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lunes, 28 de marzo de 2016

Fidel: El hermano Obama

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Los reyes de España nos trajeron a los conquistadores y dueños, cuyas huellas quedaron en los hatos circulares de tierra asignados a los buscadores de oro en las arenas de los ríos, una forma abusiva y bochornosa de explotación cuyos vestigios se pueden divisar desde el aire en muchos lugares del país.

El turismo hoy, en gran parte, consiste en mostrar las delicias de los paisajes y saborear las exquisiteces alimentarias de nuestros mares, y siempre que se comparta con el capital privado de las grandes corporaciones extranjeras, cuyas ganancias si no alcanzan los miles de millones de dólares per cápita no son dignas de atención alguna.

Ya que me vi obligado a mencionar el tema, debo añadir, principalmente para los jóvenes, que pocas personas se percatan de la importancia de tal condición en este momento singular de la historia humana. No diré que el tiempo se ha perdido, pero no vacilo en afirmar que no estamos suficientemente informados, ni ustedes ni nosotros, de los conocimientos y las conciencias que debiéramos tener para enfrentar las realidades que nos desafían. Lo primero a tomar en cuenta es que nuestras vidas son una fracción histórica de segundo, que hay que compartir además con las necesidades vitales de todo ser humano. Una de las características de este es la tendencia a la sobrevaloración de su papel, lo cual contrasta por otro lado con el número extraordinario de personas que encarnan los sueños más elevados.

Nadie, sin embargo, es bueno o es malo por sí mismo. Ninguno de nosotros está diseñado para el papel que debe asumir en la sociedad revolucionaria. En parte, los cubanos tuvimos el privilegio de contar con el ejemplo de José Martí. Me pregunto incluso si tenía que caer o no en Dos Ríos, cuando dijo “para mí es hora”, y cargó contra las fuerzas españolas atrincheradas en una sólida línea de fuego. No quería regresar a Estados Unidos y no había quién lo hiciera regresar. Alguien arrancó algunas hojas de su diario. ¿Quién cargó con esa pérfida culpa, que fue sin duda obra de algún intrigante inescrupuloso? Se conocen diferencias entre los Jefes, pero jamás indisciplinas. “Quien intente apropiarse de Cuba recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha”, declaró el glorioso líder negro Antonio Maceo. Se reconoce igualmente en Máximo Gómez, el jefe militar más disciplinado y discreto de nuestra historia.

Mirándolo desde otro ángulo, cómo no admirarse de la indignación de Bonifacio Byrne cuando, desde la distante embarcación que lo traía de regreso a Cuba, al divisar otra bandera junto a la de la estrella solitaria, declaró: “Mi bandera es aquella que no ha sido jamás mercenaria…”, para añadir de inmediato una de las más bellas frases que escuché nunca: “Si deshecha en menudos pedazos llega a ser mi bandera algún día… ¡nuestros muertos alzando los brazos la sabrán defender todavía!…”. Tampoco olvidaré las encendidas palabras de Camilo Cienfuegos aquella noche, cuando a varias decenas de metros bazucas y ametralladoras de origen norteamericano, en manos contrarrevolucionarias, apuntaban hacia la terraza donde estábamos parados. Obama había nacido en agosto de 1961, como él mismo explicó. Más de medio siglo transcurriría desde aquel momento.

Veamos sin embargo cómo piensa hoy nuestro ilustre visitante:

“Vine aquí para dejar atrás los últimos vestigios de la guerra fría en las Américas. Vine aquí extendiendo la mano de amistad al pueblo cubano”.

De inmediato un diluvio de conceptos, enteramente novedosos para la mayoría de nosotros:

“Ambos vivimos en un nuevo mundo colonizado por europeos”. Prosiguió el Presidente norteamericano. “Cuba, al igual que Estados Unidos, fue constituida por esclavos traídos de África; al igual que Estados Unidos, el pueblo cubano tiene herencias en esclavos y esclavistas”.

Las poblaciones nativas no existen para nada en la mente de Obama. Tampoco dice que la discriminación racial fue barrida por la Revolución; que el retiro y el salario de todos los cubanos fueron decretados por esta antes de que el señor Barack Obama cumpliera 10 años. La odiosa costumbre burguesa y racista de contratar esbirros para que los ciudadanos negros fuesen expulsados de centros de recreación fue barrida por la Revolución Cubana. Esta pasaría a la historia por la batalla que libró en Angola contra el apartheid, poniendo fin a la presencia de armas nucleares en un continente de más de mil millones de habitantes. No era ese el objetivo de nuestra solidaridad, sino ayudar a los pueblos de Angola, Mozambique, Guinea Bissau y otros del dominio colonial fascista de Portugal.
En 1961, apenas dos años y tres meses después del Triunfo de la Revolución, una fuerza mercenaria con cañones e infantería blindada, equipada con aviones, fue entrenada y acompañada por buques de guerra y portaviones de Estados Unidos, atacando por sorpresa a nuestro país. Nada podrá justificar aquel alevoso ataque que costó a nuestro país cientos de bajas entre muertos y heridos. De la brigada de asalto proyanki, en ninguna parte consta que se hubiese podido evacuar un solo mercenario. Aviones yankis de combate fueron presentados ante Naciones Unidas como equipos cubanos sublevados.

Es de sobra conocida la experiencia militar y el poderío de ese país. En África creyeron igualmente que la Cuba revolucionaria sería puesta fácilmente fuera de combate. El ataque por el Sur de Angola por parte de las brigadas motorizadas de Sudáfrica racista los lleva hasta las proximidades de Luanda, la capital de este país. Ahí se inicia una lucha que se prolongó no menos de 15 años. No hablaría siquiera de esto, a menos que tuviera el deber elemental de responder al discurso de Obama en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso.

No intentaré tampoco dar detalles, solo enfatizar que allí se escribió una página honrosa de la lucha por la liberación del ser humano. De cierta forma yo deseaba que la conducta de Obama fuese correcta. Su origen humilde y su inteligencia natural eran evidentes. Mandela estaba preso de por vida y se había convertido en un gigante de la lucha por la dignidad humana. Un día llegó a mis manos una copia del libro en que se narra parte de la vida de Mandela y ¡oh, sorpresa!: estaba prologado por Barack Obama. Lo ojeé rápidamente. Era increíble el tamaño de la minúscula letra de Mandela precisando datos. Vale la pena haber conocido hombres como aquel.

Sobre el episodio de Sudáfrica debo señalar otra experiencia. Yo estaba realmente interesado en conocer más detalles sobre la forma en que los sudafricanos habían adquirido las armas nucleares. Solo tenía la información muy precisa de que no pasaban de 10 o 12 bombas. Una fuente segura sería el profesor e investigador Piero Gleijeses, quien había redactado el texto de “Misiones en conflicto: La Habana, Washington y África 1959-1976”; un trabajo excelente. Yo sabía que él era la fuente más segura de lo ocurrido y así se lo comuniqué; me respondió que él no había hablado más del asunto, porque en el texto había respondido a las preguntas del compañero Jorge Risquet, quien había sido embajador o colaborador cubano en Angola, muy amigo suyo. Localicé a Risquet; ya en otras importantes ocupaciones estaba terminando un curso del que le faltaban varias semanas. Esa tarea coincidió con un viaje bastante reciente de Piero a nuestro país; le había advertido a este que Risquet tenía ya algunos años y su salud no era óptima. A los pocos días ocurrió lo que yo temía. Risquet empeoró y falleció. Cuando Piero llegó no había nada que hacer excepto promesas, pero ya yo había logrado información sobre lo que se relacionaba con esa arma y la ayuda que Sudáfrica racista había recibido de Reagan e Israel.

No sé qué tendrá que decir ahora Obama sobre esta historia. Ignoro qué sabía o no, aunque es muy dudoso que no supiera absolutamente nada. Mi modesta sugerencia es que reflexione y no trate ahora de elaborar teorías sobre la política cubana.

Hay una cuestión importante:

Obama pronunció un discurso en el que utiliza las palabras más almibaradas para expresar: “Es hora ya de olvidarnos del pasado, dejemos el pasado, miremos el futuro, mirémoslo juntos, un futuro de esperanza. Y no va a ser fácil, va a haber retos, y a esos vamos a darle tiempo; pero mi estadía aquí me da más esperanzas de lo que podemos hacer juntos como amigos, como familia, como vecinos, juntos”.

Se supone que cada uno de nosotros corría el riesgo de un infarto al escuchar estas palabras del Presidente de Estados Unidos. Tras un bloqueo despiadado que ha durado ya casi 60 años, ¿y los que han muerto en los ataques mercenarios a barcos y puertos cubanos, un avión de línea repleto de pasajeros hecho estallar en pleno vuelo, invasiones mercenarias, múltiples actos de violencia y de fuerza?

Nadie se haga la ilusión de que el pueblo de este noble y abnegado país renunciará a la gloria y los derechos, y a la riqueza espiritual que ha ganado con el desarrollo de la educación, la ciencia y la cultura.

Advierto además que somos capaces de producir los alimentos y las riquezas materiales que necesitamos con el esfuerzo y la inteligencia de nuestro pueblo. No necesitamos que el imperio nos regale nada. Nuestros esfuerzos serán legales y pacíficos, porque es nuestro compromiso con la paz y la fraternidad de todos los seres humanos que vivimos en este planeta.


FIRMA FIDELFidel Castro Ruz
Marzo 27 de
10 y 25 p.m.

jueves, 24 de marzo de 2016

Ya vienen llegando

 
Lo más cercano a estos años en Cuba son los inicios de los sesenta, cuando los cambios ocurrían más rápido que nuestra capacidad de asimilarlos. Y tenemos una segunda invasión yanqui, solo que con Google y Paypal en la delantera.

El país se mueve con rapidez hacia un lugar incierto. Lo seguimos con movimiento zombie solo por la certeza de que éste tampoco es nuestro lugar, no es el país que queremos. Las preocupaciones comienzan cuando los adversarios de siempre soplan nuestras velas, nos dan impulso. Y no queda más remedio que emprender la travesía porque no hay puerto seguro a dónde regresar.

El día que llegó Obama a Cuba, el panadero me despertó cantando una canción antes proscrita de la radio, no de las casas cubanas. La visita del presidente estadounidense, Barack Obama, comenzaba con Willy Chirino de banda sonora y un sol tremendo.

En cuestión de horas se nubló el cielo, un rayo cruzó las nubes y el Air Force One aterrizó en Boyeros. Según la religión afrocubana, la lluvia es un buen presagio que barre la mala suerte, quizás no llovió lo suficiente. Si hubiera bajado Harrison Ford por la escalerilla hubiéramos estado más preparados, en cambio lo hizo un presidente negro y carismático con toda su familia.
Tenemos mucha gente importante que no está preparada para lo que viene.
El presidente de EE.UU. hizo gala de comunicación política. Nosotros vimos en la tele no los méritos del otro, sino las deficiencias propias. Mientras algunos despotricaban contra el marketing político  en nuestros medios, yo rezaba para que aprendieran algo de él en cuanto a forma política. Con el POTUS vinieron cientos de personas, muchos de ellos empresarios interesados en la isla. Le dedicó un tiempo valioso a los emprendedores, jóvenes en su mayoría. No hay duda que estos  últimos serán parte de los cambios que sobrevendrán pero ¿se les quiere convertir en grupos de presión política? ¿Es de interés nacional tener un sector económico dependiente de la economía estadounidense?

Una de las mayores ventajas que tiene el proyecto cubano en comparación a sus homólogos de izquierda en el continente, es la ausencia de una burguesía con conciencia de clase. ¿Iremos gustosos a la construcción y fomento de los nuevos ricos? En décadas pasadas logramos distribuir con cierta equidad la riqueza nacional sin poder eliminar totalmente diferencias sociales que hoy amenazan convertirse en clases. ¿Le interesa a Obama que el país crezca económicamente y las familias de todos los barrios prosperen o solo le interesa un grupo que sea utilizable políticamente? El dinero está llegando de EU, parece concentrarse en algunos barrios y ciudades pero apenas salpica a los que no tienen capital para invertir o sufren fatalidades geográficas.

Otro punto de interés fue Internet y las nuevas tecnologías. ¿Por qué se interesa más el POTUS en la información que llega a los jóvenes en vez de los lápices y libretas en las escuelas? Cuba solo necesita que la dejen ser, sin segundas intenciones ni miradas paternalistas. Ya tenemos suficientes problemas propios, que no dependen del bloqueo, para estar ocupados con otros de fabricación foránea.

En un contexto de no-hostilidad con EE.UU. la sociedad civil del país deberá exigir las libertades sacrificadas por las circunstancias que algún funcionario pretenda limitar.
Escuché a Obama hablando a la sociedad civil en un discurso marcado por el carisma y las omisiones.
Lo más importante quizás fue notar el camino escogido hacia la empatía de los cubanos:el nacionalismo martiano. La Revolución cubana fue primero nacionalista que ideológica, un resorte que no ha cambiado con las nuevas generaciones.

El POTUS no puede escapar de su circunstancia, aunque el tema Cuba pueda ser una inversión estratégica para su partido, en realidad se lo cree. Da la impresión de ser hombre de familia, de valores similares a los nuestros que en otro contexto sería nuestro amigo sin pensarlo. Si algo he aprendido hasta hoy es que la vida es más rica que las ideologías. Con grandes amigos en la socialdemocracia y enemigos en mi propio partido, se aprende que los valores son el bien más universal. Ya las discrepancias vienen en cuanto a la forma de convivencia y organización social.

Ese día en el teatro había Internet gratis, un lujo atípico que debería ser norma. Cuando acabó todo me marché impresionado por el dispositivo de seguridad, el no estar acostumbrado a tanta presencia policial quizás sea uno de los mejores valores que me enseñó mi país. El regreso a casa fue agridulce, se siente que el barco ha tomado impulso y las ruedas de la historia han echado a andar sin detenerse. Voy a recordarle al panadero que los Rolling Stones tocan el viernes, no es que los yanquis vengan llegando, es que ya están aquí.

Tomado de El Toque

sábado, 20 de febrero de 2016

Obama centra en Cuba mensaje habitual de sábado

 
https://www.whitehouse.gov
El presidente Barack Obama dedicó a Cuba su mensaje habitual del sábado, en el que aseguró que hay apoyo abrumador para la relación con la isla y que su visita en marzo “abre un nuevo capítulo” en las relaciones bilaterales.

“Buenos Días, a todo el mundo. Esta semana, lo hemos anunciado oficialmente, voy a Cuba”, declaró el presidente estadounidense en su alocución radial semanal.

La visita prevista para el 21 y 22 de marzo reviste carácter histórico, pues el último presidente de Estados Unidos en visitar Cuba durante su mandato fue Calvin Coolidge, en 1928, durante la dictadura de Gerardo Machado, un personaje de pésima recordación en Cuba.

El viaje apunta a “comenzar un nuevo capítulo en nuestra relación con el pueblo de Cuba”, dijo Obama.

“Creo que la mejor manera de promover los intereses y valores estadounidenses, y la mejor manera de ayudar al pueblo cubano a mejorar su vida, es a través del compromiso, mediante la normalización de las relaciones entre nuestros gobiernos y el aumento de los contactos entre nuestros pueblos”, añadió el mandatario.

Desde que llegó a la presidencia, Obama ha argumentado que el objetivo de EEUU sigue siendo el mismo de siempre frente a la Isla, pero que un acercamiento haría más por cambiar a Cuba que medio siglo de bloqueo y agresiones impuesto por anteriores gobiernos.

A continuación el mensaje textual del Presidente:

Buenos días a todo el mundo. Esta semana es oficial. Voy a Cuba.

Cuando Michelle y yo vayamos a La Habana el mes que viene, será la primera visita de un presidente estadounidense a Cuba en 90 años. Es una ampliación de la decisión que hice hace más de un año de comenzar un nuevo capítulo de nuestra relación con el pueblo cubano.

Creo que es la mejor manera de avanzar los intereses y los valores de los Estados Unidos, y que la mejor manera de ayudar al pueblo cubano a mejorar sus vidas es a través de “engagement”, normalizando las relaciones entre nuestros gobiernos y aumentando los contactos entre los dos pueblos. Siempre he dicho que el cambio no le llegará a Cuba de un día para otro. Pero mientras que Cuba se abre, eso creará más oportunidades y recursos para los cubanos de a pié. Y estamos viendo algún progreso.

Hoy, la bandera estadounidense vuela sobre nuestra embajada en La Habana, y nuestros diplomáticos están ahora interactuando más ampliamente con el pueblo cubano. Más estadounidenses visitan a Cuba que en cualquier momento durante los últimos 50 años: familias cubanoestadounidenses, estudiantes estadounidenses, maestras, voluntarios humanitarios, comunidades religiosas—todos estableciendo nuevos lazos y amistidades que acercan a nuestros países. Y cuando resuman los vuelos y ferries directos, nuestros ciudadanos tendrán la oportunidad de viajar y trabajar juntos y conocernos.

Epresas estadounidenses comienzan a comerciar con Cuba, ayudarla a desarrollar empresas privadas, y dándoles a los empresarios cubanos nuevas oportunidades. Con los nuevos hotspots (puntos de acceso) de Wi-Fi, más cubanos están en línea para obtener información del mundo. En ambos países hay apoyo abrumador para esta nueva relación. Y en Cuba, por la primera vez en medio siglo, hay esperanza para un diferente futuro, especialmente para los jóvenes cubanos que tienen tanto talento y potencial extraordinario esperando para ser liberado.

Mi visita será una oportunidad para seguir avanzando. Me reuniré con el Presidente Castro para conversar sobre como seguir normalizando las relaciones, incluyendo facilitando el comercio y haciendo más fácil para que los cubanos tengan acceso al internet y monten sus propias empresas. Como hice cuando me reuní con el Presidente Castro el año pasado, le hablaré francamente sobre nuestras serias diferencias con el gobierno cubano, incluyendo sobre la democracia y los derechos humanos. Reafirmaré que los Estados Unidos continuará defendiendo los valores universales como la libertad de expresión, asamblea y religión.

Tendré reuniones con miembros de la sociedad civil cubana: hombres y mujeres valientes quienes le dan voz a las aspiraciones del pueblo cubano. Me reuniré con empresarios cubanos para aprender como los podemos ayudar a montar nuevas empresas. Y hablaré directamente con el pueblo cubano sobre los valores que compartimos y como podemos ser socios mientras que trabajamos para el futuro que quieren.

Aún estamos en los primeros días de nuestra nueva relación con el pueblo cubano. Es una transformación que tomará tiempo. Pero estoy enfocado en el futuro, y confío que mi visita avanzará las metas que nos guian: promover los intereses y valores estadounidenses y un mejor futuro para el pueblo cubano, un futuro de más libertad y más oportunidad.

Gracias a todos, y al pueblo cubano. Nos vemos en La Habana.
 
Tomado de su blog Isla Mía

viernes, 22 de enero de 2016

"Cuenta regresiva para cerrar Guantánamo" campaña para que Obama cumpla su promesa


Por Norelys Morales Aguilera
 
"Cuenta regresiva para cerrar Guantánamo" antes de que Barack Obama deje la presidencia en 2017, es una campaña que convoca a la gente a tomarse fotos con letreros pidiendo el cierre de la prisión en la base que ocupan los Estados Unidos en Cuba, entre otras iniciativas.
Los impulsores son un grupo de abogados, periodistas, militares jubilados y personas interesadas, que creen que Guantánamo socava los valores de Estados Unidos y perjudica a su seguridad nacional, y debe ser cerrado sin más demora, según indica el sitio web http://www.closeguantanamo.org

Tom Wilner y Andy Worthington (@GuantanamoAndy) han sido los principales impulsores de la iniciativa. Wilner, es abogado, y fue Consejero de Registro para los presos de Guantánamo en sus casos ante la Corte Suprema en 2004 y 2008. Mientras, Worthington es un reconocido periodista de investigación independiente, autor del libro "The Guantánamo Files", y co-director (con Polly Nash) de la película documental "Fuera de la ley: Las historias de Guantánamo".

En enero de 2012 fue emitida una declaración [Ver en Pdf] para lanzar la campaña y crearon el sitio web, respaldada por numerosas personas y las organizaciones. En esa fecha solo se reflejaban los cambios en el número de prisioneros y aquellos a quienes se concedía libertad, pero el cambio de la campaña pretende que el cierre de Guantánamo sea realizado por Obama, quien hizo la promesa hace durante su carrera a la Casa Blanca, hace siete años.

El famoso músico Roger Waters, uno de los fundadores, bajista, cantante y compositor de la emblemática banda de rock Pink Floyd, ha contribuido al lanzamiento de la campaña "Cuenta regresiva para cerrar Guantánamo",

Al cumplirse una aniversario de la orden ejecutiva firmada por Obama, sin que se haya clausurado el tenebroso penal, Democracy Now! entrevistó a al músico, Waters y al promotor, Worthington, considerado una autoridad en los temas de Guantánamo. El video que sigue recoge esa entrevista, en inglés.


miércoles, 16 de diciembre de 2015

Obama defiende los objetivos de su política hacia Cuba



Redacción Internacional Periódico Granma

El presidente de Estados Unidos dijo que la política del bloqueo puede cambiar muy rápido

gran_obama-cubaEl presidente de Estados Unidos, Barack Obama, defendió los objetivos del cambio de política de su gobierno hacia Cuba en una reciente entrevista concedida a Yahoo News.

A pocos días de cumplirse un año de los anuncios del 17 de diciembre que abrieron un nuevo capítulo en la relación bilateral, el mandatario estadounidense dijo que “está en marcha” el proceso de normalización.

Ya hay un trabajo que mostrar, refirió, y puso como ejemplo la reapertura de las embajadas, el incremento de los viajes de estadounidenses hacia Cuba, así como las visitas de miembros de su gabinete. Ade­más del secretario de Estado, John Kerry, durante los últimos meses han visitado La Habana la secretaria de Comercio, Penny Pritzker, y el secretario de Agricultura, Tom Vilsack.

Obama resaltó la importancia de encontrar nuevas áreas de colaboración. “Ya hemos firmado acuerdos en cuestiones de navegación y de protección de las áreas marinas. Creo que la persecución del tráfico de personas es otro interés que compartimos”, dijo.

Respecto a la permanencia del bloqueo económico, financiero y comercial contra Cuba, Obama refirió que ha crecido el apoyo bipartidista y “la política puede cambiar muy rápido”.

“Es concebible que el Congreso decida tomar alguna medida el año que viene. Yo he argumentado, y lo voy a seguir diciendo, que el embargo puede haber jugado una función en los 1960, quizá a principios de los setenta, pero después de 50 años no ha funcionado, no ha producido los cambios que queríamos. Vamos a estar mucho mejor si las costumbres, las actitudes, y las mentes del pueblo norteamericano y las compañías norteamericanas están ahí a la vista de los cubanos, que ellos estén en contacto diario con ellos”, refirió.

Sin embargo, dijo que la Casa Blanca será “selectiva y cautelosa” en el uso de sus prerrogativas ejecutivas para transformar la aplicación del bloqueo.

“Nosotros podemos hacer algunas determinaciones acerca de cómo se implementa el embargo actualmente y podemos presentarle argumentos más fuertes al Congreso sobre la importancia de eliminar el embargo, si el gobierno cubano introdujera reformas más sustanciales”, añadió.

Las autoridades cubanas han sido claras respecto a que la soberanía y los asuntos internos del país no se negocian, ni se pueden pedir concesiones a cambio de la derogación de medidas unilaterales establecidas por Washington.

A pesar de la codificación en leyes de la política agresiva de Estados Unidos hacia Cuba, la figura del presidente conserva grandes facultades para emitir licencias que dejen sin efecto práctico la mayoría de las sanciones.

Hasta el momento Obama solo ha utilizado esas potestades para in­fluir sobre un reducido grupo de elementos de la aplicación del bloqueo, fundamentalmente en el envío de remesas, el sector por cuenta propia y las telecomunicaciones, dejando en pie el grueso del bloqueo.

Varios analistas coinciden en que esos sectores son priorizados por el gobierno estadounidense con evidentes fines políticos.

Nuestra teoría original —dijo Obama— no era que íbamos a ver cambios inmediatos ni que el control que ejerce el gobierno iba a suavizarse, sino más bien que con el tiempo se establecerían las condiciones para una transformación sustancial.

“Si ellos quieren disfrutar de todos los beneficios de su reincorporación a la economía mundial, entonces van a tener que acelerar las reformas que hacen falta”, añadió.

“Mientras más vean los beneficios de las inversiones de Estados Unidos, de los dólares de los turistas norteamericanos moviéndose dentro de la economía, de las telecomunicaciones abriéndose para que los cubanos obtengan información sin censura, más se sentarán las bases para los cambios mayores que están por venir”.

Obama se refirió a la figura del General de Ejército Raúl Castro y reconoció que nadie tiene mejor reputación en Cuba que “uno de los revolucionarios originales”.

El mandatario estadounidense habló también sobre un hipotético viaje a Cuba antes de finalizar su mandato, si bien no ha trascendido ninguna invitación oficial.

“Estoy muy interesado en ir a Cuba, pero pienso que las condiciones deben ser correctas“, dijo y precisó que tomaría una decisión “en los próximos meses”.

Ante una pregunta sobre si su compromiso de cerrar la cárcel de Guantánamo podría conducir a la devolución a Cuba del territorio ocupado por la Base Naval, respondió que Estados Unidos estaba “lejos de tener una conversación sobre ese asunto con el Gobierno cubano”.

“No hay dudas de que les encantaría tener Guantánamo de vuelta. Imagino que será una larga discusión diplomática que se extenderá más allá de mi administración”, añadió sin negar la posibilidad de que esa devolución finalmente se materialice, lo cual es una demanda histórica del pueblo cubano amparada en la ley internacional y los derechos de soberanía sobre su territorio.

martes, 29 de septiembre de 2015

Obama y el fin del bloqueo a Cuba ¿intenciones genuinas?

Por Norelys Morales Aguilera

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, es conocido por sus habilidades como buen orador, no obstante, el llamado primer ciberpresidente de la historia dispone de equipos de personas en función de sus estrategias comunicativas que emplean a la perfección los recursos para maximizar los contactos con sus públicos.

A los expertos no escapará que en la mayoría de los contextos, especialmente lejos de los ultraconservadores de su país, sus palabras le captan la más amplia simpatía cuando está a favor del levantamiento del bloqueo a Cuba, que ellos llaman embargo. Y así sucedió en su intervención ante más de 150 jefes de Estado y de Gobierno presentes en Nueva York, en el 70 período de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, los delegados en el plenario le premiaron con sus aplausos al referirse al acercamiento diplomático hacia Cuba.

Sin embargo, ya es proverbial que Obama encripta sus mensajes. Así, decía antes del 17 de diciembre de 2014 que la política hacia Cuba debía cambiar, sin saberse cómo, cuándo o para qué, apreciable en los meses subsiguientes. Se trataba de un cambio de método, pero no de meta porque necesitan “trabajar” a la isla en su restauración conservadora de América Latina.

Otras veces, Obama se enfrenta a la resaca de un imperio de paradojas desconcertantes, visto cuando tuvo que ratificar una vez más, en época de acercamiento, la Ley de Comercio con el Enemigo de 1917, ahora vecino, con la que Washington inició el asedio contra la isla. Es precisamente la que le permitiría maniobrar jurídicamente para flexibilizar lo que llaman embargo y hacer presentable la política genocida contra el pueblo cubano.

“Estoy convencido de que la apertura y no la coerción respaldará las reformas y una mejor vida para el pueblo cubano”, afirmó al hablar en el plenario. ¿Quién se lo puede negar?

Durante 50 años, Estados Unidos desarrolló hacia Cuba una política que fracasó y “hemos cambiado eso”, asegura Obama. Una frase contundente, tampoco nadie la podría escamotear.

Pero resulta que el presidente se ha quedado corto en sus prerrogativas para vaciar de contenido el bloqueo, como ha señalado la negociadora principal de Cuba en las conversaciones bilaterales, Josefina Vidal. Llama poderosamente la atención como no escatimó en esas atribuciones que no dependen del Congreso al tratarse de las infocomunicaciones, al respecto de las cuales poco queda por eliminar, lo cual, evidentemente en tiempos de ciberagresiones y empleo de esas técnicas para guerras de otro tipo o “golpes suaves”, no es una suspicacia gratuita.

Por tanto, en el escenario de “amables complicidades” de las grandes potencias que también se da en la 70 Asamblea General de la ONU, continuar pasando el grueso de “la culpa” por el mantenimiento del bloqueo al Congreso resulta típico de su estilo sinuoso y de retórica mesiánica, detrás del excepcionalismo estadounidense, demasiado peligroso en las actuales circunstancias de una tercera guerra mundial por etapas, como señaló el papa Francisco.

El presidente Obama aseguró que el legislativo norteamericano “inevitablemente levantará un embargo que no tiene razón de ser”. En eso coincidimos, pues Cuba no solo ha denunciado sino argumentado su inviabilidad desde 1992 y los graves daños que ha causado al pueblo cubano. En el propio contexto de las celebraciones septuagenarias de la ONU, el presidente cubano Raúl Castro subrayó que la persistencia del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos desde hace más de medio siglo causa daños materiales pero, sobre todo, humanos.

La política de bloqueo ha sido rechazada por 188 Estados miembros de las Naciones Unidas. Esta verdad la tienen en la agenda los asesores de Obama quienes deben haberle recomendado referirse al asunto, con esos tips que mediáticamente funcionan tan bien.

Pero, al margen de expectativas o entusiasmos desmedidos, todavía la política del gobierno de EE. UU. es más prolífica en palabras que en hechos y nadie mejor lo sabe que el pueblo cubano.  


Publicado en Cubahora.cu

jueves, 24 de septiembre de 2015

Soldados del puente: La nueva fortaleza de Cuba

Por José Pertierra*

José Pertierra.
José Pertierra habló en la iglesia bautista Calvary en Washington, D.C., durante una conferencia titulada “El impacto del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba”. .

Durante 54 años, Estados Unidos ha hecho la guerra a Cuba en un esfuerzo inútil por estrangular, matar de hambre a la población cubana y obligarla a alzarse contra la Revolución. Diez presidentes diferentes intentaron asfixiar a Cuba bloqueando la isla, causando sufrimiento, así como pérdidas humanas y financieras por valor de miles de millones de dólares. Ahora las cosas parecen estar cambiando. Barack Obama, el 11no  presidente de Estados Unidos desde el triunfo de la Revolución cubana, parece decidido a cambiar la estrategia de Washington para tratar con Cuba. 

El 17 de diciembre del año pasado, el presidente Obama comenzó a construir un puente entre los dos países. La primera piedra que colocó en la base del puente fue liberar a Gerardo, Ramón y Tony de prisiones norteamericanas, donde habían sido encarcelados injustamente por más de dieciséis años. También utilizó su autoridad presidencial para emitir licencias que agujereaban el bloqueo.

Sin embargo, el puente está todavía en construcción. Cada uno de nosotros está ayudando a construirlo piedra a piedra. Muchos de nosotros queremos un puente de amistad que una a las dos naciones. Algunos simplemente quieren inundar la isla con bienes de consumo que darían enormes ganancias para las corporaciones norteamericanas. Otros lo ven como una manera de acelerar la desaparición del socialismo en Cuba.

Pero no tengan duda. Así como Cuba aprendió a defenderse de las incursiones militares extranjeras, el terrorismo, la guerra biológica y un bloqueo brutal durante más de cinco décadas, la Revolución aprenderá a defenderse de los que ahora quieren cruzar, con malvados planes contra Cuba, un puente recién construido sobre el Estrecho de la Florida.

Queda un montón de trabajo por hacer aquí, de este lado del puente. El bloqueo sigue en vigor y sólo el Congreso de Estados Unidos puede eliminarlo. Tenemos que llegar hasta los norteamericanos de buena fe para que nos ayuden a convencer al Congreso de que haga precisamente eso.

Sin embargo, también hay muchas cosas que el presidente puede hacer. Él ya ha hecho algunas cosas muy importantes. Sabe que para construir puentes de acero, primero tenemos que construir puentes de personas. Cuando los norteamericanos viajan a Cuba para conocer a los cubanos en la isla, hacen amigos. Algunas de esas amistades se convierten en duraderas, y algunos colaboran para crear proyectos que beneficien a ambos países. Así que el presidente Obama ha cambiado las regulaciones y concedido una licencia general para los viajes pueblo a pueblo a la isla.

Algunos de los cambios anunciados por la administración de Obama incluyen un aumento del monto de las remesas permitidas, licencias para el comercio con el sector privado en Cuba, permiso a las agencias de viajes y compañías aéreas para que ofrezcan viajes autorizados a Cuba, permiso a las compañías de seguros para dar cobertura de salud, vida y viajes a la isla, una licencia general de la OFAC facilitará la creación de instalaciones de telecomunicaciones comerciales, autorización para la venta comercial de ciertos dispositivos de comunicaciones de consumo y softwares relacionados, permiso para el uso de algunas tarjetas norteamericanas de crédito en Cuba. ¡Vaya, hasta podemos traer ahora los mejores puros del mundo por valor de $100! Todo esto, el presidente Obama lo anunció el pasado 17 de diciembre.

El 20 de julio fue el día en que se restauraron las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, pero el puente entre las dos naciones no estará terminado hasta que no haya relaciones verdaderamente normales. Las relaciones no pueden ser normales mientras continúe en vigor el bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba.

Pero el bloqueo no ha impedido que las dos partes construyan un puente sobre las aguas turbulentas de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. El trabajo continúa. En los semanas y meses siguientes, habrá conversaciones bilaterales acerca de temas como  medio ambiente, desastres naturales, salud, aviación civil, tráfico de drogas, derechos de autor, patentes, y una de los más espinosos de todos los temas: la indemnización. EE.UU. alega que Cuba debe compensar a las compañías norteamericanas que fueron nacionalizadas después del triunfo de la Revolución, y Cuba afirma que tiene derecho a una indemnización por los daños causados ​​por el bloqueo de Estados Unidos contra la isla. Hace quince años, Cuba calculó que esa cantidad era de $121 mil millones de dólares en daños económicos y $181 mil millones en daños humanos.

Las cosas se están moviendo en una dirección positiva. Damos la bienvenida al llamado del presidente Obama de que el Congreso elimine el bloqueo y de su uso discrecional de la autoridad presidencial para tratar de convertir el bloqueo en queso suizo. Pero tenemos que mantener los pies del presidente Obama sobre el fuego para garantizar que siga avanzando hacia la plena normalización. También tenemos que asegurarnos de que las tácticas de abuso de los políticos cubanoamericanos que se oponen a la eliminación del bloqueo no sigan intimidando a representantes y senadores.

Aprendamos de la historia. Los anteriores intentos por mejorar las relaciones fracasaron debido a las muchas trampas establecidas deliberadamente a lo largo del camino. Quienes se oponen a la normalización, ya sea en Langley, Foggy Bottom, el Pentágono o Miami, han conjurado históricamente maneras de impedir la normalización. El derribo de un avión civil cubano en 1976 por Luis Posada Carriles fue un esfuerzo de los terroristas cubanoamericanos y otros en Washington para echar por tierra las negociaciones secretas que estaban en curso entre la administración Ford y Cuba. Otra arma de preferencia que algunos en Washington han utilizado históricamente para obstaculizar la normalización es la mendacidad: las mentiras con que funcionarios del Departamento de Estado de Estados Unidos alimentaron a los periódicos acerca de la presunta participación de Cuba en la incursión militar Shaba II en Angola, el mito de la brigada soviética de “combate” en Cuba y las descaradas mentiras del subsecretario de Estado, John Bolton, quien afirmó en 2002 que Cuba estaba fabricando armas de destrucción masiva (v.g. armas biológicas) en la isla. Una patología del poder impregna a este país.

Tenemos que estar en guardia. Tenemos que aprender a defender este puente, ya que inevitablemente será objeto de ataques. Se aproximan unas elecciones en este país, y no sabemos quien se convertirá en presidente. A algunos de los candidatos presidenciales y a algunos congresistas les encantaría ver que el avance hacia la normalización de relaciones con Cuba volara como el puente sobre el río Kwai. No podemos permitir que esto suceda. Este puente es la nueva fortaleza de Cuba. Tenemos que ser sus soldados.

Como escribió José Martí, “los puentes son las fortalezas del mundo moderno.-Mejor que abrir pechos es juntar ciudades. ¡Esto son llamados ahora a ser todos los hombres: soldados del puente!”.

José Pertierra pronunció estos comentarios el 18 de septiembre de 2015 en la iglesia bautista Calvary en Washington, D.C., durante una conferencia titulada “El impacto del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba”. 

(Publicado originalmente en Counterpunch. Traducción de Germán Piniella para Progreso Weekly)

*Abogado cubano, experto en inmigración, que representó al gobierno de Venezuela para la extradición del terrorista Luis Posada Carriles. Tiene su bufete en Washington DC.
 
Tomado de Cubadebate

jueves, 17 de septiembre de 2015

Ley de Comercio con el Enemigo: ¿Podía Obama hacer otra cosa?

Por Lázaro Barredo*

Los entendidos apuntan a que si no mantenía esa Ley se hubiese quedado sin facultades para continuar su política hacia Cuba, pero habría que ver cuánto más hará en su “flexibilidad”.

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El entramado jurídico en Estados Unidos sobre Cuba es muy enrevesado, sobre todo cuando se han dictado cientos de medidas ejecutivas y una enorme cantidad de enmiendas a leyes y leyes en si mismas para sostener durante más de 50 años una política de agresión continuada.

Eso es lo que se ha visto este viernes cuando el presidente Barack Obama renovó por otro año la aplicación a Cuba de la Ley de Comercio con el Enemigo, medida legislativa de 1917 que sólo se aplica a la isla en estos momentos. Un alto funcionario del Gobierno explicó a medios de prensa bajo anonimato que esa prórroga implica que Obama sigue manteniendo su autoridad y “flexibilidad” para relajar las sanciones a Cuba mediante decretos ejecutivos.

En otras palabras, el mandatario contra sus deseos no la podría eliminar pues de lo contrario perdería facultades discrecionales para modificar precisamente el sistema de sanciones contra la isla. Tiene que mantener una ley punitiva para contrarrestar sus propios efectos. Tal es la paradoja.

La llamada Ley de Comercio con el Enemigo a la que John F. Kennedy recurrió en 1962 para implementar el bloqueo económico a la isla, tras varias decisiones ejecutivas que venían aplicándose desde 1959 por su antecesor Dwight Eisenhower, ha sido renovada desde entonces, año tras año, por los nueve siguientes presidentes. Esa legislación autoriza al mandatario a imponer y mantener restricciones económicas a Estados considerados hostiles.

Algunos comentarios publicados en la prensa estadounidense señalan que el efecto de esa ley en términos de las sanciones a Cuba es más simbólico que real porque el bloqueo se ha reforzado a lo largo del último medio siglo mediante otros estatutos, incluido uno que estipula que solo el Congreso puede levantarlo por completo.

Efectivamente, como parte de la legislación Helms-Burton se aplicó como elemento adicional la codificación de bloqueo en y en un precedente inaudito se dejó en manos el Congreso la decisión de levantarlo, siempre bajo ciertas condiciones como era el deseo de los sectores políticos estadounidenses más recalcitrantes y la presión de la mafia de Miami.

Pero el simbolismo es en apariencias. Desde hace varias semanas, Robert Muse, un abogado en Washington, DC, con experiencia en las leyes estadounidenses relacionadas con Cuba, viene advirtiendo que “La Ley de Comercio con el Enemigo es, con mucho margen, el estatuto principal que activa el embargo (bloqueo). Pero también es el único que confiere la actividad ejecutiva al presidente para relajar el embargo a Cuba”. De acuerdo con sus comentarios fue en base a esa ley que Estados Unidos adoptó en 1963 las regulaciones para el control de activos cubanos, que prohíben toda transacción financiera con Cuba no autorizada por el Departamento del Tesoro y que suponen “el 95 % del embargo”.

El jurista comentó a la prensa que a primera vista, Obama entraría en una contradicción si, después de ocho meses insistiendo en que el Congreso debe levantar el embargo, mantenía a Cuba vinculada a la ley que permitió instaurar esa medida hace cinco décadas. Pero argumentó que, si Obama dejaba que el 14 de septiembre caducara la disposición sobre Cuba en la Ley de Comercio con el Enemigo, podría perder su “flexibilidad para conceder permisos y cambiar las reglas” de aplicación del embargo (bloqueo), que pasaría a estar en manos del Congreso en todas sus dimensiones.

El aval de Muse sobre el tema es muy alto. Entre sus clientes se encuentran las principales empresas dedicadas al comercio internacional y la inversión extranjera directa. Ha testificado sobre temas legales relacionados con Cuba ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos; la Comisión de Asuntos Exteriores y Comercio Internacional Permanente de la Cámara de los Comunes canadiense; la Subcomisión de Comercio de la Comisión de la Cámara de Representantes de Medios y Arbitrios y el Comité de Relaciones Económicas Exteriores del Parlamento Europeo (Bruselas), así como el grupo entre los partidos del Parlamento sobre Cuba (Estrasburgo).

“Si Obama usa su autoridad ejecutiva respecto al embargo, éste se quedaría como un trozo de queso que tiene tantos agujeros que ya no le queda queso. Sería una reliquia”, advirtió este renombrado abogado.

Otros estudiosos del complicado entramado legislativo estadounidense coinciden en esa apreciación de que el mandatario puede hacer mucho más y que su margen de maniobra es muy elevado. Sustentan el fundamento de que son pocas las limitaciones que tiene como, por ejemplo, no puede autorizar el comercio de bienes de subsidiarias norteamericanas y Cuba; tampoco puede consentir transacciones con propiedades nacionalizadas a estadounidenses; no puede autorizar los viajes con fines turísticos ni puede violar la determinación de que en el comercio de productos agrícolas , Cuba debe pagar en efectivo y por adelantado. Obama, igualmente, no puede abolir el bloqueo.

Pero en todo lo demás, puede actuar en correspondencia con su autoridad. Así que, como dice el amigo Taladrid, saque Ud. sus propias conclusiones.
*Periodista cubano. Fue director del diario Granma y coator del libro “El Camaján”. Ahora trabaja como periodista en la Revista Bohemia.

Tomado de Cubadebate

sábado, 11 de abril de 2015

VII Cumbre de las Américas en Panamá: el escenario histórico de la Segunda Independencia de Nuestra América

Por Lohania Aruca Alonso*


     A pesar de los buenos votos por el éxito del encuentro y las bendiciones expresados en los discursos inaugurales, de la alegría infantil de sus presentadores y la calidad de la orquesta juvenil acompañada de un precioso coro de niños y niñas vestidos con los trajes típicos de las 35 naciones de las Américas, el presidente de los Estados Unidos de América no ocultó su rictus de amargura, tal vez a causa de su honda insatisfacción por todo lo que allí ocurría.

    Un acto donde las palabras más reiteradas fueron: unidad, paz, diálogo, respeto a la soberanía e independencia, desarrollo para aumentar la equidad social… realmente no podía ser del agrado del Señor Barack Obama. 

Muy al contrario, le agrió la noche el presentimiento absolutamente lógico y real de un siguiente día de debates públicos posiblemente tormentosos; de un retiro de posibles conversaciones privadas que no obtengan el fin perseguido; acompañado de un balance final equivalente al fracaso de todas las maniobras previas contra la Venezuela Bolivariana, más apoyada que nunca por Cuba socialista, amén del respaldo de todos los otros gobiernos latinoamericanos y caribeños, cada uno con sus particulares matices, pero todos firmes en lo esencial de la posición de unidad frente al decreto imperial.

    A lo que podría añadirse la carta entregada al presidente Maduro por los vecinos del Chorrillo - la comunidad panameña masacrada en 1989-, que sin dudas será entregada personalmente, en el momento más apropiado a su destinatario, el presidente Obama.
Aunque, pedir perdón por una agresión contra vecindades civiles indefensas no forma parte de las “actitudes” o los “gestos” que caracterizan a los Presidentes estadounidenses, mucho menos la indemnización por los “daños colaterales” que causan sus crímenes de lesa humanidad,  guerreristas.

¿Cómo quedarían las ganancias de sus transnacionales, que cada vez más fomentan la industria armamentista en los EE. UU.,  si a cada país agredido, casi impunemente, tuvieran que pagarle la “indemnización” solicitada? Así que será mejor para el Señor Obama” hacerse el sueco”, es decir, el sordo.

    Tampoco ha pesado mucho en el ánimo general la presencia del Secretario de Estado John Kerry y su publicitada foto junto al digno ministro de Relaciones Exteriores de Cuba; por cierto, con un rostro muy circunspecto. Todavía la exclusión de Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo no ha pasado de ser una recomendación, a la cual se ha referido de forma bastante ambigua Obama, hasta ahora.

¿Cambiará su “gesto” hacia Cuba y su aprobación definitiva se hará más ostensible antes de finalizar la VII Cumbre? ¿Hará algún anuncio extra de los siguientes pasos que dará en la etapa post-Cumbre,  confirmando así su voluntad política de normalizar las relaciones con el legítimo gobierno y la verdadera sociedad civil de la República de Cuba?

Por lo pronto, lo cierto es que bastante tendrá que maniobrar a su regreso a casa con “gestos y palabras” de condolencia frente a la población afro estadounidense,  a la que la policía blanca yanqui, una vez más,  le ha cobrado una víctima en días recientes, asesinando a un infeliz hombre desarmado, por la espalda,  con 8 balazos. La evidencia en este caso es irrefutable, aparece grabada en un video.

¿Cuántas muertes más de afroamericanos tendremos que soportar, sufrir y llorar antes de que en los EE. UU. sea una realidad real y respetable el más importante de los derechos humanos: el respeto a la vida y a la dignidad de un ser humano?

    En fin, que el famoso “legado” que deberá aportar el actual Presidente de los EE. UU. a la Historia, como estela de “gloria” y “recuerdo imperecedero” de sus dos gobiernos sucesivos, se ha convertido en una tarea que “no es fácil”, como diríamos en buen cubano,  cumplir con mira al último año de su mandado, el próximo 2016.

ES ineludible reconocer que el cambio de época se impone. Y también el cambio de los líderes de América Latina y el Caribe frente a los gobernantes del Norte. Ya no doblan sus espinazos lacayunamente frente al Presidente yanqui o sus Embajadores.
Además, tienen programas gubernamentales muy inteligentes para el presente y el futuro inmediato, como lo demostró el presidente Evo Morales al apuntar al desarrollo de la tecnología propia como uno de los ejes más decisivos para lograr la total independencia de América Latina y el Caribe, en su entrevista concedida a Telesur el 10 de abril. 

La realidad es fea, para los representantes del imperio, pero es la única que tienen frente a frente. Les quedan sus opciones de fuerza tradicionales, el garrote: el militar, bastante cuestionable como salida en la actualidad, o, el económico, poco efectivo también si se tiene en cuenta los nuevos inversores y compradores para los productos latinoamericanos-caribeños, China, Rusia… entre otros.

    Esperemos a ver qué pasa en el último día de la VII Cumbre de las Américas. Personalmente, yo apuesto desde ahora y sin vacilación alguna, por un futuro construido sobre la base de la unidad y el interés común de Nuestra América. Desde luego, recordando siempre el sabio lema de Agostinho Neto: “La lucha continúa, la victoria es cierta”.-
La Habana, 11 de abril de 2015.


*Lohania Aruca Alonso. Cubana. Periodista e investigadora histórica y cultural. Licenciada en Historia, con especialidad en Urbanismo. Máster en Ciencias Estudios sobre América Latina, el Caribe y Cuba Miembro de la UNEAC, la Unión de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción y la UPEC. Cumplió tareas como funcionaria del Servicio Exterior del MINREX en Cuba

FOTO Reuters / Jonathan Ernst Tomada de Rusia Today

viernes, 10 de abril de 2015

ESCARAMUZAS POLÍTICAS: En la Cumbre de Panamá, dos fuerzas poderosas en pugna

Por Gloria Analco, @GloriaAnalco
 Cada Jefe de Estado y de Gobierno, asistente a la VII Cumbre de las Américas en Panamá, lo sabe: sabe que el Gobierno de EE.UU., después de la primera aparición de Barack Obama en una cumbre de esa naturaleza-en 2009-, tomó la determinación de escalar una nueva fase de agresiones contra América Latina.
Sabe que la inauguró con el golpe de Estado en Honduras y después en Paraguay, y sucesivos intentos en Venezuela; sabe que para recuperar la influencia perdida sobre América Latina y el Caribe ha estado desarrollando una ofensiva generalizada para debilitar a gobiernos que favorecen la integración de la región.
Sabe que desestabilizando gobiernos, como los de Brasil, Argentina y Chile, intenta hacer claudicar a organismos regionales como UNASUR, CELAC, el ALBA y Mercosur; sabe que está aumentando la penetración en las Fuerzas Armadas de varios países y realizando un mayor despliegue del Comando Sur en la región.
Sabe que la embestida estadounidense incluye un cambio de régimen en países que actualmente favorecen la integración para que restrinjan espacios geopolíticos a China y Rusia, aunque EE.UU. no esté en capacidad de suplir esascuantiosas inversiones, garantizando con ello el desastre económico alque ya condujo a las economías de Europa Occidental, por su afán de seguir teniendo la supremacía mundial.
Sabe que su acercamiento con Cuba obedece a influir en su transición al capitalismo, luego de su sonoro fracaso para alcanzar ese objetivo por medio de la confrontación.
Sabe que para la geopolítica de Washington es perentorio lograr un cambio de régimen en Venezuela, donde se está empleando a fondo y presentando a ese país –que descansa sobre 300 mil millones de barriles de petróleo- como “amenaza extraordinaria” para intervenirlo militarmente, ya que por medio del uso de la oposición de derecha no ha podido remover de su cargo a Nicolás Maduro, y a partir de ahí la región volvería a quedar bajo su entero dominio.
Todo eso lo saben las y los mandatarios asistentes en Panamá. Barack Obama también lo sabe. Será difícil para él ofrecer cara a sus homólogos latinoamericanos y caribeños, cuando todos saben el juego que su país está jugando.
Michelle Bachelet, por ejemplo, ya empezó a ser víctima de la embestida estadounidense, al igual que Dilma Rousseff y Cristina Kirchner -y no por misoginia-, por pretender favorecer la participación de Chile en los organismos de integración regional, y no sólo en la Alianza del Pacífico, bloque comercial de inspiración estadounidense.
Bachelet canceló su viaje a la cumbre de Panamá, pretextando las fuertes inundaciones que azotaron a su país con pérdidas humanas, cuando lo peor ya había pasado, luego de que corrió un rumor de que ella presentaría su renuncia al alto cargo que ostenta.
Al parecer lo interpretó como un mensaje de desestabilización a su mandato, y decidió no asistir, a sabiendas de lo que esa cumbre encierra y de lo que en el fondo se está jugandola región: su declive o resurgimiento, dependiendo de si Obama logra imponer su voluntad.


*Reportera mexicana, publica en Uno más uno y otros órganos de prensa. Colaboradora habitual de Cuba coraje. Trabajo enviado por su autora



¿Una provocación más, o, la creación premeditada de un escenario contra la participación de Cuba en la VII Cumbre de las Américas?


Por  Lohania Aruca Alonso*



     La desfachatez de lo ocurrido en la inauguración del Foro de la Sociedad Civil contra la delegación cubana –la exclusión una parte de los delegados o, la demora injustificada de la acreditación de otros- mientras que se admitía a mercenarios de la calaña moral del terrorista [1] Félix Rodríguez Mendigutía, directa y reconocidamente implicado en el asesinato del comandante Ernesto (Che) Guevara en Bolivia, indica algo más que una grosera provocación.
     Evidentemente, un oculto y tenebroso “juego” político, es respaldado por la Organización de Estados Americanos (OEA), de la cual Cuba no forma parte hasta hoy; aunque la medida de expulsión impuesta a nuestro país en 1962 [2] fue derogada en el 2005, a solicitud de varios estados latinoamericanos [3].
     Precisamente, la clave de este “juego” va saliendo a la luz, poco a poco,  en la medida en que esos hechos indignantes se suceden, en los días previos a la reunión de los presidentes de los 35 estados de las dos Américas y el Caribe en Panamá.
     ¿Qué está pasando? ¿Es que se ha preparado un escenario político y mediático encaminado a anular, o a neutralizar el efecto histórico de la asistencia de Cuba Socialista a esta trascendental reunión?
     Recordemos algunas ideas expuestas por el presidente Obama en su discurso del 17 de diciembre de 2014, cuando sorprendió a muchos con el anuncio de su “cambio de táctica” en relación con la República de Cuba – nunca hacia la Revolución cubana- y la propuesta del restablecimiento de vínculos diplomáticos entre ambas naciones.
     La prioridad de las acciones en que se realizaría el “cambio” era el siguiente,  cito literalmente al Señor Obama, resaltando el tono imperial de sus órdenes:
     Primero, le he dado instrucciones al Secretario Kerry para que comience de inmediato las discusiones con Cuba a fin de restablecer las relaciones diplomáticas que han permanecido interrumpidas desde el mes de enero de 1961.
      Y a continuación añadía otra orden perentoria: […] “los Estados Unidos restablecerán una embajada en La Habana y funcionarios de alto nivel visitarán Cuba.
      Como se conoce, ya corre la primera quincena de abril, se han celebrado tres rondas de conversaciones entre las delegaciones diplomáticas de alto nivel cubana y estadounidense, pero todavía no se ha logrado llegar al punto mínimo posible para la reapertura de las Embajadas en Washington y La Habana, respectivamente.
     Las premisas básicas expuestas por los representantes de Cuba, dirigidas a hacer efectivo el mismo nivel de igualdad y soberanía entre ambos estados independientes,  aún no se han cumplimentado: exclusión de nuestro país de la lista de estados patrocinadores del terrorismo; atenuación de las medidas del bloqueo económico, comercial y financiero, utilizando los poderes que detenta el Presidente para ello, y el cierre de la Base Naval de los EE. UU. impuesta contra la voluntad de Cuba en el territorio cubano de Guantánamo.
    Segundo, le he dado instrucciones al Secretario Kerry para que revise la designación de Cuba como estado patrocinador del terrorismo. Esta revisión se hará conforme a los hechos y la ley.
     Solamente ayer, 8 de abril del 2015, fue anunciada la recomendación de la exclusión de Cuba de la mentada lista por parte del Departamento de Estado al presidente Obama, que por cierta coincidencia se encuentra fuera de los EE. UU.,  realizando una visita oficial a Jamaica. El propio Obama anunció que esa recomendación debe ser aprobada o no, por él, y posteriormente sería trasladada al Congreso, que tendrá un plazo de 45 días para pronunciarse sobre tal cuestión.
 Es decir, posiblemente demore alrededor de 60 días (dos meses, hasta fines de mayo, si lo miramos optimistamente) la respuesta definitiva, que es una clave importantísima en el proceso de reapertura de la Embajada cubana en Washington. La actual Oficina de Intereses de Cuba en Washington hace más de un año no cuenta con medios financieros para operar regularmente y llevar a cabo sus funciones.
Tercero, estamos dando pasos para incrementar los viajes, el comercio y el flujo de información hacia y desde Cuba. Esto tiene que ver fundamentalmente con la libertad y la apertura y también es expresión de mi confianza en el poder del compromiso pueblo a pueblo.
     Este es el aspecto que tal vez se ha movido con mayor dinamismo, debido justamente, al interés de las empresas privadas estadounidenses y de sus representantes en el Congreso, algunos de los cuales ya han visitado a Cuba en más de una ocasión y han presentado proyectos que viabilicen una mayor libertad de comercio.
Por último, vale la pena referirnos a las palabras de Obama en cuanto a la relación entre el “cambio” anunciado de su política y la invitación a Cuba para participar en la VII Cumbre de las Américas, cito:
Finalmente, el cambio de nuestra política hacia Cuba se produce en un momento de renovado liderazgo en las Américas. El próximo mes de abril estaremos preparados [se supone que “estaremos preparados” tiene que ver con las ordenes primera, segunda y tercera que hemos citado con anterioridad] para que Cuba se una a otras naciones del hemisferio. Pero insistiremos en que la sociedad civil se nos una para que sean los ciudadanos, y no solo los líderes, los que conformen nuestro futuro.
     Cabe hacer una reflexión y dos preguntas: A partir del presente día 9 de abril, y de los hechos que se han acumulado hasta hoy, incluyendo la orden ejecutiva contra la República Bolivariana de Venezuela, ¿cuál es el futuro “nuestro” que el presidente Obama esperaba que se conformaría en la VII Cumbre de las Américas - y con posterioridad a este magno acontecimiento intercontinental-  por la sociedad civil?
¿A qué sociedad civil se refería entonces el Señor Obama, en el caso de Cuba, si ahora se ha acreditado como tal a un conjunto de mercenarios y reconocidos delincuentes, en lugar de los legítimos representantes de nuestra auténtica sociedad civil seleccionados y enviados desde Cuba?
           No puedo resistirme al sentimiento de desconfianza como ciudadana cubana ante las realidades que se han ido concretando a lo largo de los días, semanas y meses transcurridos en el 2015. Añado una cita final del discurso del 17 de diciembre:
      Y exhorto a todos mis colegas líderes a que le den sentido al compromiso con la democracia y los derechos humanos, que es la esencia de la Carta Interamericana [OEA]. Dejemos atrás el legado de la colonización y del comunismo, la tiranía de los carteles de la droga, los dictadores y las farsas electorales.
(Impresionante resumen histórico de sus fechorías contra Nuestra América.)
      Un futuro de más paz, seguridad y desarrollo democrático es posible si trabajamos unidos, no para mantener el poder [interpreto yo, la “hegemonía”] no para proteger los intereses creados, sino para promover los sueños de nuestros ciudadanos.
     Palabras todas que inducen a lecturas dobles, y que se deben tener bien presentes en los días inmediatos. Porque, además de hablar en más de un idioma, nunca es fácil desentrañar el sutil y muy retorcido “juego” del imperio. ¡No dejemos que nos sorprendan con las trampas de su ajedrez neocolonialista!

La Habana, jueves, 09 de abril de 2015.
Notas
[1] Las palabras resaltadas en negritas se deben a la autora de este artículo. L. A. A.
[2] Por órdenes de Estados Unidos, Cuba fue expulsada de participar en la organización; esta decisión fue tomada mediante la Resolución VI, adoptada en la octava cumbre en Punta del Este (Uruguay), el 31 de enero de 1962. Motivo aducido: la adhesión al marxismo-leninismo es incompatible con el sistema interamericano y que el alineamiento de tal gobierno con el bloque comunista [U rompía la unidad y solidaridad continental
[3] “El 3 de junio de 2009 en la XIX Asamblea General de la OEA, realizada en San Pedro Sula (Honduras), con el apoyo de Bolivia, Ecuador, Honduras, Nicaragua y Venezuela, se logra un acuerdo entre los cancilleres de los países integrantes de la OEA en la llamada Comisión General, presidida por el canciller canadiense Lawrence Cannon, para la re inclusión de Cuba en la entidad. Este acuerdo no integra a Cuba automáticamente a la OEA, sino que deroga en su primer artículo la resolución de 1962 que determinó su suspensión y establece en su artículo segundo la vía para la participación de Cuba. Este habría de constituir un diálogo iniciado por este país con la organización en conformidad con las «prácticas, principios y propósitos» de la OEA.”

*Cubana. Periodista e investigadora histórica y cultural. Licenciada en Historia, con especialidad en Urbanismo. Máster en Ciencias Estudios sobre América Latina, el Caribe y Cuba Miembro de la UNEAC, la Unión de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción y la UPEC. Cumplió tareas como funcionaria del Servicio Exterior del MINREX en Cuba
La imagen, tomada de las redes sociales, es una modificación del logo de la Cumbre [N. del E.]

jueves, 12 de marzo de 2015

Alerta: El águila imperial viene por América Latina y el Caribe

Por Fernando Vicente Prieto*
 

América Latina vive una situación inusual y extraordinaria. La continua, sistemática y creciente agresión contra Venezuela no se detiene. Para quien quiera mirar, la sucesión de hechos de estos últimos meses es evidente.

Es la antesala a una intervención militar o paramilitar en nuestra región.

 Un decreto de Barack Obama declara “en emergencia nacional” a EEUU, ante “la inusual y extraordinaria amenaza” que supondría Venezuela para aquel país. Esto obliga a una profunda reflexión. ¿Qué significa esta acción política de EEUU?

 En términos “técnicos”, implica una clara injerencia sobre dos poderes del Estado venezolano: el Poder Ejecutivo y el Poder Moral, sancionando a seis funcionarios encargados de la seguridad y a una fiscal encargada de promover acciones judiciales ante hechos de violencia y golpismo. Si esto ya es grave, en términos políticos globales es mucho peor.

¿Quién es la amenaza?     

 Basados en una -intencionadamente- errónea caracterización de la situación en Venezuela, el gobierno de EEUU se manifiesta alarmado por los derechos humanos y la democracia en este país y pone en funcionamiento su maquinaria bélica para “torcer el brazo” y “encausar” al gobierno bolivariano. Tremendo cinismo.

 Incluso algunos dirigentes de izquierda caen en el juego de este discurso perverso, convirtiéndose -voluntariamente o no- en cómplices de los planes imperialistas. Por poner sólo un par de ejemplos: en pocos días, ​Pablo Iglesias -dirigente de Podemos- ​manifestó que no le gustaba que el golpista alcalde Ledezma estuviera preso; el nuevo vicepresidente de Uruguay, Raúl Sendic, declaró que no tiene elementos para afirmar la injerencia norteamericana y un candidato presidencial de la izquierda en Argentina -Jorge Altamira, del FIT- llegó al extremo de defender a la ex diputada de derecha María Machado y acusar de golpista… al gobierno bolivariano.

 El hecho de que estas desafortunadas manifestaciones surjan del desconocimiento y/o de los cálculos políticos -curiosos cálculos- no exime de responsabilidad a quienes se suman al coro imperial, dialogando dentro de los marcos permitidos por el discurso golpista y justificando la agresión.

 Por eso hace falta repetirlo una vez más: en Venezuela hay plena libertad de expresión, de asociación política y de respeto a los derechos humanos. La oposición de derecha no sólo tiene representación parlamentaria y puestos ejecutivos de acuerdo a su fuerza electoral, sino que hasta puede darse el lujo de proponer golpes de Estado -e incluso hacerlos, como en abril de 2002-, exigir impunidad por esos hechos y al mismo tiempo tildar de antidemocrático al gobierno que convocó 19 elecciones (y ganó 18).

 Si hoy los sectores derechistas prácticamente han abandonado las movilizaciones pacíficas se debe a su falta de convocatoria. Entre febrero y junio de 2014, como el 23 de enero, el 12 de febrero y el 28 de febrero de 2015, ha sido evidente que hay muchas más venezolanas y venezolanos que respaldan la vigencia de la Constitución que los que marchan por la salida del gobierno.

 Si de verdad a estos dirigentes políticos le importa la situación de derechos humanos y democracia en Venezuela, ¿por qué no se informan? ¿Cómo obviar por ejemplo, la posición de la Comisión de Víctimas de las Guarimbas y el Golpe continuado, que reúne a los familiares de las personas asesinadas y heridas por la violencia derechista de 2013 y 2014? ¿Cómo obviar lo que dicen las organizaciones populares de Venezuela, los millones de habitantes organizados en comunas, movimientos sociales, colectivos ecologistas, sindicatos y agrupaciones de mujeres, que se expresan una y otra vez en las calles?

 El discurso colonizado repite, o al menos da por cierto, que en Venezuela se persigue a los estudiantes y a los opositores políticos, obviando los graves delitos por los que estas personas fueron detenidas. ¿Se justifica en algún lugar del mundo el derrocamiento de un gobierno constitucional a través de actos violentos -el ataque a edificios públicos, la quema de universidades y unidades de transporte, el asesinato de guardias nacionales con francotiradores, el intento de golpe de Estado comprando efectivos militares- y la invisibilización y negación de la voluntad popular?      

 ¿Qué pasaría, por ejemplo, si sucediera esta situación en Estados Unidos, o en el Estado español, o en Argentina? ¿Alguien en el mundo promovería que los responsables de estos actos quedaran impunes? ¿Por qué en Venezuela sí estaría bien que exista impunidad para las personas que organizaron y participaron de estos ataques? La batalla de ideas es urgente.

Venezuela es América Latina     

El ataque al gobierno de Nicolás Maduro es un indisimulado intento por abortar el proceso de democratización más amplio de la historia venezolana. Un pueblo que estaba sumido en la miseria y en la represión durante décadas, a partir de 1998 comienza a protagonizar un despertar de la participación en todos los planos.

 Como para citar sólo un aspecto: en los últimos dos años se han registrado mil comunas donde el pueblo comienza a ejercer el autogobierno, proponiéndose superar la democracia liberal burguesa, que establece que “el pueblo no delibera ni gobierna”. Lo hace, para más datos, en la nación que posee la mayor reserva petrolera del mundo y ostenta una posición geopolítica privilegiada, como enlace con el Caribe y puerta de entrada a América del Sur.

 Se entiende que la principal potencia militar del mundo, hoy en declive político y económico relativo ante la emergencia de otros actores geopolíticos, intente recuperar posiciones a sangre y fuego. Lo que no se comprende es que haya millones de personas de buena voluntad que asistan con complicidad o indiferencia a esta encrucijada.

 Venezuela es América Latina por historia común y por solidaridad con nuestros hermanos y hermanas del continente. Pero además, porque este paso de EEUU es una de las tácticas más decisivas, en el marco de una estrategia que apunta a la Amazonía, al Acuífero Guaraní, a los hielos continentales, a las reservas de petróleo y minerales, a la biodiversidad y las condiciones para la reproducción de la vida que tiene nuestro continente mestizo.

 Vale la pena escuchar detenidamente el discurso pronunciado por el presidente Nicolás Maduro el lunes 9 de marzo, que reitera muchos elementos que viene señalando hace tiempo, sistemáticamente eludidos a derecha e izquierda. Es Bolívar versus Monroe, una vez más.

 La CELAC ha declarado a América Latina y el Caribe como “territorio de paz”. ¿Queremos los latinoamericanos y las latinoamericanas que sea una región de guerra? EEUU está proponiendo eso, en estos momentos.

 “La gran conciencia de los pueblos surge de la batallas”, expresó Maduro en su intervención en cadena nacional. “No es tiempo de cobardía ni de vacilaciones. O somos América Latina libre, o no lo somos”. Y también: “Les hago un llamado a los gobiernos y pueblos de América Latina y el Caribe” para defender la democracia y la soberanía ante las apetencias imperiales.

 El pueblo y el gobierno venezolano están decididos a resistir. Los países del ALBA, encabezados por Evo, Correa y Fidel, han manifestado su posición. Resta saber qué harán los demás actores políticos del continente: no sólo sus gobiernos, sino también sus organizaciones populares. Es tiempo de librarnos de miserias y oportunismos. Es hora de ser coherentes entre las palabras y los actos, para hacer nuestro aporte, modesto pero imprescindible, a la construcción de una humanidad mejor.

 *Periodista argentino. Corresponsal en Caracas de Notas – Periodismo Popular y colaborador en otros medios de comunicación. Sus textos y fotografías se han publicado en periódicos, revistas y sitios web de América Latina y Europa.

Fuente Notas        
Tomado de TeleSURTV