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viernes, 28 de noviembre de 2014

Cuba: Políticamente correcto, nunca

Por Harold Cárdenas Lema*

Harold Cárdenas, políticamente incorrecto
En Cuba, un país que cambia y se considera en revolución, no ser políticamente correcto debería ser un motivo de orgullo. Aun así, no son pocos los que exigen una docilidad dañina que solo podría perjudicar a la isla.

Hay frases que me producen pavor, me ponen los pelos de punta o me hacen saltar como un relámpago y actuar sin pensar demasiado en las consecuencias. Hace unos días me acusaron de no ser políticamente correcto y, aunque el tono era recriminatorio, lo sentí como una medalla en el pecho. Lo “correcto”, bajo un criterio que busca aplicar la lógica disciplina militar a la vida civil, a menudo es confundido con la obediencia política. Nada podría hacernos más daño.
En Cuba la semántica no es asunto de poca monta. Todavía estamos rescatando el término “sociedad civil” y denominando “actualización” a una reforma que nos duele demasiado reconocer. La línea divisoria entre el bien y el mal es tan ambigua que queda prácticamente a discreción de quien la interpreta. Es por eso que cuando alguien te critica por políticamente incorrecto debes prestar más atención a quién hace la afirmación que a la acusación misma.
Confieso que, en lo personal, me encanta ser políticamente incorrecto. En los Estados Unidos la derecha siempre utilizó esa frase para criticar las ideas socialistas. Las califican de superficiales y peligrosas, buscando que las personas vieran como elementos inestables la “normalidad” de quienes criticaban el establishment. Los subversivos en la tierra de Lincoln nunca lo han tenido fácil. El legado de Malcom X y de Martin Luther King ha sido manipulado, mientras que John Lennon ni siquiera cuenta con una placa dedicada a su memoria en el edificio Dakota. 90 millas al sur tampoco es fácil.
Cometimos el error de creer que al comenzar una revolución podíamos darnos el lujo de guardar la rebeldía en la gaveta. Y comenzamos a oficializar y fiscalizar qué era lo revolucionario.
Las consecuencias de esto llegan hasta nuestros días. Si bien cualquier juicio severo debe tener en cuenta las obligaciones del contexto, justificar en demasía ha sido un deporte muy practicado en esta isla. 
Sucede que yo tengo un problema grave de formación. Cuando era chico me enseñaron en la escuela que debía ser como el Che, y éste fue uno de nuestros mayores críticos. En mi adolescencia cometí el error de escuchar mucho a los Beatles e imaginarme demasiado el país que podríamos tener. En mi edad adulta ya he apostado tanto en nuestro futuro como para optar por otras fronteras o hacer lo “correcto”. Quizás si me hubieran enseñado lo de “seremos obedientes” todo sería distinto, pero el paradigma que me inculcaron fue el de alguien que cuestionó a la URSS en el momento que más la necesitábamos, que no se detenía en conveniencias o se callaba para no decir lo que se pensaba. Para colmo el argentino era tan asmático como yo en mi infancia. Fue la tormenta perfecta en la formación de un niño.
Siempre me he sentido de izquierdas, pero mi concepto de revolucionario dista mucho de la versión vulgarizada que algunos intentan legitimar. Según este concepto estrecho, entre las características del revolucionario está la de ser políticamente correcto, coincidir 100% con el discurso oficial y no despuntar demasiado. En ocasiones parece que estemos destinados a formar parte de “la masa” y que llamar mucho la atención sobre uno mismo puede ser mal visto. Todas estas son herejías que disfruto practicando con frecuencia.
Nunca he conocido a un revolucionario en la historia que haya sido políticamente correcto.
Julio Antonio Mella se ganó la expulsión de su partido por hacer la huelga de hambre que puso de rodillas a un dictador, Gerardo Machado. Antonio Guiteras fue el ministro más honroso que tuvo la República cubana, haciendo precisamente lo contrario de lo que esperaban de él, cruzando las líneas impuestas. Me cuesta creer que Fidel Castro hubiera sacado a Batista del Palacio Presidencial si hubiera jugado según las reglas.
Solo el cuestionamiento constante al poder es capaz de influir sanamente sobre él y mantenerlo a raya según los intereses del pueblo.
¿Cuándo la obediencia y la docilidad se convirtieron en sinónimos de revolucionario? En cuanto la dictadura de Fulgencio Batista fue aplastada en rebelión popular, el país comenzó rápidamente a lograr cosas que durante décadas habían parecido imposibles, sin embargo, en el proceso asumimos como nación la idea de que el Estado se encargaría de nuestras necesidades eternamente. La experiencia cubana es muestra de que ningún gobierno es ajeno a peligros tales como la concentración de poder y la burocracia.
No se trata de convertirnos en rebeldes sin causa, sino de tener la dosis suficiente de realidad que nos mantenga a salvo de la lista de dogmas. Esto implica cuotas de responsabilidad muy altas y tener en cuenta siempre que hay fuerzas externas que amenazan la soberanía del país. Si alguien me dice que no soy políticamente correcto, de seguro me elogia, porque en un contexto de tanto dogma y disciplina estéril, quizás una buena dosis de irreverencia sea lo que necesitamos.

*Soy Community Manager de la Revista Temas y realizo mi doctorado en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas. En mi tiempo libre administro un blog llamado La Joven Cuba que inicié junto a dos colegas en mi época de profesor de Historia de la Filosofía en la Universidad de Matanzas. En el blog puedo escribir sobre muchos temas de la realidad cubana y los cambios que tienen lugar en estos momentos en Cuba
Tomado de El Toque

sábado, 18 de junio de 2011

1er Concurso de Poesía y Humor Gráfico “La Joven Cuba por Los Cinco”

El blog “La Joven Cuba” te invita al:

1er Concurso de Poesía y Humor Gráfico “La Joven Cuba por Los Cinco”

Una voz de los universitarios cubanos para contribuir a la campaña mundial por la liberación de nuestros Cinco Hermanos.

Los trabajos serán evaluados por Antonio Guerrero –poesía- y Gerardo Hernández –humor gráfico- quienes han manifestado sentirse muy honrados y motivados por esta iniciativa de “La Joven Cuba”

  • Podrá participar todo el que lo desee respetando el idioma español, la extensiónde 1 cuartilla en Arial 12 a dos espacios.
  • La técnica para las caricaturas será libre, con una medida máxima de cuartilla de 8 ½ x 11.
  • Las obras deberán ser inéditas y no tener compromiso de publicación, ni estar concursando en otro certamen. “La Joven Cuba” se reserva el derecho de publicación.
  • Cada participante podrá enviar un máximo de tres trabajos en cada modalidad del concurso.
  • En el pie de los trabajos figuraran los datos personales: nombre, edad, dirección particular, teléfono y nacionalidad.
Por cada categoría se entregarán los premios y menciones que considere el jurado, según la cantidad y calidad de los trabajos presentados.

¡Envía tu obra!


Oficina de La FEU
Universidad de Matanzas “Camilo Cienfuegos”.
Carretera a Varadero Km 3 ½ Matanzas.
Cuba

El plazo de admisión vence el 13 de agosto de 2011. Cumpleaños del Comandante el Jefe.

martes, 28 de diciembre de 2010

Los no tan visibles jóvenes cubanos que defienden la revolución por Internet

Por Brian Majlin

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La revolución cubana lleva más de cinco décadas y las discusiones sobre lo que sucede en la isla son eternas. No es casual, por ejemplo, que en gran parte de los medios extranjeros haya tenido espacio la periodista disidente Yoani Sánchez, que se dice representante de “una generación frustrada”, y no tengan lugar los jóvenes cubanos de la Universidad de Matanzas Camilo Cienfuegos, que escriben desde La Joven Cuba, y tienen una visión tan opuesta como desconocida.

En LJC llevan varios meses abordando el tema de los cambios económicos, y ahora se han sumado también a los escándalos de WikiLeaks. Sin dejarse amedrentar por los insultos y sin olvidar la crítica. Reconociendo el bloqueo económico externo como causa fundamental, pero no única de la crisis. “Otros elementos que han influido en la situación cubana han sido el oportunismo, la burocracia y la preocupante corrupción que ha ido minando la confianza del pueblo, una balanza comercial desfavorable, una baja productividad y responsabilidad ante el trabajo, el desaprovechamiento de la jornada laboral y la tan preocupante situación de las plantillas infladas, así como el azote de tres huracanes que causaron grandes daños en la infraestructura y la psiquis de los cubanos”, explica uno de los colaboradores del sitio que alerta sobre la necesidad de reformas que “salven” el sistema. Nadie duda, a esta altura de la historia, que el menos famoso “bloqueo interno” afecte a la isla haciendo lo suyo en suma con el bloqueo norteamericano.

Así como exponen sus críticas y reciben centenares de insultos de los disidentes, defienden a rajatabla los logros sociales de la Revolución y evalúan los cambios necesarios. Ese es el nivel de defensa, crítica y análisis en LJC. Mientras Yoani es reconocida y premiada a nivel mundial por entidades privadas, europeas o estodounidenses, los universitarios ignotos son agredidos por infinidad de visitantes anónimos que cuestionan sus opiniones defensoras del sistema cubano “pese a sus falencias”.  Es cierto –y lo reconocen– que algunas de sus posturas pueden ser inocentes o excesivamente condescendientes con el sistema, pero fundamentan detalladamente cada caso. Es, como le llaman, una “batalla cibernética”.

“Nosotros construimos el socialismo, no queremos un manual donde se nos diga qué hacer”, se lee en el blog. Una defensa acérrima de la alternativa al capitalismo.

A coro, los profesores Harold Cárdenas (Historia de la Filosofía y Pensamiento), Osmany Sánchez (Centro de Estudios de Medio Ambiente) y Roberto González (Contabilidad), todos ellos entre los 20 y los 30 años y miembros de La Joven Cuba, buscan desmitificar la idea de los escapistas y explican: “Todos los jóvenes cubanos han soñado alguna vez con viajar, pero esto no está en contraposición con tener una postura revolucionaria, más bien está en el espíritu del ser humano. Quizá está en el atractivo de lo prohibido. Si fuera lo común, lo fácil, podría no interesarnos. Nosotros vivimos en la ciudad de Matanzas, a pocos minutos de la hermosa playa de Varadero, sin embargo vamos muy poco a ella”.  A pesar de ello, se mantienen críticos a la existencia de las míticas cartas blanca y de invitación, métodos restrictivos que dificultan la salida, cuando no la tornan efectivamente prohibitiva, incluso para ellos que defienden el sistema.

La periodista “ciudadana”, autora del blog Generación Y, en el que publica desde La Habana hace algunos años, es una de las jóvenes que eligió emigrar para conocer lo que había fuera de la isla. Hoy, luego de dos años de vivir en Suiza con su marido alemán, trabaja como voz de los “frustrados”, según dice. Ha regresado a Cuba por los afectos, aunque muchos  le critican tal decisión, ante sus quejas y oposiciones constantes.

El reconocido periodista y escritor francés Salim Lamrani escribió Las contradicciones de la bloguera cubana Yoani Sánchez para Rebelión. En ese artículo cuestiona los vínculos de la escritora cubana con organizaciones extranjeras y sus posturas contradictorias. Más allá de las sospechas de Lamrani, cabe preguntarse por qué los chicos de La Joven Cuba no tienen igual difusión.

En la misma senda, WikiLeaks ha revelado varios cables oficiales de los departamentos de Estado para América Latina de los EE UU, en los que se confirma la sospecha: Yoani Sánchez no sólo mantiene un fluido vínculo con las autoridades estadounidenses, sino que recibe dinero y colabora efectivamente en la creación de una oposición disidente en Internet. Una “nueva disidencia”, según explican en La Joven Cuba y otros blogs amigos de la revolución como Desde La Habana.

Allí alegan en contra de “los mitos” sobre Cuba, sobre los emigrantes, sobre la libertad de expresión, sobre las universidades, las discusiones por el futuro del país, y bregan por una defensa crítica de la revolución y sus caminos errantes. Cabe resaltar que su defensa no niega los problemas acuciantes de la realidad cubana. Sólo hace, en sentido de la crítica, repensar algunos discursos comunes. “Y también evaluar las mejoras necesarias”, explican.
Sobre el tema migratorio, advierten que “cuando un emigrante de otra nación llega a cualquier país no se hace referencia al sistema político de su país o su presidente. En el caso cubano no es así y la típica migración económica se hace pasar como un éxodo por motivos políticos”.

Luego detallan algunos beneficios que recibe un cubano al llegar a los EE UU: “Seguro social, visa de trabajo, tarjeta verde al año de residencia, subsidios mensuales y por hijos, y educación universitaria para quienes no posean, entre otros.” Y en forma provocativa disparan: “Con estos incentivos, ¿cuál sería la tasa de migrantes provenientes de otros países del mundo si tuvieran estos beneficios?”

Allí están sus letras para defender, criticar, debatir y desmitificar. ¿Se les puede achacar su subjetividad? Y, en ese caso, cabe preguntarse: ¿Se debe? Tienen baches, cosas por mejorar y corregir, pero la discusión está abierta y propuesta. El que quiera leer, que lea.


Periodista.

Tomado de Tiempo Argentino