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martes, 31 de julio de 2012

Cuatro testigos revelan orientaciones y financiamiento de organización pantalla de la CIA para actuar contra Cuba



Video en Youtube

Cubadebate publica el video transmitido en la noche del martes por Cubavisión, donde cuatro testigos, ciudadanos mexicanos, revelaron las orientaciones y el financiamiento del Directorio Democrático Cubano, organización pantalla de la CIA, para efectuar una operación de suministros de recursos a grupos de la llamada disidencia cubana. Ellos, además, tenían instrucciones precisas para distribuir propaganda enemiga y realizar otras acciones provocativas en la vía pública.

El propósito de esta operación era apoyar planes subversivos en la Isla, organizados desde Estados Unidos, para sabotear la visita que realizara Su Santidad Benedicto XVI a Santiago de Cuba y La Habana, del 24 al 26 de marzo pasado.

Los mexicanos reclutados por la organización en Miami con estos fines son César Pérez Zúñiga, Francisco Rojas, Luis Alcocer Pantoja y Marco Dorantes Rojas. También, Luis Antonio Nequiz Castañeda, Moisés Torres Suárez, Bruno A. Aguilera y Refugio Gustavo Castellanos, quienes ofrecieron su testimonio a la Televisión Cubana.

El programa especial reveló otras instrucciones emitidas en Miami para ocupar las iglesias en Cuba. Cada participante recibiría un pago en dólares, lo que prueba una llamada telefónica donde se escucha a Ibrahím Bosch, del Partido Republicano Cubano, quien reconoce que ha enviado una parte del dinero para penetrar los templos y promete más, si se cumplen las órdenes.

De acuerdo con las declaraciones de los mexicanos, entre los destinatarios de los medios y el financiamientos para estas acciones en el contexto de la visita del Papa a la Isla se encuentran, entre otros, una de las Damas de Blanco, la bloguera favorita de Washington -Yoani Sánchez- y el provocador Jorge Luis García Pérez, conocido como Antúnez.

A continuación, Cubadebate reproduce una amplia versión del contenido del programa:
Días antes de la visita del Papa Benedicto XVI, el denominado Directorio Democrático Cubano, organización pantalla de la CIA en Miami, organizó una operación financiada por el gobierno norteamericano.

El Directorio orientó el reclutamiento de ocho jóvenes mexicanos, cuya misión sería viajar a Cuba para protagonizar actos subversivos en la víspera de la visita de su Santidad.

Entre el 17 y 24 de marzo fueron detenidos cuatro de estos ciudadanos por las autoridades cubanas: César Pérez Zúñiga, Francisco Rojas, Luis Alcocer Pantoja y Marco Dorantes Rojas.

Los otros mexicanos salieron de Cuba después de realizar estas actividades ilegales.


Mexicanos reclutados por la organización en Miami: César Pérez Zúñiga, Francisco Rojas, Luis Alcocer Pantoja y Marco Dorantes Rojas. Lograron salir de Cuba después de realizar las actividades ilegales.

Los jóvenes fueron reclutados por Miguel Ángel Pateyro Hernández, quien ha realizado actividades para apoyar a contrarrevolucionarios dentro de la Isla. Ha viajado a Cuba en dos ocasiones. Pateyro responde a las órdenes de René Bolio, un activista político, senador suplente del Partido Acción Nacional (PAN) de México y colaborador de esa organización política.

Bolio ha viajado a Cuba y desde 1999 ha participado en actividades contra nuestro país, coordinadas con organizaciones extremistas de Miami, como el Directorio Democrático Cubano y la Fundación Nacional Cubano-Americana.

TESTIMONIOS

Uno de los testimoniantes del programa, el mexicano Luis Antonio Nequiz Castañeda, reconoció que había recibido una llamada “como a principios de febrero, haciéndome un comentario, de que hay un viaje a Cuba… Mi primera reacción es que no tengo dinero, no puedo solventar mis gastos”.

Según Nequiz Castañade, él recibió como respuesta: “No te preocupes, el que nos está invitando es el que paga el viaje”. Como no tenía pasaporte, lo ayudaron a sacarlo. “Se nos dijo que teníamos que llegar a Cuba, quedarnos en diferentes casas de renta, un día en una, otro día en otra”, añadió. Recibió también la instrucción de que debían pasar “desapercibidos totalmente”.

Les dieron mapas con rutas prefijadas, muy transitadas, para tirar volantes con mensajes subversivos. Les hicieron ver videos, donde aparecen cubanos de Miami, ofreciendo todo tipo de detalles del trabajo que harían en la Isla.

El programa mostró a dos de los “instructores cubanos”, Orlando Gutiérrez Boronat y Jenisset Rivero, residente en la Florida, que se había hospedado en México para encontrarse con estos jóvenes y coordinar la operación.

Moisés Torres Suárez, otro de [los] testimoniantes, aseguró que conocieron personalmente a estos dos cubanos, miembros del Directorio Democrático Cubano, quienes les entregaron el material que debían traer a Cuba -entre otros medios, una bandera, celulares, una laptop, memorias USB. Los destinatarios serían Jorge L. García Pérez (Antúnez), Gorki Ávila, Berta Soler (de las Damas de Blanco), la bloguera Yoani Sánchez y otros tres individuos.

Les mostraron las fotos de las personas que iban a visitar para que no hubiera ninguna confusión. Los mexicanos debían transmitir un mensaje a estas personas: el pueblo tenía que tomar las Iglesias durante la visita del Papa a Cuba y manifestarse en la calles.

En un impreso que mostró el reportaje televisivo se indica convertir “a las iglesias en centros de lucha”. Las personas que recibían este documento debían darles la opinión a los intermediarios mexicanos para que estos la tomaran por escrito, reveló del programa especial de la TV Cubana.

Moisés recibió 10 000 pesos en moneda mexicana, que cambiaron al llegar a la Isla. Y en cuanto él informara que había llegado, se depositaría más dinero en su cuenta.

Bruno A. Aguilera admitió que tenían instrucciones de tomar fotos, mientras Refugio Gustavo Castellanos aseguró que debían hacer un recorrido previo y marcar en mapas puntos estratégicos donde hubiera mucha gente. Luego, en la madruga, tirarían volantes subversivos en esas zonas, entre las que se encontraban la Virgen del Camino, en Diez de Octubre, y otros lugares de este municipio habanero. La idea era generar protestas en la población y “atraer a medios de comunicación, la mirada de los medios de comunicación, y de alguna manera hacer quedar mal la imagen del Gobierno”.

Como colofón de este segmento del programa, uno de los mexicanos llamó por teléfono a Miguel Ángel Pateyro. Bruno Aguilera le comunicó al “jefe” en México que uno de sus compañeros se había puesto nervioso y temía ser arrestado, por lo que le preguntó qué hacer con los documentos comprometedores que tienen. Pateyro dio la orden: “Destruye eso ya”

OTROS PLANES

Los cuatro mexicanos fueron deportados, pero las instrucciones no solo llegaron a través de ellos. El Partido Republicano Cuba también orientó que se tomaran las iglesias.

El programa especial de la TV Cubana también reveló una conversación entre Ibrahím Bosch (en Miami) y Vladimir Calderón, mercenario que participó en la ocupación ilegal de un templo en La Habana:

-Ibrahim Bosch: Aló.
-Vladimir Calderón: Oye, ¿es Ibrahím? Oye, ya estamos aquí ya.
-IB: Ok, perfecto, un abrazo.
Métete pa’dentro. No hagas nada, para dejar que todos los “peloteros” lleguen a sus bases. Yo te aviso. Hasta que yo no te diga el disparo, tú no digas el motivo. Lo que sí no pueden dejarse es sacar de ahí, ¿ok? Tú eres la llave de todo, pero hay “peloteros” que están corriendo para las bases todavía. Bueno, un abrazo, ni te muevas.
¿Todo el mundo con teléfonos y cargadores ahí, verdad?
-VC: Sí, sí.
-IB: En todas partes del mundo se hizo eso, hasta en el Medio Oriente se metieron en las mezquitas y todo, pero este es el momento de nosotros, y es único. Acuérdate de todo lo que tú te has preparado y dice que hay que aprovechar las visitas de figuras importantes cuando llegan al país. Esa es la única manera, Vlado. Te lo digo, si no, hemos hecho el papelazo del siglo.
El nuevo rostro de la oposición dentro de Cuba son ustedes. Todos esos rostros de las vacas sagradas se cayeron.

Más adelante, Ibrahím Bosch le informó a Calderón:
“Se le pusieron 500 pesos (dólares) que incluyen a todos los que estaban adentro, incluyéndote a ti, y después te explico. Incluyendo a los que no son, este envío incluye -no es mucho, mi hermano, es una basura, y se convierte en 400 y pico de pesos-, pero la importancia de esto es que este primer envío lo distribuyan entre todos los que estuvieron adentro.”

También las autodenominadas Damas de Blanco intentaron provocaciones contrarrevolucionarias, aprovechando la atención mediática por la visita del Papa. El reportaje televisivo revela una reunión en la que Berta Soler grita a un grupo de mujeres:
“Si te dicen no puedes pasar y viras la espalda y te vas, no lo voy a reportar, no se va a reportar. ¿Cómo se va a reportar? O llegar a la actividad o es detenida, sobre ruedas o en calaboza (sic). La que no va a participar en la actividad, que no esté inventando… Que no esté inventando… Y después todo el mundo viene buscando lo que quiere buscar… Se acabó.”

En otra llamada telefónica, Soler ofreció las siguientes declaracionesa Radio Martí:
-Radio Martí: Berta, es Santana, de Radio Martí. Berta, te llamo para que me des tu opinión sobre la carta que le han enviado al Papa.

-Berta Soler: Nosotros estamos pidiendo al cal…, al Papa, eh… a su Santidad, eh Juan Pablo, eh… Benedicto XVI… que cuando llegara a Cuba se reuniera con las Damas de Blanco. Realmente la carta que se le ha enviado, eh, a su Santidad, yo el contenido como tal no lo sé…

Fuente: Cubadebate

miércoles, 4 de abril de 2012

Felicitó Raúl Castro a los cubanos por acogida a Benedicto XVI

Fuente del Video TeVeo
 
El Ejecutivo cubano externó ese reconocimiento durante una reunión ampliada del Consejo de Ministros, efectuada el sábado 31 de marzo, una versión de la cual ofreció este miércoles la televisión estatal.

La Habana. El presidente de Cuba, Raúl Castro felicitó a la población por su “participación, apoyo y respeto” durante la visita del Papa Benedicto XVI a la isla caribeña del 26 al 28 de marzo pasado.

El Ejecutivo cubano externó ese reconocimiento durante una reunión ampliada del Consejo de Ministros, efectuada el sábado 31 de marzo, una versión de la cual ofreció este miércoles la televisión estatal.

Castro también felicitó el desempeño en la acogida al pontífice del gobernante Partido Comunista, organismos y administración central del Estado, así como de quienes intervinieron en el "aseguramiento de esta actividad".

Según la nota oficial, el Consejo de Ministros aprobó en esa sesión las directivas propuestas para la elaboración del plan y el presupuesto del próximo año, expuestas por los ministros de Economía, Adel Izquierdo, y de Finanzas, Lina Pedraza.

De acuerdo con el titular de Economía y Planificación, en 2013 se prevé superar la tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), sin especificar cifra, mediante inversiones en actividades productivas.

Para este año, el gobierno cubano calcula un crecimiento del PIB de 3.4 por ciento.

Además, indicó, se planifica "potenciar al máximo las exportaciones y disminuir el crecimiento de las importaciones a partir de las posibilidades de la industria nacional".

De igual forma, anunció que se priorizará la producción de alimentos, alcanzar eficiencia energética y apoyar la venta de insumos agropecuarios y de materiales de construcción, así como las ventas al emergente sector privado.

En este punto, el presidente Castro insistió en que deben estudiarse con rigor todos los problemas "para luego poder realizar una adecuada planificación", anotó la versión oficial difundida por el telediario nocturno.

El vicepresidente del Consejo de Ministros, Marino Murillo, anunció la creación experimental de cooperativas fuera del sector agropecuario, pero aclaró que en su funcionamiento se preservará "el papel regulador del estado y el gobierno según corresponda".

Murillo informó que se aprobó una propuesta para "perfeccionar" el funcionamiento, estructura y composición del Ministerio de Agricultura, que "presenta un estado económico financiero desfavorable por varios años".

En este sentido, indicó la nota informativa, Castro señaló la importancia de estudiar integralmente cada problema o situación antes de realizar cualquier cambio, pues "así las soluciones serán integrales".

La ministra de Finanzas y Precios, Lina Pedraza, explicó detalles sobre el anteproyecto de ley del sistema tributario que la Asamblea Nacional (Parlamento) analizará en su próximo periodo ordinario para que empiece a regir en enero de 2013.

Otro tema analizado en el cónclave ministerial fue una propuesta de perfeccionamiento del poderoso Ministerio de Informática y Comunicaciones para lograr una definición precisa de su misión, funciones y estructura organizativa.

Castro consideró "trascendentes" los temas tratados y demandó "estudiar y prepararnos para todas las variantes posibles pues a pesar algunos avances ya se observa que la tarea que tenemos por delante es gigantesca".

Al concluir la reunión, el gobernante cubano presentó al general de División Samuel Rodiles Planas como nuevo presidente del Instituto de Planificación Física, que debe "restablecer el orden y la disciplina" ante las violaciones a las normas urbanísticas.

"El principio no es prohibir construir, sino indicar dónde hacerlo. Ya lo hemos dicho en numerosas ocasiones, pero hay que exigir más por el cumplimiento de lo establecido y buscarse problemas con los infractores sin importar quiénes sean", concluyó.

Notimex, Publicado: 04/04/2012 22:56

Fuente La Jornada en Internet


Vea también Benedicto XVI califica de muy positivo viaje a México y Cuba

Cuba, lo sagrado

Muy buen análisis, muy en conjunción con esta Jungla de Lam, que la adorna... " seguiremos haciendo posibles e imposibles, en esta Cuba [...]  la Isla pequeña, la nuestra".
Cuba, lo sagrado
Por Norelys Morales

Ni soy cristiana ni concurro a los templos, pero admito que hay un dios real y omnipresente: lo sagrado. Y, con lo sagrado se convive siempre: en el alma, en las venas y lo que nos rodea. Isla pequeña, isla grande. Isla a secas. Cuba. Patria.

Toda una nación, en estos días, en tantos días. En ¿qué está pasando? y ¿qué pasará?: lo pequeño y lo grande. En una casa, una calle, un barrio, la totalidad del entorno. En el devenir y en el instante detenido. ¿Dónde estoy y dónde estaré? De lo que sucede hoy, qué vendrá mañana.

Las mismas preguntas que forjaron y que forjan. La libertad esencial y compartida, la que está en peligro y vuela por lo más recóndito de las voluntades.

El Papa Benedicto XVI vino, vio, le contaron. Dijo cuánto entendió atinado. Fue escuchado. Me quedo con la caridad hacia todos los habitantes de esta tierra cuando condena lo impuesto desde fuera, esencia que derrumba la moral de quienes nos adversan.

Que “la luz del Señor, que ha brillado con fulgor en estos días, no se apague en quienes la han acogido y ayude a todos a estrechar la concordia y a hacer fructificar lo mejor del alma cubana, sus valores más nobles, sobre los que es posible cimentar una sociedad de amplios horizontes, renovada y reconciliada”.

“Que nadie se vea impedido de sumarse a esta apasionante tarea por la limitación de sus libertades fundamentales, ni eximido de ella por desidia o carencia de recursos materiales. Situación que se ve agravada cuando medidas económicas restrictivas impuestas desde fuera del País pesan negativamente sobre la población”.

La Iglesia católica hace lo suyo, no hay que olvidarlo, asumiéndole buenas intenciones, espacio ganado, pero la tarea supera a la Iglesia. El cambio proclamado en libérrima decisión nacional camina a contrapelo de nuestras propias incapacidades y a cada tanto se borra el límite de la hostilidad externa con lo propio humano y corregible. Paradojal tantas veces.

Nadie con más violación de sus libertades individuales que cinco de nosotros que fueron a Estados Unidos para impedir acciones terroristas o, como los que aquí han sufrido, pérdidas de seres queridos, mutilaciones por ataques, secuelas psicológicas, enfermedades, la carencia de algún medicamento.

El Papa pidió diálogo, no rendición, no renuncia a ser, que es lo que demandan quienes vociferan, los autoexcluidos. Los que pagan por pecar o pecan por cobrar, dentro y fuera, sin límite.

Al acecho y en los corrillos agresores se gestaba nadie sabe cuánto, de payasadas a terrorismo, para al final quedar desmentidos en colosales concurrencias y concordias indescriptibles.

Pero, sentí en estos días una ralentización, cierta bruma, que de pronto tuvieron Santiago de Cuba, el Santuario de El Cobre y La Habana,… en espera del Pontífice, caminando a los lugares, trasladándose a las plazas, en comunidades eclesiales o haciendo del vecino el compañero de ruta, que preludiaban la necesidad de alzar una voz juntos.

Y fue hecho, como seguiremos haciendo posibles e imposibles, en esta Cuba, la Isla pequeña, la nuestra, construida totalidad sobre ríos de sangre. La del sol moral, no la de ridículos bienes y egoísmos. Isla tan solo del alma cubana: lo sagrado, innegociable, por la vida nuestra y de nuestros hijos cada día.


[Especial para Cubahora.cu]

Tomado de Blogueros y Corresponsales de la Revolución

viernes, 30 de marzo de 2012

Cada uno en lo suyo, con coincidencias y discrepancias

Por Emilio Marin
Benedicto XVI culminó su gira latinoamericana y voló de regreso a Roma. En Cuba celebró misas y se reunió con Raúl y Fidel Castro. Los mercenarios pagados por Washington, indignados con el Papa. Los cubanos, felices.


El papa alemán Benedicto XVI realizó su segunda gira latinoamericana, visitando México y Cuba. Aunque comenzó su papado en 2005, en estos siete años no lo atrajo la región, pues antes sólo había paseado por Brasil. Como a Barack Obama, a Joseph Ratzinger lo atrae más Europa.

Todos los análisis estuvieron centrados en lo que pasaba en la Mayor de las Antillas. De su paso por México no hubo mucha la producción periodística. Los más críticos le reprocharon haber omitido los escándalos de la orden "La Legión de Cristo", de Marcial Maciel, con muchísimo poder, récord de mujeres amantes, hijos propios violados, pederastia y otras barbaridades.

Ratzinger y su canciller, cardenal Tarcisio Bertone, tenían todo acordado para esta visita a la isla entre el lunes 26 y el miércoles 28 de marzo de 2012.

La iniciativa convenía a ambas partes. El país anfitrión salía ganando políticamente en su frente interno y el internacional. Hacia adentro, ratificaba a los once millones de cubanos que el gobierno socialista es amplio y pluralista, y que mantiene una buena relación con la Iglesia católica cubana y su dirección vaticana. Hacia afuera, el presidente Raúl Castro mostraba un vínculo respetuoso, que no quiere decir obsecuente, con Benedicto XVI, del mismo modo como su hermano Fidel lo había cultivado con Juan Pablo II, de visita en enero de 1998.

Objetivos.
¿Por qué para La Habana es valioso ese tipo de visitas? Sencillo: demuestra que cultiva la coexistencia pacífica entre Estados (el Vaticano lo es) muy diferentes y hasta opuestos en algunos temas. Y al recibir a esa clase de viajeros, presidentes o Papas, Cuba le hace un agujero práctico más al bloqueo estadounidense. Establecido desde febrero de 1962 en forma absoluta, ese bloqueo cerca por hambre y nulo comercio a la patria de José Martí y también pretende restringir los viajes, cortar los contactos culturales y hasta deportivos, amén de los políticos. Amén, diría Benedicto...

Por su parte quien se sienta en la poltrona de Pedro tenía sus propios objetivos, como catorce años atrás. "Que el mundo se abra a Cuba y que Cuba se abra al mundo" había dicho Karol Wojtyla en aquella oportunidad, y su sucesor reiteró la vigencia de esa política al decir que Cuba y el mundo necesitan cambios. A la Iglesia le interesa la segunda parte de la enunciación: que la isla se abra al mundo. Que se abra a los negocios e inversiones de empresas extranjeras, a la penetración de los medios de comunicación, la ideología capitalista y, último pero no menos importante, a la acción predicadora de la Iglesia, que no es precisamente socialista. Adentrarse más adentro del alma de los cubanos interesa sobremanera a Ratzinger, pues hoy sólo el 1,5 por ciento de ellos son católicos que van a misa.

Asalariados desairados.
Primero en Santiago de Cuba, en la plaza Antonio Maceo, y luego en la Plaza de la Revolución, en La Habana, el visitante celebró misas con muchísimos cubanos que fueron libremente. La estadística confirma que "segundas partes nunca fueron buenas" pues el récord de Juan Pablo II no fue alcanzado: Benedicto convocó a unas 200.000 personas en Santiago y a 300.000 en la capital.

Esas cifras son muy importantes. La iglesia demuestra que es un factor social a tener muy en cuenta por Raúl Castro. Este lo sabe y tiene un diálogo muy fluido con el cardenal Jaime Ortega, con el que ha conversado sobre una amplia agenda de temas. En diciembre pasado salieron en libertad unos cuantos presos por buena conducta o por razones de salud, con intervención de esos obispos.

Esa confianza recíproca entre el Palacio de la Revolución y la Iglesia fue cementando el camino para la visita de estos tres días. La misma defraudó a la contrarrevolución cubana que opera en sintonía y es pagada por la Sección de Intereses de Norteamérica (SINA).

Primero salieron a la palestra las "Damas de Blanco", un grotesco y mal intento de copia de las Madres de Plaza de Mayo de Argentina. Las damas, última creación de la SINA, pidieron ser recibidas por Benedicto XVI, "aunque sea un minuto". Querían explicarle el supuesto infierno de dictadura, cárcel y torturas que sería la digna Cuba.

Era previsible que el Papa no aceptara esa entrevista. No tuvo ni un minuto para esa provocación. Quizás no le faltaron ganas de recibirlas, pero primó la idea de mantener una buena relación con Cuba, para ir avanzando en su "evangelización". Las "Damas" se quedaron sin cita, furiosas.

Disidentes.
Los más recalcitrantes de esos mal llamados "disidentes" (mejor les cabe "mercenarios"), apremiaban al Pontífice con que si venía en son de paz con Castro mejor se quedara en Roma. 

Por ejemplo, Marta Beatriz Roque, le escribió en una Carta Abierta, el 1 de marzo: "Su presencia en la Isla, sería como enviar un mensaje a los represores, de que pueden seguir haciendo lo que quieran, que la Iglesia lo va a permitir; ya que a pesar de conocerse de su visita desde hace algunos meses, esto no ha sido óbice para que se incrementen -desde el poder- las detenciones y el castigo con violencia hacia actuaciones religiosas, políticas y sociales. ¡Que la Divina Trinidad ilumine su mente para que tome la correcta determinación!". Le estaba pidiendo no viajar.

El recordman de "huelgas de hambre" Guillermo Fariñas, apremió: "Su Santidad: de no poder realizar lo aquí rogado, Los Opresores ganarían, pues ellos son discípulos de Satanás y no de Dios. Si no puede hacerlo por Los Oprimidos, por favor posponga su viaje a nuestra Patria".
Un exiliado cubano de la cátedra de religión en la Universidad de Yale, le imploró: "Solo le ruego: reúnase con las Damas de Blanco durante su visita a Cuba. Ellas se lo han pedido. Bendígalas con su presencia, Santo Padre. ¡Qué imagen sería para el mundo entero! El Vicario de Cristo y las Damas de Blanco juntos. Tal vez salgan en fuga los demonios".

La lucha política.
Hay cosas de la política que se pueden anticipar. Por ejemplo, que Benedicto iba a tirar algunas pálidas contra el marxismo, pero no mientras estuviera en suelo cubano. Lo hizo en declaraciones en el avión que lo llevaba a México. "Es evidente que hoy día la ideología marxista como era concebida ya no responde a la realidad y así no se puede construir una sociedad. Deben encontrarse nuevos modelos con paciencia y de forma constructiva", disparó para marcar su diferencia ideológica con las autoridades cubanas.

Ya en la isla, en sus misas y declaraciones estuvo muy cuidadoso. Si se leen entrelíneas se pueden encontrar frases que elípticamente cuestionan el socialismo. Donde fue franco el pontífice fue en plantear que con Cuba hay avances pero se necesitan acuerdos para ir más allá. Se dijo que en privado le había pedido al presidente Castro que -así como en su momento se declaró feriado la Navidad-, sería bueno que así se procediera con el viernes de Semana Santa. Cosas de ese tipo es probable que sean aceptadas. La respuesta cubana al desafío que suponía la llegada del jefe del Vaticano quedó plasmada en la bienvenida de Raúl Castro. "Sólo como demostración de cuánto se podría hacer si prevaleciera la solidaridad, menciono que en la última década, con la ayuda de Cuba se han preparado decenas de miles de médicos de otros países, se ha devuelto o mejorado la visión a 2,2 millones de personas de bajos ingresos y se ha contribuido a enseñar a leer y escribir a 5,8 millones de analfabetos. Puedo asegurarle que, dentro de las modestas posibilidades de que disponemos, nuestra cooperación internacional continuará", dijo el anfitrión. Hablaba de ideologías, pero sobre todo de logros concretos.

Críticas y esperanzas.
Raúl incluyó críticas al sistema capitalista en crisis. Hay muchos desocupados, muchos pobres, muchos indignados, aseguró. Era una forma elegante de recordarle a su huésped que los sufrimientos planetarios vienen por el lado del capitalismo global.

El Vaticano se haría esperanzas en balde si apuesta, como en los 80, al desplome del socialismo en La Habana. Lo que anduvo bien para Juan Pablo II en Polonia y el este europeo no funcionará en el Caribe. "En Cuba no va a haber una reforma política. Estamos hablando de la actualización del modelo económico cubano, que haga nuestro socialismo sustentable" declaró Marino Murillo, vicepresidente del Consejo de Ministros a los 800 periodistas extranjeros que cubrían la visita, en el Hotel Nacional.

Esos cruces polémicos, explícitos o implícitos, eran perfectamente esperables. Lo que superó toda lógica fue la especulación de la enviada de "La Nación", Isabetta Piquet, de que Fidel Castro podía haberse convertido al catolicismo. ("Con la visita, afloran los rumores sobre la conversión de Fidel", 28/3). En realidad hubo una amable reunión del visitante con Fidel, nada más y nada menos. "En medio del histórico peregrinaje del Papa a esta isla, vuelve a aflorar la versión sobre una hipotética conversión al catolicismo del anciano y enfermo "líder máximo", Fidel Castro", escribió Piquet. ¿Se había tomado todo el ron cubano?

http://www.laarena.com.ar/opinion-cada_uno_en_lo_suyo__con_coincidencias_y_discrepancias-72748-111.html

jueves, 29 de marzo de 2012

Tony Guerrero: ¿Qué se dijo aquí?

Queridos amigos:

Su Santidad, el Papa Benedicto XVI ya está en el Vaticano. Fue despedido con una lluvia copiosa de la naturaleza y de la hospitalidad y la sencillez de nuestro amado pueblo.

No pretendía escribir sobre el tema, ya que todos con seguridad siguieron de cerca lo acontecido durante esta visita.

Pero, "la objetividad, la claridad, el seguimiento, la inmediatez" de Univisión, canal por el que pude ver algunos fragmentos de este evento, me obligan a decir algo.

Para este canal hispano en los Estados Unidos, resulta que a la Plaza de la Revolución el pueblo asistió obligado a la segunda y última misa del Papa; resulta que fue un tremendo abuso lo que se hizo con aquel sujeto que trasgredió la seguridad y la disciplina que requiere un recibimiento al Papa, resulta que no se entiende como su Santidad se reunió con Fidel y no le dio un minuto a las Damas de Blanco y resulta que detrás de las palabras de su Santidad hay un mensaje escondido que el pueblo cubano debe escuchar bien.

Y, ¿qué tal las palabras de Raúl? De eso Univisión no habla.

Eso que dice este noticiero es lo que mantiene aquí informado a la gente, eso es lo que quieren sembrar en la gente y eso es lo que algunos quieren oír, y ellos, buenos negociantes de la "prensa libre", lo saben.

Por eso, y por muchas otras razones es que no pierdo mi tiempo viendo la televisión.

"Satisface a nuestro país estar entre los que más han hecho por la vida, la libertad y la dignidad humana", sentencio nuestro Presidente.

Y seguiremos haciendo todo lo posible por construir un mundo mejor.

Los hechos valen más que las palabras huecas de la constante vil patraña de los grandes medios contra nuestra digna Revolución.

¡Venceremos!

Cinco abrazos.
Antonio Guerrero Rodríguez
29 de marzo de 2012
FCI Marianna

Benedicto XVI y la cooperación de marxistas y cristianos

Por Ángel Guerra Cabrera


La visita a Cuba del papa Benedicto XVI concluyó con gran éxito para el Vaticano y la Iglesia católica en la isla, así como para el pueblo y el gobierno cubanos. Fracasaron todas las provocaciones de la contrarrevolución, obediente a Estados Unidos, en su intento de enfrentar a la jerarquía eclesiástica nacional o al propio Sumo Pontífice con las autoridades de la isla, otra derrota para los planes subversivos de Washington, cuya política hacia Cuba tiene como objetivo central el derrocamiento del gobierno revolucionario.

Pero yendo a una perspectiva más universal, en un mundo abrumado por la intolerancia, el intento de imponer a toda costa un chato, banal y dogmático pensamiento único y las crecientes y mortíferas guerras imperiales de conquista, la visita del sucesor de Pedro a la mayor de las Antillas muestra no sólo la posibilidad sino la necesidad imperiosa del diálogo, la relación abierta y constructiva y la cooperación entre quienes mantienen diferencias filosóficas pero también importantes coincidencias en puntos que tienen que ver con la conquista del bienestar de sus semejantes y de un destino mejor para la humanidad. Al anunciar que se reuniría con el papa alemán, Fidel Castro explicó que fue a raíz de las experiencias de los primeros 15 años de revolución, en el duro enfrentamiento a las agresiones de Estados Unidos contra Cuba, "cuando llegué a la convicción de que marxistas y cristianos sinceros, de los cuales había conocido muchos; con independencia de sus creencias políticas y religiosas debían y podían luchar por la justicia y la paz entre los seres humanos".

En esta línea fidelista de pensamiento los marxistas podemos suscribir varias de las ideas formuladas por el pontífice en Cuba como la de su homilía en la misa celebrada en la Plaza de la Revolución de La Habana que vincula al cubanísimo y universal padre Félix Varela –de quien José Martí afirmó que "fue el primero que nos enseñó a pensar"– con la transformación social contemporánea: “El padre Varela nos presenta el camino para una verdadera transformación social: formar hombres virtuosos para forjar una nación digna y libre, ya que esta trasformación dependerá de la vida espiritual del hombre, pues "no hay patria sin virtud" (Cartas a Elpidio, carta sesta, Madrid 1836, 220). Cuba y el mundo necesitan cambios, pero éstos se darán sólo si cada uno está en condiciones de preguntarse por la verdad y se decide a tomar el camino del amor, sembrando reconciliación y fraternidad”. 

Y es que en el núcleo del primer pensamiento independentista y antiesclavista cubano de principios del siglo 19 está vivo el sentido de justicia social y fraternidad del cristianismo primigenio. De la misma manera que la Virgen de la Caridad es un símbolo emblemático nacional que une a cubanos creyentes –sean católicos, del sincretismo afrocubano o evangélicos–, no creyentes y ateos, pues su imagen acompañó a numerosos integrantes del ejército independentista de la isla a lo largo de tres guerras y también a muchos de los combatientes de la última contienda de liberación. Desafortunadamente, el embate imperialista, una aguda lucha de clases y el marxismo encartonado conspiraron durante décadas contra la instalación de estas realidades históricas como parte elemental del nuevo sentido común revolucionario cubano.

Viene muy a tono con aquella tradición esta cita que en su discurso de bienvenida a Benedicto hiciera el presidente Raúl Castro: Cintio Vitier, insigne intelectual y cristiano, escribió que “el verdadero rostro de la Patria… es el rostro de la justicia y de la libertad” y que "la nación no tiene otra alternativa: o es independiente o deja de ser en absoluto".

Con respeto, nadie dejó de expresar sus ideas principales en esta visita. Raúl continuó: "La potencia más poderosa que ha conocido la historia ha intentado despojarnos, infructuosamente, del derecho a la libertad, a la paz y a la justicia. Con virtud patriótica y principios éticos el pueblo cubano ha hecho tenaz resistencia, sabiendo que ejercemos también un derecho legítimo cuando seguimos nuestro propio camino, defendemos nuestra cultura y la enriquecemos con el aporte de las ideas más avanzadas".

La visita del sucesor de Pedro confirma también la firme decisión del Vaticano de continuar oponiéndose al aislamiento y las medidas punitivas contra Cuba decretadas por Estados Unidos.

Tomado de La Jornada, México
Imagen agregada AIN Omara García Mederos

Misa y encuentro con Fidel: El Papa condenó de forma elíptica el bloqueo económico a la Isla


El Papa condenó de forma elíptica el bloqueo económico a la Isla: Benedicto XVI dio una homilía ante 300 mil personas en la Plaza de la Revolución. Y al despedirse declaró que rechazaba “las medidas económicas impuestas desde afuera”.

En el último día de su gira latinoamericana, el papa Benedicto XVI hizo historia en Cuba con una homilía en La Habana para 300.000 personas y un encuentro de media hora con el líder de la Revolución, Fidel Castro. En su despedida de la Isla, el Papa rechazó “medidas económicas restrictivas impuestas desde afuera”, en alusión al bloqueo económico impuesto por Estados Unidos desde 1960. “¿Qué hace un papa? ¿Cuál es su función?”, preguntó en un clima relajado el mayor de los Castro a Joseph Ratzinger durante el encuentro de ayer.

Por la mañana, en una Plaza de la Revolución con la escultura del Che y una verdadera marea de cubanos como testigos, el Papa ofició una misa y pidió cambios para la isla y el mundo. “Es de reconocer con alegría que en Cuba se han ido dando pasos para que la Iglesia lleve a cabo su misión insoslayable de expresar pública y abiertamente su fe. Sin embargo, es preciso seguir adelante y deseo animar a las instancias gubernamentales de la Nación a reforzar lo ya alcanzado y a avanzar por este camino de genuino servicio al bien común de toda la sociedad cubana”, pidió el Papa. A la plaza también llegó el presidente Raúl Castro, secundado por el canciller Bruno Rodríguez y autoridades eclesiásticas de La Habana. Peregrinos de todos los puntos, así como de otros países, incluido Estados Unidos, arribaron a ese teatro de grandes epopeyas revolucionarias. Benedicto también pidió mayores libertades para la Iglesia Católica, cuyas relaciones con el gobierno cubano fueron hostiles durante décadas luego de la Revolución de 1959, lo que incluyó en su momento la excomunión del entonces presidente Fidel Castro por parte de Juan XXIII en 1962. Aquellas sanciones se aplicaban automáticamente a quienes profesaban el comunismo. Sin embargo, la Iglesia cubana ocupó un rol más protagónico de mediación entre la sociedad y las autoridades con la llegada al poder de Raúl Castro, que alcanzó su máxima expresión en 2010, cuando el cardenal Ortega negoció con el mandatario la libertad para decenas de opositores presos.

A bordo del “papamóvil”, el Sumo Pontífice recorrió la explanada antes de llegar al altar levantado para la ocasión. Durante el breve trayecto, los fieles saludaron con pañuelos y banderas de Cuba y El Vaticano a Benedicto, quien devolvió a su paso aquellas demostraciones de afecto. Poco antes de su llegada, los manifestantes habían traído en procesión desde la Catedral de La Habana la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, uno de los motivos de la visita del Papa, al celebrarse este año el 400º aniversario del hallazgo de su imagen.

Sin embargo, el punto álgido de la visita de Benedicto XVI a Cuba se dio horas después, cuando el Papa mantuvo una reunión con Fidel en la Nunciatura Apostólica, embajada de la Santa Sede. A catorce años de su entrevista con Juan Pablo II, Fidel le dio la mano a otro papa, Benedicto XVI, de quien dijo que tenía la cara de un ángel. El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, fue el encargado de informar sobre el encuentro, del que se filtraron algunos detalles. Según Lombardi, el comandante tenía mucho interés en conocer el pensamiento de Ratzinger sobre diferentes aspectos y le hizo numerosas preguntas.

La primera pregunta fue sobre el cambio de la liturgia de la Iglesia Católica y el Papa le explicó a Castro la puesta al día de la misma para afrontar los nuevos tiempos de evangelización.

También le preguntó “¿Qué hace un papa? ¿Cuál es su función?”. Benedicto XVI le expresó el sentido de sus viajes por el mundo para confirmar en la fe a los cristianos, así como el servicio de la Iglesia a los pueblos.

Fidel Castro se interesó por la opinión de Ratzinger sobre las dificultades que afronta el mundo actualmente, la multiplicidad de religiones o la problemática de la ciencia que no logra dar respuesta a todos los problemas de la humanidad.

El Papa habló de la dificultad que encuentran los hombres en las sociedades en las que Dios está ausente, así como de la relación entre fe y razón y de libertad y responsabilidad. Fidel le pidió que le envíe algunos libros sobre esos temas. El ex presidente cubano fue recibido en la Nunciatura por el cardenal secretario del Estado vaticano, Tarcisio Bertone, con quien ya se ha visto en otras ocasiones. Mientras llegaba el Papa, Fidel le dijo que deseaba ardientemente las beatificaciones de Juan Pablo II y la madre Teresa de Calcuta. “Ambos hicieron mucho por Cuba, especialmente la monja, que entregó su vida por los más pobres de los pobres.”

El Papa dijo que estaba muy contento por cómo había sido recibido en Cuba y expresó su gratitud por la bienvenida. Fidel le contó a Benedicto XVI que había seguido por televisión todo el viaje del Pontífice a la isla caribeña. En un momento del coloquio se produjo una broma que demostró, según Lombardi, la cordialidad de la cita. Fue cuando Castro bromeó sobre las edades de ambos. El Papa tiene casi 85 años, la edad del líder de la Revolución. El pontífice, sonriendo, le respondió: “Sí, soy un anciano, pero todavía sigo haciendo mi deber”. Fidel acudió a la Nunciatura acompañado de su esposa, Dalia Soto, y dos de sus hijos, que también saludaron a Ratzinger y después posaron para los fotógrafos.

Ya en el epílogo de su histórica visita, el Papa cumplió con el deseo de Raúl Castro y el pueblo de Cuba, al criticar el bloqueo comercial y económico impuesto por Washington a la Isla desde 1960. A punto de abordar su vuelo hacia Roma, y sin mencionar a Estados Unidos, Ratzinger se manifestó en contra de lo que llamó “medidas económicas restrictivas impuestas desde afuera”.

Fuente: Página 12, Argentina


Imágenes agregadas: AIN Marcelino Vázquez Hdez., Omara García Mederos y Estudios REvolución





La foto que faltaba

Por Washington Uranga*




Faltaba esa foto y finalmente se dio. Es la que refleja la reunión entre Benedicto XVI y Fidel Castro, para ponerle el broche a una gira papal por México y Cuba que, aunque se promocione como “visita pastoral”, ha tenido un fuerte contenido político (como sucedió cada vez desde que Juan Pablo II inauguró este tipo de desplazamientos papales por el mundo). 

El encuentro con Fidel no tiene parangón con aquella primera visita del propio líder de la revolución cubana al Vaticano, en 1996, para una audiencia con Juan Pablo II que derivó luego en la visita del Papa polaco a Cuba dos años después y, allí, una nueva reunión con Castro. Este tiene menor importancia, pero sigue siendo políticamente relevante.

Aquellos acercamientos tuvieron el sentido de comenzar a desandar un camino plagado de desentendimientos entre la Iglesia y el Estado cubano, como fruto de las diferencias políticas e ideológicas, de la militancia católica contra la revolución y de la intransigencia comunista frente a la religión. Lo que parecía irreconciliable dejó de serlo y aquella foto fue la manifestación simbólica de ese hecho político. Para Cuba, la visita de Juan Pablo II fue una forma más de mostrarse al mundo y de romper la idea de aislamiento. También de echarle en cara a Estados Unidos el anacronismo del bloqueo en medio de las dificultades del llamado “período especial” que impuso fuertes restricciones a la calidad de vida de la población. A cambio, la Iglesia comenzó a recuperar espacios y reconocimientos que había perdido de manera simultánea a la disminución de su feligresía. La sociedad cubana sigue siendo profundamente religiosa, aunque la Iglesia Católica vio seriamente reducidas sus filas a favor de otros cristianos (protestantes, evangélicos) y, sobre todo, de los sincretismos que resultan de la mezcla entre las devociones populares católicas y las religiones de raíz afro.

La visita de Benedicto XVI ha tenido otro contexto. La revolución cubana está en pleno proceso de revisión. Y si bien antes de llegar a Cuba Ratzinger advirtió que “el marxismo ya no responde a la realidad” y una vez en territorio cubano pidió “mayor apertura” para la Iglesia, también criticó, una vez más, el bloqueo norteamericano. Los funcionarios cubanos –enfrascados en un proceso de reformas que nadie atina a decir hasta dónde llegará, pero que hoy tiene muestras evidentes en la economía– se encargaron de poner un límite. El vicepresidente del Consejo de Ministros, Marino Murillo, sostuvo que “en Cuba no habrá reforma política”. Una declaración más que formal, porque lo cierto es que la reforma política comenzó junto con las transformaciones económicas. 

Y, en un hecho que era poco previsible una década y media atrás, la Iglesia Católica ha venido jugando un papel de mediación incluso para conseguir mejores condiciones para los disidentes. A cambio, el Papa no recibió a los opositores, aunque elípticamente se refirió a ellos cuando en una plegaria suplicó a la Virgen “por las necesidades de los que sufren, de los que están privados de libertad, separados de sus seres queridos o pasan graves momentos de dificultad”. Siguiendo un estilo muy propio de la política de equilibrios de la diplomacia vaticana, antes el arzobispo de La Habana, Jaime Ortega, había hecho declaraciones a L’Osservatore Romano que dejaron mucho más conforme al gobierno que a los opositores.

Desde la otra vereda, Fidel Castro apuntó a las coincidencias entre “los marxistas y los cristianos sinceros”. Antes de irse, Ratzinger aseguró que “Cuba y el mundo necesitan cambios”. Todos de acuerdo.

La “visita pastoral” a Cuba ha sido, nuevamente, una gran puesta en escena de las nuevas condiciones del diálogo político entre la Iglesia y el Estado cubano. En un momento por demás difícil, cuando muchas cosas que parecían inamovibles entran en revisión, al gobierno le sirve mejorar sus relaciones y acercar posiciones con la Iglesia. Por lo que significa en Cuba, pero sobre todo por lo que el Vaticano representa en el mundo como poder simbólico y real, más allá de las estrechas dimensiones de su territorio. El catolicismo, en crisis institucional y de pérdida de feligresía, no puede desaprovechar ninguna circunstancia para ampliar su margen de influencia.

Salvando las distancias, la visita de Benedicto XVI a un México atravesado por la violencia, especialmente por la presencia del narcotráfico, tuvo también ribetes políticos. Ante un pueblo muy religioso, a pesar del anticlericalismo institucional heredado de la revolución mexicana, tanto el presidente Felipe Calderón como los principales líderes de la oposición hicieron cola para mostrarse junto al Papa. Y todos se apoyaron en el discurso pacifista de Benedicto XVI, aunque esto tenga pocos efectos prácticos en la caótica realidad mexicana.

Pero en México también se está cerrando un ciclo de las relaciones entre la Iglesia y el Estado laico y antieclesiástico. El deshielo había comenzando en 1979 con la primera visita de Juan Pablo II para participar de la Conferencia General de los Obispos Latinoamericanos en Puebla. En esa ocasión, la personalidad y la popularidad del Papa polaco derribaron muchas barreras formales del Estado anticlerical. Y allí comenzó otra etapa que ahora tiende a plasmar en reconocimientos institucionales a la Iglesia Católica, que llegan incluso a abrir la posibilidad de la participación de los sacerdotes en política.

En definitiva, una “gira pastoral” que, como siempre, tiene muchas lecturas y consecuencias políticas.

 Fuente Moncada: Grupo de lectores en el Mundo


*Periodista, planificador e investigador de la comunicación, docente universitario y productor audiovisual.  Es Periodista de Página 12

Burson-Marsteller, Alan Gross y la luz al final del túnel

Por Machetera 
Translated by  Manuel Talens



La lección en la Salpêtrière
 (1887), de Pierre-André Brouillet (1857 - 1914).
La Salpêtrière es un legendario hospital de París, construido en el siglo XVII, que fue cuna de las neurociencias por haber alojado a grandes maestros de la medicina como Charcot, Babinski y Freud. En este famoso cuadro de Pierre-André Brouillet se observa al médico francés Jean-Martin Charcot con sus alumnos durante una sesión clínico-docente en la que les explica cómo llegar al diagnóstico de un ataque de histeria en una enferma cuyo nombre ha pasado a los anales de la medicina: Blanche Wittman.

La escena es inequívocamente sexista: un tropel de hombres deciden cómo tratar a una mujer de una enfermedad que ya desde la etimología apesta a sexismo. Por el simple hecho de haber nacido mujer, Blanche Wittman está a la merced de sus decisiones. Las dos monjas que asisten a Blanche son meras espectadoras sin voz. Ellos “saben”, ellas no.
Ciento veinticinco años después, la intrahistoria de este cuadro venerable recuerda mucho a la de Judy Gross, la esposa del contratista de la USAID encarcelado en Cuba. El viejo paternalismo ancestral sigue vivo y tanto el New York Times como el Washington Post acaban de demostrarlo con una estúpida campaña mediática cuyo objetivo es presionar al papa Benedicto XVI para que éste aconseje a Cuba que trueque a René González por Alan Gross. Aconsejar a Cuba, como si fuese un niño rebelde y no un país soberano, es ya una ofensa inaceptable, pero el consejo que Judy Gross está recibiendo no le va a la zaga: en vez de tratarla como un sujeto activo, capaz de articular su destino, la campaña que pretende traer a su marido de vuelta al hogar está dirigida por gente cuyas prioridades son muy distintas a las de esta mujer.
Sin embargo, un detalle imprevisto ha alterado ligeramente la campaña y ha sido la revelación que hace unos días hizo el periodista Paul Berger en el Jewish Daily Forward, según la cual la agencia de relaciones públicas Burson-Marsteller está detrás del cambalache. El Washington Post ha admitido la veracidad de la noticia, pero cabe preguntarse si lo habría hecho en caso de que Paul Berger no hubiese tirado de la manta.
Un editorial del New York Times seguido de un reportaje del Washington Post  promocionando la “solución” papal no son cosas que suceden por casualidad. Al principio pensé que quien estaba detrás de esto era el Departamento de Estado, pero ese tipo de cabildeo habría sido indecoroso. Lo que sucedió en realidad fue que Hillary Clinton entregó una lista detallada de lo que quería en la campaña a su buen amigo Don Baer, que no sólo es vicepresidente de Burson-Marsteller, sino que además fue quien le escribía los discursos a Bill Clinton; Baer, por su parte, se la pasó a Mark Penn, que es el director ejecutivo de Burson-Marsteller, el mismo que diseñó la torpe estrategia de su campaña presidencial en 2008). A partir de ese momento, voilà, la maquinaria de los dos periódicos (y de algunos más) se puso en marcha para promocionar el canje de González por Gross con la ayuda papal.
René González es el primero de los Cinco Héroes cubanos que ha salido de la cárcel tras cumplir la pena máxima por no haberse registrado como agente extranjero, no por “espionaje”, que es lo que falsamente afirmó el Washington Post. Son dos cargos muy distintos, pero ya me ocuparé otro día de diseccionar ese artículo del Post.
René está ahora en Florida en libertad condicional, mientras que diez rusos que fueron detenidos hace un par de años bajo la acusación de ser agentes extranjeros no registrados –el mismo delito que a él, por el momento, ya le ha costado trece años de su vida– fueron deportados a Rusia sin más problemas. Está claro que si a alguien le echan el guante en Miami como agente extranjero no registrado es muchísimo peor que si sucede en Nueva Jersey, sobre todo si se trata de un cubano.
En cambio, el yanqui Alan Gross apenas ha cumplido dos años de los quince que habrá de pasar en una cárcel de Cuba por haber tratado de instalar una red clandestina de internet en violación de las leyes cubanas. Por mucho que Burson-Marsteller insista en su campaña mediática, el de Gross no fue un proyecto “humanitario”. Eso es la tapadera. Los judíos de Cuba ya tenían acceso a internet y no lo necesitaban a él.
Es evidente que la oferta que están publicitando, la de entregar a un hombre casi libre a cambio de otro que aún deberá pasar más de una década en prisión puede funcionar bastante bien como táctica dilatoria, pero como estrategia de negociación no tiene ni pies ni cabeza. Como bien ha señalado Walter Lippmann, que algo sabe de Cuba, “Israel canjea a miles de palestinos por un soldado israelí; Washington canjeó a diez rusos detenidos aquí por cuatro rusos capturados allá por espiar para nosotros. ¿Por qué no puede hacer lo mismo Washington: “Os doy a vuestros cinco cubanos si me devolvéis a mi contratista”? El problema, claro está, es que Hillary Clinton no es del mismo parecer y, al día de hoy, tiene la sartén por el mango.
Lo que Berger afirmó en el Jewish Daily Forward es que las críticas que Judy Gross ha lanzado contra Obama y la política de Washington hacia Cuba forman parte de una nueva estrategia que “coincide” con la entrada en el juego de Burson-Marsteller. Vale, tal vez sea sólo una coincidencia, pero estoy bastante segura de que el guión con las instrucciones a seguir que Don Baer le entregó a Judy no pretendía eso, ya que incluso si formase parte de una extraña estrategia a contracorriente, ¿hasta dónde podrían llegar tales críticas si Baer es quien se ocupa de Hillary Clinton, que no dejará de estar a las órdenes de Obama hasta que se enfrente a Jeb Bush por la presidencia en 2016?
No tengo información privilegiada, pero estoy dispuesta a apostar que la bien fundada diatriba de Judy Gross contra Obama fue el típico caso de la cliente sumisa que de pronto se salta el guión preestablecido y se pone a decir abiertamente lo que piensa. No sería la primera vez que sucede una cosa así.
Por extraño que parezca, creo que esa “insubordinación” nos permite ver un diminuto rayo de luz al final del túnel. Clinton, Penn, Baer y Burson-Marsteller han diseñado un escenario miserabilista de la familia Gross destinado a despertar la piedad del electorado: son pobres víctimas, judíos de buena voluntad que sufren persecución de las fuerzas del mal por hacer el bien y que ahora dependen del milagro de un Papa católico. Esta campaña mediática es una tomadura de pelo para entretener al matrimonio Gross hasta que pasen las próximas elecciones presidenciales. ¿A qué persona con dos dedos de frente se le ocurría decir que el Papa es la última esperanza de esta mujer?



Alan y Judy Gross
Hay otras opciones, por supuesto, pero la peor que puede adoptar la esposa de Alan Gross es ser obediente para que las cosas les vayan viento en popa a Obama y Clinton en su campaña presidencial. Otra opción sería combinar la presión mediática sobre Washington con alguna ayuda adicional de los medios y grupos sociales y de alianzas inteligentes, pero a ninguna agencia de relaciones públicas que esté al servicio de Hillary Clinton le interesa.
De hecho, mientras Burson-Marsteller siga manipulando este espectáculo mediático las dos partes en litigio seguirán enzarzadas en un diálogo de sordos. Quizá la única manera de dirimir este problema podría consistir en colmar la distancia que separa a los familiares y amigos y de Alan Gross de los familiares y amigos (que son millones en la comunidad internacional) de los Cinco Héroes cubanos. Y puede que eso esté empezando a ocurrir.
Con milagrosa precisión, el Comité Internacional por la Libertad de los Cinco Cubanos ha programado varios días de actividades en Washington, que se celebrarán dentro de pocas semanas (los días 17 a 21 de abril) con la participación de una larga lista de estrellas invitadas. Sería una tragedia si al menos unas cuantas personas del bando de los Gross no se escapasen de sus cancerberos de Burson-Marsteller para darse una vuelta por allí.
Una de las estrellas que asistirán es Stephen Kimber. El propio Kimber me ha proporcionado amablemente un manuscrito de su libro todavía inédito, What Lies Across the Water [Lo que hay en la otra orilla], una magnífica, meticulosa, honrada e imparcial investigación sobre el caso de los Cinco Héroes cubanos. Quien desee conocer exactamente qué estaban haciendo en Miami y la posterior tragedia de sus injustas condenas y encarcelamiento disponen en este libro de la información definitiva. Ojalá se hubiese publicado hace diez años. Si los Gross buscan un libro que de verdad los ayude a encontrar una solución para su tragedia, éste es.
Y Cindy Sheehan también irá. ¡Un auténtico lujo! La verdad es que si Judy Gross no se presenta en Washington para hablar con Cindy, que escribió el libro sobre cómo presionar a un presidente, no me quedará más remedio que concluir que la gente de Burson-Marsteller la habrá secuestrado para impedírselo.

Por último, habrá un piquete y una manifestación frente a la Casa Blanca. Permítaseme sugerir que si el bando de los Gross aprovechase esa oportunidad única que se le presenta de manifestarse junto al grupo de los Cinco Héroes cubanos, sería un bombazo irresistible, el sueño hecho realidad de cualquier ejecutivo –inteligente, eso sí– de relaciones públicas. Y la prensa caería rendida ante la prueba palpable de que algo está cambiando. Por cierto, ni Clinton ni Penn ni Baer ni Burson-Marsteller estarían de acuerdo con algo así… lo cual es una razón de más para que Judy Gross abandone el papel de Blanche Wittman que le han atribuido y dé un paso al frente.


Enviado por su autora

miércoles, 28 de marzo de 2012

Discurso de despedida del Santo Padre Benedicto XVI


Señor Presidente,
Señores Cardenales y queridos Hermanos en el Episcopado,
Excelentísimas Autoridades,
Señoras y Señores,


Amigos todos,


Doy gracias a Dios, que me ha permitido visitar esta hermosa Isla, que tan profunda huella dejó en el corazón de mi amado Predecesor, el Beato Juan Pablo II, cuando estuvo en estas tierras como mensajero de la verdad y la esperanza. También yo he deseado ardientemente venir entre ustedes como peregrino de la caridad, para agradecer a la Virgen María la presencia de su venerada imagen en el Santuario del Cobre, desde donde acompaña el camino de la Iglesia en esta Nación e infunde ánimo a todos los cubanos para que, de la mano de Cristo, descubran el genuino sentido de los afanes y anhelos que anidan en el corazón humano y alcancen la fuerza necesaria para construir una sociedad solidaria, en la que nadie se sienta excluido. «Cristo, resucitado de entre los muertos, brilla en el mundo, y lo hace de la forma más clara, precisamente allí donde según el juicio humano todo parece sombrío y sin esperanza. Él ha vencido a la muerte –Él vive– y la fe en Él penetra como una pequeña luz todo lo que es oscuridad y amenaza» (Vigilia de oración con los jóvenes. Feria de Friburgo de Brisgovia, 24 septiembre 2011).

Agradezco al Señor Presidente y a las demás Autoridades del País el interés y la generosa colaboración dispensada para el buen desarrollo de este viaje. Vaya también mi viva gratitud a los miembros de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, que no han escatimado esfuerzos ni sacrificios para este mismo fin, y a cuantos han contribuido a él de diversas maneras, en particular con la plegaria.

Me llevo en lo más profundo de mi ser a todos y cada uno de los cubanos, que me han rodeado con su oración y afecto, brindándome una cordial hospitalidad y haciéndome partícipe de sus más hondas y justas aspiraciones.

Vine aquí como testigo de Jesucristo, convencido de que, donde él llega, el desaliento deja paso a la esperanza, la bondad despeja incertidumbres y una fuerza vigorosa abre el horizonte a inusitadas y beneficiosas perspectivas. En su nombre, y como Sucesor del apóstol Pedro, he querido recordar su mensaje de salvación, que fortalezca el entusiasmo y solicitud de los Obispos cubanos, así como de sus presbíteros, de los religiosos y de quienes se preparan con ilusión al ministerio sacerdotal y la vida consagrada. Que sirva también de nuevo impulso a cuantos cooperan con constancia y abnegación en la tarea de la evangelización, especialmente a los fieles laicos, para que, intensificando su entrega a Dios en medio de sus hogares y trabajos, no se cansen de ofrecer responsablemente su aportación al bien y al progreso integral de la patria.

El camino que Cristo propone a la humanidad, y a cada persona y pueblo en particular, en nada la coarta, antes bien es el factor primero y principal para su auténtico desarrollo. Que la luz del Señor, que ha brillado con fulgor en estos días, no se apague en quienes la han acogido y ayude a todos a estrechar la concordia y a hacer fructificar lo mejor del alma cubana, sus valores más nobles, sobre los que es posible cimentar una sociedad de amplios horizontes, renovada y reconciliada. Que nadie se vea impedido de sumarse a esta apasionante tarea por la limitación de sus libertades fundamentales, ni eximido de ella por desidia o carencia de recursos materiales. Situación que se ve agravada cuando medidas económicas restrictivas impuestas desde fuera del País pesan negativamente sobre la población.

Concluyo aquí mi peregrinación, pero continuaré rezando fervientemente para que ustedes sigan adelante y Cuba sea la casa de todos y para todos los cubanos, donde convivan la justicia y la libertad, en un clima de serena fraternidad. El respeto y cultivo de la libertad que late en el corazón de todo hombre es imprescindible para responder adecuadamente a las exigencias fundamentales de su dignidad, y construir así una sociedad en la que cada uno se sienta protagonista indispensable del futuro de su vida, su familia y su patria.

La hora presente reclama de forma apremiante que en la convivencia humana, nacional e internacional, se destierren posiciones inamovibles y los puntos de vista unilaterales que tienden a hacer más arduo el entendimiento e ineficaz el esfuerzo de colaboración. Las eventuales discrepancias y dificultades se han de solucionar buscando incansablemente lo que une a todos, con diálogo paciente y sincero, comprensión recíproca y una leal voluntad de escucha que acepte metas portadoras de nuevas esperanzas.

Cuba, reaviva en ti la fe de tus mayores, saca de ella la fuerza para edificar un porvenir mejor, confía en las promesas del Señor, abre tu corazón a su evangelio para renovar auténticamente la vida personal y social.

A la vez que les digo mi emocionado adiós, pido a Nuestra Señora de la Caridad del Cobre que proteja con su manto a todos los cubanos, los sostenga en medio de las pruebas y les obtenga del Omnipotente la gracia que más anhelan.

¡Hasta siempre, Cuba, tierra embellecida por la presencia materna de María! Que Dios bendiga tus destinos. Muchas gracias.

Tomado de Benedicto Cuba-CUBA MINREX

Mié, 03/28/2012 - 18:38

Aeropuerto internacional José Martí de La Habana
Miércoles 28 de marzo de 2012

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