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jueves, 11 de diciembre de 2014

Declaración Final del II Encuentro de Cubanos Residentes en los Estados Unidos



Nosotros, cubanos residentes en los Estados Unidos de América, participantes en el II Encuentro de Cubanos Residentes en este país, inspirados en las históricas luchas de nuestros héroes y mártires y en las ansias de libertad e independencia que siempre han animado al pueblo cubano acordamos:

1. Ratificar nuestro más firme compromiso de defender la soberanía nacional e independencia de nuestra patria.
 
2. Reclamar al gobierno de los Estados Unidos la eliminación del Bloqueo Económico, Comercial y Financiero impuesto contra la nación cubana, que no solo se ha recrudecido sino también ha intensificado su aplicación extraterritorial.
 
3. Demandar al gobierno de los Estados Unidos la exclusión de Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo del Departamento de Estado, lo cual además de ser absurdo y arbitrario, desprestigia al propio gobierno de este país.
 
4. Exigir al gobierno de los Estados Unidos la inmediata excarcelación de los tres luchadores antiterroristas cubanos: Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino Salazar y Antonio Guerrero Rodríguez, quienes aun cumplen injustas condenas por defender a nuestro país del terrorismo.
 
5. Reafirmar que las medidas migratorias adoptadas por las autoridades cubanas en el año 2013, constituyen un importante paso de avance en el proceso de normalización de las relaciones entre la Nación y su emigración.
 
6. Reconocer y resaltar la encomiable y valiente labor de los médicos cubanos de asistir a los pueblos de África en el combate a la epidemia de ébola, la cual nos enorgullece y demuestra una vez más la vocación solidaria y humanista de nuestra patria.
 
7. Criticar los planes de subversión contra la Revolución cubana orquestados por la USAID.
 
8. Impulsar el intercambio y las coordinaciones entre los cubanos de buena voluntad residentes en los Estados Unidos para incrementar las acciones en defensa de la soberanía nacional y a favor de un cambio de política de los Estados Unidos hacia Cuba.
 
9. Defender la preservación de nuestros valores culturales como genuina expresión de identidad nacional y patriotismo.
 
10. Divulgar de manera objetiva la realidad cubana a través del uso de todos los medios de comunicación posibles, incluyendo los alternativos y las redes sociales. Denunciar la manipulación del tema Cuba en la gran prensa estadounidense y enfrentar las campañas mediáticas contra nuestro país.
 
11. Reclamar al gobierno de los Estados Unidos que cese la persecución a las transacciones financieras internacionales cubanas, que ha dificultado la operatividad de la Sección de Intereses de Cuba en Washington y ha generado serias afectaciones a los servicios consulares que requerimos los cubanos residentes en este país.

12. Encomiar las medidas adoptadas por el gobierno cubano para actualizar el modelo económico, en busca de una sociedad próspera y sostenible, asegurando la continuidad de las conquistas sociales alcanzadas.

Washington DC, 6 de diciembre de 2014.
Enviado por el autor a: Martianos-Hermes-Cubainformación

lunes, 15 de septiembre de 2014

“Obama ha decepcionado a Cuba con sus promesas incumplidas”


Con el ensayista y diplomático cubano Carlos Alzugaray, una de las voces más respetadas en los estudios sobre las relaciones internacionales del gobierno de Cuba, conversamos acerca de tres aspectos esenciales en la comprensión de la realidad cubana: el conflicto La Habana-Washington, la posible eliminación de la Posición Común de la Unión Europea hacia la isla y el papel que los casi 4 millones de emigrados pueden tener en las recientes transformaciones ya implementadas o en las anunciadas para el futuro por el presidente Raúl Castro.

“Muchos de los cubanos que viven fuera de la isla no se consideran exiliados, sino emigrados”

Sentado en una de las oficinas de la Fundación Friedrich Ebert, anfitriona de esta nueva visita a Berlín, Alzugaray fue concluyente sobre la actuación del presidente norteamericano: “Obama ha decepcionado porque hizo promesas que hacían pensar que avanzaría hacia cambios en la tradicional política respecto a Cuba. Pero se trata de algo más complejo: cuando el Congreso aprobó las leyes Torricelli y Helms-Burton convirtió la política hacia Cuba en una política de Estado. Entonces, Obama tiene la dificilísima tarea de cambiar una política de Estado. Pero él prometió un nuevo comienzo con Cuba y eso no ha pasado. Ha tomado medidas marginales, de alguna importancia, que no van al centro del conflicto: las sanciones económicas, la inclusión de Cuba en la lista de países terroristas…”

Pasos concretos

Asegura que dentro de la sociedad y la política norteamericana se han producido cambios a favor de la eliminación del embargo económico y de la normalización de las relaciones, como puede comprobarse con los actuales intercambios en los ámbitos cultural, científico, académico y deportivo, así como en la consolidación de estrategias conjuntas de colaboración en materia de la lucha contra el narcotráfico y la seguridad nacional de ambos países.

Pero, en su opinión, existen tres temas en los cuales Obama podría dejar un legado a las próximas administraciones sin que puedan impedirlo las fuerzas políticas internas que se oponen a negociaciones directas con Raúl Castro: “uno, hacer el famoso cambio de Alan Gross, norteamericano preso en Cuba, por los tres agentes antiterroristas cubanos presos en cárceles de Estados Unidos; dos, aceptar la propuesta mayoritaria y casi unánime de América Latina de que Raúl Castro asista a la Cumbre de las Américas el año próximo; tres, quitar a Cuba de la lista de países terroristas, y una cuarta cosa: facilitar más los viajes entre Cuba y Estados Unidos, abrirlo a nuevos ámbitos”.

Lo anterior coincide con las conversaciones entre la Unión Europea y La Habana, que apuntan a la eliminación de la Posición Común implementada en 1996 durante el gobierno de José María Aznar, que condicionaba esa relación al respeto de los Derechos Humanos en la isla. “Hay dos elementos a tener en cuenta”, explica Alzugaray, “por un lado, Cuba rechazó tomar como base de las relaciones la Posición Común por considerarla violatoria de la soberanía cubana, pero no obstante decidió avanzar con todos los países de la UE trabajando unilateralmente.
En total se han firmado ya 18 acuerdos de cooperación con países miembros. Y por otro lado, la Unión Europea se ha dado cuenta de que las políticas de sanciones y presiones no funcionan, que tienen intereses económicos concretados en la presencia de empresas europeas importantes como Meliá, Castrol, Pernod Ricard, y que es preferible buscar un acuerdo de cooperación que propicie unas relaciones económicas provechosas para ambas partes.”

Dos visiones

También se refiere a que tradicionalmente en La Habana han existido dos tendencias sobre las relaciones entre la isla y Europa: una tendencia que considera a la Unión Europea como un aliado de Estados Unidos en su intento de promover un cambio de gobierno en Cuba, y otra que ve a la Unión como un competidor del gobierno norteamericano, en la lucha geopolítica por el control de América Latina aprovechando el importante papel que tiene Cuba para el continente, especialmente en momentos de una izquierdización de la política latinoamericana luego del desastre neoliberal de la década del 90.

Y todo indica que Raúl ha logrado unificar esas dos tendencias en la reformulación de una nueva estrategia de comunicación con Europa.

Finalmente, sobre el papel del exilio en el futuro de la isla a partir de los cambios ya implementados por Raúl Castro se muestra optimista: “importantes figuras del exilio, empresarios como el multimillonario Alfredo Fanjul, manifiestan ya su interés en invertir en Cuba; ya está ocurriendo además el fenómeno conocido como emigración circular, esas personas que emigran, hacen negocios o se forman en otros países y luego regresan a su país de origen; y algo esencial: muchos de los cubanos que viven fuera de la isla no se consideran exiliados, sino emigrados. La agenda de un exiliado y de un emigrado es distinta: el exiliado quiere tumbar al gobierno; al emigrado no le importa quien manda, y aunque no esté de acuerdo con el gobierno, sólo quiere mantener un fluido contacto con sus familias, con su gente en Cuba, con su país”.

©Deutsche Welle

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