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sábado, 31 de mayo de 2014

¿Cuánto vale eso?

Por Darío Machado Rodríguez


Las medidas socioeconómicas que se están desarrollando en la sociedad cubana a partir de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución implican un espacio mucho mayor para las relaciones mercantiles como nunca antes en el más de medio siglo de experimento socialista en Cuba.

Se fundamentan en la necesidad de recuperar y fomentar en la conciencia de los cubanos el trabajo como un valor social a partir de la recuperación del valor del propio trabajo, cuya ponderación se basa en el intercambio de equivalentes entre personas y grupos diferentes, que ocupan distintas posiciones en la división social del trabajo.

La división social del trabajo representa entonces la estructura de las diferentes posiciones de las personas en el sistema de producción y reproducción de la vida, estructura que es relativamente independiente del movimiento en ella de quienes participan en los procesos de trabajo.

La división social del trabajo existente en la sociedad cubana actual, es ya radicalmente distinta de la heredada del capitalismo dependiente de la etapa prerrevolucionaria, tanto por sus contenidos como por sus formas, pero al igual que la anterior representa la estructura socioeconómica del aparato productivo de la sociedad y en el proceso de interacción de sus diferentes componentes prima también un acuerdo tácito, inercial, natural entre sus elementos referido a la aceptación práctica de las normas que rigen sus relaciones, ya que la interdependencia múltiple e integral de estos componentes es factor básico de la reproducción vital de la sociedad. Estas normas pueden estar codificadas o no, y su existencia no significa que de hecho serán cumplidas en cada circunstancia tal como exigen la ley y la moral.

Es algo elemental que el desarrollo ulterior de la división social del trabajo no hará sino reproducir y ampliar estas relaciones de interdependencia, de ahí que sea un factor esencial para el desarrollo socialista que esta ampliación mantenga el predominio decisivo de la propiedad social y el papel del plan y del control social en sus diversas vías y formas (estatal, popular participativo, mediático, político institucional, etc.) y la educación basada en los valores socialistas.

El propósito de lograr un socialismo próspero y sustentable, como sintetiza la consigna hoy generalizada, requiere promover a través de la práctica social y la educación una nueva ciudadanía capaz de valorar mejor el significado de las conquistas sociales, la importancia de cuidarlas y renovarlas y el imperativo de conservar los valores que representa la justicia social en el socialismo, de entender la importancia del aporte de cada quien a la sociedad, para que la sociedad pueda retribuirle la tranquilidad y seguridad que significan directa e indirectamente las políticas sociales del país.

La necesidad de un cambio de mentalidad hoy convertida en un reclamo generalizado no puede venir sino de la mano de cambios en la estructura y organización del sistema socioeconómico del país, pero es algo particularmente presente en la sociedad cubana desde los tiempos del proceso de rectificación de errores y tendencias negativas y luego revelada con mayor urgencia con los esfuerzos para superar el período especial.

En un trabajo publicado en el periódico Granma el 19 de marzo de 1994, titulado Firmeza de principios y cambio de mentalidad, se plantea: “Las medidas económicas que se requieren para el funcionamiento cabal de este principio (se refiere al principio socialista que reza: “de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo”) reclaman a su vez un cambio de mentalidad. Su aplicación hace emerger desigualdades reales, ya que las capacidades, habilidades, inteligencia y laboriosidad de la gente son objetivamente diferentes, aun cuando existan oportunidades iguales para todos.”[i]
 
Se trata entonces de valorar mejor las conquistas sociales de la revolución, valorar mejor el patrimonio que tiene hoy en sus manos la sociedad, valorar mejor la importancia del trabajo, y naturalmente crecer económicamente en la medida en que ese crecimiento estructuralmente respaldado cubra las necesidades de la sociedad desde una perspectiva racional, saludable y responsable, que preserve el equilibrio ecosocial, o sea, “próspero y sustentable”..

Sobre el valor

Cuando un maestro de primaria va al mercado agropecuario y pregunta al vendedor “¿Cuánto vale eso?”, la persona que está detrás del mostrador no pregunta quién es, cuáles son sus ingresos, qué problemas tiene, qué importancia social tiene la labor que realiza, preguntas que de hecho tampoco hace el maestro de primaria al vendedor. En ese acto de compra – venta entre dos personas desiguales lo que media es el intercambio de equivalentes.

Pero habitualmente cuando preguntamos así “¿Cuánto vale?” no nos estamos refiriendo al “valor”, sino al precio, y este -que juega el papel de medida- no siempre es una representación que pueda asimilarse como justa para el valor real que tiene el objeto que es portador de esa relación.[ii]

El valor de algo y el precio de las cosas son conceptos y contenidos diferentes, solo que en el mercado, en el intercambio de equivalentes, el precio aceptado o no por aquél a quien corresponde pagarlo, es lo que en ese momento y en esa relación aparece como medida del valor y obviamente, a escala de la sociedad en su conjunto para ámbitos diferentes de la economía (y del comercio) o para toda la actividad económica y comercial en su conjunto, pueden encontrarse promedios.

El término valor es polisémico. Su comprensión depende del contexto en que se revela en un momento dado el fenómeno tangible o intangible que denomina, y dentro de ello, de los diferentes esquemas de apreciación que le otorgarán sentidos diferenciados a su significado, a su valor.

Ahora bien, cuando hablamos del valor de algo, ya sea tangible o intangible, aún dentro de un mismo concepto general, por ejemplo, el valor de una mercancía o el valor cultural de una obra plástica, hay que diferenciar el valor en sí como concepto de la intensidad con que ese valor concreto (en su expresión y sentido social) existe para personas diferentes.
Significa entonces que los objetos tangibles e intangibles tienen propiedades que aportan significados diferentes a diferentes personas y grupos humanos, pero solo en el medio social es donde único esas propiedades se convierten en valores. Suele afirmarse, por ejemplo, que el agua es indispensable para la vida, pero ¿cómo se pondera el valor del agua en una zona desértica y en otra donde esta es abundante?

La seguridad ciudadana que se ha mantenido en la sociedad cubana -un importantísimo valor social que es preciso preservar y afianzar evitando que la ampliación de las relaciones mercantiles en el país lo desafíe y debilite- constituye un elemento fundamental de la calidad de vida del cubano, un valor presente en su cotidianidad.

Si se trata de una mercancía, su valor de uso es tal no solo en virtud de sus propiedades generadas a partir del carácter concreto del trabajo, sino y fundamentalmente porque media prácticamente en las relaciones entre las personas. El valor de uso se realiza al servir para satisfacer necesidades humanas.[iii]

Hay valor porque hay subjetividad humana vinculada con los objetos tangibles e intangibles, pero en ambos está presente en su propia esencia la subjetividad, la conciencia, los valores, la orientación de las personas como componente inseparable de su existencia. Los propios objetos tangibles, tanto los que hay en la naturaleza como los generados culturalmente y en los que por tanto hay presentes valores incorporados, existen en un universo complejo en el que no pueden aislarse de la subjetividad, de los valores.[iv]

La actividad humana genera también valores intangibles que son subjetivos por su contenido, pero cobran existencia material en las acciones de las personas a partir de sus decisiones, asociadas naturalmente a sus intereses, estos últimos determinados por su práctica social, por su cultura.[v]

El valor del trabajo es diferente también en dependencia del contexto en el cual tiene significado. Un experimentado cirujano, un hábil pelotero o un inspirado músico que realizan su actividad con una calidad reconocida, más allá del valor cultural y humano de su desempeño, pueden obtener diferente retribución monetaria en diferentes contextos socioeconómicos, en dependencia de cómo se valora la cultura artística, el deporte y la salud en cada uno. Cómo aprecia su trabajo ese cirujano, ese pelotero o ese músico dependerá de su escala propia de valores, de lo que consideren importante, de cuáles son sus aspiraciones personales y cómo procuran satisfacerlas, pero compete a la sociedad en su conjunto cultivar valores solidarios y humanistas, misión en la que la ideología, la política, la organización, la juridicidad y la economía deben marchar en armónica articulación.

De lo anterior se desprende la relatividad del valor de los objetos tangibles e intangibles, en dependencia de los contextos y condiciones en que existen y se manifiestan y que la racionalidad que debe acompañar el desarrollo de una sociedad de orientación socialista no puede ser igual que la racionalidad capitalista, y que, por tanto, la ley del valor no puede dejarse librada a su propia dinámica.

La cultura socialista es imprescindible

La sociedad cubana de orientación socialista no puede girar sus conceptos sobre el significado del trabajo y de los bienes y servicios que éste produce para sintonizarlos con los prevalecientes en el mundo capitalista; y tal principio implica la acción política, organizativa, jurídica normativa, cultural, revolucionaria, la educación y la defensa de los valores solidarios del socialismo. Hay que trabajar de un modo socialista y vivir de un modo socialista.

Los fundamentos de la racionalidad económica del capitalismo tardío siguen siendo los mismos: la propiedad privada y la ganancia. Esa racionalidad que impulsó el desarrollo socioeconómico y científico tecnológico ha desembocado hoy en catastróficas consecuencias  para la naturaleza y el ser humano, no solo ha mantenido y consolidado la psicología del intercambio de equivalentes instaurada por las relaciones mercantiles y vigente hoy, sino que ha incrementado el afán de lucro, la desconfianza entre los seres humanos, la intolerancia, la desigualdad y la jerarquización social en dependencia del poder económico.

El sistema capaz de superar esa racionalidad del capitalismo no puede evitar la psicología del intercambio de equivalentes por lo que no puede hacer sino procurar conciliar la persistencia de esa psicología con la acción consciente para evitar que se imponga la lógica general capitalista. En efecto, las acciones políticas, jurídicas, económicas y organizativas del sujeto de la transformación socialista de la sociedad pueden controlar la amplitud de la propiedad privada, poner límites a las ganancias, alcanzar altos niveles de igualdad social, pero no pueden en el corto plazo eliminar la psicología del intercambio de equivalentes, ni pueden lograr sus objetivos sin educación, sin la ideología revolucionaria. Lo prueba el hecho de que esa psicología no ha podido ser superada luego de más de medio siglo de transformaciones socialistas, como demuestra también la relativa rapidez con la que han surgido y siguen surgiendo los pequeños emprendimientos privados y las cooperativas y asociaciones que ahora permite la ley en correspondencia con los Lineamientos.

A la racionalidad económica sembrada en la humanidad por el capitalismo hay que enfrentarla con una racionalidad social, humanista y ecológica orientada por la ideología de la transformación revolucionaria de la sociedad cubana, cuyo concepto del valor del trabajo y del producto del trabajo humano se fundamenta en su papel para el bienestar y la felicidad de las personas, aun reconociendo que en ese proceso jugará un papel fundamental por mucho tiempo el intercambio de equivalentes.

Las relaciones mercantiles generan y reproducen inevitablemente los sujetos que les resultan funcionales, o sea, con las propiedades y características que su accionar necesita.
En el marco de las relaciones mercantiles capitalistas, el valor de uso interesa solamente en la medida en que este permite acumular más valor en forma de ganancias. La contabilidad y el dinero se convierten aquí en instrumentos de una finalidad en sí misma: incrementar el patrimonio individual; de ahí el individualismo, la discriminación, el egoísmo, el afán de lucro, la promoción ilimitada e irresponsable del consumo y otras nefastas consecuencias sociales y ecológicas.

Las relaciones mercantiles en una sociedad de orientación socialista deben funcionar a la inversa, la contabilidad y el dinero deben ser instrumentos para una más justa distribución del producto social y para generar valores de uso para satisfacer necesidades de los seres humanos a través de un consumo que debe ser saludable, responsable y racional.
Para no caer presa de la fuerza centrípeta del mercado y de sus patrones consumistas es imprescindible la educación en una vida sana, culta, humanista y solidaria que contrarreste el encantamiento perverso del modo de vida que promociona el capitalismo tardío. No se trata, naturalmente, de un rechazo a los adelantos científicos y tecnológicos que ha logrado y logra el intelecto humano, sino de no asumir sus productos mercantiles de modo acrítico, sino teniendo en cuenta su impacto en la salud humana, en la sociedad y en la naturaleza.
El desarrollo tecnológico es un elemento principal de la vida humana moderna, es una realidad insoslayable y determinante, pero eso en modo alguno significa una fe ciega en las tecnologías como panacea para todos los males, como fin en sí misma, como un demiurgo ante el cual el ser humano, que es su creador, está condenado a quedar sin defensa, sin capacidad de control.

Los mayores avances científicos y tecnológicos los tienen los países del llamado primer mundo que amasaron sus fortunas a costa de la miseria del resto del planeta y muchas veces se objeta que para alcanzar el desarrollo y la excelencia tecnológica no hay otro modo que caer en la órbita de las transnacionales, pero si bien esta es una realidad del mundo de hoy, ello no significa que no haya poder de negociación con el capital transnacional, siempre y cuando haya en la sociedad cubana, y en otras, la capacidad política para asegurar la unidad de la ciudadanía en torno a los intereses mayoritarios, es decir, mientras se preserve y fortalezca el poder del pueblo.

El crecimiento de los pequeños emprendimientos privados, de las cooperativas y asociaciones, tiene lugar en un entorno en el que persiste la protección de toda la ciudadanía por las prestaciones sociales universales en materia de educación, atención médica y hospitalaria y seguridad social, y por las diferentes formas de subsidio que persisten en el país (por ejemplo en las viviendas, la energía eléctrica, la distribución normada de alimentos, el pago de los círculos infantiles, etc.).

En el contexto de la lógica socialista, los sujetos, los emprendimientos privados, las cooperativas, las asociaciones, que generan ingresos diferenciados en condiciones de la acción de la ley del valor y cuyos integrantes reciben los beneficios universales de la solidaridad socialista institucionalizada deben tener límites razonables a su crecimiento y en esa condición formar parte del plan de toda la sociedad, en el que la columna vertebral debe seguir siendo el predominio de la propiedad social sobre los medios fundamentales de producción de bienes y servicios, su actividad planificada y formas socialistas de distribución del producto social.

La necesidad del plan capaz de imponer una racionalidad social y no simplemente económica, exige a la vez a la planificación un nivel de flexibilidad que nunca se ha logrado eficientemente en los países que han emprendido el experimento del socialismo, y que cuando han intentado su flexibilización han caído a la larga dentro de la fuerza centrípeta del mercado capitalista mundial. Ahí radica uno de los mayores desafíos para la política, la ideología revolucionaria y la educación ciudadana.

El plan en consecuencia no debe verse como algo “técnico”, como un asunto de “especialistas”. Sin negar que el plan necesite de esos técnicos y especialistas, la planificación tiene un lado cultural que compete a toda la sociedad, a los colectivos laborales, a las comunidades, a los diversos nodos organizativos de la división social del trabajo y sus objetivos deben ser, primero que todo, sociales. Sin esa participación real de los trabajadores, sin ese poder  y responsabilidad reales no podrán prosperar y consolidarse las convicciones socialistas, escudo y espada de la defensa de la justicia social del socialismo.
Por ello no es posible avanzar en dirección al socialismo, o lo que es lo mismo, dejar atrás en cada nuevo paso algo del capitalismo, si no se apela a la educación desde los fundamentos ideológicos y políticos del cambio revolucionario de la sociedad, para entender que ese intercambio de equivalentes no es absoluto y que la sociedad misma que lo reconoce está llamada también a imponer fórmulas consensuadas de redistribución del producto social que vayan gradualmente compensando las desigualdades en los ingresos, proceso que el sujeto de la transformación revolucionaria está llamado a sintetizar, explicar y explicarse sistemáticamente, en cada momento.

Si no se actúa con una nueva racionalidad, podremos el año entrante y los siguientes avanzar económicamente, pero ser menos socialistas, menos solidarios.

La desconfianza, la discriminación, el individualismo, el afán de lucro que vienen de la mano del mercado necesitan de la educación cívica de la ciudadanía, de construir una ciudadanía responsable con valores humanos que consideren el significado de la existencia humana de modo radicalmente diferente a como la ha deformado el capitalismo, que tenga conciencia de la importancia de su aporte a la sociedad en la cual vive y el imperativo de ser como diría el poeta: “…un poco menos egoísta”.
…………
Notas.

[i] Ver Darío L. Machado Rodríguez, “Firmeza de principios y cambio de mentalidad”, Periódico Granma, 19 de Marzo de 1994, p.4. En este mismo trabajo se plantea más adelante: “Todos no podemos recibir lo mismo tanto porque no habría cómo hacerlo, como porque si lo pretendiéramos ello conduciría al inmovilismo y a la ineficiencia… Debemos fijar en nuestras conciencias que las circunstancias han cambiado radicalmente y que el modo en que debemos continuar los objetivos socialistas y comunistas deben adaptarse a la nueva situación.”
[ii]El mercado, la práctica de las relaciones mercantiles a lo largo de siglos ha ido asimilando ambos términos al punto que en el uso habitual valor y precio se emplean como sinónimos. Cuando alguien dice “Eso es algo no tiene precio” está asimilando el concepto de valor al de precio; cuando se dice que una mujer es preciosa se alude a un valor estético; la primera de una larga lista de acepciones del término “valor” que da un prestigioso diccionario de la lengua castellana es “Grado de utilidad o estimación de las cosas, en cuya virtud se da por poseerlas un precio”; tal es el grado de sedimentación social de la igualación precio-valor. (Ver Martín Alonso, Diccionario del Español Moderno, Editorial Aguilar S.A., Madrid, 1982, p. 1038).
[iii]Sin embargo, un objeto puede tener un escaso valor mercantil, pero significar para alguien un importante valor sentimental, relación en la cual ese objeto es apenas su medio tangible y esa particularidad hacer que esa persona esté dispuesta a realizar un cambio nada equivalente en términos mercantiles.
[iv] Una montaña es un objeto tangible en el paisaje, cuya existencia no se debe a la existencia de la sociedad humana, pero la montaña no es solo un objeto material con propiedades, es también un accidente geográfico, un valor patrimonial, un valor estético, un valor ambiental, etc.
[v] Un litro de leche es un objeto con determinado valor de uso y valor. En Cuba se asegura a cada niño hasta los 7 años un litro diario cuyo valor mercantil es muy superior al que representa el precio de venta al por menor a la familia cubana, precio que es prácticamente simbólico. Constituye, sin embargo, un importante valor social, moral y material incomparablemente superior a su valor mercantil, tanto por su significado fisiológico para la salud y el crecimiento corporal y desarrollo mental del infante, como por la carga de justicia social que entraña como medida universal de protección a la niñez sin distinción alguna, y se sustenta en la cultura solidaria de la sociedad cubana que ha desligado por décadas de las reglas del mercado ese producto considerando su valor social por encima de su valor económico. Tal relación constituye hoy un valor cultural de la sociedad cubana, expresado en el consenso casi universal que respalda esa prestación.

* Licenciado en Ciencias Políticas, Diplomado en teoría del proceso ideológico, Doctor en ciencias filosóficas, investigador y profesor titular, preside la cátedra de periodismo de investigación y es vicepresidente de la cátedra de comunicación y sociedad del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.
FOTO RCBáez

lunes, 28 de abril de 2014

El 1º de Mayo y la felicidad compartida en Cuba


Por Wilkie Delgado Correa

Como defensa del pueblo y como homenaje permanente a los mártires de Chicago, que se alcen las voces bien alto para gritar, en avenidas y plazas de todas las ciudades: ¡VIVA EL PRIMERO DE MAYO! ¡LIBERTAD PARA LOS 3 HÉROES PRESOS!

Cuando se hable de la defensa de la Revolución Cubana por parte del pueblo cubano, habrá que recordarlo todo: pasado y presente, inmolaciones y sacrificios individuales y luchas, penalidades y dolores colectivos, y, por supuesto, alegrías y tristezas compartidos a lo largo del camino que han recorrido la patria y su pueblo.

   La defensa de la patria y la revolución han sido consustanciales en todas las épocas, y las alegrías y las glorias de la patria fundada y crecida un día como el 10 de obtubre de 1868, con sus hitos de antes y después, han sido fruto de la revolución rebelde e indómita, que se han renovado en cada una de las etapas históricas. También las tristezas y las derrotas en muchos momentos de la historia han expresado la caída y la frustración de los ideales que la revolución encarnaba en sus diferentes estadios de desarrollo histórico.

   Habrá que referirse siempre a la defensa de la revolución y la patria en todos los ámbitos y formas. Desde los grandes a los pequeños escenarios; desde los momentos cumbres (esas fechas que refulgen como soles) hasta los días comunes en que la lucha cotidiana quizás pierda la connotación de epopeya, aunque lo sea; desde los actos, actitudes y gestos heroicos o con otros matices de un individuo hasta los acontecimientos y manifestaciones colectivos que han sido indefectiblemente el motor de la historia de Cuba que hemos vivido y se conoce como gloria de la patria.

   Entre los acontecimientos extraordinarios de lucha de nuestro pueblo en defensa de la revolución están las manifestaciones cívicas en calles y plazas, entre las cuales, los desfiles en conmemoración del día primero de mayo han reflejado a la vez el espíritu festivo y de lucha, como expresión del compromiso de los trabajadores y de todo el pueblo con su revolución triunfante. Así que el primero de mayo ha devenido una tradición de la festividad del cubano y de la unidad y apoyo a su obra mayor que es la Revolución. Y como algo consustancial, que eleva su carácter patriótico y revolucionario, también refleja su vocación y compromiso internacionalista a través de las expresiones variadas de solidaridad.

   La patria va junto a la sangre de cada cubano bueno, porque al decir de Martí, “Patria es comunidad de intereses, unidad de tradiciones, unidad de fines, fusión dulcísima y conmovedora de amores y esperanzas.” Y añadía: “Pero este amor de patria ha de ser enteramente puro, sin mezcla de interés personal, activo, activo hasta el frenesí, hasta el sacrificio, hasta la bandera…” “Y la patria es de todos, y es justo y es necesario que no se niegue a nadie asiento a ninguna virtud.”

   En este sentido del desinterés y el sacrificio hay que recordar a la legión de precursores y fundadores de la nación cubana, como Francisco Vicente Aguilera, que expresara que más que a su propia felicidad prefería la felicidad de su patria, como Carlos Manuel de Céspedes, que convocaba a los cubanos al sacrifico y, la vez, prometía que se podía contar con su abnegación, y como otros tantos que ofrecieron sus vidas para que la patria naciera, creciera y resplandeciera como nación libre, soberana y digna.

   Este primero de mayo, los trabajadores y todo el pueblo demostrarán la pujanza y el entusiasmo en defensa del socialismo en un mundo complejo y en una hora en que el imperialismo prosigue sus planes repletos de acechanzas, amenazas y cálculos macabros sobre nuestro destino futuro.
   En ocasión tan notoria y decisiva como la que vivimos hay que convenir en que existe una felicidad compartida entre la patria y el pueblo, que en voz de nuestro Héroe Nacional José Martí, expresa para hoy y el futuro que “a la felicidad del obrero se va por la felicidad de la patria, al obrero feliz se va por la patria feliz.”
   Por todo lo que significa el primero de mayo en la historia mundial y nacional y como homenaje permanente a los mártires de Chicago, que se alcen las voces bien alto para gritar, en avenidas y plazas de todas las ciudades: ¡VIVA EL PRIMERO DE MAYO!

viernes, 23 de diciembre de 2011

Cuba: trabajar y pensar por cuenta propia


<< EFE Foto: Alejandro Ernesto
Raúl Castro, presidente de la República, Ricardo Alarcón, presidente del Parlamento, Abel Prieto, ministro de cultura, Miguel Barnet, que encabeza la organización de escritores y artistas, Eusebio Leal, historiador de La Habana, científicos como Mariela Castro y Fernando Martinez e instituciones como la Cofradía de la Negritud, la Comisión Nacional José Antonio Aponte de la UNEAC y otras, figuran entre las voces que critican la discriminación y la exclusión social y rechazan la penalización de las diferencias en Cuba.

No hace falta decir que se trata de personas suficientemente inteligentes y experimentadas como para comprender que esa línea conduce a la aceptación de la más común de las otredades: el derecho a pensar diferente. Las creencias religiosas, las preferencias sexuales, la feminidad y el color de la piel, no son diferencias más respetables y dignas de consideración que las concepciones filosóficas y las opiniones políticas, ni es posible aceptar unas y rechazar otras.

Sin embargo, la dimensión política de las diferencias en la Cuba de hoy, asume particularidades que las hacen específicas. Mientras la reivindicación de los derechos de los creyentes, los homosexuales, las mujeres y los negros constituye una tarea revolucionaria, que marcha en el mismo sentido que el proyecto socialista y reafirman la cohesión social, las opiniones políticas, al menos en el contexto actual y hasta que se pruebe otra cosa, suelen conllevar intenciones francamente disolutivas del régimen político y visiblemente contrarias al interés de las mayorías.

No obstante no siempre será así y de algún modo la sociedad cubana ha de prepararse para paulatinamente asimilar esas manifestaciones de pluralidad como ya lo hace con otras. Según me comentara recientemente un experto politólogo, cuando ello ocurra, al poco tiempo nadie se acordará de que un día fue de otra manera.

Por el camino que actualmente sin traumas ni sensacionalismos transita la sociedad cubana que a problemas resueltos como son el transito del Estado ateo al laico, la aceptación de los religiosos en cargos estales incluso en las filas del Partido, los intercambios familiares entre emigrados y residentes en la Isla y los contactos académicos, se han sumado políticas culturales que han regularizado los contactos e intercambios con intelectuales y artistas residentes en el exterior.

Incluso casos otrora conspicuos como los de Virgilio Piñera, Guillermo Cabrera Infante y otros, son hoy reconocidos como intelectuales cubanos y obras suyas son publicadas y representadas en el país, hace años se descontinuó la práctica de suprimir de oficio del cine y la televisión a los actores y actrices que emigraban y recién el joven y virtuoso bailarín Carlos Acosta, triunfador en el extranjero donde reside la mayor parte del tiempo, ha sido galardonado con el Premio Nacional de danza sin que se hayan alzado voces en contra.

La sociedad ha depuesto sus críticas excluyentes respecto a la emigración, la tolerancia ha relevado a la intolerancia y tanto el Estado como el gobierno se aproximan a reformas migratorias que resuelvan los problemas en esa área sin perjuicio de la obligación de preservar intereses nacionales esenciales.

Hace tiempo se han desatado las amarras y superado los tabúes que impedían tratar o denunciar el racismo, la homofobia y el ateísmo institucionalizado y aprovechando las nuevas tecnologías se han ampliado los márgenes para que se exprese la diversidad de opiniones, se asimile la crítica no sólo a la gestión y a los ejecutores de la política sino a las instancias de poder. Entre blogueros e internautas cubanos y extranjeros existe no sólo un intercambio fecundo sino un intenso debate ideológico, político y teórico.

Al respecto, el problema no está ahora dentro de la Isla sino fuera de ella y radica en el gobierno de los Estados Unidos que al entrometerse visiblemente en los asuntos internos de Cuba, sostener un bloqueo encaminado a crear dificultades y descontento al interior del país, aprobar créditos para financiar la oposición interna, mantener emisiones ilegales de radio y televisión y utilizar las facilidades diplomáticas para monitorear y dirigir la llamada disidencia interna, obstaculiza, aunque no logra impedir, el avance de las reformas en ámbitos políticos e ideológicos.

Aunque nuestro país, en pleno ejercicio de la soberanía nacional adelanta libérrimamente sus reformas, no caben dudas que la hostilidad norteamericana, que no se limitó nunca a cuestiones económicas, políticas y propagandísticas sino que incluyó amenazas y agresiones y militares, fomento del terrorismo y numerosos intentos de magnicidios a Fidel Castro, recientemente incluido en el Libro Guinness como la persona a la que más veces se ha tratado de asesinar, galardón que nadie le envidia, es un obstáculo y una condicionante a los cambios en Cuba.

Estados Unidos haría bien en deponer su agresividad, aflojar el bloqueo, cesar de financiar la contrarrevolución interna, liberar a los cinco patriotas cubanos detenidos en Estados Unidos, como recientemente ha hecho Cuba con más de un centenar de detenidos y dejar que los cubanos, pensando y actuando por cuenta propia, hagan sus autocráticas y profundicen sus reformas sin injerencias ni presiones extrañas. Tal vez no sea mucho pedir. Allá nos vemos.

(Fuente: Blog Cubanos en Primer Plano)
Tomado de Cubadebate


jueves, 6 de enero de 2011

El proceso de restructuración de plantillas y el pánico de la «disidencia» en Cuba

por M. H. Lagarde
 
Trabajo por cuenta propia, CubaLa llamada oposición cubana que -según la SINA, o sea, sus contratistas-, ni canta ni come frutas, todavía encuentra tribuna en el periódico de la mafia de Miami para opinar nada menos que sobre el reordenamiento de plantillas que el gobierno de la Isla se ha planteado para este 2011.

Nadie puede explicarse cómo los «disidentes» que no trabajan, salvo para el gobierno de EE.UU., están tan bien informados sobre el acontecer y las consecuencias de un proceso que se inició justo ayer.
Por ejemplo, la «muy bien informada» Yoani Sánchez, la misma bloguera que  no sabe que Cuba fue invadida por Estados Unidos en Playa Girón hace medio siglo atrás, asegura en El Nuevo Herald que: «la sensación generalizada es temor, aprehensión y pánico».

Por su parte Héctor Palacios, «economista y periodista independiente» cree que el efecto de las medidas está dividiendo aún más a la población cubana en general.

Y no falta quienes como Elizardo Sánchez, El Camaján, presunto agente de la Seguridad cubana según los propios diplomáticos norteamericanos, declaren que Raúl Castro está aplicando sobre las espaldas de los sectores más humildes políticas neoliberales para subsanar «dificultades creadas por el propio gobierno».

De este modo, los llamados disidentes repiten el guión preestablecido que, desde que se anunciaron los nuevos cambios para hacer más eficiente la economía cubana, publica cierta prensa.

Se trata sin dudas de los estertores del cinismo de una disidencia que a pesar de los millones de dólares que le ha costado al bolsillo del contribuyente norteamericano no ha logrado convencer a nadie, ni siquiera a sus contratistas, en su papel de supuesta vocera del pueblo cubano.

No sé en que país vivirán estos señores pero lo que se percibe ahora mismo en Cuba es más bien cierto desespero por aventurarse en el sector cuentapropista. Ayer mismo, coincidiendo con el inicio de el proceso de restructuración de plantillas, en la céntrica esquina de 23 y G, aún de noche, una familia trabajaba afanosamente por darle los toques finales al nuevo restaurant Habáname, que sin dudas le hará competencia al de 23 y H, justo a unos pasos del famoso El Cochinito, abierto hace solo unas semanas.

En realidad la disidencia teme con «aprehensión y pánico» que la Revolución, como ha hecho hasta ahora, gane de una vez por todas también esta batalla: la de la eficiencia económica. Sin "presos políticos", denunciados y desprestigiados por quienes los financian, y en medio de un socialismo mucho más próspero a pesar de bloqueos y agresiones, de qué diablo van a hablar los mercenarios.


http://www.cuba.cu/noticia.php?actualidad&id=7070

sábado, 25 de septiembre de 2010

Trabajo por cuenta propia: Mucho más que una alternativa

Mientras se inicia, como comentara en una página de acceso libre, la acción de "las podadoras pensantes (porque a "tanques" no llegarán jamás) aceitadas por el dinero imperialista, que ha creado independientes a granel (o como diríamos en Cuba: a troche y moche)", Cuba inicia el tránsito hacia nuevas formas de alternativas de empleo.

Pero que nadie se equivoque: Cuba no lanza trabajadores a la calle, ni mucho menos los traiciona, y Granma, en este artículo, da un rotundo mentís a toda la propaganda subversiva que ya están difundiendo en la red las hordas ciberterroristas:

Trabajo por cuenta propia:
Mucho más que una alternativa
LETICIA MARTÍNEZ HERNÁNDEZ
El pasado primero de agosto el General de Ejército Raúl Castro Ruz anunció en la Asamblea Nacional la decisión de ampliar el ejercicio del trabajo por cuenta propia, y utilizarlo como una alternativa más de empleo para los trabajadores que queden disponibles luego del proceso de reducción de plantillas infladas que deberá asumir el país. En la reunión parlamentaria se conoció, además, que se eliminarían varias de las prohibiciones vigentes para el otorgamiento de nuevas licencias y la comercialización de algunos productos, además de flexibilizar la posibilidad de contratar fuerza de trabajo en determinadas actividades.
Foto: Yander ZamoraEl trabajo por cuenta propia posibilitará el incremento de la oferta de bienes y servicios.
Desde entonces muchos han quedado a la espera de una solución que, alejada de la improvisación y lo efímero, posibilitará el incremento de la oferta de bienes y servicios, a la vez que asegurará ingresos a aquellos que decidan ejercerla. Contribuirá, también, a que el Estado se sacuda una buena parte de la carga de subsidios excesivos, mientras deja en manos no estatales ofertas que durante años asumió a pesar de la difícil coyuntura económica.
La medida de flexibilizar el trabajo por cuenta propia es una de las decisiones que el país toma en el rediseño de su política económica, para incrementar niveles de productividad y eficiencia. Se trata, además, de brindar al trabajador una forma más de sentirse útil con su esfuerzo personal, y de alejarnos de aquellas concepciones que condenaron el trabajo por cuenta propia casi a la extinción y a estigmatizar a quienes decidieron sumarse a él, legalmente, en la década de los noventa.
El primero de agosto se hacía pública también la aprobación de un régimen tributario para el trabajo por cuenta propia que responde al nuevo escenario económico del país. Que aporte más quien más reciba es el principio del nuevo régimen tributario que ayudará a incrementar las fuentes de ingresos al presupuesto del Estado, y a lograr una adecuada redistribución de estos a escala social.
Pero, ¿cómo se ampliará el trabajo por cuenta propia? ¿Cuáles actividades se incluyen en él? ¿Qué prohibiciones se derogan? ¿Cómo se organizará y se controlará? ¿Qué impuestos se pagarán? Tras estas y otras interrogantes anduvo Granma, y consultó a especialistas de los Ministerios de Economía y Planificación, Finanzas y Precios, y Trabajo y Seguridad Social, quienes alistan las regulaciones del trabajo por cuenta propia, que deberán comenzar a aplicarse a partir de octubre.
La cuenta propia, no la ajena
Admi Valhuerdi Cepero, viceministra primera del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, explicó que podrá realizarse el trabajo por cuenta propia en 178 actividades, de las cuales 83 podrán contratar fuerza de trabajo sin necesidad de que sean convivientes o familiares del titular. "Se concederán nuevas autorizaciones en 29 actividades que, si bien se ejercen en la actualidad, no se otorgaban nuevas autorizaciones desde hacía varios años". Entre ellas mencionó a los elaboradores vendedores de alimentos en diferentes modalidades, el elaborador de vinos, el aserrador, el cantero, el enrollador de motores, bobinas y otros equipos, el fabricante vendedor de coronas y flores, el hojalatero, el instructor de prácticas deportivas (excepto las artes marciales), el recolector vendedor de materias primas, el masajista...
Foto: Ismael BatistaPodrá ejercerse el trabajo por cuenta propia en 178 actividades.
A las actividades que existían se suman siete nuevas que incluyen al tenedor de libros, exceptuándose aquí a los contadores y técnicos de nivel medio en Contabilidad con vínculo laboral en la especialidad; el cuidador de baños públicos y de parques; el repasador, excluyéndose a los maestros en activo; el trabajador agropecuario eventual; el vendedor de producciones agrícolas en puntos de venta o quioscos en carreteras y autopistas; y el gestor de viajeros, referido a las personas que tramitan pasajeros de los taxis particulares en las terminales.
Valhuerdi explicó igualmente que el otorgamiento de nuevas autorizaciones para el ejercicio del trabajo por cuenta propia se mantiene limitado por ahora en nueve actividades, porque no existe un mercado lícito para adquirir la materia prima, aunque se estudian alternativas que lo viabilicen. Ellas son: chapistero; elaborador vendedor de artículos de granito y mármol; elaborador vendedor de jabón, betún, tintas, sogas y otros similares; fundidor; herrero; oxicortador; productor vendedor de artículos de aluminio; pulidor de pisos; y productor vendedor de artículos de fundición no ferrosa.
Foto: Ismael BatistaSe prescinde del requisito de ser jubilado o tener algún vínculo laboral para acceder al trabajo por cuenta propia.
Del necesario mercado para estas actividades, explicó Marino Murillo Jorge, vicepresidente del Consejo de Ministros y titular de Economía, que "estamos diseñando en el plan de la economía del año próximo qué debemos incorporar teniendo en cuenta las nuevas transformaciones que demandarán ferreterías, exigirán de equipamientos gastronómicos que hoy no se venden. Tenemos que conducir el plan para lograr coherencia con lo hecho. Lo óptimo es un mercado mayorista con precios diferentes para ellos. Pero eso no lo vamos a poder hacer en los próximos años. Ahora tenemos que lograr un mercado donde ellos puedan comprar lo necesario aunque sin diferenciar los precios minoristas".
Valhuerdi comentó que, cuando entre en vigor la resolución, podrán utilizarse hasta 20 plazas en las "paladares", donde antes se podían tener 12; que se permitirá comercializar en ellas productos alimenticios elaborados a base de papa, mariscos y carne de res. Se prescinde, además, del requisito de ser jubilado o tener algún vínculo laboral para acceder a esta forma de empleo.
Foto: Yander ZamoraCon estas regulaciones se ratifica la continuidad del ejercicio por cuenta propia a los profesionales universitarios y técnicos graduados con anterioridad al año 1964. Se respeta así el ejercicio que desde hace más de cuatro décadas viene ejerciendo un pequeño número de personas, quienes están inscritos en el Registro de Contribuyentes
Y en la flexibilización del trabajo por cuenta propia se tuvo en cuenta la ampliación de la actividad de arrendamiento de viviendas, la cual elimina añejas prohibiciones tras las que se lían un entramado "bien visible" de ilegalidades. Tales negativas, que en un momento cumplieron su función, constituyen hoy un obstáculo al difícil problema de la vivienda. Entonces, se autoriza el arrendamiento a las personas que tienen autorización para residir en el extranjero (PRE) o a aquellos que, viviendo en Cuba, salgan del país por más de tres meses. Igualmente, y para apoyar el trabajo por cuenta propia, se concede la posibilidad de alquilar viviendas, habitaciones y espacios para su ejercicio.
Es oportuno señalar que el dueño de la vivienda puede designar a un representante para pedir una licencia de arrendamiento, lo cual viabilizará la gestión a quienes no estén en el país y deseen alquilar su domicilio. La aprobación será, en todos los casos, del director municipal de Vivienda. Igual sucederá con los transportistas que decidan afiliarse al trabajo por cuenta propia. Los que tengan autorización para residir en el exterior o viajen por más de tres meses, también pueden nombrar un representante para arrendar sus vehículos.
Cuando entren en vigor las nuevas regulaciones, los que están afiliados al trabajo por cuenta propia, y quienes se incorporen a él, tendrán la obligación de pagar impuestos sobre los ingresos personales, sobre las ventas, los servicios públicos, y por la utilización de fuerza de trabajo, además de contribuir a la Seguridad Social.
Mención especial, por su trascendencia, merece la contribución del trabajador por cuenta propia a la Seguridad Social, pues, con el fin de ofrecerle protección ante la vejez, la invalidez total, la maternidad y, en caso de muerte, a su familia, se dispuso para él un régimen especial al cual deberá afiliarse como requisito indispensable para ejercer esta forma de empleo, con excepción de quienes laboren también en el sector estatal, se encuentren jubilados, pensionados o sean beneficiarios de otro régimen de Seguridad Social.
Todas estas medidas relacionadas con el trabajo por cuenta propia, que Granma irá detallando en próximos reportajes, contribuirán a que esta forma de empleo sea una alternativa más, bajo el ojo atento del Estado que, como representante del pueblo, está mandatado para buscar soluciones que mejoren el nivel de vida de los cubanos, respetando siempre los principios socialistas que rigen nuestra Constitución. Como dijera el General de Ejército en el Tercer Periodo Ordinario de Sesiones de la VII Legislatura del Parlamento, el primero de agosto de 2009, el fin es defender, mantener y continuar perfeccionando el socialismo, no destruirlo. Por esos caminos sigue desandando nuestra Cuba.
La Regulación del MTSS sobre la ampliación del ejercicio del trabajo por cuenta propia, detalla que quienes se afilien a él pueden ejercer más de una actividad, tanto en su municipio de procedencia como en cualquier lugar del país, siempre que cumplan las regulaciones establecidas por los Consejos de la Administración. Así, tendrán la posibilidad de realizar el trabajo en su domicilio o en cualquier otro local o espacio arrendado. Dispone el documento que los trabajadores pueden comercializar sus productos y servicios a entidades estatales, dentro de los límites financieros que ellas tengan.

En estos momentos se analiza con el Banco Central de Cuba cómo hacer viable la posibilidad de que quienes decidan incorporarse al trabajo por cuenta propia puedan acceder a un crédito bancario para echar a andar la actividad escogida.

Los funcionarios del Instituto Nacional de la Vivienda precisaron que, a partir de octubre, se deroga la prohibición que impedía arrendar viviendas completas en CUC; alquilar con límite de horas; y rentar los inmuebles asignados por el Estado después del 2001, y en los que se habían realizado labores de construcción en los últimos años. Estas medidas se aprueban sin excepción para ningún territorio. La nueva regulación permite al propietario que alquila contratar fuerza de trabajo, y realizar otras actividades por cuenta propia.


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lunes, 29 de diciembre de 2008

Jubilación en Cuba: Sudores para mañana

Jubilación en Cuba: Sudores para mañana
Por Graciela Guerrero Garay

La confirmación de que la jubilación en Cuba se extenderá hasta los 65 años, para los hombres, y 60, para las mujeres, es un hecho concreto y aprobado por el consenso mayoritario de los trabajadores cubanos.

En inicio, no todos lo asimilaron bien. El rumor andaba y, tal vez por esos efectos negativos que trae aparejado, la falta de información y los imprescindibles argumentos, su aceptación resultó más compleja y susceptible de diversos análisis y lecturas.

Empero, la Primera Sesión de la VII Legislatura del Parlamento fue objetiva al explicar las razones que sustentan los cambios de la legislación vigente y la presentación del anteproyecto de la nueva Ley de Seguridad Social. El Presidente de Cuba, Raúl Castro, pormenorizó, con frescas y precisas estadísticas, la necesidad de su aplicación.

Luego, la CTC convocó a sus afiliados a un franco debate, el cual a partir de septiembre pasado, involucró a más de tres mil trabajadores, el 93 por ciento del total. Lo discutieron en 85 mil 301 asambleas obreras y se recogieron unos 900 mil planteamientos, en los cuales había dudas, inconformidad, respaldo, sugerencias, aportes, inquietudes y, sobre todo, argumentos para continuar el camino revolucionario y el desarrollo del país: trabajando.

Ahora la Segunda Sesión del Parlamento Cubano acaba de analizar minuciosamente este proceso y aprobar la nueva Ley de Seguridad Social, que no “cae del cielo” ni es un cambio decidido “porque sí”. Tampoco es para beneficiar a unos ni perjudicar a otros, como reflejaron algunos criterios durante la realización de la democrática convocatoria lanzada por la Central de Trabajadores de Cuba (CTC).

Lo que sí encierra es un sacrificio mayor de los padres y los abuelos de hoy por los hijos y los nietos de mañana. En una palabra, es la garantía, previsora, justa y racional, de la familia cubana, nuestra, en lo que queda de siglo y los que vendrán.

No es golpe de efecto. Es una urgencia de nuestras propias vidas, de la tranquilidad futura, y no muy lejana. Y omito, ex profeso, lo que significa para la nación, el deber social, moral, ético y humano que tenemos con ella, y lo que debemos agradecerle por ser lo que somos, aunque no alcance la cuota, los precios estén por encima de las capacidades económicas, casi toda la red de servicios tenga un descocido, haya insuficiencias, carencias y cuanta dificultades vivimos a diario.

Lo omito, justamente, porque no hay una familia en Cuba que no tenga algo que agradecer a esta Revolución. Busque su raíz. Muy pocos de nuestros abuelos y padres fueron ricos y poblanos, aunque hoy, lamentable y superficialmente, algunos digan que con 20 pesos, antes comían carne todos los días. Puede ser, pero habría que preguntarse entonces, ¿cuántos profesionales existían en la casa? ¿Cuántos iban a un hospital por un simple dolor de cabeza, llevaban la receta al administrador de su centro de trabajo y cobraban el salario del día?

Por eso es muy saludable confirmar que este nuevo paso de la mayoría de los cubanos tiene una sola lectura: trabajaremos un poco más para que los hijos de nuestros hijos, los nietos de hoy y los tataranietos de después lleven, como todos estos 50 años de proyecto socialista, una libreta y un lápiz, sean vacunados gratuitamente al nacer y de por vida, y reciban asistencia médica – la más costosa incluida- desde el barrio hasta los más modernos y súper equipados hospitales.

La Ley de Seguridad Social no desampara a nadie. Se aplicará de manera gradual. Ya en su acostumbrado magistral y directo discurso, Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, lo destacaba: hay que trabajar, hay que eliminar esas gratuidades que alejan la motivación hacia el trabajo honrado y social. Y no andamos lejos de esas sendas. Solamente en esta oriental provincia de Las Tunas, al cerrar noviembre había unos 27 mil nuevos empleos, con un gran porcentaje de mujeres en los mismos.

Lo cierto es que Cuba logra, con todas nuestras imperfecciones a cuestas, una esperanza de vida que solo algunos de los países desarrollados ostentan. Lo real es que la tasa de natalidad está muy por debajo de lo que necesitamos para un reemplazo laboral consecuente en los próximos años. La verdad contundente es que si no se trabaja no hay economía y, sin esta, cero todo. Raúl lo dejo muy clarito en su intervención final de esta Sesión del Parlamento.

Saber que para el 2025 existirán unos 770 mil cubanos menos en edad laboral y que se jubilarán más de los que se incorporan al trabajo, es un número para adoptar medidas rápidas si se piensa en el bienestar social y, sobre todo, en los derechos de estudio de esa niñez que necesitará un pupitre para entonces. Igualmente está ahí la garantía y la chequera de los ancianos, su calidad de vida, la atención.

La aprobación de esta nueva Ley es justa, racional, previsora e inteligente. En la Primera Legislatura, Raúl desnudó las cifras: podemos vivir 77, 97 años como promedio; 76 los hombres y 80,02 las mujeres; y eso significa que Cuba está entre el 25 por ciento de la población del planeta cuyos niños tienen potenciales aspiraciones de llegar a los 77 o más años de vida. ¿Había o no inmediatez en cambiar la actual legislación? También habrá que cambiar muchas otras. Cada una en su momento, con su grado de prioridad, rango de alcance y prominencia colectiva.

De esto se habló con valentía revolucionaria en esta Asamblea del Poder Popular. Nuestros Diputados miraron todas las aristas, discutieron todos los planteamientos y se miró de frente el fenómeno actual, como que la mayoría de los que se jubilan ahora buscan contratos, trabajan por cuenta propia e, incluso, entran al mundo de la ilegalidad. La razón es económica, el fruto es individual. Muy poco recibe de vuelta el país por este “extra geriátrico”.

Si hacemos cada meta bien y maximizamos el nexo de pertenencia con el trabajo y la sociedad, recuperaremos el estatus económico que nos permitiría bajar los precios e incrementar los salarios. Hay mucho paternalismo, estamos mal acostumbrados y el mundo, desgraciadamente, está girando contra la humanidad.

Cuba sigue proa a la esperanza. No la ajena, la nuestra. En grandes momentos, grandes decisiones. Las palabras de nuestro Presidente lo confirman. Quitaremos malezas y trabajaremos. Y como somos los más, a la Isla le llegará ese fresco sudor para el mañana. La garantía de tener un empleo seguro, decente y bien remunerado es un excelente regalo de la Revolución a su pueblo. Desde mi escaño de cubana aplaudo esta lección de humana verticalidad que nos ha dado el Parlamento.

http://www.periodico26.cu/opinion/dic2008/jubulacion281208.html

Ver la génesis de este trabajo en http://tugrace.blogia.com/2008/072102-jubilacion-en-cuba.php

Algunas de las más significativas intervenciones en las Sesiones del Segundo Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular:

  • El trabajo es la piedra angular para sostener la Seguridad Social

Intervención de Alfredo Morales Cartaya, Ministro del Trabajo y Seguridad Social en la presentación del proyecto de Ley de Seguridad Social ante la Asamblea Nacional del Poder Popular

http://www.granma.cubaweb.cu/2008/12/29/nacional/artic03.html


  • Las asambleas mostraron, una vez más, el apoyo de la clase obrera a la Revolución y a su dirección

Intervención del compañero Salvador Valdés Mesa, secretario general de la CTC, sobre los resultados del proceso de discusión con los trabajadores del anteproyecto de Ley de Seguridad Social, 27 de diciembre del 2008

http://www.granma.cubaweb.cu/2008/12/29/nacional/artic04.html

  • La economía cubana tuvo que abrirse paso en el intrincado escenario de una economía mundial marcada por el estallido de la crisis económica global

Intervención del Diputado Osvaldo Martínez, presidente de la comisión de Asuntos Económicos de la Asamblea Nacional, sobre los temas de Plan y Presupuesto

http://www.granma.cubaweb.cu/2008/12/29/nacional/artic02.html