miércoles, 3 de diciembre de 2014

¡Qué Paquete (Semanal)!

De izquierda a derecha: Víctor Fowler, Juan Carlos Travieso (director de TV y organizador del evento), Milena Recio, Omar Olazábal, Elio, «el Transporta2r», Robin Pedraja y Fidel Díaz Castro


En unas pocas semanas, el Paquete semanal ha llamado la atención de muchos en la Isla y fuera de ella, para quienes quieren mirar a Cuba. Esa compilación digital que ocupa un terabyte y circula (¿descontroladamente?) por el espacio social cubano, se ha convertido en un fenómeno cultural de múltiples raíces e incontables brotes. En pocos meses ha pasado de ser un suceso semiclandestino a trendingtopic de nuestra kulturpolitik.
Alcanzado por esta marea, el IV Concurso y evento teórico de Periodismo audiovisual Ania Pino in Memoriam que se celebró en La Habana entre el 7 y el 9 de noviembre pasado, incluyó el tema en sus sesiones de debate. Los organizadores, comunicadores jóvenes cuyos espacios de realización están interpelados por la presencia del Paquete Semanal y buscan interpretar el sentido de este fenómeno.
Así, al Salón de Mayo del Pabellón Cuba, sede de la Asociación Hermanos Saíz fueron invitados como panelistas Elio, conocido como «El transporta2r», líder de lo que él llama «el proyecto» que se encarga de hacer las recopilaciones semanales del Paquete; Víctor Fowler, ensayista y crítico cultural; Omar Olazábal, vicepresidente del Instituto Cubano de Radio y Televisión; Fidel Díaz Castro, trovador y director de la revista cultural El Caimán Barbudo, Robin Pedraja, director de la revista publicitaria y de farándula Vistar, que por el momento solo existe en versión digital y se distribuye a través del Paquete.
Esa tarde ejercí como moderadora, intentando que el diálogo fluyera como una entrevista en la que cada participante respondiera preguntas a su medida.
Al encuentro llegamos con ciertos consensos. El primero, que el Paquete Semanal es un síntoma de las transformaciones actuales que vive nuestra sociedad. Su emergencia «habla» de las nuevas relaciones entre la producción-distribución-consumo cultural y el mercado; está relacionada con la conquista de viejas y nuevas libertades; señala y obliga a un reacomodo de la dinámica entre las instituciones y la sociedad; y describe el modo tan peculiar —sin acceso apenas a redes— en que lo digital se despliega en Cuba.
Lo que sigue no es la transcripción exacta de todo lo que allí se dijo, lo que haría demasiado extenso el texto e indeseable su lectura. Fueron más de dos horas de una intensa conversación en la que comentamos nuestra Cuba actual, en cambio.

Milena Recio: En mayo de este año se hablaba del Paquete Semanal en voz baja, en el trasiego cotidiano, pero no era publicitado en los circuitos habituales de la prensa. Hoy, en noviembre, del Paquete ya se ha hablado bastante. Ha habido pronunciamientos institucionales y en este mismo salón recientemente hubo una discusión amplia con muchas personas que representan la institucionalidad cultural en Cuba. Víctor Fowler, te dirijo una pregunta para comenzar: ¿cuál crees que sea la causa de que este asunto siga estimulando tantas discusiones?
Víctor Fowler: Primero que todo, imaginemos o pongámonos de acuerdo sobre el hecho de que es posible y tal vez sea exacto afirmar que esto a lo que llamamos hoy el Paquete es, si no el fenómeno cultural más importante que ha vivido este país en el último cuarto de siglo, uno de ellos. Fíjense que lo estoy disminuyendo de estatura: digo uno de los fenómenos, no vamos a afirmar que sea el más [importante]. Es parte de la gran transformación que se ha producido en el mundo y en el país en cuanto a la circulación de contenidos (después le podemos poner el apellido de audiovisuales). Todo gracias a la combinación de por lo menos dos cosas: la difusión de la informática a nivel doméstico y la miniaturización de los portadores de contenido.
Este es otro mundo, y dentro de él el Paquete es un ejemplo de ese otro mundo. Entonces, cuando estamos hablando de él en realidad hablamos de dos asuntos al mismo tiempo: de la circulación alternativa de contenidos audiovisuales, y de la manera en que la revolución de la informática está impactando en nuestro país.
Hay, al parecer —porque tal vez nadie pueda dar una respuesta con estadísticas en la mano—, un acuerdo favorable mayoritario a la existencia, utilización y consumo del Paquete de uno a otro punto del país. Los testimonios son tan asombrosos como los de gente que recibe el Paquete en las montañas de Guantánamo con tres días de diferencia, en un sistema espectacular de difusión.
¿De qué nos habla eso? Si este acuerdo mayoritario estuviera en sintonía perfecta con las políticas culturales que han sido la arquitectura, más que del proyecto revolucionario, del mundo cubano después de 1959… Si hubiera una sintonía exacta entre ambas cosas no estuviéramos discutiendo. La discusión es porque hay un desencuentro.
El Paquete nos está hablando de deseos que alcanzan una satisfacción mayor o menor gracias al consumo de este producto, de redes alternativas que se establecen para hacerlo circular. Aunque lo más interesante de las redes alternativas es que están ahí y son utilizables. El Paquete nos está hablando de «sujetos con agencia», sujetos que son capaces de gestionar proyectos de modo autónomo respecto a las redes tradicionales establecidas para la circulación oficial de contenidos, cualesquiera que estos sean.
El Paquete nos está hablando del consumidor, de carencias en la oferta que se nos hace en nuestro mundo. Yo siempre pienso en una de las cosas más espantosas que ocurren en la televisión cubana y en Cuba, sin que nadie hable de ello después: una persona se sienta ante las cámaras, abre su computadora y lee las que cree que son las noticias más importantes del día en Internet. Con esto, esa persona establece una diferencia tácita, brutal, entre el acceso que no tiene la inmensa mayoría de la población y el que tiene un pequeño grupo al Internet total. Es tan doloroso y tan absurdo que todos lo vemos y lo dejamos pasar.
El Paquete nos habla de todo eso y, al propio tiempo, contiene los peligros  de cualquiera que pretenda hacer una selección porque él no es equivalente a la trasmisión universal de contenidos. El Paquete es un filtro  del grupo que lo haga, con la característica de que intenta ser extraordinariamente balanceado, pero no deja de ser un filtro con respecto a la producción global de contenidos.
Todo eso es lo que está ahí, y detrás de las tantas intervenciones sobre el Paquete, y para mí  la más importante es la que deriva de esa batalla —a mi juicio sumamente mal planteada, equivocada— del consumo de banalidad. No porque los niños vean los muñequitos de Superman se lanzan de los edificios, es decir, los consumidores no son tan banales. Eso es un enorme error de élite cultural.
La historia nos ha demostrado una y otra vez que eso es falso, que las mismas personas capaces de dar batallas heroicas en los más diversos escenarios sociales consumen telenovelas, y los que fueron héroes de la lucha en Cuba antes de 1959 para tener un proyecto como este o un proyecto de emancipación nacional, veían películas de cowboys. Eso está también contenido en el Paquete, o sea, la discusión sobre qué cosa es el espectador popular y más que nunca hoy día cuando tanto este proceso de informatización que decía, como el proceso de miniaturización de los portadores, como esta última cosa extraordinaria —digo esta última porque Internet no llega a treinta años todavía— han cambiado por entero el panorama de lo que es producir, consumir, distribuir y la posibilidad de controlar los contenidos. Todo eso ha cambiado y está empezando a hacer eclosión en Cuba. Eso es lo que estamos discutiendo con el Paquete.
IV Concurso Ania Pino _75
Víctor Fowler, ensayista y crítico cultural Foto: Claudio Peláez Sordo.
Milena Recio: Creo que Víctor ha hecho un inventario interesantísimo de todos los ámbitos de la discusión posible que ha abierto el Paquete. Pero desde el punto de vista de la institucionalidad se ha reaccionado, a mi juicio, tarde, y demostrando una especie de estupefacción. No noto un interés por estructurar una respuesta que rehabilite, un canon que negocie, comunique o se acople de manera más adecuada con la práctica ya difícilmente «controlable» del Paquete. Fidel, ¿qué tú crees de eso? ¿Cómo ha reaccionado la institucionalidad?
Fidel Díaz Castro: Bueno, déjame decir que me enteré del Paquete por el periodista Rafael Grillo, porque soy un poco despistado para esas cosas y, además, yo mismo creo mi paquete desde siempre, desde que tengo computadora aunque no soy de los que tienen una Internet «fuerte», por llamarla de alguna manera.
El Paquete simula el uso de Internet con todo lo bueno o malo que este pueda traer. Entraría en un careo con Víctor por lo que dijo de que el entorno mediático y sociocultural no influye en la gente, aunque creo que él quiso decir que no decide. Yo sí creo que lo que uno consume en su vida lo va nutriendo. Si, por ejemplo, tú accedes a un universo «especializado» desde chiquito, o de la cultura auténtica y comienzas a consumir rumba, guaracha, guaguancó…, eso influye en tu modo de actuar.
Me explico lo de la interacción con el Paquete con que, al parecer, como decía Víctor, es como el Internet que no se tiene y la gente lo suple por ahí. Tú eres completamente libre de buscar, de elegir. Sí creo que hay una especie de paradigma que es que se ofrece un determinado pacto de cultura en la cual queda excluida otra.
En la televisión también hay de lo «bueno» y «malo» que pueda traer el paquete. Pero no debería haber, creo yo, discusión institucional en cuanto a la utilidad del Paquete; un Paquete que el día sagrado en que llegue Internet quizás siga existiendo como un facilitador, o sea, para no tener yo que buscar los materiales, porque para ganar tiempo es más fácil escoger entre lo que ya está seleccionado. Pero, por el momento, el Paquete cumple una función esencial que es la de traerle a la gente lo que está pasando en el mundo. O sea, quizás tiene un nivel de apertura mayor que el que pueden dar los medios tradicionales —por llamarlos de alguna manera— y me parece que es una ventaja indiscutible.
Además, yo creo que estamos adelantándonos a esa interacción que la falta de Internet abierto no nos ha dado.
Milena Recio: Voy a darle la palabra a Elio, «el transportad2r». En mayo de este año, hace pocos meses, tu función era semiclandestina. No era público que existía una persona que se llamaba Elio, que le decían «el transporta2r» ni tú asistías a este tipo de foros. ¿Cómo has vivido la evolución de este proceso y cómo te sientes habiendo dejado el clandestinaje, para decirlo de manera cinematográfica? ¿Qué es para ti el Paquete ahora que puedes hablar abiertamente sobre sus funciones, utilidad, límites y posibilidades?
Elio, «el transporta2r»: Yo me di a conocer a partir de una red social como Elio, «el transporta2r», pero ese trabajo empezó hace ocho años atrás y empezó con un Paquete que no tiene nada que ver con el que circula hoy. Yo no lo veo como Internet, pero es lo más parecido. Sí puedo decirte que me siento un poco fatal, primero porque mi proyecto nunca fue para deslumbrar, sino que lo hice porque lo sentí, como algo independiente que uno crea en su vida y nunca imaginé que iba a llegar a esto. Y segundo, porque es algo de lo que se habla todo el día; las personas casi te acosan. Hay muchas aquí que están a favor, pero yo he conocido muchísimas que están en contra, y realmente hasta hoy no tengo la certeza de lo que pueda pasar mañana, de lo que se decida.
Milena Recio: ¿Te sientes como un villano o como un héroe?
Elio, «el transporta2r»: No me siento como un villano, pero tampoco como un héroe, porque mi forma de verlo no es que yo haya marcado una pauta. Cuando empezamos, éramos alrededor de ocho personas y casualmente todas no éramos de La Habana. Por cuestiones de proyectos independientes, de trabajo, nos separamos. Hay muchos motivos que te llevan a separarte: unos quieren ser independientes, otros no están de acuerdo con lo que se está haciendo, otros han tenido miedo, etc… Pero hoy seguimos siendo la primera matriz que existió desde aquel entonces. También quería decir que hay muchas personas que hacen su propio paquete. Cualquiera que lo reciba y se quiere convertir en matriz porque distribuye a 40 o 50 personas en un barrio  como Marianao o La Lisa, acaba haciendo su propio Paquete.
Milena Recio: Aprovecho para darle promoción a un texto en dos partes de Dean Luis Reyes, que se publicó en IPS, llamado Fenomenología del Paquete (I y II) donde se explican algunos de estos asuntos. Una de las cosas que decía Elio es que se ha producido una evolución del Paquete. Creo que uno de los elementos de esa evolución ha estado conformado por la popularización del fenómeno y en que hay muchos nodos interactuando, no solo este nodo principal que representa Elio, y por otra parte porque los públicos han estado convirtiéndose en eso que señalaba Víctor: «sujetos con agencia» haciendo sus propias alteraciones,  síntesis, de modo tal que ahora el Paquete se presenta como un producto diverso, plural en sus contenidos. Existen muchos Paquetes compuestos por la gente que lo consume directamente, un mecanismo de filtrado muy típico de las redes.
Todo esto me hace pensar en uno de los fenómenos más interesantes —que representa Robin Pedraja aquí—: la producción para el Paquete. Durante mucho tiempo la lógica fue compilar producciones de terceros. Ahora se comienza a producir específicamente para el Paquete productos culturales como es el caso de la revista Vistar, y que al mismo tiempo están atravesados por lógicas prácticamente desconocidas para nosotros en los últimos años: las de la publicidad, por ejemplo.
Se está produciendo publicidad y prensa para el Paquete: no hay prácticamente un nuevo emprendedor —por ejemplo, del mundo de la gastronomía— que no piense en que parte de su cadena de promoción se complete con ese soporte. Si hasta aquí ha evolucionado el Paquete, puedo pensar que puede seguir haciéndolo. No tiene por qué congelarse en lo que es hoy. ¿Qué Paquete te imaginas dentro de un año?
Robin Pedraja: Ante todo, permíteme corregirte un momentico, Vistar no se hace para el Paquete, se hace para una generación que sigue los contenidos que están en el Paquete. Mucha gente piensa que el Paquete es algo bastante efímero, y lo juzgan a la ligera; que dice que si se consume el Paquete, se consume reguetón, y no es solamente reguetón lo que hay en él. Estoy seguro de que de aquí a un tiempo habrá un Paquete alternativo, uno de reguetón, uno que solo sea de novelas, etc.
Yo no trabajo con el Paquete, Elio sí y con la revista, porque esta es una buena vía, ideal, perfecta, para poder llegar a la gran masa. Pienso que en él se puede incluir mucho contenido de la televisión, de la radio, de las disqueras, porque el Paquete es muy consumido por una generación que no ve televisión porque no tiene tiempo, pero tiene su computadora donde reproduce la música que le llega por el Paquete. Pero, bueno, eso será hasta que llegue Internet. Cuando llegue, vamos a tener otra tarea más: acostumbrarnos a ese Internet. Vamos a ver qué pasa con el Paquete, porque obviamente no todo el mundo va a tener acceso a Internet.
Milena Recio, Omar Olazábal, Elio «el transportad2r» y Robin Pedraja en el Panel sobre el Paquete semanal, efectuado en el Ania Pino in Memoriam.
Milena Recio, Omar Olazábal, Elio «el transportad2r» y Robin Pedraja
Milena Recio: ¿O sea, que en un año tú no ves Internet todavía?
Robin Pedraja: ¡¿En un año…?! Eso me recuerda un chiste que hizo Luis Silva (Pánfilo), en FIHAV. Él dice que eso está al doblar de la esquina, pero nosotros estamos en una rotonda… (Risas)
Milena Recio: He dejado con toda intención a Omar Olazábal para último momento de esta ronda inicial porque él, además de ser una persona con una enorme experiencia en la televisión y un profesional de los medios con todos los títulos y honores que se le puedan hacer, también, por supuesto, representa la institucionalidad en esa parte quizás ingrata de tomar decisiones, censurar, corregir, limitar… esa parte que a nadie le gusta, pero que alguien tiene que hacer.  
Quiero que Omar nos hable de si efectivamente —es mi percepción personal— la institucionalidad cultural y de los medios en Cuba ha pasado por una etapa de estupefacción, de «ahora qué hago con esto», de «es un fenómeno que ya creció y no tengo una política definida para ello».
Omar Olazábal: En la Convención Internacional de la TV, que aconteció hace unas semanas, Bernard Cassen, exdirector de Le Monde Diplomatique, dijo bastante clarito que en el mundo actual la gente que tiene acceso —porque no todos tienen acceso, hay que decirlo— escoge lo que verá. Y que sería de una simpleza extraordinaria decir que Internet va a acabar con la televisión, como opina el director de Netflix. Lo dijo porque le conviene a su negocio acabar con la televisión, pero no la va a acabar.
Entonces es muy simplista decir que la culpa la tiene la Televisión cubana. A mí me toca defender el lugar donde trabajo; sabemos todos los defectos que tenemos, las carencias productivas, las formas de decisión que en algunos lugares pueden crear o generar cierto rechazo, pero realmente a mí no me agarró de sorpresa el Paquete; cualquier persona que tenga un mínimo de cultura digital sabe que eso está ahí, sabe que quien tiene acceso a Internet puede también bajar sus cosas.
Realmente a mí, que soy parte de la institucionalidad, no me agarró por sorpresa. Eso existe, como Elio dice, pero se le han incorporado las revistas del corazón. Ahora ¿vamos también a achacarlo a que nosotros no tenemos prensa rosa? Bueno, yo creo que [en] una sociedad como la nuestra no debemos gastarnos los quilos en la prensa rosa.
Honestamente, es mi opinión. Pero realmente hay un público ávido de esas cosas. Y sin embargo, cuando se para alguien de la televisión a decir que debemos respetar a las audiencias, acaban con nosotros desde muchos lugares, y nos dicen hay que elevar el gusto y no fijarse en lo que quiere la gente. Eso nos lo critican, y el Paquete está llenando esos nichos que nosotros como institución no debemos ocupar en la defensa de nuestra política cultural. Esa es mi opinión, como institución y como persona.
Lo que sí me llamó la atención es que hoy, buscando algunas cosas sobre el Paquete —porque La Jiribilla publicó todo lo que discutimos la semana pasada—, puse en Google: «Paquete Cuba», y salió una página donde dice: «Descargue el Paquete de la semana».
Milena Recio: ¿No hay una política institucional para el USB en Cuba? ¿Cómo las instituciones cubanas están reaccionando frente a la producción, distribución y consumo a partir del recurso USB?
Víctor Fowler: Si le quitamos al Paquete las películas, las series, el deporte, los shows en español y las telenovelas…
Milena Recio: ¿Qué dejaste, Víctor…?
Víctor Fowler: Ahí es donde viene lo interesante. Nos quedan los software, que no hay manera de obtenerlos en Cuba, las revistas, a las que no hay acceso. No estoy diciendo que tengamos que ser consumidores exactamente de People, pero la pregunta que nunca hemos sido capaces de responder es esa contradicción fascinante que se ha esbozado aquí: sabemos que hay una enorme cantidad de personas que lo quiere, pero no se lo vamos a dar. Ninguna autoridad cultural ha podido darle respuesta a eso. Yo juro que nunca he estado convencido de eso, porque al final son funcionarios electos, personas a las que eligieron para estar ahí. Y las políticas culturales se hacen en la dialéctica entre el proyecto que tiene el funcionario, el grupo, el Partido y la masa que los elige.
Otra cosa: Nos quedan los juegos, las noticias, los libros electrónicos, esas cuestiones como los videos de cómo hacer ejercicios, arreglarse el pelo, ponerse las uñas, la autoayuda. Es decir, nos queda una inmensa gama de algo tan sencillo como la vida, como vivir. Y eso demuestra, a mi juicio, un tema todavía más profundo, porque estamos hablando de Internet, intercambio de Cuba con el mundo, acceso directo, pero se nos olvida  que en Cuba funciona el concepto de lo que nosotros llamamos Intranet, que es concebir al país completo como una gran red corporativa. Es como si fuera la red de una empresa pero a nivel de un país; entonces nos queda la formidable debilidad de la intranet cubana. Porque en una intranet poderosa todo esto estaría en la Intranet cubana, con producciones nacionales.
No se trata de pensar siempre en la posición de un consumidor parásito eterno, de que vamos a estar toda la vida esperando a que alguien de otro lado produzca algo que tenemos que descargar de Internet. Se trata de que, en un esquema saludable de consumo y de potenciamiento de las redes nacionales, una enorme cantidad de esto estaría en esa red nacional, hecho aquí.
Las debilidades de las que el Paquete nos habla son muchas, incluso, más allá de lo visible y lo aparencial. Es un problema más profundo lo que el Paquete ha sacado a flote. Podrá desaparecer el Paquete mañana, yo creo que va a desaparecer. Recuerdo una frase de Gramsci que siempre me resultó fascinante y que decía algo así como que el Partido desaparece por extensión, o sea, cuando todos son el Partido. El Paquete desaparecerá cuando haya treinta paquetes; cuando existan otros, ya no hablaremos de El Paquete, y estaremos en otra dimensión de la cuestión cultural.
El problema es, además, cuáles son las respuestas institucionales  ante la posibilidad, totalmente indetenible, de que se sigan articulando más paquetes. Yo ponía un ejemplo: hoy en día cualquier persona se compra los últimos modelos de disco duro inalámbrico, un disco duro con un radio de 150 metros y que es descargable desde ocho equipos distintos, desde los cuales se bajan ocho cosas distintas, lo cual implica que cada quien está en posición de convertirse en un pequeño proveedor de contenido barrial, para sus vecinos.
También están las fantasías de la libertad: la libertad no es tan absoluta y siguen existiendo controles y multinacionales. Es una enorme batalla cultural la que está viviendo la humanidad hoy en día. Es como cuando se inventó la imprenta, ya se inventó Internet y este es otro mundo. Humberto Eco, el primero de los grandes expertos que se dio cuenta de esto, cuando estaba la discusión sobre los libros dijo: es verdad, va a llegar el día en que habrá dos tipos de bibliotecas: las de papel y las de los libros electrónicos, y no porque sean electrónicos, sino porque funcionan sobre la base del enlace hipertextual y así no se pueden reproducir en papel.
Las respuestas, si no son de ese mundo, ya están en el pasado. Ese no es el mundo de la gente que está aquí, es el mundo de mis hijos y una frase que me encanta es «móntate en el tren de tus hijos».
Milena Recio: Por cierto, las obras que fueron presentadas en el Concurso Ania Pino van a estar en el Paquete. Hay muchas personas aquí y me imagino que alguien quiera comentar, preguntar, poner sobre la mesa un tema del que no hayamos hablado. Hay jóvenes, menos jóvenes, personas con mucha experiencia y otras con menos. Tienen la palabra.
Dagoberto Pedraja (músico): El Paquete no es un fenómeno de Cuba, en los Estados Unidos hay  paquetes. Cuando se realiza una producción, el material debe pasar por una serie de oficinas y yo no sé cómo se pierde una copia y viene a parar a Cuba. Sucede con la música, las películas. Hay paquetes alternativos, que tienen cine sueco, Sundance Channel. Eso se va a acabar el día que la gente pueda escoger en Internet qué es lo que quiere ver.
Yosley Carrero (periodista): El asunto del Paquete o del llamado consumo audiovisual alternativo o informal, no se puede ver desligado de los cambios en la sociedad. No se puede entender solo como un fenómeno de la cultura o la comunicación en Cuba porque sería asumir una visión reduccionista de lo que es ahora mismo el fenómeno del Paquete, que ha encontrado popularidad, aceptación y mercado porque hay un público dispuesto a consumirlo porque se identifica con gran parte de los contenidos que incluye.
No se puede satanizar, no se puede tampoco idolatrar. Es el resultado del desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, del acceso favorable a esa democratización que permite ese consumo, un consumo que no creo que sea un fenómeno nuevo. Hace décadas que se distribuían audiovisuales a través de casetes VHS, se consumía radio de manera alternativa por FM. Todo el mundo sabe que en los espacios no tradicionales se escuchaban los temas de los músicos que la televisión y la radio, por la política cultural y editorial, no trasmitían.  Por mucho tiempo fue también alternativo lo que se consumía en los Joven Club de Computación y Electrónica; la Televisión Serrana, ¿fue o no una propuesta alternativa? Lo que pasa ahora es que, como nunca, esa propuesta alternativa ha desbordado la institucionalidad en Cuba y hay que replantearse y construir entre todos nuevos modelos, esquemas, a la hora de asumir y entender esa política cultural y de comunicación. Que hay conflictos, que hay desencuentros, claro que los hay, de lo contrario no estaríamos discutiendo aquí… porque el Paquete no es la concentración de producciones audiovisuales homogéneas en cuanto a discurso.
¿Dónde está lo polémico? ¿En el modo de producción? ¿En el de consumo? ¿En la naturaleza de los discursos? Sabemos que en el Paquete hay obras de gran valor estético desde el punto de vista audiovisual, buenos documentales históricos del Discovery Channel, shows, programas de búsqueda de talentos, y nos podemos encontrar claramente también —vamos a llamarlos por su nombre— contenidos abiertamente antisistémicos, como los que llegan de la televisión producida en Miami, que es la que mayor nivel de penetración tiene ahora mismo en el público de América Latina.
De modo que no se puede establecer una etiqueta a la hora de articular y mirar el Paquete: está el paquete de todos, que es el de las telenovelas y de las expresiones de periodismo ciudadano como la filmación del incendio de la gasolinera de Santiago de Cuba, y el Paquete de cada cual, que creo que es adonde hay que ir, y que tiene que ver con las competencias de cada persona para seleccionar de acuerdo a su nivel cultural y experiencia de la realidad. La experiencia audiovisual de una persona va marcando diferencias como ciudadanos. También hay que decir que desde la parrilla de programación de la televisión cubana se encuentran puntos de contacto con piezas que la gente consume por el Paquete.
Están pasando otras cosas de las que no hemos hablado aquí y es la aceptación de los patrones de reconocimiento que la gente asume con las producciones del Paquete… ¿Por qué la gente está buscando crónica roja, prensa amarilla, y está buscando programas de búsqueda de talentos? Ah, hay que preguntarse entonces si la política cultural va a reconocer una televisión con prensa sensacionalista porque sea una demanda de los públicos.
La gestión de contenidos de los «paqueteros» —si se les puede llamar así— es muy interesante por la forma en que logran conocer las necesidades  de la gente que vive en el barrio, en la comunidad, y a partir de ahí singularizan una propuesta determinada.
Como periodista, hay una pregunta que quería compartir… En un país como Cuba, donde los niveles de suscripción a cables son nulos —sabemos que las señales alternativas de la televisión se pueden ver por las antenas, que son un fenómeno esencialmente urbano y de instalaciones turísticas u otros espacios—, y los de conectividad son muy bajos, ¿desde dónde llega el Paquete? Tengo claro que no es a través de Cubana de Aviación pero, ¿cuál es la plataforma a partir de la cual llega el Paquete?
Elio, «el transporta2r»: Debo decir algunas cosas, sobre la manera en que vivo mi proyecto, mi Paquete. Primero, diré que el Paquete en La Habana se llama así y en provincia le dicen “el cargue”. El que lo recibe allá dijo «esto es un cargue que hacemos de cosas» y ya, así se le quedó. Yo no lo veo como una cuestión de risa, porque aquí en La Habana lo tenemos todo, tenemos lugares adonde ir, pero en las montañas de Guantánamo no hay nada. Y es muy lindo sentarse un viernes o un sábado y abrir el supuesto Internet y decir bueno tengo shows, películas, animados, novelas, aplicaciones, carteleras, todo. Porque de un tera de información, algo vas a consumir del Paquete. Volviendo al tema de las cosas nacionales e internacionales: en todos los países hay todo tipo de televisión y no solo la nacional, pero yo no tengo un lugar aquí a dónde dirigirme para ver el último concierto de los Van Van o de Haila. Se filmó, se grabó, pero dónde lo encuentro yo. He ahí por qué, normalmente, salen más cosas internacionales que nacionales.
No todo tiene que ser de Miami, hay muchas series que son suecas, noruegas, españolas. Se trata de tener aquello que tiene rating a nivel internacional, pero en el Paquete te puedes encontrar muchas cosas, ya sean audiovisuales, películas cubanas que se regaron porque en el medio de la transacción de uno o dos años que se permite para rodarla pagando, hay alguien del proyecto que la sacó y la regó. Una vez me encontré con un director de cine que me dijo: «por culpa tuya no pude vender mi película». Yo le expliqué «es que yo no soy el culpable, el culpable es alguien de tu centro, de tu mundo, que la regó». A lo mejor si yo te conozco, y me dices que la vas a vender y que yo te afecto, a lo mejor no lo hago, porque somos cubanos, pero ni siquiera te conozco y tú tampoco a mí.
A mí me interesaría que mi Paquete, que es cubano, tuviera más cosas nacionales que internacionales, desde mi punto de vista, pero no las tengo ¿Cómo puedo hacer?
Milena Recio: Se han abierto nuevos temas que son importantes y yo quisiera que alguien se refiriera también a ellos: 1) es el tema de la piratería, el control y la relación con los derechos de autor, 2) ¿las instituciones que producen contenidos en Cuba —léase Instituto Cubano del Libro, el sistema de la prensa, la cinematografía, la música— estarían hoy abiertos, listos como  para proponerle a los «paqueteros» la introducción de sus contenidos en el Paquete?
Víctor Fowler: No quería que se perdiera de óptica que esto es otro tema. En el futuro hay que discutir desde este punto de vista: no hay relación directa entre consumo cultural y ciudadanía. El ciudadano es otra cosa. Ser un ciudadano tiene que ver con la responsabilidad de la nación y con la libertad. No porque tú consumas telenovelas eres una porquería humana, eso no existe, y no podemos permitir nunca más que en este país se vuelva a apreciar eso. Nunca.
Eso es para ser responsables con nuestros hijos, para que vivan en un mundo mejor que el que hemos vivido nosotros. Ya esos momentos los tuvimos aquí en Cuba, fueron vergonzosos, y no deben repetirse jamás. Las personas pueden consumir lo que les dé la gana, y tienen que trabajar, ser buenos vecinos y respetar la ley. Y tienen que defender a su Patria si la atacan, eso es ser un ciudadano. No que alguien te diga cuáles son los límites de tu consumo cultural, no nos podemos equivocar con eso, nunca.
Milena Recio: La pregunta que se viene acercando es sobre competir o hacer alianzas. Mi pregunta es ¿existe una política pública en Cuba para hacerle frente —no digo enfrentar en el sentido de enemistarse— a la dinámica de las redes, la dinámica del USB? ¿Esa política podría adquirir una filosofía de complementación, de ajuste, con una dinámica emergente que está ahí y donde el asunto no es enfrentar sino reproducir, reconquistar, reconstruir? ¿Dónde está la porosidad de las instituciones que crean productos culturales en Cuba para poder montarse también en la misma dinámica de gestión social del Paquete, que no tiene precedentes en nuestro país?  ¿Por qué la revista Alma Máter o El Caimán Barbudo no están en el Paquete? ¿Qué se los impide? En enero, cuando Elio era medio clandestino, no podíamos ni imaginar hacer estos planes, pero hoy después de los debates de los últimos días, por qué no nos vamos a hacer la pregunta: ¿cómo entrar en el Paquete? Creo que hemos avanzado en el sentido de plantearnos que la relación con este fenómeno del Paquete de mayo hacia acá ha cambiado.
Elio, «el transporta2r»: ¿A dónde me dirijo si quiero incluir música cubana o programas de la televisión cubana en mi proyecto?
Omar Olazábal: Bueno, mira, ahora está la democratización de los medios televisivos. Usted tiene una cajita y graba lo que se trasmita, y si el concierto de los Van Van que a veces podemos grabar y a veces no, usted lo puede grabar y lo ve cuando le da la gana. Eso se está masificando, y es un fenómeno que está ahí. La digitalización de la televisión permite una mayor cantidad de canales, y en la medida en que eso avance podremos ir a la tematización de canales.
Ahora, con todo esto, hay un canal de música funcionando, pero cuál es el problema de esto: que uno tiene que respetar los derechos de autor, a la gente que produce en nuestro país. Cómo se va resolver ese problema, no es a mí a quien le toca decirlo, para eso está el Ministerio de Justicia: Lo que sí debo defender es que a Julia Mirabal, por ejemplo, no le cojan su programa para distribuirlo sin que le paguen lo que le corresponde, y como institución soy por lo menos la sombrilla protectora de esos creadores.

Víctor Fowler: Yo he preferido no mencionar el tema de los derechos, porque es una discusión fea en Cuba. El 80% del país funciona sin derechos, desde los software copiados, hasta la música radial, la televisión. Esa es un discusión difícil de tener entre nosotros y por eso yo he decidido echarle un manto de piedad a este asunto con el Paquete y los derechos. No pensar en eso, y me quedo con la otra mitad.
Omar Olazábal y Elio «el transportad2r», en el Panel sobre el Paquete semanal, efectuado en el Ania Pino in Memoriam.
Omar Olazábal y Elio «el transportad2r»
El Paquete puede desaparecer mañana, el de hoy no va a ser el de mañana porque es una cuestión evolutiva, puede incluso fragmentarse en paquetes temáticos. Pero ¿cuáles van a ser las propuestas institucionales para este mundo?  Si hoy día cualquiera filma con una cámara en Full HD a sus niñitos, ¿por qué nuestra televisión no está llena de documentales?
Milena Recio: Hay en el mundo un concepto, una dimensión conocida como «free culture», que es toda una línea sobre la creación, distribución y consumo que tiene que ver con una manera distinta de ver los derechos. Se habla de copy left, de creative commons, de los problemas del derecho y la distribución, de los cuales no se puede hablar como se hacía cuando los medios tradicionales tenían el control de todo de manera industrial.
Ahora existen estas dimensiones del consumo a las que nosotros estamos llegando tarde, no hemos llegado a Internet en pleno, no somos hombres y mujeres dueños del siglo XXI y eso es algo en lo que las instituciones y los creadores también tienen obligación.  En términos más sencillos, lo que yo interpreto que ha sido la política cultural cubana, esa que pretende distribuir de la manera más equitativa, amplia y universal la cultura a lo largo y ancho de la sociedad cubana sin distinción de clases, de ingresos, ni ningún otro elemento de exclusión, no tiene contradicciones con esto. No hay nada más coherente con esa política cultural que las lógicas del copy left, de la cultura libre, donde no es que el creador deje de ganar, sino que gana de otra manera, y los derechos se interpretan de otra forma. Ese es un fenómeno que todos deberíamos estudiar.
Fidel Díaz Castro: Internet, que ojalá llegue para todos, es otra manera de ver la vida y de asumir la creatividad. Hasta ahora los medios han sido muy hegemónicos, los nuestros y los de otras partes del mundo, que son los que lideran los grandes medios que cuestan mucho. Hay una cultura de resistencia que a partir de Internet empieza también a fluir porque Internet es más democrático que la cultura mediática de los grandes medios masivos que existían hasta ahora, y esto da la oportunidad de que se impongan no solo los productos que nos han impuesto siempre globalmente y que aquí no se han visto por el filtro de la política editorial.
El Paquete tiene otro tipo de filtro. Víctor dijo que era «el Internet de los pobres»; es un preInternet, y cuando todo el mundo tenga acceso entonces podrán ver la novela que quieran, y también tendrán la opción de decir: yo quiero ver el último concierto de Chico Buarque —que no circula en los grandes medios— o quiero ver a Ismael Serrano, o quiero ver el último concierto de la rumba, en Miami o en donde sea. Esa posibilidad te da más margen cultural que lo que tenemos en este momento, porque a veces nuestros medios son reproductores, incluso de lo peor que puede verse en el Paquete.
Milena Recio: En dos horas avanzamos bastante. Estoy satisfecha, creo que este ha sido un buen debate sobre el «paqueterismo». Le agradezco mucho su presencia a Elio, que siempre es como el centro de la diana y tiene tanta dignidad, paciencia para responder las muchas preguntas y compartir una visión constructiva del fenómeno. La mayor parte de las personas que están aquí son jóvenes con quienes compartimos una cultura, una visión del mundo y de lo que es y debería ser nuestro país. Muchas gracias a todos.

FOTOS: Foto: Claudio Peláez Sordo

Tomado de Revista Temas