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sábado, 5 de septiembre de 2015

En crisis la industria del odio a Cuba

Por Manuel E. Yepe*

vigiliamambisa

El proceso hacia la normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos comenzó oficialmente con las reaperturas de las embajadas respectivas en Washington y La Habana, pero nadie ignora que tomará mucho tiempo reparar las ruinas provocados por la absurda política imperial, a fin de recorrer el complejo camino sin peligrosos contratiempos.

No se trata de que no se sepa cuál es la meta. Todo está previsto -casi hasta los mínimos detalles- acerca de lo que son las relaciones normales entre naciones en infinidad de libros y tratados sobre Derecho Internacional, público y privado, que explican los procederes que definen la no injerencia y la normalidad.

Jean-Guy Allard, veterano periodista canadiense acreditado en La Habana y colaborador habitual de Radio Habana Cuba y el diario Granma, opinó en entrevista que le hiciera Dick Emanuelsson, subdirector de la agencia de noticias Anncol, de Colombia, que “lo bueno para Cuba es que la maquinaria de desinformación de EEUU ha tenido que lavar la imagen de Cuba para hacer viable el cambio.

“Cuando al imperio le convino, la Isla pasó a ser, de un día para el otro, de diabólica a simpática. Cuba se ha convertido en un país decente en los medios estadounidenses. Al día siguiente de ese giro mediático, muchos países europeos, confirmando su servilismo execrable, volaban hacia La Habana a presentar sus respetos. Ya en eso Cuba ganó”.

Pero ahora, dice Allard, urge levantar el infame bloqueo –que eufemísticamente Estados Unidos denomina embargo- y terminar con más de medio siglo de maltratos a los cubanos. “No se puede martirizar a un pueblo durante cinco décadas sin pagar por los daños, que son enormes”.

Allard, quien se ha convertido en un muy destacado observador de las tensiones en las relaciones entre Washington y La Habana, hace notar que “hasta ahora la presencia norteamericana en Cuba ha significado espionaje, infiltración, captación y penetración. Habrá que ver si con la nueva diplomacia entre vecinos que se anuncia será más civilizada”.

Observando el desarrollo las relaciones de Washington con los demás países progresistas de América Latina, el experto periodista se pregunta: “¿Cuál será el nuevo “look” de la actividad subversiva de EEUU en La Habana? Seguramente no renunciarán a la injerencia, la afinarán”.

El prestigioso periodista franco-canadiense considera que hasta ahora la actuación de toda la disidencia en Cuba está –o ha estado– orientada al consumo exterior, de donde provienen las donaciones que propiciaron su existencia y los mantienen con vida. “Los disidentes cubanos, tan promocionados por la prensa afuera, son poco menos que transparentes en Cuba”, hizo notar Allard.

Respecto a la situación de los enemigos de la revolución en el extranjero, Jean-Guy Allard opina que “ya se ve la confusión en el zoológico del anticastrismo. No saben de qué forma reciclarse”.

“Esta industria, que generó millones durante décadas e hizo la fortuna de cientos de miameros, ya no da. Miami, la ciudad de la CIA, pasó a capital del narco y ahora se dice que es la Meca del porno. La Miami anticubana se inició con los gánsteres de Batista y se desarrolló con el dinero de la CIA. Tendrá, tarde o temprano, que reorientarse hacia la nueva relación entre vecinos”.

La Industria del odio ha sido descrita como la maquinaria más lucrativa en el estado de Florida. Creada hace cincuenta y cinco años por el Presidente Eisenhower para fomentar y destacar los logros de los cubanos que viven en “democracia” frente a los que viven en Cuba, degeneró poco a poco en una bien estructurada mafia con puntas mortales en casi todo el hemisferio.

Con una enorme variedad de tentáculos omnipresentes, a veces con dominio absoluto en aspectos educativos, financieros, sociales, judiciales, religiosos, políticos, laborales y culturales en el sur de la Florida… y un poco más allá, nadie ha podido aspirar a ejercer un liderazgo sin su aprobación y sus bendiciones.

Por avivar llamas de una guerra que eventualmente derroque al gobierno cubano, esta industria ha estafado al gobierno de Estados Unidos miles de millones de dólares.

La decadencia moral colocó a la Florida en el pináculo de muchas estadísticas de delincuencia concentrando el mayor grupo de funcionarios, políticos o administrativos acusados, en la cárcel, en libertad condicional o buscados en la nación; los más grandes fraudes de Medicare y Medicaid, y el mayor centro de comercio de drogas en la nación, entre otras linduras.

Este ambiente criminal ha concentrado en el Sur de la Florida la residencia de la mayor y más diversa colección de ex dictadores, terroristas y asesinos latinoamericanos.

*Periodista cubano, especializado en temas de política internacional. Enviado por su autor, publicado en su blog Manuel Yepe: Opiniones desde Cuba: https://manuelyepe.wordpress.com/2015/09/05/en-crisis-la-industria-del-odio-a-cuba/
 
Imagen agregada: Saavedra, personaje bufo de "Vigilia Mambisa" una de las más gritonas organizaciones contrarrevolucionarias

domingo, 16 de noviembre de 2014

Estados Unidos: malos propósitos e ignorancia

Por  Néstor García Iturbe*

Un amigo tuvo la gentileza de enviarme el artículo de la columnista del Wall Street Journal, Mary Anastasia O'grady , titulado “Cuba’s Slave Trade in Doctors”, el cual trata de tergiversar totalmente los propósitos que mueven a Cuba en relación con la ayuda médica que presta a distintos países del mundo.

 Cuando analizamos los artículos que el Wall Street Journal publica bajo la firma de  O'grady, comprendemos que de la misma es imposible recibir una valoración imparcial y balanceada como debe ser el trabajo de un periodista que se respete y que a la vez se haga respetar por sus lectores.

 Los escritos que hemos podido analizar de la misma se refieren a distintas situaciones sobre América Latina. El estilo y enfoque de O'grady es en extremo crítico y reaccionario.  No es necesario describir un paraíso cuando se habla de algún país de nuestro continente, pero tampoco es honesto satanizarlo.

 Sus comentarios sobre Chile, la educación en dicho país y en especial sobre la líder estudiantil Camila Vallejo llegan en su mayoría a ser degradantes para la propia O'grady.  Dentro de las ideas que trata de transmitir, está la aseveración que la periodista realiza sobre el interés de los chilenos en el comunismo y plantea que uno de los mayores culpables de esto fue precisamente Augusto Pinochet, que no supo detener esta tendencia.  Quizás considere que Pinochet debería haber asesinado un número mayor de chilenos para asegurar, que al dejar el poder, no quedaran vestigios de  esa tendencia ideológica. En otro artículo sobre Chile, publicado el 2 de noviembre del 2014, titulado “El milagro chileno avanza en reverso” se realiza un análisis desproporcionado y totalmente falso del curso de los acontecimientos  bajo la dirección de Michelle Bachelet, evidentemente con el propósito de socavar el prestigio de la misma.

 En cuanto a la Argentina, en un artículo que publicó el 17 de marzo del 2013, realiza un análisis donde se proyecta hacia el futuro de dicha nación. Plantea que todavía la señora Kirchner no ha terminado de implantar un régimen totalitario sin libertad de prensa, pero que ese día llegará pronto.  Expresas que se está persiguiendo a los comerciantes, que los periódicos son acosados cuando publican artículos que no están dentro de la línea oficial.  En el propio artículo trata de crear enemistad entre el Papa y Argentina, tratando de hacer ver que el gobierno ha planteado que todos los obispos tenían complicidad  con la dictadura.

 Los artículos de esta señora no han excluido de sus patrañas ataques contra Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, y otros países latinoamericanos que han preferido trabajar en pro  de la defensa de los intereses nacionales, alejándose de los designios de Washington.

 En cuanto al mencionado artículo sobre Cuba, uno de los tantos, pues Cuba  aparece en la lista de favoritos de la señora O'grady, el mismo utiliza la misma técnica que utilizaban los propagandistas del nazismo durante la Segunda Guerra Mundial, iniciar el artículo con una gran mentira, que llame la atención, se fije en la mente de los lectores y después tratar de sustentar la misma.

 En el artículo publicado el 9 de noviembre del 2014, se plantea que Cuba recibe anualmente 8 mil millones de dólares (8 billones) por el concepto de servicios prestados a otros países por parte de nuestros médicos. Esta cifra, de ser cierta, superaría lo que Cuba recibe en otros rublos, como el Nickel y el Turismo. La cifra que se ha mencionado en distintas oportunidades sobre este tipo de ingreso, no sobrepasa los 2,000 millones de dólares.

 Es importante resaltar que, de acuerdo a lo que he podido conocer, Cuba solamente recibe ingreso por este concepto de un número de países, cuya economía y relaciones comerciales con Cuba lo permiten.  Un buen número de países reciben esta ayuda sin costo alguno, estos son países que no cuentan con recursos económicos para garantizar la atención médica de su población y que por lo regular la misma padece de un buen número de necesidades, principalmente el no contar con una adecuada alimentación.  Si no tiene para comer, cómo les vamos a cobrar.

 Los países a los que Cuba no cobra la atención médica, se responsabilizan con el alojamiento y  alimentación del personal médico cubano, al cual también le entregan mensualmente una módica cantidad en dinero del país para sus gastos personales. Por otra parte, Cuba  continúa pagando a la familia de dichos médicos el salario de estos.

 Regularmente el personal médico cubano, que incluye médicos, enfermeras, técnicos y especialistas de la medicina, son los asignados a los lugares más remotos y olvidados del país, donde muchas veces hace años que no visita un médico, donde en ocasiones la primera labor es el establecer la comunicación y relaciones con el curandero de la tribu, para poder desarrollar su labor.

 En ocasiones la labor solidaria, sin costo alguno,  de Cuba, promueve que otros países también ayuden al país donde están actuando las brigadas médicas cubanas.  Cuba aporta el personal médico especializado y el otro país aporta la medicina y otros recursos, también con carácter gratuito.

 Como otro aporte a la salud pública de distintos países, Cuba cuenta con la Escuela Latinoamericana de Medicina, en la que estudian jóvenes de distintos países que se gradúan como médicos y después regresan a su país para ejercer. En esta escuela, al igual que en otras facultades de medicina de la isla, estudian jóvenes de países africanos, asiáticos, latinoamericanos e inclusive estadounidenses.  Ni las personas, ni sus gobiernos, pagan cantidad alguna durante los años en que estos se  preparan como médicos.  En la mayoría de los casos, los gobiernos entregan al estudiante una cantidad para sus gastos personales, ya que Cuba asume el alojamiento, matricula, libros y alimentación de los mismos. 

La Revolución Cubana no comercia ni se enriquece con las desgracias ajenas.

 La solidaridad de Cuba llega hasta los más remotos rincones y si en algunos casos se cobra una cantidad por los servicios médicos brindados, el principal objetivo de esto es el poder sufragar los gastos en que incurre en países donde el hambre y la situación económica no permite al gobierno de los mismos dar una atención adecuada a la población.

 Quisiéramos tener un  ingreso mayor por estos conceptos, para poder ayuda aún más  a otros países del mundo, que en vez de recibir ayuda, cada día le roban los recursos económicos con que cuentan y las grandes corporaciones que se apropian de los beneficios de esta política del despojo, solamente se ocupan de recibir las utilidades, no de garantizarle la vida a los pueblos que explotan.

*Cubano, Doctor en Ciencias Históricas. Miembro del Consejo Asesor y del Consejo Científico del Instituto Superior de Relaciones Internacionales; Editor del Boletín Informativo El Heraldo

Imagen agregada RCBáez

miércoles, 22 de octubre de 2014

Cuba y los ataques viscerales de The Washington Post, un reducto de la Guerra Fría

por Miguel Fernández Martínez
   Da pena, en estos tiempos en que el mundo está saturado de tensiones, que el “prestigioso” diario estadounidense The Washington Post se convierta, de golpe y porrazo, en un reducto de la Guerra Fría y disponga de sus páginas –y del prestigio de su Consejo Editorial-, para contribuir, desde la mentira y la manipulación, a difundir calumnias y falsedades.

   El pasado 20 de octubre, el Washington Post publicó un editorial titulado Cuba should not be rewarded for denying freedom to its people (Cuba no debe ser recompensado por negar la libertad a su gente), atacando al gobierno cubano, y cuestionando los esfuerzos de otros, incluso desde dentro de Estados Unidos por conseguir poner fin al criminal bloqueo comercial, económico y financiero que Washington impone a la isla desde 1962.

   Su conejillo de Indias fue el joven político español Ángel Carromero, quien el 22 de julio de 2012, estuvo involucrado en un accidente de tránsito que le costó la vida a dos ciudadanos cubanos - Oswaldo Payá, y Harold Cepero-, que viajaban en el automóvil conducido por el español.

   Pero, ¿por qué The Washington Post, y el equipo de editores que dirige Fred Hiatt y que ahora pretende erigirse en paladín de la verdad, no dice cómo ocurrieron los hechos desde el principio?

¿Qué hacía Ángel Carromero en Cuba?

   Medios cubanos explicaron que Carromero, en el momento del accidente en Cuba en 2012, era el vicesecretario General de Nuevas Generaciones, sector juvenil del Partido Popular (PP) de España, un hombre cercano al expresidente español José María Aznar, y a Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, afiliados ambos a las políticas anticubanas.

   Viajó a Cuba junto al ciudadano sueco Jens Aron Modig, líder del Partido Demócrata Cristiano Sueco, y presidente de su Liga Juvenil, y antes de llegar a la isla sostuvieron reuniones con el Instituto Republicano Internacional (IRI).

   La visita a Cuba de ambos personajes –aunque The Washington Post no menciona a Modig-, no fue por propia iniciativa, sino como parte de una operación organizada por Anikka Rigo, jefa de la Sección de Relaciones Exteriores del Partido Demócrata Cristiano Sueco, con el objetivo de traer financiamiento al minúsculo y contrarrevolucionario Movimiento Cristiano Liberación, que presidía Oswaldo Payá, uno de los fallecidos en el accidente; y de asesorar la constitución de una organización juvenil asociada a este.

   Con ese propósito, el diputado del PP, Presidente de Nuevas Generaciones, miembro del Comité Ejecutivo Regional del PP y ex Asesor de Aznar, Pablo Casado Blanco, había instruido a Carromero ponerse en contacto con la española Cayetana Muriel Aguado, residente en Suecia y también del Partido Demócrata Cristiano Sueco, de la que recibió instrucciones, el dinero a entregar y un teléfono celular programado con los números necesarios.

   Posteriormente, Carromero contactó al sueco Modig mediante Facebook y luego se conocieron en un restaurante madrileño.

Las supuestas “dudas” de The Washington Post

   Según el editorial publicado en The Washington Post, Cuba “no hecho nada para disipar la niebla de la sospecha de que aún persiste sobre la muerte de Payá y Cepero” y “exigen” al gobierno de La Habana, la apertura de una investigación internacional que esclarezca los hechos ocurridos en una carretera del oriente cubano en julio de 2012.

   Cuba lleva 55 años soportando las acusaciones maliciosas y las difamaciones que generan los grandes monopolios mediáticos de la prensa mundial, regidos desde Washington. Ya nada asusta al pueblo cubano cuando de mentiras se trata.

   Muchas han sido las toneladas de tinta y papel empleados para tratar de desacreditar a Cuba, a su Revolución y a su pueblo, pero esta vez el The Washington Post no lo ataca a Cuba, sino que pone en entredicho a la justicia española.

   Carromero es un mitómano empedernido, que dice una cosa en Cuba, otra en España y otra en Estados Unidos. Es un vil mentiroso que anda buscando protagonismo y al no conseguir apoyo en su propio país, no tuvo más remedio que restregar su conciencia con lo más retrógrado de la emigración cubana en Miami, y los calenturientos que en Washington quieren seguir jugando a eliminar por hambre a los cubanos.

   Evidentemente el The Washington Post le dio el minuto de gloria y fama que Carromero necesitaba, aunque para conseguirlo tuviera que repetir mil veces las mentiras que dice.

   La Audiencia Nacional española, que vio en detalles el caso y las alegaciones de Carromero, reconoció legalmente el juicio celebrado en Cuba contra Carromero, y en el que fue condenado por homicidio imprudente.

   A su vez, el juez Eloy Velasco, de la Sección Segunda de lo Penal de la Audiencia española declaró sin lugar la querella presentada por la esposa y la hija de Oswaldo Payá, por supuesta complicidad de las autoridades cubanas en el accidente.

   Llama la atención, que estas dos señoras fueron las que originaron el rumor de un supuesto segundo automóvil involucrado en el accidente, aun cuando no habían podido tener contactos con Carromero por encontrarse detenido en el lugar de los hechos.

   Tanto la esposa como la hija de Payá, de la manera más deshumanizada, trataron de convertir este trágico hecho, en un evento político, sin respetar siquiera la muerte de un ser querido, algo que ahora The Washington Post enarbola como punta de lanza para atacar a Cuba.

La irracionalidad de The Washington Post a la hora de mirar a Cuba

   Lo grotesco de esta nueva falacia guerrerista de The Washington Post contra la pequeña isla caribeña, es tratar de castigar a Cuba con el mantenimiento del bloqueo económico, comercial y financiero, que firmó el expresidente John F. Kennedy en 1962, esperanzado que con esa política de presión sacaría del poder al comandante Fidel Castro y con él, todo vestigio del proceso revolucionario que se desarrollaba en la Mayor de las Antillas.

   The Washington Post, como en los viejos tiempos imperiales, asume que eliminar tan cruel práctica, condenada por 188 países de todo el mundo, sería una “concesión”, como si el pueblo cubano fuera un vasallo arrodillado a los pies del amo del Norte.

   Cuba y su gente saben que es una auténtica libertad, míster Hiatt. No será su Consejo Editorial quién venga a dar lecciones de independencia y soberanía a los cubanos, y muchos menos sugerirles que se vean en el espejo de los que vendieron su alma por unas pesetas.

Tomado de su blog Cuba, la isla infinita

martes, 23 de septiembre de 2014

Berta Soler en el centro del apocalipsis

Por Octavio Fraga Guerra*

“El lacayo muda de amo, y se alquila al señor de más lujo y poder”.
José Martí. Periódico Patria. Nueva York, 14 de mayo de 1892

Es inaceptable andar con acciones tramposas, hostiles y subversivas, tomando como aliados a los lacayos que en nombre de Cuba se alinean sumisos y arrojadizos ante los pies de los que pretenden destruirla.

 Sabias las palabras de nuestro José Martí, cuando sentenció con meridiana sencillez una idea que no deja de tener vigencia 129 años después. La lúcida frase es de una carta, publicada en el diario La Nación de Buenos Aires, el 22 de febrero de 1885. “Tal paga, tal manda”

 Esa es la sustancia del putrefacto esqueleto que caracteriza a la minúscula contrarrevolución que siguen etiquetando como “disidencia” los mass media de occidente. Una panda que sirve de mercenaria ante la voluntad de un gobierno extranjero y de otras potencias occidentales, que se arrojan la potestad de pretender cambiar los destinos de un país. Una nación declarada y orgullosamente martiana y que su línea política refrendada en la Constitución de todos los cubanos, es claramente marxista.

 Nos asiste el deber de respetar cada una de las rutas que los pueblos decidan sobre cómo construir su país. Es nuestra práctica y nuestro principio el no inmiscuirnos en los asuntos que son propios de otro, cuya historia, cultura y tradiciones difieren de la nuestra. Los destinos de una nación han de ser solo potestad del pueblo.

 Pero también nos asiste el deber de denunciar y defender lo que en nuestro país es voluntad de todos. Ninguna mirada extraña, ninguna pretensión extrajera ha de inmiscuirse en lo que es nuestra obra por derecho conquistado como pueblo soberano. El que nuestro modelo de sociedad difiera del que impera en el mundo no es razón para suplantarlo por otro.

 Detrás de esa postura y ese hacer de los gobiernos occidentales, aflora la ineptitud, la prepotencia y el no saber que con Cuba, la única palabra posible es el dialogo. Pero he de ser preciso, claramente horizontal. Me refiero al dialogo desde el llano respeto, ante una obra hecha por todos y que no se ha de cambiar porque un Emperador, que dicen “lleva traje de paz”, se le antoja que reconduzcamos nuestro destino. Un guerrerista de estado que algunos “gobernantes” le siguen el juego, pues de sumisos andan por este mundo algunos que la historia después nos revela como corruptos y agazapados. Servidores de los intereses de las marcas, las megas empresas y las entidades financieras, que son los verdaderos gobernantes en esta era globalizada.

 Las noticias hay que dejarlas reposar, medirlas con la altura que exige el tiempo. El análisis coherente de los hechos es también parte de la lógica en defensa de lo que entendemos justo revelar y poner en primer plano, ante la inmoral practica de los mass media que “ingenuos” pasan de soslayo lo verdaderamente importante.

 La nota la dio alguien nada sospechoso de ser un vocero del legítimo gobierno cubano. Me refiero al contrarrevolucionario Guillermo Fariñas, quién tuvo la desfachatez de hacerse una foto con el terrorista internacional de origen cubano asentado impunemente en Miami.

 Me refiero a Luis Clemente Posada Carriles. Un excarcelable asesino con un historial de crímenes del que no puedo dejar de recordar, el que fue su acto más cobarde. La voladura de un avión civil de la compañía Cubana, acto en el que murieron 73 personas en pleno vuelo. Un hecho debidamente documentado, gestado por este agente de la CIA en el año 1976. Este brutal hecho fue materializado con la complicidad del también cubano Orlando Bosch y los venezolanos Freddy Lugo y Hernán Ricardo, estos últimos fueron los autores materiales de los hechos.

 Las declaraciones de Fariñas expresan: “Durante los últimos días hemos venido observando con preocupación, el deterioro de la unidad entre falanges opositoras santiagueras que han impactado desfavorablemente en nuestra lucha… Diferencias intestinas entre miembros de “Las Damas de Blanco” de ese territorio y su dirección nacional, han originado un análisis equivocado por parte de uno de nuestros más destacados líderes: José Daniel Ferrer, tomando este la insensata, absurda e inconsulta decisión de desmembrar a 23 féminas de esta agrupación para integrarlas a la “Unión Patriótica de Cuba” (UNPACU) de la cual soy su vocero, lo que establece un precedente nefasto…” (1).

 Las palabras de este despreciable “líder” de fabricación importada, denotan la fragmentación y la fisura que padecen estos grupúsculos que se dedican a labores de subversión, de desestabilización y zapa al interior de la nuestra isla.
 Esta es otra verdad que los mass media se empeñan en ocultar, “salvándoles” con la etiqueta de “disidentes” y abonando la idea de sembrar una “Primavera Árabe”, en un pueblo y en una nación, forjada por una vasta cultura política y en las más vibrantes tradiciones de luchas. Nuestros héroes y sus historias son parte esencial de nuestros empeños. Y es que de gratitud y deudas están hechas también nuestras acciones como pueblo.

 El diario español El País, en su edición digital del 2 de septiembre reconocía esta fragmentación en un texto que amerita algunos entrecomillados. El artículo cuya autora es la corresponsal Maye Primera, afincada en Miami daba la nota sobre esta idea:

 “La suma de muchos pequeños desencuentros desembocó en la renuncia de casi tres decenas de integrantes del movimiento disidente Damas de Blanco en la provincia de Santiago de Cuba en las últimas semanas. Se trata del mayor cisma que ha experimentado la organización desde que fue fundada por Laura Pollán en la “primavera negra” de 2003”. (2)

 En otra parte de esta nota titulada: “Cisma en las Damas de Blanco”, la articulista aporta una clave que no podemos ignorar. “La polémica estalló a finales de julio, cuando se hicieron públicas las diferencias entre Soler, la representante nacional de las Damas de Blanco, y la representante del movimiento en Santiago de Cuba, Belkis Cantillo. “Soler nos quería imponer muchas cosas. Me quiso pisotear mucho y así ella logró que yo pidiera la renuncia”, explicó Cantillo por teléfono”.

 Las entrelíneas de esta declaración expresan en verdad el autoritarismo de la autodenominada “líder” de las “Damas de Blanco” Berta Soler. Su manera de conducir las acciones claramente desestabilizadoras en la isla. Esta vulgar mujer cuenta con el apoyo de un grupito de personas que le son fieles, sin que debamos ignorar la cobertura de algunos medios de comunicación internacionales que la ensalzan haciendo la vista gorda de sus verdaderas esencias. Esto le ha servido para construirse un protagonismo ilegítimo y que explota a conveniencia en el seno de esta organización contrarrevolucionaria.

 Conocida es su falta de capacidad intelectual como “líder” y sus maneras vulgares de conducirse en su entorno contrarrevolucionario. Esta idea está debidamente acreditada en un reportaje concebido por la televisora digital Cubainformación que integra el testimonio de ex miembros de las llamadas “Damas de Blanco”, quienes aportan sustancia informativa en torno a esta “bondadosa líder” (3).
 Sobre este mismo capítulo de la fragmentación de las “Damas de Verde”, como en verdad deberían de presentarla, el diario digital El Nuevo Herald, una publicación cuya sede editorial está en Miami da la noticia con estas revelaciones. “Ella me tenía muy humillada, afirmó Cantillo en referencia a Soler” (4).

 Y agrega este órgano de claro perfil reaccionario: “La disidente manifestó que se había “disgustado mucho” con Soler porque había ordenado la separación de las mujeres integradas al movimiento en el municipio Palma Soriano de las de la ciudad de Santiago de Cuba, las cuales, según dijo “eran todo un bloque” hasta julio pasado”.

 Pero ni El País, ni El Nuevo Herald, ni la agencia española EFE, de la que tomaron y reprodujeron sobre esta noticia otras publicaciones expresan con rigor las verdaderas razones de esta ruptura al interior de la desacreditada contrarrevolución cubana.

 Esta división dentro de las autodenominadas “Damas de Blanco”, con la mirada puesta en la mediática y vulgar Berta Soler, se desata por el uso de los fondos que le envía el gobierno de los Estados Unidos y otras organizaciones internacionales para desarrollar sus acciones contrarrevolucionarias.

 La separación de 30 mujeres de esta desprestigiada organización, van enfiladas hacia su “líder nacional”. Testimonios de estas mercenarias dan fe esta ruptura (5) y (6). Estas declaraciones confirman la carencia de unidad que tanta veces los medios internacionales se empeñan en construir para fabricar una supuesta unidad.

 Se impone agregar que Berta Soler no quería dejar crecer la representación en Santiago de Cuba y sí lo hacía ella en la Habana. Esta acusaba a Belkis Cantillo de pretender inflar la “plantilla” para apropiarse del dinero. Por la otra parte, Cantillo acusaba a Soler de controlar y distribuir los recursos que le vienen de sus amos a su antojo.

 Cabe señalar, que las mujeres que integran este grupúsculo no tienen familiares presos y la inmensa mayoría nunca los ha tenido. Estas mujeres usan su integración a los grupos contrarrevolucionarios como forma de vida para la obtención de dinero y otros recursos venidos desde el exterior. Otras buscan el aval de la Oficina de Intereses de los Estados Unidos en La Habana (SINA), y emigrar como “refugiados políticos” hacia el país “de las grandes oportunidades”.

 Estas notas confirman, -como en varias ocasiones se ha denunciado-, de la supuesta unidad del movimiento claramente contrarrevolucionario. Estos serios conflictos que afloran, obedecen en lo fundamental, al control del dinero y los recursos que el gobierno de Obama no ha ocultado en destinar a estas desprestigiadas “organizaciones”, para materializar su línea de intervencionismo, en contra la voluntad del pueblo cubano.

 Los conflictos no solo son al interior de las “Damas del dólar”. Conocido es también las agudas diferencias entre Berta Soler y José Daniel Ferrer García. Este ostenta el rimbombante título de Secretario Ejecutivo de la UNPACU, una cosa que se llama “Unión Patriótica de Cuba”.

 La estrategia de protagonismos entre ambos, es tratar de desplazar al otro. Las razones las predecibles, la de obtener más fondos que vienen de las arcas de los contribuyentes de los Estados Unidos, de la que hace mal uso la Casa Blanca para cambiar el orden constitucional de la República de Cuba.

 Berta Soler acusó a Cantillo de estar siendo inducida por su ex esposo José Daniel Ferrer, quién desde hace tiempo pretende que UNPACU asuma el control de las “Damas de Blanco”, en la región oriental del país.

 Se impone subrayar que el ya mencionado Guillermo Fariñas, quién hizo alarde público de reunirse y hacerse fotos con el terrorista internacional Luis Clemente Posada Carriles, es el vocero de la organización mercenaria UNPACU.
 Notas
  1. http://islamiacu.blogspot.com.es/2014/08/farinas-confirma-corrupcion-y.html
  2. http://internacional.elpais.com/internacional/2014/09/02/actualidad/1409689851_094827.html
  3. https://www.youtube.com/watch?v=bjXf5Ltf_w0
  4. http://www.elnuevoherald.com/noticias/article2041137.html
  5. https://www.youtube.com/watch?v=NgZq35ewrn8
  6. https://www.youtube.com/watch?v=DDluwuzjBts
 
*Editor del blog Cine Reverso, donde fue publicado este trabajo

lunes, 8 de septiembre de 2014

Conducta impropia de un diplomático



Conducta impropia de un diplomático


LA HABANA – Hace unos veinte años oí hablar de Lecce por primera vez a un amigo italiano, profesor de Filosofía, de aquella antigua ciudad de Otranto, en el talón mismo de la bota que forma la Península Itálica, vieja villa de cuyos encantos vivía orgulloso.

No pude evitar recordarlo cuando me llegó un mensaje el pasado 26 de agosto, que recoge una información publicada en el diario local Lecce News 24, reportando unas declaraciones de Mons. Bruno Musaró (*), nuncio apostólico de la Santa Sede en Cuba, en una misa al aire libre celebrada en el poblado de Vignacastrisi.

Ahorro palabras en detallar la carga de distorsión, la especulación sesgada y el tono despectivo utilizado hacia la realidad de la sociedad cubana y la inculpación injuriosa y ofensiva a las autoridades políticas ante las cuales se supone que el autor realiza un ejercicio diplomático. Son simplemente indicativas de una postura adversa en extremo; ese extremo que conocemos y que ni siquiera deja espacio a la discusión. Me cuento entre los que piensan que cada cual es libre de formarse opiniones, por tendenciosas y deformadas que sean, y de no callarlas. Pero no ignoro que esto podría ser incompatible con el desempeño de algunas responsabilidades oficiales.

El hecho es que han pasado ya diez días de esas declaraciones sin que se sepa de respaldo ni de desautorización desde la Secretaría de Estado del Vaticano, o de cualquier otra instancia competente, si la hubiere, ni de desmentido o de retractación por parte del aludido, ni de respuesta de la cancillería cubana ante las inauditas palabras atribuidas al nuncio Musaró.

Tampoco se han pronunciado, que se sepa, los obispos cubanos, aunque esto es más comprensible. Formalmente se trata de un asunto de relaciones entre los dos Estados y se diría que no les compete interceder, aunque seguramente tienen opiniones, e imagino que también libertad para expresarlas. El silencio por parte de las autoridades cubanas puedo interpretarlo como el gesto de dar un margen a rectificación de lo que normalmente supondría una expulsión del embajador, y me pregunto si nuestros obispos lo entenderán también así.

Lo cierto es que el nuncio no ha regresado a la Isla, donde tiene tres años en el cargo, al cual fue designado por Benedicto XVI, y donde dijo, según la nota aludida, que «espera estar cuando el régimen socialista haya terminado». 
Me parece lamentable para los católicos cubanos que sea alguien tan negativamente parcializado, en cuanto a la realidad y los destinos de Cuba, quien tenga la misión de asesorar al pontífice para decidir la sucesión del arzobispo de La Habana, próximo a la jubilación.
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(*) Mons. Bruno Musaró, nuncio apostólico en Cuba, ha dicho que «sólo la libertad puede darle esperanza al pueblo cubano». Después de celebrar Misa en el parque San Pío de Pietrelcina, de la localidad italiana de Vignacastrisi, el nuncio se refirió, según un diario local, a «las condiciones de absoluta pobreza y degradación humana y derechos civiles en la que vive el pueblo cubano, víctima de una dictadura socialista que lo mantiene subyugado desde hace 56 años». «Para esta gente, la única esperanza de una vida mejor es escapar de la isla», afirmó el nuncio, citado por Lecce News24. (Fragmento tomado de Agencias/InfoCatólica)
Foto de portada: La Virgen de la Caridad del Cobre fue colocada en los Jardines Vaticanos en la zona cercana a la Campana del Jubileo. Asistieron a la ceremonia 10 obispos cubanos. Durante el acto se rezó una oración y el cardenal Tarcisio Bertone, ex secretario del Estado Vaticano, se dirigió a los presentes.
Progreso Semanal/ Weekly autoriza la reproducción total o parcial de los artículos de nuestros periodistas siempre y cuando se identifique la fuente y el autor.
http://progresosemanal.us/20140906/quien-se-anota-la-mala-jugada/

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Sebastián, El Canal y el Nuncio

Por Felipe de J. Pérez Cruz*

 

Sebastián inició hoy el pre escolar. Está feliz. Comparte con sus ya “viejos” amigos del círculo infantil. Sebastián y sus compañeritos, en la vitalidad y el asombro de sus cinco-seis años, nos privilegian  con el disfrute de la emoción: revisan el aula como castillo encantado, descubren en las mesas el orden de los materiales escolares y se orientan en el nuevo espacio, mientras una joven profesora lejos de dictados bancarios, les colabora y orienta y, sobre todo, observa la socialización de sus estudiantes y adelanta los primeros elementos de diagnóstico. Mi  esposa, que recién ha leído las infamantes declaraciones que hizo en Italia un arzobispo con cargo diplomático en La Habana, me propone compartir las fotos con que fijamos el momento histórico familiar del primer día escolar de nuestro nieto. Son instantáneas “no profesionales”, pero sin dudas testimonian la Cuba real: la niñez hermosa, la escuelita modesta que viste remozada y bien equipada sus mejores galas, el ambiente atractivo, la libertad que nutre a la pedagogía cubana…

 Sebastián y sus compañeritos no pueden saber que sobre ellos, sus padres y abuelos, alguien que debiera ser modelo de virtud, miente de manera muy desfachatada. El mal señor de referencia se nombra Bruno Musaró, y es el arzobispo nombrado por el Papa Francisco como Nuncio Apostólico del Vaticano en La Habana. Se muestra muy preocupado por la suerte de los niños y niñas de Cuba, porque este país, en su criterio, esta tan mal que “la gente no sabe cómo alimentar a sus propios hijos”.

 Resulta que el señor arzobispo, en una misa que ofició en el parque de San Pío de Pietrelcina, en Vignacastrisi, una villa de la provincia Lecce en la región de Puglia, regañó a sus compatriotas italianos por quejarse mucho, y les develó la suerte que tenían de no ser cubanos. El señor hizo el cuento de una Cuba que vive en “condiciones de absoluta pobreza y degradación humana y cívica".

 Evidentemente el señor de sotana desea sumarse al peor de los coros de la contrarrevolución anticubana, y repite la añosa patraña sobre las “víctimas de una dictadura socialista que les mantiene subyugados por 56 años”. Era de esperar que los votos sacerdotales, la fe  y el cargo, le impusieran un mínimo de racionalidad y decencia al nuevo representante de la diplomacia vaticana en La Habana, pero desafortunadamente las credenciales presentadas en la misa de Vignacastrisi, hablan de todo lo contrario.

 La miopía del arzobispo

 Según cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadísticas de Italia, desde que comenzó la última crisis económica, la pobreza se ha duplicado en el país. Ahora alcanza a más de diez millones de personas -el 16,6 % de la población-. En tan dramática situación, los ciudadanos del país europeo, tienen sobradas razones para protestar contra un gobierno que no los representa, que solo responde a los intereses de la dictadura del gran capital financiero en la Unión Europea. Sin embargo, para el señor arzobispo que oficiaba en el parque de San Pío de Pietrelcina,  esta cruda realidad no existe y, en tanto, amonesta  y critica la inconformidad de sus conciudadanos.

 En Italia los recortes en la cartera escolar se repiten de año en año. Hace solo 48 horas varias ciudades italianas eran escenario de las protestas de docentes y estudiantes. Puede estar completamente convencido el señor arzobispo, de que mientras haya gobierno socialista y comunista en Cuba, los profesores y estudiantes nunca tendrán que ir a una huelga por falta de salarios, cupos para estudiar, o por el aumento de la carestía de libros y accesorios. La “dictadura socialista”, destina la mayor partida de su presupuesto estatal para educación -27 por ciento-, y planifica y emplea bien cada centavo. 

 En la modesta y linda aula de Sebastián y  sus compañeritos, hay todo lo que se necesita  para desarrollar el proceso docente educativo en el grado preescolar: la maestra, la profesora de computación y la auxiliar pedagógica –y también los padres y abuelos-. Están los libros, las libretas y lápices, los medios docentes,  hay pinceles y temperas, cartulinas, plastilina, instrumentos musicales y juguetes: como obreros y obreras en fila, en espera de su orden de trabajo.  No se les reclama a los nóveles estudiantes “disciplina”: la propia organización escolar  modela la conducta. Desborda la alegría y el deseo de hacer. 

 Devenido en activista político, el  señor arzobispo Musaró pudiera promover en Italia una campaña para que todos los niños y niñas de ese país, pudieran acceder al eficiente aseguramiento docente y pedagógico que la Revolución Cubana garantiza, de forma completamente gratuita para la totalidad de la población infantil y juvenil del país, lo que incluye a los niños y niñas con necesidades especiales de aprendizaje, a los que tienen algún tipo de minusvalía, y hasta aquellos impedidos de salir regularmente de sus hogares.

 Preocupado por la degradación humana, sería muy loable que el señor arzobispo se ocupara más de la suerte de los niños y niñas italianos que educan sus colegas de Iglesia. Con todo el bochornoso acumulado en sentencias firmes y las miles de denuncias pendientes de procesar en numerosos países, pienso que le sería difícil al señor arzobispo, hacer para Italia una declaración como la que podemos sostener en Cuba: Ni Sebastián, ni ninguno de los  1 763 500 niños, niñas y jóvenes cubanos que hoy reinician sus cursos escolares, tendrán el acecho en sus escuelas de un sacerdote pederasta.

 Miente el señor arzobispo

 No degustamos todos los platos que quisiéramos y nos merecemos, y los alimentos son caros para el bolsillo del cubano -el tema alimentario como se conoce es asunto de fuertes debates e inconformidades-, pero nadie “muere” en Cuba de hambre, tal como afirmó el señor arzobispo en el parque de San Pío de Pietrelcina. El país dedica alrededor de 2.000 millones de dólares al año para la importación de los víveres que consume. El financiamiento de la canasta familiar en el 2014 -a precios subsidiados- demandará 2 437 millones de pesos, superior en 314 millones de pesos al estimado de cierre del 2013, y por muy estrecho que sea el presupuesto de la nación, esos fondos no se afectarán.

 Los pequeños escolares del aula de Sebastián tienen garantizadas todos los días, dos meriendas y el almuerzo. Sus padres pagan por este servicio de alimentación 1.80 dólares al mes. El señor arzobispo debiera hacer campaña, para que al universo de las escuelas italianas, llegue la alimentación escolar que Cuba garantiza, subsidiada a este costo de 7 centavos de dólar diarios. En la tarea por hacer, le recomendamos que no olvide incluir la demanda de que a los infantes italianos se les proporcione, como en Cuba, un litro de leche todos los días, al menos hasta la edad de 7 años, y que sus padres puedan adquirir este alimento a sólo 10 centavos de dólar.

 Sería también una buena y cristiana demanda, proponer que los 60 millones de habitantes de Italia, disfrutaran cada día del milagro de la multiplicación de los panes, hecho “mágico” que garantiza la Revolución Cubana, a veces trasportando los insumos desde distancias superiores a los 5 mil kilómetros. 
Hoy sabemos que la seguridad de ese pan de 80 gramos, que a un costo de 1 centavo de dólar tenemos derecho a adquirir TODOS en Cuba, tendrá que destinarse en el futuro solo a aquellos ciudadanos más necesitados, pero ahora y entonces nuestra utopía de equidad social, será la misma: ¿Qué bien si los 6.020.000 de italianos que están en están en condiciones de absoluta pobreza –el 9,9 % de la población total de esa nación europea-, pudieran cada día tener un pedazo de pan?

 El señor arzobispo ni siquiera se enteró del reciente reconocimiento, en marzo pasado. de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), por ser Cuba uno de los ocho estados de América Latina y el Caribe que han logrado erradicar completamente el hambre. Menos tomó nota el señor arzobispo de la carta que el Director General de la FAO, José Da Silva, envió el pasado año al ex presidente cubano Fidel Castro Ruz, en la que felicitaba al país por el mismo motivo.


Los últimos informes del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) confirman que Cuba es la única nación de América Latina sin desnutrición infantil severa. Juan José Ortiz Brú, representante durante años de esta organización en Cuba, ha afirmado: “Es increíble. Aquí (en Cuba) no hay redes de maltrato, de prostitución, de exclusión. No hay niños teniendo que ganarse la vida en la calle vendiendo chucherías, o limpiando los parabrisas de los carros.
Tampoco hay ningún niño que esté trabajando. Es decir, la calidad de vida –la calidad de vida, no el nivel de vida- de la infancia cubana es un logro único, único”.

 También manipula

 A la inmensa mayoría de las personas que viven de su salario, en cualquier parte del mundo, éste no les alcanza, y doblar las jornadas con otras ocupaciones es una estrategia recurrente. En Cuba, con una economía en crisis, subvertida además por la política  terrorista del bloqueo –que el señor arzobispo ni menciona-, menos aún alcanzan los salarios.  Pero el manido recurso que utiliza el señor  para engañar a los feligreses en Vignacastrisi, ese de reducir el salario de un médico o cualquier profesional que cobra en pesos cubanos (CUP) a su equivalencia bancaria en dólares o euros, constituye un procedimiento de profunda desvergüenza.

El peso cubano tiene un poder adquisitivo real en el país que se silencia: Me he referido al costo de la leche y la alimentación escolar, y entre muchos otros ejemplos, cito varios de los publicados por Arthur González: Los servicios de telefonía tienen un costo mensual básico de 25 centavos de dólar y la electricidad no rebasa el costo mensual de 5 dólares, el agua sólo 10 centavos de dólar al mes, y el gas para cocinar en una familia de cuatro personas es solo de 11 centavos de dólar,  el transporte público cuesta 5 centavos de dólar …  Disfrutar el arte del Ballet Nacional de Cuba, una de las mejores compañías danzarías del planeta, cuesta según la temporada entre 50 centavos y un dólar. El excelente teatro que se hace en la Isla, con invitados muchas veces de nivel mundial,  también cobra a cada espectador, un precio similar de 50 centavos de dólar. La entrada a una  función de cine no rebasa los 25 centavos de dólar. Un buen libro se adquiere por 50 centavos o un dólar, y la mayoría de los libros infantiles tiene precios que no superan los 25 centavos de dólar.

 La Agrupación Católica Universitaria, en una encuesta realizada en 1958 entre trabajadores rurales cubanos, halló que sólo un 11% de las familias encuestadas tomaban leche, un 4% comían carne de res y el 2% consumían huevos.  Desde finales de los años sesenta del pasado siglo, con la colaboración de la URSS, la República Democrática Alemana, Bulgaria y otros países socialistas, Cuba logró superar la situación precedente, creó una ganadería de alto potencial genético, produjo millones de litros de leche, y dio pasos seguros para alcanzar la autosuficiencia en la producción de carne de res. Al precipitarse el período especial, las pérdidas fueron catastróficas. Hoy se trabaja por la  recuperación, pero aún el sector está muy deprimido, y las dificultades de mano de obra, descapitalización, deterioro de la infraestructura, falta de insumos y manejo no se han resuelto. Con colosal desconocimiento y malsano espíritu, el señor arzobispo de referencia se introduce en el tema “del becerro”,  para continuar el oficio de denigrar y descalificar: “comer el becerro es un lujo –afirma-, y matarlo para comer implica arresto y dar con tus huesos en la cárcel”.

 Cierto que es un lujo consumir carne de res en nuestro país, por lo estrecho de la oferta y el alto precio. En las actuales circunstancias, la matanza comercial no regulada de ganado vacuno, es un acto egoísta e irresponsable, el hurto y sacrificio ilegal constituye un delito en cualquier parte del mundo. Ni lo uno ni lo otro debiera justificar el señor arzobispo: ¿Acaso está alentando a la anarquía y el quebrantamiento de la Ley? ¿Por qué nada dice sobre la gestión de gobierno, que sustituye la oferta de res por cerdo, a un precio liberado dos o tres veces menor? ¿Por qué olvida referirse a las ofertas subvencionadas y sistemáticas  -por quincenas-, de carne de aves, huevos y pescado, que se hacen llegar a la población?

 Sebastián sabe

 Los niños y las niñas aprenden, antes que en la escuela, en la familia y en la comunidad, que la mentira es inaceptable, que es algo muy feo que empequeñece a los seres humanos. Sebastián y sus compañeritos no sólo saben reconocer la verdad de la mentira, tienen otras muchos valores e inteligencias incorporadas. ¿Se perdió de pequeñito estos aprendizajes el señor arzobispo Bruno Musaró? Si así fue está a tiempo de recuperarlos.

 La Iglesia católica del barrio, desde hace muchos años desarrolla una positiva labor pastoral y social, y contribuye a mejorar la vida de la comunidad. El señor arzobispo Musaró pudiera visitarnos y cooperar con el servicio parroquial.  No para hacer del templo una sede de la disidencia mercenaria, ni  convertirlo en almacén de proselitismos de quincalla.  Sí para la labor ecuménica que el mismísimo Papa Francisco promueve: con respeto, humildad y tolerancia, apertura al diálogo, intercambio cultural, reconocimiento y aprendizajes mutuos. Estoy convencido que mis vecinos de  la Habana profunda, en El Canal del Cerro -que desde hace casi doscientos años “tienen la llave”-, le aportarían al señor arzobispo muchas otras Cubas, y sobre todo, le harían partícipe del sentido de la honorabilidad y la honestad que orgullosamente comparten, ese que Sebastián y sus compañeritos aprenden desde la cuna, al sonido de la campana y el toque de tambor.

 ¿Una nueva escalada?

 En el orden político las declaraciones del señor arzobispo Bruno Musaró, Nuncio Apostólico del Vaticano en La Habana, encierran un hecho muy serio, de hostilidad y beligerancia contra el gobierno del país donde está acreditado. Más que incomodar producen pena la ignorancia, el lenguaje insolente y grosero, la prepotencia, de este señor diplomático del Vaticano, tan distante de la profesionalidad y cultura de sus antecesores.

 Esperé varios días algún desmentido por parte del señor arzobispo Musaró, tampoco la Secretaria de Estado del Vaticano, tan rígida con su protocolo, hizo declaración pública alguna. Mientras, las opiniones del señor arzobispo saltaban con inusitada y sospechosa rapidez a los titulares de las principales agencias, diarios y webs, que articulan la propaganda contrarrevolucionaria. En tan solícita y masiva cobertura no hay casualidad [1].

 Frente al diálogo respetuoso y la colaboración con la Iglesia católica, que ha impulsado el Presidente Raúl Castro Ruz: ¿Qué pretende el hacer y decir  del señor arzobispo Musaró? ¿Impulsará el Nuncio, desde la sede diplomática vaticana en La Habana, un regreso a la trasnochada agenda del anticomunismo, de la intolerancia y la confrontación?

 Según el señor arzobispo Musaró, la  Iglesia católica estará en Cuba “para contrarrestar al régimen nacido de la Revolución de enero de 1959”. He intercambiado con algunos de mis amigos católicos, y todos se preguntan: ¿El Nuncio Musaró habla a nombre del Papa Francisco o de la ultraderecha vaticana, de tan fuertes y antiguos lazos con el fascismo y la CIA?

*Doctor en Ciencias Pedagógicas,  Profesor e investigador y Presidente en La Habana de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (UNHIC)
 Enviado por su autor para Cubacoraje

 [1] El portal Gente del Siglo XXI o "Gentiuno" (que "distingue" a Cuba con una columna que titula Cuba, la tragedia interminable) agrega a la hemorrágica -más que "viral"- cobertura a las palabras del Señor Nuncio, un montaje que incluye al mencionado con un fondo de destrucción correspondiente a uno de los edificios derruidos en La Habana Vieja en sus planes de reconstrucción... Por más que busqué no vi allí ninguna foto de Gaza [N. del E.]

domingo, 13 de julio de 2014

La flotilla de Miami y las falsas velas de los mercenarios en la Isla (+ Video)

Un trágico hecho, convertido en bandera por la contrarrevolución, es desmontado en estos post: Cuba siempre lamentará las muertes de inocentes, muertes provocadas en primer lugar por la Ley de Ajuste Cubano

Para cumplir con el llamado de la derecha anticubana de Miami de reiterar la mentira del supuesto asesinato de los tripulantes del Remolcador 13 de Marzo, los miembros del circo habanero Estado de Sats, que dirige Antonio Rodiles, montaron, con varias horas antelación, su obra teatral.

Según anunció El Nuevo Herald, debía existir una confluencia entre la flotilla encabezada por el terrorista Ramón Raúl Sánchez, la cual partirá este sábado desde Miami hacia los límites de las aguas internacionales cubanas y los mercenarios en la Isla que "se espera se acerquen al Malecón y otros puntos de la costa con velas y flores para ver las "Luces de la libertad" que lanzará la flotilla con sus fuegos artificiales".

Tal simultaneidad estaba programada para mañana sábado a las 10 de la noche.

Como bien puede apreciarse en la farsa filmada por los "artistas" de SATS, en el video, que probablemente debía ser publicado el domingo en Miami, son muchas más las velas que los supuestos dolientes.

Nada, para falsas víctimas, falso homenaje.


Naufragio del Remolcador 13 de marzo: La verdadera historia de un accidente.

¿Quiénes son los terroristas de Miami que apoyan a los mercenarios en Cuba?

Tomado de Cambios en Cuba

lunes, 23 de junio de 2014

Vivir en un país "normal"

Por Ana María Radaelli

Oscuros amanuenses y escribientes de nombradía, tontos de capirote y muy ilustrados aspirantes al consumismo incontinente del capitalismo globocolonizador, al decir de Frey Betto, se dan la mano para repetir hasta el hartazgo una frasecita que de inocente nada tiene: “Me gustaría que Cuba fuera un país normal”. “Yo quiero vivir en un país normal, y Cuba no lo es”, ya suspirando “Anhelo la normalidad. Un país que sea normal”, ya perentorios: ¡“Cuba tiene que acabar de ser normal”!

Déjenme contarles que yo nací en un país al parecer del todo normal. Guardo, por ejemplo, de mi cumpleaños número quince, con inmejorable nitidez, la imagen de Buenos Aires, Plaza de Mayo, para ser exacta, bombardeada en plena mañana, de ómnibus destripados con su gente adentro destripada, la de la Revolución Libertadora y su ¡Viva Cristo Rey!, ¡Venceremos!, a punta de tanques y bayoneta, la que ocultaba prolijamente fusilamientos y fusilados en solares yermos y basurales, una gran Operación Masacre como preámbulo del país que se iba gestando.

El país del golpe de Estado de 1976 y sus 30 000 desaparecidos, país del Miedo y el Espanto, de los frenazos de Ford Falcon en noches de cacería, de pozos y chupaderos y maternidades clandestinas y bebés robados y vuelos de la muerte y tumbas NN sin fin y Operación Cóndor… País prolijamente limpiado, como muchos otros, para entronizar a Su Ilustrísima Majestad: la Sociedad de Mercado Neoliberal. Y así nos fue.

Déjenme contarles también que yo llegué a Cuba en 1969, y me encontré con un país rayano en el surrealismo. Y es que a la muy joven Revolución Socialista no le quedaba otro camino que dedicar todos sus esfuerzos, que no eran pocos, y su economía, que era magra –ya el bloqueo hacía estragos--, en asegurar la defensa de lo conquistado a precio de sangre derramada en la sierra y en el llano, mientras yo añoraba, tontamente, a la hora del desayuno, una taza de café con leche y un trozo de pan untado de mantequilla, qué locura.

Solo en el año de mi llegada, se verificaron los siguientes actos terroristas: **

Incendio en el centro comercial de Pina, Morón, provincia de Camagüey; los autores resultaron detenidos. Explosión de una granada norteamericana de fragmentación en una casa donde se encontraba el contrarrevolucionario Alejandro Blay Martínez, quien preparaba la ejecución de planes contra la zafra de 1970. El hecho produjo la muerte de tres niños e hirió a un cuarto. Infiltración, en la provincia de Oriente, de varios agentes de la CIA encabezados por Amancio Mosquera, alias Yarey, quien fue capturado. Explosión de una bomba frente al Consulado General de Cuba en Montreal, Canadá. Secuestro de un avión MIG-17, que aterrizó en el aeropuerto de Homestead, en la Florida. En el año siguiente, 1970, se recrudecen los sabotajes en el sector azucarero, se producen nuevos desembarcos mercenarios, se multiplican los ataques y secuestros de pescadores con sus embarcaciones... Largo sería el inventario. Y las embestidas siguieron, siguen, se repiten, cambian de escenario, ahora es el digital, pero el guión ¡es el mismo!

En fin, que desde entonces y hasta el sol de hoy, mi vida, al igual que la de todos los cubanos, ha transcurrido bajo el signo del acoso sin tregua y la también sin tregua agresión criminal. Atesoro, sin embargo, de aquellos años inaugurales, algo que se parece mucho a la nostalgia, cuando las guardias interminables y los trabajos voluntarios en el campo o en la construcción y las movilizaciones y las convocatorias a la Plaza con Fidel refrendaban con júbilo el amor compartido y nuestras certezas inconmovibles, aunque solo tuviéramos dos mudas de ropa, y que el café con leche, pan y mantequilla ya no fuesen ni recuerdo.

Pero volviendo al tema. De algo sí puedo estar segura: Oriunda de esta orilla que me tocó en suerte, y a cuánta honra, yo no quiero vivir en un país del Mundo Primero donde lo normal sea, por ejemplo, que la extrema derecha arrase en las urnas y el fascismo cotidiano capee por sus respetos, donde los inmigrantes, llegados de sus esquilmadas ex colonias, sean tratados como bestias, donde el desempleo y los desalojos reduzcan a la miseria a miles y miles de seres humanos que, en muchísimos casos, buscan escape en el suicidio, mientras las drogas y la violencia generan sociedades cada día más enfermas.

Tampoco quiero vivir en uno de esos países ”normales” del Mundo Tercero donde el FMI impone sus políticas de hambre y miseria, con sus ciudades capitales de torres encristaladas, boutiques y shopping–centers delirantes, monstruosos hipermercados y boîtes de nuit y farándula del jet set y Jockey Club y restaurantes principescos y limusinas y countries y condominios enjaulados y City de magnates y ejecutivos, a pocos pasos de los muertos de hambre y de frío, de chicos flacos, sucios y andrajosos, pies descalzos también en pleno invierno, buscando en la basura algo que comer, ciudades de viejitos y viejitas apiñaditos para darse un algo de calor, también hombres solos, niños solos, o mujeres con niños de brazos, envueltos en papel de diario, durmiendo en zaguanes y veredas, inermes, desahuciados, niñosviejos esclavitos agrícolas, o textiles o sexuales, países “normales” donde la tala de bosques originarios despojan a los pueblos de su bien más preciado: la tierra, esa que la sojización made in Monsanto envenena, con una atroz secuela de enfermedades letales, el cáncer por ejemplo, o donde la minería a cielo abierto deja a su paso destrucción y muerte. Y mucho menos en ex países de la bella Europa cuyos gobiernos han caído al nivel de consulado gringo.

Quiero vivir en un país tan “anormal” como para haber hecho, hace más de 50 años, la primera revolución cultural en América Latina, que arranca con la alfabetización y hace que hoy decenas de miles de maestros y de médicos cubanos anden por el mundo repartiendo saber y vida, y no balas y bombas.

Tan “anormal” como para darse el lujo de tener una escuela, con su maestro y su computadora, en pleno corazón de intricadas serranías… para un solo niño, poco importa que sea blanco o negro. Es decir, tan “anormal” como para no tener un solo niñolimparabrisas, hambreado y harapiento, jugándose la vida, por una moneda, en un semáforo cualquiera.

Un país tan “anormal” como para tener una tasa de mortalidad infantil inferior a la de los Estados Unidos, como para hacer un transplante de corazón, o de riñón o un tratamiento de hemodiálisis, por ejemplo, sin mediar un centavo, y mucho menos consideraciones de tipo político o religioso o racial, por supuesto.

Tan” anormal” como para hacernos creer, con pruebas al canto, que somos todos nosotros los protagonistas de nuestra propia historia. ¿De qué “normalidad” se nos habla? Al respecto, el intelectual cubano Enrique Ubieta escribe: “Cuando dicen que seamos normales, ¿qué quieren decir con eso? Lo normal en el mundo es el consumismo, lo normal en el mundo son las leyes bravas del mercado y yo no quiero ser normal. Yo no quisiera que este país retrocediera. Creo que la gran victoria de Cuba es no ser normal en un mundo donde la injusticia social y la indiferencia ante ella son normales”.
Por su parte, Fernando Martínez Heredia, Premio Nacional de Ciencias Sociales, refiriéndose al tema, señala: “En el fondo, esa supuesta normalidad es la de la vida y las relaciones sociales que regían antes de la Revolución. Eso es lo que pretende el conservatismo social en la Cuba actual: que volvamos a lo normal y que cada cual se dé su lugar. Es decir, que la sociedad que hemos creado se suicide”

Hace poco escribí: Junto a este pueblo he vivido momentos felices y luctuosos, soportados agresiones y bloqueo, guerra bacteriológica, trastadas pavorosas de madre naturaleza y un periodo especial que cada cual lleva cosido a la piel, por duro, terrible, cuántas veces desesperante, que sacó de nosotros lo mejor y también lo peor. Sobrevivir habiendo salvaguardado las conquistas de la Revolución, es para muchos orgullo mayor. Sinceramente lo digo: No conozco sociedad alguna capaz de hazaña semejante.

¿Acaso no sería un suicidio renunciar a tanta proeza junta?

Porque, en definitiva, no es otra cosa la que el enemigo reclama. Un suicidio colectivo. La carbonización de nuestros sueños, la inmolación de nuestra soberanía, esa que hace de Cuba paradigma de bravura y osadía. Que la desmemoria nos mute en zombis para, simplemente, volver a ser ¿un país? “normal”. ¿Como Puerto Rico, por ejemplo?

Fuente La isla desconocida

*Periodista y escritora argentina radicada en Cuba.

jueves, 6 de febrero de 2014

EE.UU. y la “disidencia” en Cuba: El dinero continúa

Por Luis Miguel Rosales
Una noticia llamó la atención en días recientes dentro de importantes sectores vinculados a la hostilidad hacia la Revolución cubana. Se trata del fin del financiamiento a la USAID para mantener su Programa Cuba, cuerno de la abundancia que ha enriquecido a muchos en las dos márgenes del Estrecho de La Florida.

Luego de varios escándalos de corrupción y desvío de estos fondos el Congreso de EE.UU. decidió no entregarle más presupuesto a la USAID, destinando los 17,5 millones de dólares para promover la subversión contra Cuba a la Fundación Nacional para la Democracia (NED), la cual recibirá 7,5 millones de dólares, a la Oficina de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo (DRL) y a la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental, ambas del Departamento de Estado, las cuáles recibirán los otros 10 millones. Ellas se encargarán de promover los grants por los cuales optarán diversas contratistas para que ejecuten diversos proyectos anticubanos.

No obstante, todavía la USAID seguirá administrando sumas millonarias procedentes de otros años y que todavía están en ejecución (link sitio Web de la USAID) por parte de instituciones como la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba , el Instituto Nacional Demócrata (NDI), la FUPAD,  el Grupo de Apoyo a la Democracia, el Instituto Republicano Internacional (IRI) y la Fundación Nueva América (NAF); en el caso de las tres primeras terminan sus programas financiados por la USAID en el 2014 y las otras tres lo harán en el 2015.

Esta eliminación de los fondos está relacionada más con los desfalcos realizados sobre este financiamiento desde el año 1996 que con las denuncias de supuesto favoritismo hacia una u otra organización beneficiada con el otorgamiento de diversos grants, muchos de ellos de varios millones de dólares. Esto ha sido una constante cuando se ha tratado de dinero, durante el gobierno de George W. Bush los congresistas cubanoamericanos allegados al presidente, como Ileana Ros-Lehtinen y Lincoln Díaz Balart beneficiaron a organizaciones de su agrado, como el Directorio Democrático Cubano, mientras que durante el gobierno de Barack H. Obama sus allegados en el Congreso, como Joe García, forzaron para que la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba (FDHC), apéndice de la FNCA. Es decir, detrás de todo esto está el interés personal de los congresistas cubanoamericanos.

Se impuso entonces la idea que retirarle los fondos a la USAID. ¿Cambiará algo esto? En mi opinión esto no significa ningún cambio. Todo este pataleo por la reducción de los fondos no está directamente relacionado con el interés de derrocar la Revolución cubana, sino más bien continuar manteniendo a la maquinaria burocrática asentada en Miami, que ha creado varios millonarios gracias al negocio de la contrarrevolución.

El otro aspecto de interés es que todas estas organizaciones seguirán optando por los fondos federales para desarrollar sus proyectos anticubanos y si antes se canalizaban a través de la USAID ahora lo serán a través de la NED o del Departamento de Estado, es decir, no hay ninguna crisis.

Muchas cosas han cambiado en lo relacionado al apoyo y promoción de la contrarrevolución cubana por parte de EE.UU., pero la esencia, su carácter anticubano y subversivo contra la Revolución se ha mantenido intacto. Si antes ciudadanos norteamericanos venían a Cuba para abastecer personalmente a la contrarrevolución interna desde el 2009 eso cambió y comenzaron a utilizarse emisarios de diversos países (checos, eslovacos, peruanos, argentinos y españoles) para esa función; ahora, con la nueva Ley Migratoria Cubana los cabecillas contrarrevolucionarios viajan al exterior y allí reciben los recursos materiales, financieros y tecnológicos, así como entrenamiento en “técnicas de resistencia civil” y uso de las herramientas informáticas y de comunicación que reciben.

En Cuba, dentro de la contrarrevolución, no hay preocupación, no hay desespero. Sus principales cabecillas seguirán realizando costosas y extensas giras al exterior y manteniendo en la Isla un elevado nivel de vida, no solamente por encima de la inmensa mayoría de los cubanos, sino también por encima de muchos de los que los apoyan en el exterior. Solo una pequeña prueba, ¿podría cualquier seguidor y ferviente partidario de Yoani Sánchez realizar en un solo año la cantidad de viajes al y por el exterior que esta “perseguida, reprimida y humilde disidente” hizo en el 2013? Basta señalar que visitó en más de tres meses países como España, Suecia, Holanda, Francia, Italia, Perú, Brasil, México, Estados Unidos y otros que haría muy extensa esta lista. ¿Quién pagó todo esto? ¿Para esto se coge el dinero del contribuyente norteamericano?

Hasta este momento no he escuchado levantarse dentro de Cuba ninguna voz de protesta ante esta decisión, ellos saben bien que quien paga manda. Pero creo que el gobierno norteamericano sigue equivocado en su accionar contra Cuba. Las decenas de millones de dólares dilapidados en frustrados programas anticubanos pudieran haber sido utilizados en resolver problemas internos en ese país y no en mantener a una amplia gama de parásitos en Miami y en Cuba. Lo más inteligente sería retirar todo este presupuesto anticubano y entonces veríamos cuántos disidentes quedarían en Cuba.

No nos extrañemos si dentro de unos meses comienzan a salir nuevos informes denunciando escándalos de corrupción y desfalco dentro de los fondos y entonces ocurrirán nuevos análisis, discusiones y al final nada, seguirá la zafra de los millones a costa del contribuyente norteamericano.