Por Lázaro Barredo Medina*
Cada
día aparecen mayores evidencias de que lo que aconteció aquel sábado 12
de septiembre de 1998 en Miami obedeció más a la conspiración de
oficiales del Buró Federal de Investigaciones (FBI) con la mafia
terrorista anticubana, que a la protección de la seguridad nacional de
los Estados Unidos.
En el 2001, cuando abordamos en la Mesa
Redonda el proceso judicial contra los Cinco, me llamó la atención una
serie de acontecimientos que ocurrieron en torno a la detención en
aquellos meses finales de 1998 y publiqué este artículo en el semanario
Trabajadores.
La prensa de Miami reconoció el lunes siguiente a
la detención, día 14 de septiembre de 1998, que muchos expertos no se
explicaban por qué el FBI había arrestado ese fin de semana a las
personas que monitoreaban a grupos contrarrevolucionarios porque era
precisamente el FBI uno de los beneficiarios de la información que estas
personas recolectaban sobre acciones violentas de estos grupos.
Un
comentario publicado el día 15 de septiembre de 1998 por el Miami
Herald planteaba que desde hacía tiempo el FBI tenía conocimiento de la
actuación de estas personas dentro de los grupos de Miami, y añadía: "El
lunes (14 de septiembre), muchos en La Pequeña Habana conjeturaban que
la redada era la forma que tenía Washington de equilibrar la balanza de
la justicia contra los siete cubanos exiliados que el mes pasado fueron
acusados de tratar de asesinar a Fidel Castro" (se trataba de los
detenidos a bordo del yate La Esperanza con la tenencia de fusiles de
alto calibre que iban hacia Isla Margarita, en Venezuela, donde se
celebraría la Cumbre Iberoamericana).
Días después, en
conferencia de prensa, Héctor Pesquera, recién nombrado jefe del FBI en
Miami, reconocía que la detención de los luchadores antiterroristas
había generado contradicciones con algunos directivos del órgano de
contraespionaje en Washington que no apoyaban esa acción, y agregó que
este caso "nunca habría llegado a las cortes" si él no hubiera instado
directamente a Louis Freeh, entonces director de ese órgano.
Evidentemente, algo anormal estaba ocurriendo...
OFICIALES DEL FBI CÓMPLICES DEL TERRORISMO DE LOS CUBANO-AMERICANOS
La
ola de atentados a hoteles cubanos en 1997 y las posteriores
declaraciones del connotado asesino Luis Posada Carriles al The New York
Times, pusieron en entredicho a los órganos de la Inteligencia y
Contrainteligencia norteamericanos.
"A mí no me molesta ni la CIA ni el FBI", expresó Posada al Times.
El
diario recordó que hay documentos revelados en Washington por los
archivos de Seguridad Nacional que apoyan la insinuación de Posada de
que el FBI y la CIA tenían conocimiento detallado de sus operaciones
contra la Revolución cubana desde principios de los años 60.
El
Times también reveló por esos días el testimonio del empresario Antonio
Jorge Álvarez (Tony), residente en Carolina del Sur, quien dirigía la
empresa WRB Enterprises en Guatemala y tuvo en ese país contactos con
Posada Carriles y otros terroristas de origen cubano. Con riesgo para su
vida, este empresario suministró información al FBI en 1997 sobre los
preparativos de atentados contra el Presidente de Cuba durante la Cumbre
Iberoamericana en Isla Margarita, Venezuela, y sobre la campaña de
bombas que se gestaba contra hoteles en la Isla, pero el FBI demostró
poco interés en la denuncia.
Igualmente, en otra vendetta que
olía a chantaje financiero, Posada Carriles reveló que la Fundación
Nacional Cubano Americana (FNCA) financió durante años actos de
violencia en Cuba.
Días antes de la mencionada Cumbre, la guardia
costera de Estados Unidos detuvo en Puerto Rico una embarcación con
cuatro hombres, y encontraron dos fusiles especiales Barret calibre 50
con mira telescópica, mientras el jefe del grupo, el cubano-americano
Ángel Alfonso Alemán, aseguró a los oficiales del guardacostas, como si
fuera una credencial de impunidad, que tenían la misión de matar a Fidel
Castro en Isla Margarita.
El Jefe del FBI en Puerto Rico en ese
momento era este Héctor Pesquera, quien seis meses después de esta
detención fue nombrado para dirigir la Oficina en Miami.
Pesquera
ya había trabajado en el FBI a principios de los 80 en Tampa y era jefe
de la Oficina en Puerto Rico desde 1995, donde ganó renombre con la
detención de patriotas independentistas boricuas.
Las
investigaciones posteriores confirmaron que la embarcación detenida en
Puerto Rico era propiedad de José A. Llama, directivo de la FNCA, y que
uno de los fusiles calibre 50 pertenecía a José Francisco "Pepe"
Hernández, presidente de la FNCA, a quien Pesquera ni siquiera citó para
interrogatorio, tras encuentros con los enviados de Miami y de
intercambiar opiniones con el abogado defensor de estos terroristas, un
pariente cercano suyo, Ricardo Pesquera.
Estos hechos armaron en
1998 gran revuelo en Estados Unidos. En Miami, la prensa reconoció que
las "autoridades se muestran suaves frente a actos anticastristas".
"En
medio de informes de que líderes del exilio cubano financiaron
atentados dinamiteros en La Habana, fiscales, conspiradores y policías
estuvieron de acuerdo en que las conspiraciones anticastristas en el sur
de la Florida no solo son comunes, sino casi toleradas", escribió Juan
A. Tamayo, un columnista del Miami Herald.
En ese artículo de
Tamayo, publicado el 23 de julio de 1998, se decía: "Durante años la
política tácita de las agencias policíacas ha sido espiar a los
militantes anticastristas y romper sus conspiraciones antes que
enjuiciarlos, dijeron varios actuales y exfiscales de la región.
"Desde
hace mucho tiempo existe la política de recopilar informes de
inteligencia y desmovilizar a esa gente, interrumpir, en lugar de
arrestar", declaró un importante exfiscal federal.
"La policía y
los agentes del FBI siempre nos vigilaban, pero básicamente nos dejaban
tranquilos", afirmó César Roig, un exmiembro de la organización
terrorista Comandos L.
Una de las cosas más interesantes de este
artículo, publicado dos meses antes de la detención de los patriotas
cubanos, son las declaraciones de Kendall Coffey sobre la marcada
parcialidad para celebrar un juicio "anticastrista" en esa ciudad.
Coffey había sido Fiscal Federal en Miami y luego sería uno de los
abogados de los secuestradores del niño cubano Elián González.
Reconoce
Coffey en ese artículo: "A través de los años hemos actuado en cierto
número de casos pero es muy difícil obtener un jurado en esta parte de
la Florida que halle culpables a personas que son presentadas como
combatientes por la libertad".
El propio nombramiento de Héctor
Pesquera tiene visos de obedecer a influencias de la mafia y la extrema
derecha norteamericana. En cuanto llegó a Miami sostuvo reuniones con
dirigentes contrarrevolucionarios y reafirmó compromisos con ellos.
En
declaraciones publicadas el 29 de julio de 1998 enfatizó que "a pesar
del torrente de informes sobre ataques terroristas de exiliados
anticastristas, no planeo aumentar la prioridad de investigación para
tales acciones".
A buen entendedor, pocas palabras...
A LA MAFIA LE URGÍA UN PRETEXTO
La
mafia terrorista de Miami en 1998 estaba en medio de una crisis. La
muerte de Jorge Mas Canosa acrecentó las pugnas internas y esa crisis se
acentuó con los hechos de Puerto Rico, que involucraron directamente a
la FNCA y con otra investigación pública sobre un alijo de armas y
explosivos almacenados en una embarcación anclada en el río de Miami y
perteneciente a grupos terroristas cubanos (operativo que el FBI realizó
gracias a la información suministrada por los patriotas cubanos).
De
igual modo, a pesar del descomunal reforzamiento de la guerra de
agresión contra Cuba que se desató a partir de la provocación del 24 de
febrero de 1996 y del establecimiento de la Ley Helms-Burton, la
política norteamericana comenzó a agrietarse ante la realidad cubana.
Preocupados
con la posibilidad de cambios hacia la Isla, el entonces senador Bob
Graham, de la Florida, a instancias de los grupos anticubanos más
recalcitrantes, pidió al Pentágono un reporte especial sobre Cuba, en
espera de nuevas justificaciones para reforzar la agresión y el "tiro le
salió por la culata", porque la conclusión del estudio, en el cual
participaron varias instituciones y personalidades políticas y militares
norteamericanas, fue que la Isla no constituye una amenaza para la
Seguridad Nacional de los Estados Unidos.
También la mafia sufrió
otra derrota estratégica cuando en aquel tiempo el llamado "Zar de las
Drogas" en el gobierno norteamericano, el general Barry McCaffey,
declaró que Cuba no tiene vínculos con el narcotráfico. Sintieron tanta
molestia ante esas declaraciones, que el congresista Lincoln Díaz-Balart
llegó hasta a tildar ante la prensa de "comunista" a este general de
cuatro estrellas, condecorado con los máximos honores y distinciones por
acciones combativas.
A mediados de ese año se profundizó la
cooperación entre el FBI y las autoridades cubanas, cuando oficiales de
ese órgano viajaron a La Habana tras el envío de una carta del
Comandante en Jefe Fidel Castro al Presidente norteamericano William
Clinton mediante el escritor colombiano y Premio Nobel Gabriel García
Márquez, donde el líder cubano alertaba sobre los peligros de la
violencia terrorista desde territorio norteamericano y, sobre todo, la
amenaza de comenzar a atentar contra aviones civiles en pleno vuelo, que
trasladaban turistas a Cuba.
Los oficiales del FBI recibieron en
La Habana un paquete importante de información con fotos, documentos y
cintas de video de al menos 48 terroristas radicados en Miami, material
suministrado a las autoridades cubanas precisamente por esos patriotas
que monitoreaban a las organizaciones terroristas en La Florida; quienes
después serían detenidos y cuyas pruebas serían desestimadas en el
juicio al ser clasificadas como "secretas" por el gobierno
norteamericano.
La más connotada derrota la sufrió la extrema
derecha cuando, por 72 votos a favor y 24 en contra, el Senado se opuso a
Jesse Helms y aprobó una enmienda que facilitaba la venta de alimentos y
medicinas a Cuba bajo determinadas prerrogativas. Igualmente, en el
Capitolio progresaba la oposición a la inconstitucional medida que
prohíbe y penaliza los viajes de los norteamericanos a Cuba.
Es
en este contexto que la mafia terrorista necesitaba urgentemente de un
pretexto que paralizara ese movimiento a favor de una mejor relación
hacia Cuba, y para ello encontraron un sostén en el Jefe del FBI en
Miami y de los personeros de la Fiscalía; mientras en Washington los
"padrinos" de la extrema derecha establecían contacto con el máximo
nivel para apoyar la detención de los patriotas cubanos al amanecer del
sábado 12 de septiembre de 1998.
Lo insólito es que mientras el
Jefe del FBI en Miami empleaba sus recursos para detener y armar un
expediente contra cinco personas que trataban de evitar actos de
terrorismo que dañaban tanto a su pueblo como a ciudadanos
norteamericanos, en esos mismos instantes andaban libres, sostenían sus
contactos y se entrenaban en el sur de la Florida, 12 de las 19 personas
que tres años después se presume llevaron a cabo los actos terroristas
contra las Torres Gemelas en Nueva York y el Pentágono en Washington.
El FBI en Miami jamás obtuvo una sola pista sobre estos terroristas... Estaban demasiado ocupados en el tema cubano.
Fuente Periódico Granma
* Periodista cubano. Director del diario Granma y coautor del libro “El Camaján”
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sábado, 7 de septiembre de 2013
La detención de los Cinco patriotas fue una conspiración entre el FBI y la mafia de Miami
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viernes, 14 de junio de 2013
El apoyo de Lincoln Díaz-Balart a tres proyectos fantasmas de la contrarrevolución cubana
Por Edmundo García*
El pasado martes circuló en Miami una declaración de prensa de la organización contrarrevolucionaria llamada La Rosa Blanca que preside el ex congresista Lincoln Díaz-Balart. Es la primera organización contrarrevolucionaria y terrorista del llamado exilio cubano, fundada por Rafael Díaz-Balart y otros batistianos que como él huyeron de Cuba en medio de la revolución triunfante el propio 1ro. de enero de 1959. El viejo Díaz-Balart la llamó con infamia La Rosa Blanca evocando el conocido poema de José Martí, pero ahora Lincoln Díaz-Balart la rebautiza como Instituto La Rosa Blanca y como éste no hace nada por gusto, algún tumbe hay entre manos en ese aire académico que le da la palabra Instituto a esa organización.
Como Lincoln no acepta la realidad de que ya él no es un congresista que puede otorgar condecoraciones y chapitas a los mercenarios, ni dar discursos en la cámara de representantes contra Cuba (aunque solo tenía a su hermano Mario y a Ileana Ros-Lehtinen como oyentes), ni tampoco tolera que se estén moviendo 20 millones este año para provocar un cambio de gobierno en Cuba sin meter las manos, se ha puesto las pilas para retomar la dirección de la contrarrevolución y hacer que una parte de la tajada vaya a La Rosa Blanca. Lo cual quiere decir a él mismo.
Detrás de la referida declaración está ese objetivo; en ella Lincoln ha dejado saber cuáles son los tres proyectos contrarrevolucionarios con los que su organización se identifica. Cualquiera de ellos puede ser más anexionista, más entreguista, más antipatriótico y con menos aceptación en el pueblo cubano que el otro. Los propios amos que manipulan a los pseudo líderes reconocen que esta gente no tiene pueblo y que todo se trata de una fabricación. Los tumbes personificados que La Rosa Blanca declara que va a apoyar son el proyecto Emilia del esquizofrénico político Oscar Elías Biscet, el mismo que pidió “solución Kosovo” para Cuba en el congreso de los Estados Unidos (Véase http://latardesemueve.com/archives/551). Antonio Rodiles con un engendro titulado “Demanda ciudadana por otra Cuba” y el desaparecido Movimiento Cristiano Liberación, que iba a encabezar en Cuba la familia de Oswaldo Payá. Pero resulta que dicha familia hace unos días que plantó campamento en Miami dejando muy claro que lo hacían como emigrantes y no como exiliados políticos.
En la práctica el Movimiento Cristiano Liberación está sepultado; y no porque haya fallecido Payá, ni por el hecho en sí de que la familia haya salido de Cuba sino por la forma sinuosa en que lo hicieron, por la falta de respeto al manipular la opinión argumentando persecuciones y aguajeando con que se quedarían en Cuba para luchar contra el gobierno; a la vez que planificaban echar un pie con todas las comodidades. Una farsa sin dudas; una estafa a su pequeñísimo grupo de seguidores. Pocos días antes de que los Payá se aparecieran con los bártulos en el Aeropuerto Internacional de Miami la propia hija de Oswaldo, Rosa María Payá, recorría los medios y casonas de algunos contrarrevolucionarios de Miami guapeando con que regresaba a Cuba para buscar un cambio de régimen y llevar desde allá una demanda contra las autoridades cubanas. Pues parece que solo regresaron a Cuba a empacar, porque transcurrió poco tiempo para que en los restaurantes de la calle 8 las recibieran con un “Welcome to Miami” que la masa de puerco está servida. Nada de lo que planificaban tenía que ver con el cacareado legado de Payá inventado por mentes afiebradas; ni con lo de conservar su memoria, ni con el inoperante e incompleto proyecto Varela, ni con el proyecto Heredia o todos los que se les hubiera ocurrido imaginar. No sé qué apoyo le dará Lincoln Díaz-Balart al Movimiento Cristiano Liberación en Cuba si eso ya ni existe; a no ser en la imaginación de periodistas como Juan Carlos Chávez de El Nuevo Herald que previendo el “deschave” ha publicado un fantasioso artículo donde habla de persecuciones en Cuba, ¿qué persecución y qué movimiento si la movida de los Payá está ahora en Miami y en España, de la que varios son ciudadanos? La ayuda que debería darle Lincoln a la familia Payá es para encontrar trabajo, aunque toda la comunidad cubana del sur de la Florida comenta que esta gente no viene a Miami a curralar. Los Payá son, como diría Marcelino Miyares, “disidentes de primera clase”.
Dice La Rosa Blanca que también va a apoyar el proyecto de Rodiles. ¿Qué proyecto Lincoln? Rodiles es un globero que vive del dinero que le dan los americanos, que hasta lo reclutaron aquí en Florida; y en México. El “Tony” vive en una cómoda casa en Miramar donde hacía reuniones intelectuales aburridísimas, con presencia de diplomáticos norteamericanos, y ha terminado haciendo debates de películas que despiertan menos interés que las que pasa la televisión de Tasmania. A Rodiles lo trataron de vender como intelectual en Miami, salía hasta en la sopa y causaba pena ajena porque recitaba capítulos del libreto de la gusanera fracasada y gastada. Como intelectual Rodiles no convenció en Miami ni a los encargados de actualizar el mural de los Municipios de Cuba en el exilio. Lo que más risa provoca de todo esto es que quienes cuidaron de la imagen de Rodiles no tuvieron en cuenta que en este pueblo, lleno de terroristas y pone bombas, se pasaron unas fotos suyas mostrando un arañacito ante una cámara, como un llorón, sin ni siquiera intentar defenderse de quien se lo abrió. Imagino lo flojito que luciría Rodiles en la Finca Medialuna conversando tú a tú con terroristas como Posada Carriles y los otros trogloditas de Alpha 66. A lo mejor Lincoln le puede pagar a Rodiles un verano con los Boys Scouts, aunque tenga que llevar repelente de mosquitos y pomada a la excursión. Que todo sea por fortalecer el poquito de carácter de esta persona que disfrutando de todas las comodidades en Cuba tiene la miserable actitud de pedir un recrudecimiento del bloqueo económico contra su propio país.
Lo otro que dice Lincoln que va a apoyar, y que no es un bolero aunque lo parezca, es un llamado proyecto Emilia de Oscar Elías Biscet. Imagínense un programa político que tiene la locura de pedir, de entrada, la salida del país de Fidel y Raúl; la renuncia en pleno de la Asamblea Nacional y del Consejo de Estado, además del veto a la Constitución vigente. Lincoln Díaz-Balart quiere hacerle el juego a las fantasías de una persona que ya ni su propia esposa Elsa Morejón escucha ni tolera.
Pero lo de Lincoln es a la oposición rogando y con el mazo dando. Porque además de todo este trapicheo con los Payá, Rodiles y Biscet, el líder de La Rosa Blanca es el abogado y cabildero de los magnates asiáticos que quieren promover el juego y construir casinos en Miami. Y aquí hay hasta sorpresas porque Lincoln Díaz-Balart, que se dice anticomunista y crítico de China, tiene muy buenas relaciones con empresarios taiwaneses que serían algo así como lo que en Miami se llama “dialogueros”; gente que hace negocios con la China continental comunista y unipartidista, que no cede en sus principios nacionales, pero que como es poderosa Estados Unidos no bloquea ni apunta en una lista de países que promueven el terrorismo.
Al final todo esto es un globo. Tanto Jonathan Farrar como Michael Parmly, ex jefes de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana, informaron en su momento al Departamento de Estado que la llamada oposición carecía de base social sencillamente porque lo único que le importa es el dinero americano. Los llamados opositores no están interesados ni en ganarse al barrio, ni en fundar un partido sólido ni redactar un programa. Tampoco tienen una idea de país.
Lo que yo creo es que este montaje es en verdad una operación diversionista para esconder los verdaderos planes de la política norteamericana hacia Cuba; que es atender a la situación histórica que se va a producir en el año 2018 cuando una nueva generación salida de la generación histórica de la revolución esté a cargo. Las agencias norteamericanas conocen muy bien que el legado de Fidel y de Raúl está en buenas manos y le interesan esos jóvenes que ahora mismo participan en el Congreso de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) o juegan la final del beisbol revolucionario. Ahí es donde los norteamericanos tienen realmente puesta su mirada.

*Edmundo García, periodista cubano residente en los EE.UU., conductor del programa “La Tarde se Mueve”.
Publicado por Virgilio PONCE en Martianos
Imagen agregada RCBáez. Infografía: Contrainjerencia
El pasado martes circuló en Miami una declaración de prensa de la organización contrarrevolucionaria llamada La Rosa Blanca que preside el ex congresista Lincoln Díaz-Balart. Es la primera organización contrarrevolucionaria y terrorista del llamado exilio cubano, fundada por Rafael Díaz-Balart y otros batistianos que como él huyeron de Cuba en medio de la revolución triunfante el propio 1ro. de enero de 1959. El viejo Díaz-Balart la llamó con infamia La Rosa Blanca evocando el conocido poema de José Martí, pero ahora Lincoln Díaz-Balart la rebautiza como Instituto La Rosa Blanca y como éste no hace nada por gusto, algún tumbe hay entre manos en ese aire académico que le da la palabra Instituto a esa organización.
Como Lincoln no acepta la realidad de que ya él no es un congresista que puede otorgar condecoraciones y chapitas a los mercenarios, ni dar discursos en la cámara de representantes contra Cuba (aunque solo tenía a su hermano Mario y a Ileana Ros-Lehtinen como oyentes), ni tampoco tolera que se estén moviendo 20 millones este año para provocar un cambio de gobierno en Cuba sin meter las manos, se ha puesto las pilas para retomar la dirección de la contrarrevolución y hacer que una parte de la tajada vaya a La Rosa Blanca. Lo cual quiere decir a él mismo.
Detrás de la referida declaración está ese objetivo; en ella Lincoln ha dejado saber cuáles son los tres proyectos contrarrevolucionarios con los que su organización se identifica. Cualquiera de ellos puede ser más anexionista, más entreguista, más antipatriótico y con menos aceptación en el pueblo cubano que el otro. Los propios amos que manipulan a los pseudo líderes reconocen que esta gente no tiene pueblo y que todo se trata de una fabricación. Los tumbes personificados que La Rosa Blanca declara que va a apoyar son el proyecto Emilia del esquizofrénico político Oscar Elías Biscet, el mismo que pidió “solución Kosovo” para Cuba en el congreso de los Estados Unidos (Véase http://latardesemueve.com/archives/551). Antonio Rodiles con un engendro titulado “Demanda ciudadana por otra Cuba” y el desaparecido Movimiento Cristiano Liberación, que iba a encabezar en Cuba la familia de Oswaldo Payá. Pero resulta que dicha familia hace unos días que plantó campamento en Miami dejando muy claro que lo hacían como emigrantes y no como exiliados políticos.
En la práctica el Movimiento Cristiano Liberación está sepultado; y no porque haya fallecido Payá, ni por el hecho en sí de que la familia haya salido de Cuba sino por la forma sinuosa en que lo hicieron, por la falta de respeto al manipular la opinión argumentando persecuciones y aguajeando con que se quedarían en Cuba para luchar contra el gobierno; a la vez que planificaban echar un pie con todas las comodidades. Una farsa sin dudas; una estafa a su pequeñísimo grupo de seguidores. Pocos días antes de que los Payá se aparecieran con los bártulos en el Aeropuerto Internacional de Miami la propia hija de Oswaldo, Rosa María Payá, recorría los medios y casonas de algunos contrarrevolucionarios de Miami guapeando con que regresaba a Cuba para buscar un cambio de régimen y llevar desde allá una demanda contra las autoridades cubanas. Pues parece que solo regresaron a Cuba a empacar, porque transcurrió poco tiempo para que en los restaurantes de la calle 8 las recibieran con un “Welcome to Miami” que la masa de puerco está servida. Nada de lo que planificaban tenía que ver con el cacareado legado de Payá inventado por mentes afiebradas; ni con lo de conservar su memoria, ni con el inoperante e incompleto proyecto Varela, ni con el proyecto Heredia o todos los que se les hubiera ocurrido imaginar. No sé qué apoyo le dará Lincoln Díaz-Balart al Movimiento Cristiano Liberación en Cuba si eso ya ni existe; a no ser en la imaginación de periodistas como Juan Carlos Chávez de El Nuevo Herald que previendo el “deschave” ha publicado un fantasioso artículo donde habla de persecuciones en Cuba, ¿qué persecución y qué movimiento si la movida de los Payá está ahora en Miami y en España, de la que varios son ciudadanos? La ayuda que debería darle Lincoln a la familia Payá es para encontrar trabajo, aunque toda la comunidad cubana del sur de la Florida comenta que esta gente no viene a Miami a curralar. Los Payá son, como diría Marcelino Miyares, “disidentes de primera clase”.
Dice La Rosa Blanca que también va a apoyar el proyecto de Rodiles. ¿Qué proyecto Lincoln? Rodiles es un globero que vive del dinero que le dan los americanos, que hasta lo reclutaron aquí en Florida; y en México. El “Tony” vive en una cómoda casa en Miramar donde hacía reuniones intelectuales aburridísimas, con presencia de diplomáticos norteamericanos, y ha terminado haciendo debates de películas que despiertan menos interés que las que pasa la televisión de Tasmania. A Rodiles lo trataron de vender como intelectual en Miami, salía hasta en la sopa y causaba pena ajena porque recitaba capítulos del libreto de la gusanera fracasada y gastada. Como intelectual Rodiles no convenció en Miami ni a los encargados de actualizar el mural de los Municipios de Cuba en el exilio. Lo que más risa provoca de todo esto es que quienes cuidaron de la imagen de Rodiles no tuvieron en cuenta que en este pueblo, lleno de terroristas y pone bombas, se pasaron unas fotos suyas mostrando un arañacito ante una cámara, como un llorón, sin ni siquiera intentar defenderse de quien se lo abrió. Imagino lo flojito que luciría Rodiles en la Finca Medialuna conversando tú a tú con terroristas como Posada Carriles y los otros trogloditas de Alpha 66. A lo mejor Lincoln le puede pagar a Rodiles un verano con los Boys Scouts, aunque tenga que llevar repelente de mosquitos y pomada a la excursión. Que todo sea por fortalecer el poquito de carácter de esta persona que disfrutando de todas las comodidades en Cuba tiene la miserable actitud de pedir un recrudecimiento del bloqueo económico contra su propio país.
Lo otro que dice Lincoln que va a apoyar, y que no es un bolero aunque lo parezca, es un llamado proyecto Emilia de Oscar Elías Biscet. Imagínense un programa político que tiene la locura de pedir, de entrada, la salida del país de Fidel y Raúl; la renuncia en pleno de la Asamblea Nacional y del Consejo de Estado, además del veto a la Constitución vigente. Lincoln Díaz-Balart quiere hacerle el juego a las fantasías de una persona que ya ni su propia esposa Elsa Morejón escucha ni tolera.
Pero lo de Lincoln es a la oposición rogando y con el mazo dando. Porque además de todo este trapicheo con los Payá, Rodiles y Biscet, el líder de La Rosa Blanca es el abogado y cabildero de los magnates asiáticos que quieren promover el juego y construir casinos en Miami. Y aquí hay hasta sorpresas porque Lincoln Díaz-Balart, que se dice anticomunista y crítico de China, tiene muy buenas relaciones con empresarios taiwaneses que serían algo así como lo que en Miami se llama “dialogueros”; gente que hace negocios con la China continental comunista y unipartidista, que no cede en sus principios nacionales, pero que como es poderosa Estados Unidos no bloquea ni apunta en una lista de países que promueven el terrorismo.
Al final todo esto es un globo. Tanto Jonathan Farrar como Michael Parmly, ex jefes de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana, informaron en su momento al Departamento de Estado que la llamada oposición carecía de base social sencillamente porque lo único que le importa es el dinero americano. Los llamados opositores no están interesados ni en ganarse al barrio, ni en fundar un partido sólido ni redactar un programa. Tampoco tienen una idea de país.
Lo que yo creo es que este montaje es en verdad una operación diversionista para esconder los verdaderos planes de la política norteamericana hacia Cuba; que es atender a la situación histórica que se va a producir en el año 2018 cuando una nueva generación salida de la generación histórica de la revolución esté a cargo. Las agencias norteamericanas conocen muy bien que el legado de Fidel y de Raúl está en buenas manos y le interesan esos jóvenes que ahora mismo participan en el Congreso de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) o juegan la final del beisbol revolucionario. Ahí es donde los norteamericanos tienen realmente puesta su mirada.

*Edmundo García, periodista cubano residente en los EE.UU., conductor del programa “La Tarde se Mueve”.
Publicado por Virgilio PONCE en Martianos
Imagen agregada RCBáez. Infografía: Contrainjerencia
jueves, 12 de abril de 2012
Viva Fidel… digo… Abajo Fidel… Bueno, lo que sea
Por Álvaro F. Fernández
Fidel Castro sigue siendo la persona más influyente en Miami. Y en 2012, independientemente de que aún tiene una cierta cantidad de poder en Cuba, un retirado, envejecido y débil Fidel puede que tenga más vitalidad aquí, en la capital del exilio, que hasta en La Habana. Su nombre en Miami provoca las más primarias reacciones por parte de la gente común en la calle, lo cual se traduce en un temor a todo lo que se vincule no muy sutilmente a Castro. Este terror social que provoca el tema de Cuba es parte de la estructura de mi ciudad de residencia, lo cual hace que muchos se nieguen a opinar. Saben que una respuesta “incorrecta” puede llegar a una situación Ozzie Guillén.
A estas alturas, el país entero sabe que los “cubanos locos” de Miami se han alzado en armas de nuevo, esta vez acerca de un comentario que reportó en su edición online la revista Time. Parece que el director del equipo de béisbol Marlins de Miami dijo que amaba y admiraba a Fidel Castro. Los medios de todo el país propagaron la noticia de la declaración, a lo que le siguió una tormenta de fuego de reacciones. En el Sur de la Florida, los idiotas vociferantes en hogares, esquinas, radio y TV pidieron el despido de Guillén.
Yo lo esperaba, sólo que llegó antes de lo que creí. Sé que muchos otros también están esperando. Se sabe que Guillén a menudo mete la pata. Él dice lo que piensa con total desenfado. A veces sus comentarios son una reacción no bien pensada. A menudo, después de haber ingerido algunas bebidas alcohólicas. Pero Ozzie es un jugador de béisbol convertido en director de equipo. No es un político ni un estadista. Sin embargo, había muchos en esta comunidad que estaban tras el micrófono y de puertas de políticos esperando que Guillén hiciera su papel de bufón –esta vez en Miami, donde no le iban a permitir que se saliera con la suya. Y especialmente cuando muchos aquí sabían de los anteriores comentarios favorables de Ozzie acerca de Fidel Castro y de Hugo Chávez –hombres considerados por muchos en el Sur de la Florida como el demonio y su hermano.
Ahora, antes de seguir adelante, dejemos las cosas claras. Guillén está siendo vapuleado por los medios y la comunidad debido a una declaración suya, palabras dichas al periodista de una revista. Punto. No ha matado a nadie ni causado daño físico en ninguna parte. Pero por haberlo hecho, hay que despedirlo. Al menos es lo que piensan muchos en Miami. En una conferencia de prensa el martes en el estadio, dio marcha atrás a su comentario a Time y dijo que odiaba a Fidel y a todo lo que él significa.
Y yo digo, ¿a quién le importa?
Perdido en el alboroto hay algo que Ozzie agregó durante la entrevista, que a mí me pareció más preocupante. Dijo al reportero que cuando el equipo está de visita en otras ciudades, él se emborracha después de cada juego. No he visto muchas quejas acerca de eso. En otras palabras, la posibilidad de alcoholismo está bien.
Lo interesante es que la declaración de Guillén se hizo en un país que enarbola su Primera Enmienda –que garantiza la libertad de palabra– como su bandera de independencia y democracia
¡Aaah, Miami! Un verdadero bastión de la libertad de palabra…
Aquí se tiene el derecho a decir y hacer como a uno le venga en ganas, siempre y cuando no disguste a un poderoso y vociferante segmento de esta comunidad. Si uno cruza los límites trazados por estas personas (casi todos de ascendencia cubana), entonces las reglas no valen.
He pensado mucho y por largo tiempo acerca de lo que acaba de sucederle a Guillén. Y seguramente tengo derecho a estar molesto (o no) por su amor a Fidel. ¿Pero insistir en despedirlo por las palabras que dijo?
La gente que pide la cabeza de Guillén son algunos de los que asisten a los juegos de béisbol en un estadio construido con el dinero de los contribuyentes que nos quitaron de la manera más atroz. Nos engañaron los propietarios de los Marlins y los políticos locales que fueron atraídos por cualquier cosa que el equipo les haya ofrecido. Es más, hasta The Miami Herald, que ha demostrado la estafa de los Marlins, celebra el nuevo estadio como si el negocio hubiera sido totalmente legítimo.
Mientras tanto, el vecindario alrededor de ese estadio y las personas que viven allí –algunos desde que llegaron de Cuba– están siendo forzados a mudarse debido al costo de las nuevas urbanizaciones. Es el aburguesamiento, un proceso que expulsa a los indeseables (porque no pueden pagarlo) a fin de abrir el camino a los que pueden pagar bienes raíces más caros. En otras palabras, como ustedes no pueden pagarlo (lo que ayudaron a financiar) no son bienvenidos. A eso se le llama progreso.
Muchas de esas mismas personas se han alzado en armas por la controversia del caso Guillén. Yo les aconsejaría que no permitan que el equipo (así como los políticos y lo “líderes” de la comunidad) desvíe la atención de lo que es más importante: lo que el estadio está haciendo a la comunidad circundante.
Pero en Miami aún estamos preocupados por Fidel –y por el idiota que tuvo las agallas de admitir que ama al líder cubano, probablemente después de unos cuantos tragos de más.
De Progreso Semanal
A estas alturas, el país entero sabe que los “cubanos locos” de Miami se han alzado en armas de nuevo, esta vez acerca de un comentario que reportó en su edición online la revista Time. Parece que el director del equipo de béisbol Marlins de Miami dijo que amaba y admiraba a Fidel Castro. Los medios de todo el país propagaron la noticia de la declaración, a lo que le siguió una tormenta de fuego de reacciones. En el Sur de la Florida, los idiotas vociferantes en hogares, esquinas, radio y TV pidieron el despido de Guillén.
Yo lo esperaba, sólo que llegó antes de lo que creí. Sé que muchos otros también están esperando. Se sabe que Guillén a menudo mete la pata. Él dice lo que piensa con total desenfado. A veces sus comentarios son una reacción no bien pensada. A menudo, después de haber ingerido algunas bebidas alcohólicas. Pero Ozzie es un jugador de béisbol convertido en director de equipo. No es un político ni un estadista. Sin embargo, había muchos en esta comunidad que estaban tras el micrófono y de puertas de políticos esperando que Guillén hiciera su papel de bufón –esta vez en Miami, donde no le iban a permitir que se saliera con la suya. Y especialmente cuando muchos aquí sabían de los anteriores comentarios favorables de Ozzie acerca de Fidel Castro y de Hugo Chávez –hombres considerados por muchos en el Sur de la Florida como el demonio y su hermano.
Ahora, antes de seguir adelante, dejemos las cosas claras. Guillén está siendo vapuleado por los medios y la comunidad debido a una declaración suya, palabras dichas al periodista de una revista. Punto. No ha matado a nadie ni causado daño físico en ninguna parte. Pero por haberlo hecho, hay que despedirlo. Al menos es lo que piensan muchos en Miami. En una conferencia de prensa el martes en el estadio, dio marcha atrás a su comentario a Time y dijo que odiaba a Fidel y a todo lo que él significa.
Y yo digo, ¿a quién le importa?
Perdido en el alboroto hay algo que Ozzie agregó durante la entrevista, que a mí me pareció más preocupante. Dijo al reportero que cuando el equipo está de visita en otras ciudades, él se emborracha después de cada juego. No he visto muchas quejas acerca de eso. En otras palabras, la posibilidad de alcoholismo está bien.
Lo interesante es que la declaración de Guillén se hizo en un país que enarbola su Primera Enmienda –que garantiza la libertad de palabra– como su bandera de independencia y democracia
¡Aaah, Miami! Un verdadero bastión de la libertad de palabra…
Aquí se tiene el derecho a decir y hacer como a uno le venga en ganas, siempre y cuando no disguste a un poderoso y vociferante segmento de esta comunidad. Si uno cruza los límites trazados por estas personas (casi todos de ascendencia cubana), entonces las reglas no valen.
He pensado mucho y por largo tiempo acerca de lo que acaba de sucederle a Guillén. Y seguramente tengo derecho a estar molesto (o no) por su amor a Fidel. ¿Pero insistir en despedirlo por las palabras que dijo?
La gente que pide la cabeza de Guillén son algunos de los que asisten a los juegos de béisbol en un estadio construido con el dinero de los contribuyentes que nos quitaron de la manera más atroz. Nos engañaron los propietarios de los Marlins y los políticos locales que fueron atraídos por cualquier cosa que el equipo les haya ofrecido. Es más, hasta The Miami Herald, que ha demostrado la estafa de los Marlins, celebra el nuevo estadio como si el negocio hubiera sido totalmente legítimo.
Mientras tanto, el vecindario alrededor de ese estadio y las personas que viven allí –algunos desde que llegaron de Cuba– están siendo forzados a mudarse debido al costo de las nuevas urbanizaciones. Es el aburguesamiento, un proceso que expulsa a los indeseables (porque no pueden pagarlo) a fin de abrir el camino a los que pueden pagar bienes raíces más caros. En otras palabras, como ustedes no pueden pagarlo (lo que ayudaron a financiar) no son bienvenidos. A eso se le llama progreso.
Muchas de esas mismas personas se han alzado en armas por la controversia del caso Guillén. Yo les aconsejaría que no permitan que el equipo (así como los políticos y lo “líderes” de la comunidad) desvíe la atención de lo que es más importante: lo que el estadio está haciendo a la comunidad circundante.
Pero en Miami aún estamos preocupados por Fidel –y por el idiota que tuvo las agallas de admitir que ama al líder cubano, probablemente después de unos cuantos tragos de más.
De Progreso Semanal
Fascismo en Miami
Por Lázaro Fariñas*
Ozzie Guillén, el manager del equipo de baseball de las grandes ligas, los Miami Marlins, hasta hace unos días creía que era un hombre libre que, viviendo en una sociedad democrática, podía expresar lo que le diera la gana sin tener ningún tipo de consecuencias. Pobre hombre. ¡Qué equivocado estaba al creer semejante bobería! El venezolano Guillén pensó que, como en otras ocasiones públicamente había dicho cosas irreverentes refiriéndose a otros temas, también podía afirmar libremente su respeto por el líder indiscutible del pueblo cubano, el Comandante Fidel Castro, y no pagar ninguna consecuencia.
Empezando con las palabras "I love Fidel Castro", en la última edición de la revista Time salió publicado un artículo escrito por el periodista Sean Gregory, quien transcribe textualmente la frase que le dijera Ozzie Guillén. No creo que hayan pasado más de dos hora de haber salido la revista a la calle, cuando los fascistas de la extrema derecha de Miami comenzaron la campaña de difamación contra Guillén. Los programas de radio que dirigen estos personajes locales empezaron a destilar veneno contra el hombre que se había atrevido a decir que amaba a un líder político que es amado y respetado por millones de cubanos y por centenares de millones de personas alrededor del mundo. El veneno de la radio saltó a los políticos locales, quienes exigían a los dueños del equipo beisbolero que votara a su manager. Mientras la administración del equipo sacó públicamente una declaración en la que se alejaba de lo declarado por Guillen y aunque hasta la fecha no lo han despedido, sí lo han suspendido por 5 juegos.
Lo más probable es que, a pesar de las constantes declaraciones de Guillén en las que les pide perdón a la morralla miamenses, este no pueda evitar que los Marlíns lo dejen en la calle y sin llavín. Esta jauría es insaciable y de nada le vale a Guillén, ni a nadie, humillarse ante ella para conseguir un perdón, porque estos elementos de la extrema derecha de Miami está compuesto por personas enfermas de rabia y de odio. Por esa humillación de tener que pedir perdón, ya han pasado muchos antes. Guillén es el último, no el primero, ni el único.
Sería interminable la lista de las personas a las que aquí les han caído encima. No hay que olvidar que Nelson Mandela fue declarado persona non grata por el gobierno condal por ser amigo de Cuba y su líder; que los Papas han sido, en diferentes ocasiones, acusados de comunistas; aquí, hasta a los presidentes Kennedy, Carter, Clinton y ahora Obama los han acusado de colaboradores del gobierno cubano. También tuvo su momento en este carnaval fascista el cantante venezolano, Oscar de León, quien tuvo que venir a la radio de Miami a pedir perdón, llorando, después que le cayeron como buitres por haber participado en un festival de música en Varadero. Por ese camino también han pasado, entre muchos otros, el dúo Los Españolísimos, Julio Iglesias, la brasilera Denise de Kalafe, los puertorriqueños Danny Rivera y Andy Montañez, la cubana Ana Margarita Martínez Casado y hasta el mismísimo Willie Chirino, quien tuvo que llorar en un programa de radio después que le regaló un instrumento musical a un músico cubano en Panamá. Es verdad que esta gente que ha llorado no tienen columna vertebral y se han irrespetado a sí mismos al tener que decir que donde dijeron Diego dijeron digo, pero los insultos son muchos y las amenazas económicas y hasta de la propia vida, son más.
La verdad que hay que preguntarse es ¿cómo es posible que en una ciudad norteamericana, donde rige una constitución que contiene una enmienda que le da el derecho a los ciudadanos de expresar libremente su pensamiento, alguien sea humillado y amenazado de perder su trabajo o su vida, precisamente por expresar lo que piensa?
Esto sólo pasa porque en esta ciudad existe un enclave fascistoide que domina los medios de comunicación, que tiene poder económico y además, exagerado poder político. Ese enclave es el mismo que se pasa la vida gritando a los cuatro vientos que en Cuba no hay democracia, mientras ellos aquí amenazan y humillan a todo aquel que se atreva a decir algo diferente a lo que ellos quieren que se permita decir.
La presión para que boten al manager de los Marlíns no va a parar hasta que logren su objetivo. Ojalá que no lo logren, aunque mucho lo dudo. Suceda lo que suceda con Ozzie Guillén, y aunque humanamente me da pena con él, me alegro que esto haya sucedido y que haya sido reportado por todos los grandes medios de comunicación de los Estados Unidos para que se vuelva a enterar el resto de los habitantes de este gran país de la clase de morralla fascista que controla económica, política y socialmente una de las más importantes ciudades de esta nación.
*Lázaro Fariñas periodista cubano residente en EE.UU.
Fuente original: Martianos-Hermes-Cubainformación-Cubasolidaridad
Imagen agregada RCBáez
Vea además, sobre este tema:
Libertad de expresión en Miami: entrenador de beisbol es sancionado y debe pedir perdón por elogiar a Fidel
Video en Youtube
Ozzie Guillén, el manager del equipo de baseball de las grandes ligas, los Miami Marlins, hasta hace unos días creía que era un hombre libre que, viviendo en una sociedad democrática, podía expresar lo que le diera la gana sin tener ningún tipo de consecuencias. Pobre hombre. ¡Qué equivocado estaba al creer semejante bobería! El venezolano Guillén pensó que, como en otras ocasiones públicamente había dicho cosas irreverentes refiriéndose a otros temas, también podía afirmar libremente su respeto por el líder indiscutible del pueblo cubano, el Comandante Fidel Castro, y no pagar ninguna consecuencia.
Empezando con las palabras "I love Fidel Castro", en la última edición de la revista Time salió publicado un artículo escrito por el periodista Sean Gregory, quien transcribe textualmente la frase que le dijera Ozzie Guillén. No creo que hayan pasado más de dos hora de haber salido la revista a la calle, cuando los fascistas de la extrema derecha de Miami comenzaron la campaña de difamación contra Guillén. Los programas de radio que dirigen estos personajes locales empezaron a destilar veneno contra el hombre que se había atrevido a decir que amaba a un líder político que es amado y respetado por millones de cubanos y por centenares de millones de personas alrededor del mundo. El veneno de la radio saltó a los políticos locales, quienes exigían a los dueños del equipo beisbolero que votara a su manager. Mientras la administración del equipo sacó públicamente una declaración en la que se alejaba de lo declarado por Guillen y aunque hasta la fecha no lo han despedido, sí lo han suspendido por 5 juegos.
Lo más probable es que, a pesar de las constantes declaraciones de Guillén en las que les pide perdón a la morralla miamenses, este no pueda evitar que los Marlíns lo dejen en la calle y sin llavín. Esta jauría es insaciable y de nada le vale a Guillén, ni a nadie, humillarse ante ella para conseguir un perdón, porque estos elementos de la extrema derecha de Miami está compuesto por personas enfermas de rabia y de odio. Por esa humillación de tener que pedir perdón, ya han pasado muchos antes. Guillén es el último, no el primero, ni el único.
Sería interminable la lista de las personas a las que aquí les han caído encima. No hay que olvidar que Nelson Mandela fue declarado persona non grata por el gobierno condal por ser amigo de Cuba y su líder; que los Papas han sido, en diferentes ocasiones, acusados de comunistas; aquí, hasta a los presidentes Kennedy, Carter, Clinton y ahora Obama los han acusado de colaboradores del gobierno cubano. También tuvo su momento en este carnaval fascista el cantante venezolano, Oscar de León, quien tuvo que venir a la radio de Miami a pedir perdón, llorando, después que le cayeron como buitres por haber participado en un festival de música en Varadero. Por ese camino también han pasado, entre muchos otros, el dúo Los Españolísimos, Julio Iglesias, la brasilera Denise de Kalafe, los puertorriqueños Danny Rivera y Andy Montañez, la cubana Ana Margarita Martínez Casado y hasta el mismísimo Willie Chirino, quien tuvo que llorar en un programa de radio después que le regaló un instrumento musical a un músico cubano en Panamá. Es verdad que esta gente que ha llorado no tienen columna vertebral y se han irrespetado a sí mismos al tener que decir que donde dijeron Diego dijeron digo, pero los insultos son muchos y las amenazas económicas y hasta de la propia vida, son más.
La verdad que hay que preguntarse es ¿cómo es posible que en una ciudad norteamericana, donde rige una constitución que contiene una enmienda que le da el derecho a los ciudadanos de expresar libremente su pensamiento, alguien sea humillado y amenazado de perder su trabajo o su vida, precisamente por expresar lo que piensa?
Esto sólo pasa porque en esta ciudad existe un enclave fascistoide que domina los medios de comunicación, que tiene poder económico y además, exagerado poder político. Ese enclave es el mismo que se pasa la vida gritando a los cuatro vientos que en Cuba no hay democracia, mientras ellos aquí amenazan y humillan a todo aquel que se atreva a decir algo diferente a lo que ellos quieren que se permita decir.
La presión para que boten al manager de los Marlíns no va a parar hasta que logren su objetivo. Ojalá que no lo logren, aunque mucho lo dudo. Suceda lo que suceda con Ozzie Guillén, y aunque humanamente me da pena con él, me alegro que esto haya sucedido y que haya sido reportado por todos los grandes medios de comunicación de los Estados Unidos para que se vuelva a enterar el resto de los habitantes de este gran país de la clase de morralla fascista que controla económica, política y socialmente una de las más importantes ciudades de esta nación.
*Lázaro Fariñas periodista cubano residente en EE.UU.
Fuente original: Martianos-Hermes-Cubainformación-Cubasolidaridad
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miércoles, 23 de noviembre de 2011
Bulos y utopías de la contrarrevolución cubana
Por Percy Francisco Alvarado Godoy
Hoy, en horas de la noche, varios contrarrevolucionarios de origen anticubano radicados en Miami, y agrupados en la Asamblea de la Resistencia Cubana, realizarán una vigilia en apoyo a la frágil e irrepresentativa “disidencia” interna o, mejor dicho, a los pocos mercenarios que pululan, aislados y fragmentados, en busca de burdo protagonismo y malsanas ambiciones, en varias ciudades del país. El show mediático está encaminado a solidarizarse con un inventado Día de la Resistencia, a celebrarse mañana jueves, y que transcurrirá sin penas ni glorias, destinado al estercolero de sus frustrados planes desestabilizadores y al olvido.
Toda la fanfarria desplegada por la mafia anticubana de Miami pretende dar apoyo a los mercenarios del Frente Nacional de Resistencia Cívica y Desobediencia Civil Orlando Zapata Tamayo, caracterizados por su avidez de dinero sucio y por su persistente incitación a la desobediencia social en Cuba.
Las viejas y dudosas consignas, cargadas de falsedades tales como “el cese de la violencia contra los opositores y su persecución, así como reclamar la libertad del pueblo cubano”, serán nuevamente desempolvadas en el Ponce Circle Park, en Coral Gables, sin faltar una misa oficiada por el párroco de la Ermita de la Caridad del Cobre de Miami. Allí, como siempre, se pasará el cepillo a los incautos, fundamentalmente por parte del Directorio Democrático Cubano, MAR por Cuba y otras organizaciones, parte de cuyos dineros irán a sus bolsillos. Allí también se dejará escuchar la voz del oportunista y contrarrevolucionario Jorge Luis García Pérez (Antúnez), quien funge como secretario general del Frente Nacional de la Resistencia Cívica el que ha bendecido al evento en espera de sus dividendos, al declarar anticipadamente: “Su iniciativa es uno de los gestos más hermosos y nobles en aras del apoyo espiritual y moral a los que dentro de Cuba sufren y resisten frente a la opresión totalitaria”.
Como dejarse engañar es oficio de tontos, los presentes gritarán consignas tales como “Todos somos resistencia” y “Las calles son del pueblo”, que no tienen repercusión en la Isla, donde el pueblo cubano, mayoritario todo, apuesta por el socialismo y está enfrascado en cambiar todo aquello que entorpece el pleno desarrollo de su proyecto social.
Para los tontos es también una reciente encuesta, supuestamente realizada en Cuba por el Instituto Republicano Internacional (IRI), ducho en fabricar falsedades y en financiar a mercenarios dentro de la Isla, que arroja el absurdo resultado de opinión, en el cual se presenta la disensión y escepticismo del 70 % de los cubanos con el gobierno actual y la nueva orientación de desarrollo económico social propuesta en Los Lineamientos del VI Congreso del PCC. Para el IRI nuestro pueblo está a favor de la democracia y una economía de mercado. ¿A quiénes habrá encuestado, me pregunto, el IRI y su falsario presidente, Lorne W. Craner? ¿Habrá tenido en cuenta a nuestros obreros, campesinos y estudiantes, este engendro de la guerra mediática anticubana capitaneado por un furibundo ultraconservador republicano, el senador John McCain, republicano por Arizona, quien ha fabricado estas encuestas y sus resultados desde el año 2007?
Para quien tiene una pizca de suspicacia, no escapa el hecho de que los 572 encuestados no tienen algo que ver con nuestro pueblo. Esa muestra está compuesta por terroristas radicados en Miami y por mercenarios dentro de la Isla, con el objetivo de condicionar a la opinión pública con una imagen distorsionada de la realidad cubana.
La apología al capitalismo, a la economía de mercado, al pluripartidismo, la “libertad” de expresión y el retorno a la vieja república neocolonial es fruto de la enfebrecida utopía de los que odian a Cuba y a su pueblo. En cada cuadra, fábrica, cooperativa agrícola, escuela, centros hospitalarios y universidades, el pueblo sabe lo que quiere y ambiciona. Allí no fue encuestado cubano alguno. Todo lo demás es un enorme bulo de los tantos que se fabrican a diario contra Cuba.
Enviado por su autor
jueves, 30 de junio de 2011
Calladito se mueven las víboras en el Congreso contra los viajes a Cuba
Por Andrés Gómez, director de Areítodigital
Miami.- Mientras recientemente en el Sur de la Florida, el flamante alcalde de la ciudad de Hialeah junto con el resto de los miembros del Ayuntamiento de esa ciudad, hacen alto honor al terrorista mayor, el asesino Luis Posada Carriles, entregándole la Llave de esa ciudad.
Mientras muere en Miami, no hace mucho tiempo, en la más absoluta libertad, y de muerte natural, el otro terrorista mayor, el maldito Orlando Bosch. Mientras, además, el resto de los consortes terroristas de estos dos perversos también viven libremente, a sus anchas, continuando planificando más de sus pérfidas acciones.
Mientras, las autoridades federales siguen protegiendo a esas fieras del rigor que las leyes determinan sobre estos odiosos crímenes y criminales, y así también la prensa miamense y los prohombres, y supongo las ¨promujeres¨, de la fauna política de la derecha cubano americana, tratan a esas fieras como patriotas y de dignos ¨luchadores por la libertad¨.
Mientras todo esto pasa, entonces, subrepticiamente, calladito, la víbora de Mario Díaz Balart, a escondiditas, coló en un importante proyecto de ley de presupuesto para el año fiscal entrante una enmienda que prohibiría nuevamente los viajes de los cubanos residentes en Estados Unidos a Cuba, reimponiendo las medidas del 2004 del segundo presidente Bush que fueron descartadas por el presidente Obama en el 2009.
Calladito quieren mantener las víboras cubano americanas quienes tienen representación en el Congreso esa moralmente repugnante ley que prohibiría nuevamente a todos nosotros poder ver, compartir, ayudar, a nuestros seres queridos en Cuba: a nuestras madres, nuestros padres, hijos e hijas, nietas y nietos, hermanos y hermanas, primos, amigos, a todos a los que queremos en Cuba.
Mario Díaz Balart, siguiendo la funesta tradición de su familia y sus consortes batistianos, sirve de punta de lanza en este infame intento en contra de los más sagrados intereses de la familia cubana.
Estos seres, moralmente depravados, consortes de terroristas –entre otras muchas cosas-, se atreven a mantener en su prensa miamense que las medidas de prohibiciones de viaje a Cuba, que ellos quieren volver a imponernos, cuentan con el apoyo prácticamente absoluto de la comunidad cubana en Estados Unidos.
¿Cómo pueden ser tan descaradamente mentirosas esas víboras? ¿A quiénes pretenden engañar?
No va ser a los más de 300 mil cubanas y cubanos, mujeres y hombres, viejos y jóvenes que vivimos en Estados Unidos y que hemos viajado a Cuba, después del levantamiento de las restricciones de viaje en el 2009, o sea, en menos de dos años.
Como tampoco van a pretender engañar a las decenas de miles que viajaremos durante las próximas vacaciones de verano. A nosotros no va a ser.
¿Entonces a quienes pretenden engañar con esa mentira? ¿Quizás a sus aliados republicanos y demócratas en el Congreso o aquellos otros congresistas y demás políticos que sacrificarían nuestro sagrado derecho de viaje por ciertas prebendas que nada tienen que ver con nuestros más fundamentales intereses?
Todo esto está muy turbio. Y para poder derrotar esta otra infamia tenemos que movilizarnos. Y movilizarnos con determinación. Tenemos que tener presente que esas víboras tienen poder. Como también tienen mucho odio acumulado en contra de los nuestros, en contra de todo el pueblo cubano.
Enviado por su autor
Imagen agregada RCBáez
Miami.- Mientras recientemente en el Sur de la Florida, el flamante alcalde de la ciudad de Hialeah junto con el resto de los miembros del Ayuntamiento de esa ciudad, hacen alto honor al terrorista mayor, el asesino Luis Posada Carriles, entregándole la Llave de esa ciudad.
Mientras muere en Miami, no hace mucho tiempo, en la más absoluta libertad, y de muerte natural, el otro terrorista mayor, el maldito Orlando Bosch. Mientras, además, el resto de los consortes terroristas de estos dos perversos también viven libremente, a sus anchas, continuando planificando más de sus pérfidas acciones.
Mientras, las autoridades federales siguen protegiendo a esas fieras del rigor que las leyes determinan sobre estos odiosos crímenes y criminales, y así también la prensa miamense y los prohombres, y supongo las ¨promujeres¨, de la fauna política de la derecha cubano americana, tratan a esas fieras como patriotas y de dignos ¨luchadores por la libertad¨.
Mientras todo esto pasa, entonces, subrepticiamente, calladito, la víbora de Mario Díaz Balart, a escondiditas, coló en un importante proyecto de ley de presupuesto para el año fiscal entrante una enmienda que prohibiría nuevamente los viajes de los cubanos residentes en Estados Unidos a Cuba, reimponiendo las medidas del 2004 del segundo presidente Bush que fueron descartadas por el presidente Obama en el 2009.
Calladito quieren mantener las víboras cubano americanas quienes tienen representación en el Congreso esa moralmente repugnante ley que prohibiría nuevamente a todos nosotros poder ver, compartir, ayudar, a nuestros seres queridos en Cuba: a nuestras madres, nuestros padres, hijos e hijas, nietas y nietos, hermanos y hermanas, primos, amigos, a todos a los que queremos en Cuba.
Mario Díaz Balart, siguiendo la funesta tradición de su familia y sus consortes batistianos, sirve de punta de lanza en este infame intento en contra de los más sagrados intereses de la familia cubana.
Estos seres, moralmente depravados, consortes de terroristas –entre otras muchas cosas-, se atreven a mantener en su prensa miamense que las medidas de prohibiciones de viaje a Cuba, que ellos quieren volver a imponernos, cuentan con el apoyo prácticamente absoluto de la comunidad cubana en Estados Unidos.
¿Cómo pueden ser tan descaradamente mentirosas esas víboras? ¿A quiénes pretenden engañar?
No va ser a los más de 300 mil cubanas y cubanos, mujeres y hombres, viejos y jóvenes que vivimos en Estados Unidos y que hemos viajado a Cuba, después del levantamiento de las restricciones de viaje en el 2009, o sea, en menos de dos años.
Como tampoco van a pretender engañar a las decenas de miles que viajaremos durante las próximas vacaciones de verano. A nosotros no va a ser.
¿Entonces a quienes pretenden engañar con esa mentira? ¿Quizás a sus aliados republicanos y demócratas en el Congreso o aquellos otros congresistas y demás políticos que sacrificarían nuestro sagrado derecho de viaje por ciertas prebendas que nada tienen que ver con nuestros más fundamentales intereses?
Todo esto está muy turbio. Y para poder derrotar esta otra infamia tenemos que movilizarnos. Y movilizarnos con determinación. Tenemos que tener presente que esas víboras tienen poder. Como también tienen mucho odio acumulado en contra de los nuestros, en contra de todo el pueblo cubano.
Enviado por su autor
Imagen agregada RCBáez
sábado, 18 de junio de 2011
Los cubanos anticubanos
Por Lázaro Fariñas*
Hace muchos años atrás, publiqué un artículo en El Nuevo Herald de Miami en el que, refiriéndome a los exiliados derechistas de aquí, decía que estos habían empezado odiando al régimen revolucionario de La Habana y a sus dirigentes, para haber terminado odiando a Cuba y a su pueblo. Caigo en la pedantería de citarme a mí mismo al ver que nada ha cambiado a través de los años. El sector ultraderechista del auto llamado exilio cubano, no es anticastrista ni anticomunista, es, simplemente, anticubano.
Bastan varios ejemplos para comprobar que lo que afirmo no es mentira, ni que al decirlo lo hago solamente para atacar ese sector de los cubanos que viven principalmente en los Estados Unidos, en España y algunos pocos en la isla:
Odian a Cuba y al pueblo cubano, por eso, que ni siquiera se deben ofender cuando se les acusa de anticubanos, porque eso es lo que son, cubanos anticubanos.
*Periodista cubano residente en EEUU.
Fuente: enviado por el autor a MARTIANOS-HERMES
Hace muchos años atrás, publiqué un artículo en El Nuevo Herald de Miami en el que, refiriéndome a los exiliados derechistas de aquí, decía que estos habían empezado odiando al régimen revolucionario de La Habana y a sus dirigentes, para haber terminado odiando a Cuba y a su pueblo. Caigo en la pedantería de citarme a mí mismo al ver que nada ha cambiado a través de los años. El sector ultraderechista del auto llamado exilio cubano, no es anticastrista ni anticomunista, es, simplemente, anticubano.
Bastan varios ejemplos para comprobar que lo que afirmo no es mentira, ni que al decirlo lo hago solamente para atacar ese sector de los cubanos que viven principalmente en los Estados Unidos, en España y algunos pocos en la isla:
- Todos apoyan la política agresiva de EEUU contra Cuba, y quieren que las tropas norteamericanas desembarquen en la isla, después de haber sido bombardeadas sus ciudades y población, tal y como sucedió en Irak y está sucediendo ahora en Libia. Apoyan el embargo que los Estados Unidos le han implementado a Cuba, que en muchos casos ha llegado a impedir que el gobierno de Cuba adquiera equipos médicos necesarios para salvar la vida de sus ciudadanos. Cuando el equipo nacional de béisbol o cualquier otro tipo de equipo deportivo de Cuba sale a competir en el extranjero, gritan a los cuatro vientos que quieren que estos sean derrotados. Cuando los artistas cubanos vienen a actuar en los Estados Unidos, critican y acusan al gobierno federal por haberle dado las visas para que puedan presentarse en este país. Cuando pueden, le hacen demostraciones frente a los lugares en que se presentan.
- Le tienen un odio visceral a Hugo Chávez y al gobierno venezolano, solamente porque este le suministra, a precio preferencial, el petróleo que los cubanos necesitan para poder alumbrarse y movilizarse.
- Aplaudieron y apoyaron a Pedro “El Breve”, aquel triste personaje que asumió la presidencia de Venezuela inmediatamente después del golpe de estado contra Chávez, por haber tomado, como primera medida, el cortarles los suministros petroleros a la isla.
- Se alegran cuando cualquier fenómeno atmosférico destruye propiedades y viviendas en el territorio nacional.
- Están haciendo todo lo posible para presionar al gobierno federal para que haga algo que impida que compañías extranjeras perforen pozos petroleros en las zonas que le pertenecen a Cuba en el Golfo de México y así los cubanos se liberen de la dependencia petrolera.
- Apoyan vehementemente la política de Posición Común de la Unión Europea hacia Cuba.
- Lograron forzar al gobierno de George Bush padre para que firmara la Ley Torricelli y a Bill Clinton para que hiciera lo mismo con la Ley Helms-Burton, ambas leyes que sirvieron para apretar más las medidas criminales que ahogaban al pueblo cubano en los momentos que el país había perdido a su principal socio comercial y se hundía en una crisis económica y social de gran envergadura que hizo aparecer enfermedades desconocidas en la población por falta de medicinas y alimentos.
- Quieren que los Estados Unidos suspendan los viajes familiares de los cubanos residentes en este país.
- Obligaron al presidente George W Bush a que redefiniera los lazos familiares, al impedir que un cubano fuera a la isla a ver a un primo o a un tío, afirmando que estos no eran familia cercana, además, que solo podían ver una madre, un padre o un hermano una vez cada tres años. Tan fue así, que en muchísimos casos las autoridades de este país le daban a escoger a los cubanos, ante la enfermedad de una madre o un padre, si quería verlos en el hospital o en la funeraria.
Lograron que el que viajaba no pudiera llevarles más de trescientos dólares a los familiares en la isla. Buscan que deserten los médicos que cumplen misiones humanitarias en el exterior, ofreciéndoles visas para ingresar en USA.
- Creo que son suficientes ejemplos para demostrar la maldad de estos individuos que se pasan la vida llenándose la boca para decir que lo que quieren para la isla es la libertad y la democracia, cuando lo que verdaderamente desean, y han trabajado siempre para ello, es hundir al pueblo cubano en la miseria y en el hambre. Son profundamente anexionistas ya que quieren que Cuba sea una colonia de los Estados Unidos.
Odian a Cuba y al pueblo cubano, por eso, que ni siquiera se deben ofender cuando se les acusa de anticubanos, porque eso es lo que son, cubanos anticubanos.
*Periodista cubano residente en EEUU.
Fuente: enviado por el autor a MARTIANOS-HERMES
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