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sábado, 11 de enero de 2014

"Ante nuevos retos obtendremos nuevas victorias": Discurso de Miguel Díaz-Canel


Discurso pronunciado por Miguel Díaz-Canel Bermúdez, miembro del Buró Político y primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en el acto por el aniversario 55 de la entrada de Fidel a La Habana. Ciudad Libertad, 10 de enero de 2014, "Año 56 de la Revolución".
 Compañero José Ramón Machado Ventura, Segundo Secretario del Comité Central del Partido y vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros;
 Habaneras y habaneros;
 Dirigentes del Partido, el Gobierno, la UJC y las organizaciones de masas que nos acompañan; Combatientes del Ejército Rebelde, de la lucha clandestina, de las FAR y el MININT;
 Cubanas y cubanos:

 El acontecimiento más trascendental para nuestro pueblo en estos últimos cincuenta y cinco años es el triunfo revolucionario del primero de enero de 1959, y en cada nueva celebración se vive un desborde de júbilo y homenaje al hecho en sí y de agradecimiento entrañable a la generación que concibió, realizó y protagonizó la epopeya.

 Con la entrada entusiasta de pioneros y jóvenes destacados, junto a históricos caravanistas, que reeditaron el recorrido de la Caravana de la Libertad desde Santiago de Cuba a La Habana, imagino cuántos recuerdos pasan por las mentes de muchos de los presentes y percibo el honor que siente la juventud cubana al revivir aquella historia.

 Corrían los primeros días de enero de 1959 cuando los cubanos vivieron las emotivas horas que siguieron al anuncio del derrocamiento de la sangrienta dictadura. Las calles habaneras se engalanaban con la bandera nacional. Durante el trayecto, el pueblo delirante de entusiasmo aclamaba a aquellos valientes hombres de verde olivo, barbas y melenas. El recuerdo imborrable de esas jornadas quedó expresado por el Indio Naborí en antológico poema al decir: "Jóvenes barbudos, rebeldes diamantes, / con trajes de olivo vienen de las lomas, / y por su dulzura, los héroes triunfantes/ parecen armadas y bravas palomas".

 En este propio lugar, la antigua fortaleza de Columbia, hoy Ciudad Escolar Libertad, cuartel convertido en bella escuela, que ha graduado ya desde 1960 más de 184 713 estudiantes de diferentes niveles de enseñanza, el 8 de enero de 1959, en medio de una enorme multitud, en tarde histórica en la que la libertad se convirtió en un hecho y para simbolizarlo una paloma blanca se posó en el hombro de quien dirigió la lucha, y en memorable discurso, del que se recuerda, siempre, su repetida pregunta: "¿Voy bien, Camilo?", el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz expresó su profética frase y cito: "Creo que es este un momento decisivo de nuestra historia: la tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa. Y sin embargo, queda mucho por hacer todavía. No nos engañamos creyendo que en lo adelante todo será fácil; quizás en lo adelante todo será más difícil".

 Así ha sido, siempre enfrentando, superando y venciendo adversidades, limitaciones, planes de desestabilización, conspiraciones para atentar contra Fidel y otros dirigentes, injusto bloqueo y calumnioso cerco mediático que no han cesado en 55 años. Nuestro pueblo ha pagado un alto precio en vidas y en privaciones a causa de la implacable agresividad imperial. Pero no pudieron dividirnos ni derrotarnos. Ni fueron capaces, a pesar del enorme poder de los medios a su servicio, de silenciar el ejemplo de Cuba.

 ¿Qué crímenes cometimos para merecer ese continuo hostigamiento? Liquidar el analfabetismo, convertir los cuarteles en escuelas e implantar la enseñanza gratuita a todos los niveles; atender al campesinado: el sector de la población históricamente más olvidado; ofrecer acceso universal, sin costo alguno, a los servicios médicos y elevar los indicadores de salud y la esperanza de vida a niveles de los países desarrollados; poner al alcance de todos la cultura, la ciencia y el deporte; recuperar el patrimonio de la nación que estaba en manos de las corporaciones extranjeras; repartir la tierra; trabajar por la igualdad, por la genuina democracia, por sacar a la nación del cenagal en que la habían hundido el capitalismo y la dependencia.

 Hace 55 años dejamos de ser una oscura colonia de los Estados Unidos. Los cubanos rescatamos nuestra dignidad plena en enero de 1959. El nombre de Cuba, relacionado hasta entonces con una imagen degradada y caricaturesca, se instaló de un modo nuevo en el mapa del mundo. Se convirtió en un símbolo de heroísmo, de independencia, de decoro y de humanismo.

 El triunfo de la Revolución que arribó a la capital aquel 8 de enero con la Caravana de la Libertad, es el acontecimiento que ha signado nuestras vidas. Llegó ya a los cincuenta y cinco años con una obra madura, consolidada y que se renueva, con la peculiaridad de ser la única de las revoluciones que cumple esa edad con su dirección histórica viva y al frente, razón más que suficiente para convocarnos al más sentido y alegre de los homenajes, conscientes de que hay sobrados motivos para sentirnos legítimamente orgullosos y rememorar estos hechos.

 La significación histórica de la Revolución Cubana fue ampliamente argumentada por el General de Ejército Raúl Castro Ruz en el discurso pronunciado el pasado primero de enero en Santiago de Cuba. Compartimos esas reflexiones que destacan la obra y afirman que en los momentos más difíciles el pueblo cubano no se rindió, confió en la dirección revolucionaria, dio muestras excepcionales de firmeza y legó lecciones cotidianas de heroísmo y espíritu de sacrificio. Esta capacidad de resistencia alcanzaría más tarde una relevancia particular cuando en nuestra América empezó a conformarse un bloque progresista que pudo contar con las contribuciones solidarias de la Revolución Cubana.

 Se asumió el ejercicio de la solidaridad como uno de los valores básicos más entrañables que nos guían. El gran Nelson Mandela, a quien rendimos homenaje póstumo hace pocos días, reconoció, con emotivas palabras, el desprendimiento de los cubanos que viajaron a África y su papel en la independencia de Angola y Namibia y en el fin del apartheid. Si después de Girón, como señaló Fidel, los pueblos de América fueron más libres, puede decirse que los pueblos de África fueron también más libres después de Cuito Cuanavale.

 Precisamente por toda la obra de la Revolución, que trasciende las fronteras de Cuba, el imperialismo no ceja en sus propósitos de destruirla. En Santiago, el pasado primero de enero, el General de Ejército Raúl Castro Ruz, en histórico y memorable discurso alertaba, refiriéndose a la permanente campaña de subversión político-ideológica: "En nuestro caso, como sucede en varias regiones del mundo, se perciben intentos de introducir sutilmente plataformas de pensamiento neoliberal y de restauración del capitalismo neocolonial, enfiladas contra las esencias mismas de la Revolución Socialista... ".

 Sus palabras son una convocatoria a la reflexión y a la acción. Como apuntó nuestro Presidente, la Revolución dispone de fuerzas para salir victoriosos en la batalla. Para lograrlo debemos dar cumplimiento a los objetivos aprobados en la Primera Conferencia Nacional del Partido con la misma pasión y sistematicidad con que se han seguido los Lineamientos de la política económica y social refrendados por el Sexto Congreso.

 En tal sentido, desde el Partido, en cada lugar en que actuamos, debemos cultivar la interrelación incesante y despojada de formalismos con las masas; desterrar el inmovilismo, los dogmas y consignas vacías; conjugar la sensibilidad política con la intransigencia ante las violaciones y la defensa de la institucionalidad, en un ambiente de orden, disciplina y exigencia.

 Nuestros intelectuales, que en abril celebrarán el Congreso de la UNEAC, tienen en las palabras de Raúl un acicate adicional para actualizar y defender la política cultural de la Revolución, consolidar la pertinencia de las instituciones del sector, contribuir con una mirada crítica y revolucionaria al análisis colectivo para trazar un programa de ideas y de conceptos que se contrapongan al bombardeo nocivo de concepciones nihilistas, supuestamente desideologizadas, con las que pretenden desarmar a nuestra sociedad. La cultura es y ha de seguir siendo la espada y el escudo de la nación ante el imperio.

 Igualmente las universidades y los centros de investigaciones sociales, son productores de ideas y cultura, escenario por excelencia para discutir y reflexionar sobre los grandes problemas de la sociedad. Deben conceptualizar los procesos que vive la nación, en particular trabajar en la fundamentación teórica de nuestro modelo socioeconómico. 
Tienen un papel insustituible en la difusión de las ideas marxistas, leninistas y martianas, que no en balde son motivo de crítica y tergiversación permanentes por parte de los alabarderos de las peores causas. Debemos estimular el debate ideológico y la polémica, la capacidad de análisis crítico, comprometido y revolucionario, el conocimiento y respeto de la historia, que es la base de la cultura política del ciudadano.

 En su estrategia subversiva contra Cuba, el imperialismo tiene entre sus objetivos priorizados a los jóvenes, en particular a los estudiantes. Apuesta a la falta de experiencia de vida y a la rebeldía innata de la juventud. Sueña con introducir una cuña entre las distintas generaciones que llevamos adelante la Revolución. Lo sabemos, y no estamos cruzados de brazos: la dirección del Partido le presta a este tema estratégico una atención especial. Ello reclama igualmente una labor intencionada de la Unión de Jóvenes Comunistas y las organizaciones estudiantiles. Aprovecho para recordar que recientemente se efectuaron los Congresos de la FEU y la Asociación Hermanos Saíz, cuyos provechosos acuerdos son objeto de un seguimiento sistemático.

 Por otra parte, estamos obligados a perfeccionar los canales de comunicación en nuestra sociedad. Los Organismos de la Administración Central del Estado y los Consejos de Administración tienen una cuota de responsabilidad en la existencia de dudas, incomprensiones o falta de información sobre las políticas aprobadas, las normas jurídicas que se establecen o las decisiones que puntualmente se toman. Otra parte le corresponde a los medios de comunicación masiva, a los que les falta mucho todavía para ser una plataforma de debate de los problemas cotidianos del país. No podemos olvidar que la no atención a las quejas y preocupaciones de la población, así como la existencia de vacíos informativos, autocensura y secretismo inútil, son terreno fértil para los que pretenden destruirnos.

 En resumen, el mejor antídoto contra los intentos de subversión del enemigo es hacer las cosas bien en cada lugar. Es a eso, en esencia, a lo que nos llamó el General de Ejército el 7 de julio pasado, cuando nos convocó a dar una batalla frontal contra la corrupción, el delito, las ilegalidades y las indisciplinas sociales. Y es que los asuntos abordados en ambas intervenciones de nuestro Primer Secretario están íntimamente vinculados.

 La acción coherente y certera, hasta sus últimas consecuencias, tiene que encabezarla el Partido, cohesionando a la sociedad en su conjunto. Que a nadie quepa dudas: no vamos a cejar en ese empeño.

 Compañeras y compañeros:

 Celebramos este acto en la imponente Habana, capital orgullosa de todos los cubanos, donde nació José Martí.

 Esa es la ciudad que recibió hoy a la Caravana de la Libertad, y que dentro de unas semanas será sede de la Segunda Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.

 La Cuba revolucionaria, que fue expulsada de la OEA bajo las presiones de los Estados Unidos, ocupa hoy la Presidencia protémpore de una organización que hubiera sido impensable hace 55 años: la CELAC. En el presente colaboramos en la construcción de una nueva unidad latinoamericana y caribeña, concebida dentro de la más amplia diversidad, e inspirada sin duda en los sueños de Bolívar y Martí, de Fidel y Chávez.

 Este es el país, al que llegarán los representantes de los otros 32 estados de Nuestra América.

 Sin triunfalismos, pero con un análisis justo y objetivo, es innegable lo logrado en 55 años como nación soberana: un país verdaderamente independiente, con un pueblo libre, instruido, consciente, solidario y valiente.

 Se cumplieron las promesas del Moncada, prevalece la verdad sobre el engaño, aprendimos a leer para entonces creer y hacer. Son realidades y derechos conquistados: educación, salud, cultura, deportes, seguridad social, inclusión, igualdad, participación, poder popular, democracia, unidad, justicia e internacionalismo. Es la obra de un pueblo heroico que ha enfrentado los mayores peligros y soportado dolorosos sacrificios sin perder la alegría, la confianza, la fe y la esperanza.

 Tenemos desaciertos e insatisfacciones. Somos los primeros en reconocerlo. Hay una economía bloqueada que debemos enmendar y potenciar, pero que —y decirlo, es hacer justicia— ha sostenido lo social. Actualizaremos nuestro modelo, lo conceptualizaremos, enfrentaremos la subversión, seguiremos creciendo desde nuestra historia y cultura y perfeccionaremos nuestro socialismo, que será más próspero y sostenible.

 Tenemos un sano orgullo por lo logrado, y rendimos un permanente homenaje a los que abrieron el camino cuando parecía imposible: a Fidel y Raúl, Camilo, Che y Almeida, a los comandantes de la Revolución y del Ejército Rebelde, a los combatientes del llano y la Sierra, a Frank, Vilma, Celia, Haydée, Melba y a las Marianas. Ellas y ellos arriesgaron muchas veces y ofrendaron sus vidas, en permanente ejemplo para las generaciones que llegamos después.

 Justo es reconocer también a los heroicos combatientes internacionalistas; a nuestros Cinco Héroes, a los que nacidos después de la Revolución han asumido dignamente desafíos y sacrificios, en tiempos de bonanza y en medio del periodo especial; y a los más jóvenes, esos que también han comprendido que la Patria es ara y no pedestal.

 Este momento es decisivo para nuestra historia, para los cubanos dignos que acompañamos a la generación histórica en la realización de nuevos sueños y mayores aspiraciones. ¡Nosotros continuaremos adelante, conscientes de la fuerza que emana de la unidad y la fe en la justeza revolucionaria!

 Ante nuevos retos obtendremos nuevas victorias.

Patria o Muerte, ¡Venceremos!

FOTO Ismael Francisco/Cubadebate

jueves, 9 de enero de 2014

Hace 55 años: La entrada de Fidel en La Habana

Por Juan Marrero, para Cubaperiodistas.cu
 

Las puertas de las bodegas, restaurantes, cafés, tiendas,  bancos, instituciones económicas, ministerios y otras muchas dependencias amanecieron cerradas en La Habana el jueves 8 de enero de 1959. La venta de bebidas alcohólicas quedó prohibida. Las principales calles se engalanaron  colocando banderas cubanas y del 26 de Julio en dependencias estatales, en comercios y viviendas. Así se dispuso para que todo el pueblo pudiese dar una calurosa y hermosa bienvenida a Fidel Castro y los barbudos de la Sierra Maestra.       

Siete días tardó Fidel Castro, luego del Primero de Enero, en llegar a La Habana. Salió de Santiago de Cuba el 2 y entró en la capital del país el 8. Encima de tanques y otros equipos blindados del Ejército de Batista, acompañado por mil combatientes rebeldes, incluidos los integrantes de la Columna Uno José Martí de la Sierra Maestra y también por alrededor de unos dos mil soldados del ejército vencido, Fidel encabezó la Marcha de la Libertad, la Caravana de la Victoria o la Caravana de la Libertad como la llamaron indistintamente en aquellos días los periódicos. En definitiva, Caravana de la Libertad es el nombre que ha quedado registrado para identificar ese acontecimiento.

En esos días, en cada ciudad y en cada pueblo por donde avanzaba la caravana, multitudes gigantescas dieron su saludo a Fidel, que calificó aquello de “un baño de multitudes, un baño de pueblo”. Todo el pueblo quería ver a Fidel y a los combatientes que habían dado la libertad a Cuba. Lo recibían enarbolando banderas cubanas y del 26 de Julio, lanzando flores sobre los tanques, jeeps y camiones, y gritando sin cesar ¡Fidel! ¡Fidel! ¡Fidel! En cada lugar la caravana hacía un alto y Fidel aprovechaba la oportunidad para decir al pueblo que únicamente habíamos conquistado el derecho a comenzar y les hablaba del futuro y de los sueños de la Revolución para mejorar la vida del pueblo y llevarle bienestar y felicidad en una nueva Cuba. 

Recuerdo que el capitán Jorge Enrique Mendoza contaba que cuando llegó a El Cotorro, Fidel se reunió con los que trabajaron en la Radio Rebelde, entre ellos el propio Mendoza, Orestes Valera y Ricardo Martínez, y les encomendó una misión que para ellos resultó sorprendente pues no tenía que ver con la función que habían tenido en la Sierra Maestra. 

Dirigirse al campamento militar de Columbia, donde se efectuaría la concentración popular del pueblo habanero, y cuidar que a los micrófonos no se acercase nadie que el Movimiento 26 de Julio había decidido que fueran los oradores. Había noticias de que  viejas figuras de la politiquería criolla estaban planeando hablar en ese acto.  Y, efectivamente, ese día llegaron al campamento de Columbia el ex presidente Carlos Prío Socarrás y Tony Varona, ambos del Partido Auténtico, a quienes por supuesto se les permitió asistir a la concentración y ocupar un lugar en la presidencia, pero no estar entre los oradores. Ya el politiquero Tony Varona había enseñado de lo que era capaz cuando, en pose de libertador, intentó asumir la guarnición militar de Camagüey, lo que se lo impidieron las fuerzas del 26 de Julio.
 
Sobre su entrada en La Habana, el periódico El Crisol escribió: “Todos los sonidos de la ciudad se unieron al vocerío de las muchedumbres: las sirenas de los barcos, las campanas de las iglesias, las bocinas de los autos, los silbatos de las fábricas. Se escucharon las salvas de 21 cañonazos disparados por dos fragatas de la Marina de Guerra…La garganta del pueblo enroquecía en un grito: ¡Viva Fidel! ¡Viva Cuba Libre! ¡Viva la Revolución!” 

Antes de enfilar rumbo a Columbia, la caravana se detuvo primero en el edificio de la Marina de Guerra y, luego de saludar a su oficialidad, se dirigió hacia el muelle cercano y subió nuevamente al histórico yate Granma, 767 días después de su desembarco en Las Coloradas. 

“Me siento orgulloso de poder estar con ustedes en estos momentos y junto a los marinos –les dijo Fidel--, pues con el desembarco del Granma comenzó, para suerte de Cuba, la insurrección que acaba de obtener la victoria y abrir el camino a la Revolución…” 

En Palacio, a donde llegó a las 3 y 50 de la tarde, saludó al presidente provisional Manuel Urrutia. Cuando iba a salir, una gigantesca multitud en la Avenida de las Misiones hacía casi infranqueable el retorno de Fidel a los vehículos de la caravana que esperaban para la continuación de la marcha. Alguien comentó a Fidel que iban a necesitar miles de soldados rebeldes armados para abrir el paso. Y Fidel dijo: No hace falta ningún soldado ni ninguna arma, yo pediré al pueblo que abra una larga fila y voy a atravesar solo por esa senda…Y así ocurrió. Quien esto les cuenta vio en una transmisión de la televisión a esa multitud abrir paso para que Fidel pasase y pudiese llegar hasta el jeep que lo aguardaba en la avenida… Esa imagen jamás se me ha borrado de la mente.  

La caravana continuó su recorrido triunfal por el Malecón habanero, la calle 23 y la Avenida de Columbia (hoy calle 31) con rumbo al campamento militar. Las crónicas de los periódicos señalan que también debió hacer numerosas paradas, pues la multitud se le encimaba para saludarlo y rendirle sincero homenaje.

COLUMBIA ES DEL PUEBLO

Cumpliendo una orden de Fidel, el comandante Camilo Cienfuegos entró en el campamento militar de Columbia apenas llegó a La Habana. Fue el primer jefe del Ejército Rebelde que lo hizo. Y ocupó ese bastión militar sin disparar un tiro. Un periodista del periódico La Tarde, que tuvo corta vida, contó que Camilo dio un paseo por los jardines de la residencia que fuera de Batista y se dirigió a una jaula donde había varios pájaros, abrió de par en par sus puertas, y dijo: “Desde este momento hasta los pájaros tienen libertad en Cuba”.

El 8 de enero Camilo fue al Cotorro a recibir a Fidel, y se incorporó a la caravana de la libertad. A partir de ahí todo el tiempo permaneció junto al líder de la Revolución. Testimonio de ello son las históricas fotos y películas de aquel día. Y la más significativa: a su lado en la tribuna de Columbia, mientras Fidel hablaba al pueblo, y tres palomas blancas, una de ellas sobre el hombro de Fidel, y dos en el pasamano de la glorieta. ¿Quién no recuerda aquel momento en que Fidel se inclina hacia Camilo, y le susurra: “Voy bien, Camilo”?

De todos los preparativos para la concentración en ese campamento militar se encargó Camilo. Dispuso que el pueblo entrase por la posta 3, situada frente al obelisco en memoria de Carlos J. Finlay, y que lo hicieran ordenadamente, de cinco en cinco. Que no entrase al polígono ningún vehículo, a excepción de los de los medios de comunicación. Que se colocase una mesa frente a la tribuna para que la prensa pudiese reportar el acontecimiento. Y en esta mesa también tomó asiento un equipo de taquígrafos que había estado al servicio del Estado Mayor del Ejército de Batista, encabezado por el primer teniente Rafael Usatorres. Que al fondo de  la tribuna presidencial se colocasen las banderas de las 21 repúblicas americanas y la del 26 de Julio.

Fidel llegó a Columbia pasadas las 8 de la noche. Casi tres cuartos de hora le llevó trasladarse hasta la tribuna, pues el pueblo se le encimaba, lo abrazaba y lo vitoreaba y no lo dejaba avanzar. Al llegar a la tribuna, saludó al presidente Urrutia y a los miembros de su gabinete, así como al cuerpo diplomático. 

El acto se inició con las notas del Himno Nacional cantado por la multitud. Antes de que Fidel hablase, hubo dos oradores: Juan Nuiry, recientemente fallecido, y Luis Orlando Rodríguez. Ambos estuvieron en la Sierra Maestra.

Juan Nuiry, destacado dirigente de la FEU, comenzó diciendo: “Cuba es territorio libre, por la voluntad de sus hombres, de sus mujeres, de los niños, que prefirieron vivir de pie y morir por la libertad”. Recordó la figura de José Antonio Echeverría y las luchas de los estudiantes de la Universidad de La Habana para combatir la dictadura de Batista, y al final de su breve discurso hizo referencia a una respuesta que dio en cierta ocasión a un periodista que le preguntó ¿con quién piensan ustedes ganarle la guerra a Batista?, y le dije: con la vergüenza de los cubanos, y vamos a ganar la paz con esa misma vergüenza. 

El comandante Luis Orlando Rodríguez, uno de los fundadores de la Radio Rebelde, con un largo historial revolucionario de luchas contra Machado y Batista, quien había dirigido el periódico La Calle, clausurado por Batista tras los sucesos del Moncada, también escaló la tribuna, y ante el micrófono dijo:

“Abogaremos por la creación de tribunales que juzguen y condenen a todos los que asesinaron y a todos los que malversaron el Tesoro Nacional…” Llamó a todo el que haya luchado contra la tiranía a trabajar ahora por la paz y por el porvenir de la patria. Y, finalmente, dijo que tenía fe “en el insigne líder, doctor Fidel Castro, que será el hombre con capacidad y prestigio para encauzar los destinos de la patria”.

El último orador fue Fidel Castro. Y, en la parte inicial de su discurso, dijo algo en que la historia de los últimos 55 años le ha dado toda la razón.  “…este es un momento decisivo de nuestra historia. La tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa. Sin embargo, queda mucho por hacer todavía. No nos engañemos creyendo que en lo adelante todo será fácil, quizás en lo adelante todo será más difícil. Decir la verdad es el primer deber de todo revolucionario, engañar al pueblo despertándole engañosas ilusiones, siempre traería las peores consecuencias y estimo que hay que alertarlo contra el exceso de optimismo”.

A la medianoche, concluido el acto, Fidel rehusó quedarse a dormir en Columbia. Se fue para la Habana Vieja, y en un viejo hotel de la calle Monserrate, donde acudía en sus días de estudiantes, pernoctó. Al menos, así lo publicó la prensa de la época.

Tomado de RLP

lunes, 24 de junio de 2013

Caravana en Madrid en apoyo a cubanos presos en EE.UU.

Escrito por  Daynet

 

Una caravana de automóviles reclamó hoy en la capital española la excarcelación de cuatro de cinco luchadores cubanos contra el terrorismo que desde hace casi 15 años cumplen desmesuradas condenas en Estados Unidos.

 Organizada por el Comité de Madrid por la Libertad de los Cinco, la caravana, integrada por una treintena de vehículos, recorrió el trayecto de unos 20 kilómetros que separa al céntrico Parque del Retiro con el ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid.

 A su llegada a ese municipio de la periferia metropolitana, los asistentes a la marcha celebraron un acto para pedir a Washington que ponga en libertad a esos hombres, quienes se dedicaban a monitorear las acciones contra Cuba de grupos terroristas radicados en Miami.

 Nuestra fortaleza principal es que sabemos que ellos son inocentes, subrayó Araceli Escudero, miembro del citado comité, quien actualizó a los presentes sobre el prolongado confinamiento de Fernando González, Ramón Labañino, Gerardo Hernández y Antonio Guerrero.

 Escudero también se refirió al caso de René González, el quinto de esos luchadores que, tras cumplir su condena en 2011 e iniciar un proceso de tres años de libertad supervisada, llegó a la isla el pasado 22 de abril con un permiso para asistir a las honras en memoria de su padre, fallecido unos días antes.

 Con posterioridad, una jueza del distrito sur de la Florida accedió a modificarle ese nuevo castigo y permitió que González se quedara junto a su familia en la nación antillana, a cambio de renunciar a su condición de ciudadano estadounidense.

 Sin embargo, recordó Escudero, René afirmó que no se sentirá libre mientras el resto de sus compañeros permanezcan entre rejas de manera injusta.

 El terrorismo contra Cuba comenzó desde el mismo triunfo de la Revolución, el 1 de enero de 1959, enfatizó por su parte Alfredo Catalá, representante en España del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos.

 Tanto Catalá como la ministra consejera de la embajada de La Habana en Madrid, Susana Sardiña, agradecieron al movimiento español de solidaridad con la isla todas las acciones que realizan para hacer visible esta causa, silenciada por la prensa norteamericana.

 La libertad de prensa es una quimera en Estados Unidos, basta con ver la actuación de los grandes medios ante los hechos que no son del agrado del poder, denunció la diplomática en alusión al amañado y parcializado juicio que en 2001 condenó a sus compatriotas.

 El pueblo estadounidense no se ha enterado de cómo su gobierno, en clara violación de sus propias leyes, pagó cientos de miles de dólares a determinados periodistas para crear un ambiente negativo en contra de los Cinco, dijo Sardiña, al mencionar una de las tantas irregularidades del sumario.

 Para nosotros este caso es un juicio político contra la Revolución cubana y por eso no cejaremos hasta alcanzar la liberación de estos hombres, declaró a Prensa Latina Antonio Valencia, del Comité de Madrid por la Liberación de los antiterroristas.

 La jornada de apoyo a los Cinco luchadores se cerró con la actuación de los cantautores cubanos Orlis Pineda e Ismael de la Torre y los españoles Germán Coppini y José María Alfaya.

 Fuente CubaSí

Foto de archivo de otra actividad por Los Cinco en Madrid, en 2011

sábado, 23 de julio de 2011

Caravana de Pastores por la Paz arriba a Cuba para llevar 100 toneladas de ayuda


Video en http://youtu.be/PwbF04T6SUs




<< Las toneladas de ayuda humanitaria para el pueblo cubano fueron transportadas en autobuses escolares y otros vehículos.
(Foto: cubasolidaridad.org)

La vigésimo segunda Caravana de Pastores por la Paz arribó este viernes a Cuba para llevar 100 toneladas de ayuda humanitaria recopiladas en 130 ciudades norteamericanas, con el objetivo de romper el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra la isla caribeña durante medio siglo.

El cargamento de la caravana procedente de México e integrada por activistas de Canadá y Estados Unidos contiene medicamentos, computadoras, material escolar, paneles solares portátiles y 14 vehículos.

Los caravanistas transportaron toneladas de ayuda para el pueblo cubano en autobuses escolares y otros vehículos.

La coordinadora interina de la organización, Helen Bernstein, denunció que las autoridades estadounidenses decomisaron siete computadoras.

Bernstein recordó que un hecho similar también fue cometido por las autoridades estadounidenses cuando la caravana que cruzó a México en 2010.

"El amor es nuestra licencia", expresaron los integrantes de la Caravana de Pastores por la Paz a su llegada a la isla.

El centenar de integrantes de la caravana estará en la isla caribeña hasta el próximo 30 de julio. Durante esos días compartirán con estudiantes, artistas, científicos y campesinos cubanos. Asimismo, participarán en el egreso de 20 jóvenes norteamericanos de la Escuela Latinoamericana de Medicina.

La Caravana de Pastores por la Paz fue iniciativa del reverendo Lucius Walker Jr, quien falleció en septiembre del año pasado.

Walker Jr creó esta acción solidaria con el objetivo de romper el bloqueo económico de EE.UU. contra Cuba, que ha provocado a la mayor de las Antillas pérdidas materiales valoradas en 751 mil 363 millones de dólares, según cifras oficiales.


teleSUR-PL-giron.co.cu/kg-PR


http://www.telesurtv.net/secciones/noticias/95553-NN/caravana-de-pastores-por-la-paz-arriba-a-cuba-para-llevar-100-toneladas-de-ayuda/

viernes, 22 de julio de 2011

Arriba a Cuba Caravana de Pastores por la Paz


Integrantes de la 22 Caravana de la Amistad Estados Unidos-Cuba (Pastores por la Paz), son recibidos a su llegada al aeropuerto internacional "José Martí", de La Habana. Foto: AIN/Omara García Mederos

La vigésimo segunda Caravana de Pastores por la Paz llegó este viernes a Cuba luego de recorrer cerca de 130 ciudades y acopiar más de 100 toneladas de ayuda humanitaria para la Mayor de las Antillas.

Con consignas de Viva Cuba, Libertad para Los Cinco y Abajo el Bloqueo, 107 caravanistas arribaron al Aeropuerto Internacional José Martí y fueron recibidos por Kenia Serrano, presidenta del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), el reverendo Raúl Suárez, director del Centro Memorial Martin Luther King Jr., y representantes de diversas organizaciones políticas y de masas.

Leira Sánchez, jefa de Relaciones Internacionales de la Unión de Jóvenes Comunistas, dijo a los caravanistas que el pueblo y las nuevas generaciones de cubanos les agradece su esfuerzo de no dejar morir las ideas del reverendo Lucius Walker y el hecho de que este convoy solidario esté dedicado a los jóvenes.

Igualmente elogió la decisión de los amigos visitantes de continuar con el empeño de romper el bloqueo que desde hace más de 50 años EE. UU. impone a la Isla, tarea a la que Lucius, fundador de la iniciativa, fallecido en septiembre de 2010, se dedicó con convicción.

En conferencia de prensa, Tom Smith, presidente de la Fundación Interreligiosa para la Organización Comunitaria (IFCO por sus siglas en inglés), expresó su complacencia por estar nuevamente en Cuba, en un viaje del cual no tenían ninguna duda que se realizaría con éxito.
“Hemos venido porque Lucius está aquí” y la buena noticia para todos es que nunca estaremos sin él, significó Smith.

Ellen Bernstein, codirectora interina de Pastores por la Paz, comentó que muchos de los amigos que hoy están en la Isla han viajado durante un mes por muchas ciudades para dar a conocer con verdadera pasión la realidad de Cuba.

Manifestó que a pesar de que les fueron confiscadas siete computadoras en la aduana estadounidense y enfrentaron otras adversidades, contaron con el respaldo de cientos de amigos de la Mayor de las Antillas.

Bill Sales, caravanista que viaja con su esposa, agradeció al Comandante en Jefe Fidel Castro por darle la oportunidad a su hija de estudiar la carrera de Medicina en Cuba, y expresó que ambos están felices de poder asistir mañana a su graduación.

Daniel Valdés, joven de 12 años, declaró sentirse contento por ser parte de este viaje solidario, del cual fue parte por primera vez cuando tenía seis meses de edad.

La agenda de los visitantes en Cuba, la cual culmina el próximo 30 de julio, incluye intercambios con estudiantes, artistas, científicos y campesinos, y la participación en la ceremonia de titulación de 20 jóvenes norteamericanos que estudiaron en la Escuela Latinoamericana de Medicina.

Integrantes de la 22 Caravana de la Amistad Estados Unidos-Cuba (Pastores por la Paz), son recibidos a su llegada al aeropuerto internacional "José Martí", de La Habana. Foto: AIN/Omara García Mederos
Integrantes de la 22 Caravana de la Amistad Estados Unidos-Cuba (Pastores por la Paz), son recibidos a su llegada al aeropuerto internacional "José Martí", de La Habana. Foto: AIN/Omara García Mederos

Integrantes de la 22 Caravana de la Amistad Estados Unidos-Cuba (Pastores por la Paz), son recibidos a su llegada al aeropuerto internacional "José Martí", de La Habana. Foto: AIN/Omara García Mederos
(Con información de la AIN)

sábado, 9 de julio de 2011

La caravana en contra de las restricciones de viaje a Cuba paseó su protesta

Por Andrés Gómez



Miami, 9 de julio de 2009

Más de 120 carros conformaron la Caravana en apoyo del derecho de los cubanos que viven en Estados Unidos de viajar a Cuba sin ningún tipo de restricciones tal y como existe desde el 2009 cuando el presidente Obama abolió las inmorales restricciones de viaje a Cuba impuestas en el 2004 por el presidente Bush y que intenta reimponer la extrema derecha cubano americana nuevamente.

La Caravana fue convocada por la Asociación de Mujeres Cristianas en Defensa de la Familia y apoyada por las demás organizaciones de la emigración cubana que integran la coalición Alianza Martiana.

Fue un contundente repudio al proyecto de ley presentado por el congresista Mario Díaz Balart, agregado a una ley de presupuesto federal y aprobado recientemente por el Comité de Apropiaciones de la Cámara de Representantes que reinstauraría las mismas restricciones de viaje impuestas en el 2004 por el presidente Bush.

La Asociación de Mujeres Cristianas en Defensa de la Familia había hecho público en sus Notas de Prensa sobre la Caravana su intención de hacerle llegar en sus oficinas al congresista Díaz Balart una carta sustanciando su oposición a su proyecto de ley.

Entonces, un grupo de no más de 20 desalmados que responden a los bajos intereses de la extrema derecha cubano americana esperaron en la puerta del edificio donde están las oficinas del congresista a la delegación de mujeres. Las insultaron y las injuriaron e intentaron prohibirle entregar la carta al custodio del edificio ya que las oficinas del congresista estaban cerradas y no pudieron ser recibidas. Típico comportamiento de ese tipo de gente. Las nuestras se defendieron y lograron, a pesar del abuso y las agresiones, dejar la carta al congresista a través de una rendija en la puerta del edificio. La policía, que llegó tarde, ayudó a que la situación no llegara a mayores.

Mientras, los demás carros participantes en la Caravana daban vueltas alrededor de la enorme manzana donde se encuentra el edificio. Tan larga era la Caravana que se juntaban los carros que componían el principio y final de la misma. Así siguieron los carros de la Caravana hasta que nuestras compañeras terminaron lo que se propusieron hacer, se retiraron del edificio y se reincorporaron a la Caravana.

Ese es Miami. Ese siempre ha sido Miami. Por eso el triunfo de esta Caravana y la entrega de la carta a Díaz Balart. A pesar de las más adversas circunstancias se persevera en la lucha por nuestro sagrado derecho de poder viajar a estar, compartir y ayudar a nuestras familias –a los nuestros—en Cuba.