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miércoles, 27 de enero de 2016

Cuba defiende a la CELAC como mecanismo indispensable de concertación política e integración



 Intervención de Miguel Díaz-Canel Bermúdez, primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, en la IV Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), en Quito, Ecuador, el 27 de enero de 2016.

(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado)


Estimado Presidente Rafael Correa;
Jefes y Jefas de Estado y de Gobierno;
Jefes de delegaciones e invitados:

Hace poco más de cuatro años, cuando Nuestra América rememoraba el bicentenario de las luchas por su independencia, se unían por primera vez, bajo un propósito común, los 33 Estados de la región.

Desde entonces se ha confirmado, como dijera el Presidente Raúl Castro Ruz en su discurso del pasado 29 de diciembre ante la Asamblea Nacional del Poder Popular de la República de Cuba, que “resulta esencial defender la unidad de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) como mecanismo indispensable, legítimo, unitario y diverso de concertación política e integración…”. 

Señor Presidente:
En estos años se han multiplicado los desafíos y peligros para la América Latina y el Caribe derivados de una situación política y económica internacional cada vez más compleja e inestable. De ahí que actuar unidos y cohesionados, respetando nuestra diversidad y nuestras diferencias, constituya una necesidad ineludible.

Para ello, la Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz, suscrita solemnemente en La Habana el 29 de enero de 2014, nos compromete a respetar el derecho inalienable de todo Estado a elegir su sistema político, económico, social y cultural; a solucionar pacíficamente nuestras diferencias, y a no intervenir, directa o indirectamente, en los asuntos internos de otros Estados.
América Latina y el Caribe sigue siendo la región más desigual del planeta en la distribución de la riqueza. Las estadísticas actuales, a pesar de los conceptos cuestionables en que se basan, muestran que 397 millones de nuestros habitantes, un 63%, están sumidos en una condición de vulnerabilidad y pobreza, cifra que podría aumentar ante las adversas condiciones económicas internacionales.
Que un solo latinoamericano y caribeño pase hambre o no sepa leer y escribir, o esté sumido en la pobreza es un problema de todos, que debemos resolver de conjunto.

Que en la América Latina y el Caribe proliferen las diferencias y no seamos capaces de solucionarlas por la vía del diálogo; o seamos intolerantes ante la diversidad de sistemas políticos, económicos y sociales; o indiferentes ante las dificultades muy particulares de los pequeños países insulares de nuestra región es también un problema a resolver entre todos.

Cuba cree en la cooperación, la solidaridad y la necesidad de la acción colectiva sin egoísmos ni intransigencias. Tenemos en la CELAC los principios y mecanismos para lograrlo.

Poseemos, en el acervo de esta Comunidad, los instrumentos para definir posiciones comunes en las relaciones extrarregionales, en cumplimiento del postulado de la Proclama que insta a todos los Estados a respetarla plenamente en sus relaciones con nuestros países.

En este espíritu, agradecemos profundamente la solidaridad de nuestros hermanos de la América Latina y el Caribe ante el reclamo de que se ponga fin al bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba por parte del gobierno de Estados Unidos, que se mantiene intacto a pesar del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países; el respaldo para que el territorio que ilegalmente ocupa la base naval de Estados Unidos en la provincia cubana de Guantánamo desde hace más de un siglo sea devuelto a nuestro pueblo, y el apoyo para que la migración de nuestra región sea legal, ordenada, segura y se ponga fin a políticas como la de pies secos-pies mojados que afectan los derechos humanos de los migrantes y crean innumerables dificultades a países de nuestra región, en particular los países de tránsito.

En igual sentido de solidaridad, reiteramos nuestro más sólido apoyo a la República Bolivariana de Venezuela, víctima de una complicada situación económica internacional, agravada por una prolongada guerra económica, mediática y psicológica, y numerosas acciones desestabilizadoras alentadas y apoyadas desde el exterior. Reclamamos la derogación de la Orden Ejecutiva del presidente Obama, que declara a Venezuela una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos, y la eliminación de las sanciones que ha aplicado sobre esta base a ciudadanos venezolanos.  Reiteramos que el gobierno y pueblo venezolanos merecen la más amplia solidaridad regional e internacional.

Apreciamos los avances alcanzados en los diálogos de paz entre el gobierno de Colombia y las FARC-EP, que están más cerca que nunca de poner fin al conflicto que ha desangrado a esa nación durante más de medio siglo. Cuba, como garante y sede, seguirá contribuyendo con su labor imparcial.

Permanece invariable nuestro respaldo al pueblo de Puerto Rico en la búsqueda de la autodeterminación e independencia, como ha reiterado la CELAC.
Apoyamos los esfuerzos de la República Argentina para recuperar los territorios de las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, legítimamente argentinos.

Continuamos junto a la República del Ecuador en sus reclamos a las empresas transnacionales que se niegan a reconocer y reparar los graves daños ecológicos en la Amazonía, y al gobierno de la Revolución Ciudadana ante los intentos desestabilizadores.

Extendemos también a la presidenta Dilma Rouseff y al hermano pueblo brasileño nuestra solidaridad y apoyo en la batalla que libran para defender las conquistas sociales y políticas de los últimos 13 años.

Nos solidarizamos con los países del Caribe en sus ingentes esfuerzos para enfrentar los efectos del cambio climático; rechazamos las injustas políticas de las instituciones financieras internacionales que les impiden el acceso a los recursos financieros en razón de su Producto Interno Bruto y apoyamos sus reclamos de reparaciones por los daños de la esclavitud y el colonialismo.

Estimado Presidente:

Mañana 28 de enero se conmemora el 163 aniversario del natalicio del Héroe Nacional de Cuba, José Martí, autor del ensayo político “Nuestra América”, que constituye un aporte fundamental al ideario de unidad continental, anticolonial y antimperialista de nuestros pueblos.  Con su capacidad de previsión Martí nos llamó a injertar el mundo en nuestras repúblicas, pero señaló que el tronco tenía que ser el de nuestras repúblicas.

Esta noche los jóvenes cubanos, en homenaje a Martí, desfilarán con sus antorchas en alto desde la Universidad de La Habana hasta el lugar donde sufrió presidio y realizó trabajo forzado; es una tradición de 63 años, a la que se unieron varios de nuestros Jefes de Estado y Gobierno en ocasión de la Segunda Cumbre de la CELAC, celebrada en La Habana hace dos años.

Permítame, para finalizar, felicitar a la República del Ecuador y a su presidente Rafael Correa por la labor desempeñada al frente de la CELAC y agradecer al pueblo ecuatoriano por habernos acogido tan cálidamente en su tierra.

Comprometemos nuestro apoyo a la República Dominicana y al presidente Danilo Medina en su gestión durante el período que ahora comienza al frente de la Presidencia Pro-Témpore de la CELAC.

Muchas gracias (Aplausos).
Tomado de CELAC Cuba

http://www.youtube.com/watch?v=9dLsf0aUugw

lunes, 30 de noviembre de 2015

Díaz-Canel en París: "La humanidad tiene puesta sus esperanzas en los resultados de esta Conferencia"

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Discurso de Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la XXI Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, París, Francia, el 30 de noviembre de 2015. (Versiones Taquigráficas Consejo de Estado)

Señor Presidente Francois Hollande;
Señor Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon;
Distinguidos Jefes de Estado y de Gobierno, delegados e invitados;

Señor Presidente:
Permítame, ante todo, expresar las condolencias del pueblo y gobierno de Cuba, al pueblo y gobierno de Francia por las víctimas que ocasionaron los atroces atentados terroristas en París.

Han transcurrido 23 años desde que en la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro, el Líder Histórico de la Revolución Cubana, Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, alertara que, y cito, “una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre”. Ya entonces adelantaba que la única solución real y justa debía venir de la modificación de los patrones de producción y consumo surgidos de las antiguas metrópolis coloniales, de políticas imperiales que generaron el atraso y la pobreza para la inmensa mayoría de la humanidad, además de la promoción de un orden económico internacional más justo y equitativo.

Ello sigue siendo hoy una condición indispensable para estabilizar la temperatura global en el entorno de 1,5°C, como justamente reclamamos los pequeños Estados insulares en desarrollo que estamos en la primera línea de enfrentamiento al cambio climático global.

Cuba asiste a esta Conferencia para abogar por un acuerdo sustentado en una aplicación más efectiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas. El acuerdo de París debe entrañar un firme compromiso global para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero con base en el principio de las responsabilidades comunes pero diferenciadas, y el establecimiento de un renovado marco de cooperación internacional que asegure la provisión y escalamiento de los recursos y la transferencia de tecnologías para que los países en desarrollo podamos cumplir con las disposiciones del acuerdo.

No se pueden combatir los efectos del cambio climático obstaculizando el desarrollo de los que más lo necesitan ni los esfuerzos nacionales para erradicar la pobreza y el hambre en una extendida geografía de nuestro planeta común.

Señor Presidente:
La humanidad tiene puesta sus esperanzas en los resultados de esta Conferencia, la cual deberá conducir a un acuerdo justo y balanceado, sin retroceder en el compromiso y liderazgo que corresponde a los países desarrollados, que deben asumir con determinación y proporcionalidad su responsabilidad histórica.

Si hace 23 años ya era casi tarde para hacer lo que debíamos haber hecho hacía mucho tiempo, hoy resulta inmoral continuar postergando una acción internacional fortalecida para enfrentar los efectos del cambio climático global.

Nosotros, los países en desarrollo, con el apoyo requerido, haremos lo que nos corresponde en esta lucha, que es también nuestra.
Muchas gracias

(Aplausos)
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sábado, 21 de febrero de 2015

Díaz-Canel: Existe la voluntad de poner la Informatización y la Internet al servicio de todos (+ Video)

Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Vicepresidente del Consejo de Estado y de Ministros, en la clausura del primer Taller Nacional de Informatización y Ciberseguridad, celebrado en el Centro de Investigaciones de Tecnologías Integradas (CITI). Foto: Raúl Pupo/ Juventud Rebelde
Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Vicepresidente del Consejo de Estado y de Ministros, en la clausura del primer Taller Nacional de Informatización y Ciberseguridad, celebrado en el Centro de Investigaciones de Tecnologías Integradas (CITI). Foto: Raúl Pupo/ Juventud Rebelde
Existe la voluntad y disposición del Partido y el Gobierno cubanos de desarrollar la informatización de la sociedad y poner la Internet al servicio de todos y a lograr una inserción efectiva y auténtica de los cubanos en ese espacio, aseguró este viernes el Primer Vicepresidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez. 
[Texto íntegro de sus palabras en el periódico Granma ]
El también miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba, asistió a las conclusiones del Primer Taller de Informatización y Ciberseguridad, que sesionó en La Habana, y en el que se propició “un debate honesto y sincero, crítico y justo, amplio y participativo, serio y comprometido, realista y objetivo, y también visionario”.
Es el inicio de una inmensa tarea estratégica que vamos a construir y que ya estamos construyendo, afirmó.
Díaz Canel aseguró que el tema que reunió a unos 250 expertos del país y que abrió un foro debate on line con más de 75 000 visitas en 48 horas, es “complejo, no hay recetas ni una respuesta única y se necesita trabajar con visión de país y con la participación intersectorial, interdisciplinaria y abierta, que permita construir una estrategia nacional, que ponga a esta tecnología y a la infraestructura que debe acompañarle, al servicio de la construcción del socialismo próspero y sostenible que se pretende”.
“Un tema como este no puede verse desvinculado de los grandes temas a los que se enfrenta el país”, añadió.
Dijo que “en la medida en que podamos tener más claro, mediante la construcción colectiva, el proyecto de país que queremos, estará mucho más clara la forma en que una herramienta como Internet puede ponerse a su servicio”.
Recordó al líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, quien el 7 de marzo de 2006, en el acto por aniversario 15 del Palacio Central de Computación, afirmó que “la informática se convertirá en una poderosísima fuerza científica, económica y hasta política” para Cuba.

El capital humano de la Revolución es innegable

Aseguró que el enorme capital humano formado por la Revolución es innegable y constituye la principal fortaleza para enfrentar los desafíos y retos futuros. “Este evento ha visibilizado ese potencial”.
Llamó la atención sobre el hecho de que el bloqueo de EEUU a Cuba -aunque algunos no lo quieran considerar- ha limitado el acceso a financiamientos, tecnologías, sistemas, infraestructuras, software y aplicaciones.
“El reconocimiento a su fracaso como política por parte del Presidente Obama y el anuncio de que realizarán inversiones en el sector de las telecomunicaciones, para que el pueblo cubano pueda acceder a las mismas, es un reconocimiento de ello”, dijo Díaz-Canel.
El cambio de táctica, con similares propósitos de destruir la Revolución -añadió-, penetrando subversivamente en la sociedad, “también acentúa la necesidad de que avancemos más en el proceso de informatización”.
Recordó los planes de espionaje a gobiernos y personas utilizando de manera perversa estas tecnologías, y la denuncia pública de este tema que hiciera el Presidente Raúl Castro en la inauguración de la II Cumbre de la CELAC, en La Habana, el 28 de enero de 2014.

Se ha hecho mucho, pero no todo lo que necesitamos

“Se ha hecho mucho, pero no todo lo que necesitamos, ni de la manera más coherente”, reconoció.
Es el marco propicio para plantear la voluntad del Partido y el Gobierno cubanos para pasar a un amplio proceso de informatización que garantice el uso amplio y seguro de la Internet, de manera inclusiva y en función del desarrollo del país, dijo.
El Primer Vicepresidente aseguró que “el Estado trabajará para que este recurso esté disponible, accesible, costeable para todos”.
Reconoció que “hay una responsabilidad del Estado y la sociedad para que eso se haga efectivo, y también presupone la convivencia con otros derechos fundamentales: el derecho a la información, la comunicación, la participación, la rendición social de cuentas, unida a la responsabilidad individual y colectiva”. 

Un derecho y un deber

Díaz-Canel añadió que “el derecho a Internet se acompaña por tanto de los deberes del ciudadano y de las organizaciones e instituciones para con la sociedad. Es por tanto totalmente responsable reconocer que el derecho de todos a Internet supone deberes en relación con su uso adecuado y conforme a la Ley y supone también la responsabilidad de los órganos de control que velan por la defensa del país y su integridad”.
Agregó que la Internet debe ser ”una herramienta al servicio del desarrollo humano sostenible del país y su inserción efectiva en el concierto de naciones”.
Internet y el acceso a las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones en general, “ofrecen oportunidades para que las personas, las organizaciones y las comunidades puedan desarrollar su pleno potencial, promover su desarrollo sostenible y mejorar su calidad de vida”, y dijo: ”Internet no resuelve los problemas por sí sola, pero puede ayudar a respaldar las estrategias en función del desarrollo social“.
“Son los problemas fundamentales de la sociedad, sus desafíos económicos, sociales y culturales los que deben estar en el centro de la estrategia y demandar el uso creativo e intensivo de Internet”, añadió el Vicepresidente.

Principios definidos en un importantísimo y claro discurso

Otras ideas de Miguel Díaz-Canel en este importantísimo discurso:
  • El desarrollo de la Ciencia es inconcebible hoy sin Internet y la participación de nuestros científicos en las corrientes principales de la Ciencia está mediada por la capacidad de acceder a una Internet de calidad.
  • La estrategia de acceso a Internet debe ser diseñada, desarrollada e implementada sobre la base de la más amplia participación y para contribuir y potenciar el desarrollo humano sostenible, de lo contrario la fragmentación e irracionalidad de los procesos se multiplicarán.
  • El acceso a Internet supone al mismo tiempo desafíos y oportunidades pero constituye una opción necesaria para el desarrollo de la sociedad en las condiciones contemporáneas.
  • La estrategia de acceso a Internet debe convertirse en un arma fundamental de los revolucionarios para lograr la participación social en la construcción del proyecto de sociedad que queremos, desde un diseño integral de país.
  • La estrategia de uso de Internet para el desarrollo humano sostenible, de acuerdo con el modelo de sociedad cubano, tiene que ser liderada por el Partido y debe involucrar a todas las instituciones y a la sociedad para lograr el más pleno uso de sus potencialidades en función del desarrollo nacional.
  • Internet como medio de acceso a la información y la comunicación impone desafíos a las formas hasta ahora prevalecientes de organización y participación social.
  • El socialismo le otorga un lugar preferencial al derecho a la información como condición para el pleno ejercicio de la crítica y la participación del pueblo.
  • Internet plantea desafíos a las formas tradicionales de Comunicación Social, al uso de los medios de comunicación, al papel de los individuos en el espacio público y exige la existencia de políticas, normas y formas de funcionar nuevas, que deben alinear infraestructuras, servicios y contenidos para garantizar ese derecho.
  • Internet además de un espacio de acceso a la información, es un espacio para la comunicación social, la cooperación, la asociación y el trabajo en sus más variadas manifestaciones y como tal debe favorecerse.
  • Las regulaciones de Internet deben ser coherentes con las normas, principios y políticas sociales y deben ser transparentes para todos los ciudadanos, dejando claramente establecidos derechos y deberes.
  • Las regulaciones y normas que rigen el acceso a Internet y su uso deben ser coherentes con la legislación, y alinearse con los principios generales de la constitución y demás leyes vigentes y ajustarse a las cambiantes necesidades del desarrollo social.
  • Internet es una herramienta al servicio de la identidad y la cultura nacional y de la inserción soberana y universal de los cubanos, incluida la soberanía tecnológica.
  • El fomento y universalización del acceso y uso de Internet debe formar parte del proceso de desarrollo cultural nacional en su más amplio sentido y deberá acompañarse del fomento de la producción cultural nacional, la promoción de sus valores y la más amplia difusión nacional e internacional.
  • Es parte de la infraestructura básica para el desarrollo de las actividades económicas y empresariales del país y el desarrollo de las capacidades nacionales en este campo y al propio tiempo es una actividad económica con alto potencial de desarrollo.
  • En este contexto deberá fomentarse la creación de una infraestructura de Internet de acuerdo con nuestras posibilidades, que sirva de base para el desarrollo de las actividades económicas a todos los niveles, los estatales, las cooperativas y de los sectores cuentapropistas.
  • Internet tiene un potencial generador de servicios y de actividades económicas que constituyen ellas mismas fuentes generadoras de empleo y recursos y crecimiento económico.
  • Internet es una plataforma para el desarrollo nacional que está sujeta al control social.
  • Además de garantizar una gestión efectiva de sus recursos, es imprescindible establecer mecanismos de rendición de cuenta que permitan verificar en qué medida el uso de este recurso está en función de las metas de desarrollo del país y del mejoramiento de la calidad de vida de los cubanos.
  • Es un deber y una responsabilidad administrativa controlar que los recursos puestos en función de metas sociales se usen en esa dirección y que el uso de los recursos disponibles se pongan en función de apoyar las metas prioritarias de la nación.

Problemas reconocidos en el evento

El Miembro del Buró Político del Comité Central comentó que durante el debate de este I Taller de Informatización y Ciberseguridad, se ha reconocido:
  • la ausencia de políticas,
  • la implementación lenta y carente de integralidad,
  • la fragmentación,
  • la sectorialización;
  • el marco regulatorio fragmentado, sectorializado y desintegrado;
  • la ineficiencia de los servicios;
  • una determinada desprofesionalización y dispersión de los recursos humanos;
  • existencia de ilegalidades;
  • centralización del desarrollo de la infraestructura;
  • falta de transparencia en el uso de los recursos de la Internet cubana;
  • limitaciones en el acceso desde las instituciones;
  • dependencia tecnológica;
  • insuficiente dinámica en el desarrollo de servicios y contenidos.
  • complejidad en la aprobación del acceso a Internet a personas e instituciones.
Todos estos problemas, añadió Díaz-Canel, atentan contra el logro de una adecuada informatización de la sociedad.
Incluyó también como desafíos:
  • Aumento de la capacidad de los Centro de Datos Nacionales y los dispositivos de acceso,
  • Una legislación nacional coherente,
  • Legislación nacional coherente y coherente con los principios ordenadores.
  • Educación en Internet y sobre Internet
  • Educación a través de Internet
  • Acceso al Conocimiento y la Cultura General Integral en Internet
  • Estándares libres y de código abierto
  • Participación online en los asuntos públicos
  • Protección de los consumidores en Internet
  • Salud y los Servicios sociales estratégicos
  • Soluciones jurídicas y judiciales de las actuaciones relacionadas con Internet
  • El tema audiovisual, que es el código fundamental de comunicación con las nuevas generaciones
  • La automatización, que tiene que responder a las problemáticas que plantea la situación demográfica del país…

Con todos y para el bien de todos

El Vicepresidente afirmó que solucionar estos problemas es el objetivo esencial de las bases, ejes estratégicos y prioridades de la estrategia de Informatización y Ciberseguridad de la nación cubana.
Reiteró que este sistema de trabajo es dirigido por la máxima instancia del Partido, del Estado y del Gobierno a través del Consejo de Informatización y Ciberseguridad creado hace dos años, con la misión de proteger, coordinar y controlar las políticas y estrategias integrales de este proceso.
En correspondencia con los riesgos y amenazas identificadas en el ciberespacio -añadió-, se diseñan acciones para proteger nuestra soberanía y afianzar la cooperación internacional en materia de ciberseguridad con otras naciones, como China y Rusia, con los que ya existen acuerdos.
Aseguró que estos debates del Taller y en los que se generaron en la red, contribuirán a definir las acciones de trabajo a corto y mediano plazo en el país, y concluyó:
Solo la integración de la inteligencia colectiva, como resultado de la formación del capital humano creado en más de 55 años de Revolución permitirá alcanzar los resultados esperados. 
La única forma en que Cuba puede integrarse soberanamente a la Internet es con una visión de nación y una infraestructura con servicios nacionales integrados que beneficien al universo de sus instituciones, organizaciones y ciudadanos. Necesitamos distinguirnos, como país socialista, por una Informatización y una Internet con todos y para el bien de todos.
No podemos temer a los desafíos que impone una red como Internet, no podemos renunciar al proyecto de una sociedad más justa, libre y democrática que sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre y que se haga efectiva en el contexto que nos ha tocado vivir.
La Informatización e Internet deberán acompañar la oportunidad de todos los cubanos de participar de forma activa en la construcción del país socialista, próspero y sostenible que compartimos en nuestras aspiraciones.
Trabajemos todos por lograr la necesaria informatización en la sociedad cubana. En esta batalla, también venceremos.

I Taller

El I Taller de Informatización y Ciberseguridad sesionó durante tres días -desde el 18, y hasta hoy 20 de febrero- en el Centro de Investigaciones de Tecnologías Integradas (CITI), del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría.
Participaron unos 250 expertos nacionales y se presentaron 71 ponencias. Tuvo la característica de habilitar en el sitio web institucional del Ministerio de Comunicaciones un foro debate que estuvo disponible durante 48 horas, al cual accedieron 73 882 cibernautas.
Además, se recogieron más de 1 000 opiniones que reflejaron, de manera general, las ideas en torno a las bases para la política de informatización de la sociedad, las prioridades nacionales de informatización y la creación de la organización social que agrupa a los profesionales de esta rama: la Unión de Informáticos de Cuba.
Tomado de Cubadebate

Video en Youtube 

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Miguel Díaz-Canel: Discurso en XXIV Cumbre Iberoamericana en Veracruz

Discurso pronunciado por el compañero Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Vice­presidente de los Consejos de Estado y de Ministros en la XXIV Cumbre Ibero­ame­ricana de Jefes de Estado y de Gobierno, Veracruz, 9 de diciembre de 2014, “Año 56 de la Re­vo­lución”

Cuba seguirá trabajando, con esfuerzo y tesón, a favor de la paz, la justicia, el desarrollo y el entendimiento entre todos nuestros pueblos

El primer vicepresidente cubano intervino en la jornada de este martes en la Cumbre. Foto tomada del sitio del gobierno mexicano Foto: tomada del sitio del gobierno mexicano
Excelentísimo señor Enrique Peña Nieto, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos;
 
Excelencias:

 
Cumplo el deber primero de trasladar a usted, a los distinguidos Jefes de Estado y de Gobierno, y a los Jefes de Delegaciones presentes, el saludo afectuoso del Presidente Raúl Castro Ruz, así como un mensaje de amistad y solidaridad de los cubanos a todos los pueblos aquí representados.


Quisiera expresar también nuestro reconocimiento y gratitud hacia México por la cálida hospitalidad con que hemos sido acogidos, y por los meritorios esfuerzos en la organización de esta cita y sus encuentros pre­paratorios.

Han transcurrido más de dos décadas desde la celebración de la primera Cumbre en Guadalajara. En aquella ocasión, el Presidente Fidel Castro reconoció el valor de la iniciativa por reunirse los países latinoamericanos sin ser convocados por Washington. Cier­ta­men­te, las Cumbres han inspirado un mayor acercamiento entre nuestros gobiernos.

En los últimos años, los sueños de unidad de los próceres independentistas de Nuestra América han fructificado como nunca antes. La fundación de la CELAC, como espacio regional propio de concertación, que nos permite consolidar y proyectar la identidad y soberanía latinoamericanas y caribeñas, ba­sados en principios y valores comunes, es testimonio indiscutible de esa voluntad de integración y del firme compromiso de buscar soluciones propias a los problemas que nos afectan.

Nos felicitamos por los temas seleccionados para esta cita: “Educación, Innovación y Cultura” que, como se decidiera en el proceso de revisión de estas Cumbres que ha tenido lugar durante los dos últimos años, constituyen la razón de ser de nuestro espacio iberoamericano, y están sin duda en la base del desa­rrollo sostenible. Temas muy relacionados entre sí.
Desde la educación se puede fomentar una cultura por la racionalización y la innovación.

En estos ámbitos también se expresan las enormes brechas económicas y sociales que dividen a desarrollados y subdesarrollados, a ricos y pobres. Latinoamérica no escapa a tales disparidades y, a pesar de los avances recientes, continúa siendo la región más desi­gual del mundo.

Benito Juárez, uno de los hijos más ilustres de esta hermosa tierra defendió el valor de la educación cuando afirmó: “es el principio en el que descansan la libertad y el engrandecimiento de los pueblos”. A su vez José Martí expresó: “Al venir a la tierra, todo hombre tiene derecho a que se le eduque, y después, en pago, el deber de contribuir a la educación de los demás”.

Ningún esfuerzo por sentar las bases del desarrollo económico y social será posible, de no alcanzar progresos considerables en materia de educación, acceso a la cultura y de innovación por el significativo aporte de estas instituciones a la erradicación de la pobreza, la disminución de las desigualdades sociales, el incremento de las oportunidades de empleo y la reducción de los índices de exclusión social.

En su discurso inaugural de la Segunda Cumbre de la CELAC, en enero del presente año, en La Habana, el Presidente Raúl Castro Ruz enfatizó “Nada de lo que nos proponemos  hacer será posible sin pueblos educados y cultos.”

La cifra de analfabetos en los países iberoamericanos todavía supera los 35 millones.

De acuerdo con el insigne pedagogo brasileño Paulo Freire, “la alfabetización va más allá (…), porque implica una comprensión crítica de la realidad social, política y económica. La calidad de la enseñanza es también motivo de preocupación. En los países aquí representados, aproximadamente un tercio de los alumnos en primaria y casi la mitad en secundaria, no parecen haber adquirido los aprendizajes básicos en lectura.

El acceso a la educación superior, a pesar de expandirse en más de un 40 por ciento en los últimos decenios, fue muy desproporcionado.

La cultura es otro componente estratégico de las políticas para el desarrollo, y como tal debe ser incluida de forma expresa en la Agenda para el Desarrollo Post 2015. La concentración de la propiedad, sin embargo, caracteriza la industria cultural en nuestros días.

Marcada por la banalidad y guiada por el lucro, se trata de una industria con un creciente contenido comercial, con muy bajo impacto real en las economías y el desarrollo social de nuestros países, y que revela cada vez más su carácter excluyente. Su privatización y transnacionalización es lo que prevalece.

El desarrollo de las tecnologías de la información es esencial en la búsqueda de nuevas soluciones a los problemas del desarrollo. Pero la brecha digital es también una realidad entre nuestros países, y entre nosotros y otros países, que tenemos que superar si queremos eliminar las desigualdades económicas y sociales, y la hegemonía cultural y lingüística que padecemos.

Otro elemento fundamental para el desa­rrollo y la inclusión social es la generación y difusión de capacidades tecnológicas endógenas. En esta esfera, la región latinoamericana sufre la escasez de personal calificado, no solo por motivo de la insuficiente calidad de la enseñanza, sino por el constante drenaje de graduados universitarios y profesionales altamente capacitados.

La pretendida “libre circulación de cerebros” atrae hacia el primer mundo gran parte de nuestro capital humano. Se acapara el talento, se hace exclusivo el conocimiento, y se continúa reproduciendo el mismo patrón de desbalance en la actividad científica.

Iberoamérica no escapa a esa realidad.

Excelencias:
Las metas previstas en la Declaración del Milenio han sido cumplidas por Cuba prácticamente en su totalidad, a pesar de que pri­ma un escenario hostil, caracterizado por el criminal bloqueo económico, comercial y fi­nanciero impuesto por Estados Unidos, bajo cuyo influjo ha nacido el 77 por ciento de los cubanos.

Sin embargo, desde hace más de 50 años, la educación para todos es un derecho humano garantizado por nuestro gobierno. En la actualidad, la UNESCO reconoce que Cuba exhibe, entre los países de América Latina y el Caribe, el mayor índice en el Desarrollo de la Educación, siendo también el que mayor parte de su Producto Interno Bruto dedica a la enseñanza, con un 13 por ciento.

El compromiso en esta esfera rebasa las fronteras de nuestra Isla. Con el programa cu­bano de alfabetización, “Yo Sí Puedo”, im­ple­mentado en 30 naciones, se han alfabetizado 8 426 038 personas,  de prácticamente todos los continentes.

El desarrollo de la cultura es otra de las áreas que mayor atención ha recibido por parte de nuestro gobierno. Se ha propiciado la participación del pueblo en los procesos culturales, el acceso a lo mejor del arte nacional y universal, y la activa inserción de nuestros escritores y artistas en el diseño y la dinámica de la sociedad.

En Cuba, se pueden iniciar los estudios en cualquier manifestación artística, desde edades tempranas, sin costo alguno. Actualmente, casi siete mil 500 estudiantes se instruyen en más de 35 centros en todo el país, superando las carencias materiales y altos costos de una enseñanza que se encarece exponencialmente por los efectos del bloqueo.

Cuba ha identificado a la innovación y la ciencia como factores centrales del proceso de desarrollo y de los objetivos de justicia social.

El país cuenta hoy con 232 centros de in­vestigación y 4 719 investigadores. Actual­mente son 65 los centros de educación superior, que constituyen una fortaleza en la formación de recursos humanos. La cifra total de egresados ya supera el millón. En el curso 2012-2013 se graduaron, solo en las ramas de las ciencias, 70 341 cubanos.

El desarrollo de la industria farmacéutica y de la biotecnología cubana ha merecido reconocimiento internacional y muchos son sus logros. El Polo Científico cubano tiene 38 productos ubicados en el mercado mundial y unas 500 patentes registradas, cuatro de ellas galardonadas con la Medalla de la Orga­ni­za­ción Mundial de la Propiedad Inte­lec­tual.

En el importante campo de la conservación y el cuidado del medio ambiente, Cuba es considerada como uno de los contados países con un desarrollo sostenible, compatible con la preservación de la naturaleza.

Cuba implementa el macroproyecto “Pe­ligros y Vulnerabilidad Costera 2050-2100” en el que participan 13 Instituciones de investigación y servicios científico-tecnológicos.  Este incluye 12 proyectos, entre otros, sobre el estado de salud de los manglares y dunas costeras, actualización y evaluación de las playas, asentamientos costeros e infraestructura.

Nuestro país ha compartido sus resultados con otros países en desarrollo, principalmente de la región de América Latina y el Caribe.

Señor presidente, excelencias:

Quisiera agradecer, una vez más, los pronunciamientos de estas Cumbres en contra del bloqueo de los Estados Unidos contra Cu­ba; así como la demanda pública o privada por parte de numerosos gobiernos para que se excluya a nuestro país de la ilegítima lista de patrocinadores del terrorismo. También reconocemos los mensajes de solidaridad por la liberación de tres antiterroristas cubanos, in­jus­tamente encarcelados en los Estados Unidos.

América Latina y el Caribe han experimentado significativas transformaciones en los últimos tiempos. A pesar de nuestra diversidad, existe una mayor determinación para sacar provecho a los elementos que nos unen y enfrentar juntos los desafíos del escenario internacional.

Señor Presidente, Excelencias:
Puedo asegurarles que Cuba seguirá trabajando, con esfuerzo y tesón, a favor de la paz, la justicia, el desarrollo y el entendimiento entre todos nuestros pueblos.

Como señalara el Presidente Raúl Castro en la Cumbre de Río más 20: “Estamos urgidos de un cambio trascendental. La única alternativa es construir sociedades más justas, establecer un orden internacional más equitativo, basado en el respeto al derecho de todos; asegurar el desarrollo sostenible a las naciones, especialmente del Sur, y poner los avances de la ciencia y la tecnología al servicio de la salvación del planeta y de la dignidad humana.”

Muchas gracias

domingo, 13 de abril de 2014

Miguel Díaz Canel en Congreso de la UNEAC: La disyuntiva sigue siendo socialismo o barbarie


Miguel Díaz-Canel (en el podio), miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba y Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, pronuncia las palabras de clausura del VIII Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), realizada en el Palacio de las Convenciones de La Habana, el 12 de abril de 2014. AIN FOTO/Roberto MOREJÓN RODRÍGUEZ

PALABRAS DE MIGUEL DIAZ CANEL BERMÚDEZ, PRIMER VICEPRESIDENTE DE LOS CONSEJOS DE ESTADO Y DE MINISTROS EN LA CLAUSURA DEL VIII CONGRESO DE LA UNEAC

Compañero General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central de nuestro Partido y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros

Artistas, escritores y creadores:

Compañeras y compañeros:

Vivimos en un momento trascendental de la historia patria. Siguiendo el rumbo trazado por el Sexto Congreso del Partido, que reflejó el debate  protagonizado  por todo el pueblo, vamos implementando los lineamientos de la política económica y social que allí acordamos. La tarea es gigantesca y no se hace en las condiciones asépticas e ideales de un laboratorio: la actualización del modelo se lleva a cabo al mismo tiempo que se asegura el funcionamiento de la economía y la vida cotidiana de los 11 millones de cubanos, en un entorno de crisis internacional y de bloqueo recrudecido. Entramos justamente ahora en lo más difícil: las transformaciones en la empresa estatal socialista y la unificación monetaria y cambiaria.

En recientes y esclarecedores discursos, el Presidente Raúl Castro reconoció la presencia de manifestaciones de indisciplina social, ilegalidad, delito y corrupción, inaceptables en nuestra sociedad, y que éramos, sin dudas, un pueblo instruido, pero no necesariamente educado ni culto. Además se refirió a las nuevas modalidades de subversión que tratan de poner en práctica nuestros enemigos, y cuya estrategia principal consiste en la instauración de una plataforma de pensamiento neoliberal y de restauración del capitalismo neocolonial, enfilada contra las esencias mismas de la Revolución y con el afán de generar una ruptura ideológica entre generaciones, todo lo cual atenta contra los valores, la identidad y la cultura nacionales.

La reciente revelación de un plan del gobierno de los Estados Unidos para promover la subversión en Cuba mediante una red de mensajería orientada hacia los jóvenes con la intención de desencadenar una “primavera cubana” es una fehaciente expresión de estas siniestras intenciones.

Al enumerar las fuerzas con las que contamos para   enfrentar esos desafíos, nuestro Presidente mencionó, en primer lugar, a los intelectuales y artistas, cuyo compromiso patriótico, como parte de la gran masa del pueblo, está fuera de toda duda.

Con ese espíritu se ha proyectado, desde la base, el debate de este Congreso de la UNEAC, que ha ratificado que la cultura debe acompañar al esfuerzo que se está haciendo hoy para desplegar las fuerzas productivas y también las reservas morales del país, y lograr así un socialismo próspero y sostenible donde lo que distinga al ser humano no sean las posesiones materiales, sino la riqueza de conocimientos, cultura y sensibilidad. Un componente de esta prosperidad, de esa calidad de vida que esperamos alcanzar, radica en la dimensión espiritual que ofrece la cultura. Se trata de buscar el desarrollo y crecimiento económico, pero con el alma plena de sentimientos y espiritualidad; y eso se logra salvando la cultura, que es a la vez salvar la Patria, la Revolución y el Socialismo.

Esto exige de nosotros que seamos cada día más eficaces en la defensa de nuestra identidad nacional, en la promoción de los auténticos valores de la cultura cubana, tanto de los más jóvenes como de los maestros, de cara al enriquecimiento de la vida espiritual de todo el pueblo.  También en el trabajo por lograr que nuestra historia, y en particular la de la Revolución, llegue a las nuevas generaciones de manera amena, sentida y efectiva.

No podemos desconocer hoy que el principal instrumento de dominación con que cuenta el imperialismo es cultural e informativo. Ha logrado que en todo el mundo prevalezcan de manera aplastante los patrones de su industria del entretenimiento y de la maquinaria mediática a su servicio. La humanidad sufre en el presente la ofensiva de una operación de colonización cultural a gran escala. Se trata de imponer el frívolo e injusto modelo del llamado sueño americano, denunciado tempranamente por nuestro José Martí.

Unas pocas corporaciones, muy poderosas, imponen los paradigmas, ídolos, modas y formas de vida que predominan actualmente en nuestra época. Sus mensajes, en apariencia variados, forman parte de un discurso único, hegemónico, que asocia felicidad y consumo, éxito y dinero, que hace una apología constante del capitalismo y de la superioridad imperial; que se empeña en descalificar todo pensamiento independiente y cualquier causa que se oponga a sus intereses. Junto a la instigación permanente al consumismo promueve, además, el individualismo y egoísmo que desideologiza y desmoviliza.

Cuba está sometida también a esa influencia, a la que se suman los planes específicos de subversión contra nuestra Revolución, que tienen entre sus blancos a los intelectuales y artistas, con el propósito de separarlos de toda intención y preocupación social, para que entonces el cine, la  literatura y el teatro reflejen y enaltezcan los más bajos sentimientos humanos, las más perversas y nocivas ideas y cualquier tipo de inmoralidad. Así pretenden sembrar en ustedes la banalidad y la frivolidad, alejarlos del compromiso político y social y crear el caos y la confusión. Por eso es tan importante para la Patria contar con una vanguardia artística como la representada en la UNEAC, que pueda hacer contribuciones decisivas en la batalla cultural, frente al proyecto colonizador global y frente a los intentos subversivos del Norte revuelto y brutal.

En las condiciones actuales, mantener la coherencia de la política cultural cubana resulta una tarea prioritaria frente a los intentos de los enemigos de dividir al movimiento artístico y manipularlo con aviesos propósitos.

Es necesario y urgente fomentar los valores éticos y estéticos, y favorecer el crecimiento integral del ser humano, ese gran protagonista del socialismo. Como ha expresado la Doctora Graciela Pogolotti: “La cultura nutre el espíritu de la nación y hace brotar valores y formas de comportamiento”.

Nuestro principal desafío radica en la batalla contra los mensajes seudoculturales asociados a la exaltación del consumismo, a la desvalorización de la cultura nacional y a su intrínseca proyección universal.

Un deber insoslayable de los escritores y artistas es evitar que la crisis de valores generada por contradicciones circunstanciales pueda desembocar en la filosofía del “conservatismo social” denunciado reiteradamente por el profesor Martínez Heredia.

Debemos prepararnos cada vez mejor para la confrontación de ideas que se está planteando en el campo de la cultura, de las ciencias sociales, del pensamiento; defender nuestro socialismo y su perfeccionamiento como la única alternativa para salvar la cultura, una de las conquistas principales de la Revolución. No olvidemos que la disyuntiva es socialismo o barbarie. Y, precisamente por ello, la dimensión espiritual no debe descuidarse: tenemos que salir adelante en lo económico y al mismo tiempo en el campo de los valores, de la conciencia. O no tendremos patria independiente y socialista.

Para lograrlo resulta imprescindible consolidar espacios sistemáticos de debate en el seno de la UNEAC, de la Asociación Hermanos Saíz, de las instituciones de la cultura, y la presencia en  nuestros medios de materiales que defiendan a la Revolución, su cultura y su obra. Hay que enfrentar con argumentos (que de hecho nos sobran) las tendencias a distorsionar y desmantelar la historia revolucionaria, y a edulcorar  el pasado capitalista.

La vanguardia artística debe defender nuestras verdades sin actitudes vergonzantes ni temor a ser acusados de “oficialistas”. El oportunismo de aquellos que quieren marcar distancia y convertirse en “personajes” haciendo guiños al enemigo, debe ser desmontado en nuestras publicaciones y en las redes sociales. Tenemos que saber diferenciar al que plantea dudas y criterios con honestidad en nuestros espacios de debate, del que busca notoriedad, sobre todo fuera del país, con posiciones oportunistas.
Hay que luchar incansablemente por la unidad de los intelectuales y artistas revolucionarios. Una unidad que no puede basarse, como nos ha alertado el General de Ejército, en la falsa unanimidad, en la simulación, en consignas y en retórica. Una unidad que debe articularse en un ambiente de diálogo transparente, serio, constructivo, donde confluyan ideas diferentes dentro del marco de los principios y se llegue a propuestas que ayuden a la toma de decisiones en este momento tan trascendente.

Debemos evaluar con rigor el impacto de las nuevas tecnologías en el consumo cultural, en la creación y la distribución. No puede verse ese impacto como algo negativo, sino como un reto inédito para la relación de las instituciones con los creadores, que debe reforzarse sobre reglas de juego diferentes. Tenemos que usar las nuevas tecnologías para promover lo mejor del talento con que contamos.

Las nuevas tecnologías permiten hoy que las personas decidan individualmente qué consumir en términos de cultura. Es una falsa “libertad”, como sabemos, porque el mercado y la publicidad les imponen un repertorio muy limitado, donde pocas veces los auténticos valores tienen cabida. Sin embargo, hay que diferenciar los espacios públicos de los privados. El Estado, por supuesto, no puede interferir en el consumo cultural que decidan asumir los ciudadanos en sus viviendas. Pero en los espacios públicos, la difusión de música y de materiales audiovisuales debe ser regulada.

La política cultural es una de las conquistas principales de la Revolución cubana, y su aplicación está reservada al Estado y a su red de instituciones, contando con la participación de nuestros intelectuales revolucionarios.

Debe reservarse las decisiones sobre qué se presenta, qué se promueve, qué aparece en los medios, qué y cómo se comercializa a través de los circuitos institucionales. Al  propio tiempo, se debe legislar sobre la presencia del arte en aquellos espacios de servicios públicos que funcionan bajo formas de gestión no estatal.

Es imprescindible estudiar en qué zonas de nuestra vida cultural pueden tener cabida las formas de gestión no estatal, a partir del concepto básico de preservar como un principio inalienable la aplicación con coherencia de la política cultural en cualquier escenario, estatal o no estatal. Las decisiones asociadas a la distribución del arte a través de nuestros medios y circuitos institucionales, son de los organismos competentes y responden a nuestras prioridades. Hay que tener en cuenta las tendencias del mercado; pero jamás podemos dejar en manos del mercado la política cultural. El mercado del arte, aunque es una realidad insoslayable, no puede fijar entre nosotros las jerarquías ni los modelos de consumo cultural.
No podemos abrir cauce a las tendencias ingenuas de confiar en mecanismos capitalistas de promoción, ni a la inclinación a debilitar o suprimir el sistema institucional que ha sido eje y bastión de la cultura revolucionaria. El fortalecimiento y la defensa de la institucionalidad es vital.

Estamos obligados a transformar nuestras instituciones en entidades más activas y eficaces para representar en el país y en el extranjero a los creadores cubanos, y para elevar la calidad de vida de la población con el indispensable componente de una oferta rica y diversa de opciones culturales. Pero no podemos demoler las instituciones. El enemigo quiere precisamente eso: destruir la institucionalidad revolucionaria. Nuestra respuesta debe ser mejorarlas, desburocratizarlas, hacerlas más eficientes.

La descolonización de los procesos culturales, con la participación decisiva de los medios de comunicación masiva, tiene que estar entre las principales prioridades de las instituciones y de las organizaciones de creadores. La promoción intencionada de los más valiosos creadores cubanos, de nuestras raíces y tradiciones, debe constituirse en un valladar frente al gran proyecto colonizador. Al propio tiempo, estamos obligados a difundir lo mejor de la creación latinoamericana, caribeña y universal.

Podemos y debemos influir en el gusto de la población: no con prohibiciones que sólo sirven para crear el efecto contrario al deseado, sino con el diseño de políticas coherentes, donde confluyan todos los instrumentos que tiene el Estado, incluidas las instituciones educativas.
Cada vez se hace más claro cómo se entrecruzan educación y cultura, pues una es complemento de la otra. A lo largo del proceso del Congreso, ustedes se han referido a áreas de la educación como la enseñanza de la lengua materna, de la Historia, y la Educación Artística, así como al análisis de la escuela como institución capaz de ser el centro cultural más importante de la comunidad.

En esos planteamientos se evidencia la necesidad de una mayor coordinación en la labor de todos los organismos y organizaciones que influyen en la formación educacional de nuestros niños y jóvenes. Debemos actuar por encima de cualquier espíritu de feudo, con mayor intencionalidad, priorizando la formación integral de nuestros maestros y profesores, de manera permanente, para que estén en mejores condiciones de ofrecer una influencia más positiva y abarcadora en la educación de nuestros niños y jóvenes. Desde la UNEAC, ustedes pueden brindar una ayuda apreciable.

Creo que se hace indispensable el diálogo y la confrontación inteligente de ideas desde nuestra democracia socialista, entre la intelectualidad cubana y las instituciones. Un intercambio que tiene como premisas la independencia y la soberanía de la Patria y una posición firme y clara ante las maniobras engañosas y los peligros que entrañan los cantos de sirena que nos llegan desde el exterior y desde algunos espacios interiores, con los cuales discrepamos. Una interlocución que hay que sostener con la fuerza y el poder del pensamiento y de la cultura. Incluso propiciar el debate público, mediático, en aquellos espacios de amplia comunicación con nuestro pueblo y en otros no tan masivos, pero de prestigio, como los de la UNEAC, y demostrar así la fuerza de nuestras ideas y posiciones.
Cualquier tipo de discriminación y anomalía social debe ser objeto de riguroso análisis. 
Tenemos que emitir nuestras consideraciones, preocupaciones y ofrecer soluciones para hacerlas desaparecer y evitar su reproducción, porque constituyen parte de un fenómeno esencialmente cultural con repercusiones en todas las esferas de la vida cubana y en contradicción evidente con los objetivos de transformación social que trazó la Revolución y defendemos hace más de medio siglo.

Tenemos el deber de defender, al mismo tiempo, nuestro patrimonio cultural como premisa para la construcción del futuro.

En el contexto de la actualización del modelo de gestión económica del país debemos encontrar nuevas formas que sin mercantilismo cultural ni malgastando los recursos presupuestarios del estado, aseguren la renovación y continuidad de los procesos culturales que dan lugar a la existencia misma de la nación.

El amplio, inteligente y aportador debate sobre nuestros problemas y aspiraciones, expresados en diversos temas, no se puede agotar completamente en este congreso, y mucho menos en este discurso de clausura. Por eso el espíritu de debate constructivo que se suscitó mucho antes del evento en los encuentros de base, que se extendió a los de provincias y secciones y que se ha ratificado y ampliado en los días de congreso, debe continuar y tener seguimiento en próximos plenos del Consejo Nacional para instrumentar e implementar todo lo que sea posible. Pueden estar seguros de que contarán con el apoyo del Partido y el Gobierno de la nación.

Ustedes han reconocido que la Revolución ha estado en permanente sintonía con la vanguardia del pensamiento social, político y cultural de la época, y esa ha sido una de las claves de su consolidación como proyecto político. La unidad ha sido y sigue siendo la estrategia fundamental de la Revolución Cubana, lo que, como sabemos, no equivale a homogeneidad de pensamiento, sino a la concertación posible de diferentes puntos de vista.

Defiendan esa unidad imprescindible para garantizar la continuidad de la Revolución.
Con valentía y pasión han aceptado el enorme reto de construir el sujeto cultural que debe protagonizar las transformaciones en nuestra Cuba, junto a todos los sectores de la sociedad cubana y con el pueblo.  Entréguense con reanimado optimismo a tan digna y necesaria tarea.

Por los resultados de este congreso podemos afirmar que la vanguardia genuina de nuestros escritores y artistas, existe, vive, consciente y comprometida con su Revolución,  crea con dignidad y combate sin tregua los esquemas seudoculturales y dogmas que nos tratan de imponer, ajenos a la idiosincrasia de nuestro pueblo. Que nada los frene en esas convicciones y en el empeño de construir un socialismo sostenible, próspero y por supuesto, implícitamente culto.

Permítanme felicitar, en nombre de la Dirección del Partido y el Estado, a los compañeros elegidos para encabezar a la UNEAC en este mandato, especialmente al querido y admirado Miguel Barnet, y a todos ustedes por haber celebrado un Congreso a la altura de lo que la Patria necesita en estos tiempos.

¡Viva la cultura cubana!
¡Viva la Revolución Cubana!
Muchas gracias.


AIN FOTO/Roberto MOREJÓN RODRÍGUEZ

sábado, 11 de enero de 2014

"Ante nuevos retos obtendremos nuevas victorias": Discurso de Miguel Díaz-Canel


Discurso pronunciado por Miguel Díaz-Canel Bermúdez, miembro del Buró Político y primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en el acto por el aniversario 55 de la entrada de Fidel a La Habana. Ciudad Libertad, 10 de enero de 2014, "Año 56 de la Revolución".
 Compañero José Ramón Machado Ventura, Segundo Secretario del Comité Central del Partido y vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros;
 Habaneras y habaneros;
 Dirigentes del Partido, el Gobierno, la UJC y las organizaciones de masas que nos acompañan; Combatientes del Ejército Rebelde, de la lucha clandestina, de las FAR y el MININT;
 Cubanas y cubanos:

 El acontecimiento más trascendental para nuestro pueblo en estos últimos cincuenta y cinco años es el triunfo revolucionario del primero de enero de 1959, y en cada nueva celebración se vive un desborde de júbilo y homenaje al hecho en sí y de agradecimiento entrañable a la generación que concibió, realizó y protagonizó la epopeya.

 Con la entrada entusiasta de pioneros y jóvenes destacados, junto a históricos caravanistas, que reeditaron el recorrido de la Caravana de la Libertad desde Santiago de Cuba a La Habana, imagino cuántos recuerdos pasan por las mentes de muchos de los presentes y percibo el honor que siente la juventud cubana al revivir aquella historia.

 Corrían los primeros días de enero de 1959 cuando los cubanos vivieron las emotivas horas que siguieron al anuncio del derrocamiento de la sangrienta dictadura. Las calles habaneras se engalanaban con la bandera nacional. Durante el trayecto, el pueblo delirante de entusiasmo aclamaba a aquellos valientes hombres de verde olivo, barbas y melenas. El recuerdo imborrable de esas jornadas quedó expresado por el Indio Naborí en antológico poema al decir: "Jóvenes barbudos, rebeldes diamantes, / con trajes de olivo vienen de las lomas, / y por su dulzura, los héroes triunfantes/ parecen armadas y bravas palomas".

 En este propio lugar, la antigua fortaleza de Columbia, hoy Ciudad Escolar Libertad, cuartel convertido en bella escuela, que ha graduado ya desde 1960 más de 184 713 estudiantes de diferentes niveles de enseñanza, el 8 de enero de 1959, en medio de una enorme multitud, en tarde histórica en la que la libertad se convirtió en un hecho y para simbolizarlo una paloma blanca se posó en el hombro de quien dirigió la lucha, y en memorable discurso, del que se recuerda, siempre, su repetida pregunta: "¿Voy bien, Camilo?", el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz expresó su profética frase y cito: "Creo que es este un momento decisivo de nuestra historia: la tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa. Y sin embargo, queda mucho por hacer todavía. No nos engañamos creyendo que en lo adelante todo será fácil; quizás en lo adelante todo será más difícil".

 Así ha sido, siempre enfrentando, superando y venciendo adversidades, limitaciones, planes de desestabilización, conspiraciones para atentar contra Fidel y otros dirigentes, injusto bloqueo y calumnioso cerco mediático que no han cesado en 55 años. Nuestro pueblo ha pagado un alto precio en vidas y en privaciones a causa de la implacable agresividad imperial. Pero no pudieron dividirnos ni derrotarnos. Ni fueron capaces, a pesar del enorme poder de los medios a su servicio, de silenciar el ejemplo de Cuba.

 ¿Qué crímenes cometimos para merecer ese continuo hostigamiento? Liquidar el analfabetismo, convertir los cuarteles en escuelas e implantar la enseñanza gratuita a todos los niveles; atender al campesinado: el sector de la población históricamente más olvidado; ofrecer acceso universal, sin costo alguno, a los servicios médicos y elevar los indicadores de salud y la esperanza de vida a niveles de los países desarrollados; poner al alcance de todos la cultura, la ciencia y el deporte; recuperar el patrimonio de la nación que estaba en manos de las corporaciones extranjeras; repartir la tierra; trabajar por la igualdad, por la genuina democracia, por sacar a la nación del cenagal en que la habían hundido el capitalismo y la dependencia.

 Hace 55 años dejamos de ser una oscura colonia de los Estados Unidos. Los cubanos rescatamos nuestra dignidad plena en enero de 1959. El nombre de Cuba, relacionado hasta entonces con una imagen degradada y caricaturesca, se instaló de un modo nuevo en el mapa del mundo. Se convirtió en un símbolo de heroísmo, de independencia, de decoro y de humanismo.

 El triunfo de la Revolución que arribó a la capital aquel 8 de enero con la Caravana de la Libertad, es el acontecimiento que ha signado nuestras vidas. Llegó ya a los cincuenta y cinco años con una obra madura, consolidada y que se renueva, con la peculiaridad de ser la única de las revoluciones que cumple esa edad con su dirección histórica viva y al frente, razón más que suficiente para convocarnos al más sentido y alegre de los homenajes, conscientes de que hay sobrados motivos para sentirnos legítimamente orgullosos y rememorar estos hechos.

 La significación histórica de la Revolución Cubana fue ampliamente argumentada por el General de Ejército Raúl Castro Ruz en el discurso pronunciado el pasado primero de enero en Santiago de Cuba. Compartimos esas reflexiones que destacan la obra y afirman que en los momentos más difíciles el pueblo cubano no se rindió, confió en la dirección revolucionaria, dio muestras excepcionales de firmeza y legó lecciones cotidianas de heroísmo y espíritu de sacrificio. Esta capacidad de resistencia alcanzaría más tarde una relevancia particular cuando en nuestra América empezó a conformarse un bloque progresista que pudo contar con las contribuciones solidarias de la Revolución Cubana.

 Se asumió el ejercicio de la solidaridad como uno de los valores básicos más entrañables que nos guían. El gran Nelson Mandela, a quien rendimos homenaje póstumo hace pocos días, reconoció, con emotivas palabras, el desprendimiento de los cubanos que viajaron a África y su papel en la independencia de Angola y Namibia y en el fin del apartheid. Si después de Girón, como señaló Fidel, los pueblos de América fueron más libres, puede decirse que los pueblos de África fueron también más libres después de Cuito Cuanavale.

 Precisamente por toda la obra de la Revolución, que trasciende las fronteras de Cuba, el imperialismo no ceja en sus propósitos de destruirla. En Santiago, el pasado primero de enero, el General de Ejército Raúl Castro Ruz, en histórico y memorable discurso alertaba, refiriéndose a la permanente campaña de subversión político-ideológica: "En nuestro caso, como sucede en varias regiones del mundo, se perciben intentos de introducir sutilmente plataformas de pensamiento neoliberal y de restauración del capitalismo neocolonial, enfiladas contra las esencias mismas de la Revolución Socialista... ".

 Sus palabras son una convocatoria a la reflexión y a la acción. Como apuntó nuestro Presidente, la Revolución dispone de fuerzas para salir victoriosos en la batalla. Para lograrlo debemos dar cumplimiento a los objetivos aprobados en la Primera Conferencia Nacional del Partido con la misma pasión y sistematicidad con que se han seguido los Lineamientos de la política económica y social refrendados por el Sexto Congreso.

 En tal sentido, desde el Partido, en cada lugar en que actuamos, debemos cultivar la interrelación incesante y despojada de formalismos con las masas; desterrar el inmovilismo, los dogmas y consignas vacías; conjugar la sensibilidad política con la intransigencia ante las violaciones y la defensa de la institucionalidad, en un ambiente de orden, disciplina y exigencia.

 Nuestros intelectuales, que en abril celebrarán el Congreso de la UNEAC, tienen en las palabras de Raúl un acicate adicional para actualizar y defender la política cultural de la Revolución, consolidar la pertinencia de las instituciones del sector, contribuir con una mirada crítica y revolucionaria al análisis colectivo para trazar un programa de ideas y de conceptos que se contrapongan al bombardeo nocivo de concepciones nihilistas, supuestamente desideologizadas, con las que pretenden desarmar a nuestra sociedad. La cultura es y ha de seguir siendo la espada y el escudo de la nación ante el imperio.

 Igualmente las universidades y los centros de investigaciones sociales, son productores de ideas y cultura, escenario por excelencia para discutir y reflexionar sobre los grandes problemas de la sociedad. Deben conceptualizar los procesos que vive la nación, en particular trabajar en la fundamentación teórica de nuestro modelo socioeconómico. 
Tienen un papel insustituible en la difusión de las ideas marxistas, leninistas y martianas, que no en balde son motivo de crítica y tergiversación permanentes por parte de los alabarderos de las peores causas. Debemos estimular el debate ideológico y la polémica, la capacidad de análisis crítico, comprometido y revolucionario, el conocimiento y respeto de la historia, que es la base de la cultura política del ciudadano.

 En su estrategia subversiva contra Cuba, el imperialismo tiene entre sus objetivos priorizados a los jóvenes, en particular a los estudiantes. Apuesta a la falta de experiencia de vida y a la rebeldía innata de la juventud. Sueña con introducir una cuña entre las distintas generaciones que llevamos adelante la Revolución. Lo sabemos, y no estamos cruzados de brazos: la dirección del Partido le presta a este tema estratégico una atención especial. Ello reclama igualmente una labor intencionada de la Unión de Jóvenes Comunistas y las organizaciones estudiantiles. Aprovecho para recordar que recientemente se efectuaron los Congresos de la FEU y la Asociación Hermanos Saíz, cuyos provechosos acuerdos son objeto de un seguimiento sistemático.

 Por otra parte, estamos obligados a perfeccionar los canales de comunicación en nuestra sociedad. Los Organismos de la Administración Central del Estado y los Consejos de Administración tienen una cuota de responsabilidad en la existencia de dudas, incomprensiones o falta de información sobre las políticas aprobadas, las normas jurídicas que se establecen o las decisiones que puntualmente se toman. Otra parte le corresponde a los medios de comunicación masiva, a los que les falta mucho todavía para ser una plataforma de debate de los problemas cotidianos del país. No podemos olvidar que la no atención a las quejas y preocupaciones de la población, así como la existencia de vacíos informativos, autocensura y secretismo inútil, son terreno fértil para los que pretenden destruirnos.

 En resumen, el mejor antídoto contra los intentos de subversión del enemigo es hacer las cosas bien en cada lugar. Es a eso, en esencia, a lo que nos llamó el General de Ejército el 7 de julio pasado, cuando nos convocó a dar una batalla frontal contra la corrupción, el delito, las ilegalidades y las indisciplinas sociales. Y es que los asuntos abordados en ambas intervenciones de nuestro Primer Secretario están íntimamente vinculados.

 La acción coherente y certera, hasta sus últimas consecuencias, tiene que encabezarla el Partido, cohesionando a la sociedad en su conjunto. Que a nadie quepa dudas: no vamos a cejar en ese empeño.

 Compañeras y compañeros:

 Celebramos este acto en la imponente Habana, capital orgullosa de todos los cubanos, donde nació José Martí.

 Esa es la ciudad que recibió hoy a la Caravana de la Libertad, y que dentro de unas semanas será sede de la Segunda Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.

 La Cuba revolucionaria, que fue expulsada de la OEA bajo las presiones de los Estados Unidos, ocupa hoy la Presidencia protémpore de una organización que hubiera sido impensable hace 55 años: la CELAC. En el presente colaboramos en la construcción de una nueva unidad latinoamericana y caribeña, concebida dentro de la más amplia diversidad, e inspirada sin duda en los sueños de Bolívar y Martí, de Fidel y Chávez.

 Este es el país, al que llegarán los representantes de los otros 32 estados de Nuestra América.

 Sin triunfalismos, pero con un análisis justo y objetivo, es innegable lo logrado en 55 años como nación soberana: un país verdaderamente independiente, con un pueblo libre, instruido, consciente, solidario y valiente.

 Se cumplieron las promesas del Moncada, prevalece la verdad sobre el engaño, aprendimos a leer para entonces creer y hacer. Son realidades y derechos conquistados: educación, salud, cultura, deportes, seguridad social, inclusión, igualdad, participación, poder popular, democracia, unidad, justicia e internacionalismo. Es la obra de un pueblo heroico que ha enfrentado los mayores peligros y soportado dolorosos sacrificios sin perder la alegría, la confianza, la fe y la esperanza.

 Tenemos desaciertos e insatisfacciones. Somos los primeros en reconocerlo. Hay una economía bloqueada que debemos enmendar y potenciar, pero que —y decirlo, es hacer justicia— ha sostenido lo social. Actualizaremos nuestro modelo, lo conceptualizaremos, enfrentaremos la subversión, seguiremos creciendo desde nuestra historia y cultura y perfeccionaremos nuestro socialismo, que será más próspero y sostenible.

 Tenemos un sano orgullo por lo logrado, y rendimos un permanente homenaje a los que abrieron el camino cuando parecía imposible: a Fidel y Raúl, Camilo, Che y Almeida, a los comandantes de la Revolución y del Ejército Rebelde, a los combatientes del llano y la Sierra, a Frank, Vilma, Celia, Haydée, Melba y a las Marianas. Ellas y ellos arriesgaron muchas veces y ofrendaron sus vidas, en permanente ejemplo para las generaciones que llegamos después.

 Justo es reconocer también a los heroicos combatientes internacionalistas; a nuestros Cinco Héroes, a los que nacidos después de la Revolución han asumido dignamente desafíos y sacrificios, en tiempos de bonanza y en medio del periodo especial; y a los más jóvenes, esos que también han comprendido que la Patria es ara y no pedestal.

 Este momento es decisivo para nuestra historia, para los cubanos dignos que acompañamos a la generación histórica en la realización de nuevos sueños y mayores aspiraciones. ¡Nosotros continuaremos adelante, conscientes de la fuerza que emana de la unidad y la fe en la justeza revolucionaria!

 Ante nuevos retos obtendremos nuevas victorias.

Patria o Muerte, ¡Venceremos!

FOTO Ismael Francisco/Cubadebate