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domingo, 10 de junio de 2012

Watergate, cuarenta años después

Por Salvador Capote*
Han transcurrido cuarenta años desde que, el 17 de junio de 1972, un grupo integrado por miembros del equipo de campaña electoral de Richard Nixon y ex agentes de la CIA, fueron atrapados irrumpiendo en las oficinas del partido Demócrata, ubicadas en el edificio Watergate, en Washington.

Las investigaciones revelaron la profunda corrupción de la Casa Blanca. Se supo de numerosas actividades encubiertas de espionaje y sabotaje electoral en las cuales estaba involucrado el personal más cercano al presidente. Unos meses antes (septiembre 3, 1971),  había sido violado el consultorio del psiquiatra de Daniel Ellsberg buscando información utilizable contra este último. Ellsberg y Anthony Russo habían filtrado al público  documentos secretos del Pentágono (“Pentagon Papers”) (1). Se supo también que Nixon trató de sobornar al juez a cargo del juicio contra Ellsberg y Russo, ofreciéndole la dirección del FBI.

Al analizar el escándalo de Watergate con la perspectiva que nos brinda el tiempo transcurrido, la primera lección que extraemos es que el relieve de los sucesos depende de la escala de valores impuesta a la sociedad por los medios formadores de opinión. A Nixon se le recuerda principalmente por sus tropiezos en Watergate que revelaron un mundo mezquino de trucos y mentiras. Pero su administración, desde el punto de vista ético y de responsabilidad criminal, tiene en su haber atrocidades infinitamente peores, que raramente se mencionan.

Entre ellas se destaca su orden al Comando Aéreo Estratégico (“Strategic Air Command, SAC”) de bombardear masivamente Cambodia oriental y Laos (“Operation Menu”) durante la guerra de Vietnam. Nixon autorizó la utilización de bombarderos B-52 que saturaron de bombas el territorio desde el 18 de marzo hasta el 26 de mayo de 1970 con incontables pérdidas de vidas humanas (2). Mientras, el dictador de Cambodia, Lon Nol, al servicio de Estados Unidos, ordenaba masacrar a los cambodianos de origen vietnamita. El 15 de abril de 1970, por ejemplo, más de 800 miembros de esta etnia fueron ejecutados en la aldea de Churi Changwar y sus cuerpos arrojados al río Mekong.

La Operación Fénix (“Phoenix Program”), que consistió en capturar, torturar y asesinar a todo sospechoso de simpatía o colaboración con el Frente de Liberación Nacional de Vietnam del Sur  y que produjo más de cien mil víctimas, iniciada por la administración Johnson, continuó con más fuerza durante la administración Nixon. Al otro lado del Océano Pacífico, en Panamá, la Escuela de las Américas (“Escuela de Asesinos”) entrenaba a militares latinoamericanos en técnicas represivas, entre ellos a los que, después de los golpes de estado de 1973 en Chile y de 1976 en Argentina, fueron culpables de los asesinatos, torturas, violaciones, secuestros y desapariciones de decenas de miles de chilenos y argentinos. Frente a estas y otras monstruosidades Watergate sería, comparativamente, una simple travesura nocturna de políticos corruptos.

La segunda lección tiene que ver con el antiguo refrán español “cría cuervos y te sacarán los ojos”. En la década de los 60, la CIA reclutó y entrenó a varios miles de cubanos, muchos de ellos ex miembros de los cuerpos represivos de la tiranía batistiana, con el fin de utilizarlos en infiltraciones, sabotajes y otras acciones hostiles contra Cuba. La CIA los utilizó también en operaciones secretas en Asia, África y América Latina.

Con la derrota de la invasión mercenaria en Playa Girón, el nivel cada vez más alto de técnica y preparación combativa de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, y el constante y costoso fracaso de posteriores acciones encubiertas contra la isla, esta masa de hombres sin otro oficio que el terrorismo se convirtió en fuente de efectos colaterales indeseables para sucesivas administraciones estadounidenses, corresponsables en la paternidad indiscutida del engendro.

Cumpliendo órdenes, pero fuera de control en ocasiones, comenzaron a realizar actos terroristas en el propio territorio de Estados Unidos. Cada acontecimiento criminal o sórdido, como los asesinatos del presidente Kennedy y del canciller chileno Orlando Letelier, o las bombas que estallaban con frecuencia principalmente en Miami pero también en otras ciudades de Estados Unidos, estuvo vinculado a la presencia de cubanos entrenados por la CIA. Tres de ellos desempeñaron papeles protagónicos en el escándalo de Watergate: Bernard Barker (“Macho”) (3), Virgilio González (“Villo”) (4) y Eugenio Martínez (“Musculito”) (5).

La tercera lección importante es que el escándalo de Watergate sólo pospuso brevemente la crisis constitucional que, en favor del autoritarismo, han tratado de imponer las administraciones republicanas. De acuerdo a la interpretación extremista de la teoría del “ejecutivo unitario” (“the unitary executive”) (6), desarrollada por los tanques de pensar  conservadores, el presidente puede realizar en nombre de la seguridad nacional y del “privilegio ejecutivo”  todo lo que estime necesario -y en secreto- sin tener que rendir cuentas al Congreso ni al sistema judicial, y a salvo del escrutinio de los medios de información. El corolario más peligroso es la hipótesis de la “guerra permanente” (“permanent  war”) como requisito hegemónico y de supervivencia del imperio.  

El hilo conductor entre el autoritarismo de Nixon y el de las subsiguientes administraciones republicanas se establece principalmente a través del clan de los Bush. George W. H. Bush debe a Nixon su carrera política. Después de fracasar en dos ocasiones en su aspiración al Senado de Texas, Bush es nombrado por Nixon como Embajador ante Naciones Unidas y, en 1973, en medio del escándalo de Watergate, Nixon lo eleva a la presidencia del partido Republicano. De este modo, los herederos de Nixon: el clan Bush y sus allegados (Dick Cheney, Donald Rumsfeld y otros sobrevivientes del Watergate) llegan o regresan a posiciones dominantes en la vida política de los últimos cuarenta años.

Con Ronald Reagan y George W. Bush se repiten, ampliados, los errores de Nixon y es cada vez más fuerte la tendencia a la actuación al margen del Congreso, de las leyes y de la opinión pública. Refiriéndose a Bush y a Cheney, comenta John W. Dean (7): “Parece que el presidente y el vicepresidente consideran que la lección de Watergate no es la de permanecer dentro de la ley sino la de evitar ser atrapados. Y en caso de ser atrapados, reclamar que el presidente puede hacer todo lo que crea necesario en nombre de la seguridad nacional”.

La principal amenaza de una nueva administración republicana (tal vez con otro miembro del clan, Jeb Bush, como vicepresidente) es que, a diferencia de la administración de Richard Nixon,  podrá contar con el respaldo de un movimiento estructurado de ultraderecha, el “Tea Party”, cuyos miembros poseen generalmente una alta dosis de fanatismo y que, en caso de una victoria electoral, saldría fortalecido.

No obstante, aunque tiene su génesis en lucubraciones de ideólogos reaccionarios, la supremacía presidencial no es  una teoría privativa de la derecha republicana. Las administraciones demócratas muestran también la tendencia a seguir un patrón autoritario   y no pueden considerarse simples paréntesis en el ascenso del autoritarismo ultraconservador que, con la presidencia de George W. Bush, asumió muchas de las características del fascismo  (protofascismo según algunos analistas). Con cada nueva administración, republicana o demócrata, el aparato de seguridad nacional que rodea al Presidente se consolida más y es más abarcador y poderoso, mientras la cobertura mediática hace creer al pueblo norteamericano que están salvando a la nación.

En realidad, al arrogarse el presidente Barack Obama, como se ha sabido recientemente, el derecho a decidir quiénes deben morir, cuándo y dónde deben morir, y ordenar sus ejecuciones extrajudiciales, ha ido más allá de lo que Maquiavelo jamás pudo soñar. En la Edad Media se asesinaba a los presuntos enemigos del príncipe con el puñal y el veneno y ahora se les asesina con drones de alta tecnología, pero en ambos casos la valoración ética es la misma.

George W. Bush pensó que estaba guiado por Dios; Obama, al parecer, se considera Dios.

Y al traer a mi mente la imagen de un Premio Nobel de la Paz ordenando fríamente asesinatos a distancia desde la Casa Blanca, Watergate se vuelve relativamente tan pequeño, tan insignificante, que se me pierde en las páginas de la historia.

Notas:

  1. Papeles del Pentágono (“Relaciones Estados Unidos – Vietnam, 1945-1967: Estudio preparado por el Departamento de Defensa”). Salieron a la luz pública por primera vez en el New York Times en 1971. Demostraron que la administración Johnson había mentido sistemáticamente al público y al Congreso sobre la guerra en Vietnam.
  2. Documentos desclasificados en el año 2000 revelaron que los bombardeos habían comenzado en 1965 durante la presidencia de Lyndon Johnson, pero se intensificaron bajo la administración Nixon. “Operation Menu” abarca una fase de 14 meses dentro de un periodo de bombardeos intensivos que duró en total once años.
  3. Bernard Barker (“Macho”). Perteneció a la policía secreta del régimen de Fulgencio Batista. Formó parte de “Operación 40” o “40 Asesinos”. Participó en la invasión mercenaria a Cuba de Playa Girón. Un oficial de policía de Dallas, Seymour Weitzman, testificó que Barker estuvo presente, con credenciales del Servicio Secreto, en el escenario del asesinato del presidente Kennedy. Murió de cáncer en Miami en 2009.
  4. Virgilio González (“Villo”). Fue chofer y guardaespaldas  en Cuba de Felipe Vidal Santiago, oficial de la marina de guerra durante el régimen de Fulgencio Batista. Huyó de Cuba con su jefe en 1959. Participó en la invasión mercenaria a Cuba de Playa Girón. Formó parte del grupo “Interpen” (“Intercontinental Penetration Force”) que realizó infiltraciones en Cuba y trató de provocar un conflicto con Estados Unidos mediante el simulacro de un ataque a la Base Naval de Guantánamo. Miembro de “Operación 40” o “40 Asesinos”. Algunos investigadores lo involucran como tirador (“gunman”) en el asesinato del presidente Kennedy.
  5. Eugenio Martínez (“Musculito”).  Huyó a Miami en 1959. Reclutado por la CIA participó en acciones de infiltración en Cuba y en la invasión mercenaria de Playa Girón. Miembro de “Operación 40” o “40 Asesinos”. Algunos investigadores consideran que estuvo involucrado como observador (“spotter”) en el asesinato del presidente Kennedy.
  6. La teoría de la “presidencia unitaria” (“unitary presidency”) o del “ejecutivo unitario” (“unitary executive”) se basa en el Artículo 2 de la Constitución de Estados Unidos, que reza: “El poder ejecutivo será ejercido por el presidente de Estados Unidos” (“The Executive Power shall be vested in a President of the United States of America”). El primer presidente que se adhirió explícitamente a la interpretación extremista fue Ronald Reagan. George W. Bush, más tarde, se adhirió también a ella y la utilizó con frecuencia.
  7. “The president and vice president, it appears, believe the lesson of Watergate was not to stay within the law, but rather not to get caught. And if you do get caught, claim that the president can do whatever he thinks necessary in the name of national security”. John W. Dean: “Conservatives without conscience”, Viking, 2006, p. 182.

*Bioquímico cubano, actualmente reside en Miami. Trasmite con cierta regularidad por Radio Miami el Programa “La Opinión del Día”, que aparece poco después en laradiomiami.com. Es colaborador de Areítodigital.net; participa, con la Alianza Martiana, en la lucha contra el Bloqueo impuesto a Cuba por Estados Unidos.

Imagen agregada RCBáez

sábado, 9 de junio de 2012

Reflexiones del Compañero FIDEL: Días insólitos



Bajo el título “El asesino en jefe”, el día 7 de junio de 2012, en un sitio de Internet se afirma: “…no sólo elegirán a un presidente de EE.UU.; también estarán eligiendo a un asesino en jefe”.

“Gracias a un largo artículo del New York Times de Jo Becker y Scott Shane, ‘Secret ‘Kill List’ Proves a Test of Obama’s Principles and Will,’ (Lista secreta de asesinatos, prueba de los principios y la voluntad de Obama) sabemos ahora que el presidente ha pasado una cantidad sorprendente de tiempo supervisando la “nominación” de presuntos terroristas para asesinarlos mediante el programa de drones [aviones sin tripulación a control remoto] que heredó del presidente George W. Bush y que ha expandido exponencialmente”.

“El lenguaje del artículo sobre nuestro presidente guerrero […] se concentra en los dilemas de un hombre que, como sabemos ahora, ha aprobado y supervisado el crecimiento de un programa de asesinatos notablemente poderoso en Yemen, Somalia y Pakistán basado en una “lista de asesinatos”. Además lo ha hecho regularmente, objetivo tras objetivo, nombre tras nombre […] Según Becker y Shane, el presidente Obama también ha estado involucrado en el uso de un método fraudulento de recuento de asesinatos de drones que minimiza las muertes de civiles.

“Hablando históricamente, todo esto es bastante extraño. El Times califica el papel de Obama en la maquinaria de asesinatos mediante drones de ‘sin precedentes en la historia presidencial’. Y así es”.

“‘Es el más extraño de los rituales burocráticos: Más o menos cada semana, se reúnen más de 100 miembros del creciente aparato de seguridad nacional del gobierno, en una vídeoconferencia segura, para estudiar las biografías de presuntos terroristas y recomendar al presidente quiénes deben ser los próximos eliminados. Ese proceso secreto de ‘nominaciones’ es un invento del gobierno de Obama, un nefasto círculo de discusión que estudia las diapositivas de PowerPoint con los nombres, alias y biografías de presuntos miembros de la filial de al Qaida en Yemen o sus aliados en la milicia Shabab en Somalia. Las nominaciones van a la Casa Blanca, donde por su propia insistencia y guiado por el ‘zar’ del contraterrorismo John O. Brennan, Obama debe aprobar cada nombre’”.

“Como nos informó la semana pasada el Times, no solo tenemos a un asesino en jefe en el Despacho Oval, sino a un ciber-guerrero…”

Esto que escribo es una breve síntesis sobre la actualidad de EE.UU.

El día anterior, igualmente siniestro, 6 de junio de 2012, la BBC Mundo, bajo el título de “¿Se desinfla la economía de China?”, afirma:

“Varios indicadores empiezan a apuntar hacia una bajada económica en el país asiático, con una fuerte disminución de la demanda de electricidad y de la producción industrial, así como en el rendimiento de las fábricas y las ventas al por menor.
“China sufre desde hace meses a causa del viento frío que procede de Europa, que es su mercado de exportación más grande, incluso mayor que el de Estados Unidos.

“El sector manufacturero del país se contrae desde hace siete meses debido sobre todo a la débil demanda exportadora, según un reciente estudio”.

“El dinero ha dejado de llegar a China más o menos desde septiembre, y en abril de hecho comenzó a abandonar el país. Esto es altamente inusual”.

“Para evitar que el yuan se fortalezca demasiado, China impide que los especuladores compren la moneda.

“Desde mediados de 2010, el gobierno chino había permitido de forma diligente que el yuan se fortaleciera respecto al dólar, pero en el último mes, conforme la economía entró en crisis, comenzó a depreciar de nuevo el valor del yuan”.
“…muchas empresas financiaron la importación de materias primas como cobre, mineral de hierro y aluminio para la industria de la construcción”.

“Los envíos de cobre sin utilizar que se acumulan en los almacenes de China se han hecho tan grandes que apenas hay espacio para guardar el excedente”.

“Esto podría no ser más que un problema pasajero de corto plazo. Pero el temor es que pueda ser el principio del fin del boom inmobiliario por el que se han construido muchos más apartamentos de los que el país verdaderamente necesita”.

“Hay ciudades fantasmas completamente construidas.

“Parece que muchos de estos pisos vacíos estaban siendo comprados por empresas y familias chinas como una inversión más atractiva que depositar el dinero en una cuenta bancaria con bajo interés”.

“La tasa de crecimiento de China apenas cayó por debajo de la cifra mágica del 10% en un momento en que Occidente caía en su recesión más profunda desde la Segunda Guerra Mundial”.

“Por ejemplo, el gigante asiático construyó de la nada la red de ferrocarriles de alta velocidad más grande del mundo, cinco veces el tamaño de la red francesa de alta velocidad”.

“China está en medio de una transición delicada, con una nueva generación de líderes que se acerca al poder, algo que sólo ocurre cada 10 años.

“Hay una lucha política en ebullición, puesta en evidencia por la destitución del llamativo gobernador de Chongqing, Bo Xilai.

“Muchos de los miembros del partido se beneficiaron del boom inmobiliario y del crédito de los últimos tres años. Si este auge llega a su fin, no querrán formar parte de los perdedores inevitables.

“Cómo se desarrollará esa batalla, especialmente en el caso de que China se enfrente a protestas multitudinarias de trabajadores desempleados en las calles, es una incógnita para todos”.

Estoy lejos de compartir este siniestro infundio yanki sobre el destino de China, y me pregunto si acaso puede ignorarse que China posee las más grandes reservas de tierras raras en el mundo y enormes volúmenes de gas de esquisto, que le permitirían ejercer su poder sobre la producción energética mundial cuando cese el poder de mentir y avasallar. Es ya demasiado.






Fidel Castro Ruz
Junio 9 de 2012
12 y 5 p.m.



sábado, 12 de noviembre de 2011

Contrainsurgencia en Colombia, a lo estadounidense

Por Orlando Cruz Capote*
 

Hace unos días supimos del asesinato del líder de la guerrilla colombiana, Alfonso Cano. Sí, asesinato, aunque los medios de comunicación e información capitalistas globalizados, transnacionalizados y regionalizados, estén difundiendo y repitiendo sin cesar, que se trató de un fuerte enfrentamiento entre una tropa élite especializada del Ejército colombiano, incluida aviación más los helicópteros, contra un reducido grupo guerrillero que se trasladaba, supuestamente, muy perseguido y que se debilitaba y desesperaba cada vez más, tras caer de una escaramuza en otra, con fuerzas muy superiores a él. La “Operación Odiseo”, tal como se llamaba ese operativo, contó con 900 soldados fuertemente armados y alrededor de 15 aviones de combate de diverso tipo, según algunas fuentes consultadas.

 No obstante, al ver las extrañas fotos del camarada Cano, surgen preguntas muy agudas y sugerentes ante tanta euforia publicitaria de que éste haya sido “un golpe” más -otra vez se habla del “decisivo”- contra la dirigencia armada revolucionaria de ese país; y que las FARC están más que nunca obligadas a rendirse, abandonar la lucha y que todos sus contingentes armados y políticos deben reunirse con sus familiares, porque sus líderes han sido liquidados.

 Y estas declaraciones, abiertas y sin tapujos, han partido de los altos mandos políticos gubernamentales de ese país y de los generales de su aparato militar-represivo. Todo un andamiaje de la PsyWar y de una guerra diversionista y cultural donde está primando la idea que, todo movimiento revolucionario anti sistémico, puede ser destruido por lo más avanzado de los medios de guerra contemporáneos, con sólo desearlo y quererlo las elites de poder burguesas de la derecha a nivel planetario, en este caso de Colombia, muy aliadas a los grupos neoconservadores de los Estados Unidos de América.

 Ahora bien, ¿por qué el Comandante Cano estaba vestido de civil y completamente afeitado, tal como lo muestran las fotos después de ser ametrallado? Hasta puede deducirse, “inocentemente” que -a no ser que estuviera tratando de pasar como un campesino más para poder escapar del cerco militar- podría haber estado en camino de un encuentro político, previamente acordado y preparado, con el fin de analizar y posteriormente realizar un posible cambio -canje- de prisioneros y rehenes, asistir a alguna reunión con personeros del propio gobierno nacional, intermediarios e incluso negociadores de alcance regional e internacional, para otear un posible acuerdo de paz -una salida pacífica y política al conflicto interno-, crear una zona de paz y hasta una posible tregua, entre otras variables de conversaciones y pre-acuerdos políticos, honorables y con dignidad, que sabemos el Comandante Cano intentaba buscar en plena armonía con su discurso y práctica revolucionaria.

 Y que, “lamentablemente”, no llegó a realizar sus planes, pues cayó en una trampa, tendida otra vez, por el accionar traicionero que puede haber venido de fuentes múltiples. Y nada ni nadie puede ser descartado.

 ¿Por qué las fotos que lo muestran con el rostro desfigurado, solo advierten ante la mirada aguzada que los tiros recibidos en su cuerpo, parecen ser más disparos de fusilería y de ametralladoras de mano, que de bombardeos intensos y masivos? La mirada una y otra vez de esas fotos, pudiera indicar que el Comandante Cano, cayó prisionero y luego haya sido ejecutado.

 Una operación “militar” que se asemeja a lo sucedido con Osama Bin Laden y, luego, con Muammar El Gadafi, quienes fueron linchados sin ser llevados a juicio o a un proceso legal alguno. Y eso lo expreso sin realizar una comparación entre los personajes y las personalidades citadas, pues hay diferencias notables entre ellas.

 Una táctica trazada -quizás ya una estrategia y método criminal- por las tropas, las agencias de seguridad e inteligencia norteamericanas y de la OTAN, en sus guerras de rapiña en cualquier latitud del planeta. Y que no dejan de ser violatorias de las más elementales normas jurídicas del derecho internacional vigente, aunque anden pisoteándolas todos los días y cuando se le apetezca, y que sólo aparezcan en su contra  notas retóricas de preocupación y alertas de gobiernos y organizaciones internacionales que no frenan en absoluto esos desmanes y no provocan un alto ante tanta desvergüenza e impunidad. Hay mucho cinismo en este mundo.


 Pero, ¿por qué el Comandante Cano estaba alejado de su sede o base principal de mando? Si era el máximo dirigente de las FARC, ¿por qué esa salida arriesgada de su zona más segura de operaciones?

Y ya se sabía, por las “casuales” muertes anteriores de Raúl Reyes y Jorge Briceño (“Mono Jojoy”), que los operativos militares del ejército colombiano contra la insurgencia, denotaban que éstos contaban de antemano con una localización casi exacta de los movimientos guerrilleros por fuentes de inteligencia (incluso posiblemente infiltradas al interior de las propias fuerzas insurgentes), de rastreo intensivo a través de GPS, teléfonos celulares y otros medios electrónicos, más el apoyo de algunos servicios secretos de países aliados al colombiano -se habla con insistencia del Mossad israelí-, e incluso, de alguna colaboración ilegal, traidora y extraoficial de individuos desde naciones vecinas. 

 Y para cualquier observador político, serio y riguroso, no debe escapar la probable utilización de los drones y los aviones AWACS yanquis que, en el caso colombiano, no necesitan violar el espacio aéreo de ese país, pues en esa nación hay sietes bases militares que autorizan el uso de aeronaves estadounidenses (más tropas y asesores, claro) en tareas de lucha contra el narcotráfico y la guerrilla. Aunque, en realidad, todas las bases aéreas de ese país pueden ser utilizadas por el Pentágono, a pesar de no haberse firmado oficial y públicamente ese acuerdo entre ambos gobiernos. Por lo menos con los actuales presidentes, Manuel Santos y Barack H. Obama. (Ver artículo de Nchamah Miller “Después de Alfonso Cano ¿y ahora qué América Latina?” )

 ¿Y la historia de las computadoras?  ¿Por qué el Comandante Cano y su grupo guerrillero desandaban las selvas, montañas y llanuras colombianas con información comprometedora acerca de su logística, contactos y otras fuentes secretas? Otro montaje, muy parecido al falso libreto de la historia, mal contada, sobre Raúl Reyes y Jojoy, y donde todo indica que se intenta filmar un largometraje de trucos, a lo hollywoodense, para darle más “capacidad, legitimidad y credibilidad” a las fuerzas de seguridad colombianas y mostrar a los guerrilleros -con más de 40 años de experiencia en esos andares-, como “tontos y estúpidos” que caminan con laptops y memorias flash, por las diferentes zonas de guerra, que en el caso colombiano es casi todo el territorio nacional, aunque hoy se puede focalizar la ubicación de los frentes guerrillero  en algunas zonas concretas, pero realmente de muy difícil acceso para cualquier contingente militar por muy preparado que esté en la lucha contrainsurgente.

 Lo peligroso de esa historia sobre Cano, y la supuesta “debilidad” y “fin” de la guerrilla colombiana por el proceso de liquidación de sus principales líderes (a pesar que algunas fuentes afirman que posee alrededor de 10 mil hombres sobre las armas), es que el gobierno de Bogotá, o por lo menos los representantes más -o menos- reaccionarios del mismo, están mostrándose como proclives al diálogo y acercamiento con Venezuela, Ecuador, entre otros países del subcontinente; así como, que es ya una realidad, que estén de cuerpo presente dentro de los mecanismos de integración latinoamericano-caribeños, como UNASUR, MERCOSUR y el Pacto Andino, con ánimos de solucionar todos los problemas exteriores con un discurso muy complementario y pacificista. Incluso va a estar en el organismo militar y de seguridad de UNASUR.

 Otra pregunta parece desprenderse de ese escenario dubitativo, paradójico y que hasta puede despertar algunas sospechas. ¿Qué se pretende con ese doble discurso, con cuál propósito se hace y quiénes se esconden detrás de esa fachada de buena voluntad por una convivencia vecinal y paz regional, y luego arremeten duramente contra las fuerzas opositoras internas que llevan muchos años tratando de negociar un acuerdo de paz justo, en que los gobiernos -y los verdaderos poderes fácticos-, acepten en la mesa de negociaciones, de igual a igual, muchas demandas que no son solo de las guerrillas, pues no solo se reducen a las FARC y al ELN, sino de otras agrupaciones posiciones políticas y socioeconómicas del panorama ideo político colombiano?



 Un lector asiduo, conocedor y consciente puede comprender que, en la historia contemporánea de Colombia, ha predominado el descabezamiento de las fuerzas y actores más revolucionarios, o sea, de aquellos que podrían movilizar a las amplias masas trabajadoras y populares. Un breve recuento histórico nos los hace llegar el escritor Alberto Pinzón Sánchez, en un artículo publicado en el periódico digital Rebelión, del 12 de noviembre de 2011, titulado “¡Siglos de descabezamientos!”. En este se dice: “[…] El 9 de abril de 1948 es descabezado con la ayuda directa de la CIA norteamericana el movimiento gaitanista UNIR (Unión de Izquierda Revolucionaria) con el asesinato de su dirigente Jorge Eliécer Gaitán. [...]

En 1957 es asesinado el guerrillero desmovilizado Guadalupe Salcedo para descabezar la resistencia gaitanista de los Llanos Orientales, y en 1961 es envenenado en Cúcuta el guerrillero desmovilizado Rafael Rangel Gómez para descabezar el Movimiento Revolucionario Gaitanista de Barrancabermeja y el Magdalena Medio. [...] En febrero de 1966 muere en un combate desigual el sacerdote Camilo Torres Restrepo, su cadáver es secuestrado eternamente por el ejército colombiano y queda descabezado el Frente Unido del pueblo colombiano. [...] En 1983 desaparece Jaime Bateman en una avioneta a la que le habían alterado sus instrumentos de navegación y queda descabezado el movimiento guerrillero nacionalista M-19, y en 1990 es asesinado el desmovilizado Carlos Pizarro quien se había reclamado como su sucesor.  [...] A partir de 1985 hasta la muerte del senador Manuel Cepeda en 1994, con el que queda descabezada definitivamente la UP (Unión Patriótica), son asesinados cinco mil cuadros políticos legales incluido sus dos candidatos presidenciales: Jaime Pardo Leal en 1987 y Bernardo Jaramillo Ossa en 1990. 

 Definitivamente, el golpe de los poderes conservadores -y liberales- ha estado dirigido a las vanguardias políticas, militares y cívicas del país, y la desaparición-asesinato de las cabezas visibles de sus contrarios está siendo una de sus principales líneas de acción.

 Asimismo, es vox populi que en esas inacabadas y permanentes mesas de negociación se sitúan, una y otra vez, agendas múltiples que forman parte de los intereses de la mayoría de la población y de la sociedad civil colombiana. Ambas, hartas de la guerra sin fin que sacude a ese país; de los procesos de criminalización de la mayoría de las fuerzas de izquierda, democráticas y progresistas, culpándolas de narcotraficantes, de ser parte de las bandas criminales organizadas, entre otras tantas denominaciones, con el fin de satanizarlas públicamente -incluso la tienen circuladas en la INTERPOL-; así como de los asesinatos casi cotidianos de periodistas y políticos, de los falsos positivos, de las fosas secretas y todas esas aberraciones, contrarias a un “Estado de derecho”, del cual se vanagloria poseer esa burguesía en el poder, y que siguen sucediendo en ese hermano país. De un pueblo que ya no soporta al paramilitarismo disfrazado que deambula por las calles, al narcotráfico impune que prosigue -ahora trasladado “misteriosa”, pero lógicamente hacia a México-, de cuyo cultivo Colombia no ha podido desprenderse-, y de la recuperación de las posiciones públicas privilegiadas de las bandas delicuenciales y criminales, antaño abandonadas y dominadas los paramilitares, que han vuelto a predominar en muchos territorios urbanos y rurales, y en los barrios de sus principales ciudades, sembrando el terror y el miedo en los pobladores, con sus guerras por dominar espacios y negocios.

 No estamos llamando, sin embargo, a que no se escuche la voz del gobierno colombiano en los foros latinoamericanos. Dentro de la burguesía, incluso de los oligarcas burgueses, hay matices que deben precisarse, pues no todos actúan por igual ante las más variadas coyunturas políticas endógenas y exógenas. Algunos de esos grupos y sectores, aunque sean aristocráticos, más o menos transnacionalizados, son más pragmáticos en las relaciones internacionales y, a veces, lo mueven intereses nacionalistas, o por lo menos, el deseo de incorporarse a otros organismos regionales e internacionales, donde no sientan la presión de los EE.UU. y de los otros centros del poder capitalista mundial. Buscando alternativas y balances para un cierto desarrollo autónomo, aunque este término suene “fuerte” y dislocado a esta altura de la historia del capitalismo en la región y, en específico, en la Colombia hermana.

 En todos los procesos de paz, de concertación necesaria de fuerzas diversas, en los intentos de integración de los países de Nuestra América, debe estar por derecho propio, Colombia. No se trata de excluir a nadie, mucho menos, a su variada y diversa realidad política interna. Porque detrás de cualquier grupo y secta de gobierno está y estará la mano de Washington tratando de desbaratar los propósitos legítimos de solidificar algunas estructuras de solidaridad y complementación económica, comercial, financiera, cultural y política.

 Pero, el “León” que mata dentro de su jaula, una vez suelto, puede seguir degollando los que lo rodean fuera de ella. Y mucho más, si ya lo ha hecho en más de una ocasión, con los que son sus vecinos, a los cuales consideraban hasta hace muy poco como adversarios. Ya sea por iniciativa propia o por la voz decisoria del amo domesticador. No hay que olvidar que un alto dirigente del establischment norteamericano expresó que, para dominar a Venezuela, había que primero dominar a Colombia.

 No se puede pecar de ingenuos y de inocentes en este mundo tan complejo, en el cual el imperialismo tiene tantos medios a su alcance para conseguir un giro inesperado dentro de los contextos histórico-políticos de los gobiernos de derecha, de centro y hasta de izquierda.

 Si además tenemos, como constancia real, que en Centroamérica, hay países como Panamá y Costa Rica, que han autorizado la instalación de bases estadounidenses en su territorio (dos navales, en Panamá) y están permitiendo que barcos de guerra y marines (cerca de 6 mil efectivos) puedan optar por guarecerse en sus puertos y aeropuertos ticos. A lo que Honduras, con la famosa base de Ilopango, que tanto tuvo que ver en el golpe de estado a Zelaya, no debe quedarse muy atrás en ese faja guerrerista alrededor de los países más progresistas del continente. O que la IV Flota yanqui, recién revitalizada, pueda tener asiento en Perú -esperemos que dirá al respecto el gobierno del presidente Ollanta Humala-, y que en territorio haitiano y puertorriqueño -sin omitir a la Curazao holandesa- existen bases importantes del Ejército y la Marina norteamericana (o preparadas para serlo), creándose un “cinturón de seguridad” muy peligroso, que rodea y no con buenas intenciones, a la Venezuela Bolivariana y a Cuba Revolucionaria, al Ecuador de la Revolución Ciudadana, a la Bolivia Plurinacional y multicultural y a la Nicaragua del Frente Sandinista de Daniel Ortega, reelegido como presidente hace sólo una semana, y al que ya han atacado desde el interior y el exterior del país..

Hace solo unos días, el Comandante Hugo Rafael Chávez Frías anunció que un submarino, sin identificación nacional,  había violado las aguas jurisdiccionales venezolanas, y que las fuerzas navales de la República Bolivariana lo habían perseguido, pero que no habían caído en la provocación de haberle disparado, y que este había huido a una alta velocidad de traslación porque era, sin lugar a dudas, de propulsión nuclear.

 Después de este incidente, uno más, hay que tener mucha cautela y mantener bien en alto las alertas del Sur geopolítico, en especial, de Nuestra América. Del asedio a Siria e Irán, puntos álgidos de la agenda internacional y posibles escenarios de guerras, inmediatas y mediatas, el imperialismo estadounidense puede cambiar de prioridades y asestar un golpe traicionero en el subcontinente que se le ha sublevado de manera irreverente, pensando quizás que es el punto más débil de esa cadena de indignados y rebeldes que hoy abundan por el Planeta Tierra.

Dr. Orlando Cruz Capote, Investigador Auxiliar, Instituto de Filosofía, Cuba