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martes, 27 de marzo de 2012

La primera misa en la Plaza de la Revolución...

Dentro de pocas horas, en la Plaza de la Revolución, los cubanos creyentes y no creyentes, estaremos en la gran misa que oficiará su Santidad Benedicto XVI. Todos recordamos la grandiosa y emotiva misa oficiada en esta plaza por el papa Juan Pablo II. Fue el domingo 25 enero de 1998, hace apenas 14 años. Sin embargo, muchos desconocen que, el 28 de noviembre de 1959, ese histórico lugar, entonces conocido como Plaza Cívica, transformado en un gran templo al aire libre, fue escenario de una misa memorable, la primera misa:

La primera misa en la Plaza de la Revolución...
Por Eugenio Suárez Pérez

Hace 53 años, pocos meses después del triunfo revolucionario, la jerarquía católica cubana convocó a un Congreso Católico Nacional para los días 28 y 29 de noviembre. Varias fueron las actividades religiosas programadas para esos dos días, pero el acto cumbre del Congreso era una grandiosa misa en homenaje a la Virgen de la Caridad del Cobre. Las expectativas fueron diversas. Los enemigos, como también lo hacen hoy, trataron de interferir la ejecución del evento. Primero dijeron que el Congreso no podría ser celebrado o que sería dificultado por las obstrucciones de un régimen al que se trataban de pintar como enemigo de la religión. Cuando esos infundios fueron desmentidos por los hechos, acudieron a otra versión: la de que el evento sería una demostración de repulsa al Gobierno Revolucionario. Esta última maniobra fue desvirtuada a tiempo, gracias a las oportunas aclaraciones del episcopado, los dirigentes de Acción Católica y la comisión organizadora del Congreso.

La revista Bohemia, en un editorial, denunció que el Congreso Católico Nacional estaba “siendo centro de numerosas suspicacias, de tendenciosos comentarios por parte de aquellos que pretenden parcializar la multitudinaria demostración de fe que hará el pueblo de Cuba, en beneficio de su particular criterio político, de interesado enfoque de la actualidad nacional”.

En la Universidad de La Habana, durante la velada solemne de homenaje a los estudiantes de Medicina asesinados el 27 de noviembre de 1871, el propio Comandante en Jefe, explicó como la contrarrevolución había intentado utilizar la celebración en Cuba del Congreso Católico Nacional para enfrentar la religión a la Revolución:

"Incapaces de comprender el profundo sentido humano y justo del pensamiento cristiano, sobre todo con lo que entraña de prédica a favor de los pobres y de los humildes, y que por lo tanto no puede ser de la devoción de los egoístas y de los avaros y que sí puede caber dentro de una Revolución justa y de un pueblo justo, pero jamás en las mentalidades inescrupulosas de los explotadores de los humildes y de los pobres, para que pueda estarles rondando la idea de enfrentar el sentimiento religioso al sentimiento revolucionario de una manera inescrupulosa, porque con los sentimientos religiosos del hombre no se comercia ni se juega.

Lamentable es que tengamos que salir al paso a las maniobras, y que sentemos bien claro, que los elementos latifundistas y garroteros y especuladores de toda laya, elementos sin escrúpulos, incapaces de comprender el sentido revolucionario de las prédicas de Cristo, elementos inescrupulosos que quieren herir el tradicional sentimiento religioso y la devoción de nuestro pueblo noble hacia la propia virgen de la Caridad, porque esa imagen es de todos los cubanos, es incluso de la Sierra Maestra, y surgió en la fe de los cubanos, [...] entendemos que no es justa ni es honesta la maniobra de querer aprovechar el congreso, que es un acto legítimo de los creyentes cubanos, como es un acto legítimo y respetado para las demás religiones; de haber querido aprovechar esa fe de nuestro pueblo, las decenas y los cientos de miles de devotos de nuestro pueblo, que van a ir allí a rezar por Cuba y por las leyes revolucionarias; porque estamos en la calle y son miles las personas que en estos meses y durante la guerra se nos han acercado para darnos alguna estampa, para exclamar algún deseo cristiano, para expresarnos alguna bendición, porque esa forma abierta de la naturaleza espiritual de nuestro pueblo, que está con la Revolución porque es justa, porque es humana y porque en ella caben todos los sentimientos nobles del hombre. Y los que no cabrán ¬jamás en ella son los sentimientos egoístas e inhumanos. Y bueno es que no se ande tratando nadie de alzar con la fe sana y la devoción honesta de nuestro pueblo, porque ese sentimiento no servirá ¬jamás para encubrir actos que van contra la caridad cristiana, y que van contra los sentimientos humanos". (Revolución. 28 de noviembre de 1959, p. 13.)

En vísperas del evento, el Monseñor Evelio Díaz, entonces Administrador Apostólico de La Habana y Pinar del Río, declaró: “Nunca un gobierno, en el tiempo que llevamos de prelado, ha dado tantas facilidades a la Iglesia”. Y por su parte, el Monseñor Pérez Serantes [En la foto, al arribar a la Misa en la entonces Plaza Cívica] afirmó que recibía de las autoridades oficiales incondicional apoyo para la celebración de su Primer Congreso Nacional y “nos sentimos deudores de las autoridades por las facilidades brindadas a este evento”.

El Ministerio de Obras Públicas, trabajó intensamente para que en la fecha de inauguración del Congreso estuvieran terminadas varias calles cercanas a la Plaza Cívica; el de Transporte facilitó el arribo a la capital de cubanos procedentes de otras provincias y puso, a disposición del Congreso, un servicio de ómnibus entre la noche del sábado y la mañana del domingo; la Policía Nacional Revolucionaria cooperó estrechamente con la comisión de parqueo, integrada por cien estudiantes de la Agrupación Católica Universitaria; y el Ministerio de Gobernación tramitó sin demora todos los permisos necesarios.

Además, la Iglesia recibió el apoyo de las Fuerzas Aéreas Rebeldes para transportar, en el avión Sierra Maestra, a la venerada Virgen de la Caridad desde su Santuario a La Habana y de su regreso a El Cobre en la tarde del domingo 29. Las acciones del Gobierno Revolucionario echaron por tierra los infundios lanzados en torno al Congreso con ánimos de enfrentar el catolicismo a la Revolución.

El sábado 28 de noviembre, comenzaron las actividades del Congreso Católico Nacional. A las ocho de la noche, desde Prado y Neptuno partió el desfile de antorchas que, tras recorrer varias calles habaneras, acompañando a la Virgen, llegó a la Plaza Cívica para participar en la misa convocada para la medianoche.

Alrededor de la una de la madrugada, poco antes de llegar la Virgen de la Caridad del Cobre, las exclamaciones del público aumentaron, anunciando la llegada de Fidel Castro. Numerosos feligreses se disputaban el acceso a Fidel quien se aproximaba acompañado del presidente Osvaldo Dorticós, los comandantes Juan Almeida y Efigenio Ameijeiras, varios ministros y otros altos oficiales rebeldes. En la Plaza Cívica se confundían los comandantes del Ejército Rebelde con los eclesiásticos y devotos.

La escolta del Comandante en Jefe luchaba en vano por abrirse paso, chocando contra la muralla del entusiasmo popular. Al fin, el líder de la Revolución consiguió avanzar, llegando hasta donde se hallaban su madre y sus hermanas. Seguidamente, cambió impresiones con altos dignatarios de la Iglesia y con el sacerdote, comandante del Ejército Rebelde, Guillermo Sardiñas, quien vestía su tradicional sotana verde olivo.

A pesar de la inclemencia del tiempo, la lluvia y el viento no hicieron mella en el entusiasmo cristiano y patriótico. Nadie se movió de su puesto, nadie se quejó, nadie desertó. En medio de la noche llegó la Virgen a los acordes del Himno Nacional.

La Misa de Pontifical, fue oficiada por monseñor Pérez Serantes quien agradeció emocionado la firmeza y sacrificio del pueblo y repitió sus manifestaciones, hechas a todo lo largo del desfile, de reconocimiento a las autoridades revolucionarias “que nos han ofrecido mucho más de lo que hubiéramos podido solicitar”.

Terminó su oración con las siguientes palabras:

-Bendice a las autoridades de tu pueblo…

Los micrófonos y altavoces llevaron después a toda la Isla las palabras de Monseñor Evelio Díaz en su ofrenda de homenaje a la patrona de Cuba. Otro momento de gran emoción fue cuando se escuchó la voz del pontífice Juan XXIII, trasmitida por la Radio Vaticana, dirigiéndose al pueblo de Cuba, y muy especialmente a la feligresía católica cubana.

La palabra clara y firme de Juan XXIII, en perfecto castellano, se escuchó a través de los micrófonos de la Federación de Radioemisores de Cuba. El papa concluyó su mensaje exclamando: “¡Cómo queremos en estos momentos poner a Cuba entera a los pies de su amada Patrona, María Santísima de la Caridad del Cobre, para que reine su amor en el alma de cada cubano, para que bendiga sus hogares, para que brillen sin nubes días de paz y tranquilidad sobre esa querida Isla!”

En horas de la mañana del domingo 29, tuvo lugar el segundo acto del Congreso en el Estadio de la Tropical, con la Asamblea del Apostolado Seglar y clausura del evento. En la tarde, la Virgen de la Caridad, regreso a su sitial permanente en el Santuario del Cobre.

Enviado por su autor
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Justo a las nueve y treinta de la mañana, acompañado por el Séquito Papal y el obispado cubano, el Santo Padre Benedicto XVI arribó a la Basílica Santuario de Nuestra Señora de la Caridad, ubicado en el pequeño poblado del Cobre, en la oriental provincia de Santiago de Cuba.

El auto en el que viaja su Santidad entró lentamente al atrio del Santuario, mientras la banda de tambores metálicos Steel Band interpretaba el Ave María de Shubert y la pieza Virgen Mambisa, dedicada a la Virgen de la Caridad.

El Sumo Pontífice llegó como humilde peregrino a la Basílica Menor para rezar a los pies de la Virgen de la Caridad, Reina y Patrona de Cuba, encender un cirio y lucrarse de las indulgencias del Año Jubilar, que se celebra con motivo del 400 aniversario del hallazgo en la Bahía de Nipe de la bendita imagen de la Virgen, y de su presencia en Cuba como un regalo de Dios.

Al igual que el Santo Padre, miles de fieles del país y del mundo han peregrinado hasta el pequeño poblado del Cobre para honrar a la Virgen y ganar las indulgencias del Año Jubilar.
La leyenda que acompaña la llegada de la Virgen a Cuba refiere que en 1612 dos hermanos descendientes de indígenas y un negrito de nueve o diez años, mientras buscaban sal en la bahía oriental de Nipe, divisaron la imagen flotando en el mar.

La población de aquel entonces consideró el hallazgo como un milagro, por lo que construyeron una ermita para proteger a la Virgen al borde de la mina, justo en el mismo sitio que ocupa en la actualidad. Este primer santuario se desplomó en 1906, como consecuencia de las explosiones y excavaciones en las minas.

No fue hasta el 8 de septiembre de 1927 que se levantó el actual Santuario del Cobre. Desde entonces, unas 500 personas acuden al lugar cada día, siendo así el mayor santuario de peregrinación de Cuba.

El 30 de diciembre de 1977 el Papa Pablo VI envió a Cuba como delegado suyo al cardenal Bernardín Gantín, portador de la Bula Papal. A partir de ese momento, el entonces Santuario Nacional se proclamó Basílica Menor.

La imagen de la Caridad del Cobre está estrechamente ligada a la historia de la Nación cubana, pues acompañó en los campos de guerra a las tropas del Ejército Libertador en su lucha contra la metrópoli española.

Precisamente, fueron los veteranos de la guerra de independencia de Cuba quienes escribieron al Papa Benedicto XV para que coronara a la Virgen de la Caridad como Patrona de Cuba. Recibieron una respuesta afirmativa el 10 de mayo de 1916.

El 24 de enero de 1998 el Papa Juan Pablo II coronó personalmente a la Virgen de la Caridad en la Plaza Antonio Maceo de la ciudad de Santiago de Cuba, durante su visita a la Isla.

Benedicto XVI llegó al Santuario luego de ser recibido este 26 de marzo con calidez y respeto por las más autoridades cubanas encabezadas por Raúl Castro, el pueblo santiaguero y peregrinos de otras provincias que vinieron a su encuentro.

El Santo Padre ofició su primera Misa en una plaza de la Revolución Antonio Maceo colmada por más de 200 000 personas al atardecer de este lunes.

A la celebración litúrgica, que estuvo presidida por la imagen original de la Virgen de la Caridad del Cobre, que por cuarta ocasión excepcionalmente salió de su santuario, asistió el presidente cubano Raúl Castro.
Saludo del Papa Benedicto XVI a los cubanos en su visita al Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre
Queridos hermanos y hermanas:

He venido como peregrino hasta la casa de la bendita imagen de Nuestra Señora de la Caridad, «la Mambisa», como ustedes la invocan afectuosamente. Su presencia en este poblado de El Cobre es un regalo del cielo para los cubanos.

Deseo saludar cordialmente a los aquí presentes. Reciban el cariño del Papa y llévenlo por doquier, para que todos experimenten el consuelo y la fortaleza en la fe. Hagan saber a cuantos se encuentran cerca o lejos que he confiado a la Madre de Dios el futuro de su Patria, avanzando por caminos de renovación y esperanza, para el mayor bien de todos los cubanos. También he suplicado a la Virgen Santísima por las necesidades de los que sufren, de los que están privados de libertad, separados de sus seres queridos o pasan por graves momentos de dificultad.

He puesto asimismo en su inmaculado Corazón a los jóvenes, para que sean auténticos amigos de Cristo y no sucumban a propuestas que dejan la tristeza tras de sí. Ante María de la Caridad, también me he acordado de modo particular de los cubanos descendientes de aquellos que llegaron aquí desde África, así como de la cercana población de Haití, que aún sufre las consecuencias del conocido terremoto de hace dos años. Y no he olvidado a tantos campesinos y a sus familias, que desean vivir intensamente en sus hogares el evangelio, y ofrecen también sus casas como centros de misión para la celebración de la Eucaristía.

A ejemplo de la Santísima Virgen, animo a todos los hijos de esta querida tierra a seguir edificando la vida sobre la roca firme que es Jesucristo, a trabajar por la justicia, a ser servidores de la caridad y perseverantes en medio de las pruebas. Que nada ni nadie les quite la alegría interior, tan característica del alma cubana. Que Dios les bendiga. Muchas gracias.
A través de ACI Prensa

Programa de Benedicto

Santiago de Cuba, Martes 27 de marzo de 2012.
09.30 AM Visita al Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre de Santiago de Cuba.
10.30 AM Salida del aeropuerto internacional Antonio Maceo de Santiago de Cuba hacia La Habana.

La Habana, Martes 27 de marzo de 2012.
12.00 M Llegada al aeropuerto internacional José Martí de La Habana.
05.30 PM Visita de cortesía al Presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros de la República en el Palacio de la Revolución de La Habana.
07.15 PM Encuentro y cena con los obispos cubanos y el séquito papal en la Nunciatura Apostólica de La Habana.

La Habana, Miércoles 28 de marzo de 2012
 09.00 AM Santa Misa en la Plaza de la Revolución de La Habana.
 04.30 PM Ceremonia de despedida en el aeropuerto internacional José Martí de La Habana.
 05.00 PM Salida del aeropuerto internacional José Martí de La Habana.

(Tomado de la página oficial del Vaticano)