lunes, 28 de febrero de 2011

Dos cubanos en las filas de la "disidencia"

Vea el Video: Testimonio impactante de dos cubanos en las filas de la “disidencia”

Carlos Serpa tenía a su cargo la transmisión de falsas informaciones sobre lo que ocurría en Cuba para Radio Martí



Carlos Serpa tenía a su cargo la transmisión de falsas informaciones sobre lo que ocurría en Cuba para Radio Martí

Cuba mostró este sábado y usted podrá verlo en “Las razones de Cuba”, un verdadero testimonio fílmico de las vinculaciones de elementos contrarrevolucionarios con Estados Unidos.

El documental transmitido por la televisión cubana divulgó pruebas obtenidas por colaboradores de Seguridad del Estado que, durante largo tiempo, convivieron con grupúsculos que operan en la isla y cumplen órdenes de terroristas radicados en territorio norteamericano.

Moisés Rodríguez, un trabajador de la Aduana del aeropuerto internacional José Martí y Carlos Serpa, un joven devenido periodista independiente al servicio de los medios de difusión anticubanos, develaron los secretos de los supuestos disidentes y defensores de los derechos humanos en Cuba.

Rodríguez estableció vínculos en la prisión con el contrarrevolucionario Elizardo Sánchez y a partir de ahí, tuvo la oportunidad de recibir instrucciones para actividades conspirativas incluso de los funcionarios de la Oficina de Intereses de Washington en La Habana.

El agente Vladimir para la Seguridad cubana fue hasta enviado por dicha Oficina a Miami donde tuvo entrevistas con connotados terroristas, entre ellos Luis Posada Carriles y conoció de los planes para tratar de consolidar en Cuba un movimiento desestabilizador.

Para ello, se utilizarían como punta de lanza contra Cuba, las denominadas Damas de Blanco, financiadas directamente desde Estados Unidos por medio de una fundación dirigida por otro terrorista, Santiago Alvárez, subordinado a Posada Carriles.

Los nombres de Marta Beatriz y Laura Pollán, dirigentes de ese grupo, surgieron en las grabaciones de las conversaciones telefónicas con Estados Unidos y en las imágenes de distribución de las cantidades de dinero que continuamente se enviaban para pagar a las Damas de Blanco.

En el caso de Carlos Serpa, quien tenía a su cargo la transmisión de falsas informaciones sobre lo que ocurría en Cuba para Radio Martí y otros medios norteamericanos participantes en la campaña, mostró en el documental la forma en que se conducía esa actividad ilegal.

Serpa, incluso, hizo la prueba para la filmación del documental de la transmisión de una inexistente detención que le hacía la policía cubana y la inmediata reproducción por Radio Martí de tal noticia falsa.

Otro caso similar era el de Laura Pollán hablando con los medios de difusión estadounidenses sobre la represión que sufría en ese momento de parte de la Seguridad cubana mientras las cámaras revelaban que ni un solo agente se encontraba en toda el área donde se concentraban las Damas de Blanco.

Para mí Cuba es lo primero y lo seguirá siendo, dijo Serpa, recordando los momentos difíciles desde el punto de vista familiar pues mientras realizaba la tarea encomendada, su pequeña hija escribía al frente de la casa un mensaje pidiendo libertad para los cinco antiterroristas cubanos presos en Estados Unidos.

(Con información de Prensa Latina)

Carlos Serpa, el agente Emilio.

Carlos Serpa, el agente Emilio.

Moisés Rodríguez, el agente Vladimir, un trabajador de la Aduana del aeropuerto internacional José Martí.

Moisés Rodríguez, el agente Vladimir, un trabajador de la Aduana del aeropuerto internacional José Martí.

Con las Damas de Blanco.

Con las Damas de Blanco.

Los nombres de Marta Beatriz y Laura Pollán surgieron en las grabaciones de las conversaciones telefónicas con EEUU.

Los peones del Imperio, I Parte




Los peones del Impero, II Parte (final)



domingo, 27 de febrero de 2011

Fidel y los intelectuales

Por Luis Britto García

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El político se ocupa del minuto, el estadista y el intelectual del siglo. Durante la XX Feria del Libro de La Habana, Fidel Castro  reúne a un centenar de intelectuales para preguntarnos cuál consideramos el problema más urgente. Algunos respondemos que la radicalización de los movimientos progresistas en América Latina, otros que la preparación para retos que todavía no vislumbramos. El Comandante afirma que el primordial es la supervivencia de la especie. Advierte que “Pensadores eminentes ven con claridad que el sistema capitalista desarrollado marcha hacia un desastre inevitable”.

En efecto, la Humanidad  enfrenta una serie de crisis estrechamente entrelazadas. La destrucción capitalista de la naturaleza habría contribuido al calentamiento global y a una sistemática alteración climática que, aunada con la especulación financiera, desencadena una grave escasez de alimentos. Cita Fidel el artículo de Paul Krugman “Sequías, inundaciones y alimentos” de 13-2-2011, según el cual “Estamos en mitad de una crisis alimentaria mundial (la segunda en tres años). Los precios mundiales de los alimentos batieron un récord en enero, impulsados por los enormes aumentos de los precios del trigo, el maíz, el azúcar y los aceites. Estos precios desorbitados solo han tenido un efecto limitado en la inflación estadounidense, que sigue siendo baja desde un punto de vista histórico, pero están teniendo un impacto brutal para los pobres del mundo, que gastan gran parte o incluso la mayoría de sus ingresos en alimentos básicos”.

El capital financiero es el culpable a corto plazo. Añade Krugman que “La derecha estadounidense (y la china) culpa a las políticas del dinero fácil de la Reserva Federal, y hay al menos un experto que afirma que hay ´sangre en las manos de Bernanke´. Mientras tanto, el presidente francés Nicolas Sarkozy culpa a los especuladores y les acusa de ´extorsión y pillaje´”. Pero también el capitalismo es el causante a largo plazo. Sigue Fidel citando a Krugman: “Aunque hay varios factores que han contribuido a la drástica subida de los precios de los alimentos, el que realmente sobresale es la medida en que los acontecimientos meteorológicos adversos han alterado la producción agrícola. Y estos acontecimientos meteorológicos adversos son exactamente la clase de cosas que uno esperaría ver a medida que el aumento de las concentraciones de los gases de efecto invernadero cambie el clima (lo que significa que la actual subida del precio de la comida podría ser solo el principio)”. Ejemplo de ello, la  caída en la producción de trigo, la cual “según los datos del Departamento de Agricultura de EE UU, es el reflejo de una drástica bajada en la antigua Unión Soviética. Y sabemos a qué se debe eso: una ola de calor y una sequía sin precedentes, que elevaron las temperaturas de Moscú por encima de los 38 grados por primera vez en la historia”. Al mismo tiempo, la escasa tierra cultivable  se dedica cada vez más a alimentos para el ganado, a los agro-combustibles y al algodón, y las transnacionales entre el 2008 y el 2009 han comprado en el Tercer Mundo 40 millones de hectáreas, unos 400 000 kilómetros de tierra, cuatro veces la extensión de Cuba.   Mientras tanto, desde 1970 hasta hoy la población mundial se duplica rebasando la disponibilidad de recursos.                          

En resumen, insiste Fidel que el capitalismo marcha hacia un desastre acelerado, y que el fin de la especie humana podría ser cuestión de un siglo. Ni siquiera en religiones que profetizan el Apocalipsis se pensó que sería para este milenio y este siglo. Piensen, mediten, que no es un esfuerzo inútil. “Creo que deberíamos comportarnos como una familia, y compartir lo que tenemos: unos petróleo, otros alimentos, los de más allá médicos… ¿Por qué no podemos considerar al mundo como la sede de una sola familia humana? No tenemos otro planeta a donde mudarnos”. Y a este respecto “los intelectuales pueden quizás prestar un enorme servicio a la humanidad. No se trataría de salvarla en términos de milenios, tal vez ni siquiera en términos de siglos.  El problema es que nuestra especie se encuentra ante problemas nuevos, y no aprendió siquiera a sobrevivir”. Si logramos que los intelectuales comprendan el riesgo que estamos viviendo en este momento, en que la respuesta no se puede posponer, tal vez logren persuadir a las criaturas más autosuficientes e incapaces que han existido nunca: nosotros, los políticos”.

Guerra avisada no mata soldado, pero capitalismo salvaje bien podría acabar con la Humanidad. Pensemos.

Enviado por su autor

http://luisbrittogarcia.blogspot.com



Cuba: ¿apagón mediático?

Cuba, apagón mediático ante pruebas irrefutables de vínculos de EE.UU. con la llamada “disidencia” en la Isla

Norelys Morales Aguilera.- Tan simple como aplicar un silencio sepulcral en los medios que hablan de “represión”, “dictadura” y un largo etcétera después que la Televisión cubana ofreciera los testimonios que involucran el gobierno de los EE.UU., terroristas y otros con el sostenimiento de una "disidencia" caracterizada hasta por los propios diplomáticos yanquis, como más interesada en dinero que en vínculos sociales con algún asidero etico. Apenas unas tres agencias internacionales. Ningún medio corporativo. Están mudos al respecto El Miami Herald, Infobae, El País,... los paladines de la agresión. En contraste, es práctica permanente que cualquier mentira o tergiversación provoca millares de informes.

AFP reseña el documental que apreciaron los cubanos y para “contrastar” distanciándose de la verdad ofrecida escribe: “La Habana considera a los opositores "mercenarios" al servicio de Estados Unidos, y el programa televisivo de este sábado trató de reforzar esa imagen.”

En el mismo sentido la agencia Efe publicó balbuceantes declaraciones de un viejo camaján de las campañas mediáticas: Elizardo Sánchez, quien ha dicho que las pruebas que el gobierno cubano presentó a su pueblo son una “campaña de descrédito”. Con ello podemos comprender lo que dirán los medios que no apliquen el apagón y repetirán los anexionistas cubanos.

En declaraciones a Efe, el "portavoz de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional" (CCDHRN), Elizardo Sánchez, consideró que esa emisión forma parte de la "permanente campaña de descrédito" del Gobierno hacia los disidentes al tiempo que lo calificó de "rudimentario" e "irrelevante". También dijo que eran “actos de propaganda”.

Sin embargo, no puede desmentir las afirmaciones de Moisés Rodríguez, quien estableció vínculos Sánchez en la prisión y a partir de ahí, tuvo la oportunidad de recibir instrucciones para actividades conspirativas incluso de los funcionarios de la Oficina de Intereses de Washington en La Habana, según la reseña de PL del material televisivo que desnuda a los “activistas” cubanos.

El agente Vladimir para la Seguridad cubana, a la que tanto temen porque en ella trabajan hombres y mujeres por convicciones, fue hasta enviado por dicha Oficina a Miami donde tuvo entrevistas con connotados terroristas, entre ellos Luis Posada Carriles y conoció de los planes para tratar de consolidar en Cuba un movimiento desestabilizador.

Para ello, se utilizarían como punta de lanza contra Cuba, las denominadas Damas de Blanco, financiadas directamente desde Estados Unidos por medio de una fundación dirigida por otro terrorista, Santiago Alvárez, subordinado a Posada Carriles.

Los nombres de Marta Beatriz y Laura Pollán, dirigentes de ese grupo, surgieron en las grabaciones de las conversaciones telefónicas con Estados Unidos y en las imágenes de distribución de las cantidades de dinero que continuamente se enviaban para pagar a las Damas de Blanco.

Por su parte, otra demoledor testimonio de las campañas mediáticas contra la Isla, lo dio Carlos Serpa Maceira, un protagonista, quien tenía a su cargo la transmisión de falsas informaciones sobre lo que ocurría en Cuba para Radio Martí y otros medios.

Serpa, incluso, hizo la prueba para la filmación del documental de la transmisión de una inexistente detención que le hacía la policía cubana y la inmediata reproducción por Radio Martí de tal noticia falsa.

Otro caso similar es el de Laura Pollán hablando con los medios de difusión estadounidenses sobre la represión que sufría en ese momento de parte de la Seguridad cubana mientras las cámaras revelaban que ni un solo agente se encontraba en toda el área donde se concentraban las Damas de Blanco.

Dicha noticia también la reprodujo El País de España. La pobre señora es alentada por un personaje ensangrentado como el golpista Michelleti desde Honduras.

Tomado de Islamia http://islamiacu.blogspot.com/2011/02/cuba-apagon-mediatico-ante-pruebas.html

sábado, 26 de febrero de 2011

Mensaje de Fidel a los intelectuales abre Congreso por la Paz en Sinaloa


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Los organizadores de la VI Conferencia Internacional por el desarrollo humano y la paz mundial, que organiza cada año la Universidad Asia Pacífico de Mazatlán, Sinaloa, habían solicitado un mensaje del líder histórico de la Revolución Cubana para abrir los debates del encuentro. Y les trajimos un resumen de sus palabras a los intelectuales que asistieron a la Feria Internacional del Libro de La Habana.

Durante 42 minutos, el auditorio de más de 200 personas, entre delegados a la conferencia y estudiantes universitarios, siguió con atención y en silencio las palabras de Fidel. “Un regalazo”, comentó una profesora  a mi lado, mientras la mayoría reía con los irónicos comentarios del Comandante sobre aquella vez, hace 19 años, en que “el demonio” se paró en la Cumbre de Río para advertir que la especie humana estaba en peligro de extinción.

Asombrado por la visible vitalidad del líder cubano, el señor Mphakama Nyangweni Mbete, embajador de Sudáfrica en México, solo distrajo su atención para preguntar qué tiempo hace que se grabó el mensaje. La mención a los acontecimientos en Túnez y Egipto lo había sorprendido. Pensó que era una grabación de años anteriores.

Más tarde, también  Mbete sorprendería al resto de los participantes al confirmar que su país había adquirido armamento nuclear en la era del apartheid y estuvo a punto de utilizarlo en la guerra contra Angola. Lo dijo al responder una pregunta del Dr. Alfredo Millán, coordinador de la conferencia, quien a su vez confesó haberlo sabido “por las Reflexiones de Fidel”.

Al terminar la transmisión y todavía entre aplausos, varios profesores se acercaron a nuestra butaca para pedir copia del video. Quisieran utilizarlo en sus clases.

Ya en la tarde, el panel “Los medios de difusión y la paz mundial”, donde me correspondió exponer, acaparó casi todo el público y el mayor tiempo de preguntas y debate durante la primera jornada de la Conferencia. Como me confirmó más tarde una joven profesora universitaria, muchos habían seguido nuestro rastro, impactados aun por la lucidez y la contundencia del llamado de Fidel a la conciencia de ese “injerto de talento y bondad” que son los intelectuales.

Nuestra presentación en el panel -“Las armas del juicio” [ver a continuación de este texto]- trataba precisamente sobre cómo él ha hecho y hace para invertir la lógica de los medios que sirven a la guerra.

http://www.cubadebate.cu/noticias/2011/02/25/mensaje-de-fidel-a-los-intelectuales-abre-congreso-por-la-paz-en-sinaloa/
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Conferencia de Arleen Rodríguez Derivet en el panel “Las armas del juicio”, en la VI Conferencia Internacional por el desarrollo humano y la paz mundial, de la Universidad Asia Pacífico de Mazatlán, Sinaloa.

Vivimos en un mundo de miedo. Cuando nuestros seres queridos se apartan de nosotros, por razón de un viaje o sencillamente para ir al sitio de la tarea cotidiana, junto con el beso de despedida, antes que decir “te amo”, decimos “cuídate”. Es la palabra que más escuché antes de viajar, en boca de los que quiero y me quieren.

Los diarios, los noticieros, los libros y hasta las películas nos cuentan sin fatiga que la muerte es cada vez menos natural y más provocada por la misma especie que durante siglos ha creado obras maravillosas para atrasarla, detenerla, evitarla antes de tiempo.

La culpa de nuestros miedos nace de un absurdo: la Humanidad, al mismo tiempo que se deslumbra a sí misma con maravillosos inventos, entre ellos algunos que ya superan a la imaginación misma,  crea a una velocidad y con intensidad superior armas mortíferas como aquellas que hicieron decir a Albert Einstein que si bien no se sabe con cuáles se hará la III Guerra Mundial, sí es un hecho que la IV será con palos y piedras. Hoy podemos corregir al genial físico: ni polvo quedará porque el riesgo de muerte es ya para toda especie viva. A ese punto nos hemos llevado con la irracionalidad de gastar más en armas que en alimentos, más en guerras que en expediciones solidarias.

Hasta en las Naciones Unidas, ese conjunto que pudo y no ha sabido ser el templo mundial de la paz que merecían las víctimas y los combatientes contra el nazifascismo tras las II Guerra Mundial, mientras se emiten cientos de advertencias y críticas a la producción de armamentos, prevalece la tiranía de un  Consejo de Seguridad donde cinco potencias siguen reuniéndose para decidir qué castigos merece el resto. Y casi siempre esos consisten en nuevas guerras.

No es un secreto tampoco que es de algunas de esas potencias de donde salen por cientos de miles, otros tipos de armas que el mercado pone al alcance de cualquiera, desestabilizando sociedades enteras, donde ya no causa asombro leer que un niño mate a sus padres o a sus compañeros de clase o que una fiesta juvenil termine en una masacre provocada por sicarios del crimen organizado. En América Latina esas armas son la primera causa de muertes civiles.

Como si la imaginación tuviera un límite cuando se trata de construir la paz, lo que Naciones Unidas se inventó para garantizarla es también un ejército. Y los famosos enviados por la Paz son líderes políticos que ejercieron el poder haciendo o apoyando guerras. Hasta el Premio Nobel ha perdido credibilidad y respeto por la cantidad de guerreristas laureados.

Haití, extremo de los extremos del infierno en que se ha convertido el mundo empujado por las armas y las guerras, sufre un terremoto y Estados Unidos va a apoyarla con diez mil hombres armados hasta los dientes, los que van a sumarse a otros tan armados como ellos, a pesar de sus cascos azules y su supuesta misión humanitaria.

Frente a ese horror que confirman los escalofriantes datos de que asciende a un billón de dólares el gasto militar mundial cada año, las mujeres y los hombres con cierto grado de conciencia de la gravedad de los hechos, pensamos ¿qué hacer? ¿qué hago?

Como periodista que hace casi 30 años sigo de cerca los acontecimientos políticos, no puede dejar de espantarme el modo en que nuestra profesión ha sido y es cómplice de ese permanente cerco a la paz.

Desde los tiempos de William Randolph Hearts y su famoso telegrama al  dibujante enviado a Cuba por su diario, para que con su obra le ayudara a construir a Estados Unidos los pretextos para la entrada en la guerra de Cuba contra España, que dio nacimiento al imperio norteamericano, los medios de comunicación suelen garantizar la primera baja de todas las guerras: la verdad.

Basta ver a qué naciones demonizan los grandes conglomerados mediáticos para saber por dónde se aproximan las próximas guerras.

Como si una línea editorial universal única los guiara, en todos los idiomas y en todos los soportes, comienzan a emitirse mensajes que caminan en el sentido de la próxima conflagración. Qué importa si en unos años o en unos meses, a veces hasta en unas semanas, nos enteraremos - ayer por los documentos desclasificados de una Universidad norteamericana y hoy por el espectacular Wikileaks de la era internet-  que muchas de las noticias que justificaron una invasión eran falsas o fueron convenientemente manipuladas.

Si murió un millón de personas, si se destruyó totalmente un país y se agravaron a nivel planetario todas las crisis: alimentaria, ambiental, energética…la relación de esos desenlaces con las mentiras originales será raramente establecida.

Nos enseñarán nuevas palabras como efectos colaterales, con lo cual las mayorías entontecidas por la avalancha de informaciones de muerte cotidiana no pasarán de lamentarlo, si acaso criticarlo y al final sentir que es demasiado tarde y ya no hay nada que hacer. Cada uno se encerrará en su espacio a seguir viendo las noticias con horror pero al mismo tiempo con una cierta alegría egoísta porque hasta su cueva moderna no han llegado los tiros, allí no ha corrido su sangre…todavía.

Hace 120 años, en un ensayo que se considera medular en su impresionante obra escrita en solo 42 años de vida, José Martí, periodista, escritor y Apóstol de la independencia de Cuba, advertía:

Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea, y con tal que él quede de alcalde, o le mortifique al rival que le quitó la novia, o le crezcan en la alcancía los ahorros, ya da por bueno el orden universal, sin saber de los gigantes que llevan siete leguas en las botas y le pueden poner la bota encima, ni de la pelea de los cometas en el Cielo, que van por el aire dormidos engullendo mundos. Lo que quede de aldea en América ha de despertar. Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo a la cabeza, sino con las armas de almohada, como los varones de Juan de Castellanos: las armas del juicio, que vencen a las otras. Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra.*

En esa frase se inspiró Fidel Castro para nombrar la batalla de las ideas de la que se declaró soldado cuando, separado de la actividad pública como jefe de Estado por razones de salud, comenzó a escribir alertas para el mundo desde lo que llama sus “Reflexiones”.

Quiero recordar que se trata del mismo líder político que demostró que con muy pocos recursos materiales, se podían salvar miles, millones de seres humanos, si en lugar de soldados, los países bajo crisis humanitarias recibían médicos. Y mandó los que Cuba había formado durante años en una política educacional sorprendente y única para una nación del Tercer Mundo. Y no solo a Haití, donde permanecen hace más de una década y son amados y defendidos por el pueblo, sino a naciones de cuya existencia casi nadie conocía, en África, Asia, América Latina.

Fidel, quien también creó la Escuela Latinoamericana de Medicina -que forma miles médicos de todas las geografías y sin embargo no tiene un Nobel de la Paz que sí le han dado a los que envían soldados al Tercer Mundo- con la especial  habilidad que le otorgan los años vividos al servicio de una causa justa cercada por un imperio, demuestra con sus cada vez más frecuentes Reflexiones que los medios no tienen que ser necesariamente el combustible de los conflictos.

Si se les sigue y se les interpreta con  inteligencia y sensibilidad, también pueden ser un termómetro eficaz para detectar por qué caminos se nos vienen encima las crisis y las guerras que generan las crisis.

Infatigable lector, genial político en cuanto los hay, no se somete a las noticias, no se deja adormecer por su fatídico espíritu de hecho ya acontecido, sino que las somete a ellas al análisis previsor, bajo otro principio martiano que afirma que “gobernar es prever” y  avisa, sacude conciencias y quizás un día se acepte que con sus alertas ha detenido más de una guerra.

El pasado año, cuando todas las armas apuntaban a Irán y Corea del Norte, Fidel, con una persistencia que sus adversarios han querido ridiculizar sin éxito, destapó las cartas de los guerreristas y pintó los escenarios posibles de desarrollarse esos conflictos en una era en que bastarían las 100 bombas nucleares que poseen apenas dos países como India y Pakistán, para provocar que toda la humanidad pierda de vista al Sol por ocho años y se produzca un espantoso  invierno nuclear.

Y no olvidó recordarnos que, aun bajo el manto del secretismo estratégico de las potencias, se conoce ya  que suman más de 20 000 las armas de ese tipo disponibles en el mundo.

No veremos en los medios que durante más de 50 años lo han demonizado, un reconocimiento público al mérito de las advertencias del líder histórico de la Isla, pero nadie podrá negar que solo él relacionó noticias aparentemente desconectadas, con los números de la actualidad y los hechos del pasado para concluir que la especie se encamina aceleradamente hacia el suicidio colectivo, guiada por la fiebre de la guerra, cuyo germen es, desde siempre, la ganancia, el dinero, por encima de cualquier otra consideración, incluso la de la vida.

Él sabe y lo ha repetido muchas veces, que la Humanidad estará en la pre historia, mientras practique la guerra como solución a sus crisis y hace solo unos días, aprovechando la celebración de un evento cultural en La Habana, invitó a intelectuales de América Latina, Norteamérica y Europa a movilizar conciencias ante el riesgo cada vez más inminente de que el fin de la especie humana está próximo como consecuencia de la irracionalidad  del actual orden internacional.

Piedad Córdoba, gran luchadora por la paz de nuestra región, a quien entrevisté hace poco, me decía que parece un milagro la recuperación que ha experimentado la salud de Fidel Castro. “Dios nos ha dado una nueva oportunidad para que lo escuchemos, porque ya en el mundo no quedan políticos como él, con su capacidad para ver y alertar los peligros”, me dijo la Negra, esa mujer, también demonizada, escarnecida, amenazada ella y su familia, humillada sin razón, por empeñarse en hacer que la paz regrese a su país, enlutado por medio siglo de guerra.

Pero, volviendo a Fidel Castro y a sus Reflexiones sobre los más graves peligros de nuestra época, quisiera afirmar que como periodista lo que me deslumbra y alienta es que alguien de su dimensión intelectual y política, con el alcance que el prestigio que su vida le otorga a sus palabras, le esté dando por fin, a la humilde obra que nuestro oficio genera, un uso noble y salvador.

En las antípodas de aquel zar de la prensa que puso ese maravilloso instrumento de comunicación de masas al servicio de una guerra, abriendo así una historia de complicidades y mentiras que en esta época ha alcanzado cotas de locura, Fidel Castro lee diariamente cientos de notas y comentarios de la prensa de todo el mundo con la misma meticulosa precisión con que un médico revisa a un paciente en terapia intensiva: la ausculta, la relaciona y nos enseña las verdades ocultas en sus líneas, con el solo propósito de ponerla al servicio de la misma causa que lo inspira a enviar médicos donde otros envían soldados: salvar la especie, salvar la vida.

Para hacerlo, le ha bastado con empuñar las armas del juicio, esas que, como decía José Martí, vencen a las otras, aun en las condiciones de colosal producción armamentista, que ha convertido al planeta de nuestros días en un lugar de miedo.

    * “Nuestra América”, El Partido Liberal, México, 30 de enero de 1891. En: JOSÉ MARTÍ. Obras Completas. Tomo 6. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 1975, pp. 15-23.|

Tomado de Cubadebate
Imagen agreagada basada en acuarela de J. L. Fariñas, 2006

Serpa y Rodríguez: "...son capaces de vender su alma al diablo"

Más detalles sobre los agentes cubanos infiltrados dentro de la "disidencia":
El capítulo “Los peones del Imperio” de la serie Razones de Cuba, transmitido por este sábado por la Televisión Cuba, devela los estrechos vínculo de la contrarrevolución interna con el gobierno de EEUU.

Carlos Serpa y Moisés Rodríguez, dos agentes cubanos infiltrados en las filas de la llamada “disidencia” cubana, reconocen en el documental que muchas de estas personas son capaces de vender su alma al diablo, y son animados desde los Estados Unidos.

Moisés Rodríguez, un trabajador de la Aduana del aeropuerto internacional José Martí, estableció vínculos en la prisión con el contrarrevolucionario Elizardo Sánchez y a partir de ahí, tuvo la oportunidad de recibir instrucciones para actividades conspirativas incluso de los funcionarios de la Oficina de Intereses de Washington en La Habana.

El agente Vladimir para la Seguridad cubana fue hasta enviado por dicha Oficina a Miami donde tuvo entrevistas con connotados terroristas, entre ellos Luis Posada Carriles y conoció de los planes para tratar de consolidar en Cuba un movimiento desestabilizador.

Para ello, se utilizarían como punta de lanza contra Cuba, las denominadas Damas de Blanco, financiadas directamente desde Estados Unidos por medio de una fundación dirigida por otro terrorista, Santiago Alvárez, subordinado a Posada Carriles.

Los nombres de Marta Beatriz y Laura Pollán, dirigentes de ese grupo, surgieron en las grabaciones de las conversaciones telefónicas con Estados Unidos y en las imágenes de distribución de las cantidades de dinero que continuamente se enviaban para pagar a las Damas de Blanco.

Carlos Serpa, hizo la prueba para la filmación del documental de la transmisión de una inexistente detención que le hacía la policía cubana y la inmediata reproducción por Radio Martí de tal noticia falsa, que jamás fue constratada.

Otro caso similar era el de Laura Pollán hablando con los medios de difusión estadounidenses sobre la represión que sufría en ese momento de parte de la Seguridad cubana mientras las cámaras revelaban que ni un solo agente se encontraba en toda el área donde se concentraban las Damas de Blanco.

Para mí Cuba es lo primero y lo seguirá siendo, dijo Serpa, recordando los momentos difíciles desde el punto de vista familiar pues mientras realizaba la tarea encomendada, su pequeña hija escribía al frente de la casa un mensaje pidiendo libertad para los cinco antiterroristas cubanos presos en Estados Unidos.

La contrarrevolucionaria Martha Beatriz entregaba dólares a 18 Damas de Blanco para mantenerla activas, afirma uno de los agentes, que aseguraron que estos grupos forman parte de la estrategia de subversión de EEUU contra Cuba.

Carlos Serpa declaró que la SINA es el estado mayor de la contrarrevolución en Cuba, y que el periodismo independiente en Cuba tiene tutores norteamericanos. Añadió que “la contrarrevolución interna lo llamó para inventar supuestos actos de provocación”.

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Carlos Serpa, "periodista independiente".

Carlos Serpa, uno de los agentes cubanos, en una manifestación de las Damas de Blanco.
Carlos Serpa, uno de los agentes cubanos, en una manifestación de las Damas de Blanco.

Carlos Serpa con las "Damas de Blanco"
Carlos Serpa con las "Damas de Blanco"

Carlos Serpa
Carlos Serpa era el Presidente de la Unión de Periodista Libres de Cuba es una organización fetiche: no tiene integrantes

Carlos Serpa en la "protesta"
Carlos Serpa en la "protesta"

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El "periodista independiente"

Carlos Serpa
Carlos Serpa

Moisés
Moisés Rodríguez

Carlos Serpa
Carlos Serpa

Dos agentes cubanos en las filas de la disidencia: Documental Los Peones del Imperio

Pruebas de que EEUU financia la “disidencia”: Dos agentes cubanos en sus filas (+ Fotos)


Moisés Rodríguez y Carlos Serpa

El capítulo “Los peones del Imperio” de la serie Razones de Cuba, transmitido por este sábado por la Televisión Cuba, devela los estrechos vínculo de la contrarrevolución interna con el gobierno de EEUU.

Carlos Serpa y Moisés Rodríguez, dos agentes cubanos infiltrados en las filas de la llamada “disidencia” cubana, reconocen en el documental que muchas de estas personas son capaces de vender su alma al diablo, y son animados desde los Estados Unidos.

(Noticia en construcción)

Moisés
Moisés

Carlos Serpa, uno de los agentes cubanos, en una manifestación de las Damas de Blanco.
Carlos Serpa, uno de los agentes cubanos, en una manifestación de las Damas de Blanco.

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http://www.cubadebate.cu/noticias/2011/02/26/pruebas-de-que-eeuu-financia-la-disidencia-dos-agentes-cubanos-en-sus-filas-fotos/

Cuba es de los cubanos, Sr. Obama...

Por Virgilio Ponce


Me siento indignado al leer la noticia: "Obama dice que defenderá el derecho a la libertad del pueblo cubano". ¿Qué derecho tiene el Sr. Presidente de EEUU, a inmiscuirse en nuestros asuntos?. Los cubanos no necesitamos que él, su gobierno, ni nadie fuera de nuestro país se comprometan a defender nuestros derechos. Nuestros derechos lo sabemos defender muy bien: lo hizo Hatuey, lo repitieron Céspedes, Maceo, Martí, Mella, Camilo, y muchos más desde que comenzaron las luchas; el mil veces heroico pueblo cubano lo hizo en Baraguá, en el Moncada, en Girón y lo sigue defendiendo hoy, en esta dura etapa que le impone el bloqueo y la crisis internacional. Los anónimos cubanos que están en las fábricas, en la agricultura, en las aulas, en los hospitales, en los barcos, en las misiones en el exterior, en los servicios, en las unidades militares, etc., saben defender sus derechos a la libertad, que es el derecho a la educación, a la salud, al respeto, a la seguridad, a la vida. 

Sr. Obama, su compromiso será con Posada Carriles y compañía: con mi hija, con mi padre, con mi familia, con mis amigos, con mi pueblo en Cuba, lo único q hace Ud. es continuar el criminal bloqueo impuesto hace más de 50 años, bloqueo que limita la vida de los cubanos, que mucho daño causa y que es la mayor violación de los derechos humanos. 

Ud. no apoya nuestro pueblo, Ud. apoya a los terroristas que han matado muchos cubanos; Ud. no quiere el progreso de Cuba, Ud. quiere que Cuba sea de nuevo una neo colonia vuestra. Si Ud. quiere evitar sufrimientos a nuestro pueblo, ponga fin al criminal bloqueo a Cuba ya y así evitará más daños a nuestro pueblo. 

Deje de inmiscuirse en nuestros asuntos, Sr. Obama. ¿Por qué no pone en libertad a los CINCO antiterroristas cubanos presos en sus cárceles? 

No digo más, sólo pido a las personas honestas del mundo que no se dejen engañar: Cuba quiere paz, necesita paz y que la dejen seguir en su proyecto.

 Enviado por su autor

Imagen agregada RCBaez: Cuba, para Obama

Desmedido amor, que no ceguera... CUBA, CUBA, CUBA…

CUBA, CUBA, CUBA…

Por Carlos Tena

Cuba: Una Revolución rítmica, una evolución alegre

¿A quién va a extrañar el hecho de que se critiquen las medidas tomadas por la Asamblea Nacional de la Revolución, como que se pongan en solfa y fracasen aquellas bienintencionadas disposiciones, una vez que en su aplicación posterior se ha demostrado la inutilidad de las mismas?

Lo he comprobado personalmente en Cuba durante seis años. Y no he visto en ese tiempo ni una sola agresión por parte de un agente contra un ciudadano. En España se sigue torturando (aunque los relatores de la ONU lo denuncien) sin que las autoridades hagan otra cosa que decir. “Apaga la cámara”, “Eso no es cierto”. ¿Verdad, señor Camacho?

No entiendo por qué se exige, desde una supuesta postura izquierdista, que el sistema que por fortuna rige los destinos de la isla más digna del globo, tenga que poseer el don de la infalibilidad, cuando en el llamado mundo libre es notorio no sólo el fracaso rotundo del régimen capitalista en todas las áreas: económica, social, política, sindical y cultural, sino de la capacidad de una buena parte de su intelectualidad para que los árboles no oculten el bosque. Mirar la paja en el ojo ajeno y hacerse el sueco ante la viga en el propio, es un defecto consuetudinario en la derecha y la izquierda. Forma parte del marujeo hispano de toda la vida.

Con toda razón, mi admirado Santiago Alba (gracias por tus reflexiones allá donde te encuentres) afirmaba en cierta ocasión. “Yo no apoyo a Cuba; me apoyo en ella”. Me da en la nariz que hay muchas personas que, para mostrar su cara democrática, solo han hallado una solución: atacar a Rajoy y tratar en vano de insultar a la Revolución en América latina. Del Ché a Chávez, de Morales a Ortega. Lo malo es que con la otra, aceptan silentes las órdenes de Rubalcaba, lloran junto a Garzón, sonríen ante el monarca y abrazan a fascistas. ¡Ah¡… y condenan a Gadafi porque han oído que es un dictador. ¿No era este señor un mandatario al que el gobierno de Juan Carlos de Borbón vendía armamento desde hace treinta años?

Me cuesta comprender la obsesión que mantienen los llamados demócratas cuando se menta la palabra Cuba. Son los mismos que callan cuando se abren las fosas comunes en Colombia, que miran al dedo que señala el cielo cuando se asesinan periodistas y líderes obreros en Honduras; que ponen cara de comprensión al conocer el genocidio mapuche en Chile; que ríen divertidos cuando las autoridades argentinas retienen un avión de las Fuerzas Armadas de los USA, repleto de droga y otras menudencias; que comentan con parsimonia y serenidad el millón de personas muertas por la violencia de los mercenarios de aquel país norteamericano en Irak, miles en Afganistán, en la extinta Yugoslavia y otros países.

Me lo recuerdan torpezas (pequeños detalles muestran grandes carencias) como la del realizador Fernando Trueba, cuando afirma que en su última obra quería reflejar cómo bailaban los cubanos en los años 50. ¿Qué pasa? ¿Acaso el cha cha chá, el son, el guaguancó y el mambo ya no se expresan con los mismos pasos? ¿Por ventura se terminó el jolgorio en La Tropical? ¿Quizá es que desconozco la existencia de un manual, escrito por Fidel pero en poder de Trueba, donde se ordena cómo debe bailar un verdadero revolucionario?  Boberías (se dice en Cuba) como esta definen a las claras el talante y carácter de un intelectual descarrilado.

Es curiosa esa manía enfermiza con Cuba. Parece como si la conciencia de quienes piensan como el creador de El Sueño del Mono Loco (ejemplo de cine de autor) o Too Much (pestiño con Oscar), sufriera un síndrome similar a quien padece otra clase de mono, al comprobar que no tiene a mano su ración de tabaco, alcohol, heroína, cocaína, televisión u otra droga de idéntica potencia.

Mi buen amigo José Manuel Martín Medem, sin detenerse a otra reflexión que la que se desprende de quien no se ha quitado de encima el tufo neocolonialista (de colonia barata), ha vuelto a salir a la palestra en el espléndido periódico Diagonal. La entrevista se comenta por sí misma. En su día respondí a ese tipo de crítica*, más parecida al maltrato político que al producto de una serena meditación, como debería ser en un ex corresponsal que ejerció dicho puesto laboral, en la maltrecha RTVE de nuestros pecados. Aplicando el aserto de Alba, Medem se ha desequilibrado.

Mi colega quedó prendado de la isla y de sus gentes, resultado de un sistema solidario, pacífico, culto y agobiado por un bloqueo de más de medio siglo, que comete errores, fallos, pero que no dispone de más dinero que el que genera sus escasas riquezas naturales. Y aún así, el sistema sigue dando ejemplos en organismos internacionales como la FAO o la UNESCO.

La sociedad cubana, incluyendo lógicamente a la policía, es ejemplar. No he visto (seis años allá me lo corroboraron) una ciudadanía tan amante de la alegría, el chiste, la bulla, la discusión, el debate, la participación y, como es obvio, el cabreo y la protesta cuando de censurar unas medidas se trata. Jamás de la violencia y el maltrato. ¿Acaso es que Medem imagina que el efecto tunecino va a alcanzar a esos once millones de cubanos, que resisten contra viento y marea los intentos de manipulación constante que brotan, incluso de pretendidos amigos?

Me produce cierta sorna la ofuscación de quien así cree reflexionar. Que no se preocupen los Medem, García Montero, Pilar Bardem o la hermana de Fidel y Raúl. El pueblo cubano es todo menos estúpido. Conocen las aparentes bondades del capitalismo, sobre todo cuando comprueban in situ (hay miles de cubanos trabajando fuera de la isla con contratos o becas,  que no renuncian a su patria ni al perfeccionamiento de su Revolución) y dentro del país, las calamidades del egoísmo y la hipocresía generada por estos regímenes basados en la violencia, la estafa, la mentira, la deserción (ahí están CCOO y UGT, IU y otros colectivos) y la subida constante de los precios en los alimentos más esenciales.

El desánimo y la indiferencia, enfermedades gravísimas, nacen del fracaso de las protestas controladas que los gobiernos capitalistas toleran, permitiendo que en el falso nombre de la cacareada libertad de expresión (terapia de grupo), se mitigue por ejemplo la furia de quienes odian la guerra (con Aznar, los intelectuales españoles protestaban airados; con Zapatero es diferente aunque el genocidio continuase), y de los casi cinco millones de parados que asolan el panorama español.

La sociedad padece esa pandemia llamada resignación. Pero que nadie en el parlamento quede tranquilo. Hay señales que indican, como en Teherán o Trípoli, que algo similar acontece en Wisconsin o Atenas, aunque los medios de comunicación no exhiban tan a menudo (o jamás) esas manifestaciones. Hay indicios para pensar que lo de El Cairo o Rabat podría suceder en nuestro primer mundo, aunque para ello haya que robarle el petróleo a los libios. Con el que se hurtó y esquilma a los iraquíes no hay bastante.

A un máximo de 110 kilómetros por hora (por decisión gubernamental que no me afecta porque no me gusta la velocidad), me convenzo de que ejercer la crítica sobre las soluciones que podrían mejorar la vida de los cubanos, debe parecerse a la que se da en las parejas cuando de encarar una relación y un futuro incierto se trata. Que una cosa es buscar entre ambos el mal menor (ya jamás se habla de mejorar),  pero otra muy diferente  la violencia doméstica, en todas sus vertientes, incluyendo la mentira y el insulto hacia el cónyuge. Y son miles los supuestos izquierdistas que no meditan sobre ello. La sabiduría popular lo resume así: Teniendo amigos así ¿para qué necesito enemigos?

Bienvenidos sean la discusión, el debate, el contraste, teniendo en cuenta un principio elemental: ¿Quiénes somos, para decirle a un cubano lo que deben decidir los diputados de su Asamblea Nacional?

El sueño de Bolívar, como el del Ché, como el de la Revolución cubana, es que la izquierda del mundo permita que América Latina cuide de sí misma. No hacen falta colonos para esa batalla. Y menos aún si se dedican a fabricar remedios caseros, cuando sus países están desahuciados.

Nota

Una foto que causa sensación en Facebook: otras "Razones de los cubanos"

Al final, algunos vínculos sobre el tema partos múltiples, relacionados con la Isla "sin derechos humanos", esa en la que los "hermanos Castro", tan "dictadores" ellos, garantizan la salud, el cuidado y la atención a las dichosas madres de más de un bebe... ¡¡Viva Cuba, c...!!
sextillizos

El portal La Razón.es publicó esta conmovedora historia sobre una familia estadounidense de bajos recursos padres de 6 bebés. La pareja colgó esta foto en Facebook sin esperar nada a cambio, pero sin duda la imagen ha llegado al corazón de muchas personas.

De acuerdo con el diario, la pareja tiene seis hijos, un solo sueldo y 50 pañales al día. El matrimonio McGhee colgó en su muro de Facebook la emotiva imagen con sus seis hijos (Olivia, Madison, Rozonno Jr, Josiah, Elijah y Isaac). Tanto él como ella proceden de familias humildes y problemáticas. Mia jamás conoció a su padre y algunos de sus hermanos fueron visitantes habituales de la cárcel. Rozonno, el marido, tuvo una madre drogodependiente. Se casaron a los 18 años convencidos de que la ilusión de su vida era formar una familia.

Los hijos, sin embargo, no llegaban, y la pareja se sometió a un tratamiento de fertilidad. Por fin, Mia se quedó embarazada de gemelos, pero los niños murieron. Ella no se rindió y, lejos de tirar la toalla, se volvió a quedar en estado. Esta vez la suerte iba a cambiar. Ni uno ni dos ni tres: el matrimonio se encontró de pronto con seis hijos, que nacieron todos sanos, y sólo un sueldo en casa. ¿Qué hacer?

Con la mayor de las inocencias, los McGhee, que viven en los alrededores de la ciudad estadounidense de Chicago, colgaron en su perfil de Facebook esta conmovedora fotografía que ha sacudido los corazones de muchos, y que de momento se ha traducido en solidaridad y donaciones para ayudar a la pareja.

Tomado de Cubadebate
 
trillizasencuba.JPG

Los partos múltiples son poco frecuentes en Cuba, mucho menos de trillizas. Este es el caso de una joven madre de la provincia de Villa Clara.

En 2010 72 alumbramientos gemelares aportaron 144 niños
"[...] Y es que el nacimiento de un bebé trae mucha alegría, pero si éste se multiplica por dos, por tres y hasta por cuatro, entonces hay que planificar el jolgorio familiar. Y la  tendencia de Santiago de Cuba no sólo alegra al núcleo más cercano, cuando la preocupación mundial es la escasa natalidad y el engrosamiento paulatino de la población en la tercera edad es notoria". 

“[…] Los alumbramientos  múltiples del pasado año  sumaron a la lista de nacidos  dieciséis nuevos infantes, que además  de la alegría  familiar lleva el jolgorio a planos más abiertos  en un municipio no ajeno al envejecimiento poblacional del mundo actual”.  

Evolucionando bien cuatrillizas santiagueras: Samantha, Brenda, María Fernanda y Ela
“[…] Para nosotros fue un alto compromiso, -continúa explicando- desde el punto de vista humano y de todos los valores, porque el resultado debía ser el mejor. Ya es el día 18 de diciembre cuando se anuncia la cesárea,  como una urgencia relativa ya que la madre es una hipertensa crónica y aparece una preeclancia sobreañadida.
Para enfrentar esta situación se crearon todas las condiciones, se preparó un equipo multidisciplinario, integrado por un grupo de obstetras, neonatólogos y anestesiólogos que, además de participar en el seguimiento de este  embarazo estarán presentes en el momento del nacimiento, junto con nuestra imagenóloga”.


viernes, 25 de febrero de 2011

Carta a Bambi*



rcbaez_bambiloboferoz.JPGNo sabemos quién escribió el insólito documento que sigue –probablemente un cubano-americano que por décadas conoció y apoyó las actividades de Luis Posada Carriles.  Una conserje mexicana lo descubrió mientras barría bajo la silla donde Posada se sienta durante su juicio en el tribunal federal de El Paso. La hija de esa señora de la limpieza, y que estudia periodismo en el cercano Juárez, nos la envió.

El autor de la carta (la firma era indescifrable) aparentemente comparte las suposiciones declaradas de Posada Carriles publicadas en un libro en 1994, pero considera que el comportamiento posterior de su ex compatriota ha traicionado la causa contrarrevolucionaria. [Nuestros comentarios están entre corchetes.] [La carta comienza con palabras de la introducción del libro de Posada, Los caminos del guerrero.]:

"Existe una raza de hombres en vías de extinción. El honor, la lealtad, el valor, el amor a la tierra que los vio nacer forman su carácter, condición y estilo de vida.

Esta especie humana, de la que todavía quedan algunos raros ejemplares, viven en un hábitat hostil. La falsedad, la hipocresía, la cobardía, la traición del mundo que los rodea, no pueden contra la decisión inquebrantable de luchar por sus ideales. Estos hombres no temen a las prisiones ni a la muerte, no se rinden, no claudican en sus principios. Nadie ni nada los puede apartar de sus metas. A esta raza en extinción pertenece el autor, Luis Posada Carriles..”

Ese cuadro te describía  hace tiempo, Bambi [apodo de Posada Carriles]. ¡Pero ya no! Tu comportamiento reciente ha hecho que algunos de tus antiguos seguidores que te hemos seguido hayamos reconsiderado. En otra época compartimos una ética patriótica común: huevos y reglas con las cuales realizar nuestra lucha. Coño, recuerdo el trabajo clandestino en Cuba durante el desembarco en Bahía de Cochinos –tú te zafaste de esa—y las décadas de ataques e infiltraciones a la isla. Pensándolo bien, tú nunca estuviste con nosotros en los desembarcos.

Mientras sigo tu juicio no puedo evitar compararte con tu adversario que es también el mío. Puedes decir lo que quieras de Fidel Castro, pero en 1953 atacó personalmente el Cuartel Moncada. [La segunda base militar en importancia de Batista.] Él no contrató a nadie para hacer el trabajo peligroso. En su juicio de 1953, aceptó orgullosamente su responsabilidad y utilizó su defensa para explicar su visión de una Cuba diferente y para denunciar al régimen. Incluso terminó su discurso proclamando que hasta la condena más dura de los jueces no le importaba.

Tú, por otra parte, enviaste a venezolanos a sabotear un avión de pasajeros que llevaba a 73 personas. [Suponemos que se refiere al vuelo 455 de Cubana de Aviación que estalló sobre Barbados en 1976.] Luego reclutaste a salvadoreños para que pusieran bombas en hoteles y restaurantes en Cuba. [Un turista italiano murió por una de esas bombas en 1997.] Ahora, en tu juicio, en vez de decir al mundo lo que tú y yo defendemos te niegas a declarar. Tú y tus amigos ricos contrataron a un picapleitos para que finja y luzca encantador.

“Llámenme Art," le dijo al jurado, en vez de Arturo, el nombre que sus padres le dieron.

¿Puedes defenderte? Fidel lo hizo. Los norteamericanos convirtieron tu juicio en un caso menor de inmigración y tú lo permitiste. No insististe en un juicio político que haga énfasis en el futuro de Cuba. Según los documentos publicados, te pareces a un moderno Capitán Araña [**] que contrata a extranjeros para que hagan su guerra contra Cuba. Mientras ellos se pudren en prisiones de Cuba,  tú retozas con los exiliados ricos de Miami, vendes tus cuadros con buenas ganancias y asistes a actos  de recaudación de fondos en tu honor. ¡Y luego mientes de cómo entraste a Estados Unidos! ¿A quién le importa tal hecho trivial?

¿Honor? Tú concebiste el plan que mató a toda esa gente en el avión de pasajeros y al turista italiano en el hotel, pero no tienes cojones para admitirlo. Si no cometiste esos actos terroristas, ¿por qué la gente te rinde homenaje?  ¿Por tener la lengua larga?

Te presentas como nuestro representante, dispuesto a usar “sangre y fuego”, pero todo lo que Washington tiene que hacer es acusarte de un delito menor y te escondes detrás de una farsa legal. Tu abogado hasta llega a decir que Fidel ordenó  que pusieran esas bombas. Pero tú les dijiste a dos reporteros de The New York Times [se refiere a Larry Rohter y Ann Louise Bardach en julio de 1998] que lo hiciste porque tú y nosotros queríamos publicidad por las bombas para alejar a los turistas potenciales que pudieran tener planes de ir a Cuba de vacaciones.

Hace un mes, el jurado en El Paso escuchó una grabación tuya de 2005 diciendo a un juez de inmigración que no tenías que ver con las bombas de 1997 en La Habana ni que habías pagado a centroamericanos para que llevaran explosivos a Cuba. Entonces, ¿por qué le mentiste al Times?  ¿Se comportaría de esta manera un hombre de convicciones? ¿Miedo para qué?

En Miami citaste al luchador por la independencia Antonio Maceo acerca de la lucha por la libertad: “¡La libertad no se mendiga! ¡Se conquista con el filo del machete!”

Maceo se enfrentó a las tropas españolas durante 30 años y murió por Cuba –LUCHANDO por la independencia nacional, como hizo José Martí. Fidel, ese sucio jesuita rojo, no hizo a Batista blanco de un asesinato porque eliminar a una figura decorativa corrupta no cambiaría el sistema o la dependencia de Cuba. Algunos revolucionarios cubanos del movimiento estudiantil trataron sin éxito de matar a Batista. Pusieron sus vidas por delante. Tú no. Tu lucha contra un hombre te hizo matar con bombas a otros cubanos, pero nunca estuviste presente cuando estallaron y no participaste en intentos de asesinato a Fidel, a no ser que estuvieras seguro de tener una vía de escape.

[Suponemos que se refiere al plan de la CIA para matar a Castro en Ecuador en 1971.]

No es así como luchan los hombres; ni las mujeres (con una excepción congresional) se comportan de esta manera.

Parece que te has infestado con la enfermedad norteamericana: traición. Quizás sea porque trabajaste para ellos durante tanto tiempo y te contagiaste con este virus pernicioso que los llevó a eviscerar a nuestra causa del exilio. Nos joden el movimiento, pero te permiten planear actos irresponsables y sangrientos y nunca te exigieron que propusieras una alternativa viable. ¡Vaya!

En el tribunal te has rebajado a la mezquindad de tus acusadores. En vez de empinarte y declarar lo que los sufridos exiliados esperan de ti, contratas a un abogado embaucador para que complique el caso. A los 82 años, eres una vergüenza para nuestra causa. Te has vendido. Fidel, nuestro enemigo  mortal, al menos tiene carácter.

Compara tu comportamiento con lo que los nobles enemigos del comunismo debieran representar. No necesitamos el permiso de Washington o su dinero para combatir a la dictadura comunista. Los líderes de EE.UU. hablan del gobierno de la ley, pero practican la tortura, hacen la guerra, violan los derechos y hacen cualquier cosa que deseen, e inventan palabras –seguridad nacional—para justificar sus actos. ¿Por qué debemos respetar a esos miserables hipócritas o a cualquier otro de los charlatanes en la ONU? No respondemos a nadie, especialmente no lo hacemos al gobierno de EE.UU. que nos ha jodido durante cinco décadas.

* Nelson P. Valdés y Saul Landau recibieron y “tradujeron” el documento.

** Capitán Araña organizó conspiraciones, pero reclutó a otros para correr los riesgos y cargar con la culpa.

Tomado de Progreso Semanal

Imagen agregada RCBáez

"Rechazamos la muerte de inocentes, pero es inaceptable el intervencionismo en Libia"


Video en http://teveo.icrt.cu/ghfu6g/


Declaración del Representante Permanente, Embajador Rodolfo Reyes ante el Consejo de Derechos Humanos sobre la situación en Libia. Ginebra, 25 de febrero del 2011.


Señor Presidente:

Hace menos de 72 horas, Cuba, por intermedio de su Ministro de Relaciones Exteriores expresó, en Bruselas, lo siguiente:

“Seguimos con suma atención los acontecimientos de orden interno que ocurren en Libia y su repercusión internacional. Son muy numerosas y no pocas veces contradictorias las noticias que se están divulgando. Algunos políticos y medios de prensa norteamericanos están incitando a la violencia, a la agresión militar y a la intervención extranjera. Los ánimos están exaltados en todas partes y temo que puedan conducir a graves errores internacionales e internos.

Deseamos que el pueblo libio logre una pronta solución pacífica y soberana a la situación allí creada, sin ningún tipo de injerencia ni intervención extranjera, que garantice la integridad de la Nación libia.”

La situación sigue siendo confusa y evoluciona aceleradamente. La información aparece de manera fragmentada, en muchos casos divergente y hasta se detecta el esfuerzo por usarla con el ánimo de incitar a una mayor desestabilización, que puede redundar en más daños y pérdidas de vidas.

Las preocupaciones que reflejaba dicha declaración lamentablemente se han hecho realidad y ese país ya está enfrascado en una guerra civil, en el contexto de una crisis económica mundial de grandes dimensiones que sume a los pueblos de esa región y del mundo en la desesperanza.

A todos nos preocupa la pérdida de vidas humanas y los daños provocados a la población civil por el conflicto que hoy se desarrolla en Libia. Nadie que actúe con honestidad puede estar de acuerdo con la muerte de civiles inocentes, lo que rechazamos de manera tajante en cualquier lugar del mundo que suceda. Es un aspecto en el que compartimos enteramente la opinión mundial.

Pero no podemos aceptar el riesgo de que se aproveche de modo oportunista esta trágica situación para satisfacer apetitos intervencionistas, arrebatarle al pueblo libio su soberanía y apoderarse de sus recursos. Ya se habla de una intervención militar humanitaria, a la cual nos oponemos porque, en lugar de resolver la situación, la complicaría aún más y podría tener otras graves implicaciones. Cuba denunció desde el primer momento los planes de ocupación de Libia y rechaza categóricamente cualquier maniobra que favorezca tales propósitos. Con seguridad, el pueblo libio se opone a toda intervención militar extranjera.

Señor Presidente:

Es nuestro deber pronunciarnos ante algunos elementos que contiene la resolución aprobada y que constituyen un nefasto precedente para la cooperación en materia de derechos humanos en que se debe sustentar la labor del Consejo.

Desde un principio, cuando estábamos construyendo este nuevo Consejo, Cuba se opuso a la cláusula de suspensión de la membresía de un Estado. Su inclusión en la resolución 60/251 sentó un negativo precedente, que lastró al naciente órgano con un aditivo que no tiene paralelo en otro órgano de la Naciones Unidas. Afortunadamente, nunca se había invocado hasta hoy, pero su empleo en esta ocasión abrirá las puertas para aquellos que buscan legitimar este mecanismo con el objetivo de utilizarlo selectivamente contra aquellos países que disienten de sus patrones.

Cuba, en consecuencia, se desasocia del párrafo dispositivo 14 del texto revisado 2 que ha sido presentado.

Para concluir, Señor Presidente, Cuba desea hacer un llamado a la calma y reitera su confianza en la capacidad del pueblo libio para resolver sus problemas internos, sin injerencia extranjera alguna, y preservar la paz, la estabilidad y la soberanía del país.

Muchas gracias.

Tomado de Cubadebate





Declaración del Representante Permanente, Embajador Rodolfo Reyes ante el Consejo de Derechos Humanos sobre la situación en Libia. Ginebra, 25 de febrero del 2011.


Señor Presidente:

Hace menos de 72 horas, Cuba, por intermedio de su Ministro de Relaciones Exteriores expresó, en Bruselas, lo siguiente:

“Seguimos con suma atención los acontecimientos de orden interno que ocurren en Libia y su repercusión internacional. Son muy numerosas y no pocas veces contradictorias las noticias que se están divulgando. Algunos políticos y medios de prensa norteamericanos están incitando a la violencia, a la agresión militar y a la intervención extranjera. Los ánimos están exaltados en todas partes y temo que puedan conducir a graves errores internacionales e internos.

Deseamos que el pueblo libio logre una pronta solución pacífica y soberana a la situación allí creada, sin ningún tipo de injerencia ni intervención extranjera, que garantice la integridad de la Nación libia.”

La situación sigue siendo confusa y evoluciona aceleradamente. La información aparece de manera fragmentada, en muchos casos divergente y hasta se detecta el esfuerzo por usarla con el ánimo de incitar a una mayor desestabilización, que puede redundar en más daños y pérdidas de vidas.

Las preocupaciones que reflejaba dicha declaración lamentablemente se han hecho realidad y  ese país ya está enfrascado en una guerra civil, en el contexto de una crisis económica mundial de grandes dimensiones que sume a los pueblos de esa región y del mundo en la desesperanza.

A todos nos preocupa la pérdida de vidas humanas y los daños provocados a la población civil por el conflicto que hoy se desarrolla en Libia. Nadie que actúe con honestidad puede estar de acuerdo con la muerte de civiles inocentes, lo que rechazamos de manera tajante en cualquier lugar del mundo que suceda. Es un aspecto en el que compartimos enteramente la opinión mundial.

Pero no podemos aceptar el riesgo de que se aproveche de modo oportunista esta trágica situación para satisfacer apetitos intervencionistas, arrebatarle al pueblo libio su soberanía y apoderarse de sus recursos. Ya se habla de una intervención militar humanitaria, a la cual nos oponemos porque, en lugar de resolver la situación, la complicaría aún más y podría tener otras graves implicaciones. Cuba denunció desde el primer momento los planes de ocupación de Libia y rechaza categóricamente cualquier maniobra que favorezca tales propósitos. Con seguridad, el pueblo libio se opone a toda intervención militar extranjera.

Señor Presidente:

Es nuestro deber pronunciarnos ante algunos elementos que contiene la resolución aprobada y que constituyen un nefasto precedente para la cooperación en materia de derechos humanos en que se debe sustentar la labor del Consejo.

Desde un principio, cuando estábamos construyendo este nuevo Consejo, Cuba se opuso a la cláusula de suspensión de la membresía de un Estado.  Su inclusión en la resolución 60/251 sentó un negativo precedente, que lastró al naciente órgano con un aditivo que no tiene paralelo en otro órgano de la Naciones Unidas.  Afortunadamente, nunca se había invocado hasta hoy, pero su empleo en esta ocasión abrirá las puertas para aquellos que buscan legitimar este mecanismo con el objetivo de utilizarlo selectivamente contra aquellos países que disienten de sus patrones.

Cuba, en consecuencia, se desasocia del párrafo dispositivo 14 del texto revisado 2 que ha sido presentado.

Para concluir, Señor Presidente, Cuba desea hacer un llamado a la calma y reitera su confianza en la capacidad del pueblo libio para resolver sus problemas internos, sin injerencia extranjera alguna, y preservar la paz, la estabilidad y la soberanía del país.

Muchas gracias.
Tomado de Cubadebate

24 de febrero: Verdades irrefutables

Por Felipe de J. Pérez Cruz

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La guerra contra la dominación de la corona española que se reinició el 24 de febrero de 1895, ha sido profusamente estudiada, pero la labor del historiador no termina en la develación de ciencia, pasa por nuestra función como maestros, promotores y activistas de la cultura revolucionaria. Debemos ser capaces de llegar a nuestros jóvenes y pueblo con los hechos y sobre todo con razones.  Y una conmemoración siempre será propicia para renovar nuestra lectura en presente del legado que heredamos.

El 24 de febrero de 1895

El 24 de febrero fue continuidad del proceso revolucionario emprendido por Carlos Manuel de Céspedes el 10 de octubre de 1868, en el ingenio Demajagua, en la región de Manzanillo. La historiografía burguesa hizo énfasis durante muchos años en que esa guerra grande terminó con el Pacto del Zanjón en el que los jefes de las fuerzas insurrectas mambisas, firmaron el fin de las hostilidades militares con el gobierno español. Para quienes rescatamos en la historia, por sobre los reveses, los hechos que marcan los cambios trascendentales de futuro, la guerra de los Diez Años  termina con el canto al patriotismo y la intransigencia revolucionaria del general mulato Antonio Maceo y Grajales en la Protesta de Baraguá el 15 de marzo de 1878: No puede haber paz sin independencia,  precisó para todos los tiempos quien ya representaba la llegada, a fuerza de valor e inteligencia, de los sectores populares al liderazgo histórico de la revolución emancipadora.

José Martí y Pérez, el hijo de una humilde familia habanera de migrantes españoles, fue conciencia y vida de la preparación y conducción del nuevo estallido independentista. Con el espíritu de intransigencia de la Protesta de Baraguá, Martí se entregó con pasión a  la labor emancipadora. No fue una tarea fácil la de vencer las divisiones y pasiones desatadas en el campo patriótico, la de asumir un discutido liderazgo sobre aquellos que peinaban canas y tenían la gloria de años de combate. Venció sobre dudas, y prejuicios, contra la desidia de los sietemesinos, la lucidez política, las inigualables dotes de organizador, la honradez y pasión del Apóstol. La grandeza de Máximo Gómez, Antonio Maceo, Calixto García y de los más preclaros líderes del mambisado fue también decisiva, supieron ver en el joven Martí, el dirigente capaz de conducirlos a la victoria.

Martí estudió con profundidad las causas y factores que propiciaron los reveses de los cubanos entre 1868 y 1880; trabajó ardua e intensamente para dar solución a los principales problemas que entonces se confrontaron, y para ello elaboró las concepciones político - estratégicas que sirvieron de base a la guerra de 1895. Enfrentado a las frustraciones y el desánimo que dejó la primera contienda, Martí se situó en el problema principal: “Nuestra espada no nos la quitó nadie de la mano, sino que la dejamos caer nosotros mismos”, afirmará. Aludía así a las divisiones y pugnas entre los patriotas que condujeron al fracaso de aquel esfuerzo heroico mantenido durante diez años.

Tuvo que batallar Martí contra el miedo al negro sembrado en no pocos, en constantemente manipulación por la propaganda colonialista. Contra los apátridas de entonces y los que renunciaron a seguir en la pelea, para ensayar las fórmulas del reformismo autonomista, o trabajar por la anexión al imperio del Norte.

De la evaluación de errores y victoria extrajo como conclusión esencial que la nueva guerra había que dirigirla de otro modo. Y para ello concibió y organizó el Partido Revolucionario Cubano, que fundó el 10 de abril de 1892.

El Partido se develaría como el más eficaz instrumento para forjar la necesaria e imprescindible unidad y para dirigir la guerra con criterio político. Ese partido, constituido en las filas de la emigración en Estados Unidos primero, y con representación, más tarde, en suelo cubano, se propuso alcanzar no solo la independencia de Cuba, sino también la de Puerto Rico.
Martí no sólo contó con el concurso de los patriotas veteranos, sino también con el aporte de la más joven generación de cubanos y cubanas a los que llamó “pinos nuevos”.

A finales de 1894, los planes insurreccionales estaban listos para dar reinicio a las hostilidades, se preveía el levantamiento de los comprometidos tanto en el Occidente como en el Oriente y el desembarco de tres expediciones con los principales jefes por las hoy provincias orientales, Camagüey y la región central.

El 10 de enero de 1895, las autoridades norteamericanas confiscaron tres embarcaciones que estaban listas para partir hacia Cuba, y con ellas todos los materiales y pertrechos de guerra celosamente preparados por Martí, para armar a 1 000 hombres.  Se trata de la frustrada expedición que conocemos por nombre del puerto floridense de la Fernandina, donde se produjo el vil acto de confiscación del Gobierno  de los Estado Unidos. Quedaron así en manos yanquis los recursos brindados para la guerra por los humildes trabajadores tabaqueros de la Florida junto a otros cientos de emigrados, colectados centavo a centavo, en años de enormes esfuerzos.

El revés de la Fernandina pudo haber sido el fin del esfuerzo revolucionario. Pero el terrible golpe no había disminuido la capacidad de lucha de Martí. Los preparativos comenzaron de nuevo. La guerra revolucionaria era ya un proceso inevitable y otro plan de alzamiento fue concebido de inmediato. "Yo no miro a lo deshecho, sino a lo que hay que hacer", afirmaría Martí.

Lejos de producir desaliento, el fracaso del Plan de Fernandina fortaleció la decisión de los revolucionarios, y fueron muchos los que quedaron asombrados por la magnitud del esfuerzo, así como convencidos del buen empleo de los fondos donados por ellos para propiciar el inicio de la Revolución. Amaron más aún los cubanos y cubanas de bien, a aquel hombre que en las frías jornadas del invierno neoyorquino, llegaba con un precario abrigo, con una levita siempre pulcra, pero de evidente desgaste, a quien vieron subir a una tribuna con las suelas de los zapatos desgastadas, en la seguridad de sus pies húmedos, de sus carnes castigadas por el frío norteño.  Así, el revés levantó a más aún la confianza en Martí y fue acicate para que se apresurara, sin más dilación, el ansiado levantamiento en armas dentro de la Isla.

El 29 de enero de 1895, a solo 19 días de la pérdida de la Fernandina, Martí cursó la orden del levantamiento simultáneo, firmada por él, como Delegado del Partido Revolucionario Cubano, junto a Mayía Rodríguez, como representante personal del mayor general Máximo Gómez, y a Enrique Collazo, representando a la Junta Revolucionaria de La Habana. La orden iba remitida al mulato  matancero Juan Gualberto Gómez, el Delegado en La Habana del PRC, con copias para los jefes mambises Guillermón Moncada, residente de Santiago de Cuba; Bartolomé Masó, radicado en Manzanillo; Francisco Carrillo, localizado en Remedios, y el camagüeyano Salvador Cisneros Betancourt.

Tras recibir la orden en los primeros días de febrero de 1895, el joven estudiante Tranquilino Latapier la llevó a los conspiradores del Oriente.  Con la aceptación de los jefes del interior de la isla, reunidos en La Habana, Juan Gualberto Gómez, Julio Sanguily, José María Aguirre, López Coloma y Pedro Betancourt, acordaron aceptar la propuesta del general negro Quintín Bandera de fijar como fecha del alzamiento el 24 de febrero, primer domingo de carnaval.

En la fecha acordada se produjeron levantamientos armados simultáneos que había organizado el Partido Revolucionario Cubano. Según varias fuentes, en unas 35 localidades de distintas partes del país se levantaron en armas los patriotas aquel 24 de febrero, aunque inicialmente solo en la región oriental, sobre todo en su parte sur, pudieron consolidarse las fuerzas mambisas.

Me detengo en mencionar el hecho de la simultaneidad de los principales alzamientos, porque a pesar de que los historiadores han demostrado hasta la saciedad que en este día se desarrolló un levantamiento simultáneo, se sigue repitiendo que en Baire se inicio la Guerra Necesaria. Hacer del heroico Baire el centro aislado o principal del levantamiento, no sólo sería omitir lo que realmente ocurrió, además resultaría en desconocer que el 24 de febrero de 1895, fue el resultado de una sabia concepción estratégica de José Martí, plenamente compartida por Máximo Gómez y Antonio Maceo.

La guerra revolucionaria

Iniciada la guerra en Cuba, Martí trabaja intensamente para logra el arribo al país de los principales jefes. Viaja a República Dominicana y el 25 de marzo, desde Montecristi, junto con  Máximo Gómez, da a conocer el Manifiesto: El Partido Revolucionario Cubano a Cuba, exponiendo los fundamentos de la revolución que se iniciaba.

En momentos tan intensos reverdece el conflicto personal entre dos paladines Antonio Maceo y Flor Crombet, Martí toma la decisión que más conviene a la causa aunque su relación con Maceo se agudiza. Gómez apoya a Martí y con su sabiduría y prestigio aconseja al Titán de Baraguá. Lo más importante es llegar a Cuba y ponerse al servicio de la causa, Maceo acepta aunque siente afectada su dignidad personal. De Puerto Limón, en Costa Rica salen el 25 de marzo Maceo y Flor con destino a la Patria. El primero de abril desembarcaba cercan de Baracoa. Y ese mismo día salían Martí y Gómez de de Montecristi, y llegan a su destino el día 11 de ese mes por Playitas.

El cinco de mayo de 1895 se celebra la entrevista de la Mejorana entre Gómez, Martí y Maceo. El 18 de mayo escribe la carta inconclusa a Manuel Mercado, donde ratifica la naturaleza antimperialista y la vocación latinoamericanista del Partido y la guerra revolucionaria que dirige. Como sabemos al día siguiente, el 19 cae en combate.

La guerra iniciada por Martí, con Gómez y Maceo, se prolongó cerca de tres años y medio.  Los cubanos nos enfrentamos al mayor ejército que España puso sobre nuestras tierras de Américas, más incluso que en las contiendas en las que perdió frente a Simón Bolívar y  José de San Marín  su dominio sobre la América continental. Por la parte española participaron 250 000 hombres de su ejército regular, dirigidos por más de 40 experimentados generales, cerca de 700 jefes y unos 6300 oficiales; así como el Cuerpo de Voluntarios, los guerrilleros, y otras tropas auxiliares al servicio de la metrópoli, calculados en más de 80 000 hombres.

Toda esa colosal fuerza militar equipada con los más modernos medios de la época –no casualmente vendidos por la naciente industria bélica de los Estados Unidos-, no pudo quebrara  la voluntad de resistencia, la preparación militar y la inteligencia de los guerrilleros del Ejército Libertador, con no más de 45 mil efectivos. La invasión de Oriente a Occidente realizada por Gómez y Maceo es considerada  por los estudiosos una de las hazañas militares y políticas, más destacas del Siglo XIX. Maceo muere en una acción militar en Punta Brava, el 7 de diciembre de 1896, pero es unánime el criterio de historiadores y politólogos acerca de la inevitable derrota española por las fuerzas cubanas.

El 20 de mayo del 1902

El triunfo de las armas cubanas y la aspiración a lograr la independencia no resultó posible por la intervención del gobierno imperialista de los Estados Unidos a partir de abril de 1898. Nada justifica la intervención militar yanqui, sus razones mentirosas lograron paralizar y confundir a una dirigencia mambisa que yo no contaba con la sagacidad política de Martí y Maceo, mientras encubaban la traición dentro de las propias filas insurrectas. Por demás los espurios objetivos de la intervención y la guerra contra España, han quedado al desnudo con las pruebas irrebatibles de su conducta anexionista y la propia documentación estadounidense de la época.

El país imperialista con la decisiva colaboración del Ejército mambí derrota al decadente corona europea. Y si definitivamente los imperialistas no alcanzaron convertirnos en una colonia como si lo hicieron con la hermana Puerto Rico, fue por la resistencia cubana a la idea anexionista, por la presencia de un pueblo en armas, convencido de su dignidad nacional en treinta años de combates anticolonialistas. También por la sabiduría política de un grupo de patriotas, que evitó que realizaran contra la nación las masacres que si sufrieron los patriotas y pobladores filipinos.

Resulta importante subrayar que el logro de los propósitos hegemonistas, expansionistas e imperialistas de los Estados Unidos y el nacimiento de una república neocolonial, con la cooptación de una parte importante del liderazgo mambí para su política antinacional, es solo una parte de la verdad histórica.

El 20 de mayo del 1902, el reconocimiento de la República de Cuba y el fracaso de los planes netamente anexionistas, también fueron un logro del movimiento revolucionario que se reinició el 24 de febrero de 1895, el espacio mínimo pero definitivo de realización de nuevas luchas, de nuevas batallas emancipadoras, donde la liberación nacional se articularía definitivamente con la justicia social, donde nacionalismo y socialismo configurarían el escenario de la Revolución del 30 y el movimiento definitivo que en el año del Centenario del nacimiento de José Martí, bajo la conducción de Fidel Castro Ruz, inició el fin del capitalismo en Cuba. No tenemos pues porque dejarle a los apátridas y a la contrarrevolución la efeméride del 20 de mayo.

El 24 de febrero del 2011

pict1061.JPGRememorar el 24 de febrero en el año que conmemoraremos los 50 aniversarios de la declaratoria del carácter socialista de la Revolución, de la Victoria de Girón y del nacimiento, desde el pluripartidismo revolucionario del triunfo de enero de 1959, del partido único de todos los revolucionarios cubanos, nos coloca, en un privilegiado   escenario. Nos impone la necesidad de pensar sobre nuestra contemporaneidad: ¿Son nuestras dificultades actuales,  superiores a las que enfrentaron  Martí, Gómez, Maceo y sus compañeros? ¿Acaso somos diferentes a los héroes del 24 de febrero de 1895?

El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en un discurso que sentó pautas para la historiografía nacional, el 10 de octubre de 1968, en conmemoración del Centenario del inicio de la gesta independentista de los Diez años, develó la dialéctica de los cien años de luchas de la  Revolución Cubana: “nosotros ayer hubiéramos sido como ellos, ellos hubieran sido como nosotros hoy”.

La historia no es la que se quiera escribir, sino la que realmente sucedió, y la nuestra entre muchas, define seis verdades incuestionables:

Primero: Esta es una nación construida con el heroísmo y la inteligencia de todos sus hijos, de  hombres y mujeres, de la simiente de los indígenas que sobrevivieron al genocidio de la conquista y colonización, de  los negros esclavos, campesinos y artesanos peninsulares, de los culíes chinos, de muchos otros migrantes de América y del mundo, de sus hijos y los hijos de sus hijos.   Nuestra diversidad es fortaleza. La indoamericanidad, la negritud y universalidad de nuestros padres, dio esa mezcla real y maravillosa de la cubanidad, que se hizo cultura y sentido de nación en estas guerras por la liberación nacional. Somos indoamericanos y más. Somos afroamericanos y más. Somos hispanoamericanos y más. Somos CUBANOS y CUBANAS. NO HAY DEFINICIÖN MÁS EXACTA Y DEFINITIVA QUE ESTA.

Segundo: La existencia de la nación cubana ha estado siempre fundamentada en la unidad política de sus combatientes y en el apoyo decidido de las masas trabajadoras. De José Martí a Fidel Castro el liderazgo en Cuba pasa siempre por la prueba de las masas, nuestro pueblo ha desarrollado una peculiar y sabia sensibilidad para sentir la grandeza de sus servidores, la exige por demás en el ejemplo, en la eticidad, en la capacidad de expresar sus más íntimos anhelos, en la valentía y la audacia, en la certeza.

Tercero: Las derrotas que hemos tenido han sido en lo fundamental, fruto de nuestros propios errores, de las contradicciones no resueltas, de la desunión dentro del propio campo revolucionario. La solución de este peligro no pasa por discursos, si por la construcción efectiva de unidad y socialidad revolucionaria todos los días, a toda hora. Pasa por la entrega personal y el patriotismo de cada revolucionario, por su sentido del deber, por la postergación de lo secundario en función del interés superior de la Revolución.

Cuarto: La causa de Cuba ha estado indisolublemente ligada a la de los pueblos de América. La solidaridad y el internacionalismo, cuya figura suprema en la independencia es el Generalísimo Máximo Gómez, resulta esencia e identidad del devenir de la historia patria

Quinto: El gobierno de los Estados Unidos como representante de los grupos de poder hegemónico e imperialista de ese país, ha sido un enemigo histórico de la nación, de la independencia, la soberanía y la felicidad de los cubanos y cubanas.

Sexto: Para los fines de la Revolución Cubana, para cumplir sus tareas históricas de liberación y realización nacional, construir una patria feliz y próspera, crear, consolidar y enriquecer la unidad de todos los patriotas frente a los retos emancipatorios y la constante agresividad del vecino imperialista, para cumplir nuestro destino solidario e internacionalista, José Martí creó un Partido Revolucionario, un solo Partido para todas y todos los que se decidieran a pelear y vencer por tan trascendentales objetivos.

Me ratifico en el criterio de que vivimos momentos tan heroicos como aquellos del 24 de febrero: tiempo de balance y cambios trascendentales, que se hacen desde la madurez de una dirección martiana, que nos ha dado la victoria en el último medio siglo de vida de la nación cubana,  tiempo en que por demás,  los pinos nuevos, los jóvenes, ya tienen  en sus manos el curso definitivo de los acontecimientos.


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