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viernes, 22 de enero de 2016

Migrantes cubanos: Travesía de alto riesgo (+Fotos, Infografía y Mapa)

Por


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En noviembre pasado, las autoridades de Costa Rica desarticularon el núcleo de una red internacional de tráfico de cubanas y cubanos.(Foto: Internet)
Mientras más de 7 000 migrantes cubanos aguardan en Costa Rica por seguir viaje hacia Estados Unidos, Escambray relata la historia de un matrimonio de espirituanos que venció ese itinerario, cuajado de extorsiones, asaltos, coyotes, policías corruptos…
Si no hay plata, los matamos aquí mismo
Ley de Ajuste: un imán solo para cubanos
Cuando menos, en una ratonera se siente Yunialsy en aquel cuarto de hotel de décima categoría en la ciudad de Turbo, Colombia. Recostada al espaldar de la cama y con las rodillas en el mentón, intenta calmar el cosquilleo frío que le salta en el estómago. “Cubanos no se duerman, los estamos velando para matarlos”. La advertencia escrita venía de las paredes. No. Venía de los hombres, quizás de los que yacían desperdigados por el suelo en el vestíbulo con olor a marihuana.
Yunialsy lo intuía, como también su esposo Miguel José, quien se recuesta al mismo espaldar. No pegarán los ojos, por si las moscas; aunque, ¿cómo podría defenderse esta pareja de cubanos, a miles de kilómetros de Sancti Spíritus, en medio de la noche antioqueña, en una de sus paradas en la ruta hacia Estados Unidos?
En mayo del 2015 se apareció Damián en la casa del matrimonio.
—Si quieren irse, es ya, les urgió.
El deshielo de las relaciones diplomáticas anunciado al unísono el 17 de diciembre de 2014 por los presidentes Raúl Castro y Barack Obama cebó la expectativa ante la posibilidad de la eliminación de la Ley de Ajuste Cubano, aprobada en 1966 por el Congreso de Estados Unidos, que le concede un tratamiento diferenciado y único en el mundo, al admitir de modo inmediato y automático a cualquier persona nacida en la isla, sin importar la vía empleada para arribar al territorio norteamericano.
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Infografía. ( tomada de El Financiero)
Luego de vender la casa y de casi ahogarse en deudas, Yunialsy y Miguel José arriban el 5 de junio al aeropuerto de Quito, Ecuador. A las afueras, Damián y su esposa colombiana aguardan por ellos para trasladarlos al apartamento de este traficante de cubanos.
—Anoten todo, le aclaró al amanecer a la pareja en la sala.
Más precavida que su esposo, la muchacha apunta teléfonos, lugares, nombres de contactos, evidencia de una lucrativa red de tráfico de cubanos y cubanas que implica a “coyotes” y a otros miembros en Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala, México y Estados Unidos. Según el periódico Granma, el pasado año esa travesía internacional de cubanos y cubanas pudo dejar una estela de alrededor de 30 millones de dólares, exprimidos de los bolsillos de los propios habitantes de la isla y de sus familiares y amigos diseminados por medio planeta.
Pero a Yunialsy le importa un bledo la millonaria cifra y le lanza una pregunta al regordete de Damián.
—¿Y tú no vas con nosotros hasta salir de Colombia?
—Sí, pero en otro bus. Denme todo el dinero; yo se los cuido.
—Pero, mira…, interviene Miguel José.
— Si no es así, esto se jodió aquí mismo.
El traficante rastrilló las palabras en son de “lo toman o lo dejan”.
Mochila al hombro, el matrimonio salió en bus de Quito a Ipiales, ciudad colombiana fronteriza con Ecuador, con la recomendación de Damián cimbrándoles en los oídos: “Ni se les ocurra hablar con alguien. Ese tonito los chivatea”.
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En el intento de llegar a territorio de los Estados Unidos, los migrantes se han convertido en víctimas de traficantes y de bandas delincuenciales. (Foto: Getty Images)
Punto en boca en todo el trayecto. “7:45 pasado meridiano”, anuncia Radio Ipiales, desde la bocina del bus. “Informaciones a esta hora: Luego de dos años y medio del asesinato de 23 taxistas nocturnos en el municipio de Ipiales, los familiares denuncian…”.
La pareja deja atrás la noticia; finge no escucharla y se abisma en la noche de la urbe en busca de un hostal cercano a la terminal de buses hacia Medellín, recomendada por Damián. Poco antes del amanecer, otro coyote está plantado frente a ellos, Gabriel, cuyo porte nada se semeja al hijo del telegrafista de Aracataca, García Márquez.
— ¿Y mi plata?
El saludo, muy cordial, por cierto. De los dólares que Yunialsy separó a escondidas y previsoramente en la casa de Damián, en Quito, le deja caer 50.
—No hablo paja (mentira, en el diccionario cubano); el chofer los recogerá afuera de la terminal. Será una maricada montar dentro; la policía está…
La frase en suspenso de aquel hombre con voz sheriff vendría a aguar el itinerario siguiente. Vencida la ciudad de San Juan de Pasto, en el primer retén…
—Documentos.
Una sola palabra les cuesta 50 dólares, y mucho más. Al parecer, los uniformados le tomaron la chapa al bus y en el próximo retén la policía se dirige a ellos sin pestañear. La misma palabra y otros 50 dólares que descargan a la cloaca de la corrupción. Las extorsiones suman 400 dólares al arribar a Medellín, una ciudad picada de sur a norte por el río Aburrá y sentada a horcajadas entre montañas andinas; mas, ni Yunialsy ni Miguel José están ahora para disfrutar el paisaje.
En el camino de Medellín a Turbo, los espirituanos casi se dan de narices con Damián.
—Al fin apareces, compadre, le espeta Miguel José a quien lleva a cuestas casi todo el dinero que prácticamente le regalaron en bandeja de plata en Quito. ¿Qué tajada se llevará esta versión cubana de coyote que ha hecho un trillo entre La Habana, Quito y Medellín? Poca, poquísima: 3 600 dólares.
—Nos vemos en Turbo, intenta animarlos Damián.
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Yunialsy y Miguel José pasaron una noche interminable en la ciudad de Turbo, Antioquia, Colombia. (Foto: Internet)
Alrededor de las dos de la mañana del lunes arriban a Turbo, al noroeste de Medellín. Nadie los espera en una ciudad sin reponerse aún de la resaca dominguera. Caminan sin rumbo.
—Tengan cuidado, los van a matar, les alertan, y ellos aceleran el paso hasta que llegan a un hotel; sin embargo, no les permiten entrar por ser cubanos. Súplicas a la señora que continúa en sus trece.
—Si se quedan, nos caen a tiros a todos.
Telefonean a Damián, que duerme a piernas sueltas con su mordida verde de almohada. En la cartilla de instrucciones, dictada por el coyote, Yunialsy descubre el nombre de otro contacto en Turbo, quien llega tambaleándose sobre un motor por causa de tanto alcohol en sangre.
—Me llevo a uno primero y al otro después.
No bastan los ruegos de la joven, quien se queda tragada por la noche en una esquina. “Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!…”, implora de rodillas. Y piensa que no estuviera pasando por esta zozobra de no habérseles denegado las visas en la entonces Oficina de Intereses de EE.UU. en La Habana. Cuando ya cree a su marido sin vida, escucha aproximarse la moto.
— ¡Ay, mi madre! “Padre nuestro, que estás…”.
Por ahora, Yunialsy es escuchada. La evidencia está en que sigue recostada al espaldar de la cama de este hotelucho, junto con Miguel José, quien tampoco ha pegado un ojo durante la noche, presto a salir corriendo de aquella ratonera al despuntar el día.
Golpes secos en la puerta, tan secos como la voz del hombre del motor que les exige 900 dólares en total por los servicios prestados —incluidas la ración por venir del lanchero y de otro guía— por el cruce esa noche de la frontera de Colombia con Panamá, junto a otros migrantes de la isla. Toda una maquinaria bien aceitada.
Llueve. Y salen a partir el monte que los separa de la costa; distante a unos 10 kilómetros. Casi nada. Se tornan sombras mudas; los paras y los asaltantes que conocen esos atajos de memoria permanecen a la caza en busca de su “vacuna”; pero los aguaceros y el fango los ahuyentaron. Otra noche sin dormir. Y ahí están Yunialsy y Miguel José, picados por los mosquitos y el miedo.
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Cuando la lancha da señales de vida a las siete de la mañana, se arma el sálvese quien pueda en el abordaje. Veinticinco personas intentan acomodar los huesos en una embarcación de apenas 10 capacidades, para cruzar el Golfo de Urabá. Debido a ese mismo oleaje, que ahora zarandea la lancha, padres cubanos verían el mar encrespado llevarse a su hijo meses después; cuentan que al pisar tierra firme buscaron alambres para suicidarse.
Un año atrás, siete migrantes (¿cubanos, nepalíes, ghaneses?) zozobraron también; por Turbo se corrió el rumor: los propios coyotes los lanzaron al mar, después de quitarles todo el dinero. “Son personas como uno y demás, y sus familias en el otro lado del mundo no saben qué pasó con ellos”, comentó el sepulturero del pueblo, Evelio Cortés, a la prensa colombiana.
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El sepulturero de la ciudad de Turbo, Colombia, ha enterrado a varios migrantes ahogados en el Golfo de Urabá. (Foto: Andrés Abello)
Sobre esas aguas de incertidumbre en el Urabá, navegan los espirituanos durante dos horas y media. A más de 100 metros de la costa panameña, los conminan a tirarse ante el temor de ser interceptados por los guardafronteras. Cunde el pánico. Varios hombres se arrojan, mochila en mano. Otros se niegan; igual, las mujeres. En ese justo momento, una lancha que curiosea entra en el juego y, billetes verdes por medio a sus tripulantes, los acerca a la orilla.
Empapados aún, sortean el diente de perro, no así la “multa” a la entrada de la montaña por vencer, que les reclaman —a golpe de pistola— otros apostados en el camino, empecinados en su filosofía: para ellos, un extranjero es un cajero automático rodante.
—Cincuenta pesitos por cada uno; si no, los matamos.
Yunialsy y Miguel José, que solo habían visto armas de juguete, desembolsan la cuantía sin chistar. Al lado, un habanero rebusca, mas, el bolsillo no clona billetes. Dos de los armados, que llevan gorra de camuflaje, arrastran al muchacho hacia la orilla y, sin recato, encuentran la bestial fórmula de cobrarle el peaje con su cuerpo. Después lo tiran al camino, y ahí se queda el habanero, consumido por la impotencia y la vergüenza.
En escasos minutos se enfrentan a la escarpada mole de tierra y piedra. Resbalan, como tantos otros. Con su brazo izquierdo fracturado en plena jungla —antes de zarpar la lancha en Colombia—, la mujer más gruesa del grupo suplica ayuda. Sus coterráneos parecen no oír el reclamo. Más caídas al bajar la montaña, que casi los desparrama en la costa.
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El matrimonio de espirituanos debió aguardar tres jornadas en Puerto Obaldía. (Foto: Internet)
Con el Mar Caribe de vigía, marchan hasta topar con Puerto Obaldía, donde se entregan a la Policía panameña, que no los extorsiona. Por primera vez, respiran cierto sosiego desde la partida de Quito. Medio millar de cubanos deambula por el pueblo, con servicio eléctrico solo de seis de la tarde a seis de la mañana. Tres noches por 30 dólares en un hotelito no les asusta el bolsillo a Miguel José y a Yunialsy; pero sí a otra pareja que opta por plantar su campamento debajo de una mata repleta de almendras, que les salvan de la hipoglucemia.
—Mami, mami; estamos entrando a Panamá. Todo bien, bien.
¿Alguien le reprocharía a Yunialsy por Ia mentira piadosa? Sí es certeza la partida a Ciudad de Panamá en avioneta a 180 dólares por persona. De ahí, en bus hasta la ciudad de Paso Canoas, mitad panameña, mitad costarricense, donde permanecen el fin de semana.
Con el permiso de ingresar a suelo tico, hasta el lunes no pueden seguir rumbo norte, hacia Nicaragua. Desconocen que tal dilación podría obedecer a la estratagema de la ramificación en tierra costarricense de una red internacional de trata de seres humanos —desarticulada en noviembre pasado— de retardar los viajes para exprimirles aún más la cartera a inmigrantes en hoteles y escondites diversos en ese país.
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Las autoridades de Costa Rica desarticularon el núcleo de una red internacional de tráfico de personas. (Foto: Dirección General de Migración y Extranjería de Costa Rica)
El Ganga, un coyote que olfatea a los cubanos a mil kilómetros a la redonda, guía a los espirituanos, junto a un numeroso grupo de coterráneos de la isla, hasta las cercanías de Peñas Blancas, en el cantón de La Cruz —último suspiro geográfico de Costa Rica—, adonde arriban en busetas. Minutos después se esfuman en el monte para evadir la vigilancia fronteriza.
—Papi, ¿qué es esto?, inquiere un niño no mayor de cinco años.
—Un campismo, mi’jo.
Nicaragua adentro, deciden entregarse al Ejército. Veinte dólares por persona y van directo al control migratorio en Managua. Honduras, otra parada. En San Pedro de Sula —la urbe más violenta del planeta— intentan conciliar el sueño; antes, reciben un training sobre el manejo de las pistolas que les ha prestado el “guía” por si se presenta cualquier emergencia. Antes, telefonean al coyote de México, país que de solo mencionar los aterra debido a los posibles riesgos.
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El coyote, pieza clave en la red de traficantes de personas. (Foto: Internet)
Yunialsy y Miguel José nunca han leído una línea acerca de los maras; por ello, se sienten más confiados en Guatemala, adonde llegan apenas nueve de los más de 40 del grupo de cubanos que entraron con la pareja a Nicaragua. Los restantes quedaron a la vera de la camino, devanándose los sesos en cómo hacerse del dinero que les exigen los coyotes para continuar la ruta. Por ejemplo, El Ringo les reclama ahora 500 dólares por dejarlos en una vivienda clandestina en las inmediaciones de la frontera con México, que pasan el 23 de junio.
A las dos de la madrugada, inician el cruce del río con la nariz a ras del agua. Miguel José tropieza con una piedra del fondo, y la corriente le lleva la mochila y los pasaportes, que irían a parar al mismísimo Golfo de México.
Tres días y tres noches de caminata por el monte, ríos, hasta encallar en un pantano inundado de mosquitos; ahí permanecen ocultos durante horas, también bajo el asedio de cocodrilos. Luego, a riesgo de ser descubiertos, en ocasiones abordan alguna camioneta que los adelanta hasta un escondrijo de México D.F.
Como sardinas en lata se sienten en aquella casa, de donde salen a cuentagotas hacia la frontera con EE.UU. A sabiendas de que por plata baila hasta el mono, la joven se acerca a la dueña de la casa al tercer día.
—Te doy un regalito, si nos sacas ya.
—Órale pues. Esta noche.
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Migrantes de diversas naciones cruzan la costa oriental de México en embarcaciones. (Foto: BBC Mundo)
Dieciocho horas en el camarote de una rastra sin comer ni hablar hasta Nuevo Laredo. Al pisar con los maltrechos zapatos el asfalto del puente sobre el río Bravo, recuerdan el consejo que pasa de boca en boca entre los migrantes cubanos. “Cuando estén allí, caminen y no hagan caso a nadie”. Pero, Yunialsy y Miguel José olvidan la sugerencia y no caminan. Corren, corren; porque en esas decenas de metros se juegan algo más que los casi 18 000 dólares que les mordieron coyotes, policías, lancheros… en los casi de 8 000 kilómetros vencidos en 26 días de travesía.
—Somos cubanosss, dicen jadeando a las autoridades de Inmigración de EE.UU., frase convertida en una acepción de “abracadabra” para ingresar a los dominios de Washington. Así y todo, no es hasta el segundo día que reciben el permiso de entrada.
En ese instante —como máquina engrasada— ya aguarda por la pareja —1 300 dólares mediante—, un bus, que por mucho que avanza en la carretera en busca de Miami, no deja atrás la pesadilla vivida por Miguel José y Yunialsy, quienes, aún hoy, sienten el mismo cosquilleo frío en el estómago de aquella noche en el hotelucho de Turbo.
Nota: Escambray mantuvo en el anonimato los nombres de los protagonistas de esta historia.
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Los migrantes centroamericanos no poseen los privilegios de los de la isla caribeña, favorecidos por la Ley de Ajuste Cubano. (Foto: CBP Arizona)

sábado, 2 de enero de 2016

Nueve cosas que se deben saber sobre los “refugiados” cubanos en América Central




Marc Vandepitte, Investig'Action
Traducido del francés por Beatriz Morales Bastos

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En los últimos días 8.000 cubanos se han quedado bloqueados en la frontera entre Costa Rica y Nicaragua. Estos cubanos tratan de entrar en Estados Unidos a través de ambos países. Son el juguete de una política cínica, incluso criminal. Es lo que nos desvela Marc Vandepitte

*1. Que los más pobres emigren a las zonas más ricas es lo más normal del mundo. En Puerto Rico, muy cerca de Cuba, más del 40 % de la población total se ha ido y se ha ido a Estados Unidos. Cada año un cuarto de millón de centroamericanos atraviesan ilegalmente la frontera entre México y Estados Unidos (1). Después de la crisis financiera de 2008 abandonaron su país dieciséis veces más irlandeses que cubanos (2). Cuba, el país que ha conocido el bloqueo más largo de la historia mundial, no es una excepción a este respecto.

*2. Para los cubanos existe una razón añadida. Gracias al alto nivel de la enseñanza, el cubano medio supera desde el punto de vista escolar claramente a la gran mayoría de los latinos, que a menudo son analfabetos. A modo de comparación: en Cuba hay dos veces más estudiantes superiores que en Bélgica (con población equivalente). Por consiguiente, los migrantes cubanos son económicamente interesantes y, por lo tanto, tiene mejores perspectivas que sus colegas del resto del continente. A menos de 200 kilómetros de su casa los cubanos pueden ganar diez veces más. Supongamos que ese fuera el caso de médicos, enfermeros, ingenieros, profesores belgas… Veríamos vaciarse los hospitales, las empresas y las escuelas. Ya ahora tenemos que emplear en nuestras clínicas a mano de obra médica de Rumanía y de Líbano (3).

*3. La migración de Cuba hacia Estados Unidos se hace en el contexto de una política cínica de Washington. Los cubanos son los únicos ciudadanos del mundo que reciben automáticamente un permiso de residencia y asistencia en Estados Unidos. Los demás latinos detenidos en la frontera son deportados. Los cubanos, por su parte, son recibidos con los brazos abiertos y reciben un permiso de trabajo. Esta política migratoria de lo más cínica fue instaurada por Washington después de la victoria de la revolución en 1959 para acoger a los criminales de guerra y a los funcionarios corruptos del régimen anterior, pero también para favorecer la fuga de cerebros de Cuba (4). La ley estadounidense Cuban Adjustment Act* sigue en vigor actualmente, a pesar de la supuesta normalización entre ambos países. Cuando los deportistas de alto nivel, universitarios o músicos célebres de Cuba están en el extranjero se les proponen contratos muy ventajosos para que abandonen su país.

*4. Los médicos cubanos son sobre todo el objetivo de Estados Unidos. Más de 30.000 médicos cubanos trabajan en 66 países diferentes en el marco de programas internacionalistas. La Casa Blanca hace cuanto puede para atraer a la mayor cantidad posible de estos médicos a Estados Unidos. Es lo que hace desde 2006 con su “Parole Program” lanzado por Bush y mantenido por Obama. (5)

*5. Curiosamente, esta invitación estadounidense se acompaña de la negativa a conceder un visado. Desde 1984 existe un acuerdo entre ambos países por el que Washington promete conceder 20.000 visados al año (sobre todo en el marco de la reunificación familiar) y La Habana se compromete a no autorizar las “huidas en barco”. Pero en la práctica cada año solo se conceden 3.500 visados. En otras palabras, se seduce a los cubanos con un trato diferente pero, al mismo tiempo, se les corta la vía legal. Estos 3.500 visados se distribuyen por medio de un sorteo, (6) sin ironía. El azar y no la motivación humana es lo que determina si un cubano puede reunirse con su familia…

*6. Por una parte, Estados Unidos trata de atraer a los cubanos, por otra les impide llegar ahí por la vía legal. Este tipo de política fomenta la migración ilegal y el tráfico de seres humanos. Esta política criminal también incita a los delincuentes cubanos a cometer actos temerarios y criminales para abandonar la isla (7). A su llegada a Florida los piratas del aire y del agua pueden contar con la impunidad y a veces son acogidos como héroes (8).

*7. El año pasado se restablecieron las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos. A finales de noviembre habían tenido lugar unas negociaciones entre ambos países para discutir unos acuerdos sobre migración (9). Los cubanos que quieren abandonar la isla temen que en un futuro cercano desaparezca el trato preferencial hacia los cubanos. Por ello varios miles de cubanos se precipitaron a querer entrar en Estados Unidos. Pero Nicaragua decidió no concederles más visados de tránsito. Esa es la razón por la que varios miles de cubanos esperan en la frontera entre Costa Rica y Nicaragua (10).

*8. Desde hace varios años los cubanos pueden viajar libremente a Estados Unidos, pero no a la inversa. Los habitantes de la «land of the free» [tierra de las personas libres] corren peligro de recibir una multa de 25.000 dólares si visitan Cuba.

*9. Cada año miles de emigrantes cubanos vuelven definitivamente a su patria. Decenas de miles querrían hacer lo mismo (11). El sueño americano, sobre todo después de la crisis de 2008, se convierte a menudo en pesadilla para los emigrantes cubanos. En su situación muchos de ellos, incluso en Europa, añoran el excelente sistema de seguridad social que han dejado atrás. Hasta los llamados “disidentes políticos” consideran volver a la isla (13). La prensa dominante nunca dirá ni pío sobre ello.

Nota:

(1) Financial Times, Life & Arts, 2-3 de noviembre de 2013, p. 11; http://www.ft.com/intl/cms/s/2/d19110f6-40ac-11e3-8775-00144feabdc0.html#axzz2kH9m6aJ

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=207412

Las notas de referencia en el artículo no han sido publicadas en esta traducción [N. del E.]

jueves, 31 de diciembre de 2015

Cubanos, migración de «primera clase» que sacude a la empobrecida Centroamérica

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Las facilidades que ofrece a los cubanos la llamada Ley de Ajuste Cubano contrastan con la realidad que viven los emigrantes guatemaltecos, hondureños y salvadoreños que viajan rumbo a EE.UU.

PANAMÁ, diciembre 30.— La llegada de migrantes cubanos a América Central en su tránsito hacia EE.UU., ha dejado la impresión en el istmo de que existe una migración de primera clase, la de los cubanos, y otra de segunda, la centroamericana, comenta EFE.

El hecho de que los cubanos que toquen suelo estadounidense puedan quedarse legalmente en ese país gracias a la política de pies secos-pies mojados y a la llamada Ley de Ajuste Cubano, vigente desde 1966, contrasta con la realidad de los miles de guatemaltecos, hondureños y salvadoreños que salen cada mes rumbo a EE.UU. en medio de la incertidumbre de si llegarán y, de lograrlo, si podrán permanecer y cuánto tiempo.

Esa situación ha quedado evidenciada, y ha sido incluso reclamada, con la llegada de alrededor de 8 000 migrantes cubanos a Costa Rica, que no pudieron seguir su viaje irregular por Centroamérica, un fenómeno que la agencia noticiosa vincula al deshielo entre EE.UU. y Cuba, que iniciaron hace poco más de un año un histórico acercamiento, porque asume que hace pensar que más temprano que tarde será derogada la política de pies secos-pies mojados que beneficia a los isleños.

«La pequeña crisis de los migrantes cubanos ha destapado varias cosas: sensibilidades centroamericanas (...), las debilidades del SICA como sistema de integración», dijo este miércoles a EFE el ex embajador de Panamá en México y Belice, Nils Castro.

La situación parece haberse solventado, al menos parcialmente, con el acuerdo alcanzado el lunes en Guatemala por los países del SICA y México, de realizar en enero próximo un primer traslado de los cubanos en Costa Rica, hacia El Salvador, vía aérea, de donde seguirán por tierra hacia México.

Panamá dijo este miércoles que negocia con sus vecinos para que los mil cubanos que están en su territorio también puedan seguir por alguna ruta su camino hacia el «sueño americano».

6«Hay por lo menos un doble rasero: hay migrantes de primera clase y de segunda clase», afirmó Nils Castro, al comparar la situación de la migración cubana y la centroamericana.

Gracias a la política estadounidense de pies secos-pies mojados, los cubanos «van con la bendición divina de que nadie pone en duda de que sí van a poder entrar y establecerse en EE.UU.», argumentó.

Pero los centroamericanos, especialmente los guatemaltecos, salvadoreños y hondureños, «van a su riesgo», con la incertidumbre de «si pueden cruzar la frontera, y si, de cruzarla, pueden quedarse» en EE.UU., resaltó el diplomático panameño.

La economía de esos tres países centroamericanos, azotados por una elevada pobreza y violencia vinculada con las pandillas y el narcotráfico, depende en gran medida de las remesas enviadas desde Estados Unidos.

Ese contexto explica la clara posición de Guatemala, cuyo presidente Alejandro Maldonado, pidió el pasado día 22 suspender la Ley de Ajuste Cubano, que beneficia a unos pocos, o en su defecto, ampliarla «para todos».

El Gobierno de Guatemala «expresó un sentimiento generalizado en Centroamérica. Todos los migrantes centroamericanos son tratados con extremada dureza en México y también en EE.UU.», opinó Nils.

Argumentó que la cifra de 9 000 cubanos ahora en Costa Rica y Panamá «palidece» frente al número de deportados guatemaltecos, hondureños y salvadoreños desde México y EE.UU.

Hasta la primera semana de este diciembre unos 65 749 hondureños indocumentados fueron deportados desde México y Estados Unidos, según datos del Gobierno de Honduras, mientras que Guatemala cifró en al menos 92 284 sus nacionales deportados entre enero y noviembre pasado (otras fuentes hablan de 104 000 guatemaltecos en esa situación).

«En los últimos años, México está deportando con severidad a los migrantes centroamericanos. En el año fiscal que acaba de terminar México deportó más centroamericanos que EE.UU.», aseveró.

Fuente  Juventud Rebelde

domingo, 6 de diciembre de 2015

Nueva crisis de la migración cubana

 Por William M. LeoGrande*

Bienal de La Habana 2012 ESPEJO

WASHINGTON.— El callejón sin salida creado en las últimas semanas, en la cual han quedado atrapados cientos de emigrantes cubanos en la frontera de Costa Rica con Nicaragua, mientras intentaban llegar a los Estados Unidos, es muestra fehaciente de que la política migratoria de Washington hacia Cuba ya no es sostenible. De no cambiarse, podría generar una crisis similar a la del puente marítimo del Mariel en 1980 o la crisis de los balseros en 1994 —si es que ya no ha comenzado a producirse.

La actual política, basada en los acuerdos migratorios negociados con La Habana en 1994 y 1995, compromete a los Estados Unidos a admitir por lo menos a 20 000 inmigrantes legales cubanos cada año, y devolver a los emigrantes cubanos que sean interceptados en el mar en su intento por entrar ilegalmente a los Estados Unidos.

Unilateralmente, los Estados Unidos también adoptaron la política de «pies secos/pies mojados» que le permite a los cubanos que lleguen a los Estados Unidos («pies secos») permanecer en el país bajo un estatus especial llamado «parole» y, un año después, ser elegibles, en virtud de la Ley de Ajuste Cubano de 1966, para solicitar residencia permanente. Ninguna otra nacionalidad extranjera disfruta de este estatus privilegiado.

Desde hace tiempo, el Gobierno cubano ha expresado que estas políticas estimulan la emigración ilegal y la trata de personas.  Sin embargo, el problema de los cubanos que llegan a los Estados Unidos por vías ilegales había sido un problema relativamente menor hasta hace muy poco.

Durante los años transcurridos desde que se firmaron los acuerdos migratorios, alrededor de 4 000 cubanos han eludido anualmente al Servicio de Guardacostas de los Estados Unidos, han llegado a las playas de la Florida y han reclamado el estatus de «pies secos».  Unos 2 000 a 3 000 han sido interceptados en el mar («pies mojados») cada año y han sido devueltos a Cuba. Como el cruce por el Estrecho de la Florida en balsas destartaladas o botes en estado ruinoso es tan peligroso, y la probabilidad de ser apresados por el Guardacostas es tan alta, el flujo de emigrantes ilegales se había mantenido dentro de límites manejables.
Pero ya no. El número de emigrantes ha aumentado vertiginosamente desde el pasado mes de diciembre, cuando el Presidente Obama y su contraparte cubano, Raúl Castro, anunciaron su intención de normalizar relaciones. Los emigrantes potenciales temen que la reconciliación prefigure la derogación de la Ley de Ajuste Cubano, lo cual obliga a los emigrantes a actuar de inmediato, no sea que pierdan su oportunidad.

Teniendo en cuenta esta posibilidad, los cubanos han encontrado una ruta aire-tierra para llegar a los Estados Unidos, mediante la cual todos pueden ser «pies secos» y aspirar a ser admitidos en los Estados Unidos.  Durante los últimos 12 meses, más de 45 000 cubanos han entrado a los Estados Unidos desde México —sin haber enfrentado el riesgo de cruzar un desierto peligroso, como hacen los mexicanos y los centroamericanos.

La nueva ruta es posible porque en el año 2013 el Gobierno cubano abolió el requerimiento de que los ciudadanos obtuviesen el permiso del Gobierno para viajar al exterior.  Actualmente, la mayoría de los cubanos puede viajar a cualquier país que les conceda visa. Ecuador los admitió incluso sin visa hasta el pasado martes, y Guyana aún los admite.

Como resultado de ello, los emigrantes potenciales han estado volando hacia el Ecuador para dar inicio a una larga y subrepticia travesía hacia el Norte, sin visas, pasando por Colombia, América Central y México.  En la frontera de Texas, ellos simplemente declaran su nacionalidad y son admitidos en virtud de la política de «pies secos».

El alquiler de los «coyotes», nombre dado a los traficantes de inmigrantes, como guías de dicha travesía, es costoso, pero muchos cubanos tienen familiares en los Estados Unidos que están dispuestos a pagar.  Recientemente, varios cubanos, provistos de teléfonos celulares, han estado divulgando libremente sus propias rutas de contrabando siguiendo las recomendaciones publicadas en las redes sociales por aquellos que han hecho la travesía antes que ellos.

La actual crisis en América Central se desencadenó el 10 de noviembre, cuando las autoridades costarricenses desarticularon una operación de contrabando, dejando varados a 1 600 cubanos.  Cuando Costa Rica intentó enviarlos rumbo Norte, Nicaragua cerró las fronteras.  Dado que día tras día llegan cada vez más cubanos, la cifra de los que se encuentran varados allí ha ascendido a 4 000, sin que se vislumbre el fin de esta situación.

En una reunión celebrada recientemente entre diplomáticos de la región, Costa Rica propuso crear un «corredor humanitario» que les permitiera a los cubanos cruzar libremente hasta la frontera de los Estados Unidos. Nicaragua rechazó la propuesta, pero incluso la mera insinuación de dicho plan debe ser una señal de advertencia para Washington. Los latinoamericanos se están cansando de aplicar una política migratoria estadounidense hacia Cuba que no está surtiendo efecto y que discrimina a sus propios ciudadanos. La diferencia entre el trato privilegiado que le concede Washington a los emigrantes cubanos y su frialdad hacia los centroamericanos, incluidos los niños que huyen de la violencia criminal, es indefendible.

No obstante, el Gobierno de Obama ha declarado en repetidas ocasiones que no tiene intención de cambiar la actual política migratoria por temor a que cualquier atisbo de cambio desencadene una estampida. Los diplomáticos estadounidenses reafirmaron esa posición en una reunión con sus contrapartes cubanos el pasado lunes. La reunión no produjo ninguna idea nueva acerca de cómo resolver la crisis.

Existe una solución a este acertijo. Si los emigrantes cubanos que tratan de llegar a los Estados Unidos por vía terrestre fuesen tratados de la misma manera que los que son interceptados en el mar y son devueltos a Cuba, el estímulo a enfrascarse en la larga y peligrosa travesía hacia el Norte se reduciría considerablemente.
Ello no requeriría que se enmiende la Ley de Ajuste Cubano, que establece el ajuste de estatus solo para los cubanos que han sido admitidos o han recibido un estatus de parole en los Estados Unidos. Solo sería necesario cambiar la política de «pies secos» en virtud de la cual se admite, bajo parole, a cualquier persona que pise el territorio de los Estados Unidos. Esa política es un asunto de discreción ejecutiva. Para evitar un éxodo de último minuto desde Cuba, dicha política pudiera ser rescindida por el Fiscal General sin previo aviso.

El fin de la diferenciación que significa la política de «pies secos/pies mojados» debe ir acompañada de un aumento significativo de la cifra de cubanos que son admitidos legalmente, para que aquellos que deseen emigrar hacia los Estados Unidos tengan más oportunidades de hacerlo de manera segura.

Sin embargo, no hacer nada equivaldría a enfrentar una crisis migratoria en cámara lenta que sería interminable.

Cuba no impondrá nuevamente restricciones de viaje a sus ciudadanos, y América Latina no cooperará indefinidamente bloqueando el tránsito de los cubanos cuando la política de Washington es permitirles la entrada a todos los cubanos que lleguen a su territorio —y dejar fuera a otros latinoamericanos.

Para Washington, el hecho de negarse a cambiar una política en el momento en que las nuevas circunstancias hacen que resulte absolutamente ineficaz, tiene tanto sentido como el intento del Rey Canuto de detener la marea.

 (Tomado de The New York Times)

*William M. LeoGrande es profesor de Ciencias Políticas de la American University en Washington D.C. y co-autor, junto a Peter Kornbluh, del libro Back Channel to Cuba: The Hidden History of Negotiations between Washington and Havana (Un canal secreto con Cuba: La historia oculta de las negociaciones entre Washington y La Habana).
(Traducido por Juventud Rebelde)

Tomado de Cubadebate
 
Imagen agregada: Bienal de la Habana 2012 "Espejo"

martes, 1 de diciembre de 2015

Declaración del Gobierno Revolucionario

Desde principios del mes de noviembre, se ha creado una compleja situación como resultado del arribo a Costa Rica, en números crecientes, de ciudadanos cubanos, procedentes de varios países latino­ame­ri­canos, con la intención de emigrar a los Estados Unidos.

Varios miles de cubanos que salieron le­galmente de Cuba y entraron de igual for­ma a un primer país de destino, desde donde iniciaron su recorrido irregular, se encuentran en estos momentos en una si­tuación ilegal en Centro y Sudamérica, con destino a la frontera de México con los Estados Unidos.

Esta emigración irregular se articula a través de redes de tráfico de personas que operan en la región, responsables de actos de violencia, extorsión, vejaciones y otros delitos de que son víctimas los cubanos en su intento por llegar a los Estados Unidos, después de un peligroso recorrido de no menos de 7 700 kilómetros y de cruzar ilegalmente ocho fronteras.

El Gobierno de la República de Cuba manifestó su preocupación y se ha mantenido en contacto con los países implicados en busca de una solución rápida y adecuada, como se señaló en la Declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores del pa­sado 18 de noviembre.

La posición de nuestro país sobre este asunto fue claramente expresada durante la reunión de los ocho países que componen el Sistema de  la Integración Centroamericana (SICA), realizada el 24 de noviembre en El Salvador, y a la que fueron invitados, además, México, Ecuador, Colombia y Cuba. Allí, se abogó por una solución integral a esta situación y se denunció la manipulación del tema migratorio cubano por parte de los Estados Unidos.

Todos estos países reclamaron la adopción de medidas enérgicas e inmediatas para evitar los flujos migratorios ilegales por sus territorios y se pronunciaron contra la política de “Pies Secos-Pies Mojados”, el Programa de Parole para Profesionales Mé­dicos Cubanos y la Ley de Ajuste Cu­bano, que estimulan con fines políticos la emigración ilegal, insegura y desordenada desde Cuba y son discriminatorias contra los emigrantes latinoamericanos y caribeños, permanentemente deportados y víctimas de abusos, separación de familias y la violación de sus derechos humanos, especialmente de las niñas y niños no acompañados, por parte de las autoridades estadounidenses.

El incremento en el número de ciudadanos cubanos que, habiendo salido legalmente al exterior, tratan de arribar a territorio estadounidense después de transitar de manera irregular por naciones de América Latina y el Caribe, se asocia a especulaciones totalmente infundadas de que, como resultado del restablecimiento de las relaciones diplomáticas y el diálogo entre Cuba y los Estados Unidos, podrían eliminarse los privilegios migratorios de que gozan los cubanos en ese país, en virtud de las políticas ejecutivas y la legislación vigentes.

Desde hace décadas, en los Estados Uni­dos están en vigor la llamada política de “Pies Secos-Pies Mojados” y la Ley de Ajuste Cubano, que conceden a los ciudadanos de Cuba un tratamiento migratorio preferencial que no se le aplica a ninguna otra persona en el mundo, lo cual los alienta a intentar llegar de manera irregular al territorio estadounidense, con la certeza de que serán admitidos de forma automática e inmediata.

Ello se basa en un enfoque excepcional, politizado y discriminatorio respecto a los inmigrantes de las demás naciones de la región y del mundo, que además es incongruente con la existencia de relaciones di­plomáticas, el proceso de diálogo en curso entre Cuba y los Estados Unidos e incompatible con el anunciado cambio de política hacia la isla.

Hay que recordar que el gobierno de los Estados Unidos históricamente ha utilizado su política migratoria como un arma contra la Revolución, y alentado la emigración desde Cuba con fines políticos, lo cual ha provocado pérdidas de vidas humanas, secuestros de naves y aeronaves, la comisión de otros actos delictivos violentos, la ocurrencia de crisis migratorias y el robo de cerebros.

Está demostrado que las motivaciones de la emigración cubana son fundamentalmente económicas, como ocurre en la ma­yoría de los países emisores de emigrantes del mundo.

En enero de 2013, Cuba anunció la actualización de su política migratoria, que incluyó facilitar los viajes de sus ciudadanos al exterior, como parte de la implementación de los Lineamientos de la Política Eco­nó­mica y Social aprobados por el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba y refrendados por la Asamblea Nacional del Poder Popular. La aplicación de estas medidas migratorias ha transcurrido de manera normal.

En los últimos tres años, casi medio millón de cubanos han viajado a otros países por asuntos particulares, lo que representa un crecimiento del 81 % en relación con el período 2010-2012. Los principales destinos son los Estados Unidos, México, Panamá, España y Ecuador. Estos viajes han sido en su mayoría salidas temporales para visitar a familiares, trabajar por un período o realizar otras actividades.

En este contexto, la migración de profesionales cubanos del sector de la salud cons­tituye una preocupación para el país. Es­pecialidades tan importantes como anestesia, cirugía general, terapia intensiva, cardiología, pediatría, neurocirugía, nefrología, obstetricia y ginecología, ortopedia y traumatología, neonatología, entre otras, han sido seriamente afectadas por la salida no planificada de personal médico vital.

Para adquirir todas las habilidades y co­nocimientos que demanda el desarrollo de la ciencia actual en estos profesionales altamente especializados, se requieren años de estudio y experiencia laboral, por lo que es imposible lograr su formación en corto tiempo.

El gobierno de los Estados Unidos, que despojó a Cuba de la mitad de sus médicos en los primeros años de la Revolución, es­tableció en el 2006, durante la Pre­sidencia de George W. Bush, el Programa de Parole para Profesionales Médicos Cubanos, úni­co de su tipo en el mundo, dirigido a dañar los programas de cooperación médica internacional de nuestro país y a privar de estos recursos humanos vitales a Cuba y a las naciones receptoras que tanto los necesitan.

Tiene el perverso objetivo de promover el abandono por parte de profesionales de la medicina cubana de sus misiones en otros países, facilitando activamente su emigración mediante el uso de sus embajadas para alentarlos a ello.

También, las facilidades que ofrecen va­rios países, especialmente clínicas privadas, a personal de la salud cubano propiciaron el asentamiento de fuerza calificada en el exterior y se han detectado redes que se dedican a la selección y financiamiento de la salida de nuestros profesionales.

Desde el triunfo de la Revolución, ha sido una prioridad del gobierno de Cuba garantizar altos niveles en los servicios de salud al pueblo cubano, a la que se dedican importantes recursos humanos y materiales.

El sistema de salud en Cuba es universal, gratuito y accesible a toda la población, a pesar de las limitaciones económicas que enfrentamos, que se agravan por las privaciones que causa el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos.

Ante la necesidad de garantizar a nuestro pueblo un servicio de salud eficiente y de calidad, así como mitigar las afectaciones que hoy se producen como consecuencia de la política migratoria selectiva y politizada de los Estados Unidos hacia Cuba y la creciente contratación no planificada de médicos cubanos en otros países, se ha decidido aplicar las regulaciones establecidas en el Decreto 306, del 11 de octubre de 2012, para las salidas al exterior por asuntos particulares de profesionales médicos de diferentes especialidades que realizan actividades vitales en los servicios de sa­lud a la población y en la actividad científico-técnica.

Esto no significa que los médicos especialistas no puedan viajar o residir en el exterior, sino que se analizarán las fechas de salida del país, teniendo en cuenta el relevo de cada profesional, para propiciar un ordenamiento laboral que garantice la accesibilidad, calidad, continuidad y estabilidad del funcionamiento de los servicios de salud.

El Ministerio de Salud Pública está responsabilizado con la implementación de es­ta regulación, la cual será efectiva a partir del 7 de diciembre de 2015.

Se reitera que los profesionales de la salud que han salido del país bajo la política migratoria en vigor, ya sea por interés económico, familiar o profesional, incluyendo aquellos que han sido víctimas de políticas engañosas que los llevaron a abandonar sus misiones y su país, pueden reincorporarse al sistema de salud cubano, si así lo desean, y se les garantizará una ubicación laboral similar a la que tenían con anterioridad.

Por otra parte, como una contribución al ordenamiento del flujo migratorio actual y a solicitud de numerosos gobiernos de la región, el gobierno de la República de Ecua­dor ha decidido restablecer el requerimiento de visado para los ciudadanos cubanos que viajen a ese país, medida que anunció el 26 de noviembre y se hizo efectiva el 1 de diciembre de 2015.

Otros países de tránsito han declarado que adoptarán medidas para asegurar el cumplimiento de sus leyes, proteger sus fronteras, reprimir enérgicamente las re­des de tráfico de personas y el crimen organizado.

Como ha reiterado en numerosas ocasiones y planteó nuevamente, sin resultados, durante la ronda de conversaciones migratorias sostenida el pasado 30 de noviembre en Washington, el Gobierno de la República de Cuba demanda, una vez más, la eliminación de la política de “Pies Secos-Pies Mo­jados”, del Programa de Parole para Pro­fesionales Médicos Cubanos y de la Ley de Ajuste Cubano, que son la causa de fondo de la emigración ilegal, el tráfico de emigrantes y la entrada irregular a los Estados Unidos de ciudadanos cubanos que viajan legalmente al exterior; en violación de la letra y el espíritu de los acuerdos migratorios suscritos por ambos países.

Esto sería coherente con el contexto bilateral actual, favorecería los intereses nacionales de ambas partes y contribuiría a normalizar las relaciones migratorias entre Cuba y los Estados Unidos.

El Gobierno de la República de Cuba reitera su compromiso con una emigración legal, ordenada y segura, continuará garantizando el derecho a viajar y emigrar de los ciudadanos cubanos y de regresar al país, según los requerimientos de la legislación migratoria, si así lo desean.