domingo, 20 de abril de 2008

Girón: el fin de la invencibilidad yanki, Por Singh Castillo

Guantánamo, 19 abr.-Cada 19 de abril los cubanos conmemoran con orgullo no solo, la victoria contra la brigada mercenaria organizada, financiada y dirigida por el gobierno de los Estados Unidos, sino también el fin del mito de la invencibilidad del imperialismo yanki que este año cumple su 47 aniversario.

En poco más de 60 horas de combates, entre el amanecer del 17 de abril de 1961 y las seis de la tarde del 19, es derrotada la fuerza invasora de unos 1.500 hombres bajo el mando directo de la CIA y con el respaldo de buques y aviones de la U.S. Navy.

Con gran visión político-militar, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz encabezó personalmente las operaciones de rechazo a la invasión mercenaria. Fidel descubrió que el plan estratégico yanki pretendía que la fuerza mercenaria de 1500 hombres estableciera y retuviera una cabeza de playa en la Ciénaga de Zapata, zona aislada del territorio cubano, las 72 horas necesarias para declarar un gobierno provisional y solicitar la intervención militar directa de Washington y de los gobiernos títeres más cercanos en Latinoamérica.

Vale recordar que el referido gobierno provisional también fue creado por la CIA y sus miembros no sólo no sabían nada del momento escogido para la invasión, sino que los habían mantenido casi como prisioneros en una barraca en Opa-Locka, cerca de Miami, mientras se desarrollaba el operativo.

Hasta el ridículo comunicado de prensa emitido a nombre del llamado Consejo Revolucionario Cubano para anunciar el desembarco de fuerzas rebeldes cubanas cerca de La Habana, lo redactaron oficiales de la CIA a cargo de la invasión.

Girón fue un fiasco total para el gobierno norteamericano en los órdenes militar, político, diplomático y propagandístico, del que tuvo que responsabilizarse el presidente John F. Kennedy para finalizar las acusaciones de culpabilidad que se lanzaron entre sí la CIA y el Pentágono.

Según el asesor de John F. Kennedy, Theodore C. Sorensen, la agencia proveyó al presidente Kennedy de informes falsos y subjetivos para que éste le diera el visto bueno a la operación Pluto. Mientras, contrario a la indicado por el mandatario, los oficiales de la CIA en Guatemala le afirmaron a los luchadores por la libertad de la Brigada 2506 que las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos participarían directamente en la agresión, si fuera necesario.

Tan plagada de soberbia imperial estuvieron los preparativos del ataque, que la CIA aseguró a Kennedy y a los mercenarios que en Cuba todo el pueblo y el ejército se sublevarían y apoyarían la invasión.

Lo cierto es que Kennedy abominaba al comunismo de tal forma que consideró un problema grave la presencia de una Revolución Socialista a apenas 90 millas de territorio norteamericano.

Más que dejarse engañar, el mandatario cometió el grave error de subestimar a la Revolución, a Fidel y al pueblo.

Cegado por la lógica agresiva imperialista y anticomunista no vio en los cubanos a una fuerza capaz de defender su Revolución movilizándose militarmente para ello, desarticulando a la contrarrevolución interna, así como actuando con rapidez y acierto en el rechazo al ataque mercenario. Incluso en un escenario tan alejado como la sede de la ONU, en Nueva York, los diplomáticos yankis fueron humillados por la verdad esgrimida por Raúl Roa García.

Girón destruyó la aureola de invencibilidad del imperio en América Latina, iniciada con la intervención de 1898 en Cuba, pasando por después por República Dominicana, Panamá, Nicaragua, Veracruz (México), Haití, Honduras y Guatemala.

Por eso significó una victoria militar y política de Cuba y todos los pueblos oprimidos del mundo sobre el imperialismo yanki.

La victoria en Playa Girón aseguró la supervivencia de la Revolución en un instante crucial, aceleró la radicalización del proceso con la histórica proclamación por Fidel de su carácter socialista, y preparó a su pueblo para enfrentar con decisión el terrible episodio de la Crisis de Octubre de 1962, así como con posterioridad las gloriosas misiones internacionalistas en África.

Para la administración Kennedy el fracaso fue tan contundente que orquestó la fracasada Alianza para el Progreso, destinada a frenar la influencia de la Isla en Latinoamérica, y tácitamente reconoció en la Revolución a un contendiente de cuidado, a la cual prefirió derrotar por la vía del criminal bloqueo económico, financiero y comercial.

Dígase lo que se diga, a partir de Girón todos los pueblos de América fueron un poco más libres, apuntó Fidel Castro.

El Comandante en Jefe señaló además que Girón fue el momento en que el futuro venció al pasado, el progreso a la reacción, la lealtad de principios a la traición, el socialismo al capitalismo, la liberación a la dominación imperial.

En el acto por el XXV aniversario de la victoria, el líder de la Revolución expresó: De Girón se pueden sacar muchas lecciones. Sería imposible enumerarlas todas, ni pretendo eso; pero si quiero señalar algo que, aunque lo he mencionado en otra ocasión, no por ello debe dejar de repetirse un día como hoy: la importancia de Girón no está en la magnitud de la batalla, de los combatientes, de los hechos heroicos que allí tuvieron lugar; la gran trascendencia histórica de Girón no es lo que ocurrió, sino lo que no ocurrió gracias a Girón.

Véase además http://www.granma.cubaweb.cu/secciones/giron/index.html

http://www.solvision.co.cu/espanol/Giron/giron_fin_yanqui_0190408.html

No hay comentarios: