jueves, 24 de septiembre de 2015

Soldados del puente: La nueva fortaleza de Cuba

Por José Pertierra*

José Pertierra.
José Pertierra habló en la iglesia bautista Calvary en Washington, D.C., durante una conferencia titulada “El impacto del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba”. .

Durante 54 años, Estados Unidos ha hecho la guerra a Cuba en un esfuerzo inútil por estrangular, matar de hambre a la población cubana y obligarla a alzarse contra la Revolución. Diez presidentes diferentes intentaron asfixiar a Cuba bloqueando la isla, causando sufrimiento, así como pérdidas humanas y financieras por valor de miles de millones de dólares. Ahora las cosas parecen estar cambiando. Barack Obama, el 11no  presidente de Estados Unidos desde el triunfo de la Revolución cubana, parece decidido a cambiar la estrategia de Washington para tratar con Cuba. 

El 17 de diciembre del año pasado, el presidente Obama comenzó a construir un puente entre los dos países. La primera piedra que colocó en la base del puente fue liberar a Gerardo, Ramón y Tony de prisiones norteamericanas, donde habían sido encarcelados injustamente por más de dieciséis años. También utilizó su autoridad presidencial para emitir licencias que agujereaban el bloqueo.

Sin embargo, el puente está todavía en construcción. Cada uno de nosotros está ayudando a construirlo piedra a piedra. Muchos de nosotros queremos un puente de amistad que una a las dos naciones. Algunos simplemente quieren inundar la isla con bienes de consumo que darían enormes ganancias para las corporaciones norteamericanas. Otros lo ven como una manera de acelerar la desaparición del socialismo en Cuba.

Pero no tengan duda. Así como Cuba aprendió a defenderse de las incursiones militares extranjeras, el terrorismo, la guerra biológica y un bloqueo brutal durante más de cinco décadas, la Revolución aprenderá a defenderse de los que ahora quieren cruzar, con malvados planes contra Cuba, un puente recién construido sobre el Estrecho de la Florida.

Queda un montón de trabajo por hacer aquí, de este lado del puente. El bloqueo sigue en vigor y sólo el Congreso de Estados Unidos puede eliminarlo. Tenemos que llegar hasta los norteamericanos de buena fe para que nos ayuden a convencer al Congreso de que haga precisamente eso.

Sin embargo, también hay muchas cosas que el presidente puede hacer. Él ya ha hecho algunas cosas muy importantes. Sabe que para construir puentes de acero, primero tenemos que construir puentes de personas. Cuando los norteamericanos viajan a Cuba para conocer a los cubanos en la isla, hacen amigos. Algunas de esas amistades se convierten en duraderas, y algunos colaboran para crear proyectos que beneficien a ambos países. Así que el presidente Obama ha cambiado las regulaciones y concedido una licencia general para los viajes pueblo a pueblo a la isla.

Algunos de los cambios anunciados por la administración de Obama incluyen un aumento del monto de las remesas permitidas, licencias para el comercio con el sector privado en Cuba, permiso a las agencias de viajes y compañías aéreas para que ofrezcan viajes autorizados a Cuba, permiso a las compañías de seguros para dar cobertura de salud, vida y viajes a la isla, una licencia general de la OFAC facilitará la creación de instalaciones de telecomunicaciones comerciales, autorización para la venta comercial de ciertos dispositivos de comunicaciones de consumo y softwares relacionados, permiso para el uso de algunas tarjetas norteamericanas de crédito en Cuba. ¡Vaya, hasta podemos traer ahora los mejores puros del mundo por valor de $100! Todo esto, el presidente Obama lo anunció el pasado 17 de diciembre.

El 20 de julio fue el día en que se restauraron las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, pero el puente entre las dos naciones no estará terminado hasta que no haya relaciones verdaderamente normales. Las relaciones no pueden ser normales mientras continúe en vigor el bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba.

Pero el bloqueo no ha impedido que las dos partes construyan un puente sobre las aguas turbulentas de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. El trabajo continúa. En los semanas y meses siguientes, habrá conversaciones bilaterales acerca de temas como  medio ambiente, desastres naturales, salud, aviación civil, tráfico de drogas, derechos de autor, patentes, y una de los más espinosos de todos los temas: la indemnización. EE.UU. alega que Cuba debe compensar a las compañías norteamericanas que fueron nacionalizadas después del triunfo de la Revolución, y Cuba afirma que tiene derecho a una indemnización por los daños causados ​​por el bloqueo de Estados Unidos contra la isla. Hace quince años, Cuba calculó que esa cantidad era de $121 mil millones de dólares en daños económicos y $181 mil millones en daños humanos.

Las cosas se están moviendo en una dirección positiva. Damos la bienvenida al llamado del presidente Obama de que el Congreso elimine el bloqueo y de su uso discrecional de la autoridad presidencial para tratar de convertir el bloqueo en queso suizo. Pero tenemos que mantener los pies del presidente Obama sobre el fuego para garantizar que siga avanzando hacia la plena normalización. También tenemos que asegurarnos de que las tácticas de abuso de los políticos cubanoamericanos que se oponen a la eliminación del bloqueo no sigan intimidando a representantes y senadores.

Aprendamos de la historia. Los anteriores intentos por mejorar las relaciones fracasaron debido a las muchas trampas establecidas deliberadamente a lo largo del camino. Quienes se oponen a la normalización, ya sea en Langley, Foggy Bottom, el Pentágono o Miami, han conjurado históricamente maneras de impedir la normalización. El derribo de un avión civil cubano en 1976 por Luis Posada Carriles fue un esfuerzo de los terroristas cubanoamericanos y otros en Washington para echar por tierra las negociaciones secretas que estaban en curso entre la administración Ford y Cuba. Otra arma de preferencia que algunos en Washington han utilizado históricamente para obstaculizar la normalización es la mendacidad: las mentiras con que funcionarios del Departamento de Estado de Estados Unidos alimentaron a los periódicos acerca de la presunta participación de Cuba en la incursión militar Shaba II en Angola, el mito de la brigada soviética de “combate” en Cuba y las descaradas mentiras del subsecretario de Estado, John Bolton, quien afirmó en 2002 que Cuba estaba fabricando armas de destrucción masiva (v.g. armas biológicas) en la isla. Una patología del poder impregna a este país.

Tenemos que estar en guardia. Tenemos que aprender a defender este puente, ya que inevitablemente será objeto de ataques. Se aproximan unas elecciones en este país, y no sabemos quien se convertirá en presidente. A algunos de los candidatos presidenciales y a algunos congresistas les encantaría ver que el avance hacia la normalización de relaciones con Cuba volara como el puente sobre el río Kwai. No podemos permitir que esto suceda. Este puente es la nueva fortaleza de Cuba. Tenemos que ser sus soldados.

Como escribió José Martí, “los puentes son las fortalezas del mundo moderno.-Mejor que abrir pechos es juntar ciudades. ¡Esto son llamados ahora a ser todos los hombres: soldados del puente!”.

José Pertierra pronunció estos comentarios el 18 de septiembre de 2015 en la iglesia bautista Calvary en Washington, D.C., durante una conferencia titulada “El impacto del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba”. 

(Publicado originalmente en Counterpunch. Traducción de Germán Piniella para Progreso Weekly)

*Abogado cubano, experto en inmigración, que representó al gobierno de Venezuela para la extradición del terrorista Luis Posada Carriles. Tiene su bufete en Washington DC.
 
Tomado de Cubadebate