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domingo, 16 de agosto de 2015

Diplomática cubana ve un largo camino para normalizar relaciones


Escrito por  Reuters
FOTO  REUTERS Jorge Luis Banos
Diplomática cubana ve un largo camino para normalizar relaciones
 
Cuba recibe un cheque de Estados Unidos de 4.085 dólares al año, por el alquiler de la base naval de Guantánamo, pero se niega a cobrarlos porque la considera ilegal...

 Josefina Vidal recibe un cheque de Estados Unidos de 4.085 dólares una vez al año, el dinero por el alquiler de la base naval estadounidense en la Bahía de Guantánamo, en Cuba. Pero el Gobierno cubano se niega a cobrar los cheques, expedidos a un tesorero inexistente, porque considera ilegal la ocupación estadounidense de Guantánamo.

 El ex líder Fidel Castro solía meterlos en un cajón y Vidal asegura que ahora están guardados en archivos "como un documento histórico", un símbolo de la rivalidad entre los dos países durante más de medio siglo.

 "Yo los recibo personalmente, año por año", dijo a Reuters en entrevista exclusiva Vidal, directora general de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores cubano y su negociadora principal en las conversaciones bilaterales con Washington. "Se guardan en los archivos. Tenemos una colección".

Ahora que los dos países están dejando atrás su rivalidad de tiempos de la Guerra Fría y restaurando sus relaciones diplomáticas, muchos viejos conflictos bilaterales están saliendo a la luz para ser negociados.

 Ambas partes ven posibilidades de lograr rápidos avances en algunos asuntos relativamente simples, incluyendo posiblemente un acuerdo sobre aviación civil. Pero otros tomarán años o podrían no solucionarse nunca.

 Por un lado, Cuba quiere de vuelta los 116 kilómetros cuadrados de terreno en la Bahía de Guantánamo, en el este del país.

 También quiere el fin del embargo económico de Estados Unidos, acabar con las señales de radio y televisión con programación anticomunista emitidas hacia Cuba y el fin de los "programas para la democracia" financiados por Estados Unidos y que, según Cuba, buscan derribar al Gobierno.

 La administración del presidente estadounidense, Barack Obama, afirma que Guantánamo no es parte de la discusión, y que su objetivo de levantar el embargo se enfrenta a una fuerte oposición dentro del Congreso, controlado por los republicanos.

 El secretario de Estado, John Kerry, pidió el viernes una "democracia genuina" en Cuba y su país quiere que la extradición de algunos fugitivos estadounidenses que viven en la isla.

 Lo que Estados Unidos llama derechos humanos, Cuba lo considera como seguridad interna, e insiste en que sólo hará cambios políticos según sus propias necesidades. También dice que no puede entregar a fugitivos a los que les garantizó asilo.

 Vidal reconoce las dificultades por delante, pero asegura que Cuba está dispuesta a tratar todos los asuntos, sin importar lo duros que sean.

 "Prefiero no ser pesimista", comentó el viernes en una entrevista de una hora de duración, cuando Kerry estaba en La Habana para izar la bandera de Estados Unidos por vez primera desde 1961 en la recientemente reabierta embajada.

 Kerry dijo también que el camino hacia la normalización será arduo, pero que reabrir las embajadas es un paso importante.

 "Seguirá habiendo temas en los que no estaremos de acuerdo o que pueda que no estén maduros aún para una transición, discusión o transformación", dijo Kerry en una conferencia de prensa. "Estamos abarcando mucho ahora. Es una gran agenda". 
 
CONVERSACIONES EN SEPTIEMBRE 
 
Las dos partes fijarán sus prioridades y calendarios respecto de una serie de asuntos, con una comisión bilateral que se reunirá por vez primera en septiembre.

 Vidal dijo que un acuerdo de aviación civil, bajo el cual aerolíneas estadounidenses y cubanas podrían obtener derechos de aterrizaje en ambos países, es un área en la que se podría alcanzar un acuerdo pronto.

 También afirmó que Cuba está dispuesta a hablar de áreas de conflicto, como los 5.913 reclamos de estadounidenses cuyas propiedades fueron nacionalizadas tras la revolución de 1959 que llevó a Fidel Castro al poder.

 Las partes empezarían las conversaciones intentando zanjar una gran brecha entre ellos. Una ley cubana liga las negociaciones sobre reclamos de propiedad a los propios reclamos de Cuba por los daños causados por el embargo y otras agresiones estadounidenses.

 Vidal señaló que los daños superan los 300.000 millones de dólares hasta el año 2000, una cantidad muy superior al valor de las propiedades reclamadas por estadounidenses o de lo que Washington pensaría jamás en pagar.

 Las conversaciones sobre correo directo, protección medioambiental y el combate al narcotráfico se reanudarán, dijo Vidal, construyendo sobre acuerdos ya alcanzados para la mitigación de derrames de petróleo y sobre cooperación de búsqueda y rescate en el mar.

 En el asunto más sensible de las reformas políticas, Vidal dijo que Cuba no cederá en nada para aplacar a los opositores de línea dura de Obama en el Congreso de Estados Unidos o a los exiliados anticastristas de Miami.

 "Hagamos lo que hagamos, o dejemos de hacer lo que dejemos de hacer, esas personas (...) van a pedir más y más y más porque no quieren el bien del pueblo cubano", declaró.

 "No quieren un mejoramiento de las relaciones, de los lazos entre Cuba y los Estados Unidos. Lo que quieren es revancha".

Tomado de Cuba sí
FOTO  REUTERS Jorge Luis Baños

miércoles, 22 de julio de 2015

Lo que nunca haré es evadir mi responsabilidad de informar

Lo que nunca haré es evadir mi responsabilidad de informar
Miguel Fernández Martínez, corresponsal de la agencia de noticias Prensa Latina (PL) en Siria. (Notas.com)

Desde hace aproximadamente seis meses, un periodista cubano reporta desde Siria los horrores de la guerra. Con él, el único corresponsal de occidente acreditado actualmente en ese país, conversa Cubahora...

Lo único que me acercaba a él era su página de Facebook. Por eso cuando noté que el botón verde de su chat estaba activo le pedí una entrevista. Periodísticamente hablando, me resultaba interesante conversar con el reportero cubano que en estos momentos da cobertura a la terrible guerra que intenta destrozar, poco a poco, a Siria. Luego supe también que era el único corresponsal de Occidente acreditado en ese país.

Enseguida asintió y armé a la carrera un cuestionario. Cuando se lo envié, me respondió que no me preocupara, respondería lo más pronto posible pero en ese momento estaba de salida: “me cogiste en la puerta, iba a comprar maíz, que se me antojó hacer frituras”.

Entonces supe que entrevistar a Miguel Fernández Martínez, corresponsal de la agencia de noticias Prensa Latina (PL), sería un recorrido interesantísimo entre los senderos personales de un hombre que visita los frentes de combate, entrevista a mercenarios del grupo terrorista Estado Islámico, recorre los escenarios de Las mil y una noche, vive justo al frente del monte Qasium, el lugar donde supuestamente Caín mató a su hermano Abel, y de vez en cuando “mata” los antojos que le crecieron en una Isla tan lejana.

Me cuenta que es el sexto corresponsal que PL envía a Siria, desde que comenzó la crisis en 2011. “En teoría, debí relevar al tercer compañero que estuvo aquí, en septiembre de 2013, por lo que estaba alertado del viaje. Pero pasó algo curioso. Aunque cada corresponsal o enviado especial conoce de antemano sus coberturas asignadas en el exterior, hay un viejo hábito de anunciarlo oficialmente a través de un contacto diario que tiene la presidencia de la agencia con todas las redacciones”.

“A mediados de junio de 2013, cuando estaba prácticamente listo para relevar en Damasco, llego un día a mi redacción y cuando abro mi correo electrónico, leo sorprendido que fue designado otro compañero. Inmediatamente fui a la oficina del vicepresidente de Información y le pedí me explicara las razones de la sustitución. Se limitó a mirarme y comenzó a reírse, diciéndome que era la primera vez en sus más de 35 años de trabajo en PL que alguien le reclamaba ir a un lugar en conflicto. Medio sorprendido aún, le dije que no reclamaba, pero que como casi siempre las sustituciones tenían que ver con problemas de trabajo, quería se me explicaran las razones y es cuando me entero que había sido designado para cumplir otra tarea en El Salvador. Por eso te dije que esta fue una misión anunciada mucho antes que se produjera, pues aunque sabía que vendría desde mediados de 2013, viajé aquí en febrero de 2015.

—¿Habías estado antes en Siria o en un lugar parecido?
—Es mi primera vez en esta región del mundo. Mis coberturas anteriores fueron en América Latina y Estados Unidos. Si hay algún punto común con otras tareas durante mi carrera profesional, es el tema del terrorismo. He lidiado con terroristas en otros lugares del mundo, sin turbantes y que hablan español.

—¿Conocías el país o tuviste que estudiarlo?
 —La preparación previa es una rutina de cualquiera de nosotros y, por supuesto, la opción de visitar un país por primera vez, con un idioma y cultura diferentes, impone una preparación que debe ser lo más general posible. Es la única manera que tienes para poder comprender los fenómenos que encontrarás en el camino. Pero por mucho que leí, desde textos de historia y geografía hasta análisis políticos y despachos cablegráficos, empecé a desentrañar la madeja en las calles de Damasco, en el roce diario con sus habitantes, en el día a día de la guerra. Lidiar con la gente, subirte a un taxi, perderte en el maremágnum humano de un zoco en la parte antigua de la ciudad, quitarte los zapatos para entrar a una mezquita o recorrer las calles de los viejos barrios cristianos, es lo que te hace ver con más claridad lo que hay a tu alrededor.

—Ante tanta mentira sobre Siria ¿cómo te planteas el reto de ser el único corresponsal de occidente acreditado en ese país?
—Ese es quizás el reto más complicado y difícil de esta cobertura, porque además de periodistas, somos testigos excepcionales de lo que aquí ocurre. A este país vienen corresponsales de varios lugares del mundo, pero apenas están una semana o 10 días. No he conocido a ninguno que haya estado más tiempo. Entonces, además de corresponsales de una agencia de prensa como Prensa Latina, nos convertimos en referentes, en fuente directa de este conflicto. Eso, por supuesto, impone un apego a la verdad y a la honestidad periodística que muchas veces no es bien mirado por algunos medios que forman parte de la campaña mediática desatada contra este país y que manipulan constantemente la información. También tiene sus ventajas, pues tu espectro de análisis es mucho mayor. Aquí he entrevistado a ministros, asesores presidenciales, líderes políticos y religiosos, generales y soldados, gente de a pie y hasta mercenarios capturados en combate.

—Te persiguen las entrevistas, en los últimos días varios medios han solicitado tu opinión. ¿Será que causa admiración que un periodista cubano se mantenga reportando desde allí?
—Sí, no pensé convertirme de cazador en presa de la curiosidad ajena. No es habitual que un periodista conceda entrevistas, más bien las hace, pero esta tuya, por ejemplo, es la quinta entrevista que respondo.
Por una parte, pienso que estas propuestas se sustentan en lo que ya te había dicho, en la excepcionalidad de ser testigo del conflicto, de verlo y sentirlo por dentro, de la exclusividad que pueden aportar tus opiniones, de estar aquí todos los días. También incide la credibilidad del medio que representas, pues Prensa Latina es uno de los medios alternativos de noticias, en el concierto de los grandes emporios informativos, más respetables, leídos y consultados en todos los rincones del mundo.

—¿Son esas entrevistas otra forma de luchar contra el muro que se interpone entre el mundo y la verdadera Siria?
—Por supuesto, a veces las normas de redacción de tu medio te limitan a hacer un resumen de determinados hechos que merecen ser tratados con amplitud y te quedas con deseos de decir, de explicar. Lo que sucede en Siria no es en blanco y negro, hay demasiados matices, demasiada gente involucrada, muchos intereses geopolíticos y, sobre todo, un deseo enorme de destruir este país a toda costa. Estamos ante una guerra de Cuarta Generación, como la califican los estrategas del Pentágono estadounidense, donde se emplean todos los recursos imaginables para conseguir propósitos específicos.

Los grandes círculos de poder están ensayando aquí una guerra asimétrica, sucia, terrorista, de desgaste, que lleva implícita una campaña de propaganda bien diseñada, para satanizar al gobierno y al pueblo de este país árabe que se ha caracterizado por muchos años por su resistencia ante los mandatos de las potencias occidentales. Pienso que hay una urgencia por alertar al mundo de lo que aquí sucede. Advertir hasta dónde llega la manipulación y la falacia de los grandes medios, y si para eso sirven las entrevistas, bienvenidas sean.

—¿Qué diferencia existe entre el periodista que hace un documental como “El Principito, un mito salvadoreño” y el que reporta los horrores del terrorismo en Siria? ¿Cómo es posible tal camuflaje?
—Te devolvería la pregunta –a fin de cuentas somos colegas-. ¿Cómo puedes compartir con tus amigos las diarias sorpresas que te da Carmencita, contarnos sus travesuras y ocurrencias, y a la vez escribir las desgarradoras páginas de un libro como el  “El infierno de este mundo, terremoto en Haití”?

No hay diferencias. En ambos casos se demanda ese extra de sensibilidad que todos los seres humanos llevamos dentro, la necesidad de decir, de llamar la atención alrededor de algo que nos resulta trascendental.

Cuando estaba en El Salvador, me agobiaban las extensas jornadas que debía cubrir diariamente, pues mi cobertura era a las elecciones presidenciales. 
Descubrir historias como la del Principito y la relación de amor entre su autor, Antoine de Saint Exupery y una dama salvadoreña, me hizo sacar un extra para no perder esa historia esperanzadora.

Aquí sucede igual, solo que desde un ángulo más sombrío. Hace poco entrevisté a cuatro mercenarios extranjeros, miembros del grupo terrorista Estado Islámico, y dos de ellos están acusados de provocar la muerte a más de 300 personas. Cuando salí de la prisión donde están, sentí necesidad de cerrar los ojos y olvidar, pero inmediatamente recordé que mi tarea más importante es contar eso, para que la gente sepa hasta donde llega el sadismo de los verdugos de este pueblo.

—Tienes una activa página en Facebook, con muchos seguidores de tus vivencias en Siria, la mayoría además de elogiar tu trabajo, tu valentía, te piden que te cuides ¿Cómo cumples con ese pedido?

—Las redes sociales son sorprendentes pues, cuando menos lo esperas, recibes apoyo o críticas de algo que compartes, incluso de personas que jamás has visto personalmente. Pienso que soy un afortunado, pues entre los más de tres mil 200 amigos virtuales que tengo en Facebook, hay muchos que me aportan buenas “vibras” a mi trabajo y en particular a mi estancia aquí.

La frase “cuídate mucho” es recurrente en cada post o en cada nota que pongo, y te percatas que la gente aprueba lo que haces, te apoya, te inspira y sobre todo, te alienta seguir haciéndolo lo mejor que puedas. Soy un periodista y mi compromiso es con mis lectores. A ellos me debo y para ellos trato de ser creíble, pero sobre todo honesto. Pero de todos modos me cuido en lo personal, hasta donde me lo permiten los límites de la guerra. Lo que nunca haré es evadir mi responsabilidad de informar, bajo la circunstancia que sea.

—¿Cómo es un día normal de trabajo tuyo allí?
—Estoy en un país que soporta una guerra desde hace más de cuatro años y sufro como cualquier sirio de a pie los resultados de este conflicto. La mayor parte de las veces no puedo ajustarme a rutinas preestablecidas porque cuando menos lo esperan, cortan la energía eléctrica, te quedas sin baterías en la computadora o sencillamente el ruido de los aviones de combate o los estruendos de la artillería no te permite hacer tu trabajo.

Así que eso te dejará imaginar que lo mismo redacto de noche, de madrugada o de día, según las disponibilidades y alterno mis horas de sueño de acuerdo al trabajo. También voy descubriendo este país a cada minuto. No olvides que tengo el lujo de estar en la ciudad habitada más antigua del mundo, un lugar que es cuna de varias civilizaciones y lleno de historias en cada rincón.
Siempre le digo a mis amigos que aquí lo mismo caminas sobre calles empedradas con más de 3 mil años de construidas, que te apoyas a descansar en una columna que data del Imperio Romano. Lo que nunca dejo de hacer, es mirar a través de la ventana de mi apartamento, hacia el monte Qasium, que me queda justo frente a mi edificio, un lugar donde supuestamente Caín mató a su hermano Abel, según las Sagradas Escrituras cristianas. ¿Te imaginas?

—¿Cómo te las arreglas con el idioma?
—En el trabajo me ayuda Fady Marouf, un joven sirio que estudió en Cuba, en Santa Clara. Es un enamorado de Cuba. Siempre ha estado junto a los corresponsales de PL desde 2011. Aquí es funcionario del Ministerio de Información. Los demás lo logro a través del lenguaje universal de las señas, además de un poco de inglés y las palabras árabes que se van aprendiendo. Ya sé decir marbajá, que es dar la bienvenida, saludar, y hasta pedir shawarma que es un exquisito sándwich de pollo hecho con pan árabe....

—¿Qué dicen los sirios sobre Cuba, acaso nos conocen?
—Más de lo que yo imaginaba y esa fue una de mis mayores sorpresas, descubrir aquí el amor que sienten los sirios hacia nuestra querida Cuba. Lo mismo jóvenes que viejos, cuando se enteran que soy cubano, se ponen la mano en la cabeza –una muestra de respeto- y mencionan inmediatamente dos nombres: Fidel Castro y Che Guevara. Ojalá nuestro Comandante en Jefe supiera cuánto lo admiran los sirios y con qué respeto se refieren a él. Cada vez que tengo un contacto de alto nivel, mis entrevistados dedican los primeros minutos a agradecer la presencia de un cubano en Siria, algo que asumen como un acto de genuina solidaridad, teniendo en cuenta el largo historial de resistencia del pueblo cubano.

—¿Tienes alguna anécdota que no se te olvidará contar nunca cuando hables de tu paso por Siria?
—Te contaría muchas pero me limitaré a narrarte la que más me estremeció hasta hoy. Durante una visita a una zona de combate conocida aquí como el triángulo Daraa-Quneitra-Damasco, compartí junto a otros colegas en las trincheras donde estaban los soldados sirios, extenuados después de la pelea, oliendo a pólvora, barbudos y llenos de barro.

En ese momento estaban distribuyendo la ración de comida de campaña, uno de los combatientes se me aproximó y en un enrevesado inglés me preguntó que de dónde era. Cuando le dije que era cubano, partió su ración de pan árabe y me brindó una mitad, gesto que rechacé con delicadeza. El curtido soldado sonrió e insistió en su ofrecimiento. “Compartir mi comida con un cubano me dará suerte, porque ustedes tienen fama de ser buenos guerreros”, me dijo. Tomé el pedazo de pan, emocionado y orgulloso, no por mí, sino por el reconocimiento que ese combatiente hacía a mi pueblo. Eso jamás lo olvidaré.

—¿Cómo lidias con el horror, con el dolor de los niños, de las madres, de los combatientes?
—Con mucha firmeza. Siempre antepongo mis obligaciones profesionales a cualquier otro sentimiento, aunque los reprima. Cuando converso con los sirios, cada uno tiene su propia historia llena de dolores y tristezas. Hace poco entrevisté a la madre de un teniente coronel caído en combate y aun cuando medía mis preguntas para evitar provocarle más dolor a su espíritu, la señora me mostró su orgullo por el acto heroico de su hijo y por tener tres hijos más en los frentes de combate contra los terroristas. He visto jóvenes mutilados, ciegos, marcados para el resto de sus vidas por esta guerra injusta, pero lo que más me impulsa a seguir es la esperanza de este pueblo, porque la guerra acabe de una vez y vuelva la paz.

—¿Sueñas con Cuba?
—Todos los días. Cuba vive debajo de mi piel y estar aquí y conocer esta realidad, me da más fuerzas para defender lo que tenemos y lo que hemos alcanzado en estos 56 años de Revolución.

—¿Ya lograste poner a Siria en tu corazón?
—Siria ya forma parte de mi vida y espero regresar aquí cuando vuelva la paz. Es un país hermoso, lleno de misterios y mitos. Pero la mayor riqueza que tiene esta tierra es su pueblo, formado por gente noble, hospitalaria y soñadora. Nunca pensé que visitaría los escenarios de Las mil y una noche árabes –mi libro preferido de la infancia-, que pisaría las mismas piedras que jeques, califas y emires que salieron a conquistar al mundo, y que sería testigo de una de las guerras más crueles que haya conocido la historia de la Humanidad.

Esas memorias, quiero que queden en un libro que escribiré alguna vez, sobre estas tierras del Oriente. Será mi mejor homenaje a este pueblo.
*Madre y periodista, ambas profesiones a tiempo completo...

  • Siria: Oficialmente "República Árabe Siria". País del Oriente Medio que limita al sur con Israel y Jordania, al oeste con el Líbano y el Mediterráneo, al norte con Turquía y al este con Irak. Las mujeres no tienen la obligación de llevar el Burga. La Sharia (ley Islámica) es inconstitucional. Es la única nación del Mediterráneo que sigue siendo propietario de su empresa petrolera, que no la ha querido privatizar.Posee reservas de petróleo de 2.500 millones de barriles, cuya explotación está reservada a las empresas estatales.
Fuente CubAhora

viernes, 10 de julio de 2015

“Yo fui uno de los creadores del paquete audiovisual contra Cuba”

Escrito por Tele Pinar
 
Conversar con Raúl Capote Fernández, ex agente “Daniel” de la seguridad del Estado cubano, fue una grata experiencia, pues de primera mano ratificamos ideas de las que no conocemos toda la historia de su génesis.

Recientemente Raúl participó de un recorrido por la provincia de Pinar del Río y accedió a conversar con Tele Pinar. Jovial, espontáneo y muy comunicador, son parte de sus características, lo que facilitó el diálogo.

Nuestra conversación abarcó un tema de mucha actualidad para Cuba: los paquetes de medios audiovisuales.

¿Qué vinculación tuvo con la creación de los paquetes?

“La génesis de esta idea surge del fracaso de intentar multiplicar el uso de la televisión por cable en Cuba, con lo que se pretendía hacer llegar una televisión a la carta, previamente elaborada por los servicios de inteligencia norteamericanos.

“En una reunión de oficiales de la Agencia Central de Inteligencia -CIA por sus siglas en inglés- donde participé, se lanza la idea de estos paquetes que se trasladarían en discos duros aprovechando contrabandistas como mulas, pues se suponía que ya tenían los contactos en Cuba para distribuir de forma rápida la información. A estas personas les convenía pues se les financiaba el viaje y sus equipajes. La CIA quedaba al margen de esta actividad y ello propiciaba que se utilizara como medio de lucro en la Isla”.

¿A qué atribuye su demanda por la población cubana?

“Es importante que se conozca que este paquete parte de un minucioso estudio del consumo cultural de los cubanos, de las tendencias en la preferencia de nuestra población, sobre todo de los audiovisuales. Por supuesto, se trabaja en lograr un balance que esté a tono con todos los gustos y que en apariencia su único objetivo sea el de entretener.

“Te puedo comentar que hay shows de grandes cadenas de televisión que se adecuaron a estas nuevas exigencias, e incluso comenzaron a dar preeminencia a la participación de cubanos, ello con el objetivo de reafirmar la valía del american way of live, como mejor opción”.

 ¿Cuál fue el objetivo primordial que se trazó la CIA con estos paquetes?

“Resulta que con el fracaso de tele y radio Martí, esta sería la nueva vía de influenciar en la forma de pensar de los cubanos. No solo con las series y las películas, que además tienen una fuerte tergiversación de la historia, sino también a través de los videos juegos y las aplicaciones para móviles que son de gran consumo.

“Son métodos que ya han probado en otros lugares con resultados según sus planes; ellos mismos dicen que “trabajan en construir al hombre tonto del capitalismo, al hombre frívolo”. Esa es su principal misión, desmantelar y desmotivar al hombre nuevo que creó la Revolución cubana, aunque para ellos es paradójico que los jóvenes defiendan este proyecto, a pesar de las limitaciones y de las carencias materiales”.

¿Cómo se debe convivir con estos paquetes de información?

“Bueno, siempre que hablo de esto me refiero a los cigarros. Los productores siempre reseñan en sus etiquetas “fumar daña la salud”. Se trata de cada día explicar más y mejor a los que consumen el paquete las intenciones reales de su existencia, no es que se prohíba, que se esté persiguiendo a quienes lo ven, sino de que comprendan los riesgos que implica y que tengan claridad de la manipulación que en ellos se hace de la verdad.

“Aparejado hay que elevar la factura de los productos audiovisuales nacionales, que estén más efectivamente vinculados a nuestras raíces culturales. No se trata de rescatar, sino de difundir para que se integre de mejor manera en la forma de pensar y de actuar de los cubanos de hoy. Eso nos identifica en el mundo entero y forma parte de la dignidad nacional”.

Sin dudas, esta práctica va dirigida en lo fundamental a las nuevas generaciones de cubanos. ¿Cómo aprecia la participación de este sector poblacional en la construcción de nuestra sociedad?

“Es risorio como hasta eso atacan. Imagina, ellos tratan de poner a los jóvenes cubanos con un cliché de “hombre nuevo”, como si saliera de una producción en serie que no puede tener errores.

“Claro, que los cubanos no somos hombres perfectos, pero si tenemos la aspiración de ser cada vez mejores. Pero en lo que no hay dudas es que somos mejores que quienes engendra el capitalismo.

“Hay ejemplos muy recientes. Los médicos cubanos en África en la lucha contra el Ébola, fueron allí a jugarse la vida, a salvar a ese continente de esa calamidad y a salvar a la humanidad de sus posibles consecuencias. Llegaban donde nadie más lo hacía, aplicaban experiencias técnicas y humanas que le valieron el reconocimiento del mundo entero y eso de forma gratis. Fueron los únicos que hicieron eso.

“Ese es el hombre nuevo del que tanto habló el Che y habla Fidel, el que es capaz de meterse en una favela de Brasil, el que siente orgullo de trabajar por el bien de la sociedad. Ese es el hombre que el socialismo cubano formó, con todas sus virtudes y las tantas cosas que aún nos falta por hacer”.

El diálogo con Raúl fue en el monumento a Los Malagones del municipio de Viñales, donde se abanderaron 55 jóvenes como vanguardia de los más de 44 mil miembros de los Comités de Defensa de la Revolución con que cuenta Pinar del Río.
 



Video en Radio Minas
 
Tomado de Tele Pinar
www.telepinar.icrt.cu
10 de julio de 2015

domingo, 31 de mayo de 2015

Un joven que desafió al ébola: Ecos de Sierra Leona

 De la grandeza de este joven médico conocí en carne propia: cuando supo por mi hermanita Marlene de mi ingreso médico, a diario, desde Sierra Leona, llegaban sus mensajes a través de la enfermera Alina, del Dr. Nereido, sus compañeros del Hospital, solicitando informes sobre mi salud, mientras que, ya en Cuba, desde su retiro preventivo, el Dr. Ronald hacía "tremenda cola" para el teléfono para hacerme llegar directamente su cariño... esta es la grandeza de la revolución, de los revolucionarios, que unos pocos desaprensivos nunca podrán borrar...

Un joven que desafió al ébola: Ecos de Sierra Leona

Por Marlene Caboverde Caballero

“….cada día tiene una historia y nosotros 
somos las historias que vivimos…”.
Eduardo Galeno
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Recién llegado a Sierra Leona. Foto cortesía del Dr. Ríos
Las historias de amor nacen casi siempre del dolor. Volví a tener la certeza cuando conocí desde la distancia al médico de San Antonio de Río Blanco, Jaruco, Rotceh Ríos Molina. Fue el 19 de noviembre de 2014 cuando le envié el primer mensaje a Sierra Leona donde enfrentaba el Ébola junto a otros 164 colaboradores cubanos, y ese mismo día recibí emocionada su respuesta.
Así comenzó nuestra amistad y la aventura más fascinante en mi ejercicio como periodista. Él allá, yo aquí, cada uno en su trinchera hizo lo que correspondía en un momento histórico y hermoso para la humanidad. Juntos construimos un enlace que sirvió a ambos para repensar la vida, el mundo, el futuro.
Al principio me preguntaba, ¿por qué un médico de 29 años con una carrera brillante, la especialidad de Medicina Interna, un prestigio ganado en el Hospital Luis Díaz Soto (El Naval), dos niños encantadores y una bellísima esposa, decidió enrolarse en una de las misiones más riesgosas del los últimos tiempos? Hallé la respuesta en cada palabra suya y cada imagen que me enviaba desde Sierra Leona.
Por fin, el 22 de abril nos abrazamos al conocernos personalmente; y días después, en su casa de San Antonio de Río Blanco sostuvimos el diálogo largamente soñado y esperado.
P: Hagamos una viaje al mes de octubre de 2014, fecha en que arribaste a Sierra Leona. En aquellos momentos allí se registraba uno de los mayores índices de mortalidad por el virus del Ébola en África Occidental y para tratar a los enfermos ustedes debían llegar a las Unidades de Tratamiento y entrar al Área Roja donde estaban los casos positivos. ¿Qué hacían para protegerse?

Dr Ríos Molina
: Existe un protocolo para el uso del EPP, es decir Equipo de Protección Personal, algo que conocíamos de antemano, desde Cuba, a través del entrenamiento que recibimos en el Instituto de Medicina Tropical IPK, Pedro Kourí. Pero fue algo que terminamos de madurar en Sierra leona donde hicimos, primero entrenamientos teóricos y después, prácticos. Fue muy difícil. Son una serie de pasos para vestirte, otros pasos para el trabajo en el Área Roja y otros para el desvestido, que es el momento más crítico porque sales infectado y el equipo que llevas contiene fluidos por la manipulación al paciente. No se pueden cometer errores, si violas esos pasos puedes quedar infectado. Y lo hicimos bien porque ninguno nosotros enfermó, excepto Félix Báez, al inicio de la campaña contra el Ébola, en Sierra Leona.

P: Era la ropa que llevabas puestas, cuatro pares de guantes, el equipo de protección muy caluroso, según me decías en tus mensajes. ¿Cómo lo resistías?
Dr Ríos Molina: El clima de Sierra Leona es muy similar al nuestro, excepto por la humedad que no es tan alta como en Cuba. Te confieso que en los primeros días era desesperante por el calor que se pasaba. Después me adapté. A mí lo que me costaba más trabajo era resistir la mascarilla facial, el nasobuco, como le dicen en Cuba. Eso me daba cierta falta de aire, pero con los días la fui tolerando mejor porque me decía, si los cirujanos la usan todos los días, por qué no la voy a usar yo.
P: Rotceh, y cada vez que entrabas al Área Roja pensabas acaso, ¿hoy puedo quedar infectado?
Dr Ríos Molina: El riesgo de infección no estaba solamente en el centro. Yo siento y desde que estaba en Sierra Leona lo pensé de esta manera: Corro más riesgo fuera que dentro de la unidad de tratamiento. Dentro, uno sabe dónde está el paciente, lo tienes aislado y llevas el equipo de protección personal, pero en la calle, en el hotel donde convivíamos diariamente con los locales que allí trabajan, uno no sabe cuál puede ser la persona que está infectada y esté pasando por el periodo de síntomas atenuados y en ese medio no usas el equipo de protección.
P: Cuando estaban dentro del Área Roja era bien difícil de identificarlos por el traje casi de cosmonauta que usaban, y según observé en el video que tomaron ustedes, llevaban escritos sus nombres fuera del traje. ¿Los pacientes los llamaban por esos nombres?
Dr Ríos Molina: Habitualmente nos decían, Cuba.
P: ¿Los identificaban como cubanos por la manera de tratarlos respecto a los médicos locales o de otros países?
Dr Ríos Molina: Parece que sí, porque ellos preferían ir al Centro donde estábamos los cubanos y también había horarios nocturnos en los que no participábamos nosotros, y según nos decían después, los pacientes exigían la presencia de los médicos de Cuba. Nosotros teníamos más proximidad con los enfermos, éramos más atentos, más cariñosos.
P: ¿Cuál era el protocolo que debían seguir para asistir a un paciente sospechoso fuera del Área Roja?
Dr Ríos Molina: Cuando el paciente llegaba al Área de Clasificación había una barrera que dividía el Área Roja del área del médico, que es la Amarilla. En ese lugar no se usa el equipo de protección personal completo y uno lo que hace es interrogar al paciente a una distancia prudencial, sin tocarlo. Si llegas a la conclusión que es sospechoso de portar el virus del Ébola, entonces se indica que un enfermero local y un médico cubano se vistan o vestirte tú, clasificarlo y éntralo para examinarlo físicamente y elaborar las indicaciones. Yo aprendí a reconocer los casos positivos porque llegaban y se tumbaban en el piso sin fuerzas.
P: Siempre me llamaron la atención las imágenes de las lonas azules que conformaban las estructuras de los centros de tratamiento al Ébola en Sierra leona. ¿Cómo se diseñaban y se montaban esas unidades?
Dr Ríos Molina: Un Centro de Tratamiento al Ébola tiene diferentes fases. Lo primero es rentar el lugar, gestión que hacía el Gobierno de ese país. En Sierra Leona la mayoría de los pocos hospitales y unidades asistenciales son privados. La mayoría de los espacios que se destinaban a tratar el Ébola estaban en desuso. Por ejemplo, en el distrito de Waterloo donde trabajé, la unidad quedó montada donde antes hubo un hospital adventista, una especie de policlínica integral. Tenía tres salas, un pequeño salón de operaciones y un área de aislamiento. Después de rentar el lugar, lo que sigue es modificarlo con madera y las lonas azules para agregar otras áreas y marcar los límites.
P: ¿Quiénes se encargaban de ese trabajo?
Dr Ríos Molina: Había una compañía británica que entrenó a los locales en Sierra Leona para construir los Centros de Tratamiento al Ébola. Algunas veces lo hacían mal, y esa fue otra de las funciones que yo tenía, supervisar que lo hicieran correctamente. Felipe Delgado, uno de los médicos que estaba en mi grupo y era Epidemiólogo, era el más avezado en esa tarea y siempre iba conmigo para evaluar el trabajo. En el centro hay que colocar las entradas y salidas donde deben ser, situar los pasillos para el movimiento del personal médico y de los pacientes porque hay que cumplir un sentido en la trayectoria desde el punto de vista epidemiológico.
P: En los primeros mensajes a tu esposa Laritza le confesabas que a veces tenías el temor de no poder aguantar el peso enorme de la misión en la que te habías enrolado. ¿Era por las condiciones que exigía el trabajo o por lo terrible del Ébola?
Dr Ríos Molina: Es verdad. Eso fue al principio. Pero aprendí que el Ébola se puede controlar y hasta curar, porque no es lo tan infeccioso que es el virus, sino que es muy letal. Yo digo que si fuera tan infeccioso no quedara nadie en Sierra Leona, porque allí la gente además de vivir en condiciones deprimentes, no tiene percepción del riesgo. A pesar de la epidemia ellos seguían llevando su rutina habitual. También son personas que se tocan mucho, comen juntos y tienen costumbres funerarias que hacen que la transmisibilidad sea grande.
Cuando nosotros llegamos, más del noventa por ciento de las personas que enfermaban, morían. Eso demuestra no solamente la alta letalidad, sino que los pacientes estaban subtratados. Con la llegada de la brigada médica cubana y el apoyo de la Organización Mundial de la Salud, que fue fundamental, se comenzó a tratar el Ébola correctamente. Se creó un protocolo para asistir a los pacientes y eso mejoró la sobrevida de las personas que adquirían el virus. El periodo de incubación es de dos a 21 días, en tanto el período crítico es de siete a 14.
P: Rotceh, el dos de diciembre, [por el] Día de la Medicina Latinoamericana me enviaste desde Sierra Leona un mensaje conmovedor que compartí con la audiencia de Radio Jaruco y también de Cuba y el mundo, porque lo leí en La luz en lo oscuro, el programa que Radio Rebelde dedicó a los Cinco por más de una década. Te leo un fragmento: “…hoy visité por segunda vez el hospital pediátrico, único de su tipo en el país que alberga 20 camas para niños con Ébola y trabaje en zona roja dos horas… es de los 9 hospitales a los que he entrado en zona roja donde mejor se cumple el proceso de desinfección... hoy te decía me sentí muy útil pues cargué de su cunita a la ambulancia a una niña de un año y unos meses que se quedó sin familia por el Ébola. Examiné niños de diferentes edades que oscilan entre los meses de nacido y los 14 años, pero vi morir a cuatro..." ¿Cuánto te marcó esa experiencia?
Dr Ríos Molina: Fue muy difícil para mí. Yo había visto morir a los niños, en Sierra Leona pero en centros para adultos. Aquel era un centro, no de tratamiento, sino de aislamiento pediátrico. La primera vez que fui para evaluar si las condiciones eran óptimas para el trabajo de los médicos cubanos, vi morir a siete niños y a una familia que tenía a tres hijos quedarse reducida al padre y uno solo de los hijos. Aquel niño fue enviado a otro centro y después no supe cuál fue su destino. Yo soy un padre de dos niños, y ver aquello fue terrible para mí. El problema es que no solamente se morían de Ébola, sino también de paludismo, de neumonía, tuberculosis, diarreas, que son enfermedades curables. Allí se morían los niños y ya. Pero vivir aquello nos sirvió a mí y a mis compañeros para enseñar a los médicos y enfermeros locales a darle más sentido a la vida de aquellas personas, y les inculcamos que la vida de un ser humano, fuera quien fuera, era importante.
P: Y ya que mencionas esa enseñanza, ¿Cómo llevaban la labor preventiva y educativa a los pacientes?
Dr Ríos Molina: Nosotros no teníamos concebido trabajo de campo, sino que nos centrábamos en el tratamiento clínico en las unidades. El trabajo de campo lo desarrollaba la Organización Mundial de la Salud con personal británico y norteamericano encargado de visitar las comunidades para informar a la población. Lo otro era la labor de promoción que hacía el gobierno de Sierra Leona en las calles, la televisión y la radio. Ahora, qué pasa con esos medios. Allí no existe el fluido eléctrico, como en Cuba y por tanto la mayoría no tiene acceso a lo que se transmite. Lo que sí se veían eran mensajes y propagandas colocados por todas partes relacionados con el Ébola y se decía que debían llamar ante los síntomas de la enfermedad al 117, que era el Centro de asistencia a los pacientes sintomáticos.
Fue difícil al principio, también de esa manera, porque allí la gente creía que el Ébola no era real, sino una maldición de sus dioses. Por suerte cuando nosotros llegamos en octubre ya la población se estaba convenciendo de que el Ébola existía y era una enfermedad. Fíjate, que en agosto y septiembre las cifras hablan de la mortalidad tan grande en Sierra Leona porque a la gente le costaba entender que la vía de transmisión era de persona a persona y continuaban abrazando al fallecido y encima, mantenían el ritual de beber el agua con que bañaban al difunto para recoger su espíritu. Y ya te puedes imaginar los contagios, porque la mayor carga viral se produce cuando la persona muere.
P: Además de los 165 colaboradores cubanos que enfrentaban el Ébola en Sierra leona había especialistas y voluntarios de otras naciones. ¿Tuviste algún tipo de intercambio con ellos?
Dr Ríos Molina: Muchísimos contactos porque trabajábamos estrechamente con la Organización Mundial de la Salud. Médicos y enfermeros británicos, norteamericanos, australianos, chinos. En una ocasión visitamos un hospital de China, ellos también estaban haciendo un buen trabajo aunque tenían menos camas que nosotros, y ninguno de esos especialistas chinos se enfermó de Ébola. Esos intercambios me hicieron ver que los profesionales cubanos no tienen nada que envidiarle a los de esas superpotencias. Nosotros estamos muy bien formados en cuanto a preparación en la asistencia médica. Inicialmente ellos estaban un poco reacios a trabajar con nosotros por problemas que confrontábamos con el Inglés, pero en la medida que fueron conociendo de la calidad de nuestro desempeño fluyeron mejor las relaciones.
P: ¿Cómo es Sierra Leona?
Dr Ríos Molina: Sierra Leona es un país rico en recursos naturales: hay oro y diamantes. Tiene buenas tierras para cultivar, quizás tenga petróleo, pero es algo que no han explotado todavía. Pero ni el oro ni el diamante les pertenece, y no tienen condiciones para explotar la tierra porque no tienen agua, ni infraestructura. Es un país donde la gente permanece en la calle todo el día tratando de sobrevivir, vendiendo sobre todo, y los que más se dedican a vender son los niños. En cualquier intersección, porque allí no hay semáforos, se puede ver a los niños de siete, ocho o nueve años vendiendo agua refrescos, dulces y otras cosas para ayudar a su familia. Entonces, quienes trabajan son las mujeres y los niños, los hombres no, excepto los profesionales.
Como país capitalista al fin, allí hay de todo, lo de mejor y de peor calidad, lo que quieras comprar. En cambio, la población no tiene acceso a esos productos porque no tiene dinero. Conseguir trabajo es algo grande en Sierra Leona y aunque el salario no es fijo y el trabajador es prácticamente propiedad del dueño, tener empleo es la garantía de una vida mejor.
P: Es entonces otro país subdesarrollado con diferencias abismales entre las clases sociales.

Dr Ríos Molina:
Así es. Allí se puede ver justo al lado de una mansión, una choza miserable.

P: Sin embargo me comentabas en una ocasión, que la gente allí puede comprar un celular y luego no tener dinero para comida o medicinas.
Dr Ríos Molina: Así es. A nosotros, como cubanos, nos llamaba la atención ver como allí todo el mundo tiene celular de más o menos calidad. Yo no sé si tenían dinero para hablar, pero muchas veces andaban en harapos, pero con el celular en la mano. Lo que sucede es que la ignorancia es muy grande en Sierra Leona, y las personas no son capaces de ordenar sus prioridades como solemos hacer aquí en Cuba. Allí las cosas funcionan de manera diferente. Por ejemplo, las pocas farmacias que hay no están en función de la salud, sino del comercio. No cuentan con infraestructura de Salud Pública, ni clínicas comunitarias, ni se ven los médicos en las comunidades como aquí. Las unidades asistenciales son privadas y hay que pagar una gran suma de dinero para recibir una asistencia mínima, en tanto hay un solo hospital público que visité y está en muy malas condiciones.
P: Antes de la llegada de los médicos cubanos a Sierra Leona, el Ébola había cobrado la vida a algunos trabajadores de la asistencia sanitaria, y poco después de comenzar el enfrentamiento a la epidemia enfermó el doctor Félix Báez. ¿Cuándo conociste la noticia cuál fue tu primer pensamiento?

Dr Ríos Molina:
Fue duro. Éramos 165 hombres viviendo en medio de la epidemia. Cuando Félix enfermó, muchos de nosotros no habíamos entrado aún a un centro de tratamiento al Ébola, y entonces lo que pensábamos era que también nos enfermaríamos cuando nos llegara el momento de trabajar. Pero pesaba más la convicción que tenemos los cubanos de hacer los que nos tocaba al precio que fuera necesario. A partir de aquellos momentos elevamos el entrenamiento y nos preparamos mejor para enfrentar aquel monstruo que teníamos frente a nosotros.

P: ¿Te acuerdas cuando te decía en mis mensajes que revisaras el mosquitero antes de dormir? Y es que no solo debían protegerse del Ébola, sino también de otras enfermedades tan comunes allí como el paludismo, un mal que costó la vida a dos colaboradores cubanos en África Occidental. ¿Existe alguna campaña para proteger a la población local de ese padecimiento?
Dr Ríos Molina: No tienen forma, porque la mayoría no puede pagar ni el medicamento, ni los mosquiteros, ni los insecticidas. Nosotros los colaboradores cubanos si contábamos con todo eso y usábamos una quimioprofilaxis diaria, y evitábamos a toda costa las picaduras de los mosquitos. También trazamos una estrategia sanitaria que consistía en tomar la temperatura diaria y la búsqueda temprana de síntomas.
P: Otra de las historias enviadas por ti desde Sierra Leona que también me conmovió fue el parto que hicieron en la unidad que tenías bajo tu responsabilidad, en Waterloo. La conozco porque la leí, pero hoy me gustaría escucharla.
Dr Ríos Molina: Ese fue el único parto que se hizo en un Centro de Tratamiento al Ébola. Recuerdo que la paciente llegó con diagnóstico positivo de Ébola, remitida de un centro de aislamiento. Era una mujer joven de 31 años de edad, su primer embarazo y tenía casi 38 semanas de gestación, por lo que estaba a término. El centro de nosotros contaba con el único ginecólogo que había en Sierra Leona en aquellos momentos. A las cinco de la tarde nos llamaron porque la muchacha había entrado en trabajo de parto. El cirujano, Doctor Iliones y el ginecólogo que era el médico santiaguero Juan Andrés y otros cinco enfermeros comenzamos a trabajar. Yo fui solamente asistir, en realidad fueron ellos los que hicieron el parto que duró casi seis horas. La paciente fue tratada como si estuviera en Cuba, con todos los recursos, pero el feto estaba fallecido cuando nació, era un varoncito con un buen peso pero, al parecer, la carga viral del Ébola le causó la muerte. Ella quedó bien, las pérdidas que tuvo fueron discretas, se medicó y estaba con buen estado físico general. Pero al amanecer estaba muerta en el suelo, cianótica, debido a un tromboembolismo pulmonar causado, probablemente, por el líquido amniótico. Sin embargo no sangró, lo que nos llevó a concluir que la muerte no se debió al Ébola.
P: ¿El hecho de ser muy joven, cumpliste 30 años de edad en Sierra Leona, te creó obstáculos para tu desempeño como directivo en la misión?
Dr Ríos Molina: De los médicos era yo el más joven en Sierra Leona, y de los enfermeros había uno que contaba 26 años. Ciertamente, el haber ocupado el cargo de Coordinador General de un Centro de Tratamiento al Ébola fue un poco complejo. Yo tenía 37 subordinados y la responsabilidad era grandísima porque se trataba de mantener saludables a esas personas que tenía bajo mi mando y hacer bien el trabajo que nos tocaba. Inicialmente, el mando superior estuvo un poco reacio en darme esa responsabilidad por mi juventud, pero les demostré con mucho trabajo que sí podía hacerlo y hacerlo bien. Luego contaban conmigo para tomar decisiones porque aprendieron a confiar en mí. Y como yo, también brilló el médico Dayron de 29 años y un enfermero de Pinar del Río que tenía 26. Es decir que la juventud cubana estuvo muy bien representada allá porque el resto era personal de más edad y experiencia.
P: ¿Y de esas buenas relaciones de trabajo nacieron también lazos de amistad verdadera y perdurable?
Dr Ríos Molina: Cómo no. Allí trabajan conmigo personas de muchas provincias del país con quienes mantuve buenas relaciones de amistad, sobre todo, con los médicos y enfermeros de las Tunas que se convirtieron en mis amigos y serán mis amigos para toda la vida. También conocí a otros especialistas, que aunque trabajaban como yo en la capital, nunca nos habíamos visto, ellos son también amistades de verdad que se quedaron para siempre.
P: ¿Dejaste amigos en Sierra Leona?
Dr Ríos Molina: Muchísimos amigos que se quedaron llorando la partida de nosotros. Amigos de verdad que admiran mucho a los médicos y enfermeros cubanos y al pueblo de Cuba. Y conocen a nuestro Presidente y algo de nuestra historia. Muchas veces nos decían: nosotros no hacemos lo que ustedes hacen.
P: A la partida de los colaboradores cubanos, ¿quiénes se quedaron frente a los Centros de Tratamiento al Ébola, conociendo que el virus no se ha erradicado totalmente?
Dr Ríos Molina: Muchos centros empezaban a cerrarse en los últimos días de mi estancia en Sierra Leona, al ser significativa la reducción de los casos, y no ser rentable tener las unidades abiertas para uno o dos pacientes. Se fueron identificando los centros que más personal sanitario local tenían para centrar en estos el tratamiento a la enfermedad.
P: ¿El momento más terrible en Sierra Leona?
Dr Ríos Molina: Ver los niños morir.
P: ¿El más hermoso?
Dr Ríos Molina: Dar de alta a un niño de ocho años que perdió a su familia completa, a quien felizmente logramos salvar del Ébola.
P: Cuando nuestro amigo común, Gerardo Hernández, uno de los Cinco, llegó a Cuba tras 16 años de injusta prisión, él confesaba que al inicio despertaba algunas veces con la terrible sensación de estar todavía en la cárcel. ¿Te ha sucedido algo similar después del regreso a tu casa y tu pueblo de San Antonio de Río Blanco o pasaste la página sin traumas?

Dr Ríos Molina:
Marle, yo recuerdo todo lo que vi, todo lo que viví. La experiencia fue maravillosa, tengo la seguridad que fue una bendición en mi vida. Agradezco a las autoridades que me escogieron para la misión porque salvé muchas vidas y conocí cosas que jamás imaginé existieran en el mundo. Pero para mí no creó traumas. Yo fui a Sierra Leona a hacer lo que mejor sé, que es trabajar y dar vida y salud a las personas. Duermo tranquilo con la felicidad de estar con mi esposa, mis niños y mi familia.

P: Y ya que hablamos de Gerardo Hernández Nordelo, supe que te llamó por teléfono.
Dr Ríos Molina: Tremenda sorpresa. Yo estaba atendiendo a un paciente en mi casa…
P: ¿Es que acaso no estás de vacaciones?
Dr Ríos Molina: Sí, pero el enfermo no puede esperar y la gente sabe que puede llamar a mi puerta a la hora que sea.
P: Lo sé. No me equivoqué cuando quise que entre Gerardo y tú surgiera un puente de amistad. Pero cuéntame, ¿Que te dijo Gerardo?
Dr Ríos Molina: Mira, me agarró de sorpresa y no sabía qué decirle. Pero cuando lo escuché hablarme como si me conociera de toda la vida se me fueron los nervios. Me preguntó por mi familia, por mis niños. Me dijo que estuvo pendiente de lo que hicimos los colaboradores cubanos en África Occidental y me aseguró que en cuanto estuviera con menos complicaciones de trabajo vendría para verme y escuchar mis experiencias de Sierra Leona.
P: Además de ese encuentro con Gerardo, y de recibir el Nobel de la paz, ¿qué otros proyectos tienes en lo adelante?
Dr Ríos Molina: ¿Tú crees que lo ganemos? Va a ser difícil.
P: Estoy segura.
Dr Ríos Molina: Vamos a ver. Del futuro te puedo decir que seguiré trabajando en el Hospital Naval Luis Díaz Soto y me gustaría hacer una Maestría en Infectología. No sé si seguiré en el séptimo piso, pero tengo la seguridad de que me espera mucho trabajo por delante.
P: Si ahora te proponen enfrentar otra epidemia, incluso más terrible que el Ébola, fuera del país ¿qué harías?
Dr Ríos Molina: Te voy a decir lo mismo que le dije al Ministro de Salud Pública el día que me lo preguntó: Donde sea, cómo sea, a la hora que sea y lo que haya que hacer lo haré. Los cubanos somos así. Y ya te digo, sea fuera o sea dentro del país porque no me canso de decir que hay muchas misiones que cumplir aquí dentro también, y a veces se nos olvidan un poquito. Tenemos muchos problemas que resolver y tenemos que ponerle el pecho para que no se deteriore el sistema nacional de salud, que es una de las conquistas más hermosas de la Revolución. Cuando vas a otro país terminas convenciéndote más de esa verdad.
Con información de Cubadebate

martes, 3 de febrero de 2015

Entrevista a Josefina Vidal -MINREX- sobre relaciones Cuba-USA y el bloqueo (Videos)

Josefina Vidal. Foto: AP
Josefina Vidal. Foto: AP
“El bloqueo no ha terminado. Lo que ha ocurrido es que en uso de sus prerrogativas ejecutivas -que las tiene- el Presidente de EEUU anunció algunas medidas para modificar algunos aspectos del bloqueo”, dijo Josefina Vidal, directora general de Estados Unidos de la Cancillería cubana en una entrevista concedida a la Televisión cubana.

“(Obama) emitió un grupo de regulaciones, anunciadas por él y ejecutadas por el Departamento del Tesoro y el de Comercio, para expandir los viajes a Cuba, la posibilidad del envío de remesas y permitir algunas operaciones comerciales, de carácter limitado”, dijo Vidal en entrevista con Cristina Escobar, que fuera transmitida durante un programa especial en la noche del lunes.

La directora de la Cancillería añadió que los abogados estadounidenses que asesoran a Cuba confirman que hay solamente un grupo de cuestiones que el Presidente Obama no puede modificar, porque están prohibidas por la Ley.
“Pero aparte de esas cuestiones, que son muy pocas, el Presidente puede autorizar mediante licencias -o del Departamento de Comercio o del Departamento del Tesoro- todas las demás transacciones: comercio, servicios, transportación…”, comentó.

Hay un camino bastante ilimitado de posibilidades para que un Presidente de EEUU mediante sus facultades y la emisión de licencias permita vaciar al bloqueo de una parte significativa de sus mecanismos, dijo.

Ley de Ajuste Cubano

Cuba ha enfatizado en las diferentes rondas de conversaciones migratorias con EEUU, la necesidad de normalizar el flujo migratorio. “No es de interés para ninguno de los dos países que se mantenga un flujo ilegal por vía marítima, ni una entrada irregular a territorio estadounidense desde terceros países”, reconoció Vidal.

Pero esto está ocurriendo debido a dos factores que son, además, el principal estímulo a la emigración ilegal y el tráfico de personas desde Cuba: La Ley de Ajuste Cubano y la política pies secos-pies mojados.

La Ley de Ajuste Cubano se aprobó en 1966 por el Congreso de EEUU para regularizar la situación migratoria de muchos cubanos que habían salido del país, después del Triunfo de la Revolución. Esta ley, según la diplomática, es muy sencilla, un párrafo que dice que el Fiscal General tiene el poder discrecional para ajustar el estatus migratoria de los cubanos que en ese momento se encontraban en territorio estadounidense.

“Pero esa ley no dice que ese poder discrecional hay que aplicarlo automáticamente a cualquier cubano que se presente en EEUU, sin importar la forma en que ha llegado allí. Lo que ha pasado es que durante todos estos años, se ha aplicado con un carácter automático”, recordó la Directora General.

Por tanto, concluyó, hay potestad en el poder ejecutivo para aplicar esa Ley como está contemplado en ella: de modo discrecional.

“A esto se une -añadió- la política de ‘pies secos-pies mojados’, que existe desde principios de los años 90. No está asociada como ha dicho alguna prensa a las salidas de emigrantes de Cuba, sino que tiene sus antecedentes en otros flujos migratorios -particularmente desde Haití-, y es una política gubernamental”.

Esta política pone en riesgos vidas de personas y está asociada, más recientemente, al fraude de documentos. A partir del tratamiento exclusivo que se le otorga a los cubanos, muchas personas de otras nacionalidades intentan hacerse pasar como cubanos para ganar la residencia en los EEUU.

Relaciones asimétricas

Las relaciones entre Cuba y EEUU han sido históricamente asimétricas, dijo Vidal.  ”Por lo tanto, no se puede aplicar un enfoque de lo que se llama en diplomacia de quit pro quo, yo te doy algo y tú me das algo, no se puede aplicar con automatismo, teniendo en cuenta que hay muchas más cosas que desmontar del lado de Estados Unidos que del lado de Cuba”, aseguró.

En Cuba no tenemos sanciones contra empresas o ciudadanos norteamericanos, tampoco tenemos un territorio ocupado en Estados Unidos que podamos cambiar por el territorio ocupado en la base naval en Guantánamo, no tenemos programas financiados desde Cuba con vistas a influir dentro de la situación de Estados Unidos o a promover cambios en el orden interno de Estados Unidos, no tenemos transmisiones radiales y televisivas ilegales, especialmente concebidas desde Cuba hacia Estados Unidos, sino que es lo contrario, dijo.

“Nosotros hemos reiterado, incluso en entrevistas a la prensa de Estados Unidos, que las cuestiones de orden interno en Cuba no son negociables, como no son negociables para ningún otro país”, concluyó.

Algunos fragmentos de la entrevista, en Video

¿El bloqueo de Estados Unidos contra Cuba terminó?


La Ley de Ajuste Cubano y la política de “pies secos” y “pies mojados” en las relaciones Cuba EEUU


¿Al concluir Obama su mandato, se pueden revertir los cambios positivos alcanzados?


¿Cuba debe ceder algo a Estados Unidos a cambio del restablecimiento de relaciones?                           


¿Qué mensajes tiene Josefina Vidal para los cubanos sobre el proceso iniciado entre Cuba y EEUU?


Con informaciones de Cubadebate y Youtube
                                                           

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Una charla en OnCuba con el editorialista del New York Times

Por Marita Pérez Díaz      


Este martes la revista OnCuba recibió en su sede de La Habana al periodista colombiano Ernesto Londoño, miembro del equipo editorial de The New York Times, uno de los diarios de mayor influencia en Estados Unidos.

Durante casi tres horas Londoño dialogó, preguntó y respondió a nuestras inquietudes. El mismo joven detrás de los seis editoriales que publicara recientemente el diario norteamericano sobre la relación Cuba-Estados Unidos, durante seis semanas seguidas, continuará desarrollando el tema, esta vez con un trabajo de investigación que realiza por quince días en la isla.

Londoño preguntó sobre las reformas económicas y cómo es posible sustentar el mismo proyecto de sistema socialista ante los cambios que se realizan en el país, el ideal del periodismo en Cuba y la libertad de expresión, entre otros muchos tópicos. Por nuestra parte, la curiosidad no pudo evitar que editores, comerciales y reporteros nos uniéramos en una especie de entrevista colectiva.

¿Por qué Londoño trata el tema Cuba? ¿Por qué con tanta pasión?

 “Alguien escribió un artículo espantoso en Martí Noticias y el primer comentario decía que “Londoño estudió en Miami y seguramente una cubana le partió el corazón”. A mí Cuba siempre me interesó desde que era estudiante en la universidad. Evidentemente tuve contacto con el exilio cubano, hice mis prácticas en el Nuevo Herald, escribí un poco en el Miami Herald, estuve en Miami durante la época de Elián González…Y  digamos que siempre tuve ese interés intelectual sobre su futuro y su pasado. Durante los nueve años de mi carrera nunca tuve oportunidad de escribir sobre Cuba ni América Latina. Y cuando comencé en The New York Times les expresé como iniciativa comenzar a tratar este tema. A ellos les encantó esa idea, pues en los últimos años no le han podido dedicar el espacio que merece y confiaron en mí porque al hablar español se me facilita un poco estar al tanto de todo lo que ocurre en América Latina.

 “Al principio la idea fue hacer solo un editorial, pero la reacción fue muy interesante y decidimos darle continuidad. Como todos los periódicos, The New York Times tiene interés en expandir sus audiencias y este es uno de los mecanismos para atraer más lectores fuera de Estados Unidos, nos dio una idea de cómo podemos expandirnos en la región publicando esta serie en español e inglés. Pero no es que alguien del gobierno, ni ninguna persona con interés de lobby nos haya puesto el tema. Surgió de forma espontánea, orgánica, y ha generado mucho interés, mucho debate y sentimos que podemos seguir alimentando este proceso”.

¿Cuáles han sido sus impresiones de la Cuba que encontró ahora, diez años después de su primera visita?

 “Llevo nada más dos días, así que no logro formarme una impresión completa aun. Pero lo que más me ha llamado la atención es que se ven muchos negocios, mucha gente emprendedora y creativa que ha logrado desarrollar proyectos muy importantes a pesar de los desafíos que todavía siguen siendo considerables. Lo otro que me llamó la atención, es que cuando yo vine la otra vez era muy difícil tener conversaciones sobre temas sensibles y que la gente se expresara sobre problemas con el gobierno o sobre el día a día. En ese momento lo percibía. Ahora siento que hay espacios muchos más libres para que la gente se exprese”.

¿Por qué una visita a Cuba en este preciso momento?

“El primer editorial dio mucho interés y generó debate y consideramos que ahora hay una confluencia de circunstancias ideal para un acercamiento. Estamos en una posición de ofrecer propuestas, ideas, abordar temas que puedan fomentar un diálogo constructivo, interesante, y puedan poner este tema en un nivel más alto en el radar. Es posible que los líderes políticos de ambos lados se tomen la oportunidad para tomar bases. En el pasado ha habido oportunidades pero no se ha concretado. Creo que no va a ser una relación fácil de la noche a la mañana, va a ser muy compleja. Pero considero que se logra más por vía del diálogo constructivo. Y si lo  que nosotros hacemos ayuda en eso, tratamos de convertirnos en un vehículo para generar logros importantes en ese sentido.

 “El periodo desde ahora hasta la Cumbre de las Américas puede ser importante. Sería el primer foro diplomático en el que tendrían contacto líderes estadounidenses y cubanos. Tratamos además de visibilizar puntos donde se puede intercambiar más, para desacelerar el antagonismo que ha caracterizado a las relaciones Cuba-Estados Unidos durante décadas. Al final los que terminan pagando son los cubanos de ambos lados, los de adentro y los del exilio, pues mientras las relaciones estén turbias es más difícil mantener contacto con la isla, con la familia. Yo creo que si pudiéramos generar un ambiente de mayor conexión, pudiéramos crear más oportunidades para todos”.

¿Recibe algún tipo de asesoría para abordar el tema?

 “He tratado de establecer contacto con todo el mundo en este debate. Por supuesto que en los editoriales no salen explícitamente las entrevistas ni las fuentes, pero llevan un trabajo de investigación y de reporterismo muy profundo. No podemos llegar y opinar solo con nuestras ideas en la mesa editorial. Llegar a Cuba y pedir dos semanas para hacer periodismo es precisamente en busca de eso, salir a la calle, encontrar temas. He tenido oportunidad de reunirme con quien yo quiera. Hasta el momento no ha habido ningún problema al respecto ni implícito ni explícito y espero que así siga”.

¿Qué opina de las críticas que ha recibido en diversos medios de comunicación norteamericanos y la disidencia cubana sobre su visita a la isla y al diario Granma?

“Cuando hacemos periodismo de opinión siempre surgen criterios encontrados. Hay que ser respetuosos de las opiniones frente a nuestras propias críticas. Yo creo que lo esperábamos y a mí me parece que es valioso tener un diálogo y contestar a algunos de esos críticos. Generalmente yo lo hago más desde el punto de vista constructivo y en forma respetuosa. Pero es claro que para mucha gente Cuba es un tema arraigado al alma, con opiniones muy fuertes. Yo aprendo de esas críticas, es valioso oírlas, analizarlas. No huir de ellas”.

Se habla mucho de cuán importante sería para Cuba normalizar las relaciones con EE.UU., pero para este último también sería una elección inteligente en muchos sentidos, sobre todo si tenemos en cuenta la disminución de su influencia en una Latinoamérica actual más inclinada a la izquierda. ¿Qué pudiera comentar al respecto?

“A nivel geopolítico Estados Unidos está muy aislado. Cualquier conferencia que se dé, cualquier participación política, Cuba es siempre la espinita atravesada, la pregunta que no falta, que genera controversia y discordia. En el momento en que se normalicen las relaciones, Cuba deja de ser el asunto en el que todo el mundo se enfoca. Estados Unidos creo que puede llevar una relación mucho más amistosa con su vecino. Pudiéramos hablar de cooperación económica, científica, cambio climático, cultura. Siempre van a haber diferencias, algo de tensión, pero creo que sacar a Cuba de esa ecuación sería muy importante para la diplomacia estadounidense en el hemisferio. Por otro lugar, creo que somos países vecinos, y deberíamos tener más contactos, conocernos mejor, intercambiar ideas. Nuestro punto es que Estados Unidos no debe diseñar un esquema político acá, como intentó hacer en Afganistán o Iraq. Los resultados históricos cuando Estados Unidos intenta ser un agente de cambio nunca han funcionado.  La influencia mutua sí puede ser positiva”.

¿Existe un debate público real con respecto al tema Cuba en Estados Unidos?

 “Creo que nosotros hemos elevado un poco el perfil del debate. Pero existen opiniones todavía muy encontradas. La página editorial de The Washingtong Post, donde yo trabajaba antes,  tiene una posición muy rígida con respecto al gobierno cubano, y piensan que no puede haber un acercamiento, ellos lo consideran como concesiones y que primero Cuba debe hacer reformas mucho más democráticas. La prensa de Miami está condicionada por la opinión del exilio, aunque ha habido cambios, pero predomina la influencia de esa generación de cubanos que fue la primera ola migratoria. Pero yo creo que hay académicos, emigrados jóvenes, politólogos, que están hablando sobre el tema y explorando sobre los diferentes ángulos de esta relación tan complicada”.

“Ayer vino el ministro español y según El País trae un mensaje de la administración Obama, no tengo detalles todavía, pero sí se están tomando muy en serio la política exterior respecto a Cuba.  Sí creo que hay voluntad política para explorar cambios, en cuanto sea posible, pero no sé hasta qué punto se logre concretar. Ahora mismo el Congreso está dominado por republicanos y hay una relación muy adversaria en estos momentos con la Casa Blanca. Hay otros temas como las reformas migratorias que generan mucha polémica, o las nuevas guerras en Iraq y en Siria, en medio de un proceso complejo que domina la atención de los más altos niveles del país. Pero a pesar de esas otras prioridades, nosotros queremos que se reconozca este momento como oportuno para un acercamiento entre ambos gobiernos”.

Con respecto a nuestra revista OnCuba expresó sus mejores deseos de que el proyecto siga creciendo y ganando espacio dentro del periodismo que se hace desde la isla. Y sobre los futuros temas de editoriales sobre las relaciones Cuba-Estados Unidos comentó: “Solo les puedo aconsejar una cosa: sigan leyendo”.

 Foto Alain L Gutiérrez
Tomado de OnCuba Magazine