Mostrando entradas con la etiqueta ley. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ley. Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de noviembre de 2015

Mi consejo: regresen a Cuba

Por Edmundo García, @edmundogarcia65

detenidos costa rica foto Nuevo heraldDurante años, y sin entender sus razones, Cuba fue criticada por la existencia de la llamada “tarjeta blanca” para salir al extranjero; luego de implementar una actualización migratoria que facilita a sus ciudadanos viajar al exterior, siguen criticándola.

Los cubanos pueden viajar a cualquier parte del mundo siempre y cuando dispongan de autorización por parte del país que recibe. Hay varios países que según acuerdos vigentes con Cuba no exigen visas a los cubanos para darles entradas, como es el caso de Ecuador. País que después de un tiempo de libre entrada ha tenido que implementar una cuidadosa revisión de requisitos y razones de los viajes, porque algunas personas inescrupulosas han aprovechado el estímulo que crea la Ley de Ajuste Cubano para montar un negocio de tráfico humano que conduce a estos viajeros ilegalmente desde Ecuador, a través de Centroamérica, hacia los Estados Unidos. 


Alrededor de esto se creó recientemente una situación difícil en la frontera entre Costa Rica y Nicaragua, donde un grupo de cubanos pasó ilegalmente la línea entre los dos países, y luego de llegar a Peñas Blancas fueron regresados a Costa Rica por autoridades nicaragüenses. Más adelante daré detalles sobre esto.

No quiero hablar de cifras. Unos hablaron de miles, otros de centenares o de decenas. Un hecho que llama la atención, y es algo que la prensa del sur de la Florida no ha hecho esfuerzo por aclarar, es por qué se produjo esta vez tal embotellamiento de cubanos en el paso de Costa Rica hacia Nicaragua, si como se ha denunciado desde hace tiempo el contrabando humano a través de Centroamérica se ha convertido en una actividad regular. Como declaró el canciller de Costa Rica Manuel González a medios de prensa de su país, esta infracción es algo que se ha venido consintiendo por varios gobiernos centroamericanos que “miraban hacia otro lado”; sin excluir por supuesto al propio gobierno costarricense.

Sobre lo que sucedió en esta ocasión provocando la aglomeración de emigrantes ilegales en la citada frontera, ofrece luz un editorial del periódico La Nación de Costa Rica, publicado este martes 17 de noviembre. El medio destaca en primer lugar que el tráfico humano a través del país ha alcanzado proporciones anteriormente desconocidas. Dice La Nación que “Hasta hace pocos días, el negocio se mantenía activo y nadie parecía percatarse, o prefería no hacerlo, de su enorme crecimiento”. Entre las causas de ese auge puede señalarse la ambición de los inescrupulosos traficantes, conocidos como coyotes; y la también creciente propaganda, hecha principalmente por la prensa de Miami, encaminada a atemorizar a los cubanos con que la Ley de Ajuste Cubano está a punto de ser abolida, por lo que deben apurarse quienes deseen emigrar al “paraíso terrenal” de los Estados Unidos.

Pero el editorial del periódico La Nación revela un dato fundamental, desatendido por los medios, que esclarece bastante la situación creada: “Bastó con que una de las más poderosas y eficientes bandas de coyotes fuera desarticulada en nuestro país (Costa Rica) para que el drama saliera a la superficie e hiciera crisis.” Lo que puede concluirse de esta información es que al ser detenidos los traficantes, las operaciones ilegales abortaron temporalmente y los emigrantes cubanos quedaron a su suerte, varados y desorientados, en la parada costarricense de su ruta ilegal hacia los Estados Unidos. De otro modo podía estacionarse un grupo, dos, tres…; pero no “cientos” o “miles” de personas.

¿Qué hizo Costa Rica cuando esta papa caliente le cayó entre las manos? Pues que el viernes 13 le otorgó visas temporales por 7 días a una parte de esos cubanos, facilitándoles la entrada a Nicaragua, donde les fue cerrado el paso el domingo 15. ¿Avisó el gobierno de Costa Rica a las autoridades de Nicaragua que había decidido apoyar el paso de los emigrantes a través de su territorio? No lo hizo. Como, por cierto, tampoco hizo Panamá con las autoridades costarricenses; de lo que estas ahora también se quejan demostrando lo relativo del “humanismo” que dicen profesar.

Así que Nicaragua lo tomó como una violación de su territorio nacional y empezó a regresar a los recién llegados; una porción de los cuales se resistió, provocándose el cierre temporal (ya restablecido) del tráfico vehicular y algunos desórdenes.

Quiero decir que no me gusta nada ver a compatriotas cubanos en escenas donde se usa la fuerza; sobre todo si hay niños y ancianos que a lo mejor fueron puestos en esa situación sin su consentimiento; aunque tampoco me gusta que negociantes y periodistas inescrupulosos les den cuerda para que desafíen las autoridades de otros países.

Si de verdad las autoridades costarricenses fueran tan “humanitarias” como se dice, muy bien podían haberles otorgado una visa de permanencia de mayor duración; o solicitar al gobierno de los Estados Unidos, a donde quieren llegar, que les dé el visado directamente.

Pero digo más. Si Costa Rica, los legisladores cubanoamericanos y otras personas que han estado clamando “justicia” por estas personas quieren que esta situación de ahora y otras similares en el futuro se solucionen, deben cesar de promover la emigración ilegal y pedir a Estados Unidos que si de todas formas les va a dar entrada en su territorio, les entregue la visa en La Habana a todos los que la soliciten; o de lo contrario que elimine la Ley de Ajuste Cubano y la condición de “pies secos pies mojados”, y converse seriamente con las autoridades cubanas la forma de establecer una emigración totalmente legal.

Mientras todo esto sucede; y si no se encuentra otra salida, yo me atrevo a darles un consejo a esos compatriotas atrapados entre tantos intereses extraños: regresen a Cuba. Nadie se los impide. Salieron legalmente; no tienen que renovar sus papeles hasta dentro de aproximadamente dos años; no han perdido nada de lo que dejaron atrás. Para más seguridad, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba publicó una declaración que garantiza: “los ciudadanos  cubanos que hayan salido legalmente del país y cumplan con la legislación migratoria vigente tienen derecho a retornar a Cuba, sí así lo desean.”

Digo esto porque las cosas se pueden complicar. Alrededor del infortunio de estos cubanos están apareciendo buitres que los pretenden aprovechar. Como dijo el colega Eddie Levy en nuestro programa La Tarde se Mueve del martes, no por gusto los mismos que hace unos días declaraban que deseaban llegar a Estados Unidos para mejorar económicamente, han empezado a decir, quizás aconsejados por algunos abogados y políticos oportunistas, que están huyendo del comunismo, de la represión, de la falta de democracia, etc. Incluso se pudo ver en televisión a un inescrupuloso periodista de Miami que les pedía que corearan “Libertad, libertad”; lo que además de ser humanamente miserable es muy poco profesional.

Este martes en Miami un grupo de personas entre las que se encontraba Ramón Saúl Sánchez, un violento personaje que se les da ahora de luchador pacífico, se presentó ante el Consulado de Nicaragua para entregar una queja. Las autoridades consulares no lo recibieron por precaución; pues estimaron que este asunto ya venía enfocándose con manifiesta violencia.

El terrorista Ramón Saúl Sánchez frente al Consulado de Nicaragua en Miami.
El terrorista Ramón Saúl Sánchez frente al Consulado de Nicaragua en Miami

La mayoría de las pancartas que portaban estos manifestantes no tenían que ver con reclamos “humanitarios”. Tomaban claro partido en el diferendo bilateral al proclamar por un lado “Gracias Costa Rica por respetar los derechos humanos”; mientras que en otros cartones habían escrito: “Nicaragua, paren el abuso”. Había también señas de una utilización partidista del incidente; en defensa de la oposición y una crítica al actual gobierno de Nicaragua que nada tiene que ver con el problema migratorio. Unos carteles decían: “No a Daniel”, “No al canal”, “No al fraude”, “No a los crímenes”.

Los medios de Miami se han empeñado en presentar esto como una “crisis humanitaria”; cuando en verdad es una cuestión de soberanía territorial de cada país por donde se trate de cruzar ilegalmente. Por otra parte se quiere convertir en un problema internacional que perjudique las relaciones entre Cuba y Estados Unidos; el proceso hacia la normalización que la extrema derecha miamense no acaba de entender, ni de aceptar. Todos esos senadores y congresistas que quieren construir un muro infranqueable en la frontera para que no entre ni un emigrante más a los Estados Unidos, cambian de criterio si se trata de cubanos porque eso les permite difamar a la Revolución.

La verdad que no tienen remedio. En lugar de improvisar políticas y manipular la información, deberían defender principios acorde con la realidad. Cuba tiene su política definida; es la misma de siempre y la ratifica ahora, una vez más, la declaración de la cancillería cuando dice: “El Ministerio de Relaciones Exteriores reafirma el compromiso del gobierno de Cuba con una emigración legal, segura y ordenada.”

Otros textos de Edmundo García
 
Tomado de La Pupila Imsomne

Imagen 1 agregada, Nuevo Herald

sábado, 3 de mayo de 2014

Fernando Pérez: nosotros queremos una Ley de cine

Como yo tampoco creo en “la parte de la Revolución que no es la Revolución…” y asumo como propia la frase de nuestro querido Raúl que se autoproclama el enemigo numero 1 de la unanimidad, les comparto este texto que creo no ha sido lo suficientemente publicitado... Mientras más hagamos los Revolucionarios -y lo digo con orgullo en mayúsculas- por que la Revolución se parezca cada día más a ese concepto de Fidel "Revolución es cambiar todo lo que debe ser cambiado" nuestro proyecto de futuro será más viable... y más pleno:
 

Fernando Pérez: nosotros queremos una Ley de cine

Por Mónica Rivero (Progreso Semanal)

HAVANA TIMES — El 4 de mayo de 2013 se realizó un primer encuentro de cineastas para, de forma no tutelada, participar con propuestas concretas en el rediseño del perfil institucional del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) y de las lógicas de producción audiovisual en el nuevo contexto tecnológico y económico en Cuba hoy.

Para entonces, una comisión interministerial venía trabajando puertas adentro y sin haber propiciado una consulta amplia con miembros de la comunidad de cineastas en Cuba. Aquel primer sábado de encuentros, que sería la semilla de muchas otras “asambleas de cineastas”, inauguró un extraordinario –por poco frecuente— proceso de debate autogestionado que constituyó sin dudas un acto de rebeldía, aunque no de ruptura.

Uno de los gestores que ha liderado, si se puede decir, este camino alternativo para pensar el ajuste sectorial, es uno de los más grandes cineastas cubanos de toda la historia, y acaso el principal director de la cinematografía cubana hoy: Fernando Pérez, a quien obras como Clandestinos, Madagascar, La vida es silbar, Suite Habana, Madrigal, o El ojo del canario lo avalan sobradamente.

Al cabo de doce meses, con una propuesta concreta conformada y a la espera de respuestas de los decisores, Fernando Pérez comparte sus impresiones del proceso y las proyecciones que tiene este en la nación cubana de hoy. Y hasta en la de pasado mañana.

Mónica Rivero: Apenas un par de semanas después del Congreso de la UNEAC, ¿qué piensa acerca de lo discutido allí sobre el proceso que vive el cine cubano?


Fernando Pérez: Me ha llegado información por distintos participantes en el Congreso, no solo cineastas. Yo siempre lo que he tratado de decir es: “Está bien, esa es la anécdota”. Pero ¿la almendra de la discusión cuál fue? Porque esta es una discusión de pensamiento, no de anecdotario. Yo estoy seguro de que todo lo que dijeron Rebeca Chávez y Arturo Arango es nuestro pensamiento.

Sí me sorprenden muchas cosas que vinieron de parte de personas que siempre han merecido la confianza de uno, por tener una visión abierta. Mi derivación subjetiva –porque no participé– es que hay un malentendido total por parte de esas instancias, que llegan hasta no sé qué nivel de la dirección del país. Y que está marcado por el prejuicio, porque lo que estamos planteando los cineastas –y de eso yo sí estoy seguro– es el camino. Tenemos el conocimiento, la experiencia y estamos partiendo del fenómeno que la vida nos da.

Nosotros no estamos metiendo la vida dentro de un concepto; estamos tratando de que nuestras leyes y nuestro movimiento audiovisual cubano vayan por el camino construido, por el cauce que ese río está determinando. Y no ponerlo en un cauce más chiquitico o desviado o con un afluente, o ponerle una represa que lo que va a hacer es que estalle en algún momento.

Algo está claro para mí: hay prejuicio contra esto, y desinformación. Pero yo no creo en congresos. Lo digo con la tranquilidad más grande del mundo. Los congresos se miden por sus resultados. ¿Y cuáles son? ¿Dónde están? Porque en el otro Congreso de la UNEAC también empezaron a plantearse esas cuestiones y nada pasó. Todo sigue igual. Entonces son catarsis. Es verdad… , la gente habla, pero después la implementación…

Cine cubano.

Para mí lo importante es la asamblea permanente que los cineastas hemos tratado de mantener –y vamos a mantener– como espacio de expresión de nuestras ideas y necesidades, como espacio –y que no haya miedo a la palabra– alternativo, porque se ha demostrado también que los tradicionales establecidos son retardatarios, lentos, prejuiciados, burocráticos y están desacreditados. Yo creo en esa asamblea permanente como alternativa a esa morosidad y que respeta la pluralidad, porque no somos un movimiento homogéneo, no. Pero esa pluralidad, esa diversidad que se expresa coherentemente, tiene que ser atendida.

Pienso que esos son los principios que nos mueven hoy. Y que nos van a seguir moviendo.

El 4 de mayo de 2013 se dio el fenómeno de que por primera vez cineastas del ICAIC, cineastas establecidos y jóvenes de todas las generaciones confluimos en un mismo espacio. Hasta ese día todo estaba fragmentado y en cubículos estancos, cerrados. Nos conocíamos todos, pero nada más. Y de pronto por primera vez jóvenes que nunca habían puesto un pie ahí pudieron ir al Ministerio de Cultura a discutir y pudieron ir a la UNEAC. Y están ahí y han logrado expresar sus ideas. Entonces eso para mí es algo muy valioso que hay que mantener.

Muchos funcionarios vieron por primera vez los rostros de los jóvenes, que ignoraban. Hablaban de los jóvenes, pero en abstracto. No sabían ni qué señas tenían, si tenían el pelo largo o usaban arete.

MR: ¿Cómo valora lo sucedido en el último año en este proceso?

FP: Ha sido una lucha por mantener el espacio de la asamblea. Mientras eso se mantenga, para mí el proceso es positivo. Hemos tenido momentos de dudas, de incertidumbre por los caminos a seguir, porque a partir de un momento sentimos la posibilidad de que el resultado de la asamblea permanente se diluyera al entrar en discusiones de otras comisiones establecidas y que ese trabajo en común fuera a restarnos un poco de independencia y fuéramos absorbidos nuevamente por la maquinaria de lo establecido.

Creo que no ha sido así, si bien hubo momentos de contracción. Ha habido –pienso yo– por la parte del nuevo ICAIC, de Samada, de Roberto Smith [presidente del ICAIC], una participación bastante fluida. No creo que sea así a partir de otras instancias. Ya cuando vamos para el Ministerio de Cultura y de ahí para arriba hay todavía barreras que saltar. Ahí el diálogo no fluye tanto como ya comenzó a ser con el ICAIC, fundamentalmente con estos dos representantes.

Y nosotros hemos concluido, incluso en comunión con el ICAIC, una propuesta muy clara. Lo que estamos planteando ahora es que tenemos que comenzar a trabajar sobre el proyecto de una Ley de cine, porque estos pasos que ya están propuestos y bien pensados y elaborados no pueden quedarse como algo provisional: todo eso forma parte de un horizonte mayor que es cómo establecer las bases del audiovisual cubano. Bases sólidas, bases que sean de una renovación bien estudiada; no empezar a hacer pequeñas cosas sin saber hacia dónde vamos. Eso es lo que determina la Ley de cine.

Es importante porque va a regular –no a controlar– el desarrollo y el movimiento del audiovisual cubano, que en este momento lo necesita. Nosotros no queremos el libertinaje, lo que queremos es una regulación determinada por una ley de nuestro país. Y se ha estudiado. En diciembre se convocó por el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano un seminario donde más de ocho países de América Latina vinieron y expusieron cómo habían elaborado su ley de cine. Hemos bebido de esas experiencias para hacer la cubana de acuerdo con nuestra realidad.

Hemos avanzado también en esa elaboración. Queremos participar en eso, porque los cineastas tenemos el conocimiento. No lo van a tener los funcionarios, entonces que nos escuchen. Queremos trabajar, queremos quitarles trabajo a ellos. Porque yo me pregunto: ¿quién está atendiendo el cine en otras instancias por encima del ICAIC? ¿A quién, a dónde nos dirigimos? ¿Cuáles son los funcionarios de la cultura que atienden el cine? No sé quiénes son. No están identificados. Y necesitamos rostros, porque nosotros tenemos un rostro.

Esos son los cuestionamientos que tenemos ahora. Lo que ocurrió en el Congreso de la UNEAC para mí no es un acontecimiento que paralice, no es un evento que haya destruido o neutralizado lo que estábamos haciendo. Lo llevó a una discusión álgida y crítica, pero no era el congreso nuestro objetivo. Queríamos que, ya que es el congreso de cultura, apoyara, conociera, ¿no lo hizo como esperábamos? No importa, no es lo que vale al final: lo que va a determinar es la asamblea. Y seguiremos discutiendo a los niveles que haya que discutir.

MR: Pero la ley de cine es un reclamo antiguo…

Tomás Gutierrez Alea

FP: Aquí todo tiene muchos años. Estas peticiones no son nuevas. La posibilidad de que se regulen dentro del país muchos mecanismos y leyes, decretos, que comprendan y asimilen un poco la atipicidad de la industria cinematográfica, es un reclamo desde la época de Alfredo Guevara. Venimos planteándolo y planteándolo y nada.

La atipicidad rompe con todo, entonces no admiten la atipicidad. Todo tiene que ser por el carril, el carril, el carril… El cine es arte y es industria. Entonces hay decretos ley que se adaptan y son funcionales a realidades propias de otros sectores, cuando el cine ya abarca muchos sectores.

Hay normas para contrataciones, pagos, etc., que no se ajustan a las necesidades diversas de cada película y eso tienen que entenderlo. Se retrasan los procesos, se hacen más costosos en una industria que ya está depauperada, que no tiene financiamiento.

Para nosotros lo más importante es defender la idea de la excepción cultural. Si queremos tener una industria cinematográfica no podemos medir sus resultados por su nivel de rentabilidad. Hay que luchar por que sea rentable, sí; pero hay otro plus, otra riqueza que no se contabiliza así.

Si se mide solamente por esos parámetros y esos raseros, el audiovisual cubano se va a deprimir y va a hacer un daño del que solo con el tiempo se tendrá conciencia. Y es un riesgo.

Tampoco es que estemos reclamando subvenciones que dilapiden o depriman otras necesidades que el país tiene. Pero sí es un equilibrio que se debe tener muy en cuenta, y no solo para el cine, estoy pensando también en otras expresiones, en la cultura artística en general. Es una necesidad si queremos tener una nación. Si lo que queremos tener es una economía… bueno, la tendremos. Pero una nación solamente existe donde haya un movimiento cultural intenso, fuerte; donde el pensamiento y el espíritu esté expresado a través de las obras artísticas de una manera contradictoria, conflictiva, compleja… Porque no aspiramos a un cine de propaganda, a un cine modélico ni didáctico: aspiramos a un cine que participe, complejice, provoque la discusión y el pensamiento.

MR: Si desde hace tanto tiempo es una necesidad regular el audiovisual, ¿qué circunstancias del presente movieron esta actividad?

FP: Porque la vida va evolucionando por etapas. Hoy las maneras de expresar esos reclamos no es la misma que en los años 60, 70, 80 ni 90… Al fin llegó el momento de que se expresara de esta manera, porque hasta principios de este siglo el ICAIC realmente era el organismo que representaba al cine nacional.

Hoy ya no es así, sigue estando en el centro pero se ha diversificado y ese fenómeno es el que ha provocado que esta reunión tenga que hacerse de esa manera: independiente y fuera del ICAIC. El ICAIC podría haberlo propuesto, convocar a los de cine independiente y a los demás. Pero no lo hizo, se le fue de las manos y siguió ahí sin reconocerlo o reconociéndolo a veces sí, pero casi siempre no. Las fronteras no están claras ni los propósitos.

La Muestra de cine Joven era un espacio para eso, para acoger al cine independiente y lo sigue siendo. Pudo ser un espacio de convocatoria para discutir ideas, pero no se promovió. Y la vida determinó que fuera de esta manera, que creo que es la natural y orgánica.

MR: ¿Cuál era la postura de Alfredo Guevara en torno a esto?


FP: No puedo afirmarlo, pero Alfredo en su última etapa siempre mantuvo un curso de transformación del ICAIC que él había creado, lo dijo así. Se recoge en un libro de reciente publicación su opinión expresa, donde se refiere a su obsolescencia.

No pretendemos que pierda su papel de organismo rector. Tiene que haberlo, en todos los países hay un instituto de cine. Pero tiene que desempeñar ese papel en función del presente y no desde perspectivas limitadas ya pasadas, vencidas, ya inorgánicas; sin reconocer lo que hay fuera de sus paredes.


Fernando Perez filmando La Pared.

Lo que estamos planteando es la colaboración, no dos formas de producción aisladas, sino una coexistencia positiva y productiva donde se complementen. Tiene que haber una producción industrial y una producción independiente. Pero ahora no se reconoce.

La película que acabo de hacer la hice independiente del ICAIC, no contra el ICAIC. Quería demostrar también que sí hay que probar eso. Pero la próxima la puedo hacer con el ICAIC, no es una contraposición ni creo que los jóvenes estén contra el ICAIC, en lo absoluto. Algunos de ellos querrían seguramente hacer una película con el ICAIC, pero con un ICAIC más dinámico.

Ahora tiene expresiones de burocracia, indolencia, rutina, crecimiento de plantilla, desmotivación, desorientación, enajenación… Todos esos son fenómenos que ha ido padeciendo en sus últimas etapas. No por desidia de dirigentes, pienso que han sido un conjunto de factores, porque muchas de las soluciones no han estado a la mano del ICAIC. Conozco muchos dirigentes que se han esforzado por encontrar soluciones, pero no han podido porque hay normas que rigen para el país que limitan, desde el Ministerio de Cultura para abajo.

Una de las cuestiones más negativas para el ICAIC fue pasar a ser una dependencia del Ministerio de Cultura. Inicialmente era un organismo autónomo y ahora tiene que pasar por esas estructuras. Es cada vez más estructura, más estructura… cuando lo que se necesita tener es libertad de movimiento. Se le tiene miedo a esas palabras. Los jóvenes necesitan libertad de movimiento. Cuando no la tienen se la buscan ellos mismos y hacen obra. Imagínate si la tuvieran, cuántas cosas se lograrían, florecerían otras muchas. Pero vamos siempre a un ritmo retardatario. Y no es que estemos buscando la improvisación, no, queremos ir dando pasos seguros, pero que lo sepa el Estado cubano, queremos explicarles qué es lo que queremos.

MR: ¿Es optimista en cuanto al desenlace de estas propuestas de flexibilización?


FP: A los 70 años mi experiencia me ha demostrado que el optimismo te puede conducir a falsas expectativas y el pesimismo a la inmovilidad. Por tanto no soy ni optimista ni pesimista. Trato de ser positivo, porque creo mucho en las energías y cuando uno pone esa energía generalmente logra vencer los conflictos más positivamente. Soy positivo. Creo, no dejo de creer. Siempre y cuando mantengamos la asamblea.

Es necesario un cambio de mentalidad y, siendo realista, no se da de un día para otro. Soy impaciente en ese sentido, pero sé que las cosas llevan su tiempo. No convierto esa impaciencia en desesperación.

MR: Hace poco se supo que varios cineastas se quejaron de que el Ministerio del Interior era el organismo que estaba otorgando los permisos de filmación, por una especie de disposición desconocida, no identificada. Tengo entendido que ya se superó el problema. ¿Es así?


FP: Enviamos una carta a nombre de todos los cineastas a la máxima dirección del país, a Raúl Castro, con copia para el ICAIC, que nos representa. Hasta donde sé, hubo una reunión del presidente del ICAIC con las autoridades máximas del MININT. Parece que había sido un malentendido y que la perspectiva es que eso no se va a repetir.

Pienso que para que ese malentendido no exista más tiene que haber un cambio de mentalidad; porque estoy seguro de que en todo eso que ocurrió sigue estando un prejuicio contra determinado tipo de cine que se está haciendo. Películas que complejizan nuestra realidad y dan una mirada controvertida en algunos casos no son bien vistas.

Pienso que hay un sector de la dirección del país que ve prejuiciadamente el cine independiente, incluso el cine que ha hecho el ICAIC. Eso es algo que se ha expresado a lo largo de la existencia de nuestro cine. Y sigue ahí.

Creo –a riesgo de equivocarme, pero es mi opinión– que tras ese malentendido de los permisos de filmación y el MININT está esa mentalidad que hay que evitar.

Es inevitable –y eso debe conocerlo seguro la dirección del país– la expresión del espíritu de una época, de un momento. Lo que expresan esas películas hay que escucharlo y entender por qué existen, porque parten de una realidad. Es lo mismo que pasa con el reguetón. ¿Por qué existe el reguetón y cuáles son sus causas sociales? Por supuesto, hay mucho que a mí no me gusta, pero son un termómetro de lo que está pasando, ahí está el país profundo y eso hay que atenderlo, no atacarlo. Un país profundo que no encontró otra zona de expresión y ese discurso va creciendo y está fuerte ahí y es auténtico. Escúchalo.

Es algo que pasa con el cine también y con las expresiones artísticas. No vires la cara, no lo niegues, porque va a existir de todas maneras. Trata de entenderlo. Lo contrario es seguir pretendiendo un estado de meseta donde no pasa nada y siempre es igual.

Me pongo a pensar y recuerdo cuando aquí se abrió a teleSUR, hubo un mes de sorpresa, de deslumbramiento. ¿Por qué ese deslumbramiento? Por la ausencia. La gente tenía los ojos vendados. Y al final te vas dando cuenta de que de verdad se intenta ponerte una venda en los ojos. De pronto te la quitan y te deslumbras ante algo que es normal, que es como tendría que haber sido siempre.

Hay que verlo todo y que la gente juzgue, pero no que les pongan unas anteojeras, que es lo que está pasando desde hace mucho tiempo. Y mientras más ocurra, más fuerte va a ser la eclosión.

Los “paquetes”, la ansiedad por tratar de seguir y ver cosas no es más que la manifestación de un síndrome de abstinencia forzada, un hambre.

José Martí lo dijo: apenas nace el ser humano, ya están rodeando su cuna para ponerle una venda en los ojos la pasión de los padres, los sistemas políticos, las filosofías, las religiones… Es como los padres al hijo: “Tienes que ir por aquí”. Llega un momento en que la educación se convierte en una imposición y los sistemas políticos, las filosofías y las religiones se convierten en dogma, en doctrinas.

A mí una vez me preguntaron, después de que hice La vida es silbar, si yo creía en la Revolución. Sostengo lo que respondí entonces, que no se publicó: yo creo en la Revolución como la posibilidad de justicia, de crear un mundo mejor; pero no creo en la Revolución cuando se convierte en dogma, en anteojera, en burocracia…

MR: Como en Fresa y Chocolate, “la parte de la Revolución que no es la Revolución…”

FP: Así es. Yo no creo en eso, por qué tengo que creer. Es una cosa terrible y a veces ni nos damos cuenta, porque nos vamos condicionando. Si se habla de la batalla de las ideas, es la batalla de las ideas, pero las ideas triunfan cuando chocan con algo. No hay que temer a la discusión.

Con el tiempo he reflexionado esto: yo sigo creyendo en las ideas, pero no en las ideologías, porque las ideologías se convierten en doctrinas que tienes que cumplir con un pensamiento preestablecido y no otro.

Ese es el pensamiento revolucionario, lo otro es pensamiento doctrinario.


Tomado del muro de A. Mena en Facebook, Fuente Progreso Semanal
Imagen agregada, Congreso UNEAC, tomada de La Jiribilla

domingo, 13 de enero de 2013

Ley Migratoria Cubana: Una legislación para la familia

Próximamente entrarán en vigor las nuevas medidas migratorias que eliminan trámites, y ahorran dinero y tiempo a las personas que deseen viajar por asuntos personales...
Las decisiones que entran en vigor este lunes tienen como contexto, que nadie lo olvide, la permanencia de la hostilidad de Estados Unidos, el poderoso vecino que durante varias décadas ha alentado la salida de Cuba.
Precisamente, ese uso del tema migratorio como arma política contra la Revolución Cubana es lo que fija los límites de las medidas que aplica el país, que, como todos, se defiende del robo de cerebros con la aplicación de mecanismos de control.
No se puede perder de vista que Estados Unidos, además de la Ley de Ajuste Cubano, aprobada en 1966, tiene vigentes al menos seis programas para favorecer a los emigrados cubanos por encima de todas las otras nacionalidades.
La nefasta Ley de Ajuste, que facilita de manera expedita la residencia de los cubanos que lleguen por cualquier vía a suelo norteamericano, es un descarado estímulo a las salidas ilegales que alienta una emigración ilícita e insegura y que ha provocado numerosas pérdidas de vidas humanas.
También el gobierno norteamericano mantiene un programa para estimular la deserción de nuestros médicos, en particular de aquellos que realizan misiones de colaboración.
A pesar de esa hostil política norteamericana, Cuba ratifica ahora la voluntad de continuar favoreciendo las relaciones con la emigración y garantizar que los movimientos migratorios se realicen de forma legal, segura y ordenada.
Las medidas se adoptaron por una decisión soberana del Estado cubano y no responden a presiones ni a imposiciones externas. Tampoco el país busca con ellas un certificado de buena conducta ante Estados Unidos, que mantiene el obcecado afán de destruir a la Revolución Cubana.
Las normas migratorias que entran en vigor este lunes son similares a las que se aplican en diferentes Estados, por eso hay restricciones para quienes están sujetos a procesos penales, o los que están pendientes o en cumplimiento de una sanción judicial, o quienes son poseedores de secretos del Estado, o aquellos que cumplen con las obligaciones del Servicio Militar. También hay otras muy propias de la singularidad de Cuba, que responden a la legítima defensa del Estado revolucionario frente a la constante acción subversiva de Estados Unidos, que no renuncia a destruir el orden sociopolítico de la Isla.
Sin embargo, en general, las decisiones que se aplican desde este lunes constituyen una flexibilización que mucho agradece la familia cubana, pues en la profunda transformación que vive el país, la política migratoria tenía que ser también modificada y no podía ser de otro modo.
Ese proceso ha tenido que hacerse sin apresuramientos y calculando todo al detalle para no solo beneficiar a quienes quieren viajar al extranjero, sino también a una emigración que cada vez mayoritariamente trata de normalizar sus relaciones con la Patria.
Eliminar trámites hacia afuera y hacia adentro de Cuba, además de ahorrar dinero y tiempo a la ciudadanía, es una decisión que favorece una emigración organizada y segura, pero, sobre todo, alimenta los lazos familiares, por eso es una legislación para la familia.
Algunos beneficios de la nueva política migratoria:
  • Suprimir el permiso de salida y la carta de invitación, lo que hace el trámite más beneficioso, más expedito, además de que ocasiona menos gastos a la ciudadanía.
  • El hecho de que los menores puedan viajar de manera temporal con sus padres también es una medida muy positiva.
  • La ampliación de las causales para la repatriación de los cubanos que residen en el exterior y puedan volver a su tierra, igualmente es muy loable.
  • El tiempo que pueden estar en el exterior los cubanos sin considerarse emigrados se extiende hasta los 24 meses, de los 11 que hasta hoy estaban establecidos.
  • Los emigrados podrán visitar la isla por hasta 90 días, a diferencia de los 30 fijados anteriormente.
  • Quienes emigraron ilegalmente después de los acuerdos migratorios de 1994 con Estados Unidos pueden regresar al país si han transcurrido ocho años de su salida.
Más informaciones
Información tomada de CubAhora

Video en Youtube:

La Dirección de Inmigración y Extranjería (DIE) de Cuba informó que las condiciones están creadas para la entrada en vigor de las normas jurídicas referidas a la actualización de la política migratoria, prevista para el 14 de enero. (JR)

martes, 8 de enero de 2013

Cuba lista para nueva política migratoria pero Miami no

Por

La congresista cubanoamericana Ileana Ros-Lehtinen acaba de declarar su apoyo a un  cambio en la Ley de Ajuste Cubano, CAA (Cuban Adjust Act,  por sus siglas en inglés),  uno de los instrumentos fundamentales en la política de EE.UU. contra Cuba.

A primera vista, pudiera parecer que la representante a la Cámara por el Sur de la Florida, célebre por su hostilidad hacia el gobierno de La Habana, coincide con la denuncia cubana del carácter asesino  de una legislación que iguala inmigrantes legales e ilegales y ha llevado  a  la muerte a no pocas personas que por propia iniciativa o en manos de traficantes sin escrúpulos se han lanzado al mar en busca de ventajas migratorias sólo existentes para los nacidos en la Isla.

Datada en 1966, esta ley permite a cualquier cubano que pise el suelo estadounidense obtener la residencia permanente al año y un día de hacerlo.  Así se generó la constitución del llamado “exilio histórico”, caracterizado por su extremismo en las posiciones sobre Cuba, que al facilitárcele el acceso a la ciudadanía norteamericana se constituyó en base electoral de quienes  por la vía del terrorismo, el narcotráfico y oscuras  inversiones inmobiliarias amasaron fortunas y generaron una red de de influencia política, económica y mediática para nada subestimable.

Pero a pesar de lo anterior, los cubanos residentes en Estados Unidos, ya no se identifican de la misma manera con el “exilio histórico” y sus representantes políticos. En 2011, un estudio del Cuban Research Institute (CRI) dio como resultado que el 71 % de los nacidos de padres cubanos en Estados Unidos apoya restablecer las relaciones entre ese país y  Cuba, con igual proporción entre los que arribaron con posterioridad a 1994.

En el mismo año 2011, según las autoridades de Cuba, unos cuatrocientos mil cubanos residentes en el exterior -en su mayoría procedentes de los Estados Unidos- visitaron su país de origen, echando por tierra el concepto de “exilio” fabricado por los medios de Miami y enarbolado por políticos como Ileana Ros-Lehtinen. Algo que hizo concebir a mediados de 2012 al senador Marco Rubio, y al entonces representante a la Cámara David Rivera, una legislación para “ajustar” la Ley de Ajuste que quedó en intenciones pero ahora vuelve a tomar fuerza como una respuesta represiva contra la apertura migratoria dada a conocer por el gobierno cubano a fines del pasado año. La nueva regulación cubana permite a quienes salgan de la Isla permanecer fuera de sus fronteras hasta dos años sin realizar ningún trámite, elimina el permiso de salida y facilita la relación con los cubanos que ya residen en el exterior.

Interrogada por el periodista miamense Wilfredo Cancio Isla -el mismo que cobró onerosamente del gobierno norteamericano por demonizar a los cinco cubanos condenados por buscar allí información para evitar actos terroristas- sobre si   “apoyaría un cambio en la Ley de Ajuste Cubano (CAA) para cerrar las brechas que presenta respecto a personas que dicen ser perseguidos y luego viajan con frecuencia a Cuba”, Ileana Ros-Lehtinen descubrió el agua tibia:

“Sí, estoy a favor de un cambio en la CAA para que aquellos que usan este beneficio singular y único que es solo para nacionales cubanos, no puedan regresar de visita a Cuba. No se puede afirmar que uno podría ser perseguido por razones políticas en Cuba y, al mismo tiempo, regresar de visita”

Las autoridades migratorias cubanas acaban de declarar que están listas para implementar a partir del próximo lunes 14 de enero la nueva política migratoria, pero al menos en Miami, y también en Washington, la situación es algo diferente. (Publicado en CubAhora)

Artículos relacionados:
Tomado deLa Pupila Insomne

lunes, 3 de diciembre de 2012

Cuba: Leyes tributarias, lo que usted quería conocer sobre este tema

A solicitud de algunos amigos, hemos reunido este pequeño dossier sobre las enmiendas que se han realizado al sistema tributario cubano, que incluye algunos videos de la reciente presentación en la Mesa Redonda de un grupo de directivos de la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT):

Cuba: Ley del sistema tributario en el camino de la actualización

La política fiscal cubana deberá contribuir al incremento sostenido de la eficiencia de la economía y de los ingresos al Presupuesto del Estado con el propósito de respaldar el gasto público en los niveles planificados y mantener un adecuado equilibrio financiero, tomando en cuenta las particularidades de nuestro modelo económico. Así se consigna en el Lineamiento 56 de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, aprobado en el Sexto Congreso del Partido, y que a su vez, da paso a otras directrices que deberán desempeñar un papel determinante en la búsqueda de un proyecto social más justo y sostenible.

La ley servirá de acicate para el desenvolvimiento de las esferas y actividades impulsoras del desarrollo socio-económico del país

El Parlamento cubano aprobó la Ley No. 113, del 23 de julio de 2012, del Sistema tributario que acompañada de su Reglamento, el Decreto No. 308, del 31 de octubre de 2012, de las normas generales y los procedimientos tributarios, se publicó hoy en la Gaceta Oficial Ordinaria No. 53, del 21 de noviembre de 2012, de la República de Cuba.

Al aprobar este nuevo instrumento jurídico -cuya aplicación se ha previsto de forma paulatina a partir de enero de 2013-, quedarán derogadas la Ley 73 de 1994, el Decreto-Ley 169 de 1997 y cerca de otras 200 regulaciones emitidas por el Ministerio de Finanzas y Precios para normar la actividad tributaria en el país.

En su intervención en la Sesión Plenaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular celebrada el pasado julio, el vicepresidente del Consejo de Ministros, Marino Murillo Jorge, identificó al sistema tributario como una herramienta que contribuye a disminuir las desigualdades entre los ciudadanos dada su capacidad de redistribución de los ingresos.

En su aplicación se tiene en cuenta la capacidad económica de los sujetos obligados a su cumplimiento y las características de los territorios; estableciéndose mayores gravámenes para los ingresos más altos, esclareció.

La Ley establece las normas sobre el pago de impuestos, tasas y contribuciones al Presupuesto del Estado.

Atemperada a la actualización del modelo económico cubano, su diseño está basado en la necesidad de garantizar la recaudación de un respaldo financiero que apuntale los gastos sociales a los que en Cuba se destina más de la mitad de los gastos corrientes del Presupuesto del Estado.

Para contribuir al desarrollo económico es preciso mantener el déficit fiscal en rangos soportables para la propia economía. Pero más allá de eso, algunos de los principios sobre los que se erige la Ley, es crear condiciones más favorables para la eficiencia empresarial y la concientización del pago de tributos por la población y entidades. Otro propósito es el de estimular la implicación de los gobiernos locales en la búsqueda de ingresos para sus presupuestos.

Con un enfoque más integral y flexible que su predecesora -y al ser un mecanismo regulador de las finanzas y la economía-, servirá de acicate para el desenvolvimiento de las esferas y actividades impulsoras del desarrollo socio-económico del país. Sin perder de vista el principio de generalidad en su aplicación, se incluyen regímenes especiales y beneficios fiscales justificados, por razones de política económica, en el que se destaca un régimen especial para el sector agropecuario.

Asimismo, la Ley amplía y simplifica los términos de pago en varios tributos y aumenta los tributos referidos a la protección y conservación del medio ambiente.

Si bien se trata de una herramienta que abarca todos los sectores de la sociedad, su estructura permite variar las bases imponibles, tipos impositivos, formas y plazos de pago, según las circunstancias de la economía o particularidades de un sector o territorio. La adecuación de los tributos se incluirá, según se vaya requiriendo, en la Ley anual del Presupuesto del Estado que, año tras año, se discute en el Parlamento cubano.

En su conjunto, la Ley del Sistema Tributario posee 19 impuestos, tres contribuciones y tres tasas.

RÉGIMEN ESPECIAL PARA EL SECTOR AGROPECUARIO

De manera gradual, y con el fin de contribuir a incrementar las producciones agropecuarias y forestales y promover el uso racional de la tierra, se estableció un régimen especial para este sector.

En la esfera agropecuaria la carga tributaria será menor a la del resto de los sectores económicos, en aras de crear condiciones financieras más favorables para su funcionamiento. Los principales contribuyentes, y al mismo tiempo beneficiarios del régimen especial, son tanto los productores individuales como las entidades que se dedican a la producción agropecuaria.

Con este tratamiento se busca garantizar que todos los productores aporten al sostenimiento de los gastos del Estado, en correspondencia con sus niveles de ingresos.

A las personas que ejercen el trabajo por cuenta propia se les ratifica como sujeto de los impuestos sobre las Ventas y los Servicios.

Dentro de los cambios introducidos, se encuentra la exoneración por dos años a los poseedores de tierras agrícolas estatales en usufructo -a partir de la fecha de entrega de las tierras-, de la liquidación del Impuesto sobre Ingresos Personales, sobre la Propiedad o Posesión de Tierras Agrícolas y por la Utilización de la Fuerza de Trabajo. Para aquellas personas que en el terreno asignado debieran eliminar plantas leñosas, como el marabú u otras plantas indeseables, el tiempo de exención se extiende a cuatro años.

Un aspecto novedoso que atañe al sector agropecuario es la inclusión dentro de la Ley del Impuesto por la Ociosidad de Tierras Agrícolas y Forestales. Contrario a la finalidad recaudadora que distingue al resto, este busca desestimular el no aprovechamiento de las tierras y conducir a su propietario a la explotación en función de la producción.

EXENCIONES, RATIFICACIONES Y CAMBIOS NECESARIOS

Tomando en cuenta que las condiciones no están creadas, se ratifica la no exigencia del Impuesto sobre Ingresos Personales sobre los salarios. Tampoco se exigirá por el momento, el Impuesto sobre la Propiedad de las viviendas. De este tributo se exime a los propietarios de inmuebles declarados inhabitables.

A las personas que hayan asumido la construcción de sus hogares por esfuerzo propio se les concederá, en el momento que se exija el referido Impuesto, un periodo libre de pago de este gravamen de cinco años. Asimismo, no estarán gravadas por el Impuesto sobre Ingresos Personales las remesas de ayuda familiar que se reciban desde el exterior.

Y a quienes se inicien en el trabajo por cuenta propia se les exonerará del pago de las obligaciones tributarias por concepto de impuestos sobre las Ventas, Especial a Productos y Servicios, sobre los Servicios, por la Utilización de la Fuerza de Trabajo y sobre los Ingresos Personales, durante los primeros tres meses de operaciones. Se ratifica en este ámbito la liberación del pago del Impuesto por la Utilización de la Fuerza de Trabajo a los trabajadores no estatales, los agricultores individuales, y demás personas naturales que se les autorice a contratar personal, por el empleo de hasta cinco personas.

A las figuras que ejercen el trabajo por cuenta propia se les ratifica como sujeto de los impuestos sobre las Ventas y los Servicios, fijándose un tipo impositivo de un 10 %.
En lo que atañe al arrendamiento de viviendas, espacios y habitaciones por los trabajadores por cuenta propia, se establece un tipo impositivo del 10% sobre los ingresos obtenidos durante el mes y el pago de cuotas mensuales a cuenta del Impuesto sobre los Ingresos Personales, las que quedarán establecidas en la norma complementaria que a tales efectos se emita.

En cuanto a la transmisión de bienes y herencias se mantienen las regulaciones por las transmisiones de viviendas y vehículos y se perfecciona el mecanismo de control y regulación cuando se adquieran más de uno de estos bienes.

Uno de los cambios más novedosos dentro de la Ley es la disminución gradual del tipo impositivo del Impuesto por la Utilización de la Fuerza de Trabajo, que se prevé pase de un 25 a un 5%, en un plazo de cinco años.

Por su parte, las cooperativas no agropecuarias deberán honrar el Impuesto sobre Utilidades en atención a sus actividades y características. El tipo impositivo se establece desde un diez hasta un 45 %, reconociendo diez mil pesos en CUP libre de impuesto por cada socio de la cooperativa. En comparación con el trabajo por cuenta propia, se prevé una carga tributaria menos gravosa para estimular la socialización en el ejercicio de las actividades.

Como una medida que debe contribuir a paliar la ocurrencia de cadenas de impagos en el país, se ha previsto la eliminación gradual del actual Impuesto de Circulación. Este será sustituido por los impuestos sobre Ventas y Servicios, y Especial a Productos y Servicios, acercando el cobro de estos tributos a las entidades que realizan ventas minoristas, lo que contribuirá a la mejor gestión en los aportes.

CONTRIBUCIÓN TERRITORIAL PARA EL DESARROLLO LOCAL Y DEL IMPUESTO PARA LA PROTECCIÓN DEL MEDIO AMBIENTE

Con el fin de estimular el desarrollo sostenible de la localidad, se implementa un tributo territorial definido centralmente, que pagarán las empresas y las cooperativas a los consejos de la Administración Municipales donde operen sus establecimientos, para lo cual se tendrá en cuenta las particularidades de cada municipio.

Según explicita la Ley, este tributo deben pagarlo las empresas, las sociedades mercantiles y las cooperativas, cuando sus establecimientos obtengan ingresos por la comercialización de bienes o prestación de servicios, con independencia del lugar en que radique su sede principal.

La protección al medio ambiente también encuentra cobijo en la Ley del Sistema Tributario. Para ello se perfeccionaron y ampliaron los tributos que conciernen a estos temas. Esta apertura responde a los intereses para la salvaguarda de recursos naturales del país y su compatibilización con el desarrollo económico.

SOBRE LA GESTIÓN Y CONTROL DE LOS TRIBUTOS Y DEL REGLAMENTO

En uno de sus acápites, la Ley, además de delimitar las atribuciones y funciones de la administración Tributaria, y los deberes y derechos del contribuyente, establece los procedimientos para la gestión y control de los tributos.

En él se determinan los pasos a seguir ante la ocurrencia de indisciplinas fiscales, para lo cual se ha dispuesto un régimen sancionador que toma en cuenta la gravedad de la infracción. Se incluyen también las vías para exigir la deuda tributaria y las herramientas de reclamación para los contribuyentes.

Otros procedimientos como las devoluciones, compensaciones y los términos son igualmente introducidos, lo que confiere espacios de actuación bien definidos tanto para el contribuyente como para la Administración Tributaria.

El Decreto No. 308 de las normas generales y los procedimientos tributarios, establece el Reglamento en el que se perfeccionan las funciones y deberes de la Administración Tributaria, en correspondencia con la Ley y el escenario en el que se desarrolla el país. Ello deberá garantizar la efectividad de los mecanismos y acciones de control fiscal, en donde se incluyen verificaciones, fiscalización tributaria y auditoría fiscal, entre otras.

Se busca, igualmente, ordenar y extender el uso oficial del Número de Identificación Tributaria (NIT) y contribuir de esta forma con el desarrollo de una cultura ciudadana en esta materia, ajustada a los preceptos establecidos en la Ley.

Este Decreto -a diferencia de su predecesor, el Decreto Ley No. 169 del 10 de enero de 1997- jerarquiza la aplicación de sanciones de acuerdo al tipo de infracción. En él se incluye un principio de gradualidad que contempla multas de menores cuantías, previendo las pérdidas de derechos u obtención de beneficios, hasta llegar a sanciones más severas.

A partir de lo dispuesto en la Ley, el Reglamento relaciona los deberes formales del contribuyente e introduce la modificación y perfeccionamiento de un grupo de artículos para ordenar y flexibilizar el cumplimiento de los pagos pendientes al Presupuesto del Estado.

UNA LEY PARA ESTOS TIEMPOS

La Ley del Sistema Tributario desarrolla en su contenido casi una veintena de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución; a algunos se les da cumplimiento y con respecto a otros, quedan diseñadas las normas tributarias que inciden en su implementación.

Dado el alcance de esta herramienta jurídica, -cuyos beneficios recaerán en el ámbito económico y social fundamentalmente-, constituye una plataforma oportuna capaz de fertilizar el terreno para el desarrollo de medidas ya tomadas y otras que, en el futuro próximo, llegarán como parte de la actualización del modelo económico cubano.

Desde que el país se enfrascara en la actualización de su modelo, numerosas regulaciones pretenden allanar el camino para revitalizar la marcha de la economía. A este empeño se suma también la Ley del Sistema Tributario que está llamada a respaldar la captación de mayores recursos financieros para satisfacer los requerimientos de la sociedad, pilar inherente a un proyecto social “con todos y para el bien de todos”.

TRIBUTOS APROBADOS POR LA LEY


Impuestos:
1- Impuesto sobre Ingresos Personales
2- Impuesto sobre Utilidades
3- Impuesto sobre las Ventas
4- Impuesto Especial a Productos y Servicios
5- Impuesto sobre los Servicios
6- Impuesto sobre la Propiedad o Posesión de Tierras Agrícolas
7- Impuesto sobre la Propiedad de Viviendas y Solares Yermos
8- Impuesto por la Ociosidad de Tierras Agrícolas y Forestales
9- Impuesto sobre el Transporte Terrestre
10- Impuesto sobre la Propiedad o Posesión de Embarcaciones
11- Impuesto sobre Transmisión de Bienes y Herencias
12- Impuesto sobre Documentos
13- Impuesto por Utilización de Fuerza de Trabajo
14- Impuesto por el Uso o Explotación de las Playas
15- Impuesto por el Vertimiento aprobado de Residuales en Cuencas Hidrográficas
16- Impuesto por el Uso y Explotación de Bahías
17- Impuesto por la Utilización y Explotación de los Recursos Forestales y la Fauna Silvestre
18- Impuesto por el Derecho de Uso de las Aguas Terrestres
19- Impuestos Aduaneros

Contribuciones:
1- Contribución a la Seguridad Social
2- Contribución Especial a la Seguridad Social
3- Contribución Territorial para el Desarrollo Local

Tasas:
1- Tasa por peaje
2- Tasa por Servicio de Aeropuertos
3- Tasa por la Radicación de Anuncios y Propaganda Comercial

SEGÚN LAS DENOMINACIONES RECOGIDAS EN LA LEY, SE ENTIENDE POR

impuesto: El tributo exigido al obligado a su pago, sin contraprestación específica.
contribución: Tributo para un destino específico y determinado, que beneficia directa o indirectamente al obligado a su pago.
tasa: El tributo por el cual el obligado a su pago recibe una contraprestación en servicio o actividad por parte del Estado.

(Fuente Cubadebate, con información de Granma)

Videos:


Cuba ¿Cómo aplicarán la nueva ley tributaria?
 


Cuba: Principales cambios a la ley tributaria
 


Cuba: Opinan sobre nueva ley tributaria
 

martes, 25 de septiembre de 2012

La migración “en el bombo”. ¿Lo digo literalmente?

Por Rodolfo Romero Reyes

El mar se traga los sueños, se traga los
hombres… las culpas se quedan en la otra orilla,
bien lejos de La Habana.
Del viaje al Turquino regresamos Camilo y yo en avión por lo que las peripecias de este viaje de vuelta a La Habana nada tuvieron que ver con lo que pasamos para llegar a Santiago de Cuba. Solo puedo decir que pudimos dormir sin sobresaltos, sin lluvia y sin frío.

Cuando salimos de la terminal de vuelos nacionales tuvimos que pasar obligatoriamente por delante de las vallas que están ubicadas en la intersección de las calles que siguen para Boyeros y las que conducen a las distintas terminales del aeropuerto “José Martí”. Para los que no los han visto, les cuento que estos letreros son inmensamente grandes y tienen los mensajes que queremos trasmitir a los visitantes que llegan a nuestro país.

Para mi sorpresa, habían quitado la más vieja de estas vallas. Era aquella que aseguraba que “EL 70 POR CIENTO DE LOS CUBANOS habíamos nacido BAJO EL BLOQUEO DE LOS ESTADOS UNIDOS”. Esa es una de las verdades más grandes e irrefutables: todos los que nacimos a mediados de los 80 para acá, y escuchamos los cuentos de nuestros padres, sabemos lo duro que es ser hijos del llamado “periodo especial”, momento en que el bloqueo se ha sentido más que nunca. Y es que nacer bajo el bloqueo, es una realidad que a veces se nos despinta, y como la valla misma va perdiendo su impacto; aunque todos los días los problemas que tenemos que resolver por su causa sean tan terribles como las paradas de ómnibus al mediodía.

Ahí mismo, tan cerca del aeropuerto con sus aviones, con la connotación que los viajes tienen para todos los cubanos, me puse a pensar que es también por culpa de los Estados Unidos (y fíjense que no es muela) que ese 70 por ciento de cubanos vemos la emigración de una manera distinta a como la vive el resto del mundo. Todo el mundo emigra desde que el mundo es mundo, sin embargo en Cuba la cosa se ve diferente.


Los cubanos, gracias a la beligerancia de Estados Unidos hacia Cuba, tenemos otro status, otros “privilegios” como emigrantes. Yo me imagino que muchos latinoamericanos, sobre todo los mexicanos, sentirán por nosotros cierta envidia. ¿Por qué los gringos favorecen a los panas cubanos?, se preguntarán muchos de ellos. Porque esa es la emigración que prefieren en el Norte: cubana, y preferiblemente ilegal.

Dice mi amigo Rafa, quien siempre está detrás de las estadísticas y chismes políticos, que desde antes del 59 las visas que se daban para Estados Unidos también eran muy pocas. Solo clasificaban los pocos trabajadores que quisieran hacer allá los trabajos que los propios estadounidenses no querían. Los trámites se demoraban cantidad y al que se le ocurriera irse de forma ilegal ilegal se exponía a la expulsión inmediata o a la prisión.

Sin embargo, cuando triunfa la Revolución, los Estados Unidos acogieron a todos los batistianos, esbirros, estafadores, asesinos y ladrones que salieron corriendo de aquí. Desde entonces la visa dejó de ser un documento indispensable para acceder al territorio norteamericano. Ser cubano y llegar de manera ilegal eran suficientes cartas credenciales. Y sí de paso hablabas un poquito mal de Fidel, te daban propina.

Fue gracias a este acto divino de bautismo del Tío Sam, hacedor de milagros, que dejamos de ser emigrantes para ser “exiliados políticos”, a diferencia del resto de los latinoamericanos que seguían siendo extranjeros, sujetos a las leyes migratorias norteamericanas.

Después decidieron que el tema migratorio sería uno de los platos fuertes para sacar de circulación a la Revolución, de ahí que fuera tan importante “ayudar” a los “refugiados” que procedían del entonces campo socialista.

Por eso se creó el Programa de Refugiados Cubanos, se estimuló la salida de Cuba de más 14 mil niños hacia los Estados Unidos durante la Operación Peter Pan, y finalmente, en 1962, se eliminaron los vuelos y salidas legales hacia ese país. Los cubanos de aquí y sus familiares de allá, los mismos padres engañados que enviaron a sus niños se quedaron entonces sin saber qué hacer.

Entonces no quedaba otra: las salidas ilegales.

Quizás por eso en Cuba inventamos la tan polémica política migratoria, que imagino se habrá hecho más rígida después de la Ley de Ajuste Cubano en 1966.

Los yanquis entonces buscaron apoyo en los medios de prensa. ¿Resultado? Las crisis migratorias de Boca de Camarioca en 1965, la del Mariel en 1980, la de los inicios de los noventa, el robo y secuestro de aviones y embarcaciones muchas veces con lamentables pérdidas de vidas humanas, y hasta los vecinos míos que intentaron irse el pasado fin de semana, a pesar del mal tiempo anunciado por Rubiera.

No nos quieren quitar el bloqueo, a pesar de que ha demostrado su ineficacia como purgante para la Revolución. Lo mantienen porque son miles de millones de pesos los que hemos perdido año tras año, y como dice Pánfilo (el de Chequera), hay una pila de gente allá, que gracias al bloqueo, “vive del cuento”.

Estoy convencido de que nunca quisimos ese “tratamiento especial” que Estados Unidos no ha dado en diversas materias, específicamente en el tema migratorio.

Para mucha gente la emigración, es ayuda y es apoyo. No los mercenarios que hablan mal de Castro, o los Oteros que se van a ganarse limosnas a cambio de mentiras, sino los familiares y amigos que trabajan honradamente, y mandan sus remesas de mes en mes, o el tío de mi amiga pinareña, que se muere por verla otra vez. Por estos meses, el tema de la emigración está “en el bombo”, así que quizás escribiré dos o tres post.

Fuente Blog Letra Joven

lunes, 24 de septiembre de 2012

La emigración cubana y su manipulación política por Estados Unidos


 

Las migraciones han sido parte del actuar humano prácticamente desde los inicios de la especie. Pero en el mundo globalizado y profundamente injusto de hoy, el creciente flujo migratorio internacional –alentado por las hondas desigualdades económicas y sociales, la inestabilidad política, los conflictos armados, los desastres naturales y otras causas–, se ha convertido en uno de los más serios problemas de la humanidad.

Miles de personas mueren todos los años intentando emigrar en precarias condiciones a través de fronteras terrestres y los mares. Otros miles, que llegan a las naciones más ricas del Norte buscando mejores condiciones de vida, son sometidos a abusivas y prolongadas detenciones y expulsados hacia sus países sin contemplaciones. Crecen las medidas restrictivas y xenófobas contra los inmigrantes en EEUU y Europa.

En este complejo y duro panorama hay una clara excepción: el tratamiento que el Gobierno de EE.UU le da a la emigración cubana con evidentes fines políticos, como parte de sus planes agresivos contra la Revolución.

Antes de 1959 eran contadas las visas que la Embajada de los Estados Unidos concedía a los ciudadanos cubanos para emigrar a ese país; lo que constituía una aspiración de millones de personas en el mundo, atraídos por el estándar de vida en la nación que emergió de la Segunda Guerra Mundial como la más rica y poderosa del planeta. Unos pocos humildes trabajadores dispuestos a asumir las duras labores que el estadounidense se rehusaba a hacer y componentes de la burguesía y de algunos sectores medios del país, eran los afortunados en esa ruleta migratoria.

Los trámites legales para que un cubano emigrara a Estados Unidos entre 1945 y 1959 eran prolongados y rigurosos. Al que ingresaba ilegalmente le esperaba sin remedio la expulsión o la prisión. Eran tan perseguidos por la “migra” como lo son ahora muchos emigrados latinoamericanos. Ahí esta el testimonio de Camilo Cienfuegos en sus cartas a la familia durante el tiempo que debió permanecer en territorio norteamericano, en la década del 50, ante la persecución de la dictadura batistiana.

Todo cambió con el Triunfo de la Revolución en 1959. Desde el primer día de la victoria de nuestro pueblo, Estados Unidos se convirtió en seguro refugio para los esbirros, torturadores, asesinos, malversadores y ladrones de la derrocada tiranía de Fulgencio Batista. El ingreso sin obstáculo al suelo estadounidense de cualquier persona que saliera ilegalmente de Cuba pasó a ser la norma. La visa dejó de ser un trámite necesario para ser recibido. La categoría de emigrante desapareció para los cubanos que salían del país, que pasaron sin excepción al tratamiento de exiliados, gracias a la política implantada por Washington.

El gobierno norteamericano, consciente de que en Cuba había una verdadera Revolución, se planteó una estrategia de hostilidad permanente hacia nuestra Patria sustentada en un feroz bloqueo económico y comercial y que tenía también al tema migratorio como uno de sus componentes esenciales para la desestabilización. Cuba pasó a formar parte de la política implementada por la Casa Blanca en los años 50 para beneficiar con el estatus de “refugiado” a los migrantes del entonces campo socialista.

Nació así el Programa de Refugiados Cubanos, a inicios de los 60, y se ejecutó la inescrupulosa Operación Peter Pan mediante la cual fueron virtualmente secuestrados hacia EE.UU más de 14 mil niños, arrancados a sus padres atemorizados por la propalación de la falsa e infame noticia de que sería suprimida la Patria Potestad en Cuba.

Tras la derrota sufrida en Playa Girón, el escalamiento de la guerra sucia contra Cuba y las tensiones de la Crisis de Octubre, el Gobierno norteamericano suprimió abruptamente, a fines de 1962, los vuelos normales y salidas legales desde nuestro país a esa nación, cortando de facto los vínculos de miles de cubanos con sus familiares en EE.UU, entre ellos la de los padres que habían enviado a sus hijos durante la Operación Peter Pan. Solo quedó el camino de las salidas ilegales.

En febrero de 1963, la administración Kennedy dio un poderoso estímulo a esas salidas al anunciar que los cubanos que llegaran a EE.UU directamente desde nuestro país serían recibidos como refugiados; mientras, quienes lo hicieran desde terceros países serían considerados extranjeros y quedarían sujetos a las restricciones migratorias norteamericanas.
Se buscaba el show político y mediático. El intento de pintar una Revolución que naufragaba. El propósito de mostrar una sociedad supuestamente quebrada y fracasada que obligaba a sus ciudadanos a lanzarse desesperadamente a la aventura migratoria.

El Congreso estadounidense dio un espaldarazo final a la perversa política al aprobar la llamada Ley de Ajuste Cubano, firmada por el presidente Johnson el 2 de noviembre de 1966. Con ella se concedía el derecho inmediato al permiso de residencia a cualquier emigrante ilegal cubano que llegara a territorio norteamericano, y al año se le otorgaba automáticamente la residencia permanente.

Esa aviesa legislación –aplicada desde entonces invariablemente y actualizada varias veces para promover aún más la emigración ilegal–, unida a la intencionada denegación de cuantiosas solicitudes de visas para la emigración legal, al endurecimiento del bloqueo y a las miles de horas de incesante propaganda subversiva y de guerra política y sicológica desde EE.UU llamando a la indisciplina social, al delito y a las salidas ilegales del país, han provocado sucesivas y graves crisis migratorias como las de Boca de Camarioca (1965) , el Mariel (1980) y la de 1994.

Impunidad, violencia y robo de cerebros

La impunidad total y los estímulos con que se ha recibido en EE.UU a todas las personas salidas ilegalmente de Cuba en estas cinco décadas, han dado lugar al robo y secuestro de embarcaciones, la piratería aérea, la violencia, el empleo de armas y hasta a asesinatos. Autores de crímenes atroces como Leonel Macías, el asesino del guardamarina Roberto Aguilar Reyes, viven hoy en la Florida al amparo de esta política.
A sectores de esa estimulada emigración han acudido el gobierno estadounidense, la extrema derecha, los servicios especiales y la mafia cubano americano para ejecutar sus planes agresivos y terroristas contra nuestra Patria.

Esa mafia y sus representantes en el Congreso han utilizado a su antojo el tema migratorio en su agenda anticubana. Estimulan por un lado la emigración a través de declaraciones y acciones precisas como el programa Éxodo manejado por la Fundación Nacional Cubano Americana en la década de los 90, y por el otro, presionan al Gobierno norteamericano a actuar en el supuesto interés de la Seguridad Nacional de EE.UU si se produjera una nueva crisis migratoria. Sueñan con provocar un conflicto armado entre Estados Unidos y Cuba.

En todos estos años, las autoridades norteamericanas y los sectores anticubanos han alentado y priorizado la salida del país de médicos, enfermeros, profesores, ingenieros y otros profesionales universitarios o técnicos de nivel medio, en un descarado robo de cerebros. Miles de millones de dólares le han costado a la nación la pérdida de ese personal calificado formado gratuitamente en nuestras universidades y escuelas politécnicas.

No satisfechos con extraerlos del país, los persiguen por diversas partes del mundo. Vigente está el programa ideado por la administración Bush para captar médicos y otros especialistas de salud cubanos que prestan importantes servicios en decenas de países.

Permanente es también el asedio a nuestros deportistas, reconocidos en los escenarios mundiales y forjados gracias al sudor de nuestro pueblo y la capacidad de nuestro sistema de formación deportiva.

El objetivo es apropiarse desvergonzadamente del talento de la nación, e intentar desmoralizar, obstruir nuestro desarrollo, generar desaliento.

Pese a los acuerdos migratorios logrados entre Cuba y EE.UU, el gobierno norteamericano continúa aplicando para nuestra nación los esquemas de la Guerra Fría y el anticomunismo que caracterizaron la política inmigratoria de ese país en décadas pasadas.


Una y otra vez han violado esos acuerdos en diferentes administraciones, mantienen en vigencia la Ley de Ajuste Cubano que estimula la emigración ilegal y ha provocado numerosas muertes en el estrecho de la Florida, y sostienen las campañas de aliento a esa emigración y la manipulación mediática sobre este sensible tema.

Mientras más de 429 mil indocumentados fueron detenidos y más de 397 mil inmigrantes fueron expulsados de Estados Unidos en el 2011, según reconoció hace unos días el Departamento de Seguridad Interior, los inmigrantes cubanos continúan recibiendo un tratamiento privilegiado a tono con los intereses subversivos de la política norteamericana hacia nuestro país.

Cuba ha cumplido rigurosa y estrictamente sus compromisos en los acuerdos migratorios, sostiene la necesidad de garantizar una emigración legal, ordenada y segura hacia la nación norteña, mantiene una relación respetuosa con el creciente y mayoritario sector de la emigración cubana en Estados Unidos y otras partes del mundo que profesa amor a su Patria, promueve los vínculos familiares, condena el bloqueo y otras políticas agresivas contra su pueblo y defiende el derecho de nuestra nación a vivir y desarrollarse en paz, y ha dado pasos en todos estos años para hacer más fluida esa relación entre la Nación y su emigración.

Tomado de Cubadebate

Imagen agregada RCBáez