Mostrando entradas con la etiqueta respeto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta respeto. Mostrar todas las entradas

jueves, 24 de marzo de 2016

Ya vienen llegando

 
Lo más cercano a estos años en Cuba son los inicios de los sesenta, cuando los cambios ocurrían más rápido que nuestra capacidad de asimilarlos. Y tenemos una segunda invasión yanqui, solo que con Google y Paypal en la delantera.

El país se mueve con rapidez hacia un lugar incierto. Lo seguimos con movimiento zombie solo por la certeza de que éste tampoco es nuestro lugar, no es el país que queremos. Las preocupaciones comienzan cuando los adversarios de siempre soplan nuestras velas, nos dan impulso. Y no queda más remedio que emprender la travesía porque no hay puerto seguro a dónde regresar.

El día que llegó Obama a Cuba, el panadero me despertó cantando una canción antes proscrita de la radio, no de las casas cubanas. La visita del presidente estadounidense, Barack Obama, comenzaba con Willy Chirino de banda sonora y un sol tremendo.

En cuestión de horas se nubló el cielo, un rayo cruzó las nubes y el Air Force One aterrizó en Boyeros. Según la religión afrocubana, la lluvia es un buen presagio que barre la mala suerte, quizás no llovió lo suficiente. Si hubiera bajado Harrison Ford por la escalerilla hubiéramos estado más preparados, en cambio lo hizo un presidente negro y carismático con toda su familia.
Tenemos mucha gente importante que no está preparada para lo que viene.
El presidente de EE.UU. hizo gala de comunicación política. Nosotros vimos en la tele no los méritos del otro, sino las deficiencias propias. Mientras algunos despotricaban contra el marketing político  en nuestros medios, yo rezaba para que aprendieran algo de él en cuanto a forma política. Con el POTUS vinieron cientos de personas, muchos de ellos empresarios interesados en la isla. Le dedicó un tiempo valioso a los emprendedores, jóvenes en su mayoría. No hay duda que estos  últimos serán parte de los cambios que sobrevendrán pero ¿se les quiere convertir en grupos de presión política? ¿Es de interés nacional tener un sector económico dependiente de la economía estadounidense?

Una de las mayores ventajas que tiene el proyecto cubano en comparación a sus homólogos de izquierda en el continente, es la ausencia de una burguesía con conciencia de clase. ¿Iremos gustosos a la construcción y fomento de los nuevos ricos? En décadas pasadas logramos distribuir con cierta equidad la riqueza nacional sin poder eliminar totalmente diferencias sociales que hoy amenazan convertirse en clases. ¿Le interesa a Obama que el país crezca económicamente y las familias de todos los barrios prosperen o solo le interesa un grupo que sea utilizable políticamente? El dinero está llegando de EU, parece concentrarse en algunos barrios y ciudades pero apenas salpica a los que no tienen capital para invertir o sufren fatalidades geográficas.

Otro punto de interés fue Internet y las nuevas tecnologías. ¿Por qué se interesa más el POTUS en la información que llega a los jóvenes en vez de los lápices y libretas en las escuelas? Cuba solo necesita que la dejen ser, sin segundas intenciones ni miradas paternalistas. Ya tenemos suficientes problemas propios, que no dependen del bloqueo, para estar ocupados con otros de fabricación foránea.

En un contexto de no-hostilidad con EE.UU. la sociedad civil del país deberá exigir las libertades sacrificadas por las circunstancias que algún funcionario pretenda limitar.
Escuché a Obama hablando a la sociedad civil en un discurso marcado por el carisma y las omisiones.
Lo más importante quizás fue notar el camino escogido hacia la empatía de los cubanos:el nacionalismo martiano. La Revolución cubana fue primero nacionalista que ideológica, un resorte que no ha cambiado con las nuevas generaciones.

El POTUS no puede escapar de su circunstancia, aunque el tema Cuba pueda ser una inversión estratégica para su partido, en realidad se lo cree. Da la impresión de ser hombre de familia, de valores similares a los nuestros que en otro contexto sería nuestro amigo sin pensarlo. Si algo he aprendido hasta hoy es que la vida es más rica que las ideologías. Con grandes amigos en la socialdemocracia y enemigos en mi propio partido, se aprende que los valores son el bien más universal. Ya las discrepancias vienen en cuanto a la forma de convivencia y organización social.

Ese día en el teatro había Internet gratis, un lujo atípico que debería ser norma. Cuando acabó todo me marché impresionado por el dispositivo de seguridad, el no estar acostumbrado a tanta presencia policial quizás sea uno de los mejores valores que me enseñó mi país. El regreso a casa fue agridulce, se siente que el barco ha tomado impulso y las ruedas de la historia han echado a andar sin detenerse. Voy a recordarle al panadero que los Rolling Stones tocan el viernes, no es que los yanquis vengan llegando, es que ya están aquí.

Tomado de El Toque

domingo, 31 de enero de 2016

Líneas en la arena

Por Pedro González Munné*
Cuba arena

No creo en los culpables, me hastían las excusas y me dan rabia los cómplices. Ese tiempo precioso en este planeta, del cual apenas somos efímeros pasajeros, no lo podemos desperdiciar en tretas y discursos vanos de políticos. Pasó la hora de los manuales y las mentiras: llegó el momento de los pueblos, de las palabras honestas abiertas al viento feraz como multicolores banderas de fervor.

Basta ya de muros, carceleros y sospechas. Es hora del amor: abierto, doloroso y a plena luz, como parto maravilloso que es de la vida. Quien no lo entienda, que simplemente se sume a la marea olorosa a trabajo, preñada de tierra fecunda, preciosa en su acerada valentía… lo conducirá hacia el futuro que es hoy, tras los papeles falaces, los retumbantes altavoces y las pantallas heladas de los mensajes, púlpito de vida.

Siempre he creído en la hermosa parquedad de los héroes, de aquellos a quienes, por nosotros y por todos, se les oxidó la vida en las fronteras del odio y espero por la aprobación en la mirada limpia de los nuevos, con esa esperanza infinita de que los protegeremos de maldad y dolor.

Es hora de cambios, de estremecedora valentía de amaneceres, no de recelos y coartadas: si de algo sirve mi voz, mi incansable pedantería de adepto, les digo a todos: hay una sola vida, no nos permitamos venderla por tan poco.

*Escritor, editor, periodista. Publica La Nacion cubana

viernes, 1 de enero de 2016

Una misa de Paz sin contratiempos


Acaba de concluir la misa por la Paz en la iglesia de la Catedral de la Habana con la asistencia de unos cientos de feligreses que, como de costumbre, asisten a esta ceremonia religiosa. La misa fue ofrecida por el cardenal Jaime Ortega quien pidió reconciliación entre todos los cubanos, los que vivimos en Cuba o fuera de ella, y destacó que sólo el amor y el perdón entre todos será un medio válido para una verdadera y pacífica renovación de nuestra nación cubana. Las palabras del Cardenal fueron recibidas con beneplácito por los asistentes a la ceremonia.

La misma transcurrió en paz y armonía, en una tarde calurosa. A pesar que estamos en el mes más frio del año, parece que la “madre natura” nos va a conceder otro mes de esplendido verano. No obstante, bendecido sea, somos una isla del caribe bañada de un refrescante clima que atrae a diferentes personas del mundo desde un Jefe de Estado, un artista famoso o hasta un simple turista.

Pero siempre en la viña del señor hay quienes intentan manipular la realidad y publicar en las redes que son “vigilados”, “amenazados”, “desaparecidos”. A esos curiosamente puede vérseles después disfrutando en hoteles, recibiendo premios, comprando pacotilla en las tiendas o importándola desde el exterior. Una pieza sin dudas anacrónica en un escenario de paz espiritual.


--
Publicado por M. H. Lagarde para Cambios en Cuba el 1/01/2016 06:05:00 p. m.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Sobre el burocratismo y la burocracia. Un tema importante para el VII Congreso del PCC

Por Darío Machado Rodríguez*

satiriconElburocrata El tema de la burocracia y del burocratismo sigue estando vigente en el conjunto de desafíos principales del sujeto político de la construcción social de orientación socialista en Cuba, y lo estará por mucho tiempo, dadas las raíces de este fenómeno social y por sus consecuencias.

El burocratismo, cuyos efectos son inversamente proporcionales a la democracia, afecta el funcionamiento sano de la sociedad en todos los órdenes, es económica y culturalmente pernicioso e irrita a la ciudadanía.

En los últimos tiempos, y al calor de los debates que generan las transformaciones socioeconómicas en curso en el país y por los importantes y difíciles desafíos que enfronta la sociedad cubana, este fenómeno negativo es tratado con mayor frecuencia
.
A lo largo del proceso revolucionario cubano hemos experimentado diferentes procesos de ofensiva antiburocrática y en el orden organizativo y de formación se ha trabajado en la eliminación de sus causas, sin que podamos decir que ya no es un problema socialmente relevante, antes bien es de la mayor importancia y actualidad.  Vale entonces recordar como introducción a este breve texto lo planteado por Fidel hace 50 años:

“…creo de todo corazón que el socialismo tiene que cuidarse del burocratismo tanto como del imperialismo. No olvidarse de eso, porque es más peligroso, porque es un enemigo clandestino. (…) Pero es un mal grande del cual no nos damos cuenta, del que no tenemos conciencia. Y, sin embargo, es un gravísimo mal, estorba la producción, consume en tareas innecesarias las mejores inteligencias, consume mucho de la energía del pueblo”.

Primero hay que diferenciar “Burocracia” de “Burocratismo”

Valen la pena unas líneas para establecer con claridad los significados con los cuales entenderemos estos términos.

Burocracia

El término “burocracia”, a diferencia del término burocratismo, no se emplea siempre en sentido peyorativo. Con el advenimiento de la llamada “sociedad de masas”, denominación que alude al crecimiento general, económico, tecnológico, industrial, poblacional, etc., la burocracia aparece como el aparato administrativo organizado jerárquicamente y pautado por regulaciones estrictas que permite el ejercicio racional del poder, no solo del poder público, de la organización gubernamental, sino también en las estructuras políticas partidarias, comerciales, sindicales, industriales, eclesiásticas, etc. No es que no hubiera burocracia anteriormente, sino que ahora sería un elemento más extendido y omnipresente.

Al constituirse en mecanismos de poder en la sociedad capitalista, la burocracia se consolidó como ente ajeno a la ciudadanía, como aparato al servicio de la dominación del capital sobre el trabajo y como espacio para los privilegios, el nepotismo, la prevaricación, las pugnas entre intereses corporativos, la coima y la corrupción. Para las prácticas burocráticas del Estado capitalista se necesitaba un ciudadano pasivo, aceptador, sumiso.

En la tradición revolucionaria socialista, el rechazo a los abusos de las estructuras de poder del capitalismo instaló en la ideología y la política y en la conciencia ciudadana la interpretación peyorativa del término y junto con ello, la figura del burócrata como persona al servicio e identificado con esas prácticas. Los burócratas suelen identificarse y eventualmente prodigarse favores mutuos, creando en ocasiones redes mucho más perniciosas.

Es con este enfoque que emplearemos en este trabajo el término burocracia.
Cuando emprendimos la aventura de la construcción socialista de la sociedad cubana, se tenía como totalmente ajeno a los revolucionarios, al Estado revolucionario, a las instituciones y organizaciones revolucionarias, el peligro del burocratismo, pero no tardó en comprenderse que en el socialismo persisten profundas contradicciones en la sociedad que resultan generatrices de las tendencias burocráticas.

Burocratismo

El sufijo “ismo” denota la cualidad de sistema, de doctrina, lo que se refiere entonces no a la actividad o sistemas organizativos específicos que emplean los ocupados de la administración y que pueden estar incluso deformados por las prácticas burocráticas, sino a la manipulación espuria en el ejercicio de la actividad administrativa, en la que predominan características formales, estrictas y complicadas que lentifican, obstaculizan y  enredan la solución de los asuntos públicos o de otra índole, y en su mayor deformación la inercia, el conformismo, la desidia y la privatización de las posiciones públicas para ilegítimo beneficio individual o de grupos.

El uso popular de estos términos

Cuando los cubanos empleamos habitualmente los términos de burocracia y burocratismo, los referimos habitualmente a los obstáculos y complicaciones que se presentan en los organismos públicos, cuando tenemos que hacer trámites para autorizaciones, reclamaciones, legalizaciones, actualizaciones, registros, altas o bajas, etc. Y naturalmente, no falta razón en esta interpretación, ya que no pocas veces, múltiples factores causales y sus consecuencias hacen el papel de freno a las soluciones a las que tenemos derecho como ciudadanos instalando así en esos espacios de administración pública la desidia, la lentitud, la ineficiencia, la rutina y una plomiza incapacidad, para el cambio y el desarrollo.

En ese tenor, el funcionario devenido burócrata, que se rige por su estructura piramidal y la observancia de la disciplina jerárquica a la que pertenece, pierde capacidad de ubicarse en las necesidades y problemas de la ciudadanía y reacciona exclusivamente a las indicaciones “de arriba”.

En ocasiones estos frenos están lamentablemente matizados por la humillación del público por funcionarios insensibles, cuando no son complicaciones ex profeso para condicionar la coima o el soborno constituyéndose entonces en abuso contra la ciudadanía ya con implicaciones no solo de orden ético, sino también legales.

El burócrata, identificado como parte de una estructura de poder que ha privatizado, ve al ciudadano no como alguien con el derecho a ser debida, correcta y eficientemente atendido, sino como alguien subordinado a su persona, alguien a quien se hace un favor, a quien se le dispensa una dádiva. El ciudadano, a veces un “usuario”, a veces un “impertinente”, debe sentirse agraciado por la atención del todopoderoso funcionario.

Diferentes organismos de la administración tienen departamentos u otro tipo de estructuras para atender las quejas de la ciudadanía; sin embargo, la vida demuestra que esas entidades al ser juez y parte no ejercen adecuadamente la función para la cual están dirigidas. Las dependencias tienen libros “de quejas y sugerencias” que por lo regular no juegan el papel que se espera como mecanismos para mejorar su trabajo, ya que no predomina el sentido de la crítica y de la autocrítica constructivas.

Ahora bien, más allá de su indiscutible importancia, lo anterior se refiere a determinados efectos que las tendencias del burocratismo tienen directamente sobre la ciudadanía, no así a los factores causales que como se dijo arriba resulta esencial conocer y abordar.

Sobre el fondo del problema

Son múltiples las causas de las tendencias burocráticas que pueden desarrollarse en las administraciones a todos los niveles. Sin pretender un listado exhaustivo cabe señalar las siguientes:

-          Excesiva centralización de funciones y en correspondencia escasa descentralización, controles exagerados, voluntarismo, desconfianza en los otros, verticalismo, estilo de “ordeno y mando”.
-      Administración deficiente por desidia, desinterés, inercia e indolencia.
-      Envejecimiento moral, obsolescencia de las estructuras y normativas de funcionamiento de las administraciones.
-      Crecimiento y complejización de las necesidades sociales sin una adecuada respuesta organizativa.
-      Leyes y normativas deficientes o que se aprueban sin reglamentación o con una reglamentación inadecuada y sin las condiciones apropiadas para su aplicación.
-      Insuficiente y deficiente preparación de los directivos, funcionarios y personal administrativo en general.
-      Deformaciones provocadas por la entronización en las estructuras administrativas de intereses individuales y grupales espurios.
-      Deficiencias en los controles estatales y partidistas de la gestión pública.
-      Deficiente información pública acerca de las normativas vigentes y escasez de conocimiento por parte de la ciudadanía generada por el desinterés y la indisposición de estudiar y conocer los mecanismos de funcionamiento de las diferentes estructuras.
-      Inexistencia de formas eficientes de control social.

Es importante recalcar que estos “frenos” a la solución de las demandas sociales se generan en lo público, pero no se refieren únicamente a los trámites que necesita hacer la ciudadanía, sino a todo el funcionamiento de las estructuras públicas; no solo a las instituciones que están a cargo de los servicios a la población, sino también a las económicas, las jurídicas, las políticas, las sociales, las culturales. En todas ellas estos elementos pueden frenar la fluidez en la solución de los problemas y desafíos, las necesidades y las demandas de la sociedad. Si esto no se tiene en cuenta no se podrá calibrar integralmente el fenómeno de las tendencias burocráticas. De las características de estos “frenos” se infiere la complejidad del enfrentamiento del burocratismo en la sociedad.

No es posible en un breve ensayo como este proponerse siquiera desarrollar cada uno de estos factores causales de las tendencias burocráticas. Todos ellos interactúan como freno a las soluciones necesarias para el adecuado funcionamiento de la sociedad en sus diferentes ámbitos, planos y niveles. Entre ellos, por ejemplo, el hecho que la propia ciudadanía no se preocupa por conocer detalles legales, normativos y procedimentales en las instituciones públicas y tampoco exige sus derechos con la energía necesaria.

Sin embargo, un eje transversal lo constituye el primero de los descritos: la excesiva centralización de funciones, los controles exagerados, la escasa descentralización, la poca horizontalidad, la desconfianza en los otros, el verticalismo, el estilo de “ordeno y mando”. Este factor causal de las tendencias burocráticas viene de los errores en el entendimiento y aplicación del principio conocido como centralismo democrático.

¿Centralismo democrático o articulación democrática?

Entre los factores enunciados como generadores de tendencias burocráticas, el relativo a la relación centralización – descentralización, verticalidad –    horizontalidad, tiene una expresión teórica y práctica en el principio organizativo del centralismo democrático, destacado en la experiencia socialista de Europa del Este y de la extinta URSS en calidad de fundamento de la dirección, no solo del partido, sino también del Estado y de la economía.

El centralismo democrático fue adoptado también en Cuba en calidad de principio organizativo. Inscrito estatutariamente como principio organizativo de la actividad partidista, ha influido notoriamente en todos los ámbitos de la actividad social, como norma y como estilo.

El eje de su fundamentación teórica parte de la conjugación del democratismo con la centralización, concebida como la dirección “desde un centro”, la subordinación de la minoría a la mayoría, de los organismos inferiores a los superiores, para lo cual el polo democracia se garantizaría con la elegibilidad de los órganos y organismos, la rendición de cuenta, el control, evitar la centralización arbitraria, etc. El Estado, la superestructura política, nunca estarían por encima de la sociedad, de la ciudadanía, mucho menos en su contra, antes bien actuarían en dirección a ceder sistemáticamente cuotas de  poder para empoderar gradual, sucesiva y ascendentemente a las bases, cultivando la autogestión en todas las esferas de la vida social.

Bajo este principio se desarrolló la organización de los procesos de construcción socialista y con ello se lograron importantes avances en diferentes esferas de la actividad social. Sin embargo, la práctica en los países socialistas de Europa del Este y en la desaparecida URSS, desconoció fatalmente todas las advertencias hechas por Lenin, quien concibió este principio para el partido y luego planteó su extensión a la economía socialista. La deformación práctica afectó también la relación dirigente – dirigidos y neutralizó el principio de la crítica y la autocrítica constructivas.

La modalidad de esperar por los organismos superiores, de considerar ley indiscutible lo decidido “arriba”, de no fertilizar ninguna iniciativa hasta que no estuviese “autorizada”, anuló la creatividad, empobreció y frenó el desarrollo. Estos errores se han cometido también en la experiencia cubana y es preciso alertar al respecto. Hoy es evidente la necesidad de rever críticamente este principio de dirección.

Se necesita una revisión a fondo del centralismo democrático, pensar detenidamente en las derivaciones perjudiciales que ha generado su práctica, estudiar la reorganización de la actividad social con nuevos principios de dirección, más democráticos y participativos, capaces de rescatar y hacer funcionar eficientemente los contenidos originales positivos del centralismo democrático, partiendo de concebir la dirección no como las decisiones “de un centro”, sino como la articulación de la inteligencia y la voluntad colectivas en cada plano y espacio organizativo del país para adoptar las mejores decisiones y actuar disciplinadamente en consecuencia.

Si en la práctica los organismos superiores derivan hacia el verticalismo, el ordeno y mando, el ocultamiento y la manipulación de la información y la formalización de la democracia, terminarán cercenando la creatividad, el flujo de las iniciativas y la promoción de nuevos liderazgos. No es relevante, a los efectos de sus consecuencias, la justificación que se asuma y la intención que se proclame para tal actuación; en los hechos deviene desconocimiento de los derechos de la ciudadanía,  la subvaloración del otro, y el freno al mejor desarrollo de la actividad de que se trate. Se derivará en la práctica perniciosa de la consulta para todo, se perderá responsabilidad individual consciente, se apagará el entusiasmo.

Cuando las estructuras encargadas de proponer las personas que deberán ocupar las posiciones de responsabilidad de las diferentes instituciones administrativas y políticas (las secciones, departamentos y direcciones de cuadros. Comisiones, etc.) se rigen por normas y un estilo de funcionamiento que termina por subordinarse a las decisiones del “centro”, a la voluntad “de arriba” sin tener realmente en cuenta a las bases, se acaba desconociendo en la práctica al polo democracia. Los así elegidos se sentirán más dependientes del “centro” que de las personas, estructuras y destinos relacionados con la actividad para la cual han sido situados, los demás verán subvalorados sus criterios. Si imaginamos una derivación piramidal, el resultado será la separación del “centro” de las bases, de las realidades sociales.

Otro tanto puede ocurrir con la burocratización de la vigilancia y el control que puede ser muy severo para unos y permisivo para otros.

Una práctica perniciosa generadora de burocratismo es la que consiste en no mantener  los temas abiertos a debate, incluso cuando se toman decisiones que deben ser cumplidas por todos los participantes en una determinada entidad económica, administrativa o política.

Cualquier propósito social necesita organización y direccionamiento para ser asegurado eficientemente. Por tal razón, una vez que se adoptan las decisiones (por ejemplo la aprobación de los Lineamientos), corresponde a la sociedad en su conjunto trabajar en función de su aplicación. Esa labor debe tener entre otras dos características básicas: una se refiere a que si bien las estructuras y el personal especializado son consustanciales a los requerimientos contemporáneos, el modo en que estas actúan debe basarse en la más amplia participación, la consulta colectiva, el consenso, el control popular. La segunda, tiene que ver con el hecho que cualquiera de los lineamientos o incluso direcciones más generales, continúan siendo objeto de debate y análisis, no solo porque puede haber errores en ellos, sino porque las situaciones cambiantes pueden exigir su modificación.

Y ese debate debe ser fluido y la información acerca de su desarrollo debe fluir también con la necesaria transparencia entre las diferentes estructuras y personas involucradas.

La superación de tales insuficiencias y errores es una tarea de alta complejidad, pero estratégica y decisiva, y debe ser abordada por toda la sociedad con la orientación del partido. Esa orientación tiene que fundamentarse en las conclusiones que se deriven del análisis crítico de la experiencia de dirección a lo largo del proceso revolucionario y de la situación actual, y constituye en consecuencia en la actual coyuntura un asunto a ser considerado por el próximo congreso del partido.

En la lógica elemental de toda actividad humana estarán siempre presentes el conflicto y el disenso, el diálogo y el consenso, las leyes (mientras exista el Estado) y las normas, todo para lograr una actuación racional, pensada y más eficaz en función de los intereses. Sin orden, disciplina, normas y sistema no hay actividad humana realmente eficiente.

Por otra parte, en la misma medida en que la sociedad en su conjunto ha avanzado en el orden instructivo, educacional y cultural, y hay más preparación para una productiva participación en las decisiones en general, el centralismo democrático, como principio básico de la organización de la sociedad cubana en transición socialista, debe evolucionar hacia la articulación democrática, un sistema, un modo de actuar, un modo de gestión que se oriente a lograr toda la democracia posible en las diferentes estructuras de dirección de la sociedad, que sea más eficiente en la conjugación de voluntades y en el aprovechamiento de la sabiduría colectiva, que conjure las deformaciones del centralismo y que base su aplicación en principios tales como la disciplina consciente, la unidad consciente de acción, el control social, la crítica y la autocrítica constructivas, la transparencia y fluidez de la información, la práctica de la consulta, el ejercicio eficiente de la participación democrática en la elección de las diferentes estructuras, la rendición de cuentas con las correspondientes consecuencias de aprobación o desaprobación y de reconocimiento de responsabilidades, el debate abierto de todos los temas, entre otros. No se excluye, por supuesto, la capacidad de vetar decisiones, para lo cual deben ser estudiados los posibles casos y elaboradas igualmente las correspondientes normativas y procedimientos.

En el binomio articulación – democracia, el polo democracia es la mayor reserva potencial de inteligencia colectiva y para anular y disolver los intereses individuales y grupales ilegítimos, ya que es el espacio donde están presentes todos los miembros de una comunidad, una agrupación, una empresa, un territorio, una organización, la sociedad en su conjunto, tanto los que tienen responsabilidades de dirección, como los ciudadanos “comunes”.

Se trata de retomar y desarrollar como práctica organizativa y método sistemático de conjurar las tendencias burocráticas en la sociedad cubana, aquello que tan tempranamente como en 1961 explicó y alertó Fidel:

“El método burocrático implica el riesgo, incluso, de sacrificar una serie de principios que son fundamentales para la revolución. Y, sobre todo, hacerle perder –renunciar- a lo que es tan fundamental en la revolución: la iniciativa, el espíritu creador y el entusiasmo de las masas. Porque una revolución es, sencillamente, una tarea de pueblo, no es una tarea de funcionarios administrativos, no es una tarea de dirigentes revolucionarios. Una revolución es una tarea de pueblo. Y el método burocrático está en contradicción absoluta con el principio de la revolución socialista.”

Sobre el papel de los medios de comunicación

Es difícil minimizar la importancia del periodismo revolucionario, en particular el periodismo de investigación, en el combate contra la burocracia y el burocratismo, como parte de los esfuerzos mancomunados en esta dirección.

El incremento de las relaciones mercantiles en la sociedad cubana como resultado de las transformaciones económicas en curso, arropan inevitablemente el fortalecimiento del individualismo y las ambiciones personales desmedidas.

Ya no se aprecian las responsabilidades en las diferentes estructuras –como ocurría en años anteriores del proceso revolucionario cubano-, solo como un espacio para el deber y el servicio a la sociedad. Han surgido deformaciones que se alejan del ideal ético socialista y ocurre con notable frecuencia que por intereses egoístas se desconocen los errores y se defienden las posiciones adquiridas. Es preciso denunciar y combatir estos comportamientos, siempre en el espíritu de acabar con los errores, no con las personas, pero anteponiendo en todo momento el interés de la sociedad en su conjunto.

El periodismo cubano, revolucionario por definición y de probada fidelidad al pueblo, tiene la responsabilidad de participar profundizando en los problemas, informando fehacientemente acerca de las deformaciones y conductas burocráticas, en particular cuando estas se mezclan con el oportunismo, el nepotismo y la corrupción, de servir como instrumento de control popular y de contribuir al enriquecimiento de la cultura cívica de la sociedad cubana y a la creación de un clima de confianza para el debate público de los problemas.
En el ejercicio del periodismo, en particular el de investigación, el periodista debe ser consciente también de su acrecida responsabilidad por los productos mediáticos que genera cuando se trata de situaciones que entrañan deformaciones burocráticas graves, mezcladas con el oportunismo y la corrupción, y ser muy cuidadoso en el tratamiento ponderado, cuidando de no hacer críticas injustas, y velando siempre por el carácter constructivo de sus mensajes.

No será, como se dice al inicio, un mal de fácil erradicación, pero solo con un adecuado diagnóstico de la realidad, decisiones certeras, trabajo constante y sistemático y amplia participación social, será posible enfrentarlo con éxito.

*Licenciado en Ciencias Políticas. Diplomado en Teoría del proceso ideológico y Doctor en Ciencias Filosóficas. Preside la Cátedra de Periodismo de Investigación y es vicepresidente de la cátedra de Comunicación y Sociedad del Instituto Internacional de Periodismo José Martí. (Enviado por su autor)

miércoles, 11 de noviembre de 2015

El pozo sin fondo de las justificaciones

Por Leydis María Labrador Herrera 
  justicia-ciega_copia_0  

La defensa es permitida. No se puede juzgar a un ser humano sin antes escuchar sus razones y argumentos. Así lo establecen los principios elementales de justicia social y nadie está en desacuerdo con eso, pues de cierta forma en el transcurso de la vida, todos pasamos por el papel de jueces y acusados indistintamente.

 Sin embargo, más allá de marcos legales y derecho ciudadano, creo que la posibilidad de defenderse, vista incluso como instinto de conservación, ha pasado a un ámbito un poco ambiguo, que pudiera confundirse perfectamente con un mal que aqueja a nuestra sociedad: la justificación. En otras palabras, ese vicio pernicioso de no aceptar la culpa y tratar de pasar la responsabilidad a alguien más, como papa caliente.

 Sin importar el rol que desempeñemos en el entorno que nos rodea, todos tenemos deberes inaplazables y nos gusta que se reconozca lo que hacemos bien, pero, raras veces, aceptamos nuestros errores. Lo preocupante del caso, es que esa actitud afecta de forma directa el funcionamiento y desarrollo de nuestra sociedad. Supone un obstáculo para el logro de las más elevadas metas y los más complejos objetivos.

 Lo cierto es que sin pensar en nada más que en sacudirse, muchas personas al ser interpeladas por una violación determinada, comienzan a trazar todo un laberinto de causales que al final no conducen a la raíz del problema. El análisis de una problemática se convierte en una cadena interminable, donde raras veces aparece la aguja oculta en el pajar. Como es de esperar, a las dificultades les salen canas y se complejiza la búsqueda de soluciones.

 Situaciones ilustrativas pudieran citarse muchas, pues chocamos a diario con ellas. Por ejemplo, es más fácil decir que una empresa no cumplió su plan de producción porque los recursos no llegaron en tiempo, porque la documentación tenía errores o porque faltaba capacitación al personal, que reconocer limpiamente, por encima de esas dificultades, que hubo falta de exigencia y control, o que no existió sistematicidad en el seguimiento al proceso productivo.

 Decía Ernesto Guevara que hay que eliminar los errores que cometen los hombres y no a los hombres que cometen los errores, y ese ha sido un principio por el que se ha caracterizado nuestro sistema social. Para equivocarse, basta con ser humano, pero de ahí a salvar responsabilidades a toda costa, va un trecho bastante grande.

 Es inadmisible que en medio del proceso de actualización que vive nuestro modelo económico, o del combate contra el delito y las indisciplinas sociales, aún nos demos el lujo de aceptar justificaciones vacías, que no conducen a ninguna parte y se abra espacio así para actitudes pasivas y conformistas. Acostumbrarnos a lo mal hecho, verlo sin sentir indignación y para colmo, permitir que se camufle, aun a sabiendas de lo que hay tras la madeja, es la forma más fácil de liberar al peligroso fantasma de la enajenación.

 Diariamente nos enfrentamos a problemáticas que pudieran resolverse, como indica la sabiduría popular, dándole los palos al burro cuando se cae. Lamentablemente, a veces se confunde ser considerados con ser al extremo permisivos, sin darnos cuenta de las consecuencias que sobrevienen a los ojos ciegos y los oídos sordos.

 La sociedad cubana vive momentos cruciales y todos de una forma u otra somos protagonistas de esos procesos. No podemos cruzarnos de brazos y aceptar que la culpa no la tenga nadie, cuando sabemos a ciencia cierta que no es así. Justificación, es en la vida práctica más que en la lengua materna, el antónimo de solución. Si todos lo sabemos, ¿por qué seguimos permitiéndolo?

Tomado de Periódico Granma

domingo, 5 de julio de 2015

"¿Qué será, será?..." Sobre relaciones Cuba-EEUU

"¿Qué será, será?..." (1):  Acerca del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre  Cuba y los Estados Unidos de América
Por Lohania Aruca Alonso*

[…] “este verano, el Secretario Kerry viajará a La Habana para izar formalmente y con orgullo la bandera estadounidense sobre la embajada una vez más.
     Este acto no es meramente simbólico. Con este cambio, podremos aumentar considerablemente nuestro contacto con el pueblo cubano. […] y nuestros diplomáticos podrán participar de manera más extensa en toda la isla. Esto incluirá al gobierno cubano, la sociedad civil y los ciudadanos cubanos que buscan alcanzar una vida mejor” (2)
 Barack H. Obama.

     SolapaFinalmente, las conversaciones oficiales entre los gobiernos de los EE. UU. y Cuba, anunciadas de forma simultánea y  públicamente por los respectivos presidentes el 17 de diciembre de 2014, culminaron su primera etapa con el restablecimiento y la inmediata reapertura de las embajadas de cada nación en  Washington y La Habana, el 20 de julio de los corrientes. La ceremonia oficial estará encabezada en Washington por el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, compañero Bruno Rodríguez Parrilla y, en La Habana, por el Secretario del Departamento de de Estado de los EE. UU., Sr John Kerry. Aún se desconoce quiénes serán nombrados Embajadores por parte de las autoridades competentes de cada país.

     La segunda etapa del proceso llamado de “normalización”  o de regularización de las relaciones bilaterales, siguiendo lo establecido por el Derecho internacional, y el entendimiento de los intereses de cada parte en los aspectos específicos, se iniciará una vez que sean activadas las relaciones diplomáticas.

     Tras 54 años (1961-2015) de abierta hostilidad contra Cuba, su pueblo y gobierno revolucionario, del rechazo a la legitimidad y representatividad de este último, es justo asumir este “cambio”, y su exposición en la Carta del Presidente Barack Obama al Presidente cubano,  como un hecho histórico positivo para ambas naciones.

No obstante, cabía esperar algo más del discurso presidencial, inclusive una solicitud formal de disculpa dirigida al pueblo cubano ¡al menos!, por las tremendas consecuencias materiales y psicológicas que han pesado (aún pesan y pesarán) constantemente,  durante más de medio siglo, sobre la vida colectiva, familiar e individual de los cubanos y cubanas, debido al acoso, las agresiones de toda índole, el bloqueo económico con todos sus matices. ¡No es fácil!

Ojalá esto se llegue a comprender algún día por el gobierno y pueblo estadounidenses, para que podamos compartir sinceramente “el orgullo” de ver flotar la bandera de barras y estrellas se sobre su embajada de La Habana. El 21 de abril de 1960, Herbert Mathews, miembro de la junta directiva del New York Times, dijo a la Sociedad Norteamericana de Directores de Periódicos: “En treinta años en el New York Times, nunca he visto un gran asunto tan mal entendido, tan mal manejado y tan mal interpretado como la revolución cubana”.(Cita del historiador estadounidense Philip S. Foner, 1962.) (3)

     En la Historia, los discursos políticos se validan no sólo por la jerarquía de la personalidad que lo efectúa, y las circunstancias en que se emiten, sino que le imparten una especial trascendencia los hechos concretos que los acompañan o que se derivan de aquél. De otro modo, resultan tan sólo palabras vacías e  intrascendentes en el devenir de cualquier sociedad o sociedades.

Al leer atentamente las cartas intercambiadas y publicadas, entre Raúl Castro y Obama, fechadas el miércoles 1º de julio, se aprecia en ellas el rigor de los acuerdos alcanzados; la paridad entre los gobiernos, la voluntad política de diálogo,  el respeto recíproco, y la solemnidad  del entendimiento logrado en las rondas de conversaciones, cara a cara, entre los equipos negociadores. Todo lo destacado, tuvo su clímax en el encuentro personal, directo, entre ambos Presidentes,  en el transcurso de la VII Cumbre de las Américas, en Panamá, y los ajustes declarados. (4) Pero, hubo un antes y un después.

     Las declaraciones presidenciales del 17 de diciembre de 2014, hoy día pueden ser consideradas, como el paso previo, aún tentativo, que se fue  perfilando posteriormente.  Por parte del Presidente Raúl Castro, el anuncio conciso de la voluntad política de dialogar reiteraba las anteriores propuestas realizadas por él, y por el Líder de la Revolución Cubana Fidel Castro, al gobierno estadounidense. Únicamente se hizo referencia al bloqueo económico como “lo principal no resuelto” y que debía cesar.

"Al reconocer que tenemos profundas diferencias, fundamentalmente en materia de soberanía nacional, democracia, derechos humanos y política exterior, reafirmo nuestra voluntad de dialogar sobre esos temas.
Exhorto al Gobierno de los Estados Unidos a remover los obstáculos que impiden o restringen los vínculos entre nuestros pueblos, las familias y los ciudadanos de ambos países, en particular los relativos a los viajes, el correo postal directo y las telecomunicaciones". 

Subrayaba entonces el Presidente cubano: “debemos aprender el arte de convivir, de forma civilizada, con nuestras diferencias”. Esta fue la justa aspiración ética que invariablemente marcó el desarrollo de los encuentros o,  rondas de negociación,  “el mayor respeto y la alta profesionalidad” fueron reconocidas en cada ocasión por las cabezas que presidieron los equipos diplomáticos cubano y estadounidense. Una actitud y aptitud cubana tradicional en la historia de nuestra diplomacia. (5)

     Mientras que el Presidente Obama, en una amplia declaración programática, se refirió, entonces,  con especial énfasis, a “Cuba” o a “las relaciones con el pueblo de Cuba”, evitando una referencia directa al Gobierno cubano. (6)

"Los Estados Unidos hoy están cambiando sus relaciones con el pueblo de Cuba y realizando los cambios más significativos en nuestra política en más de 50 años. Pondremos fin a un enfoque anticuado que durante décadas no ha podido promover nuestros intereses. Comenzaremos, en cambio, a normalizar las relaciones entre nuestros dos países.

"A través de estos cambios, pretendemos crear más oportunidades para el pueblo estadounidense y el pueblo cubano y dar inicio a un nuevo capítulo entre las naciones de las Américas".  

     El tono de Obama fue poderoso, el de la gran potencia que dicta el rumbo político  de manera inapelable. Sin embargo, dos “encontronazos” lo obligaron a moderarse: uno previo a la VII Cumbre de las Américas, mediante un decreto presidencial por el cual se incrementaba la agresividad contra la República Bolivariana de Venezuela en el momento en que se llevaba a cabo el acercamiento con Cuba, ¿remembranza política del “garrote y la zanahoria”?, a  lo cual ripostó enérgicamente el gobierno y el pueblo cubanos,  reafirmando su solidaridad incondicional con la causa venezolana, con millones de firmas.

     El segundo golpe errado fue contra la delegación de la sociedad civil cubana al Foro de la Sociedad Civil en la VII Cumbre de las Américas. La maniobra de personajes de la contrarrevolución cubano americana, disfrazados de “genuinos representantes de la sociedad civil cubana” -entre los cuales se encontraba el destacadísimo asesino Felix Rodríguez Mendigutía- estuvo dirigida por funcionarios diplomáticos estadounidenses acreditados en Panamá. Aquella situación fue denunciada y dignamente “arrollada” por la verdadera representación; pero, puso en tensión el esperado encuentro entre los Presidentes. (7)

     Sin embargo, no se detuvo la última ronda de conversaciones acordada para el mes de mayo, en Washington. Posteriormente, se concluyeron algunos requisitos (para trámites bancarios) que reactivaron el funcionamiento de la Oficina de Intereses de Cuba en Washington, donde radicará la embajada y el consulado cubanos. Tampoco se detuvieron los convenios y gestiones entre empresas estadounidenses y cubanas sobre diferentes materias de interés común. Se ve a Cuba como un gran negocio, sentenció Máximo Gómez, en 1898.

   La justa exclusión de Cuba de la lista de Estados auspiciadores del terrorismo se hizo efectiva el 29 de mayo, después de pasar por el Presidente Obama, el Departamento de Estado y el Congreso, Así las cosas, se cumplieron los requisitos más elementales que en la práctica permiten concretar el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la reapertura de las susodichas embajadas.

   Posiblemente, la segunda etapa de este complejo proceso será larga. En mi opinión, como observadora, se trata de la refundación de las relaciones entre las naciones y gobiernos de los Estados Unidos y Cuba, pues el término de “normalización” resulta estrecho y parcial,  si tenemos en cuenta la profundidad de los “cambios” que tienen lugar y la cantidad de asuntos esenciales pendientes (eliminación del bloqueo, devolución del territorio ocupado por la Base naval de EE.UU.  en Guantánamo, otros tratados, convenios, etc.), Atravesarán dicha etapa las elecciones presidenciales de los EE. UU.  y las elecciones nacionales para ocupar los cargos más altos en la Asamblea Nacional del Poder Popular en Cuba, lo que incrementará las tensiones de hoy.

      El referido proceso es parte de una época de renovación política, no solo bilateral y regional; transcurre en circunstancias internacionales igualmente complejas, en medio de cambios de época y hasta de culturas; va en dirección de la multipolaridad, que emerge y se fortalece, con la  tendencia a disminuir la influencia de la política pro hegemónica (unipolar) de los Estados Unidos en el mundo contemporáneo globalizado, y esto todavía no es aceptado por EE. UU.

     Nuevas oportunidades, junto a viejos riesgos, acompañarán los destinos de Cuba, América Latina y el Caribe, en la mentada segunda etapa. Es por todo ello que los avances de Nuestra América, con paz, unidad, objetivos concretos y claros de desarrollo humano, firmeza y velocidad adecuada, instituyen en la actualidad una urgente necesidad histórica.

Una vez más, debo recordar la sentencia de Agostinho Neto: “La lucha continúa, la victoria es cierta”. Cualquiera que sea el futuro, así será.

La Habana, sábado, 04 de julio de 2015.

NOTAS
  (1) Título de una popular canción estadounidense interpretada por la actriz Doris Day en la década de los 50, siglo XX.
  (2) “Declaraciones del Presidente de los Estados Unidos sobre el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba” (Granma, jueves 2 Julio 2015, Nacionales, p. 3)
  (3)  Foner, Philip S. Historia de Cuba y sus relaciones con Estados Unidos, Tomo I, 1492-1845 De la Conquista de Cuba a la Escalera, cita referida en el “Prefacio”, p. 11.
  (4) Véase: Granma, suplemento,  Cumbres de Panamá 2015, “Se reúnen Raúl Castro y Barack Obama en VII Cumbre de las Américas, por Leticia Martínez Hernández, p. 6.
  (5) Véase: Méndez Capote, Domingo: Trabajos, Tomo I, 1929, Molina y Cía, La Habana “Informe oficial sobre la Enmienda Platt”, p.[183]-200. Dirigido a la Asamblea Constituyente (mayo 6 1901) por la Comisión negociadora con los EE. UU., Domingo Méndez Capote, Presidente y otros. También, se debe analizar la actuación de Cuba en la negociación de la paz en Angola.
  (6) Solamente en 2 párrafos, referidos a la liberación de Alan Gross, el Presidente Obama mencionó directamente al “gobierno cubano”. (Granma, diciembre 2014 jueves 18, “En aquellos aspectos en los cuales no coincidimos, abordaremos estas diferencias directamente”, portada y p. 2.)
 (7) Comunicado de prensa de las organizaciones de la sociedad civil cubana presentes en Panamá. Se refiere a irregularidades ocurridas en el proceso de acreditación de miembros cubanos en la apertura del Foro de la Sociedad Civil. Otra denuncia se hace en relación con la asistencia del terrorista Felix Rodríguez Mendigutía al Foro de la Sociedad Civil, solicitando la expulsión de este mercenario implicado directamente en el asesinato del Che Ernesto Guevara.(Granma, Cumbres de Panamá 2015, p. 4 y 5.)

* Cubana. Periodista e investigadora histórica y cultural. Licenciada en Historia, con especialidad en Urbanismo. Máster en Ciencias Estudios sobre América Latina, el Caribe y Cuba Miembro de la UNEAC, la Unión de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción y la UPEC. Cumplió tareas como funcionaria del Servicio Exterior del MINREX en Cuba.
Colaboración de la autora

jueves, 2 de julio de 2015

Cuba y EEUU: ¿y ahora qué?

Por Dalia González Delgado*
 Sinaeeuu-habana-claudia-camps_0Pasó lo que tenía que pasar; lo que estaba anunciado desde el 17 de diciembre. Aquel fue un día histórico; este miércoles, la confirmación de las voluntades expresadas por Raúl Castro y Barack Obama. Luego de 18 meses de conversaciones secretas y otros seis de rondas públicas, Cuba y Estados Unidos restablecerán relaciones diplomáticas y abrirán embajadas en las respectivas capitales.

 De acuerdo con The New York Times, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, planea venir a La Habana para la apertura de su misión el próximo día 22.

 Después de la euforia generada por la noticia, largamente esperada, salta una pregunta: ¿Y ahora qué? Este restablecimiento es tanto un punto de llegada como uno de partida. En términos prácticos, favorecerá la oficialización de canales de comunicación entre ambos gobiernos, lo que permitirá continuar negociando asuntos pendientes.

 Por otra parte, podría conducir al establecimiento de nuevos consulados en ambos países, lo cual facilitaría las gestiones de los casi dos millones de cubanoamericanos que residen en Estados Unidos y de los norteamericanos que nos visiten, así como de futuros negocios.

 Para tener una idea, entre 1902 y 1961 existieron en territorio norteamericano 48 representaciones consulares cubanas, de las cuales casi 30 permanecían abiertas el 1ro de enero de 1959, 15 de ellas con rango de consulados. En la actualidad, con una población emigrada mucho mayor que entonces, Cuba cuenta solo con una oficina consular en Washington.

 La apertura de las embajadas no abre un camino fácil. Falta por ver cómo será el comportamiento de los funcionarios estadounidenses en Cuba, algo sobre lo que el gobierno de La Habana ha advertido en más de una ocasión.

 De acuerdo con la Convención de Viena, que rige las relaciones diplomáticas internacionales, las funciones de una misión consisten en “representar al Estado acreditante ante el Estado receptor; proteger en el Estado receptor los intereses del Estado acreditante y los de sus nacionales, dentro de los límites permitidos por el derecho internacional; negociar con el gobierno del Estado receptor; enterarse por todos los medios lícitos de las condiciones y de la evolución de los acontecimientos en el Estado receptor e informar sobre ello al gobierno del Estado acreditante; fomentar las relaciones amistosas y desarrollar las relaciones económicas, culturales y científicas entre el Estado acreditante y el Estado receptor”.

 Hasta el momento, las rondas de conversaciones oficiales habían estado encaminadas a restablecer las relaciones diplomáticas. Ahora, para Cuba, quedan pendientes otros temas vitales como la eliminación del bloqueo, la devolución del territorio de la Base Naval de Guantánamo, el cese de las transmisiones ilegales de Radio y Televisión Martí y el fin de los programas originalmente concebidos para promover un “cambio de régimen”.

 Igualmente, son temas a negociar las compensaciones por los daños humanos y económicos provocados por el bloqueo al pueblo cubano, y del lado estadounidense el pago por las propiedades nacionalizadas luego del triunfo de la Revolución en 1959.

 Asimismo, las conversaciones técnicas que se han dinamizado después del 17 de diciembre podrían tomar un nuevo impulso. Ahí se incluyen, por ejemplo, las rondas migratorias, sobre derechos humanos, posible cooperación en materia de salud, enfrentamiento a desastres naturales y otros asuntos.

 Como era de esperar, no todos los políticos en Washington recibieron con agrado la noticia, a pesar de que la opinión pública de ese país apoya mayoritariamente el acercamiento. Marco Rubio, miembro del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, ha dicho que bloqueará la nominación de un embajador para La Habana. Pero en la práctica eso no impedirá la apertura y funcionamiento de la embajada.

 El tema Cuba se ha convertido en parte del campo de batalla que es el Congreso norteamericano. Paralelamente, allí se han presentado proyectos de ley que intentan allanar el camino de las relaciones bilaterales y otros que se proponen dificultarlas.

 Habrá que seguirle la pista a cada una de esas propuestas, pues el órgano legislativo es el único con la autoridad para eliminar completamente el bloqueo. A fin de cuentas, las medidas adoptadas hasta ahora por Obama son ejecutivas y eso significa que, al menos en teoría, pueden ser revertidas, aunque en la práctica es improbable que regresemos a un escenario como el previo al 17 de diciembre.

 Cuba ha reiterado que el restableciendo de las relaciones diplomáticas y la normalización de las relaciones son dos procesos distintos. Lo primero ya podemos festejarlo; lo segundo es improbable. Más allá de que la palabra “normalización” se repita una y otra vez en discursos políticos a ambos lados del Estrecho de la Florida, habría que preguntarse si Estados Unidos tiene relaciones “normales” con alguien. No las tiene con Israel que es su aliado, ni con grandes potencias como Rusia o China.

 Estados Unidos es un país con mentalidad imperial, y Cuba un pequeño estado en su área de influencia más cercana. En ese escenario, lo “normal” para Washington sería mandar y que La Habana obedezca, y eso no es lo que buscan las autoridades de la Isla. Se trata, en cualquier caso, y siendo realistas, de lograr una convivencia pacífica entre vecinos con respeto a la soberanía, y cooperando en los asuntos que sean de interés común, en beneficio de ambos pueblos y del mundo.

Fuente: Cuba contemporánea

*Periodista cubana. Colabora habitualmente con Progreso Semanal, CubaSí y Cuba contemporánea, entre otros sitios digitales.

sábado, 21 de febrero de 2015

Sobre hombros de gigantes

PorAlí Ramón Rojas Olaya*

Ahora resulta que los yanakonas seguidores de López siguen deshonrando la estatua de Martí en Chacaito montados en la cabeza del gigante caribeño creador de La edad de oro, hecho que repudiamos enérgicamente porque quienes lo hacen tienen objetivos radicalmente opuestos a los principios martianos. La figura de Martí, al igual que nuestro escudo bolivariano irrespetado por el caricaturista neogranadino Vladdo, merece todo el respeto del mundo.

Al ejército martiano de batas blancas
que cura al pueblo bolivariano barrio adentro

Cuando los visionarios se empinan en hombros de gigantes vislumbran con mayor claridad sus propósitos, así acercan las utopías. En el ensayo A hombros de gigantes publicado en 1985 Robert K. Merton, sociólogo estadounidense, sistematiza a todos los autores europeos a quienes se les adjudica la frase: “Si he visto más lejos es porque estoy sentado en hombros de gigantes”. Acá modelan por la pasarela de la historia el filósofo bretón neoplatónico Bernardo de Chartres (1130), el teólogo navarro Diego de Estella (1578), el profesor inglés Robert Burton (1621), el poeta inglés John Donne (1625), el clérigo inglés George Hakewill (1627), el filósofo francés Marin Mersenne (1634) y el científico inglés Isaac Newton (1675).

Lo que nunca pensaron estos escritores es que el 11 de marzo de 1949 el marine estadounidense Richard Choinsgy iba a darle una errada lectura a la frase en cuestión, cuando, junto a otros congéneres que paseaban etílica y procazmente por La Habana, trepó la estatua de José Martí, esculpida por José Vilalta Saavedra y develada el 24 de febrero de 1905 en Parque Central, hasta sentarse sobre la cabeza del Apóstol cubano y desde allí orinarla. Al día siguiente el pueblo y dirigentes de la Federación de Estudiantes Universitarios entre estos Fidel Castro se concentraron en la Plaza de Armas frente a la embajada norteamericana para protestar por la afrenta y exigir que los culpables fueran juzgados por los tribunales cubanos. Lamentablemente los policías del presidente Carlos Prío Socarrás arremetieron contra los manifestantes y protegieron las vidas de los marines. Al final un consejo de guerra condenó sólo a Choinsgy a 15 días de prisión en las celdas de un barco estadounidense. El cuerpo de Marines de los Estados Unidos invade Nuestra América desde su creación, el 10 de noviembre de 1775, ocho meses antes de la separación de Inglaterra el 4 de julio de 1776.

El 18 de febrero de 2014 Leopoldo López profanó la estatua del poeta y maestro cubano ubicada en Chacaito antes de entregarse a la justicia y salvarse de un asesinato planeado en sus mismas filas. Ahora resulta que los yanakonas seguidores de López siguen deshonrando la estatua de Martí en Chacaito montados en la cabeza del gigante caribeño creador de La edad de oro, hecho que repudiamos enérgicamente porque quienes lo hacen tienen objetivos radicalmente opuestos a los principios martianos. La figura de Martí, al igual que nuestro escudo bolivariano irrespetado por el caricaturista neogranadino Vladdo, merece todo el respeto del mundo. Un verdadero viajero bolivariano al ver la estatua de Martí “sin sacudirse el polvo del camino, sin preguntar dónde se come ni donde se duerme, al ver la estatua de Martí debe llorar ante ese gigante que se mueve como un padre cuando se le acerca a un hijo”.

Estos dos retoños del imperialismo, Choinsgy por nacimiento y López por nacionalización, erraron al montarse sobre los hombros del gigante cubano. La estatua fue mal escogida. Debieron montarse en la de Domingo Faustino Sarmiento, sirviente de la explotación ejercida por el gigante de siete leguas. Martí luchó por liberar su amada Nubia en hombros de los gigantes Bolívar, Rodríguez, Miranda y Sucre. Estos Libertadores logran ver a América liberada porque se montan en los hombros de José Leonardo Chirino, Manuelote, Tupak Katari, Mackandal, Fedon, Anacaona, Guaicaipuro, Cayaurima, Chacao, Macaracuay, Caricuao, Caurimare. Fidel ve Cuba liberada porque se monta en hombros de Martí. Chávez ve la Revolución Bolivariana porque se monta en los hombros de Bolívar. Fidel y Chávez logran ver el Alba de Nuestra América porque se montan en los hombros de Bolívar y Martí. Nunca más un marine o un yanakona profanará a Martí ni a ningún emancipador bolivariano. Si no alcanzan a ver sus innobles propósitos, y Sarmiento no les satisface, móntense sobre las sandalias de George Washington y una vez allí aprovechen de lamerlas hasta que queden bien lustradas.

Publicado por 

*Escritor y profesor universitario venezolano. Doctor en Ciencias de la Educación y Licenciado en Educación Matemática de la UCV. Coordinador Nacional del Programa Nacional de Formación de Educadores de la UBV y Miembro del Grupo de Investigación y Difusión en Educación Matemática (Gidem).
**Yanacona (probablemente del quechua "yanakuna", "negros") fue un término empleado como equivalente a "auxiliar" o "ayudante", y especialmente usado para denominar a los porteadores de los ejércitos del Tawantinsuyu o "Imperio Inca". Los españoles, durante la Conquista del Perú, comenzaron a usar la denominación para referirse a los pueblos indígenas que tenían de servidumbre, ya fuera en sus encomiendas o integrados a las formaciones militares como "indios auxiliares". La palabra fue también usada durante la conquista de otras áreas de Sudamérica. La utilización despectiva del vocablo es de origen mapuche, quienes denominaban Yanaconas en su acepción de "servil" y "cobarde" a los Incas y otros indígenas de etnias quechuas que servían como soldada del conquistador español. (Wikipedia)

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Buena Fé: Despejando dudas en dos excelentes entrevistas


Copy of DSC_0088
“Yo no sé con quién voy a quedar bien, pero sí sé con quién no quiero quedar mal”.

La pasada noche, justo antes de comenzar un maravilloso concierto dedicado al destacado intelectual cubano Julio Fernández Bulté, y al cine cubano, Israel Rojas Fiel, Director de la popular agrupación Buena Fe, tuvo un encuentro íntimo con algunos periodistas y blogueros, justo minutos antes de comenzar su actuación en el teatro Lázaro Peña.

En esta ocasión, a manera de conversatorio el cantante hizo un breve recorrido sobre los actuales acontecimientos que vive la agrupación bajo presiones y amenazas de grupos radicales e intolerantes desde Miami, quienes se han encargado de enrarecer la llegada y pacífico desempeño de la actuación del grupo en el marco del intercambio cultural Cuba-EE:UU.

Sobre esta situación, y precisamente porque uno de los reproches que la ultraderecha miamense esgrime contra Buena Fe es tacharlos de comunistas, supuse que saber de primera mano su posición sería una interesante oportunidad para sellar el asunto.

Carlos Alberto Pérez: Israel, estamos viendo en las redes sociales una serie de fotografías de gente con carteles que dicen “Buena Fe comunistas”. Vamos a hacer un ensayo aquí: ¿es Buena Fe comunista? ¿Qué tiene preparado Buena Fe para dar como respuesta allá e Miami? Esa es la primera pregunta. La segunda tiene que ver con Ricardo Arjona, quien sabemos que desde hace algún tiempo está colaborando con ustedes. ¿Va a haber alguna sorpresa en el concierto de Miami? ¿Se va a aparecer él por allí, que sabemos le gusta tanto el mercado aquel?

Israel Rojas Fiel: Bueno a ver, voy a empezar por la segunda. Arjona está de gira por Chile, Argentina, por el Sur. De hecho, ayer mismo nos mandamos un par de mails donde yo le comentaba que precisamente iba a estar en Miami, por si él estaba por allá vernos, pues tenemos compromisos discográficos juntos y me contestó que no, que estaba trabajando para aquella zona.

Sobre si somos comunistas o no yo les diría lo mismo que dice Calle 13. Calle 13 dice “cada vez que me dicen comunista yo pienso ¿y tú?”. Es decir, si ser comunista es algo malo ¿ser capitalista es algo bueno? Yo les diría eso.

Yo creo que tengo una formación comunista, y verdaderamente en muchas cosas siento serlo. Hay otras en las que lamentablemente he visto tanta gente que dice ser comunista y hace cosas tan horribles que a veces me apena, pero yo sí sé a dónde voy y con quién no quiero quedar mal. Yo no sé con quién voy a quedar bien, pero sí sé con quién no quiero quedar mal; y no quiero quedar mal con mi abuelo que lo alfabetizó la revolución, no quiero quedar mal con mis padres, con mis hijos. Yo quisiera que mis hijos no se fueran del país, ¿para qué te voy a engañar? Yo quiero que canten el himno de Bayamo y no el himno de Ecuador, ni el de Estados Unidos…Y sé que estamos jodidos fíjate. Fíjate si estamos jodidos que Silvio acaba de decir que “a veces ya no encuentra motivos para cantarle a la esperanza”, y con eso me la puso difícil, porque yo tenía un canción precisamente que decía que a mí me hubiese gustado nacer en la época de la esperanza, en la década de los 80, o de aquellos 70 maravillosos, terribles por un lado pero maravillosos por otro. En aquel momento en que todo el mundo halaba parejo y que no teníamos nada, pero teníamos todo. En el que todos nos creíamos que sí, que sí se podía. Me hubiese encantado haber nacido en aquel tiempo y no haber tenido dudas, y cantar aquellas canciones, pero me tocó cantar en esta época, la de la incertidumbre, la de la neblina, pero dentro de la neblina y la incertidumbre yo quiero que me cojan en el barco, aunque el barco salga todo hecho leñas. Yo soy de los que no va a abandonar el barco. Voy a estar aquí bajo lluvia, sol o sereno, porque además yo me creo el cuento de Elpidio Valdés, que ayer mismo estaba viéndolo con mi hijita. Yo me creo que soy de esos mambises, que todavía vale la pena pelear. No me voy a meter a rayadillo ni aunque me lo ofrezcan, ni aunque parezca bueno.

CAP: Y nosotros te agradecemos por eso.

IRF: Gracias.

Publicado en La Chiringa de Cuba

Y la 2da:

Israel Rojas: “Corres siempre la suerte de tu país”

LA HABANA. Si uno se asomaba este domingo por entre la balaustrada de la casona de 17 y D podía, además de oír, ver. Era un palco de “llega y pon” en plena acera en el que algunos se quedaron buen rato con la nariz entrometida y la frente apoyada sobre la piedra limítrofe; mirando, reconociendo, apropiándose del momento menos glamoroso de una banda: cuando ensayar un tema se puede volver una letanía. 

La música inundaba el barrio, y ya desde la calle 15 se podían reconocer las melodías de Buena Fe y la voz gentil de Israel Rojas, el líder de esta agrupación; un joven que parece dispuesto a discursar sobre Cuba todo el tiempo. 

Maldita culpa. Llego y están precisamente escarbando en la culpa. Suenan el piano y la batería. Se oye a Israel: “Si corre el llanto // si no resulta, // lo que me jode,// lo que me insulta //…que la culpa //la maldita culpa //no la tiene nadie.” Y uno llena de culpables metafóricos, probables, innombrables, ese estribillo. Oírlo ahí, de primera mano, enardece. 

Al fin termina el ensayo y llega mi turno. Le pregunto si sigue Progreso Semanal y me sorprende con un sí tan inmediato que me animo a pedir recomendaciones de lector interesado. Hemos pactado una conversación sobre Miami y el nuevo concierto que preparan  para el 18 de septiembre en esa ciudad. Y cae todo junto como un torrente.

Israel Rojas: En Miami, aun cuando han cambiado algunas variables desde el punto de vista demográfico, y demográfico-político, la tendencia al “no me importa” es muy fuerte. La gente se va de Cuba pensando que sus carencias materiales se deben a la política y luego se desentienden de la política, hasta que les vuelve a llamar a la puerta. Pero mientras tanto no quieren participar, no quieren militar, no les importa. Están tan asqueados, tan atormentados, que no quieren saber nada de eso. Pero lamentablemente esa posición es un paso de avance si uno la compara con la tradicional postura de irse y convertirse en un enemigo de los procesos que se han vivido en este país. Irse y no querer saber nada ni de aquí ni de allá es lamentablemente un doloroso paso de avance. Es como venir de los números negativos al cero y ojalá que de ahí al “me importa un poco”.

Milena Recio: O sea, ¿te parece mejor la opción del apoliticismo que la de militar en contra de Cuba con una actitud acérrima como lo hicieron otras generaciones de migrantes en el pasado?

IR: Sí lo creo. Y por eso lo que le pasa a Progreso Semanal es que tiene que andar con unos contenidos muy alternativos, porque pretende encender el interés político desde allí sin extremismos. Progreso Semanal la tiene muy difícil porque en Miami el razonamiento más aceptado socialmente es “si te importa tanto aquello, regresa”. Y a eso algunas personas responden: –No, este es mi lugar, aquí quiero vivir, me siento bien aquí; pero eso no significa que no me importe lo que está pasando aquí en Miami y allá en Cuba, y quiero ser un ser humano racional que piense, que analice, que avance en función de lograr un puente, un objetivo.

Yo creo que Progreso Semanal tendrá que aprender mucho en materia de seducción, pero no pueden perder el rumbo que llevan; es una luz en función de lograr un cubanoamericanismo constructivo.

MR: ¿Qué sería un “cubanoamericanismo constructivo”?

IR: Sería alguien que tiene sus raíces en Cuba, que respeta profundamente a su país, respeta las decisiones que toman los cubanos que no son cubanoamericanos y que en consecuencia con eso tiende puentes; sabe que solamente respetando podrá ser respetado. Un cubanoamericanismo constructivo, según mi humilde juicio, sirviría además para construir una comunidad que tenga una voz identitaria dentro de Estados Unidos. Alguien podría decir que ya la tienen, pero yo digo que no es verdadera. Es prefabricada debido a una coyuntura sociopolítica que ya está cambiando. En el futuro, el peso político de la comunidad cubana podría ser similar al de otras comunidades como la dominicana. Y probablemente va a ser tragada, engullida, por comunidades más fuertes y numerosas como la mexicana, por ejemplo. 

Entonces ese cubanoamericanismo constructivo tiene que buscar las raíces y los puentes, zafarse de la Cuba que fue antes del ´59. Cuando un cubanoamericano siente con orgullo los logros de nuestros atletas, de nuestros artistas, de un político –¿por qué no?–, de cualquier cubano que haga algo extraordinario, es un paso de avance. El cubanoamericanismo anclado en el pasado y en el estribillo de que hemos vivido durante tantos años en una dictadura férrea, horrible, desgraciada, maldita, es como decir que los cubanos somos unos cobardes carneros por haberla tolerado. 

Siempre siento como una ofensa ese tipo de frases, porque yo no soy un cobarde; soy un hombre feliz; fui a la universidad, soy culto –aunque pueda seguir cultivándome–; tengo sueños y he realizado muchos de mis sueños y he visto realizar los de mi familia; tengo una participación política activa; voy a los 1º de mayo no porque me obliguen sino porque lo siento, porque me encanta, porque es una fiesta. O sea cada vez que alguien me tira en la cara ese pastel, yo sencillamente le respondo que me está irrespetando.

MR: Pero para lograr ese cubanoamericanismo activo, militante, de nuevo signo que tú estás postulando, ¿no sería necesario que también esa comunidad cubana pudiera participar de una manera más activa en los destinos de Cuba, del país nuclear?

IR: Sería maravilloso…

MR: ¿No sería imprescindible?

IR: ¿Cómo te lo digo con el corazón en la mano? Sería lo ideal. Pero ya sabemos que lo óptimo no siempre es lo práctico. Mientras se mantenga la histórica animadversión del gobierno de Estados Unidos, de sus clases dominantes, en su propósito de regir y dominar los destinos de este país, habrá muchos obstáculos.

MR: ¿Es posible que el gobierno cubano, el de hoy y el del futuro mediato pueda aliarse con su comunidad para establecer lazos más poderosos en función de consagrar esa idea de un cubanoamericanismo pro Cuba?

IR: Yo creo que todavía falta mucho por hacer en materia de riesgos políticos. Esa tarea le toca a nuestros políticos de hoy: saber apreciar cuáles son –lo digo en términos musicales– los plugs que le van faltando a la Patria, para crearlos; para que el que tenga el conector se pueda conectar a Cuba. Yo digo, por ejemplo, que es lamentable que a nadie se le haya ocurrido aún crear una organización, una sola, que tenga como miembros activos con pleno derecho a los de adentro y a los de afuera.

Mira, estamos en la sede de la Sociedad Cultural “José Martí”. El día que cubanos de Cuba, de Japón o de Barcelona puedan ser miembros…, ese día, vamos a empezar a dar pasos de avance porque se pueden canalizar esas inquietudes, con vínculos muchos más engrasados, más directos, más coaxiales, entre la gente. Yo creo que estamos obligados a eso.
 ¿Sabes por qué? Son cada día más los cubanos jóvenes que emigran. Perdemos un potencial enorme si Cuba no cultiva las maneras de aprovechar la relación con esos muchachos que han decidido residir en otro lugar. Ya sabemos que la motivación migratoria principal es económica, pero la vida no se detiene. La gente cuando llega comienza a tener otras motivaciones que pueden mutar o evolucionar hacia intereses políticos, a preguntarse por qué en el país no se hace esto o aquello. Y además, por qué no aprovechar también experiencias positivas que el cubano emigrado aprende en otros países: de administración, tecnológicas, de innovación, de nuevas formas de organización social que pueden ser provechosas para nuesta realidad. Nosotros los cubanos no nos las sabemos todas. Hay mucho que aprender.

Si tú miras la relación de Ecuador y el gobierno de Correa con su emigración, es un ejemplo de lo que podría ser en el futuro la relación de Cuba con su emigración. En Cuba se ha hecho mucho, y yo no creo que no haya voluntad de seguir haciendo más. Pero lamentablemente –te lo digo con dolor– mientras exista esa hostilidad por parte del país receptor (Estados Unidos), esa voluntad manifiesta, expresa, legal (porque es una hostilidad legalizada), es muy difícil hacerlo.

buena_fe_la_habana

MR: ¿Y la comunidad cubana en Miami y en Estados Unidos podría participar en la demolición de ese status de relación entre los dos países?

IR: En sus manos está. Eso no está en las manos de los cubanos de Cuba. Nosotros podemos apoyar resistiendo, apoyando las causas justas del mundo; podemos aprovechar la multipolaridad que está tomando el mundo, para desarrollarnos. Pero que cambie más rápido está en las manos de los cubanos que ya están allá y que mañana serán ciudadanos norteamericanos y tendrán voz y voto. Si alguien que hoy vive en Estados Unidos me pregunta qué maneras tiene de ser patriota, yo le diría: –Ejerce el voto; hazte ciudadano y ejerce el voto. Tú puedes apoyar una tendencia distinta. Tú puedes decir: –No quiero apoyar el bloqueo, no quiero apoyar los actos de hostilidad; quiero cuestionarme por qué la USAID quiere venir con una sonrisa en los labios y con un puñal detrás; por qué puñeta se mantiene una situación hostil para con Cuba que no se repite –aunque se esgrimen las mismas justificaciones– con Arabia Saudita, o con China o con Viet Nam. O sea, está en ellos. Está en ellos informarse, ejercer esa voluntad. No es fácil; es muy difícil. ¿Tiene muchas variables? Las tiene. Pero yo creo que esa es la manera.

MR: Cuando ustedes salieron de Guantánamo, cuando todavía cantaban “Guantanamero” en 2000 o 2001, ¿pensabas alguna vez en ir a actuar a Miami?

IR: Jamás. Mira cuando uno comienza en esta carrera, uno está como pescado en nevera: con muchos sueños pero con los ojos abiertos y sin saber cómo funciona. Dentro de esos sueños está ganarse un Grammy, estar en los grandes espectáculos, llenar un stadium. Luego cuando uno se mete bien en este negocio y comprende su ABC se da cuenta de que si no está en esos circuitos muy mediáticos, muy de lentejuelas, cuesta mucho trabajo llegar a hacer eso. Los cubanos que lo han logrado casi todos doblan la curva de los 60 años. Y a uno le encantaría poder hacerlo joven, como un puertorriqueño, como un mexicano… Eso para un cubano que vive en Cuba es un sueño erróneo, es un sueño que si te tomas a pecho estás destinado a frustrarte. Lo mejor es soñar con otros caminos, con otras alternativas; con disfrutar cada concierto, tratar de llenar las plazas en Cuba y fuera de Cuba con los que te quieran oír. Uno quiere llegar a todo el mundo. No solo a las personas de izquierda, solidarias, que suelen seguirnos, que van por motivaciones políticas; sino también a aquellos que, siendo no tan politizados o de derecha, tampoco quieren que jueguen con su soledad, o se enamoran, sueñan, y comparten con nosotros algunas inquietudes humanas. Eso desde Cuba es una quimera, tal como funciona hoy.

MR: Por estar fuera del mercado musical…

IR: Y por las políticas de bloqueo, por las políticas de aislamiento, por la agresividad contra nuestro país… Corres siempre la suerte de tu país. Cuando descubrí eso permuté de quimeras. Me fijé sueños más realizables, menos frustrantes, que me permitieran hacer llevadero este trabajo tan divertido pero también tan esclavizante –siempre lejos de tu familia. Entonces mi Grammy está en el teatro Karl Marx, cuando la gente sale del concierto con los ojos agua´os, o salen contentos; cuando los pusiste de pie en un tema que tú específicamente querías que se lo llevaran a la casa y tú ves luego el feed back… Ese es mi Grammy.

MR: ¿Tu Grammy está también en llenar el Miami Dade County Auditorium?

IR: Sí, como ha pasado. Cuando pudimos ya llegar a Estados Unidos y descubrimos que había un público que se había llevado nuestra música desde Cuba, y que había contagiado a otros que no nos conocían y les pareció chévere el trabajo –no importa cuál fuera su signo político– y fueron a los conciertos, y lo disfrutaron… Esos son los premios que uno se lleva a la tumba.

Aquel primer concierto en el Teatro Artime… Hubo aquí alguna gente que se puso molesta porque tocamos en un teatro que tenía por nombre Manuel Artime, y yo te voy a ser honesto, yo ni sabía quién era, me enteré después. Y si me preguntaran les diría que para mi fue un orgullo tocar en ese recinto, no importa cómo se llamara. Por lo que pasó en ese concierto… Los que fueron allí -aunque luego nos odien porque luego descubrieron que nuestros postulados políticos son definitivamente revolucionarios y eso les molestó-, ese día se fueron felices. Ese día nosotros logramos que fueran felices, que se sintieran contentos, inspirados; aquellas canciones hicieron de ese lugar un trocito de Cuba. Y eso para uno es algo maravilloso.

buena_fe_concierto_miami

MR: ¿Se volvió a repetir esa experiencia en Miami las próximas veces?

IR: Se volvió a repetir en el Miami Dade County Auditorium. La última vez que estuvimos sí fue una experiencia espectacular.

MR: ¿Es lo mismo que esperan para el 18 de septiembre?

IR: Queremos incluso hacer más. Porque queremos llevar un espectáculo que hicimos aquí hace tres años, que consiste en un homenaje al cine cubano a través de la música de Buena Fe. A partir de aquellas imágenes que nos acompañan siempre. ¡Coño te vas a morir y esas imágenes te van a acompañar! El grito de Luis Alberto García en Clandestinos –“Miralles, te la entrego viva, ¡está viva!…”–; las frases cómicas de Juan Padrón en Vampiros en La Habana; Miravalles cayéndole atrás a la vaca “Campanaaaa”…; o esa escena del joven Martí en El ojo del Canario, en que durante el juicio grita “Viva Cuba Libre”…

Debe ser un concierto hermoso, emocional, que nos hermane a todos desde la cultura, desde el cine… Comienza con “Cuba Va”, como un homenaje al Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, y a partir de ahí va viajando por diferentes momentos del cine cubano a partir de canciones de Buena Fe. Eso ya lo hicimos aquí en Cuba donde las nostalgias son más de épocas que territoriales o de ambientes, y fue muy hermoso. Y se nos ocurrió que si lo hacíamos en un lugar como Miami donde las nostalgias están a flor de piel, deberá develar una cosa mágica. Yo sé que el 18 de septiembre, que es jueves, no es un buen día para hacer conciertos, que la crisis económica…; pero algo me dice que los que vayan a ese concierto se van a ir diciendo que menos mal que fueron…Y estoy muy contento con eso.

MR: Hay personas en Miami que viven queriendo tender puentes pero otras mantienen el rencor. Están dolidos, fueron maltratados, pasaron por situaciones muy duras en su vida debido a las políticas tanto de Cuba como de Estados Unidos… Mantienen una zona de no perdón ¿Qué tú le dirías a esas personas?

IR: En primer lugar les diría que les respeto su dolor. Hace poco yo conversaba con unos amigos, y les decía: –Tú te imaginas ahora que el país está permitiendo esto de los negocios privados, paladares, y esas cosas, si volviera una “ofensiva revolucionaria”… Hay gente que tenía su “paladar” (su negocio) y se fueron de Cuba porque se lo quitaron. Imagínate si esa gente lo heredaron de sus abuelos, de sus padres y justo cuando triunfa la Revolución en la que pusieron todas sus expectativas, un día perdieron su negocio familiar –que la vida demostró que además le era útil a la Patria. Ese es un pequeño ejemplo. A esa gente que no malversó, que no pisoteó a su pueblo, que no puso una bomba, yo, no solamente les respeto su dolor, sino que me solidarizo cien por ciento con ellos.

MR: ¿Y cómo podrían ser reparados?

IR: Yo no sé si algún día haya una cura para tanto dolor, una cura efectiva, una cura legal. Ojalá, te lo juro. Pero ya sabemos que la vida no es siempre es justa. No siempre te ama quien tú quieres que te ame, no siempre los hijos te salen como tú los diseñaste en tu cabeza, no siempre la salud te acompaña como tú quisieras y no por eso uno deja de vivir. Uno sigue avanzando, sigue amando a los hijos como salieron, sigue amando su cuerpo aunque te falte un pedazo porque lamentablemente el cáncer te mordió o un accidente te lo quitó. No hay manera de seguir adelante como no sea cultivando amor, apostando por lo positivo, tratando en lo posible de dejar atrás rencores, heridas y tratar de aprovecharlas para enriquecerse uno. Tomar la experiencia y avanzar hacia el amor, hacia el futuro, hacia la concordia, la misericordia. Les podría decir también ¿qué sería de este pueblo si nosotros nos quedamos anclados en el dolor profundo del atentado contra el avión cubano en Barbados o del profundísimo dolor que ha creado el bloqueo contra Cuba? ¿Qué sería de nosotros?

Mira, a mi me encanta la pelota y pienso en esto que han hecho de que no permiten que los atletas cubanos jueguen en la liga mexicana que fue algo hecho ex profeso, pa´ joder… Si yo me aparezco en un stadium a tirarle un huevo a un jugador de Estados Unidos, un muchacho que no tiene culpa por llevar el nombre de su país en el pecho… ¿Qué sería? Así la vida no tiene sentido. En Cuba hay ya una generación que entiende eso y que practica el perdón. Habría que preguntarles a algunas personas que viven en Estados Unidos si entienden nuestro dolor y si están dispuestos a practicar esa voluntad de acercamiento, de diálogo, de perdón. Solamente cuando seamos capaces de saldar esas deudas estaremos listos espiritualmente, que es lo fundamental.

MR: ¿Qué esperas de la prensa de Miami en este regreso?

IR: No espero nada. Nosotros manejamos nuestra propia prensa por Facebook. Trabajamos con nuestro sitio y corremos nuestros riesgos. Como ya aprendí que nunca seremos todo lo libres que queremos porque siempre seremos manipulables, aquí y allá… Aquí en Cuba un medio digital, muy leído, tratando de dar peso a su línea editorial nos manipuló de una manera que nos hizo mucho daño. Las razones ya las he explicado. Me ha pasado en Cuba. ¿Qué no me habrá pasado en Miami? Con lo de las Damas de Blanco y aquello de la “puñetera”, con que soy un oficialista, que si soy castrista, que no sé qué… De la prensa establecida de Miami, no espero nada. De Progreso Semanal espero que publique esta entrevista.
poster_concierto_buena_fe_miami
Fotografía: Gabriel Dávalos
Progreso Semanal/ Weekly autoriza la reproducción total o parcial de los artículos de nuestros periodistas siempre y cuando se identifique la fuente y el autor.