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jueves, 19 de abril de 2012

Girón, la victoria





Girón, la victoria
Por Andrés Gómez*


Cincuenta y un años se celebra este 19 de abril de la decisiva victoria del pueblo cubano y su gobierno revolucionario en Girón sobre la expedición armada del gobierno de los Estados Unidos utilizando a cubanos trabajando al servicio de ese gobierno. Medio siglo más un año hace ya. Esa extraordinaria victoria determinó los destinos de la patria al afianzar la voluntad del pueblo cubano a defender a cualquier precio su derecho de ser libre. Principalmente libre de los Estados Unidos.

La codicia imperial estadounidense sobre Cuba se había concretado a mediados de 1898 con su intervención militar en la última de las guerras cubanas por su independencia de España. Después por su ocupación militar a partir de 1899, por cierto comenzada un primero de enero; y entonces por la legalización de su dominio sobre Cuba a través del Apéndice a nuestra Constitución política de 1901, conocida como la Enmienda Platt y el Tratado de Reciprocidad Comercial de 1902.

Establecidas las estructuras políticas y económicas neocoloniales de la nueva república cubana los intereses económicos y financieros estadounidenses se lanzaron desenfrenadamente a la compra de lo mejor del país aprovechando la depauperación nacional producto de las guerras de independencia de España.

Sesenta y un años transcurrieron desde el inicio de la ocupación estadounidense el primero de enero de 1899 y el triunfo revolucionario del primero de enero de 1959. Triunfo que en apenas dos años dio fin al sistema neocolonial impuesto a Cuba. La victoria de Girón militarmente derrotó la pretensión de Estados Unidos de reimponer a través de la fuerza armada su dominio sobre Cuba. Fue la primera victoria del pueblo cubano por su independencia y autodeterminación en los sesenta y tres años transcurridos desde aquel infausto enero de 1899. Nos hizo, al fin, libres.

Aunque no cejó Estados Unidos en su empeño por dominar nuevamente a Cuba después de su derrota en Girón en abril de 1961. De hecho, no han cejado aún los once diferentes gobiernos estadounidenses que han ejercido el poder desde enero de 1959 hasta la fecha por reimponer su dominio imperial al pueblo cubano.

¿Qué recursos no han utilizado e intentado utilizar para reimponer ese dominio desde entonces al presente? ¿La imposición de una confrontación nuclear que hubiese dado al traste con la vida en nuestro planeta en octubre de 1962, apenas 18 meses después de su derrota en Girón? ¿Una inmisericorde política de Bloqueo cuyos propósitos genocidas son su fundamento aún más de medio siglo después de haberse comenzado a implementar? ¿La dirección y financiamiento de una política de terrorismo de estado que tantas muertes y angustia han causado al pueblo cubano todas estas décadas, y que aún no ha sido descartada ni rechazada por los gobiernos de Estados Unidos en su afán por destruir la independencia y las libertades del pueblo cubano? Política de terrorismo de estado que hace posible la protección de los agentes -monstruos nacidos en Cuba- que la han implementado y que hoy viven o mueren -por muerte natural- libremente en Miami.

Fieles a su política de terrorismo de estado en contra del pueblo cubano Estados Unidos arrestó, encausó, enjuició e impuso terribles condenas de prisión a cinco cubanos que se encontraban en este país para saber y así frustrar acciones terroristas en contra de su pueblo.

Por falta de espacio sólo añadiré hoy, como parte de la política estadounidense de agresión permanente en contra de los cubanos por estos últimos 53 años, la utilización de armas bacteriológicas en contra de seres humanos (incluyendo niños), animales y cosechas.

¿Qué no ha utilizado Estados Unidos por reimponer su dominio imperial a Cuba?

Girón, esa victoria emblemática del pueblo cubano en contra de sus agresores de siempre, les demostró a los cubanos y a las cubanas su capacidad, basada en la unión, de poder defender sus inalienables libertades en contra de cualquier enemigo, no importa lo formidable y poderoso que éste sea.

Girón, casi al comienzo de la epopeya nacional que ha sido la revolución de los cubanos, nos enseñó, como siempre con alegría nos recuerda la letra de esa excepcional canción, Girón, la victoria, de mi entrañable hermana Sara que:

“… cuando no se olvida que no hay libertad regalada, sino tallada sobre el mármol y la piedra de monumentos llenos de flores y tierra, y por los muertos en las guerras se tiene que luchar y ganar, se tiene que vivir y amar, se tiene que reír y cantar, se tiene que morir y crear…

… Hoy se camina confiado por los surcos de la historia, por donde caminan los héroes para alcanzar la victoria”.


* Periodista cubano residente en Estados Unidos; Director de Areítodigital y Miembro de Alianza Martiana

Enviado por su autor para Cubacoraje







domingo, 20 de abril de 2008

Playa Girón, Por Adriana Vega

“La importancia de Girón no está en la magnitud de la batalla, de los combatientes, de los hechos heroicos que allí tuvieron lugar; la gran trascendencia histórica de Girón no es lo que ocurrió, sino lo que no ha ocurrido gracias a Girón".

Fidel Castro Ruz


Al tomar Fidel Castro el poder revolucionario hace casi cincuenta años y dar señales de implantar un sistema marxista-martiano en Cuba, aliado coyunturalmente a la Unión Soviética, el Presidente de EEUU, Gral. Eisenhower, dio órdenes a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de suministrar auxilio financiero, asesoría y adiestramiento a grupos y organizaciones de cubanos opuestos a Fidel con el objetivo de desestabilizar y derrocar el sistema revolucionario. Debido a estos indicadores, a mediados de 1960 surgieron en Centro América reductos enemigos de los revolucionarios que conformaron la Brigada 2506 y efectuaron la Invasión a Playa Girón.

En la madrugada del 17 de Abril de 1961, mil doscientos exiliados desembarcaron en la costa sur al centro de la Isla para establecer una cabeza de playa y nombrar un Gobierno Invasor en Armas asistido por el Presidente de los EEUU, en ese momento J. F. Kennedy. Esta administración ya había financiado y entrenado en Guatemala y Nicaragua a la apodada Brigada 2506.

Después de tres días de intensos combates y ante la heroica respuesta del pueblo cubano, aduciendo palabra incumplida del apoyo aéreo y falta de cobertura de los acorazados, se excusaron por falta de pertrechos de guerra.

Como corolario, la jefatura militar de la Brigada rompió equipos de comunicación que instaban a cumplir a sus "aliados" y ordenaron la vergonzosa retirada.

Fidel ha manifestado que la batalla duró setenta y dos horas por respetar la teoría del CHE sobre un desembarco por la Habana. Acantonada allí la defensa, se tardó en llegar a Girón, de lo contrario hubieran derrotado al enemigo en 48 horas.

El gobierno Revolucionario tomó prisioneros a cientos de integrantes de la Brigada 2506 y otros se internaron en los pantanos para escabullirse en la tupida vegetación.

Visitando el Museo de Playa Girón observé sorprendida la fotografía del arribo del Comandante en Jefe al sitio, luego de horas de ardua contienda. El compañero me encargado explicó que ni bien Fidel descendió del tanque de guerra, extrajo su arma, apuntó al acorazado norteamericano y su certero disparo lo hizo rendirse. Todos los testigos concuerdan con que la experta orden del Comandante dada con su arma en alto, es la vívida imagen de la victoria, tal como expresa Benigno Julián Fernández, excombatiente de la columna 12 del Ejército Rebelde y jefe de un pelotón de tanques SAU-100 de Managua (La Habana), que participó en la cruzada.

Los combatientes revolucionarios se encontraron con Fidel cuando estaban muy próximos al mar. Los pocos aviones de las FAR que luchaban y la artillería en general tenían la indicación precisa de hundir los navíos.

A Benigno, oriundo de la Ciudad de Camagüey, le correspondió el honor histórico de ser testigo de aquella descarga certera que puso punto final a la invasión mercenaria efectuada en esa zona del sur de la provincia de Matanzas.

El heroico combatiente recuerda también que su pelotón, tras conocer del desembarco y sin perder tiempo se dirigió a Playa Girón, donde se producían enérgicas ofensivas. Se encontraron con el Comandante en Jefe en el sitio conocido por la Isla y él los orientó para progresar con rapidez instándoles a que no se detuvieran hasta que las esteras de sus tanques fueran empapadas por las aguas de la playa.

Avanzaban bajo el fuego de aviones enemigos, la artillería y la infantería enfrentando emboscadas y varios de los tanques patriotas fueron averiados o destruidos. Muchos de los compañeros caían en combate, pero no retrocedían en esa zona convertida en hormiguero de marines y paracaidistas que dejaban huellas sangrientas en la población civil, portando el armamento más moderno: camiones artillados, armas sofisticadas, tanques, obuses, morteros, bazoocas…

Con los agresores a pocos metros, la presencia de Fidel levantó aún más la moral combativa. Primero destruyeron un camión artillado del opuesto y luego prosiguieron la marcha hacia Playa Girón. Los mercenarios se replegaron hacia la costa para embarcar en el buque de guerra Houston, pero las descargas de la aviación y el disparo certero de Fidel, nada casual porque dominaba con maestría todo el armamento, provocó el ansiado naufragio.

Los que estaban próximos en las arenas de Playa Girón experimentaron gran alegría al observar cómo el poderoso buque en llamas se iba a pique.

Con esfuerzo épico hacían retroceder en desbandada a la flota imperial y lograban que los buques invasores escaparan furtivamente plantando a sus “huéspedes”, la mayoría cubanos agitadores abandonados por sus “valientes” aliados yanquis.

Los instantes heroicos de esta gloria del pueblo cubano habían surgido de la decisión de combatientes del Ejército Rebelde, de la Policía y de las Milicias Nacionales Revolucionarias, patrióticamente convencidos. No podían permitir que les arrebataran conquistas logradas y no era su deseo caer en manos de parásitos y verdugos, millonarios y veteranos de miles de crímenes batistianos. Cuba logró aquella victoria sobre la fuerza usurpadora, triunfo trascendente en la historia de América Latina por ser la única batalla ganada al Imperialismo en Nuestra América.

En diciembre de 2007 y por haber representado a su país en la asunción del mando presidencial, tuve el honor de saludar en la Biblioteca Nacional al Héroe de la República de Cuba José Ramón Fernández, uno de los principales jefes militares de las acciones combativas de Playa Girón. Creía no conocer al delegado cubano, pero recordé que en 2001 estando en la Habana, había presenciado la Conferencia Académica: "GIRÓN: 40 AÑOS DESPUÉS" gracias a amigos del Minrex que suelen brindarme amistosos contentamientos.

José Ramón Fernández era entonces Vicepresidente del Consejo de Ministros de Cuba y uno de los principales oficiales que bajo el mando directo de Fidel Castro, dirigió la Histórica Batalla. De su exposición entonces y recordando a la gente que no había podido huir por haber sido abandonada a su suerte, tuve curiosidad por todo lo que se refería al trato de prisioneros.

Durante 72 horas, el enemigo había actuado atacando con destructores y portaviones y las armas llevaban escrita su pertenencia a las US ARMY.

Fernández reconoció en las duras jornadas a unos cuantos invasores alumnos suyos, él fue un militar disidente asqueado por las crueldades de Batista y sufrió cárcel por eso. Abrumado por la forma en que se prestaban para atacar a su patria y matar a su pueblo, la batalla le definió en qué bando estaban la razón y la justicia. Con respecto a cómo fueron considerados los derechos humanos y normas de guerra es conocido que por la parte cubana se respetaron convenios internacionales, reglas éticas y morales. No existió herido que no fuera curado ni hambriento al que no se le prestara atención. A nadie se maltrató en el orden físico, ni se hostigó a pesar de la innoble tarea realizada. Se resguardó a los prisioneros cuando al mismo tiempo se comprobaran maltratos a cautivos cubanos por parte de los invasores.

El amanecer del 17 de abril, un B-26 ametralló el camión donde se evacuaba a una familia carbonera (actividad característica de la zona) Iba sin barandas transportando visiblemente civiles, enfermos, hombres y mujeres ancianos, niños. Incluso habían desplegado una sábana blanca. En el injustificado ataque sobre la carretera que conduce de Pálpíte a Jaguey resultó muerta una madre de familia y su hijo pequeño, herida la abuela y varias personas.

Casi a la misma hora, a la salida de Playa Larga un camión también con carboneros evacuados fue atacado por fuerzas usurpadoras emboscadas. Evidentemente se trataba de civiles, pero el transporte recibió fuego de fusilería y cañonazos que lo hicieron estallar. Murieron Mara Ortiz, obrera, Dulce María Martín de 14 años, y herida muy grave por quemaduras Cira María García y otros lugareños.

Retornados a Playa Larga, a Cira García no se le prestó asistencia médica a pesar de profundas llagas. Agonizó durante casi un día hasta que falleció. A los ruegos del esposo y familiares para que la atendieran se negaron a trasladarla a Cayo Ramona, donde curaban a sus heridos.

Erick Fernández del Valle al caer prisionero declaró que un mercenario nombrado Pedro González Fernández solicitó permiso para rematar a un herido, le puso una pistola en la cabeza y lo asesinó.

La mayoría de estos fratricidas habían regresado por privilegios económicos perdidos, política, tierra, ganados, centrales azucareros y propiedades. Seguramente mejor preparados que los revolucionarios, pero no dispuestos a morir por la Patria sino a matar a su pueblo.

Sobre la evolución del pensamiento de los adversarios y cómo cavilan hoy, Fernández los señaló divididos y atomizados. Los arrepentidos no quieren decirlo y no intervienen en nada. Un extremo es el núcleo de duros vinculados a la fundación cubano americana recalcitrante en su odio contra Cuba, unida a criminales de la peor calaña.

Creyeron que la Revolución se desplomaba y siempre esperan tomarse tres días de licencia para matar

La gesta de las bisoñas fuerzas armadas, apoyadas por milicianos y población, trasciende como símbolo de victoria, valentía y patriotismo, evidenciando que refrendó el carácter socialista de la Revolución y dio a luz la aptitud de todo un pueblo por no doblegarse ante potencia enemiga alguna.


A 47 AÑOS DE LA PRIMERA DERROTA ANTIMPERIALISTA

DE NUESTRA AMÉRICA

Girón: el fin de la invencibilidad yanki, Por Singh Castillo

Guantánamo, 19 abr.-Cada 19 de abril los cubanos conmemoran con orgullo no solo, la victoria contra la brigada mercenaria organizada, financiada y dirigida por el gobierno de los Estados Unidos, sino también el fin del mito de la invencibilidad del imperialismo yanki que este año cumple su 47 aniversario.

En poco más de 60 horas de combates, entre el amanecer del 17 de abril de 1961 y las seis de la tarde del 19, es derrotada la fuerza invasora de unos 1.500 hombres bajo el mando directo de la CIA y con el respaldo de buques y aviones de la U.S. Navy.

Con gran visión político-militar, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz encabezó personalmente las operaciones de rechazo a la invasión mercenaria. Fidel descubrió que el plan estratégico yanki pretendía que la fuerza mercenaria de 1500 hombres estableciera y retuviera una cabeza de playa en la Ciénaga de Zapata, zona aislada del territorio cubano, las 72 horas necesarias para declarar un gobierno provisional y solicitar la intervención militar directa de Washington y de los gobiernos títeres más cercanos en Latinoamérica.

Vale recordar que el referido gobierno provisional también fue creado por la CIA y sus miembros no sólo no sabían nada del momento escogido para la invasión, sino que los habían mantenido casi como prisioneros en una barraca en Opa-Locka, cerca de Miami, mientras se desarrollaba el operativo.

Hasta el ridículo comunicado de prensa emitido a nombre del llamado Consejo Revolucionario Cubano para anunciar el desembarco de fuerzas rebeldes cubanas cerca de La Habana, lo redactaron oficiales de la CIA a cargo de la invasión.

Girón fue un fiasco total para el gobierno norteamericano en los órdenes militar, político, diplomático y propagandístico, del que tuvo que responsabilizarse el presidente John F. Kennedy para finalizar las acusaciones de culpabilidad que se lanzaron entre sí la CIA y el Pentágono.

Según el asesor de John F. Kennedy, Theodore C. Sorensen, la agencia proveyó al presidente Kennedy de informes falsos y subjetivos para que éste le diera el visto bueno a la operación Pluto. Mientras, contrario a la indicado por el mandatario, los oficiales de la CIA en Guatemala le afirmaron a los luchadores por la libertad de la Brigada 2506 que las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos participarían directamente en la agresión, si fuera necesario.

Tan plagada de soberbia imperial estuvieron los preparativos del ataque, que la CIA aseguró a Kennedy y a los mercenarios que en Cuba todo el pueblo y el ejército se sublevarían y apoyarían la invasión.

Lo cierto es que Kennedy abominaba al comunismo de tal forma que consideró un problema grave la presencia de una Revolución Socialista a apenas 90 millas de territorio norteamericano.

Más que dejarse engañar, el mandatario cometió el grave error de subestimar a la Revolución, a Fidel y al pueblo.

Cegado por la lógica agresiva imperialista y anticomunista no vio en los cubanos a una fuerza capaz de defender su Revolución movilizándose militarmente para ello, desarticulando a la contrarrevolución interna, así como actuando con rapidez y acierto en el rechazo al ataque mercenario. Incluso en un escenario tan alejado como la sede de la ONU, en Nueva York, los diplomáticos yankis fueron humillados por la verdad esgrimida por Raúl Roa García.

Girón destruyó la aureola de invencibilidad del imperio en América Latina, iniciada con la intervención de 1898 en Cuba, pasando por después por República Dominicana, Panamá, Nicaragua, Veracruz (México), Haití, Honduras y Guatemala.

Por eso significó una victoria militar y política de Cuba y todos los pueblos oprimidos del mundo sobre el imperialismo yanki.

La victoria en Playa Girón aseguró la supervivencia de la Revolución en un instante crucial, aceleró la radicalización del proceso con la histórica proclamación por Fidel de su carácter socialista, y preparó a su pueblo para enfrentar con decisión el terrible episodio de la Crisis de Octubre de 1962, así como con posterioridad las gloriosas misiones internacionalistas en África.

Para la administración Kennedy el fracaso fue tan contundente que orquestó la fracasada Alianza para el Progreso, destinada a frenar la influencia de la Isla en Latinoamérica, y tácitamente reconoció en la Revolución a un contendiente de cuidado, a la cual prefirió derrotar por la vía del criminal bloqueo económico, financiero y comercial.

Dígase lo que se diga, a partir de Girón todos los pueblos de América fueron un poco más libres, apuntó Fidel Castro.

El Comandante en Jefe señaló además que Girón fue el momento en que el futuro venció al pasado, el progreso a la reacción, la lealtad de principios a la traición, el socialismo al capitalismo, la liberación a la dominación imperial.

En el acto por el XXV aniversario de la victoria, el líder de la Revolución expresó: De Girón se pueden sacar muchas lecciones. Sería imposible enumerarlas todas, ni pretendo eso; pero si quiero señalar algo que, aunque lo he mencionado en otra ocasión, no por ello debe dejar de repetirse un día como hoy: la importancia de Girón no está en la magnitud de la batalla, de los combatientes, de los hechos heroicos que allí tuvieron lugar; la gran trascendencia histórica de Girón no es lo que ocurrió, sino lo que no ocurrió gracias a Girón.

Véase además http://www.granma.cubaweb.cu/secciones/giron/index.html

http://www.solvision.co.cu/espanol/Giron/giron_fin_yanqui_0190408.html