jueves, 29 de octubre de 2015

Cuba le ganó por goleada al imperio y su bloqueo


Por Emilio Marin

Durísima derrota de EE. UU. en la 70° asamblea general de la ONU.
El mundo está feliz. La abrumadora mayoría de países votó por Cuba y en contra del bloqueo norteamericano. Fue en el seno de la 70° Asamblea General de la ONU. La felicidad no es completa, porque el acusado hace oídos sordos al reclamo mundial.

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El cronista, que no es matemático como Adrián Paenza, no resiste la tentación de poner algunos números al inicio, para mostrar la extraordinaria cualidad cubana. En las Naciones Unidas están representados 193 países, en su órgano más democrático, la Asamblea General. Hay un reducto mucho más exclusivo, el Consejo de Seguridad, con diez miembros rotativos -ficcionando que son importantes- y cinco permanentes con derecho a veto.

En la Asamblea General, que este año lleva el número 70, la Mayor de las Antillas llevó su moción contra el bloqueo. Lo hizo por vigésimo cuarta vez, porque debutó en 1992 contra eso que los bloqueadores llaman con recato, "embargo". Y la votación arrojó un resultado espectacular: 191 votos a favor de Cuba y sólo 2 en contra (EE UU e Israel).

Tal como había anticipado esta columna, era muy probable que no se registraran abstenciones. Las únicas que solía haber eran de islas del Pacífico muy dependientes del presupuesto estadounidense, pero el mes anterior habían establecido relaciones diplomáticas con La Habana. Micronesia, Palau e islas Marshall podían votar afirmativamente la moción cubana. Y así fue.

Con la calculadora, el cronista sacó la cuenta: 191 países sobre 193 quiere decir que la isla tuvo el apoyo del 98,96 por ciento del mundo. Otro número más, para cerrar la serie. El "inmenso lagarto verde" tiene 11.3 millones de habitantes, en tanto el planeta contaba ayer 7.334.952.196, según http://countrymeters.info/es/World. Los cubanos lograron esa proeza de votación contando con el 0,15 por ciento de la población mundial. Otro récord.

La política no es una ciencia exacta pero a veces Cuba logra que lo sea. Y lo consigue sin capital, recursos, superficie ni medios. Lo suyo es una revolución, más sus componentes de buena política, mejores dirigentes, mucha solidaridad, amable vecindad y heroica perseverancia.

El autor de estas notas a veces se equivoca. No fue el caso de su columna del 11 de octubre pasado, cuando arriesgó: "Cuba someterá a votación en las Naciones Unidas su resolución contra el bloqueo estadounidense. Y es posible que el resultado sea aún más abrumador que el del año pasado. Será una goleada histórica". Gritar cinco goles deja afónico a cualquiera. ¿Cómo será gritar 191?

Reclamos de Cuba.

El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla fundamentó la moción y solicitó el voto de las representaciones. Subrayó los padecimientos de la población, cuyo 77 por ciento ha nacido bajo los rigores de una medida criminal iniciada en forma total en febrero de 1962.

El ministro cuantificó: "calculados conservadora y rigurosamente, los daños económicos que ha ocasionado, en más de medio siglo, ascienden a 833.755 millones de dólares, según el valor del oro. A precios corrientes, suman 121.192 millones de dólares, cifra de enorme magnitud para una economía pequeña como la nuestra".

Semejantes números -otra vez las matemáticas- pueden llevar a simplificaciones, de ver cifras generales donde hay dolores agudos de gente de carne, hueso y corazón.

Algunas denuncias de Rodríguez Parrilla sensibilizaron mucho al auditorio y a quienes pudieron verlas en Telesur o leerlas más tarde en los cables. Por ejemplo, los relativos al sector salud: "podrían mencionarse numerosos ejemplos, como el de la compañía Elekta que confirmó el pasado 2 de septiembre que no podrá suministrar al Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología ni a otros hospitales el isótopo radioactivo Iridio-192 que garantiza el normal funcionamiento de los equipos de braquiterapia, imprescindibles para impartir tratamientos de mayor calidad y precisión contra el cáncer, dado que su suministrador, la compañía estadounidense Mallinckrodt Pharmaceuticals, se negó a venderlo con destino a Cuba". El orador añadió: "la compañía norteamericana Small Bone Innovation ha rehusado suministrar al Complejo Ortopédico "Frank País" prótesis para las articulaciones de la muñeca y mano para pacientes con artritis reumatoide".

Esos son casos que explican la caracterización del bloqueo como genocidio con que muchos países se adhieren a la moción cubana de condena. Entienden a la luz de esos hechos que la campaña norteamericana califica como tal.

Godard miente.

Al embajador norteamericano ante la ONU, Ronald Godard, le tocó bailar con la más fea: justificar lo injustificable a los ojos del 98,96 por ciento del mundo. Argumentó el voto contrario de Washington con una fuga hacia adelante, o sea criticando a la víctima. Dijo: "nos parece lamentable que Cuba haya optado por presentar una resolución casi idéntica a años anteriores. Si piensa que esto va a ayudar a mejorar las cosas, se equivoca".

Míster Godard cree que la situación del bloqueo ha cambiado radicalmente y no se justificaba llevar la cuestión nuevamente al recinto. Con su criterio, La Habana debía considerarse agradecida por los gestos, son apenas eso, de la administración Obama, y contentarse. No debía provocar otro debate político internacional y el consiguiente costo para la Casa Blanca y el Departamento de Estado.

Hay que reconocer que desde el 17 de diciembre de 2014, cuando los presidentes Castro y Obama dieron un paso importante en el deshielo de las relaciones bilaterales, y sobre todo luego de la reapertura de las embajadas (en julio y agosto de este año respectivamente), hay mucha gente, incluso progresista, que cree que el vínculo entre los dos países ya estaba perfectamente normalizado.
Godard y su jefe político John Kerry, secretario de Estado, y el propio Obama, operan sobre ese desconocimiento o información parcial y errónea.

Los cubanos están muy bien informados. Son los primeros que querrían dar al mundo la buena noticia de que el mal vecino ha levantado el bloqueo. Eso los ayudaría mucho a mejorar la situación material de su población y dinamizaría con nuevos recursos sus reformas para el "socialismo próspero y sustentable".
El imperio fue apoyado en su voto negativo sólo por Israel. "Dime quien te acompaña y te diré quién eres", dice el refrán. El estado sionista tiene bloqueado al pueblo palestino de Gaza desde 2007 y desde entonces ha lanzado tres invasiones allí, por aire, tierra y mar, cometiendo genocidio contra la población civil. "Dos potencias se saludan" y ofenden a la humanidad.

Gatopardismo de la Casa Blanca.

La administración Obama puede alegar que el 17 de diciembre empezó una nueva etapa, lo que es parcialmente cierto. Que el 16 de enero de este año flexibilizó unos aspectos del bloqueo y que el 18 de setiembre, con la visita de la secretaria de Comercio a la isla, ratificó el sentido de esos cambios.

Eso es verdad pero menos que a medias, en el sentido que efectivamente, tal como lo enuncia el intelectual cubano Esteban Morales, "en setiembre, los Departamentos de Tesoro y Comercio autorizaron que organizaciones religiosas y educativas así como compañías de telecomunicaciones o de viajes, entre otras, pudieran abrir oficinas y cuentas bancarias en la isla. También eliminaron otras trabas para que ferrys, cruceros y aerolíneas establezcan servicios regulares en Cuba".

Pero esto es menos que lo mínimo que Cuba exige en cuanto al bloqueo, pues como documentó el canciller Rodríguez en la ONU, no se le permite a Cuba comerciar en dólares ni abrir cuentas bancarias en EE UU ni comprar mercaderías y traerlas por su cuenta ni comprar productos que tengan más del 10 por ciento de componente estadounidense, etcétera.

Las sanciones del presidente Obama a los bancos que intervienen en operaciones de Cuba han batido todos los records. Por ejemplo, una semana antes de la crucial votación, EE UU aplicó una multa de 1.116 millones de dólares al francés Credit Agricole que se sumó a la de 1.710 millones contra el alemán Commerzbank en marzo pasado, por transacciones similares.

El canciller cubano sintetizó en el evento neoyorquino: "los hechos demuestran que el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto contra Cuba está en plena y completa aplicación. Diez meses después de los anuncios del 17 de diciembre, no se ha producido ninguna modificación tangible, sustancial, en la práctica del bloqueo".

Los "cambios" introducidos por Obama llevan comillas y son cosméticos. A la vez, son contaminantes y muy contrarios al socialismo, porque tienen el objetivo, como explicaba Morales, de "empoderar" a sectores privados de Cuba, en vez de firmar acuerdos con las empresas estatales y organismos del país. La apuesta del imperio es aflojar el cerco para que crezcan empresas privadas en la isla, proto-capitalistas. Pero no levanta el bloqueo porque no quiere que mejore toda la economía, con eje en la estatal, pues así se vigorizaría el socialismo.

En este mundo desigual, el 98,96 por ciento, que votó 24 veces contra el bloqueo, no será atendido por el 1.4 por ciento (en rigor menos porque buena parte de estadounidenses e israelitas condenan el bloqueo). Es un intríngulis que ni siquiera el maestro Paenza puede explicar. Sólo el socialismo cubano, imperfecto pero glorioso, puede resolver el enigma, en el mediano plazo y con el apoyo del mundo.

Tomado de La Arena