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domingo, 25 de octubre de 2015

Cuba consolida el socialismo

Por Ricardo Arturo Salgado Bonilla*

AIN FOTO Marcelino VÁZQUEZ HERNÁNDEZ 6

Si bien Cuba ha logrado, sobre la base de muchos sacrificios, convertirse en un ejemplo a seguir por los países del mundo, los medios de comunicación transnacionales se han encargado de fijar la agenda informativa sobre la isla alrededor de los intereses más mezquinos. Actualmente, se dice mucho sobre la reapertura de relaciones con los Estados Unidos, mientras se deja en silencio el asombroso proceso interno que ahora interesa la vida cotidiana de los cubanos.

Cuba consolida el socialismo


Cuando se acerca el quinto aniversario de la entrada en rigor de la política de actualización del modelo económico, hay resultados concretos que mueven a pensar que se marcha por el camino correcto, que se está dando una transformación profunda que beneficia a la sociedad cubana, y que consolida el socialismo y sus conquistas, así como la participación masiva de toda la sociedad en la toma de decisiones.

Víctima del bloqueo más largo de la historia, y aún sufriendo las limitaciones que resultaron del periodo especial, Cuba afronta el futuro con seriedad, organización y planificación la transición hacia una economía basada en novedosas formas de propiedad, que superan los límites teóricos que conocemos hasta la fecha. Es por eso que resulta muy importante entender las verdades cubanas.

En primer lugar debemos apuntar que los lineamientos que rigen la actualización del modelo económico son el producto de un amplio debate nacional, sin precedentes en la historia latinoamericana (al menos). Durante este proceso se dieron miles de asambleas a lo largo y ancho de la isla, en la que participaron ocho millones de personas, que emitieron tres millones de opiniones sobre cada detalle de la vida nacional, toda esa información se registró debidamente y es accesible a cada persona. A partir de ahí, se sistematizo la información obtenida y se llegó al documento que contiene los 313 lineamientos que hoy rigen la economía cubana.

No podemos encontrar en la historia de nuestro continente un ejercicio democrático de esta envergadura. Esto se da gracias al hecho de que la revolución ha permitido superar ampliamente el asunto ideológico que afecta a nuestras sociedades, susceptibles de la más vil manipulación a través de la desinformación de masas. El pueblo cubano tiene hoy su mayor fortaleza en su posibilidad de discernir, de inferir, de opinar y, sobre todo, de garantizar que su opinión cuenta. Seguramente un ejemplo de libertad al que todos deberíamos anhelar.

Como todos los procesos las cosas sufren modificaciones en el camino, pero la idea central de avanzar en la consolidación socialista se da con paso firme. El PIB muestra índices de crecimiento por encima de la media continental, en una época en la que muchos aspiran a metas más modestas, y el acceso a la tecnología aumenta de manera gradual, ordenada y democrática, contrario a nuestros países en los que cada quien compra lo que puede.

La producción agrícola se ha incentivado garantizando acceso a la tierra y a los medios tecnológicos necesarios para que el trabajo de la misma sea gratificante para quienes asumen la tarea de avanzar hacia la soberanía en el campo alimentario. La base de avance en el campo de la investigación científica, que tiene una sólida base desde hace décadas, contribuye hoy para que el desarrollo en el campo cuente con toda la ciencia que le ayude a estar en nivel óptimo.

El asunto de “las dos monedas”, es algo en lo que se trabaja y se espera que en breve este será resuelto con la consolidación del peso cubano como moneda única de intercambio en la isla. Antes se ha tenido mucho cuidado en evitar el enorme impacto inflacionario que tendría sobre la población, y sobre las conquistas de la revolución un cambio súbito en este sentido.

Seguramente hay mucho que escribir sobre cada uno de los detalles alrededor de este proceso fascinante, mediante el cual se marcha hacia la eliminación del estigma de que el socialismo es sinónimo de precariedad. Pero aún más seguro es el hecho de que la revolución se consolida, que ninguna de sus conquistas será puesta a un lado, y que el avance hasta ahora logrado será la base para seguir avanzando.

Los latinoamericanos podemos estar seguros que la Cuba revolucionaria, de Fidel y del Che, sigue marcando el camino; y sobre todo que los principios sobre los que se construyó, que la han hecho ejemplo de solidaridad en todo el mundo, están más vigentes que nunca. Los pasos que hoy se dan, son la consecuencia directa de la consciencia del pueblo cubano ganada en mil batallas, y de la claridad de su liderazgo histórico. No hay rupturas, ni caídas. Esto demuestra que el socialismo si es viable, que es dialectico, y además es capaz de retribuir a toda la sociedad con el ben vivir.

Claro está, para que la revolución lograra esto ha sido necesaria la lucha permanente; ha sido imperativo el crecimiento de una sociedad cada vez más crítica, consciente de los momentos históricos y las coyunturas que le afectan. Esto también es posible únicamente en socialismo. Aquí los hechos no agarran por sorpresa a nadie ni se pasa de la embriaguez consumista a la miseria de un día para otro.

Muchos nos aferramos a las imágenes estáticas de glorias pasadas como si fueran verdades eternas. El ejemplo cubano nos muestra fehacientemente que mientras más conoce un pueblo su historia, más capaz es de remontar las arremetidas incesantes de sus enemigos, de aquellos que lo quieren poner de rodillas.

No se trata de que se haya alcanzado la panacea, ni de que aquí acaba todo. Al contrario, cada día trae nuevos retos; los enemigos pueden cambiar de mascara pero no de propósitos, y la lucha es el único camino para seguir adelante. No es que el lobo se convirtió en caperucita y ahora es bueno. La consciencia meridiana de estas verdades hace más fuerte la revolución cubana y su confirmación socialista.
Este contenido ha sido publicado originalmente por teleSUR

*Licenciado en Matemáticas de la Universidad Autónoma de Honduras Estudios de Postgrado en Sociología: Universidad de Berlín, Experto en Investigación Social en Zonas Costeras entre poblaciones Pesqueras. Escritor de varios Informes y Articulos de Opinion Miembro del Frente Nacional de Resistencia Popular Secretario de Relaciones Internacionales Partido Libertad y Refundación, LIBRE

FOTO AIN/ Marcelino VÁZQUEZ HERNÁNDEZ

sábado, 31 de mayo de 2014

¿Cuánto vale eso?

Por Darío Machado Rodríguez


Las medidas socioeconómicas que se están desarrollando en la sociedad cubana a partir de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución implican un espacio mucho mayor para las relaciones mercantiles como nunca antes en el más de medio siglo de experimento socialista en Cuba.

Se fundamentan en la necesidad de recuperar y fomentar en la conciencia de los cubanos el trabajo como un valor social a partir de la recuperación del valor del propio trabajo, cuya ponderación se basa en el intercambio de equivalentes entre personas y grupos diferentes, que ocupan distintas posiciones en la división social del trabajo.

La división social del trabajo representa entonces la estructura de las diferentes posiciones de las personas en el sistema de producción y reproducción de la vida, estructura que es relativamente independiente del movimiento en ella de quienes participan en los procesos de trabajo.

La división social del trabajo existente en la sociedad cubana actual, es ya radicalmente distinta de la heredada del capitalismo dependiente de la etapa prerrevolucionaria, tanto por sus contenidos como por sus formas, pero al igual que la anterior representa la estructura socioeconómica del aparato productivo de la sociedad y en el proceso de interacción de sus diferentes componentes prima también un acuerdo tácito, inercial, natural entre sus elementos referido a la aceptación práctica de las normas que rigen sus relaciones, ya que la interdependencia múltiple e integral de estos componentes es factor básico de la reproducción vital de la sociedad. Estas normas pueden estar codificadas o no, y su existencia no significa que de hecho serán cumplidas en cada circunstancia tal como exigen la ley y la moral.

Es algo elemental que el desarrollo ulterior de la división social del trabajo no hará sino reproducir y ampliar estas relaciones de interdependencia, de ahí que sea un factor esencial para el desarrollo socialista que esta ampliación mantenga el predominio decisivo de la propiedad social y el papel del plan y del control social en sus diversas vías y formas (estatal, popular participativo, mediático, político institucional, etc.) y la educación basada en los valores socialistas.

El propósito de lograr un socialismo próspero y sustentable, como sintetiza la consigna hoy generalizada, requiere promover a través de la práctica social y la educación una nueva ciudadanía capaz de valorar mejor el significado de las conquistas sociales, la importancia de cuidarlas y renovarlas y el imperativo de conservar los valores que representa la justicia social en el socialismo, de entender la importancia del aporte de cada quien a la sociedad, para que la sociedad pueda retribuirle la tranquilidad y seguridad que significan directa e indirectamente las políticas sociales del país.

La necesidad de un cambio de mentalidad hoy convertida en un reclamo generalizado no puede venir sino de la mano de cambios en la estructura y organización del sistema socioeconómico del país, pero es algo particularmente presente en la sociedad cubana desde los tiempos del proceso de rectificación de errores y tendencias negativas y luego revelada con mayor urgencia con los esfuerzos para superar el período especial.

En un trabajo publicado en el periódico Granma el 19 de marzo de 1994, titulado Firmeza de principios y cambio de mentalidad, se plantea: “Las medidas económicas que se requieren para el funcionamiento cabal de este principio (se refiere al principio socialista que reza: “de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo”) reclaman a su vez un cambio de mentalidad. Su aplicación hace emerger desigualdades reales, ya que las capacidades, habilidades, inteligencia y laboriosidad de la gente son objetivamente diferentes, aun cuando existan oportunidades iguales para todos.”[i]
 
Se trata entonces de valorar mejor las conquistas sociales de la revolución, valorar mejor el patrimonio que tiene hoy en sus manos la sociedad, valorar mejor la importancia del trabajo, y naturalmente crecer económicamente en la medida en que ese crecimiento estructuralmente respaldado cubra las necesidades de la sociedad desde una perspectiva racional, saludable y responsable, que preserve el equilibrio ecosocial, o sea, “próspero y sustentable”..

Sobre el valor

Cuando un maestro de primaria va al mercado agropecuario y pregunta al vendedor “¿Cuánto vale eso?”, la persona que está detrás del mostrador no pregunta quién es, cuáles son sus ingresos, qué problemas tiene, qué importancia social tiene la labor que realiza, preguntas que de hecho tampoco hace el maestro de primaria al vendedor. En ese acto de compra – venta entre dos personas desiguales lo que media es el intercambio de equivalentes.

Pero habitualmente cuando preguntamos así “¿Cuánto vale?” no nos estamos refiriendo al “valor”, sino al precio, y este -que juega el papel de medida- no siempre es una representación que pueda asimilarse como justa para el valor real que tiene el objeto que es portador de esa relación.[ii]

El valor de algo y el precio de las cosas son conceptos y contenidos diferentes, solo que en el mercado, en el intercambio de equivalentes, el precio aceptado o no por aquél a quien corresponde pagarlo, es lo que en ese momento y en esa relación aparece como medida del valor y obviamente, a escala de la sociedad en su conjunto para ámbitos diferentes de la economía (y del comercio) o para toda la actividad económica y comercial en su conjunto, pueden encontrarse promedios.

El término valor es polisémico. Su comprensión depende del contexto en que se revela en un momento dado el fenómeno tangible o intangible que denomina, y dentro de ello, de los diferentes esquemas de apreciación que le otorgarán sentidos diferenciados a su significado, a su valor.

Ahora bien, cuando hablamos del valor de algo, ya sea tangible o intangible, aún dentro de un mismo concepto general, por ejemplo, el valor de una mercancía o el valor cultural de una obra plástica, hay que diferenciar el valor en sí como concepto de la intensidad con que ese valor concreto (en su expresión y sentido social) existe para personas diferentes.
Significa entonces que los objetos tangibles e intangibles tienen propiedades que aportan significados diferentes a diferentes personas y grupos humanos, pero solo en el medio social es donde único esas propiedades se convierten en valores. Suele afirmarse, por ejemplo, que el agua es indispensable para la vida, pero ¿cómo se pondera el valor del agua en una zona desértica y en otra donde esta es abundante?

La seguridad ciudadana que se ha mantenido en la sociedad cubana -un importantísimo valor social que es preciso preservar y afianzar evitando que la ampliación de las relaciones mercantiles en el país lo desafíe y debilite- constituye un elemento fundamental de la calidad de vida del cubano, un valor presente en su cotidianidad.

Si se trata de una mercancía, su valor de uso es tal no solo en virtud de sus propiedades generadas a partir del carácter concreto del trabajo, sino y fundamentalmente porque media prácticamente en las relaciones entre las personas. El valor de uso se realiza al servir para satisfacer necesidades humanas.[iii]

Hay valor porque hay subjetividad humana vinculada con los objetos tangibles e intangibles, pero en ambos está presente en su propia esencia la subjetividad, la conciencia, los valores, la orientación de las personas como componente inseparable de su existencia. Los propios objetos tangibles, tanto los que hay en la naturaleza como los generados culturalmente y en los que por tanto hay presentes valores incorporados, existen en un universo complejo en el que no pueden aislarse de la subjetividad, de los valores.[iv]

La actividad humana genera también valores intangibles que son subjetivos por su contenido, pero cobran existencia material en las acciones de las personas a partir de sus decisiones, asociadas naturalmente a sus intereses, estos últimos determinados por su práctica social, por su cultura.[v]

El valor del trabajo es diferente también en dependencia del contexto en el cual tiene significado. Un experimentado cirujano, un hábil pelotero o un inspirado músico que realizan su actividad con una calidad reconocida, más allá del valor cultural y humano de su desempeño, pueden obtener diferente retribución monetaria en diferentes contextos socioeconómicos, en dependencia de cómo se valora la cultura artística, el deporte y la salud en cada uno. Cómo aprecia su trabajo ese cirujano, ese pelotero o ese músico dependerá de su escala propia de valores, de lo que consideren importante, de cuáles son sus aspiraciones personales y cómo procuran satisfacerlas, pero compete a la sociedad en su conjunto cultivar valores solidarios y humanistas, misión en la que la ideología, la política, la organización, la juridicidad y la economía deben marchar en armónica articulación.

De lo anterior se desprende la relatividad del valor de los objetos tangibles e intangibles, en dependencia de los contextos y condiciones en que existen y se manifiestan y que la racionalidad que debe acompañar el desarrollo de una sociedad de orientación socialista no puede ser igual que la racionalidad capitalista, y que, por tanto, la ley del valor no puede dejarse librada a su propia dinámica.

La cultura socialista es imprescindible

La sociedad cubana de orientación socialista no puede girar sus conceptos sobre el significado del trabajo y de los bienes y servicios que éste produce para sintonizarlos con los prevalecientes en el mundo capitalista; y tal principio implica la acción política, organizativa, jurídica normativa, cultural, revolucionaria, la educación y la defensa de los valores solidarios del socialismo. Hay que trabajar de un modo socialista y vivir de un modo socialista.

Los fundamentos de la racionalidad económica del capitalismo tardío siguen siendo los mismos: la propiedad privada y la ganancia. Esa racionalidad que impulsó el desarrollo socioeconómico y científico tecnológico ha desembocado hoy en catastróficas consecuencias  para la naturaleza y el ser humano, no solo ha mantenido y consolidado la psicología del intercambio de equivalentes instaurada por las relaciones mercantiles y vigente hoy, sino que ha incrementado el afán de lucro, la desconfianza entre los seres humanos, la intolerancia, la desigualdad y la jerarquización social en dependencia del poder económico.

El sistema capaz de superar esa racionalidad del capitalismo no puede evitar la psicología del intercambio de equivalentes por lo que no puede hacer sino procurar conciliar la persistencia de esa psicología con la acción consciente para evitar que se imponga la lógica general capitalista. En efecto, las acciones políticas, jurídicas, económicas y organizativas del sujeto de la transformación socialista de la sociedad pueden controlar la amplitud de la propiedad privada, poner límites a las ganancias, alcanzar altos niveles de igualdad social, pero no pueden en el corto plazo eliminar la psicología del intercambio de equivalentes, ni pueden lograr sus objetivos sin educación, sin la ideología revolucionaria. Lo prueba el hecho de que esa psicología no ha podido ser superada luego de más de medio siglo de transformaciones socialistas, como demuestra también la relativa rapidez con la que han surgido y siguen surgiendo los pequeños emprendimientos privados y las cooperativas y asociaciones que ahora permite la ley en correspondencia con los Lineamientos.

A la racionalidad económica sembrada en la humanidad por el capitalismo hay que enfrentarla con una racionalidad social, humanista y ecológica orientada por la ideología de la transformación revolucionaria de la sociedad cubana, cuyo concepto del valor del trabajo y del producto del trabajo humano se fundamenta en su papel para el bienestar y la felicidad de las personas, aun reconociendo que en ese proceso jugará un papel fundamental por mucho tiempo el intercambio de equivalentes.

Las relaciones mercantiles generan y reproducen inevitablemente los sujetos que les resultan funcionales, o sea, con las propiedades y características que su accionar necesita.
En el marco de las relaciones mercantiles capitalistas, el valor de uso interesa solamente en la medida en que este permite acumular más valor en forma de ganancias. La contabilidad y el dinero se convierten aquí en instrumentos de una finalidad en sí misma: incrementar el patrimonio individual; de ahí el individualismo, la discriminación, el egoísmo, el afán de lucro, la promoción ilimitada e irresponsable del consumo y otras nefastas consecuencias sociales y ecológicas.

Las relaciones mercantiles en una sociedad de orientación socialista deben funcionar a la inversa, la contabilidad y el dinero deben ser instrumentos para una más justa distribución del producto social y para generar valores de uso para satisfacer necesidades de los seres humanos a través de un consumo que debe ser saludable, responsable y racional.
Para no caer presa de la fuerza centrípeta del mercado y de sus patrones consumistas es imprescindible la educación en una vida sana, culta, humanista y solidaria que contrarreste el encantamiento perverso del modo de vida que promociona el capitalismo tardío. No se trata, naturalmente, de un rechazo a los adelantos científicos y tecnológicos que ha logrado y logra el intelecto humano, sino de no asumir sus productos mercantiles de modo acrítico, sino teniendo en cuenta su impacto en la salud humana, en la sociedad y en la naturaleza.
El desarrollo tecnológico es un elemento principal de la vida humana moderna, es una realidad insoslayable y determinante, pero eso en modo alguno significa una fe ciega en las tecnologías como panacea para todos los males, como fin en sí misma, como un demiurgo ante el cual el ser humano, que es su creador, está condenado a quedar sin defensa, sin capacidad de control.

Los mayores avances científicos y tecnológicos los tienen los países del llamado primer mundo que amasaron sus fortunas a costa de la miseria del resto del planeta y muchas veces se objeta que para alcanzar el desarrollo y la excelencia tecnológica no hay otro modo que caer en la órbita de las transnacionales, pero si bien esta es una realidad del mundo de hoy, ello no significa que no haya poder de negociación con el capital transnacional, siempre y cuando haya en la sociedad cubana, y en otras, la capacidad política para asegurar la unidad de la ciudadanía en torno a los intereses mayoritarios, es decir, mientras se preserve y fortalezca el poder del pueblo.

El crecimiento de los pequeños emprendimientos privados, de las cooperativas y asociaciones, tiene lugar en un entorno en el que persiste la protección de toda la ciudadanía por las prestaciones sociales universales en materia de educación, atención médica y hospitalaria y seguridad social, y por las diferentes formas de subsidio que persisten en el país (por ejemplo en las viviendas, la energía eléctrica, la distribución normada de alimentos, el pago de los círculos infantiles, etc.).

En el contexto de la lógica socialista, los sujetos, los emprendimientos privados, las cooperativas, las asociaciones, que generan ingresos diferenciados en condiciones de la acción de la ley del valor y cuyos integrantes reciben los beneficios universales de la solidaridad socialista institucionalizada deben tener límites razonables a su crecimiento y en esa condición formar parte del plan de toda la sociedad, en el que la columna vertebral debe seguir siendo el predominio de la propiedad social sobre los medios fundamentales de producción de bienes y servicios, su actividad planificada y formas socialistas de distribución del producto social.

La necesidad del plan capaz de imponer una racionalidad social y no simplemente económica, exige a la vez a la planificación un nivel de flexibilidad que nunca se ha logrado eficientemente en los países que han emprendido el experimento del socialismo, y que cuando han intentado su flexibilización han caído a la larga dentro de la fuerza centrípeta del mercado capitalista mundial. Ahí radica uno de los mayores desafíos para la política, la ideología revolucionaria y la educación ciudadana.

El plan en consecuencia no debe verse como algo “técnico”, como un asunto de “especialistas”. Sin negar que el plan necesite de esos técnicos y especialistas, la planificación tiene un lado cultural que compete a toda la sociedad, a los colectivos laborales, a las comunidades, a los diversos nodos organizativos de la división social del trabajo y sus objetivos deben ser, primero que todo, sociales. Sin esa participación real de los trabajadores, sin ese poder  y responsabilidad reales no podrán prosperar y consolidarse las convicciones socialistas, escudo y espada de la defensa de la justicia social del socialismo.
Por ello no es posible avanzar en dirección al socialismo, o lo que es lo mismo, dejar atrás en cada nuevo paso algo del capitalismo, si no se apela a la educación desde los fundamentos ideológicos y políticos del cambio revolucionario de la sociedad, para entender que ese intercambio de equivalentes no es absoluto y que la sociedad misma que lo reconoce está llamada también a imponer fórmulas consensuadas de redistribución del producto social que vayan gradualmente compensando las desigualdades en los ingresos, proceso que el sujeto de la transformación revolucionaria está llamado a sintetizar, explicar y explicarse sistemáticamente, en cada momento.

Si no se actúa con una nueva racionalidad, podremos el año entrante y los siguientes avanzar económicamente, pero ser menos socialistas, menos solidarios.

La desconfianza, la discriminación, el individualismo, el afán de lucro que vienen de la mano del mercado necesitan de la educación cívica de la ciudadanía, de construir una ciudadanía responsable con valores humanos que consideren el significado de la existencia humana de modo radicalmente diferente a como la ha deformado el capitalismo, que tenga conciencia de la importancia de su aporte a la sociedad en la cual vive y el imperativo de ser como diría el poeta: “…un poco menos egoísta”.
…………
Notas.

[i] Ver Darío L. Machado Rodríguez, “Firmeza de principios y cambio de mentalidad”, Periódico Granma, 19 de Marzo de 1994, p.4. En este mismo trabajo se plantea más adelante: “Todos no podemos recibir lo mismo tanto porque no habría cómo hacerlo, como porque si lo pretendiéramos ello conduciría al inmovilismo y a la ineficiencia… Debemos fijar en nuestras conciencias que las circunstancias han cambiado radicalmente y que el modo en que debemos continuar los objetivos socialistas y comunistas deben adaptarse a la nueva situación.”
[ii]El mercado, la práctica de las relaciones mercantiles a lo largo de siglos ha ido asimilando ambos términos al punto que en el uso habitual valor y precio se emplean como sinónimos. Cuando alguien dice “Eso es algo no tiene precio” está asimilando el concepto de valor al de precio; cuando se dice que una mujer es preciosa se alude a un valor estético; la primera de una larga lista de acepciones del término “valor” que da un prestigioso diccionario de la lengua castellana es “Grado de utilidad o estimación de las cosas, en cuya virtud se da por poseerlas un precio”; tal es el grado de sedimentación social de la igualación precio-valor. (Ver Martín Alonso, Diccionario del Español Moderno, Editorial Aguilar S.A., Madrid, 1982, p. 1038).
[iii]Sin embargo, un objeto puede tener un escaso valor mercantil, pero significar para alguien un importante valor sentimental, relación en la cual ese objeto es apenas su medio tangible y esa particularidad hacer que esa persona esté dispuesta a realizar un cambio nada equivalente en términos mercantiles.
[iv] Una montaña es un objeto tangible en el paisaje, cuya existencia no se debe a la existencia de la sociedad humana, pero la montaña no es solo un objeto material con propiedades, es también un accidente geográfico, un valor patrimonial, un valor estético, un valor ambiental, etc.
[v] Un litro de leche es un objeto con determinado valor de uso y valor. En Cuba se asegura a cada niño hasta los 7 años un litro diario cuyo valor mercantil es muy superior al que representa el precio de venta al por menor a la familia cubana, precio que es prácticamente simbólico. Constituye, sin embargo, un importante valor social, moral y material incomparablemente superior a su valor mercantil, tanto por su significado fisiológico para la salud y el crecimiento corporal y desarrollo mental del infante, como por la carga de justicia social que entraña como medida universal de protección a la niñez sin distinción alguna, y se sustenta en la cultura solidaria de la sociedad cubana que ha desligado por décadas de las reglas del mercado ese producto considerando su valor social por encima de su valor económico. Tal relación constituye hoy un valor cultural de la sociedad cubana, expresado en el consenso casi universal que respalda esa prestación.

* Licenciado en Ciencias Políticas, Diplomado en teoría del proceso ideológico, Doctor en ciencias filosóficas, investigador y profesor titular, preside la cátedra de periodismo de investigación y es vicepresidente de la cátedra de comunicación y sociedad del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.
FOTO RCBáez

sábado, 28 de diciembre de 2013

¿Quiere usted comprar un carro?

Por Aurelio Alonso *


 No creo que haya quien dude que la liberación de la venta de automóviles y otros vehículos se inscribe entre las medidas que intensifican las relaciones de mercado dentro de la economía cubana, sin representar amenaza a su orientación socialista. Paso por alto consideraciones favorables o desfavorables, dado que la concibo como inevitable; en realidad, un movimiento poco relevante en magnitud económica, pero coherente dentro de la propuesta de actualización del modelo inducida por los Lineamientos.

Se dice que Cuba era el país con mayor cantidad de automóviles por habitante en la América Latina antes de 1959. No puedo asegurar que sea exacta la afirmación pero me inclino a creerlo. Esto no excluye el hecho de que el automóvil fuera un privilegio de clase media. Que rueden más automóviles no se corresponde necesariamente con la mejoría del bienestar social.

 Durante los años '60 la adquisición de automóviles dejó de ser una prioridad en las importaciones cubanas: desde las instancias del Estado revolucionario -que crecía como Estado empresario-, convertidas en el principal consumidor de automóviles, se comenzó por explotar hasta el agotamiento el parque automotriz que el éxodo dejaba atrás. Sólo recuerdo en aquellos años la venta de una pequeña remesa de diminutos Skodas, modelo Octavia, destinados a médicos ilustres, y la entrada del Volga a organismos, sin que se destinara a la venta a la población. Y todo esto en cantidades muy moderadas, ajenas al flujo comercial.

 El proyecto cubano no se orientaba en los '60 a mejorar el transporte por la vía individual, aunque tampoco consiguió, como se había propuesto, dar una solución a la demanda del transporte colectivo, que crecía rápidamente.

 Quienes tenían un auto de los años '50, o lo compraron informalmente, lo ponían a rodar en función familiar y cada vez más en el alquiler. Un episodio algo olvidado fue que en aquel tiempo se constituyó, al parecer de manera espontánea, una entidad llamada Asociación Nacional de Choferes de Alquiler (Anchar).

 La Anchar desapareció pero no lo hicieron los viejos autos, que son los mismísimos almendrones de hoy; unos pocos conservados con refinamiento, la mayoría desfigurados por la edad y las reconstrucciones, pero unos y otros funcionando. Los choferes de hoy son propietarios más jóvenes, decididos a vivir del auto y, al propio tiempo, a dedicarle su vida, muchos de ellos mecánicos formados en la práctica que impone mantener su propiedad en pie.

 Al final de los '60 los autos asignados al movimiento de las figuras políticas y administrativas tenían forzosamente que ser sustituidos debido a la depreciación, y para ello se logró una opción de compra estatal muy provechosa en el plano mercantil con la firma italiana Alfa-Romeo.

 Llama la atención que el simple privilegio de contar con la posibilidad de moverse en este vehículo, pequeño, sin refinamiento suntuario, dio lugar a que una corriente crítica acuñara el término de “alfacracia”, como si se tratara de un signo de ostentación más que de responsabilidad.

 Ante la insuficiencia del transporte público, nunca resuelta, aquella singular relación salvífica cubana del hombre con el auto no quedó circunscrita a la generación de los almendrones sino que se extendió en nuestra sociedad.

 Cuando las condiciones lo permitieron, hacia mediados de los '70, se cerraron contratos de adquisición de Toyotas japoneses, Chevis y Dodges de fabricación argentina para un sistema de taxis estatales y, al fin, del Fiat 125 y el Peugeot 304 para la venta a profesionales dentro del sistema de la institucionalidad existente, en moneda nacional, a precios subsidiados.

 La restricción era entonces que el propietario del vehículo sólo podía venderlo al Estado (nunca he escuchado que alguien lo haya hecho). A estos siguió la venta, a lo largo de los '80, y aun después, de Ladas y Moskovichs en las mismas condiciones.

 Sin embargo, la solución del transporte colectivo quedó atascada. Por razones explicadas a medias, el proyecto del metro de La Habana se hizo inviable, la recuperación del tranvía parece que nunca fue tomada en serio, y el mantenimiento de un sistema eficaz de transportación urbana por ómnibus no ha logrado contar con fondos suficientes.

 En este difícil escenario del problema de transporte, los '70 y los '80 consolidaron la aspiración del cubano a dar respuesta a su necesidad por la vía del automóvil. El envejecimiento de Fiats, Ladas y toda la flotilla de autos vendidos por autorización hace dos o tres décadas también ha ido a engrosar en buena medida hoy el parque de los almendrones. Y no pocos profesionales han pasado a ensanchar las filas de los choferes de alquiler y priorizado el mantenimiento del auto en su horario laboral y su economía doméstica.

 Se trata de un fenómeno que ha influido, junto a otros, en la reestratificación de la fuerza laboral en el país durante los últimos años.

 De manera que, después de tanto tiempo fuera del horizonte comercial del cubano, el auto vuelve a entrar ahora en el mismo. En cierta medida lo había hecho ya, hace dos años, con la autorización de la venta entre propietarios, pero finalmente es que se puede decir que se abre ese mercado.

 Comprar, sin embargo, va a implicar el movimiento de mucho dinero, pues la medida debe significar para el sistema una vía de recaudación de divisas que comienzan a concentrarse en manos de una minoría de la población. Nos hallamos en una sociedad en la cual ha crecido la desigualdad, que también estará marcada por la diferencia entre la minoría “carroteniente” y la mayoría “guagodependiente”.

 Subrayo, a la vez, que me parece esperanzador que se haya dispuesto que las ganancias obtenidas de la venta estatal de automóviles se destinen, a partir de ahora, al mejoramiento del transporte público. Sobre todo si ello significa, como es de suponer, que se sumarán a una partida ya existente en el presupuesto nacional.

 Las dificultades de la transportación pública han sido y son tan serias porque no tocan solamente al problema social sino que constituyen un grave obstáculo para el rendimiento de la fuerza de trabajo en una sociedad en la cual la población urbana alcanza el 77% (y el empleo urbano se ha de acercar, en consecuencia, a esta proporción). Llegar al centro de trabajo y regresar a la casa puede convertirse en una tragedia cotidiana.

 En todo caso, hechas estas consideraciones, pienso que hay que dar la bienvenida a la nueva medida, que se inscribe en la ruta de la transformación requerida por nuestra economía, aunque seguramente va a significar mucho menos que el alboroto que tal vez provoca entre quienes comienzan a sacar la cuenta para enfrentar la compra.

 *El autor es sociólogo y acaba de recibir el Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas.

 Fuente Cuba contemporánea
Tomado de Cubadebate
Imagen "Se va, se va, se fueee" (RCBáez)

martes, 15 de octubre de 2013

Marino Murillo: El modelo cubano es socialista


Definiciones y conceptos esenciales comentó Marino Murillo, jefe de la Comisión de Implementación y Desarrollo de los Lineamientos, en diálogo con los participantes en el VII Congreso Nacional de la ANEC. Estos puntos los reiteró y amplió días después en sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular. De esta última ocasión, presentada en detalle por la televisión cubana, tomamos y resumimos algunas ideas fundamentales.
La precisión que da título a estas líneas, alta y clara, fue hecha el pasado 7 de julio por Marino Murillo Jorge, jefe de la Comisión de Implementación y Desarrollo de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, ante los diputados de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, que realizó en esa fecha su primer período de sesiones, en el escenario habitual del Palacio de Convenciones de La Habana.

El también miembro del Buró Político y vicepresidente del Consejo de Ministros, informó ampliamente a los diputados sobre la implementación de los acuerdos del VI Congreso del Partido, en particular lo relacionado con la aplicación de los Lineamientos y la marcha de la actualización del modelo de desarrollo económico y social.

Murillo Jorge esclareció el carácter de la transformación en marcha hoy en Cuba, particularmente en su economía, y valoró el estado de la proyección estratégica encaminada a implementar los Lineamientos, así como las tareas principales con igual fin. 

En sus palabras incluyó informaciones, análisis y reflexiones sobre aspectos particulares, de todo lo cual El Economista de Cuba hizo los extractos que aparecen a continuación.
Extractos, versión capsular de gran parte de lo dicho por el ponente, no citas textuales, valga aclarar, con el objetivo de informar mejor, contribuir a orientar y dotar de herramientas para su labor diaria a los integrantes de nuestra Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba (ANEC), e ilustrar al público más amplio.

- No es correcto decir que en Cuba hoy está ocurriendo una transformación de la propiedad estatal en privada. La actualización del modelo económico cubano presupone, ante todo, la propiedad social sobre los medios fundamentales de producción. Actualizar el modelo no cambia la base estructural de la propiedad sobre los medios fundamentales de producción. No se está produciendo un cambio en la propiedad.

- La gran conceptualización de la actualización del modelo económico cubano ya está hecha. Son los más de 300 Lineamientos aprobados por el VI Congreso del Partido. Aunque hay que buscar un enfoque más teórico, más académico, esa gran conceptualización, en lo fundamental, está en los Lineamientos.

- No se puede confundir transformación de la propiedad con modernización de la gestión. Son dos cosas diferentes. La actualización del modelo económico cubano, a partir de los Lineamientos aprobados, lo que presupone es modernizar la gestión, hacer la propiedad eficiente y desarrollar las fuerzas productivas. No significa un cambio de estructura de propiedad.

- El modelo económico en gestación reconoce y promueve el desarrollo de fórmulas no estatales de gestión de la propiedad, como la inversión extranjera, el trabajo por cuenta propia, las cooperativas. Reconoce y promueve diferentes actores en la economía, entre los cuales da el papel preponderante a la empresa estatal socialista.

- El Lineamiento número dos reconoce la diversidad de actores en la economía y se refiere a otras formas que, en su conjunto, deben hacer a esta más eficiente. Eso significa que, en términos de gestión, deberá hacerse lo necesario para que la economía sea más eficiente. 

Pero esto a su vez tiene límites, los límites de la propiedad social sobre los medios fundamentales de producción, que son los que definen a nuestro sistema.

La planificación sigue siendo el método fundamental de conducción de nuestra economía, principalmente en la busca de los equilibrios macroeconómicos. Una economía sin tales equilibrios frena el desarrollo de las fuerzas productivas.

- Hay que buscar una media donde la planificación sea el principal instrumento de dirección de la economía, pero también tiene que haber espacio a relaciones mercantiles y a la existencia del propio mercado. El reconocimiento de fórmulas no estatales implica que tiene que haber un espacio para la redistribución por la vía del mercado.

El compañero Raúl ha dicho: Vamos a construir una sociedad socialista, próspera y sostenible. Socialismo es propiedad social sobre los medios fundamentales de producción. Prosperidad se refiere al estado de satisfacción de las personas. Sostenible es la capacidad de mantenerse esa sociedad por sí misma en lo económico y también en lo social, medioambiental, y equivale además a desarrollo, porque lo que no se desarrolla, no se sostiene.

- En la actualización del modelo económico cubano el papel preponderante lo va a tener la empresa estatal socialista, pero no en un ambiente como el de hoy, sino en otro en el que de verdad juegue el rol que le corresponde en la economía, siendo más eficiente, con otros métodos de distribución de los ingresos.

Desarrollo a largo plazo

- La planificación, como norma, ha estado asociada al nivel logrado en el período anterior y a un crecimiento en el siguiente. Debemos tener un Programa de desarrollo a largo plazo, en el que estén bien definidas las metas. No es lo mismo un plan anual de la economía que un programa de desarrollo a largo plazo. Los problemas estructurales de la economía no se resuelven de año en año y con una visión de corto plazo.

- Problemas estructurales de la economía son los que el sistema empresarial por sí solo no es capaz de resolver y se necesita de políticas de gobierno a largo plazo para poder ir solucionándolos. Son problemas que por la voluntad individual de todos los empresarios, de los diferentes actores económicos, no se van a resolver, y se requieren políticas, con expresiones en planes concretos, para ir transformando, resolviendo. Por eso es importante contar con un Programa de desarrollo a largo plazo.

- Hoy se trabaja, y se ha avanzado, en la elaboración de dos documentos muy importantes: la conceptualización del modelo de desarrollo económico y el Programa de desarrollo a largo plazo.

Políticas monetarias

- Lo que no debe ocurrir es que se apruebe un déficit del Presupuesto de dos mil 600 millones de pesos y después, los mismos que lo aprueben pregunten cuándo van a bajar los precios.

- Hay que buscar equilibrio entre déficit presupuestario y forma de financiarlo, porque si todo se financia con emisión primaria puede tener efecto inflacionario. Cuando se discuta el déficit del Presupuesto hay que discutir también cómo se va a financiar y los efectos que puede tener en los precios y en otros aspectos.

- Los financiamientos que toma el Presupuesto para cubrir el déficit son la deuda pública, que hay que pagar. Hay países en que esta es 1,5 veces el tamaño del Producto Interno Bruto (PIB). En la economía cubana hay que ver cuál debe ser su tamaño, en relación con el PIB, y cuál su estructura, si es por inversiones en infraestructura o si por gastos corrientes, pues no son lo mismo unas que otros; esas inversiones deben hacer más eficiente la economía y aportar ingresos al Presupuesto.

- Emisión monetaria, déficit presupuestarios, estructura de gastos del Presupuesto, son cuestiones en las cuales todavía hay que trabajar mucho. Y todo eso hay que explicárselo a las personas, que deben saber el efecto de la financiación del déficit del Presupuesto y hoy no lo saben, por la cantidad de subsidios que tenemos en la economía.

- Ya este año el financiamiento del déficit presupuestario tiene una estructura diferente. El 49 por ciento se va a financiar con créditos bancarios, de los bancos comerciales, que es dinero en circulación, no emisión, y el resto se va a financiar con emisión.

- Hay que ir incorporándole a la conducción de la economía instrumentos de política monetaria macroeconómicos; que no sean solo instrumentos administrativos. Y ello tiene que estar vinculado a la planificación. Lo que se haga en el Presupuesto tiene que estar vinculado con el Plan. En eso se viene trabajando, en términos de política monetaria macroeconómica.

- No es lo mismo la preparación para quien tiene que llevar y contabilizar el control del Presupuesto en un municipio, que la preparación para entender los indicadores globales y otros métodos de conducción de la economía, que nos hace falta a todos. Eso habrá que irlo diferenciando paulatinamente.

- En cuanto al análisis del equilibrio financiero entre la población, hoy la circulación mercantil minorista no es lo más importante, porque parte de esta se hace bajo fórmulas no estatales. Y no es lo mismo el dinero de las ventas de una cafetería estatal, que el de un establecimiento similar por cuenta propia. El primero se recoge todo y el otro, no todo. Entonces, lo que hay que discutir -y así se está haciendo- es la capacidad del Estado de absorber el dinero circulante.

- Hay que borrar de la faz de la tierra el método de que este año gasté hasta aquí y el próximo tengo que gastar un poco más; hay que poner en el Presupuesto el gasto racional para el ejercicio fiscal correspondiente.

- Hay que profundizar en los controles del Presupuesto. Existen todavía muchas reservas. Se prevén cosas, partidas que no se ejecutan. Entre las que menos se ejecutan figuran las de mantenimiento y algunas inversiones. Y eso no es ahorro, es inejecución. A lo que no se le dé mantenimiento se cae y la inversión hay que hacerla porque es para el desarrollo.

Política crediticia

- Se han otorgado créditos a la población, la mayoría para acciones constructivas de la vivienda, pero hay poco uso de las garantías. A veces las personas van al banco y dicen que no les dieron el crédito porque no pudieron mostrar una buena garantía. Y hay una lista, legalmente establecida, de todas las garantías que la población puede usar para respaldar un crédito. En eso tenemos que trabajar.

- La demanda de los servicios que ofrecen los trabajadores por cuenta propia es creciente, tanto en la población como en la economía. En términos crediticios y de financiamiento, se aprobaron las normas que permiten a las personas jurídicas (empresas y entidades estatales) contratar esos servicios bajo el razonamiento de que, si algo que necesitan puede obtenerse en el país, mejor adquirirlo aquí que importarlo. No hay por qué limitar en estas relaciones a quienes gestionan la propiedad bajo fórmulas no estatales.

- Lo cuestionable siempre, páguesele a quien se le pague, es la irracionalidad del gasto, no el vínculo de personas jurídicas con fórmulas no estatales. No vamos a cuestionar al trabajo por cuenta propia porque dé un servicio, sino al director, empresario o representante estatal, por incurrir en un gasto irracional, cuando así ocurra.

Política fiscal

- La nueva Ley Tributaria y su reglamento incluyen prácticamente todo lo relacionado con los impuestos en Cuba. Esa ley se ajusta a lo que se está haciendo en la actualización del modelo económico. Si bien son muchos los que declaran en tiempo y pagan, hay señales de violaciones. Está comprobada evasión fiscal en la transferencia de la propiedad de la vivienda y en la transferencia de la propiedad de los equipos de motor, en el transporte. La ley deja bien claro que el impuesto se paga por el valor real de la transacción y, sin embargo, muchos se pagan por un valor ligeramente superior al referencial, que es el mínimo, cuando el monto de la transacción ha sido mucho más grande. Todo eso se va a revisar y, si hay que subir los valores referenciales, se analizará la decisión.

- La Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT) ha avanzado, pero tiene que seguir desarrollándose a la par con el modelo de actualización económica.

- En materia de cobros y pagos, aunque se ha logrado disminuir de un 22 o un 20% a un 12 o un 10% las cuentas por cobrar y las cuentas por pagar vencidas, la cantidad sigue siendo alta y hay que insistir en su solución.

DIRECTIVAS DEL PLAN 2014

- Las directivas del Plan de la Economía para el año próximo tienen cuatro características fundamentales:
  • .. convocan a liberar las fuerzas productivas y al sistema empresarial,
  • .. cambian las relaciones entre el sistema empresarial y el Presupuesto,
  • .. promueven el incremento de la eficiencia,
  • .. incorporan, en el proceso de elaboración del Plan, indicadores de conducción macroeconómica.
- La empresa estatal seguirá siendo el eslabón más importante. Una de las tareas más urgentes y complejas es empezar a quitarle todas las trabas al sistema empresarial, para que desate al máximo sus potencialidades. Las directivas del Plan tienen ese objetivo.

- Son 136 directivas generales, el 63% referidas a proyecciones de carácter general macroeconómico, con la incorporación de nuevos indicadores, y el 37% con incidencia directa en la transformación de las empresas.

- Es importante que cada organismo, cada ministerio, trabaje con su sistema empresarial en mejorar las directivas que se plantearon, en términos de ingresos por exportaciones y de producciones que sustituyen importaciones.

- Es nuevo en el Plan 2014 que los organismos se pueden pagar con capacidad de liquidez. Pueden, no están obligados. Si un organismo tiene 200 millones de capacidad de liquidez 

-lo que equivale a capacidad de realizar importaciones por ese valor-, y necesita algo que un productor cercano es capaz de hacer, puede ponerse de acuerdo con él y pagarle con esa liquidez. Hoy hay que pedir permiso para hacerlo, pero el año próximo no será necesario. 

Todavía es un mecanismo muy administrativo, pero menos que los que tenemos hoy, y es una posibilidad más. La filosofía será que el que produce tendrá que ir en busca del que tenga capacidad de liquidez.

- El año que viene se le aprueba a cada organismo el llamado resto de inversiones no nominales. Lo más aconsejable es que se desagregue, hasta cada empresa, de manera que un empresario no tenga que pedir permiso para una inversión pequeña con la cual resolver problemas como roturas en una línea de producción, que, aunque pequeña, evite la paralización de un proceso productivo o de un servicio. Eso está incorporado en las directivas del Plan.

- Hay casi 50 empresas en el país que tienen más de dos años con pérdidas, que gastan más de lo que ingresan. Los Lineamientos dicen bien claro que si tienen resultados financieros y económicos negativos, hay que tomar una decisión. Entonces, no puede hacerse un Plan que mantenga operando empresas con pérdidas dos o tres años, sin decidir qué hacer al respecto. O se redimensionan, o se unen a otras, o se invierte para mejorarlas, o se cierran. Pero no tiene sentido mantenerlas, porque luego que hay que financiarles esas pérdidas, y si no se hace así no tienen capacidad para pagar y ahí mismo empiezan las cadenas de impago.

- Todas las empresas tienen que ser eficientes. Una empresa, por naturaleza, tiene que producir, vender, cobrar y tener utilidades. Si no, no es empresa. Y hay que ir tomando decisiones sobre esas que son ineficientes.

- La aprobación de los sistemas de pago ahora se deja a los presidentes de las Organizaciones Superiores de Dirección Empresarial (OSDE) y se elimina el límite de hasta el 30% por ciento para el pago por resultados a los trabajadores de las áreas de regulación y control.

- Los incrementos salariales por la vinculación del salario a los resultados, en una empresa, no pueden deteriorar el gasto de salario por peso de valor agregado bruto. Aunque esa correlación es un indicador de la macroeconomía, más que de la empresa, ponerlo a nivel de esta última sirve para garantizar que primero se cree la riqueza y luego se distribuya el ingreso, y que el salario que se pague no tenga carácter inflacionario.

- No será posible incrementar el ingreso de los trabajadores si la empresa no es capaz de financiar ese incremento con el sobrecumplimiento de sus utilidades. Primero hay que crear la riqueza para después poder repartir. No es posible hacerlo de otra forma, por lo menos a nivel empresarial.

- La cantidad de inventarios en nuestra economía no tiene que ver nada con el tamaño del PIB. Deberían ser un 10% o un 12% de este, pero son mucho más altos, y a pesar de la falta de liquidez en divisas, todos los años crecen un poco más. Se pondrá en vigor un decreto-ley para la venta de inventarios ociosos o de lento movimiento, que será libre, con precios por acuerdo entre el vendedor y el comprador.

- Para darle al sistema empresarial la posibilidad de capitalizarse por sí solo, a partir de 2014 las empresas no van a aportar la amortización. Ello equivale a unos 500 millones de pesos, con los que se van a quedar. También van a poder retener el 50% de utilidades después del pago de impuesto, lo que representa aproximadamente tres mil 600 millones de pesos. Pero a la vez se reducirá la cifra prevista en el Presupuesto para recapitalizar el sistema empresarial, porque el dinero es el mismo. O se queda o viene, pero no hay otro dinero.

- Cada cual en el Plan definirá cómo usar su 50% de utilidades después del pago de impuestos. Cada empresa de un OSDE puede tributar una parte de esas utilidades para crear en este un fondo de compensación, de apoyo financiero a las empresas que lo integran. Ese fondo evitaría tener que ir al Presupuesto del Estado, pero primero hay que crearlo.

- Las importaciones para gastos corrientes no podrán superar en más de 1,5% lo planificado para este año, pero el monto podrá incrementarse en función del crecimiento de las exportaciones y de la sustitución de importaciones, previa aprobación de la solicitud.

- La agricultura tiene la gran tarea de seguir incrementando las producciones de alimentos, cuyas importaciones han estado en el orden de los dos mil millones de dólares en los últimos años. Hay que romper poco a poco el círculo vicioso de esa importación y empezar a producir en Cuba; definir proyectos concretos, lugares específicos. Hay programas, como el del arroz, que sigue incrementando su producción, pero todavía es una realidad que se importa esa gran cantidad.

- Está aprobada la política para flexibilizar los objetos sociales, hecha la norma jurídica y definido un cronograma de cómo se van a ir revisando y modificando. 

No es posible desarrollar un sistema empresarial como el nuestro, si no se flexibilizan y se les quitan todas las trabas que tienen hoy los objetos sociales de nuestras empresas.

miércoles, 2 de octubre de 2013

El nuevo modelo cubano sigue siendo socialista

Por Salim Lamrani*


La actualización del modelo económico cubano suscita críticas y controversias. Para unos, Cuba abandonaría la vía del socialismo. En realidad, lejos de renunciar a su modelo de sociedad, la Isla preserva sus conquistas y perfecciona su funcionamiento.

Desde 2011 Cuba procede a la “actualización de su modelo económico”. El proyecto inicial, elaborado en noviembre de 2010, se sometió a un amplio debate popular (8 millones de participantes) que duró cerca de cinco meses hasta abril de 2011 y fue adoptado durante el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba.[1]

Unos estiman que se trata de un regreso al capitalismo, a causa de la introducción de algunos mecanismos de mercado en la economía nacional. En realidad, el objetivo de los cubanos es perfeccionar su sistema para preservar las conquistas sociales, únicas en América Latina y el Tercer Mundo. Para ello, deben superar dos retos mayores: unos recursos naturales muy limitados y las sanciones que impone Estados Unidos desde 1960, que constituyen el principal obstáculo al desarrollo nacional. A ello conviene agregar las fallas propias del sistema, como la burocracia o la corrupción. El Presidente Raúl Castro fue claro al respecto: “La batalla económica constituye hoy, más que nunca, la tarea principal y el centro del trabajo ideológico de los cuadros, porque de ella dependen la sostenibilidad y preservación de nuestro sistema social”.[2]

El nuevo modelo económico introduce mecanismos de mercado pero sigue basado en la “planificación socialista” a todos los niveles, y “la empresa estatal socialista es la forma principal en la economía nacional”.[3] No obstante, el país se abre a las inversiones extranjeras –para atraer los capitales indispensables para el desarrollo de la nación–, mediante empresas mixtas, en las cuales el Estado cubano siempre dispone de una mayoría de al menos un 51%. Este modelo de gestión económica actualizado promueve también las cooperativas, las pequeñas propiedades agrícolas, los usufructuarios y los trabajadores independientes en todos los sectores productivos, con el fin de reducir el papel del Estado en los campos no estratégicos.

El objetivo de estas reformas es conseguir una mejor eficiencia en la gestión de las actividades económicas, con un sistema de autonomía y descentralización que responsabiliza directamente a los dirigentes de las empresas de los resultados. Los lazos entre estructuras económicas se rigen ahora exclusivamente por contratos.

Las empresas estatales o las cooperativas estructuralmente deficitarias y no viables serán liquidadas o podrán ser transformadas y adoptar una forma jurídica no estatal. Del mismo modo, el Estado no subvencionará las pérdidas. En cambio, las empresas beneficiarias podrán invertir las ganancias para desarrollarse, aumentar los salarios de los trabajadores en los límites que establece la legislación, o contratar a nuevos trabajadores. Disponen así de una libertad total en lo que se refiere a la gestión de los recursos humanos.

El auge de las cooperativas ilustra la voluntad cubana de profundizar el desarrollo socialista de la economía en todos los sectores, con una propiedad colectiva. Disponen de una autonomía completa a todos los niveles. No obstante, para evitar toda concentración de riqueza, no pueden ser vendidas o entregadas a otras entidades que no sea el Estado.

A nivel agrícola, la prioridad nacional es la producción de alimentos para reducir la dependencia del exterior en un país que importa más del 80% de su consumo. Se entrega la tierra en usufructo a los campesinos que se convierten en productores independientes, remunerados por su propio trabajo, pero sigue siendo propiedad del Estado.

La nueva política monetaria permite otorgar créditos a las empresas y a los ciudadanos con el objetivo de favorecer la producción de bienes y servicios para la población. Uno de los grandes desafíos de la sociedad es la unificación monetaria. En efecto, la dualidad monetaria vigente en Cuba es fuente de serias desigualdades. Para ello, se deben realizar importantes esfuerzos en términos de productividad y de redistribución de la riqueza de acuerdo con la ley de redistribución socialista “de cada cual según sus capacidades, a cada cual según su trabajo”.

La política salarial se sigue basando en el principio socialista “a cada cual según su trabajo”, con el objetivo de satisfacer “las necesidades básicas de los trabajadores y sus familias”. Los salarios se incrementarán de modo gradual, en función de los resultados de producción. 
Para evitar el desarrollo de las desigualdades, la legislación prevé un salario mínimo y un salario máximo. Se favorece el sector no estatal como alternativa adicional para el empleo.

La elaboración de una imposición tributaria en Cuba tiene como meta permitir al Estado disponer de los recursos necesarios para cumplir su papel social con la población. Gracias al impuesto progresivo, las categorías más acomodadas contribuyen más al esfuerzo nacional, según el principio de solidaridad socialista entre todos los ciudadanos. La cohesión social sigue siendo el objetivo prioritario. Así, para evitar todo crecimiento de las desigualdades en la sociedad, la concentración de propiedad está prohibida para las personas jurídicas o naturales, siendo una prerrogativa exclusiva del Estado. Por otra parte, la política de precios sigue siendo centralizada, particularmente en los productos de interés general desde un punto de vista económico y social.

A nivel de la política social, base del socialismo, el objetivo prioritario no sólo es “continuar preservando las conquistas de la Revolución, tales como el acceso a la atención médica, la educación, la cultura, el deporte, la recreación, la tranquilidad ciudadana, la seguridad social y la protección mediante la asistencia social a las personas que lo necesiten”, sino también “dar continuidad al perfeccionamiento de la educación, la salud, la cultura y el deporte”. El Estado garantizará “la protección de la asistencia social [a] las personas que realmente la necesitan”.

El Estado no abandona la cultura. La política cultural se basa en la defensa de la identidad, la conservación del patrimonio cultural, la creación artística y literaria y la capacidad para apreciar el arte, mediante las formaciones necesarias. El Estado seguirá su misión de “promover la lectura, enriquecer la vida cultural de la población y potenciar el trabajo comunitario como vías para satisfacer las necesidades espirituales y fortalecer los valores sociales”.
 Así, el nuevo modelo económico cubano, basado en la planificación, una política de precios centralizada, la prohibición de concentración de riqueza, un salario mínimo y un salario máximo y la protección de todas las categorías de la población, particularmente de las más vulnerables (no hubo despidos masivos), es indudablemente socialista. Pero se adapta a su época basándose en la filosofía de José Martí, héroe nacional cubano, según el cual “el primer deber del hombre es ser un hombre de su tiempo”. Tiene como objetivo alcanzar una mayor eficiencia económica, luchar contra la burocracia y la corrupción –principales obstáculos internos al desarrollo del país –, preservar las conquistas sociales de la Revolución Cubana, reforzar la República Social y mejorar el bienestar material y espiritual de TODOS los cubanos.

NOTAS

[1] VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, « Información sobre el resultado del debate de los lineamientos de la política económica y social del Partido y de la Revolución”, mayo 2011. http://www.cubadebate.cu/wp-content/uploads/2011/05/tabloide_debate_lineamientos.pdf (sitio consultado el 15 de agosto de 2013).
[2] Raúl Castro Ruz, « Discurso de Raúl Castro Ruz en la Clausura del IX Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas », 4 de abril de 2010.
[3] n°1
 
*Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.Facebook: https://www.facebook.com/SalimLamraniOfficielTomado de Opera Mundi
Imagen agregada RCBáez
 

martes, 9 de julio de 2013

Raúl llama a enfrentar las indisciplinas: el pueblo responde (+Video)

Intervención del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la Primera Sesión Ordinaria de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en el Palacio de Convenciones, el 7 de julio de 2013, “Año 55 de la Revolución”.
(Versiones Taquigráficas- Consejo de Estado)
Compañeras y compañeros:

Me corresponde realizar las conclusiones de este, el Primer Período Ordinario de Sesiones de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional, marco en el cual, cumpliendo lo acordado, nuestros diputados recibieron una amplia explicación acerca del desempeño de la Economía en el primer semestre, así como de la marcha de la implementación de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, asuntos que previamente fueron analizados en la reunión del Consejo de Ministros, efectuada el 28 de junio y en el Séptimo Pleno del Comité Central el pasado lunes.
Considerando la información brindada a nuestro pueblo por los medios de prensa, no es necesario abundar sobre estos asuntos y solo señalaré aquellos aspectos de mayor importancia.

La economía nacional ha continuado mostrando un comportamiento positivo en medio de las tensiones externas, los daños ocasionados por el huracán Sandy y nuestras propias insuficiencias.

Como ya fue divulgado, el Producto Interno Bruto (P.I.B) creció un 2,3 por ciento, que sin llegar a lo planificado, supera en dos décimas el alcanzado en el primer semestre del año pasado. Cierto es que todavía el comportamiento del P.I.B no se nota en la economía de la familia cubana promedio.

Se reafirma la tendencia creciente de las actividades productivas, al tiempo que se preservan en niveles similares los servicios sociales a toda la población.

También los diputados recibieron una detallada panorámica de la marcha de la implementación de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución aprobados por el Sexto Congreso, proceso que constituye la principal tarea de todos, por cuanto de su éxito dependerá la preservación y el desarrollo del socialismo en Cuba, un socialismo próspero y sostenible, que a la vez que ratifica la propiedad social —como ya explicó el compañero Murillo— sobre los medios fundamentales de producción, reconoce el papel de otras formas de gestión no estatales; reafirma a la planificación como instrumento indispensable en la dirección de la economía, sin negar la existencia del mercado.

Deseo reiterar la convicción de que en este frente de significación estratégica ha continuado el avance y ya comienzan a observarse los primeros resultados alentadores, aunque también es verdad que falta un largo y complejo camino para actualizar nuestro modelo económico y social, asegurando el apoyo mayoritario de la población a este proceso, lo cual excluye la utilización de terapias de choque y el desamparo de millones de personas que caracterizan a las políticas de ajuste aplicadas en los últimos años en varias naciones de la rica Europa.

El fenómeno de la dualidad monetaria constituye uno de los obstáculos más importantes para el progreso de la nación, y tal como señala el Lineamiento número 55, deberá avanzarse hacia la unificación, teniendo en cuenta la productividad del trabajo. El propio Lineamiento reconoce la complejidad de este propósito, que exigirá una rigurosa preparación y ejecución, tanto en el plano objetivo como subjetivo.

Sobre el particular puedo comunicarles que han proseguido los estudios para la supresión de la dualidad monetaria de forma ordenada e integral, lo cual nos permitirá acometer transformaciones de mayor alcance y profundidad en materia de salarios y pensiones, precios y tarifas, subsidios y tributos. En pocas palabras, lograr que todos los ciudadanos aptos se sientan incentivados a trabajar legalmente a partir de restablecer la vigencia de la ley de distribución socialista, “de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo”, lo que propiciará terminar con la injusta “pirámide invertida”, o lo que es lo mismo, a mayor responsabilidad, menor retribución.

Al propio tiempo, debemos otorgar la máxima prioridad al perfeccionamiento del sistema de producción agropecuaria, asegurando que los experimentos aprobados para liberar las trabas que frenan su desarrollo alcancen los objetivos propuestos.

Asimismo, con la introducción en los planes para el próximo año de las directivas aprobadas, las empresas estatales lograrán mayor autonomía en su gestión y en la distribución de los resultados —como fue más ampliamente explicado en la mañana de hoy.

Del mismo modo, apoyaremos decididamente la creación de cooperativas no agropecuarias, las cuales, de conjunto con el continuado despliegue del trabajo por cuenta propia, facilitarán liberar al Estado de actividades productivas y de servicios no fundamentales y concentrarse en el programa de desarrollo a largo plazo.

La implementación de los Lineamientos lleva implícita la necesidad de evaluar sistemáticamente los efectos de los cambios que se han venido introduciendo y corregir con prontitud cualquier desviación. También demanda el establecimiento de un clima permanente de ORDEN, DISCIPLINA Y EXIGENCIA en la sociedad cubana, premisa imprescindible para consolidar el avance de la actualización del modelo económico y no admitir retrocesos contraproducentes.
Precisamente, a este asunto dedicaré la mayor parte de mi intervención, tal y como les expresé a ustedes el 24 de febrero en la Sesión de Constitución de la actual Legislatura del Parlamento, ocasión en la que contamos con la presencia del compañero Fidel, quien sobre el particular expresó, cito: “la gran batalla que se impone es la necesidad de una lucha enérgica y sin tregua contra los malos hábitos y los errores que en las más diversas esferas cometen diariamente muchos ciudadanos, incluso militantes”, fin de la cita.

Este tema no resulta agradable para nadie, pero me atengo al convencimiento de que el primer paso para superar un problema de manera efectiva es reconocer su existencia en toda la dimensión y hurgar en las causas y condiciones que han propiciado este fenómeno a lo largo de muchos años.
Imagino las noticias en los próximos días de la gran prensa internacional, especializada en denigrar a Cuba y someterla a un frenético escrutinio; ya nos hemos acostumbrado a vivir bajo el asedio y no debemos restringirnos a debatir con toda crudeza la realidad, si lo que nos motiva es el más firme propósito de rebasar el ambiente de indisciplina que se ha arraigado en nuestra sociedad y ocasiona daños morales y materiales nada despreciables. 

Hemos percibido con dolor, a lo largo de los más de 20 años de período especial, el acrecentado deterioro de valores morales y cívicos, como la honestidad, la decencia, la vergüenza, el decoro, la honradez y la sensibilidad ante los problemas de los demás.

Recordemos las palabras de Fidel en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, el 17 de noviembre de 2005, cuando dijo que a esta Revolución no podría destruirla el enemigo, pero sí nosotros mismos y sería culpa nuestra, advirtió.

Así, una parte de la sociedad ha pasado a ver normal el robo al Estado. Se propagaron con relativa impunidad las construcciones ilegales, además en lugares indebidos, la ocupación no autorizada de viviendas, la comercialización ilícita de bienes y servicios, el incumplimiento de los horarios en los centros laborales, el hurto y sacrificio ilegal de ganado, la captura de especies marinas en peligro de extinción, el uso de artes masivas de pesca, la tala de recursos forestales, incluyendo en el magnífico Jardín Botánico de La Habana; el acaparamiento de productos deficitarios y su reventa a precios superiores, la participación en juegos al margen de la ley, las violaciones de precios, la aceptación de sobornos y prebendas, el asedio al turismo y la infracción de lo establecido en materia de seguridad informática.

Conductas, antes propias de la marginalidad, como gritar a viva voz en plena calle, el uso indiscriminado de palabras obscenas y la chabacanería al hablar, han venido incorporándose al actuar de no pocos ciudadanos, con independencia de su nivel educacional o edad.


Se ha afectado la percepción respecto al deber ciudadano ante lo mal hecho y se tolera como algo natural botar desechos en la vía; hacer necesidades fisiológicas en calles y parques; marcar y afear paredes de edificios o áreas urbanas; ingerir bebidas alcohólicas en lugares públicos inapropiados y conducir vehículos en estado de embriaguez; el irrespeto al derecho de los vecinos no se enfrenta, florece la música alta que perjudica el descanso de las personas; prolifera impunemente la cría de cerdos en medio de las ciudades con el consiguiente riesgo a la salud del pueblo, se convive con el maltrato y la destrucción de parques, monumentos, árboles, jardines y áreas verdes; se vandaliza la telefonía pública, el tendido eléctrico y telefónico, alcantarillas y otros elementos de los acueductos, las señales del tránsito y las defensas metálicas de las carreteras.

Igualmente, se evade el pago del pasaje en el transporte estatal o se lo apropian algunos trabajadores del sector; grupos de muchachos lanzan piedras a trenes y vehículos automotores, una y otra vez en los mismos lugares; se ignoran las más elementales normas de caballerosidad y respeto hacia los ancianos, mujeres embarazadas, madres con niños pequeños e impedidos físicos. Todo esto sucede ante nuestras narices, sin concitar la repulsa y el enfrentamiento ciudadanos.
Lo mismo pasa en los diferentes niveles de enseñanza, donde los uniformes escolares se transforman al punto de no parecerlo, algunos profesores imparten clases incorrectamente vestidos y existen casos de maestros y familiares que participan en hechos de fraude académico.
Es sabido que el hogar y la escuela conforman el sagrado binomio de la formación del individuo en función de la sociedad y estos actos representan ya no solo un perjuicio social, sino graves grietas de carácter familiar y escolar.

Esas conductas en nuestras aulas son doblemente incompatibles, pues además de las indisciplinas en sí mismas, hay que tener presente que desde la infancia la familia y la escuela deben inculcar a los niños el respeto a las reglas de la sociedad.

Lo más sensible es el deterioro real y de imagen de la rectitud y los buenos modales del cubano. No puede aceptarse identificar vulgaridad con modernidad, ni chabacanería ni desfachatez con el progreso; vivir en sociedad conlleva, en primer lugar, asumir normas que preserven el respeto al derecho ajeno y la decencia. Por supuesto, nada de esto entra en contradicción con la típica alegría de los cubanos, que debemos preservar y desarrollar.

Me he limitado a hacer un recuento de los fenómenos negativos más representativos, sin el ánimo de relacionarlos uno por uno, ya que ello extendería innecesariamente estas palabras.
Con el concurso del Partido y los organismos del Gobierno, se efectuó un primer levantamiento que arrojó 191 manifestaciones de este tipo —conscientes estamos de que no son las únicas y de que hay muchas más—, separadas en cuatro categorías diferentes: la indisciplina social, las ilegalidades, las contravenciones y los delitos recogidos en el Código Penal.

El combate contra esas nocivas conductas y hechos debe efectuarse utilizando diversos métodos y vías. La pérdida de valores éticos y el irrespeto a las buenas costumbres puede revertirse mediante la acción concertada de todos los factores sociales, empezando por la familia y la escuela desde las edades tempranas y la promoción de la Cultura, vista en su concepto más abarcador y perdurable, que conduzca a todos a la rectificación consciente de su comportamiento. Este será, no obstante, un proceso complejo que tomará bastante tiempo.

El delito, las ilegalidades y las contravenciones se enfrentan de manera más sencilla: haciendo cumplir lo establecido en la ley y para ello cualquier Estado, con independencia de la ideología, cuenta con los instrumentos requeridos, ya sea mediante la persuasión o, en última instancia, si resultase necesario, aplicando medidas coercitivas.

Lo real es que se ha abusado de la nobleza de la Revolución, de no acudir al uso de la fuerza de la ley, por justificado que fuera, privilegiando el convencimiento y el trabajo político, lo cual debemos reconocer que no siempre ha resultado suficiente.

Los órganos estatales y del gobierno, cada uno en lo que les corresponde, entre ellos la Policía, la Contraloría General de la República, la Fiscalía y los Tribunales deben contribuir a este empeño, siendo los primeros en dar ejemplo de apego irrestricto a la Ley; reforzando así su autoridad ante la sociedad y asegurando el apoyo de la población, como ha quedado demostrado en el enfrentamiento reciente a bochornosos casos de corrupción administrativa, en los que se involucraron funcionarios de organismos y empresas.

Es hora ya de que los colectivos obreros y campesinos, los estudiantes, jóvenes, maestros y profesores, nuestros intelectuales y artistas, periodistas, las entidades religiosas, las autoridades, los dirigentes y funcionarios a cada nivel, en resumen, todas las cubanas y cubanos dignos, que constituyen indudablemente la mayoría, hagan suyo el deber de cumplir y hacer cumplir lo que está establecido, tanto en las normas cívicas como en leyes, disposiciones y reglamentos.

Cuando medito sobre estas lamentables manifestaciones, pienso que a pesar de las innegables conquistas educacionales alcanzadas por la Revolución y reconocidas en el mundo entero por los organismos especializados de las Naciones Unidas, hemos retrocedido en cultura y civismo ciudadanos. Tengo la amarga sensación de que somos una sociedad cada vez más instruida, pero no necesariamente más culta.

En tal sentido, vale la pena recordar aquella frase que se ha atribuido a distintos autores, entre ellos al filósofo y escritor español Miguel de Unamuno, quien para resumir sus vivencias acerca de las normas de convivencia de unos campesinos de Castilla expresó: “¡Qué cultos son estos analfabetos!”

Nada es más ajeno a un revolucionario que la resignación, o lo que es lo mismo, la rendición ante las dificultades. Por tanto, lo que nos corresponde es levantar el ánimo y el espíritu de combate y enfocarnos en la gigantesca y paciente tarea de revertir la situación creada.

En mi criterio, el denominador común de todo este fenómeno ha sido y es la falta de exigencia de los encargados de hacer cumplir lo establecido, la ausencia de sistematicidad en el trabajo a los diferentes niveles de dirección y el irrespeto, en primer lugar, por las entidades estatales de la institucionalidad vigente, lo cual, por otra parte, menoscaba su capacidad y autoridad para exigir a la población que se atenga a las regulaciones existentes.

Por solo citar un ejemplo: ¿cuántas violaciones de las normativas de Planificación Física han sido detectadas en el sector estatal a lo largo y ancho del país, algunas de ellas denunciadas en la prensa? Hay que reforzar, como ya lo estamos haciendo, el orden y la disciplina en todos los organismos del gobierno.

Al propio tiempo, los dirigentes desde las instancias nacionales hasta la base, deben abandonar la pasividad y la inercia en su conducta; deben dejar de mirar al otro lado, cuando el problema está aquí, para no verlo. Basta ya de tener miedo a buscarse problemas en el cumplimiento de nuestros deberes, y asumir como propia una mentalidad de orden, disciplina y exigencia, sin temor a buscarse problemas por reclamar el cumplimiento de lo establecido.

El enfrentamiento a la indisciplina social no puede convertirse en una campaña más, sino en un movimiento permanente cuya evolución dependerá de la capacidad de movilizar a la población y a los diferentes actores de cada comunidad, sin excluir a nadie, con rigor e intencionalidad política.
Hagamos balance de las fuerzas con que cuenta la Revolución y comprenderemos que son más que suficientes para alcanzar el éxito.

Las primeras acciones realizadas por el Partido, la Juventud y las organizaciones de masas para fortalecer la prevención y el enfrentamiento han evidenciado, en apenas cuatro meses, que a medida en que las instituciones políticas, sociales y administrativas han profundizado su actuación en esta esfera, la población ha patentizado su respaldo y se suma denunciando y combatiendo hechos y conductas violatorias de la legalidad.

Si queremos triunfar en esta tarea hay que incorporar al pueblo, a cada ciudadano, no mediante arengas y consignas vacías en encendidas reuniones, sino sembrando en cada uno la motivación por ser mejores y llevando por delante el ejemplo personal.

Ese era el tema central de mis palabras, aprobadas por el Buró Político en la mañana de ayer. Sobre este tema que acabo de concluir se puede estar hablando varias horas, pero es suficiente lo que he dicho, lo demás se debe publicar.

Como es natural esto se publicará en toda nuestra prensa. Yo les sugiero a todos ustedes y a los que me escuchan, que se lo lean con calma, y mediten individualmente, solo les pido que mediten personalmente.

Pasando a otro tema, ayer nuestros diputados emitieron un Llamamiento a todos los parlamentos del mundo y a las personalidades comprometidas con la justicia para que reclamen a las autoridades de Estados Unidos la liberación y el regreso inmediato de Gerardo, Ramón, Antonio y Fernando, quienes el próximo 12 de septiembre cumplirán 15 años de injusta prisión.

También aplaudimos las emotivas palabras del Héroe de la República de Cuba, René González, quien ha venido a reforzar la lucha por esta noble causa, que no se detendrá hasta que todos retornen a la Patria.

Finalmente debo expresar que las recientes revelaciones del ciudadano norteamericano Edward Snowden permitieron confirmar la existencia de sistemas de espionaje global de Estados Unidos, que violan la soberanía de las naciones, incluso, de sus aliados, y los derechos humanos.
Cuba que ha sido históricamente uno de los países más agredidos y también más espiados del planeta, ya conocía de la existencia de estos sistemas de espionaje.

Lo nuevo e inusitado ha sido la manera en que se ha impuesto el control mediático y la censura para desviar la atención de lo fundamental, o sea, el enorme poder del gobierno norteamericano en el control masivo de las tecnologías de la información y de los medios de comunicación y centrarse, entonces, en la persecución internacional del denunciante.

Aprovechándose de su poderío mediático internacional ─supranacional ya porque estos medios se van por encima de las naciones─ se concentran ahora en la persecución internacional del joven denunciante de estas actividades.

Las amenazas de aplicar medidas económicas contra Ecuador y la acción concertada de varios países europeos para impedir el sobrevuelo o aterrizaje del Presidente Evo Morales, demuestran que vivimos en un mundo en el que los poderosos se sienten en condiciones de violentar el Derecho Internacional, vulnerar la soberanía de los Estados y pisotear los derechos de los ciudadanos.
Ante esta filosofía de dominación, todos los países del Sur estamos y continuaremos estando en peligro.

Apoyamos los legítimos reclamos y pronunciamientos de los Presidentes de Venezuela, Ecuador, Argentina, Bolivia, Nicaragua, Brasil, Uruguay y de otros líderes latinoamericanos y caribeños.
Llamamos a la movilización de la opinión pública internacional, a la enérgica denuncia y firme condena de las amenazas contra Ecuador y del atropello contra el Presidente de Bolivia, contra toda Nuestra América.

Respaldamos el derecho soberano de la República Bolivariana de Venezuela y de todos los Estados de la región de conceder asilo a los perseguidos por sus ideales o luchas por los derechos democráticos, según nuestra tradición.

No aceptamos dobles raseros, interferencias ni presiones de ningún tipo. Como ha señalado el Presidente Nicolás Maduro, no se puede dar refugio y negar la extradición a Venezuela de un terrorista internacional como Posada Carriles, autor, entre otros crímenes, de la voladura en pleno vuelo de un avión de Cubana de Aviación con 73 seres humanos, y al mismo tiempo pretender que esta hermana nación no ejerza su derecho legítimo.

Hoy estamos a 7 de julio, nos separan pocos días para conmemorar el 60 aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes. Enfrentemos los nuevos retos con la misma decisión e inconmovible fe en la victoria que siempre nos ha inculcado el Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz.

Muchas gracias (Aplausos).

Foto AIN /Marcelino VÁZQUEZ HERNÁNDEZ

Cuba: Repercusión al llamado de Raúl Castro a enfrentar las indisciplinas

Inmediata y amplia es la repercusión de las palabras del General de Ejército Raúl Castro Ruz, sobre problemas éticos y morales de la sociedad cubana y su llamado a eliminar indisciplinas, rasgos de deterioro de las buenas costumbres.