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martes, 1 de diciembre de 2015

Declaración del Gobierno Revolucionario

Desde principios del mes de noviembre, se ha creado una compleja situación como resultado del arribo a Costa Rica, en números crecientes, de ciudadanos cubanos, procedentes de varios países latino­ame­ri­canos, con la intención de emigrar a los Estados Unidos.

Varios miles de cubanos que salieron le­galmente de Cuba y entraron de igual for­ma a un primer país de destino, desde donde iniciaron su recorrido irregular, se encuentran en estos momentos en una si­tuación ilegal en Centro y Sudamérica, con destino a la frontera de México con los Estados Unidos.

Esta emigración irregular se articula a través de redes de tráfico de personas que operan en la región, responsables de actos de violencia, extorsión, vejaciones y otros delitos de que son víctimas los cubanos en su intento por llegar a los Estados Unidos, después de un peligroso recorrido de no menos de 7 700 kilómetros y de cruzar ilegalmente ocho fronteras.

El Gobierno de la República de Cuba manifestó su preocupación y se ha mantenido en contacto con los países implicados en busca de una solución rápida y adecuada, como se señaló en la Declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores del pa­sado 18 de noviembre.

La posición de nuestro país sobre este asunto fue claramente expresada durante la reunión de los ocho países que componen el Sistema de  la Integración Centroamericana (SICA), realizada el 24 de noviembre en El Salvador, y a la que fueron invitados, además, México, Ecuador, Colombia y Cuba. Allí, se abogó por una solución integral a esta situación y se denunció la manipulación del tema migratorio cubano por parte de los Estados Unidos.

Todos estos países reclamaron la adopción de medidas enérgicas e inmediatas para evitar los flujos migratorios ilegales por sus territorios y se pronunciaron contra la política de “Pies Secos-Pies Mojados”, el Programa de Parole para Profesionales Mé­dicos Cubanos y la Ley de Ajuste Cu­bano, que estimulan con fines políticos la emigración ilegal, insegura y desordenada desde Cuba y son discriminatorias contra los emigrantes latinoamericanos y caribeños, permanentemente deportados y víctimas de abusos, separación de familias y la violación de sus derechos humanos, especialmente de las niñas y niños no acompañados, por parte de las autoridades estadounidenses.

El incremento en el número de ciudadanos cubanos que, habiendo salido legalmente al exterior, tratan de arribar a territorio estadounidense después de transitar de manera irregular por naciones de América Latina y el Caribe, se asocia a especulaciones totalmente infundadas de que, como resultado del restablecimiento de las relaciones diplomáticas y el diálogo entre Cuba y los Estados Unidos, podrían eliminarse los privilegios migratorios de que gozan los cubanos en ese país, en virtud de las políticas ejecutivas y la legislación vigentes.

Desde hace décadas, en los Estados Uni­dos están en vigor la llamada política de “Pies Secos-Pies Mojados” y la Ley de Ajuste Cubano, que conceden a los ciudadanos de Cuba un tratamiento migratorio preferencial que no se le aplica a ninguna otra persona en el mundo, lo cual los alienta a intentar llegar de manera irregular al territorio estadounidense, con la certeza de que serán admitidos de forma automática e inmediata.

Ello se basa en un enfoque excepcional, politizado y discriminatorio respecto a los inmigrantes de las demás naciones de la región y del mundo, que además es incongruente con la existencia de relaciones di­plomáticas, el proceso de diálogo en curso entre Cuba y los Estados Unidos e incompatible con el anunciado cambio de política hacia la isla.

Hay que recordar que el gobierno de los Estados Unidos históricamente ha utilizado su política migratoria como un arma contra la Revolución, y alentado la emigración desde Cuba con fines políticos, lo cual ha provocado pérdidas de vidas humanas, secuestros de naves y aeronaves, la comisión de otros actos delictivos violentos, la ocurrencia de crisis migratorias y el robo de cerebros.

Está demostrado que las motivaciones de la emigración cubana son fundamentalmente económicas, como ocurre en la ma­yoría de los países emisores de emigrantes del mundo.

En enero de 2013, Cuba anunció la actualización de su política migratoria, que incluyó facilitar los viajes de sus ciudadanos al exterior, como parte de la implementación de los Lineamientos de la Política Eco­nó­mica y Social aprobados por el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba y refrendados por la Asamblea Nacional del Poder Popular. La aplicación de estas medidas migratorias ha transcurrido de manera normal.

En los últimos tres años, casi medio millón de cubanos han viajado a otros países por asuntos particulares, lo que representa un crecimiento del 81 % en relación con el período 2010-2012. Los principales destinos son los Estados Unidos, México, Panamá, España y Ecuador. Estos viajes han sido en su mayoría salidas temporales para visitar a familiares, trabajar por un período o realizar otras actividades.

En este contexto, la migración de profesionales cubanos del sector de la salud cons­tituye una preocupación para el país. Es­pecialidades tan importantes como anestesia, cirugía general, terapia intensiva, cardiología, pediatría, neurocirugía, nefrología, obstetricia y ginecología, ortopedia y traumatología, neonatología, entre otras, han sido seriamente afectadas por la salida no planificada de personal médico vital.

Para adquirir todas las habilidades y co­nocimientos que demanda el desarrollo de la ciencia actual en estos profesionales altamente especializados, se requieren años de estudio y experiencia laboral, por lo que es imposible lograr su formación en corto tiempo.

El gobierno de los Estados Unidos, que despojó a Cuba de la mitad de sus médicos en los primeros años de la Revolución, es­tableció en el 2006, durante la Pre­sidencia de George W. Bush, el Programa de Parole para Profesionales Médicos Cubanos, úni­co de su tipo en el mundo, dirigido a dañar los programas de cooperación médica internacional de nuestro país y a privar de estos recursos humanos vitales a Cuba y a las naciones receptoras que tanto los necesitan.

Tiene el perverso objetivo de promover el abandono por parte de profesionales de la medicina cubana de sus misiones en otros países, facilitando activamente su emigración mediante el uso de sus embajadas para alentarlos a ello.

También, las facilidades que ofrecen va­rios países, especialmente clínicas privadas, a personal de la salud cubano propiciaron el asentamiento de fuerza calificada en el exterior y se han detectado redes que se dedican a la selección y financiamiento de la salida de nuestros profesionales.

Desde el triunfo de la Revolución, ha sido una prioridad del gobierno de Cuba garantizar altos niveles en los servicios de salud al pueblo cubano, a la que se dedican importantes recursos humanos y materiales.

El sistema de salud en Cuba es universal, gratuito y accesible a toda la población, a pesar de las limitaciones económicas que enfrentamos, que se agravan por las privaciones que causa el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos.

Ante la necesidad de garantizar a nuestro pueblo un servicio de salud eficiente y de calidad, así como mitigar las afectaciones que hoy se producen como consecuencia de la política migratoria selectiva y politizada de los Estados Unidos hacia Cuba y la creciente contratación no planificada de médicos cubanos en otros países, se ha decidido aplicar las regulaciones establecidas en el Decreto 306, del 11 de octubre de 2012, para las salidas al exterior por asuntos particulares de profesionales médicos de diferentes especialidades que realizan actividades vitales en los servicios de sa­lud a la población y en la actividad científico-técnica.

Esto no significa que los médicos especialistas no puedan viajar o residir en el exterior, sino que se analizarán las fechas de salida del país, teniendo en cuenta el relevo de cada profesional, para propiciar un ordenamiento laboral que garantice la accesibilidad, calidad, continuidad y estabilidad del funcionamiento de los servicios de salud.

El Ministerio de Salud Pública está responsabilizado con la implementación de es­ta regulación, la cual será efectiva a partir del 7 de diciembre de 2015.

Se reitera que los profesionales de la salud que han salido del país bajo la política migratoria en vigor, ya sea por interés económico, familiar o profesional, incluyendo aquellos que han sido víctimas de políticas engañosas que los llevaron a abandonar sus misiones y su país, pueden reincorporarse al sistema de salud cubano, si así lo desean, y se les garantizará una ubicación laboral similar a la que tenían con anterioridad.

Por otra parte, como una contribución al ordenamiento del flujo migratorio actual y a solicitud de numerosos gobiernos de la región, el gobierno de la República de Ecua­dor ha decidido restablecer el requerimiento de visado para los ciudadanos cubanos que viajen a ese país, medida que anunció el 26 de noviembre y se hizo efectiva el 1 de diciembre de 2015.

Otros países de tránsito han declarado que adoptarán medidas para asegurar el cumplimiento de sus leyes, proteger sus fronteras, reprimir enérgicamente las re­des de tráfico de personas y el crimen organizado.

Como ha reiterado en numerosas ocasiones y planteó nuevamente, sin resultados, durante la ronda de conversaciones migratorias sostenida el pasado 30 de noviembre en Washington, el Gobierno de la República de Cuba demanda, una vez más, la eliminación de la política de “Pies Secos-Pies Mo­jados”, del Programa de Parole para Pro­fesionales Médicos Cubanos y de la Ley de Ajuste Cubano, que son la causa de fondo de la emigración ilegal, el tráfico de emigrantes y la entrada irregular a los Estados Unidos de ciudadanos cubanos que viajan legalmente al exterior; en violación de la letra y el espíritu de los acuerdos migratorios suscritos por ambos países.

Esto sería coherente con el contexto bilateral actual, favorecería los intereses nacionales de ambas partes y contribuiría a normalizar las relaciones migratorias entre Cuba y los Estados Unidos.

El Gobierno de la República de Cuba reitera su compromiso con una emigración legal, ordenada y segura, continuará garantizando el derecho a viajar y emigrar de los ciudadanos cubanos y de regresar al país, según los requerimientos de la legislación migratoria, si así lo desean.

domingo, 31 de mayo de 2015

Un joven que desafió al ébola: Ecos de Sierra Leona

 De la grandeza de este joven médico conocí en carne propia: cuando supo por mi hermanita Marlene de mi ingreso médico, a diario, desde Sierra Leona, llegaban sus mensajes a través de la enfermera Alina, del Dr. Nereido, sus compañeros del Hospital, solicitando informes sobre mi salud, mientras que, ya en Cuba, desde su retiro preventivo, el Dr. Ronald hacía "tremenda cola" para el teléfono para hacerme llegar directamente su cariño... esta es la grandeza de la revolución, de los revolucionarios, que unos pocos desaprensivos nunca podrán borrar...

Un joven que desafió al ébola: Ecos de Sierra Leona

Por Marlene Caboverde Caballero

“….cada día tiene una historia y nosotros 
somos las historias que vivimos…”.
Eduardo Galeno
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Recién llegado a Sierra Leona. Foto cortesía del Dr. Ríos
Las historias de amor nacen casi siempre del dolor. Volví a tener la certeza cuando conocí desde la distancia al médico de San Antonio de Río Blanco, Jaruco, Rotceh Ríos Molina. Fue el 19 de noviembre de 2014 cuando le envié el primer mensaje a Sierra Leona donde enfrentaba el Ébola junto a otros 164 colaboradores cubanos, y ese mismo día recibí emocionada su respuesta.
Así comenzó nuestra amistad y la aventura más fascinante en mi ejercicio como periodista. Él allá, yo aquí, cada uno en su trinchera hizo lo que correspondía en un momento histórico y hermoso para la humanidad. Juntos construimos un enlace que sirvió a ambos para repensar la vida, el mundo, el futuro.
Al principio me preguntaba, ¿por qué un médico de 29 años con una carrera brillante, la especialidad de Medicina Interna, un prestigio ganado en el Hospital Luis Díaz Soto (El Naval), dos niños encantadores y una bellísima esposa, decidió enrolarse en una de las misiones más riesgosas del los últimos tiempos? Hallé la respuesta en cada palabra suya y cada imagen que me enviaba desde Sierra Leona.
Por fin, el 22 de abril nos abrazamos al conocernos personalmente; y días después, en su casa de San Antonio de Río Blanco sostuvimos el diálogo largamente soñado y esperado.
P: Hagamos una viaje al mes de octubre de 2014, fecha en que arribaste a Sierra Leona. En aquellos momentos allí se registraba uno de los mayores índices de mortalidad por el virus del Ébola en África Occidental y para tratar a los enfermos ustedes debían llegar a las Unidades de Tratamiento y entrar al Área Roja donde estaban los casos positivos. ¿Qué hacían para protegerse?

Dr Ríos Molina
: Existe un protocolo para el uso del EPP, es decir Equipo de Protección Personal, algo que conocíamos de antemano, desde Cuba, a través del entrenamiento que recibimos en el Instituto de Medicina Tropical IPK, Pedro Kourí. Pero fue algo que terminamos de madurar en Sierra leona donde hicimos, primero entrenamientos teóricos y después, prácticos. Fue muy difícil. Son una serie de pasos para vestirte, otros pasos para el trabajo en el Área Roja y otros para el desvestido, que es el momento más crítico porque sales infectado y el equipo que llevas contiene fluidos por la manipulación al paciente. No se pueden cometer errores, si violas esos pasos puedes quedar infectado. Y lo hicimos bien porque ninguno nosotros enfermó, excepto Félix Báez, al inicio de la campaña contra el Ébola, en Sierra Leona.

P: Era la ropa que llevabas puestas, cuatro pares de guantes, el equipo de protección muy caluroso, según me decías en tus mensajes. ¿Cómo lo resistías?
Dr Ríos Molina: El clima de Sierra Leona es muy similar al nuestro, excepto por la humedad que no es tan alta como en Cuba. Te confieso que en los primeros días era desesperante por el calor que se pasaba. Después me adapté. A mí lo que me costaba más trabajo era resistir la mascarilla facial, el nasobuco, como le dicen en Cuba. Eso me daba cierta falta de aire, pero con los días la fui tolerando mejor porque me decía, si los cirujanos la usan todos los días, por qué no la voy a usar yo.
P: Rotceh, y cada vez que entrabas al Área Roja pensabas acaso, ¿hoy puedo quedar infectado?
Dr Ríos Molina: El riesgo de infección no estaba solamente en el centro. Yo siento y desde que estaba en Sierra Leona lo pensé de esta manera: Corro más riesgo fuera que dentro de la unidad de tratamiento. Dentro, uno sabe dónde está el paciente, lo tienes aislado y llevas el equipo de protección personal, pero en la calle, en el hotel donde convivíamos diariamente con los locales que allí trabajan, uno no sabe cuál puede ser la persona que está infectada y esté pasando por el periodo de síntomas atenuados y en ese medio no usas el equipo de protección.
P: Cuando estaban dentro del Área Roja era bien difícil de identificarlos por el traje casi de cosmonauta que usaban, y según observé en el video que tomaron ustedes, llevaban escritos sus nombres fuera del traje. ¿Los pacientes los llamaban por esos nombres?
Dr Ríos Molina: Habitualmente nos decían, Cuba.
P: ¿Los identificaban como cubanos por la manera de tratarlos respecto a los médicos locales o de otros países?
Dr Ríos Molina: Parece que sí, porque ellos preferían ir al Centro donde estábamos los cubanos y también había horarios nocturnos en los que no participábamos nosotros, y según nos decían después, los pacientes exigían la presencia de los médicos de Cuba. Nosotros teníamos más proximidad con los enfermos, éramos más atentos, más cariñosos.
P: ¿Cuál era el protocolo que debían seguir para asistir a un paciente sospechoso fuera del Área Roja?
Dr Ríos Molina: Cuando el paciente llegaba al Área de Clasificación había una barrera que dividía el Área Roja del área del médico, que es la Amarilla. En ese lugar no se usa el equipo de protección personal completo y uno lo que hace es interrogar al paciente a una distancia prudencial, sin tocarlo. Si llegas a la conclusión que es sospechoso de portar el virus del Ébola, entonces se indica que un enfermero local y un médico cubano se vistan o vestirte tú, clasificarlo y éntralo para examinarlo físicamente y elaborar las indicaciones. Yo aprendí a reconocer los casos positivos porque llegaban y se tumbaban en el piso sin fuerzas.
P: Siempre me llamaron la atención las imágenes de las lonas azules que conformaban las estructuras de los centros de tratamiento al Ébola en Sierra leona. ¿Cómo se diseñaban y se montaban esas unidades?
Dr Ríos Molina: Un Centro de Tratamiento al Ébola tiene diferentes fases. Lo primero es rentar el lugar, gestión que hacía el Gobierno de ese país. En Sierra Leona la mayoría de los pocos hospitales y unidades asistenciales son privados. La mayoría de los espacios que se destinaban a tratar el Ébola estaban en desuso. Por ejemplo, en el distrito de Waterloo donde trabajé, la unidad quedó montada donde antes hubo un hospital adventista, una especie de policlínica integral. Tenía tres salas, un pequeño salón de operaciones y un área de aislamiento. Después de rentar el lugar, lo que sigue es modificarlo con madera y las lonas azules para agregar otras áreas y marcar los límites.
P: ¿Quiénes se encargaban de ese trabajo?
Dr Ríos Molina: Había una compañía británica que entrenó a los locales en Sierra Leona para construir los Centros de Tratamiento al Ébola. Algunas veces lo hacían mal, y esa fue otra de las funciones que yo tenía, supervisar que lo hicieran correctamente. Felipe Delgado, uno de los médicos que estaba en mi grupo y era Epidemiólogo, era el más avezado en esa tarea y siempre iba conmigo para evaluar el trabajo. En el centro hay que colocar las entradas y salidas donde deben ser, situar los pasillos para el movimiento del personal médico y de los pacientes porque hay que cumplir un sentido en la trayectoria desde el punto de vista epidemiológico.
P: En los primeros mensajes a tu esposa Laritza le confesabas que a veces tenías el temor de no poder aguantar el peso enorme de la misión en la que te habías enrolado. ¿Era por las condiciones que exigía el trabajo o por lo terrible del Ébola?
Dr Ríos Molina: Es verdad. Eso fue al principio. Pero aprendí que el Ébola se puede controlar y hasta curar, porque no es lo tan infeccioso que es el virus, sino que es muy letal. Yo digo que si fuera tan infeccioso no quedara nadie en Sierra Leona, porque allí la gente además de vivir en condiciones deprimentes, no tiene percepción del riesgo. A pesar de la epidemia ellos seguían llevando su rutina habitual. También son personas que se tocan mucho, comen juntos y tienen costumbres funerarias que hacen que la transmisibilidad sea grande.
Cuando nosotros llegamos, más del noventa por ciento de las personas que enfermaban, morían. Eso demuestra no solamente la alta letalidad, sino que los pacientes estaban subtratados. Con la llegada de la brigada médica cubana y el apoyo de la Organización Mundial de la Salud, que fue fundamental, se comenzó a tratar el Ébola correctamente. Se creó un protocolo para asistir a los pacientes y eso mejoró la sobrevida de las personas que adquirían el virus. El periodo de incubación es de dos a 21 días, en tanto el período crítico es de siete a 14.
P: Rotceh, el dos de diciembre, [por el] Día de la Medicina Latinoamericana me enviaste desde Sierra Leona un mensaje conmovedor que compartí con la audiencia de Radio Jaruco y también de Cuba y el mundo, porque lo leí en La luz en lo oscuro, el programa que Radio Rebelde dedicó a los Cinco por más de una década. Te leo un fragmento: “…hoy visité por segunda vez el hospital pediátrico, único de su tipo en el país que alberga 20 camas para niños con Ébola y trabaje en zona roja dos horas… es de los 9 hospitales a los que he entrado en zona roja donde mejor se cumple el proceso de desinfección... hoy te decía me sentí muy útil pues cargué de su cunita a la ambulancia a una niña de un año y unos meses que se quedó sin familia por el Ébola. Examiné niños de diferentes edades que oscilan entre los meses de nacido y los 14 años, pero vi morir a cuatro..." ¿Cuánto te marcó esa experiencia?
Dr Ríos Molina: Fue muy difícil para mí. Yo había visto morir a los niños, en Sierra Leona pero en centros para adultos. Aquel era un centro, no de tratamiento, sino de aislamiento pediátrico. La primera vez que fui para evaluar si las condiciones eran óptimas para el trabajo de los médicos cubanos, vi morir a siete niños y a una familia que tenía a tres hijos quedarse reducida al padre y uno solo de los hijos. Aquel niño fue enviado a otro centro y después no supe cuál fue su destino. Yo soy un padre de dos niños, y ver aquello fue terrible para mí. El problema es que no solamente se morían de Ébola, sino también de paludismo, de neumonía, tuberculosis, diarreas, que son enfermedades curables. Allí se morían los niños y ya. Pero vivir aquello nos sirvió a mí y a mis compañeros para enseñar a los médicos y enfermeros locales a darle más sentido a la vida de aquellas personas, y les inculcamos que la vida de un ser humano, fuera quien fuera, era importante.
P: Y ya que mencionas esa enseñanza, ¿Cómo llevaban la labor preventiva y educativa a los pacientes?
Dr Ríos Molina: Nosotros no teníamos concebido trabajo de campo, sino que nos centrábamos en el tratamiento clínico en las unidades. El trabajo de campo lo desarrollaba la Organización Mundial de la Salud con personal británico y norteamericano encargado de visitar las comunidades para informar a la población. Lo otro era la labor de promoción que hacía el gobierno de Sierra Leona en las calles, la televisión y la radio. Ahora, qué pasa con esos medios. Allí no existe el fluido eléctrico, como en Cuba y por tanto la mayoría no tiene acceso a lo que se transmite. Lo que sí se veían eran mensajes y propagandas colocados por todas partes relacionados con el Ébola y se decía que debían llamar ante los síntomas de la enfermedad al 117, que era el Centro de asistencia a los pacientes sintomáticos.
Fue difícil al principio, también de esa manera, porque allí la gente creía que el Ébola no era real, sino una maldición de sus dioses. Por suerte cuando nosotros llegamos en octubre ya la población se estaba convenciendo de que el Ébola existía y era una enfermedad. Fíjate, que en agosto y septiembre las cifras hablan de la mortalidad tan grande en Sierra Leona porque a la gente le costaba entender que la vía de transmisión era de persona a persona y continuaban abrazando al fallecido y encima, mantenían el ritual de beber el agua con que bañaban al difunto para recoger su espíritu. Y ya te puedes imaginar los contagios, porque la mayor carga viral se produce cuando la persona muere.
P: Además de los 165 colaboradores cubanos que enfrentaban el Ébola en Sierra leona había especialistas y voluntarios de otras naciones. ¿Tuviste algún tipo de intercambio con ellos?
Dr Ríos Molina: Muchísimos contactos porque trabajábamos estrechamente con la Organización Mundial de la Salud. Médicos y enfermeros británicos, norteamericanos, australianos, chinos. En una ocasión visitamos un hospital de China, ellos también estaban haciendo un buen trabajo aunque tenían menos camas que nosotros, y ninguno de esos especialistas chinos se enfermó de Ébola. Esos intercambios me hicieron ver que los profesionales cubanos no tienen nada que envidiarle a los de esas superpotencias. Nosotros estamos muy bien formados en cuanto a preparación en la asistencia médica. Inicialmente ellos estaban un poco reacios a trabajar con nosotros por problemas que confrontábamos con el Inglés, pero en la medida que fueron conociendo de la calidad de nuestro desempeño fluyeron mejor las relaciones.
P: ¿Cómo es Sierra Leona?
Dr Ríos Molina: Sierra Leona es un país rico en recursos naturales: hay oro y diamantes. Tiene buenas tierras para cultivar, quizás tenga petróleo, pero es algo que no han explotado todavía. Pero ni el oro ni el diamante les pertenece, y no tienen condiciones para explotar la tierra porque no tienen agua, ni infraestructura. Es un país donde la gente permanece en la calle todo el día tratando de sobrevivir, vendiendo sobre todo, y los que más se dedican a vender son los niños. En cualquier intersección, porque allí no hay semáforos, se puede ver a los niños de siete, ocho o nueve años vendiendo agua refrescos, dulces y otras cosas para ayudar a su familia. Entonces, quienes trabajan son las mujeres y los niños, los hombres no, excepto los profesionales.
Como país capitalista al fin, allí hay de todo, lo de mejor y de peor calidad, lo que quieras comprar. En cambio, la población no tiene acceso a esos productos porque no tiene dinero. Conseguir trabajo es algo grande en Sierra Leona y aunque el salario no es fijo y el trabajador es prácticamente propiedad del dueño, tener empleo es la garantía de una vida mejor.
P: Es entonces otro país subdesarrollado con diferencias abismales entre las clases sociales.

Dr Ríos Molina:
Así es. Allí se puede ver justo al lado de una mansión, una choza miserable.

P: Sin embargo me comentabas en una ocasión, que la gente allí puede comprar un celular y luego no tener dinero para comida o medicinas.
Dr Ríos Molina: Así es. A nosotros, como cubanos, nos llamaba la atención ver como allí todo el mundo tiene celular de más o menos calidad. Yo no sé si tenían dinero para hablar, pero muchas veces andaban en harapos, pero con el celular en la mano. Lo que sucede es que la ignorancia es muy grande en Sierra Leona, y las personas no son capaces de ordenar sus prioridades como solemos hacer aquí en Cuba. Allí las cosas funcionan de manera diferente. Por ejemplo, las pocas farmacias que hay no están en función de la salud, sino del comercio. No cuentan con infraestructura de Salud Pública, ni clínicas comunitarias, ni se ven los médicos en las comunidades como aquí. Las unidades asistenciales son privadas y hay que pagar una gran suma de dinero para recibir una asistencia mínima, en tanto hay un solo hospital público que visité y está en muy malas condiciones.
P: Antes de la llegada de los médicos cubanos a Sierra Leona, el Ébola había cobrado la vida a algunos trabajadores de la asistencia sanitaria, y poco después de comenzar el enfrentamiento a la epidemia enfermó el doctor Félix Báez. ¿Cuándo conociste la noticia cuál fue tu primer pensamiento?

Dr Ríos Molina:
Fue duro. Éramos 165 hombres viviendo en medio de la epidemia. Cuando Félix enfermó, muchos de nosotros no habíamos entrado aún a un centro de tratamiento al Ébola, y entonces lo que pensábamos era que también nos enfermaríamos cuando nos llegara el momento de trabajar. Pero pesaba más la convicción que tenemos los cubanos de hacer los que nos tocaba al precio que fuera necesario. A partir de aquellos momentos elevamos el entrenamiento y nos preparamos mejor para enfrentar aquel monstruo que teníamos frente a nosotros.

P: ¿Te acuerdas cuando te decía en mis mensajes que revisaras el mosquitero antes de dormir? Y es que no solo debían protegerse del Ébola, sino también de otras enfermedades tan comunes allí como el paludismo, un mal que costó la vida a dos colaboradores cubanos en África Occidental. ¿Existe alguna campaña para proteger a la población local de ese padecimiento?
Dr Ríos Molina: No tienen forma, porque la mayoría no puede pagar ni el medicamento, ni los mosquiteros, ni los insecticidas. Nosotros los colaboradores cubanos si contábamos con todo eso y usábamos una quimioprofilaxis diaria, y evitábamos a toda costa las picaduras de los mosquitos. También trazamos una estrategia sanitaria que consistía en tomar la temperatura diaria y la búsqueda temprana de síntomas.
P: Otra de las historias enviadas por ti desde Sierra Leona que también me conmovió fue el parto que hicieron en la unidad que tenías bajo tu responsabilidad, en Waterloo. La conozco porque la leí, pero hoy me gustaría escucharla.
Dr Ríos Molina: Ese fue el único parto que se hizo en un Centro de Tratamiento al Ébola. Recuerdo que la paciente llegó con diagnóstico positivo de Ébola, remitida de un centro de aislamiento. Era una mujer joven de 31 años de edad, su primer embarazo y tenía casi 38 semanas de gestación, por lo que estaba a término. El centro de nosotros contaba con el único ginecólogo que había en Sierra Leona en aquellos momentos. A las cinco de la tarde nos llamaron porque la muchacha había entrado en trabajo de parto. El cirujano, Doctor Iliones y el ginecólogo que era el médico santiaguero Juan Andrés y otros cinco enfermeros comenzamos a trabajar. Yo fui solamente asistir, en realidad fueron ellos los que hicieron el parto que duró casi seis horas. La paciente fue tratada como si estuviera en Cuba, con todos los recursos, pero el feto estaba fallecido cuando nació, era un varoncito con un buen peso pero, al parecer, la carga viral del Ébola le causó la muerte. Ella quedó bien, las pérdidas que tuvo fueron discretas, se medicó y estaba con buen estado físico general. Pero al amanecer estaba muerta en el suelo, cianótica, debido a un tromboembolismo pulmonar causado, probablemente, por el líquido amniótico. Sin embargo no sangró, lo que nos llevó a concluir que la muerte no se debió al Ébola.
P: ¿El hecho de ser muy joven, cumpliste 30 años de edad en Sierra Leona, te creó obstáculos para tu desempeño como directivo en la misión?
Dr Ríos Molina: De los médicos era yo el más joven en Sierra Leona, y de los enfermeros había uno que contaba 26 años. Ciertamente, el haber ocupado el cargo de Coordinador General de un Centro de Tratamiento al Ébola fue un poco complejo. Yo tenía 37 subordinados y la responsabilidad era grandísima porque se trataba de mantener saludables a esas personas que tenía bajo mi mando y hacer bien el trabajo que nos tocaba. Inicialmente, el mando superior estuvo un poco reacio en darme esa responsabilidad por mi juventud, pero les demostré con mucho trabajo que sí podía hacerlo y hacerlo bien. Luego contaban conmigo para tomar decisiones porque aprendieron a confiar en mí. Y como yo, también brilló el médico Dayron de 29 años y un enfermero de Pinar del Río que tenía 26. Es decir que la juventud cubana estuvo muy bien representada allá porque el resto era personal de más edad y experiencia.
P: ¿Y de esas buenas relaciones de trabajo nacieron también lazos de amistad verdadera y perdurable?
Dr Ríos Molina: Cómo no. Allí trabajan conmigo personas de muchas provincias del país con quienes mantuve buenas relaciones de amistad, sobre todo, con los médicos y enfermeros de las Tunas que se convirtieron en mis amigos y serán mis amigos para toda la vida. También conocí a otros especialistas, que aunque trabajaban como yo en la capital, nunca nos habíamos visto, ellos son también amistades de verdad que se quedaron para siempre.
P: ¿Dejaste amigos en Sierra Leona?
Dr Ríos Molina: Muchísimos amigos que se quedaron llorando la partida de nosotros. Amigos de verdad que admiran mucho a los médicos y enfermeros cubanos y al pueblo de Cuba. Y conocen a nuestro Presidente y algo de nuestra historia. Muchas veces nos decían: nosotros no hacemos lo que ustedes hacen.
P: A la partida de los colaboradores cubanos, ¿quiénes se quedaron frente a los Centros de Tratamiento al Ébola, conociendo que el virus no se ha erradicado totalmente?
Dr Ríos Molina: Muchos centros empezaban a cerrarse en los últimos días de mi estancia en Sierra Leona, al ser significativa la reducción de los casos, y no ser rentable tener las unidades abiertas para uno o dos pacientes. Se fueron identificando los centros que más personal sanitario local tenían para centrar en estos el tratamiento a la enfermedad.
P: ¿El momento más terrible en Sierra Leona?
Dr Ríos Molina: Ver los niños morir.
P: ¿El más hermoso?
Dr Ríos Molina: Dar de alta a un niño de ocho años que perdió a su familia completa, a quien felizmente logramos salvar del Ébola.
P: Cuando nuestro amigo común, Gerardo Hernández, uno de los Cinco, llegó a Cuba tras 16 años de injusta prisión, él confesaba que al inicio despertaba algunas veces con la terrible sensación de estar todavía en la cárcel. ¿Te ha sucedido algo similar después del regreso a tu casa y tu pueblo de San Antonio de Río Blanco o pasaste la página sin traumas?

Dr Ríos Molina:
Marle, yo recuerdo todo lo que vi, todo lo que viví. La experiencia fue maravillosa, tengo la seguridad que fue una bendición en mi vida. Agradezco a las autoridades que me escogieron para la misión porque salvé muchas vidas y conocí cosas que jamás imaginé existieran en el mundo. Pero para mí no creó traumas. Yo fui a Sierra Leona a hacer lo que mejor sé, que es trabajar y dar vida y salud a las personas. Duermo tranquilo con la felicidad de estar con mi esposa, mis niños y mi familia.

P: Y ya que hablamos de Gerardo Hernández Nordelo, supe que te llamó por teléfono.
Dr Ríos Molina: Tremenda sorpresa. Yo estaba atendiendo a un paciente en mi casa…
P: ¿Es que acaso no estás de vacaciones?
Dr Ríos Molina: Sí, pero el enfermo no puede esperar y la gente sabe que puede llamar a mi puerta a la hora que sea.
P: Lo sé. No me equivoqué cuando quise que entre Gerardo y tú surgiera un puente de amistad. Pero cuéntame, ¿Que te dijo Gerardo?
Dr Ríos Molina: Mira, me agarró de sorpresa y no sabía qué decirle. Pero cuando lo escuché hablarme como si me conociera de toda la vida se me fueron los nervios. Me preguntó por mi familia, por mis niños. Me dijo que estuvo pendiente de lo que hicimos los colaboradores cubanos en África Occidental y me aseguró que en cuanto estuviera con menos complicaciones de trabajo vendría para verme y escuchar mis experiencias de Sierra Leona.
P: Además de ese encuentro con Gerardo, y de recibir el Nobel de la paz, ¿qué otros proyectos tienes en lo adelante?
Dr Ríos Molina: ¿Tú crees que lo ganemos? Va a ser difícil.
P: Estoy segura.
Dr Ríos Molina: Vamos a ver. Del futuro te puedo decir que seguiré trabajando en el Hospital Naval Luis Díaz Soto y me gustaría hacer una Maestría en Infectología. No sé si seguiré en el séptimo piso, pero tengo la seguridad de que me espera mucho trabajo por delante.
P: Si ahora te proponen enfrentar otra epidemia, incluso más terrible que el Ébola, fuera del país ¿qué harías?
Dr Ríos Molina: Te voy a decir lo mismo que le dije al Ministro de Salud Pública el día que me lo preguntó: Donde sea, cómo sea, a la hora que sea y lo que haya que hacer lo haré. Los cubanos somos así. Y ya te digo, sea fuera o sea dentro del país porque no me canso de decir que hay muchas misiones que cumplir aquí dentro también, y a veces se nos olvidan un poquito. Tenemos muchos problemas que resolver y tenemos que ponerle el pecho para que no se deteriore el sistema nacional de salud, que es una de las conquistas más hermosas de la Revolución. Cuando vas a otro país terminas convenciéndote más de esa verdad.
Con información de Cubadebate

viernes, 24 de abril de 2015

Dieron recibimiento de Héroe en Jaruco a médico Rotceh Ríos Molina, que enfrentó el Ébola en Sierra Leona

Por Marlene Caboverde Caballero*

Este 22 de abril fue una jornada de grandes emociones para el pueblo de Jaruco porque, finalmente, Rotceh Ríos Molina, el médico de San Antonio de Río Blanco, volvió a su casa tras seis meses de heroica labor enfrentando el virus del Ébola en Sierra Leona. A su llegada, su pueblo lo recibió como lo que es: un héroe de estos tiempos.

 El también Especialista de Medicina Interna fue recibido en las primeras horas de la mañana por la familia y las principales autoridades de la provincia en la Sede de la Asamblea del Poder Popular de Mayabeque, donde su presidenta Tamara Balido expresó la alegría por su regreso, hecho que coincide con el éxito alcanzado en las elecciones parciales celebradas este 19 de abril, en las que la provincia registró el mayor número de votaciones en el país.

Rotceh Ríos Molina, visiblemente emocionado por el reencuentro con su esposa, sus niños, la madre y la hermana, subrayó que los colaboradores, que como él, enfrentaron y continúan combatiendo el Ébola en África Occidental, simplemente, demostraron los altos valores de humanismo y solidaridad que distinguen a la Medicina cubana en el mundo.

Al filo de las diez de la mañana en San Antonio de Río Blanco, el colaborador jaruqueño fue sorprendido por un mar de pueblo que le regaló un recibimiento inmenso, matizado por la alegría de los alumnos de las escuelas, los abuelos de la Cátedra del Adulto Mayor y los trabajadores de la Salud Pública.

 En la celebración, las autoridades del Partido, el Gobierno, la Asamblea Municipal del Poder Popular y las organizaciones políticas y de masas de Jaruco, le otorgaron múltiples reconocimientos al héroe recién llegado, en tanto también recibió un presente especial de la emisora Radio Jaruco y el Comité Alas de libertad, de la escuela primaria Pelayo Cuervo Navarro, de esa comunidad.

Aclamado por la gente de su tierra, el médico Rotceh Ríos Molina agradeció por las muestras de cariño y enfatizó la importancia de reconocer el trabajo de todos los médicos de Cuba, donde quiera que estén.

 Y así, con esa petición y bailando en el barrio como buen cubano, Rotceh recalcaba que regresaba a su país fortalecido espiritualmente y más comprometido con su deber de dar vida y salud al pueblo.

*Periodista de Radio Jaruco [Mayabeque]

FOTOS Carlos Cánovas Caso

martes, 9 de diciembre de 2014

ESMA, ELAM: Dos escuelas, dos mundos

Por  Ana María Radaelli*

 En una, el imperio del horror y el espanto. En la otra, la promesa palpable de un mundo donde las palabras justicia, solidaridad, altruismo, amor, equidad, integren nuestro vocabulario cotidiano
Esma elamDos noticias, aparecidas casi simultáneamente, me instan a redactar este comentario, para mí ineludible.

 La primera me llega desde Buenos Aires, por la vía de Página 12.

 “El último nieto recuperado nació durante el cautiverio de su madre. En el campo de exterminio que funcionó en la Escuela de Mecánica de la Armada, en una de sus cuatro maternidades clandestinas nació el nieto 116, que hoy recupera su identidad. Su mamá, Ana Rubel, lo tuvo a los siete meses de embarazo. Nada más se supo de ella, que junto a su pareja, Hugo Castro, permanecen desaparecidos. Ana de Castro llegó a la ESMA embarazada de dos meses, fue torturada y a los siete meses le practicaron una cesárea, ella me pedía que le dijera cómo era el bebé, si estaba bien, declaró la sobreviviente Sara Osatinsky en todas las audiencias a las que fue convocada. 

Otra sobreviviente declaró haber visto a Ana en la enfermería, quien le dijo: Mirá lo que me hicieron esos hijos de puta, y le mostró los pechos destrozados por la tortura. Cuando le preguntó al jefe del grupo que la había secuestrado cómo podía ser que sucediera eso, él le respondió que había subversivas embarazadas y que la decisión era que sus hijos fueran criados por familias que no tuvieran la ideología de la subversión”.

  La segunda me llega de la mano de Cubadebate:

  Un médico de la República de Níger, el Dr. Ismaila Ibrahim Mamam Sami, de 34 años de edad, que cursó estudios de Medicina en el Instituto Superior de Ciencias Médicas de Guantánamo, donde estuvo desde el 2003 al 2010, acaba de incorporarse al equipo de profesionales que combate el ébola en Liberia. “Quiero agradecer enormemente al pueblo de Cuba por esta ayuda que nos han venido a prestar. Y por sobre todo (agradezco) la ayuda de las diferentes Brigadas Médicas Cubanas en África, no solo ahora por el Ébola, sino desde hace muchos años. También, por la cantidad de profesionales de la salud que nos han formado (80), y los que hay formándose allá. Tenemos ahora 17 nigerinos preparándose como médicos. Los que conocemos cómo son ustedes, sabíamos que vendrían. Lo han hecho en muchos países, y lo seguirán haciendo siempre que se les necesite. Eso está en la educación que se les da, y que yo tuve el alto honor de recibir en aquellos años. Lo que más me impresionó de su pueblo es la integridad, la honestidad, la amistad, la humildad y el querer que me demostraron”.

  La Escuela de Mecánica de la Armada, conocida por sus siglas ESMA, sita en la zona norte de la ciudad de Buenos Aires, si bien fue uno de los 500 centros clandestinos de tortura y exterminio, destaca por la magnitud de la empresa: Más de 5 000 secuestrados, hoy desaparecidos, conocieron allí el Infierno en la tierra. Como testigos o querellantes en los juicios que desde hace años se llevan a cabo, varios de los escasos 100 sobrevivientes, reducidos a la esclavitud, dan cuenta del martirio sufrido a manos de sus verdugos.

  El predio, devenido hoy Espacio para la Memoria, rezuma dolor y espanto. A pesar de todo lo visto y leído sobre el tema, sé que resulta del todo imposible siquiera imaginar el tormento vivido por esos miles de supliciados, picana eléctrica, potro, submarino, violaciones y salvajes vejaciones de todo tipo mediante, que terminaron sus días en un “asadito”, es decir quemados, o precipitados al río o al mar en un Vuelo de la Muerte, sin contar, como dice Juan Gelman, que el infierno no termina cuando el que ha sobrevivido deja atrás capuchas hediondas y celdas y rejas y ese perenne, inconfundible hedor de la muerte del que nunca logrará desprenderse. El extraordinario periodista y escritor Rodolfo Walsh, uno de los fundadores de Prensa Latina, hoy desparecido, también murió asesinado por un Grupo de Tareas de la ESMA. ¿A qué fosa, río o mar fueron a parar sus huesitos?

  La Escuela Latinoamericana de Medicina, la muy querida y respetada ELAM, acaba de festejar sus 15 años de fundada. El desastre provocado por los devastadores huracanes George y Mitch en 1998 en varios países centroamericanos y caribeños, y que ocasionó la pérdida irreparable de miles de vidas, hizo que la Revolución cubana concibiera un proyecto de cooperación que de inmediato se materializó en el envío de brigadas compuestas por médicos y paramédicos a los lugares más afectados y apartados de esos territorios.

  Fue entonces cuando Fidel concibió la creación de una Escuela Latinoamericana de Medicina para formar gratuitamente como médicos a jóvenes de esos países, los que luego de terminar su carrera o una especialidad retornan, en su inmensa mayoría, a brindar sus servicios en las comunidades de origen. Este proyecto científico-pedagógico tiene hoy una matricula de 6 075 jóvenes procedentes de 117 países latinoamericanos, caribeños, de Estados Unidos, África, Asia y Oceanía, fundamentalmente de los estratos más humildes. Suman ya 20 786 los egresados del Proyecto ELAM, provenientes de 74 países. La ELAM forma parte del Programa Integral de Salud (PIS), con el cual Cuba brinda de forma solidaria cooperación a 66 países, capacitando cada año a 29 000 estudiantes en las carreras de medicina, enfermería y tecnología de la salud en Venezuela, Bolivia, Angola, Tanzania, Guinea Bissau, Guinea Ecuatorial y Timor Leste.

  Estos fríos datos esconden la belleza que irradia esta pequeña Babel, situada al noreste de la capital, en los predios que antes ocupaba la Academia Naval “Granma”, cedidos por el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. En días de fiesta no es difícil  tropezar con el dulce susurro de una quena y un charango andinos, con un alegre valsecito peruano o un melancólico tango argentino, música y danzas africanas, revuelo de trajes tradicionales, esplendorosos en su porte y colorido… A los egresados de la ELAM se los ha visto ya, aguerridos, solidarios, en intrincados parajes de la geografía de los siempre excluidos, acudir prontamente donde el deber los llama, como sucedió en el Haití  devastado por un feroz terremoto, también golpeado por el cólera y tantos otros males que nacen de la miseria.

  Cuando pienso en la ELAM, no puedo no pensar en Fidel, en su sueño realizado, siempre contra viento y marea, en esa su perenne e inquebrantable apuesta por la Vida, su fe indestructible en ese ejército de batas blancas que va por el mundo repartiendo a manos llenas salud y esperanza, pese a la adversidades climatológicas, lingüísticas, culturales, que no hacen sino refrendar los principios más puros de la Revolución.

  Sí, dos escuelas, dos mundos.

  La ESMA, instalación militar (naval) devenida fábrica de la Muerte.
  La ELAM, antiguo predio militar (naval) devenido Dador de Vida.

  En una, el imperio del horror y el espanto. En la otra, la promesa palpable de un mundo donde las palabras justicia, solidaridad, altruismo, amor, equidad, integren nuestro vocabulario cotidiano. En Cuba, ya lo hacemos.
 
*Periodista y escritora argentina radicada en Cuba
Enviado por su autora. Publicado en Cubaperiodistas

martes, 18 de noviembre de 2014

La Revolución Cubana: el pasado… ¿y el porvenir?

Por Javier Larraín Parada*

“El personal médico que marcha a cualquier punto para salvar vidas,
aun a riesgo de perder la suya,
es el mayor ejemplo de solidaridad que puede ofrecer el ser humano,
sobre todo cuando no está movido por interés material alguno”.
                                                           Fidel Castro Ruz, “La hora del deber”

 
En el marco de su reciente visita a La Paz, la chilena Marta Harnecker dedicó unas cuantas horas para dialogar/debatir con estudiantes y trabajadores, militantes y académicos, en torno a los desafíos que se nos presentan a la hora de entender y construir el “socialismo del siglo XXI”.

 Pero, como dijera José Martí: “radical es quien ve las raíces”, y lamentablemente, la Sra. Harnecker demostró, una vez más, no verlas. Siguiendo la línea que han asumido algunos intelectuales de nuestra América, no sólo dio sendos recetarios para guiarnos en cómo debemos hacer las cosas por estas latitudes, sino que, además, procuró advertirnos de algo que hasta ahora nos negábamos a aceptar: “la Revolución Cubana es del siglo XX”. ¿Con eso debemos pensar que no es del siglo XXI?, ¿o es muy tonto lo que estoy diciendo?

A volver el debate a su lugar

 En sus ácidas polémicas con la dirigencia soviética (y yugoeslava), nuestro querido Che Guevara, pasmado ante quienes vociferaban que el socialismo sólo se trataba de un mero desarrollo de las fuerzas productivas –y del mejoramiento continuo de las condiciones materiales de la población–, les dijo con voz grave y mirada profunda: “nosotros [los cubanos] empezaremos a construir el comunismo desde el primer día, aunque tardemos toda la vida en llegar al socialismo.”

 Insistió que la emancipación humana no era cuestión de distintos caminos que nos pudieran conducir a Roma; se trataba de Romas distintas. El argentino–cubano fue radical, se aproximó a la raíz, puso el debate en su lugar, o como nos sugirió el viejo Marx: “[lo invirtió] para descubrir el núcleo racional en la cáscara mística.”

 De esta forma, no se cansó de repetirle a la juventud cubana que el socialismo económico sin moral comunista no servía de nada. Los citó a trabajos voluntarios y sentó las bases del “hombre nuevo”, el del futuro, el constructor ¡aquí y ahora! de la sociedad comunista.

 Afortunadamente para nosotros, encontró oído receptores en ese pueblo y, a décadas de su fallecimiento, son decenas de miles los cubanos y cubanas que han entregado lo mejor de sí por tender una mano a los “condenados de la Tierra”.

 Aquel amistoso pueblo, junto a su dirección histórica, comprendió tempranamente el valor de la ética y la moral en el trabajo revolucionario, condiciones indispensables para humanizar al hombre alienado. Por esta razón, podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que la Revolución Cubana no sólo es del siglo XX sino que será de TODOS LOS SIGLOS (aporte que al parecer no ha percibido nuestra ilustre visitante).

 Pero, más allá de esas miradas estrechas, en estos días, como hace más de cinco décadas, esa pequeña gran Isla sorprende al mundo con su desprendida ayuda a los pueblos del África occidental en su lucha contra el ébola, virus que se ha cobrado más de cinco mil vidas de seres humanos.

 En las palabras de despedida a los colabores médicos cubanos que partían a tierras africanas, Raúl Castro Ruz, fue más cristalino aún: “Como parte del crisol de las culturas latinoamericanas y caribeñas, por las venas de «Nuestra América» corre sangre africana, aportada por quienes lucharon por la independencia y contribuyeron a crear la riqueza de muchos de nuestros países y de otros, incluyendo los Estados Unidos.”

Ese virus llamado Ébola

 El Ébola es un virus que causa la enfermedad del Ébola. Desde su aparición (1976), en la República Democrática del Congo –para entonces llamada Zaire–, se han sucedido otros 22 brotes que han costado la vida de 1.581 personas.

 Con una tasa de letalidad que llega hasta el 90%, sin embargo, el brote actual ha costado la vida de casi 5.000 africanos, pasando a convertirse en una emergencia de salud pública internacional, con riesgos reales a expandirse con toda su fuerza por otros continentes.

 Hasta ahora el ébola se había presentado en zonas rurales, preferentemente boscosas, siendo trasmitido a través de la exposición a sangre infectada por el virus, perteneciente a distintos animales cazados y comidos por los aldeanos, por ejemplo, la apetecida carne de mono; aunque se está llegando al consenso científico de que es el murciélago el principal trasmisor de la enfermedad, mal que no le afecta a consecuencia, según algunos estudios, de su capacidad de volar. Pero, fíjese bien, el presente brote, por vez primera, ha atacado a las poblaciones urbanas, de ahí su agresividad.

 La sintomatología nos indica que los enfermos padecen de una súbita fiebre, produciéndosele dolores musculares, de garganta, vómitos, diarreas, disfunción renal, hemorragias internas y externas, en un proceso bastante doloroso para un enfermo que, en la mitad de los casos, muere.

 Los aquejados por el ébola requieren de cuidados intensivos y completa aislación ya que al más mínimo contacto con otra persona, por ejemplo, el simple sudor u otras secreciones, el virus se propaga.

 Se ha descubierto que los sobrevivientes a la enfermedad pueden establecer contacto con los enfermos sin peligro de recaer. Por este motivo, los médicos cubanos instruyen a la población local que se ha recuperado en tareas de enfermería para colaborar en el tratamiento de los convalecientes.
La Brigada Médica Cubana

 Cuando el Secretario General de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, hizo un llamado a la comunidad internacional para aunar esfuerzos en la lucha contra el letal virus, países como Brasil ofrecieron ayuda en alimentos por un valor de 5 millones de dólares, misma suma ofrecida por los gobiernos de Venezuela y China.

 Sin embargo, una Isla del Caribe con apenas 11 millones de habitantes y casi 6.051 USD per cápita –vale decir que sin grandes recursos económicos tampoco–, de manera inmediata puso a disposición de la ONU y la Organización Mundial de la Salud (OMS), un contingente de colaboradores de la salud que ascendía a casi 500 profesionales: 165 destinados a Sierra Leona, 83 a Liberia, 200 a Guinea Conakry, y el resto repartido entre Nigeria, Mali y otros países africanos.

 El llamado del gobierno revolucionario a combatir el ébola en el continente negro fue contestado por 15 mil profesionales de los cuales medio millar fueron seleccionados y hasta hoy laboran en los mentados países, atendiendo a casi 13 mil enfermos que padecen un virus que en este nuevo brote ha alcanzado cifras de letalidad que llegan hasta el 50% y 60% en algunas regiones.

 Hasta esos parajes Cuba ha enviado epidemiólogos, cirujanos, anestesiólogos, pediatras y enfermeros, con el fin de cubrir de manera integral las demandas de la población nativa. Y sepa Ud. que este esfuerzo ha sido desafiando toda barrera cultural en regiones donde la población anglo parlante no supera el 20%, es decir, donde las personas no hablan otras lenguas que sus propios dialectos.

 En la actualidad, los internacionalistas cubanos ascienden a casi 50 mil, de los cuales 23.158 son médicos, atendiendo en más de 40 países y 66 naciones de los cinco continentes. Sólo en los últimos años le han devuelto la visión a más de 3 millones de personas de 35 naciones, entre ellas, a 36 mil africanos. Asimismo, en quince años han graduado a 23.944 médicos de todo el tercer mundo en sus distintas facultades de Ciencias Médicas. Nuestro país bien sabe de eso.

 El ébola ya se cobró la vida de un voluntario cubano, Jorge Juan Guerra Rodríguez (60 años), jefe económico de la brigada en Guinea Conakry, quien, a causa del paludismo –que le provocó un fallo multiorgánico–, perdió la vida lejos de su familia, la tarde del 26 de octubre.

 Pero, lejos de decaer sus ánimos, los miembros del “ejército de batas blancas” cubano se engrandecen, y esta semana, en la propia ciudad de La Habana han compartido sus experiencias con expertos de 19 países latinoamericanos en el “Primer Curso Internacional para la Prevención y Enfrentamiento al Ébola”. Allí hablaron sobre la vigilancia epidemiológica en centros especializados, el fortalecimiento de relaciones intersectoriales con organismos fronterizos, sistematizaron el intercambio de experiencias y solicitaron estandarizar equipos de protección personal para adquirirlos a precios preferenciales y crear una reserva regional para distribución inmediata. Además, impartieron cursos prácticos de tratamientos contra el ébola en el “Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí” (IPK), de dicha capital.

 Igualmente, desde el 6 de noviembre han puesto en funcionamiento al recientemente creado “Centro de Tratamiento del Ébola”, en Kerry Town, al sur de Freetown, capital de Sierra Leona, y que cuenta con 92 camas altamente aisladas.

Con la misión cumplida

 Estimado lector, no sé si me sobran o faltan las palabras para referirme a la inmensa labor de los internacionalistas cubanos, aunque sí me alberga la convicción de que son ellos los hombres y mujeres nuevas, y que sólo imitando su capacidad de entrega e infinita dosis de amor por los que sufren podremos construir una sociedad mejor, que son esos cubanos los del siglo XX, XXI y XXII, aunque esto no cuadre con los esquemas marxistas de algunos.

 Para terminar, quisiera compartir con ustedes un extracto de la carta que el Dr. José Eduardo Díaz Gómez, miembro de la Brigada Médica Cubana en Guinea Conakry, le dirigiera a su familia y a toda Cuba:
“Desde el África pidieron al mundo la colaboración para detener a un enemigo invisible: era el Ébola que sin piedad, ni importarle sexo, edad o raza, cegaba la vida a todo el que encontrara a su paso. Muchos se asustaron y otros callaron, conocimos a algunos que como dijera Martí, esperan hoy todavía que pase la tormenta con los brazos en cruz, los millonarios se desentendieron… Nuestro Pueblo, Familia y Revolución cuando pasen los meses entenderán que esta será nuestro Moncada, nuestra Sierra y nuestro Girón. A ellos, a nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, a Raúl, les pedimos nos esperen al pie de la escalerilla del avión, pues esta brigada de titanes solo regresará a la Patria con la misión cumplida”.


*Chileno, radicado en Bolivia. Escribe para el Semanario La Época, donde publicó originalmente este trabajo

domingo, 16 de noviembre de 2014

Editorial de The New York Times: La fuga de cerebros en Cuba, cortesía de EEUU


En un sexto editorial desde el 12 de octubre pasado, publicado en inglés y español, el diario The New York Times ataca el programa de EEUU, vigente desde la administración Bush, que incentiva la migración de personal médico cubano, por ser “particularmente difícil de justificar”.
“Es incongruente que Estados Unidos valore las contribuciones de los médicos cubanos enviados por el gobierno para asistir en crisis mundiales, como aquella del terremoto en Haití en 2010, mientras procura desestabilizar al estado facilitando las deserciones”.
Asegura que “mientras se mantenga esta política incoherente, establecer una relación más saludable entre ambas naciones va a seguir siendo difícil”.
A continuación el texto íntegro del Editorial:
El Secretario de Estado John Kerry y la embajadora estadounidense ante Naciones Unidas, Samantha Power, han elogiado la contribución de médicos cubanos que atienden a pacientes con ébola en África occidental. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, una agencia federal norteamericana, recientemente envió a un funcionario a una reunión regional organizada por el Gobierno cubano en La Habana, para coordinar la lucha contra la epidemia. En África, los médicos cubanos están laborando en instalaciones construidas por Estados Unidos. El virus ha tenido el inesperado efecto de inyectarle sentido común a una relación innecesariamente tóxica.

Sin embargo, los médicos que trabajan en África occidental hoy podrían fácilmente abandonar sus obligaciones, tomar un taxi a la embajada estadounidense más cercana y solicitar estatus migratorio, mediante un programa que ha permitido miles de deserciones. De ser aprobados, pueden ingresar a Estados Unidos en cuestión de semanas, a pocos años de convertirse en ciudadanos estadounidenses.
Hay muchos aspectos condenables de las políticas fallidas de Estados Unidos respecto a Cuba y el embargo que impone a la isla desde hace décadas. Pero el programa que incentiva la migración de personal médico durante asignaciones oficiales en el exterior es particularmente difícil de justificar. Durante el recién terminado año fiscal, 1,278 profesionales médicos, un número récord, obtuvieron autorización de inmigrar.

Es incongruente que Estados Unidos valore las contribuciones de los médicos cubanos enviados por el gobierno para asistir en crisis mundiales, como aquella del terremoto en Haití en 2010, mientras procura desestabilizar al estado facilitando las deserciones.

El sistema migratorio estadounidense debe darles prioridad a los refugiados y a las personas perseguidas más vulnerables del mundo. Pero no debe utilizarse para agravar la fuga de cerebros de una nación adversaria, sobre todo, cuando mejorar la relación entre los países es un objetivo viable y sensato.

El programa, diseñado por la rama ejecutiva, comenzó en agosto de 2006, cuando Emilio González, un exiliado cubano, firmemente opuesto al gobierno de la isla, estaba al mando del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos. González describió las condiciones laborales de los médicos como “tráfico de personas sancionado por el Estado”. En esa época, la administración Bush estaba procurando sabotear al Gobierno cubano. Facilitar la defección de médicos que participan en misiones en el exterior representa una oportunidad de atentar contra la principal herramienta diplomática de la isla y humillar al régimen de los Castro.

Cuba lleva varios años usando sus brigadas médicas como su principal fuente de ingresos y poder persuasivo. La isla tiene uno de los índices más altos de médicos per cápita en el mundo, y ofrece becas para cursar estudios de salud a cientos de estudiantes internacionales cada año. Entre ellos, ha habido algunos estadounidenses. Según cifras del Gobierno cubano, más de 440,000 habitantes en la isla de 11 millones están empleados en el sector de la salud.

La Habana obtiene petróleo subsidiado de Venezuela y dinero de varios países como remuneración por la atención médica que brinda. Este año, según el diario estatal Granma, el gobierno espera recibir $8,200 millones de dólares a cambio de la labor médica de su personal en el exterior. La gran mayoría de los que están desplazados actualmente, unos 46,000, trabajan en América Latina y el Caribe. Unos 4,000 están asignados a 32 naciones africanas.

Los profesionales médicos, como la mayoría de cubanos, ganan sueldos bajos. Este año, el gobierno aumentó el salario de los profesionales de la salud. Los médicos ahora ganan aproximadamente $60 dólares por mes y los enfermeros ganan unos $40 dólares por mes. Las asignaciones en el exterior representan una oportunidad de ganar sustancialmente más. Los doctores que trabajan actualmente en Brasil, por ejemplo, reciben aproximadamente $1,200 dólares por mes.

Los 256 profesionales médicos que atienden a pacientes con ébola en África occidental están recibiendo subsidios diarios de aproximadamente $240 dólares por parte de la Organización Mundial de la Salud. José Luis Di Fabio, el jefe de la misión de la OMS en La Habana, dijo que los médicos y enfermeros en África viajaron por voluntad propia. “Son voluntarios”, dijo durante una entrevista. “Hubo algunos que se echaron para atrás y no hubo problema”.

Algunos médicos que han desertado dicen que las asignaciones en el exterior han tenido un elemento implícito de coerción, y se han quejado porque el Gobierno cubano se embolsilla la mayor parte del dinero que genera sus servicios. Sin embargo, el Departamento de Estado dice en su más reciente informe sobre tráfico de personas que la supuesta coerción de profesionales médicos cubanos “no parece reflejar una política uniforme del gobierno”. Aún así, La Habana podría pagarle a su personal en el exterior de manera más generosa si las brigadas médicas van a seguir representando una importante fuente de ingresos.

El año pasado, el gobierno cubano flexibilizó las restricciones migratorias, autorizando que la mayoría de sus ciudadanos, incluso los disidentes, pudieran salir y entrar al país libremente. Los médicos, quienes en el pasado eran sujeto de restricciones más estrictas, también pueden viajar sin mayores problemas actualmente. Estados Unidos reserva 20,000 visas de inmigración para cubanos en la isla cada año. Adicionalmente, quienes logran llegar por vías irregulares, automáticamente adquieren la residencia legal.

El gobierno cubano considera el programa de defección de médicos como un símbolo de duplicidad por parte de Estados Unidos. Inhibe la capacidad de Cuba a la hora de contribuir en crisis internacionales y no ayuda, en lo mínimo, a crear una sociedad más abierta o democrática. Mientras se mantenga esta política incoherente, establecer una relación más saludable entre ambas naciones va a seguir siendo difícil.

Como un creciente número de cubanos, a muchos profesionales médicos seguramente les seguirá interesando la posibilidad de emigrar a Estados Unidos en busca de mejores oportunidades, y están en su derecho de hacerlo. Pero invitarlos a desertar durante misiones en el exterior es excesivo.

(Tomado de The New York Times)

Fuente Cubadebate

Estados Unidos: malos propósitos e ignorancia

Por  Néstor García Iturbe*

Un amigo tuvo la gentileza de enviarme el artículo de la columnista del Wall Street Journal, Mary Anastasia O'grady , titulado “Cuba’s Slave Trade in Doctors”, el cual trata de tergiversar totalmente los propósitos que mueven a Cuba en relación con la ayuda médica que presta a distintos países del mundo.

 Cuando analizamos los artículos que el Wall Street Journal publica bajo la firma de  O'grady, comprendemos que de la misma es imposible recibir una valoración imparcial y balanceada como debe ser el trabajo de un periodista que se respete y que a la vez se haga respetar por sus lectores.

 Los escritos que hemos podido analizar de la misma se refieren a distintas situaciones sobre América Latina. El estilo y enfoque de O'grady es en extremo crítico y reaccionario.  No es necesario describir un paraíso cuando se habla de algún país de nuestro continente, pero tampoco es honesto satanizarlo.

 Sus comentarios sobre Chile, la educación en dicho país y en especial sobre la líder estudiantil Camila Vallejo llegan en su mayoría a ser degradantes para la propia O'grady.  Dentro de las ideas que trata de transmitir, está la aseveración que la periodista realiza sobre el interés de los chilenos en el comunismo y plantea que uno de los mayores culpables de esto fue precisamente Augusto Pinochet, que no supo detener esta tendencia.  Quizás considere que Pinochet debería haber asesinado un número mayor de chilenos para asegurar, que al dejar el poder, no quedaran vestigios de  esa tendencia ideológica. En otro artículo sobre Chile, publicado el 2 de noviembre del 2014, titulado “El milagro chileno avanza en reverso” se realiza un análisis desproporcionado y totalmente falso del curso de los acontecimientos  bajo la dirección de Michelle Bachelet, evidentemente con el propósito de socavar el prestigio de la misma.

 En cuanto a la Argentina, en un artículo que publicó el 17 de marzo del 2013, realiza un análisis donde se proyecta hacia el futuro de dicha nación. Plantea que todavía la señora Kirchner no ha terminado de implantar un régimen totalitario sin libertad de prensa, pero que ese día llegará pronto.  Expresas que se está persiguiendo a los comerciantes, que los periódicos son acosados cuando publican artículos que no están dentro de la línea oficial.  En el propio artículo trata de crear enemistad entre el Papa y Argentina, tratando de hacer ver que el gobierno ha planteado que todos los obispos tenían complicidad  con la dictadura.

 Los artículos de esta señora no han excluido de sus patrañas ataques contra Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, y otros países latinoamericanos que han preferido trabajar en pro  de la defensa de los intereses nacionales, alejándose de los designios de Washington.

 En cuanto al mencionado artículo sobre Cuba, uno de los tantos, pues Cuba  aparece en la lista de favoritos de la señora O'grady, el mismo utiliza la misma técnica que utilizaban los propagandistas del nazismo durante la Segunda Guerra Mundial, iniciar el artículo con una gran mentira, que llame la atención, se fije en la mente de los lectores y después tratar de sustentar la misma.

 En el artículo publicado el 9 de noviembre del 2014, se plantea que Cuba recibe anualmente 8 mil millones de dólares (8 billones) por el concepto de servicios prestados a otros países por parte de nuestros médicos. Esta cifra, de ser cierta, superaría lo que Cuba recibe en otros rublos, como el Nickel y el Turismo. La cifra que se ha mencionado en distintas oportunidades sobre este tipo de ingreso, no sobrepasa los 2,000 millones de dólares.

 Es importante resaltar que, de acuerdo a lo que he podido conocer, Cuba solamente recibe ingreso por este concepto de un número de países, cuya economía y relaciones comerciales con Cuba lo permiten.  Un buen número de países reciben esta ayuda sin costo alguno, estos son países que no cuentan con recursos económicos para garantizar la atención médica de su población y que por lo regular la misma padece de un buen número de necesidades, principalmente el no contar con una adecuada alimentación.  Si no tiene para comer, cómo les vamos a cobrar.

 Los países a los que Cuba no cobra la atención médica, se responsabilizan con el alojamiento y  alimentación del personal médico cubano, al cual también le entregan mensualmente una módica cantidad en dinero del país para sus gastos personales. Por otra parte, Cuba  continúa pagando a la familia de dichos médicos el salario de estos.

 Regularmente el personal médico cubano, que incluye médicos, enfermeras, técnicos y especialistas de la medicina, son los asignados a los lugares más remotos y olvidados del país, donde muchas veces hace años que no visita un médico, donde en ocasiones la primera labor es el establecer la comunicación y relaciones con el curandero de la tribu, para poder desarrollar su labor.

 En ocasiones la labor solidaria, sin costo alguno,  de Cuba, promueve que otros países también ayuden al país donde están actuando las brigadas médicas cubanas.  Cuba aporta el personal médico especializado y el otro país aporta la medicina y otros recursos, también con carácter gratuito.

 Como otro aporte a la salud pública de distintos países, Cuba cuenta con la Escuela Latinoamericana de Medicina, en la que estudian jóvenes de distintos países que se gradúan como médicos y después regresan a su país para ejercer. En esta escuela, al igual que en otras facultades de medicina de la isla, estudian jóvenes de países africanos, asiáticos, latinoamericanos e inclusive estadounidenses.  Ni las personas, ni sus gobiernos, pagan cantidad alguna durante los años en que estos se  preparan como médicos.  En la mayoría de los casos, los gobiernos entregan al estudiante una cantidad para sus gastos personales, ya que Cuba asume el alojamiento, matricula, libros y alimentación de los mismos. 

La Revolución Cubana no comercia ni se enriquece con las desgracias ajenas.

 La solidaridad de Cuba llega hasta los más remotos rincones y si en algunos casos se cobra una cantidad por los servicios médicos brindados, el principal objetivo de esto es el poder sufragar los gastos en que incurre en países donde el hambre y la situación económica no permite al gobierno de los mismos dar una atención adecuada a la población.

 Quisiéramos tener un  ingreso mayor por estos conceptos, para poder ayuda aún más  a otros países del mundo, que en vez de recibir ayuda, cada día le roban los recursos económicos con que cuentan y las grandes corporaciones que se apropian de los beneficios de esta política del despojo, solamente se ocupan de recibir las utilidades, no de garantizarle la vida a los pueblos que explotan.

*Cubano, Doctor en Ciencias Históricas. Miembro del Consejo Asesor y del Consejo Científico del Instituto Superior de Relaciones Internacionales; Editor del Boletín Informativo El Heraldo

Imagen agregada RCBáez