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martes, 22 de diciembre de 2015

Silvio, sus amoríos y los que lo amamos...

Qué mejor introducción que la de esta voz joven, para replicar la maravilla de la presentación del disco Amoríos, de Silvio...


Silvio

Estuve viéndole. Quiero decir, en un video u otro, detrás de la guitarra, envejeciendo, con la voz nítida, y no pude menos que dejarme llevar. Llega un momento en que sobra la imagen. Y él lo sabe. Por eso se permite hacer videos en los que no aparece él, siquiera, o en los que, apenas, la imagen despliega ciertos enfoques y tonalidades que hacen que, indefectiblemente, acabes por no ver. Por escucharle. Es lo que quiere. Que le escuchen todos. Tiene para decir. Y eso lo sabe, también.
Y sus canciones se renuevan. El tiempo pasa y no pasa por ellas, ni siquiera la historia, la metáfora. Porque él lo dice, entonces yo también he perdido un unicornio; he doblado la esquina de una calle cualquiera detrás de una mujer que, a estas al­tu­ras, lleva un sombrero calado hasta los ojos. O no lo lleva. Una mujer testigo. Un enano fácil metido en mis sueños. Una Cuba que va.
Y este hombre estable ha venido a endilgarnos, nuevamente, sus amoríos (así ha titulado su más reciente entrega discográfica, una compilación de temas, ya himnos, compuestos casi todos entre 1960 y 1970). Ha venido, en medio del caos global, como a recordarnos que en todo esto es el amor quien salva; el amor a todo; limpio, sin amarres. Y yo le escucho como aquel que aprehende un manifiesto necesario, útil, un discurso oportuno; y yo le escucho, diciéndome quién fuera, por lo menos, su trovador.

Amoríos de Silvio, el concierto



Silvio Rodríguez presenta su disco "Amoríos" en el Museo Nacional de Bellas Artes. Foto: Ivan Soca.
Silvio Rodríguez presenta su disco “Amoríos” en el Museo Nacional de Bellas Artes. Foto: Ivan Soca.

Era marzo de 2013 y, como muchas otras veces, Silvio Rodríguez entró en su estudio con una guitarra y algunas canciones bajo el brazo. Lo distinto esta vez era que había echado mano de canciones escritas entre 1967 y 1980 que no había incluido en ningún disco –ni siquiera en sus Descartes– y no circulaban más que en copias de copias de originales de allegados o acaso propios, grabadas en algún concierto o presentación más o menos formal; canciones que no cantaba hacía muchos años. Con sus músicos, los “amoranautas” originales (Jorge Aragón, Jorge Reyes, Oliver Valdés y Emilio Vega) hizo entonces lo que sería una primera versión del trabajo presentado esta noche, al cabo de dos años puliendo.

Amoríos se escuchó en la salita del Museo Nacional de Bellas Artes por primera vez completo, luego de haber sonado por partes en no pocos escenarios durante los últimos meses. Fue ese el lugar escogido, ya que allí se podría “reproducir la música de la manera más natural posible, un poco como nosotros la escuchamos donde ensayamos… Para que pudieran escuchar lo que nosotros oíamos sin pasar por la electrónica”, explicó Silvio antes de anunciar que dedica el disco “al pueblo de Cuba, que es capaz de amar y desamar igualito que todos los que estamos aquí sentados”.

Unidos en la coincidencia de ser eso, “canciones sobre amar y desamar”, los diez temas evocan antiguas musas eternizadas como en Se cuenta de ti, pasiones como la que habla en Exposición de mujer con sombrero; bríos de amante que filosofa el amor, metalenguaje sentimental.

Está Qué distracción, “viejísima, casi de las primeras y, de las mías, la preferida de Julio Cortázar y de Félix Grande, dos buenos amigos que están por ahí. Se las dediqué póstumamente”, cuenta el trovador. Alguna “ingenua”, como presentara una vez En cuál de esos planetas, la imagen de toda la pregunta que cabe en un hilillo de luz. Alguna otra “ajena”: “Esta canción, Querer tener riendas, no es mía: la regalé cuando la hice. A Sara González”.

Entre los presentes, Leo Brouwer, que conoce a Silvio “desde que era un adolescente” aseguró que “este disco es una culminación. Es el Silvio de siempre pero aun más fresco –si es posible– y a la vez hay cosas que ya bordean la canción de concierto. Es decir, música inteligente y bella al mismo tiempo. Además de una voz seráfica, purísima; y el repertorio, que tiene cosas tremendas… Qué distracción me sacó de mis casillas, me sacó lágrimas”.

“El montaje es absolutamente exquisito y la variedad dentro de lo que es Silvio Rodríguez es la misma de siempre, de tanta riqueza poética y musical. Es algo extraordinario en la historia de la canción, no solo cubana: la canción dentro de la cultura popular. No lo digo por gusto”, añadió.

Guille Vilar, hablando más emocionado que crítico musical, dijo que “el concierto estuvo repleto de personas que seguimos a Silvio desde su comienzo. Y vemos que sigue siendo el mismo. Nos ha llevado a canciones inéditas de aquella etapa, pero con un sonido muy contemporáneo junto a estos músicos estelares. Para resumirlo en una palabra: ha sido un concierto exquisito, con el que reafirma que sigue marcando la pauta en la canción cubana”.

Yusa, instrumentalista y cantante de otra generación y quien acompañara al trovador en una de sus presentaciones de Buenos Aires, celebró “lo contemporáneo del sonido. Me encanta la puesta en escena sonora, todo tan acústico, tan limpio. Además, siempre es un aprendizaje, yo soy una eterna discípula de su legado”.

Más fotos de Iván Soca en Cubadebate
 
Y no se pierdan, en el Zurrón del aprendiz, este post

Silvio Rodríguez y un amor más en todo el mundo

http://zurrondelaprendiz.com/noticias/silvio-rodriguez-y-un-amor-mas-en-todo-el-mundo

domingo, 10 de noviembre de 2013

Silvio Rodríguez: La única forma de convivir es que nos respetemos

Por Julio César Guanche*/Cartas Desde Cuba.-
Entrevista con Silvio Rodríguez
Silvio Rodríguez, el músico cubano que compuso la banda sonora de una época en América latina, tiene un lugar propio entre los grandes hitos de la cultura contemporánea. En el ambiente político cubano de los 60, siendo él un joven aprendiz de trovador, tenía fama de crítico. Hoy es un hombre maduro que no gusta ya de ofrecer grandes titulares a la prensa. En el lapso de estas décadas, ha compartido la canción de la trova con un género más polémico: la intervención política. Rodríguez hace tiempo sabe qué lugar ocupa y dónde quiere estar. Llega tranquilo a los escenarios, esparce un mazo de canciones insólitas, escucha a las personas pedirle temas que él ya no recuerda y se despide como si los aplausos le produjeran agobio. Quizás sea porque Silvio Rodríguez es un hombre tímido, que alguna vez pensó que podía vivir a solas con su guitarra. Sin embargo, a estas alturas no parece tener predilección por la vida bucólica, profiere todavía algún exabrupto y  no sabemos si se animará a contar aún sus historias no autorizadas. Por lo pronto, aquí asegura que le interesa sobre todo la posibilidad de ser sincero a la hora de hablar sobre política en Cuba.
Después del cierre del programa televisivo Mientras tanto, en el momento en que se forjaba cierto “mito negativo” sobre usted, Alfredo Guevara le llamó al ICAIC. A partir de allí surgiría la experiencia del Grupo de Experimentación Sonora. Imagino que el proyecto exigía coincidencias en valores, pero no unanimidad de criterios políticos para formar parte de esa experiencia. Si es así, ese suceso muestra una búsqueda política de importancia: le decía a los censores que se podía y se debía convivir entre diferencias. El resultado de aquel proyecto ha devenido fundamental para la cultura cubana contemporánea. ¿Cuánto ha cambiado la Cuba de entonces y la de ahora? Pensando en hoy, ¿cuáles cree que son las mejores maneras en que podemos convivir?

Antes de que Alfredo me llamara al ICAIC, debo decir que  Haydée nos abrió las puertas de Casa de las Américas. Por entonces yo estaba tomando conciencia de cómo era “la calle”, ya que desde los 17 hasta los 20 me los pasé en unidades militares. Mis criterios políticos eran revolucionarios, radicales, guevaristas, tercermundistas. Pero la realidad de la vida civil me puso los pies en la tierra con cierta brusquedad, aunque también con su fascinación. Un día eras un recluta del SMO* y al día siguiente estabas cantando ante las cámaras. Unos meses después te podían botar por decir algo que, aunque a ti te pareciera correcto, a otro se le antojaba indebido. Alrededor constantemente había congresos y eventos de cultura, salones de mayo, lo último del cine europeo, premios literarios al que venían grandes escritores. Simultáneamente se lanzaba una “Ofensiva revolucionaria”… El Grupo de Experimentación Sonora fue hijo de aquellos tiempos que a veces titulamos “la barbarie”. En realidad eran contradictorios, porque convivían una enorme compulsión social y expresiones exquisitas. Fue la época del florecimiento del cine cubano, del cartel, nació el Caimán Barbudo, Lezama escribió Paradiso… Creo que tanto entonces como ahora, la única forma de convivir es que nos respetemos. El respeto es un principio que, por supuesto, no todo el mundo entiende igual: generalmente los más fuertes tratan de imponer su punto de vista, más cuando existen intereses (ver el mundo). Yo siempre he esperado que avancemos hacia el entendimiento afuera y adentro, en todos los rincones de la vida.

Desconozco si a usted le gusta mirar deportes en la televisión cubana, aunque sé que ha dicho que fue un pésimo pelotero. Ahora, déjeme usar este tema solo como metáfora. Yasiel Puig, Yoennis Céspedes, Alexei Ramírez, Kendry Morales, como ahora seguramente lo será José Dariel Abreu, son grandes figuras de las grandes ligas de béisbol de los EE.UU. ¿Le gustaría verlos jugar sentado en la sala de su casa? Más, ¿le gustaría verlos jugar con el uniforme de Cuba en el próximo clásico mundial de béisbol? Pero le decía que era una metáfora, porque el tema es más amplio: ¿qué cree que sería más útil hacer en el futuro con ese tipo de distinciones, como los “de adentro y de afuera”, “glorias deportivas y desertores”, “revolucionarios y traidores”?

No soy muy “deportista”, lamentablemente, pero tengo amigos que sí lo son y los he escuchado. Más que estar de acuerdo, creo que era inevitable que Cuba se flexibilizara en este sentido. No sé si las medidas recientes, que ya suponen un avance, traigan otras en el futuro. Debo decir que espero que la apertura sea realmente eso y no una asimilación, o algo todavía más triste, como la compra de nuestro espíritu nacional. Estoy de acuerdo en que nuestros deportistas jueguen en todas partes y en que ganen lo que merecen ganar, pero que también se fortalezca nuestra bandera en el deporte.

Hoy existen en Cuba diversas discusiones, y experimentaciones en curso, en el campo económico que buscan combinar, no sin problemas, la propiedad estatal, la propiedad cooperativa y la propiedad privada. Le sugiero pensar en este problema, pero sobre el campo político. Recuerdo una frase suya: “Y, ¿quién coño le habrá dicho a ese que la Revolución es propiedad privada de nadie?”. Entonces, ¿cuál es para usted el tipo de “propiedad” más conveniente para participar de lo político?

Eso lo dije en una circunstancia especial, ante una injusticia. Me acababan de botar del país. Y lo dije porque la Revolución que yo abracé era inclusiva y llamaba al honor. Para mí estaba claro que sentir que mi país me pertenecía no era para agraviarlo sino para tratar de honrarlo. ¿Qué era dignificar entonces y qué lo es ahora? Básicamente lo mismo: ser sincero. Es decir, poderlo ser, no solo desde una posición de autoridad. Para participar de lo político probablemente no haya condición mejor que tener confianza para ser sincero, poder serlo cabalmente, aunque te equivoques.

Usted ha pasado mucho trabajo para terminar determinadas canciones, como “Rabo de nube”. La creación artística es siempre un acto complejo, como lo es la creación política. Se ha anunciado que Cuba tendrá, en un lapso no lejano, una nueva Constitución, o al menos una Constitución reformada, en lo que debería ser un ejemplo de acto complejo de creación política. Seguramente, componer “Rabo de nube”, como la canción extraordinaria que es, es más fácil que hacer una Constitución para un país. Ahora bien, ¿tiene alguna sugerencia para componer del mejor modo posible esta última?

Estuve años con la idea de esa canción porque no lograba concretarla, hasta que apareció una tarde, en México DF, quizá cuando menos la esperaba. Pero la política no depende de seres tan veleidosos como las musas, sino de factores que se entrelazan y presionan por aquí y por allá. Por supuesto que también hay trazados y perspectivas, principios e ideologías. Yo no soy un político y seguramente hago lecturas equivocadas de esos signos que nos muestran fragmentariamente lo que sucede. Seguirle la pista a lo cierto, a lo determinante, a veces puede ser confuso. Yo creo que, incluso los políticos, vivimos en cierta medida esperando. Ellos menos, por supuesto. Pero refiriéndonos a nuestra realidad específica, según yo la percibo, aún estamos en una fase muy cambiante o experimental, para redactar una nueva Constitución. Pertenezco a esa clase de cubanos que piensan que Martí es infinito. Así que creo que cuando haya una próxima Constitución, esta deberá seguir profundizando en las visiones de nuestro Apóstol.

Usted es una persona intranquila. Es también un gestor cultural. Ojalá es una de sus grandes ocupaciones. ¿Tiene en mente otros proyectos sociales en los que quisiera involucrarse en estos días en Cuba? ¿Aún quiere terminar sus días en San Antonio de los Baños?

No me creo tan intranquilo, pero sí he vivido ya unos cuantos años y eso, cuanto menos, acumula. Por ejemplo, mi obsesión por construir estudios se debió a que perdí canciones porque en aquellos tiempos no era fácil grabar. Hoy en día hasta con el teléfono se graba… Aún así veo que hay talentos atrapados por las leyes del comercio; la ignorancia acusa a la cultura de no vender. A mí me interesa lo valioso, no el reporte de ventas. Comprendo que hay que hacer sostenible toda la sociedad. Pero estoy a favor de lo que está sustentado por lo mejor del acervo cultural. Para que lo valioso sea sostenible hay que prestarle atención y promoverlo.

Uno de mis proyectos preferidos comenzó hace algo más tres años: conciertos en los barrios más afectados, sobre todo de la ciudad de La Habana. Hacemos dos presentaciones todos los meses, excepto en julio y en agosto, por el calor. Hace poco hicimos el concierto número 45. Le hemos puesto “La gira interminable”, porque queremos continuar. A Antonio Guerrero le encanta esto, e hizo unos pasteles de fotos que tomé a la gente en sus barrios. No son actos políticos, llevamos todo tipo de música y solo nos orienta nuestro sentido común (y cuando descubrimos algún barrio con más necesidades). Los trabajadores de Ojalá lo hacemos todo, con apoyo logístico de la empresa de giras de Cultura, y ya se nos han sumado artistas de muy variadas disciplinas.

No sé si quiera terminar mis días en San Antonio, pero desde hace años un grupo de amigos, todos de allí, estamos empeñados en hacer una Fundación para la conservación del Río Ariguanabo (que está destruido) y de sus bosques; también para influir culturalmente en el pueblo. Hemos pasado por todos los procesos; hemos elevado todas las cartas; nos han recibido todos los funcionarios y todos, muy sonrientes, nos han dicho que todo está “perfecto”. Lamentablemente es una “perfección” virtual, porque no se ha aprobado la Fundación. Incluso doné a este proyecto el premio ALBA cultural que me otorgaron en 2010. Pero todo ha sido inútil. Nadie parece tener lo que hay que tener para decirnos: “ya es legal la Fundación”.

¿Sigue haciendo, una vez al año, algo que no se puede hacer?
 
A veces ardo, pero siempre recuerdo al sabio que decía: “Ojo con los espejos, que la muerte presume”.

*Julio César Guanche, abogado, escritor, ensayista, investigador, profesor y editor cubano. Es profesor adjunto de la Universidad de La Habana. Desde 1998 hasta junio de 2001 laboró como director de la revista Alma Mater, órgano de la Federación Estudiantil Universitaria de Cuba. Entre julio de 2001 y enero de 2006, trabajó en el Instituto Cubano del Libro, donde dirigió, entre otras, la editorial Ciencias Sociales.

Fuente: Martianos

domingo, 4 de diciembre de 2011

El necio, la Colmenita y Tony Guerrero

Nuestra Colmenita celebró el 2 de diciembre el aniversario 55 del desembarco de los expedicionarios del yate Granma y día de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). Allí, en un acto en el que interpretaron a personajes de historietas mambisas, voces de varias generaciones se unieron para cantar “El Necio”, la canción de Silvio Rodríguez.

Esta vez, y en ese acto, los niños de la Colmenita presentaron una grabación de la voz de Antonio Guerrero, uno de los Cinco Héroes, interpretando fragmentos de dicha canción, a la que sumaron sus voces los niños de la Colmenita.

Para todos ha resultado emocionante escuchar por vez primera y justo en momento tan simbólico, la voz de Tony, y una vez más comprobamos cuan ligados estamos a las canciones de Silvio y cuánto le debemos como acicate y ejemplo!
Compartimos con ustedes el audio con la voz de Tony y el video donde La Colmenita incorpora su voz al coro:

Descargue el audio con la voz de Tony (MP3, 3.9 Mb)
Video en


Con informaciones de Cubadebate

Imagen agregada RCBáez

sábado, 19 de noviembre de 2011

Tony Guerrero: Luz para andar y vencer


Queridos amigos:

 Por estos días se ha realizado el VII Coloquio de Holguín, donde se reúnen amigos de todo el mundo, aportando sus experiencias y nuevas ideas a la larga y difícil batalla por nuestra libertad. He podido conversar con mi madre y mi hermana, como siempre presentes en cada foro de nuestra causa al que pueden asistir, y ellas me cuentan que todo el evento ha tenido un gran éxito, no sólo por la creciente presencia de amigos de todo el mundo, sino además por las nuevas iniciativas y la indestructible unidad demostrada de todos los asistentes que representa las decenas de comités de solidaridad en todo el planeta. Esta inmensa solidaridad estamos seguros nos llevará de regreso a casa.

 Ya está listo el retrato de Omara Portuondo que, como les comentaba, está basado en una foto tomada por Silvio en uno de los conciertos en los barrios habaneros.

 La siguiente obra de este proyecto será un montaje de dos fotos. En una hay un grupo de personas, de una localidad del Cerro, en una azotea con una bandera cubana. Esa quedará de fondo. La otra imagen son dos intérpretes. Una toca el violín y canta, la otra está tocando la flauta. Tuve que recurrir a Silvio para saber quiénes eran estas jóvenes. Y resulto que quien está cantando es la ganadora del concurso de musicalización organizado por su estudio Ojalá, evento que rindió un homenaje sin precedentes a Rubén Martínez Villena y su obra poética. Esta joven, talento de la música cubana, es Tanmy López.

 En medio de mis averiguaciones, nuestra hermana Rosa Báez, me envió la entrevista que le hicieran a Tanmy tras haber ganado este concurso con su disco "La luz es música", título que, explica ella, surgió de una conversación que sostuvo con Silvio.

 Y leyendo esta entrevista recordé un poema inédito que me envió, hace buen tiempo, un compañero de estudio.

 El poema viene titulado "APRENDI Y DECIDI", pero yo opté por encabezarlo de otra manera:


 DE NADA SIRVE SER LUZ SI NO VAS A ILUMINAR EL CAMINO DE LOS OTROS

Y, así después de esperar tanto,
un día como cualquier otro
DECIDÍ TRIUNFAR.

 Decidí no esperar a las oportunidades
SINO BUSCARLAS.
 Decidí ver cada problema
COMO LA OPORTUNIDAD DE BUSCAR UNA SOLUCIÓN.
 Decidí ver cada desierto
COMO LA OPORTUNIDAD DE ENCONTRAR UN OASIS.
 Decidí ver cada día
COMO UNA NUEVA OPORTUNIDAD DE SER FELIZ.

Aquel día descubrí
que mi único rival
no eran más que mis propias debilidades
Y QUE VENCERLAS ERA LA UNICA Y MEJOR FORMA DE SUPERARME.

Aquel día deje de temer a perder
Y EMPECÉ A TEMER A NO GANAR.
Descubrí que yo no era el mejor
y que quizás nunca lo fui.
Me dejo de importar quién ganara o perdiera.
Ahora sólo me importa simplemente
SABERME MEJOR QUE AYER.

Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima
SINO JAMÁS DEJAR DE SUBIR.
 Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener
ES LLAMARLE A ALGUIEN AMIGO.

Descubrí que el amor
es más que un simple estado de enamoramiento.
EL AMOR ES UNA FILOSOFÍA DE LA VIDA.

Aquel día deje de ser
un reflejo de mis escasos triunfos pasados
Y EMPECÉ A SENTIR MI PROPIA LUZ TENUE DEL PRESENTE.
 Aprendí que de nada sirve ser luz
SI NO VAS A ILUMINAR EL CAMINO DE LOS OTROS.

Aquel día decidí cambiar tantas cosas...
 Aquel día aprendí
QUE LOS SUEÑOS SON SÓLO PARA HACERSE REALIDAD.

Desde aquel día
ya no duermo para descansar
AHORA SIMPLEMENTE DUERMO PARA SOÑAR.

Ayer Silvio iluminaba Buenos Aires con la luz de su música. 

 Pero, además, cuando llame a mi madre y estaban nuestros familiares en un reunión con cederistas holguineros, allí también se escuchaban sus canciones y se propagaba su luz.

 Espero que nuestra querida amiga argentina Adriana haya podido disfrutar en vivo de nuestro trovador amigo, al que tanto admira.

Cinco abrazos.
¡Venceremos!

Tony Guerrero Rodríguez
19 de noviembre de 2011
FCI Florence