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sábado, 3 de noviembre de 2012

Presidenciales yanquis: Bipartidismo a ultranza versus voto latino?

Miguel Fernández Martínez,  periodista que atiende la sección “Norte” de Prensa Latina, nos entrega en la web de esta Agencia dos excelentes trabajos que cuestionan, desde aristas inusuales, el gran show mediático que son las presidenciales norteamericanas: unas elecciones donde el dinero pone y paga los candidatos, donde los más votados por el pueblo generalmente no alcanzan el escaño presidencial, donde una “pelea de gallitos” ante las cámaras puede decidir la inclinación de la balanza… una balanza que sólo admite dos platos: Demócratas y Republicanos. ¿Conoce Usted los otros partidos que contienden por el “Premio Gordo”?


La diversidad ¿partidista? en las elecciones de Estados Unidos
Por Miguel Fernández Martínez *

Aunque la lucha por conseguir la presidencia de Estados Unidos se concentra entre los tradicionales republicanos y demócratas, el espectro electoral abarca a otras agrupaciones que también lidian por llegar a la Casa Blanca.


Los rojos (republicanos) y los azules (demócratas) son los partidos políticos más grandes, y cuentan con suficientes recursos económicos para mantenerse en el ruedo a través de campañas propagandísticas que promocionan a sus principales aspirantes.

Barack Obama y Joseph Biden, aspirantes a la reelección demócrata, y Mitt Romney y Paul Ryan, candidatos republicanos, son los rostros visibles de esta contienda, que ya se convirtió en la más cara en la historia de Estados Unidos.

Pero junto a ellos, otros 15 grupos políticos aparecen inscriptos en los registros electorales, aunque apenas se habla de sus proyecciones.

Los pocos recursos financieros de estos partidos, y su poca capacidad de recaudación de fondos, les impiden marchar a la par con las dos fuerzas políticas principales, y esto trae como consecuencia que los electores no alcancen a conocer sus plataformas programáticas.

Detrás de rojos y azules avanza como tercera fuerza política el Partido Libertario, con Gary Jonson, exgobernador de Nuevo México, como candidato a la presidencia, y Jim Gray, exmagistrado de la Corte Suprema de California.

Tienen entre sus presupuestos de campaña reducir la capacidad del gobierno, favorecer los matrimonios entre personas del mismo sexo, legalizar el consumo de la marihuana y permitir un flujo migratorio sin restricciones legales.

Fundado en 1971, el Partido Libertario es el más grande de los grupos marginales en Estados Unidos, y cuenta con una base de votantes registrados que supera los 225 mil electores.

También destaca el Partido de la Reforma, fundado por Ross Perot, dos veces candidato a la presidencia de Estados Unidos, y que esta vez trae como candidatos a Andre Barnett, de Nueva York, y a Ken Cross, de Arkansas.

Este partido, fundado en 1995, se creó como una alternativa ante el desencanto en los partidos tradicionales -demócrata y republicano-, de trabajar seriamente en los temas más importantes de la sociedad estadounidense.

Los "reformistas" de Perot se apuntaron su mayor victoria cuando lograron llevar a Jesse Ventura como gobernador del estado de Minnesota en 1998.

En el ruedo electoral aparece nuevamente el Partido de la Prohibición, fundado en 1869, que lo convierte en el más antiguo de Estados Unidos en activo, con el binomio integrado por Lowell Fellure, de West Virginia, y Toby Davis, de Mississippi, y que se opone desde siempre a la venta y consumo de bebidas alcohólicas.

Entre los más reaccionarios destacan el Partido de la Tercera Postura, y el de la Constitución, los que promueven la supremacía blanca y tienen un carácter antiinmigrante.

Proponen castigos severos a la inmigración indocumentada, y una moratoria a la migración legal que garantice que todos los subsidios federales a los inmigrantes sean abolidos o eliminados.

Otras agrupaciones inscriptas son el Partido Verde, con Jill Stein, de Massachussets, y Cheri Honkala, de Pensilvania como candidatos, quienes promueven el cuidado del medio ambiente, la justicia social, la diversidad social y la no violencia, y el Partido Justicia, que defienden una reforma financiera electoral y modificar el sistema de rentas internas de Estados Unidos, al tiempo de prometer un sistema gratis de salud pública.

Están además el Partido Paz y Libertad, una agrupación de izquierda que nació durante la guerra de Vietnam, defensora de las libertades individuales y el derecho a la educación y la salud gratis, con Rossane Barr, de Hawai, y la activista Cindy Sheehan, de California como aspirantes a la presidencia.

Completan la lista los partidos Socialista, con Stewart Alexander, de California, y Alejandro Mendoza, de Texas como candidatos; el Socialista Igualitario, con Jerome White, de Michigan, y Phyllis Scherrer, de Pensilvania; y el Socialista de los Trabajadores, con James Harris, de Nueva York, y Maura Peluca, de Nebraska.

Cierra la campaña con el Partido Socialista y Liberación, el Independiente de América, y el Objetivista, que propone reformar el sistema de rentas internas y eliminar el impuesto sobre los ingresos.

Otra fuerza política que marcó este proceso electoral fue el Tea Party, un movimiento nacido en 2009 y que se enrumbó hacia la derecha más extrema del Partido Republicano.

A pesar de llevarse las palmas en las elecciones legislativas de 2010, el Tea Party ha tenido una presencia mucho más discreta en estos comicios, después que Michele Bachmann, su principal candidata en las primarias republicanas, sufrió un rotundo descalabro.

Según analistas políticos que siguen el tema electoral, la falta de respaldo al Tea Party puede haberse generado después de las negociaciones del techo de la deuda nacional en 2011, cuando la intransigencia de los congresistas elegidos un año antes con el respaldo de esta agrupación ultraconservadora estuvo a punto de abocar al país a la suspensión de pagos.

A pesar de la diversidad, incluida la relativa pluralidad política, nadie duda que el botín se repartirá, como siempre, entre los "elefantes" republicanos, y los "burros" demócratas, protagonistas eternos de estas contiendas.


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Las minorías étnicas en el foco de las elecciones estadounidenses
Por Miguel Fernández Martínez *

Cuando apenas restan pocos días para que las campañas políticas por ganar la presidencia en Estados Unidos lleguen a su fin, republicanos y demócratas prosiguen sus miradas hacia las minorías étnicas con derecho al voto.


Demócratas y republicanos, las dos agrupaciones partidistas con opciones reales de llegar a la Casa Blanca, saben perfectamente que entre los afroamericanos, latinos y otros grupos étnicos asentados en la nación puede estar el elemento necesario para inclinar la balanza durante el conteo de las boletas.

Lleva la peor parte en esta lid el candidato republicano Mitt Romney, quien no es bien mirado por las minorías a partir de sus desacertadas expresiones, en momentos marcadas por cierto perfil racista, pero sobre todo por las políticas sugeridas, las cuales recortarían ostensiblemente las ayudas financieras a los programas sociales de los que dependen muchos de estos grupos sociales.

El exgobernador de Massachussetts sigue haciendo esfuerzos por mejorar su imagen ante afroamericanos y latinos, los grupos de mayor incidencia en las elecciones estadounidenses, después de la población blanca de origen anglosajón.

Con los latinos, Romney prueba constantemente mover sensibilidades a través de su hijo Craig, quien se convirtió en el portavoz de la campaña republicana hacia los electores de origen hispano, a partir de su dominio del idioma español.

Aún así, sigue sin convencer a esta importante comunidad, cuyo crecimiento en los últimos años la convierte en estratégica, sobre todo en los llamados estados clave donde todavía impera la indecisión de muchos votantes.

Melissa Salas Blair, activista republicana latina de Texas y presidenta de Puentes Research and Communications en Houston, reconoció recientemente que en varias oportunidades Romney utiliza a su hijo Craig para dirigirse a los latinos, cuando es él quien debe hablar directamente a las comunidades, aunque fuera en inglés, pero con enfoque hispano, como hace el presidente Barack Obama.

De desacertada calificaron muchos activistas republicanos la participación del candidato rojo en la Conferencia Anual del Concilio Nacional de la Raza, hacia donde envió un video genérico de campaña y no uno dedicado a los latinos, lo cual le valió que fuera recibida por los presentes en total silencio y con murmullos reprobatorios.

Los republicanos también recibieron fuertes críticas por concentrar los esfuerzos propagandísticos dirigidos a los hispanos con referencias amenazantes a Cuba y Venezuela, algo que consideran como pifia, en tanto solo resultará efectiva en Florida, pero no en otros estados como Ohio o New México, según la opinión del consultor republicano David Johnson.

Por su parte, los demócratas aún mantienen las preferencias de las minorías en índices bastante parejos con las elecciones presidenciales de 2008, que llevó a la presidencia a Obama con el apoyo mayoritario de los afroamericanos y más de un 70 por ciento de latinos.

Uno de los temas más discutidos y que movilizó la atención de los diferentes grupos étnicos en Estados Unidos fue el plan de asistencia social sanitaria sugerido por los "azules", bautizado por los republicanos despectivamente como Obamacare.

Según los estrategas de la campaña de Romney, el plan de salud social propuesto por el candidato demócrata a la reelección debilitará el ya existente Medicare, del que actualmente se benefician principalmente personas blancas de bajos ingresos, a quienes supuestamente se les afectarían más de 700 millones de dólares en ayudas para reinvertir en asistencia generalizada para negros y latinos.

A pesar de los ataques, los republicanos insisten en convencer a estos sectores de la población estadounidense que se mantienen leales al voto demócrata, junto a las mujeres jóvenes y solteras de todas las razas.

Según Pew Research, el 89 por ciento de los votantes que se identifican como republicanos son blancos, por lo cual tienen muy pocas opciones de ganar terreno entre negros e hispanos, quienes persisten en apoyar a Obama.

De ahí que el equipo de campaña de Romney no tiene más opción que la de adoptar una estrategia que impulse la participación de los blancos en las urnas.

El voto afroamericano es otro de los renglones más sensibles en la recta final de esta campaña presidencial, más cuando tiene como antecedente haber respaldado a los demócratas con un 95 por ciento en 2008, y donde tampoco los republicanos han tenido avances.

Durante la reciente conferencia anual de la Asociación Nacional para el Avance de la Gente de Color (NAACP), celebrada en Houston, Texas, Mitt Romney fue abucheado por los participantes cuando se comprometió eliminar "todos los programas caros y no imprescindibles que pueda encontrar, incluido Obamacare".

Para los demócratas no todo está seguro, pues según una reciente encuesta, los prejuicios hacia los afroamericanos aumentaron en los últimos años, algo que pondrá en peligro la intención de votos a favor del presidente Obama, el primer mandatario negro en la historia de Estados Unidos.

Según Jon Krosnick, profesor de la Universidad de Stanford, por más que se esperó que el impacto de la raza disminuiría con el paso del tiempo, parece que el impacto del sentimiento antinegro al votar es casi el mismo de hace cuatro años.

La encuesta, realizada por investigadores de Asociated Press, las universidades de Stanford y Michigan, y el Centro Nacional de Opinión Pública (NORC), de la Universidad de Chicago, reveló que el 51 por ciento de los estadounidenses expresa ahora actitudes contra los negros, frente a un 48 en 2008.

También se midieron índices de actitudes raciales implícitas, donde resultó que la cantidad de estadounidenses con sentimientos antinegros aumentó al 56 por ciento, superior al 49 durante las pasadas elecciones presidenciales.

Otro dato interesante resultó que el 57 por ciento de los blancos no hispanos estadounidenses manifestaron actitudes contra los latinos.

La encuesta realizada en septiembre último encontró que en virtud del prejuicio racial, Obama podría perder cinco puntos porcentuales de apoyo en el voto popular en las elecciones del 6 de noviembre frente al candidato republicano Romney.

Las minorías étnicas con derecho al voto enfrentarán las urnas entre amenazas de recortes de los republicanos y promesas incumplidas por los demócratas, lo que hace dificil predecir hacia dónde inclinar su voto, el cual sin lugar a dudas tendrá un valor importante en los resultados finales.



*Periodista de la Redacción Norte de Prensa Latina.

 

viernes, 20 de julio de 2012

La democracia en U.S.A. se fue a bolina

Por Salvador Capote*


Son numerosos los factores que durante las últimas décadas han determinado el deterioro acelerado de la democracia estadounidense pero, al parecer, lo que marca el momento crucial, el punto de no retorno, fue la decisión, en enero 21 de 2010, de la Corte Suprema de Justicia (“Citizens United v. Federal Election Commission”) que consideró  inconstitucionales las leyes que prohibían a las corporaciones contribuir a las campañas políticas. No existen prácticamente barreras a partir de esta fecha para que el dinero del gran capital fluya de manera creciente hacia la elección o reelección de políticos que respondan a los intereses de la élite económica del país.

La decisión de la Corte Suprema dio lugar a la creación de “Super Political Action Committees” (Super Comités de Acción Política) conocidos como “Super PACs”, que pueden hacer gastos ilimitados con fines políticos. Se revierte así más de un siglo de esfuerzos por establecer toda una jurisprudencia tendente a frenar el poder corruptor del dinero  en la vida política estadounidense.

En esta semana se presentó en el Senado un proyecto de ley (“Disclose Act”) que trata de poner fin a los gastos secretos en las campañas electorales. Esta ley exigiría que cualquier grupo que gaste diez mil dólares o más en propaganda, o en cualquier otra actividad política, lo informe a la Comisión Electoral Federal (FEC) dentro de las siguientes 24 horas. Igualmente deberá informar por cada diez mil dólares adicionales que gaste.

 A pesar de que esta ley constituye solamente un paliativo y no va a la raíz del problema que es sacar del proceso electoral el dinero de las corporaciones, fue objeto ya del “filibuster” (filibusterismo), sucia maniobra política, frecuente en el Senado, que consiste en obstruir la aprobación de una ley mediante largos discursos y debates sobre asuntos irrelevantes que prolongan indefinidamente las sesiones. El proyecto análogo presentado en la Cámara hace aproximadamente un mes, confronta igualmente férrea oposición.  En 2010 fue derrotada en el Congreso una legislación similar.

El poder actual de los Super PACs se manifestó en los resultados de las primarias presidenciales republicanas. Refiriéndose a ellas, señaló el senador Tom Udall (D-N.M.):  “gana quien tiene la chequera más gruesa”, “es una verdadera subasta”.

Este año, mucho más que nunca, el dinero es el dueño y señor absoluto del proceso electoral. No hay duda de que se romperán todos los récords en las contribuciones. Harold Simmons, por ejemplo, de la corporación “Contran”, entregó 16 millones de dólares a super PACs que apoyan a Mit Romney y a otros candidatos del Partido Republicano.

 “Citizens United” ofrece la oportunidad a determinadas personas de utilizar su inmenso poder económico para obtener decisiva influencia en la política. En junio de 2012, el Super PAC “Restore Our Future” (Restaurar Nuestro Futuro) afiliado con la campaña presidencial de Mitt Romney, recaudó más de U.S.$ 20 millones; la mitad de esa suma fue donada por el gran mogol de los casinos de Las Vegas, Sheldon Adelson, uno de los hombres más ricos de Estados Unidos y del mundo, quien ha declarado su intención de donar U.S.$ 100 millones en la presente campaña electoral (1).

Cierto es que, de un modo u otro, legal o ilegalmente, el dinero de las corporaciones intervino siempre en todas las elecciones y en la actuación de los funcionarios electos. La diferencia con la situación actual es que los partidos políticos poseían el control fundamental de los fondos de las campañas electorales. A partir de “Citizens United” este control pasó rápidamente a manos de los Super PACs y, por consiguiente, es con éstos (y menos cada vez con los partidos) con los que la lealtad y los vínculos de los candidatos se establecen más fuertemente. Además, ha aumentado el número de dígitos en el monto de las donaciones y la decisión de la Corte Suprema confiere a todo este viciado proceso un respaldo constitucional.

Una desagradable consecuencia de la multiplicación de los Super PACs, es la proliferación de propaganda negativa, no basada en hechos reales, nauseabunda, transmitida a través de anuncios pagados  que inundan los medios de información.  De un 9% en 2008 esta basura electoral pasó a un 53% en 2012, o sea, un aumento de un 44% en un solo periodo (2).

De acuerdo con datos de la Comisión Federal Electoral (FEC), en las elecciones del año 2000 los PACs contribuyeron con 114,700,000 dólares; en las de 2004 la cifra se elevó a $192,400,000; en las de 2008, y todavía sin producirse la decisión de la Corte Suprema, saltó a $1,208,124,481. En este año electoral 2012, en menos de siete meses, y cuando la campaña no ha alcanzado todavía su etapa más candente, los PACs han contribuido ya con cerca de un billón de dólares ($904, 076,249). Podemos calcular que al llegar el mes de noviembre la cifra sobrepasará los dos billones de dólares.

Se ha señalado que  “Citizens United” contribuyó a crear un mundo en el cual los candidatos y los partidos ya no tienen el control de sus propias campañas electorales y donde una gran parte del dinero es gastado por empresarios y estrategas políticos que no responden a institución alguna. Los candidatos “en gran medida, son instrumentos de fuerzas volátiles fuera de su alcance”. (3)

Las grandes cantidades de dinero de los Super PACs introducidas en el proceso electoral, aumentan exorbitantemente los gastos de campaña. El resultado inmediato y directo es la acentuación de la competencia entre los candidatos y la dependencia cada vez mayor de éstos de las donaciones de los Super PACs, creándose así un círculo vicioso en el cual las corporaciones dictan las reglas del juego y el dinero desempeña el papel protagónico.

Por otra parte, la decisión de la Corte Suprema alteró el balance entre los partidos de manera estructural y permanente a favor del Partido Republicano, que concentra entre sus afiliados el mayor número de multimillonarios y altos ejecutivos de las más poderosas corporaciones.

Sin embargo, aunque el dinero de los PACs  fluye principalmente en apoyo de los candidatos del Partido Republicano, los del Partido Demócrata se favorecen también con cantidades nada despreciables. Perrucci y Wysong (4) describen una creciente “colonización” del Partido Demócrata por la clase dominante a través del dinero inyectado en las campañas electorales. Según estos autores, facilitó el proceso la toma del control del partido por el “Democratic Leadership Council” (Consejo de Liderazgo Demócrata), fundado a mediados de los ochenta y vinculado a grandes corporaciones. El alejamiento gradual del Partido Demócrata de los intereses de las minorías, de los inmigrantes y de la clase trabajadora no tendría causas ideológicas ni demográficas sino, simplemente, sería un reflejo de la creciente dependencia del dinero de las corporaciones.

En estos momentos no es hipotético el caso de corporaciones que deciden, a nivel estatal o local, gastar cientos de miles de dólares en el apoyo a candidatos de su preferencia y en denigrar a los adversarios. Con frecuencia estos últimos no tienen los medios suficientes para contrarrestar las campañas negativas, mientras que los votantes sólo tienen acceso a versiones ofrecidas por medios abrumadoramente parcializados. Tampoco es hipotética la amenaza latente de un apoyo masivo al aspirante opuesto y de una propaganda permanente y destructora, si el funcionario electo no cumple con las agendas de las corporaciones.

Me pregunto qué puede restar de la democracia estadounidense si los Super PACs dominan el panorama político actual y en ellos solamente están representados los sectores de la población con mayores recursos económicos.

Cualquier corporación o millonario puede crear el PAC que se le antoje y torcer el brazo de los políticos en favor de intereses especiales,  pero las decenas de millones de pobres de Estados Unidos carecen de un PAC en Washington que defienda sus derechos.

En medio de esta “danza de los millones”, Jonathan Soros, hijo del rey de las finanzas George Soros, introduce una buena dosis de surrealismo con su nuevo Super PAC “Friends of Democracy” (Amigos de la Democracia),creado para, irónicamente, restar influencia a los Super PACs, y anuncia que dedicará de 5 a 8 millones de dólares en propaganda negativa contra los políticos que no apoyen la reforma del sistema actual de financiamiento de las campañas electorales (5)(6). La reforma pretende contraponer pequeñas donaciones de muchos ciudadanos a las grandes donaciones de la élite corporativa.

¿Qué cifra alcanzarán en el futuro las donaciones de los PACs, super PACs y de los millonarios en forma individual? –Con toda seguridad, la necesaria para que las corporaciones alcancen el dominio absoluto del proceso electoral o, lo que es igual, hasta que la democracia estadounidense no sea otra cosa que un sueño inalcanzable, un mito, un papalote que tal vez quiso alcanzar el cielo y en el camino se fue a bolina.
NOTAS:

(1)    Chris Moody: “GOP Super PAC receives major contributions from casino mogul Sheldon Adelson”, The Ticket, July 16, 2012.
(2)    Stephen Wright: “2012 elections without Super PAC dabbling”, Examiner, July 12, 2012.
(3)    Matt Bai: “How much has Citizens United changed the political game?, New York Times, July 17, 2012.
(4)    Robert Perrucci y Earl Wysong: “The New Class Society”, Bowman and Littlefield Publ., 2008, p.160.
(5)    Michael D. Shear: “The Super PAC that aims to end Super PACs”, The Caucus (The politics and government blog of The Times), July 17, 2012.
(6)    Matea Gold: “George Soros’ son launches anti-big money’ Super PAC”, Los Angeles Times, July 19, 2012.

*Bioquímico cubano, actualmente reside en Miami. Trasmite con cierta regularidad por Radio Miami el Programa “La Opinión del Día”, que aparece poco después en laradiomiami.com. Es colaborador de Areítodigital.net; participa, con la Alianza Martiana, en la lucha contra el Bloqueo impuesto a Cuba por Estados Unidos.
Imagen agregada RCBáez

lunes, 20 de febrero de 2012

Elecciones en EE.UU.: Le llaman democracia representativa…

Por  Néstor García Iturbe*

El sistema electoral estadounidense está diseñado para dar la apariencia de que existe participación popular en la toma de decisiones y que el candidato elegido para representar a un partido en las elecciones para alguno de los cargos administrativos, incluyendo la presidencia, ha recibido la aprobación de la mayoría.

Cuando analizamos las elecciones, en la que se enfrentan los seleccionados por ambos partidos, nuevamente el sistema de votos compromisarios por estado oculta la poca participación popular y la verdadera finalidad del sistema, que el ganador sea el que más convenga a los intereses que dominan la sociedad.
Recientemente hemos estado conociendo de los resultados en las elecciones primarias que está realizando el Partido Republicano, en lo que aparentemente es una cerrada lucha por los contendientes con el fin de alcanzar el favor de la mayoría de los electores en cada uno de los estados en los que la encuesta se está llevando a cabo.

A esta contienda se le añade un toque especial cuando salen las empresas encuestadoras dando un pronóstico de vencedor acorde con las consultas realizadas, en la que interviene una mínima parte de la población del estado y la intervención de los analistas de las principales cadenas informativas estadounidenses, que toman en consideración como el voto en el estado estará influenciado por la religión de los contendiente, si está de acuerdo con el aborto, si favorece la disminución de impuestos y otros temas más que se añaden a la agenda del diferendo electoral.

Vamos ahora a correr la cortina y ver lo que se oculta detrás de ella.
Hasta ahora nos han hecho como hace el mago cuando nos muestra por ambas partes el pañuelo vacío y nos dice "Nada por aquí, nada por aquí" y después del pañuelo sale volando una paloma. Un truco que nunca confesará como lo hace. Vamos ahora a decirles como es el truco de la paloma en las elecciones primarias de Estados Unidos.

De acuerdo con los votantes registrados en el Partido Republicano en los estados donde hasta la fecha se ha efectuado la selección del candidato a la presidencia, tenemos que en dichos estados existen cerca de 27,5 millones de republicanos, mientras que en todo este proceso de las primarias solamente han participado un poco más de 3 millones, cerca del 11 por ciento del total.

En el caucus de Iowa y Maine participaron menos del uno por ciento de los republicanos registrados. Dentro de los participantes, el 99 por ciento era de la raza blanca.

En Nevada los que participaron estuvieron un poco por encima del tres por ciento, dentro de estos solamente el 5 por ciento era de origen latino en un estado en que un poco más de la cuarta parte de la población es latina.

En la Florida, uno de los estados donde se plantea que la lucha fue más cruenta y hubo una gran asistencia a las primarias, esta no pasó del dieciséis por ciento de los registrados. Dentro de esto, el voto latino representó solamente el 14 por ciento de todos los votantes, que en un 78 por ciento tenían más de 45 años. Pocos latinos, negros y jóvenes participando en la consulta electoral.

En Carolina del Sur, donde los medios de prensas plantearon se registró una asistencia importante a la contienda, solamente asistieron el treinta y cinco por ciento de los electores republicanos. De los que emitieron el voto, el 98 por ciento era de la raza blanca y dentro de estos el 72 por ciento era mayor de 45 años. Prácticamente ausente, dentro de los que votaron, el voto de los negros, los latinos y los jóvenes.

El truco de la paloma es hablar de por cientos tomando como base la cantidad de personas que emitieron su criterio, ya sea mediante voto electoral o en los caucus. Nunca debe decirse que porciento de personas participaron de las inscritas en el partido, tampoco señalar raza y edades de los que votaron. Es la única forma de continuar engañando al público nacional e internacional.

"Nada por aquí, nada por aquí".

El Heraldo, 20 de febrero del 2012


*Profesor del Instituto Superior de Relaciones Internacionales de Cuba

miércoles, 27 de julio de 2011

El primer voto popular por el Partido único de la Revolución Cubana

Por Felipe de J. Pérez Cruz
Descargar El primer voto popular por el Partido único de la Revolución Cubana

Fidel Castro en la Universidad de la Habana el 27 de noviembre de 1960 LIBORIO NOVAL Hace medio siglo, el 26 de julio de 1961, el pueblo cubano congregado para celebrar el 8vo. Aniversario del reinicio de la gesta revolucionaria cubana, con los asaltos a los cuarteles Moncada en Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes en Bayamo, votó en asamblea pública por el Partido único de todos los revolucionarios cubanos.

En la intervención-diálogo del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, con los miles de cubanos que colmaban la Plaza de la Revolución aquel 26 de julio expresó:

“El pueblo ya está organizado.  Cada hombre o cada mujer pertenece aquí, ya, a alguna organización de la Revolución.  Por ejemplo, que levanten la mano los que pertenecen a la Milicia (GRAN PARTE DEL PUBLICO LEVANTA LAS MANOS); que levanten la mano, ahora, los que pertenecen a los sindicatos (GRAN PARTE DEL PUBLICO LEVANTA LAS MANOS); que levanten la mano las que pertenecen a la Federación de Mujeres (GRAN PARTE DE LAS PRESENTES LEVANTAN LAS MANOS); que levanten la mano los que pertenecen a los Comités de Defensa de la Revolución (GRAN PARTE DEL PUBLICO LEVANTA LAS MANOS).  Y ahora, que levanten la mano los que apoyan la unión de todos los revolucionarios en el Partido Unido de la Revolución Socialista (TODOS LOS ASISTENTES, INCLUYENDO AL COMANDANTE EN JEFE FIDEL CASTRO, LEVANTAN LAS MANOS Y EXCLAMAN: “¡Unidad!, ¡Unidad!”).

Este hecho prácticamente permanece inédito para las generaciones actuales y a la evaluación de su trascendencia histórica no hemos dedicado suficiente atención. Ha sido tanta y tan sistemática la propaganda anticubana, que con frecuencia me encuentro compañeras y compañeros amigos de la Revolución, que piensan que un buen  día la Revolución eliminó todos los partidos en Cuba,  e impuso “totalitariamente” un solo partido. Para quienes nos quieren resulta esta “una mancha” que nos perdonan por cariño, para los que nos adversan es la prueba máxima del estalinismo que dicen persiste entre nosotros. Más interesante aún, es que en mis más recientes intercambios en Cuba, he preguntado a públicos interesados, y el desconocimiento del hecho histórico que marcó ese 26 de julio resulta notable.

La historia del actual Partido Comunista de Cuba está estrechamente imbricada a  la de la propia Revolución Cubana. Fidel explicó al pueblo que ese día, no se iba  a declarar la integración, que ésta era un proceso que se venía produciendo, por la base, desde hacía meses: “el proceso de integración todavía no se ha concluido, se está llevando a vías de hecho, y en un momento determinado ya estará culminado ese proceso de unión de todos los revolucionarios en una organización revolucionaria (APLAUSOS PROLONGADOS), y que será la organización representativa del pueblo revolucionario de Cuba, esa organización producto de la unión de todas las organizaciones revolucionarias” [1].

Agradezco que me permitan muy sucintamente, rememorar mi perspectiva sobre los momentos más significativos de esta historia que nos pertenece.

El escenario de 1959

Al triunfo de enero de 1959 en el país se constituye  efectivamente un multipartidismo revolucionario, formado por las tres organizaciones que llevaron el peso del enfrentamiento a la dictadura: El Movimiento Revolucionario 26 de Julio, el Directorio Revolucionario 13 de Marzo y el Partido Socialista Popular, [2] donde no estaban limitados de participar aquellos otros partidos burgueses que tardíamente habían retirado su apoyo a la dictadura pro imperialista de Fulgencio Batista.

Desde el propio enero, bajo el liderazgo del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, se intensificó en Cuba el proceso de unidad de las fuerzas y de todas y todos los patriotas que habían intervenido en la lucha contra la dictadura. El Ejército Rebelde cumplió un significativo papel como garante de la unidad alcanzada para la victoria, pues era la institución donde en igualdad de méritos, estaban integrados todos los combatientes independientemente de su organización de procedencia, incluidos los elementos  que desde las estructuras políticas burguesas había participado en la lucha armada.

Los más populares líderes junto a Fidel, Camilo Cienfuegos, Ernesto Che Guevara, Raúl Castro y Juan Almeida, conforman un núcleo de jefes guerrilleros que contaban con la experiencia, el poder real y el apoyo de masas, para ser garantes de lo hasta ese momento alcanzado. Sin embargo la lucidez de Fidel en el propio triunfo percibe que el estallido cultural, político e ideológico que se ha producido “es un Amazonas de pueblo” que los rebasa.

El propio día 8 de enero tras su entrada triunfante en la capital, Fidel en el Campamento Columbia,  argumentó la necesidad de una sola organización revolucionaria que apoyara las nuevas transformaciones sociales y contribuyera a enfrentar las acciones contrarrevolucionarias. [3]

Los primeros meses de la Revolución fueron tensos en todos los sentidos. Como alerta Fidel en el ya citado discurso del 8 de enero, los personalismos y las aspiraciones de poder, propias de la cultura política burguesa dan sus batallas.

Los Estados Unidos  en alianza con la oligarquía, organizan y llevan a afecto numerosos planes, para frenar el ímpetu revolucionario de las masas y frustrar la realización del programa revolucionario. Utilizaron para ello a los agentes sembrados dentro de las propias fuerzas de la Revolución,  y a los elementos de derecha enquistados en las organizaciones revolucionarias, en el movimiento obrero y en las organizaciones cívicas que apoyaron la insurrección. Esta ofensiva de fuerte matiz anticomunista, contó además con el apoyo del clero falangista que mayoritariamente regentaba la Iglesia Católica en Cuba, así como de las jerarquías de otras iglesias, la mayoría de matriz norteamericana.

Fue este un primer enfrentamiento de carácter ideológico, que la dirección revolucionaria cubana sorteó con acierto, sin dejarse colocar frente a los prejuicios anticomunistas sembrados en las masas. Martí era el ideólogo por excelencia del programa nacional revolucionario de “La Historia me absolverá” [4],  y con Martí por estandarte ineludible, Fidel encabezó el proyecto cultural revolucionario, que educó en su seno, organizó y desplegó a las fuerzas que pondrían fin al capitalismo en Cuba. No es casual que el primer gran movimiento de naturaleza político ideológica que desata el líder revolucionario, haya sido un movimiento educacional de masas [5], cuya consigna central fue la sentencia martiana que define cómo ser cultos era la única manera de ser libres [6].

Los conceptos martianos y marxistas de cultura y educación, unidos a la acción práctica revolucionaria, por transformar la realidad, se vinculan estrechamente al progreso social, y al desarrollo y la formación progresiva de la libertad que caracterizan de modo sustancial ese progreso. Martí por demás fue el creador del primer partido antiimperialista en la historia del movimiento nacional liberador, partido de unidad, democracia y centralismo, que hace trizas el  paradigma demo-liberal. Martí en su testamento político, de fuerte carácter antiimperialista, había precisado que frente a tan poderoso enemigo, había que ser precavidos y no proclamar abiertamente aquellos fines que podían levantar obstáculos insalvables a la causa. Y esta legado no pasó inadvertido para Fidel Castro.

El rescate de las propiedades y bienes malversados por Batista y sus secuaces, la promulgación de la Ley de Reforma Agraria en mayo de 1959 -con la recuperación de millones de hectáreas de tierra fértil, que los monopolios estadounidenses prácticamente se habían robado-, y los fuertes golpes económicos que recibieron la clase terrateniente y otros grupo de burgueses oligárquicos y explotadores urbanos, son las primeras victorias sustantivas que la Revolución logra acumular en su primeros seis meses de vida. Suficientes para ratificar la política contrarrevolucionaria de los Estados Unidos y acuñar las primeras campañas y acusaciones de comunismo.

El triunfo  sobre la derecha política

Los fracasados forcejeos de la derecha en las dos crisis gubernamentales de febrero y julio [7],  y la derrota de la sedición del Comandante del Ejército Rebelde Huber Matos, jefe de la provincia de Camagüey [8], en octubre de 1959, son los episodios más visibles  de la lucha que dentro de la instituciones del Gobierno Revolucionario y el Ejército Rebelde, realiza el nacionalismo de derecha y el oportunismo que acompañó al proceso revolucionario y logró insertarse en sus espacios gubernamentales. Fue la derrota de la “tercera fuerza”, hábilmente acariciada por los servicios especiales estadounidenses desde antes del triunfo revolucionario.

Los sectores de derecha del 26 de julio, junto con otras fuerzas anticomunistas al interior del movimiento obrero, fueron los que coparon los principales cargos  de la Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC) al triunfo de la Revolución. Estos sectores, particularmente su principal dirigente, David Salvador Manso, eran opuestos a la participación de los comunistas. La situación llega a su clímax con la celebración en noviembre del X Congreso de la CTC realizado en noviembre de 1959.  Circularon volantes anticomunistas. La prensa conservadora se involucró a fondo contra el sentido unitario propugnado por la izquierda del 26 de Julio y el PSP.

Fidel asiste al X Congreso de la CTC, y va al rescate revolucionario de la histórica organización sindical, crítica la desunión y el espíritu de árida polémica que prevalecía.  Remarcó además, que si la clase trabajadora quería constituirse en ejército para defender la Revolución, era absurdo pensar que tal ejército estuviera constituido por facciones [9]. La intervención del líder de la Revolución fue a la esencia del problema: no importaba si el ejecutivo de la CTC lo ocupaba un compañero procedente  de una organización u otra, lo decisivo es que ese dirigente fuera revolucionario. Fidel promueve una candidatura unitaria, y aun en conocimiento de las posiciones de derecha de Salvador Manso, solicita a los delegados un voto de confianza para que este fuera electo al frente de la CTC.

Paralelamente languidecen hasta auto extinguirse los partidos políticos burgueses existentes al triunfo de la Revolución, que se convierten en siglas sin el más mínimo apoyo de masas, con directivas que marchan en masa al exterior para vincularse a la contrarrevolución. Así la Revolución, que solo ilegalizó al partido del dictador Batista, avanza sin la menor oposición política de los partidos del sistema pro imperialista. Los tímidos balbuceos de algunas figuras “independientes” terminan en la nómina pagada por la CIA. Toda la “oposición” a la Revolución desde entonces, será mercenaria.

Frente al incremento de la agresión del gobierno de los Estados Unidos, de la burguesía oligárquica y sus secuaces de la hez del batistato, la crueldad de los atentados y ataques terroristas, la peligrosidad  de la primera invasión militar en agosto con la pantalla del sátrapa Rafael Leónidas Trujillo [10], el cerco político y el inicio del bloqueo económico; la opción de la unidad resultó una necesidad asumida con plena responsabilidad histórica, por los combatientes de la Guerra de Liberación. Ello ocurre en medio de un clima de elevado entusiasmo, patriotismo y radicalización de las masas populares.  En aquellas circunstancias como ya se ha afirmado, las ideas libraron sus batallas junto a los acontecimientos.

Las derrotas del nacionalismo de derecha y del oportunismo, repercuten al interior del Movimiento 26 de Julio y el Directorio Revolucionario 13 de Marzo. Las aspiraciones de minoritarios elementos de constituirse en partido político desde las Casas del 26, o las ilusiones del vanguardismo universitario que había primado en la Revolución de 1933, ceden ante la honestidad revolucionaria y el crecimiento ideológico de los combatientes. La historia debe reconocer a compañeros que por entonces resultaron claves en la unidad, entre los más destacados, Faustino Pérez, Armando Hart, Osvaldo Dorticós y Faure Chomón.

Con el predominio en el Movimiento 26 de Julio de la izquierda fidelista, con una clara orientación marxista y leninista, las relaciones con el PSP se consolidan rápidamente. Se regularizan las reuniones entre los principales dirigentes de ambas organizaciones, a las que se invita e incorpora la jefatura del Directorio Revolucionario 13 de Marzo, y  antes de que finalizara el primer año de la Revolución, existe ya una dirección de facto entre los líderes de las tres principales organizaciones [11].

Muy lejos del pragmatismo, primó la generosidad frente a los recelos y prejuicios que se había incubado desde la ideología anticomunista, la propaganda antisoviética, los errores tácticos, y las prácticas sectarias que habían afectado a todas las organizaciones revolucionarias. Así en aras de la unidad se postergaron muchos de los conflictos que latían entre los revolucionaros. Las organizaciones nacidas en la lucha anti dictatorial y sus liderazgos, se fortalecieron y elevaron su prestigio en este proceso, acercándose  más a las masas.

La base para tal proceso de cambios a nivel ideológico cultural, estaba en el intenso proceso de reconfiguración de las relaciones materiales objetivas, en que vivían la inmensa mayoría de las y los trabajadores y campesinos cubanos al triunfo de la Revolución. La Reforma Agraria, la promulgación de la legislación laboral y social progresista, incumplida por los gobiernos burgueses tras la promulgación de la Constitución de 1940, y el rescate de la dignificación nacional frente al opresivo orden oligárquico neocolonial, constituyeron  los motores del movimiento de radicalización y reafirmación ciudadana, que en su desarrollo dialéctico protagonizará el curso de los acontecimientos, e impondrá su propia dinámica histórica, educándose y educando a la propia vanguardia del proceso.

La unidad se articuló en lo fundamental por el eje de la conciencia política, y de los consensos nacionalistas, antimperialistas, de dignificación humana y justicia social, que eran consensuales en el movimiento revolucionario cubano. A nivel cosmovisivo- filosófico, se trataba de una unidad en definición de paradigmas, donde la desatanización del socialismo como “sistema” ideológico y social, y del marxismo y el comunismo como sus más fuertes y nucleares conceptos, aún estaba por concretarse, y que abrían –en un escenario revolucionario internacional donde rivalizaban posiciones polares sobre el marxismo y el socialismo [12] - retos adicionales a la unidad.

En el proceso masivo de tránsito político ideológico, Fidel desempeño un papel fundamental. Sus discursos y comparecencias se convertían en ejercicios de aprendizaje colectivo, de intercambio y ratificación de saberes y convicciones, de ratificación y formación de nuevos valores. El líder revolucionario se convirtió –como lo apreciaría Paulo Freire- en un pedagogo de la Revolución [13]. Fue de forma firme, pero paciente y metódica, convenciendo a las masas de que el socialismo  era el camino para alcanzar la verdadera justicia.

1960: Año de definiciones

El gobierno de los Estados Unidos arrecia su campaña para lograr la condena y el aislamiento de Cuba en el ámbito latinoamericano, al tiempo que aplica medidas punitivas contra el país por el “peligro comunista que representaba su gobierno”. El 13 de febrero de 1960 llega a Cuba la primera delegación de alto nivel del Gobierno de la URSS encabezado por el vice-premier Anastas Mikoyan. Ante el boicot de los Estados Unidos, en el mes de abril de 1960 arriba el primer barco con combustible soviético y las compañía estadounidenses dueñas de las refinerías del país, se niegan a refinar ese crudo, para iniciar una cadena de confrontaciones directas que trae por consecuencia las nacionalizaciones de las propiedades de esos monopolios.

La primera mitad de 1960 va a ser de fuerte lucha por hacer triunfar en la conciencia de los sindicalistas, la necesidad de la unidad al interior de la clase trabajadora. Tras intentar en vano frenar la dinámica de radicalización, y ante el avance de los sectores de izquierda, Salvador Manso renuncia en abril [14]. Su salida facilitó la depuración de los elementos mujalistas [15] que se mantenían en posiciones directivas y franqueó la aceleración de la línea unitaria sindical [16]. 

Entre el 16 y el 21 de agosto de 1960 el Partido Socialista Popular desarrolla la VIII Asamblea, a la que se invitó a los dirigentes de las otras organizaciones revolucionarias. Los militantes comunistas analizaron con especial atención el papel divisionista del dogmatismo y el sectarismo, y como este último solo servía para aplastar la Revolución [17]. El Informe Central de esta Asamblea, concluía en la centralidad estratégica de la unidad de todos los revolucionarios, por la fusión  de las fuerzas revolucionarias conscientes y radicales en un movimiento general único, bajo la dirección de Fidel  Castro [18].

Ese mismo mes de agosto, los Estados Unidos logran una declaración de condena a Cuba en la reunión de Cancilleres de la Organización de Estados Americanos (OEA) efectuada en San José, Costa Rica. La respuesta de la Revolución llega de forma multitudinaria, cuando el 2 de septiembre el pueblo aprueba la Primera Declaración de La Habana, presentada por Fidel, y en la que se hace una clara definición de que con Cuba, había comenzado la segunda independencia de América Latina y el Caribe. 

El gobierno de Estados Unidos despoja a Cuba de la cuota, que había alcanzado en medio siglo de relaciones con el mercado azucarero estadounidense, con lo que se inicia la escalada del  bloqueo económico, como medida coercitiva para rendir por hambre al pueblo cubano. Los capitalistas del Norte pierden todas sus propiedades en el país [19].

La fuerte oposición del bloque oligárquico y las dificultades que crean a la economía nacional con sus sabotajes, llevó al Gobierno Revolucionario a promulgar la Ley 890 del 13 de octubre de 1960, que nacionaliza 382 empresas de capital nacional, que incluye 105 centrales azucareros, fábricas, ferrocarriles, grandes almacenes, centrales eléctricas y otros importantes objetivos económicos. La medida da un golpe mortal a la base del poder de la clase burgués oligárquica.

La Ley 890 y  el paso al Estado cubano el 24 de octubre, de la totalidad de las propiedades norteamericanas, ponen  los principales recursos productivos de la nación en manos del Estado revolucionario, y crean con ello la principal premisa  económica para el desarrollo socialista del país.

En septiembre de 1960 se crea la primera plataforma  de unidad, del Movimiento 26 de Julio, el Directorio Revolucionario 13 de Marzo y el Partido Socialista Popular, con el Buró de Coordinación de Actividades Revolucionarias. Estas primeras praxis de unidad, permitieron comenzar a limar asperezas y personalismos entre dirigentes de base, intermedios y nacionales, y lograr un trabajo más coherente y sistemático, entre las tres organizaciones, camino de crear las condiciones para la integración.

El 23 de agosto de 1960 ocurre la integración de todas las organizaciones femeninas revolucionarias en la Federación de Mujeres Cubanas (FMC). En el Congreso de los Consejos Municipales de Educación, - el 10 de octubre -, Fidel señala la necesidad de organizar civilmente al pueblo en comités de vigilancia; idea de la que nacerán el 28 de septiembre, ante el crecimiento de los atentados terroristas, los Comités de Defensa de la Revolución  (CDR). Y como ensayo feliz de lo que debería ser el partido unido de todos los revolucionarios, el 21 de octubre se produce con la directa participación del Comandante Ernesto Che Guevara, la integración del movimiento juvenil cubano, al fundirse todas las organizaciones existentes, en la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR).

La educación política se perfiló como una de las tareas centrales para hacer avanzar los esfuerzos unitarios en el concierto del multipartidismo revolucionario con que se había configurado. Precisamente desde el Buró de Coordinación de Actividades Revolucionarias, surge el primer organismo unificado, el sistema de escuelas partidistas. El 2 de diciembre, con la presencia de Fidel y Blas Roca, como base imprescindible para la constitución de un partido revolucionario, son fundadas las escuelas  de Instrucción Revolucionaria (EIR) y la Escuela Nacional de Instrucción Revolucionaria Ñico López. Los secretarios de Educación del PSP y de Propaganda del Movimiento 26 de Julio, en cada provincia y a nivel nacional, tendrían la responsabilidad de orientar dichas escuelas.

Al finalizar el año 1960 la opción militar contra Cuba está bien adelantada [20], y el ablandamiento del teatro de operaciones se realiza a través de una ola de terrorismo contrarrevolucionario. Se extienden por varias provincias los actos terroristas en las ciudades, y las bandas contrarrevolucionarias armadas por Agencia Central de Inteligencia (CIA) en las zonas rurales, siembran el crimen e intentan llevar el país a la inseguridad y el caos. En los meses finales de 1960, se produce en particular un incremento de las acciones contrarrevolucionarias armadas en el Escambray,

Blas Roca

En el esfuerzo unitario, Blas Roca Calderío [21] el máximo dirigente del PSP, dio un aporte trascendental al poner todo su prestigio y liderazgo a favor del joven revolucionario: Fidel es ya el más alto dirigente socialista y obrero cubano, declaró ante los dirigentes y militantes de su partido, y fundamentó que este nuevo comunista era ya, de derecho, el jefe indiscutido del PSP.

Las resistencias a la unidad que protagonizó Aníbal Escalante, la otra figura de indiscutido consenso dentro del Partido, junto a un grupo de cuadros intermedios,  y la recurrencia de los fenómenos divisionistas y liquidacionistas en 1961-62 con el sectarismo, y en 1966-68 con la microfracción, adelantan la complejidad y fuerza de los prejuicios ideológicos y políticos que supo vencer Blas, para llevar a la mayoría de la militancia y a sus directivos del Partido y la Juventud Socialista, a ponerse de manera decidida bajo el mando de Fidel, y a ser en definitiva, quienes con más razones de política y ética hicieron frente a los fenómenos divisionistas protagonizados por Escalante.

Las presiones que recibió Blas Roca no solo provinieron del interior del Partido, en el movimiento comunista internacional recibió no pocas sugerencias para “no entregar el Partido” a los nuevos dirigentes de procedencia “pequeñoburguesa”. Mao Zedong fue de los que intentó persuadir a Blas de abandonar su idea de disolver el Partido, y le recomendó que optara por la vía de la conformación de un frente único con Fidel, conservando la independencia política del Partido [22].

Blas fue educado en las concepciones del marxismo soviético y con esas armas peleó por el socialismo cubano. Con los instrumentos teóricos y políticos que poseía, y la valiosa experiencia que acumuló al frente de los comunistas, en innumerables batallas [23] encontraría un camino inédito para fundir la historia de lucha de su partido con la Revolución triunfante. Fue el primer dirigente de un partido comunista latinoamericano, que supo reorientarse en el mundo de la segunda mitad del siglo XX, y resolver el conflicto antinómico entre las concepciones dogmáticas, sostenidas por el movimiento comunista internacional aliado a la URSS, y las condiciones concretas de un país de nuestra región, con sus tradiciones y ritmos [24].  Y por primera -y única vez- en la historia del movimiento, después de haber surgido la III Internacional, un partido comunista aceptó otra dirección política en la lucha por el socialismo.

En sus polémicas de los años sesenta con varios compañeros de la Revolución que partían de otras apreciaciones del marxismo, aflora esa pertenencia de Blas a lo que se ha denominado “la ortodoxia”, pero sobre todo está plasmada en esas páginas, y en los mil hechos y anécdotas que lo acompañaron, su disposición al debate controversial, al trato honorable y directo de las diferencias. Blas después de los sesenta realizaría importantes aportes a la Revolución, cuya atención no permite este breve recuento, pero de lo que no hay dudas, es que en la historia del movimiento comunista hasta hoy, Blas Roca se inscribe como ejemplo fehaciente de honradez personal, modestia, lucidez y entrega revolucionaria [25].

La declaratoria del carácter socialista

En enero de 1961 el gobierno de los Estados Unidos rompe sus relaciones diplomáticas con Cuba. Frente al cambio de presidente en los Estados Unidos todo el país se moviliza militarmente.

El 5 de enero el maestro voluntario Conrado Benítez García, a días de cumplir 18 años, es asesinado junto al campesino que le acompañaba, por una banda contrarrevolucionaria [26]. Como denuncia Fidel, la posesión del carnet de la AJR fue prueba suficiente, y el joven es torturado y ahorcado por maestro, negro y comunista [27]. Conrado Benítez puede ser considerado el primer joven mártir del proceso de unidad revolucionaria que avanzaba en Cuba.

Contra las bandas terroristas se desplegó entonces una amplia ofensiva en los primeros meses de 1961, por fuerzas conjuntas de las milicias y las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), que logró derrotar y dispersar al grueso de esos grupos de asesinos [28].

En las movilizaciones por el cambio de presidente en los Estados Unidos y en las campañas contra los bandidos se prepararon y movilizaron como milicianos, más de 800 mil cubanos y cubanas [29]. Frente al crimen contra Conrado Benítez, el magisterio revolucionario del país, y más de 100 mil jóvenes  se inscribieron para partir el 15 de abril, hacia los más intrincados lugares del país como maestros, activistas y alfabetizadores. Precisamente ese día, son atacados los aeropuertos cubanos como acción de guerra en la inminencia de la invasión al país: Los jóvenes alfabetizadores lejos de amedrentarse parten a cumplir su misión, con ellos marchan también el amor y la vergüenza de miles de familias cubanas, que con el apoyo a sus hijos ratifican de manera rotunda la confianza en la Revolución.

El 16 de abril en el entierro de las víctimas de los ataques aéreos Fidel declara el carácter socialista de la Revolución y el pueblo en armas vota por el socialismo [30]. Los soldados rebeldes y milicianos en estado de alerta a lo largo de la geografía del archipiélago, los que fueron a combatir a Girón, la multitudinaria retaguardia popular que les apoyo, lo hacen conscientes de la opción socialista.  La trascendencia estratégica, cultural e ideológica  de la batalla militar, fue percibida por Fidel con su extraordinaria sagacidad política, por tanto la orientación  precisa que impartió fue la de lograr una rápida y contundente victoria de las ramas revolucionarias, sin que se dejaran de realizar en el país, al unísono, las tareas de la educación y la producción [31]. Así todas y todos compartieron la heroicidad de la resistencia y se constituyeron en masa y en individualidades decisivas para la victoria.

Después de Girón el tema de la unidad en tanto principio y praxis, quedó fuera de toda duda o discusión. Era ya un hecho político de masas. En esos días de resistencia y victoria frente a la invasión mercenaria, los más difíciles hasta entonces de la Revolución, quedó forjada  la vanguardia política que se venía estructurando desde el multipartidismo revolucionario con que se arribó a la derrota de la dictadura. Girón sentó las premisas políticas para el transito socialista en Cuba. 

La creación en mayo de 1961 de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños  (ANAP),  fue un paso decisivo para el avance de la política y la ideología revolucionaria en el seno del campesinado. A pesar de los radicales beneficios que otorgó la Reforma Agraria, la asociatividad como frente revolucionario no había avanzado en el agro cubano  con la rapidez que se precisaba. No solo se trataba del la población de más baja instrucción y cultura política, sino que el escenario rural fue objeto de maniobras y tergiversaciones contrarrevolucionarias y de una persistente campaña anticomunista. Primero por un ministro de Agricultura, el Comandante Humberto Sorí Marín, opuesto al desarrollo democratizador de las organizaciones campesinas; luego con el empeño obstruccionista y conspirativo en Camagüey del Comandante Huber Matos Benítez, y entre otras por la confusión sembrada por Manuel Artime Buesa, en algunas zonas de la Sierra Maestra. A las acciones de estos enemigos desde posiciones en la Revolución, se unían el caciquismo y en consecuencia el control político que ejercían algunas familias de terratenientes, ricos finqueros, sacerdotes y pastores anticomunistas.

En junio de 1961, las respectivas direcciones de las tres organizaciones revolucionarias, acordaron auto disolverse y crear las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI). Es este recorrido histórico, el que nos acerca al ya citado momento del voto popular por el Partido único de la Revolución. 

Medio siglo después, el turbulento y hermoso pasado-presente, el inicio del proceso de formación del Partido Comunista de Cuba, se nos revela en sus complejidades y certezas. El curso de Cuba sin dudas fue muy singular e inmediatamente después, y hasta hoy, resulta irrepetible en sus especificidades y peculiaridades. Sin embargo, invito a percibir la universalidad que encierra. De aquel discurso fundacional del 26 de julio de 1961, no nos separa medio siglo, sus principios fueron formulados para el hoy y el mañana. Para las y los cubanos, patriotas y comunistas del mundo y de siempre:

“Es claro que el enemigo mayor de toda revolución -sentenció Fidel- es la división, que el aliado mejor de los enemigos de los pueblos es el divisionismo.  Un pueblo debe marchar unido, un pueblo que quiera establecer un verdadero régimen de justicia debe marchar unido, como un solo pueblo.  En la unión de ese pueblo está la fuerza, en la unión de ese pueblo está su invencibilidad, y la historia de esta Revolución prueba que un pueblo unido es invencible, ¡la historia de esta Revolución prueba que en la unión está la fuerza! (APLAUSOS), la historia de esta Revolución demuestra que el peor enemigo del éxito de una revolución y de un pueblo es el divisionismo [...]”.

Notas:
[1] Fidel Castro Ruz: Discurso pronunciado por el Comandante Fidel Castro Ruz, en la conmemoración del VIII Aniversario del ataque al Cuartel Moncada, en la Plaza de la Revolución  José Martí, en La Habana, el 26 de julio de 1961; http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1961/esp/f260761e.html
[2] El primer Partido Comunista de Cuba  se fundó en agosto de 1925.  En 1944 adoptó el nombre de Partido Socialista Popular.  Ver: Angelina Rojas Blaquier: Primer Partido Comunista de Cuba, Editorial Oriente, Tomo 2, Santiago de Cuba, 2009. p 116 y ss.
[3] Fidel Castro Ruz: Discurso pronunciado por el Comandante Fidel Castro Ruz, a su llegada a La Habana, en Ciudad Libertad, el 8 de enero de 1959, http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1959/esp/f080159e.html
[4] La Historia me absolverá, recoge el alegato de Fidel Castro Ruz ante el tribunal que lo juzgaba por los acontecimientos del 26 de julio. Publicada  clandestinamente  por primera vez en octubre de 1954, en este documento  se hará público el Programa nacional liberador. Ver: Fidel Castro. La Historia me absolverá. Edición anotada, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 2008.
[5] Ver: Felipe de J. Pérez Cruz: La alfabetización en Cuba. Lectura histórica para pensar el presente, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2001, p 87 y ss.
[6] José Martí, Obras Completas, Editorial Nacional de Cuba, La Habana.1965, tomo 8, p 290
[7] Ver: Luis M. Busch Rodríguez: Gobierno Revolucionario Cubano: génesis y primeros pasos, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1999.
 [8] Ver: Jorge Luis Betancourt: Victoria sobre una traición, Casa Editora Abril, La Habana, 2009
[9] Evelio Tellería: Los Congresos Obreros en Cuba, Instituto Cubano del Libro, La Habana, 1984, p 459.
[10] Ver: Andrés Zaldívar Diéguez y Pedro Etcheverry Vázquez: Una  fascinante historia. La conspiración trujillista. La Habana, Editora Política, 2009.
[11] Felipe de J. Pérez Cruz: Las coordenadas de la alfabetización, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1988, p 86
[12] Sobre el tema de los marxismos en los años sesenta ver: José R. Fabelo Corzo: La filosofía y el socialismo en Cuba,  en Revista Cubana de Ciencias Sociales, La Habana, no 36-37, julio 05-mayo 06, p 143
[13] Paulo Freire, Esther Pérez y Fernando Martínez: Diálogos con Paulo Freire, Colección de Educación Popular, Editorial Caminos, La Habana, 1997, p 20
[14] Ver: Este y otros directivos de derecha, se vincularán a actividades contrarrevolucionarias. Detenido David Salvador cuando huía hacia Miami, en Noticias de Hoy, La Habana, 6 de noviembre de 1960, p 9.
[15] Eusebio Mujal Barniol, fue el dirigente corrupto y pro patronal  impuesto a partir  1949 en la CTC.
[16] Salvador  Morales Pérez: Unidad: para un gran frente antiimperialista, La Jornada. Michoacán, 11 de octubre de 2009, http://www.lajornadamichoacan.com.mx/2009/10/
[17] Angelina Rojas: Primer Partido Comunista de Cuba, Tomo 3, Editora Oriente, Santiago de Cuba, 2010, p 284.
[18] Partido Socialista Popular: VII Asamblea Nacional, informes, resoluciones, programa, estatutos, Ediciones Populares, La Habana, 1960, p 67-68.
[19] Se establecía la indemnización del 2 por ciento anual de  bonos que vencerían a los 50 años.
[20] Manuel Hevia Frasquieri y Andrés Zaldívar Diéguez: Girón preludio de la invasión. El rostro oculto de la CIA, Editorial Capitán San Luis, La Habana, 2006; Juan Carlos Rodriguez: Girón. La batalla inevitable. La más colosal operación de la CIA contra Fidel Castro, Editorial Capitán San Luis, La Habana, 2010.
[21] Ver síntesis biográfica en: María Caridad Pacheco González:   Blas Roca: maestro y conductor de revolucionarios, Librínsula. La isla de los Libros, La Habana, Año 4, Nro.169, Viernes, 30 del 2007 http://librinsula.bnjm.cu/1205/2007/marzo/169/noticias/noticias.htm 
[22] Jorge Enrique Mendoza: Conversando con Blas Roca, en Granma, La Habana, 22 de julio de 1978, p 3
[23] En 1959, Blas acumulaba 26 años al frente del primer partido comunista cubano.
[24] Ver: Lucilo Batlle Reyes: Blas Roca: continuador de la obra de Baliño y Mella, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2005, p 120.
[25] Ver: Carlos Rafael Rodríguez: Blas Roca, en  Letra con Filo, Tomo III, Ediciones Unión, La Habana, 1987.
[26] Conrado Benítez García fue asesinado junto al campesino Heleodoro Rodríguez Linares. Ver: Revolución, La Habana, 24 de enero de 1961, p 1 – 2
[27] Fidel Castro Ruz, Saluda el Dr. Fidel Castro a los maestros voluntarios y rinde tributo a un mártir, Obra Revolucionaria, no. 5, Imprenta Nacional de Cuba, La Habana, 1961, p 34.
[28] Ver: Pedro Etcheverry Vázquez y Santiago Gutiérrez Oceguera: Bandidismo. Derrota de la CIA en Cuba, Editorial Capitán San Luis, La Habana, 2008
[29]  Ver: Tomas Diez Acosta: “Frente a las amenazas agresivas Cuba preparó su defensa”, XX Congreso Nacional de Historia, Unión Nacional de Historiadores, La Habana, febrero del 2011
[30] Ver: Fidel Castro Ruz: Discurso de Fidel Castro tras el sepelio de las víctimas del bombardeo a la Habana. Obra Revolucionaria, no 15, La Habana. 16 de abril de 1961, p 28.
[31] Fidel Castro Ruz: “Declaración de Estado de Alerta”, Revolución, La Habana, 17 de abril de 1961,  p. 1.

Imagen agregada:
Fidel Castro en la Universidad de la Habana. 27 de noviembre de 1960 FOTO Liborio Noval