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viernes, 9 de enero de 2015

¡Democracia, cuántos crímenes se cometen en tu nombre!

Por Aquiles Córdova Morán*
 
Ciudad de México.- En el año que terminó, vivimos una verdadera orgía de democracia: “primavera árabe”, “revoluciones de colores”, combatientes “moderados” por la libertad, son algunos de los bellos nombres con que la prensa occidental nos presentó las terribles masacres ocurridas en Túnez, Libia, Egipto, Siria, Palestina, Irak, Afganistán y Ucrania. Si damos crédito a la explicación de los medios, en todos estos casos lo que ocurrió (y sigue ocurriendo en varios de ellos) fue un levantamiento popular (de jóvenes, precisan algunos) en contra de dictadores sanguinarios que se mantenían en el poder desde varias décadas atrás. El fin era sacudirse su oprobiosa dictadura e instaurar en su lugar la panacea infalible y largamente añorada: la democracia occidental con su división de poderes, sus partidos políticos “que representan entre todos a la sociedad entera”, con sus elecciones periódicas en las que el pueblo, mediante el voto universal, libre y secreto, elige a sus gobernantes y labra así su felicidad.

 Esto en teoría. En la realidad, lo que hoy vemos es un Túnez altamente inestable y con graves problemas de desempleo, de crecimiento económico y de una creciente pobreza y desigualdad entre sus ciudadanos; una Libia convertida, casi literalmente, en un montón de ruinas por los misiles de la OTAN, sumida en la violencia y el terrorismo; un Egipto sin paz ni estabilidad internas y, en lugar de la bota de Mubarak, la bota militar, aunque un tanto disfrazada, sobre su cuello; los “moderados” de Siria, luego de haber reducido a escombros medio país y de haber sustraído una parte del territorio a la soberanía del Estado Sirio, súbitamente se quitaron el disfraz de moderados y se convirtieron en el feroz y fanático Emirato Islámico que hoy tiene a Irak dividido en tres pedazos y lleva a cabo una “limpieza étnica” que implica el destierro o la muerte de cristianos, kurdos y otras minorías. En fin, Ucrania, gracias a su revolución de colores, hoy se halla dividida en dos zonas antagónicas y sometida al yugo de una camarilla nazi-fascista cuya única tarea es poner al país bajo el paraguas atómico de la OTAN y, de ese modo, convertirlo en una base militar cuyos misiles apunten a la cabeza y al corazón de la Federación Rusa. No son pues, estos resultados, algo de que pueda enorgullecerse la democracia occidental.

 No hace tanto, escuché el comentario televisado de un escritor de reconocida solvencia intelectual que opinaba sobre el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre EE.UU. y Cuba. Casi me caigo de la silla cuando lo oí afirmar, con toda seriedad, que el hecho era plausible porque podía ser el final de la “férrea dictadura de los hermanos Castro” sobre la Isla. ¿Férrea dictadura? El espacio no me permite entrar en detalles, pero creo indispensable señalar que Cuba es, según la ONU, el país latinoamericano con el mayor índice de desarrollo humano; el país donde la desigualdad social, medida por el famoso coeficiente de Gini, es una de las menores del planeta; el país donde los servicios educativos y de salud, ambos de excelente calidad, alcanzan realmente a toda la población de la Isla. Y todo esto ha ocurrido a pesar del feroz e ilegal bloqueo económico de EE.UU. y, desde luego, bajo la “férrea dictadura” de los hermanos Castro. Cabe preguntarse entonces: ¿qué tenía en mente el comentarista que hizo esta afirmación? Casi con seguridad hacía suya la versión imperialista de que la falta de derechos humanos, de libertades civiles y políticas y la ausencia de partidos, campañas electorales manipuladoras y elecciones libres mediante voto universal, en Cuba y en cualquier parte del mundo, son signos inequívocos de una “férrea dictadura”. Por lo visto, resulta asaz difícil, si no imposible, liberarse de la cárcel ideológica en que nos ha sumido la propaganda ideológica de los medios al servicio del capital mundial. Aun así, creo que los partidarios decididos de la democracia occidental se pueden dividir en dos grupos: los interesados, es decir, los que la usan como herramienta eficaz de propaganda y de manipulación ideológica, a sabiendas de que mienten; y los que lo son por honradez intelectual, porque están plenamente convencidos de que es así. Del primer grupo no hay nada que decir. No por ahora, al menos. Del segundo creo que, sin faltarles al respeto, puede decirse que cometen un error de apreciación que consiste en confundir la democracia real, la que existe y opera en los países capitalistas, con su concepto teórico.  Confunden la democracia real con la democracia ideal.

 Se olvidan estos últimos, en primer lugar, que la democracia es una forma de Estado y de gobierno (y no un modo de producción y de distribución de la riqueza social) razón por la cual puede funcionar con cualquier tipo de estructura económica cuando las circunstancias lo exigen o lo permiten. Prueba de ello es que fue creación de la Grecia clásica (la de los siglos V y IV a.C.); más específicamente: del Ática y de su capital Atenas, que vivían bajo un sistema de producción esclavista. Es decir, la democracia fue un descubrimiento político de los esclavistas griegos a quienes prestó excelentes servicios, como lo prueba la historia; y justo por eso hoy esa democracia, en su versión moderna, presta servicios parecidos a los esclavistas modernos, a los grandes capitalistas que viven de explotar el trabajo asalariado. Visto así el problema, resulta obviamente absurdo afirmar que esta democracia trae por sí sola bienestar económico, político y social al pueblo trabajador. Si así fuera, saldrían sobrando las organizaciones gremiales, los sindicatos, etc., para la defensa de los intereses laborales del obrero, y habría que resucitar la ley Le Chapelier que sancionaba con pena capital a los promotores y organizadores de sindicatos. Pero todo mundo sabe que no es así.

 En segundo lugar, olvidan que nuestra democracia difiere de la griega en que ésta era una democracia directa, es decir, ejercida por el pueblo reunido en asamblea, mientras que aquélla es una democracia indirecta, representativa, porque el crecimiento de la población en cada país, ante todo, volvió impracticable la segunda. Pero el concepto de representación no tiene un significado único, perfectamente definido y no susceptible de interpretación; por el contrario, admite diversas interpretaciones y aplicaciones en los hechos, de las cuales la democracia partidaria, con su división clásica de poderes, es sólo una de estas posibles variantes, no la única, la universalmente válida, como piensan los bienintencionados y como exigen los que ven en este dogma la mejor arma para propagar y defender sus intereses por el mundo entero. De aquí se sigue que puede haber democracia en un país, es decir, puede haber participación activa, efectiva y eficiente de las masas populares, tanto en la formación del gobierno como en la toma de las decisiones trascendentes para la vida social, aunque no haya muchos partidos políticos ni compra de votos y de conciencia para ganar las elecciones.
Los funestos resultados que la “democracia” al estilo norteamericano ha arrojado en los países arriba citados, así como el secuestro del poder y de la toma de decisiones por una pequeñísima élite de poderosos y privilegiados en los países de “libre empresa”, demuestra que este tipo de democracia está totalmente agotado. Es más: su aplicación a raja tabla es, en buena medida, la responsable de la absurda concentración de la riqueza y del incontenible crecimiento correlativo de la pobreza que se están difundiendo por el planeta; y es también la causa de que ni se encuentren ni puedan aplicarse las medidas correctivas adecuadas para frenar el proceso. La democracia del capital está al cabo de sus días junto con él, y se hace indispensable, por tanto, encontrar nuevas y más perfectas formas de acción y de  representación popular. Esto es lo que intenta la “férrea dictadura de los hermanos Castro”, y esto es lo que no entienden sus detractores, de buena o de mala fe.


*Secretario general del Movimiento Antorchista

Publicado en Antorcha Campesina

sábado, 19 de octubre de 2013

50 verdades sobre la dictadura de Fulgencio Batista en Cuba (+ Fotos)

Por Salim Lamrani*
Algunos mitos, alimentados por los exilados en Miami y por los detractores de Fidel Castro, persisten aún...
 

La dictadura de Fulgencio Batista de 1952 a 1958 precipitó el advenimiento de la Revolución Cubana. Algunos mitos, cuidadosamente alimentados por los partidarios del antiguo régimen exilados en Miami y por los detractores de Fidel Castro, persisten aún.
1. El golpe de Estado del 10 de marzo de 1952 que organizó Fulgencio Batista, expresidente de la República de 1940 a 1944, puso fin al orden constitucional y derrocó al gobierno democráticamente elegido de Carlos Prío Socarrás, unos meses antes de las elecciones presidenciales de junio de 1952.

2. Antiguo sargento estenógrafo, Batista emergió a la vida política cubana durante la Revolución del 4 de septiembre de 1933 que lideraron los estudiantes y que derrocó la dictadura odiada de Gerardo Machado. Encabezó una rebelión de suboficiales y se apoderó del ejército, convirtiéndose en el nuevo jefe del Estado Mayor. Al día siguiente, el 5 de septiembre de 1933, Batista visitó al embajador estadounidense Sumner Welles, lo que auguraba su futura traición. Welles estaba preocupado por los “elementos sumamente radicales” que acababan de tomar el poder. El gobierno revolucionario de Ramón Grau San Martín, conocido por el nombre de Pentarquía, tenía el apoyo de “la inmensa mayoría del pueblo cubano”, según la embajada estadounidense.

3. Estados Unidos se negó a reconocer al nuevo gobierno revolucionario y alentó a Batista a ejecutar un golpe de fuerza para derrocar a Grau San Martí. Éste preconizaba, mediante la voz de Antonio Guiteras, verdadera alma de la Revolución de 1933, la soberanía nacional y la justicia social. Welles informó a Batista de que disponía del “apoyo de la inmensa mayoría de los intereses económicos y financieros en Cuba”.

4. En enero de 1934, con el apoyo de Washington, Batista derrocó al gobierno de Grau San Martín, conocido como el gobierno de los “cien días” (127 días), impuso la figura de Carlos Mendieta y conservó el poder real. El sargento ascendido a general acababa de doblar las campanas de la Revolución de 1933. Washington se alegró de la situación: “El 4 de septiembre de 1933 fue liquidado”.

5. A pesar de las incesantes conspiraciones, la inestabilidad política crónica y la hostilidad de Estados Unidos, la Revolución de 1933 organizó elecciones para el 22 de abril de 1934, convocó una Asamblea Constituyente para el 20 de mayo de 1934, otorgó la autonomía a las universidades, redujo el precio de los artículos de primera necesidad, dio el derecho de voto a las mujeres, limitó la jornada laboral a ocho horas, creó un Ministerio del Trabajo, redujo las tarifas de electricidad y de gas, acabó con el monopolio de las empresas estadounidenses, impuso una moratoria temporal sobre la deuda y, sobre todo, nacionalizó la Cuban Electric Company, filial de la American Bond and Foreign Power Company.

6. De 1934 a 1940, Batista reinó entre bambalinas hasta su elección a la presidencia de la República en 1940, gracias a una coalición heteróclita que agrupaba a las fuerzas conservadoras y a los comunistas del Partido Socialista Popular. Según Washington, “el volumen y el tamaño de la corrupción”, su alineamiento con la política exterior estadounidense y su dependencia del mercado estadounidense marcaron su gobierno. Batista permitió también que Washington utilizara el espacio aéreo, marítimo y terrestre, dispusiera de varias bases aéreas y navales con uso exclusivo durante la Segunda Guerra Mundial, sin reciprocidad, poniendo así la soberanía nacional entre paréntesis.

7.
En 1944, Ramón Grau San Martín fue elegido a la Presidencia de la República y tomó el poder en octubre de 1944. Batista dejó una situación financiera desastrosa a su sucesor. El embajador estadounidense Spruille Braden se dio cuenta de la situación tan pronto como julio de 1944 e informó a sus superiores: “Es cada vez más evidente que el Presidente Batista desea hacerle la vida difícil a la próxima administración por todos los medios posibles, y particularmente desde un punto de vista financiero”. Braden denunció “un robo sistemático de los fondos del Tesoro” y señaló que “el Doctor Grau encontrará cajas vacías cuanto tome el poder”.
8. Grau San Martín dirigió el país hasta 1948 y su administración estuvo gangrenada por la corrupción y la dependencia de Estados Unidos. El Departamento de Estado enfatizó el punto débil de la nación cubana en un memorándum del 29 de julio de 1948: “La economía mono-productora depende casi exclusivamente de Estados Unidos. Si manipulamos las tarifas o la cuota azucarera podemos hundir a toda la isla en la pobreza”.

9.
Carlos Prío Socarrás, Primer Ministro de Grau en 1945 y Ministro del Trabajo después, ganó la elección presidencial de 1948. El nepotismo y la corrupción marcaron su administración.
10. El 10 de marzo de 1952, a tres meses de las elecciones presidenciales del 1 de junio de 1952, Batista rompió el orden constitucional e instauró una dictadura militar. Aumentó el salario de las fuerzas armadas y de la policía (de 67 pesos a 100 pesos y de 91 pesos a 150 pesos respectivamente), se otorgó un salario anual superior al del presidente de Estados Unidos (pasó de 26.400 dólares a 144.000 dólares frente a los 100.000 dólares de Truman), suspendió el Congreso y entregó el poder legislativo al Consejo de Ministros, suprimió el derecho de huelga, restableció la pena de muerte (prohibida por la Constitución de 1940) y suspendió las garantías constitucionales.

11. El 27 de marzo de 1952, Estados Unidos reconoció oficialmente al régimen de Batista. Como subrayó el embajador estadounidense en La Habana, “las declaraciones del general Batista respecto al capital privado fueron excelentes. Fueron muy bien recibidas y yo sabía sin duda posible que el mundo de los negocios formaba parte de los más entusiastas partidarios del nuevo régimen”.

12. En julio de 1952, Washington firmó acuerdos militares con La Habana, aunque era consciente del carácter brutal y arbitrario del nuevo poder. Cuba está “bajo el yugo de un dictador sin piedad”, subrayó la embajada estadounidense en un informe confidencial de enero de 1953 con destino al Departamento de Estado. En efecto, el general reprimía con mano de hierro a la oposición, particularmente a la juventud estudiantil simbolizada por el asesinato del joven Rubén Batista en enero de 1953.

13. El 26 de julio de 1953, un joven abogado llamado Fidel Castro encabezó una expedición armada contra el cuartel Moncada, segunda fortaleza militar del país. Fue un fracaso sangriento. El consulado estadounidense de Santiago de Cuba señaló que “el Ejército no hizo distinciones entre los insurrectos capturados o simples sospechosos”, reconociendo las masacres que cometieron los soldados tras recibir órdenes del coronel Alberto del Río Chaviano. Enfatizó también “el número muy bajo de heridos entre los insurrectos con respecto al número de soldados heridos. […]. Los asaltantes capturados fueron ejecutados a sangre fría y los asaltantes heridos también fueron liquidados”.

14. En noviembre de 1954, Batista organizó una parodia electoral que ganó sin dificultad. Estados Unidos reconoció que “las elecciones que previó Batista eran un simulacro destinado a aferrarse al poder”.

15. En mayo de 1955, tras una orden de Washington, el régimen militar creó el Buró de Represión de las Actividades Comunistas (BRAC), que se encargaba de “reprimir todas las actividades subversivas que pudieran afectar a Estados Unidos”.

16. Si los discursos de Batista eran ferozmente anticomunistas, conviene recordar que fue él quien estableció por primera vez relaciones diplomáticas entre Cuba y la Unión Soviética en 1942.

17. Durante toda la dictadura militar, Batista mantuvo relaciones comerciales con Moscú, vendiendo azúcar. En 1957, el Diario de la Marina, periódico conservador cubano, se alegró de aquellas ventas señalando que “el precio del azúcar había mejorado después de que la Unión Soviética adquiriera 200.000 toneladas”. En ningún momento, Washington se preocupó de las relaciones comerciales entre la Unión Soviética y Cuba bajo la dictadura de Batista. La historia sería otra cuando tomara el poder Fidel Castro.

18. En mayo de 1955, Batista, quien deseaba mejorar su imagen y responder a una petición popular, procedió a una amnistía general y liberó a Fidel Castro así como a los otros presos del Moncada.

19. El 2 de diciembre de 1956, tras organizar una expedición desde México donde conoció a Che Guevara, Fidel Castro desembarcó en Cuba con 81 hombres para lanzar una guerra insurreccional contra la dictadura militar de Batista. Sorprendidos por el ejército, la operación fue un fracaso y los revolucionarios tuvieron que dispersarse. Fidel Castro se encontró con otros 11 insurgentes, con un total de 7 fusiles solamente.

20. El embajador estadounidense Arthur Gardner expresó su punto de vista sobre Fidel Castro en un informe enviado al Departamento de Estado. El líder del Movimiento 26 de Julio era un “gánster” que “iba a apoderarse de las industrias americanas” y “nacionalizarlo todo”. En cuanto al dictador Batista, “dudo de que hayamos tenido mejor amigo que él”. Hacía falta entonces “apoyar al actual gobierno y promover la expansión de los intereses económicos estadounidenses”.

21. Batista ejercía una violencia feroz hacia la oposición. Pero Estados Unidos se mostró discreto con respecto a los crímenes que cometía su aliado cubano. No obstante, la embajada estadounidense en La Habana multiplicaba los informes sobre este tema: “Estamos convencidos ahora de que los recurrentes asesinatos de personas a quienes el gobierno califica de opositores y terroristas son en realidad el trabajo de la policía y del ejército. La explicación oficial es que los hombres fueron asesinados por otros opositores. Sin embargo, el agregado jurídico recibió confesiones indirectas de culpabilidad en los círculos policiales, además de pruebas de la responsabilidad de la policía”.

22. Wayne S. Smith, joven funcionario de la embajada estadounidense, estuvo conmocionado por las masacres que cometían las fuerzas del orden. Describió escenas de horror: “La policía reaccionaba de modo excesivo a la presión de los insurgentes, torturando y matando a centenas de personas, tanto a inocentes como a culpables. Se abandonaban los cuerpos, ahorcados en los árboles, en las carreteras. Tales tácticas condujeron inexorablemente a la opinión pública a rechazar a Batista y a apoyar a la oposición”.

23. En febrero de 1957, la entrevista a Fidel Castro que realizó Herbert Matthews del New York Times permitió que la opinión pública estadounidense y mundial descubriera la existencia de una guerrilla en Cuba. Batista confesaría más tarde en sus memorias que gracias a ese palo periodístico “Castro empezaba a ser un personaje de leyenda”. Matthews matizó sin embargo la importancia de su entrevista: “Ninguna publicidad, por más sensacional que fuese, habría podido tener efecto si Fidel Castro no fuera precisamente el hombre que yo describí”.

24. El 13 de marzo de 1957, un comando del Directorio Revolucionario del líder estudiantil José Antonio Echeverría, que se componía de 64 jóvenes, asaltó el Palacio Presidencial con el objetivo de ejecutar a Batista. La operación fue un fracaso y costó la vida a 40 de los 64 estudiantes. Los supervivientes fueron perseguidos a través de la ciudad y asesinados. Echeverría perdió la vida durante un enfrentamiento con la policía cerca de la Universidad de La Habana.

25. La embajada francesa en La Habana brindó un análisis sobre el ataque del 13 de marzo: “Las reacciones americanas a los acontecimientos en Cuba eran de horror, de simpatía por los insurrectos, de reprobación contra Batista. Al leer los editoriales que los principales periódicos dedicaron al evento, resulta claro que el heroísmo de los patriotas cubanos marcó mucho a Estados Unidos […]. Si algunos reconocen sin embargo que los insurrectos del 13 de marzo estuvieron equivocados en sus métodos, es verdad, mucho más que en sus objetivos, todos estiman en cambio que dieron a su causa la palma del martirio y que este ejemplo galvanizaría a la oposición cubana”.

26. Fidel Castro, quien firmó una alianza con el Directorio Revolucionario en la lucha contra Batista, estaba en desacuerdo con el asesinato político: “Estábamos contra Batista pero nunca intentamos organizar un atentado contra él y habríamos podido hacerlo. Era vulnerable. Era mucho más difícil luchar contra su ejército en las montañas o intentar tomar una fortaleza que estaba defendida por un regimiento. ¿Cuántos había en la guarnición del Moncada, aquel 26 de julio de 1953? Cerca de mil hombres, quizás más. Preparar un ataque contra Batista y eliminarlo era diez o veinte veces más fácil, pero nunca lo hicimos. ¿Acaso el tiranicidio sirvió una vez en la historia para hacer la revolución? Nada cambia en las condiciones objetivas que engendran una tiranía […] Nunca hemos creído en el asesinato de líderes […], no creíamos que se abolía o se liquidaba un sistema, cuando se eliminaba a sus líderes. Combatíamos las ideas reaccionarias, no a los hombres”.

27. En las montañas de la Sierra Maestra donde se desarrollaban los combates entre el ejército y los insurrectos, Batista evacuó por la fuerza a las familias campesinas para eliminar la base de apoyo de los rebeldes y los concentró en almacenes de la ciudad de Santiago. Aplicaba así los métodos del general español Valeriano Weyler durante la guerra de 1895-1898. En un editorial, la revista Bohemia denunció una “situación de tragedia” que recordaba “las épocas más oscuras de Cuba”. El semanal relató la suerte de unas 6.000 víctimas: “Es una historia dolorosa, de sufrimientos, de penas intensas. Es la historia de 6.000 cubanos obligados a dejar sus hogares, allí, en los rincones inextricables de la Sierra Maestra, para concentrarlos en lugares donde carecían de todo, donde era difícil ayudarlos, darles una cama o un plato de comida”.

28. El 29 de julio de 1957, el asesinato de Frank País, líder del Movimiento 26 de Julio en la provincia de Oriente, desató una inmensa manifestación que fue reprimida por las fuerzas batistianas, hasta el punto de que el embajador estadounidense Earl E. T. Smith se sintió obligado a denunciar “la acción excesiva de la policía”.

29. El 5 de septiembre de 1957, la sublevación de una fracción del ejército contra Batista en Cienfuegos fue anegada en sangre. Según el embajador Smith, “el factor clave para quebrar la revuelta de Cienfuegos” fue el uso de aviones “F-47 y B-26” suministrados por Estados Unidos.

30. El 29 de septiembre de 1957, el Colegio Médico de Cuba publicó un informe sobre la situación política cubana durante la XI Asamblea General de la Asociación Médica Mundial. Según éste, “los combatientes de la lucha armada que se rinden son liquidados. No hay prisioneros, sólo hay muertos. Muchos opositores no son sometidos al Tribunal de Justicia sino ejecutados con un tiro en la nuca o ahorcados. Intimidan a los magistrados y a los jueces sin que las voces de protesta sean escuchadas. La desesperanza se difunde entre los jóvenes que se inmolan en una lucha desigual. El que es perseguido no encuentra refugio. En la embajada de Haití, diez solicitantes de asilo fueron asesinados por la fuerza pública […]. La prensa está totalmente censurada. No se permite la información periodística, ni siquiera por parte de agencias internacionales […]. En los locales de los cuerpos represivos de la policía y del ejército, torturan a detenidos para arrancarles por la fuerza la confesión de presuntos delitos. Varios heridos presentes en las clínicas y hospitales fueron llevados por la fuerza y aparecían varias horas después asesinados en las ciudades y en el campo”. El Washington Post y Times Herald señalaron que “los médicos cubanos son víctimas de atrocidades, incluso de asesinato por curar a rebeldes cubanos”.

31. En 1958, además de apoyar al régimen de Batista, Estados Unidos enjuició y encarceló a Carlos Prío Socarrás, presidente legítimo de Cuba, refugiado en Miami, bajo pretexto de violar las leyes de neutralidad del país. Éste intentaba organizar una resistencia interna contra la dictadura.

32. En cuanto a la libertad de prensa, Estados Unidos presenta a la Cuba prerrevolucionaria con una mirada positiva. Así, afirma, “antes de 1959, el debate público era vigoroso: había 58 periódicos y 28 canales de televisión que proporcionaban una pluralidad de puntos de vista políticos”. Los documentos de la época y los hechos contradicen esta afirmación. En efecto, un informe de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) publicado en 1957 calificó de “antidemocrático al gobierno del Presidente Fulgencio Batista de Cuba, pues este gobierno no respeta la libertad de prensa”. De hecho, la censura en la prensa se aplicó durante 630 días de los 759 que duró la guerra insurreccional entre el 2 de diciembre de 1956 y el 1 de enero de 1959.

33. Bajo Batista, la corrupción era endémica. “Los diplomáticos informan incluso de que si siempre hubo corrupción gubernamental en Cuba, nunca fue tan eficaz y generalizada como bajo el régimen del Presidente Fulgencio Batista”, precisaba el New York Times.

34. Batista estaba íntimamente vinculado a los elementos de gansterismo tales como Meyer Lansky o Luigi Trafficante Jr. Sus primeros contactos con la mafia se remontaban a 1933 cuando se autoproclamó coronel y se le acercaron Charles “Lucky” Luciano y Santo Trafficante senior. El mundo del juego, sumamente lucrativo, estaba controlado por Lansky, número dos de la mafia estadounidense, ‘uno de los principales gánsteres de Estados Unidos”, quien “había creado para el dictador Batista la organización actual de los juegos de La Habana”, según el diario francés Le Monde.

35. Estados Unidos y los partidarios del antiguo régimen presentan todavía la Cuba batistiana como “la vitrina de América Latina” de la época. La realidad es sensiblemente diferente. Las estadísticas del Banco Nacional de Cuba están disponibles para este periodo y es posible comparar la situación económica bajo el gobierno democrático del presidente Carlos Prío Socarrás y bajo el régimen militar de Batista. Así, entre 1951 y 1952, el PIB cubano aumentó un 2,52%. De 1952 a 1953, bajo Batista, el PIB cayó un 11,41%, con un alza de sólo un 0,9 de 1953 a 1954, y de un 3,5 de 1954 a 1955. Sólo en 1956, el PIB volvió a alcanzar su nivel de 1952 con 2.460,2 millones de pesos. Así, resulta imposible hablar de crecimiento económico entre 1952 y 1956. Durante dos tercios del reinado de Batista no hubo crecimiento. La mejoría sólo ocurrió a partir de 1957 cuando el PIB alcanzó la cifra de 2.803,3 millones de pesos y en 1958 volvió a bajar a 2.678,9 millones de pesos.

36. Además, las reservas monetarias cayeron de 448 millones de pesos en 1952 a 373 millones en 1958, los cuales fueron robados durante la huida de Batista y sus cómplices 1 de enero de 1959. La deuda de la nación pasó de 300 millones de dólares en marzo de 1952 a 1.300 millones en enero de 1959 y el déficit presupuestario alcanzó 800 millones de dólares.

37. La política azucarera de Batista fue un fracaso. Mientras que este sector generaba ingresos a la altura de 623 millones de pesos en 1952, bajó a 383,5 millones en 1953, 412,8 millones en 1954, 402,1 millones en 1955, 426,1 millones en 1956 y 520,7 millones en 1958. Sólo el año 1957 generó más ingresos que 1952 con 630,8 millones de pesos.

38. Los obreros y empleados agrícolas pagaron el precio. Mientras que su remuneración se elevaba a 224,9 millones de pesos en 1952, cayó a 127,7 millones en 1953, 128,2 millones en 1954, 118,9 millones en 1955, 127 millones en 1956, 175,3 millones en 1957 y 156,9 millones en 1958. Durante el régimen de Batista nunca tuvieron el ingreso de 1952. Lo mismo ocurrió con los obreros y empleados no agrícolas. Mientras que su ingreso global era de 186,6 millones de pesos en 1952, bajó a 126,2 millones en 1953, 123,5 millones en 1954, 112,7 millones en 1955, 114,6 millones en 1956, 145,7 millones en 1957 y 141,8 millones en 1958. Bajo Batista los obreros y empleados no agrícolas nunca alcanzaron su nivel de ingreso de 1952.

39. No obstante, el régimen de Batista se benefició de la ayuda económica estadounidense como nunca antes. Las inversiones estadounidenses en Cuba pasaron de 657 millones de dólares en 1950 bajo Carlos Prío Socarrás a más de 1.000 millones de dólares en 1958.

40. El profesor estadounidense Louis A. Pérez Jr. señala que “en realidad, el ingreso per cápita en Cuba en 1958 era más o menos similar al de 1947”.

41. Según un estudio que realizó el Consejo Nacional de Economía de Estados Unidos entre mayo de 1956 y junio de 1957 publicado en un informe titulado Investment in Cuba. Basic Information for the United States Busing Department of Commerce, el número de desempleados era de 650.000 la mitad del año, es decir cerca del 35% de la población activa. Entre esas 650.000 personas, 450.000 eran desempleados permanentes. Entre los 1,4 millones de trabajadores, cerca del 62% recibía un salario inferior a 75 pesos mensuales. Según el Departamento de Comercio de Estados Unidos, “en el campo, el número de desocupados aumentaba tras la zafra azucarera y podía superar el 20% de la mano de obra, es decir entre 400.000 y 500.000 personas”. Los ingresos anuales del jornalero no superaban los 300 dólares.

42. Cerca del 60% de los campesinos vivía en barracones con techo de guano y piso de tierra desprovistos de sanitarios o de agua corriente. Cerca del 90% no tenían electricidad. Cerca del 85% de esos barracones tenían una o dos piezas para toda la familia. Sólo el 11% de los campesinos consumía leche, el 4% carne y el 2% huevos. El 43% eran analfabetos y el 44% nunca había ido a la escuela. El New York Times señala que “la gran mayoría de ellos en las zonas rulares –guajiros o campesinos– vivían en la miseria, a nivel de la subsistencia”.

43. Según el economista inglés Dudley Seers, la situación en 1958 era “intolerable. “Lo que era intolerable, era una tasa de desempleo tres veces más elevada que en Estados Unidos. Por otra parte, en el campo, las condiciones sociales eran malísimas. Cerca de un tercio de la nación vivía en la suciedad, comiendo arroz, frijoles, plátanos y verdura (casi nunca carne, pescado, huevos o leche), viviendo en barracones, normalmente sin electricidad ni letrinas, víctima de enfermedades parasitarias y no se beneficiaba de un servicio de salud. Se le negaba la instrucción (sus hijos iban a la escuela un año como máximo). La situación de los precarios, instalados en barracas provisionales en las tierras colectivas, era particularmente difícil […]. Una importante proporción de la población urbana también era muy miserable”.

44. El Presidente John F. Kennedy se expresó también al respecto: “Pienso que no hay un país en el mundo, incluso los países bajo dominio colonial, donde la colonización económica, la humillación y la explotación fueron peores que las que hubo en Cuba, debido a la política de mi país, durante el régimen de Batista. Nos negamos a ayudar a Cuba en su necesidad desesperada de progreso económico. En 1953, la familia cubana mediana tenía un ingreso de 6 dólares semanales […]. Este nivel abismal empeoró a medida que la población crecía. Pero en vez de extenderle una mano amistosa al pueblo desesperado de Cuba, casi toda nuestra ayuda tomaba la forma de asistencia militar –asistencia que sencillamente reforzó la dictadura de Batista [generando] el sentimiento creciente de que Estados Unidos era indiferente a las aspiraciones cubanas a una vida decente”.

45. Arthur M. Schlesinger, Jr., asesor personal del Presidente Kennedey, recordó una estancia en la capital cubana y testimonió: “Me encantaba La Habana y me horrorizó la manera en que esta adorable ciudad se había transformado desgraciadamente en un gran casino y prostíbulo para los hombres de negocios norteamericanos […]. Mis compatriotas caminaban por las calles, se iban con muchachas cubanas de catorce años y tiraban monedas sólo por el placer de ver a los hombres revolcarse en el alcantarillado y recogerlas. Uno se preguntaba cómo los cubanos – viendo esta realidad – podían considerar a Estados Unidos de otro modo que con odio”.

46. Contrariamente a las prácticas el ejército gubernamental, los revolucionarios otorgaban una gran importancia al respeto de la vida de los prisioneros. Al respecto, Fidel Castro cuenta: “En nuestra guerra de liberación nacional, no hubo un solo caso de prisionero torturado, ni siquiera cuando hubiéramos podido encontrar como pretexto la necesidad de conseguir una información militar para salvar a nuestra propia tropa o para ganar una batalla. No hubo un solo caso. Hubo centenares de prisioneros, luego miles, antes del fin de la guerra; se podrían buscar los nombres de todos y no hubo un solo caso entre estos cientos, estos miles de prisioneros que sufriera una humillación, o siquiera un insulto. Casi siempre poníamos en libertad a estos prisioneros. Eso nos ayudó a ganar la guerra, porque nos dio un gran prestigio, una gran autoridad frente a los soldados del enemigo. Confiaban en nosotros. Al inicio, nadie se rendía; al final se rendían en masa”. El New York Times también aludió al buen tratamiento reservado a los soldados presos: “Es el tipo de conducta que ha ayudado al Señor Castro a tener una importancia tan extraordinaria en el corazón y el espíritu de los cubanos”.

47. El embajador Smith resumió las razones del apoyo de Estados Unidos a Batista: “El gobierno de Batista es dictatorial y pensamos que no tiene el apoyo de la mayoría del pueblo de Cuba. Pero el gobierno de Cuba ha sido un gobierno amistoso hacia Estados Unidos y ha seguido una política económica generalmente sana que ha beneficiado a los inversionistas estadounidenses. Ha sido un partidario leal de las políticas de Estados Unidos en los foros internacionales”.

48. El periodista estadounidense Jules Dubois, uno de los mejores especialistas de la realidad cubana de la época con Herbert L. Matthews, describió al régimen de Batista: “Batista regresó al poder el 10 de marzo de 1952 y empezó entonces la etapa más sangrienta de la historia cubana desde la guerra de independencia, casi un siglo antes. Las represalias de las fuerzas represivas de Batista costaron la vida a numerosos presos políticos. Por cada bomba que estallaba, sacaban a dos presos de la cárcel y los ejecutaban de modo sumario. Una noche en Marianao, un barrio de La Habana, se repartieron los cuerpos de 98 presos políticos por las calles, acribillados de balas”.

49. El Presidente Kennedy también denunció la brutalidad del régimen: “Hace dos años, en septiembre de 1958, un grupo de rebeldes barbudos bajó de las montañas de la Sierra Maestra de Cuba y empezó su larga marcha hacia La Habana, una marcha que derrocó finalmente a la dictadura brutal, sangrienta y despótica de Fulgencio Batista […]. Nuestro fracaso más desastroso fue la decisión de darle estatura y apoyo a una de las más sangrientas y represivas dictaduras en la larga historia de la represión latinoamericana. Fulgencio Batista asesinó a 20.000 cubanos en 7 años –una proporción más grande de la población cubana que la proporción de norteamericanos que murieron en las dos guerras mundiales– y transformó la democrática Cuba en un Estado policiaco total, destruyendo cada libertad individual”.

50. A pesar de las declaraciones oficiales de neutralidad en el conflicto cubano, Estados Unidos brindó su apoyo político, económico y militar a Batista y se opuso a Fidel Castro. A pesar de ello, sus 20.000 soldados y una superioridad material, Batista no pudo vencer a una guerrilla que se componía de 300 hombres armados durante la ofensiva final del verano de 1958. La contraofensiva estratégica que lanzó Fidel Castro ocasionó la huida de Batista a República Dominica y el triunfo de la Revolución el 1 de enero de 1959.

Tomado de Opera Mundi

* Salim Lamrani es Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula Cuba. Les médias face au défi de l’impartialité, Paris, Editions Estrella, 2013, con un prólogo de Eduardo Galeano.

Galería de imágenes de una época que no dejaremos volver:

martes, 2 de julio de 2013

Honran en su ciudad natal a joven diplomático cubano asesinado por dictadura argentina (+ Video)

Cuba: Rinden tributo a joven diplomático asesinado y desaparecido por la última dictadura argentina


Cuba rinde homenaje a Jesús Cejas, víctima del plan Cóndor

Pinar del Río, Cuba, 2 jul (PL) Familiares, amigos y coterráneos rinden tributo hoy en esta ciudad a Jesús Cejas, miembro del servicio diplomático de la isla secuestrado y asesinado en Argentina en 1976, durante la última dictadura militar.

Las honras fúnebres durarán hasta la noche de este martes y mañana el féretro será acompañado por una peregrinación hasta el histórico panteón de las afueras de la ciudad, donde reposan mártires del territorio, camposanto en el cual será sepultado.

Es un consuelo el hecho de que hallamos podido recuperar al menos sus restos tras largos años de espera e incertidumbre, declaró a la prensa Miguel Cejas, padre de Jesús, quien agradeció las incesantes pesquisas de los gobiernos de Cuba y Argentina, así como el homenaje del pueblo a su hijo desde esta tarde.

El cadáver del joven de 22 años de edad fue hallado recientemente dentro de un tambor metálico de 200 litros de capacidad, relleno con cemento, gracias a las búsquedas de un equipo de antropología forense en coordinación con la embajada cubana en ese país.

El descubrimiento ocurrió en la localidad de Virreyes, provincia de Buenos Aires, en el mismo predio en el que el año anterior se encontraron los restos de su compatriota Crescencio Galañena en similares circunstancias, junto a otros dos ciudadanos argentinos, secuestrados también en agosto de 1976.

Jesús y Crescencio fueron raptados y sometidos violentamente por hombres armados el 9 de agosto de ese año, en el barrio porteño de Belgrano, luego permanecieron en el centro clandestino de detención Automotores Orletti, sede del plan Cóndor.

Investigaciones revelan que en ese sitio, el cual simulaba un modesto taller de mecánica, los mantuvieron en cautiverio ilegal y los sometieron a torturas.

La Operación o Plan Cóndor, maniobra de coordinación entre las cúpulas de los regímenes dictatoriales del Cono Sur de América con la Agencia Central de Inteligencia (Estados Unidos), durante las décadas de 1970 y 1980, fue comandanda en Argentina por la organización terrorista Triple A.

Esa agrupación de extrema derecha aniquiló a artistas, intelectuales, guerrilleros, políticos de izquierda, estudiantes, historiadores y sindicalistas.

Han sido años de sufrimiento y profundo dolor para la familia, ahora cerramos este triste capítulo a casi 37 años del crimen, expresó a Prensa Latina Alberto Cejas, uno de los hermanos de Jesús.

Fuente Prensa Latina
Video en Youtube

viernes, 31 de mayo de 2013

Por la libertad de Cuba

Por: P.D.M

Esto no se ve en Cuba
Esto no se ve en Cuba

Miles de personas en el mundo laboran  para traer libertad y democracia a Cuba, (dicen los americanos). Falta que nos hace porque en verdad hemos quedado muy atrasados con respecto al resto del mundo.

La culpa la tiene sin dudas la dictadura, porque Cuba era ejemplo de democracia y libertad antes del 59. La Isla cumplía con todos los parámetros necesarios para contar con la amistad de los Estados Unidos y Europa. Golpes de Estado, gorilas gobernando en alternancia con ladrones y corruptos (o eran lo mismo) las transnacionales extranjeras tenían plena libertad para explotar y saquear,  etc.

Tuvimos varios célebres demócratas, Don Tomas Estrada Palma que dicen no robó, pero dejó que los demás lo hicieran y finalmente, muy democráticamente cometió fraude y cómo no pudo mantenerse en el poder provocó una intervención norteamericana. Tuvimos un Presidente al que llamaron El Chino Pesetero (por qué sería) y a otro Tiburón, nos gobernó un “Asno con Garras”, dos Presidentes del Partido Revolucionario Cubano (Auténtico), arramblaron libremente hasta con los cubiertos del Palacio Presidencial, auténticos demócratas ambos, a los que sucedió el secretario personal y Capo di capi de Meyers Lansky en Cuba, Fulgencio Batista quien llevaba unos 20 años asesinando cubanos.

Un policía en México "adorna" su escudo
Un policía en México “adorna” su escudo
Para no quedarnos atrás de las naciones civilizadas liquidamos más de 3000 negros en 1912, les excluimos de la vida social y política, salvo algún que otro tío Tom (eso es de buen gusto en el mundo civilizado), los sacamos de nuestras playas y círculos, les dejamos la parte de afuera de los parques para que pasearan sin molestar a nuestras blancas señoritas. ¡Ah! entonces nos parecíamos tanto al sur de los EEUU, los negros y mulatos no estaban obligados a compartir con nosotros ni nosotros con ellos. Eran libres, no como ahora, que va, entonces podían limpiar zapatos, ser boxeadores profesionales, barrenderos, basureros, limpia pisos, cocineros, criadas, choferes, prostitutas. La Revolución puso fin a ese estado natural de las cosas.

Los Presidentes cubanos de la época contaban con la suerte de no tener que decidir nada por ellos mismos, para eso tenían al Embajador de los EEUU que les decía que hacer y qué no hacer, todo lo consultaban con el Míster, que privilegio ¿Verdad?

Pero llegó al Comandante al frente de la chusma mulata y lo primero  que hizo fue acabar con la libertad. Tomó una serie de medidas bien antidemocráticas como quitarle los latifundios a los terratenientes, quién ha visto hacer eso en un país democrático. ¡Alfabetizó a los guajiros! ¿Por qué permitimos que se violaran sus derechos humanos, a ver, y el derecho a ser ignorantes, a pasar hambre y morir de enfermedades curables? Oigan cada cual debe morir libremente, cómo le da la gana, naturalmente, porque si una cosa tenía la República del 20 de mayo, es que aquí la gente podía morir de enfermedades que los países ricos ni conocían.

El resultado de todo eso es que hoy  no tenemos libertad, ni democracia,  a ver, hace poco se publicó una lista de oficiales de la CIA que trabajan en Cuba, a algunos de la lista los conozco trabajaron conmigo por la libertad en Cuba, gente buena de verdad, generosos, pagaban bien, (entonces estaba a dólar la mentira, ahora ha bajado un poco), para eso están aquí para ayudar a los cubanos, es que en este país opresor no se les permite, como en otras partes del mundo, moverse libremente, actuar en defensa de la democracia, asesorar a las fuerzas de seguridad, es hasta una muestra de falta de capacidad del sistema, desaprovechar la vasta experiencia que tienen en esos asuntos.

 En este país no se permite, y miren que falta de libertad esa, a los policías golpear con porras a los estudiantes, (no tenemos una policía moderna como la de España o la de los EEUU) ah, ni usar carros de agua para regarlos a presión y otras lindezas del capitalismo, ni matar periodistas, miren si estamos atrasados que el último que mataron en Cuba  lo mató Batista en 1958.

Policía en Italia
Policía en Italia
En Cuba no se permite a los policías usar gases lacrimógenos contra los estudiantes, los policías españoles, chilenos, suecos, suizos, estadounidenses, hondureños, franceses, alemanes, etc. arremeten contra los manifestantes con escudos, palos, carros de agua, fusiles de bala de goma, eso en este país está absolutamente prohibido. Nada estamos llenos de prohibiciones. 

Un chofer de alquiler (botero) molesto hace unos días me decía que en este país ya no se puede trabajar, caramba, no se puede sobornar a la policía y cada vez se hace más difícil conseguir gasolina en la bolsa negra. En este país no hay libertad, gritaba a toda voz, hay que pagar impuestos, te quieren poner multas por todo, si te llevas el pare, si recoges pasaje en las Paradas de omnibus, si el escape lanza humo negro, si el carro está sucio, que si las luces,  que los papeles del carro, están pa to, están pa to, no se puede trabajar, así no hay quien trabaje, es un abuso.

Está mala la cosa de verdad,  inspectores, policías, vecinos entrometidos, uno no puede hacer nada por la izquierda para buscarse unos pesitos. Si te queda un tin de gasolina del carro de la empresa no puedes venderla, no puedes ayudar a un “socio” con la pieza de repuesto que sobra en tu almacén, total si está ahí tirada y así miles de cosas, es una tremenda falta de libertad económica.

Nada, que debemos aprender de esos países civilizados y modernos y privatizar la educación, luego poner tarifas bien altas a las matrículas para que los estudiantes protesten y así molerlos a palos y ser democráticos y plurales. Debemos aprender de esas grandes democracias y desvalijar al pueblo para que los bancos recuperen lo que malgastaron y robaron, quitarles la tierra a los campesinos, reducir casi a cero los presupuestos de la salud, la educación y la seguridad social, eso es algo muy pero muy democrático y moderno, pregúntenle a los griegos, a los chipriotas, a los españoles, caramba es que nos hace falta un Rajoy para que nos asesore.


miércoles, 1 de agosto de 2012

Identificaron los restos de un diplomático cubano

Por Victoria Ginzberg 

 ...desaparecido en agosto de 1976, en un barril de metal lleno de cemento


Homenaje a Crescencio Nicomedes Galañena Hernández
y a Jesús Cejas Arias, desaparecidos en 1976.
Imagen: Bernardino Avila
Crescencio Nicomedes Galañena Hernández fue una de las víctimas del terrorismo de Estado. Se comprobó que estuvo secuestrado en Orletti junto a otro funcionario de la embajada. Sus restos fueron hallados por un grupo de chicos 36 años después.

El 11 de junio pasado, un grupo de chicos que cazaba cuises y ratones en un predio ubicado frente al aeródromo de San Fernando reparó en un barril de metal oxidado con capacidad para 200 litros. Estaba roto. Los chicos vieron huesos y llamaron al 911. La policía descubrió luego otros dos toneles similares que también tenían restos óseos. Después de analizarlos, se estableció que uno de los cuerpos pertenece a Crescencio Nicomedes Galañena Hernández, un diplomático cubano desaparecido el 9 de agosto de 1976.

El caso lo condujo el fiscal de San Isidro Luis Angelini, a cargo del área ejecutiva de investigaciones criminales de San Fernando. El funcionario judicial dio intervención al Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF). Según confirmaron a Página/12 fuentes judiciales, la pericia realizada por ese organismo –cuyos integrantes no quisieron ayer hacer declaraciones– indicó que el cuerpo era con el 99,99 por ciento de probabilidades del diplomático cubano. El expediente pasará ahora al juzgado de Daniel Rafecas, quien tiene a su cargo la causa por los delitos de lesa humanidad cometidos en el centro clandestino Automotores Orletti, donde fue visto por última vez Galañena Hernández. Será la Justicia Federal la encargada de certificar la identificación.

Galañena Hernández fue secuestrado junto a Jesús Cejas Arias el 9 de agosto de 1976, en el barrio de Belgrano. Acababan de salir de la embajada cubana, donde trabajaban. Cuatro días después, el 13 de agosto, La Opinión publicó que “la embajada cubana en Buenos Aires está trabajando en estrecho contacto con el gobierno argentino en la búsqueda de dos miembros de la representación, acerca de quienes se presume que habrían sido secuestrados. Los dos hombres, Jesús Cejas Arias y Crescencio Galañena Hernández, integrantes ambos del personal administrativo de la embajada cubana, no han sido vistos desde que salieron de la embajada el lunes”. El 17 de agosto, en el mismo diario, se informó que “La agencia de noticias Associated Press recibió ayer un sobre, por correo simple y con estampilla argentina, conteniendo las credenciales de los empleados administrativos de la embajada de Cuba, cuyo texto en letra manuscrita y despareja dice: ‘Nosotros (Jesús Cejas Arias y Crescencio Galañena) ambos cubanos nos dirigimos a usted para que por este medio comunicar que hemos desertado de la embajada para gozar de la libertad del mundo occidental’, la nota no lleva firma al pie ni ninguna otra aclaración. La Cancillería argentina certificó la autenticidad de la credenciales”. De esta forma la dictadura argentina montó un operativo para hacer creer que los dos hombres habían abandonado el régimen cubano y no tener que dar explicaciones por la desaparición de dos diplomáticos.

Pero Cejas Arias y Galañena Hernández estaban cautivos en Automotores Orletti, el centro clandestino que fue en Buenos Aires sede del Plan Cóndor, es decir, de la coordinación represiva de las dictaduras del Cono Sur. Según una investigación del periodista norteamericano John Dinges, el agente de la CIA Michael Townley y el cubano-estadounidense Guillermo Novo Sampoll habrían viajado a la Argentina para interrogar a Cejas Arias y Galañena Hernández. “Ellos cooperaron en la tortura y el asesinato de los dos diplomáticos cubanos”, habría declarado ante la jueza María Servini de Cubría el represor Manuel Contreras Sepúlveda, ex jefe de la DINA, la policía secreta pinochetista. Townley fue el autor del asesinato en 1976 en Washington de Orlado Letelier, canciller de Salvador Allende.


“El inmueble donde funcionó Automotores Orletti –describió el juez Rafecas cuando procesó a los represores que actuaron en ese centro clandestino– era uno más de una larga hilera de casas bajas, en una típica calle, de un típico barrio de la zona oeste capitalina, como era el de Flores (...) Orletti muestra a las claras que el terrorismo de Estado en la Argentina de 1976 pudo moverse con naturalidad también en espacios de normalidad –y no de excepción– que no debió enfatizar el secreto sino que actuó a la vista de quien quiera ver y escuchar; que se adaptó para funcionar en un espacio donde antes había un hogar y un taller, y que a su término, aquel hogar y aquel taller regresaron, se acondicionaron y hasta aprovecharon las mejoras efectuadas por los ocupantes anteriores.”

Los sobrevivientes relataron que las víctimas generalmente estaban en la planta inferior o garaje, donde los mantenían tabicados y atados. Allí se escuchaban gritos de la planta superior, donde funcionaba el cuarto de tortura. Uno de los métodos crueles utilizados por los represores del centro regenteado por la SIDE consistía en que los secuestrados eran esposados y colgados de un gancho hasta que los pies quedaban a unos 20 o 30 centímetros del piso y en ese estado se les aplicaba electricidad en el cuerpo.

Por el secuestro y la desaparición de Galañena Hernández y Cejas Arias ya fueron condenados en Argentina el general retirado Rodolfo Cabanillas, quien se desempeñó como jefe de la División de la SIDE “Operaciones Tácticas 18” (que correspondía a Orletti) y los represores Raúl Guglielminetti, Eduardo Alfredo Ruffo y Honorio Carlos Martínez Ruiz.
No es la primera vez que se encuentran víctimas que pasaron por Orletti, en barriles. En 1976 fueron hallados siete recipientes de este mismo tipo en el canal de San Fernando que contenían cadáveres y cemento. Los cuerpos fueron enterrados como NN en el cementerio de San Fernando y pudieron ser identificados tiempo después. En 1989 se supo que uno de ellos era Marcelo Gelman, hijo del poeta Juan Gelman.

Los tres tambores encontrados en junio, hace menos de dos meses, también se hallaron en un predio de San Fernando, en donde se estaban realizando trabajos de movimiento de tierra para, aparentemente, construir viviendas y donde antes había una tosquera. Estaban numerados y rellenos de concreto. Allí se mantuvieron los restos de Galañena Hernández hasta que el grupo de niños que cazaba vio los huesos. El fiscal Luis Angelini ordenó que la Superintendencia de la Policía Científica realice una búsqueda intensiva para determinar si hay más barriles en el predio y también que se analicen los encontrados con el fin de determinar si estuvieron en ese sitio durante 36 años o fueron recientemente depositados allí.

Rafecas había señalado en su resolución, al hacer alusión a los barriles hallados en 1976: “El proceso de la deshumanización, que comenzaba con la captura y continuaba en el campo de detención y tortura, tuvo en estos casos un final que difícilmente pueda ser superado desde la perspectiva de la eliminación de todo vestigio de condición humana para con los cautivos: hay que caer en la cuenta de que personas con las que compartimos una misma cultura, una misma civilización, ejecutaron de un disparo en la cabeza a hombres y mujeres que estaban a su merced; luego se procuraron tambores, arena y cemento; luego, no sin esfuerzo, y seguramente de propia mano, colocaron los cadáveres en los tambores, los rellenaron, los sellaron, llevaron con sus brazos la carga de restos humanos hasta los camiones y finalmente arrojaron los tambores al río”.