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miércoles, 9 de diciembre de 2015

Proponen política de comunicación para los medios en Cuba

icom-2015La Habana, 7 dic (PL) La necesidad de una ley de medios en Cuba centró hoy el panel Revolución Digital y Derecho de Acceso en el XVIII Encuentro Internacional de Investigadores y Estudiosos de la Información y la Comunicación (ICOM).

Es necesario pensar en un modelo de comunicación que tenga en cuenta la participación social como gestora también de los contenidos de los medios, indicó la periodista Rosa Miriam Elizalde.

Añadió que con el triunfo de la Revolución cubana la prensa pasó de exclusiva "propiedad privada sostenida" a social.

Sin embargo, "la gestión comunicacional en Cuba ha entrado en paradoja con la realidad sociotécnica, propiciando que los medios públicos se conviertan en una suerte de Cenicienta frente a los medios privados, disfrazados independientes".
Para "entender la comunicación en Cuba, primero se debe comprender el proceso revolucionario y su proyecto en favor del ser humano", señaló el profesor titular de la Facultad de Comunicación de la Universidad de la Habana Pedro Urra.
En el mismo panel y a favor de reformas constitucionales para los medios de prensa mexicanos, expusieron sus propuestas los profesores de la Universidad Autónoma de México Florence Toussaint y Rodrigo Gómez.

Toussaint señaló las dificultades de las dinámicas socioeconómicas neoliberales que rigen a los medios en la nación azteca, reduciendo y retrasando el sector de medios públicos con respecto al privado.

Por su parte, Gómez resaltó la necesidad de trabajar en la construcción de una ciudadanía comunicativa y de sistemas comunicativos digitales de servicio público.

En ICOM sesionan varios paneles dedicados a la gestión comunicacional, la política de medios, las plataformas web y la responsabilidad social del periodismo en la era digital.

Fuente Prensa Latina
Vea además
Zallo: la comunicación es un bien público

jueves, 22 de octubre de 2015

Derechos de la cultura cubana

 

Por Luis Toledo Sande*

Una fiesta holguinera de historia
Para que los derechos culturales en Cuba —más claramente: los que le corresponde a la ciudanía reclamar y ejercer en el disfrute, la difusión y la producción misma de los bienes de la cultura— tengan plena, segura y legítima consumación, lo primero es defender y salvaguardar los derechos de la cultura cubana. Ella es una realidad cuyo proceso de transformación, permanente e ineludible, debe conocerse y cuidarse para que no termine desnaturalizada por los efectos de la globalización neoliberal y su matriz rectora en el mundo, la dominación imperial, o imperialista. Tal matriz no es un brote nuevo: sobre una base de varios siglos de capitalismo se gestó en las postrimerías del siglo XIX y se consolidó en los inicios del XX.

El impulso para la transición medular entre aquellas dos centurias, histórica y política más que cronológica, lo dio la contradicción entre imperios: de manera señalada el español, decadente o ya entonces en ruinas, y el estadounidense. Este, hijo y superador putativo y práctico del británico, y sometedor de otros que —incluido el que en España conserva ínfulas y pretensiones de tal— siguen acompañándolo, emergía y hoy perdura en su soberbia, aunque atraviese una etapa de lo que va siendo su crisis permanente.

El acto visible en el despegue de ese raudal se dio en la intervención con que en 1898 el gobierno de los Estados Unidos frustró la independencia de Cuba y humilló a la corona española. Fue esa la propulsión ígnea para el desencadenamiento de las conflagraciones internacionales características del siglo XX, asociadas desde sus inicios a replanteos en la repartición de territorios y áreas de influencia.

Bien avanzado aquel siglo, un estudioso honrado y de izquierda, Eric Hobsbawn, condensó interpretativamente esta noción: el hito inicial de ese panorama, y, desde el punto de vista histórico —por lo que significó en la transformación política del orbe—, punto de partida para la nueva centuria, fue la denominada Primera Guerra Mundial. Al sostener ese juicio se basó en hechos, pero sería difícil negar que, además del alcance visible y simbólico de la mencionada conflagración, la perspectiva del historiador británico la condicionó el alminar europeo desde el cual observaba él la realidad.

Hacia finales del siglo XIX ya José Martí se había planteado hacer en Cuba una guerra de liberación nacional que impidiera la consumación de los planes de los Estados Unidos de apoderarse de Cuba, las Antillas y nuestra América toda, y avanzar con ello hacia el dominio del mundo, al cual le impondrían así un creciente y harto peligroso desequilibrado. La certeza de la previsión martiana la confirman los resultados que hoy continúa teniendo la frustración temporal del proyecto revolucionario que el héroe levantó para poner freno a la marcha imperial, propósito en el que reservaba un papel destacado a la insurgencia revolucionaria cubana. El pensador y guía fue capaz de ver que la guerra necesaria, en cuyos preparativos tuvo él una participación rectora, estaba llamada a un alcance que no terminaba en la independencia de Cuba y Puerto Rico.

La confirmación del acierto de Martí empezó a manifestarse, en hechos visibles, después de su temprana muerte en combate: desde el choque bélico en el cual se quiso ningunear a Cuba. A ese conflicto armado, con el cual los Estados Unidos frustraron la independencia que el pueblo cubano había probado merecer, la propaganda imperial lo denominó Guerra Hispano-Estadounidense. Gran parte de la historiografía y, en general, el pensamiento nacional del país ignorado ha insistido en reclamar algo que al menos parcialmente ha conseguido: que ese conflicto se rebautice como Guerra Hispano-Cubano-Estadounidense. Además, se habrá notado aquí la sustitución de Norteamericana, y hasta de Américana, que abundan en textos sobre el tema, por Estadounidense, ceñido a la nación que desde su fragua como el país pluriestadual y voraz que es ha venido usurpando, entre otros patrimonios, el topónimo y los gentilicios del continente.

El peso fundador del proyecto martiano contra las maquinaciones imperialistas de los Estados Unidos lo ha tratado el autor de este artículo en “95 vs. 98”, recogido en su libro Ensayos sencillos con José Martí (2012) y antes en otras publicaciones. No pretende reproducir ahora argumentos y datos que allí pueden hallarse. Únicamente insiste en una consideración de carácter histórico y ético relativa al pensamiento de Martí, y que tiene profundas y cada vez mayores implicaciones culturales.

El fundador del Partido Revolucionario Cubano sabía cuán descomunal era el desafío que, en su desarrollo imperialista, la expansiva potencia formada a partir de las Trece Colonias inglesas representaba para nuestros pueblos, no solamente para Cuba. Era consciente de algo que el 11 de abril de 1895, navegando ya hacia la patria para incorporarse a la guerra, estampó en carta a Bernarda Toro Pelegrín, la esposa del general Máximo Gómez: “El mundo marca, y no se puede ir, ni hombre ni mujer, contra la marca que nos pone el mundo”.

En lo más directo, a la compañera del viejo combatiente le hablaría de las responsabilidades inmediatas en una lucha que implicaba sacrificios personales y familiares, individuales y colectivos; pero su pensamiento rebasaba siempre lo contingente. En él, ese “no se puede ir contra la marca que nos pone el mundo” podía significar que era inaceptable desatender los logros cosechados por la humanidad, o imitar al hombre asustado que creyó necesario salir corriendo para anunciar los males que, según sus miedos, acarrearía la locomotora, y este ingenio le pasó por el lado. Pero de ningún modo significaba aceptar resignadamente los males que se nos vinieran encima.

Lejos de toda pasividad, de todo fatalismo, con su voz y, sobre todo, con su ejemplo, Martí convocaba a luchar aunque hubiera que librarla contra la fuerza de un juggernaut, de un gigante de siete leguas, o concretamente del monstruo al que se refirió en su carta póstuma a Manuel Mercado el día antes de morir, y contra el cual alababa el coraje y la sabiduría del David que había sabido vencer a Goliat. El pensamiento martiano sigue aportando luz para encarar las maquinaciones de ese monstruo, que se ha transformado pero sigue siendo esencialmente el mismo, aunque proclame que cambia, actualice máscaras y, entre otras maniobras, acuda en la decoración de la Casa Blanca a lo que Fernando Ortiz, basándose en el ideario martiano, estudió y refutó como “el engaño de las razas”.

Hoy, frente al poder de los medios de información —o desinformación— con que cuenta el imperio es aún más urgente enfrentar sus maniobras y prevenir, impedir, confusiones. A los pueblos de nuestra América, a los que Martí señaló el deber de marchar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes, también los llamó a marchar con el mundo, no con una parte de él contra otra. En su perspectiva, eso no suponía asumir indiscriminadamente al mundo como un todo homogéneo.

Más aún que en los siglos XIX y XX, en las actuales circunstancias resulta posible que una parte del mundo —el imperio con sus designios— mediáticamente se las arregle para pasar como si fuera el mundo todo, en lo que tendrá el apoyo de “ignorantes” voluntarios. Eso es lo que de alguna manera está ocurriendo en la propagación de productos artísticos, cuando no seudoartísticos, atenidos a los peores requerimientos del mercado y enfilados a perpetuar, más allá y más acá de lo artístico y literario, pero también en esas vertientes, una cultura de la imitación, la pasividad y el sometimiento consciente e inconsciente.

A la cultura cubana le asiste el derecho de seguir cultivando su afán de amplitud universal, que incluye la debida relación con la cultura de los otros pueblos, como, entre ellos, el de Lincoln y Emerson. Dicho afán se opone raigalmente a las estrecheces del aldeano vanidoso, sin ceder a conceptos, tendencias y actitudes contrarios a su identidad, y a la dignidad y el sentido justiciero con que la nación cubana se fraguó en lucha frente a fuerzas imperiales. Nadie se sobresalte: exija tino el país a sus instituciones, y téngalo él, de conjunto, en el cuidado de sus valores culturales. Claro que no se habla aquí del país como un ente abstracto, sino como el órgano vivo que es, formado por la ciudadanía y por su sistema de instituciones: desde las más influyentes y abarcadoras, y, por tanto, de mayores responsabilidad y poder, hasta las más diminutas, si las hubiera. En todo le corresponde un papel de primer orden a la educación, a la persuasión, a la siembra de ideas, junto con las regulaciones necesarias.

Las fuerzas frente a las cuales la nación debe mantenerse lúcida y vigilante, sin cacerías ni criaderos de brujas, y sin dejarse minar y confundir por ellas, son variadas: desde el imperio mismo y los neoliberales y proanexionistas que se constituyen en avispero para hacerle a él el juego, pasando —o incluyéndolos— por presuntos “despolitizados”, hasta pragmáticos que vean en la eficiencia económica un fin en sí. En un proyecto como el que debe seguir siendo el cubano, la necesaria eficiencia económica solo tendrá verdadero valor si sirve para sustentar la justicia social, la decencia, el altruismo, la belleza y otras virtudes irreductibles a meras cuentas de ingresos, gastos y saldos. Se trata de una realidad de implicaciones, fondos y alcances de carácter profundamente cultural.

El reclamo es todavía mayor cuando al fomento de la propiedad privada se une el reinicio de relaciones diplomáticas con una potencia imperial de la que no hay por qué esperar voluntad de apoyar a Cuba en el fomento de la independencia, la soberanía política y el afán de equidad social que históricamente han tenido los mayores peligros, o enemigos, en imperios. Reclamar que esa realidad sea debidamente considerada no significa ni satanizar con generalizaciones prejuiciadas ninguna forma de propiedad, ni vivir cultivando odios. Tales satanización y cultivo intentan endilgar a las fuerzas revolucionarias algunos equivocados, cuando no abiertamente entregados a favorecer que a las fuerzas imperiales de la actualidad —con prosapia más que secular— se les abran las puertas para que reinstalen en Cuba fueros y desafueros que ellas le impusieron a este país de 1898 a 1958.

Van siendo visibles las señales de que a la nación cubana le salen por aquí y por allá defensores del acatamiento del imperio, y de modos de expresión que, en nombre del derecho personal, empiezan a propalar perspectivas y actitudes contrarias al derecho de la cultura cubana, de la nación cubana, a existir y defenderse. Hay quienes asumen como algo natural y aséptico el irrespeto a los símbolos de la patria, y la propagación de imágenes que no caben interpretarse sino como enaltecimiento del pasado neocolonial y oprobioso que la ideología contrarrevolucionaria, no otra, intenta presentar como el tramo más próspero y merecedor de imitarse que haya tenido Cuba.

El problema no es sencillo, ni lo serán, no lo son, los modos de enfrentarlo. Pero sería imperdonable cruzarse de brazos y de pensamiento, y dejarles libre el camino a “ingenuos” y a neoliberales proanexionistas, cuyas ideas, o carencia de ellas, sirve objetivamente a las pretensiones imperiales, o a la banalización que les allana a estas el camino. Si el peligro estuviera solamente representado en la estulticia, la chabacanería y la superficialidad, aliadas naturales de la improfesionalidad y las actitudes irresponsables, ya sería grave. Pero tampoco se debe descartar la participación de interesados conscientes. Y no olvidemos que la desidia acaba siendo tan nociva como la complicidad voluntaria, y hasta más peligrosa tal vez.

Con respecto a La cultura en el centro de la vida, artículo del autor de estos apuntes publicado en Bohemia —tanto en la edición digital como en la impresa, y reproducido en Cubadebate y otros órganos—, Silvio Rodríguez expresó en su Segunda Cita un punto de vista que el propio sitio Cubadebate acogió. Además de avalar las preocupaciones de aquel texto, añadió con tono de un reclamo ante el cual sería criminal renunciar a la prisa y permitirse más laxitudes y demoras: “llevamos medio siglo gastando saliva y papeles diciendo cómo queremos que sea la cultura, y la misma cantidad de tiempo dejando que los organismos que proyectan la cultura nos contradigan”. El criterio del trovador dará margen quizás para la discusión, para matizaciones, para discrepancias; pero sería un despropósito desconocer su valor y soslayar sus interrogantes, que condensan exigencias ineludibles: “¿Por qué? ¿Hasta cuándo?”

Las respuestas —conceptuales y prácticas— por las que con tantas razones y con tanta razón clama el autor de canciones fundamentales, propulsor de pensamiento lúcido y combativo, están entre los derechos que la cultura cubana tiene y la ciudadanía y sus instituciones deben cuidar y defender con la acción necesaria, que abarca una labor encaminada a la persuasión. Pero esta, aunque irrealizable sin repetir ideas y sin una tenacidad que puede calificarse de misional, no debe confundirse con el paliqueo estéril y esterilizante.

Tampoco es cosa de tratar de convencer a quienes no disimulan la rabiosa disposición con que están prestos, de antemano, a revolverse contra todo lo que huela a ideas revolucionarias y antimperialistas, y tienen preparado, aunque desmedulado y quebradizo, un arsenal de respuestas y actitudes con que tratan de poner en quiebra los argumentos que los desenmascaran y combaten. Ser defendida contra esos servidores del imperio —el mismo, aunque cambie de colores y máscaras, que frustró en 1898 la independencia de Cuba, y que hoy sigue bloqueándola— es en la actualidad el mayor derecho de la cultura cubana, y el mayor deber de quienes se propongan cultivarla, y, por supuesto, de quienes tienen la tarea de dirigir sus instituciones y aplicar su política cultural.

(Fuente Cubarte; Tomado de Cubadebate)

*Escritor, poeta y ensayista cubano. Doctor en Ciencias Filológicas y autor, entre otros, de “Cesto de llamas”, Premio Nacional de la Crítica. Mantiene el blog http://luistoledosande.wordpress.com/

miércoles, 7 de enero de 2015

Cuba: Una pregunta pertinente

Iroel Sánchez
El 15 de marzo de 1878, en el lugar conocido como Mangos de Baraguá, Santiago de Cuba, el General Antonio Maceo rechazó un acuerdo que le ofrecía el máximo representante de España en esta Isla por no contener las dos banderas por las que llevaban una década de lucha armada los  cubanos: la independencia del país y la abolición de la esclavitud. El imperio español había logrado la división de los patriotas cubanos con el llamado Pacto del Zanjón pero no pudo sumar a su estrategia a quien se había convertido en el más admirado de los combatientes surgidos de la clases populares que se unieron a la Revolución de 1868 y que no se cansó de luchar por los objetivos revolucionarios.

Aquel acto de Maceo es venerado en Cuba, de los contemporáneos que lo atacaron por no pactar una paz sin independencia no se acuerda nadie. El 19 de febrero del 2000 en la misma arboleda de Baraguá, en medio de la lucha por el regreso del niño Elián González a Cuba, se hizo el Juramento de Baraguá, cuyo principal inspirador fue el Comandante Fidel Castro. Poco después Elián regresó a Cuba y comenzó la batalla por el retorno de los cinco héroes antiterroristas que este 17 de diciembre volvieron a su país, como preconizara Fidel el 13 de junio de ese mismo año.

Como dijo el escritor cubano Francisco López Sacha: “Se impuso el sentido común, y en las negociaciones pesó la solidaridad mundial, sin que Cuba hiciera ni una sola concesión de principios”. Baraguá se impuso una vez más al Zanjón.

En los grandes medios de comunicación llueven los análisis equidistantes entre Cuba y Estados Unidos. Igualando agresores y agredidos, algunos han logrado escribir sobre lo sucedido el 17 de diciembre sin mencionar el júbilo de los cubanos por el regreso de los héroes antiterroristas presos en EE.UU., para ellos, ese es el periodismo veraz y objetivo con el que debemos solucionar las deficiencias de la prensa cubana para estar a la altura de los desafíos que se avecinan. Otros, anuncian el fin de una lucha de ideas que sólo avanza hacia una etapa más aguda. A todos, les haría bien leer tres fragmentos muy actuales del Juramento de Baraguá:

“¡La Ley de Ajuste Cubano debe cesar!
“¡La Ley Helms-Burton debe cesar!
“¡La Ley Torricelli debe cesar!
“¡Las enmiendas introducidas de contrabando en muchas leyes del Congreso de Estados Unidos para agravar los sufrimientos de nuestro pueblo, deben cesar!
“¡El bloqueo en su conjunto y la criminal guerra económica contra Cuba deben cesar!
“¡Las amenazas, las campañas subversivas, los planes de desestabilización, deben cesar!
“Y a su debido tiempo, ya que no constituye objetivo prioritario en este instante aunque sí justísimo e irrenunciable derecho de nuestro pueblo, ¡el territorio ilegalmente ocupado de Guantánamo debe ser devuelto a Cuba!
“(…)
“…la formación y profundización de la más sólida conciencia revolucionaria, y el esfuerzo por alcanzar los más elevados conocimientos y la más amplia e integral cultura, son actividades que en nuestra Patria no se detendrán jamás mientras haya injusticia por reparar, mientras exista el sistema imperialista, y aun cuando deje de existir, porque siempre será necesario luchar por un mundo más solidario y más humano.
“(…)
“Algunos se impacientan y desean medidas más drásticas de las más variadas categorías, incluso violentas, para salvar al niño y librarlo de sus sufrimientos. Los pretextos para un conflicto armado entre Estados Unidos y Cuba es lo que más desean los traidores anexionistas. Esa superpotencia solo es poderosa en el campo de las armas. En el de las ideas es huérfana y está indefensa. Con inteligencia y con ideas lograremos nuestros objetivos.
“Vamos a pulverizar su asquerosa hipocresía, sus groseras mentiras, sus repugnantes y egoístas doctrinas imperiales, con las que pretenden gobernar el mundo. No les quedará ni la mínima credibilidad necesaria para engañar a alguien en este país o en el resto del planeta.
“Y en medio de esa lucha pacífica de ideas, nuestra vida seguirá adelante, continuaremos nuestro épico esfuerzo por vencer las dificultades, por el desarrollo económico y social de nuestra Patria, excepto que se pretenda un día la imposible y loca tarea de destruirnos por la fuerza, interrumpiendo la vida normal de nuestro país. En ese caso, no habrá para los agresores un día de tregua ni de calma, y nada volvería a ser normal para ellos.
“A nuestros niños y adolescentes no les faltarán los espacios de recreación sana y alegre, a la vez que enriquecedora de sus inteligencias y sus vidas. Todo nuestro pueblo tendrá igual derecho y espacio para la alegría y a la vez el constante incremento de sus valores morales y espirituales, con los cuales sabremos garantizar el indispensable bienestar material que podemos conquistar con nuestra inteligencia y nuestro trabajo.
“¡Nadie se rendirá! Y cansarse en esta lucha sería, para un patriota y revolucionario cubano, más bochornoso que rendirse. ¡Veremos quién tiene más razón, más motivación, más voluntad de luchar!
“¡Veremos quién se cansa primero!
“¡Veremos quién resiste más!”

Ya sabemos quién resistió más y quién se cansó primero, pero -como ha recordado el Presidente Raúl Castro- aún están en pie los instrumentos de agresión contra nuestro país, a pesar de que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha reconocido el fracaso del bloqueo y ha declarado que trabajará por ponerle fin.

Los Cinco son héroes para los cubanos porque, lejos de pactar y reconocerse culpables como les propuso E.E.U.U., prefirieron el desafío al pacto sin honor.

Es cierto que Washington ha proclamado un nuevo comienzo en sus relaciones con La Habana pero, a juzgar por recientes noticias, insiste en crear nuevos líderes en Cuba a fuerza de dinero, olvidando que con su obstinación por castigarnos ya los creó a base de injusticias y arbitrariedades: Los Cinco. Sólo los que hicieron la Revolución de 1959 tienen una autoridad moral similar a ellos en Cuba. Para los cubanos, son los Antonio Maceo del siglo XXI porque, como él, nunca mendigaron nada y sólo se deben a su pueblo. Pueden suscribir lo que el hombre de Baraguá escribió al Coronel  Federico Pérez Carbó:

“…mendigar derechos es propio de cobardes incapaces de ejercitarlos. Tampoco espero nada de los americanos; todo debemos fiarlo a nuestros esfuerzos; mejor es subir o caer sin su ayuda que contraer deudas de gratitud con un vecino tan poderoso”.

Irónicamente, lo único que debemos a EE.UU. los cubanos de hoy es habernos demostrado que hijos del pueblo de Cuba -puestos a elegir- siguen siendo capaces de asumir la conducta de Antonio Maceo.

El gobierno cubano, que supo llevar esta negociación con firmeza e inteligencia ejemplares estuvo a la altura de su pueblo, el que nunca habría aceptado la liberación del “contratista” estadounidense preso en Cuba sin que eso implicara el regreso de Los Cinco. Es el mismo pueblo que no perdonaría jamás a quien entregara su emblemática Plaza de la Revolución, aunque fuera un solo minuto, a personas pagadas por Estados Unidos para ante la prensa mundial denostar su Revolución, provocar una respuesta que sería documentada y manipulada como intolerancia y entrar en una peligrosa espiral ante la resistencia de los zanjoneros -apoyada en vivo por el aparato mediático transnacional- a abandonar un espacio tan sagrado como Baraguá.

Un gobierno cubano que aceptara eso caería, no porque lo tumbara la contrarrevolución sino porque perdería el apoyo popular.

En París, cuna de los Derechos del hombre según la Democracia al estilo occidental, los autores de la provocación del día 30 de diciembre pasado no estarían en libertad. La Prefectura de Policía de París exige que la petición de autorización para concentraciones en lugares públicos se haga “al menos un mes antes de la fecha de la manifestación”. Además, “este plazo será de tres meses como mínimo si el evento proyectado agrupará a mucha gente”, “cada petición debe comportar toda la información útil sobre el organizador (persona física o moral) y sobre la manifestación (naturaleza, fecha, lugar, horario, número de participantes…)”. Los organizadores tienen la obligación de “suscribir una póliza de seguros que garantice en el plano de la responsabilidad civil todos los riesgos relativos a la manifestación proyectada (participantes, público y obras públicas). La póliza de seguros debe comportar la garantía máxima […] calculada en función del evento asegurado, respecto a los siguientes riesgos: daños corporales, materiales e inmateriales”. La Prefectura de Policía insiste en este punto: “El organizador debe asumir la tarea de la seguridad general en el sitio dedicado a la manifestación. En caso de daños por imprudencia o negligencia, la responsabilidad civil, incluso penal, del organizador puede evocarse sobre la base de los artículos 1382 y siguientes del Código Civil y de los artículos 121-1, 121-2, 223-1 y 223-2 del Código Penal”.

Se conoce que la Prefectura de Policía de París rechaza decenas de peticiones todas las semanas por “no respetar el plazo para hacer la petición; marcha susceptible de causar problemas de seguridad, de orden público o de tránsito; rechazo del organizador a aceptar las obligaciones o prescripciones que presenta la Prefectura de Policía; opinión desfavorable de la alcaldía de París o de un servicio consultado; incompatibilidad entre la marcha prevista y el lugar escogido; organizador que no respetó sus obligaciones en una petición anterior o que ignoró las prescripciones de la Prefectura de París, etc.”. (http://www.google.com/url?q=http%3A%2F%2Fwww.prefecturedepolice.interieur.gouv.fr%2FDemarches%2FProfessionnel%2FSecurite-et-accessibilite-des-batiments%2FManifestation-sur-la-voie-publique-ou-tout-espace-ouvert-au-public&sa=D&sntz=1&usg=AFQjCNEZRrbhmOWWzFJSglTe6Sxep0M1xg)

Lo que no se conoce es que el gobierno de una potencia extranjera lleve decenios y cientos de millones dólares tratando de provocar este tipo de situaciones en París. Como recordé en un comentario la actuación salvaje de la Prefectura de París la hemos visto bastante a menudo pero ni The New York Times, ni El País, ni el Departamento de Estado la consideran violación de Derechos Humanos.

Hay quien sugiere que las autoridades cubanas debían haberse convertido en cómplices de la farsa y movilizar personas que sólo aportarían legitimidad a una provocación urdida desde el extranjero. En vez del relato de la retención temporal de un pequeño grupo de personas en instalaciones que por las mismas descripciones de los detenidos parecen más albergues de Escuelas en el campo (Ver en Diario de Cuba el texto titulado “Performance en el Vivac“) que una mazmorra de las que gestiona Estados Unidos en Guantánamo, tendríamos entonces en la pantallas del mundo las imágenes de un enfrentamiento violento  en el corazón político-administrativo del país.

¿O alguien cree seriamente que los cuatro gatos convocados desde Miami para gritar sus resentimientos y sabotear los acuerdos entre Cuba y EE.UU. se iban a retirar tranquilamente una vez consumido su minuto de celebridad mientras tenían toda la prensa del planeta a su disposición y el despliegue previo de mensajería spam de todo tipo que hicieron convocando a su “performance”? ¿Hay que cerrar los ojos ante el surgimiento y evolución de las guarimbas antichavistas en Venezuela y el Maidán ucraniano? Demasiada responsabilidad pero también experiencia tienen las autoridades cubanas para pecar de ingenuas cuando La Habana está mucho más cerca de EE.UU. que Caracas y Kiev.

Una pregunta que considero muy pertinente en esta hora:
¿Con quién dialogó Maceo, con los ralladiyos -cubanos antiindependentistas pagados por el imperio español- o con el Gobernador General de España en Cuba? (Publicado en CubAhora)

Tomado de su blog La Pupila Insomne

martes, 9 de diciembre de 2014

ESMA, ELAM: Dos escuelas, dos mundos

Por  Ana María Radaelli*

 En una, el imperio del horror y el espanto. En la otra, la promesa palpable de un mundo donde las palabras justicia, solidaridad, altruismo, amor, equidad, integren nuestro vocabulario cotidiano
Esma elamDos noticias, aparecidas casi simultáneamente, me instan a redactar este comentario, para mí ineludible.

 La primera me llega desde Buenos Aires, por la vía de Página 12.

 “El último nieto recuperado nació durante el cautiverio de su madre. En el campo de exterminio que funcionó en la Escuela de Mecánica de la Armada, en una de sus cuatro maternidades clandestinas nació el nieto 116, que hoy recupera su identidad. Su mamá, Ana Rubel, lo tuvo a los siete meses de embarazo. Nada más se supo de ella, que junto a su pareja, Hugo Castro, permanecen desaparecidos. Ana de Castro llegó a la ESMA embarazada de dos meses, fue torturada y a los siete meses le practicaron una cesárea, ella me pedía que le dijera cómo era el bebé, si estaba bien, declaró la sobreviviente Sara Osatinsky en todas las audiencias a las que fue convocada. 

Otra sobreviviente declaró haber visto a Ana en la enfermería, quien le dijo: Mirá lo que me hicieron esos hijos de puta, y le mostró los pechos destrozados por la tortura. Cuando le preguntó al jefe del grupo que la había secuestrado cómo podía ser que sucediera eso, él le respondió que había subversivas embarazadas y que la decisión era que sus hijos fueran criados por familias que no tuvieran la ideología de la subversión”.

  La segunda me llega de la mano de Cubadebate:

  Un médico de la República de Níger, el Dr. Ismaila Ibrahim Mamam Sami, de 34 años de edad, que cursó estudios de Medicina en el Instituto Superior de Ciencias Médicas de Guantánamo, donde estuvo desde el 2003 al 2010, acaba de incorporarse al equipo de profesionales que combate el ébola en Liberia. “Quiero agradecer enormemente al pueblo de Cuba por esta ayuda que nos han venido a prestar. Y por sobre todo (agradezco) la ayuda de las diferentes Brigadas Médicas Cubanas en África, no solo ahora por el Ébola, sino desde hace muchos años. También, por la cantidad de profesionales de la salud que nos han formado (80), y los que hay formándose allá. Tenemos ahora 17 nigerinos preparándose como médicos. Los que conocemos cómo son ustedes, sabíamos que vendrían. Lo han hecho en muchos países, y lo seguirán haciendo siempre que se les necesite. Eso está en la educación que se les da, y que yo tuve el alto honor de recibir en aquellos años. Lo que más me impresionó de su pueblo es la integridad, la honestidad, la amistad, la humildad y el querer que me demostraron”.

  La Escuela de Mecánica de la Armada, conocida por sus siglas ESMA, sita en la zona norte de la ciudad de Buenos Aires, si bien fue uno de los 500 centros clandestinos de tortura y exterminio, destaca por la magnitud de la empresa: Más de 5 000 secuestrados, hoy desaparecidos, conocieron allí el Infierno en la tierra. Como testigos o querellantes en los juicios que desde hace años se llevan a cabo, varios de los escasos 100 sobrevivientes, reducidos a la esclavitud, dan cuenta del martirio sufrido a manos de sus verdugos.

  El predio, devenido hoy Espacio para la Memoria, rezuma dolor y espanto. A pesar de todo lo visto y leído sobre el tema, sé que resulta del todo imposible siquiera imaginar el tormento vivido por esos miles de supliciados, picana eléctrica, potro, submarino, violaciones y salvajes vejaciones de todo tipo mediante, que terminaron sus días en un “asadito”, es decir quemados, o precipitados al río o al mar en un Vuelo de la Muerte, sin contar, como dice Juan Gelman, que el infierno no termina cuando el que ha sobrevivido deja atrás capuchas hediondas y celdas y rejas y ese perenne, inconfundible hedor de la muerte del que nunca logrará desprenderse. El extraordinario periodista y escritor Rodolfo Walsh, uno de los fundadores de Prensa Latina, hoy desparecido, también murió asesinado por un Grupo de Tareas de la ESMA. ¿A qué fosa, río o mar fueron a parar sus huesitos?

  La Escuela Latinoamericana de Medicina, la muy querida y respetada ELAM, acaba de festejar sus 15 años de fundada. El desastre provocado por los devastadores huracanes George y Mitch en 1998 en varios países centroamericanos y caribeños, y que ocasionó la pérdida irreparable de miles de vidas, hizo que la Revolución cubana concibiera un proyecto de cooperación que de inmediato se materializó en el envío de brigadas compuestas por médicos y paramédicos a los lugares más afectados y apartados de esos territorios.

  Fue entonces cuando Fidel concibió la creación de una Escuela Latinoamericana de Medicina para formar gratuitamente como médicos a jóvenes de esos países, los que luego de terminar su carrera o una especialidad retornan, en su inmensa mayoría, a brindar sus servicios en las comunidades de origen. Este proyecto científico-pedagógico tiene hoy una matricula de 6 075 jóvenes procedentes de 117 países latinoamericanos, caribeños, de Estados Unidos, África, Asia y Oceanía, fundamentalmente de los estratos más humildes. Suman ya 20 786 los egresados del Proyecto ELAM, provenientes de 74 países. La ELAM forma parte del Programa Integral de Salud (PIS), con el cual Cuba brinda de forma solidaria cooperación a 66 países, capacitando cada año a 29 000 estudiantes en las carreras de medicina, enfermería y tecnología de la salud en Venezuela, Bolivia, Angola, Tanzania, Guinea Bissau, Guinea Ecuatorial y Timor Leste.

  Estos fríos datos esconden la belleza que irradia esta pequeña Babel, situada al noreste de la capital, en los predios que antes ocupaba la Academia Naval “Granma”, cedidos por el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. En días de fiesta no es difícil  tropezar con el dulce susurro de una quena y un charango andinos, con un alegre valsecito peruano o un melancólico tango argentino, música y danzas africanas, revuelo de trajes tradicionales, esplendorosos en su porte y colorido… A los egresados de la ELAM se los ha visto ya, aguerridos, solidarios, en intrincados parajes de la geografía de los siempre excluidos, acudir prontamente donde el deber los llama, como sucedió en el Haití  devastado por un feroz terremoto, también golpeado por el cólera y tantos otros males que nacen de la miseria.

  Cuando pienso en la ELAM, no puedo no pensar en Fidel, en su sueño realizado, siempre contra viento y marea, en esa su perenne e inquebrantable apuesta por la Vida, su fe indestructible en ese ejército de batas blancas que va por el mundo repartiendo a manos llenas salud y esperanza, pese a la adversidades climatológicas, lingüísticas, culturales, que no hacen sino refrendar los principios más puros de la Revolución.

  Sí, dos escuelas, dos mundos.

  La ESMA, instalación militar (naval) devenida fábrica de la Muerte.
  La ELAM, antiguo predio militar (naval) devenido Dador de Vida.

  En una, el imperio del horror y el espanto. En la otra, la promesa palpable de un mundo donde las palabras justicia, solidaridad, altruismo, amor, equidad, integren nuestro vocabulario cotidiano. En Cuba, ya lo hacemos.
 
*Periodista y escritora argentina radicada en Cuba
Enviado por su autora. Publicado en Cubaperiodistas

viernes, 5 de diciembre de 2014

Derechos humanos: casi siempre, nada detrás de la frase

Por Rosa C. Báez
 
Recuerdo la primera vez que esa frase "derechos humanos" fue esgrimida ante mis ojos como una amenaza casi… era uno de esos cubanos que dejaron atrás Patria, bandera, amor,  para arrastrar por otras tierras un pesado fardo de rencores y odios. Uno de esos que no buscaba sólo merecimientos económicos, porque su mayor empeño era mantener, a cualquier costo, un dedo acusador frente a nosotros.

 El leit motiv, claro, era la Declaración Universal de los Derechos Humanos y su supuesta censura en Cuba… y aunque demostré con fotos que nuestras bibliotecas poseían en sus colecciones la tal Declaración, y publiqué -entre otras de igual o mayor importancia- el texto íntegro en el Boletín Librínsula, ni un solo momento ha dejado de ser esa frase bandera con la que intentan atacar a nuestra Revolución.

 Hace unos días alguien me pedía mi opinión, como cubana, sobre los derechos humanos… y he vuelto a repasar detalladamente la susodicha declaración… llena de frases hermosas que apenas son tomadas en cuenta por aquellos que la usan para sus propios fines…

 ¿Derechos iguales e inalienables para toda la "familia humana"? ¿Qué derechos le conceden a las decenas y decenas de familias que han visto desaparecer a la mayoría de sus miembros bajo el fuego del ejército israelí, en una destruida Franja de Gaza? ¿Con qué libertad de palabra cuentan los que hoy día han cosido sus labios, presos políticos colombianos, recluidos en cárceles inmundas? ¿Qué libertad de palabra tuvo la indígena quechua Reina Maraz, condenada a cadena perpetua en Argentina, por el delito de ser mujer, de ser migrante, de ser abusada por un marido malvado? ¿Qué libertad para aumentar su nivel de vida tienen los pueblos centroafricanos, condenados a hambre, enfermedades previsibles, a morir en la búsqueda de un poco de agua?

 ¿Qué fraternidad encuentran los migrantes centroamericanos en tierras de USA como no sea la "hermandad del crimen", la de ser presas fáciles a policías y racistas? ¿Qué derecho a la vida, a la libertad, y a su seguridad han tenido los miles de mexicanos asesinados, desaparecidos, torturados? ¿Los grupos de personas LGTBQ asesinados en Honduras?

 "Todos son iguales ante la ley" ¿Quién podría sostener, sin ruborizarse, semejante apotegma ante Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, o ante los que sufrieron semejante prisión, René y Fernando González? ¿Quién podría sostener la mirada de Adriana Pérez OConnor y decirle que Gerardo tiene recursos que lo amparen contra actos que violen sus derechos fundamentales?

 Podría seguir así, desglosando artículo por artículo hasta llegar al artículo 30… Y… ¿cómo, después de hacerlo, podría admitir duda alguna sobre los derechos que tienen nuestros niños a una infancia feliz, protegida; sobre las risas con que enfrentan cada día una educación que los forma como seres humanos, no como robots, no como seres consumistas… 

¿Cómo podría admitir que es falso un bloqueo que les quita su derecho a medicinas, que le roba a sus abuelos bienestar, que ha mantenido a sus padres en una lucha constante para sobrevivir a carencias impuestas por esos mismos que salen, bandera en alto, para hablar de "derechos humanos"?

 Sí, yo me quedo, como dijo el cantor de mejores épocas, con todas esas cosas, con la risa de nuestros niños, con la solidaridad con el que sufre, con la mano tendida siempre. ¡Esos son derechos humanos de Cuba!

Declaración Universal de Derechos Humanos
Preámbulo
 Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana;
 Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias;
 Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión;
 Considerando también esencial promover el desarrollo de relaciones amistosas entre las naciones;
 Considerando que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres, y se han declarado resueltos a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad;
 Considerando que los Estados Miembros se han comprometido a asegurar, en cooperación con la Organización de las Naciones Unidas, el respeto universal y efectivo a los derechos y libertades fundamentales del hombre, y
 Considerando que una concepción común de estos derechos y libertades es de la mayor importancia para el pleno cumplimiento de dicho compromiso;
LA ASAMBLEA GENERAL proclama la presente DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DERECHOS HUMANOS como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios colocados bajo su jurisdicción. 
Artículo 1.
    Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.
Artículo 2.
    Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.
    Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía.
Artículo 3.
    Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.
Artículo 4.
    Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas.
Artículo 5.
    Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.
Artículo 6.
    Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica.
Artículo 7.
    Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.
Artículo 8.
    Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo ante los tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la constitución o por la ley.
Artículo 9.
    Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.
Artículo 10.
    Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal.
Artículo 11.
    1. Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa.
    2. Nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueron delictivos según el Derecho nacional o internacional. Tampoco se impondrá pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del delito.
Artículo 12.
    Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.
Artículo 13.
    1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.
    2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.
Artículo 14.
    1. En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país.
    2. Este derecho no podrá ser invocado contra una acción judicial realmente originada por delitos comunes o por actos opuestos a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.
Artículo 15.
    1. Toda persona tiene derecho a una nacionalidad.
    2. A nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cambiar de nacionalidad.
Artículo 16.
    1. Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia, y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio.
    2. Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio.
    3. La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.
Artículo 17.
    1. Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente.
    2. Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad.
Artículo 18.
    Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.
Artículo 19.
    Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.
Artículo 20.
    1. Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas.
    2. Nadie podrá ser obligado a pertenecer a una asociación.
Artículo 21.
    1. Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos.
    2. Toda persona tiene el derecho de accceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país.
    3. La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto.
Artículo 22.
    Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad.
Artículo 23.
    1. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.
    2. Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual.
    3. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.
    4. Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses.
Artículo 24.
    Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas.
Artículo 25.
    1. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.
    2. La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los niños, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a igual protección social.
Artículo 26.
    1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.
    2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.
    3. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.
Artículo 27.
    1. Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.
    2. Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.
Artículo 28.
    Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos.
Artículo 29.
    1. Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad.
    2. En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática.
    3. Estos derechos y libertades no podrán, en ningún caso, ser ejercidos en oposición a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.
Artículo 30.
    Nada en esta Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración.
Fuente Naciones Unidas

Fotos y montaje RCBáez

viernes, 7 de noviembre de 2014

CONVOCATORIA Concurso de fotografía e imagen digital “Derechos Humanos para los 5” (#HRForThe5)

En 1950, la Asamblea General de la ONU invitaba a todos los Estados miembros y a las organizaciones interesadas a adoptar el 10 de diciembre como Día de los Derechos Humanos, partiendo de que el respeto de estos y a la dignidad de las personas “son los fundamentos para la libertad, justicia y paz en el mundo”.


Hace 16 años se viene cometiendo impunemente una colosal injusticia con la violación, por parte del gobierno de los EEUU, de los más elementales derechos de cinco valerosos luchadores antiterroristas cubanos y sus familiares, aún cuando el gobierno de ese país intenta erigirse como guardian de los Derechos Humanos del orbe.

Por todo ello, en saludo al Día Internacional de los DD.HH., el blog Jóvenes por los 5 y el Grupo de Acción por la Liberación de los CINCO #TropaFreeFive convoca a participar en el Concurso de fotografía e imagen digital “Derechos Humanos para los 5”.

El propósito de la nueva iniciativa es mezclar arte y denuncia y difundir mediante imágenes las acciones realizadas por el amplio movimiento de solidaridad con los CINCO tanto dentro como fuera de Cuba, utilizando como vehículo de expresión las redes sociales de Internet.

Los trabajos deberán ser inéditos y compartirse en las cuentas personales de los usuarios en Twitter, utilizando en todos los casos las etiquetas #HRForThe5, identificativa del concurso, y #TROPAFreeFive, o enviándolos directamente a la dirección jovenesx5@gmail.com, especificando siempre el nombre completo del autor, profesión, país y organización de solidaridad, caso de pertenecer a alguna de ellas.

Se otorgarán 3 premios principales y un premio de la popularidad a la obra de mayor repercusión en la web. Premiaremos el contenido, la originalidad y calidad de la imagen.

El plazo de admisión cierra el 5 de diciembre y los ganadores serán dados a conocer el 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos.

Colectivo editorial de Jóvenes por los 5 y Grupo de Acción por la Liberación de los CINCO #TropaFreeFive

Difunde la causa de Los Cinco

viernes, 22 de noviembre de 2013

Cuando los medios no hacen caso a Amnistía Internacional (+ video)

José Manzaneda*
Cuba ha sido elegida como miembro del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Fue el país latinoamericano más apoyado, con 148 votos, seguido de México, con 135, que también entró a integrar dicho órgano (1).
En no pocos medios internacionales han puesto el grito en el cielo por el nombramiento de Cuba, con un mensaje calcado al del Gobierno de Estados Unidos, que protestó a través de su portavoz Jean Psaki (2). Grandes diarios como los españoles ABC (3), El Mundo (4) o El País (5) prefirieron, por supuesto, no mencionar al Gobierno de Washington, sino a supuestos “grupos en defensa de los derechos humanos” (6) u “organizaciones humanitarias” (7), cuya convocatoria de protesta apenas reunió a dos personas con una pancarta frente a Naciones Unidas (8).
Pero, ¿cuáles son estas “organizaciones de derechos humanos” mencionadas por los medios que condenan a Cuba? Una es la Human Rigths Foundation, con sede en el Empire State de Nueva York, en cuyo Consejo Internacional participan figuras del anticomunismo mundial como Václav Havel y Álvaro Vargas Llosa, y cuyo trabajo se centra en atacar a los gobiernos opuestos a la política exterior de EEUU, principalmente los de América Latina (9). El diario español –en su día “progresista”- El País publicaba un extenso artículo firmado por esta organización, en el que atacaba el nombramiento de Cuba y otros países como miembros del citado Consejo de DDHH (10).
Otra de las ONGs presentadas en los medios como supuestas observadoras neutrales de los derechos humanos en el mundo es United Nations Watch, una organización patrocinada por el Congreso Judío Mundial y que apoya los intereses de Israel y de EEUU en la ONU (11).
Esta práctica de legitimación como “jueces imparciales” de organizaciones que respaldan los intereses de los grandes poderes mundiales confunde a no pocos. El diario español progresista Público daba también legitimidad de ONG respetable a la citada United Nations Watch, sin hacer mención alguna de sus verdaderos objetivos (12). Y la enciclopedia Wikipedia (13) avalaba la condena a Cuba a partir de los informes de la Freedom House, organización ligada a la CIA y financiada en un 80% por el gobierno de EEUU (14).
Los medios han remarcado el nombramiento de Cuba –así como el de Rusia y China- como miembro del citado organismo de Naciones Unidas. Apenas han mencionado el nombramiento también de Arabia Saudí, monarquía absoluta y socio estratégico de EEUU (15). Y no han dicho ni una palabra sobre el de Marruecos, también aliado de Washington y cuyo régimen viola de manera sistemática los derechos humanos tanto en su territorio como –principalmente- en el Sahara Occidental (16). Numerosas organizaciones llevan décadas denunciando desapariciones, torturas, brutalidad policial y restricciones de la libertad de expresión y manifestación.
Pero el caso más llamativo es el de México, país también elegido para integrar el Consejo de DDHH, en representación de América Latina junto a Cuba. México ni es mencionado en dichos medios, a pesar de las denuncias de Amnistía Internacional, organización que sí es citada por sistema cuando se refiere a Cuba (17). Amnistía Internacional habla de “graves violaciones de derechos humanos en México (que) ponen de manifiesto que (…) los compromisos asumidos por el Gobierno mexicano (…) no se están cumpliendo”. Menciona “casos de homicidios ilegítimos, torturas, violaciones y detenciones arbitrarias perpetrados por agentes de la policía”, apunta a “casos de presos de conciencia” y denuncia que “activistas políticos y sociales, periodistas y defensores y defensoras de derechos humanos son (…) los colectivos más afectados por la falta de acceso efectivo a la justicia”.
El nombramiento de Cuba como miembro del Consejo de Derechos Humanos de la ONU tiene –sin duda- mucho que ver con la solidaridad –silenciada por los medios- que ejerce la Isla en decenas de países del llamado Tercer Mundo, donde sus programas de cooperación Sur-Sur sientan las bases para el desarrollo de incipientes sistemas de salud o educación (18). Por eso fue uno de los países más votados, incluso por gobiernos no estrictamente afines. Por enviar médicos, y no marines, como forma de ejercer los derechos humanos en todo el mundo (19).
*Coordinador de Cubainformación
Video en Youtube: