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jueves, 10 de septiembre de 2015

¿Los batistianos llegaron ya?

Iroel Sánchez y Luis Toledo Sande
Parte de la "obra" de Fulgencio Batista
Parte de la "obra" de Fulgencio Batista
Reproduzco un texto del escritor Luis Toledo Sande, publicado originalmente en la revista Bohemia, y añado al final varias preguntas y una reflexión.
Que no nos priven las palabras o Fulgencio Batista, ¿un santo constructor?
Cuando en vísperas del pasado 26 de Julio me dirigía al Centro de Estudios Martianos –situado en una de las esquinas de Calzada y 4, en El Vedado habanero– para hacer un trámite profesional, no imaginaba nada parecido a la sorpresa que me esperaba a pocos metros de esa institución. Extenuado por el viaje en una mañana de fuerte calor, sentí la necesidad de sumar algo al desayuno que había ingerido presurosamente, y recordé el timbiriche particular instalado a pocos metros de allí cuando el llamado cuentapropismo no vivía el apogeo que tendría años más tarde. Al acercarme, noté que le había surgido un rival colindante mucho mejor plantado, con entradas por la calle 4 y por Línea.

Cafetería-4
“Plan de obras del presidente Batista. Ministerio de Obras Públicas”. El mensaje lo enfatiza, al pie de la foto, una mesita adosada a la pared y en la cual se reproduce la franja donde aparece el cartel. Foto: Luis Toledo Sande/ Bohemia

La mitad superior muestra, en construcción, el trecho de la calle Línea desde cerca de la nueva cafetería hasta el túnel por donde se rebasa en automóvil la ría del Almendares. Foto: Luis Toledo Sande/ Bohemia
La mitad superior muestra, en construcción, el trecho de la calle Línea desde cerca de la nueva cafetería hasta el túnel por donde se rebasa en automóvil la ría del Almendares. Foto: Luis Toledo Sande/ Bohemia
Poco tiene que ver con los empeños iniciales para revitalizar, por vía privada, la gastronomía nacional. Es otra cosa. Higiene y recursos se unen a una oferta variada, bien servida y no mal cobrada. “Desconocía este sitio”, le dije a uno de los empleados, y me respondió con corrección: “Abrimos hace dos meses”.
No hay duda: aquello se hizo con dinero. ¿Acumulado de qué modo? ¿Dentro del país? Aunque el local es pequeño, con espacio para pocas mesas, se ve bien, confortable. Es un servicio tipo “paraditos”, pero acogedor. Pronto me percaté de la foto de apreciable tamaño con que el propietario, o los propietarios, decidieron personalizar –palabra de moda– su negocio. Bien tomada, bien impresa, bien montada en una estructura vítrea. Allí hay solvencia.
La mitad superior muestra, en construcción, el trecho de la calle Línea desde cerca de la nueva cafetería hasta el túnel por donde se rebasa en automóvil la ría del Almendares. La mitad inferior corresponde a la imagen del mismo tramo, pero con el empaque actual de la célebre arteria urbana. Su nombre –informa la enciclopedia EcuRed– rinde tributo a la vía por donde transitaron los trenes precursores del tranvía que existió hasta mediados del siglo XX, y que aún muchos añoran.
También rinde tributo, sobre todo, a la justa voluntad popular de borrar otros nombres con que los gobiernos de turno la bautizaron: primero, en 1918, Avenida del Presidente [Thomas Woodrow] Wilson, expresión del intervencionismo de los Estados Unidos; luego, en los años 50, Doble Vía General Batista, marrullería del criminal golpista a quien todavía algunos procuran enaltecer.
Me acerqué para ver, en el borde inferior, lo que supuse un recuadro añadido para indicar créditos: fuente documental, fotógrafo, diseñador del montaje… Pero forma parte de la imagen original, y es un cartel con texto en caracteres de apreciable puntaje: “Plan de obras del presidente Batista. Ministerio de Obras Públicas”. El mensaje lo enfatiza, al pie de la foto, una mesita adosada a la pared y en la cual se reproduce la franja donde aparece el cartel.
El texto, parco, parecería querer borrar años de historia. De hecho, voluntades aparte, se inscribe en maniobras dirigidas a idealizar a un tirano cuya ejecutoria abarca incontables y brutales asesinatos y torturas, y gran saqueo de las arcas de la nación. A ese tirano se alude, sin más, como si hubiera sido un gobernante a quien sería justo agradecer un plan de obras públicas, y cuyo Ministerio del ramo se ve exculpado de la gran corrupción que practicó.
En la Cuba actual se ha querido que no nos parezcamos a contextos donde el concepto de reformas y la introducción o crecimiento de modos de propiedad privada –que en determinadas circunstancias y para fines concretos puede ser necesaria, pero caracteriza al capitalismo, que la refuerza como dogma en su etapa neoliberal–, llevaron al desmontaje, programado, de todo afán de construir el socialismo. A este lo definen, entre otras cosas, el peso de la propiedad social en los medios fundamentales de producción y de servicios.
Los términos cuentapropismo y cuentrapropista, y sus derivados, que se han puesto en boga, designan formas de gestión administrativa y de propiedad correspondientes a lo privado y a la privatización. Si lo olvidáramos, acabaríamos con los sentidos privados por la “magia” de las palabras, y la desmemoria podría empujarnos a comportamientos, ideas y decisiones torpes, como pasar por alto quién fue Batista, y qué hizo.
Mucho habrá que seguir esclareciendo, y regulando, para el correcto funcionamiento de la propiedad privada que crece entre nosotros. Una vertiente concierne al movimiento sindical, que debe asegurar la protección a trabajadores y trabajadoras del sector privado, o de gestión no estatal, para quienes ya no será necesario vérselas precisamente con posibles errores, insuficiencias o deformaciones en un Estado erigido con la voluntad de velar por los intereses colectivos, del pueblo. Ahora necesitarán, cada vez más, protección frente a dueños que se enriquecen con la plusvalía extraída de la fuerza de trabajo que explotan, cualesquiera que sean los salarios que paguen, y a quienes voceros del imperio han declarado que ven como germen de una clase social en que tendrían aliados.
Por mucho que ganen quienes trabajan en ese sector, hay una realidad que deben conocer: sus empleadores –ojalá todos paguen escrupulosamente los debidos impuestos–, no tienen que construir ni mantener escuelas, centros de salud ni otros modos de servicios fundamentales para la población. Esto va dicho sin desconocer que quienes siguen trabajando en el ámbito de la propiedad social, administrada por el Estado, y básica para el socialismo, también necesitan que sus salarios crezcan en términos absolutos y en relación con el costo de la vida.
Ese tema requiere estudiarse a fondo, y los presentes apuntes se centran someramente en la foto ya comentada, y en sus alcances. No es una política de prohibiciones lo que urge tener: ellas pueden acabar siendo contraproducentes, si no lo son o lo han sido ya. Pero prohibiciones necesarias hay y habrá, y deben cumplirse al servicio de una adecuada cultura de civilidad y orden. (Tomado de Bohemia)
Mis preguntas:
¿Cuál es la postura ante lo que relata Toledo Sande de aquellas organizaciones donde militan víctimas de la dictadura de Fulgencio Batista? No estoy llamando a ninguna acción extrema ni a prohibiciones absurdas pero el silencio y la renuncia al debate son los mejores aliados de la desmovilización y la derrota, ¿no debería la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana del área donde está enclavada esta cafetería hacer llegar su parecer, en boca de algún combatiente de la clandestinidad o el hijo de algún mártir de la tiranía que se cuentan por miles en toda Cuba, a los dueños de este lugar donde se homenajea el "Plan de obras del Presidente Batista"?
¿Los revolucionarios cubanos vamos a continuar en silencio ante la reescritura de nuestra historia, la degradación de nuestros símbolos o su hibridación y sustitución nada ingenua por otros, como ya ha ocurrido recientemente más de una vez en nuestros medios de comunicación?¿Qué sucederá cuando no viva la generación que enfrentó a la dictadura batistiana?
¿Para defender la memoria de la Revolución hay que pedir permiso al organismo superior?¿Como los militantes del Partido Comunista de la Unión Soviética contemplaremos disciplinadamente las tareas de desmontaje del socialismo que ya empiezan a ejecutarse por sus referentes simbólicos?
¿Es casual que sitios como el Parque Lenin o el Coppelia, símbolos de la democratización de la recreación y el acceso de las mayorías al refinamiento, abierto por el proyecto colectivo de la Revolución, languidezcan entre el mal servicio y el deterioro estructural, mientras se asienta la idea de que lo bueno y lo bello son patrimonio exclusivo del pasado prerrevolucionario?¿Por qué cada vez más al Estadio Latinoamericano se le llama en nuestros medios el "Estadium del Cerro"?
¿Es una Habana para turistas la que va a esperar sus 500 años, reproduciendo las celebraciones con tufo colonial que a diferencia de lo sucedido con el medio milenio de Santiago de Cuba tuvieron lugar en buena parte de las villas fundadas por los españoles?¿O como en Santiago, los barrios hechos por la Revolución y hoy más o menos barbarizados (Camilo Cienfuegos, San Agustín, Alamar, Mulgoba, Reparto Eléctrico..) podrán renovar su (falta de) urbanismo y elevar la calidad de vida de cientos de miles de trabajadores habaneros que nunca han podido sentarse en una paladar?
¿Será el remozado Capitolio de La Habana vieja forma para una democracia nueva o un casacarón que entre mármoles y bronces, tan caros a las dictaduras y las plutocracias, olvide consagrar el nombre de Jesús Menéndez, el parlamentario negro y obrero que impuso a los yanquis y la burguesía cubana un trato justo para los trabajadores azucareros y por eso lo asesinaron sin que valiera su inmunidad parlamentaria en "el periodo más democrático de la historia contemporánea de Cuba", según dice el diario español El País bajo la firma de un "historiador" cubano?
Son algunas preguntas que me destraba este artículo de Luis Toledo Sande porque nuestro problema no es cómo decide ambientar el dueño de una cafetería su negocio sino por qué éste cree legítimo hacerlo con un tributo al que -enseñan nuestras escuelas y repite nuestra televisión- es el asesino de miles de cubanos,  y cómo funciona el resto de la sociedad en relación con ello.

sábado, 19 de octubre de 2013

50 verdades sobre la dictadura de Fulgencio Batista en Cuba (+ Fotos)

Por Salim Lamrani*
Algunos mitos, alimentados por los exilados en Miami y por los detractores de Fidel Castro, persisten aún...
 

La dictadura de Fulgencio Batista de 1952 a 1958 precipitó el advenimiento de la Revolución Cubana. Algunos mitos, cuidadosamente alimentados por los partidarios del antiguo régimen exilados en Miami y por los detractores de Fidel Castro, persisten aún.
1. El golpe de Estado del 10 de marzo de 1952 que organizó Fulgencio Batista, expresidente de la República de 1940 a 1944, puso fin al orden constitucional y derrocó al gobierno democráticamente elegido de Carlos Prío Socarrás, unos meses antes de las elecciones presidenciales de junio de 1952.

2. Antiguo sargento estenógrafo, Batista emergió a la vida política cubana durante la Revolución del 4 de septiembre de 1933 que lideraron los estudiantes y que derrocó la dictadura odiada de Gerardo Machado. Encabezó una rebelión de suboficiales y se apoderó del ejército, convirtiéndose en el nuevo jefe del Estado Mayor. Al día siguiente, el 5 de septiembre de 1933, Batista visitó al embajador estadounidense Sumner Welles, lo que auguraba su futura traición. Welles estaba preocupado por los “elementos sumamente radicales” que acababan de tomar el poder. El gobierno revolucionario de Ramón Grau San Martín, conocido por el nombre de Pentarquía, tenía el apoyo de “la inmensa mayoría del pueblo cubano”, según la embajada estadounidense.

3. Estados Unidos se negó a reconocer al nuevo gobierno revolucionario y alentó a Batista a ejecutar un golpe de fuerza para derrocar a Grau San Martí. Éste preconizaba, mediante la voz de Antonio Guiteras, verdadera alma de la Revolución de 1933, la soberanía nacional y la justicia social. Welles informó a Batista de que disponía del “apoyo de la inmensa mayoría de los intereses económicos y financieros en Cuba”.

4. En enero de 1934, con el apoyo de Washington, Batista derrocó al gobierno de Grau San Martín, conocido como el gobierno de los “cien días” (127 días), impuso la figura de Carlos Mendieta y conservó el poder real. El sargento ascendido a general acababa de doblar las campanas de la Revolución de 1933. Washington se alegró de la situación: “El 4 de septiembre de 1933 fue liquidado”.

5. A pesar de las incesantes conspiraciones, la inestabilidad política crónica y la hostilidad de Estados Unidos, la Revolución de 1933 organizó elecciones para el 22 de abril de 1934, convocó una Asamblea Constituyente para el 20 de mayo de 1934, otorgó la autonomía a las universidades, redujo el precio de los artículos de primera necesidad, dio el derecho de voto a las mujeres, limitó la jornada laboral a ocho horas, creó un Ministerio del Trabajo, redujo las tarifas de electricidad y de gas, acabó con el monopolio de las empresas estadounidenses, impuso una moratoria temporal sobre la deuda y, sobre todo, nacionalizó la Cuban Electric Company, filial de la American Bond and Foreign Power Company.

6. De 1934 a 1940, Batista reinó entre bambalinas hasta su elección a la presidencia de la República en 1940, gracias a una coalición heteróclita que agrupaba a las fuerzas conservadoras y a los comunistas del Partido Socialista Popular. Según Washington, “el volumen y el tamaño de la corrupción”, su alineamiento con la política exterior estadounidense y su dependencia del mercado estadounidense marcaron su gobierno. Batista permitió también que Washington utilizara el espacio aéreo, marítimo y terrestre, dispusiera de varias bases aéreas y navales con uso exclusivo durante la Segunda Guerra Mundial, sin reciprocidad, poniendo así la soberanía nacional entre paréntesis.

7.
En 1944, Ramón Grau San Martín fue elegido a la Presidencia de la República y tomó el poder en octubre de 1944. Batista dejó una situación financiera desastrosa a su sucesor. El embajador estadounidense Spruille Braden se dio cuenta de la situación tan pronto como julio de 1944 e informó a sus superiores: “Es cada vez más evidente que el Presidente Batista desea hacerle la vida difícil a la próxima administración por todos los medios posibles, y particularmente desde un punto de vista financiero”. Braden denunció “un robo sistemático de los fondos del Tesoro” y señaló que “el Doctor Grau encontrará cajas vacías cuanto tome el poder”.
8. Grau San Martín dirigió el país hasta 1948 y su administración estuvo gangrenada por la corrupción y la dependencia de Estados Unidos. El Departamento de Estado enfatizó el punto débil de la nación cubana en un memorándum del 29 de julio de 1948: “La economía mono-productora depende casi exclusivamente de Estados Unidos. Si manipulamos las tarifas o la cuota azucarera podemos hundir a toda la isla en la pobreza”.

9.
Carlos Prío Socarrás, Primer Ministro de Grau en 1945 y Ministro del Trabajo después, ganó la elección presidencial de 1948. El nepotismo y la corrupción marcaron su administración.
10. El 10 de marzo de 1952, a tres meses de las elecciones presidenciales del 1 de junio de 1952, Batista rompió el orden constitucional e instauró una dictadura militar. Aumentó el salario de las fuerzas armadas y de la policía (de 67 pesos a 100 pesos y de 91 pesos a 150 pesos respectivamente), se otorgó un salario anual superior al del presidente de Estados Unidos (pasó de 26.400 dólares a 144.000 dólares frente a los 100.000 dólares de Truman), suspendió el Congreso y entregó el poder legislativo al Consejo de Ministros, suprimió el derecho de huelga, restableció la pena de muerte (prohibida por la Constitución de 1940) y suspendió las garantías constitucionales.

11. El 27 de marzo de 1952, Estados Unidos reconoció oficialmente al régimen de Batista. Como subrayó el embajador estadounidense en La Habana, “las declaraciones del general Batista respecto al capital privado fueron excelentes. Fueron muy bien recibidas y yo sabía sin duda posible que el mundo de los negocios formaba parte de los más entusiastas partidarios del nuevo régimen”.

12. En julio de 1952, Washington firmó acuerdos militares con La Habana, aunque era consciente del carácter brutal y arbitrario del nuevo poder. Cuba está “bajo el yugo de un dictador sin piedad”, subrayó la embajada estadounidense en un informe confidencial de enero de 1953 con destino al Departamento de Estado. En efecto, el general reprimía con mano de hierro a la oposición, particularmente a la juventud estudiantil simbolizada por el asesinato del joven Rubén Batista en enero de 1953.

13. El 26 de julio de 1953, un joven abogado llamado Fidel Castro encabezó una expedición armada contra el cuartel Moncada, segunda fortaleza militar del país. Fue un fracaso sangriento. El consulado estadounidense de Santiago de Cuba señaló que “el Ejército no hizo distinciones entre los insurrectos capturados o simples sospechosos”, reconociendo las masacres que cometieron los soldados tras recibir órdenes del coronel Alberto del Río Chaviano. Enfatizó también “el número muy bajo de heridos entre los insurrectos con respecto al número de soldados heridos. […]. Los asaltantes capturados fueron ejecutados a sangre fría y los asaltantes heridos también fueron liquidados”.

14. En noviembre de 1954, Batista organizó una parodia electoral que ganó sin dificultad. Estados Unidos reconoció que “las elecciones que previó Batista eran un simulacro destinado a aferrarse al poder”.

15. En mayo de 1955, tras una orden de Washington, el régimen militar creó el Buró de Represión de las Actividades Comunistas (BRAC), que se encargaba de “reprimir todas las actividades subversivas que pudieran afectar a Estados Unidos”.

16. Si los discursos de Batista eran ferozmente anticomunistas, conviene recordar que fue él quien estableció por primera vez relaciones diplomáticas entre Cuba y la Unión Soviética en 1942.

17. Durante toda la dictadura militar, Batista mantuvo relaciones comerciales con Moscú, vendiendo azúcar. En 1957, el Diario de la Marina, periódico conservador cubano, se alegró de aquellas ventas señalando que “el precio del azúcar había mejorado después de que la Unión Soviética adquiriera 200.000 toneladas”. En ningún momento, Washington se preocupó de las relaciones comerciales entre la Unión Soviética y Cuba bajo la dictadura de Batista. La historia sería otra cuando tomara el poder Fidel Castro.

18. En mayo de 1955, Batista, quien deseaba mejorar su imagen y responder a una petición popular, procedió a una amnistía general y liberó a Fidel Castro así como a los otros presos del Moncada.

19. El 2 de diciembre de 1956, tras organizar una expedición desde México donde conoció a Che Guevara, Fidel Castro desembarcó en Cuba con 81 hombres para lanzar una guerra insurreccional contra la dictadura militar de Batista. Sorprendidos por el ejército, la operación fue un fracaso y los revolucionarios tuvieron que dispersarse. Fidel Castro se encontró con otros 11 insurgentes, con un total de 7 fusiles solamente.

20. El embajador estadounidense Arthur Gardner expresó su punto de vista sobre Fidel Castro en un informe enviado al Departamento de Estado. El líder del Movimiento 26 de Julio era un “gánster” que “iba a apoderarse de las industrias americanas” y “nacionalizarlo todo”. En cuanto al dictador Batista, “dudo de que hayamos tenido mejor amigo que él”. Hacía falta entonces “apoyar al actual gobierno y promover la expansión de los intereses económicos estadounidenses”.

21. Batista ejercía una violencia feroz hacia la oposición. Pero Estados Unidos se mostró discreto con respecto a los crímenes que cometía su aliado cubano. No obstante, la embajada estadounidense en La Habana multiplicaba los informes sobre este tema: “Estamos convencidos ahora de que los recurrentes asesinatos de personas a quienes el gobierno califica de opositores y terroristas son en realidad el trabajo de la policía y del ejército. La explicación oficial es que los hombres fueron asesinados por otros opositores. Sin embargo, el agregado jurídico recibió confesiones indirectas de culpabilidad en los círculos policiales, además de pruebas de la responsabilidad de la policía”.

22. Wayne S. Smith, joven funcionario de la embajada estadounidense, estuvo conmocionado por las masacres que cometían las fuerzas del orden. Describió escenas de horror: “La policía reaccionaba de modo excesivo a la presión de los insurgentes, torturando y matando a centenas de personas, tanto a inocentes como a culpables. Se abandonaban los cuerpos, ahorcados en los árboles, en las carreteras. Tales tácticas condujeron inexorablemente a la opinión pública a rechazar a Batista y a apoyar a la oposición”.

23. En febrero de 1957, la entrevista a Fidel Castro que realizó Herbert Matthews del New York Times permitió que la opinión pública estadounidense y mundial descubriera la existencia de una guerrilla en Cuba. Batista confesaría más tarde en sus memorias que gracias a ese palo periodístico “Castro empezaba a ser un personaje de leyenda”. Matthews matizó sin embargo la importancia de su entrevista: “Ninguna publicidad, por más sensacional que fuese, habría podido tener efecto si Fidel Castro no fuera precisamente el hombre que yo describí”.

24. El 13 de marzo de 1957, un comando del Directorio Revolucionario del líder estudiantil José Antonio Echeverría, que se componía de 64 jóvenes, asaltó el Palacio Presidencial con el objetivo de ejecutar a Batista. La operación fue un fracaso y costó la vida a 40 de los 64 estudiantes. Los supervivientes fueron perseguidos a través de la ciudad y asesinados. Echeverría perdió la vida durante un enfrentamiento con la policía cerca de la Universidad de La Habana.

25. La embajada francesa en La Habana brindó un análisis sobre el ataque del 13 de marzo: “Las reacciones americanas a los acontecimientos en Cuba eran de horror, de simpatía por los insurrectos, de reprobación contra Batista. Al leer los editoriales que los principales periódicos dedicaron al evento, resulta claro que el heroísmo de los patriotas cubanos marcó mucho a Estados Unidos […]. Si algunos reconocen sin embargo que los insurrectos del 13 de marzo estuvieron equivocados en sus métodos, es verdad, mucho más que en sus objetivos, todos estiman en cambio que dieron a su causa la palma del martirio y que este ejemplo galvanizaría a la oposición cubana”.

26. Fidel Castro, quien firmó una alianza con el Directorio Revolucionario en la lucha contra Batista, estaba en desacuerdo con el asesinato político: “Estábamos contra Batista pero nunca intentamos organizar un atentado contra él y habríamos podido hacerlo. Era vulnerable. Era mucho más difícil luchar contra su ejército en las montañas o intentar tomar una fortaleza que estaba defendida por un regimiento. ¿Cuántos había en la guarnición del Moncada, aquel 26 de julio de 1953? Cerca de mil hombres, quizás más. Preparar un ataque contra Batista y eliminarlo era diez o veinte veces más fácil, pero nunca lo hicimos. ¿Acaso el tiranicidio sirvió una vez en la historia para hacer la revolución? Nada cambia en las condiciones objetivas que engendran una tiranía […] Nunca hemos creído en el asesinato de líderes […], no creíamos que se abolía o se liquidaba un sistema, cuando se eliminaba a sus líderes. Combatíamos las ideas reaccionarias, no a los hombres”.

27. En las montañas de la Sierra Maestra donde se desarrollaban los combates entre el ejército y los insurrectos, Batista evacuó por la fuerza a las familias campesinas para eliminar la base de apoyo de los rebeldes y los concentró en almacenes de la ciudad de Santiago. Aplicaba así los métodos del general español Valeriano Weyler durante la guerra de 1895-1898. En un editorial, la revista Bohemia denunció una “situación de tragedia” que recordaba “las épocas más oscuras de Cuba”. El semanal relató la suerte de unas 6.000 víctimas: “Es una historia dolorosa, de sufrimientos, de penas intensas. Es la historia de 6.000 cubanos obligados a dejar sus hogares, allí, en los rincones inextricables de la Sierra Maestra, para concentrarlos en lugares donde carecían de todo, donde era difícil ayudarlos, darles una cama o un plato de comida”.

28. El 29 de julio de 1957, el asesinato de Frank País, líder del Movimiento 26 de Julio en la provincia de Oriente, desató una inmensa manifestación que fue reprimida por las fuerzas batistianas, hasta el punto de que el embajador estadounidense Earl E. T. Smith se sintió obligado a denunciar “la acción excesiva de la policía”.

29. El 5 de septiembre de 1957, la sublevación de una fracción del ejército contra Batista en Cienfuegos fue anegada en sangre. Según el embajador Smith, “el factor clave para quebrar la revuelta de Cienfuegos” fue el uso de aviones “F-47 y B-26” suministrados por Estados Unidos.

30. El 29 de septiembre de 1957, el Colegio Médico de Cuba publicó un informe sobre la situación política cubana durante la XI Asamblea General de la Asociación Médica Mundial. Según éste, “los combatientes de la lucha armada que se rinden son liquidados. No hay prisioneros, sólo hay muertos. Muchos opositores no son sometidos al Tribunal de Justicia sino ejecutados con un tiro en la nuca o ahorcados. Intimidan a los magistrados y a los jueces sin que las voces de protesta sean escuchadas. La desesperanza se difunde entre los jóvenes que se inmolan en una lucha desigual. El que es perseguido no encuentra refugio. En la embajada de Haití, diez solicitantes de asilo fueron asesinados por la fuerza pública […]. La prensa está totalmente censurada. No se permite la información periodística, ni siquiera por parte de agencias internacionales […]. En los locales de los cuerpos represivos de la policía y del ejército, torturan a detenidos para arrancarles por la fuerza la confesión de presuntos delitos. Varios heridos presentes en las clínicas y hospitales fueron llevados por la fuerza y aparecían varias horas después asesinados en las ciudades y en el campo”. El Washington Post y Times Herald señalaron que “los médicos cubanos son víctimas de atrocidades, incluso de asesinato por curar a rebeldes cubanos”.

31. En 1958, además de apoyar al régimen de Batista, Estados Unidos enjuició y encarceló a Carlos Prío Socarrás, presidente legítimo de Cuba, refugiado en Miami, bajo pretexto de violar las leyes de neutralidad del país. Éste intentaba organizar una resistencia interna contra la dictadura.

32. En cuanto a la libertad de prensa, Estados Unidos presenta a la Cuba prerrevolucionaria con una mirada positiva. Así, afirma, “antes de 1959, el debate público era vigoroso: había 58 periódicos y 28 canales de televisión que proporcionaban una pluralidad de puntos de vista políticos”. Los documentos de la época y los hechos contradicen esta afirmación. En efecto, un informe de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) publicado en 1957 calificó de “antidemocrático al gobierno del Presidente Fulgencio Batista de Cuba, pues este gobierno no respeta la libertad de prensa”. De hecho, la censura en la prensa se aplicó durante 630 días de los 759 que duró la guerra insurreccional entre el 2 de diciembre de 1956 y el 1 de enero de 1959.

33. Bajo Batista, la corrupción era endémica. “Los diplomáticos informan incluso de que si siempre hubo corrupción gubernamental en Cuba, nunca fue tan eficaz y generalizada como bajo el régimen del Presidente Fulgencio Batista”, precisaba el New York Times.

34. Batista estaba íntimamente vinculado a los elementos de gansterismo tales como Meyer Lansky o Luigi Trafficante Jr. Sus primeros contactos con la mafia se remontaban a 1933 cuando se autoproclamó coronel y se le acercaron Charles “Lucky” Luciano y Santo Trafficante senior. El mundo del juego, sumamente lucrativo, estaba controlado por Lansky, número dos de la mafia estadounidense, ‘uno de los principales gánsteres de Estados Unidos”, quien “había creado para el dictador Batista la organización actual de los juegos de La Habana”, según el diario francés Le Monde.

35. Estados Unidos y los partidarios del antiguo régimen presentan todavía la Cuba batistiana como “la vitrina de América Latina” de la época. La realidad es sensiblemente diferente. Las estadísticas del Banco Nacional de Cuba están disponibles para este periodo y es posible comparar la situación económica bajo el gobierno democrático del presidente Carlos Prío Socarrás y bajo el régimen militar de Batista. Así, entre 1951 y 1952, el PIB cubano aumentó un 2,52%. De 1952 a 1953, bajo Batista, el PIB cayó un 11,41%, con un alza de sólo un 0,9 de 1953 a 1954, y de un 3,5 de 1954 a 1955. Sólo en 1956, el PIB volvió a alcanzar su nivel de 1952 con 2.460,2 millones de pesos. Así, resulta imposible hablar de crecimiento económico entre 1952 y 1956. Durante dos tercios del reinado de Batista no hubo crecimiento. La mejoría sólo ocurrió a partir de 1957 cuando el PIB alcanzó la cifra de 2.803,3 millones de pesos y en 1958 volvió a bajar a 2.678,9 millones de pesos.

36. Además, las reservas monetarias cayeron de 448 millones de pesos en 1952 a 373 millones en 1958, los cuales fueron robados durante la huida de Batista y sus cómplices 1 de enero de 1959. La deuda de la nación pasó de 300 millones de dólares en marzo de 1952 a 1.300 millones en enero de 1959 y el déficit presupuestario alcanzó 800 millones de dólares.

37. La política azucarera de Batista fue un fracaso. Mientras que este sector generaba ingresos a la altura de 623 millones de pesos en 1952, bajó a 383,5 millones en 1953, 412,8 millones en 1954, 402,1 millones en 1955, 426,1 millones en 1956 y 520,7 millones en 1958. Sólo el año 1957 generó más ingresos que 1952 con 630,8 millones de pesos.

38. Los obreros y empleados agrícolas pagaron el precio. Mientras que su remuneración se elevaba a 224,9 millones de pesos en 1952, cayó a 127,7 millones en 1953, 128,2 millones en 1954, 118,9 millones en 1955, 127 millones en 1956, 175,3 millones en 1957 y 156,9 millones en 1958. Durante el régimen de Batista nunca tuvieron el ingreso de 1952. Lo mismo ocurrió con los obreros y empleados no agrícolas. Mientras que su ingreso global era de 186,6 millones de pesos en 1952, bajó a 126,2 millones en 1953, 123,5 millones en 1954, 112,7 millones en 1955, 114,6 millones en 1956, 145,7 millones en 1957 y 141,8 millones en 1958. Bajo Batista los obreros y empleados no agrícolas nunca alcanzaron su nivel de ingreso de 1952.

39. No obstante, el régimen de Batista se benefició de la ayuda económica estadounidense como nunca antes. Las inversiones estadounidenses en Cuba pasaron de 657 millones de dólares en 1950 bajo Carlos Prío Socarrás a más de 1.000 millones de dólares en 1958.

40. El profesor estadounidense Louis A. Pérez Jr. señala que “en realidad, el ingreso per cápita en Cuba en 1958 era más o menos similar al de 1947”.

41. Según un estudio que realizó el Consejo Nacional de Economía de Estados Unidos entre mayo de 1956 y junio de 1957 publicado en un informe titulado Investment in Cuba. Basic Information for the United States Busing Department of Commerce, el número de desempleados era de 650.000 la mitad del año, es decir cerca del 35% de la población activa. Entre esas 650.000 personas, 450.000 eran desempleados permanentes. Entre los 1,4 millones de trabajadores, cerca del 62% recibía un salario inferior a 75 pesos mensuales. Según el Departamento de Comercio de Estados Unidos, “en el campo, el número de desocupados aumentaba tras la zafra azucarera y podía superar el 20% de la mano de obra, es decir entre 400.000 y 500.000 personas”. Los ingresos anuales del jornalero no superaban los 300 dólares.

42. Cerca del 60% de los campesinos vivía en barracones con techo de guano y piso de tierra desprovistos de sanitarios o de agua corriente. Cerca del 90% no tenían electricidad. Cerca del 85% de esos barracones tenían una o dos piezas para toda la familia. Sólo el 11% de los campesinos consumía leche, el 4% carne y el 2% huevos. El 43% eran analfabetos y el 44% nunca había ido a la escuela. El New York Times señala que “la gran mayoría de ellos en las zonas rulares –guajiros o campesinos– vivían en la miseria, a nivel de la subsistencia”.

43. Según el economista inglés Dudley Seers, la situación en 1958 era “intolerable. “Lo que era intolerable, era una tasa de desempleo tres veces más elevada que en Estados Unidos. Por otra parte, en el campo, las condiciones sociales eran malísimas. Cerca de un tercio de la nación vivía en la suciedad, comiendo arroz, frijoles, plátanos y verdura (casi nunca carne, pescado, huevos o leche), viviendo en barracones, normalmente sin electricidad ni letrinas, víctima de enfermedades parasitarias y no se beneficiaba de un servicio de salud. Se le negaba la instrucción (sus hijos iban a la escuela un año como máximo). La situación de los precarios, instalados en barracas provisionales en las tierras colectivas, era particularmente difícil […]. Una importante proporción de la población urbana también era muy miserable”.

44. El Presidente John F. Kennedy se expresó también al respecto: “Pienso que no hay un país en el mundo, incluso los países bajo dominio colonial, donde la colonización económica, la humillación y la explotación fueron peores que las que hubo en Cuba, debido a la política de mi país, durante el régimen de Batista. Nos negamos a ayudar a Cuba en su necesidad desesperada de progreso económico. En 1953, la familia cubana mediana tenía un ingreso de 6 dólares semanales […]. Este nivel abismal empeoró a medida que la población crecía. Pero en vez de extenderle una mano amistosa al pueblo desesperado de Cuba, casi toda nuestra ayuda tomaba la forma de asistencia militar –asistencia que sencillamente reforzó la dictadura de Batista [generando] el sentimiento creciente de que Estados Unidos era indiferente a las aspiraciones cubanas a una vida decente”.

45. Arthur M. Schlesinger, Jr., asesor personal del Presidente Kennedey, recordó una estancia en la capital cubana y testimonió: “Me encantaba La Habana y me horrorizó la manera en que esta adorable ciudad se había transformado desgraciadamente en un gran casino y prostíbulo para los hombres de negocios norteamericanos […]. Mis compatriotas caminaban por las calles, se iban con muchachas cubanas de catorce años y tiraban monedas sólo por el placer de ver a los hombres revolcarse en el alcantarillado y recogerlas. Uno se preguntaba cómo los cubanos – viendo esta realidad – podían considerar a Estados Unidos de otro modo que con odio”.

46. Contrariamente a las prácticas el ejército gubernamental, los revolucionarios otorgaban una gran importancia al respeto de la vida de los prisioneros. Al respecto, Fidel Castro cuenta: “En nuestra guerra de liberación nacional, no hubo un solo caso de prisionero torturado, ni siquiera cuando hubiéramos podido encontrar como pretexto la necesidad de conseguir una información militar para salvar a nuestra propia tropa o para ganar una batalla. No hubo un solo caso. Hubo centenares de prisioneros, luego miles, antes del fin de la guerra; se podrían buscar los nombres de todos y no hubo un solo caso entre estos cientos, estos miles de prisioneros que sufriera una humillación, o siquiera un insulto. Casi siempre poníamos en libertad a estos prisioneros. Eso nos ayudó a ganar la guerra, porque nos dio un gran prestigio, una gran autoridad frente a los soldados del enemigo. Confiaban en nosotros. Al inicio, nadie se rendía; al final se rendían en masa”. El New York Times también aludió al buen tratamiento reservado a los soldados presos: “Es el tipo de conducta que ha ayudado al Señor Castro a tener una importancia tan extraordinaria en el corazón y el espíritu de los cubanos”.

47. El embajador Smith resumió las razones del apoyo de Estados Unidos a Batista: “El gobierno de Batista es dictatorial y pensamos que no tiene el apoyo de la mayoría del pueblo de Cuba. Pero el gobierno de Cuba ha sido un gobierno amistoso hacia Estados Unidos y ha seguido una política económica generalmente sana que ha beneficiado a los inversionistas estadounidenses. Ha sido un partidario leal de las políticas de Estados Unidos en los foros internacionales”.

48. El periodista estadounidense Jules Dubois, uno de los mejores especialistas de la realidad cubana de la época con Herbert L. Matthews, describió al régimen de Batista: “Batista regresó al poder el 10 de marzo de 1952 y empezó entonces la etapa más sangrienta de la historia cubana desde la guerra de independencia, casi un siglo antes. Las represalias de las fuerzas represivas de Batista costaron la vida a numerosos presos políticos. Por cada bomba que estallaba, sacaban a dos presos de la cárcel y los ejecutaban de modo sumario. Una noche en Marianao, un barrio de La Habana, se repartieron los cuerpos de 98 presos políticos por las calles, acribillados de balas”.

49. El Presidente Kennedy también denunció la brutalidad del régimen: “Hace dos años, en septiembre de 1958, un grupo de rebeldes barbudos bajó de las montañas de la Sierra Maestra de Cuba y empezó su larga marcha hacia La Habana, una marcha que derrocó finalmente a la dictadura brutal, sangrienta y despótica de Fulgencio Batista […]. Nuestro fracaso más desastroso fue la decisión de darle estatura y apoyo a una de las más sangrientas y represivas dictaduras en la larga historia de la represión latinoamericana. Fulgencio Batista asesinó a 20.000 cubanos en 7 años –una proporción más grande de la población cubana que la proporción de norteamericanos que murieron en las dos guerras mundiales– y transformó la democrática Cuba en un Estado policiaco total, destruyendo cada libertad individual”.

50. A pesar de las declaraciones oficiales de neutralidad en el conflicto cubano, Estados Unidos brindó su apoyo político, económico y militar a Batista y se opuso a Fidel Castro. A pesar de ello, sus 20.000 soldados y una superioridad material, Batista no pudo vencer a una guerrilla que se componía de 300 hombres armados durante la ofensiva final del verano de 1958. La contraofensiva estratégica que lanzó Fidel Castro ocasionó la huida de Batista a República Dominica y el triunfo de la Revolución el 1 de enero de 1959.

Tomado de Opera Mundi

* Salim Lamrani es Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula Cuba. Les médias face au défi de l’impartialité, Paris, Editions Estrella, 2013, con un prólogo de Eduardo Galeano.

Galería de imágenes de una época que no dejaremos volver:

miércoles, 23 de mayo de 2012

Los muertos que nunca tuve

Numerosas son las campañas que alrededor de Cuba se mueven, muchas las mentiras que se tejen alrededor de hechos de nuestra historia y de algunos de nuestros dirigentes. En este trabajo, jóvenes cubanos demuestran que nuestar juventud no está "perdida" y que son capaces de defender, de manera irrefutable, la verdad de Cuba:
Los muertos que nunca tuve
Por Osmany Sánchez



Desde su surgimiento la Revolución cubana fue faro y guía para los que en cualquier lugar del mundo decidían tomar las armas para luchar contra los regímenes que oprimían sus pueblos. Cincuenta años después nuestro país continúa inspirando a jóvenes en todos los rincones del mundo.

En más de 20 meses y más de 100 combates y batallas nunca el Ejército Rebelde asesinó a un prisionero, política que permitió que los soldados del ejército de Batista se entregaran en masa, conscientes que se les respetaría la vida.

En el libro “Misiones en Conflicto”, Piero Gleijeses nos narra cómo en Angola los combatientes enemigos buscaban las zonas donde combatían los cubanos para entregarse conociendo el respeto con que trataban a los prisioneros.

Nuestros enemigos se han empeñado en desacreditar a Cuba y a sus principales líderes históricos conscientes del peligro que representa nuestro ejemplo para sus intereses. Continuamente vemos cómo se refieren a los “miles y miles de muertos de la dictadura castrista”. ¿Quiénes son esos muertos? ¿Dónde están documentados? ¿Existen pruebas?

La experiencia nos ha enseñado que debemos desconfiar de estas listas. Un ejemplo es la que realiza “El camaján” Elizardo Sánchez y que recoge a todos los “Presos políticos del régimen cubano”. En esta lista podemos encontrar por ejemplo, y no es el único caso, a Raúl Ernesto Cruz León, mercenario y terrorista contratado por Posada Carriles en Centroamérica para poner bombas en Cuba y responsable de la muerte del joven italiano Fabio di Celmo. ¿En qué lugar del mundo este mercenario sería llamado preso político?

La lista de “Fusilados – Asesinados – o muertos a partir del 1ro de Enero de 1959, por causa del comunismo cubano” se recoge en un sitio Web que dice además que “Esta desdichada relación se irá actualizando, puesto que son miles”.

No pretendo analizar caso a caso los nombres mencionados en esa lista que sirve de “base de datos” donde se nutren los sitios anticubanos. Por cuestión de espacio y tiempo realicé un resumen de las explicaciones que se brindan para demostrar la responsabilidad del gobierno cubano. Les pido que observen las bases de las acusaciones y como dice el popular periodista cubano Reinaldo Taladrad: “Saque usted sus propias conclusiones”

Algunos son señalados en rojo pues me referiré a ellos más adelante.

1. Fusilado, La Habana, LH
2. Asesinado, Batabanó, LH
3. Muerto en combate, Las Villas, LV. Guerrillas Campesinas
4. Ahogado en el mar, Estrecho de la Florida: Balsero
5. Ahorcado en prisión. Había participado en atentado a Castro, estuvo escondido por 5 años, capturado, y apareció ahorcado en su celda.
6. Muerte por asfixia, Aeropuerto, Madrid, España, 20 años edad, Escapar de Cuba en avión Línea Iberia, Tren de aterrizaje, Asfixia.
7. Muerto en combate, Playa Girón, Aguada de Pasajeros, LV: B2506.
8. Desaparecido en el mar, Costa de West Palm Beach, Florida. Balsero. 29 años de edad. Salieron 7 de la costa norte de Villa Clara, y solo llegó uno vivo a Estados Unidos. Los otros 4 también desaparecidos.
9. Muerte en prisión, Canaleta, Ciego de Ávila, CA. Era preso político de los Derechos Humanos. Dejado morir.
10. Ametrallado, Zona Dolores, Remedios, LV, Ametrallado intentar entrar en lancha, Exilio.
11. Muerto en prisión, El Príncipe, La Habana, LH. Los carceleros dijeron que murió de cáncer.
12. Muerte en prisión, Combinado del Este, La Habana, LH. Estaba enfermo del corazón. Murió de un infarto.
13. Muerte en Prisión, Combinado del Este, La Habana, LH.
14. Muerte en Prisión, G2 Santa Clara, LV, Se suicidó preso, ¿Suicidio?.
15. Muerte en prisión, ¿Asesinado?, Combinado del Este, La Habana, LH. Los carceleros comunistas informaron que falleció de un ataque al corazón.
16. Derribado en avión, Pinar del Río, PR: Piloto, En avión U2 cuando la Crisis de Octubre (Crisis de los Cohetes). EEUU.
17. Fusilado, comando Alpha 66. Segundo al mando del grupo de Rodríguez Pérez. Desembarcaron 9 por zona Samá, Banes, solamente 2 sobrevivieron, 5 fueron fusilados, y uno ejecutado herido.
18. Muerto en combate, Las Villas, LV.
19. Muerte en prisión, Combinado del Este, La Habana, LH. Según presos políticos, anteriormente en una balacera de los custodios de la prisión de Isla de Pinos, una bala lo impacto y lo dejó lisiado. Otros informan que fue fusilado en Santa Clara el mismo año y mes.
20. Noviembre 2000, Muerte por terror, 10 de Octubre, La Habana, LH. Al entrar la Seguridad del Estado violentamente en su casa, para arrestar a su hijo disidente, sufrió un ataque cardíaco. Tenía 89 años de edad.
21. Calviño Insua, Ramón: 9 Septiembre 1961, Fusilado, Santa Clara, LV: B2506, (desembarcó el 17 de Abril 1961).
22. Suicidio o asesinato, Holguín, OR… Opositor. Lo detuvieron bajo la acusación tráfico de drogas. En los violentos interrogatorios (torturas), le hacen firmar documentos. Certifican se ahorcó con una sabana.
23. Cantero Sánchez, Jesús: Muerto en acción, comando del exilio.
24. Muerto en combate, Playa Girón, Aguada de Pasajeros, LV: B2506.
25. Carretero Escajadillo, Julio Emilio: 22 Junio 1964, Fusilado, La Cabaña, La Habana, LH. Jefe de las guerrillas campesinas del Escambray. Doce fueron fusilados.
26. Desaparecida en el mar, Estrecho de la Florida, También desaparecidos sus hijo Julia Galbán de 10 año de edad y Jorge Galbán de 19 años de edad, al igual que su esposo Jorge Galbán. De un grupo entre 35 a 40 balseros, todos desaparecidos. Posible contrabando humano. Caso tragedia 24 nov 2007.
27. Cienfuegos Gorriarán, Camilo: 28 Octubre 1959, Versión oficial, desaparecido en el mar, Era 3er Cmte de la Revolución Comunista. Desaparecido en la costa sur en una avioneta, cuando el caso renuncia del Cmte Hubert Matos. Versión: Fue asesinado, derribada la avioneta.
28. Desaparecido en el mar, salieron 3 de Ciego de Ávila, se presume fueron ametrallados.
29. Trauma en la cabeza, de 27 años de edad .Cuando la trasladaban a un hospital de los cayos llegó muerta. Se cree arribó con el grupo de Juana María Sánchez, quien falleció de un infarto. Balsera. El trauma debido a oleaje dentro de la embarcación.
30. Guerrillas Campesinas Democráticas Anticomunistas del Escambray.

A ninguna persona o grupo de investigación al que podamos considerar objetivo y creíble se le ocurriría acusar a alguien de asesinato y demostrarlo solamente escribiendo el nombre de la supuesta víctima y agregar “Fusilado, La Habana” o “Asesinado, Batabanó, LH”. Al leer esta explicación surgen dudas: ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué? ¿Quién?…

En un artículo publicado en La Joven Cuba, Roberto Peralo aborda el tema de la emigración. Tan sólo en los primeros seis meses del 2007, 275 mexicanos perdieron la vida según la Cámara de Diputados de México. De acuerdo con la Coalición de los Derechos Humanos de Arizona, 183 inmigrantes fallecieron en el intento de cruzar la frontera de una manera ilegal en el año 2008 y 206 durante el año 2009. Se calcula que más de 10.000 personas han perdido la vida en los últimos 10 años en su intento de ingresar a los Estados Unidos.

La muerte de personas tratando de emigrar no es un fenómeno exclusivo de nuestra área geográfica. En el año 2009 más de 50 afganos murieron asfixiados, varios de ellos niños, en un contenedor tratando de llegar a Europa. En un informe realizado ese propio año por la organización “Fortaleza Europa” a partir de noticias de prensa, al menos 316 personas perdieron la vida en un mes, tratando de cruzar las costas europeas. El 31 de marzo 300 personas provenientes de Pakistán se ahogaron al naufragar dos embarcaciones cuando trataban de llegar a Italia. Según los datos de Fortaleza Europea, desde 1994 hasta 2009, 3.136 personas han perdido la vida en la ruta hacia Lampedusa y las costas italianas.

Desde enero de 2011, más de 1000 migrantes han muerto ahogados tratando de llegar a las costas dela Unión Europea. La guerra contra los migrantes, que en una veintena de años ha matado a miles de personas, alcanza actualmente cotas inhumanas.

En ninguno de estos casos se hace una relación entre los migrantes y el sistema social imperante en sus países de origen. Mucho menos se culpa a un presidente por la muerte de estas personas. En el caso de Cuba es diferente y se le culpa de la muerte de las personas que han perdido la vida tratando de emigrar. En el colmo de la desfachatez se hace alusión a “Posible contrabando humano” cuando se sabe que las lanchas que realizan estas acciones parten de México o de las costas de La Florida y que es la Ley de Ajuste Cubano la principal responsable de este tráfico.

¿Cómo culpar a Cuba de fusilar a torturadores y asesinos de la dictadura de Batista como Ramón Calviño, Cornelio Rojas, Juan Rodríguez (Juan Centellas), Orlando B. Vigoa, que con sólo 21 años, reconoció haber participado en 108 asesinatos o Jesús Sosa Blanco quien mandó a asesinar a 9 miembros de la familia de la familia Argote en el “Oro de Guiza”?. Existía un refrán en Cuba antes de la Revolución que decía: “Qué pasa si Sosa pasa…que se te quema la casa”. 

La famosa lista culpa a Cuba también de la muerte de los mercenarios que invadieron nuestra patria en abril del año 1961, la del piloto del ejército de los Estados Unidos derribado mientras violaba por enésima vez nuestro espacio aéreo o la de los terroristas que se infiltraron en la isla con planes de cometer acciones violentas. Es tan poco serio esto que no me detengo en ello. ¿Es culpable Estados Unidos de asesinar a los pilotos japoneses que bombardearon Pearl Harbor en diciembre de 1941? ¿Es culpable el gobierno Español de asesinar a los 7 terroristas, responsables del atentado del metro de Madrid en el 2004, que se inmolaron en Leganés durante un cerco policial?

Existen algunos casos a los que sí me quiero referir pues involucra a hechos dolorosos para muchas familias cubanas. Los autores de esta lista se refieren a los bandidos que se alzaron en el Escambray como “Guerrillas campesinas” y entre los “asesinados o fusilados” por el gobierno cubano están algunos de sus cabecillas, por ejemplo Maro Borges o Julio Emilio Carretero, responsables del asesinato de varios cubanos entre ellos de los jóvenes Conrado Benítez y Manuel Ascunse cuyo único delito era enseñar a leer y escribir a los que hasta ese momento habían sido abandonados a su suerte por los anteriores gobiernos.

Las bandas de alzados fueron creadas, organizadas y financiadas por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y estaban integradas y dirigidas por personajes vinculados a la dictadura batistiana, muchos de ellos capataces de grandes propietarios que volvieron para recuperar la tierra para sus amos. Estos amenazaban a los campesinos con tomar represalias con ellos cuando se “cayera el comunismo” y los obligaban a cooperar con ellos.

Entre 1959 y 1965 se realizaron unas 35 infiltraciones por vía marítima desde los Estados Unidos con el fin de abastecer logísticamente a estas bandas e infiltrar a sus dirigentes, que habían recibido entrenamiento en explosivos y otras tácticas de combate.
Veamos algunos de estos “campesinos”:
  1. Graciliano Santamaría Rodríguez (La amenaza Roja). Miembro del ejército de Batista, con un pasado de confidente y torturador.
  2. Olegario Charlot Pileta (Pelón). Con antecedentes penales como delincuente común.
  3. Raimundo Ferrer. Ex sargento del Servicio de Inteligencia Militar de Batista.
  4. Luis Santana Gallardo. (Luis Vargas). Desde mucho antes de 1959 era conocido como vulgar delincuente común dedicado al robo de ganado y tráfico de marihuana.
  5. Julio Emilio Carretero. Ex policía de Batista.
  6. Severo García Miryo. Confidente de la policía de Batista y con antecedentes penales por homicidio en 1957.
  7. Armentino Feria Pérez (El Indio). Agente dela CIA. Antiguo miembro de los Tigres de Masferrer, con una larga historia de crímenes.
  8. Guillermo Revoredo Vallejo. Había ocupado varios cargos públicos en el gobierno de Ramón Grau San Martín (1944-1948)
Asesinados por las bandas.
  • 63 campesinos y trabajadores agrícolas.
  • 55 milicianos de origen campesino.
  • 2 habitantes de zonas urbanas.
  • 13 niños (más dos brigadistas).
  • 8 ancianos.
  • 3 mujeres.
  • 9 maestros, brigadistas y colaboradores de la campaña de alfabetización.
  • 10 funcionarios de base de organizaciones políticas y de masas.
  • 8 obreros.
  • 6 administradores de granja y tiendas del pueblo.
  • 7 militares.
  • 7 agentes y colaboradores dela Seguridad del Estado.
  • 5 Combatientes y auxiliares del Departamento de Orden Público.
Además entre sus propias filas los alzados cometieron 18 asesinatos por pugnas internas.
En total fueron 214 los asesinatos cometidos por las bandas de alzados.

Los verdaderos campesinos del Escambray fueron los que arriesgaron sus vidas y sirvieron de guías a los milicianos cubanos hasta alcanzar la victoria definitiva en 1965.

Quiero referirme por último al inolvidable Camilo Cienfuegos que aparece en esta lista donde se afirma que “Fue asesinado, derribada la avioneta.” ¿Alguna prueba? No, sólo la afirmación como en los casos anteriores donde culpa a Cuba por la muerte de un preso por cáncer o suicidio.

Andrés Nazario Sargén, Secretario general del grupo terrorista Alpha 66, a quien a nadie se le ocurriría llamarle comunista abordó el tema de la desaparición de Camilo durante una entrevista realizada por el periodista colombiano Hernando Calvo Ospina:

PREGUNTA
-”Los enemigos de Fidel Castro siguen afirmando que fue él quien hizo desaparecer, por celos de poder, al comandante Camilo Cienfuegos. Usted, que estuvo cerca de Cienfuegos y que tiene a Fidel Castro como su mayor enemigo, ¿qué opina?”

RESPUESTA
- “Les voy a ser sincero. Castro es mi mayor enemigo, pero estoy seguro que nada tiene que ver con la muerte del comandante Camilo Cienfuegos. Camilo, a quien yo admiraba enormemente, desapareció en el mar. Yo ayudé a buscar la avioneta por varios días. Y nada. ¿Qué pasó? Ese día el tiempo no era bueno. Y casi todos los pilotos con que contaba la Revolución eran aprendices. Para mí, el mal tiempo y la inexperiencia del piloto fueron los responsables”.

Cuando Camilo recibió en ascenso a Comandante del Ejército Rebelde le escribió a Fidel: “Más fácil me será dejar de respirar que dejar de ser fiel a su confianza” y cuando en un juego de pelota le tocó jugar en el equipo contrario a Fidel, se cambió en el momento porque: “Contra Fidel yo no estoy ni en la pelota”. Fidel demostró la enorme confianza que sentía por el Comandante guerrillero cuando en medio de un discurso pronunció la frase: ¿Voy bien Camilo?.

Alguien dijo que el pueblo que olvida su historia está condenado a volver a vivirla. Los jóvenes cubanos conocemos bien nuestra historia, la real, la que se escribió con la sangre de miles de hermanos que lucharon por entregarnos una patria libre y soberana. El hecho de que para tratar de demostrar que nuestro sistema está equivocado tengan que recurrir a la manipulación y a la mentira es una prueba de que estamos haciendo lo correcto y lo que tengamos que cambiar lo haremos nosotros, sin injerencias del exterior.

Miles de cubanos fueron asesinados por la dictadura de Batista.

Estados Unidos dio asilo a los asesinos que escaparon de Cuba al triunfo de la Revolución.

Un niño juega con los cráneos de las víctimas de su padre...sin comentarios.

El pueblo cubano apoyó la pena de muerte por fusilamiento para todo el que cometió crímenes durante la dictadura de Batista

Publicado en La Joven Cuba