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jueves, 10 de diciembre de 2015
Declaración del Capítulo Cubano de la Red en Defensa de la Humanidad sobre los acontecimientos en Venezuela
Ante los recientes acontecimientos en la República Bolivariana de Venezuela, el capítulo cubano de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales En Defensa de la Humanidad, da a conocer su posición:
Sentimos como nuestro el destino de la Revolución Bolivariana y del pueblo venezolano como su protagonista, fieles a la idea martiana “Deme Venezuela en qué servirla: ella tiene en mí un hijo”.
El chavismo, como cuerpo colectivo y sujeto histórico de una radical transformación social, será capaz de sobreponerse a la adversa coyuntura que condujo al resultado electoral del 6 de diciembre, se rearticulará y saldrá victorioso como fuerza emancipatoria nacional y de Nuestra América y única alternativa al capitalismo neoliberal que hoy impera mundialmente. Las compañeras y compañeros venezolanos continúan su lucha y defienden con firmeza las conquistas sociales del proceso revolucionario, liderado siempre por la presencia y las ideas del Comandante Hugo Chávez Frías, quien situó a Venezuela y a América Latina y el Caribe en el sitial más alto de la dignidad.
Denunciamos la arremetida imperialista contra Venezuela que llegó al extremo de catalogarla, por decreto ejecutivo –aún en vigor- como un peligro para la seguridad nacional de los Estados Unidos. Asimismo, el acaparamiento, la especulación y el desabasto que, como parte de la incesante guerra económica, sometieron a la población venezolana la continua incertidumbre, presión psicológica y agobio.
Rechazamos el cerco mediático terrorista de que es objeto la Revolución Bolivariana y sus líderes; el uso de la mentira, las campañas de desinformación y descrédito, sostenido durante años por los oligopolios que controlan la difusión masiva en el mundo.
Consideramos que tal hostilidad creó una situación totalmente asimétrica para que el Gran Polo Patriótico pudiera enfrentar las pasadas elecciones, y negó de manera raigal la posibilidad de que los electores se expresaran libremente, coartados por el conjunto abrumador de las agresiones, las falacias y la subversión ideológica a escala cotidiana.
Expresamos la más firme convicción de que en Venezuela prevalecerá la unidad para salvar la Patria y triunfará el proyecto histórico que abrió una nueva época en esta zona del mundo, e hizo realidad la propuesta del Libertador Simón Bolívar de dar la mayor suma de felicidad posible a nuestros pueblos y conformar la unidad e integración de las naciones al sur del Río Bravo. La lucha por la construcción de una nueva sociedad apenas comienza.
La Habana, 10 de diciembre de 2015
Publicado en:
Sitio REDH-Cuba
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viernes, 24 de agosto de 2012
Nuestra solidaridad con la Venezuela Bolivariana
Haz clic en esta página del Capítulo Venezuela de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad para que puedas firmar en apoyo a la Venezuela Bolivariana y a su pueblo...
Sólo tienes que hacer clic en ADHESIONES y escribir tus datos.
¡Viva Venezuela...! ¡Viva Chávez...!
Para adherirse, vaya a la dirección¡Gracias!
http://www.convenezuelabolivariana.org/index.php?cont=registro&lang=1&declara=16
o escriba a
convenezuelabolivariana@gmail.com
Nuestra solidaridad con la Venezuela Bolivariana
El
próximo 7 de octubre tendrán lugar las elecciones presidenciales en
Venezuela. Ese día se decidirá la suerte de una revolución que ha
logrado que las mayorías de ese país salgan de la marginación y el
desamparo y ha hecho contribuciones decisivas a la integración
latinoamericana y caribeña y al proceso de transformaciones en esta
región.A lo largo de todos estos años, y en particular durante la actual campaña electoral, los Estados Unidos han puesto en práctica en Venezuela las más diversas formas de injerencia, de manera abierta o valiéndose de entidades supuestamente autónomas. Al propio tiempo, la gran maquinaria mediática al servicio de la reacción interna y de los intereses imperiales, ha trabajado sin tregua para dañar la imagen de la revolución bolivariana y en particular de su líder, el Presidente Hugo Chávez Frías. Lo han acusado de antidemocrático, sin reconocer que se ha sometido a la consulta popular y electoral en trece ocasiones, y han recurrido incluso a infamias asociadas a su estado de salud. Ahora pretenden restar legitimidad al Consejo Nacional Electoral, crear un clima de desconfianza en torno al desarrollo de las elecciones y a sus resultados y sentar las bases de posibles acciones futuras de desestabilización.
Conscientes de la trascendencia de este momento histórico para Venezuela, América Latina, el Caribe y el mundo, manifestamos nuestra solidaridad con la revolución bolivariana y su presidente, exigimos respeto a la soberanía del pueblo venezolano y convocamos a intelectuales, artistas y luchadores sociales a respaldar esta iniciativa.
Capítulo Cubano de intelectuales, artistas y luchadores sociales de la Red “En defensa de la humanidad”
viernes, 2 de marzo de 2012
Miami tampoco cree en lágrimas
Por Edmundo García*/Foto Virgilio Ponce-Martianos-Hermes-Cubainformación.-
Era algo que conocía pero no había comentado por pudor; sin embargo, la periodista Rouslyn Navia Jordán lo hizo público el pasado miércoles 29 de febrero en un artículo para el periódico matancero Girón, titulado “Susana Pérez en los Estados Unidos ¿Una historia de sueños logrados?”. La periodista se refiere a la amarga entrevista que la actriz cubana ofreció a la mal llamada emisora Radio Martí a comienzos de año. No me voy a extender sobre su contenido pues lo ha resumido de forma inmejorable. Solamente quiero recordar que Susana Pérez dice que extraña a su público cubano en la isla, su presencia en la Televisión Cubana y el teatro de buena calidad, donde no hay que decir palabrotas o desnudarse por capricho del mercado sino por exigencias del arte.
Pero Susana Pérez no es la única figura de primera línea de la cultura cubana que se ve obligada a trabajar fuera de su especialidad artística en Miami; o dentro de la misma, pero en niveles inferiores a los que merece, tanto por trayectoria como por nivel de competencia. Si es que en Miami puede hablarse siquiera de una competencia capitalista según estándares norteamericanos nacionales.
Susana Pérez declara a dicha emisora que estaba administrando una clínica de belleza. Cualquiera puede verla además fuera de horarios de programación regular recomendando cirugías e implantes para mantener un rostro hermoso y otras vanidades. Administrar y anunciar no tiene nada de malo; lo peligroso es, como le dijo Manolín a Carlos Manuel cuando este abrió una discoteca (que al final cerró casi de inmediato), que los artistas no nacieron para eso, ni vinieron al mundo, y se supone que tampoco a Miami, para que solo ocasionalmente se ocuparan de su arte.
Excepto un caso que conozco bien, el del actor Reinaldo Miravalles y su esposa, que llegaron a Miami en busca de calor familiar porque aquí reside su único hijo, el resto se quedó fuera de Cuba confiando en que alcanzarían la cima del “star sistem” de los EE.UU. Esa es la verdad. Una verdad que más temprano que tarde se les convierte en una pesadilla difícil de reconocer y aceptar.
La misma Susana Pérez confiesa que en sus años en Miami ha trabajado en una sola obra que le interesó artísticamente. Se refiere a “Conversación en la casa Stein sobre el ausente señor von Goethe”, que ya había hecho en Cuba siempre a teatro lleno y que a pesar de la buena voluntad de producirla en Miami, tampoco encontró en esta ciudad un público preparado para apreciarla en su justo valor. En Miami, a pesar de las buenas intenciones, acaba imponiéndose el mal gusto y la chapucería.
Decenas de valores de la cultura cubana y otros muy conocidos en los medios de difusión, han visto minimizadas sus expectativas profesionales. Entre las figuras populares y famosas en los medios cubanos que han llegado a Miami y conocido una experiencia como la de Susana se encuentra Mirta Medina, quien tuvo que poner y trabajar un pequeño cabaret restaurante que también cerró. El gran actor Reinaldo Miravalles ha laborado como sereno o CVP en mercados de Miami y la vedette Annia Linares maneja una pequeña peluquería para perros.
Cualquiera podría decir que eso no es ningún problema, que todo trabajo si es honesto es bueno. Y es verdad, pero sucede que eso solo lo dicen aquí de dientes para afuera. En Miami existe una discriminación clasista impuesta por la vieja burguesía antipatriótica cubana, que se burla en cada banquete en el Biltmore y el Big Five de los traspiés de los llegados en los últimos tiempos. No entienden, y de paso se mofan, de la música y el arte que traen los artistas formados en la isla. En el fondo creen que donde mejor deberíamos estar es cuidando perros o vigilando a los rateros en los mercados. Pueden decir otra cosa, pero eso es lo que creen y confiesan en sus grupos.
Cuando algunos de esos artistas o celebridades formadas en la Cuba revolucionaria han logrado algún trabajo en su área profesional, muchas veces ha sido denigrante. El gran actor Carlos Cruz ha tenido papeles menores en la televisión local de Miami donde se le ha visto repetir sin ganas los diálogos más ridículos, y su verdadero sustento ha sido el trabajo en un concesionario que revende autos usados. Orlando Casín, que ya apenas sale en pantalla, desempeñó personajes mal concebidos que no merecían una sola gota de su talento. Y por lo mismo han pasado otros más jóvenes que una vez triunfaron en Cuba e incluso en países de Latinoamérica y que cuando vienen a Miami se opacan o naufragan. Pienso en los actores Lily Rentería, Eduardo Antonio y hasta en el muy conocido Francisco Gattorno; los tres han sido profesionales estelares en Cuba, México, Colombia y Venezuela, mientras en Miami han hecho arte, si acaso, de forma irregular.
En enero del 2009, en la reunión de La Nación y la Emigración celebrada en el Palacio de las Convenciones de La Habana, tuve la oportunidad de decir que un artista jamás estaría completo si no cuenta por el apoyo de su pueblo y las instituciones de su país; en este caso Cuba, porque cubanos son todos los que he mencionado y otros más.
Cubano sin país que lo represente y público nacional que lo respalde es hoy, por ejemplo, el guitarrista y compositor Osvaldo Rodríguez, que después de marcar con sus canciones épocas enteras de la vida cubana ha terminado cantando sus boleros en pequeños restaurantes de Hialeah; ni siquiera los más establecidos le contratan. Como lo ha hecho también el gran arreglista y guitarrista Martin Rojas, al que ya apenas lo solicitan para las escasas inauguraciones de las galerías de la calle ocho de Miami.
Todas estas dificultades las reconoció Manolín “El médico de la salsa” en la entrevista que me concedió en diciembre del 2004. Manolín le entró en grande a Miami, pero solo fue un buen momento, el deslumbre. Después, cuando bajó la ola, se inventó varias formas de regresar con éxito a la ciudad, pero le ha sido imposible recuperar la altura perdida aquí. Lo mismo le sucedió al salsero Carlos Manuel, quien aparece en la televisión de Miami de vez en cuando y se contrata para reuniones sociales donde ofrece un producto de poco vuelo artístico para la calidad de su voz, y dudosa cuantía económica. Isaac Delgado lo ha hecho con más cuidado; se ha ido a vivir a Tampa y no ha roto los lazos con Cuba; pero lo que es en Miami, Isaac Delgado no ha podido sonar como esperaba hacerlo; como lo había hecho en la isla. Albita Rodríguez, de quien decían sería la sucesora de la legendaria Celina González, y el trovador Donato Poveda, tienen que producirse sus propios discos sin apoyo ni disquera que les represente, lo que implica no entrar en los grandes circuitos de distribución y que apenas se radie su música. Un virtuoso ex Irakere como Carlos Averhoff casi ha desaparecido de la vida artística de Miami; dicen que se ocupa en dar clases. José Ramón Urbay y Marlene Urbay trabajan dos veces al año en una pequeña camerata y apenas consiguen fondos para sostenerlo. Y el maestro Hugo Marcos nunca más, como antes, ha cantado en una ópera, dedicándose a la enseñanza.
Dos cineastas cubanos, Orlando Rojas y Sergio Giral, han sobrevivido en Miami con dificultades; filmando cortometrajes para proyectos mediocres y trabajos de publicidad, haciendo la corte a artistas y críticos principiantes, respondiendo a periodistas aficionados al arte y enrolándose en tertulias de poca monta. Una Primera Bailarina del Ballet Nacional de Cuba como Rosario Suárez, La Charín, que recorrió como estrella los principales escenarios del mundo, no ha logrado en Miami conseguir respaldo para muchos de los proyectos que ha concebido, viéndose precisada a fundar academias de baile que, como es lógico, una artista sobre calificada para esa tarea como ella no puede hacer sino de forma excelente.
Los artistas plásticos no han tenido diferente suerte. El caso más significativo es el de José Bedia. Por su talento y consistencia artística José Bedia merecía estar ya en los primeros circuitos del arte contemporáneo mundial, junto a los grandes de verdad; pero como decía, le falta tener un pueblo base por detrás de su obra y unas instituciones nacionales que le sostengan, respalden y amplifiquen. A otros antes que a Bedia les pasó lo mismo. El maestro y pintor vanguardista José María Mijares, sin que pueda decirse que murió en la pobreza, pasó momentos muy difíciles y solo en una etapa tardía salió a flote gracias al dinamismo de su última esposa. En momentos críticos, los dibujos de Mijares llegaron a venderse en Miami a precios ridículos, para poder sostenerse. El también maestro Cundo Bermúdez, cuyo voluminoso catálogo se exhibe con orgullo en salones de la ciudad, vino a disfrutar con demora de cierta comodidad económica y verdadero triunfo artístico. Ninguno de los dos pudo ver el reconocimiento nacional e internacional del que gozaron sus contemporáneos en Cuba.
Todo esto es mucho más difícil aún en el caso de un arte más complicado para comercializar como es la literatura. Pero no solo se trata de un problema de éxito económico y dinero; autores cubanos de la magnitud intelectual de Enrique Labrador Ruiz, Lidia Cabrera y Manuel Moreno Fraginals tampoco produjeron fuera de la isla lo mejor de sus obras; pudiera hasta decirse que tampoco agregaron algo fundamental a lo que habían hecho en Cuba. Como pasó con Guillermo Cabrera Infante, quien ya tenía listo Tres tristes tigres; o con el propio Reinaldo Arenas, que en Cuba escribió obras consistentes como El Mundo Alucinante y Otra vez el mar. Tampoco Heberto Padilla pudo vivir como poeta después que salió de Cuba; dio clases, impartió conferencias y escribió recuerdos; pero poeta, poeta de verdad, fue en Cuba.
No quisiera dejar de mencionar tampoco al gran coreógrafo y maestro de Danza Contemporánea Víctor Cuéllar, cuya vida acabó de forma trágica. El coreógrafo de El Pájaro Dorado y Fausto terminó en Miami montando espectáculos de poco calado para clubes de fin de semana. Sin considerar lo político, hay que recordar que el músico y trompetista Arturo Sandoval, que en una curva de la vida montó sin éxito un club restaurante en Miami Beach que tuvo que cerrar, empezó a servir música por encargo desde Los Ángeles. Ni Arturo Sandoval ni Paquito de Rivera dan ya, como en Cuba, conciertos multitudinarios ni hacen giras extensas.
A pesar de todo lo anterior soy optimista. Confío en que los que no han tenido posiciones abyectas contra Cuba y su pueblo puedan despejar el camino y lleguen a reencontrarse con su público natural y las instituciones culturales adecuadas; que con renovado esplendor se vuelvan a proyectar desde Cuba porque Miami, como Moscú, tampoco cree en lágrimas, y ellos lo saben.
Próximamente les hablaré de un tema parecido. Y es que junto a la docena de peloteros cubanos que han triunfado en las grandes ligas y que diariamente la prensa preponderante en Miami cubre y celebra, existen muchos, pero muchísimos otros peloteros cubanos que no han podido llegar y que andan trabados por ahí, por República Dominicana y otros sitios difíciles que les han hecho perder hasta las ganas de hablar de pelota. Igual que los tantos médicos cubanos que sobreviven en trabajos que nada tienen que ver con su carrera, como poner latas en un supermercado, esperando la oportunidad de un día hacerse enfermeros porque no pueden revalidar su título. Pero eso, como les dije, lo trataré en otra ocasión.
*Edmundo García periodista cubano independiente residente en EE.UU., conductor del programa "La Noche se Mueve".
Fuente original: Martianos-Hermes-Cubainformación
http://martianos.ning.com/profiles/blogs/miami-tampoco-cree-en-l-grimas-por-edmundo-garc-a
Publicado por Virgilio PONCE el marzo 2, 2012 a las 5:55am
Pero Susana Pérez no es la única figura de primera línea de la cultura cubana que se ve obligada a trabajar fuera de su especialidad artística en Miami; o dentro de la misma, pero en niveles inferiores a los que merece, tanto por trayectoria como por nivel de competencia. Si es que en Miami puede hablarse siquiera de una competencia capitalista según estándares norteamericanos nacionales.
Susana Pérez declara a dicha emisora que estaba administrando una clínica de belleza. Cualquiera puede verla además fuera de horarios de programación regular recomendando cirugías e implantes para mantener un rostro hermoso y otras vanidades. Administrar y anunciar no tiene nada de malo; lo peligroso es, como le dijo Manolín a Carlos Manuel cuando este abrió una discoteca (que al final cerró casi de inmediato), que los artistas no nacieron para eso, ni vinieron al mundo, y se supone que tampoco a Miami, para que solo ocasionalmente se ocuparan de su arte.
Excepto un caso que conozco bien, el del actor Reinaldo Miravalles y su esposa, que llegaron a Miami en busca de calor familiar porque aquí reside su único hijo, el resto se quedó fuera de Cuba confiando en que alcanzarían la cima del “star sistem” de los EE.UU. Esa es la verdad. Una verdad que más temprano que tarde se les convierte en una pesadilla difícil de reconocer y aceptar.
La misma Susana Pérez confiesa que en sus años en Miami ha trabajado en una sola obra que le interesó artísticamente. Se refiere a “Conversación en la casa Stein sobre el ausente señor von Goethe”, que ya había hecho en Cuba siempre a teatro lleno y que a pesar de la buena voluntad de producirla en Miami, tampoco encontró en esta ciudad un público preparado para apreciarla en su justo valor. En Miami, a pesar de las buenas intenciones, acaba imponiéndose el mal gusto y la chapucería.
Decenas de valores de la cultura cubana y otros muy conocidos en los medios de difusión, han visto minimizadas sus expectativas profesionales. Entre las figuras populares y famosas en los medios cubanos que han llegado a Miami y conocido una experiencia como la de Susana se encuentra Mirta Medina, quien tuvo que poner y trabajar un pequeño cabaret restaurante que también cerró. El gran actor Reinaldo Miravalles ha laborado como sereno o CVP en mercados de Miami y la vedette Annia Linares maneja una pequeña peluquería para perros.
Cualquiera podría decir que eso no es ningún problema, que todo trabajo si es honesto es bueno. Y es verdad, pero sucede que eso solo lo dicen aquí de dientes para afuera. En Miami existe una discriminación clasista impuesta por la vieja burguesía antipatriótica cubana, que se burla en cada banquete en el Biltmore y el Big Five de los traspiés de los llegados en los últimos tiempos. No entienden, y de paso se mofan, de la música y el arte que traen los artistas formados en la isla. En el fondo creen que donde mejor deberíamos estar es cuidando perros o vigilando a los rateros en los mercados. Pueden decir otra cosa, pero eso es lo que creen y confiesan en sus grupos.
Cuando algunos de esos artistas o celebridades formadas en la Cuba revolucionaria han logrado algún trabajo en su área profesional, muchas veces ha sido denigrante. El gran actor Carlos Cruz ha tenido papeles menores en la televisión local de Miami donde se le ha visto repetir sin ganas los diálogos más ridículos, y su verdadero sustento ha sido el trabajo en un concesionario que revende autos usados. Orlando Casín, que ya apenas sale en pantalla, desempeñó personajes mal concebidos que no merecían una sola gota de su talento. Y por lo mismo han pasado otros más jóvenes que una vez triunfaron en Cuba e incluso en países de Latinoamérica y que cuando vienen a Miami se opacan o naufragan. Pienso en los actores Lily Rentería, Eduardo Antonio y hasta en el muy conocido Francisco Gattorno; los tres han sido profesionales estelares en Cuba, México, Colombia y Venezuela, mientras en Miami han hecho arte, si acaso, de forma irregular.
En enero del 2009, en la reunión de La Nación y la Emigración celebrada en el Palacio de las Convenciones de La Habana, tuve la oportunidad de decir que un artista jamás estaría completo si no cuenta por el apoyo de su pueblo y las instituciones de su país; en este caso Cuba, porque cubanos son todos los que he mencionado y otros más.
Cubano sin país que lo represente y público nacional que lo respalde es hoy, por ejemplo, el guitarrista y compositor Osvaldo Rodríguez, que después de marcar con sus canciones épocas enteras de la vida cubana ha terminado cantando sus boleros en pequeños restaurantes de Hialeah; ni siquiera los más establecidos le contratan. Como lo ha hecho también el gran arreglista y guitarrista Martin Rojas, al que ya apenas lo solicitan para las escasas inauguraciones de las galerías de la calle ocho de Miami.
Todas estas dificultades las reconoció Manolín “El médico de la salsa” en la entrevista que me concedió en diciembre del 2004. Manolín le entró en grande a Miami, pero solo fue un buen momento, el deslumbre. Después, cuando bajó la ola, se inventó varias formas de regresar con éxito a la ciudad, pero le ha sido imposible recuperar la altura perdida aquí. Lo mismo le sucedió al salsero Carlos Manuel, quien aparece en la televisión de Miami de vez en cuando y se contrata para reuniones sociales donde ofrece un producto de poco vuelo artístico para la calidad de su voz, y dudosa cuantía económica. Isaac Delgado lo ha hecho con más cuidado; se ha ido a vivir a Tampa y no ha roto los lazos con Cuba; pero lo que es en Miami, Isaac Delgado no ha podido sonar como esperaba hacerlo; como lo había hecho en la isla. Albita Rodríguez, de quien decían sería la sucesora de la legendaria Celina González, y el trovador Donato Poveda, tienen que producirse sus propios discos sin apoyo ni disquera que les represente, lo que implica no entrar en los grandes circuitos de distribución y que apenas se radie su música. Un virtuoso ex Irakere como Carlos Averhoff casi ha desaparecido de la vida artística de Miami; dicen que se ocupa en dar clases. José Ramón Urbay y Marlene Urbay trabajan dos veces al año en una pequeña camerata y apenas consiguen fondos para sostenerlo. Y el maestro Hugo Marcos nunca más, como antes, ha cantado en una ópera, dedicándose a la enseñanza.
Dos cineastas cubanos, Orlando Rojas y Sergio Giral, han sobrevivido en Miami con dificultades; filmando cortometrajes para proyectos mediocres y trabajos de publicidad, haciendo la corte a artistas y críticos principiantes, respondiendo a periodistas aficionados al arte y enrolándose en tertulias de poca monta. Una Primera Bailarina del Ballet Nacional de Cuba como Rosario Suárez, La Charín, que recorrió como estrella los principales escenarios del mundo, no ha logrado en Miami conseguir respaldo para muchos de los proyectos que ha concebido, viéndose precisada a fundar academias de baile que, como es lógico, una artista sobre calificada para esa tarea como ella no puede hacer sino de forma excelente.
Los artistas plásticos no han tenido diferente suerte. El caso más significativo es el de José Bedia. Por su talento y consistencia artística José Bedia merecía estar ya en los primeros circuitos del arte contemporáneo mundial, junto a los grandes de verdad; pero como decía, le falta tener un pueblo base por detrás de su obra y unas instituciones nacionales que le sostengan, respalden y amplifiquen. A otros antes que a Bedia les pasó lo mismo. El maestro y pintor vanguardista José María Mijares, sin que pueda decirse que murió en la pobreza, pasó momentos muy difíciles y solo en una etapa tardía salió a flote gracias al dinamismo de su última esposa. En momentos críticos, los dibujos de Mijares llegaron a venderse en Miami a precios ridículos, para poder sostenerse. El también maestro Cundo Bermúdez, cuyo voluminoso catálogo se exhibe con orgullo en salones de la ciudad, vino a disfrutar con demora de cierta comodidad económica y verdadero triunfo artístico. Ninguno de los dos pudo ver el reconocimiento nacional e internacional del que gozaron sus contemporáneos en Cuba.
Todo esto es mucho más difícil aún en el caso de un arte más complicado para comercializar como es la literatura. Pero no solo se trata de un problema de éxito económico y dinero; autores cubanos de la magnitud intelectual de Enrique Labrador Ruiz, Lidia Cabrera y Manuel Moreno Fraginals tampoco produjeron fuera de la isla lo mejor de sus obras; pudiera hasta decirse que tampoco agregaron algo fundamental a lo que habían hecho en Cuba. Como pasó con Guillermo Cabrera Infante, quien ya tenía listo Tres tristes tigres; o con el propio Reinaldo Arenas, que en Cuba escribió obras consistentes como El Mundo Alucinante y Otra vez el mar. Tampoco Heberto Padilla pudo vivir como poeta después que salió de Cuba; dio clases, impartió conferencias y escribió recuerdos; pero poeta, poeta de verdad, fue en Cuba.
No quisiera dejar de mencionar tampoco al gran coreógrafo y maestro de Danza Contemporánea Víctor Cuéllar, cuya vida acabó de forma trágica. El coreógrafo de El Pájaro Dorado y Fausto terminó en Miami montando espectáculos de poco calado para clubes de fin de semana. Sin considerar lo político, hay que recordar que el músico y trompetista Arturo Sandoval, que en una curva de la vida montó sin éxito un club restaurante en Miami Beach que tuvo que cerrar, empezó a servir música por encargo desde Los Ángeles. Ni Arturo Sandoval ni Paquito de Rivera dan ya, como en Cuba, conciertos multitudinarios ni hacen giras extensas.
A pesar de todo lo anterior soy optimista. Confío en que los que no han tenido posiciones abyectas contra Cuba y su pueblo puedan despejar el camino y lleguen a reencontrarse con su público natural y las instituciones culturales adecuadas; que con renovado esplendor se vuelvan a proyectar desde Cuba porque Miami, como Moscú, tampoco cree en lágrimas, y ellos lo saben.
Próximamente les hablaré de un tema parecido. Y es que junto a la docena de peloteros cubanos que han triunfado en las grandes ligas y que diariamente la prensa preponderante en Miami cubre y celebra, existen muchos, pero muchísimos otros peloteros cubanos que no han podido llegar y que andan trabados por ahí, por República Dominicana y otros sitios difíciles que les han hecho perder hasta las ganas de hablar de pelota. Igual que los tantos médicos cubanos que sobreviven en trabajos que nada tienen que ver con su carrera, como poner latas en un supermercado, esperando la oportunidad de un día hacerse enfermeros porque no pueden revalidar su título. Pero eso, como les dije, lo trataré en otra ocasión.
*Edmundo García periodista cubano independiente residente en EE.UU., conductor del programa "La Noche se Mueve".
Fuente original: Martianos-Hermes-Cubainformación
http://martianos.ning.com/profiles/blogs/miami-tampoco-cree-en-l-grimas-por-edmundo-garc-a
Publicado por Virgilio PONCE el marzo 2, 2012 a las 5:55am
domingo, 21 de agosto de 2011
"La UNEAC es el Moncada de la Cultura", dijo Miguel Barnet en la Gala por Aniversario 50
La UNEAC es el Moncada de la Cultura
Por Lourdes M. Benítez Cereijo; Fotos utilizadas en la compilación AIN Marcelino Vázquez Hernández
Presidió Raúl este sábado la gala por el aniversario 50 de la institución que cohesiona la vanguardia artística cubana.
“La Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) desde su génesis no ha hecho otra cosa que servir a los ideales más nobles de la Revolución socialista, asaltando los cuarteles de la ignominia y la mediocridad; la UNEAC es el Moncada de la Cultura”.
La afirmación la hizo este sábado, su presidente, Miguel Barnet, en la gala por el medio siglo de la organización que cohesiona la vanguardia artística cubana.
Encabezada por el General de Ejército Raúl Castro, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, la celebración, que tuvo lugar en el Gran Teatro de La Habana, devino muestrario de toda la riqueza cultural de nuestra nación, desde Sindo Garay hasta el Ballet Juvenil Lizt Alfonso, sin dejar de rendir homenaje a los maestros Gonzalo Roig, Ernesto Lecuona, Leo Brouwer y Eduardo Saborit, entre otros.
Es un privilegio —afirmó Barnet— para un país pequeño y en vías de desarrollo, tener una institución como la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, la cual ha progresado y sobrevivido a tantas contingencias sin claudicar, gracias a la Revolución que creó sus bases, y a Fidel Castro, su autor intelectual.
El también escritor, etnólogo y poeta rememoró aquella luz fundacional que constituyó el discurso Palabras a los intelectuales, del líder histórico de la Revolución en el año 1961, donde quedó plasmada la concepción de la política cultural del proceso revolucionario.
Asimismo destacó la labor desempeñada por la UNEAC en su interés de promover la unidad dentro del sector artístico e intelectual.
Momento emotivo resultó la evocación y reconocimiento al trabajo de fundadores como Roberto Fernández Retamar, José Lezama Lima, Alejo Carpentier, René Portocarrero, y a su primer presidente, el Poeta Nacional Nicolás Guillén.
Amparados en el principio de ser coherente con la ideología de la Revolución Cubana y con la diversidad estética de escritores y artistas, Barnet afirmó: «hemos estado unidos en lo esencial: el apego a los valores más legítimos de la cultura y en la reafirmación de la identidad personal y cultural».
Una vez concluida la gala, Raúl invitó a los presentes en el Gran Teatro de La Habana a reencontrarse en la conmemoración del centenario.
A la celebración del 50 aniversario de la UNEAC asistieron también los miembros del Buró Político Esteban Lazo, Marino Murillo, y Lázara Mercedes López Acea, el vicepresidente del Consejo de Ministros José Ramón Fernández, el ministro de Cultura Abel Prieto, entre otros ministros y dirigentes del Partido y el Gobierno, así como personalidades de la cultura cubana.
Tomado de Juventud Rebelde
Texto de las palabras de Miguel Barnet tomadas del Diario Granma:
La cultura no es un lujo, es una necesidad
Llegamos, con confianza en nosotros mismos y en la Revolución. Y cómo no iba a ser así si la UNEAC que hoy celebra sus bodas de oro con los artistas e intelectuales que la integran es un sitio privilegiado de este planeta donde prevalecen el egoísmo, la fragmentación y las guerras de rapiña.
Sí, es un privilegio que en un país pequeño y en vías de desarrollo tengamos una institución como ésta. ¿Y a qué se debe que hayamos atravesado tantos avatares y sobrevivido tantas contingencias sin claudicar?. Pues sencillamente a la revolución que fue quien creó las bases de nuestra organización. Y al autor intelectual de ella nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro. ¿Y con qué objetivo nació?. ¿Y en qué circunstancias ocurrió ese feliz nacimiento?.
Seré conciso pero haré un breve recuento. Es necesario. El objetivo principal de la UNEAC desde su creación a partir de las palabras a los intelectuales y el Congreso de Escritores y Artistas de 1961 fue el de unir en un corpus coherente y dinámico a los escritores y artistas cubanos que vivían en un status de desamparo social y en muchos casos en el olvido. Este objetivo constituye su desafío mayor.
¿Y cómo alcanzarlo? Aún hoy, a pesar de que las circunstancias son otras, hemos estado unidos en lo esencial, es decir, en el apego a los valores más legítimos de la cultura y en la reafirmación de la identidad personal y cultural.
Nuestra aspiración ha sido la de lograr la concertación dentro de la compleja argamasa ideológica y estética de nuestra institución. En esa búsqueda del equilibrio nos hemos debatido en este medio siglo, para envidia de las generaciones que nos sucederán por la trascendencia de los acontecimientos que hemos afrontado, los riesgos y las dificultades. No iba a ser la UNEAC una sociedad de recreo al uso; sino una herramienta de la vanguardia intelectual que nada tiene que ver con una élite sino con una visión de la historia y la tradición desde la contemporaneidad.
Debo recordar que dos meses antes de la creación de nuestra organización se produjo el encuentro de los intelectuales y artistas con Fidel en la Biblioteca Nacional. Aquel diálogo entre un joven intelectual guerrillero y una compleja masa de escritores y artistas de todas las tendencias estéticas y políticas nos acercó a un consenso que hasta hoy es modelo de nuestra democracia socialista. Palabras a los intelectuales abrió un camino nuevo en la cultura cubana, con una incidencia directa en la población, depositaria de un patrimonio vivo que era necesario rescatar. El impulso creativo de aquel discurso alimentó un espíritu unitario que hizo que la mayoría se identificara con él. La campaña de alfabetización sentó las bases de una educación para todos, fundamento esencial de una revolución "de los humildes, por los humildes y para los humildes".
En Playa Girón los campos antagónicos se deslindaron con claridad meridiana. La revolución asumió, con todos sus matices la larga tradición nacional liberadora, imbricada en el legado martiano y en las demandas del pensamiento de vanguardia de la izquierda. Convergieron en la creación de la UNEAC tres promociones que veían en la Revolución un camino nuevo y un impulso irradiante de esperanza. La UNEAC fue un ámbito de animación cultural y un vehículo de expresión necesario, en medio de una urdimbre de puntos de vista y diversidad de criterios.
La UNEAC ha sido y será siempre un laboratorio de ideas, un nicho de debate, un sitio para promover lo mejor y más valedero de la cultura cubana. Nuestro objeto social es amplio y su proyección crece en la medida que la vida lo exige. Pero no podemos olvidar aquellos años iniciales de peligro inminente en que se cernía sobre nosotros la amenaza imperialista y el fantasma del realismo socialista. El primero sigue estando ahí como una espada de Damocles, el segundo quedó sólo como una nube negra que se esfumó. La UNEAC ha sido fiel al temario que rigió los debates del Primer Congreso de Escritores y Artistas de 1961 y que versaba en torno a la recuperación y desarrollo de la tradición cultural cubana y su integración a la cultura universal. Así como su indisoluble vínculo con el pueblo y sus diversas formas de expresión artística.
El poeta Nicolás Guillén -elegido Presidente en el Primer Congreso de Escritores y Artistas- era portador del espíritu de la nación, militante de larga trayectoria y ajeno a posiciones sectarias; además, disponía de un amplio poder de convocatoria dentro y fuera de Cuba. Estuvo al frente de la organización casi 25 años hasta que por razones de salud tuvo que declinar su mandato; afrontó, sin embargo, coyunturas difíciles durante períodos también difíciles, pero fue generoso con los menos favorecidos por las circunstancias sociales. Y fue él mismo expresión de la unidad de la vanguardia política e intelectual de nuestra historia.
Durante estos últimos años hemos asistido a un proceso de perfeccionamiento de nuestra organización. Hemos cumplido en la medida de lo posible con los acuerdos del VII Congreso, la labor de las Comisiones creadas en el mismo y los reglamentos que se derivan de los Estatutos, que han otorgado una base sólida y una operatividad necesaria a la UNEAC.
Se ha fortalecido el trabajo en equipos, la sistematización de nuestros Secretariados, nuestras presidencias ahora llevadas a las provincias, y nuestros Consejos Nacionales con una amplia participación de sus miembros e invitados que han intervenido en debates muy provechosos sobre la realidad social y la cultura en terrenos tan polémicos como el turismo, la arquitectura o la economía.
En las más difíciles coyunturas, las exigencias de la realidad han configurado un rediseño de las funciones de la UNEAC. El acariciado consenso ha tenido que renovarse mediante un debate que trascendiera, sin soslayar los intereses sociales. Por ese motivo, cultura y sociedad ha sido un tema recurrente en los últimos Consejos Nacionales, así como la Educación Artística que es una vía hacia la continuidad de la formación integral de nuestra población.
Asuntos sensibles se han dilucidado en interacción directa con las más altas instancias de la dirección del país sin la intervención de eslabones intermedios. La transparencia ha contribuido a la eliminación de antiguos prejuicios y a rezagos burocráticos, garantía de un diálogo verdaderamente democrático.
El permanente vínculo con las provincias y los municipios, plataformas fundamentales de la organización, ha sido un logro de todos, incluyendo desde luego, las instancias gubernamentales. El diálogo se extiende al plano internacional con instituciones afines, solidarias y académicas mientras se renueva el contacto con escritores y artistas radicados temporal o permanentemente en otros países.
Tocó a la dirección que asumió las riendas de la UNEAC a partir del cuarto congreso y en las circunstancias de la caída del muro de Berlín afrontar las dificultades de todo orden impuestas por el período especial. A partir de entonces las coyunturas políticas se han agudizado o son otras pero nuestros miembros, como expresión válida de la vanguardia artística del país, han sabido en todo momento dar un paso al frente ante las campañas mediáticas de la contrarrevolución y los estertores de la disidencia con la convicción de que la cultura es escudo y espada de la nación.
Creo modestamente que con el intercambio de ideas acompañamos críticamente un proceso que debe caracterizarse por la evolución constante. Y por el diálogo sano entre todos. No somos una burbuja que se nutre de si misma sino una palanca de retroalimentación. Debemos preguntarnos, eso sí cuánto quedó de oscuro o soslayado en nuestra política cultural, convencidos como estamos de que la cultura es la más alta expresión de la política.
Fortalecemos a diario nuestras capacidades intelectivas para lograr un consenso dentro de la diversidad y así contribuir a la más pura y democrática expresión de las artes, sin ningún tipo de discriminación, sino con el convencimiento de que la cultura garantiza el pleno ejercicio de la libertad.
Impulsamos con entusiasmo y confianza el trabajo comunitario, columna vertebral de palabras a los intelectuales y eje central de nuestra función social como institución. La alta vocación participativa de los escritores y artistas cubanos es rasgo esencial que caracteriza a la vanguardia intelectual de nuestro país. Y es la revelación de las potencialidades culturales de la comunidad. A ello nos debemos también porque la UNEAC selló desde siempre el compromiso que conduce a una dimensión más rica e inclusiva del desarrollo de la sociedad.
No voy a enumerar los logros obtenidos en estos últimos años. Todos ellos, así como nuestras deficiencias, se derivan de un trabajo colectivo con sus altas y sus bajas. Pero realizado con pasión y entrega. Nuestra Editorial es emblema ya de la cultura cubana. Ahí están nuestras publicaciones que hablan por sí solas y que han sido reconocidas con galardones literarios. Nuestras salas de navegación son frecuentadas diariamente por nuestros miembros. Nuestras galerías y otros espacios culturales conque cuenta la organización son también frecuentados por ellos y por el público en general. Los premios nacionales e internacionales han contribuido a jerarquizar nombres, instituciones y procesos sociales que son hitos en la vida de país. Y han colocado a la UNEAC en el sitio que merece y que no siempre fue reconocido en el exterior. La visibilidad de nuestras acciones y el papel de la organización deben ser una prioridad de nuestra presidencia.
El arte tiene un papel esencial en el quehacer cotidiano, garantiza la calidad de vida y potencia los valores espirituales que sostienen la estructura básica de la nación. Desacraliza y transgrede las visiones tradicionales. Es un factor de activa incidencia en los procesos sociales y en la descolonización; produce felicidad, desarrolla la fantasía y promueve la plenitud del ser humano. No es un lujo sino una necesidad. Y a esa función del arte es a la que nos debemos en primera instancia. Por conquistar imposibles llegamos hasta aquí y somos hoy lo que somos.
Oponemos la mercantilización de la cultura al goce pleno de la misma. Oponemos a la banalidad la creación de los más puros valores estéticos.
Cuando nuestro Comandante en Jefe dijo, en los momentos más agudos del período especial, que la cultura era lo primero que había que salvar estaba refrendando esa idea. Porque es la cultura la que nos garantiza todas las libertades, entre ellas la capacidad de pensar y razonar y nos convierte en seres humanos y no en animales domesticados como también recordó Fidel en aquellas históricas palabras de 1961.
La UNEAC, desde su génesis, no ha hecho otra cosa que servir a los ideales más nobles de la Revolución socialista. Y a la masa de casi nueve mil miembros que la componen.
La UNEAC es el Moncada de la Cultura. Asaltamos los cuarteles de la ignominia, de la estulticia, y de la mediocridad.
Por eso nuestro afán mayor ha sido el de colocar esta pequeña gran isla en el globo terráqueo como bastión de la ética y de la moral.
Son muchas más las cosas que quisiera decir un día como hoy que nos toca celebrar con júbilo, los 50 años que han transcurrido. Y a mí el privilegio de dirigirme a ustedes. No sé quién hará las palabras en el centenario de la UNEAC. Pero quien sea no podrá olvidar los nombres que fundaron esta sui generis organización de escritores y artistas. El primero será sin dudas el de quién la concibió, nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro, el de su Fundador y primer Presidente Nicolás Guillén, el de su equipo fundador, el de Abel Prieto Jiménez, el de Lisandro Otero que presidió la Comisión Organizadora del Cuarto Congreso, el de Carlos Martí Brenes, el de Sergio Corrieri que por un período presidió el Séptimo Congreso con una entrega total, y el de tantos y tantos fundadores que han contribuido con su apoyo a que la UNEAC sea lo que es hoy: una trinchera de la cultura cubana.
Como en una ocasión expresara Nicolás Guillén: "Así hemos de ir andando, severamente andando, envueltos en el día que nace".
Felicidades a todos los escritores y artistas cubanos afiliados a la UNEAC estén donde estén. Sepan que la UNEAC es su casa.
Recomendamos, además, la lectura de "La UNEAC está tatuada en toda mi piel": Entrevista a Miguel Barnet con motivo del Aniversario 50 de la UNEAC
jueves, 14 de julio de 2011
Artistas españoles protagonizan spot publicitario por Los Cinco (+ Video)
Willy Toledo en el spot publicitario.
La acción de los conocidos actores de cine, teatro y televisión forma parte de la campaña europea para recolectar un millón de rúbricas, a fin de exigir al Presidente norteamericano Barack Obama la excarcelación de los antiterroristas Gerardo Hernández, René González, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González.
Estos patriotas cubanos llevan ya casi 13 años encarcelados injustamente en los Estados Unidos, tras un juicio politizado realizado en Miami, en 2001, señalaron los actores, citados por la agencia noticiosa Prensa Latina.
Aunque ellos monitoreaban a grupos terroristas anticubanos radicados en la Florida, fueron sancionados a penas que van desde 15 años de cárcel a doble cadena perpetua más 15 años.
Toledo, Hermida y Botto denunciaron que sobre el caso de Los Cinco existe un manto de silencio y a varios de ellos se les impide u obstaculiza la visita de sus familiares a las prisiones, aspectos incluidos en el video, disponible en Internet.
Nacido en 1970, Toledo es actor y productor español de teatro y cine; fue nominado en 2003 y 2005 al Premio Goya, por mejor actor principal.
Su coterránea Hermida, de 78 años de edad, cuenta con una filmografía notable, aunque su labor interpretativa ha destacado sobre todo en teatro, además de atesorar una prolífica carrera en televisión.
Botto nació en 1975 en Buenos Aires y desde los cuatro años de edad vive en España, donde su madre se exilió cuando la dictadura militar argentina asesinó a su padre, quien era actor.
Ha actuado en gran cantidad de filmes, entre los cuales destaca Martin Hache, dirigida por Adolfo Aristaraín.
(Con información de la AIN)
Cubadebate
viernes, 17 de septiembre de 2010
Liberar a los Cinco haría justicia también al pueblo norteamericano
Por Pedro de la Hoz


Sean Penn y Benicio del Toro exigen fin del injusto en cierro
Convencidos de que el Presidente de Estados Unidos haría una contribución al respeto de los ideales de justicia de sus propios conciudadanos si decidiera, como está en sus manos, poner en libertad a los Cinco luchadores antiterroristas cubanos, los laureados y populares actores Sean Penn y Benicio del Toro expresaron este jueves su respaldo a una iniciativa de sus colegas norteamericanos que exige poner fin al injusto encierro de Gerardo, Antonio, Ramón, Fernando y René.
La inocencia de los Cinco y su larga y arbitraria permanencia en cárceles norteamericanas motivó el respaldo de Penn, ganador de dos premios Oscar por Mystic River (2003) y Milk (2009), el puertorriqueño Del Toro, merecedor de esa misma estatuilla en el 2000 por Traffic y del Goya al Mejor Actor en el 2009 por su personificación del comandante Ernesto Guevara en Che, el argentino, y el mexicano Demián Bichir, quien en esa misma saga fílmica interpretó a Fidel Castro.
También sumaron sus firmas al reclamo dirigido al presidente Barack Obama el notable dramaturgo y luchador antifascista español Alfonso Sastre; el sociólogo estadounidense Immanuel Wallerstein; el escritor y sacerdote brasileño Frei Betto; el poeta peruano Hildebrando Pérez, Premio Casa de las Américas; y el cineasta argentino Tristán Bauer.
Entre las recientes adhesiones se cuentan, además, las del trovador paraguayo Ricardo Flecha y el cantautor colombiano Juanes, quienes de ese modo se unen a músicos como el célebre cantante folk Pete Seeger, la multilaureada Bonnie Raitt, estrella de la música country, y el británico Graham Nash, quien integró la mítica banda Crosby, Stills & Nash.
sábado, 11 de septiembre de 2010
Artistas norteamericanos envían carta a Obama para que libere a los Cinco:
Video y texto de la misiva
Danny Glover, Edward Asner, Susan Sarandon, Oliver Stone, Martin Sheen, Pete Seeger, Ry Cooder, Bonnie Raitt, Chrissie Hynde, Haskell Wexler, Graham Nash, Jackson Browne y otros, enviaron una carta al Presidente Obama pidiéndole que libere a los Cinco Presos Cubanos en prisiones de los Estados Unidos.
(Los Angeles, 11 de septiembre de 2010) Los actores y activistas Danny Glover y Edward Asner, Coordinadores de “Actores y Artistas Unidos por la Libertad de los Cinco Cubanos”, hicieron un llamado a sus colegas en Estados Unidos invitándolos a sumar sus nombres para enviar una carta al Presidente Obama pidiéndole que otorgue una orden de Clemencia Ejecutiva a favor de los Cinco Cubanos.
En la carta, los actores y artistas unidos por esta noble causa indicaron: “Estamos sumamente consternados de que los Cinco Cubanos, quienes no cometieron ningún crimen contra los EEUU ni tampoco constituyeron una amenaza contra la seguridad nacional de este país, llevan 12 años presos. Los Cinco monitoreaban las actividades de grupos violentos de exiliados cubanos en Miami, actividades que han resultado en la muerte de miles de cubanos.
Los Cinco simplemente estaban protegiendo a su país contra futuros actos de terrorismo.”
Otros actores y artistas que suman sus nombres a la carta dirigida al Presidente Obama: James Cromwell, Mike Farrell, Bruria Finkel, Richard Foos, Elliott Gould, Greg Landau, Francisco Letelier, Esai Morales, Betty and Stanley K Sheinbaum y Andy Spahn.
Recientemente, el 8 de agosto, Glover visitó a Gerardo Hernández uno de los 5 Cubanos en una prisión de máxima seguridad en Victorville. Hernández acababa de ser transferido a la población general después de haber permanecido 13 días en “el hueco” sin razón alguna. Glover salió de esa visita con un fuerte compromiso de pedirle a otros actores y artistas que se unan a la Campaña por la libertad de los Cinco Cubanos.
“El Presidente Obama debería perdonar a Gerardo Hernández y a los otros miembros de los Cinco Cubanos. Ellos eran soldados de primera línea en el combate contra el terrorismo. Pero en lugar de utilizar la información que ellos recopilaron para arrestar a las personas que estaban llevando a cabo atentados contra civiles, el FBI arrestó a esos cinco hombres. Por otro lado, los que cometieron esos actos tales como Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, caminan libres por Miami y organizan cenas para recaudar fondos allí.” Danny Glover, Coordinador de Actores y Artistas Unidos por la Libertad de los 5 Cubanos.
Ed Asner recientemente habló en Los Ángeles en la inauguración de una exposición de arte de Antonio Guerrero, otro de los Cinco Cubanos, y dijo: “Encarcelar falsamente a personas de color es una industria americana. Los Cinco Cubanos no son una excepción.” Edward Asner, Coordinador de Actores y Artistas Unidos por la Libertad de los 5 Cubanos.
La carta de actores y artistas estadounidenses será enviada a Obama el 12 de septiembre en el décimo segundo aniversario del arresto de los 5 Cubanos en 1998.
De no visualizar video, ver en
Para mas información contacte el Comité Internacional por la Libertad de los 5 Cubanos: www.thcuban5.org
Texto de la misiva a Obama:
12 de septiembre, 2010
Presidente Barack Obama
Casa Blanca
1600 Pennsylvania Avenue
Washington, DC 20500-0004
Estimado Presidente Obama,
Nosotros, los que suscribimos esta carta, actores y artistas estadounidenses le pedimos que revise el caso de Gerardo Hernández, Ramón Labañino, René González, Antonio Guerrero y Fernando González, internacionalmente conocidos como los “Cinco Cubanos”, y que les conceda su inmediata libertad.
Estamos sumamente consternados de que los Cinco Cubanos, quienes no cometieron ningún crimen contra los EEUU ni tampoco significaron una amenaza a la seguridad nacional de este país, llevan 12 años presos. Los Cinco monitoreaban las actividades de grupos violentos de exiliados cubanos en Miami, actividades que han resultado en la muerte de miles de cubanos. Ellos simplemente estaban protegiendo a su país contra futuros actos de terrorismo.
Presidente Obama, imagínese que ese terrorismo hubiese sido dirigido contra los Estados Unidos. Nos preguntamos ¿qué hubiese sucedido si antes del 11 de septiembre un puñado de americanos hubiese infiltrado a los grupos criminales para alertar a los Estados Unidos de ese inminente ataque? ¿Estaríamos como ahora difamándolos por sus acciones?
Nuestro gobierno es responsable de actuar con doble rasero. Mientras los Cinco Cubanos permanecen en prisiones federales, hay verdaderos terroristas –como Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, quienes dirigieron la explosión de un avión cubano donde murieron 73 personas – disfrutando de refugio e impunidad en los EEUU.
Estimado Presidente Obama, en el décimo segundo aniversario del arresto de los Cinco Cubanos, apelamos a su sentido de justicia y respetuosamente le pedimos que después de haber revisado los hechos de este caso y tomar en consideración el largo tiempo que estos hombres han pasado en prisión, le otorgue a los Cinco Cubanos una Clemencia Ejecutiva para que puedan regresar a su país, a sus hogares y sus familias. Y hasta que esto suceda, le otorgue visas a Adriana Pérez y Olga Salanueva para que puedan visitar de inmediato a sus esposos presos, Gerardo Hernández y Rene González.
Sinceramente,
Edward Asner
Jackson Browne
Ry Cooder
James Cromwell
Mike Farrell
Bruria Finkel
Richard Foos
Danny Glover
Elliott Gould
Chrissie Hynde
Greg Landau
Francisco Letelier
Esai Morales
Graham Nash
Bonnie Raitt
Susan Sarandon
Pete Seeger
Martin Sheen
Betty and Stanley K Sheinbaum
Andy Spahn
Oliver Stone
Haskell Wexler
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