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viernes, 14 de noviembre de 2014

Cuba combate al ebola y garantiza la salud global

Por Nydia Egrem, en @BuzosdlaNoticia
Cientos de epidemiólogos, infectólogos y profesionales sanitarios cubanos los que viajaron más de siete mil kilómetros hasta África Occidental, región donde la epidemia de ébola ya infectó a 13 mil 700 personas y ocasionó más de cinco mil muertes. Esas brigadas aspiran a cumplir con su promesa de salvar a los enfermos y regresar sanos a su país. Son la única esperanza para millones de africanos y la primera línea de defensa contra el pánico y la ansiedad que imponen cuarentenas obligatorias, cierres de fronteras, suspensiones de visados y despliegue de tropas en zonas de riesgo.
La alerta se activó en marzo, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó un brote de ébola en Guinea Conakry, que luego se expandió a Liberia, Sierra Leona, Nigeria y Senegal. Desde entonces, África Occidental es la mayor zona de riesgo epidemiológico y su población clama por ayuda, ya que muchos de los 400 médicos locales se contaminaron y miles de pacientes quedaron sin atención y sin diagnóstico oportuno. Esto nunca se había visto en ningún brote anterior de ébola.
De los 193 países miembros de la OMS, Cuba fue el primero en ofrecer su contribuición con personal médico para enfrentar esa emergencia sanitaria. Esa respuesta ha sido reconocida por la comunidad internacional y algunos medios de comunicación influyentes, entre ellos The New York Times (TNYT) que en su editorial del 19 de octubre estimaba que el aporte cubano es parte del esfuerzo que el Estado nacional de este país hace para mejorar su estatus en el escenario mundial, pero que aún así debe ser aplaudido e imitado.

Detrás de esa acción solidaria está medio siglo de ataques biológicos que ha sufrido la población cubana desde el triunfo de la Revolución. En 1961-62 la Operación Mangosta de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) esparció químicos en los cañaverales para enfermar a los campesinos y contaminar el azúcar de exportación. En 1971, Cuba vivió el primer brote de fiebre porcina, razón por la que tuvo que sacrificar toda su población de cerdos; una década después, se introdujo una virulenta variedad de dengue que afectó a 273 mil personas, de las que 158 murieron.

Por esas amargas experiencias, Cuba se propuso formar recursos humanos de excelencia especializados en la prevención médica. Pese a que el bloqueo que hace 55 años le impuso Estados Unidos (EE. UU.) que la priva de recursos básicos como medicinas y alimentos, hoy esta pequeña isla posee una riqueza colosal: 90 mil médicos con espíritu solidario. La OMS reconoce que las brigadas cubanas que trabajan en el mundo son las más experimentadas, pues la mayoría de sus elementos ha participado en más de dos misiones en el extranjero.

Ante la expansión del ébola, de inmediato 15 mil profesionales de la salud se ofrecieron como voluntarios para ir al occidente africano a frenar la epidemia. Así, el 15 de septiembre, 461 sanitarios comenzaron su preparación teórica y práctica en el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK) de La Habana.

Mientras los voluntarios se capacitaban rigurosamente en bioseguridad y contra las enfermedades emergentes que podrían enfrentar en la zona afectada en Atlanta, Georgia, Barack Obama anunciaba su plan de combate al ébola. En la sede del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de esa ciudad propuso enviar tres mil efectivos militares a África Occidental, que serían coordinados por el Comando Africano (Africom) con un Mando de Fuerzas Conjuntas en Liberia. Además dispuso usar fondos de contingencia del Pentágono (unos 500 millones de dólares) y solicitar al Congreso otros 88 millones para equipos, hospitales móviles y kits para 400 mil viviendas.

Entre tanto, el 2 de octubre llegaba a Sierra Leona –país devastado por una guerra civil de 16 años– el primer grupo de 165 cubanos. Uno de ellos, el doctor Ronald Hernández Torres envió este mensaje: “para tranquilidad de nuestra familia, amigos, vecinos y todos quienes se preocupan por nosotros, estas fotos muestran la preparación intensiva que hemos recibido por expertos de la OMS y de nuestros queridos maestros de la Unidad Central de Colaboración; capacitación que nos posibilitará trabajar en las mejores condiciones. Venceremos y volveremos”.

A su vez, el doctor Leandro Castellanos Vivanco narraba su llegada a aquel país: “al vernos con nuestras banderitas cubanas se podrán imaginar la alegría de los niños que saltaban, reían y nos saludaban desde sus quimbos”. El director de esa brigada, Jorge Juan Delgado Bustillo, dice que la connotación epidemiológica del ébola le confiere un tinte estratégico distinto al que su equipo ha enfrentado en otros países: “en otras circunstancias se sabe dónde está el enemigo, aquí estamos en un medio donde la enfermedad se multiplica cada día. Nunca nos habíamos enfrentado a una situación tan complicada”, subraya.

El 21 de octubre el presidente Raúl Castro despidió al segundo contingente de 83 colaboradores cubanos que viajó a Liberia y Guinea Conakry –ambas golpeadas por décadas de pobreza– y al abordar el IL-96 prometieron entregarlo todo, sanar hasta el cansancio, cuidarse permanentemente, regresar sanos y volver a la Patria narrando sus victorias. Una vez en su destino, se adiestraron para resistir los pesados trajes de protección en jornadas de hasta tres horas contínuas bajo el intenso calor de la zona de desastre. Trabajarán por turnos y en pequeños equipos durante seis meses.
Washington reacciona
El gesto de Cuba se nutre de la tradición solidaria internacionalista de su Revolución. Así lo reconoce la editorial de TNYT del 19 de octubre, al citar que en medio siglo, Cuba envió más de 185 mil profesionales de la salud a por lo menos 103 países. Tras el terremoto en Haití sus médicos protagonizaron la lucha contra el cólera y cuando algunos regresaron enfermos, la isla enfrentó el primer brote de esa enfermedad durante una década. La Habana ofreció enviar médicos a Nueva Orléans para atender a los heridos del huracán Katrina en 2005, pero los dirigentes estadounidenses rechazaron el ofrecimiento.

 El artículo ‘En la reacción médica ante el Ébola, Cuba da un golpe muy superior a su peso’, The Washington Post (TWP) reseña que mientras el mundo arrastra los pies frente al avance del virus, la pequeña isla emerge como proveedor crucial de experiencia médica en las naciones africanas afectadas por esa epidemia. Al describir el despliegue de 550 soldados del Pentágono en países afectados, TWP afirma que sería cuestión de sentido común y compasión que si los cubanos cayeran enfermos el Pentágono debiera darles acceso al centro médico que construyó en la capital de Liberia y ayudar a su evacuación.

Aunque el envío de voluntarios médicos al centro de la epidemia cultivó la simpatía internacional, pronto se apuntalaron las obsesiones anticubanas de la Guerra Fría. El historiador Gred Grandin recordó que el Departamento de Estado intenta diluir ese gesto al reactivar el Programa de Profesionales Cubanos de la Medicina Bajo Palabra, que consiste en incitar al personal médico cubano a desertar a EE. UU. Otra ofensiva provino de la prensa de La Florida, al afirmar que el Estado cubano envió médicos a África para obtener cuantiosas ganancias. En contraste TeleSur calificó de Héroes contra el ébola a los contingentes de la isla.

Mientras los voluntarios médicos cubanos combaten al ébola con riesgo de su propia integridad física, en EE. UU. se debate si debe permitirse el ingreso a todos los que proceden de las naciones afectadas por esta epidemia, o si debe imponerse una cuarentena sólo a trabajadores de salud que vienen de aquella región. Detrás de esa inquietud están la desinformación y las presiones de sectores que ven en la emergencia sanitaria de países pobres un riesgo para el estado de bienestar de la población estadounidense.

Dereck Thompson, en su artículo ‘El peligroso mito del pánico contra el Ébola’, critica la cobertura mediática sobre esta epidemia: “El ébola está en la televisión, la radio, los periódicos y en el Internet. Todos hemos consumido sobredosis del virus en esa cobertura en las últimas semanas mientras muchos saben ya, que en África hay una terrible crisis de salud, pero que en EE. UU. apenas ha muerto una persona por esa causa. La cobertura mediática responsable no ha abundado en los últimos tiempos, por lo que se ha contribuido a formentar la histeria sobre este tema”, dice Thompson en The Atlantic.

El pánico global por la epidemia radica en que es un mal nuevo; es temible porque los estadounidenses nunca han tenido experiencia con ella e ignoran cómo se comportarían, explica el consultor en percepción de riesgo David Ropeik a la editora de Live Sciencia, Rachael Rettner. En cambio, sí saben cómo comportarse ante la gripe, aunque ese virus mate al año entre tres mil y 49 mil personas en este país, mientras que el ébola sólo ha ocasionado la muerte de una persona. Para evitar la ansiedad ante la epidemia, Ropeik propone reconocer que las emociones nublan la razón y evitar hacer juicios sin conocer los hechos. Sobre todo hay que informarse en lugar de preocuparse, pues el estrés debilita el sistema inmunológico.

Esa paranoia está detrás del aislamiento forzoso de la enfermera Kaci Kickox, aislada en el aeropuerto de Newark a su regreso de Sierra Leona a pesar de dar negativo a ébola en un hospital de Nueva Jersey. Kickox afirmó que no seguirá en casa la cuarentena que le impuso Maine, su estado natal, hasta el 10 de noviembre. Si sale de su vivienda será arrestada por el policía que custodia su puerta.

Kickox es la primera afectada por los controles adoptados por los Centros de Control de Epidemias de varios estados para evitar la propagación de la epidemia, que han sido criticados por especialistas. La paranoia contra el ébola llevó al secretario de Defensa, Chuck Hagel, a firmar una orden que impone un periodo de observación de 21 días a todos los militares que forman parte de la Operación Asistencia Unida (de ayuda contre el ébola en el sureste africano).

La orden se extiende a todas las Fuerzas Armadas (unos cuatro mil militares, entre ellos ingenieros, expertos en logística, enfermeras y médicos) que no tratan directamente a pacientes. Debido a esta orden, una decena de tropas que terminó su misión en Liberia y su general, Darryl Williams, están bajo observación en la base militar estadounidense de Vicenza, en Italia.

La paranoia generada por la epidemia alcanzó a la auxiliar de enfermería española Teresa Romero, contagiada en su país por atender a misioneros que contrajeron ébola en África. Ningún medio español publicó su intención de seguir cuidando a los enfermos al considerar que ella ya tenía anticuerpos que la protegían, tal como dijo a su esposo. Pero el acoso fue tal que su perro Excalibur fue eliminado por temor a un supuesto contagio, aunque 300 mil personas firmaron para mantenerlo vivo.
Proteger la casa
Mientras el acoso y la paranoia por la epidemia paralizan a millones de personas en el llamado Primer Mundo, los miembros de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América–Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA–TCP) se posicionaron como pioneros para actuar en la protección de sus poblaciones. Realizaron la Cumbre Extraordinaria en Cuba del 20 de octubre, donde el coordinador en jefe de la ONU para el ébola, David Nabarro, agradeció y reconoció el envío de voluntarios cubanos a la región y destacó que ese despliegue supera a la cantidad de personal enviado por Médicos sin Fronteras o el Comité Internacional de la Cruz Roja, y más de lo que han enviado Estados Unidos, el Reino Unido y China.


A su vez, la directora general de la OMS, Margaret Chan, afirmó que el virus del ébola es implacable y de los más mortales del planeta, porque no perdona el más mínimo error y se aprovecha de toda oportunidad para intensificarse o propagarse a nuevas áreas. Por ello no pasa un día sin conocerse de un caso en un aeropuerto o una sala de emergencia en algún lugar del mundo. Admitió que las personas tienen miedo, pero si un país se prepara bien puede derrotar un brote de ébola, como ocurrió en Senegal y como puede suceder con el brote de Nigeria.

Días antes, el líder cubano Fidel Castro en su reflexión ‘Llegó la hora del deber’, afirmó que era momento para que EE. UU. y Cuba pusieran fin a sus diferencias, así sea temporalmente, para combatir esta amenaza global. Como efecto de ese llamado, de la presión de la prensa estadounidense y de la Cumbre del ALBA, la vocera del Departamento de Estado, Marie Harf, manifestó que celebraba la oportunidad de colaborar con Cuba para enfrentar el brote de ébola. Un paso significativo fue la presencia del director de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades para Centroamérica, Nelson Arboleda, en la reunión técnica de la ALBA–TCP.

Paradojas de la naturaleza: Cuba encabeza el combate contra la epidemia de ébola acompañada de sus adversarios políticos, quienes en la cima del pánico violan los derechos humanos de sus propios ciudadanos, entre ellos el de la libertad.
Esta misma revista dedica su Editorial a los médicos cubanos que luchan contra el ébola
Frente a la terrible amenaza del ébola, en el mundo surgieron de inmediato dos posiciones diametralmente opuestas, de un lado la decisión de combatir la epidemia hasta vencerla, salvando a la población amenazada en los países africanos y evitando la propagación del virus a otros continentes; ésta fue la actitud de miles de médicos cubanos que respondiendo al llamado de su Gobierno se alistaron voluntariamente, dispuestos a enfrentar la enfermedad en el occidente africano arrostrando el peligro mortal que el contagio representa. En el extremo opuesto están los países que, dejándose llevar por el miedo y la desinformación, se han limitado a tomar medidas para que el mal no llegue a su territorio, aislando a la población de los países afectados y cerrando sus fronteras para evitar el acceso de todo sospechoso de portar el virus, creyendo garantizar así el “estado de bienestar” de la población norteamericana a la que se ha encargado de alarmar a través de las campañas mediáticas que la han llevado al borde de la histeria.
La primera actitud conduce al envío oportuno de experimentados médicos, personal sanitario, medicamentos y equipo; corresponde a una visión humanista, solidaria con todos los pueblos pobres del mundo; y sólo podía adoptarla un país como Cuba, cuyo internacionalismo lo ha llevado a participar, siempre en primera línea, para llevar ayuda a más de 100 países que han sufrido epidemias, guerras o desastres naturales. La segunda actitud, característica de los países llamados de primer mundo, con Estados Unidos (EE. UU. ) a la cabeza, sólo acarrea el cierre de fronteras, suspensión de visas y el despliegue de tropas en zonas de riesgo para asegurar la contención de la epidemia. Mientras el Gobierno cubano se propone salvar a la población africana, el estadounidense, simulando proteger a los de casa, viola los derechos de médicos, militares y ciudadanos a quienes somete a cuarentenas y arrestos domiciliarios a su regreso de los países afectados, aunque las pruebas arrojen resultados negativos al ébola.

Es digno de admiración que Cuba esté en condiciones de poner este ejemplo al mundo entero, siendo un país pequeño, aislado no sólo geográficamente, sino por el asedio y el bloqueo económico al que EE. UU. lo ha sometido por décadas; sólo hay una explicación posible para tal proeza: el régimen económico y social imperante en la isla y el Gobierno correspondiente, capaz de formar médicos altamente calificados y con una elevada conciencia del deber social, dispuestos a luchar por el bien de la humanidad, a diferencia del individualismo y el afán de lucro que la ideología capitalista inculca a todo tipo de profesionistas, que jamás estarán dispuestos a exponer voluntariamente su seguridad personal en bien de sus semejantes.

Y es reprobable la reacción del imperialismo norteamericano, que en lugar de seguir el ejemplo de las brigadas cubanas de combate al ébola en África, ha reactivado su ofensiva ideológica, de un lado calumniando al Gobierno de la Isla para desvirtuar su loable objetivo y de otro incitando a los médicos cubanos que arriban a las misiones sanitarias para que deserten, seducidos con el señuelo de la vida americana. Así recompensa el imperio ese gesto de solidaridad y humanismo; pero no faltan voces que aún en el seno del capitalismo consideran héroes a quienes marchan como soldados de la salud para luchar contra el ébola, dispuestos a arriesgar su vida para salvar a la humanidad; y tampoco faltan los países que arrastrados por el ejemplo, se suman al gran esfuerzo de los médicos cubanos, tal es el caso de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América.

lunes, 1 de octubre de 2012

Día del Adulto Mayor: Gracias a la vida

por Edmundo Alemany / Fotos: Santiago Calero  

La práctica cotidiana de ejercicios físicos es imprescindible para vivir más y mejor. Este es un paisaje cotidiano en cualquier barrio vueltabajero.

Con una esperanza de vida de 78 años y una población camino a ser mayoritariamente adulta mayor, Cuba enfrenta el reto de atender a esas personas que cada primero de octubre celebran su día internacional.

 Pero, ¿cómo es hoy la vida de los ancianos en este archipiélago?

 Mayoritariamente se mantienen activos hasta el final de sus vidas, siempre que la salud se los permite; participan en las labores del hogar y son atendidos por las instituciones creadas al efecto.

 Un recorrido por diversos sitios de Pinar del Río dio paso a estas gráficas.
El dominó está entre los pasatiempos favoritos de los cubanos, y en los ancianos contribuye a mantener la mente activa.
En las casas de los abuelos las actividades manuales ayudan a pasar mejor esta etapa de la vida


En los talleres de artes manuales unos enseñan y otros aprenden.
Los crucigramas son un entretenimiento, pero también una forma de mantener activos los conocimientos y la mente.



Más fotos en la fuente: Periódico Guerrillero, Pinar del Río

viernes, 21 de septiembre de 2012

Máquina del tiempo

Un joven me invito en Facebook a leer un texto suyo sobre la Brigada Henry Reeve, constituida por jóvenes médicos internacionalistas...
Estimada: Soy un joven cubano que vivo en Chile hace unos años. Aquí le envio una nota que hice sobre lo realizado por la Henry Reeve a su paso por Chile. Un abrazo:
Me gustó el trabajo, lo difundí rápidamente y me puse a "chusmear" en su blog... y di con esta verdadera joya... sólo puedo decir que a mí me hizo llorar...

Máquina del tiempo
Por Mauricio Leandro
Yo conozco la máquina del tiempo. Me he subido un par de veces en ella, ignorando totalmente esa capacidad.

Estoy seguro que no soy el único que la conoce. Siento que aquellos que han vivido la distancia, el exilio, saben claramente a qué me refiero.
Aún recuerdo y puedo sentir en mis venas el sabor de las calles en que anduve una vez. Aún puedo llegar a la cola de la 190 y pedir el último y esperar eternamente hasta hoy. Aún puedo verme dándole una vuelta al árbol que está en el Parque de la Fraternidad.

Tomé mi maleta, hace ya varios años (qué increíble: “hace ya varios años”) y la llené de prendas y cajas de tabaco. Guardé monedas del Che y grabé todos los discos de Silvio Rodríguez. También pude conseguir la última producción de Habana Abierta y el recién estrenado disco de Interactivo “Goza pepillo”.



Gracias al formato mp3, casi toda esa música cupo en 3 o 4 discos y partí de La Habana con el impulso que le dio al avión, las melodías de Carlos Varela que zumbaban en mi oído.

Mi ciudad se hizo tan pequeña, al punto que pude guardarla en una mirada. Tras el último adiós, empezó de inmediato el mundo nuevo, justo cuando la aeromoza me ofreció una Coca Cola y la comida compacta.

Hice dos escalas en unos aeropuertos inmensos y llenos de productos, tan llenos que me colmaron y dejé de lado por un rato mis canciones.

Finalicé mi viaje en Santiago y viví allí por primera vez la máquina del tiempo, sin sospecharlo siquiera.

En el aeropuerto Arturo Merino Benítez sentí un estruendo en la cabeza que no pude comprender con claridad a mis 19 años. Mi padre estaba un poco más viejo, su cabeza gris y sus manos eran tristes como la cordillera. El abrazo fue fuerte, pero no lloré. Hoy sé, o por lo menos creo saber, por qué no lloré. No lloré porque ese no era mi padre, mi padre tenía el pelo largo e intensamente castaño; sus manos eran fuertes y las arrugas que tenía eran muy pocas. 

Aquel señor que me invitó un café, era mi padre en el futuro, no el que dejé de ver. En el dedo anular de su mano izquierda había un anillo, que en el pasado fue de mi abuelo y bastó un gesto, para darme cuenta que no había nada que preguntar.

Al pasar los días y los meses redescubrí a mi viejo, a mi abuela, a mis primos, a mis tíos.
No todo el proceso fue triste, recuerdo en la mesa, a la hora del almuerzo, toda la familia chilena muertos de la risa con las historias que les contaba de mi Habana y sus particularidades.

La comida era diferente, sabrosa, pero poco a poco empecé a extrañar, desde el bistec, hasta el picadillo de soya.

Mi discurso era repetitivo, contaba las mismas historias una y mil veces: cantaba las mismas canciones, ponías los discos hasta sabérmelos de memoria, leía los mismos poemas y los cuentos que empecé a redactar tenían un estilo muy parecido y una cadencia única.

Pero insisto, no todo fue triste. Me asombraba con muchas cosas: los edificios, las plazas, el metro, el Internet y claro, mi primer celular. Parecía un guajirito en La Habana.

Cuando llamaba a mi madre, le contaba y hasta exageraba sobre las cosas que habían acá. Nunca lo hice con la intención de afirmarle que “esto” era mejor que “eso de allá”, pero es que para mí todo era tan sorprenderte que para que ella me entendiera, necesitaba exagerar un poco.

En Chile me enamoré, entristecí, volví a enamorarme, canté, aprendí a tocar la guitarra, conocí las luchas y me desilusioné. Al pasar de los años entendí que todo esto ocurría porque mi padre también navegó en la máquina del tiempo.

Para él, el exilio fue algo más que un viaje. Fue el destierro, pero mi padre estaba anclado en su puerto, en su ciudad. Me imagino lo triste que debe haber sido para él, mirar el horizonte pleno, pero no hallar su cordillera.

De niño supe de un Chile lindo, un Chile nuevo, no el de los golpes y los desaparecidos. De niño Chile sonaba a Manns, a Jara, a Parra, a Inti; sabía a sopaipilla, a cola de mono (sin alcohol); era en blanco y negro y tenía un fusil en la mano. En el aeropuerto de Pudahuel mi padre también sintió un estruendo en su cabeza y no pudo comprender qué había pasado. La cordillera ya casi no se veía, su calles eran grises y su pueblo tenía miedo. El abrazo fue fuerte, pero sé que no lloró.

No han pasado muchos años, pero “todo lo malo se ha ido bailando” como dirá alguna canción popular, y mi pueblo así lo hecho. Tal vez a regañadientes, tal vez aguantando los bloqueos, tal vez mirando con nostalgia la puerta de salida.

Son muchos los que han tomado un avión en mi país, en busca de “mirar un poco más allá”. Tengo cientos de amigos que han sido bebidos sorbo a sorbo por “la Coca Cola del olvido” y tengo varios más que se desgarran con añoranza por volver.

Yo muero por descargar una trova en la azotea de un amigo, por tomarme un ron Cienfuegos y despreocuparme por llegar junto al sol a mi barrio de Buena Vista. Pero nada es lo mismo. El viaje de ida no tiene vuelta. Cuando vuelves después de un par de años las cosas cambian, a pesar de que algunos insistan de que Cuba está detenida en el tiempo.

Intenté tomar el pasaje de vuelta seis años más tarde y fue mentira. Cuando llegué, La Habana era otra. Muchos no estaban y sólo eran mis amigos por correo o facebook. Mi madre había sufrido la misma transformación que mi padre y también tuve que redescubrir a cada uno de los míos. Mi primo menor, que era casi mi hermano, estaba en otra onda. Su tatuaje del Che en la espalda y su discurso cargado de desidia y apoliticismo lo delataban como un ser ajeno. 
Nadie recordaba la melodía de “si tú te fuiste perdiste, yo no, yo me quedé”, canción de El Médico de la Salsa, un músico que ahora vive en Miami y se presenta en los programas de televisión de la mafia cubano-americana. La gente estaba en otra “vola’a”, casi todos tenían celulares y alguno que otro pensaba en emigrar para poder ayudar a la familia o para “progresar”.

Un día conversé con el vocalista de un muy famoso grupo cubano, Israel de Buena Fe y él me explicó todo. Cada palabra iba descifrando sus canciones, temas que conocía hace tiempo pero que jamás me senté con detenimiento a escuchar. Versos como “tengo un catalejo donde la Luna se ve, Marte se ve, hasta Plutón se ve, pero el meñique del pie no se me ve”, o como “y que aventurera que se ha puesto la juventud, le da lo mismo Tokio, Barcelona, que Moscú”, me hicieron mucho sentido.

A pesar de todo, como dijera Israel, “no puedo navegar contra la corriente”, tampoco puedo negar que tengo fe en mi pueblo y algo en él me da esperanza. Aún me siento libre en Cuba. Mi tierra navegará hacia donde su pueblo bogue, yo no puedo ser infeliz por eso. Tengo que reconocer que aquel que no vive el día a día, está condenado a aterrizar en otro tiempo, en el futuro de la página que se dejó de escribir. 

Tomado de EL Blog de Mauricio Leandro.



domingo, 12 de agosto de 2012

Fidel: Creemos en los jóvenes



"Creemos en los jóvenes, creemos en los jóvenes, creemos en los jóvenes —y lo repito— porque creer en los jóvenes significa una actitud, creer en los jóvenes significa un pensamiento".

"Creer en los jóvenes determina una conducta, y la conducta de nosotros, dirigentes revolucionarios, no sería la misma; si no tuviésemos fe en los jóvenes, si no creyésemos en los jóvenes, nuestra conducta y nuestra actitud sería distinta; nuestro trabajo con los jóvenes sería distinto y los resultados, de no creer o de creer, serían también muy distintos".

"Es necesario que creamos en los jóvenes. Creer en los jóvenes no es ver en los jóvenes a la parte del pueblo simplemente entusiasta; no es ver en los jóvenes a aquella parte del pueblo entusiasta pero irreflexiva; llena de energía, pero incapaz, sin experiencia. Creer en los jóvenes no es ver a los jóvenes simplemente con ese desdén con que muchas veces las personas adultas miran hacia la juventud".

"Creer en los jóvenes es ver en ellos además de entusiasmo, capacidad; además de energía, responsabilidad; además de juventud, ¡pureza, heroísmo, carácter, voluntad, amor a la patria, fe en la patria!, ¡amor a la Revolución, fe en la Revolución, confianza en sí mismos!, convicción profunda de que la juventud puede, de que la juventud es capaz, convicción profunda de que sobre los hombros de la juventud se pueden depositar grandes tareas"

"Creer en la juventud es ver en la juventud la mejor materia prima de la patria, la mejor materia prima de la juventud, de la Revolución; creer en la juventud es mirar todo lo que nuestra juventud puede hacer; es ver en esa juventud los dignos continuadores de la obra revolucionaria; es ver en la juventud a mejores continuadores o constructores de la obra revolucionaria mejores todavía que nosotros mismos".

"Creer en la juventud es ver en ellos la generación del mañana, una generación mejor que nuestra propia generación, una generación con muchas más virtudes y muchos menos defectos que las virtudes y los defectos de nuestra propia generación".

"Porque creemos en los jóvenes, es porque tenemos una determinada actitud ante los jóvenes. Pero es que los jóvenes de nuestro país se han ganado esa fe; los jóvenes de nuestro país se han ganado ese derecho a nuestra admiración".

Discurso pronunciado por Fidel en la clausura del Congreso de la Asociación de Jóvenes Rebeldes, Stadium Latinoamericano, 4 de abril de 1962.



domingo, 20 de mayo de 2012

Yo si soy un terrorista, no puedo ser menos

Por Raúl Bracho

Terrorista es quien produce terror, eso soy yo, siembro en la conciencia de quienes me leen terror ante la historia cotidiana, ante el mundo que se despedaza, ante el Apocalipsis capitalista.

Terrorismo no es tan solo los actos desenfrenados del descontento en la sociedad, lo es también el dibujar en las conciencias una realidad que no queremos ver. Es enseñar un futuro que no queremos ver repleto de muerte y desesperanza, de guerras de dominio por parte del imperio que nos destroza, de hambre, de violencia, de dominación desesperada de aquellos que nos explotan. Yo siembro terror, lo despierto y lo propago. Soy un terrorista.

Al ver hoy a los amos del poder reunidos en Chicago, digo que todas y todos los que a las puertas de este evento decadente se congregan para protestar, son tan terroristas como yo. Todas y todos los que despertamos y presentimos el fatal destino que nos espera ante una sociedad depredadora de nuestro planeta, que predicamos la revolución como única alternativa de vida, no somos otra cosa que terroristas. Predicamos el terror a nuestro futuro en manos de las transnacionales imperiales, predicamos el terror ante las guerras, despertamos el miedo a un futuro implacablemente incierto en manos de la OTAN, o de la ONU, o la OEA, o el pentágono y cualquier otra sumisa organización vendida a los poderes hegemónicos, que  derrumban torres gemelas para justificar invasiones.

Los pueblos del mundo viven cada día el terrorismo de la dominación de los ricos. Yo proclamo el terror a este destino infernal del que debemos escapar, aunque seamos sentenciados como narcotraficantes o terroristas desde los frentes mediáticos del enemigo. Son las únicas armas, epítetos estériles con los que pretenden someternos. No somos los culpables de esta cotidianidad de hambre y de dolor, de bombas y pueblos masacrados, de gobiernos lacayos que se venden al FMI o al Banco Mundial, no. Somos los despertadores del terror. Aquellos que día a día sonamos las campanas para que se levante la conciencia popular, la rebeldía, la revolución en manos de los pobres y desposeídos.

Yo propago el terror a los drones, a los dictadores, a los ejércitos invasores, a los discursos de Obama ante un mundo que desea someter, yo soy terrorista implacable ante el dolor de quienes nos someten. Grito  con fuerzas a la humanidad para que sienta el miedo infernal del destino que dibujan los mapas del imperio. Proclamo la rabia y la rebeldía de los pueblos como única puerta para la liberación de esta humanidad doliente. Soy la voz que viene a alertar sobre la muerte escrita con cenizas sobre nuestra frente.

Soy apenas uno más de los terroristas que ocupan Manhattan o Chicago, la plaza del sol o las calles de Grecia, apenas una sola garganta que grita con todas sus fuerza junto a tantas. Hay que detener a este gigante atolondrado que nos amenaza implacable, hay que alertar, que anunciar que sino despertamos ante el terror de su furia depredadora, moriremos todas y todos.

Soy tan terrorista como Chávez o Evo o Correa, como un soldado más en la revuelta de la patria grande. Sin miedo alguno a las consecuencias. Si no despiertas humanidad, no habrá futuro. Te invito camarada, proclama conmigo el terror, se terrorista como ya lo somos tantos que denunciamos la atropellada inclemente del poder del dinero y vengamos juntos a la lucha que vence, a la nueva sociedad que renace de las cenizas de tantos caídos: ven a anunciar el nuevo mundo posible donde se acabe el terror que ha diario nos acecha. Asumamos, todos, la tarea. Hay que parar al monstruo asesino. Hay que detener a este imperio destructor de la vida, hay que hacer espacio para la nueva vida, el nuevo mundo, que construiremos después de la victoria.

¡Viviremos y venceremos!!!

Enviado por su autor vía correo electrónico

Imagen agregada: Indignados (tomada de la web)

martes, 22 de noviembre de 2011

Confirmada Cuba como el país con mejor desarrollo humano de Latinoamérica

El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA en inglés), en la presentación del Informe sobre el Estado de la Población Mundial 2011, además de analizar el hecho de que el mundo llegó a los 7 000 millones de habitantes, aseguró que Cuba es la nación con más alto desarrollo humano de latinoamérica, llegando a afirmar que cuenta con un desarrollo equivalente a cuarto de siglo de avance en relación a los demás países de América Latina y el Caribe.

Eso debido a sus bajos niveles de mortalidad del país, la elevada esperanza de vida, su acceso a la salud y educación, su salud sexual y reproductiva, y los indicadores de envejecimiento de su población, todos con valores similares e incluso superiores a los de naciones industrializadas.


Con respecto al enfoque sobre los 7 mil millones de personas el mundo, la UNFPA no solo evidenció datos demográficos sino también la profundización de las problemáticas sociales y económicas que conlleva el crecimiento de la población, donde se prufundizaron interrogantes como ¿De qué manera reducir las brechas entre ricos y pobres y rectificar las desigualdades entre hombres y mujeres, y entre niños y niñas? o ¿cómo lograr que las ciudades sean sitios aptos para vivir?


El documento mostró los grandes contrastes sociales y la necesidad de trabajar unidos por el progreso, ya que mientras en las naciones europeas más industrializadas nacen 1,5 niños por mujer, en África —de alarmantes indicadores sociodemográficos y gran pobreza—, nacen cinco bebés por madre.


Este logro de Cuba se une a su reconocida lucha contra el racismo, la desnutrición infantil, y su comprobada calidad en la educación en todos los niveles.


Relacionado


Cuba mantiene puesto elevado en el Índice de Desarrollo Humano del PNUD, 2011 [+ Informe]

 Tomado de Isla MIA
Imagen agregada RCBáez

martes, 19 de julio de 2011

A mi amigo le regalaron: ¡¡¡13 celulares!!!

Por Pablo Santiesteban

Los trece teléfonos móviles fueron la noticia. Unos “plegables sospechosos” y la curiosidad de un joven amigo sirvieron como detonantes de esta historia. El resto del argumento: una búsqueda exhaustiva por Internet donde René y su compañero descubren información, incluso relacionada con el concierto de Juanes en La Habana. Detrás del regalo apareció entonces la organización Roots of Hope, en español, Raíces de Esperanza…

Este año un tío de René vino de visita. El hermano de su mamá es uno de aquellos cubanos que se fue por el Mariel y que desde hace unos ocho años viaja con frecuencia a La Habana para saludar a sus familiares. Organizó una fiesta y salieron a comer a varios lugares. Antes de regresar a Miami, le dejó a René un regalo bastante llamativo: TRECE celulares.


Mi amigo enseguida me llamó para contarme. Se disculpó por no regalarme uno, pero me explicó que habían “volado”.


–Imagínate– me dijo –entre mis hermanas, la jevita, la familia y tres que tuve que vender…


Realmente, me despertó la curiosidad aquel tío tan generoso. Lo único que pude ver luego de la conversación fueron unos plegables que también había dejado y que, aunque estaban en inglés, hablaban de una organización de jóvenes norteamericanos y cubanos llamada Raíces de Esperanza.


–Deberías buscar en Internet, ahí aparece un sitio web, a lo mejor hacen concursos o algo en lo que podamos participar– me comentó René.


Al día siguiente escribí en Google: “Raíces de Esperanza”. El primer sitio que visité fue el blog Nueva onda Cuba, de un tal Mickey (matancero exiliado desde 1965, según decía). En su portal, con fecha 7 de febrero de 2010, pude leer:


“Los muchachos de Raíces de Esperanza están arriba de la bola con su nuevo portal web. La sombrilla de organizaciones estudiantiles universitarias en Estados Unidos celebrará eRevolution: Camino a una nueva era, dando así continuidad al evento recientemente celebrado en Nueva York auspiciado por el Cuba Study Group. Esta vez el público asistente estará más afín al tema, ya que se trata de cómo los estudiantes pueden ayudar a su otra mitad en Cuba, a realizar los cambios necesarios en la isla, utilizando las nuevas herramientas sociales y nuevas tecnologías”.


Más adelante el propio Mickey agregaba en uno de los cometarios:


“Están esos jóvenes preocupados por el bienestar de Cuba, estudiantes universitarios en su abrumadora mayoría, muchos nacidos fuera de la isla. El poco tiempo libre que tienen, los muchachos de Raíces se la pasan haciendo lo que pueden por los cubanos de la isla. Muchos de ellos sin tener familia ni amistades en Cuba”.


Para no quedarme con esta versión, visité otros sitios, incluidos los de la supuesta ONG. Encontré una entrevista publicada el 22 de abril de 2011 a su director Felice Gorordo en el sitio Diario de Cuba.


En la entrevista Gorordo afirmaba: “Yo nací en Estados Unidos, de padres cubanos. Sin embargo, también he sentido esa crisis de identidad que me motiva a buscar un reencuentro con mis raíces para entender qué papel jugaremos en la sociedad cubana. Hoy en día, Raíces es una red internacional de jóvenes que quieren conectarse con la Isla y apoyar a nuestros hermanos dentro y fuera de Cuba”.


No sé si fue por la desconfianza que me inspiró el sitio, pero no creí en las palabras del “buscador de raíces” y profundicé en su historia hasta donde Google me dejó llegar. Así supe que Felice Gorordo había sido funcionario de la Oficina para la Transición de Cuba, dirigida por Caleb McCarry, lugar donde se articuló y aprobó el Plan Bush, con declarados fines injerencistas contra el país caribeño.


La supuesta ONG, proyectada como una “organización apolítica y sin nexos con organizaciones de la extrema derecha anticastrista”, resultó recibir financiamiento de la empresa Bacardí. El mayor auspiciador de Raíces, el Cuba Study Group, estaba conformado por ricos hispanohablantes con gran interés en hacer inversiones en Cuba.


Con esta información llamé a casa de René y le conté. Cuando escuchó hablar de Felice Gorordo me preguntó:


– ¿Ese no fue el tipo que vino con Juanes, cuando el concierto?


Entonces recordé el video que hacía más de un año yo había visto en YouTube. Fue cuando a Juanes le dijeron que un camarero del Hotel Nacional era espía de la Seguridad Cubana. Ese mismo era el tipo, Gorordo, el que le había ido con el chisme a Juanes y quien por poco impide que se diera el concierto.


–Compadre, entonces ahora todo encaja–, pero mi amigo me interrumpió.


–No, asere, no sigas con toda esa historia, que tú lo que quieres es tumbarme el celular.


Y después me colgó. Tenía que convencerlo de que detrás de todo aquello había algo raro. Entonces regresé a la Facultad, saqué turno en el laboratorio de computación y…


De Felice Gorordo encontré que, además de las intrigas que sembró cuando el concierto de Juanes -dato que recordé gracias a René-, había apoyado unas manifestaciones que hace alrededor de un año se dieron en apoyo a las “Damas de blanco” en las ciudades de Los Ángeles y Nueva York. También confirmé sus relaciones con Caleb McCarry, quien recorrió el mundo tratando de insertar a otros países en sus planes contra Cuba, pues él había sido encargado por la propia Condoleezza Rice para rectorar los cambios que debían ocurrir en la nación cubana una vez derrocado el gobierno. Además, leí sobre un recorrido financiado por la Freedom House que el propio Gorordo emprendió para difundir la campaña opositora a la Revolución Cubana. La gira contempló visitas a Uruguay y Argentina y se hizo acompañar de varios contrarrevolucionarios radicados en España como Elena Larrinaga, Blanca Reyes, Alejandro Raga y Ernesto Gutiérrez Tamargo.


Supuestamente “Raíces de Esperanza” busca desde el 2003 “promover intercambios académicos y culturales y brindar apoyo material y moral a jóvenes cubanos”. Recientemente Raíces concluyó su más reciente congreso anual, en el que propuso diseñar una estrategia para acelerar los “CAMBIOS que necesita la juventud cubana”.


Para que esta vez René no tuviera más dudas de los intereses que se esconden detrás de esta ONG, seguí navegando y encontré fuertes vínculos que la unen con conocidas organizaciones anticubanas radicadas en Miami. Entre ellas está el Directorio Democrático Cubano (DDC), que recibe dinero directamente de la USAID y tiene gran influencia en Raíces….


Para completar este equipo llega la Unión de Ex-presos Políticos Cubanos (Zona-norte), que ayuda incluso en la recolecta de celulares. Esta organización anticubana reconoce abiertamente que también recauda fondos para el terrorista Luis Posada Carriles.


En la entrevista concedida el 22 de abril de este año, Felice Gorordo reconoció su accionar desde las redes sociales y quiso dar la imagen de ser una organización internacional.


“Recientemente hemos creado una red de Raíces de Esperanza en España. Para más información vean nuestro sitio web (www.RaicesdeEsperanza.org ) o a través de Facebook, el grupo de Raíces de Esperanza en España. Raíces comenzó como un grupo estudiantil de jóvenes cubanoamericanos, pero hoy en día es un movimiento internacional de jóvenes cubanos, cubanoamericanos, hispanocubanos y hasta jóvenes que no tienen ninguna herencia cubana, pero sin embargo aman a Cuba”.


Por si acaso mi amigo René creyera que el regalo era pura coincidencia, Gorordo facilitaba mis argumentos cuando más adelante afirmaba. “Otra manera que hemos promovido es la conectividad entre jóvenes mediante nuestra iniciativa Celulares para Cuba. Con este proyecto, recopilamos celulares usados fuera de la Isla y se los mandamos a jóvenes en Cuba. En los próximos meses anunciaremos nuevas becas y oportunidades para estudiantes”.


Con toda esta información decidí escribir mi experiencia porque entendí que podría interesar a otros jóvenes cubanos. Justo antes de concluir el primer borrador me llegó por Twitter el siguiente “twitt” (valga la redundancia):


“Roots of Hope/Raíces de esperanza


@nytimes: the power of connectivity & cells in #Syria. Please consider donating your old phones to @cells4cuba! http://tiny.cc/5ukel”.


Decidí agregarlo en mis últimas líneas. Ya no me quedaban dudas que “Raíces de Esperanza” intentaba asociar a Cuba con Siria por un objetivo muy claro.


Cuando fui con el manuscrito a casa de René quedó sorprendido. Después conversamos un poco sobre el tema. Llegamos a la conclusión de que es probable que muchos de los miembros del grupo tengan realmente el interés de acercarse a sus raíces y conocer la realidad de Cuba, pero los que están detrás, como el tal Gorordo, están disfrazando sus verdaderas intenciones.


Y justo antes de irme, René me dijo en un tono jocoso: “asere, el día que me manden un mensajito subversivo los dejo en esa. Esto no es Egipto, ni Yemen. Aquí nadie se deja manipular, déjalos que sigan durmiendo de ese lado”.


En eso le timbró la novia y yo salí para la Facultad…


Tomado de La Pupila Insomne: Imagen agregada RCBáez