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martes, 27 de enero de 2015

III Cumbre de la CELAC: El reto de actuar conjuntamente

Por Eduardo Tamayo G.*
 
Costa Rica acoge a la III Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) que se desarrollará el 28 y 29 de enero de 2015 buscando avanzar en el proceso de integración regional, guiado por el lema “unidad en la diversidad”.

En esta III Cumbre se prevé adoptar, como en la anterior de La Habana, una declaración política y un plan de acción que recojan las propuestas de los 33 países que conforman el organismo, así como una veintena de declaraciones especiales. Con el objetivo de preparar estos documentos, este 27 de enero se encuentran reunidos en San José los ministros de Relaciones Exteriores, reunión en la que también está prevista la intervención de José Graziano da Silva, Director General de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
 
 Algunos temas que se prevé tratar son la lucha contra la pobreza y la inclusión social (no olvidar que América Latina es la región más desigual del mundo), la transparencia y la rendición de cuentas, el financiamiento para el desarrollo, el desarrollo sostenible.
 
El Ecuador asumirá la presidencia pro tempore de la CELAC en el 2015. El canciller de este país, Ricardo Patiño, anunció que el Ecuador propondrá para el debate cuatro ejes relacionados con la erradicación de la extrema pobreza, la construcción de una arquitectura financiera regional, el desarrollo de la ciencia y la tecnología y el impulso de la infraestructura vial, productiva y energética.
 
Las organizaciones y movimientos sociales de Costa Rica han organizado diversas actividades que se llevarán a cabo el 27 y 28 de enero en los que darán la bienvenida a los delegados/as de la Patria Grande y debatirán sobre los mecanismos, estrategias y acciones que fortalezcan los procesos de integración en beneficio de nuestros pueblos.

Crisis, Cuba y la paz

Ninguneada por la derecha y minimizada por los grandes medios privados, la CELAC, desde la II Cumbre realizada hace un año en La Habana, en alguna medida ha avanzado en el diálogo político sobre los temas que aquejan a la región, así como en el relacionamiento y la cooperación internacional, especialmente con la República Popular de China.
 
La CELAC debe afrontar un contexto económico difícil marcado por la profundización de la crisis global, la apreciación del dólar y la baja de los precios de las materias primas (de las cuales depende, en gran medida, la economía regional) y especialmente del precio del petróleo que golpea a los países exportadores como México, Venezuela, Ecuador y Colombia, aunque beneficiara a los países no productores de América Central y el Caribe.
 
En el plano internacional la novedad es el desbloqueo político entre Estados Unidos y Cuba y el inicio de negociaciones para el reinicio de las relaciones diplomáticas rotas hace varias décadas, lo cual, en alguna medida, es el resultado de la posición de la CELAC y de otros foros que han rechazado permanentemente el bloqueo estadounidense a Cuba, aislando a Estados Unidos que se ha visto obligado a dar marcha atrás en su posición unilateral e injerencista.
 
En un panorama mundial caracterizado por el desate de las guerras intervencionistas, los conflictos armados, la violencia y la intolerancia, cobra vigencia la proclama de América Latina y el Caribe como zona de paz , que promueve el desarme nuclear y la solución pacífica de las controversias , adoptada en la Cumbre de La Habana.  En este mismo propósito de conseguir la paz, está el respaldo dado por la Comunidad al proceso de diálogo entre las FARC y el gobierno colombiano “dirigido a poner fin a un conflicto interno que por más de 50 años ha afectado al desarrollo político, social y económico de esa nación hermana”. 
 
Para conseguir la paz interna de América Latina y el Caribe, sin embargo, uno de los mayores desafíos es el combate a los factores sociales, económicos y políticos que generan violencia e inseguridad, fenómenos en los cuales algunos países y ciudades de la región ocupan  las tasas más elevadas del mundo.

Las relaciones con China

 Al haberse desligado de la sujeción, la dependencia y de las agendas promovidas e impuestas por muchos años por Washington, la CELAC, como plataforma para facilitar una mayor presencia de la región en el mundo, ha establecido una agenda de relacionamiento con países y regiones como la Federación Rusa, la Unión Europea, República de Corea, Turquía, Japón, el Consejo de Cooperación para los Estados Árabes y la República Popular China.
 
En este último año, cabe destacar el avance logrado con China, que se expresa en el establecimiento del Foro CELAC-China, que se reunió el pasado 8 y 9 de enero en Beijing y cuyos ejes son el comercio, la inversión y la cooperación. Entre América Latina y el Caribe, con cerca de 600 millones de habitantes, y China, con 1400 millones, hay total complementariedad porque Latinoamérica es una región rica en recursos naturales y China ha avanzado mucho en materia de tecnológica y de innovación, ha destacado la directora de la CEPAL, Alicia Bárcenas.
 
Basados en los principios de respeto mutuo, igualdad, beneficio recíproco, cooperación de ganancia compartida, apertura e inclusión, para los próximos 10 años se prevé un intercambio entre China y América Latina de 500.000 millones de dólares y una inversión de 250.000 millones. China otorgará 6000 becas para latinoamericanos/as y caribeños/as y se prevé que 1000 políticos de la región visitarán China en los próximos cinco años.
 
De hecho, en la última década, la creciente presencia de China en América Latina y el Caribe es un dato relevante especialmente en el campo económico. El intercambio comercial se multiplicó por 10 en la última década, hasta alcanzar los 261.700 millones en el 2013, con un crecimiento del 30% a partir del 2000, según ha destacado el presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís.
 
El presidente ecuatoriano Rafael Correa ha señalado que la cooperación con China debe tener resultados tangibles y que necesitamos un plan de cooperación con objetivos concretos, metas cuantificables y presupuestos comprometidos con plazos y cronogramas realistas y realizables. Se prevé la realización de foros conjuntos sobre ciencia, innovación y tecnología, energía y recursos minerales, y desarrollo industrial.
 
Sin la participación de Estados Unidos y Canadá, el proceso de gestación de la CELAC se inició en 2010 en Cancún, México, pero fue constituida formalmente en diciembre de 2011 en Caracas, con el fuerte empuje de Hugo Chávez Frías. La primera Cumbre de la CELAC se llevó a cabo en Santiago de Chile en el 2013 y la segunda en La Habana en el 2014. Pese a las diferencias que existen entre los países de la región (ahí están los países de ALBA, la Alianza del Pacífico y otros) e incluso los conflictos territoriales, CELAC ha abierto espacios inéditos de diálogo para la concertación y la toma de decisiones, aunque todavía hay mucho que avanzar en los campos de la integración, la autonomía y la independencia latinoamericana y caribeña.
 
 Publicado en ALAINET
*Periodista ecuatoriano. Graduado en la Facultad de Comunicación Social en la Universidad Central del Ecuador. Corresponsal en Ginebra de la Agencia Latinoamericana de Información, ALAI, y representante de la misma Agencia ante Naciones Unidas, funciones que ejerce desde 1999. Fue director de la revista semanal Punto de Vista y reportero del diario Últimas Noticias de Quito. Ha dado cobertura a diferentes eventos como la III Conferencia contra el Racismo, Foro Social de Porto Alegre y la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información. Es autor o coautor de diversas publicaciones.

jueves, 9 de octubre de 2014

Cuba, la soledad del imperio y un par de miserias latinoamericanas

Por Ángel Bravo 

 

El imperio lleva más de cinco décadas tratando de aislar a Cuba de las relaciones económicas, políticas, sociales y culturales con otros países. Hoy puede afirmarse que Washington ha fracasado, y se ha quedado solo en su afán de aislar a la Isla; actualmente Cuba tiene relaciones diplomáticas con 190 países, órdenes e instituciones (184 miembros de ONU y 6 no).

 En su propósito de rendir al pueblo cubano el imperio ha llevado a cabo secuestros y piraterías de aeronaves, bombardeos, abastecimiento de armas y explosivos, invasión mercenaria (la de Bahía de Cochinos en 1961), guerra biológica (introducción de virus para arruinar las cosechas, crear la fiebre porcina, la epidemia del dengue, la conjuntivitis hemorrágica, etc.) y una guerra económica (como el bloqueo económico, comercial y financiero, el más largo en la historia de la humanidad, tratando de ocasionar hambre, enfermedades y desesperación en el pueblo cubano). En este intento el imperio también ha fracasado.

 Es imposible comprender la realidad cubana si no se toma en cuenta que se trata de un país bloqueado por los Estados Unidos. Sin embargo, el pasado 24 de setiembre cínicamente Barack Obama dijo en la Asamblea General de las Naciones Unidas que "las naciones grandes no deben intimidar a las pequeñas". Esta vez Calígula se olvidó de su política exterior hacia Cuba. Lo cierto es que los Estados Unidos con todo el poder económico y militar no ha podido intimidar a Cuba (los cubanos suelen decir que aún en las peores amenazas del imperio, en la Isla nadie pierde el sueño). Pero lo que Calígula quiere, es estrangular de hambre al pueblo.

 Una de las primeras acciones del imperio contra Cuba fue en 1962 en Punta del Este (Uruguay) cuando ordenó (así es como trataba a América Latina, les daba órdenes) a los miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) que expulsaran a Cuba de su seno; el delito de Cuba había sido seguir un camino diferente al que ellos como amo esperaban de sus súbditos. En ese entonces como ahora, se machacaba con la falacia de que el socialismo viola los derechos humanos. En la lógica de dominación del imperio, había que impedir que un país soberano e independiente como Cuba se mantuviera dentro del sistema interamericano y había que acusarlo, que por ser socialista era incompatible con la democracia. 

Lo patético y contradictorio de estas decisiones y argumentaciones es que en las décadas del setenta y ochenta América Latina estuvo plagada de dictaduras militares, bajo cuyos regímenes sí se violaron derechos humanos (se cometieron torturas, asesinatos, desapariciones, etc.), y ninguno de esos países fue expulsado de la OEA. Todas esas dictaduras gozaron del apoyo total del gobierno de los Estados Unidos. Eran tiempos en donde el omnipotente imperio colocaba o destituía gobiernos.

 El pasado 18 de setiembre la Vicepresidente de Panamá y Canciller Isabel de Saint Malo estuvo en Cuba, y en una reunión con el Ministro de Relaciones Exteriores Bruno Rodríguez informó que Panamá como país cede y organizador invitará a Cuba a participar en la séptima Cumbre de las Américas el 2015. El anuncio de Isabel de Saint Malo puso al imperio patas arriba. Éste empezó a mover todos sus tentáculos, para impedir que el anuncio se hiciera realidad.

 Desde hace algunos años varios presidentes han cuestionado la exclusión de Cuba. A la Cumbre de 2012 en Cartagena, el presidente Rafael Correa de Ecuador y Daniel Ortega de Nicaragua decidieron no asistir y anunciaron que no volverían a concurrir a ninguna otra Cumbre mientras exista el injustificado rechazo hacia Cuba por parte de Estados Unidos y Canadá. Hoy todo indica que Ecuador y Nicaragua no son los únicos gobiernos con esa posición, probablemente serían de la misma idea los gobiernos de Bolivia, Venezuela, Argentina, Brasil, Uruguay y El Salvador.

 Independientemente de que Cuba asista o no a la próxima Cumbre -o vuelva a la OEA-, la América Latina de hoy es definitivamente otra. Pero el imperio sigue creyendo que América Latina le pertenece y que todavía le puede dar órdenes. Se niega a aceptar que Nuestra América cuenta con gobiernos, cuyos líderes y pueblos son más independientes y soberanos. El imperio resiente el ejemplo de la Revolución Cubana, que a pesar del bloqueo sigue señalando el derrotero para los países de América Latina y el Caribe.

 ¿Quién se iba a imaginar hace algunos años que un gobierno de Panamá invitaría a Cuba a participar de una Cumbre de las Américas? Es loable la actitud soberana que muestra el Gobierno de Juan Carlos Varela.

 Contrario a Varela otros presidentes de Panamá han pasado a pertenecer a esa parte tenebrosa y miserable de la historia; presidentes como Mireya Moscoso y Ricardo Martinelli fueron entusiastas rehenes de la política terrorista y agresiva de los grupos mafiosos de Miami y de la Casa Blanca contra Cuba. ¿Quién no recuerda el indulto que otorgó Mireya Moscoso el 2004 a los cuatro terroristas cubanoamericanos encabezados por Luis Posada Carriles que en el 2000 intentaron asesinar al Presidente Fidel Castro junto con miles de estudiantes en la Universidad de Panamá? O, ¿quién ignora la actitud tan despreciable que asumió Ricardo Martinelli cuando en el 2013, olvidándose de su condición de Presidente, descendió apresuradamente –por órdenes del imperio- a inspeccionar los contenedores del barco norcoreano procedente de Cuba? ¿Dónde se ha visto, al Presidente de un país, inspeccionar las bodegas de un barco? 

Ese día Martinelli expresó con alegría: “Teníamos sospecha de que (el barco) tenía droga y lo trajimos a puerto y empezamos a verificar todo lo que estaba en el barco”. Lleno de ignorancia y regodeo remató: “hemos encontrado unos contenedores que presumimos tienen un equipo sofisticado de misiles y eso no es permitido”. Días después el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba informó que se trataba de “armamento defensivo obsoleto… para ser reparado y devuelto a nuestro país” y que Cuba “reitera su firme e irrevocable compromiso con la paz, el desarme, incluido el desarme nuclear, y el respeto al Derecho Internacional”. El aprendiz de presidente hizo el ridículo y no volvió a abrir la boca. Martinelli había estado frotándose las manos, creyendo que habría hecho el destape del siglo. Hoy, ambos expresidentes -gracias a sus maniobras contra Cuba-, disfrutan de agasajos, casas, regalos, premios y reconocimientos otorgados por la mafia miamense en los Estados Unidos.

 La resistencia, lucha y dignidad del pueblo cubano, encabezados por sus dirigentes, ha hecho que hoy, inclusive algunos gobiernos de derecha -como el de Panamá- asuman una conducta de independencia y coraje con posiciones más integradoras con respecto a América Latina y Cuba. Isabel de Saint Malo no solamente llegó a La Habana para tratar la participación de Cuba en la próxima Cumbre, sino que en representación del presidente panameño Juan Carlos Varela buscar normalizar las relaciones entre ambos países, las cuales fueron menoscabadas a través de Ricardo Martinelli.

 Rebelión ha publicado este artículocon el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

miércoles, 20 de febrero de 2013

¿No existe una política exterior hacia América Latina por parte de los Estados Unidos de América?

Por Orlando Cruz Capote*


I

La pregunta -en sentido negativo- que encabeza este artículo, que a la vez constituye una seria crítica y advertencia política, tendría una mejor formulación si expresáramos: ¿Poseen las autoridades de Washington, en nuestros días, una mirada estratégica, particular y valorativa de cercano, mediato y largo alcance hacia los procesos de cambios que están sucediéndose en la América Latina y el Caribe?

¿Acaso al poderoso establishment estadounidense no les importa los pasos en materia de integración latinoamericana con la creación de la Alianza para los Pueblos de Nuestra América-ALBA, la Unión de Naciones Suramericanas-UNASUR, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños-CELAC, así como el fortalecimiento del renovado Mercado Común del Sur-MERCOSUR, gracias a la entrada de Venezuela, todos con sus propios matices ideopolíticos, socioeconómicos y comerciales, pero que constituyen procesos integrativos a fin de cuentas del Sur geopolítico más próximo y, algunos de ellos, fuera del marco de la Organización de Estados Americanos-OEA y del que quedan excluidos, en algunos de ellos, los mismísimos EE.UU.?

Sí. Sí tienen esa política exterior, y bien delineada, aunque algunos se llamen al engaño y a la miopía política por el aparente silencio y el fariseísmo típico de la forma de actuar del gobierno estadounidense. Como también les preocupa los espacios ganados en materia de integración y articulación Nuestroamericana sobre la base de agendas mínimas, otras de mayor profundidad, de unión regional. El silencio no es sinónimo de aceptación a ciegas y muchas veces oculta intenciones no solo contradictorias sino concepciones diferentes que conllevan a antagonismos irreconciliables.

Sin embargo, la réplica a tal afirmación, que se cuestiona con ingenuidad si los EE.UU. han obviado e ignorado a la región latinoamericana-caribeña, tiene varias causales “justificadas” dadas por una cierta ambivalencia en el discurso político público de Washington, más retórico, con un evidente bajo perfil y singularizado únicamente hacia algunos gobiernos y procesos populares.

Un discurso “distanciado”, que la élite de poder estadounidense ha utilizado hacia Nuestra América, en específico, luego de la llegada a la Casa Blanca del mal premiado nobel de la paz, Barack Obama, y el uso por parte de su administración del lenguaje de lo “políticamente correcto”, del “poder inteligente” y “blando”, los cuales han sido sobredimensionados sin ocultarse, no obstante, los deseos de intervenir militar y directamente si falla el control de su hegemonía en el subcontinente, hoy indudablemente menguada pero no derrotada.

Los casos de agresiones de toda índole: sicológica, mediática, militar y subversiva contra Cuba y Venezuela, Bolivia y Ecuador; el cruento golpe de estado al presidente Manuel Zelaya, en Honduras, hasta el golpe parlamentario al presidente Fernando Lugo, en Paraguay, entre otros, vienen a verificar cuando se transita de la retórica hacia elocuencias y acciones abiertas y encubiertas tan visibles como sorprendentes.

Ante esa realidad discursiva, falsa y manipuladora, algunos analistas políticos de izquierda del subcontinente, han aseverado que ante el involucramiento-ocupación militar de los EE.UU. en las guerras de Irak y Afganistán; su participación bélica directa e indirecta en Libia, Siria e Irán; más la fuerte y renovada presencia geopolítica norteamericana en Asia, con el objetivo de contrarrestar los desafíos emergentes de China Popular y Rusia, han obligado al Departamento de Estado a posponer los asuntos álgidos de los procesos desarrollados en su “patio trasero” o la comúnmente denominada “cuarta frontera” natural de ese país.

Tal interpretación del “extraño” comportamiento norteamericano podría comprobarse además con la aguda crisis estructural y plural que está padeciendo el sistema de dominación múltiple del capital a nivel planetario y, en primer lugar, por la situación económica, comercial, financiera y la deuda fiscal de la primera superpotencia potencia imperialista, en fase decadente, declinante y parasitaria, la cual precisa de una atención mayor por parte de sus dirigentes hacia los numerosos problemas domésticos que aquejan su sociedad, con una economía en fase recesiva, la pérdida relativa de su competitividad productiva y científico-tecnológica, así como un desempleo galopante y preocupante.

El último discurso del presidente Obama ante el Estado de la Unión, en este febrero de 2013, remarca las insolubles problemáticas que debe enfrentar en el orden de la reformas educacional, migratoria, de salud, en el sector inmobiliario, la urgencia de grandes inversiones al interior del país, sin descartar una posible reducción de sus gastos militares, cuestión esta que se mantendrá entre paréntesis por lo complejo que resulta restringir el multimillonario desembolso de dinero para los grandes contratistas del Departamento de Defensa y de Seguridad Nacional. Y según noticias, habló de las amenazas contra Irán y Corea del Norte, de la retirada de las tropas de Afganistán, pero no mencionó a América Latina y el Caribe en esa intervención. ¿Olvido, simulación o hipocresía de la peor especie? Lo segundo, sin lugar a dudas.

Una voluminosa carpeta de problemáticas que brindaría motivos como para “desatenderse de la América Latina y el Caribe”, envuelta como nunca antes en procesos que retan en extensión y profundidad la hegemonía norteamericana.


II

Una pista diferente sugiere, si precisamos una correcta visión crítica, que la proyección internacional de Washington no sólo y únicamente se halla en las oficinas de la Casa Blanca y en su cancillería, sino que, desde hace algún tiempo, esta se elabora y despliega por las agencias de espionaje y especiales, sin descontar al Pentágono, en cuyas dependencias se trazan, fraguan y se llevan a cabo cientos y miles de planes desestabilizadores hacia todo el planeta, en específico, con respecto a su vecinos del sur. Hace algunos años, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) elaboró un abultado volumen que proyectaba las posibles acciones de esa nación mesiánica ante los desafíos mundiales, hasta casi el medio siglo de la presente centuria.

Paralelamente, si se prosiguiera con un análisis pormenorizado de la realidad real -excusando un exceso de contenido y gramatical- se podrá percibir que la estrategia, tácticas y métodos del plan magistral de las doctrinas de política exterior norteñas no necesariamente tiene que ser determinada por una presidencia en particular, pues existen numerosos antecedentes históricos que demuestran que los procedimientos matrices de largo alcance, que tienen plazos delimitados, han estado diseñados desde el propio surgimiento y desarrollo de esa nación y que, luego del triunfo de la Revolución Cubana y la victoria vietnamita contra sus tropas, han ido conformando un entramado de políticas, que varían tácticamente, y que siempre han estado dirigidas al apoderamiento de los recursos naturales y humanos de América Latina-Caribe -una nueva re-neocolonización-, a los que se suman hoy la rica biodiversidad de la región, incluyendo sus inagotables fuentes de recursos hidráulicos, hidrocarburos, minerales estratégicos, incluidos los de nueva generación, la floresta, la fauna y hasta el mismísimo sol y el aire que se respira.

Tal percepción imperial, en constante alerta, se profundiza con habilidad, aunque también con dureza y cinismo, luego de las victorias de la Revolución Bolivariana de la Venezuela del presidente Hugo Rafael Chávez Frías, la Revolución Ciudadana del mandatario Rafael Correa y de la Revolución del Estado Multinacional de la Bolivia del presidente, indígena por más señas, Evo Morales, entre otros gobiernos de un matizado espectro ideopolítico de las izquierdas continentales, que están en el ejercicio del poder, siempre mediados por las fortalezas que posean sus administraciones y su más o menos estrecho consenso y articulación con las masas populares representadas por los heterogéneos movimientos sociales, políticos, más los partidos tradicionales progresistas y democráticos. No hay una acción desestabilizadora al interior de esos países, desarrollada por la oligarquía derechista criolla, hoy también transnacionalizada, que no haya contado con la iniciativa y el apoyo de las embajadas y las agencias especiales de los EE.UU.

Sirvan algunos ejemplos, siempre incompletos, de esas políticas estratégicas imperialistas para demostrar lo anteriormente enunciado: el Destino Manifiesto, la Doctrina Monroe, el New Deal o Política del Buen Vecino, el Plan Clayton, el eterno panamericanismo coronado con la creación de la Organización de Estados Americanos (OEA), en 1948, instrumento de su dominio y hegemonía; la Alianza para el Progreso; los innumerables esfuerzos, logrados o no, de afianzar los asimétricos ejes asociativos económico-comerciales y financieros con el subcontinente (Tratados de Reciprocidad, el NAFTA, los Tratados de Libre Comercio (TLC), el ALCA, etc.), así como las permanentes cumbres de la OEA y de las Américas. Tal conglomerado de políticas sirven para ilustrar esa política de larga mira, que no obvia el escenario inmediato, que coadyuvan a solidificar el dominio imperial de los EE.UU. al sur del Rió Bravo.

Sin olvidar tampoco, los múltiples informes sobre América Latina y el Caribe elaborados por instituciones y comisiones designadas, los denominados tanques de pensamientos o Thins Tanks, que asesoran y confeccionan las doctrinas que después se implementan con algunas modificaciones o completamente en la realidad, según las coyunturas. Todo un dossier inagotable de políticas injerencistas, como aquellas elaboradas en los documentos programáticos Santa Fe I y II (1980 y 1988), que mantienen plena vigencia en cuanto a propósitos a lograr.

Si no fuera aun suficiente ese rosario de prácticas, abiertas o más sutiles, de la estrategia geopolítica estadounidense pudieran mencionarse, entre otros, los planes militares de intromisión e intervención -la reactivación de la IV Flota sería un buen ejemplo-; la expansión y consolidación de la macabra “política de seguridad nacional” que abarcó, y continua siéndolo, los golpes de estado, el manejo de los gobiernos a través de las cañoneras, la diplomacia del dólar -la eterna política de la zanahoria y el garrote- hasta la implantación de incontables bases militares, algunas bajo el manto de instalaciones civiles, pero muy operativas ante cualquier circunstancia; las plataformas terrestres, aéreas y marítimas para “enfrentar” el narcotráfico, el movimiento ilegal de personas y combatir la “criminalidad” y el “terrorismo”; la penetración de agencias encubiertas de espionaje, como la propia CIA, los Cuerpos de Paz, la Agencia para el Desarrollo (NED), la agencia antidrogas (DEA), la aberrada y vieja USIA, ahora con nueva denominación, y las más actuales y eficaces Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) bajo su égida hegemónica, las que despliegan numerosas actividades especiales y operativos de subversión contra los procesos democráticos y progresistas. Nada más habría que preguntarles a los gobiernos de Evo Morales y Rafael Correa, para conocer y comprender el accionar malintencionado de tales ONGs dentro de algunos movimientos sociales.

Continuemos. O la reciente base militar concedida por el gobierno chileno a EE.UU, las otras abiertas en Costa Rica, Panamá y Colombia (sin olvidarnos del Plan Mérida-Colombia y las controvertidas siete sedes ofrecidas por el exmandatario colombiano Álvaro Uribe, a las cuales el actual presidente Juan Manuel Santos a dado “marcha atrás”, según sus declaraciones oficiales), las cuales complementan esa presencia castrense inmediata. Aunque realmente, las grandes unidades intervencionistas estadounidenses, como las 82 y 101 divisiones, no necesitan de una especial basificación para su despliegue rápido y efectivo.

A esta lista, que posee subalternidades imposibles de contabilizar, se integra el enorme dominio y hegemonía de los medios masivos de comunicación, los mass media o mediáticos, hoy transnacionalizados y convertidos en un primer poder, cuyas casas matrices radican fundamentalmente en los EE.UU. y también en Europa, así como las novedosas guerras culturales, informático-comunicacionales y cibernéticas contemporáneas (la posibilidad de una agresión militar con drones, o de otra índole, ante una amenaza o ataque cibernético a los EE.UU. ya fue declarado por el presidente Obama), que abarcan el imaginario posible, todo aquello que pueda convertirse en mercancía, en un mecanismo de control de la mente de las personas, al que no escapa la propaganda subliminal, negra, gris y del más plural mosaico de técnicas “inteligentes” o “blandas” que constituyen un esfuerzo permanente de individualizar egoístamente -excusando la redundancia- al hombre latinoamericano a través de ese eurocentrismo norteamericanizador colonial del poder y el saber, de fortificar el mercado y la privatización salvajes, vendiéndolas como panaceas para todos los males subyacentes en las sociedades ya consumistas de la región, bajo el engañoso “gran sueño americano”.

III

La activación ipso facto de tales planes agresivos es una realidad que no podemos ignorar.

¿Hay que esperar que el gobierno de los EE.UU. nos envíe a sus marines, invada e intervenga para estar alertas y tomar medidas?

¿Es necesario escuchar palabras, casi siempre hipócritas y cínicas, para descuidar nuestra soberanía e independencia nacionales?

¿No conocemos que las últimas guerras de los EE.UU. no han sido declaradas y que buscan su legitimación en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas luego de su iniciación?

¿No es capaz ese imperialismo rapaz y sus aliados de montar una campaña de propaganda eficaz, en pocas horas y días, en los mediáticos transnacionalizados en contra de una nación, una región y una localidad, “en cualquier oscuro rincón del mundo”, para infundir temores, zozobras y demonizar a la futura víctima?

Una vez, en un artículo también digital, advertía este autor sobre la necesidad de activar el “sospechómetro” revolucionario y popular en máxima alerta, porque sería tristemente recordado el que fuéramos agredidos militarmente por confiar en que el gobierno de los Estados Unidos no ha hablado públicamente de que América Latina y el Caribe se encuentra en sus radares militares y políticos de los cuales, repetimos, nunca saldremos del punto rojo de su colimador.

Todos los procesos revolucionarios deben saber defenderse de los enemigos y adversarios, internos y externos, siendo esa una máxima que siempre será la mejor manera de demostrar la autenticidad de una revolución, ya sea encaminada por reformas o por vías más radicales.

La óptima forma de evitar la guerra es preparándose conscientemente para ella desde los tiempos de paz, esa paz tan relativa en el mundo de hoy inmerso en polifacéticos conflictos y tensiones, con un sistema de dominación capitalista-imperialista que no cesa en su carrera armamentística con el fin consabido de reconfigurar su geopolítica agresiva en los nuevos tiempos que se viven.

Negar la experiencia histórica sería entregar las banderas y las conquistas con una ceguera política demasiado costosa para los pueblos de Nuestra América.

La Habana, 16 de febrero de 2013.

*Dr. Orlando Cruz Capote, Investigador Auxiliar, Instituto de Filosofía, CITMA. Cuba


Imagen agregada RCBáez

Por Cuba: Declaración de apoyo

Imágenes integradas 1

La Coordinadora de Cubanas y Cubanos Residentes en Suramérica (ACRESUR), el Club Martiano “Simón Bolívar” y la Asociación de Cubanas y Cubanos Residentes en Venezuela (ACCREVEN), le hacemos llegar nuestro RECONOCIMIENTO y APOYO, a los miembros de la Sede Diplomática de Cuba en Brasil, a miembros de la Asociación de Cubanos Residentes en Brasil y a los activistas de izquierda, por la respuesta inmediata que dieron ante la presencia de la mercenaria Yoanis Sánchez, quien intentó participar en la proyección de un filme sobre la libertad de expresión en Cuba y Honduras.

A la bloguera disidente cubana habría que preguntarle ¿a qué libertad de expresión ella se refiere?. Si es a la misma que impera en los medios de comunicación privados en Venezuela, donde han sido capaces de publicar fotografías del Presidente Hugo Chávez en una urna, falseando la imagen e irrespetando a su familia y al pueblo venezolano que tanto amor le profesa, o será que se refiere a los periodistas asesinados en Honduras, a la protección que le brinda el Gobierno de los Estados Unidos al connotado terrorista Luis Posada Carriles, autor intelectual del abominable crimen de Barbados, al criminal y genocida bloqueo que por mas de 50 años mantienen contra la Isla de la dignidad.

También queremos preguntarle a la mercenaria Yoanis Sánchez, si tiene idea de cuantos actos terroristas y asesinatos impidieron nuestros hericos 5 héroes, quienes en las propias entrañas del monstruo, fueron capaces de evitar miles de muertes inocentes y de numerosos daños materiales a nuestro país. Será que se le olvidó que Cuba y su Revolución, constituyen una potencia médica mundial, que ese 4,6 de mortalidad infantil por cada mil nacidos vivos, es el fruto de la calidad de nuestro sistema de salud pública y que ese ejército de batas blancas, se encuentra también en más de 20 países prestando servicios médicos gratuitos y de calidad, caracterizados por la valentía, resistencia y solidaridad.

Compatriotas y hermanos residentes en Brasil, cuenten con nuestro apoyo ante cualquier acción que contra nuestra amada Isla, se produzcan en cualquier parte del mundo. Personas como Yoanis Sánchez no lograrán su objetivo en los espacios y territorios donde nos encontremos los dignos hijos de José Marti. Es preciso unirnos para impedir acciones como la pretendida en Brasil, por esta indigna ciudadana, quien encontrándose desempleada en Cuba, posee recursos económicos para viajar a otros países, con el objetivo de desarrollar su agendadesestabilizadora, para desacreditar a su tierra natal, al Gobierno y a su aguerrido pueblo cuabno.

A Yoanis Sánchez le decimos desde la Patria del Libertador de América Simón Bolívar, que respete al pueblo cubano, a su Gobierno y a la Revolución que le garantizó los derechos humanos fundamentales como son la salud y la educación. A ella le decimos además que recuerde esta frase de nuestro apóstol cuando dijo: “El sol quema con la misma luz con que calienta. El sol tiene manchas. Los desagradecidos no hablan más que de las manchas. Los agradecidos hablan de su luz”.

Caracas, 19 de Febrero de 2013.


Fuente Facebook a través de Vânia Mattos Barbosa

lunes, 1 de octubre de 2012

Fuerte carga latinoamericana en último día de Asamblea ONU

Por Victor M. Carriba

Naciones Unidas, 1 oct (PL) Con las intervenciones de Cuba, Costa Rica, Belice, Ecuador y Venezuela, por América Latina, concluirá hoy el debate anual de la Asamblea General de Naciones Unidas.(RadioPL

El canciller cubano, Bruno Rodríguez, será el primero de los representantes de esa región en hablar desde el podio del máximo órgano de la ONU, en el cuarto turno de la mañana.

Se espera que el ministro reitere la denuncia de su país contra el bloqueo que sufre desde hace medio siglo por Estados Unidos.

Ese cerco ha sido condenado durante 20 años consecutivos por la Asamblea General, órgano que en noviembre aprobará otra resolución titulada Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba.

En 2011, ese documento fue adoptado por 186 votos a favor, con solo dos en contra: Estados Unidos e Israel.

Hace 10 días, Cuba denunció que el cerco norteamericano le ha ocasionado daños económicos por un billón 66 mil millones de dólares hasta diciembre de 2011, considerando la depreciación del dólar frente al valor del oro en el mercado internacional.

El pasado sábado, Rodríguez se entrevistó aquí con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, a quien expuso las consecuencias de la intensificación de ese cerco durante los últimos años, sobre todo en el sector financiero.

Este año, la condena al bloqueo contra Cuba ha formado parte de las intervenciones de jefes de Estado y Gobierno, cancilleres y altos funcionarios de más de una treintena de países.

En la jornada de este lunes también hablarán Barbados, Suriname, Trinidad y Tobago, Granada y Dominica, por el área del Caribe.

De otras regiones lo harán Canadá, Armenia, Omán, India, Congo, Djibuti, Eritrea, Sri Lanka, Mauricio, Togo, Angola, Sierra Leona, Filipinas, Belarus, Botswana, Santa Sede, Vietnam, Palau, Corea Democrática, Dinamarca y Portugal.

La lista de oradores también incluye a la delegación de Siria, escenario de un conflicto que ha estado presente en casi todos los discursos pronunciados en el plenario de la Asamblea General.

En medio de la constante discusión sobre esa crisis, el viceprimer ministro y titular de Relaciones Exteriores de Siria, Walid al-Moallem, ha sostenido una serie de contactos en la sede de la ONU en Nueva York.

El funcionario se reunió aquí con el vicesecretario general de la ONU para Asuntos Políticos, Jeffrey Feltman, a quien reiteró las denuncias contra los ataques de grupos terroristas armados a propiedades públicas y privadas en Siria.

También criticó las sanciones impuestas por Estados Unidos y Europa como causa de los problemas básicos del pueblo sirio y demandó su levantamiento, según se informó.

Al-Moallen se entrevistó además con el nuevo representante especial de la ONU y la Liga Árabe para Siria, el argelino Lakhdar Brahimi, y le manifestó el respaldo del gobierno de Siria a sus esfuerzos constructivos.

Al mismo tiempo, le subrayó que el éxito de su misión depende del cese del apoyo, financiamiento y suministro de armas a los grupos terroristas, como el camino para iniciar el diálogo que el gobierno acepta y la oposición rechaza.

Por otro lado, el ministro sirio conversó con el canciller de Togo, Elliot Ohin, cuyo país ocupó hasta ayer la presidencia del Consejo de Seguridad, así como con los jefes de las diplomacias de Rusia, Irán y otros Estados miembros de la organización mundial.

Fuente Prensa Latina


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