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jueves, 10 de diciembre de 2015

¿Quién ganará y quién perderá en la batalla por Ana Belén Montes?

Por Douglas Calvo Gaínza*
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La respuesta superficial es obvia. Bastará un simple “No” desde el Buró de Prisiones, y las condiciones de la condena de la compañera presa proseguirán sin cambio ni alteración, hasta el último día de su pena. ¿Quién ganará? Pues el poderoso Gobierno norteamericano, quien hará así una clara demostración de fuerza: “nosotros sabemos condenar muy bien el delito de espionaje”.

Ciertamente, la perspectiva de vegetar durante 25 años en un aislamiento absoluto y olvidado, desalentará a cualquier futuro candidato a trabajar encubiertamente para Cuba en los EEUU. Tras este ejemplo, nadie imitará a Ana Belén Montes, y podrá decirse sin problemas que ella fue “la última espía defensiva de La Habana”.
Pero esa victoria obvia tiene otros matices que tal vez no se han calculado en Washington, y son igualmente de peso. Los iremos mencionando, y a la vez haremos una serie de preguntas.

a) Cuando empezamos la proyección pública del Comité en octubre, había aproximadamente unas 60 personas involucradas. Hoy, en sólo dos meses, ya hay cientos de simpatizantes en 23 países, crecen las organizaciones y asimismo las personalidades interesadas (entre las cuales se encuentran desde científicos de primer rango o literatos ganadores del Premio Casa de Las Américas, hasta activistas como la ex presa política norteamericana Lynne Stewart, y artistas de tanto mérito como Vicente Feliú y Silvio Rodríguez)
– PREGUNTA: Si en dos meses se ha logrado tanto, ¿Hasta dónde habrá llegado este movimiento en el año 2023? ¿Le conviene a la reacción que esa bola de nieve crezca hasta convertirse en un Himalaya?

b) El Estado Cubano no ha intervenido en nada de esto. Se suele decir por algunos que en la Cuba totalitaria sólo hay tres tipos de ciudadanos: “viles agentes de la Seguridad”, “pobres ciudadanos aterrados” y “valientes opositores”. Además, no hay otra sociedad civil que la que se opone al Gobierno. Y de pronto, vemos cómo espontáneamente, voluntariamente, libremente, las personas de la Isla y también cubanos emigrados, accionan en pro de una compañera presa por defender a Cuba; y ello “sin mandato estatal”, sin recibir un centavo de nadie, ni tampoco una visa para viajar a lares de súper-abundancia, o una beca en Universidades prestigiosas, ni algún loable premio internacional por defender los Derechos Humanos. Ni siquiera obtienen un incremento de su buena reputación (al revés…). Sólo reciben la satisfacción ética y espiritual de cumplir la deuda moral que tenemos todos los nacidos en este país (y reitero, “todos”) con la olvidada Ana Belén Montes.
– PREGUNTA: Si este proceso sigue en marcha, ¿Dónde habrá quedado hacia el año 2023 el mito maniqueo sobre una “sociedad civil cubana” monocromática ideológicamente y en oposición al socialismo? ¿Y cuál de las “Dos sociedades civiles” habrá ganado mayor prestigio moral por aquel entonces: la de los viajes-premios-becas-dineros-publicidad por hacer anti-castrismo, o la del sacrificio-desinterés-altruismo-espontaneidad por ayudar en una tarea tan humanitaria? ¿Seguro que los planes subversivos ideológicos contra Cuba no corren riesgo alguno, si se sigue desarrollando más y más este accionar independiente y abnegado de ciudadanos LIBRES cubanos?

c) Hoy hay un viraje hacia la derecha en el espectro político: pierden elecciones gobiernos progresistas en Latino-América, ascienden al poder en Europa partidos ultra-conservadores. Parecería que Fukuyama es ratificado: llega el fin de la Historia, con la muerte a escala mundial de las utopías y el enaltecimiento radical del mercado ciego y desigual. Y de pronto, en torno a una mujer confinada, se reúnen más y más progresistas de múltiples países; desafían con firmeza los climas militarizados y amenazas terroristas, para obtener cientos de firmas; se comunican entre sí crecientemente, se amistan sin reservas, se organizan in crescendo… Todo en torno a Ana Belén Montes, quien amenaza a las potencias monopolistas con convertirse en una suerte de “Juana de Arco socialista”.
– PREGUNTA: Si en torno a Ana siguen creciendo las simpatías de una izquierda mundial que hoy vuelve a parecer en retirada; si se fortalece más y más el simbolismo circundando a su persona, y si asciende continuamente el aglutinamiento de los progresistas en torno a ella, al llegar el año 2023, ¿Hasta qué punto habrá ayudado ese encarcelamiento a unificar a los “indeseables” opuestos al Nuevo Orden Mundial neoconservador y neoliberal? ¿No estarán creando esos carceleros, día a día, un ícono peligrosísimo para los planes de desarticulación de los movimientos revolucionarios en todo el orbe? ¿No estarán ellos regalándole a la izquierda un modelo de valentía, desinterés, sacrificio y resistencia, el cual extermina en lo espiritual al “héroe pequeñoburgués”, cuyos burdos logros sólo consisten en la mayor cantidad de dinero que sepa amasar? ¿No nos estarán obsequiando crecientemente esos alguaciles un prototipo del ya olvidado “hombre nuevo” del Che, el cual ayudará hasta límites impensables a todos los “levantiscos” del orbe, para reanimarse, fortalecerse, y reencaminarse frente a la contra-ofensiva reaccionaria?

El socialismo es ortodoxamente identificado por muchos con dureza, crueldad, obstinación y “Estado Policíaco”, en oposición a un sistema democrático capitalista muchísimo más liberal, magnánimo y benevolente… Sin embargo, citaremos algo curioso: en la URSS pos-Stalin “A partir de 1953, la cifra de prisioneros fue disminuyendo regularmente. Entre 1953 y 1957, el Presídium del Soviet Supremo anunció diversas amnistías para diferentes categorías de prisioneros; entre ellas, hubo en 1955 una para quienes habían colaborado con el ocupante alemán.” [Eran traidores a la Patria, indultados masivamente por la dura y feroz Unión Soviética tras cooperar con los nazis exterminadores de su propio pueblo.] Le siguieron otras amnistías en 1956-1959. Y por cierto que (aunque había centros equivalentes a éste donde está enclaustrada Ana, diseñados para personas convictas de delitos especialmente severos), resulta interesante el que en las prisiones generales “Había dos regímenes: el “general” y el “estricto”. Un prisionero no podía estar sometido al segundo por más de seis meses” ya que los juristas soviéticos llegaron a desarrollar “la premisa básica de que un prisionero seguía siendo un ciudadano” y de ahí que la cárcel en la Rusia totalitaria es una donde “se acaba con el trabajo esclavista, que posee procedimientos judiciales, donde los prisioneros gozan de algunos derechos y pueden enfrentarse a la administración penitenciaria, en el que no se les veta el acceso al mundo exterior, pueden entrevistarse con un abogado o protestar legalmente por el trato que reciben.” [1]
Obviaremos casos tristes ocurridos con detenidos medio-orientales durante la “Guerra contra el Terror”. Concentrándonos sólo en Ana Belén Montes, ¿Cuántos de esos derechos que concedía la demonizada URSS a sus presos, le están otorgando los filantrópicos Estados Unidos a esa ciudadana suya? ¿Acaso los bolcheviques sabían ser más humanitarios que los yanquis?
-PREGUNTA: Si prosigue ese aislamiento hasta el 2023, ¿dónde habrá quedado a esas alturas la imagen legendaria de la súper-nación que lidera la tutela de los Derechos Humanos a nivel global? ¿Se puede defender Derechos Humanos y comportarse a la vez de modo poco humano? ¿Y qué otro trabajo le daremos a los que viven escudriñando “quién cae preso en Cuba”, para quejarse luego de la brutalidad del régimen castrista? ¿Cómo protestarán algunos en pro de la libertad de ciertos presos en La Isla, y a la vez deberán manifestarse airadamente a favor del aislamiento a ultranza de esa mujer en USA?

¿Tendremos activistas por la emancipación carcelaria, quienes abogarán simultáneamente por encarcelamientos incomunicados cuasi-perpetuos? ¿Humanistas que también son anti-humanos? ¿Protestadores anti-reclusión que a la vez son voceros pro-incomunicación? ¿Laureles otorgados por la lucha en aras de la libertad sin fronteras, ornando las sienes de quienes abogan por el grillete sin paliativos? ¿Hasta dónde se habrá hundido en el 2023, el prestigio de los que gritan “defendemos a la noble democracia y a la humanitaria libertad universal” y a la vez “que Ana Belén se pudra en la cárcel, porque traicionó a nuestra generosa democracia y a nuestra bienhechora libertad universal”?
Patrocinando la “normalización” EEUU-Cuba, la señora Hillary Clinton ha dicho respecto al Embargo: “Debemos sustituirlo por un acercamiento inteligente que le dé poder (…) a la sociedad civil cubana.” Y también: “Los cubanos quieren comprar nuestros productos, leer nuestros libros, navegar en nuestra web y aprender de nuestra gente. Ellos quieren llevar su país al siglo XXI. Ese es el camino hacia la democracia y la dignidad, nosotros debemos caminar a su lado.”
En lo personal, estoy completamente de acuerdo en aprender de cualquiera que pueda enseñarme. Pero, con el mayor respeto:
a) El derecho penal del siglo XXI busca en todo caso reformar al prisionero, promover penas sustitutivas, luchar contra las arbitrariedades carcelarias por medio de instituciones jurídicas antiguas (Habeas Corpus, la VIII Enmienda en EEUU), u organismos noveles (la Organización Mundial contra la Tortura y otros). Así, que me perdone la respetable dama supradicha, pero declino esa instrucción tan gentilmente ofrecida: imitar prácticas como ese aislamiento a Ana Belén, el cual ya pronto arribará a los 15 años (2001-2016), más que hacer a los cubanos avanzar al siglo XXI, nos haría retroceder hacia los tiempos del prisionero de la máscara de hierro en la Bastilla, durante el siglo XVIII.
b) La sociedad civil cubana que se va a empoderar con apoyo norteamericano, ¿incluye movimientos como el nuestro, que sin ser gubernamental ni estatal, sí es de izquierdas y es revolucionario? ¿No dicen ellos que quieren beneficiar al “pueblo de Cuba” y no “a los Castro”? Bien, nosotros somos parte de ese pueblo. ¿No calificaremos para ser escuchados? ¿Acaso la famosa “sociedad civil post-Castro” sólo contempla un apoyo a las mentalidades y organizaciones pro-neoliberalismo, anticomunistas, etc.? Si es así, vuelvo a declinar el brindado aprendizaje. Pues una estrategia que promueve sin más una futura “sociedad civil de derechas” en Cuba, es simplemente una maniobra retrógrada para imponernos una dictadura neo-batistiana o algo por el estilo. Ya es demasiado tarde para eso…
c) Por último, dentro de los eventos de “normalización” Washington-Habana, y teniendo en cuenta que Ana Belén Montes fue una pionera en la política de armonizar las relaciones, según muestra su alegato, me llama la atención que un buen gesto entre dichas naciones ha sido el canje de prisioneros (los “Cinco” por Alan Gross y Sarraf Trujillo, ese “topo” tan alabado públicamente por Barack Obama - quien obviamente no le teme al término “espía”, como tampoco le tiene miedo a éste el Estado Sionista de Israel, el cual, tras arduo cabildeo, consiguió la libertad condicional para su espía Jonathan Pollard -). Durante ese proceso, tales accionares clementes han proseguido, y por ejemplo, durante la visita del Papa a Cuba y a EEUU, 3.522 presos cubanos fueron liberados por el Estado totalitario de los hermanos Castro. Pero Ana siguió en las mismas, dentro de la súper-democracia que se ensaña contra ella.
¿Cómo? ¿Los “villanos castristas” abren la mano, y los líderes del mundo libre la contraen con fiereza? ¿Los “arcaicos tiranos” perdonan, y los adalides de la libertad resultan vengativos y crueles? ¿Cómo se entiende esa contradicción entre el decir y el hacer?
-PREGUNTA: Si prosigue ese aislamiento hasta el 2023, ¿dónde quedará ese programa de instrucción en materia de Derechos Inalienables, preparado en Washington para el tosco pueblo de Cuba? ¿Dónde el discurso sobre la “emergente sociedad civil cubana”, que al parecer es más bien una futura asociación orwelliana de comunidades anexionistas? ¿Dónde se encuentran el ejemplo, la guía, la luz humanitaria que debe exhibir todo maestro de humanismo ante su alumno? ¿Dónde la autoridad moral y ética, con la cual se sacará del analfabetismo espiritual e intelectual a nuestro pobre pueblo, tan iletrado y tan desprovisto de tradiciones o héroes? ¿Acaso dicha futura enseñanza sólo confía en el poder de Don Dinero? Sin dudas, éste es un caballero poderoso. Pero no todos son comprables, y si no, pregúntesele a Ana Belén Montes, quien prefirió el sufrimiento en aras de sus ideas anti-belicistas, a la comodidad burguesa que ya tenía asegurada…

Termino con esto: bastará un simple “No” desde el Buró de Prisiones, y hasta el 2023 Ana seguirá aislada. Pero a su salida la esperará un fraterno colectivo humano de proporciones impredecibles; una sociedad civil cubana polifacética y enérgica, bien fortalecida; una izquierda mundial, alentada y robustecida por el admirable ejemplo de resistencia de esa luchadora solitaria; un programa de la Casa Blanca orientado a enseñarle Derechos Humanos a Cuba, bastante desacreditado; un país poderoso que aspira a servir de ejemplo supremo, muy desprestigiado…

Y una mujer que pese a todo el odio en su contra, habrá entrado en la Historia para siempre y como un símbolo poderosísimo.

De modo que vuelvo a preguntar: ¿Quién ganará y quién perderá REALMENTE en la batalla por Ana Belén Montes?

Pues yo voto por Ana y todos los que la defienden. En cuanto a los otros, el apoyar esa terca violación de los Derechos inalienables de la humanidad, les significará un suicidio moral de incalculables y tétricas consecuencias.

10 de diciembre del 2015 – “Día de los Derechos Humanos”

[1] Moshe Lewin. El siglo soviético. ¿Qué sucedió realmente en la Unión Soviética? Barcelona, Crítica, 2006.
* Coordinador Comité Cubano Pro Trato Humano Para Ana Belén Montes.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

¡Honor y Gloria para Nelson Mandela y libertad para los otros Mandelas presos todavía!

Por Wilkie Delgado Correa

 
En ocasión del 65 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, uno puede preguntarse y preguntar qué hacen esos hombres extraordinarios cumpliendo esas sanciones bárbaras en los Estados Unidos, por qué no se les ha indultado a pesar del reclamo mundial en este sentido y por qué aún permanecen en las prisiones federales, después de tantos años en ellas, esos otros Mandelas de nuestro tiempo.

En estos días el mundo entero rinde honores a Nelson Mandela, cuya significación hoy, en los días de póstumos homenajes, tal vez alcanzarán una dimensión mayor que los recibidos en vida después de su excarcelación, tras su permanencia en la cárcel durante 27 años por su lucha por la libertad e igualdad de los sudafricanos negros y su enfrentamiento al régimen de opresión del apartheid.

 ¿Cuántos sufrimientos tuvo que soportar en plena juventud y madurez de su existencia por combatir en forma armada y pacífica, junto a su pueblo, contra uno de los regímenes más oprobiosos del mundo? ¿Cuánto odio y venganza se lanzaron contra él y el grupo de dirigentes que le acompañaron en la cárcel, y, por supuesto, contra el pueblo negro sudafricano? ¿Cuántos calificativos perversos y viles trataron de vilipendiarlo y presentarlo como un engendro monstruoso, mezcla de terrorista y comunista, y como si ambas cosas fueran posibles de existir en un solo hombre? ¿Qué significó en dolor y muerte, en enajenación y violación de derechos humanos la instauración del régimen del apartheid? ¿Cuántos millones de seres humanos de la raza negra, amplia mayoría de Sudáfrica, sufrieron las terríficas condiciones que les impusieron a sangre y fuego, mucho mayor en la medida que aumentaban su resistencia y rebeldía?

 Hoy que una vez más, en ocasión de su desaparición física, se le rinden los honores merecidos a Nelson Mandela, y no obstante la naturaleza generosa de ese gran hombre, es un deber recordarlo todo. Y no se puede recibir con complacencia y a ultranza las frases hipócritas vertidas por algunos que son herederos, como representantes de gobiernos de determinados países, de la historia vergonzosa de contubernio y participación directa en apoyo de aquel régimen genocida. Tampoco se puede olvidar la acción de aquellos países que mantuvieron a Mandela y su organización política en la lista como terroristas hasta fecha bastante reciente, como lo fue Estados Unidos. Y no se puede dejar de pensar y preguntarnos por qué junto a las loas de ahora, no llegan a manifestar,  junto a las expresiones de condolencias, las disculpas condignas por haber sido partícipes de tan horrenda injusticia histórica?

 Por otra parte, si se llegase a la conclusión de que todo el mundo requiere una “segunda oportunidad”, frase empleada por Obama en cierta oportunidad, debe recordárseles a todos, en ocasión del 65 aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que el país que pretende erigirse en gendarme guardián de estos derechos, al estilo pretoriano del apartheid, tiene en sus cárceles a luchadores del calibre y temple de Mandela. Y por eso mismo se impone exigir una mirada que ponga a la luz del día universal a esos otros Mandelas que todavía guardan una prisión injusta y bárbara en los EE.UU. y otros países del mundo. Para este ejercicio, inspirados en la más pura sensibilidad humana y guiados por una conciencia del bien y la virtud, se requiere un acercamiento a las ideas de Madiba. A este respecto bastaría ésta: “Después de escalar una montaña muy alta descubrimos que hay otras montañas por escalar.”

 Empezando por un ciudadano de casa, ahí está el caso de  Leonard Peltier, que es prisionero político del gobierno estadounidense y que en febrero del 2014 habrá cumplido 38 años en prisión. Fue condenado a dos sentencias de por vida, por el doble crimen de ser indio norteamericano y ser defensor de los derechos de su pueblo. Y con seguridad está perseguido por el pensamiento racista del general Philip Sheridan resumida en la sentencia que pronunciara hace más de 100 años: "el único indio bueno es el indio muerto."

 Y Peltier, al estilo de Mandela, como sustento de sus luchas y  de las razones para su larga condena, manifiesta su descargo ideológico de esta manera: "...Soy un preso del odio, el egoísmo y la mentira y la ignorancia y la injusticia de la gente que nos supera en número a mí y a mí pueblo. Ellos bajaron en mis costas y pisotearon mi patria. Ellos me han impuesto su cultura, religión y leyes. De ahí que mi pueblo es hoy menos que ayer cuando llegaron a nuestras costas con sus promesas falsas. Yo soy toda esa voz india y grito desde millones de tumbas con almas inquietas..."

 Ahí está el puertorriqueño Óscar López Rivera, con 70 años de edad, y el prisionero más antiguo de América Latina y el Caribe, que tiene ya 32 años cumplidos, y que fuera condenado por su participación en la lucha independentista de Puerto Rico a 70 años de prisión en dos causas sucesivas. A mayor abundamiento, ya pudiera estar en libertad, pues Clinton decretó su clemencia limitada en 1999, si Óscar no hubiera rehusado tal clemencia por solidaridad con otros dos compañeros prisioneros, que no fueron incluidos en el indulto. Debo apuntar que también Mandela hubo de rehusar su libertad condicionada por el régimen sudafricano, y por ello debió continuar en la cárcel hasta su liberación definitiva.

 Y ¿acaso no es cubano por esencia Óscar López, si el ideal independentista del Partido de José Martí incluía a Cuba y Puerto Rico como parte de la lucha, si ambas corrieron suertes parecidas, aunque a Puerto Rico le tocó la peor, a consecuencia de la intervención oportunista de los Estados Unidos en la guerra que libraba Cuba contra España, y si como expresara en los inicios de 1900, la poeta puertorriqueña Lola Rodríguez de Tió,  “Cuba y Puerto Rico son / de un pájaro las dos alas / reciben flores o balas / sobre el mismo corazón…”? 

 Y naturalmente está el caso que en estos tiempos concita las mayores manifestaciones de solidaridad a nivel internacional, o sea, el de los 5 Héroes cubanos. Fueron condenados injustamente a penas descomunales, por el delito y supuesta transgresión de la ley del imperio estadounidense por luchar contra el terrorismo organizado contra su país por mafias cubano-norteamericanas asentadas en Miami.

 Después de la liberación de René González, tras cumplir su sentencia de 15 años de prisión, permanecen en cárceles de los EE.UU. cuatro de ellos. Uno puede preguntarse y preguntar qué hacen estos 4 cubanos antiterroristas cumpliendo esas sanciones en los Estados Unidos, por qué no se les ha indultado a pesar del reclamo mundial en este sentido y por qué aún permanecen en las prisiones federales, después de 15 años en ellas, con estas definiciones carcelarias: Fernando González (con fecha de liberación para el 27 de febrero del 2014); Antonio Guerrero (con fecha de liberación para el 18 de septiembre del 2017) y 3 años adicionales de libertad supervisada; Ramón Labañino (con fecha de liberación para el 30 de octubre de 2024); Gerardo Hernández (sin fecha de liberación pues está condenado de por vida a dos cadenas perpetuas más 15 años).

 Cuánta razón y verdad encierra el mensaje de Gerardo Hernández Nordelo, redactado el mismo día de la muerte de Mandela: “Quienes dedican ilimitados recursos a borrar y reescribir la historia, y lo tuvieron en sus listas de “peligrosos terroristas”, hoy sufrirán de amnesia colectiva.

 Quienes lo agraviaron negándole un homenaje en la Ciudad de Miami, por abrazar a Fidel y agradecer la ayuda de Cuba a Äfrica, hoy tendrán que callar avergonzados.

 Los Cinco seguiremos enfrentando cada día la injusta prisión –hasta el final- inspirados en su ejemplo de lealtad y resistencia.”

 Y qué gesto de honradez, qué expresión de gratitud, reflejan las palabras pronunciadas por Mandela en su visita a Cuba en 1991: “Los internacionalistas cubanos hicieron una contribución a la independencia, la libertad y la justicia en África que no tiene paralelo por los principios y el desinterés que la caracterizan.

 Yo me encontraba en prisión cuando por primera vez me enteré de la ayuda masiva que las fuerzas internacionalistas cubanas le estaban dando al pueblo de Angola –en una escala tal que nos era difícil creerlo- cuando los angolanos se vieron atacados en forma combinada por las tropas sudafricanas, el FNLA financiado por la CIA, los mercenarios y las fuerzas de la UNITA y Zaire en 1975 (…) Nosotros en África estamos acostumbrados a ser víctimas de otros países que quieren desgajar nuestro territorio o subvertir nuestra soberanía. En la historia de África no existe otro caso de un pueblo que se haya alzado en defensa de uno de nosotros”.

 A estas afirmaciones de Mandela, habría que agregar que tres de nuestros Cinco héroes -René, Fernando y Gerardo-, cumplieron misión como combatientes internacionalistas en la República de Angola.

 En este momento histórico en que las campanas doblan por la humanidad doliente y en honor a Nelson Mandela, ¿es aceptable para la conciencia humana esta realidad atroz de seres humanos excepcionales confinados en ergástulas infernales? ¿Acaso no podrá la injusticia más despiadada, ser vencida por una justicia generosa y racional? ¿Permanecerá el presidente Obama como un témpano de hielo sin ejercer el perdón presidencial o indulto, que sería justicia en estos casos? ¿Se escuchará al fin en la Casa Blanca el clamor universal por la liberación inmediata de todos estos hombres? Cuándo el presidente Obama diga sus palabras ante los restos de Mandela en capilla ardiente, ¿tendrá en mente la historia de ese Héroe acosado por calumnias y mentiras, persecución, detención y condena brutales? ¿Tendrá en mente los reclamos que le han hecho para que libere a los otros Mandelas presos en su país y cuyas historias él conoce perfectamente?

De todas formas, los héroes verdaderos llevan en sí la fuerza colosal que requiere la humanidad, cansada de derrotas, para asumir como paradigmas sus proezas y virtudes a la hora de librar sus batallas, de proseguir la marcha indetenible en busca de las verdades que le permitan alcanzar la luz y la felicidad.

La suerte y el destino de los héroes no pueden ser ignorados, no pueden pasar inadvertidos ante nuestras miradas y conciencias. Sus motivaciones, acciones, ideas y sueños, y también sus sacrificios, deben ser conocidos por todos los que un día tras otro sueñan con la imagen de un mundo más justo y mejor. Los héroes deben acompañar nuestras existencias para sentir muy cerca sus influencias bienhechoras e imprescindibles. El aliento de ellos nos debe incitar a ascender los peldaños superiores de la escala humana y desafiar, como Sísifos de estos tiempos, cuantas condenas pretendan aherrojar y estigmatizar nuestras vidas.

 Tomando como referencia las ideas de José Martí, Héroe Nacional de Cuba, trataremos de reivindicar con sus palabras a esos hombres gigantes, afirmando que en ellos van miles de hombres, van pueblos enteros, va la dignidad humana. Esos hombres son sagrados. Porque esos son héroes: los que pelean por hacer a los pueblos libres, o los que padecen en pobreza y desgracia por defender una gran verdad. Esos hombres generosos están en el bando de los que fundan, construyen y aman. En el bando contrario y enemigo, están los que odian y destruyen. Ellos son los que pelean por ambición, por hacer esclavos a otros pueblos, por tener más mando, por quitarles a otros pueblos sus tierras. Estos no son héroes, sino  criminales.

 En un homenaje de despedida para Nelson Mandela, digamos con el corazón en las manos:

¡Honor y Gloria para Nelson Mandelo y libertad para los otros Mandelas presos todavía! 


*Médico cubano; Profesor de Mérito del Instituto Superior de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba.

martes, 14 de septiembre de 2010

Comunicado de prensa del Frente Socialista de Puerto Rico

Por Guillermo De La Paz, Portavoz

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El Plenario del Frente Socialista de Puerto Rico, en su reunión ordinaria del pasado domingo 12 de septiembre de 2010 quiere reafirmar su compromiso de exigir la inmediata liberación de los cinco presos cubanos; Gerardo, René, Antonio, Ramón y Fernando.

Quiere además denunciar enérgicamente, al imperio estadounidense por su hipocresía de la mal llamada lucha contra el terrorismo, al mantener encarcelados injustamente a los cinco cubanos por luchar como héroes, precisamente en contra del terrorismo por los grupos de exiliados cubanos capitaneados por los verdaderos terroristas confesos de Posada Carriles y Orlando Bosch que andan libremente por las calles de la Florida bajo el ala protectora del águila imperial, representada por la CIA y el FBI.

Por último, quiere exhortar a todo el pueblo a unirse a la red de solidaridad internacional redoblar los esfuerzos para traerlos sin condiciones lo más pronto posible.