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viernes, 31 de mayo de 2013

Por la libertad de Cuba

Por: P.D.M

Esto no se ve en Cuba
Esto no se ve en Cuba

Miles de personas en el mundo laboran  para traer libertad y democracia a Cuba, (dicen los americanos). Falta que nos hace porque en verdad hemos quedado muy atrasados con respecto al resto del mundo.

La culpa la tiene sin dudas la dictadura, porque Cuba era ejemplo de democracia y libertad antes del 59. La Isla cumplía con todos los parámetros necesarios para contar con la amistad de los Estados Unidos y Europa. Golpes de Estado, gorilas gobernando en alternancia con ladrones y corruptos (o eran lo mismo) las transnacionales extranjeras tenían plena libertad para explotar y saquear,  etc.

Tuvimos varios célebres demócratas, Don Tomas Estrada Palma que dicen no robó, pero dejó que los demás lo hicieran y finalmente, muy democráticamente cometió fraude y cómo no pudo mantenerse en el poder provocó una intervención norteamericana. Tuvimos un Presidente al que llamaron El Chino Pesetero (por qué sería) y a otro Tiburón, nos gobernó un “Asno con Garras”, dos Presidentes del Partido Revolucionario Cubano (Auténtico), arramblaron libremente hasta con los cubiertos del Palacio Presidencial, auténticos demócratas ambos, a los que sucedió el secretario personal y Capo di capi de Meyers Lansky en Cuba, Fulgencio Batista quien llevaba unos 20 años asesinando cubanos.

Un policía en México "adorna" su escudo
Un policía en México “adorna” su escudo
Para no quedarnos atrás de las naciones civilizadas liquidamos más de 3000 negros en 1912, les excluimos de la vida social y política, salvo algún que otro tío Tom (eso es de buen gusto en el mundo civilizado), los sacamos de nuestras playas y círculos, les dejamos la parte de afuera de los parques para que pasearan sin molestar a nuestras blancas señoritas. ¡Ah! entonces nos parecíamos tanto al sur de los EEUU, los negros y mulatos no estaban obligados a compartir con nosotros ni nosotros con ellos. Eran libres, no como ahora, que va, entonces podían limpiar zapatos, ser boxeadores profesionales, barrenderos, basureros, limpia pisos, cocineros, criadas, choferes, prostitutas. La Revolución puso fin a ese estado natural de las cosas.

Los Presidentes cubanos de la época contaban con la suerte de no tener que decidir nada por ellos mismos, para eso tenían al Embajador de los EEUU que les decía que hacer y qué no hacer, todo lo consultaban con el Míster, que privilegio ¿Verdad?

Pero llegó al Comandante al frente de la chusma mulata y lo primero  que hizo fue acabar con la libertad. Tomó una serie de medidas bien antidemocráticas como quitarle los latifundios a los terratenientes, quién ha visto hacer eso en un país democrático. ¡Alfabetizó a los guajiros! ¿Por qué permitimos que se violaran sus derechos humanos, a ver, y el derecho a ser ignorantes, a pasar hambre y morir de enfermedades curables? Oigan cada cual debe morir libremente, cómo le da la gana, naturalmente, porque si una cosa tenía la República del 20 de mayo, es que aquí la gente podía morir de enfermedades que los países ricos ni conocían.

El resultado de todo eso es que hoy  no tenemos libertad, ni democracia,  a ver, hace poco se publicó una lista de oficiales de la CIA que trabajan en Cuba, a algunos de la lista los conozco trabajaron conmigo por la libertad en Cuba, gente buena de verdad, generosos, pagaban bien, (entonces estaba a dólar la mentira, ahora ha bajado un poco), para eso están aquí para ayudar a los cubanos, es que en este país opresor no se les permite, como en otras partes del mundo, moverse libremente, actuar en defensa de la democracia, asesorar a las fuerzas de seguridad, es hasta una muestra de falta de capacidad del sistema, desaprovechar la vasta experiencia que tienen en esos asuntos.

 En este país no se permite, y miren que falta de libertad esa, a los policías golpear con porras a los estudiantes, (no tenemos una policía moderna como la de España o la de los EEUU) ah, ni usar carros de agua para regarlos a presión y otras lindezas del capitalismo, ni matar periodistas, miren si estamos atrasados que el último que mataron en Cuba  lo mató Batista en 1958.

Policía en Italia
Policía en Italia
En Cuba no se permite a los policías usar gases lacrimógenos contra los estudiantes, los policías españoles, chilenos, suecos, suizos, estadounidenses, hondureños, franceses, alemanes, etc. arremeten contra los manifestantes con escudos, palos, carros de agua, fusiles de bala de goma, eso en este país está absolutamente prohibido. Nada estamos llenos de prohibiciones. 

Un chofer de alquiler (botero) molesto hace unos días me decía que en este país ya no se puede trabajar, caramba, no se puede sobornar a la policía y cada vez se hace más difícil conseguir gasolina en la bolsa negra. En este país no hay libertad, gritaba a toda voz, hay que pagar impuestos, te quieren poner multas por todo, si te llevas el pare, si recoges pasaje en las Paradas de omnibus, si el escape lanza humo negro, si el carro está sucio, que si las luces,  que los papeles del carro, están pa to, están pa to, no se puede trabajar, así no hay quien trabaje, es un abuso.

Está mala la cosa de verdad,  inspectores, policías, vecinos entrometidos, uno no puede hacer nada por la izquierda para buscarse unos pesitos. Si te queda un tin de gasolina del carro de la empresa no puedes venderla, no puedes ayudar a un “socio” con la pieza de repuesto que sobra en tu almacén, total si está ahí tirada y así miles de cosas, es una tremenda falta de libertad económica.

Nada, que debemos aprender de esos países civilizados y modernos y privatizar la educación, luego poner tarifas bien altas a las matrículas para que los estudiantes protesten y así molerlos a palos y ser democráticos y plurales. Debemos aprender de esas grandes democracias y desvalijar al pueblo para que los bancos recuperen lo que malgastaron y robaron, quitarles la tierra a los campesinos, reducir casi a cero los presupuestos de la salud, la educación y la seguridad social, eso es algo muy pero muy democrático y moderno, pregúntenle a los griegos, a los chipriotas, a los españoles, caramba es que nos hace falta un Rajoy para que nos asesore.


sábado, 4 de agosto de 2012

Los tres riesgos que afronta Carromero

Más allá de la sátira, Koldo una vez más pone el dedo en la llaga de los temas que trata:

Los tres riesgos que afronta Carromero
Por Koldo Campos Sagaseta

“Llamo a la comunidad internacional a que se centre en mi caso…” reclamaba días atrás Ángel Carromero, vicepresidente de las Nuevas Generaciones del Partido Popular español.

¿Y cuál era el caso en cuya solución debería centrar su atención la comunidad internacional y remitir para mejor ocasión los asuntos de los que acostumbra a ocuparse? ¿Otra guerra? ¿Una nueva catástrofe? ¿Tal vez la agudización de la crisis que asola al mundo?

No, no se trataba de un trágico incendio, de una devastadora inundación, de un mortífero atentado… El caso por el que apelaba el político español a la comunidad internacional para que pospusiera sus habituales oficios y se centrara en resolver su problema era un accidente de tráfico. Uno más entre los miles de accidentes de tráfico que todos los días suceden en el mundo pero que, en este caso, tenía al propio Carromero como protagonista.

El dirigente del Partido Popular había llegado a Cuba como turista en compañía del dirigente cristiano-demócrata sueco Aron Modig para, según sus propias declaraciones: “entregar dinero a los opositores cubanos; organizar, junto a la hija de Oswaldo Payá, la rama juvenil del Movimiento Cristiano de Liberación y ‘apoyar a Payá y a Harold Cepero en los viajes que tuvieran que hacer por el interior de Cuba’”.

Tal parece que la oposición cubana, además del dinero y del respaldo político que les llega de fuera, sea porque no saben conducir o porque hasta en Cuba ya conocen las hazañas de Fernando Alonso y de otros pilotos españoles, precisan con urgencia choferes españoles que les lleven y traigan por Cuba, y ninguno más indicado ni asequible que el político popular.

Carromero era, precisamente, el que conducía el automóvil alquilado en el que trasladaba al sueco y a los cubanos Payá y Cepero de La Habana a la provincia de Granma, a 800 kilómetros de distancia, y como buen alumno de su mentor y dirigente José María Aznar, aquel presidente español que afirmara: “A mí no me gusta que nadie me diga a qué velocidad debo conducir”, cuando Carromero se encontró en la carretera con señales de tráfico que limitaban la velocidad a 60 kilómetros a la hora, hizo caso omiso de las advertencias y puso a 120 su coche. Verdad es que, ya que no estaba dispuesto a atender las leyes cubanas de tráfico, bien pudo apelar a la sensatez que exige la conducción de un vehículo cuando es la primera vez que lo manejas por una carretera que desconoces, pero a Carromero, como a Aznar, no hay nadie con derecho a decirle a qué velocidad debe conducir y menos el “régimen cubano”. Ni siquiera el hecho de que la carretera estuviera en obras le animó a meter el freno, y las consecuencias de tanto desenfreno fueron un accidente en el que los dos cubanos que viajaban en el asiento trasero resultaron muertos.

El ministro del Interior español, que a diferencia de la comunidad internacional sí tiene tiempo en su ociosa agenda para ocuparse de estos asuntos, corrió a salir en defensa de su “compañero y compatriota” llegando, incluso, a sugerir un posible atentado y a reclamar la “ayuda de países amigos”, para ver como “rescatan” a Carromero de tener que enfrentar esa sorprendente costumbre cubana que, al parecer, sólo existe en la isla caribeña, de traducir a la justicia a los infractores de las leyes de tránsito y, especialmente, cuando hay víctimas por el medio.

Carromero, que no tuvo una sola palabra para lamentar el accidente, para consolar, o intentarlo, a las víctimas que su imprudencia provocara, tampoco se limitó a demandar de la comunidad internacional que se centrara en su caso. También exigió que “me saquen de aquí”. O lo que es lo mismo, de Cuba, de responder por sus actos ante la justicia cubana, como ocurriría con cualquier persona y en cualquier país, incluso en el Estado español.

Cuando era niño y Carromero se metía en problemas llamaba a su papá. Y su papá acudía al rescate. Ahora que ya ha crecido y es, además, político de fuste, llama a la comunidad internacional.

Tres posibilidades rondan el futuro de Carromero. La primera, la más benigna, es que la justicia cubana lo someta por homicidio involuntario y le caigan algunos años de cárcel, tal vez ocho.

La segunda, más grave, es que lo acusen por espionaje, por colaboración con banda armada, por ser parte del entorno de la gusanera cubana y lo dispersen por la isla o le creen nuevas imputaciones y le apliquen la ley Parot, porque una posible condena en este caso, tal vez le supongan veinte años de cárcel.

Pero hay una tercera posibilidad que es, sin duda, la más grave, la que peores consecuencias penales podría acarrearle a Carromero, y es que lo enjuicien y condenen por idiota, por ñiñato malcriado, por cretinismo manifiesto, por imbecilismo crónico, por su imperial estupidez, porque en ese caso se juega la cadena perpetua o, si lo prefieren, dado que se trata de un español, la condena indefinida.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=154028

Imagen agregada RCBáez