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miércoles, 25 de abril de 2012

Blas Roca Calderío

El 25 de abril de 1987 dejó de existir un hombre excepcional, de singulares virtudes y extraordinario talento.

Nacido en Manzanillo el 24 de julio de 1908, del seno de una familia muy modesta, el nombre con el que lo recibieron en el mundo fue Francisco Calderío. Nadie podía vislumbrar aún el descollante papel revolucionario que habría de protagonizar bajo el nombre, hoy tan entrañable y familiar, de Blas Roca.

Con tesonero esfuerzo se hizo maestro, lo que —como dijo Martí— es hacerse creador. No pudo, sin embargo, encontrar empleo en alguna de las escasas escuelas de la neocolonia y, siguiendo la tradición familiar, adquirió el noble y modesto oficio de zapatero.

Elegido en 1929 secretario general del Sindicato de Zapateros de Manzanillo, aquel mismo año ingresó en el Partido que poco antes fundaran Baliño y Mella. Ser comunista en aquel tiempo y en aquella sociedad significaba asumir la más riesgosa y heroica posición política.

Apenas con 21 años, era ya el principal dirigente comunista y obrero de la aguerrida provincia de Oriente.

A la pupila insomne de Martínez Villena, entonces máximo dirigente de los comunistas cubanos, no escaparon las brillantes cualidades del joven combatiente revolucionario, a quien en el propio año 1933 se le traslada y se le hace responsable de la dirección del Partido en la capital de la república. No mucho tiempo después la dirección del Partido lo elige secretario general del Comité Central.

El brutal aplastamiento de la huelga general de marzo de 1935 y el severo golpe recibido por el movimiento obrero y revolucionario de Cuba, enfrentó al Partido Comunista a problemas sumamente complejos y duros.

Bajo su firme dirección el Partido supo cumplir cabalmente el deber internacionalista con la República española en la formidable campaña de solidaridad dirigida por los comunistas, cuya más alta expresión la constituyó el envío de casi mil combatientes a las Brigadas Internacionales.

Gracias al esfuerzo abnegado del Partido, el movimiento obrero se fortaleció considerablemente, fue creada la Confederación de Trabajadores de Cuba; líderes brillantes como Lázaro Peña, Jesús Menéndez y otros, surgieron bajo la sabia dirección y el magisterio de Blas Roca, y la clase obrera alcanzó considerables conquistas sociales y políticas.

Grande fue la contribución del Partido en aquel periodo histórico al proceso constitucional de 1940. La labor desplegada por el pequeño grupo de delegados comunistas encabezados por Blas Roca, contribuyó de modo particular a lograr que en la Constitución de 1940 se plasmaran numerosas disposiciones progresistas y avanzadas.

Pocos revolucionarios en la historia de nuestra patria han sido objeto de tantas calumnias y campañas insidiosas como el compañero Blas Roca. Los terratenientes, los burgueses, los neocolonialistas, los explotadores y reaccionarios de toda laya le rindieron el perenne homenaje de su odio más visceral y profundo.

Granma, al retomar algunos fragmentos de las palabras de despedida del duelo pronunciadas por Fidel, para elaborar esta nota editorial, recuerda lo que el Comandante dijera en aquella oportunidad: La vida nos ofreció después el privilegio de conocerlo de cerca, y como dijimos en una ocasión, Blas fue, es y será siempre uno de los hombres más nobles, más humanos y más generosos que hemos conocido jamás.

Con la victoria de enero, las ideas revolucionarias desde Céspedes, al fin, serían realidades. Los revolucionarios marxista-leninistas supieron estar por encima de vanidades y ambiciones mezquinas. Y en esto el ejemplo de Blas fue histórico e insuperable. Sin vacilación alguna puso incondicionalmente su partido y su jefatura, su experiencia y su sabiduría, a disposición de la nueva dirección revolucionaria. Así, se produjo la integración, junto a los combatientes del Directorio Revolucionario y del Movimiento 26 de Julio, al nuevo Partido, de cuya dirección formó parte desde entonces como uno de sus más prestigiosos y respetados miembros y donde asumió diversas responsabilidades.

Se iniciaba así la forja del primer Estado socialista en el hemisferio occidental. Nunca más un niño nacería en las condiciones políticas y sociales en que vio la luz, 52 años atrás, Francisco Calderío.

Blas libró una titánica batalla contra la enfermedad que lo aquejaba, minaba progresivamente su salud y disminuía sus capacidades. Aun así, su tenacidad indoblegable predominaba y día a día llegaba a su oficina para laborar las horas que le fuera posible. Nunca dejó de trabajar mientras estuvo en condiciones de hacerlo, y cuando no se consideraba ya capaz de desempeñar un cargo solicitaba humildemente su relevo.

Cuando su salud física comenzaba ya a quebrarse preocupantemente, hizo llegar a la dirección de nuestro Partido su deseo de que, a su muerte, sus restos fuesen sepultados, según sus propias palabras, "en la tierra pelada", es decir, que no se inhumasen en un panteón.

Es por ello que se adoptó la decisión de sepultarlo en las inmediaciones de El Cacahual, en la tierra sagrada de la patria. Y en ese lugar solo hay una modesta lápida.El 25 de abril de 1987 dejó de existir un hombre excepcional, de singulares virtudes y extraordinario talento.

Nacido en Manzanillo el 24 de julio de 1908, del seno de una familia muy modesta, el nombre con el que lo recibieron en el mundo fue Francisco Calderío. Nadie podía vislumbrar aún el descollante papel revolucionario que habría de protagonizar bajo el nombre, hoy tan entrañable y familiar, de Blas Roca.

Con tesonero esfuerzo se hizo maestro, lo que —como dijo Martí— es hacerse creador. No pudo, sin embargo, encontrar empleo en alguna de las escasas escuelas de la neocolonia y, siguiendo la tradición familiar, adquirió el noble y modesto oficio de zapatero.

Elegido en 1929 secretario general del Sindicato de Zapateros de Manzanillo, aquel mismo año ingresó en el Partido que poco antes fundaran Baliño y Mella. Ser comunista en aquel tiempo y en aquella sociedad significaba asumir la más riesgosa y heroica posición política.

Apenas con 21 años, era ya el principal dirigente comunista y obrero de la aguerrida provincia de Oriente.

A la pupila insomne de Martínez Villena, entonces máximo dirigente de los comunistas cubanos, no escaparon las brillantes cualidades del joven combatiente revolucionario, a quien en el propio año 1933 se le traslada y se le hace responsable de la dirección del Partido en la capital de la república. No mucho tiempo después la dirección del Partido lo elige secretario general del Comité Central.

El brutal aplastamiento de la huelga general de marzo de 1935 y el severo golpe recibido por el movimiento obrero y revolucionario de Cuba, enfrentó al Partido Comunista a problemas sumamente complejos y duros.

Bajo su firme dirección el Partido supo cumplir cabalmente el deber internacionalista con la República española en la formidable campaña de solidaridad dirigida por los comunistas, cuya más alta expresión la constituyó el envío de casi mil combatientes a las Brigadas Internacionales.

Gracias al esfuerzo abnegado del Partido, el movimiento obrero se fortaleció considerablemente, fue creada la Confederación de Trabajadores de Cuba; líderes brillantes como Lázaro Peña, Jesús Menéndez y otros, surgieron bajo la sabia dirección y el magisterio de Blas Roca, y la clase obrera alcanzó considerables conquistas sociales y políticas.

Grande fue la contribución del Partido en aquel periodo histórico al proceso constitucional de 1940. La labor desplegada por el pequeño grupo de delegados comunistas encabezados por Blas Roca, contribuyó de modo particular a lograr que en la Constitución de 1940 se plasmaran numerosas disposiciones progresistas y avanzadas.

Pocos revolucionarios en la historia de nuestra patria han sido objeto de tantas calumnias y campañas insidiosas como el compañero Blas Roca. Los terratenientes, los burgueses, los neocolonialistas, los explotadores y reaccionarios de toda laya le rindieron el perenne homenaje de su odio más visceral y profundo.

Granma, al retomar algunos fragmentos de las palabras de despedida del duelo pronunciadas por Fidel, para elaborar esta nota editorial, recuerda lo que el Comandante dijera en aquella oportunidad: La vida nos ofreció después el privilegio de conocerlo de cerca, y como dijimos en una ocasión, Blas fue, es y será siempre uno de los hombres más nobles, más humanos y más generosos que hemos conocido jamás.

Con la victoria de enero, las ideas revolucionarias desde Céspedes, al fin, serían realidades. Los revolucionarios marxista-leninistas supieron estar por encima de vanidades y ambiciones mezquinas. Y en esto el ejemplo de Blas fue histórico e insuperable. Sin vacilación alguna puso incondicionalmente su partido y su jefatura, su experiencia y su sabiduría, a disposición de la nueva dirección revolucionaria. Así, se produjo la integración, junto a los combatientes del Directorio Revolucionario y del Movimiento 26 de Julio, al nuevo Partido, de cuya dirección formó parte desde entonces como uno de sus más prestigiosos y respetados miembros y donde asumió diversas responsabilidades.

Se iniciaba así la forja del primer Estado socialista en el hemisferio occidental. Nunca más un niño nacería en las condiciones políticas y sociales en que vio la luz, 52 años atrás, Francisco Calderío.

Blas libró una titánica batalla contra la enfermedad que lo aquejaba, minaba progresivamente su salud y disminuía sus capacidades. Aun así, su tenacidad indoblegable predominaba y día a día llegaba a su oficina para laborar las horas que le fuera posible. Nunca dejó de trabajar mientras estuvo en condiciones de hacerlo, y cuando no se consideraba ya capaz de desempeñar un cargo solicitaba humildemente su relevo.

Cuando su salud física comenzaba ya a quebrarse preocupantemente, hizo llegar a la dirección de nuestro Partido su deseo de que, a su muerte, sus restos fuesen sepultados, según sus propias palabras, "en la tierra pelada", es decir, que no se inhumasen en un panteón.

Es por ello que se adoptó la decisión de sepultarlo en las inmediaciones de El Cacahual, en la tierra sagrada de la patria. Y en ese lugar solo hay una modesta lápida.

Ante la ausencia física de un combatiente revolucionario ejemplar como Blas, podemos repetir las palabras de José Martí: "la muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida".

Tomado de @uto-HERMES, Selección de Información Referativa y Factográfica
24 de abril de 2012

martes, 10 de mayo de 2011

El VI Congreso: Notas sobre la democracia socialista

Por Darío Machado Rodríguez

rcbaez_-con-foto-de-marcelino-vazquez-hernandez.JPGHace pocos días terminaron las sesiones del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, ha dejado un creciente optimismo cauteloso en las grandes mayorías ciudadanas que respondieron una vez más a la convocatoria de los comunistas cubanos, ratificando de ese modo, no solo la confianza en el papel que puede jugar la organización política en las transformaciones imprescindibles en la sociedad cubana en un mundo cambiado y cambiante, sino confirmando el tumbo socialista de la sociedad cubana.

La participación popular en el análisis de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución no obedece a un impulso inercial, no fue una participación formal, constituyó la expresión de lo más importante que ha cambiado en Cuba con la revolución de 1959: la cultura del pueblo, la conciencia alcanzada por una sociedad que sitúa los problemas en su justo lugar, confía en sus propias fuerzas y sabe que solo conservando la unidad, Cuba puede mantener las principales conquistas alcanzadas por el pueblo.

Pero la propia unidad es solo una premisa, del mismo modo que los Lineamientos por más que son expresión del pensamiento crítico de la sociedad cubana sobre los cambios necesarios, si no se realizan quedan solo en un documento más. Se necesita un sistema económico viable, eficiente, propio, un traje a la medida de nuestro país, de sus condiciones y premisas, de sus necesidades, aspiraciones, costumbres, principios políticos, historia y cultura.

El marco del debate popular también fue claramente entendido por el pueblo: este no es sino el principio de una serie de otras transformaciones que continuarán en lo económico, pero que también tocarán aspectos trascendentales de la organización jurídica y política del país.
Un congreso muy esperado

El VI congreso del Partido Comunista de Cuba ha sido quizá el congreso más esperado por las grandes mayorías ciudadanas del país acostumbradas a su realización regular y dadas las circunstancias particulares en que ha tenido lugar. Por su trascendencia, el VI congreso emula en importancia con el primero en 1975 y el cuarto en 1991.

Cuando como ocurre en Cuba por circunstancias históricas y políticas existe un único partido político, este solo puede constituirse y actuar como una institución democrática si incluye dentro de su concepción estratégica y manejo táctico a toda la ciudadanía, garante en última instancia de la lucha contra el oportunismo de todo tipo.

En efecto, si es el único partido y por derecho constitucionalmente codificado fuerza rectora superior de la sociedad cubana, habrá casos de personas que quieran pertenecer a él para servirse de su prestigio y mandato constitucional y no precisamente para prestigiarlo con su conducta y entrega.

Los repetidos momentos de consulta popular auspiciados por el partido para rehacer y consolidar el consenso no han sido todos iguales, no han tenido la misma calidad, ni la misma importancia y trascendencia; señalo como los más destacados el debate del anteproyecto de Constitución de la República de Cuba, el de los documentos del primer congreso del partido, el que discutió el Llamamiento al IV congreso, los parlamentos obreros en 1991 y el que acaba de realizarse sobre los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, recientemente aprobados por el VI Congreso con el masivo e indiscutible aval de una millonaria participación ciudadana.

Vale recordar que el proyecto de estos lineamientos fue elaborado teniendo en cuenta los resultados de una muy amplia y enriquecedora discusión del texto del discurso del Presidente Raúl Castro el 26 de Julio de 2007 en el que reconoció la necesidad de cambios estructurales en la sociedad cubana.
La ausencia en los medios

Las virtudes de aquel debate preparatorio del más reciente, sin embargo, fueron opacadas por la inexistencia de los contenidos de ese proceso de discusión en los medios de comunicación del país. Salio tan poco de ese debate que lo divulgado solo sirvió para destacar la ausencia.

Al publicarse los lineamientos para el segundo proceso de análisis por el pueblo se tuvo alguna información ya mediada y resumida por los redactores del documento, pero se perdió el efecto educativo, la función esclarecedora y el fijador que habría proporcionado como saldo la divulgación oportuna de los puntos de vista del pueblo.

En el Informe Central al VI Congreso se ratificaron los acuerdos del partido sobre la política informativa, uno de esos documentos que fueron a dormir el sueño eterno de las gavetas. El reconocimiento del grave error que significa no aprovechar las enormes potencialidades de los medios de comunicación cubanos para enriquecer la subjetividad ciudadana con el tratamiento abierto de los problemas es el primer paso para rectificarlos.

Obviamente, no será sencillo. Entre las poderosas fuerzas internas que es preciso desafiar para continuar la obra revolucionaria está la de los intereses espurios y el oportunismo que impiden la necesaria transparencia en el conocimiento de lo más importante del acontecer social. El primer secretario del comité central del partido quien había ratificado en la clausura del sexto período de sesiones de de la séptima legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular ser un defensor a ultranza de acabar con el secretismo, lo expresó así en el informe central:

“En la consecución de este empeño la prensa cubana, en sus diferentes formatos, está llamada a jugar un papel decisivo con el esclarecimiento y difusión objetiva, constante y crítica de la marcha de la actualización del Modelo Económico, de modo que con artículos y trabajos sagaces y concretos, en un lenguaje accesible para todos, se vaya fomentando en el país una cultura sobre estos temas.

“En este frente se requiere también dejar atrás, definitivamente, el hábito del triunfalismo, la estridencia y el formalismo al abordar la actualidad nacional y generar materiales escritos y programas de televisión y radio, que por su contenido y estilo capturen la atención y estimulen el debate en la opinión pública, lo que supone elevar la profesionalidad y los conocimientos de nuestros periodistas; si bien es cierto que, a pesar de los acuerdos adoptados por el Partido sobre la política informativa, en la mayoría de las veces ellos no cuentan con el acceso oportuno a la información ni el contacto frecuente con los cuadros y especialistas responsabilizados de las temáticas en cuestión. La suma de estos factores explica la difusión, en no pocas ocasiones, de materiales aburridos, improvisados y superficiales.

“No menos importante será el aporte que nuestros medios de difusión masiva deben propiciar a favor de la cultura nacional y de la recuperación de valores cívicos en la sociedad”.

Lo cierto es que la prensa cubana está todavía lejos de reflejar el país real y no está a la altura de la cultura alcanzada por el pueblo, en particular de su cultura política. El que no se traten suficientemente los problemas del país en los medios no significa que no se traten, se tratan por la población en su actividad comunicativa cotidiana y no pocas veces a partir de informaciones imprecisas y deformadas en el proceso de comunicación.

Parte inseparable de este nuevo proceso de rectificación de la revolución cubana es el propósito de lograr un ejercicio periodístico y comunicacional en general a través de los medios que constituya un elemento democratizador de la vida del país al poner de modo directo en conocimiento de la ciudadanía, sin paternalismos estériles y deformantes, la información a la que tiene pleno derecho, lo que enriquecerá su subjetividad y hará más eficiente su participación.
El partido de todos los cubanos

No es condición de la transición socialista la existencia de un solo partido político, como tampoco lo es la existencia de varios. Lo que sí es condición sine qua non es la democracia y la participación, que se realice la voluntad del pueblo, que el pueblo sea sujeto político y que siempre se trabaje para el pueblo.

El debate de los lineamientos confirmó un principio organizativo, ideológico y político para el trabajo del partido de todos los cubanos: si tenemos un solo partido este es el partido de sus militantes y de los demás ciudadanos, es el partido de todo el pueblo. Si alguien contrario a la ideología y los principios políticos del partido y de la revolución socialista emite su criterio con plena libertad en la convocatoria del partido, no podría ser más democrático el proceso, porque ofrece el espacio para todas las opiniones, las revolucionarias y socialistas que han sido mayoritarias en Cuba desde 1959 y para las que no lo son. En el Informe Central al VI Congreso Raúl Castro puso el ejemplo de 45 opiniones libremente expuestas en los debates, encaminadas a permitir la concentración de la propiedad, o sea a rebasar la frontera socialista de la iniciativa privada.

Sería imposible pensar en una sociedad justa y solidaria, si la lógica de su reproducción económica es la de acumular individualmente de manera ilimitada capital y poder. Los defensores de la ideología capitalista aluden que el socialismo es un fracaso inevitable, precisamente porque no da rienda suelta al enriquecimiento individual a costa del trabajo de otros, pero la cultura política posibilita a las grandes mayorías en Cuba conocer bien y representarse con suficiente claridad las consecuencias de no tener límites a la propiedad privada. Por eso no primaron esos criterios que fueron aislados y minoritarios, sino que fueron mayoría abrumadora los dirigidos a la necesaria e impostergable transformación estructural de la economía y la sociedad cubana dentro de los principios socialistas.

Pero lo fundamental desde el ángulo del trabajo político del partido y de la necesidad de un cambio profundo de mentalidad es lo expresado por Raúl Castro: “…aunque como tendencia existió en general comprensión y apoyo al contenido de los lineamientos, no hubo unanimidad ni mucho menos y eso era precisamente lo que necesitábamos, si de verdad pretendíamos una consulta democrática y seria con el pueblo”.

Unanimidad y falsa unanimidad

La unanimidad no es imposible, puede producirse por un determinado lapso de tiempo, en situaciones específicas y sobre aspectos concretos de la vida social, pero la unanimidad no es cotidiana ni permanente, es coyuntural, excepcional.

Lo que es cotidiano es la diferencia de opiniones y el conflicto. Uno de los aspectos del imprescindible cambio de mentalidad radica en ello precisamente: en reconocer las diferencias, el disenso, la diversidad de opiniones y el conflicto, por lo que se requiere desterrar el triunfalismo, la bucólica mentalidad del acomodamiento y la inercia burocrática, la intolerancia ante el criterio diferente, incluso el radicalmente opuesto, y aprender a dialogar, a solucionar las diferencias y los conflictos mediante la negociación que implica reconocernos iguales y no superiores a los demás, en ello precisamente radica la democracia socialista, que en modo alguno pone en peligro la unidad política ni la disciplina ni implica hacer concesiones de principio. Además, todo cuanto se ate o desate en la sociedad cubana tiene que regirse por la constitución socialista del país y por las leyes de la República y el partido debe ser el garante de eso, tal es precisamente su papel fundamental como fuerza rectora superior de la sociedad cubana.

Quien no esté preparado para ese impostergable cambio de mentalidad estará -como suele decir un amigo- “parado por donde no pasa la guagua”. Las construcción de un Estado socialista de derecho exige un enfoque diferente de la relación individuo - sociedad.

Los pasos en esa dirección ya se han iniciado bajo la orientación de realizar las modificaciones requeridas en el plano legal para acompañar la rectificación en el modelo económico, las que junto con las requeridas en los métodos y estilo de trabajo político, permitirán avanzar en la necesaria articulación eficiente de las cuatro actividades fundamentales en la transición socialista: la socioeconómica, la organizativa, la jurídica normativa y la ideológica política.

Esta articulación dentro de su natural dinámica debe ser lo más armónica posible y desde que el socialismo es una sociedad que se construye conscientemente, constituye tarea del sujeto político velar por viabilizar la pronta adopción de los cambios que se requieran en cada momento, así como preverlos en la medida de lo posible. Eso, y no otra cosa, significa el llamado del Presidente cubano a “estar alertas, poner los pies y los oídos sobre la tierra”.

Sin temor a los cambios ni a las palabras

Solo quien no sea genuinamente revolucionario puede temer a los cambios y a las palabras. La construcción de un Estado socialista de derecho es el correlato político - jurídico natural de los cambios socioeconómicos que entrañan el reconocimiento al papel del mercado y los cambios correspondientes en las características de las relaciones individuo - sociedad. “El Estado -dijo Raúl Castro el 18 de diciembre de 2010- regula sus relaciones con el individuo, pero el Estado no se tiene que meter en nada que sea pretender regular las relaciones entre dos individuos…”.

Esa es precisamente la tarea del Subgrupo Jurídico de la Comisión Permanente de Implementación y desarrollo, el cual, explica Raúl Castro en el Informe Central, “coordinará con los organismos correspondientes, en estricto apego a la institucionalidad, las modificaciones requeridas en el plano legal para acompañar la actualización del Modelo Económico y Social, simplificando y armonizando el contenido de cientos de resoluciones ministeriales, acuerdos del Gobierno, decretos-leyes y leyes y consecuentemente proponer, en su debido momento, la introducción de los ajustes pertinentes en la propia Constitución de la República”.

La relación de lo anterior con el ciudadano como individuo se evidencia en el párrafo siguiente: “Sin esperar a tenerlo todo elaborado, se encuentran en fase avanzada las normativas jurídicas asociadas a la compraventa de viviendas y de automóviles, la modificación del Decreto-Ley 259 para ampliar los límites de tierra ociosa a entregar en usufructo a aquellos productores agropecuarios con resultados destacados, así como el otorgamiento de créditos a los trabajadores por cuenta propia y a la población en general”.

El intercambio de mercancías y la psicología de intercambio de equivalentes que el primero reproduce en la sociedad exige el pleno reconocimiento de la propiedad personal, sin que esta se convierta en capital, en propiedad privada de medios de producción o servicios y de explotación del trabajo ajeno ampliándose al punto de predominar sobre la social, porque ese sería el momento de inflexión que impediría embridar al mercado y mantener el necesario blindaje frente a la presión osmótica del capitalismo circundante, que solo afectaría irremediablemente el sano desenvolvimiento de la sociedad en transición socialista, generando nuevamente su fractura profunda seguida por su absorción y con ello la pérdida de la independencia, de la justicia social conquistadas y de la capacidad de construir un proyecto propio de nación.

Es también la razón por la que no puede hablarse de socialismo sin un nuevo concepto de bienestar que eduque a las personas en el consumo saludable, la solidaridad, el equilibrio interno de la sociedad y de esta con la naturaleza, con el medio ambiente. Lo anterior relata el papel imprescindible de la educación, de los valores, de la ética en la sociedad en transición al socialismo, de la ideología socialista como coraza cultural frente al acoso constante de la ideología capitalista, con sus armas psicológicas, con la tentación consumista, con el individualismo y su engañosa libertad, ahora contando además con un sustrato más favorable en la sociedad cubana al abrirse un espacio mayor a las relaciones mercantiles.

Ese concepto de bienestar no significa ni mucho menos que el disfrute de todos los bienes que la sociedad produce sea igualitario, sino que se refiere esencialmente al rechazo del consumismo y del egoísmo. La sociedad en transición socialista tiene que reconocer el derecho (desigual como todo derecho) de personas con diferentes cualidades, aspiraciones y diferentes aportes a la sociedad a recibir de esta beneficios individuales en proporción correspondiente a su aporte, lo cual implica que los límites a la propiedad individual, personal, no pueden ser delineados burocráticamente, sino que solo pueden estar definidos por el consenso con participación de todos los ciudadanos activos, siempre bajo un principio socialista: es moral todo lo que se recibe como resultado del trabajo honesto, del aporte del ciudadano a la sociedad.

En la transición socialista es moral recibir más si se aporta más. Lo que resulta no solo éticamente inadmisible, sino también económicamente inviable es que no se corresponda el aporte con lo que el ciudadano recibe, sea por encima o por debajo.

Por tal razón, quienes tienen mayor capacidad, mayores responsabilidades y realizan un trabajo de mayor complejidad y requerido de mayores conocimientos, habilidades y experiencia no pueden diferenciarse de los restantes miembros del colectivo por una remuneración exigua, burocráticamente definida y muy por debajo de la importancia y valor real de sus aportes, lo que solo ha traído desmoralización y debilitamiento de la conciencia de la responsabilidad individual, además de desestimular la iniciativa y el deseo de avanzar y desarrollarse y no solo por razones puramente pecuniarias, sino y principalmente éticas.

El cambio de mentalidad exige igualmente un trato individual más consciente de los derechos de participación de la ciudadanía en todos los ámbitos sociales, económicos, políticos y culturales y consecuentemente el rechazo a la visión autoritaria y dogmática que parte de adelantar que todo lo que se diga o postule tiene que ser “naturalmente” entendido y aceptado por el ciudadano.

El mercado tiene aún un papel positivo que jugar en el proceso social, y en mi criterio lo tendrá por mucho tiempo. Será un papel ordenador con el que se identifica la prevaleciente psicología de intercambio de equivalentes. En efecto, en el socialismo se producen mercancías, aunque éstas tienen un signo diferente, están esencialmente marcadas por el plan y existen en el marco de una superestructura socialista vigilante. El intercambio de equivalentes que entraña la relación mercantil es aún necesario y lo será por mucho tiempo, él está en los fundamentos de la existencia del Estado más allá de la necesaria defensa de la soberanía y del espacio nacional en el que existe.

La sociedad en transición socialista es una sociedad donde los méritos juegan un decisivo papel, pero en lo tocante a la distribución del producto social, como tampoco en muchos otros aspectos, estos no pueden depender de decisiones arbitrarias de personas que consideren qué es meritorio y qué no lo es y en función de ello otorgar recompensas. El trabajo y los resultados del trabajo tienen una dimensión que traspasa su significado estrictamente económico, tienen una dimensión moral. Quien tenga mejores resultados porque previó mejor, organizó mejor, planificó mejor y trabajó mejor, debe ser recompensado por el funcionamiento normal del metabolismo socioeconómico de la sociedad en transición socialista al margen de los criterios que cualquier pueda tener al respecto.

Pero no puede reconocerse el mercado y no tener un correlato jurídico en el derecho al incremento de la propiedad personal, siempre que esta sea el producto del trabajo eficiente y honesto, realizado en el marco de las leyes vigentes y aceptado por el consenso popular.

Lo que está ocurriendo en el país es una profunda y necesaria reforma que es revolucionaria por su contenido y proyecciones, porque está dirigida a mantener el rumbo socialista, a separarse de la inercia capitalista.

Disenso, cambio, reforma, conflicto, mercado, Estado de derecho, etc., son palabras que dentro de un lenguaje, una cultura política y una ideología socialistas como lo es la de la revolución cubana cobran un significado propio totalmente diferente al que suelen adjudicarle los medios de prensa al servicio de las transnacionales y que predisponen a no pocos cortos de vista a rechazar los términos y dejárselos como propiedad privada a la ideología capitalista.
El VI congreso y la unidad nacional

La construcción del socialismo en Cuba no tiene lugar en condiciones “de laboratorio”, o de aceptación por parte del primer mundo capitalista desarrollado y de los poderes hegemonistas nortecéntricos del derecho del pueblo cubano a tener y mantener el sistema político de su preferencia, plasmado en su constitución. Lo que ocurre es todo lo contrario, medio siglo de transición socialista en Cuba ha sido también la historia de repetidos ataques propagandísticos, psicológicos, políticos, diplomáticos, militares, sabotajes, atentados y una genocida y continuada guerra económica que ha pesado constantemente como freno colosal a la realización de las potencialidades de desarrollo socioeconómico del país. El solo hecho de mantener el rumbo socialista en un mundo predominantemente capitalista es ya una tarea que solo puede asumir un pueblo digno y culto.

La unidad de la nación es y será la garantía de poder enfrentar con todos y para el bien de todos esos enormes desafíos externos, pero también las poderosas fuerzas internas que encarnan los que no tienen interés, deseos ni capacidad para asumir las transformaciones impostergables.

“Estamos convencidos -expresó Raúl Castro- de que lo único que puede hacer fracasar a la Revolución y el socialismo en Cuba, poniendo en riesgo el futuro de la nación, es nuestra incapacidad para superar los errores que hemos cometido durante más de 50 años y los nuevos en que pudiéramos incurrir”.

Claro que todos los interesados en el colapso de la revolución socialista cubana quisieran que Cuba diera la batalla ideológica y política en su terreno y con sus reglas, las mismas que no suelen cumplir, imponiendo como rasero a la sociedad cubana un modelo puro, idílico, de democracia que naturalmente nadie podrá jamás satisfacer.

La defensa de la obra revolucionaria es un deber para con quienes han entregado generosamente sus vidas y para con nosotros mismos, con todo el pueblo, que ha afrontado los peligros, las privaciones, la escasez, ha pasado por todas las pruebas y se ha ganado todos los derechos, a la vez que ha fortalecido su conciencia crítica, su cultura política, su capacidad de vencer.

El VI congreso del Partido Comunista de Cuba, fruto genuino de la participación democrática de la ciudadanía, que logró reconstruir el consenso en la sociedad cubana, fortalecer la unidad en la diversidad y abrir una perspectiva de trabajo y de lucha por el futuro que bien vale la pena asumir; convoca a todos a trabajar por los objetivos propuestos, y especialmente a la juventud que podrá encontrar un lugar para fundir sus proyectos individuales de vida con las finalidades de la sociedad en su conjunto. Es la fuerza del consenso, la fuerza de la democracia socialista.

http://www.cubadebate.cu/opinion/2011/05/07/vi-congreso-partido-comunista-notas-democracia-socialista/

lunes, 9 de mayo de 2011

Materiales sobre Lineamientos y Debates previos al 6to. Congreso del Partido

lineamientos-cuba
  • Información sobre el resultado del Debate de los Lineamientos: Tabloide PDF (754 KB)
  • Resolución de los Lineamientos: Folleto PDF (506 KB)
Usted puede descargar en Cubadebate el tabloide de 48 páginas, en el que aparece una información resumida del estudio de cada Lineamiento y la fundamentación de los cambios introducidos a partir de los resultados del amplio debate popular.

También, un folleto que contiene los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, aprobados el pasado 18 de abril en las sesiones del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba.

Estos dos materiales se pueden adquirir en todo el país en los estanquillos de prensa y en las oficinas de correos.

Indice de la Resolución sobre los Lineamiento de la Política Económica y Social del Partido y al Revolución

INTRODUCCIÓN 7
I MODELO DE GESTIÓN ECONÓMICA 10
  • Lineamientos generales 10
  • Esfera empresarial 11
  • Las cooperativas 12
  • Sistema presupuestario 13
  • Territorios 13
II POLÍTICAS MACROECONÓMICAS 14
Lineamientos generales 14

  • Política monetaria 14
  • Política cambiaria 15
  • Política fiscal 15
  • Política de precios 16
III POLÍTICA ECONÓMICA EXTERNA 16
  • Lineamientos generales 16
  • Comercio exterior 17
  • Deuda y créditos 18
  • Inversión extranjera 18
  • Colaboración 19
  • Integración económica 20
IV POLÍTICA INVERSIONISTA 20
  • Lineamientos 20
V POLÍTICA DE CIENCIA, TECNOLOGÍA, 21 INNOVACIÓN Y MEDIO AMBIENTE
  • Lineamientos 21
VI POLÍTICA SOCIAL 23
  • Lineamientos generales 23
  • Educación 23
  • Salud 24
  • Deporte 24
  • Cultura 25
  • Seguridad social 25
  • Empleo y salarios 25
  • Gratuidades y subsidios 26
VII POLÍTICA AGROINDUSTRIAL 26
  • Lineamientos 26
VIII POLÍTICA INDUSTRIAL Y ENERGÉTICA 30
  • Política industrial 30
  • Lineamientos generales 30
  • Lineamientos para las principales ramas 30
  • Política energética 32
IX POLÍTICA PARA EL TURISMO 33
  • Lineamientos 33
X POLÍTICA PARA EL TRANSPORTE 34
  • Lineamientos 34
XI POLÍTICA PARA LAS CONSTRUCCIONES, 35 VIVIENDAS Y RECURSOS HIDRÁULICOS 35
  • Lineamientos 35
  • Construcciones 36
  • Viviendas 37
  • Recursos hidráulicos
XII POLÍTICA PARA EL COMERCIO 37
  • Lineamientos 37

domingo, 24 de abril de 2011

Congreso en Cuba: trabalenguas para corresponsales

Por Iroel Sánchez
Desfile popular en La Habana, Cuba
Joven cubana en el desfile popular en La Habana, Cuba, por los 50 años de Playa Girón Foto: Odette Fernández

Resulta interesante comprobar  cómo lo que algunos dicen  sobre otros sirve en ocasiones para identificar sus propias obsesiones. Después de haberse equivocado decretando la muerte política  de Fidel en enero del 2007, el diario español El País necesita manipular para sus lectores el contenido de todo lo que dice el ex presidente cubano y así seguir escamoteándoles la esencia de lo que ocurre en Cuba.

Es por eso quizás que, para el corresponsal en La Habana del cotidiano madrileño, la reflexión en la que el líder histórico de la Revolución Cubana dice –a raíz del Sexto Congreso del Partido-: “la nueva generación está llamada a rectificar y cambiar sin vacilación todo lo que debe ser rectificado y cambiado, y seguir demostrando que el socialismo es también el arte de realizar lo imposible: construir y llevar a cabo la Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, y defenderla durante medio siglo de la más poderosa potencia que jamás existió” es “casi un trabalenguas”.

Se trata de la misma actitud de su colega del periódico español El Mundo, para quien los cubanos acudieron al multitudinario y emotivo desfile del 16 de abril en la Plaza de la Revolución convocados por el ron y la cerveza, bajo el chantaje de perder el empleo.  Según el reportero, para los habaneros, el partido entre el Barcelona y el Real Madrid reviste más interés que el congreso del Partido Comunista, porque de éste “no saldrá nada que le dé un vuelco a sus vidas”.

Si el vuelco que añora el corresponsal de El Mundo es un paquete neoliberal como el que está aplicando el gobierno “socialista” en España, tiene razón, el presidente cubano en su informe al Congreso se encargó de enfatizar que “en Cuba, bajo el socialismo, jamás habrá espacio para las ¨terapias de choque¨ en contra de los más necesitados y que son, tradicionalmente, los que apoyan a la Revolución con mayor firmeza”. Además, fue el pueblo de la Isla el que con su participación masiva modificó sustancialmente – con más de tres millones de intervenciones-  los Lineamientos que definirán el futuro del país, como parte de un proceso ampliamente democrático que culminó en la reunión de esta semana. 

La prensa española también había expresado sus intereses de cara al proceso, pero según informó el presidente Raúl Castro, sólo 45 de las intervenciones – de las más de tres millones contabilizadas- plantearon la idea de permitir la acumulación de propiedad a pesar de las preocupaciones que en ese sentido había expresado  El País.

Frustrados en su esperanza de que los cambios en Cuba vayan hacia donde quieren sus jefes y no hacia donde desean los cubanos, es comprensible que a los cronistas de los grandes medios de comunicación se les trabe la lengua para hablar de lo que sucede en la Isla. Alcohol, chantaje económico y apatía política corroen a las sociedades para las que escriben. Los jóvenes que salen de botellón a las calles, los bajos índices participación en los procesos electorales y las recientes manifestaciones juveniles contra la precarización laboral se lo podrían explicar; por cierto, lo que aquellos coreaban en una masiva protesta el pasado 7 de abril sí era “casi un trabalenguas”: “si esto no se arregla, guerra, guerra, guerra… ”

Fuera sueldazos, ayudas a parados, reclaman en Madrid. Foto: La voz de la calle.
Fuera sueldazos, ayudas a parados, reclamaban en Madrid el pasado 7 de abril. 
Foto: La voz de la calle.

miércoles, 20 de abril de 2011

Congreso del Partido Comunista de la Nación Cubana y Democracia

Por Arnold August

comisiones06.jpgEl Artículo 5 de la Constitución cubana estipula que el Partido Comunista de Cuba es la “vanguardia organizada de la nación cubana”. La relación simbiótica entre el Partido y la nación ha sido demostrada numerosas veces durante las décadas transcurridas desde el establecimiento del Partido en 1965.

Esta herencia singular tiene sus raíces en el Partido Revolucionario Cubano establecido por José Martí en 1892 el cual fue tan exitoso en su orientación política, estrategia militar y organización que el Partido Revolucionario Cubano llevó a la nación a derrotar a los colonialistas españoles en 1898; victoria esta robada por los Estados Unidos en el último momento. En la Sierra Maestra desde diciembre 1956 hasta el 1 de enero de 1959, la victoria que se escapó del pueblo cubana en el siglo anterior, fue finalmente alcanzada.

Esto tuvo lugar, entre otros factores, gracias a los indestructibles lazos entre las fuerzas dirigentes en esos momentos, por un lado el Movimiento 26 de Julio y el Ejército Rebelde liderado por Fidel Castro y del otro lado los sectores más humildes del pueblo cubano. Más aun, describir esta relación simplemente en términos de lazos y vínculos sería en realidad subestimar el hecho de que el liderazgo y el pueblo eran solo uno.

¿Cómo es entonces posible que esa pequeña fuerza derrotara a un enemigo tan poderoso como los Estados Unidos? La histórica victoria en Playa Girón probó ser una segunda instancia demostrando la unidad entre el liderazgo y el pueblo, que de hecho lucharon una guerra defensiva de todo el pueblo en contra de la invasión mercenaria apoyada por los Estados Unidos. Esta es la tradición en cuyo principio el Partido Comunista de Cuba, como vanguardia organizada de la nación, está basado y se ha nutrido.

El Sexto Congreso del Partido es el último de los muchos ejemplos en esta tradición. Cuba, en una coyuntura crítica de su historia, comenzó la discusión masiva en 2007 sobre la base del ahora famoso discurso de Raúl Castro el 26 de Julio de ese año; él exhorto a sus compatriotas a exponer abiertamente sus preocupaciones y sugerencias para tratar los complejos problemas que atraviesa la nación. Así lo hicieron, y después de un proceso serio y metódico la dirección del país elaboró el Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución.

Tan pronto como este Proyecto de Lineamientos fue difundido, comenzó de hecho el Sexto Congreso del Partido con los debates y las discusiones en los centros de trabajo y estudio y en los barrios. Raúl Castro anunció en su Informe al Congreso el 16 de Abril que desde diciembre 1 de 2010 hasta febrero 28 de 2011 cerca de nueve millones de personas participaron en más de 163 000 reuniones en las que más de tres millones contribuyeron con sus opiniones y sugerencias. Describir esta consulta como hizo Raúl en términos de  un “referéndum popular” no es en modo alguno algo exagerado. El resumen de las discusiones, cambios, propuestas, modificaciones, adiciones y supresiones es en sí un testimonio fehaciente del debate efectivo que tuvo lugar a todos los niveles de la sociedad cubana [1].  El documento elaborado como resultado de este proceso fue lo que recibieron los Delegados electos al Congreso. El documento llegó a sus manos incluso antes del inicio de las discusiones de modo que pudieran prepararse anticipadamente con esta versión revisada a partir de las opiniones de las organizaciones de base en las cuales ellos fueron electos. Las deliberaciones del Congreso en las Comisiones probaron ser una impresionante y viva escena de debates, discusiones y propusieron cambios que resultaron en una serie de dictámenes a ser tomados en cuenta para elaborar lo que probablemente será una nueva versión, la final, para fortalecer el socialismo y la Revolución.

El tema de los estrechos, indestructibles vínculos entre el liderazgo y el pueblo, la vanguardia del Partido Comunista y la nación, toma una suerte de giro personal y emocional con las tres reflexiones de Fidel durante el periodo de cuatro días del Congreso. La primera tuvo que ver con la parada militar del 16 de abril y la manifestación de las habaneras y habaneros en respaldo a la Revolución y al socialismo. En la segunda, ofreció sus pensamientos acerca de los debates del Congreso y en la tercera acerca de la composición del Comité Central y su ausencia en tan importante cuerpo. En el estilo único que le es característico a este icónico líder revolucionario, sus ideas respondieron a lo que estaba en la mente de la inmensa mayoría del pueblo cubano (y de muchos de nosotros, observadores extranjeros, también). Fue de este modo que trató con los aliados campesinos en 1957- 58; de modo similar con las personas de todas las diversas procedencias en las Primera y Segunda Declaración de la Habana (1960, 1962) en los intercambios con multitudes cercanas al millón de personas en cada ocasión. Ahí está, por supuesto, la proclamación el 16 de Abril de 1961 del Carácter Socialista de la Revolución que emergió como algo espontáneo de la interacción dialéctica del líder con el pueblo.

El título de este artículo incluye el término “democracia”. No obstante, él no ha sido usado en el artículo hasta ahora. No existe una definición universal de democracia; el universalismo es usado por los poderes que tienen su base en los Estados Unidos y en muchos países europeos como un pretexto para definir la democracia del modo más arbitrario y entonces usar su propia definición con el más evidente doble rasero, para tratar de imponer su dominación sobre el mundo, especialmente el Tercer Mundo. Cuba, como ejemplificamos en lo expuesto anteriormente, forja su propia democracia en el curso de luchas, lo que incluye la relación del Partido Comunista y la nación.

Para aquellos de nosotros que prestan de cerca atención a este muy controversial tema de la democracia, con lo ejemplificado en el Congreso, su preparación y el desarrollo efectivo, parecían estar llegando a su fin las valiosas lecciones. No obstante, el Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Ricardo Alarcón, subió al podio. El se refirió a una institución completamente diferente, que no es el Partido, son el estado, el Gobierno y las Elecciones a estas instancias. Presentó la “Resolución sobre el Perfeccionamiento de los Órganos del Poder Popular, el Sistema Electoral y la División Político Administrativa” del país. Su esencia es perfeccionar aún más el Poder Popular en Cuba y el sistema electoral buscando hacerlo más democrático y participativo. Una vez que sean elaboradas las sugerencias y sean propuestas a la Asamblea Nacional, los Diputados electos por todos los ciudadanos trabajarán en los cambios sugeridos.

Para quienes en el mundo sienten interés verdadero en la democracia Cubana, aquí están los hechos: la experiencia del Congreso y éste llamado a perfeccionar aun más el Poder Popular. ¡Qué mejores argumentos para contrarrestar cualquier presión ideológica y política en contra de Cuba y su sistema político! Pero siempre será el pueblo cubano quien determine su tipo de democracia, ¡nadie más!

[1] http://www.granma.cubaweb.cu/secciones/6to-congreso-pcc/artic-027.html

Descargue en PDF los Documentos y Reflexiones del VI Congreso del PCC

Descargue en PDF los Documentos y Reflexiones del VI Congreso

documentos-vi-congreso-portada-580.pngA solicitud de nuestros lectores, Cubadebate les ofrece en versión PDF los documentos del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, celebrado del 16 al 19 de abril de 2011 en el Palacio de las Convenciones, La Habana, Cuba. 

También, incluimos las dos Reflexiones de Fidel Castro escritas a propósito de este Congreso, de modo que usted pueda tener en un solo fichero las resoluciones y materiales del histórico encuentro.

 
Descargue el fichero en PDF con los Documentos y Reflexiones del VI Congreso del PCC (512 Kb)

Pinche aquí para verlo en Scribd 
 
Contenido

Informe Central VI Congreso del PCC (Presentado por Raúl Castro Ruz)… 2

Acuerdo del VI Congreso del Partido sobre la Conferencia Nacional …................35

Resolución sobre el Informe Central al VI Congreso del PCC ….......................... 36

Resolución sobre Lineamientos de Política Económica y Social …...................... 38

Resolución sobre el perfeccionamiento de los órganos del Poder Popular, el Sistema Electoral y la División Político Administrativa ….................................................. 41

Discurso de Raúl Castro en las conclusiones del VI Congreso ...............…  43

Reflexiones de Fidel

Los Debates del Congreso…............................................. 53

Mi ausencia en el C.C….................................................... 55

fidel-raul-y-machadov-en-la-clausura-del-vi-congreso-del-partido-comunista-de-cuba-foto-marcelino-vazquez-hernandez-ain-4.JPG

Con informaciones de Cubadebate

martes, 19 de abril de 2011

Texto íntegro del discurso de Raúl en las conclusiones del Congreso del PCC

Compañeras y compañeros:

raul-en-la-clausura-6-congreso-pcc-foto-marcelino-vazquez-hernandez-ain.JPGNos vamos acercando al final del Congreso, luego de intensas jornadas en las que los comunistas cubanos hemos discutido y aprobado los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, el Informe Central y diferentes resoluciones sobre los principales asuntos analizados.

Considero que la forma más digna y a la vez productiva de conmemorar el 50º Aniversario de la Victoria sobre la invasión mercenaria en Playa Girón, un día como hoy, el 19 de abril de 1961, es precisamente haber efectuado un magnífico Congreso del Partido, reunión que culmina tras algo más de cinco meses del inicio de las discusiones acerca de los Lineamientos, proceso de profundo carácter democrático y transparente, cuyo protagonismo indiscutible lo asumió el pueblo bajo la dirección del Partido.

Deseo, en nombre de los casi 800 mil militantes comunistas, de los mil delegados al Congreso, de la nueva dirección de nuestra organización y en particular, del compañero Fidel Castro Ruz, felicitar a todas las cubanas y cubanos por su decisiva participación en el debate y la indudable demostración de apoyo a la Revolución, lo cual constituye para nosotros motivo de satisfacción y lo más importante, una responsabilidad y compromiso superiores para lograr, con el concurso de todos, la actualización del modelo económico a fin de garantizar el carácter irreversible del Socialismo en Cuba.

Ya expresamos en el Informe Central que no nos hacíamos ilusiones de que los Lineamientos y las medidas a ellos asociadas, por sí solos, fueran la solución a todos los problemas existentes. Para alcanzar el éxito en esta cuestión estratégica y en las demás, es preciso que de inmediato nos concentremos en hacer cumplir los acuerdos de este Congreso, bajo un denominador común en nuestra conducta: el ORDEN, la DISCIPLINA y la EXIGENCIA.

La actualización del modelo económico no es un milagro que pueda obrarse de la noche a la mañana, como algunos piensan; su despliegue total se logrará gradualmente en el transcurso del quinquenio, pues es mucho el trabajo de detalle, planificación y coordinación, tanto en el plano jurídico como en la preparación minuciosa de todos los que intervengan en su ejecución práctica.

También será necesario desarrollar una intensa labor de divulgación a la población sobre cada medida que vayamos adoptando y al mismo tiempo, mantener los pies y los oídos bien atentos y pegados a la tierra, para superar los obstáculos que encontremos y rectificar rápidamente los fallos que cometamos en su aplicación.

Estamos convencidos de que el principal enemigo que enfrentamos y enfrentaremos serán nuestras propias deficiencias y que por tanto, una tarea de tamaña dimensión para el futuro de la nación, no podrá admitir improvisaciones ni apresuramientos. No renunciaremos a hacer los cambios que hagan falta, como nos indicó Fidel en su reflexión de ayer, los que efectuaremos al ritmo que demanden las circunstancias objetivas y siempre con el apoyo y comprensión de la ciudadanía, sin poner nunca en riesgo nuestra arma más poderosa, la unidad de la nación en torno a la Revolución y sus programas.
Sin el menor afán de chovinismo, considero que Cuba está entre el reducido número de países del mundo que cuentan con las condiciones para transformar su modelo económico y salir de la crisis sin traumas sociales porque, en primer lugar, tenemos un pueblo patriótico, que se sabe poderoso por la fuerza que representa su unidad monolítica, la justeza de su causa y preparación militar, con elevada instrucción y orgulloso de su historia y raíces revolucionarias.

Avanzaremos con decisión a pesar del bloqueo norteamericano y las adversas condiciones imperantes en el mercado internacional, que se expresan, entre otras, en las restricciones para el acceso de Cuba a fuentes de financiamiento y la espiral de los precios del petróleo, que arrastra al resto de las materias primas y los alimentos; en pocas palabras, se encarece todo lo que adquirimos en el exterior.

A pocos meses de iniciado el 2011 y según datos muy recientes, ya se eleva a más de 800 millones de dólares el costo adicional de las importaciones del año, sólo por el incremento de los precios, para adquirir las mismas cantidades planificadas, lo que nos obligará en cuanto termine el Congreso a realizar ajustes al plan aprobado en diciembre pasado.

En estos momentos el ahorro de recursos de todo tipo continúa siendo una de las fuentes principales de ingresos del país, pues todavía existen gastos irracionales e inmensas reservas de eficiencia que debemos explotar con mucho sentido común y sensibilidad política.

Pese al aceptable comportamiento obtenido hasta la fecha en la entrega de tierras ociosas en usufructo, al amparo del Decreto-Ley 259 del 2008, aún persisten miles y miles de hectáreas de superficie cultivable esperando por brazos dispuestos a extraerle los frutos que tanto demanda la población y la economía nacional y que podemos cosechar en nuestros campos para sustituir las cada vez más costosas importaciones de muchos productos, que hoy benefician a suministradores extranjeros, en lugar de a nuestros campesinos.

Lo primero que debemos hacer es cumplir lo que acabamos de aprobar en este evento y por ello no es fortuita la decisión de que el Comité Central analice en sus plenos, al menos dos veces al año, cómo se cumplen los acuerdos del Congreso, en particular la marcha de la actualización del modelo económico y la ejecución del plan de la economía.

En este sentido, debo resaltar la trascendencia de la tarea asignada a la Comisión Permanente del Gobierno para la Implementación y Desarrollo, la cual conducirá armónicamente los esfuerzos y acciones de los organismos y entidades nacionales involucrados en la actualización del modelo económico con el apoyo, en particular, del Ministerio de Economía y Planificación, que constituye el Estado Mayor del Gobierno para esta actividad del quehacer nacional.

Por otra parte, nuestros diputados tienen un mayor trabajo por delante, ya que los Lineamientos aprobados por el Congreso serán sometidos al análisis de la Asamblea Nacional del Poder Popular, para su ratificación legislativa en los sucesivos períodos de sesiones, a medida que vayamos completando la elaboración de las normativas legales correspondientes.
Como ustedes escucharon, el Congreso acordó convocar para el 28 de enero del próximo año, fecha en que se cumple el 159 aniversario del nacimiento de José Martí, la Conferencia Nacional, la cual en la práctica será una continuación del 6to Congreso, dedicada a valorar con realismo y espíritu crítico la labor del Partido y también precisar las transformaciones requeridas para ejercer el papel de fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado que le corresponde en virtud del Artículo cinco de la Constitución de la República. Asimismo, acordamos otorgar a dicha Conferencia facultades para actualizar los métodos y estilo de trabajo, estructuras y política de cuadros, incluyendo ampliar y renovar el Comité Central.

Como se expresa en su convocatoria, la Conferencia Nacional estará presidida por la determinación de “cambiar todo lo que debe ser cambiado” contenida en la brillante definición del concepto Revolución del compañero Fidel.

Para alcanzar el éxito, lo primero que estamos obligados a modificar en la vida del Partido es la mentalidad, que como barrera sicológica, según mi opinión, es lo que más trabajo nos llevará superar, al estar atada durante largos años a los mismos dogmas y criterios obsoletos. También será imprescindible rectificar errores y conformar, sobre la base de la racionalidad y firmeza de principios, una visión integral de futuro en aras de la preservación y desarrollo del Socialismo en las presentes circunstancias.

En materia de política de cuadros, con la elección del nuevo Comité Central, su Secretariado y el Buró Político, presentados en la mañana de hoy, hemos dado un primer paso para cumplimentar lo que acordamos en el Congreso, muy especialmente en lo que se refiere a iniciar un proceso gradual de renovación y rejuvenecimiento de la cadena de cargos políticos y estatales, al tiempo que se mejoró, de manera sustancial, la composición racial y de género.

El Comité Central quedó integrado por 115 miembros, de los cuales 48 son mujeres, el 41.7 por ciento, lo que más que triplica la proporción alcanzada en el congreso anterior, que fue del 13.3 por ciento. Los negros y mestizos son 36, creciendo en un 10 por ciento su representación, que asciende ahora al 31.3 por ciento.

Este resultado, que repito es un primer paso, no es fruto de la improvisación. El Partido, desde hace varios meses, venía trabajando con profundidad en esta dirección con el propósito de conformar una candidatura que tuviera en cuenta la necesidad de lograr proporciones justas de género y raza en la membresía del Comité Central.

Fueron seleccionados de la gigantesca cantera de graduados universitarios y especialistas calificados, que la Revolución no perdió tiempo en formar. Son hijos de la clase obrera, surgidos de las entrañas más humildes del pueblo, con una vida política activa en las organizaciones estudiantiles, la UJC y el Partido; jóvenes que en su mayoría cuentan con más de 10, 15 ó 20 años de experiencia en la base, sin dejar de trabajar en las profesiones que estudiaron y casi todos fueron propuestos por los núcleos donde militan, como parte del proceso de preparación del Congreso.

Nos corresponde en lo adelante darles seguimiento y proseguir su formación para prepararlos en interés de que progresivamente, con su trabajo, puedan ocupar responsabilidades superiores.

En la integración de los órganos superiores del Partido, no obstante la salida del Comité Central de 59 compañeros, la mitad de sus miembros efectivos, la mayoría de ellos con una positiva hoja de servicios a la Revolución; nos mantuvimos varios veteranos de la generación histórica y es lógico que así sea, como una de las consecuencias de las deficiencias cometidas en este ámbito, criticadas en el Informe Central, que nos han impedido contar hoy con la reserva de sustitutos maduros y con experiencia suficiente para asumir el relevo en los principales cargos del país.

Por consiguiente, seguiremos adoptando medidas similares en esta decisiva dirección durante la próxima Conferencia Nacional del Partido y en la vida diaria de nuestro quehacer partidista, gubernamental y estatal.

El compañero Fidel Castro Ruz, fundador y Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, nos dio el primer ejemplo de actitud consecuente en esta materia, al solicitar expresamente no ser incluido en la candidatura del Comité Central.

Fidel es Fidel y no precisa de cargo alguno para ocupar, por siempre, un lugar cimero en la historia, en el presente y en el futuro de la nación cubana. Mientras tenga fuerzas para hacerlo, y afortunadamente se encuentra en la plenitud de su pensamiento político, desde su modesta condición de militante del Partido y soldado de las ideas, continuará aportando a la lucha revolucionaria y a los propósitos más nobles de la Humanidad.

En lo que a mí respecta, asumo mi última tarea, con la firme convicción y compromiso de honor de que el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba tiene como misión principal y sentido de su vida: defender, preservar y proseguir perfeccionando el Socialismo y no permitir jamás el regreso del régimen capitalista.

En el Buró Político, como podrán observar, se refleja una adecuada proporción de Jefes principales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Es natural que sea así, lo cual fundamento citando las palabras del compañero Fidel en el Informe Central al Primer Congreso del Partido:

“El Ejército Rebelde fue el alma de la Revolución. De sus armas victoriosas emergió libre, hermosa, pujante e invencible la patria nueva… Cuando se fundó el Partido… nuestro ejército, heredero a su vez del heroísmo y la pureza patriótica del Ejército Libertador y continuador victorioso de sus luchas, depositó en sus manos las banderas de la Revolución y fue a partir de ese instante y para siempre su más fiel, disciplinado, humilde e inconmovible seguidor”. Fin de la cita.

Tengo sobradas razones para proclamar que las Fuerzas Armadas Revolucionarias, de las cuales albergo el orgullo de haber sido ministro por casi 49 años, nunca renunciarán a cumplir ese papel al servicio de la defensa del pueblo, del Partido, de la Revolución y el Socialismo.

La condición de miembro del Comité Central, si bien en parte había sido hasta ahora un reconocimiento a la trayectoria de lucha de los elegidos, lo cual fue justo, a partir de este momento deberá predominar el concepto de que en esencia, esa categoría representa una enorme responsabilidad frente al Partido y el pueblo, pues entre congreso y congreso, el Comité Central es el organismo superior de dirección partidista y le corresponden, según los estatutos, amplias facultades en el control de la aplicación de la política trazada y los programas de desarrollo económico y social del país, así como en la política de cuadros y la labor ideológica, entre otras.

En consonancia con ello, se requiere elevar la preparación y superación constante de sus miembros, ya que nos proponemos utilizar activamente al Comité Central en la materialización de los acuerdos del Congreso, como foro para analizar de modo colegiado, sin asomo de formalismo, los principales temas de la vida del Partido y la nación.
Lo propio haremos en el Buró Político, como le compete, por ser el organismo superior de dirección entre los plenos del Comité Central.

El Buró Político se compone de 15 miembros, reduciéndose en comparación con el anterior de 24 integrantes, cantidad que en la práctica resultó excesiva. En él ingresaron tres nuevos compañeros: Mercedes López Acea, Primera Secretaria del Comité Provincial del Partido en La Habana; Marino Murillo Jorge, Vicepresidente del Consejo de Ministros y Jefe de la Comisión Permanente del Gobierno para la Implementación y Desarrollo y Adel Yzquierdo Rodríguez, quien recientemente fue nombrado Ministro de Economía y Planificación.

Estas promociones no son casuales, en el primer caso obedece a la prioridad que el Partido concede a su labor en la capital, de más de dos millones de habitantes y en los restantes compañeros, responde a la significación estratégica de la actualización del modelo económico y el desarrollo de la economía nacional.

Mantendremos la útil práctica de reunir de conjunto, semanalmente, a la Comisión del Buró Político con el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, para evaluar los asuntos fundamentales del acontecer nacional, al tiempo que continuaremos propiciando la participación en las sesiones mensuales del Consejo de Ministros, según los temas a debatir y en calidad de invitados, a los miembros del Buró Político y del Secretariado del Comité Central, el Consejo de Estado y la presidencia de la Asamblea Nacional; los cuadros centro de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), demás organizaciones de masas y la UJC, al igual que a los primeros secretarios de los comités provinciales del Partido y los presidentes de los consejos de la Administración Provincial.

Este método ha probado su eficacia para trasmitir, sin intermediarios, a los principales dirigentes de todo el país, informaciones indispensables y orientaciones para el desempeño de sus responsabilidades.

Finalmente, a ninguno de nosotros escapa la importancia histórica que revistió para el destino de la Revolución la aplastante derrota a la invasión mercenaria de Playa Girón, como resultado de la firme, incesante y decidida acción de nuestros combatientes, que bajo el mando directo del Comandante en Jefe Fidel Castro, quien se mantuvo todo el tiempo en el teatro de operaciones donde se libraban las acciones combativas, destrozaron, en menos de 72 horas, el intento del gobierno de los Estados Unidos de crear una cabeza de playa en un apartado rincón de la patria, al cual pretendían trasladar después, desde una base militar en la Florida, un gobierno títere que solicitara a la Organización de Estados Americanos, la tristemente célebre OEA, la intervención militar de fuerzas norteamericanas, ubicadas en aguas muy cercanas, acompañando al contingente mercenario desde su salida de costas centroamericanas, como ya habían hecho en Guatemala en 1954 siete años antes, al derrocar al gobierno progresista de Jacobo Arbenz.
Sirva la ocasión para repetir las palabras de Fidel en el décimo quinto aniversario de la Victoria, el 19 de abril de 1976 cuando dijo: “A partir de Girón todos los pueblos de América fueron un poco más libres” fin de la cita.

En Girón por primera vez fue empleado en defensa del socialismo en Cuba el armamento suministrado por la entonces Unión Soviética pocos meses antes, sin apenas haberlo podido asimilar completamente. Es justo, un día como hoy, reconocer que sin la ayuda de los pueblos que componían aquel inmenso país, en especial el pueblo ruso, la Revolución no hubiera podido sobrevivir en los años iniciales ante las crecientes y continuas agresiones del imperialismo y por eso les estaremos eternamente agradecidos.

Nuestra gratitud, un día como hoy, a los actuales países socialistas por su invariable cooperación y apoyo en todos estos años de duras batallas y sacrificios.

Los pueblos hermanos del Tercer Mundo, en especial los de América Latina y el Caribe, que se esfuerzan por transformar la herencia de siglos de dominación colonial saben que siempre contarán con nuestra solidaridad y apoyo.

Un caluroso saludo fraternal a los partidos comunistas y demás fuerzas progresistas de todo el planeta, que luchan sin cesar, partiendo de la firme convicción de que un mundo mejor es posible.

También deseo expresar el reconocimiento del pueblo cubano a todos los gobiernos que, año tras año, han reclamado con su voto y con su voz, en las Naciones Unidas, el cese del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos a Cuba.

Finalmente, llegue nuestro agradecimiento a todas y todos aquellos que de uno u otro modo participaron en la exitosa organización y aseguramiento de este Congreso.

Creo que no existe mejor modo de celebrar el 50 aniversario del Día de la Victoria en Playa Girón, que clausurar este histórico Congreso del Partido con el simbolismo que encierra la “Elegía de los Zapaticos Blancos” del Indio Naborí, declamada vibrantemente por el actor Jorge Ryan y las emocionadas palabras de Nemesia, la niña carbonera que vio morir indefensa a su madre y las heridas producidas a su abuela y dos hermanos por la acción asesina de aviones pintados con las insignias cubanas y cuyos zapatos blancos, perforados por la metralla enemiga, se exponen en el museo de Playa Girón, como constancia material de que la Revolución se mantiene victoriosa 50 años después, rindiéndole honor a sus caídos.

Muchas gracias.

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Envían Los Cinco Héroes mensaje a VI Congreso del Partido


La Habana, 19 abr (AIN) Los cinco antiterroristas cubanos presos injustamente en Estados Unidos desde 1998 enviaron al VI Congreso del Partido el siguiente mensaje, que publican hoy en los periódicos Granma y Juventud Rebelde con una caricatura realizada por Gerardo Hernández:

Queridos compatriotas:

Sus hermanos prisioneros del imperio saludamos el VI Congreso del PCC, que será el Congreso de todo nuestro pueblo, y desde ya los exhortamos a sumar esfuerzos para dar cumplimiento a los acuerdos que en él se adopten. 

 
 En este histórico momento que vive la Patria decimos junto a ustedes: ¡Presentes! y les enviamos nuestro abrazo revolucionario.

Prisión de Victorville, California. Abril 2011

El VI Congreso del Partido en tres jornadas

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Cubadebate ofrece un sumario de las informaciones publicadas durante las tres primeras jornadas del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), que quedó inaugurado el pasado sábado 16 de abril a las 4.00 PM (hora de Cuba) en el Palacio de Convenciones de La Habana, luego de la Revista Militar y Marcha Popular en homenaje al 50 Aniversario de la Victoria de Playa Girón.

En la jornada inicial, el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros Raúl Castro Ruz dio lectura al Informe Central del Congreso que junto al Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social, fue sometido a debate en cinco comisiones de trabajo el pasado domingo.

Este lunes, los delegados efectuaron la votación para elegir a los miembros del Comité Central del PCC y aprobaron las resoluciones sobre la convocatoria a la Conferencia Nacional, los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, el Informe Central al VI Congreso del PCC y el perfeccionamiento de los órganos del Poder Popular, el Sistema Electoral y la División Político Administrativa.

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