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martes, 14 de octubre de 2014

Cuba: soberanía y futuro, y los bordes temidos de la alteridad

En el día de ayer les compartimos un trabajo de IPS sobre el primer encuentro, realizado en la Ciudad de Matanzas, del Proyecto Cuba Posible. Hoy, uno de los participantes en el encuentro, el narrador y crítico cultural Alberto Abreu, nos hace llegar su valoración del mismo; esperamos poderles ofrecer en algún momento, las ponencias presentadas.
Seguiremos con interés este proyecto que pudiera convertirse, sí, en un espacio facilitador del diálogo, desde la alteridad y el respeto, desde la unión y siempre desde la valoración de una soberanía -como me escribiera ayer uno de mis lectores- que defienda que, "Para Cuba soberanía sin antimperialismo, sin internacionalismo, sin socialismo-comunismo: martiano, marxista, leninista y fidelista, no es soberanía"

Cuba: soberanía y futuro, y los bordes temidos de la alteridad
Por Alberto Abreu Arcia*
 
Cuando el lector de Afromodernidades lea estas notas ya se habrán cerrado las puertas del primer coloquio “Cuba: soberanía y futuro”, una de las primeras acciones realizadas por el proyecto Cuba Posible, la cual reunió, durante dos días, a más de sesenta intelectuales provenientes de Cárdenas -ciudad sede-, La Habana, Holguín, Villa Clara y Santiago de Cuba. Conceptos como: sociedad civil, ciudadanía, democracia participativa, crisis del modelo socioeconómico, soberanía popular, cambio… estuvieron entre los más escuchados y debatidos en el evento. Por ejemplo, Ovidio D´Angelo inició su intervención refiriéndose a “ciertos prejuicios y estereotipos” no sólo por parte de Estados Unidos sino también del propio Estado cubano con respecto al concepto de la sociedad civil. Posteriormente analizó cómo la complejidad del tejido social y la subjetividad de nuestra población constituyen, en la actualidad, los grandes desafíos que debemos encarar en los empeños por construir una sociedad civilizada, popular y emancipatoria.

 También aludió a algunos datos, arrojados por investigaciones recientes, los cuales plantean que la quinta parte de las familias que conforman la sociedad cubana son disfuncionales, viven en un contexto de un fuerte deterioro socioeconómico y en condiciones de pobreza. Subrayó que las expectativas sociales de la población cubana, en el presente, solo se circunscriben a pensar en el hoy, “el diario”, en cómo yo puedo sobrevivir sin importarme el otro(s). Lo que plantea un reto monumental a la hora construir las bases de una soberanía, sustentada en la idea de ciudadanías inspiradas en la colectivización y solidaridad. A esto se añade, observó D´Angelo, el desgaste y descontextualización de organizaciones sociales como el Poder Popular y los C.D.R. las cuales se han rutinizado y perdido sentido. Con respecto al impacto que está teniendo en la sociedad cubana el nuevo escenario de apertura económica se preguntó: “¿Qué tipo de propiedad privada deberíamos estar proponiendo desde un enfoque socialista, emancipatorio en lugar de ese despelote abierto a cualquier opción que incluso se está dando con las cooperativas?” Y observó que se está haciendo muy poco para construir solidaridad.

 Rafael Hernández, por su parte, desde la perspectiva de las ciencias políticas proponía un grupo de preguntas, al tiempo que demandaba del auditorio: respuestas. Éstas fueron algunas de ellas: “¿Cómo se ha fundado este equilibrio de poderes en Cuba? ¿Cuándo? ¿Ha cambiado este equilibrio de roles y poderes a lo largo de cinco décadas o es el mismo? ¿Hemos tenido etapas o hemos estado siempre igual? ¿Han evolucionado las normas y regulaciones que han regulado las funciones del sistema político?[…] ¿Es el sistema político cubano lo que la ciencia política llama un sistema abierto o cerrado? ¿Dónde termina el sistema político y comienza la sociedad?”

 En las sesiones se habló (reflexionó) en voz alta y de manera clara, como de niños nos enseñaron nuestros padres que se debía cantar el himno nacional. Aquí, como dicen en mi barrio, se le llamó al pan: pan y al vino: vino. Algunas intervenciones se extendieron más de la cuenta. Más que preguntar dirigidas al panel o a los conferencistas devinieron en una especie de catarsis intelectual. Lo que demuestra la necesidad que existe entre nosotros de escenarios de este tipo, que permita la discusión lucida, abierta y respetuosa sobre los problemas más candentes de la realidad cubana.

 Sin embargo, mientras escuchaba con atención las diferentes intervenciones, no pude evitar varias preguntas relacionadas con el tema del coloquio y enunciadas desde mi posicionamiento como negro y homosexual. ¿Cómo ser audible mi voz, preocupaciones e interrogantes dentro de esa plataforma plural, de unidad dentro de la diferencia y de futuridad a la cual ha convocado Cuba Posible? A la hora de mapear conceptos como soberanía, ciudadanía y sus sucesivos avatares por el imaginario de la nación cubana: ¿describen negros, homosexuales, mujeres y otros sujetos deshitoriados el mismo itinerario que el resto de las identidades históricamente hegemónicas?, ¿acaso no fueron la noción de ciudadano moderno, las constituciones, los manuales de urbanidad, las gramáticas de la lengua, anclados en la ideología higienista de la modernidad, en control sobre los lenguajes corporales y el deseo otro, los dispositivos disciplinarios que desde los inicios del proyecto de modernidad latinoamericano confinaron a las márgenes, a los espacios residuales de la nación a estas identidades?, ¿a la hora de leer la historia de la nación cubana, la ciudadanía históricamente subyugada de estos sujetos no opera como un contradiscurso que revela lo que Calvert Casey llamó “la patriotería aristocratizante” de los padres fundadores de la nación?, ¿acaso en sus escritos no están codificados tanto sus intereses de clases como su imagen ideal y excluyente de lo nacional, contraria a la comunidad imaginada por las capas populares y subalternas de la sociedad? Y lo que todavía puede ser más preocupante: ¿Hasta qué punto las ciencias sociales y el pensamiento historiográfico cubano al hablar de pluralidad, diferencia, soberanía y respeto al otro continúa reproduciendo criterios de ordenamiento, clasificación y jerarquización de la razón occidental, y los paradigmas teóricos de la hegemonía: hablando en nombre de una historia única, lineal, totalizadora, y de un sujeto universal sin rostro, color de piel, que no toma en cuentas nuestras múltiples memorias de una nación formada en la diferencia colonial ?

 En esta dimensión se movían las preguntas que formulé a Julio Cesar Guanche cuando, concluida su conferencia, solicité la palabra. Su respuesta fue más allá: se pronunció por la creación de un marco legal y jurídico que protegiera los derechos de estas identidades cuya ciudadanía ha sido históricamente subyugada. Reclamo que varios activistas contra la homofobia y la discriminación racial venimos realizando desde hace bastante tiempo.

 Desde luego, Cuba Posible recién acaba de nacer. Mucho trecho tiene por andar, trabajar, soñar para, finalmente, ubicarse en esos espacios de representatividad, autoridad y reconocimiento, y convertirse en un enclave imprescindible para el dialogo y la confrontación sabia y responsable dentro de la comunidad intelectual cubana y la sociedad toda. Pero su alumbramiento ha sido un acontecimiento feliz y oportuno.

 Finalmente, pienso que una contribución significativa del proyecto Cuba Posible al complejo imaginario social y político de este nuevo milenio estaría en trabajar porque que estas identidades y sujetos subalternos puedan hablar por sí y desde sí, contar sus percepciones sobre la ciudadanía, sus modos de ser democrático, articular el relato de sus memorias, y gestos de contrainsurgencia frente a un poder y una escritura de la Historia con mayúscula concebidos como blanco, varón, heterosexual, y hacerlos sin mediaciones ni el rol ventrílocuo del otro de la hegemonía.

 También (aprovechando la vastísima experiencia acumulada en este sentido por el Centro de Cristiano de Reflexión y Diálogo-Cuba durante estos años) Cuba Posible pudiera convertirse en un espacio facilitador del diálogo, las alianzas, negociaciones, y el diseño de estrategias conjuntas entre organizaciones como el CENESEX, el capítulo cubano de la Articulación Regional Afrodescendiente para las Américas y el Caribe (ARAAC), blogueros y otros proyectos comprometidos, al igual de Cuba Posible, con los pobres de la tierra, y que hemos decido amar y construir una nación con todos y para el bien de todos, pero desde el respeto a la alteridad.

Tomado de su Blog Afromodernidades
 
*Narrador, ensayista, curador y crítico cultural.

lunes, 13 de octubre de 2014

Primera acción de Cuba Posible apuesta a la soberanía

Les confieso que no conozco mucho de este proyecto que iré estudiando a la par de ustedes pero, si de algo estoy segura, es de que todas las Cuba posibles apostarán siempre, y ante todo, a la soberanía:

Primera acción de Cuba Posible apuesta a la soberanía
 El coloquio "Cuba: soberanía y futuro" rindió homenaje a monseñor Carlos Manuel de Céspedes (1936-2014).
Participaron 64 intelectuales y activistas
de la ciudad sede, La Habana, Holguín,
Villa Clara y Santiago de Cuba. Archivo IPS Cuba
Cárdenas, Cuba, 12 oct.- Conferencias y debates sobre soberanía y el futuro del país engrosaron la primera actividad del Proyecto Cuba Posible, realizada el 10 y 11 de octubre en el Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo-Cuba (CCRD-C), de esta ciudad a 150 kilómetros al este de La Habana.
Asuntos relativos a la soberanía en el imaginario nacional, la integración mundial y latinoamericana, en el sistema político, la sociedad civil y educación, fueron presentados por el jurista Julio César Guanche, los ensayistas Jesús Arboleya y Rafael Acosta, el politólogo Rafael Hernández, el psicólogo Ovidio D'Angelo, la historiadora Berta Álvarez, el sociólogo Aurelio Alonso y el periodista David Corcho.
Participaron 64 intelectuales y activistas de la ciudad sede, La Habana, Holguín, Villa Clara y Santiago de Cuba en el coloquio titulado "Cuba: soberanía y futuro", el primer paso del proyecto definido como una plataforma de diálogo y apoyado por la Universidad de Oslo, Noruega.
La joven iniciativa consiste en realizar encuentros y aspira a tener un sitio web y editar cuadernos sobre actualidad cubana en versiones impresa y digital.
La directora del CCRD Rita María García estuvo a cargo de las palabras inaugurales.
La directora del CCRD Rita María García
 estuvo a cargo de las palabras inaugurales
Rita María García, directora del ecuménico CCRD-C y del comité rector del proyecto, expresó en la inauguración que Cuba Posible brinda espacio para que "todas las personas de buena fe puedan exponer sus consideraciones, criterios y propuestas".
Resaltó además que el tema a analizar resulta "del mayor interés para toda la ciudadanía" y conminó a "encontrar la unidad dentro de la diversidad" en los debates.
El coloquio comenzó en una fecha señalada de la historia local, el 10 de octubre, Día de la Independencia Nacional. Ese día de 1868 el "Padre de la Patria", el abogado Carlos Manuel de Céspedes (1819-1874), liberó a sus esclavos y se levantó en armas contra la colonia española.
Además, rinde homenaje a monseñor Carlos Manuel de Céspedes (1936-2014), descendiente del líder de las luchas de liberación nacional y relevante voz de la intelectualidad y el catolicismo en la etapa socialista.
Por su parte, el laico católico Roberto Veiga, autor de la idea original del proyecto junto a Lenier González, indicó que "es posible pensar diferente y trabajar juntos" unidos por "cierta mística del deber con Cuba".
En un programa apretado, las diversas conferencias suscitaron amplios debates.
Guanche analizó dos dimensiones claves e interrelacionadas de la soberanía, la nacional y ciudadana, esta última con un enfoque inclusivo que reconoce las particularidades de grupos sociales históricamente discriminados como las mujeres, afrodescendientes y la comunidad de lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros, intersexuales y queer.
Julio César Guanche defendió la necesidad de soberanía ciudadana.
Julio César Guanche defendió la
necesidad de soberanía ciudadana.
Mientras, Arboleya habló de la necesidad de que la integración latinoamericana suceda más a nivel de actores sociales y no en exclusivo por las voluntades estatales. Indicó que el creciente sector privado y cooperativo de Cuba resulta esencial en ese sentido.
El experto en materia migratoria, sostuvo además que se requieren más acciones para que la comunidad cubana en el exterior participe en la economía local. Y valoró que el país ya está preparado para tener una política de libre movimiento de personas.
Acosta expuso que el gobierno debe "diversificar la política interna" a la par de disminuir los puntos de fricción y fortalecer los de encuentro en el ámbito regional. "La reforma no solo necesita cambios económicos, sino también políticos", especificó, en referencia a las transformaciones impulsadas por el presidente Raúl Castro desde 2008.
Mencionó que en materia de política se avecina un momento de "tensión" con la noticia de que Cuba asistirá en 2015 a la VII Cumbre de las Américas. Esta será la primera vez que la nación caribeña participe en el cónclave desde que fue excluida en 1962 de la Organización de Estados Americanos.
Entonces, La Habana y Washington, que mantienen un conflicto ideológico de más de medio siglo, se sentarán juntos a la mesa.
Rafael Hernández, Ovidio D'Angelo y Berta Álvarez realizaron un panel con aportes al tema central desde el sistema político, la sociedad civil y la educación.
D'Angelo remarcó la urgencia de reconocer y permitir la formación de más organizaciones civiles, que tributen a las agendas políticas locales.
Integrantes del consejo directivo del proyecto y sus coordinadores se reunieron con la prensa. De izquierda a derecha: Rita M. García, Aurelio Alonso, Roberto Veiga, Lenier González y Julio César Guanche.
Integrantes del consejo directivo del proyecto y sus coordinadores se reunieron con la prensa. De izquierda a derecha: Rita M. García, Aurelio Alonso, Roberto Veiga, Lenier González y Julio César Guanche.
Integrantes del consejo directivo del proyecto y sus coordinadores se reunieron con la prensa. De izquierda a derecha: Rita M. García, Aurelio Alonso, Roberto Veiga, Lenier González y Julio César Guanche.En tanto, Álvarez llamó al sector intelectual y oficial a definir y atemperar a los tiempos que corren la educación cubana, que afronta problemas como la crisis de valores, "sociedad disfuncional", ausencia de base material y falta de motivación entre docentes y estudiantes, entre otros.
La última presentación corrió a cargo de Alonso que se refirió a los "aspectos que sostienen la soberanía sobre los cuales resulta fácil el consenso y aspectos sobre los cuales resulta más difícil el acuerdo".
En la clausura, el reverendo Raimundo García, fundador en 1991 del CCRD-C, instó a "construir la fraternidad cubana", "desechar la doble moral y buscar la manera de instaurar en el país lo que vale".
Destacó que "tenemos una enorme responsabilidad con nuestros niños y jóvenes".
El comité rector de Cuba Posible está integrado por Rita María García, Raimundo García, Veiga y González, que son además coordinador y vice-coordinador general respectivamente.
Mientras el consejo de dirección reúne a figuras renombradas de la academia cubana como Alonso, Guanche, la investigadora Mayra Espina, el escritor Víctor Fowler y el economista Pavel Vidal, radicado en Colombia. (2014)

Tomado de IPS-Cuba

sábado, 2 de agosto de 2014

Volver a los 60: la historia no contada

Por Tania Chappi Docurro



El panel, donde se sentaron juntos un antiguo jefe de la Seguridad del Estado, un hijo de banqueros nacionalizados en 1960, residente en Miami; un pastor bautista discriminado por su fe religiosa, quien mantuvo sus convicciones; y un economista asesor en diversos organismos, tuvo una dinámica particular, diferente a otros Último Jueves.

Sobre cuatro tópicos versó el grueso de los criterios esgrimidos por los ponentes y el público: el auge y declinación de la contrarrevolución durante los primeros años posteriores al primero de enero de 1959, la postura de la burguesía, la conducta política de las iglesias y la corriente antirreligiosa en el gobierno, y el lugar del sector privado nacionalizado por la Ofensiva Revolucionaria de 1968.

Raúl Garcés, subdirector de la revista y moderador, comenzó la jornada con una pregunta dirigida al general de división (r) Fabián Escalante, quien integrara la Seguridad del Estado desde 1960, y llegara a dirigirla desde mediados de los años 70: ¿Qué caracterizó a la contrarrevolución en el contexto de esa etapa?, ¿cuál era su núcleo duro?

Según su criterio, la génesis de la primera contrarrevolución se halla en los políticos y militares del régimen de Batista, los dictadores latinoamericanos que los apoyaron (Trujillo, Somoza), y muy especialmente, los intereses y el gobierno de los Estados Unidos. “Esa contrarrevolución no surgió por iniciativa de la burguesía y los terratenientes cubanos, sino como consecuencia del estímulo generado por  la posición del gobierno norteamericano, asumida desde el mismo triunfo revolucionario”. Desde 1959, se crearon en los Estados Unidos las dos primeras organizaciones: La Rosa Blanca y las Milicias Obreras Anticomunistas (liderada por Rolando Masferrer), que con el patrocinio de la CIA comenzaron a actuar inmediatamente. Leónidas Trujillo apoyó, desde República Dominicana, una conspiración desarticulada el 13 de agosto de 1959. Las medidas tomadas durante los meses precedentes (Ley de Reforma Agraria, rebaja de los alquileres, los medicamentos, las tarifas eléctrica y telefónica; la Reforma Urbana) ocasionaron “que dentro del núcleo revolucionario apareciera una significativa disidencia entre quienes habían combatido contra Batista, pero no estaban de acuerdo con el camino que la conducción de la Revolución proyectaba”. Como consecuencia, abandonaron el gobierno el presidente Urrutia y algunos miembros del gabinete; y los partidos políticos tradicionales se aunaron en un esfuerzo político (todavía no armado ni clandestino), aunque dirigido por la embajada de los Estados Unidos en La Habana, para cambiar el rumbo de los acontecimientos. El momento culminante de esa confrontación, en 1959, fue el fallido golpe de Estado de Hubert Matos, jefe del Regimiento de Camagüey. En diciembre de ese año, la CIA aprueba el primer proyecto para asesinar a Fidel.

“A partir de este momento se produce una metamorfosis. Todos aquellos grupos políticos y las organizaciones laicas de la Iglesia católica van a formar agrupaciones clandestinas armadas (Movimiento de Recuperación Revolucionaria, Movimiento Revolucionario del Pueblo, Movimiento Demócrata Cristiano, Organización Auténtica, la Triple A, entre otras).  En marzo de 1960, el presidente Eisenhower aprueba el programa contra Cuba, con cuatro aspectos: realizar sabotajes, infiltrar grupos paramilitares para fomentar un levantamiento interno (que luego evolucionaría hasta la invasión de Playa Girón), establecer en el interior del país una red de subversión e inteligencia, y desarrollar una amplia campaña de guerra psicológica. La máxima expresión de los sabotajes fue la explosión de La Coubre, el 4 de marzo de 1960; y de la guerra psicológica, la Operación Peter Pan”, narró Escalante.

Como no pudo derrocar la Revolución, la CIA elaboró un nuevo plan, conformado por tres líneas fundamentales: crear una brigada de desembarco y asalto para intervenir militarmente (capturar una cabeza de playa) en la Isla, estimular un levantamiento interno, e infiltrar grupos de misiones especiales, los denominados equipos grises. La historia de Playa Girón es bien conocida. En cuanto a los otros puntos, los infiltrados entraron al país el 13 de marzo de 1961 y fueron detenidos el 18 de ese mes, conjuntamente con los jefes de los principales movimientos contrarrevolucionarios; “esa cúpula quedó aniquilada por la acción popular, porque las criadas de las casas de Miramar donde ellos se reunían informaron al respecto”.

Después de Girón, se sucedieron otros intentos: la autoprovocación de la Base Naval de Guantánamo; el plan “Cuba en llamas”, en noviembre del 61; y especialmente, la Operación Mangosta, a partir de 1962, que conllevó más de cinco mil sabotajes en solo ocho meses, e intentos de asesinar a Fidel. Sin embargo, los cuadros de la burguesía, sobre todo los laicos de la Iglesia católica, que dirigían las organizaciones contrarrevolucionarias, fueron detenidos o huyeron del país. A mediados de 1962, elementos marginales tomaron la jefatura de esas agrupaciones. “Yo creo que a finales de 1963, el núcleo duro de la contrarrevolución había sido desarticulado. Aunque la CIA siguió actuando, mediante grandes y pequeñas redes, la más importante en Pinar del Río”, concluyó el disertante.

Los que se fueron

Gustavo Godoy, periodista radicado en Miami y descendiente de los banqueros Godoy-Zayán, se marchó del país con sus padres en junio de 1960.  El pasado jueves, reflexionó acerca de cómo la burguesía afrontó el proceso revolucionario en su período inicial.
En ese momento “había un entusiasmo legítimo” ante el derrocamiento de la dictadura, una simpatía mayoritaria hacia las fuerzas rebeldes. “La Revolución había tenido el sostén de las clases populares, pero no debe subestimarse el hecho de que también miembros de la burguesía, la aristocracia, la clase media, el empresariado, ayudaron al Movimiento 26 de Julio; las contribuciones económicas, el respaldo en los medios de comunicación procedían en gran parte de estos sectores”.

Al inicio, solo salieron del país  militares y partidarios de Batista. Debido a la Reforma Agraria, la Reforma Urbana y la gradual nacionalización de propiedades extranjeras y luego de grandes empresas cubanas, la oposición se diversifica. “Llegan a los Estados Unidos elementos revolucionarios que no están de acuerdo con el giro del gobierno hacia la izquierda. Se empieza a manifestar una oposición cautelosa en ciertos sectores, y hasta de abierto rechazo a las medidas de la Revolución, aunque no tanto hacia los líderes mismos. Creo que los dirigentes seguían teniendo apoyo más de un año después del triunfo revolucionario”.

No obstante, numerosas personas temían al comunismo; pensaban que no debía permitirse la circulación del periódico Noticias de Hoy ni la existencia del Partido Socialista Popular, así como la presencia de dirigentes comunistas en el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA).  Para los agricultores, azucareros y tabacaleros adinerados “en este punto se agudiza la confrontación, y ello motiva un cambio radical”. Incluso entre quienes no se vieron afectados de manera directa muchos se preguntaban qué iba a pasar.

En 1960, un amplio grupo de grandes empresarios y hacendados salió del país. Su expectativa de regresar enseguida, disminuyó después de Playa Girón y la Crisis de Octubre. “Fue como un bombillo que se va apagando poco a poco”, expresó Godoy.

Posiciones encontradas

Raúl Suárez, hoy pastor bautista y director del Centro Memorial Martin Luther King, Jr., ofreció su testimonio de creyente, valioso para entender las complejidades de la ruptura entre la Iglesia y el Estado. “La Revolución encontró un catolicismo con el cual no había posibilidad de dialogar. Por otra parte, resulta innegable que el protestantismo histórico en Cuba jugó un papel en la estrategia estadounidense de norteamericanización de la Isla, salvo excepciones en las que el patriotismo estuvo presente. En cuanto al marxismo-leninismo, yo conocí a buenos cristianos que militaban en el Partido Socialista Popular”.

En los 60, “cuando se da el encontronazo de las iglesias católica y protestantes con el marxismo-leninismo”, en la práctica se empieza discriminar a los creyentes como miembros legítimos del proceso revolucionario. Según el pastor, el marxismo-leninismo adoptado asumía definiciones expuestas por Engels a finales del siglo XIX, quien entendía la fe religiosa como inexorablemente reaccionaria y opuesta a la ideología de la clase obrera, sostenía la existencia de una contradicción insuperable entre ciencia y religión, no interpretaba de manera correcta la realidad latinoamericana y caribeña; además, otorgaba al ateísmo un rango doctrinal y científico. La interiorización de estas ideas y el abandono de la crítica revolucionaria y política de José Martí a la religión, traían consigo prejuicios y actitudes que convertían a los creyentes en ciudadanos de segunda clase y los alejaba de la Revolución. “Tales vientos soplaron tan fuerte que 70% de los pastores protestantes se fueron para los Estados Unidos y 80% de los graduados de nuestro seminario de Matanzas salieron de Cuba. Lo peor de todo es que también llevó a algunos a la contrarrevolución activa. Se creó el Movimiento Conjunto de Cristianos Cubanos; y en 1965 fueron detenidos alrededor de 43 pastores y laicos. En el juicio, uno de los pastores confesó que era agente de la CIA”. Otro desacierto de las iglesias fue “oponer al ateísmo marxista-leninista el teísmo cristiano. Al final nos dimos cuenta de que ni uno ni otro era la solución”, opinó el panelista.
Su relato confirmó que las posiciones en torno a la religión no fueron homogéneas. 

Emocionado, rememoró cómo el propio Fidel, quien ya se había declarado marxista en diciembre de 1961, afirmó en una alocución pronunciada en la Universidad de La Habana, el 13 de marzo de 1962, para conmemorar el ataque al Palacio Presidencial, que en la lucha contra el capitalismo y el imperialismo debían unirse el creyente honesto y el marxista honesto.

La década de los 60 fue el período de mayor agudización de la lucha ideológica en el país y también de confrontación entre las diferentes clases, aseveró Raúl Suárez. “Esta lucha atravesó toda la estructura social, no hubo un solo espacio donde no se manifestara. El pueblo optó por la Revolución. Las iglesias perdimos un gran número de miembros. La Juventud Estudiantil Católica hizo una encuesta sobre la Reforma Agraria, e incluyó la siguiente pregunta: ¿De quién usted espera la solución de los problemas históricos y sociales del país? Solamente 3,4% veía la solución en las iglesias, nosotros no éramos la esperanza del pueblo, eso hay que reconocerlo”.

Un parteaguas polémico

La Ofensiva Revolucionaria de 1968 terminó de transformar radicalmente la economía de la Isla. Sobre ello discurrió el economista Rogelio Torras, estudiante de Economía en aquellos años, luego profesor de la Universidad, y posteriormente especialista del sector económico  en diversos organismos. Como antecedentes citó: la confiscación de bienes malversados y de los dejados atrás por quienes abandonaban el país; la nacionalización de las propiedades norteamericanas, en respuesta a las presiones ejercidas contra Cuba por el gobierno de los Estados Unidos (canceló el suministro de petróleo, promulgó la Ley Puñal, que reducía la exportación del  azúcar destinado al mercado norteamericano); finalmente, la nacionalización de la banca y de los grandes negocios privados cubanos, en octubre de 1960.

En 1966, el país confrontaba un creciente desbalance comercial con los países socialistas y carecía de suficientes divisas para comprar en el mercado internacional; se optó por dar un salto en la industria azucarera y alcanzar una gran producción en 1970. Con el objetivo de destinar grandes recursos económicos a la esfera productiva, se previó restringir el consumo, tanto de alimentos como de bienes de uso duradero, y se decidió que el interés social debía prevalecer sobre el individual. A partir de esa base, se derivan dos razones para fundamentar la nacionalización del sector privado remanente: la primera, este constituía un obstáculo para la mayor organización de la producción y la distribución; la segunda, se caracterizó al sector privado como contradictorio con las metas de la ideología revolucionaria, dada su condición individualista.

En aquel momento, el comercio privado tenía mejor oferta y calidad, aunque empezaba a languidecer por restricciones con los insumos. Antes de lanzar la Ofensiva, se realizó una investigación sobre las relaciones entre el sector estatal y el privado, durante el primer semestre de 1967. Los datos mostraron que las personas vinculadas con el sector privado vivían mucho mejor que quienes trabajaban para el Estado: la mayoría de los primeros ganaba alrededor de 300 pesos mensuales, cuando el salario medio del país no llegaba a 150 pesos; incluso algunos de los empresarios medianos percibían más de mil pesos. Por otra parte, los establecimientos privados satisfacían una gran cantidad de necesidades de la población, pero también de la esfera empresarial estatal, a la cual vendían bienes intermedios, bienes finales y servicios, explicó Torras.

Las tablas mostradas por el panelista revelaron que eran privadas 46% de las tiendas de víveres, más de la mitad de las carnicerías-pescaderías, 81% de los establecimientos gastronómicos y de las quincallas, 58% de los que vendían bebidas, 88% de las barberías y peluquerías, 63% de las tintorerías-lavanderías. Y que los clientes de la pequeña industria privada incluían a varios centenares de empresas estatales en diferentes sectores: pintura, repuestos automotrices, materiales de oficina y de construcción, impresos, entre otros.
Al concluir la Ofensiva, 100% de la industria y el comercio, 98% del transporte (los vehículos porteadores y los taxis no fueron nacionalizados) y 75% del sector agropecuario estaban en manos del Estado. “Se afectaron más de 58 000 negocios”, incluyendo 9 200 personas que trabajaban solas, “vendiendo fritas, palomitas de maíz, etcétera”.

“La Ofensiva Revolucionaria permitió que el gobierno adquiriera plena capacidad de maniobra para concentrar todos los recursos en la Zafra. Por otro lado, el gobierno empezó a administrar directamente los recursos y las empresas se fueron acostumbrando a mirar hacia arriba para solicitarlos. En 1967 se había simplificado al máximo el sistema tributario, casi se eliminó en aquel momento, porque era prácticamente pasar dinero de una empresa estatal al presupuesto nacional. Las medidas adoptadas impidieron el potencial enriquecimiento de algunos empresarios privados y se evitó que muchos de ellos emplearan recursos contra la Revolución”, expuso Rogelio Torras. Las nacionalizaciones de 1968 generaron, además, un grave inconveniente: “Quedó demostrado que cuando el Estado centralmente debe manejar un país completo dedica la mayor atención a los grandes problemas, pero las cosas pequeñas quedan al margen”.

 Desde el auditorio




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Quienes intervinieron aportaron nuevas dimensiones al análisis de los problemas tratados, e introdujeron otros temas, acerca de una década inabarcable en un ejercicio de dos horas.  Entre los asuntos abordados estuvo la situación de guerra civil e intervencionismo de los Estados Unidos que distinguió a la primera mitad de la década, así como el entorno internacional de total aislamiento de la segunda mitad, y el consecuente enrarecimiento político e ideológico del contexto interno, muy diferente al actual.

Respecto a la necesidad de ampliar la historia del proceso revolucionario, se mencionó el papel de sectores de la clase media, que integraron organizaciones como el Movimiento de Resistencia Cívica, a menudo ignorado cuando se hace el inventario de las organizaciones aunadas en la lucha contra la dictadura.

Dentro de los aspectos poco estudiados y divulgados se encuentra  “la revolución que se hizo en el sector femenino de la sociedad. La mujer cubana –sobre todo las jóvenes de procedencia urbana– fue una antes de los 60 y otra después de esa década. Dichas transformaciones no ocurrieron por decretos, leyes, ni siquiera por una política no escrita. 

La mujer cambió a partir del contexto, por ejemplo, la Campaña de Alfabetización hizo que las muchachas salieran del entorno familiar. Pero también hubo, no sin trauma, que romper muchos tabúes personales. Algunas canciones de Silvio, Pablo y Noel, poemas y hasta novelas hablan sobre eso; no obstante, es muy importante investigarlo”, comentó la ensayista, profesora y editora, Denia García Ronda, miembro del Consejo asesor de Temas.
Orlando Márquez, director de la revista católica Palabra Nueva, polemizó cordialmente con el reverendo Raúl Suárez, llamando la atención sobre la necesidad de entender que la doctrina social de la Iglesia católica no formula una postura política unívoca, ni les dice a los laicos cuál adoptar, sino se limita a reflejar una serie de preocupaciones legítimas desde la perspectiva de la fe.

Para el conocedor de la literatura sobre los años 60 en Cuba, el panel aportó un conjunto de elementos inéditos. Marcó la fecha temprana en que la contrarrevolución fue estratégicamente vencida, aunque la guerra civil se extendiera en las montañas del centro de la Isla hasta 1965, y las acciones terroristas siguieran acompañando el proceso décadas después. Volvió (dándole voz a los religiosos) sobre el complejo asunto del anticomunismo eclesial y el ateísmo como doctrina de Estado. Y presentó un grupo de datos ignorados acerca de la medida en que el sector privado se articulaba con (y aportaba a) el estatal y al consumo popular en marzo de 1968.

Naturalmente, yo añadiría –y muchos otros conmigo– que para conformar una idea más completa sobre los años 60 se requiere ahondar en la dinámica cotidiana, profundamente transformada; los grande cambios en la educación; la creación de un arte nuevo, desde la cinematografía hasta la música; las polémicas, de fuerte contenido ideológico, en torno a la literatura, las artes y el periodismo; y hasta las nuevas relaciones entre géneros (incluida la minifalda). Temas podría convocar a otro panel sobre esta y otras décadas, que se dan por conocidas, y que requieren ser historiadas con la presencia de sus propios protagonistas.

Tomado de Catalejo, el Blog de Temas

miércoles, 22 de agosto de 2012

Revista Siempre con Cuba: Otra grieta en el muro de silencio

Por Aida Calviac Mora

El Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) presentó este miércoles el primer número de la revista Siempre con Cuba, llamada a romper el silencio mediático en torno a la verdad de la Isla.

Foto: Yander Zamora
Portada dedicada a  expedición solidaria 
que colocó pancarta en la 
Antártida por libertad de Los Cinco
.
Una publicación modesta, pero profunda en la pretensión de su alcance —al decir de Kenia Serrano, presidenta del ICAP—, que se suma a los esfuerzos de la prensa cubana para abrir una grieta en ese gran muro establecido por la poderosa maquinaria de prensa del Imperio en torno a los efectos del bloqueo, la resistencia de nuestro pueblo o la injusticia contra los Cinco.

El título escogido para la publicación cuatrimestral articula todo el trabajo en la arena digital realizado por los más de 400 medios que maneja la solidaridad —desde pequeños boletines y correos electrónicos masivos hasta sitios web—, y si bien la primera edición está en español, sabemos que lograremos la colaboración de los amigos para hacerla llegar al pueblo norteamericano y a otras lenguas, incluso las originarias, explicó.

Entre los materiales incluidos en el número de agosto destacan un trabajo investigativo sobre el surgimiento del Campamento Internacional Julio Antonio Mella, de Caimito, un fotorreportaje de la reciente visita de la XXIII Caravana Pastores por la paz y el homenaje a Lucius Walker, las palabras de René González a propósito del deceso de la cantautora Sara González, entre otros espacios dedicados a la ciencia, la historia o las cartas de los amigos, explicó la editora jefa de la revista, Ileana García.

La portada está dedicada a la hazaña solidaria de una expedición, encabezada por el científico Vladimir S. Koshelev, que colocó en la Antártida una pancarta por la libertad de los Cinco.
Cada número contará en sus páginas centrales con un afiche, en este caso se trata de la convocatoria al VIII Coloquio internacional por Los Cinco en Holguín, del 28 de noviembre al primero de diciembre, detalló.

La versión digital de la revista, lista para imprimir, estará disponible en el sitio web de la institución: www.icap.cu

Tomado de Periódico Granma

lunes, 1 de agosto de 2011

Trincheras de Ideas: Nace en la web Revista Caracola.com


Por Humberto Gómez García*

 

Nace una página web para la cultura, la lucha revolucionaria y por un mundo mejor y más justo, incluyente de los marginados y explotados del mundo:


Hace 27 años, en una ciudad de la provincia venezolana, La Guayra, nació entre poetas, anarquistas, socialistas, revolucionarios militantes, pescadores, maestros, policías, artistas, una revista que fue todo un boom literario, cultural y político. La revista Caracola fue un gran acontecimiento en aquella sociedad conservadora dirigida por ambiciosos y reaccionarios politiqueros quienes mantenían un régimen autoritario en estrecha alianza con la oligarquía regional ligada a la actividad portuaria.

El 28 de febrero de 1984 nació  aquella revista alternativa que marcó un hito no sólo en Vargas sino en Venezuela y que se ha mantenido durante 27 años en la lucha por un periodismo auténtico, incluyente, ético, anti hegemónico, antimperialista, bolivariano y socialista.

Al llegar a esa edad –poco común en nuestro país para un medio alternativo de arraigo popular y escasos recursos, más si es una revista– se comienza a producir un parto de ideas, un gran salto imbricado con la tecnología que nos permite pasar a la web, creando un portal, la revistacaracola.com, para ir por la autopista virtual a dar el combate de las ideas, enfrentar los enemigos de los pueblos, al imperialismo.

Apoyar a los movimientos sociales anti capitalistas, al movimiento obrero mundial, a movimientos campesinos como Los sin tierra, de Brasil, al libertario Movimiento Zapatista de México, a la Revolución Bolivariana, a las revoluciones cubana, nicaragüense, a los procesos de cambio revolucionario de Bolivia, Ecuador, Uruguay, Argentina, Brasil y todos aquellos países y movimientos y partidos revolucionarios que dan las batallas por la justicia, la libertad, contra la explotación capitalista y por el socialismo.

Más allá, en Europa, la lucha de la clase obrera y el pueblo griego contra la dictadura neoliberal del FMI y el gobierno derechista. Al pueblo español que enfrenta masiva y multitudinariamente a partidos derechistas y reaccionarios como el PSOE y el PP que están hundiendo al país ibérico en la más grande de sus crisis económica, política y social, antesala de una crisis revolucionaria.

Salimos a la luz enfrentando la terrible agresión de la OTAN al pueblo libio, como igualmente condenamos la barbarie fascista de bombardeos indiscriminados contra el pueblo y milenarias ciudades y la pretensión de sacar por la fuerza, o muerto, al coronel Gadafi para ir a robarle a esa nación su petróleo y sus depósitos de agua, dividir al país con un grupo de bandoleros y mercenarios que ni para vendidos sirven por lo brutos y torpes que son. Pero Libia, su pueblo y su líder están ganando la guerra y las contradicciones inter burguesas en Europa se agudizan y la crisis económica arrastra explosivamente a todos los países que se arriesgaron a esa aventura, donde subestimaron las fortalezas libias y de su pueblo.

Igualmente enfrentaremos las brutales agresiones imperialistas a Irak, Afganistán y exigiremos la salida de las tropas invasoras de esas naciones, como pedimos el cese de las provocaciones contra la República Democrática y Popular de Corea, contra Irán y Pakistán. Nos uniremos al clamor mundial y a la lucha por la libertad y excarcelación de los 5 héroes cubanos privados injustamente de la libertad en las mazmorras norteamericanas.

Nuestra solidaridad militante con el heroico, abnegado, sufrido y valiente pueblo palestino, secularmente agredido por el sionismo fascista que pretende borrarlo del mapa con las recurrentes “limpiezas étnicas”. Abrogamos por la creación del Estado Palestino con las fronteras de 1967.

Nos unimos al coro universal de todos los pueblos, gobiernos y naciones del mundo por el cese definitivo del bloqueo a Cuba, criminal política que ya tiene 50 años de crueldad y maldad contra uno de los pueblos más dignos, decorosos y solidarios del mundo, el pueblo cubano.

Nuestra voz solidaria se extiende a los sufridos pueblos africanos, expuestos a las terribles sequías, a las hambrunas, al intervencionismo yanqui y de las otrora colonias imperiales europeas que por más de 200 años saquearon, depredaron, asesinaron a millones de seres humanos indefensos. Pero somos igualmente solidarios con las luchas libertarias de los pueblos de África negra, su lucha contra el hambre, la extrema pobreza que padecen millones de africanos.

Los movimientos sociales venezolanos, el poder popular, los partidos revolucionarios, el movimiento de medios alternativos y comunitarios y de la comunicación popular tendrán especial cabida y presencia en esta página revolucionaria.

Seremos la voz de los que no tienen ni han tenido nunca voz porque los medios de la burguesía siempre le han negado el acceso al pueblo a la comunicación y a la información veraz. Estas puertas están abiertas a los opinadores y analistas políticos del campo de la revolución y de las luchas de los pueblos.

A los hermanos pueblos indígenas, por los que hemos luchado por años por sus reivindicaciones históricas, su liberación política y emancipación, estas páginas estarán igualmente abiertas.

Al aguerrido movimiento femenino, a los adultos mayores, a esa juventud admirable y luchadora que se incorpora sin dobleces a la construcción de la Patria Nueva les abrimos estas humildes puertas para que se expresen, opinen, combatan política, social e ideológicamente.
A darle fuerza al fortalecimiento de nuestra historia y de los 200 años de nuestra independencia nacional y latinoamericana.

Al querido mundo de las letras, de la poesía, de la cultura en todas sus manifestaciones, los invitamos a participar de las más diversas y variadas formas. Seremos, si nos apoyan, una página para la cultura, para la defensa intransigente de nuestra venezolanidad, de nuestra identidad nacional y latinoamericana y caribeña.

Este será un espacio para el debate y la confrontación de las ideas, para difundir el pensamiento revolucionario de esta época y de este tiempo, el pensamiento socialista marxista, indigenista, cristiano, gramsciano, fidelista, guevarista, chavista. Igualmente para difundir los logros de nuestro pueblo y de nuestra revolución, donde apoyamos sin dobleces el liderazgo y la guía del camarada presidente, comandante Hugo Chávez.

Combatiremos sin dobleces el falso periodismo de la derecha, las agresiones mediáticas del imperio y la guerra de Cuarta Generación que han desatado contra la revolución venezolana. 

Nos sumaremos al torrente de medios alternativos y comunitarios que, cual guerrilla mediática, alce su voz para defender la dignidad y el decoro de nuestro pueblo y de la Venezuela nueva e impulsar una nueva y auténtica comunicación e información apegada a la verdad, a la objetividad, a la justicia.

Bienvenidas sean todas las voces y todas las luchas populares, las vanguardias revolucionarias para enfrentar el imperio y sus lacayos, la oligarburguesía traidora y vende patria, los mercenarios y traidores, los desgastados cascarones de partidos políticos en decadencia.

Todo aquel o aquella camarada, grupo social o político de izquierda que desee comunicarse o hacer contacto con nosotros puedes escribirnos a: 

revistacaracola@gmail.com

Sus comentarios, preguntas, inquietudes son bienvenidos. Las opiniones serán, siempre, responsabilidad de sus autores, salvo que la dirección de la página asuma como propios tal o cual opinión.

En suma, permítannos compartir esta lucha con ustedes.

*Escritor caraqueño-guaireño; Director de la revistacaracola.com