para entregarse a los demás. Jesús lo miró y Mateo encontró la alegría en el servicio. Para Mateo, y para todo el que sintió la mirada de Jesús, sus conciudadanos no son aquellos a los que «se vive», se usa y se abusa. La mirada de Jesús genera una actividad misionera, de servicio, de entrega. Su amor cura nuestras miopías y nos estimula a mirar más allá, a no quedarnos en las apariencias o en lo políticamente correcto.

Jesús va delante, nos precede, abre el camino y nos invita a seguirlo. Nos invita a ir lentamente superando nuestros preconceptos, nuestras resistencias al cambio de los demás e incluso de nosotros mismos. Nos desafía día a día con la pregunta: ¿Crees? ¿Crees que es posible que un recaudador se transforme en servidor? ¿Crees que es posible que un traidor se vuelva un amigo? ¿Crees que es posible que el hijo de un carpintero sea el Hijo de Dios? Su mirada transforma nuestras miradas, su corazón transforma nuestro corazón. Dios es Padre que busca la salvación de todos sus hijos.

Dejémonos mirar por el Señor en la oración, en la Eucaristía, en la Confesión, en nuestros hermanos, especialmente en los que se sienten dejados, más solos. Y aprendamos a mirar como Él nos mira. Compartamos su ternura y su misericordia con los enfermos, los presos, los ancianos o las familias en dificultad. Una y otra vez somos llamados a aprender de Jesús que mira siempre lo más auténtico que vive en cada persona, que es precisamente la imagen de su Padre.

Sé con qué esfuerzo y sacrificio la Iglesia en Cuba trabaja para llevar a todos, aun en los sitios más apartados, la palabra y la presencia de Cristo. Una mención especial merecen las llamadas «casas de misión» que, ante la escasez de templos y de sacerdotes, permiten a tantas personas poder tener un espacio de oración, de escucha de la Palabra, de catequesis y vida de comunidad. Son pequeños signos de la presencia de Dios en nuestros barrios y una ayuda cotidiana para hacer vivas las palabras del apóstol Pablo: «Les ruego que anden como pide la vocación a la que han sido convocados. Sean siempre humildes y amables, sean comprensivos, sobrellevándose mutuamente con amor; esfuércense en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz» (Ef 4,2).

Deseo dirigir ahora la mirada a la Virgen María, Virgen de la Caridad del Cobre, a quien Cuba acogió en sus brazos y le abrió sus puertas para siempre, y le pido que mantenga sobre todos y cada uno de los hijos de esta noble nación su mirada maternal y que esos «sus ojos misericordiosos» estén siempre atentos a cada uno de ustedes, sus hogares, familias, a las personas que puedan estar sintiendo que para ellos no hay lugar. Que ella nos guarde a todos como cuidó a Jesús en su amor.
Fuente Cubadebate

sábado, 21 de febrero de 2015

Cuba - EEUU ¿Y ahora qué?

Por Darío Machado Rodríguez [1]

El cambio de la política norteamericana hacia Cuba
El fin del pasado año fue escenario de importantes acontecimientos para Cuba: el regreso a la Patria de los tres héroes injusta y absurdamente condenados y todavía encarcelados en los EEUU, fue motivo de una inmensa alegría en el pueblo cubano y de sano orgullo por la dignidad a toda prueba mantenida por los 5 y por la victoria de traerlos a casa. Casi simultáneamente, el anuncio del inicio de conversaciones para restablecer relaciones diplomáticas entre Cuba y EEUU sorprendió a muchos, aun cuando se sospechaba que había algo en el ambiente. Es a este último asunto al que me referiré a continuación.
¿Por qué ahora?
Los procesos sociales siempre se producen en medio de un conjunto de factores causales que no pueden ser determinados en su totalidad. Es dable, sin embargo, describir algunos de los más importantes y visibles para quien se propone interpretarlos como ocurre con el hecho político de diciembre del pasado año, al reconocerse por parte del gobierno de Barack Obama el fracaso de la política norteamericana de promover el aislamiento de Cuba y bloquearla económicamente para rendirla por agotamiento.
Para explorar los factores causales que interactuaron de conjunto para producir tal posicionamiento cabe partir de una pregunta elemental ¿Por qué ahora? Repasemos algunas de las condicionantes:
-          En primer lugar y factor determinante en última instancia del cambio de la política de la administración norteamericana hacia Cuba, hay que mencionar el predominio en la sociedad cubana de los principios de soberanía e independencia nacional defendidos y cultivados por la revolución socialista, que ha sido y es fundamento de la prolongada resistencia del pueblo cubano ante las continuadas agresiones militares, terroristas, económicas, políticas, diplomáticas y mediáticas que por más de medio siglo han protagonizado más de 10 administraciones norteamericanas, incluyendo su reforzamiento al desaparecer el bloque socialista de Europa del Este y la URSS.
Este es el factor principal, pues sin esa resistencia, en algún momento de esta larga historia los EEUU habrían logrado el propósito de doblegar la voluntad nacional de los cubanos. Es por ello que lo coloco en primerísimo lugar.
-          La política exterior de principios del gobierno revolucionario cubano de no ceder ante agresiones, chantajes ni amenazas. La serenidad con la que el liderazgo histórico de la revolución ha gestionado cada momento de crisis en todo este período con plena observancia de estos principios, mostrando siempre la disposición al diálogo basado en el respeto y el reconocimiento mutuo de las diferencias.
-          La sostenida solidaridad de los pueblos del mundo con la justa causa de Cuba, que se ha expresado de las más disímiles formas.
-          Las continuas aprobaciones en la Asamblea General de la Organización de las Nacionales Unidas, con un creciente número de votos a favor, de las resoluciones presentadas por Cuba sobre la necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero de los EEUU. Estas votaciones terminaron colocando en contra de los EEUU a sus más cercanos aliados como los países de la Unión Europea y Japón y llevaron a la administración norteamericana al ridículo de votar en contra en solitario, apenas con el apoyo de su incondicional Israel.
-          El casi total aislamiento internacional de los EEUU en su política contra Cuba expresado igualmente en el fracaso de la política de bloquear la participación de Cuba en la Cumbre de las Américas.
-          La creciente presencia de potencias como China y Rusia en los mercados y en la política de la región latinoamericana y caribeña.
-          El cambio en la correlación de fuerzas en la región latinoamericana y caribeña, con el surgimiento de gobiernos populares y progresistas en muchos de los más importantes países del subcontinente, la oposición a las fórmulas neoliberales, el fracaso del ALCA, el quiebre de la OEA, la emergencia de formas de colaboración e integración regionales independientes del norte del continente como la CELAC y subregionales como UNASUR y el ALBA.
-          La creciente presión internacional exigiendo la liberación de los agentes de la seguridad del Estado cubana, injustamente condenados y sometidos a condenas de prisión absurdas.
-          El absurdo -cada vez más evidente ante el mundo- de incluir a Cuba entre los países que los EEUU considera promotores del terrorismo, cuando no hay absolutamente ningún elemento que lo justifique y cuando Cuba ha sido y es promotora de la paz como lo demuestra su papel protagónico en la iniciativa aprobada por la CELAC para declarar a la América Latina y el Caribe zona de paz, cuando ha dado muestras fehacientes de su vocación de cooperación entre las naciones, cuando acompaña activamente los esfuerzos del gobierno colombiano y las FARC-EP por alcanzar la paz.
-          El reforzamiento de la multipolaridad en el mundo, en especial la Alianza estratégica de Rusia y China, la creciente integración del grupo BRICS, que se contraponen a los esfuerzos del gobierno norteamericano de volver a las prácticas de la Guerra fría intentando aislar y demonizar a Rusia.
-          El peligroso y fatigoso comprometimiento del Estado norteamericano en numerosos conflictos militares en el mundo, en particular en Irak y Afganistán. El conflicto ucraniano, las dificultades del gobierno estadounidense para manipular a Europa en esta confrontación, las tensiones entre Japón y China y otros focos de tirantez militar y política, que obliga a los EEUU a procurarse una zona de menos tensión en su entorno más cercano, el hemisferio occidental.
Es conocido el dicho que en los EEUU las guerras las comienzan los republicanos y las terminan los demócratas o también que nada hay más parecido a un demócrata que un republicano. Esas aseveraciones se convirtieron en lugares comunes y parte del mundo simbólico norteamericano y mundial por una realidad: las diferencias de unos y otros en su accionar político en la sociedad norteamericana no llegan, ni pueden llegar, a cuestionar los poderes fácticos que si bien no determinan las formas y plazos en los que se toman las decisiones, sí las tendencias y líneas principales de los comportamientos políticos. Es cierto que los EEUU no son una sociedad monolítica y hay diferencias, muchas veces notables en el acontecer político del país, pero de últimas el bipartidismo norteamericano actúa como las cabezas de un mismo dragón.
Ahora bien, luego de estas condicionantes internacionales cabe analizar entonces otros elementos de orden interno en los EEUU:
-          La propia absurdidad que significa la política del bloqueo que luego de largas décadas de aplicación ha llevado a los políticos más coherentes de los EEUU a cuestionarla, aunque ha sido Barack Obama quien lo ha hecho desde el ejercicio de la presidencia.
-          La pérdida de prestigio de la administración Obama, expresada en particular en las elecciones de medio término que reintegraron a los republicanos la mayoría en la cámara y en el senado de la nación y, por consiguiente, la necesidad política de dar un golpe de efecto que demostrara liderazgo e independencia de acción frente a sus opositores.
-          La necesidad de los EEUU de acelerar la recuperación económica y la presión de los agentes económicos y comerciales norteamericanos para normalizar las relaciones con Cuba y presentar competencia ante otros capitales interesados en comerciar con la isla o que ya lo hacen. Esta presión se manifiesta en la posición de gobernadores, senadores, representantes, cámaras de comercio y empresarios independientemente de su filiación política.
-          Una inclinación a normalizar las relaciones con Cuba de la mayoría de la población norteamericana, especialmente de los latinos y de los residentes en Miami y La Florida, incluidos los emigrados, que han tenido durante décadas la presencia combativa de los patriotas cubanos que viven allí. De hecho, las sucesivas administraciones estadounidenses con su política de aislamiento de Cuba han conculcado también el derecho del pueblo norteamericano a desarrollar relaciones normales con sus vecinos en Cuba, pueblo con el que intercambió en el pasado positivas experiencias culturales.
-          La presión internacional por la liberación de los 5 héroes cubanos injusta y brutalmente condenados, en un fallo escandaloso y amañado que llenó de ignominia el sistema jurídico norteamericano, denunciado por todo el mundo y reclamada por la ONU su revisión por ser un proceso espurio, denuncias que habían comenzado a ser algo más conocidas por el público norteamericano rebasando los límites de los comités de solidaridad con Cuba y por la liberación de los agentes cubanos.
-          La presión de numerosos sectores de la sociedad norteamericana hacia el gobierno de Barack Obama procurando que gestionase ante el gobierno de Cuba la excarcelación del sub-contratista Alan Gross.
En la recta final de su segundo y último mandato, el presidente norteamericano cargaba con el fracaso de una política fallida de más de medio siglo y se vio ante ese cúmulo de factores internos y externos y ante la necesidad de buscar una urgente solución a la situación que se prefiguraba de cara a la próxima Cumbre de las Américas en Panamá que sería un fracaso rotundo por el creciente número de países que no acudirían de no estar presente Cuba.
Necesitado el Estado norteamericano de un replanteo de su política hacia América Latina y el Caribe que le permita nuevas acciones para recuperar presencia en la región y ante la urgencia planteada por numerosos países del área encabezados por Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, que dejaron claro que si Cuba no participaba tampoco lo harían ellos, la administración de los EEUU quedó en un verdadero aprieto: si no asistían o enviaban un funcionario de menor rango estarían expresando desprecio por Latinoamérica y el Caribe y menguando la importancia de su propia iniciativa y de asistir estarían de hecho reconociendo a Cuba.
Vistos estos factores externos e internos que condicionaron la decisión de Barack Obama, hay que tener en cuenta que aún con las condicionantes que significan los factores arriba señalados, sin la voluntad de ambos gobiernos de iniciar un acercamiento que se mantuvo con singular discreción durante meses, habría sido imposible el anuncio simultáneo del 17 de diciembre, día de San Lázaro y cumpleaños del papa Francisco, quien hizo también su aporte en este primer entendimiento, junto con el gobierno canadiense.
Más allá del riguroso secreto con el que se mantuvo el intercambio, en los últimos meses de 2014 se había hecho patente que algo se estaba moviendo en la política de los EEUU hacia Cuba por las evidencias que aparecieron en influyentes diarios norteamericanos, en particular los sucesivos editoriales del The New York Times.
No hace falta demostrar que el presidente norteamericano no se ha convertido en socialista, revolucionario o progresista, tampoco aportar pruebas de que su administración, como las que le precedieron, ha sido funcional a los intereses de los poderes fácticos dominantes en el escenario norteamericano, pero sí tener bien claro que lo que está ocurriendo obedece nítidamente a un cambio de política considerado ahora conveniente por ese mismo poder. Pensar de otro modo sería ingenuo.
Al justificar el golpe de timón en la política de los EEUU hacia Cuba, Obama descifró los enfoques estratégicos aclarando que el cambio permitiría una mayor influencia para inclinar la balanza a favor de los intereses geopolíticos de los Estados Unidos, proceso que esperan mediar con la restauración del capitalismo en Cuba. De igual manera, esgrimió los argumentos que permitirían a otros políticos norteamericanos, en particular los representantes y los senadores, apoyar su política, e intentó consolar con algunos reconocimientos a la emigración cubana opuesta al sistema político de Cuba, cuya ultraderecha extremista queda con esto prácticamente fuera de juego y sumida en el mayor desprestigio histórico.
Luego de reconocer que la esencia de la anterior política fue el aislamiento de Cuba, y de salvaguardar la honrilla diciendo que esa política “se originó con la mejor intención” añadió que “ha tenido muy poco efecto más allá de otorgarle al gobierno cubano la lógica para aplicar restricciones sobre su gente. Hoy, Cuba todavía está bajo el gobierno de los Castro y el partido comunista que tomó el poder hace medio siglo.”
Y a continuación dijo: “Yo creo en el libre flujo de información.  Desafortunadamente, nuestras sanciones sobre Cuba han negado a los cubanos el acceso a tecnología que ha empoderado a individuos de todo el mundo. Por lo tanto, he autorizado el aumento de las conexiones de telecomunicaciones entre Estados Unidos y Cuba. Las empresas podrán vender los productos que les darán a los cubanos la habilidad para comunicarse con Estados Unidos y otros países.”
“Pero no dudo sobre las barreras continuas para la libertad que permanecen para los cubanos ordinarios. Los Estados Unidos creen que ningún cubano debe enfrentar acosos, arrestos o golpizas simplemente porque ejerce un derecho universal de expresar su pensamiento, y continuaremos apoyando a la sociedad civil en ese asunto. Si bien Cuba ha hecho reformas para abrir su economía de manera gradual, continuamos creyendo que los trabajadores cubanos deben ser libres para formar uniones, de la misma manera que sus ciudadanos deben ser libres para participar en el proceso político.
Además, dada la historia de Cuba, espero que continuará aplicando políticas extranjeras que a veces estarán en fuerte desacuerdo con los intereses de los Estados Unidos. No espero que los cambios que estoy anunciando hoy brinden una transformación de la sociedad cubana de la noche a la mañana. Pero estoy convencido que a través de una política de participación, podemos defender nuestros valores de forma más efectiva y ayudar a los cubanos a que se ayuden a sí mismos a medida que entran en el siglo XXI.”
“Finalmente, nuestro cambio de política con Cuba llega en un momento de liderazgo renovado en el continente americano. En abril pasado, hicimos una preparación para que Cuba se uniera a otras naciones del hemisferio en la Cumbre de las Américas. Pero insistiremos para que la sociedad civil se una a nosotros, y que de esa forma los ciudadanos y no solo los líderes, formen nuestro futuro. Y hago un llamado a que los demás líderes le brinden un significado a este compromiso con la democracia y los derechos humanos en el corazón de la Carta Interamericana. Permítanos dejar atrás el legado de la colonización y comunismo, la tiranía de los carteles de droga, dictadores y farsas electorales. Es posible tener un futuro de mayor paz, seguridad y desarrollo democrático si trabajamos juntos, no para mantener el poder, no para asegurar el interés personal, sino para promover los sueños de nuestros ciudadanos [2].”
En las semanas que siguieron al anuncio de Obama ha habido muchos enfoques de lo que dijo, y ciertamente su discurso merece un análisis de su intencionalidad ideológica más a fondo. No obstante, queda claro que se trata del conocido “abrazo del oso”. Está avisado lo que viene de manera que la ignorancia y la ingenuidad son inaceptables.
Los poderes fácticos a los que hice alusión arriba son los que regulan en última instancia los comportamientos políticos en los EEUU y ponen a su servicio las potencialidades económicas, políticas, diplomáticas, militares, mediáticas y científicas.
Un reciente artículo publicado en “The Guardian” el 12 de junio del pasado año por el Dr.  Nafeez Ahmed, especialista en seguridad internacional, reveló que el Pentágono ha destinado millones de dólares al financiamiento de un programa que desarrolla con la supervisión de varias agencias militares destinado a estudiar “…la dinámica (riesgos y momentos decisivos) de los desórdenes civiles a gran escala a través del mundo. [3].” , objetivo del cual no puede ser excluida la sociedad cubana.
Por su interés considero oportuno citar ampliamente parte del artículo del analista:
“Iniciada en 2008 -año del comienzo de la crisis bancaria mundial-, la Minerva  Research Initiative del Departamento de Defensa apunta a "fortalecer la comprensión en el Departamento de Defensa de las fuerzas sociales, culturales, tendencias del comportamiento y fuerzas políticas vigentes en las regiones del mundo de importancia estratégica para Estados Unidos".
Entre los proyectos aprobados para el periodo 2014-2017 hay un estudio de la universidad de Cornell dirigido por el servicio de investigación científica de la US Air Force destinado a desarrollar un modelo empírico de "dinámica de la movilización y la propagación de un movimiento social". Se trata de determinar la "masa crítica (nivel decisivo)" del contagio social mediante el estudio de las "huellas numéricas" en el caso de "la revolución egipcia de 2011, las elecciones rusas [legislativas] de 2011, la crisis de aprovisionamiento en combustible en Níger en 2012 y el movimiento de protesta  del parque Gezi en Turquía en 2013".
Los mensajes y conversaciones a través de Twitter eran analizados para "identificar quiénes son los individuos movilizados en un "contagio" social y en qué momento se movilizaron".
Otro proyecto aprobado este año en la Universidad de Washington "apunta a descubrir en qué condiciones nacen los movimientos políticos que buscan un cambio político y económico a gran escala". Ese proyecto, bajo la dirección del servicio de investigación de las fuerzas terrestres de Estados Unidos, se concentra en "los movimientos de gran envergadura que impliquen más de 1 000 participantes comprometidos en una acción duradera" y cubriría en total 58 países.
El año pasado, la Minerva Research Initiative del Departamento de Defensa financió un proyecto cuyo título era "¿Quién no se convierte en terrorista y por qué?". A pesar de ese nombre, el proyecto mete en la misma cesta a los militantes pacíficos y a los "partidarios de la violencia política" que sólo se diferencian de los terroristas en que no se implican personalmente en el "militantismo armado". El proyecto apuntaba explícitamente a estudiar a los militantes no violentos:
"En todo contexto es posible encontrar cierta cantidad de individuos que presentan las mismas condiciones familiares, culturales y/o socioeconómicas que los que se deciden a implicarse en el terrorismo y que, aunque no lleguen a la acción armada, sienten simpatía por los objetivos de los grupos armados. Los estudios sobre el terrorismo no habían tenido en cuenta hasta hace poco el estudio de ese tipo de personas. Este proyecto no tiene que ver con los terroristas sino con los simpatizantes de la violencia política. [4]."”
El Dr. Nafeez Ahmed revela en su artículo que al indagar sobre las finalidades del programa recibió como respuesta un servicio de prensa del Departamento de Estado que calificó de “insípida” y que a continuación reproducimos:
“El Departamento de Defensa toma en serio su papel en la seguridad de Estados Unidos, de sus ciudadanos y de sus aliados y  socios. Aunque no todos los desafíos en materia de seguridad den lugar a conflictos, aunque no todos los conflictos implican al ejército estadounidense, Minerva contribuye al financiamiento de la investigación fundamental en  Ciencias Sociales y esa contribución mejora la comprensión que el Departamento de Defensa tiene sobre las causas de la inestabilidad y de la inseguridad en el mundo. Gracias a esta mejor comprensión de los conflictos y  de sus fuentes, el Departamento de Defensa es más capaz de prepararse para el entorno de mañana en materia de seguridad. [5].”
Pero -como es sabido- es habitual que la Academia norteamericana trabaje contratada al servicio de esos poderes.
Hace algo más de 20 años –nos recordó en un artículo reciente el Dr. Néstor García Iturbe- [6]  , la académica norteamericana Guilliam Gunn tuvo a su cargo un estudio, que si bien contenía elementos de veracidad, su finalidad era aportar argumentos para una transición que diera al traste con el proceso revolucionario cubano.
El Dr. García Iturbe sitúa entre los fundamentos filosóficos de su propuesta: inundar la isla con productos y servicios estadounidenses, con inversiones, con acceso a mejor información y sobre todo con estadounidenses y situar al gobierno cubano en una posición en que no tenga otro remedio que actuar acorde a los deseos de Estados Unidos.
Aquí se pueden apreciar los alcances estratégicos del Estado norteamericano y se nos presentan, con sus diferencias y matices, algunas de las cabezas del mismo dragón: el gobierno, el Pentágono, la actividad científica.
La naturaleza hegemonista de los EEUU ya asomó de nuevo su oreja peluda
La Sra. Roberta Jacobson, subsecretaria de Estado de los EEUU y su representante en los primeros acercamientos diplomáticos, apenas comenzó sus actividades en Cuba, desayunó con miembros de la llamada “disidencia” cubana, protegidos de Washington, reiteró que EEUU aspira a un acercamiento a los pequeños empresarios y trabajadores privados para fomentar el alejamiento de estos del Estado revolucionario, fomentar el sector de las comunicaciones para dar a los cubanos mayor acceso a la información que naturalmente sería la que producen sus agencias, declaró que la economía cubana estaba en picada, que no funcionaba, sin mencionar naturalmente los daños del bloqueo, y se atrevió a declarar que los EEUU quieren impulsar a los cubanos a que tomen las riendas de sus destinos.
Pero la cosa no para ahí, la persistencia del bloqueo, del financiamiento a grupos que atentan contra la soberanía nacional y la seguridad del país, al ponerse al servicio de una potencia extranjera bajo el manto de la exigencia de “democracia”, mantener ocupado parte del territorio cubano en la base naval de Guantánamo, la ley de ajuste cubano y un largo etcétera está evidenciando que el planteo de parte del gobierno norteamericano es turbio y como mínimo obstaculiza el camino del entendimiento que parece abrirse con las relaciones diplomáticas.
Naturalmente, si se mantiene la presión anticubana por diferentes vías y se privilegia ampliar los contactos en los espacios donde más pueden intentar socavar la unidad nacional, Cuba está obligada a fortalecer los medios que contrarresten tal comportamiento.
La contradicción contextual entre los intereses del imperialismo norteamericano y los de la nación cubana no desaparece con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, como tampoco desaparecerá cuando desaparezca el bloqueo económico. La actual política norteamericana hacia Cuba es un cambio táctico dentro de una misma geoestrategia.
En Cuba, y considero que debe haber sido así para muchos en el mundo, en esta pugna de más de un siglo entre los intereses del imperialismo norteamericano y los de la nación cubana caracterizada en el último medio siglo por la política de bloqueo económico, la iniciativa norteamericana de cambiar la política, se percibió ante todo como la confirmación de la razón histórica de pueblo cubano que ha defendido su independencia, soberanía y dignidad nacional, ha sido fiel a su legado histórico y cultural, y ha sabido resguardar su territorio y su libertad del expansionismo hegemónico del vecino del norte.
Esa percepción surge de una realidad elemental: fueron los EEUU los que rompieron relaciones con Cuba, fueron los EEUU los que agredieron a Cuba, fueron los EEUU los que bloquearon económica, comercial, financiera, política y diplomáticamente a Cuba, fueron los EEUU los que desarrollaron sucesivas campañas mediáticas injerencistas contra Cuba y son los EEUU los que luego de más de medio siglo reconocen que no han hecho mella en el espíritu independiente y soberano de la nación cubana y que, con su política, han terminado aislándose ellos mismos.
Emerge en el gobierno norteamericano el pragmatismo que caracteriza en gran medida su política, sepultado hasta hoy por una tozudez solo explicable quizá por una animosidad generada por la imposibilidad de vencer a Cuba por la fuerza.
Al plantear el gobierno norteamericano el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba y dar la orden de revisar la inclusión de Cuba en la lista espuria de países de patrocinadores del terrorismo que mantiene su gobierno, los EEUU reconocieron abiertamente el fracaso de su política, por lo que en el mundo el golpe de timón significó para muchos la demostración de la razón de Cuba.
No es ocioso reiterar que Cuba ha estado siempre en disposición de dialogar con los EEUU sobre la base del respeto mutuo, el reconocimiento de la soberanía nacional y la no injerencia en asuntos internos y ha resistido serenamente todos los embates, agresiones y provocaciones provenientes del Norte. Como se ha comprobado en el resultado de las conversaciones llevadas a cabo durante meses, la parte cubana ha sido muy flexible ante solicitudes de la parte norteamericana, corroborando el espíritu de paz y entendimiento dentro de las diferencias y el respeto mutuo, que anima su política exterior.
Esta posición la reiteró recientemente en su discurso ante la III Cumbre de la CELAC en Costa Rica el 28 de enero de este año el Presidente cubano Raúl Castro:
“Como he afirmado reiteradamente, Cuba y Estados Unidos debemos aprender el arte de la convivencia civilizada, basada en el respeto a las diferencias entre ambos gobiernos y en la cooperación en temas de interés común, que contribuya a la solución de los desafíos que enfrentan el hemisferio y el mundo.
“Pero no se debe pretender que, para ello, Cuba tenga que renunciar a sus ideales de independencia y justicia social, ni claudicar en uno solo de nuestros principios, ni ceder un milímetro en la defensa de la soberanía nacional.
“No nos dejaremos provocar, pero tampoco aceptaremos ninguna pretensión de aconsejar ni presionar en materia de nuestros asuntos internos. Nos hemos ganado este derecho soberano con grandes sacrificios y al precio de los mayores riesgos. [7].”
La dignidad del gobierno y del pueblo cubanos es motivo de orgullo para los nacidos en esta tierra residan o no actualmente en ella, y para muchos en otras latitudes reconozcan o no el sistema político existente en el país.
El bloqueo sigue
Es sabido que el desmontaje total del bloqueo económico y financiero contra Cuba es una asignatura pendiente y será objeto aún de un complejo proceso político en los EEUU, en el cual es de esperar un activo laborantismo del lobby anticubano en el Congreso.
Las medidas adoptadas por el Gobierno de Obama -que son algunas de las muchas otras que tiene potestad para aplicar-, crean condiciones para un importante incremento de las visitas de los norteamericanos a Cuba, facilitan el ingreso de una mayor cantidad de dólares norteamericanos a la economía cubana como resultado del pago de servicios y del incremento del rango permitido para el envío de remesas, EEUU podrán exportar a Cuba dispositivos de comunicación, software, aplicaciones, servicios y artículos para establecer y actualizar los sistemas, hay alivio para las navieras que transporten ciertos materiales a Cuba, al no tener que observar la prohibición de no tocar por 6 meses puertos norteamericanos. Pero no hay reciprocidad, Cuba –por ejemplo- no puede exportar productos a los EEUU y, sobre todo, permanecen vigentes las leyes que codifican el bloqueo económico, comercial y financiero.
¿Una nueva etapa?
El análisis de la actual y futura relación de Cuba con los EEUU, si bien se produce ahora sobre la realidad atinente a un primer acercamiento en el cual los términos son: tolerancia, diálogo por encima de las diferencias, respeto mutuo, no injerencia en los asuntos internos, apertura, turismo, colaboración en diferentes aspectos (lucha contra el narcotráfico, problemas migratorios, etc.), es decisivo para el desarrollo ulterior de un proyecto propio de nación construir los posibles escenarios hacia los cuales podría encaminarse el futuro de Cuba en un contexto de relaciones fluidas con los EEUU.
Ante estas circunstancias, se oye hablar y escribir sobre una “nueva etapa”, “un cambio en la política” y, en efecto, algo nuevo y cambiante hay, pero es muy importante tener en cuenta dos cosas: qué está cambiando en la política norteamericana hacia Cuba y qué no; y cómo esos cambios pueden impactar en la sociedad cubana. En momentos en que se impone “hilar fino” los énfasis son fundamentales.
No ir a la raíz de las posibles consecuencias de la “nueva” situación podría ser letal para el futuro de Cuba. Sería un error que la historia no perdonaría.
Vale recordar lo escrito y publicado por Fidel el 26 de enero pasado cuando de modo breve y conciso expresó: “No confío en la política de Estados Unidos ni he intercambiado una palabra con ellos,…[8]”  Y a renglón seguido se pronunció por la defensa de la paz, por la cooperación y la amistad con todos los pueblos del mundo y entre ellos los de nuestros adversarios políticos, por solución pacífica de los conflictos o de los peligros de guerra, en el entendido que estos asuntos deberán ser tratados de acuerdo a los principios y normas internacionales, a la par que recordó los pasos que está dando en esa dirección el Presidente cubano Raúl Castro, quien a su vez dijo en la III Cumbre de la CELAC que “El restablecimiento de las relaciones diplomáticas es el inicio de un proceso hacia la normalización de las relaciones bilaterales, pero esta no será posible mientras exista el bloqueo, no se devuelva el territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval de Guantánamo (Aplausos), no cesen las trasmisiones radiales y televisivas violatorias de las normas internacionales, no haya compensación justa a nuestro pueblo por los daños humanos y económicos que ha sufrido. [9].”
La perspectiva que no se puede perder
Es evidente que el capitalismo no puede solucionar sus propias crisis y que de últimas habrá solamente dos opciones para el género humano: o supera el capitalismo o caerá inexorablemente en el abismo que ahonda el sistema.
Hace rato que el capitalismo no le resulta rentable a la humanidad, no solo por los daños a las personas que directamente generan la explotación indiscriminada y las desigualdades, sino también por la manipulación destructiva de la naturaleza, incluyendo las guerras de rapiña que el sistema emplea para su permanencia.
En los más de 500 años desde el surgimiento y desarrollo del modo de producción capitalista y del tipo de relaciones mercantiles que reproduce y amplia, la propiedad privada y el poder político que sobre ella se erige, han pasado de mano en mano a lo largo de generaciones, en un proceso de concentración y centralización de la riqueza y de exacerbación del individualismo y del egoísmo, que no ha sido posible hasta hoy revertir.
La acción consciente de los poderes establecidos por el sistema capitalista para perpetuarse ha logrado que todo ese tiempo no haya sido suficiente para que la humanidad comprenda y asuma que la solución a los males que la aquejan crecientemente radica solamente en la superación del capitalismo como lo prueban sus crisis en las que una y otra vez el sistema ensaya fórmulas que en el fondo no son sino más de lo mismo.
Vale repetir que el modo de producción capitalista no viene solamente con el tipo de propiedad predominante y con el tipo de sus relaciones mercantiles, sino también con una ética, una juridicidad, una política, una manipulación mediática y un empleo de la violencia en muy disímiles formas que les son inherentes, funcionales a lo que les resulta fundamental: la ganancia y el poder.
En el plano ético, lo esencial es la preeminencia de lo individual sobre lo social, la exaltación del egoísmo, en el plano jurídico la codificación de la propiedad privada sobre los medios de producción y servicios y de la explotación del trabajo, en el orden político mantener el poder y una superestructura que permite la disputa de los intereses económicos corporativos enfrentados entre sí con predominio de los poderes fácticos, y todo ello generando las más disímiles formas de corrupción, ejerciendo la violencia y sin real interés por la protección del planeta.
El sistema capitalista ha continuado el proceso de mundialización y su actividad es múltiple, no se reduce exclusivamente al plano económico, financiero y comercial, sino que es agresivo en el terreno político, diplomático, de los medios de comunicación, en la actividad militar, en la guerra psicológica, cultural y particularmente en el terreno de la actividad científica, incluyendo las ciencias sociales. Y no es ocioso tener en cuenta que estos no son simples compartimentos estancos en las estrategias de dominación.
Los poderes fácticos con sus cuarteles generales en el llamado primer mundo han logrado desgastar en gran medida la anterior solidez de los estados nacionales subordinándolos por disímiles medios a sus intereses de dominación y preservación del sistema. Las empresas transnacionales por múltiples vías han consolidado su poder, mientras en el plano de las conciencias han logrado instalar y promover los ideales de bienestar que resultan imprescindibles para estimular el consumismo.
No van a actuar de modo diferente en el futuro en sus relaciones con Cuba, por lo que se presentan dos alternativas. Una, considerar fatal la absorción de la economía y del país por el mercado capitalista regentado por las transnacionales y perder a la larga las conquistas sociales de la revolución socialista; la otra, presentar batalla cultivando la cultura revolucionaria, consolidando la unidad nacional y manteniendo la orientación socialista como modalidad para alcanzar una prosperidad sustentable.
Todo no es ideología como todo no es economía
Todas las absolutizaciones resultan al final nefastas. Todo no es ideología del mismo modo que todo no es economía. Si bien hay un metabolismo económico que sustenta la vida social, este no es totalmente independiente de otras variables y realidades de la sociedad que son tanto o incluso más importantes que la economía. No por gusto se afirma en Cuba reiteradamente –y con razón- que la economía debe subordinarse a la sociedad. Ahora bien, el cómo se realiza esa subordinación es ante todo un asunto de la ideología y de la política, de las leyes y de la ética, de la educación ciudadana y de la organización de la sociedad.
En mi opinión, el desafío estratégico para Cuba está planteado por la necesidad de ampliar el papel del mercado, realidad que podrá verse en lo adelante reforzada en el orden económico por la ampliación de las relaciones con los EEUU y eventualmente por el levantamiento gradual del bloqueo, realidades que ejercerán por diferentes vías una fuerza centrífuga en la mentalidad de la sociedad y en la cohesión ideológica y política de la ciudadanía cultivada por la revolución socialista por más de medio siglo e imprescindible para defender un proyecto propio de sociedad, de nación. Es para ese desafío para el que debe estar preparada la sociedad cubana.
La raíz de nuestra identidad cultural está profundamente instalada en nuestra conciencia nacional. Una rica historia de rebeldía y espíritu de libertad de los cubanos probó en el siglo pasado su capacidad de emerger con una revolución socialista en medio de la más intensa dependencia neocolonial y bregar hasta hoy venciendo todos los obstáculos, abonando educación y cultura, cultivando patriotismo e internacionalismo. Pero sería ingenuo desconocer la magnitud real del desafío que implicarán las nuevas condiciones.
En efecto, a esa amenaza real de retrotraer los avances de la cultura socialista en Cuba implícita en el reto que significa ampliar las relaciones mercantiles para alcanzar los niveles productivos que el país necesita se sumará ahora una presencia norteamericana que será en gran medida diferente por su forma a la imagen abiertamente injerencista y agresiva que ha tenido hasta el presente.
En esta confrontación es imprescindible que Cuba se rearme ideológicamente, fortaleciendo los valores cultivados por la revolución socialista, pero a la vez encarnando esos valores en la práctica diaria. Para que el pueblo haga suyos los postulados socialistas y los defienda, el socialismo tiene que pertenecerle en su cotidianidad, no solo por las fórmulas justas de redistribución del producto social sino por el protagonismo que tenga el pueblo en las decisiones a todos los niveles en la economía y en la sociedad, por el funcionamiento eficiente del control popular, por el grado de descentralización del poder que haga llegar concretamente a cada persona la parte a la que tiene pleno derecho y por la transparencia en el debate ciudadano.
Ver integralmente los escenarios
En la primera parte de este trabajo nos referimos a la necesidad de pensar los escenarios futuros, ahora añadimos que esta construcción debe seguir la regla de la integralidad. La amenaza es integral, su enfrentamiento debe serlo también.
El momento en que se produce el proceso de reinstalación de las relaciones diplomáticas con los EEUU y de la apertura de canales de comunicación más amplios que servirán para ejercer su influencia sobre Cuba, el país está justamente en un proceso de reformas dentro de su orientación socialista que en esencia implican la ampliación de las relaciones mercantiles, de su papel en el metabolismo socioeconómico.
El mercado, las relaciones mercantiles mantienen una cualidad constructiva que se condice con la mentalidad prevaleciente hoy entre los seres humanos, una de cuyas características es el predominio de una psicología en la que se asume naturalmente la validez del intercambio de equivalentes entre personas desiguales. De ahí precisamente la necesidad de reconocer las relaciones mercantiles, pues sin ellas sería hoy imposible alcanzar la prosperidad.
La ampliación del papel de las relaciones mercantiles en la sociedad cubana, la apertura al capital foráneo con facilidades para la inversión, crean una espacio económico, un sistema de relaciones, una práctica económica, generadora de actitudes individualistas que constituyen tierra fértil para el resurgimiento del pensamiento liberal, de la ideología liberal y las correspondientes tendencias a generar una ética, una plataforma jurídica y una práctica política que se den la mano con esa ideología.
Como he afirmado en otras ocasiones, las reformas en curso en Cuba son programáticas en tanto fueron discutidas y aprobadas por millones de cubanos y finalmente por el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, y se están desarrollando dentro de la consigna de alcanzar un “socialismo próspero y sostenible”, dos cualidades bienvenidas, pero los Lineamientos y la consigna no constituyen aún un Programa o una Plataforma Programática que establezca los límites y dibuje el horizonte aproximado de los cambios en curso.
Estas medidas que carecen todavía de un enfoque político integral discutido y aprobado por el pueblo cubano, enfoque para el cual es imprescindible partir de una concepción teórica integral sobre la transición al socialismo en las actuales condiciones nacionales e internacionales. Y es así no por una veleidad teoricista, sino porque de lo contrario se estaría a merced de los acontecimientos y Cuba perdería su capacidad para gobernar las coyunturas.
Esa elaboración teórica debe tener en cuenta los posibles escenarios en la evolución futura de los acontecimientos en Cuba, en el continente y en el planeta, pues solo así podrá enfocarse “con los pies sobre la tierra”.
No estamos en los albores del capitalismo o en su momento de mayor esplendor, ni siquiera en las situaciones de sus primeras grandes crisis como la de 1929, sino en su momento de mayor y más profunda crisis, que tiene al sistema desorientado y huérfano de medios de preservación como no sean los que requieren de la violencia en sus disímiles formas. Basta aplicar el sentido común para avizorar al socialismo como vía de salvación, pero lo que puede cohesionar convincentemente a la sociedad es su explicación integral y consensuada como modo de alcanzar el desarrollo próspero y sostenible.
La orientación socialista en la construcción social en Cuba es no solo posible, sino necesaria ya que se constituye en un camino para el desarrollo, necesitado este de una concepción integral que permita el mejor empleo de los recursos que genere la nación para cumplir con las finalidades que mejor resulten a sus genuinos intereses de justicia social y equidad.
De ahí que sea imprescindible defender el predominio de la propiedad social socialista sobre los medios de producción y servicios fundamentales y demás propiedades puestas al servicio del pueblo por el proceso revolucionario, de ahí el papel imprescindible del Estado, de ahí el papel imprescindible de la participación popular en las decisiones y las acciones, de ahí el papel imprescindible de la educación socialista, de ahí el papel de los medios de comunicación al servicio del pueblo, de ahí el debate constante, abierto, plural de los principales asuntos que conciernen a la sociedad, de ahí la necesidad de la cohesión social alrededor del poder los trabajadores, de ahí la necesidad de blindar a la sociedad cubana contra los intentos de dividir al pueblo, de ahí el papel de la ideología revolucionaria cubana.
En consecuencia, si bien la sociedad cubana no puede obviar las relaciones mercantiles y necesita la inversión del capital foráneo, es imprescindible reorganizar el metabolismo socioeconómico de la sociedad, su esquema político y jurídico, su mundo espiritual cultivando el socialismo.
El papel del Estado revolucionario, de toda la superestructura política, del sistema educacional, de los medios de comunicación, de la familia, es fortalecer la cultura socialista que mantenga la voluntad de subordinar el mercado a la sociedad y ello significa en primer lugar tener un concepto de prosperidad en el que los valores culturales, estén por encima de los materiales, en el que la solidaridad venza al egoísmo y la preservación de la naturaleza venza a la negligencia y a la ambición.
Como en la época en la que Martí combatió las corrientes reformistas, anexionistas y autonomistas, la ideología revolucionaria cubana de cuya articulación conceptual fue entonces su principal protagonista, se ve hoy nuevamente ante el desafío de defender la soberanía y la independencia nacional, la identidad cultural de los cubanos, el futuro de la nación.
Cuidar el lado simbólico
Es elemental que el Estado revolucionario cuide que la eventual ampliación de las relaciones económicas y comerciales con los EEUU se produzca con arreglo a principios básicos, como por ejemplo, que estas tengan espacio en los ámbitos productivos; o que todos los acuerdos que se tomen en el terreno económico, comercial o financiero se realicen dentro del marco de las leyes cubanas y en función de los intereses nacionales; o que se garantice a toda costa el predominio de la propiedad social  socialista sobre los medios fundamentales de producción y servicios y demás propiedades socializadas; o que no se debilite el papel del Estado revolucionario, etc.
También habrá un natural acercamiento entre los ciudadanos de ambas naciones, algo que debe resultar enriquecedor para ambas partes, en particular por el intercambio cultural que ello implicará.
Pero es imprescindible también cuidar el lado simbólico en la eventualidad de una ampliación de las relaciones en general con los EEUU. No se trata solamente de los símbolos que son más visibles [10] , como las banderas, sino también de los que entran de la mano del espejismo armado por el capitalismo tardío para estimular el consumismo y la homogeneización del gusto, por ejemplo el pollo Kentucky, los McDonald´s, Starbucks, etc. cuya presencia en el mercado cubano es prescindible [11] . Obviamente se mantiene el reto de generar la capacidad para garantizar alimentos sanos en cantidad y calidad suficientes para el consumo nacional y para el turismo.
El Programa es imprescindible aunque no lo resuelve todo
En la sociedad cubana existe la preocupación de si estamos o no preparados para el fin del bloqueo. Más que discutir ese punto lo importante es continuar preparándonos para ello, ya que más temprano que tarde esa política destinada al fracaso terminará.
Existe también preocupación por el futuro de las personas que durante años dieron sus mejores esfuerzos para sostener el rumbo socialista, pero sin posibilidades reales de insertarse con resultados en las oportunidades que hoy abren las medidas económicas en curso.
Existe preocupación entre los jóvenes, acerca de las posibilidades reales que tienen que abrirse camino en las actuales y futuras condiciones que tendrá la sociedad cubana.
Y hay un debate en la sociedad que no está en los medios de comunicación acerca de todos estos temas y particularmente de los económicos, acerca de la posibilidad real de abrirse camino en el terreno económico con una orientación socialista y sobre las desigualdades sociales hoy más visibles y crecientes que nunca antes.
Y es imprescindible activar la economía nacional.
El levantamiento del bloqueo abrirá un amplio espacio para que los intereses económicos, financieros y comerciales de las empresas norteamericanas pugnen por participar en esas oportunidades lo que no se producirá de manera “ordenada” sino que el interés por la ganancia será el único elemento que lo caracterizará de modo general. El ordenamiento, la racionalidad en esa relación económica y comercial que permita salvaguardar los intereses de la nación cubana puede ponerlo únicamente el Estado cubano.
La conjugación entre los objetivos de desarrollo del país y los intereses de las empresas norteamericanas que quieran invertir en Cuba, impondrá requisitos espaciales y temporales en esa relación, cuya única regulación puede provenir del Estado cubano, representante de los intereses de la sociedad cubana.
La orientación de la política no puede desarrollarse con eficiencia si no hay una concertación también eficiente de las voluntades. Para lograrla se necesita el consenso mayoritario de la sociedad en torno a un programa discutido y compartido por las mayorías ciudadanas, que oriente y paute todo el proceso de canalización de los esfuerzos del país para salir adelante en los distintos frentes de actividad, que defina los límites de los cambios y argumente esos límites, que esclarezca el porqué necesita la sociedad cubana cuidarse de la absorción del país por parte del mercado.
Un programa que aborde integralmente el enfoque de la vida nacional, sintetice el devenir histórico de la sociedad cubana, su presente y el futuro deseado y que fundamente la articulación de las actividades socioeconómica, organizativa, jurídica normativa e ideológica política, donde se confirme la importancia del poder popular, del papel del partido y de las organizaciones que ha generado el cambio revolucionario en el país, donde se reafirmen la práctica y los modos de hacer la política en Cuba, así como las principales direcciones de su necesaria actualización.
Un programa que argumente los alcances posibles hoy de las políticas sociales, que confirme la política exterior de la revolución, que fundamente la política comunicacional del país, que argumente las políticas educacional y cultural de la nación. Un programa sujeto a su vez a la actualización cuando se observe esa necesidad.
Se trata principalmente de trazar el camino hacia un empoderamiento creciente de las bases de la sociedad: el barrio, la comunidad, los colectivos laborales, etc., para un anclaje duradero del socialismo como orientación de la construcción social en la cotidianidad de las personas.
El partido debe ser la voluntad visible de la sociedad cubana de salvaguardar la soberanía, la independencia nacional, la identidad cultural, el camino propio valores todos que en nuestro caso van de la mano con la orientación socialista de la construcción social; su razón radica en su papel de conciencia crítica de la Nación, la cual solo puede ser una síntesis colectiva. En consecuencia su tarea principal es asegurar en todos los ámbitos de la sociedad la más amplia participación ciudadana, el pluralismo político, el debate abierto de los principales temas nacionales y locales, además de los internacionales y el derecho a decidir de la ciudadanía. En esa dirección, es indispensable que el liderazgo político a todos los niveles propicie el análisis crítico abierto de los temas que conciernen a toda la sociedad.
Naturalmente, el hecho de tener un programa en modo alguno resuelve el desafío a favor de la nación, pero es un fundamento indispensable para establecer las bases consensuadas del desarrollo futuro, en el que se defina en sus principales rasgos el concepto de socialismo alrededor del cual se desarrollará el país en una perspectiva de mediano y largo plazos, que establezca claramente los límites a la propiedad privada, que confirme la validez de la democracia socialista cubana, del modo en que se reproduce en Cuba el poder popular a todos los niveles, a la vez que valide los cambios que procedan en sus estructuras y funcionamiento, otro tanto con respecto al partido, a las organizaciones de la sociedad, todo con vista a alcanzar como dijera el presidente Raúl Castro toda la democracia posible.

Notas

  1. Licenciado en Ciencias Políticas, Diplomado en Teoría del Proceso Ideológico, Dr. En Ciencias Filosóficas, profesor titular del Instituto Internacional de Periodismo José Martí donde preside la cátedra de periodismo de investigación. C.el. dariomachado14gmail.com
  2. Ver Declaración de Barack Obama el 17 de diciembre de 2014, http://www.juventudrebelde.cu/internacionales/2014-12-17/discurso-del-presidente-barack-obama-sobre-las-relaciones-con-cuba/ (18-2-15)
  3. Nafeez Ahmed. “Pentagon preparing for mass civil breakdown”, The Guardian, 12 de Junio de 2014. http://www.theguardian.com/environment/earth-insight/2014/jun/12/pentagon-mass-civil-breakdown  (23-1-2015)
  4. Ibídem
  5. Ibídem.
  6. http://webmail.enet.cu/horde/imp/message-dimp.php?ajaxui=1&mailbox=SU5CT1g&uid=525&uniq=1421827285087 (21-1-2015)
  7. Ver Cubadebate http://www.cubadebate.cu/opinion/2015/01/28/raul-castro-en-iii-cumbre-de-celac-la-solidaridad-en-nuestra-america-sera-decisiva/ (16-2-15)
  8. Ver Cubadebate: http://www.cubadebate.cu/noticias/2015/01/26/fidel-castro-para-mis-companeros-de-la-federacion-estudiantil-universitaria/#.VOJB9_mG-qc (16-2-15).
  9. Ver Cubadebate http://www.cubadebate.cu/opinion/2015/01/28/raul-castro-en-iii-cumbre-de-celac-la-solidaridad-en-nuestra-america-sera-decisiva/ (16-2-15)
  10. Elier Ramírez Cañedo en un artículo titulado La “nueva política• de los EEUU hacia Cuba (II parte y final) sostiene que  “Desde hace mucho tiempo estamos siendo testigos de una cruenta guerra de símbolos, por lo que resulta ineludible reforzar en el imaginario social nuestros símbolos y atributos nacionales, así como nuestras tradiciones más populares. Hoy nos hace mucho daño el hecho que una bandera cubana no pueda ser comprada a un precio asequible para el bolsillo de la mayoría de los cubanos o que nuestros niños no puedan tener calcomanías, juguetes y otros objetos  con la imagen de animados cubanos como el Elpidio Valdés o Meñique y que ese vacío sea llenado por Mickey Mouse y el Pato Donald. No porque Mickey Mouse y el Pato Donald nos vayan ahora a crear grandes problemas, sino porque no tener lo alternativo, lo que más nos representa e identifica, es lo ciertamente lamentable. Al propio tiempo, nuestra ley y reglamento de símbolos nacionales necesita de una actualización urgente, pues la que existe prácticamente nos ata de pies y manos frente a la avalancha neocolonizadora.” (Ver: Cubadebate,  http://www.cubadebate.cu/opinion/2015/02/07/la-nueva-politica-de-los-estados-unidos-hacia-cuba-ii-y-final/#.VONz20D4KNA (17-2-15).
  11. Hay quien sostiene que tales productos típicos del modo de vida norteamericano serán necesarios para satisfacer la demanda del turismo que provendrá de ese país, pero ese argumento es insostenible. Cuando viaja un turista a otro país, a otra cultura, corresponde que se adapte a los usos y costumbres del país que visita, no puede esperar una “extensión” del suyo.