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jueves, 29 de octubre de 2015

Las intenciones de Estados Unidos con Cuba no son nuevas


Por Omar Segura*

enmienda-platt2La “preocupación” de Estados Unidos con Cuba no tiene nada que ver con los “derechos humanos”, la “democracia”, la “libertad de expresión”, la “promoción del terrorismo”, el “antiimperialismo”, el “comunismo”, el “castrismo” o, simplemente, con nuestra convicción de construir el socialismo.

Cuando en fecha tan temprana como el 23 de junio de 1773 (3 años antes de decretarse la independencia de las Trece Colonias), John Adams, segundo presidente de Estados Unidos (1797-1801), en carta a Robert Livingston, uno de los principales colaboradores de Thomas Jefferson en la redacción de la Declaración de Independencia y firmante de la Constitución de Estados Unidos por el Estado de New Jersey, expuso lo siguiente: “…es casi imposible resistir la convicción de que la anexión de Cuba a nuestra República Federal será indispensable para la continuación de la Unión”, en ese momento faltaban aún:

44 años para el natalicio de Carlos Marx
74 años para que él y Federico Engels redactasen el Manifiesto Comunista
80 años para el nacimiento de José Martí
95 años para el nacimiento de Vladimir Ilich Lenin
143 años para el inicio de la Gran Revolución Socialista de Octubre.
152 años para el nacimiento de Fidel
185 años para el triunfo de la Revolución Cubana
187 años para la Proclamación del Carácter Socialista de la Revolución.

La teoría de la “fruta madura”, de John Quincy Adams; la doctrina Monroe, la concepción del “Destino Manifiesto”… y lo que cuelga, no son cosa reciente ni olvidadas en la política de Estados Unidos hacia Cuba.

Los deseos de los gobernantes y los grandes intereses de Estados Unidos por intentar apoderarse de Cuba, no son nuevos. No se originaron el Primero de Enero de 1959, como algunos, interesados, pretenden hacer ver y creer.

En la actualidad –y desde siempre- quienes rigen la política en Estados Unidos justifican sus intenciones alegando la “incapacidad de los cubanos para gobernarse”, “violación de los derechos humanos”, “persecución de las personas”, “violación de los derechos humanos y de los derechos civiles”, “terrorismo”, “torturas”… en fin, han pretendido convertirse en “salvadores” y “libertadores” de los cubanos, sometidos al “comunismo” y a la “dictadura de los Castro” o al “régimen”, como también gustan llamarlo.

Precisamente a esas “violaciones” de las que acusan a Fidel y a la Revolución han endosado sus “justificaciones” para inmiscuirse en los destinos de la Isla y sus habitantes, organizar agresiones de todo tipo y mantener su injusto y criminal bloqueo, tantas veces condenado en la ONU por amplia mayoría… y nuevamente en esta ocasión con un récord histórico de sólo 2 votos en contra: el propio Estados Unidos y su socio Israel. Casi lo mismo como si uno sólo de ellos hubiera levantado las dos manos.

Pero, como decíamos al principio, estos intentos, y mucho más, esas pretensiones, no son nuevas.

Fidel Castro nada tiene que ver con el surgimiento y la aplicación de esta tradicional política. No había nacido cuando comenzaron a surgir estas manifestaciones de anexarse a Cuba por cualquier vía y con cualquier motivo.
Fidel nació el 13 de agosto de 1926, sin embargo, ya…

159 años antes, en 1767, faltando una década para que las Trece Colonias inglesas declararan su independencia, Benjamín Franklin, uno de sus padres fundadores, escribió acerca de la necesidad de colonizar el valle de Mississipi: “(...) para ser usado contra Cuba o México mismo (...)”

153 años antes, el político norteamericano John Adams, vicepresidente de Estados Unidos en 1789, reelegido en 1792, y electo presidente en el periodo 1796–1800, en carta fechada el 23 de junio de 1783, dirigida a Robert R. Livingston, uno de los principales colaboradores de Thomas Jefferson en la redacción de la Declaración de Independencia y firmante de la Constitución de Estados Unidos por el Estado de New Jersey, expuso lo siguiente: “…es casi imposible resistir la convicción de que la anexión de Cuba a nuestra República Federal será indispensable para la continuación de la Unión”.

139 años antes, en 1787, Alexander Hamilton, Secretario del Tesoro, uno de los padres fundadores de esa nación, exhortó a que su país creara un gran sistema norteamericano, superior al dominio de toda fuerza trasatlántica, y para lograrlo recomendaba: "La creación de un imperio continental americano que incorpore a la unión los demás territorios de América, aún bajo el dominio colonial de potencias europeas, o las coloque, al menos bajo su hegemonía".

En 1805, 121 años antes, Thomas Jefferson, tercer presidente estadounidense (1801-09), notifica al Ministro de Gran Bretaña en Washington que, en caso de guerra contra España por la posesión de La Florida Occidental, EE.UU. tomarían a la Isla, porque la consideraban una posición imprescindible para la defensa militar de Louisiana y La Florida.

115 años antes, en 1811, el Gobierno norteamericano envía a Cuba a un agente especial para establecer contactos con elementos anexionistas en la Isla y realizar actividades conspirativas simulando actividades comerciales.

103 años antes, el 28 de abril de 1823, John Quincy Adams, secretario de Estado del presidente Monroe y su sucesor en el ejecutivo, escribió: “(…) es imposible resistir la convicción de que la anexión de Cuba a nuestra República Federal será indispensable para la continuación de la Unión y el mantenimiento de su integridad”; pero, como no considera oportuno actuar aún, diseña su teoría de la “fruta madura”, asegurando que cuando la isla se separara de España no podría sostenerse por sí misma y gravitaría hacia la Unión, “exclusivamente”. (Aquí no se cumplió la Ley de gravedad).

103 años antes, el 2 de diciembre de 1823, James Monroe, quinto presidente estadounidense (1817-25), en su discurso anual ante el Congreso de la Unión, expondría la estrategia de dominación regional que pasaría a la historia como: Doctrina Monroe, basada en el principio de "América para los americanos"… del Norte, se sobreentiende).

Cien años antes, en 1826, Estados Unidos se opone denodadamente a que Cuba quedara enrolada en los procesos independentistas de América Latina y bloquea cualquier intento, de cualquier patriota o internacionalista, por lograr ese objetivo.

En 1845, 81 años antes, se proclama la doctrina del Destino manifiesto: “misión histórica inevitable que le compete asumir a Estados Unidos de expansión agresiva”… porque "es nuestro destino manifiesto expandirnos por el continente que nos ha dado la Providencia".

76 años antes, en 1850, Millard Fillmore, decimotercer presidente estadounidense, sería el primero en sugerir medios armados para ejercer su política expansiva. Varios generales del sur organizaron expediciones armadas integradas por aventureros. La más conocida fue en 1850, dirigida por el venezolano Narciso López, quien se apoderó de la ciudad de Cárdenas, pero no contó con apoyo popular y se vio obligado a reembarcar. Alentaron esta idea con la finalidad de continuar su política de anexión de nuevos territorios, como ya habían hecho con Texas.

Veintinueve años antes, en 1897, Theodore Roosevelt, entonces subsecretario de Marina y posteriormente presidente (1901-1909), escribió a un amigo: “En estricta confidencia, agradecería cualquier guerra, pues creo que este país necesita una”.

El 29 de marzo 1898, 28 años antes, el presidente William McKinley (1897-1901) exige a Madrid cesar las hostilidades en Cuba, y doce días después el Congreso le aprueba intervenir en la guerra mediante la “Resolución Conjunta”, en la que se establece que Cuba “debe ser libre”; se ordena al Presidente “usar las fuerzas militares y navales”, y se declara la determinación “de dejar el gobierno y dominio de la isla a su pueblo” luego de pacificado.

El 15 de julio de 1898, 28 años antes, las fuerzas españolas capitulaban en Santiago de Cuba ante los estadounidenses, apoyados por el Ejército Libertador, que mantuvo a raya a los 300 mil peninsulares empantanados en la Isla. El presidente Mc Kinley sabía que España estaba desangrada y en bancarrota frente al Ejército Libertador.

El 10 de diciembre de 1898, 28 años antes se firma del Tratado de París a espaldas del pueblo cubano: “(…) Cuba con un territorio mayor, tiene una población mayor que Puerto Rico. Ésta consiste en blancos, negros, asiáticos y sus mezclas. (…) la inmediata anexión de estos elementos a nuestra propia federación sería una locura y antes de hacerlo debemos limpiar el país aún cuando eso sea por la aplicación de los mismos métodos que fueron aplicados por la Divina Providencia en las ciudades de Sodoma y Gomorra. Debemos destruir todo lo que esté dentro del radio de acción de nuestros cañones. Debemos concentrar el bloqueo de modo que el hambre y su eterna compañera, la peste, minen a la población civil y diezmen al ejército cubano. (…) debemos crear dificultades al gobierno independiente y éstas y la falta de medios para cumplir con nuestras demandas y las obligaciones creadas por nosotros, los gastos de guerra y la organización del nuevo país, tendrán que ser confrontadas por ellos (…). Resumiendo: nuestra política debe ser siempre apoyar al más débil contra el más fuerte hasta que hayamos obtenido el exterminio de ambos a fin de anexarnos la Perla de la Antillas”. Esto fue refrendado el 24 de diciembre por el secretario de la guerra de EE.UU., Mr. N. Breckenridge, en instrucciones sobre la Campaña de las Antillas al teniente general N. A. Miles del ejército de esa nación.

Al referirse a las anexiones de nuevos territorios a Estados Unidos (Puerto Rico, Hawai, Cuba), respecto a esta última expresó:

“…Sus habitantes son por regla general, indolentes y apáticos. En ilustración se hayan colocados desde la más refinada hasta la ignorancia más grosera y abyecta. Su pueblo es indiferente en materia de religión, y por lo tanto, su mayoría es inmoral, como es a la vez de pasiones vivas, muy sensual, y como no posee sino nociones vagas de lo justo y de lo injusto, es propenso a procurarse los goces no por medio del trabajo, sino por medio de la violencia; y como resultado eficiente de esta falta de moralidad, es despreciable de la vida.”

A continuación, le expone los métodos de exterminio a aplicar a la población, reflejados en el referido Tratado… Después de trazar la estrategia para ir ocupando palmo a palmo el territorio cubano a partir de Oriente, y crear conflictos al gobierno independiente que se creara, Breckenridge, le reitera: “…nuestra política se concreta a apoyar siempre al más débil contra el más fuerte, hasta la completa exterminación de ambos, para lograr anexarnos la Perla de las Antillas”.

26 marzo de 1900, 26 años antes, Grover Cleveland, ex presidente de Estados Unidos que gobernó ese país entre 1893 y 1897, en carta que remitió a su Secretario, Richard Olney, el 26 marzo de 1900, expresó: “Me temo que Cuba debiera ser sumergida por algún tiempo antes de que pudiera ser un estado, territorio o colonia de los Estados Unidos del que estuviéramos orgullosos”.

Veinticinco años antes, el 28 de mayo de 1901, el gobernador interventor yanqui de la Isla, Leonardo Wood, le impuso a la Asamblea Constituyente la tristemente célebre Enmienda Platt, que deja claro su título de propiedad sobre la Isla y que poca o ninguna libertad deja a la naciente República. La Enmienda se impone bajo la amenaza de prolongar indefinidamente la ocupación.

El General Leonard Wood, gobernador militar de la Isla durante la ocupación norteamericana (1898-1902): expresó:
“(...) Por supuesto, que a Cuba se le ha dejado poca o ninguna independencia con la Enmienda Platt y lo único indicado ahora es buscar la anexión. Esto, sin embargo, requerirá algún tiempo y durante el período en que Cuba mantenga su propio gobierno, es muy de desear que tenga uno que conduzca a su progreso y a su mejoramiento. No puede hacer ciertos tratados sin nuestro consentimiento, ni pedir prestado más allá de ciertos límites y debe mantener las condiciones sanitarias que se le han preceptuado, por todo lo cual es bien evidente que está en lo absoluto en nuestras manos y creo que no hay un gobierno europeo que la considere por un momento otra cosa sino lo que es, una verdadera dependencia de los Estados Unidos, y como tal es acreedora de nuestra consideración. Con el control que sin duda pronto se convertirá en posesión, en breve prácticamente controlaremos el comercio de azúcar en el mundo. La isla se norteamericanizará gradualmente y, a su debido tiempo, contaremos con una de las más ricas y deseables posesiones que haya en el mundo (...)”.
Veinticuatro años antes, se firma el Tratado Permanente entre Cuba y los Estados Unidos, el cual se suscribió el 22 de mayo de 1902. En el mismo estaban incluidos los siete primeros apéndices de la Enmienda Platt.

El 2 de octubre de 1903, es aprobado por el Presidente de EE.UU. el Tratado de arrendamiento de bases navales o Carboneras (ratificado por el presidente cubano Estrada Palma). Poco después, el 10 de diciembre de 1903, los Estados Unidos toman posesión, en calidad de arrendamiento, de la bahía de Guantánamo y tierras adyacentes para la creación de la Base Naval que aún ocupan ilegalmente, contra la voluntad del pueblo y el Gobierno de Cuba.

El 27 de diciembre de 1903, 23 años antes, se firma el Tratado de Reciprocidad Comercial entre Cuba y Estados Unidos. Roosevelt, en mensaje al Congreso de EE.UU., expresó: “Insisto en aconsejar el planteamiento de la reciprocidad con Cuba, no solo por favorecer eficacísimamente nuestros intereses, dominar el mercado cubano, e imponer nuestra supremacía en todas las tierras y mares tropicales que se hallan al sur de nosotros…” Este Tratado, calificado por Raúl Roa, el Canciller de la dignidad, como “El tratado del esqueleto”, propició la penetración acelerada del capital financiero norteamericano y comprometió y empeñó el futuro desarrollo de la nación cubana.

El 14 noviembre de 1905, 21 años antes, ciudadanos estadounidenses residentes en la Isla de Pinos (hoy Isla de la Juventud), promueven un movimiento y se declaran “separados de Cuba”, y proclaman su “adhesión a la Unión”. Mr Squiers, ministro norteamericano en La Habana, pide a las autoridades cubanas que abandonen la isla y solicita un cañonero a su país. Declara que el Gobierno cubano debía entregar la isla a Estados Unidos.

Veinte años antes, el 13 de septiembre de 1906, a solicitud del presidente Don Tomás Estrada Palma, Estados Unidos ocupa a Cuba por segunda ocasión. La división de los cubanos, el surgimiento y proliferación de múltiples partidos políticos: Nacional, Liberal, Moderado, Conservador; Autonomista, Constitucional, entre otros; unido a las aspiraciones y ambiciones políticas de Tomás Estrada Palma, José Miguel Gómez, Alfredo Zayas y otros, propiciaron pugnas y contradicciones que se manifestaron en forma violenta. Estrada Palma intentó reelegirse como presidente de la República y tras unas fraudulentas elecciones, provocó la cruenta guerrita, en la que se vieron enrolados un grupo de generales veteranos de la Guerra de Independencia contra el colonialismo español en el siglo XIX.

En 1912, catorce años antes, Estados Unidos interviene por tercera ocasión en Cuba, pretextando “proteger los intereses” de esa nación, ante la rebelión encabezada por el Partido Independiente de Color.

En 1917, nueve años antes, Se produce la cuarta intervención estadounidense para imponer la reelección de Mario García Menocal. Para ello, nuevamente pretextaron la protección de la Base Naval de Guantánamo y la salvaguarda de las propiedades norteamericanas en la Isla.

Seis años antes, en 1920, se produce una nueva intervención estadounidense en los asuntos de la Isla, que duró hasta 1922. Envían al general Enoch H. Crowder, que dispuso la celebración de nuevas elecciones en Cuba, basadas en un código electoral confeccionado por él mismo. Estas elecciones se efectuaron en marzo de 1921.

Todo esto ocurría, y aun Fidel no había nacido; por supuesto, tampoco la Revolución que encabezara ni el socialismo que propugnara.

Así que, por favor, ¿cuáles son las verdaderas intenciones?

Vea además:

*Periodista cubano

sábado, 24 de octubre de 2015

El bloqueo estadounidense a Cuba: huella putrefacta de la guerra fría

Por Sergio Rodríguez Gelfenstein 

El 27 de octubre el mundo nuevamente rechazará el bloqueo a Cuba por ilegal e inmoral, y por respeto y admiración a un pueblo que lo ha resistido con coraje y sacrificio durante más de cinco décadas.

2014Desde que se comenzó a aplicar el bloqueo a Cuba, su transitar ha sido contradictorio y obtuso. Estados Unidos ni siquiera, desde el punto de vista del concepto, ha querido aceptar su formulación y ejecución, utilizando para ello el eufemismo de “embargo”, confirmando de esta manera incluso, que terminológicamente, debe recurrir a la falsedad a fin de sostener una política injusta, que además ha fracasado de manera estrepitosa.

El embargo es un término jurídico que dice relación con una acción judicial mediante la cual ciertos bienes quedan afectados hasta extinguir una obligación pecuniaria, a fin de que no puedan ser utilizados por el afectado ni en su propio provecho ni en el de terceros. Resulta evidente que en el caso que nos convoca, no hay obligación de Cuba para con Estados Unidos, toda vez que el origen de esta acción tiene claras motivaciones políticas, cuyos fundamentos se basan en la decisión soberana emprendida por el pueblo cubano de iniciar en 1959, un camino de desarrollo independiente y soberano, liberándose de la tutela que había ejercido por 60 años la potencia imperial. Además, ningún tribunal ha juzgado a Cuba, ni se ha probado delito alguno que pudiera justificar tal medida.

Hablar de bloqueo, establece con precisión el ejercicio emprendido a partir de una actitud imperial, si se considera que éste se define como un acto de guerra, de hostilidad contra un enemigo al que se le pretende doblegar a través de acciones que buscan impedir que obtenga suministros, mantenga sus comunicaciones y evite que pueda desarrollar sus actividades con normalidad. El problema, en este caso, es que Cuba jamás le ha declarado la guerra a Estados Unidos y, éste formalmente tampoco lo ha hecho. Por eso es que se ha visto obligado a eludir el término que conceptualmente define esta criminal política contra Cuba.

54 años después, período en el que 10 presidentes han pasado por la Casa Blanca, el bloqueo contra Cuba ha mostrado su ineficacia para cumplir los objetivos que se había propuesto, como lo ha reconocido el propio inquilino actual de la sede del gobierno estadounidense. El entramado jurídico que sustenta el bloqueo está montado sobre la Ley de Asistencia Exterior de 1961, la de Administración de las Exportaciones de 1979, la Torricelli de 1992 y la Helms-Burton de 1996. Todas fueron aprobadas por el Congreso de Estados Unidos y es esa instancia la que debe revocarlas, sin embargo, como dio a conocer la Directora General de Estados Unidos en el Ministerio cubano de Relaciones Exteriores, Josefina Vidal, “el Presidente tiene posibilidades, yo diría que ilimitadas, para vaciar al bloqueo de su contenido fundamental”.

Durante el último año (para que sirva de referencia), la política emprendida por el gobierno estadounidense significó que la economía y la sociedad cubana fue perjudicada en un monto calculado en 3.850.916.000 dólares, en su mayor parte (70%) por dificultades e impedimentos para realizar exportaciones de bienes y servicios. Las prohibiciones por el cierre del mercado estadunidense aumentaron 196% en este período. Así mismo, las medidas punitivas afectan los inventarios que deben mantenerse inmovilizados en el territorio cubano mientras puedan trasladarse a destinos más lejanos y la reducción de la inversión extranjera por temor a represalias y sanciones a las empresas que comercien con Cuba.

Hoy esta medida es repudiada por todo el mundo. En 1991, por primera vez Cuba presentó un Proyecto de Resolución contra el bloqueo durante el 46to. Período de Sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas, pero tuvo que ser retirado con posterioridad debido a las fuertes presiones ejercidas por Estados Unidos sobre muchos países. A pesar de ello, a partir de 1992 cuando 59 países la apoyaron y solo 3 la rechazaron, durante 23 años seguidos, la aplastante mayoría de naciones (incluyendo todas los de América Latina y el Caribe) que llegaron a 188 el año pasado, rechazaron el intento estadounidense de aislar a la isla antillana. Por el contrario, como expresión de otro gran revés de su política exterior, Estados Unidos se ha quedado solo apoyado por Israel en la votación anual.

En la reciente Asamblea General de este año, Jefes de Estado y gobierno de países de todos los continentes, alzaron una vez más su voz para repudiar tal política. A través de sus máximos representantes, pueblos tan distantes y de gobiernos de diversas ideologías, como los de Ghana, Panamá, Serbia, Benin, Guinea Ecuatorial, Comores, Laos, Vanuatu, Namibia, México y Mozambique por citar algunos, clamaron por el cese del bloqueo a Cuba.

En este marco, pareciera un contrasentido la visita de Penny Pritzker, Secretaria de Comercio del gobierno de Estados Unidos a Cuba. Tal vez podría entenderse este viaje como un intento del presidente Obama de presionar al Congreso para que acelere la derogación de las leyes que mantienen el bloqueo, sin embargo como señala el destacado analista cubano Esteban Morales, la funcionaria estadounidense al comentar algunas medidas tomadas por su gobierno el pasado 18 de septiembre puntualizó que “las últimas regulaciones estaban diseñadas para apoyar al sector privado emergente en Cuba y colocarnos más cerca de alcanzar los históricos objetivos de política del presidente Obama”. El mismo Morales reflexiona al respecto “Su histórico mesianismo y la prepotencia los lleva a pensar que los demás somos tontos. Están tan acostumbrados a manipular a los otros y que les salga bien, que llegan a veces a desplegar una diplomacia tonta. Por eso su mayor reto será continuar negociando con Cuba de manera equilibrada y en igualdad de condiciones. Con respeto de su soberanía e independencia…”

En tal contexto, durante su reciente visita a Estados Unidos para participar en la Asamblea General de la ONU, el presidente de Cuba, Raúl Castro, fue enfático al referirse al tema del bloqueo durante su intervención en la magna cita. Así mismo, en la reunión bilateral que sostuvo con el presidente estadounidense, en un ambiente “respetuoso y constructivo”, según informó el canciller cubano Bruno Rodríguez, el mandatario cubano le reiteró a Obama su opinión respecto de que va a haber relaciones normales entre Cuba y Estados Unidos cuando el bloqueo, que causa daños y privaciones al pueblo cubano y afecta los intereses de los ciudadanos estadounidenses, sea levantado.

De igual manera, el máximo responsable cubano de la política exterior expuso que el ritmo del proceso hacia la normalización de las relaciones entre los gobiernos de Esta¬dos Unidos y Cuba dependerá del levantamiento del bloqueo, que persiste en su totalidad y está en completa aplicación. Por ello, y considerando que el proceso de restablecimiento y normalización de relaciones no ha significado cambios sustanciales respecto del bloqueo, Cuba presentará nuevamente un proyecto de resolución similar al de los 23 años anteriores. Este proyecto será debatido y votado por la Asamblea General el próximo martes 27 de octubre.

Vale decir, que también al interior de Estados Unidos, son cada vez más, los que alzan sus voces para exigir el fin del bloqueo. En una declaración emitida por Engage Cuba, un grupo lobbysta de Estados Unidos que favorece las relaciones bilaterales, al referirse a la visita de las Secretaria Pritzker expuso que la misma es “un avance positivo que fortalecerá el momento sin precedentes en las relaciones Cuba-Estados Unidos” para concluir reafirmando que “A la vez que aplaudimos este viaje, consideramos absurdo que la política de Estados Unidos prohíba a nuestra propia Secretaria de Comercio promover las exportaciones estadounidenses durante su viaje a Cuba. El Congreso debe hacer su trabajo y levantar el embargo para un mejor fortalecimiento de los negocios en ambos países”.

Por su parte, en una carta fechada el pasado 8 de octubre y enviada a los líderes del Congreso de Estados Unidos, nueve gobernadores de ese país han solicitado el levantamiento del bloqueo, por ser un impedimento para la normalización de las relaciones entre ambos países. En la misiva exteriorizaron que “Como gobernadores de los estados de Estados Unidos, escribimos para compartir nuestro apoyo al fin de las sanciones comerciales actuales impuestas contra Cuba. Es hora de que el Congreso tome medidas y retire las restricciones de viaje, financieras y otras que impiden una relación normal y el comercio entre nuestro país y Cuba”.

Así mismo, conocidas encuestadoras de Estados Unidos han mostrado que en los últimos meses ha habido un sustancial crecimiento del rechazo de la población y sectores sociales de ese país al mantenimiento del bloqueo a Cuba. En particular, esa cifra es aplastante entre los ciudadanos estadounidenses de origen cubano. Entre ellas, están la encuestadora Bendixen, Public Policy Polling, Universidad Internacional de la Florida, Hearst Corporation, el Pew Research Center y la empresa Associated Gik quienes confirmaron lo señalado anteriormente.

Ya hace un año, el 12 de octubre de 2014, The New York Times, el medio de comunicación más influyente del país, publicó un editorial en el cual señalaba el beneficio que significaba para los dos pueblos la eliminación del bloqueo y el aumento de los mecanismos de intercambios culturales.

En este contexto, será verdaderamente interesante constatar qué postura asumirá Estados Unidos el próximo 27 de octubre. Un voto en contra, sería reflejo de una actuación contradictoria con el discurso del presidente, y de alguna manera, expresión de la debilidad que se ha hecho manifiesta en sus últimas decisiones de política exterior. Otras opciones, son que se abstenga o se ausente de la sala durante la votación. Más que una decisión referida a un tema internacional, la misma se sustentará en consensos y equilibrios internos que el presidente considerará, sobre todo cuando la campaña para elegir su sucesor o sucesora está lanzada. Queda por ver también que hará Israel en esta situación. Lo único seguro, es que el 27 de octubre el mundo nuevamente rechazará el bloqueo a Cuba por ilegal e inmoral, y por respeto y admiración a un pueblo que lo ha resistido con coraje y sacrificio durante más de cinco décadas.

Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

*Venezolano Licenciado y Magister en Relaciones Internacionales por la Universidad Central de Venezuela. Analista y consultor internacional. Profesor del Instituto de Altos Estudios Diplomáticos "Pedro Gual" del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Bolivariana de Venezuela.

sábado, 23 de agosto de 2014

Cuba y la partición de Palestina (año 1947): Documento de archivo

Publicado en exclusiva por Discrepando.com

El Sr. Ernesto Dihigo (Cuba):

"De modo muy breve deseamos exponer las razones por las cuales la delegación cubana se ve obligada a votar en contra del Plan de la partición de Palestina, recomendado por la Comisión ad hoc.

Hemos seguido con interés los debates; analizados los argumentos de unos y otros, a fin de llegar a la conclusión que nos pareciera más justa.

Cuba ha demostrado su simpatías hacia los hebreos y aprecio por sus cualidades, pues ha admitido en su territorio a miles de ellos, que hoy viven entre nosotros libres y tranquilamente, sin discriminaciones, ni prejuicios, pero no podemos votar aquí conforme a sus deseos, porque consideramos que la partición de Palestina es contraria al derecho y la justicia.

En primer, la base inicial de toda su reclamación es la declaración Balfour, causante de todo el problema que hoy tenemos ante nosotros. Pero la Declaración Balfour, a juicio nuestro, carece por completo de valor jurídico, pues el Gobierno Británico ofreció en ella una cosa de la cual no tenía derecho a disponer, porque no era suya. Mas, aceptando su validez, lo que ahora quiere hacerse va mucho más allá de sus términos, pues la misma prometió a los hebreos un “hogar” nacional en Palestina, dejando a salvo los derechos civiles de la población árabe; pero no un estado libre, cuya creación forzosamente representaría una violación de esos derechos que se trato de salvaguardar.

Es también contraria al derecho la Partición, si nos atenemos al mandato contenido por la Sociedad de Naciones Unidas. Cabría preguntar si la Sociedad de Naciones podría, en justicia, hacer lo que hizo, o sea, ordenar el establecimiento de un hogar nacional judío con las grandes consecuencias demográficas y políticas que ha tenido, en una tierra ajena, sin el consentimiento de sus habitantes. Pero, admitiendo el hecho, la partición que estudiamos va contra los términos de ese mandato, que un articulo ordeno no fueran afectados los derechos y la posición de la población hebrea de Palestina. Y mal puede sostenerse que esos derechos no resultan perjudicados, cuando va a arrebatárseles a los nativos más de la mitad de sus territorios, y varios cientos de miles de árabes quedaran sometidos al gobierno hebreo, y colocados en una situación subordinada, allí, donde antes eran los dueños.

En tercer lugar, el proyecto es también contrario al derecho, porque va contra la libre determinación de los pueblos, que era principio esencial del Parto de la Sociedad de Naciones, pues aquí se está disponiendo de la suerte de una nación, privándola de la mitad de su suelo nacional, el suelo que ha tenido durante muchos siglos, sin que se haya consultado para conocer su opinión. Y si del Pacto de la Sociedad pasamos a la Carta de las Naciones Unidas, encontramos que va a cometerse idéntica violación, porque el principio de la libre determinación de los pueblos se encuentra reconocido en el párrafo 2 del artículo primero, con carácter general, y reiterado en el párrafo 8 del artículo 76 para los pueblos no autónomos, al decir que “el régimen de administración fiduciaria (equivalente al Mandato de la Sociedad) deberá tener en cuenta los deberes libremente expresados de los pueblos interesados” No nos convence el argumento, dicho por algunos de que Palestina es un Estado , y por tanto, no tiene el carácter de sujeto de derecho internacional, pues en todo caso, esos preceptos no hablan de estados, sino de pueblos, y no cabe dudas de que el de Palestina lo es.

Hemos proclamado solemnemente el principio de la libre determinación de los pueblos; pero, con gran, alarma vemos que, cuando ha llegado el momento de aplicarlo, nos olvidamos de él. Tal sistema nos parece funesto. La Delegación de Cuba está firmemente convencida de que la paz verdadera y el mundo de justicia de que tanto hablaron los Grandes Líderes de la Segunda Guerra Mundial no depende de que ciertos principios fundamentales se inscriban en las convenciones y tratados, y allí queden como letra muerta; sino de que, llegado el momento oportuno, se cumplan por todos y para todos; grandes y pequeños; débiles y fuertes.

¿Por qué no se ha procedido de un modo democrático en este caso, consultando la voluntad de todo el Pueblo de Palestina? ¿Es que se ha temido que el resultado de la consulta fuera contrario a lo que de todos modos se quería hacer? Y, si esto es así, ¿Dónde están los principios, y donde está la democracia que continuamente invocamos?

No terminan ahí nuestras dudas legales. En el curso del debate, se han impugnado las facultades de las Asambleas para acordar la Partición. Se ha acordado que, conforme a los artículos 10 y 11 de la Carta, la Asamblea puede hacer recomendaciones sobre todo problema que este dentro de los límites de la misma, que se relacionan con el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales. Sin discutir ahora si el problema de Palestina esta dentro de esos límites, o si constituye una amenaza para la paz internacional, no debemos dejar de advertir que una cosa es hacer recomendaciones, y otra cosa muy distinta es adoptar un plan que afecta la integridad internacional de un pueblo y suposición jurídica; y recomendar la ejecución de un proyecto a una comisión de la propia Asamblea. Tampoco me parece que pueda sostenerse el que ese proyecto sea una mera recomendación, pues toda recomendación lleva implícita la posibilidad de que no sea aceptada, y el plan aprobado tiene, sin duda alguna, carácter coactivo, como lo prueba el hecho de que por una de sus disposiciones, será considerado como una amenaza o violación de la paz y un acto de agresión, conforme al artículo 39 de la Carta, cualquier tentativa de alterar por la fuerza el arreglo contemplado en la Resolución. Se trata, pues, de algo que se impone a la fuerza, no de una mera recomendación. Y como esto, a juicio nuestro, infringe la Carta, no podemos votar a favor del proyecto.

Porque teníamos todas esas dudas legales, votamos en la Comisión a favor de que previamente se consultara con la Corte Internacional de Justicia, para que pudiéramos avanzar sobre terreno firme.

La consulta fue rechazada por mayoría, lo que consideramos un error no justificado por la demora que ello hubiera causado, pues más valía haber esperado unos pocos meses que lanzarnos a una acción que tantas dudas ofrece. Aparte de que la negativa de acudir a la Corte pudiera dar la impresión de que la Asamblea rehúye buscar soluciones conforme al derecho.

Por otro lado, consideramos que el proyecto es, además injusto. “El pueblo árabe ha tenido ininterrumpidamente, durante muchos siglos, el territorio de Palestina, y por los datos oficiales que se nos han presentado, al terminar la Primera Guerra Mundial constituía casi el 90% de la población total del país.

Mas, por medio del Reino Unido, como Potencia Mandataria, en cumplimiento por lo resuelto por la Sociedad de las Naciones, se abrió las puertas de una inmigración extranjera, ofreciéndole un lugar en que pudiera vivir y desenvolver su existencia conforme a sus deseos, de libertad religiosa y sin discriminaciones humillantes, Hemos dicho inmigración extranjera, de modo consciente, pues, con todo respeto hacia la opinión de los hebreos, ellos son, a juicio nuestro extranjeros en la tierra Palestina.

En efecto, durante los debates de la Comisión se produjeron datos para probar que los antepasados de un gran número de los hebreos que han dicho ya que aún quieren ir a Palestina, jamás estuvieron en esa región. Pero, aun el caso de que los remotos antecesores de todos ellos hubieran vivido allí, es indudable que abandonaron dicha tierra hace tanto tiempo, al establecerse en otros países, que sus descendientes han dejado de pertenecer a Palestina, del mismo modo que nosotros, hombres de América nacidos de emigrantes, que vinieron de todos los rincones de la tierra, no debemos considerarnos con derecho a la tierra de nuestros padres en el Viejo Continente.

El intimo y ferviente anhelo de los hebreos de volver a Palestina, tal vez por tradición, tal vez por razones místicas u obsesión religiosa, es algo que puede tener toda nuestra consideración y simpatía sentimental, pero que no constituye en opinión nuestra un título para que se les entregue lo que no les pertenece; y mucho menos, si para ello hay que despojar por la fuerza a otro con mas derecho.

Así mismo consideramos injusto el proyecto, porque es la impresión del criterio de una minoría sobre una mayoría enorme, en contra de un principio cardinal de la democracia. En el caso actual, esa minoría, no queriendo someterse al criterio de los demás pretende poner casa aparte, pero llevándose una porción del territorio del pueblo que lo admitió en su seno.

Hay otro aspecto que quiero mencionar dejando para el futuro los resultados: el Plan de Partición de Palestina implica el establecimiento por esta Asamblea del principio de que toda minoría racial, o de otra índole, puede pedir su separación de la comunidad política de la cual forma parte.

Como ya expresó el jefe de nuestra Delegación de la Comisión, Cuba, no hace muchos años, corrió el peligro de perder una parte de su territorio como consecuencia de una inmigración norteamericana en la Isla de Pinos. Por fortuna nuestra, y para honor del Gobierno de los Estados Unidos de América, aquella tentativa fracasó, porque los dirigentes de este país reconocieron noblemente nuestros derechos. Pero no podemos olvidar lo que ese peligro fue para nosotros, y pensando en lo que hubiéramos sentido los cubanos si se nos hubiera quitado una parte de nuestro suelo, no es fácil imaginar lo que sentirían los árabes de Palestina si aprobara el plan de partición. Y no podemos contribuir con nuestro voto a que se haga con ellos lo que estaba dispuesto a aceptar que se hiciera con nosotros.

Que no se diga que a veces hay que aceptar una solución política aunque sea injusta, pues sobre la injusticia no se podrá nunca asentarse la paz y la cordialidad entre los pueblos.

Respecto de los refugiados, judíos, o no judíos, que hoy se encuentran en campos de concentración -problema por el cual tanto se ha insistido por los partidarios del proyecto-, Cuba expresó que debía resolverse con un criterio de buena voluntad por parte de todas las Naciones Unidas, aceptándolos proporcionalmente, según las condiciones peculiares de cada país; pero entiende que no puede imponerse a Palestina que ella lo resuelva, sobre todo si se tiene en cuenta que es ajena por completo a las causas que han determinado el desplazamiento de todas esas personas .

Por esas razones, tendremos que votar en contra del plan de partición, como ya lo hicimos en la Comisión, y una vez que lleguemos a formar nuestro criterio, nos consideramos en deber de manifestarlo por medio de nuestro voto, manteniéndolo con firmeza, a pesar de las gestiones y presiones que se han hecho en torno nuestro".

28 de noviembre de 1947

Publicado en Discrepando.com

Nota e imagen agregada:

Ernesto Dihigo y López Trigo. Fue miembro de la Academia Cubana de la Lengua, Doctor en Filosofía y Letras y en Derecho Civil en la Universidad de La Habana y Profesor y especialista en estudios jurídicos. Presidió la Comisión Organizadora de la Academia Interamericana de Derecho Comparado e Internacional. Delegado Permanente de Cuba, representó al país en varias sesiones de la Asamblea General de la ONU. Perteneció a la Asociación Cubana de las Naciones Unidas (ACNU). Ya en el período revolucionario, se desempeñó como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de Cuba en los Estados Unidos. (Con datos de Ecured)

Imagen: Ernesto Dihigo Lopez Trigo (de pié) como parte de la delegación cubana en la conferencia de San Francisco, realizada del 25 de abril al 26 de junio de 1945


miércoles, 1 de mayo de 2013

Cuba ha fortalecido su democracia: Canciller Rodríguez Parrilla presenta segundo informe de Cuba a EPU


Cuba ha fortalecido su democracia

DECLARACIÓN DEL MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES DE CUBA, BRUNO RODRÍGUEZ PARRILLA, EN EL SEGUNDO INFORME DE CUBA AL EXAMEN PERIÓDICO UNIVERSAL (EPU), DEL CONSEJO DE DERECHOS HUMANOS DE LA ONU, EL PRIMERO DE MAYO DE 2013.

Señor Presidente:

Cuba se honra en presentar su segundo Informe Nacional al Mecanismo de Examen Periódico Universal (EPU) del Consejo de Derechos Humanos. Lo hace orgullosa de su obra humanista y de su ejecutoria en la garantía del ejercicio de todos los derechos humanos por todos sus ciudadanos.

El bloqueo económico, político y mediático impuesto por los Estados Unidos que Cuba resiste, invicta, desde hace más de cincuenta años, es una violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos que provoca daños, carencias y sufrimientos pero no ha impedido la igualdad de oportunidades, la equidad en la distribución de la riqueza, ni la justicia social.

El persistente empeño norteamericano en imponer un “cambio de régimen” al pueblo cubano es una grave violación a su derecho a la autodeterminación que no ha podido impedir la participación activa, democrática y directa de sus ciudadanos en la edificación del orden constitucional, en las decisiones de gobierno ni en la elección de sus autoridades.

Viene a este Consejo un país sin personas desprotegidas, ni privadas de dignidad, donde no hay niños sin educación de calidad, enfermos sin esmerada atención médica o ancianos sin protección social.

Una nación donde no existen trabajadores, campesinos, intelectuales o estudiantes cuyos derechos no estén protegidos por la ley. Un lugar con seguridad ciudadana, sin crimen organizado, ni drogas. Concurre al Consejo un pueblo unido, con profunda cohesión social. Un Estado sin un solo ejecutado extrajudicialmente, torturado ni desaparecido, sin secuestros ni cárceles secretas.

Este ejercicio coincide con el Día Internacional de los Trabajadores, el cual en Cuba millones de compatriotas y cientos de amigos de todo el mundo, celebran con alegría en plazas y calles. Lo hacen como mujeres y hombres libres, en defensa de los derechos conquistados. No son masas de personas justamente indignadas, trabajadores en paro, estudiantes asediados por costos y deudas, inmigrantes perseguidos por el egoísmo, el racismo y la xenofobia. Llegue nuestra solidaridad a todos los que luchan, en cualquier lugar del planeta, por derechos humanos para todos, por la paz, por el desarrollo, por la sobrevivencia de la especie, amenazada por colosales arsenales bélicos y por el cambio climático.

Señor Presidente:

Este informe es el resultado de un proceso amplio y participativo de consultas que involucró a numerosas instituciones gubernamentales, al Parlamento, a organizaciones de la sociedad civil y a otras instituciones pertinentes.

El seguimiento a las recomendaciones aceptadas en el primer ciclo del EPU fue el objetivo principal de los trabajos del Grupo Nacional que coordinó el proceso y elaboró el informe.

De la primera presentación de Cuba a este mecanismo en el año 2009 a la fecha, se han producido cambios significativos en la economía y la sociedad. Se ha avanzado en el proceso de perfeccionamiento institucional, se continuó profundizando en la participación y el control ciudadano como fundamento de nuestra democracia y se sostuvo el empeño por alcanzar un desarrollo sostenible con justicia social.

Cuba sigue comprometida en su decisión irrevocable de avanzar en su desarrollo socialista, autóctono, original, democrático y libremente participativo.

No venimos a presentar una tarea concluida, ni pretendemos que se considere el socialismo cubano modelo para nadie. Tampoco aceptamos que exista un modelo único o universal de democracia y mucho menos la imposición del sistema político de los países industrializados de occidente, que ha entrado en crisis. Rechazamos asimismo la manipulación política, la hipocresía y el doble rasero, frecuentes en el debate sobre los temas de derechos humanos.

Sr. Presidente,

Uno de los acontecimientos más trascendentes, desde la anterior sesión, fue la adopción por la Asamblea Nacional del Poder Popular de los Lineamientos de la Política Económica y Social, los cuales constituyen un conjunto de decisiones esenciales de actualización del modelo económico y social cubano y un programa de gobierno.

Los Lineamientos fueron adoptados tras un amplísimo debate popular en el que millones de cubanas y cubanos formularon, con absoluta libertad, más de 400 mil enmiendas que modificaron dos tercios del proyecto y votaron sobre cada uno de sus doce capítulos. Fue esta una experiencia peculiar de consulta directa a los ciudadanos para obtener consenso sobre las políticas económicas, monetarias y sociales del gobierno, y las medidas para superar los efectos de la crisis económica global y los problemas de la economía cubana sin recetas neoliberales de austeridad, sin salvar bancos a costa de injustos recortes sociales.

Cuba ha continuado fortaleciendo el carácter democrático de su institucionalidad, con leyes, políticas y programas de naturaleza popular y participativa, conforme a las aspiraciones del pueblo.
Se han adoptado nuevas normas que amplían la base legislativa de los derechos humanos, como las relativas a la seguridad social, la vivienda, el empleo y el trabajo por cuenta exclusivamente personal, la entrega de tierras en usufructo, entre otras. A su vez, se viene avanzando en el perfeccionamiento y actualización del sistema jurídico del país, a través de la aplicación de un grupo de modificaciones que se corresponden con las necesidades de la sociedad cubana y los más elevados estándares internacionales en la materia.

Entre ellas destacan las enmiendas a la Ley de Migración, que han tenido gran impacto y favorecido las relaciones de la Nación cubana con su emigración pese a la constante manipulación política del tema migratorio.

Señor Presidente:

El sistema de protección jurídica de los derechos humanos en Cuba no queda restringido a su formulación constitucional. Está debidamente desarrollado e implementado en otras normas sustantivas y procesales vigentes, acorde con los derechos reconocidos en la Declaración Universal y en los demás instrumentos internacionales de derechos humanos.

Cuba ha obtenido significativos avances en la realización de los derechos económicos, sociales y culturales. La educación alcanza cobertura universal y es gratuita en todos los niveles de enseñanza.
El Estado cubano garantiza, a través de sus diversos programas, que cada niña, niño y adolescente tenga la posibilidad y el derecho de estudiar en el Sistema Nacional de Educación y llegar en su formación, con igualdad de oportunidades, hasta donde sus capacidades y esfuerzos le permitan. El Primer Vicepresidente del Consejo de Estado y de Ministros fue investido como autoridad para la protección y supervisión de los derechos de la niñez.

El derecho a la educación se asegura a todo niño y joven con cualquier discapacidad mental o física a través de la Educación Especial, cuando no es posible la integración plena de la persona con capacidad diferente en las instituciones de enseñanza general. La atención a estos niños y jóvenes se realiza en cada rincón del territorio nacional en diferentes modalidades y en todos los niveles de enseñanza.

El más reciente Informe Mundial de la UNESCO sobre el Seguimiento de la Educación para Todos (2012) posiciona a Cuba en el lugar 16 por su índice de desarrollo educacional. La UNESCO reconoció a Cuba como el país latinoamericano y caribeño que destina la proporción más elevada de su presupuesto nacional a la educación.

Bajo la prédica martiana “ser cultos para ser libres”, Cuba se destaca por su desarrollo cultural, el pleno acceso de la población al arte y la literatura, por la preservación y defensa de nuestra cultura y el enriquecimiento de nuestros valores espirituales.

Cuba es igualmente reconocida por sus destacados resultados y la elevada calidad de su sistema de salud pública, con cobertura universal y asistencia gratuita. Con una tasa de mortalidad infantil de 4.6 por cada mil nacidos vivos, Cuba ha consolidado indicadores que superan a los de muchos países industrializados. Con un médico por cada 137 habitantes, Cuba es, según la Organización Mundial de la Salud, la nación mejor dotada en este sector.

Desde 2009 hasta el 2011, recibieron protección por parte de la seguridad social 19 371 madres de hijos con discapacidad severa, lo que ha permitido que éstas se ocupen personalmente de ellos.
La atención al adulto mayor es una prioridad y para ello se realiza un trabajo multidisciplinario e intersectorial, que garantiza la calidad de vida de este creciente sector poblacional. La esperanza de vida al nacer alcanza los 78 años como promedio. En la próxima década, más del 87% de los cubanos sobrevivirán los 60 años.

Los derechos a la vida, a la libertad y a la seguridad de la persona, se sustentan en el principio de respeto a la dignidad humana, y constituyen pilares en la actuación de las autoridades cubanas y del funcionamiento de toda la sociedad.

Carecen de protección Cinco luchadores antiterroristas cubanos que sufren injusta y prolongada prisión en los Estados Unidos. Fueron juzgados sin las garantías del debido proceso, en un ambiente de venganza y odio, bajo una campaña de prensa calumniosa pagada por la Fiscalía, sometidos a prolongado confinamiento solitario, obstaculizada su defensa legal, sometidos a tratos crueles, inhumanos y degradantes y, varios de ellos privados de las visitas de sus familiares.

Nos preocupa profundamente el limbo jurídico que sustenta la permanente y atroz violación de los derechos humanos que transcurre en la ilegal Base Naval de Guantánamo, territorio cubano que usurpan los Estados Unidos, centro de torturas y muertes en custodia, donde quedan 166 detenidos desde hace diez años, sin garantías, juicio ni defensa, 100 de ellos en huelga de hambre, de los cuales 17, con peligro para sus vidas, reciben alimentación forzada por intubación. Esa cárcel y esa base militar deben ser cerradas y ese territorio debe ser devuelto a Cuba.

Cuba reconoce, respeta y garantiza la libertad religiosa sin discriminación alguna. En el país están presentes alrededor de cuatrocientas religiones e instituciones religiosas.

Las libertades de opinión, de expresión, de información y de prensa son reconocidas a todos los ciudadanos. El elevado nivel educacional y cultural del pueblo, el carácter social y público de los medios de información, la inexistencia de emporios financiero-mediáticos que en otros lugares imponen intereses económicos y políticos, la ausencia de publicidad comercial que es generalmente embrutecedora, y el ejercicio del poder popular facilitan las condiciones materiales para su disfrute.

El derecho a la información libre y veraz debiera ser garantizado por los Estados. Es urgente la democratización de internet, la transferencia de recursos y tecnologías idóneas para la comunicación social. Debe cesar el monopolio tecnológico y de generación de contenidos, el uso político o militar de las redes, la discriminación cultural y lingüística. Es necesario reducir la brecha digital.

El bloqueo impide a Cuba conectarse a los cables submarinos cercanos, encarece los servicios y dificulta el acceso de la población a estos, prohíbe a proveedores internacionales suministrarnos servicios, software o tecnologías. A nuestro país se le niegan diversos servicios de Google, por ejemplo, o el acceso a plataformas tecnológicas internacionales.

Entre 2010 y 2013, Estados Unidos ha destinado también 191.7 millones de dólares para financiar organizaciones y agentes pagados, el uso subversivo de tecnologías de la información y realizar trasmisiones ilegales de radio y televisión que buscan el cambio de régimen en Cuba, a lo que se añaden otros fondos millonarios canalizados por sus servicios especiales y grupos privados. En ese esfuerzo participan algunos de sus aliados.

Señor Presidente:

En Cuba, la igualdad y la no discriminación están plenamente garantizadas. Los avances logrados en materia de género son sobresalientes. El gobierno cubano sigue aplicando múltiples leyes, políticas y programas dirigidos a la afirmación de esos.

La proporción de cubanas en la Asamblea Nacional del Poder Popular, el Parlamento, ascendió al 48.86%. En términos proporcionales, Cuba ocupa el segundo lugar a nivel mundial por la proporción de mujeres parlamentarias. Por primera vez, dos mujeres son Vicepresidentas del Consejo de Estado y estas constituyen, además, el 41.9% de sus miembros. Un tercio de los Ministerios están encabezados por ellas.

Fue erradicado el racismo institucional, se brindaron amplias posibilidades de superación y beneficios reales a los sectores más desfavorecidos y se lucha por asegurar una completa y efectiva igualdad de oportunidades a sectores históricamente desfavorecidos o familias disfuncionales. No han sido aun superados ciertos prejuicios y estereotipos raciales que sobreviven del pasado colonial de la esclavitud y un régimen neocolonial que entronizó el racismo y la segregación racial.

Como complemento al esfuerzo gubernamental y a la completa protección que dan nuestras leyes, se ha decidido encargar a un Vicepresidente del Consejo de Estado del seguimiento y la supervisión de la lucha contra el racismo y la discriminación racial.

Nos sentimos orgullosos de nuestra herencia africana. Compartimos de modo desinteresado la suerte de nuestros hermanos africanos en su batalla contra el colonialismo y el apartheid.

Otro tema en el que se avanza de modo sostenido es la lucha contra la discriminación por motivo de la orientación sexual. El Programa Nacional de Educación Sexual ha incorporado una estrategia educativa permanente por el respeto a la libre orientación sexual e identidad de género, estableciéndose múltiples espacios de intercambio sobre la base de los principios de igualdad y no discriminación.

Con relación al fomento y la garantía de realización de los derechos de las personas discapacitadas, hemos logrado que la mayoría de ellas puedan estudiar e incorporarse al trabajo. Se les brinda apoyo en las más disímiles esferas de la actividad social.

Señor Presidente:

El Sistema Penitenciario Cubano se sustenta en el principio del mejoramiento humano. Cuba cumple los preceptos de las Reglas Mínimas Internacionales para el Tratamiento a los Reclusos y privilegia el enfoque preventivo a través de numerosos programas sociales, entre ellos los dirigidos a convertir las prisiones en centros de educación.

Todos los reclusos tienen garantizada su atención médica y estomatológica gratuitas y en condiciones de igualdad al resto de la población cubana. Reciben salario igual por el trabajo que realicen.

En Cuba, 27 095 internos, aproximadamente la mitad del total, se encuentran incorporados al estudio en los diferentes niveles de enseñanza, incluido el universitario, en cada establecimiento penitenciario del país. Muchos de ellos se capacitan además en algún oficio. Este sistema educativo ha ayudado a los internos en su reincorporación a la sociedad, incluido el trabajo.

Señor Presidente:

Nuestro pueblo, pese a carencias y dificultades, ha compartido y comparte desinteresadamente lo que tiene con otras naciones, contribuyendo solidariamente a la realización de los derechos humanos de otros pueblos del mundo.

La “Operación Milagro”, desde el 2004, ha devuelto la visión a decenas de miles de ciudadanos y realizado cirugías oftalmológicas gratuitas a 2,4 millones de personas de 34 países de América Latina, el Caribe y África.

Desde el 2005, el Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias (“Henry Reeve”) ha brindado asistencia médica a más de 3 millones de damnificados.

Se mantiene la cooperación en Haití, hermana nación del Caribe que necesita recursos para la reconstrucción y el desarrollo. Han trabajado allí más de 12 mil colaboradores cubanos.

A partir del 2004, se ha ampliado la cooperación en los procesos de alfabetización y post alfabetización mediante los programas cubanos “Yo, sí puedo” (Premio UNESCO/Rey Sejong), “Ya puedo leer y escribir” y “Yo, sí puedo seguir”. Hasta noviembre de 2012, se habían graduado del programa “Yo, sí puedo” 6,9 millones de personas y 976 mil del “Yo, sí puedo seguir”.

Señor Presidente:

Cuba mantiene un alto nivel de cooperación e interacción con los procedimientos y mecanismos de la maquinaria de Naciones Unidas en materia de derechos humanos que tienen aplicación universal, sobre bases no discriminatorias.

Siempre hemos demostrado una inequívoca voluntad de diálogo en todos los temas y con todos los Estados, sobre la base del respeto recíproco, la igualdad soberana, y el reconocimiento al derecho de libre determinación.

Cuba ha consolidado un diálogo positivo con los órganos creados en virtud de tratados internacionales en materia de derechos humanos.

Desde el 2009, se elaboraron cinco Informes Nacionales, tres de ellos ya han sido presentados ante los correspondientes Comités. Actualmente se encuentran en fase de revisión, para su envío, el Informe Inicial de Cuba en virtud del Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño Relativo a la Venta de Niños, la Prostitución Infantil y la Utilización de Niños en la Pornografía, y el Informe Inicial en virtud de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

Cuba es Estado Parte en 42 tratados internacionales de derechos humanos y cumple con sus disposiciones. Otros instrumentos de derechos humanos, incluidos ambos Pactos, continúan bajo consideración por las autoridades correspondientes.

El país sostiene vínculos de cooperación con diversas organizaciones humanitarias y de derechos humanos de todo el mundo, tanto en su propio territorio, como en el desarrollo de misiones de colaboración internacional.

Señor Presidente:

Estamos abiertos al diálogo constructivo, respetuoso y apegado a la verdad.

Brindaremos las informaciones y aclaraciones necesarias.

Muchas gracias.

Recomendamos, además:

Masivo reconocimiento a Cuba por garantizar los derechos humanos

Ginebra, 1 may (PL) La gran mayoría de los oradores durante el Examen Periódico Universal (EPU) de Cuba reconoció hoy la garantía y protección de los derechos humanos en ese país, a pesar de los daños ocasionados por el bloqueo estadounidense.

martes, 30 de abril de 2013

Expectativa en Ginebra por presentación de Cuba al Examen Periódico Universal


Imagen del EPU este 30 de abril de 2013. Foto: Cubadebate.
Imagen del EPU este 30 de abril de 2013. Foto: Cubadebate.

Más de 100 países han pedido la palabra para intervenir este miércoles en el plenario del Palacio de las Naciones de Ginebra, durante el segundo informe de Cuba al Examen Periódico Universal (EPU), del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

La alta cifra de oradores prueba la expectativa que tiene la presentación de la Isla ante este organismo, según pudo conocer Cubadebate.

La Cancillería cubana informó que para este ejercicio se encuentra en Ginebra una delegación presidida por Bruno Rodríguez Parrilla, Ministro de Relaciones Exteriores, acompañado por representantes de la Fiscalía General de la República, el Tribunal Supremo Popular, además de los Ministerios de Justicia, Trabajo y Seguridad Social, Cultura, entre otras instituciones cubanas.

“Esta presentación constituirá una nueva oportunidad para mostrar a la comunidad internacional las innegables realizaciones en el pleno disfrute de los derechos humanos, no sólo de todos los cubanos, sino también de millones de personas en numerosos países beneficiarios de la cooperación internacional desarrollada por Cuba en esferas vitales como la salud y la educación”, dice el despacho oficial.

Cuba, que se presentó al EPU en el 2009, llega a este nuevo examen luego de varios meses de intensa preparación y tras haber desarrollado un amplio proceso de consultas que involucró a instituciones estatales, del gobierno, el Parlamento y la sociedad civil, añade la nota de la Cancillería.

De acuerdo con el MINREX, la Isla se presenta ante este procedimiento del Consejo de Derechos Humanos “con un sólido historial en la promoción y protección de todos los derechos humanos de su pueblo y de otras naciones del mundo, con la convicción de que el diálogo genuino y respetuoso, con apego a los principios de objetividad, imparcialidad y no selectividad, es el sustento imprescindible de la cooperación internacional en materia de derechos humanos”.

Qué ocurrirá hoy

El Canciller presentará el informe de Cuba a partir de las 2:30 pm en Ginebra -7:30 am en Cuba-, y luego los demás integrantes de la delegación intervendrán sobre las garantías de los derechos humanos en la Isla.

Tras las palabras iniciales del Ministro -de aproximadamente unos 20 minutos-, se abrirá una ronda de preguntas. Cada país hará sus recomendaciones o sugerencias –tienen para eso 51 segundos. Algunos miembros de la delegación podrán responder o interactuar con esas preguntas y recomendaciones.

Cubadebate informará a través de sus espacios en las redes sociales y por la web los detalles de lo que acontezca en la Sala XX del Palacio de las Naciones, donde sesiona el Consejo de los Derechos Humanos y de la Alianza de las Civilizaciones, de la ONU. Este recinto es también conocido como la “Capilla Sixtina del Siglo XXI”,  por su hermosa cúpula, reconstruida por el artista español Miquel Barceló.

http://www.cubadebate.cu/noticias/2013/04/30/expectativa-en-ginebra-por-presentacion-de-cuba-al-examen-periodico-universal/

jueves, 25 de abril de 2013

Presentado en La Habana el Informe de Cuba a Examen periódico universal (EPU) del Consejo de Derechos Humanos

Vea video en Youtube




La Habana. — La Cancillería de Cuba realizó ayer en esta capital la presentación oficial del Informe de la isla al examen periódico universal (EPU) del Consejo de Derechos Humanos, previsto el próximo 1 de mayo en Ginebra, Suiza.

El documento se centra en las recomendaciones aceptadas por el país caribeño en febrero de 2009, cuando se presentó al primer ciclo del EPU, adelantaron fuentes del Ministerio de Relaciones Exteriores, ente que coordinó la elaboración del texto.

La situación de los derechos humanos en Cuba, su marco jurídico, los programas que garantizan su disfrute y las proyecciones forman parte de informe de cara a un ejercicio al que deben someterse los 193 países miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

En el documento -publicado por la ONU hace varios días- el Gobierno de la isla aclara que su ámbito de aplicación no incluye el territorio ocupado ilegalmente por la base naval de Estados Unidos en Guantánamo, donde funciona un centro de detenciones rechazado a nivel mundial por su vinculación con torturas.

Además, denuncia que el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Washington durante más de medio siglo viola los derechos humanos del pueblo cubano.

El texto recoge los logros de la nación caribeña en educación, salud, cultura, deporte, alimentación, protección de los niños, adultos mayores y discapacitados, la libertad religiosa, el tratamiento a reclusos, igualdad de géneros y empoderamiento de la mujer, así como el cumplimiento de los objetivos del milenio.

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¿De qué se trata el Examen Periódico Universal?

Tomado de la página digital de la Revista Bohemia

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viernes, 12 de abril de 2013

Foro en línea sobre Derechos Humanos en Cuba


De: Asociación Cubana de Naciones Unidas (ACNU)

Estimados Asociados y amigos:

Entre las principales actividades del mes de abril está la celebración del Primer  Foro Online Sobre Derechos Humanos en Cuba que organiza nuestra Asociación, con motivo de presentar nuestro país, en el mes de mayo, el II Examen Periódico Universal ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

El Foro estará abierto desde el 23 de abril y usted puede presentar sus preguntas y comentarios en el  siguiente  sitio de debate http://foros.acnu.org.cu
 
El día 26 de abril, entre las 10:00 a.m.-12:00 p.m., representantes de nuestras organizaciones atenderán e interactuarán directamente con usted en la Web.
En caso de no contar con acceso a Internet, usted podrá enviar sus preguntas y contribuciones  a nuestro correo electrónico acnu@acnu.org.cu o hacerlo telefónicamente a los números de nuestra asociación:

831 0217 hasta el 19, 832 4723 y 838 1580

Agradecidos de antemano por su importante contribución.

Asociación Cubana de Naciones Unidas (ACNU)

Datos sobre la ACNU