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jueves, 3 de octubre de 2013

La eternidad de las revoluciones

Por Susana Gómez Bugallo

Hoy [3 de octubre] se cumplen 48 años de que Cuba conociera que la lucha internacionalista de Ernesto Guevara continuaba por otros lugares del mundo. También ese día se presentó el primer Comité Central del que sería, a partir de ese momento, el Partido Comunista de Cuba
Es difícil encontrar carta tan triste para los cubanos como esa. El vacío que causara su partida entre el pueblo que ya era suyo, más allá del sentimiento confuso y desgarrador de quien ve marcharse a un ídolo, traía también la certeza feliz de que otras tierras del mundo recibirían el concurso de sus modestos esfuerzos.

Entonces partió a liberar más mundo. Porque solo se forjaría una nueva sociedad cuando el cambio fuera de todos. Él sería parte de esa historia. Se convertía en la confirmación de que el Che era un eterno revolucionario.

No se le podía pedir su renuncia a la lucha. Cierto es que se le quería aquí, protagonista en el perfeccionamiento de la naciente historia. Pero el Che se parecía solo a él. Y pretender que prolongara su estancia era como pedirle conformidad con un fragmento de la Revolución. Él la quería toda. Había cumplido su deber en estas tierras. Este era momento para despedirse y hacer más.

Aquí quedaba la guía para formar al hombre nuevo. Existía al frente de la profunda transformación cultural y social tan necesaria, ese amigo suyo llamado Fidel (que le sueña vivo porque nunca se ha acostumbrado a su ausencia).

La responsabilidad de Fidel al frente de Cuba era suficiente. El Che estaba consciente de ello. Sabía que era la hora de separarse de ese hombre del que aprendió a apreciar peligros y principios. Dejaba en Cuba la pureza de esas primeras ansias revolucionarias. Pero “el más sagrado de los deberes” lo llevaba a seguir en esa pelea eterna contra el imperialismo.
Y, como dijo Fidel, había que respetar la libertad de ese que iba a empuñar un fusil contra los grilletes de la esclavitud. El orgullo de saberlo cubano de convicción era buen motivo para dejarlo partir.

Bajo otros cielos llegó su hora definitiva. Pero Ernesto Guevara era hombre de palabra. Como escribió y se hizo público ese 3 de octubre de 1965, su último pensamiento habrá sido para Cuba.

En medio de la conmoción de sus letras, leídas por Fidel, se hacía también ese día otra parte de la historia. Adquiría nombre definitivo el Partido de la unidad de los revolucionarios cubanos. El teatro Chaplin respondía ¡comunista! a la interrogación del Comandante sobre la designación que correspondía a esta organización guía, de acuerdo con lo que era y llegaría a ser.

El primer Comité Central se dio a conocer en aquella ocasión, liderados sus cien miembros por Fidel y Raúl como Primero y Segundo secretarios, respectivamente. El diario Granma veía la luz y tendría su inaugural edición al día siguiente.

Ya era Cuba ese “santuario de los revolucionarios del continente” que señaló Fidel en su discurso. Ese lugar donde la palabra comunista honraba y no significaba la ofensa en que la pretendían convertir los imperialistas. “Y dentro de cien años no habrá honra mayor, ni habrá nada más natural y lógico que llamarse comunistas”, afirmaba el líder histórico de la Revolución.

No ha pasado todavía ese siglo vaticinado. Pero muchas palabras de aquel 3 de octubre 48 años atrás, se han convertido en apotegmas que ennoblecen. Y en la convicción de que la historia está a favor de quienes creen en las revoluciones.

“Sabemos la transitoriedad de los problemas. Y los problemas pasan, los pueblos perduran; los hombres pasan, los pueblos quedan; las direcciones pasan, las revoluciones persisten... ¡Hemos aprendido a escribir la historia, y la continuaremos escribiendo!”.

Fuente original Juventud Rebelde

Video en Youtube

miércoles, 28 de marzo de 2012

Discurso de despedida del Santo Padre Benedicto XVI


Señor Presidente,
Señores Cardenales y queridos Hermanos en el Episcopado,
Excelentísimas Autoridades,
Señoras y Señores,


Amigos todos,


Doy gracias a Dios, que me ha permitido visitar esta hermosa Isla, que tan profunda huella dejó en el corazón de mi amado Predecesor, el Beato Juan Pablo II, cuando estuvo en estas tierras como mensajero de la verdad y la esperanza. También yo he deseado ardientemente venir entre ustedes como peregrino de la caridad, para agradecer a la Virgen María la presencia de su venerada imagen en el Santuario del Cobre, desde donde acompaña el camino de la Iglesia en esta Nación e infunde ánimo a todos los cubanos para que, de la mano de Cristo, descubran el genuino sentido de los afanes y anhelos que anidan en el corazón humano y alcancen la fuerza necesaria para construir una sociedad solidaria, en la que nadie se sienta excluido. «Cristo, resucitado de entre los muertos, brilla en el mundo, y lo hace de la forma más clara, precisamente allí donde según el juicio humano todo parece sombrío y sin esperanza. Él ha vencido a la muerte –Él vive– y la fe en Él penetra como una pequeña luz todo lo que es oscuridad y amenaza» (Vigilia de oración con los jóvenes. Feria de Friburgo de Brisgovia, 24 septiembre 2011).

Agradezco al Señor Presidente y a las demás Autoridades del País el interés y la generosa colaboración dispensada para el buen desarrollo de este viaje. Vaya también mi viva gratitud a los miembros de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, que no han escatimado esfuerzos ni sacrificios para este mismo fin, y a cuantos han contribuido a él de diversas maneras, en particular con la plegaria.

Me llevo en lo más profundo de mi ser a todos y cada uno de los cubanos, que me han rodeado con su oración y afecto, brindándome una cordial hospitalidad y haciéndome partícipe de sus más hondas y justas aspiraciones.

Vine aquí como testigo de Jesucristo, convencido de que, donde él llega, el desaliento deja paso a la esperanza, la bondad despeja incertidumbres y una fuerza vigorosa abre el horizonte a inusitadas y beneficiosas perspectivas. En su nombre, y como Sucesor del apóstol Pedro, he querido recordar su mensaje de salvación, que fortalezca el entusiasmo y solicitud de los Obispos cubanos, así como de sus presbíteros, de los religiosos y de quienes se preparan con ilusión al ministerio sacerdotal y la vida consagrada. Que sirva también de nuevo impulso a cuantos cooperan con constancia y abnegación en la tarea de la evangelización, especialmente a los fieles laicos, para que, intensificando su entrega a Dios en medio de sus hogares y trabajos, no se cansen de ofrecer responsablemente su aportación al bien y al progreso integral de la patria.

El camino que Cristo propone a la humanidad, y a cada persona y pueblo en particular, en nada la coarta, antes bien es el factor primero y principal para su auténtico desarrollo. Que la luz del Señor, que ha brillado con fulgor en estos días, no se apague en quienes la han acogido y ayude a todos a estrechar la concordia y a hacer fructificar lo mejor del alma cubana, sus valores más nobles, sobre los que es posible cimentar una sociedad de amplios horizontes, renovada y reconciliada. Que nadie se vea impedido de sumarse a esta apasionante tarea por la limitación de sus libertades fundamentales, ni eximido de ella por desidia o carencia de recursos materiales. Situación que se ve agravada cuando medidas económicas restrictivas impuestas desde fuera del País pesan negativamente sobre la población.

Concluyo aquí mi peregrinación, pero continuaré rezando fervientemente para que ustedes sigan adelante y Cuba sea la casa de todos y para todos los cubanos, donde convivan la justicia y la libertad, en un clima de serena fraternidad. El respeto y cultivo de la libertad que late en el corazón de todo hombre es imprescindible para responder adecuadamente a las exigencias fundamentales de su dignidad, y construir así una sociedad en la que cada uno se sienta protagonista indispensable del futuro de su vida, su familia y su patria.

La hora presente reclama de forma apremiante que en la convivencia humana, nacional e internacional, se destierren posiciones inamovibles y los puntos de vista unilaterales que tienden a hacer más arduo el entendimiento e ineficaz el esfuerzo de colaboración. Las eventuales discrepancias y dificultades se han de solucionar buscando incansablemente lo que une a todos, con diálogo paciente y sincero, comprensión recíproca y una leal voluntad de escucha que acepte metas portadoras de nuevas esperanzas.

Cuba, reaviva en ti la fe de tus mayores, saca de ella la fuerza para edificar un porvenir mejor, confía en las promesas del Señor, abre tu corazón a su evangelio para renovar auténticamente la vida personal y social.

A la vez que les digo mi emocionado adiós, pido a Nuestra Señora de la Caridad del Cobre que proteja con su manto a todos los cubanos, los sostenga en medio de las pruebas y les obtenga del Omnipotente la gracia que más anhelan.

¡Hasta siempre, Cuba, tierra embellecida por la presencia materna de María! Que Dios bendiga tus destinos. Muchas gracias.

Tomado de Benedicto Cuba-CUBA MINREX

Mié, 03/28/2012 - 18:38

Aeropuerto internacional José Martí de La Habana
Miércoles 28 de marzo de 2012

Imagen agregada Print S. de la PC


Discurso de despedida de Raúl a Benedicto XVI

Discurso de despedida del General de Ejército Raúl Castro, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros a Su Santidad Benedicto XVI

La Habana, 28 de marzo del 2012

Santidad:

Desde su arribo a tierra cubana, nuestro pueblo le acogió, y hoy le despide, con sentimientos de respeto y afecto.

Su visita ha transcurrido en un ambiente de mutua comprensión. Su encuentro con los cubanos le ha dado la oportunidad de conocernos mejor y constatar la justeza de nuestros propósitos.

Cuba ha tenido como su principal objetivo la dignidad plena del ser humano. Somos conscientes de que ésta no solo se construye sobre bases materiales, sino también sobre valores espirituales, como la generosidad, la solidaridad, el sentimiento de justicia, el altruismo, el respeto mutuo, la honradez y el apego a la verdad.

Hacer el bien común fue un principio que aprendimos del padre Félix Varela. Luego, José Martí escribió que “ser cultos es la única manera de ser libres” y nos convocó a “conquistar toda la justicia”.

Conferimos suprema importancia a la familia, favorecemos todo lo que la enaltece y privilegiamos el papel de los padres en la educación de los hijos. Cuidamos de la niñez como nuestra mayor esperanza y alentamos a la juventud, sin ningún paternalismo, a la participación libre y creadora en las realizaciones de nuestra sociedad.

Reconocemos la contribución patriótica de la emigración cubana, desde el aporte decisivo a nuestra independencia de los tabaqueros de Tampa y Cayo Hueso y todos los que fueron sostén de los anhelos de José Martí, hasta los que se oponen hoy a quienes atacan a Cuba y manipulan el tema migratorio con fines políticos. Hemos realizado prolongados esfuerzos hacia la normalización plena de las relaciones de Cuba con su emigración que siente amor por la Patria y por sus familias y persistiremos en ellos por la voluntad común de nuestra Nación.

Es este un pueblo justo que se enorgullece de las virtudes de sus cinco hijos condenados por luchar contra el flagelo del terrorismo y defender la verdad, que los acompaña en cada minuto de su inmerecido encierro y comparte los sentimientos de sus familias que sufren.

Satisface a nuestro país estar entre los que más han hecho por la vida, la libertad y la dignidad humana.
Compartimos la certeza de que sólo la movilización de la conciencia de los pueblos, el respeto mutuo, el diálogo y la cooperación permitirán al mundo hallar soluciones a los más graves problemas.

Santidad:

Hemos encontrado muchas y profundas coincidencias, aunque, como es natural, no pensemos lo mismo sobre todas las cuestiones.

El pueblo cubano, abnegado e instruido, ha escuchado con profunda atención cada una de las palabras que Su Santidad le ha ofrecido.

Por su decisión de visitarnos, por sus afectuosos sentimientos hacia los cubanos, que siempre recordaremos, le expreso, en nombre de Cuba y en el mío propio, nuestra profunda gratitud y aprecio.

Muchas gracias.

FOTO AIN Omara GARCÍA MEDEROS

Fuente Benedicto Cuba-MINREX

Mié, 03/28/2012 - 17:44