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miércoles, 8 de octubre de 2014

Fidel: El porvenir incierto

Comandante en Jefe, 2010. Foto: Roberto Chile.
En su evolución, el Homo Sapiens, como ser pensante único entre millones de especies vivas, jamás tuvo idea de la naturaleza y la razón de su existencia. Dotado de la capacidad de pensar, estaba regido por severos instintos. Nada sabía del resto de su maravilloso planeta. No se conoce siquiera desde cuándo posee esa capacidad; en raros casos se afirma que hace un millón de años o un poco más, pero en general se considera que no más de 200 mil años.
Hoy se conoce que el número de planetas con apariencias similares al nuestro se eleva a miles de millones en la misma galaxia donde se ubica el nuestro, dentro de lo que se denomina universo. Espero no ofender a nadie por abordar el tema de lo que somos o creemos que somos.
Hace dos días, el 5 de octubre, el sitio web del canal de televisión Russia Today, un medio de divulgación serio, publicó que Laura Mersini-Houghton, prestigiosa profesora de la Universidad de Carolina del Norte, ha demostrado que los supermasivos agujeros negros no existen, y que la teoría del Big Bang es infundada. Esto, pienso, implica un trauma para muchas personas que convirtieron tal teoría en un acto de fe.
La mayor autoridad en este tema sería el científico británico Stephen Hawking, un hombre de excepcionales méritos por su consagración a la ciencia, a pesar de una cruel afección que lo obligó a grandes sacrificios para comunicarse con los demás, cuando era todavía muy joven.
Los científicos más conocedores de estos temas se comunican e incluso publican sus resultados en términos técnicos difíciles de comprender por los que no hemos tenido el privilegio de familiaridad alguna con esa ciencia.
Stephen Hawking se convirtió, con la publicación de la “Historia del Tiempo”, en el autor de un libro sobre el importante tema, cuyas ventas ascendieron a más de 10 millones de ejemplares. Seguramente que, aparte de su interés intrínseco, los principales compradores fueron los miembros de la comunidad de científicos dedicados al estudio de estos trascendentes temas que suman ya varios millones de eminentes investigadores. Haré lo posible por leer y comprender esa obra, cuando mi actual tarea relacionada con la producción de alimentos en cantidad y calidad suficientes es prioritaria, y en la que todavía el esfuerzo se puede traducir en un importante beneficio.
Es mucho lo que ignoramos y muy poco lo que sabemos de nuestra propia ignorancia.
El segundo ejemplar de Hawking, “El universo en una cáscara de nuez”, escrito según él en un lenguaje más inteligible para los profanos en la materia, lo leí y subrayé muchas de las ideas que más me interesaron.
Jamás en su evolución el género humano tuvo ni podía tener una idea clara de su propia existencia, porque esta sencillamente no existía, simplemente evolucionaba con el mismo ritmo de todo lo que existe. Es una realidad que no surge contra nadie ni debe ofender a nadie.
Cada día podemos aprender algo nuevo. Ayudar a los demás y ayudarnos en lo posible a nosotros mismos.
Ayer escuchaba las declaraciones del nuevo Secretario General de la OTAN, antiguo Primer Ministro de Noruega, quien desde el pasado primero de octubre, hace solo seis días, asumió el cargo. ¡Cuánto odio en el rostro! ¡Qué increíble empeño en promover una guerra de exterminio contra la Federación Rusa! ¿Quiénes resultan más extremistas que los propios fanáticos del Estado Islámico? ¿Qué religión practican? Después de eso, ¿se puede disfrutar la vida eterna en la diestra del Señor?

Fidel Castro Ruz
Octubre 7 de 2014
9 y 30 p.m.

viernes, 25 de julio de 2014

Una pantalla entre los niños que mueren y los que viven

Se titulaba Mediática. Aunque no fue el pri­mer premio en su año, creo todavía que era el mejor de aquella edición del concurso na­cional de cuentos breves, que promovía el se­manario local de mi provincia.

Como la mayoría de los cubanos, su autor, el poeta Alexander Besú Guevara, conoce de la guerra y sus horrores por el televisor. No fue siquiera combatiente en África, y está del conflicto más cercano lo que el mar separa a Cuba de cualquier lugar en guerra.

Pero ver la muerte de un niño por las balas y las bombas, nos convierte a todos en víctimas de cualquier guerra lejana, aunque últimamente, de tanta imagen recurrente, ya se nos haga habitual el consumo de una realidad sangrienta y deshumanizada.

Mediática decía: "Mis hijos leen la prensa. Son pequeños y no comprenden; sin embargo, sus ojos son auténticos salideros de una líquida tristeza. La causa salta a la vista desde el lead de una noticia en primera plana: “Cuatro civiles muertos —incluyendo una mariposa imprudente—, fue el saldo de víctimas que dejó ayer la metralla de los tanques sionistas en un asentamiento palestino de la Franja de Gaza”. La redacción no está al alcance de mis hijos, pero coño, lo de la mariposa no debieron publicarlo".

Mediática se reeditó en mi mente hace muy poco, con el agravante de los cuatro civiles convertidos en niños. Desde el viernes último he querido confiar a los días la urgencia personal de borrar ese recuerdo terrible mostrado por Telesur, previa advertencia a la sensibilidad.

Cuatro niños muertos, despedazados sus cuerpecitos en una playa de Gaza, fue el precio que pagó la inocencia infantil por atreverse a provocar, con un juego de fútbol, a un buque israelí a millas de distancias, que les lanzó dos misiles; uno para matar y el otro… no sé.

El reporte no superó el tiempo breve de cualquier noticia; pero lo perturbador de las imágenes lo alargó de diferentes formas: en un espasmo interior, un apretón de dientes, en la vergüenza por ver de qué es capaz la raza hu­mana cegada por la violencia, el abuso de poder, la ambición imperial y el odio fascista contra sus semejantes.

Fue difícil conciliar el sueño con la misma pregunta dando vueltas: ¿A dónde vamos?
Como nunca, agradecí la suerte de tener a mi niña mayor dormida. Sé del buen hábito de respetarle un horario adecuado para el sueño; pero toda rutina se altera con las vacaciones de verano, y no es fácil desprenderla temprano de tanta película infantil grabada.

Tiene cinco años, pero es capaz de leer pa­labras completas. He logrado negociarle al DVD -al menos- el tiempo del noticiero estelar. Ella me acompaña y ya sabe cuando en el cintillo bajo dice UCRANIA. Lo ha visto todos estos días, y por eso se extrañó con las mismas imágenes de bombas y cañones hablando de otro lugar.

“Mira, igual que Ucrania. ¿Qué quiere decir PA-LES-TI-NA, eh?

Por suerte ese reporte no traía imágenes de madres con niños muertos en brazos, y era muy larga la oración que informaba de los más de 300 civiles asesinados en la ofensiva sionista. Suerte aún mayor que no fuera el crudo reportaje de Telesur, dado más tarde.
Todavía no he podido responderme la pregunta ¿a dónde vamos?, pero algo he entendido de ¿por qué hemos llegado?

Pensé en los juegos virtuales de disparos y sangre, en la rapiña imperial de usurpar las riquezas de otros pueblos, en el uso a conveniencia del terrorismo de Estado, las políticas beligerantes, la subversión mediática basada en la desinformación y el montaje fílmico con que Occidente pinta sus sociedades de ocio y de consumo.

Por si acaso, revisé el bulto de discos y solo encontré películas de barbies, hadas y mariposas. Temí hasta por las mariposas, no vaya a ser que se preocupe más por ellas que por un niño muerto aparecido de pronto en la pantalla.

Este domingo, por lo menos, no hubo riesgo posible. Como miles de infantes en Cuba, cayó rendida a la cama, temprano. Exprimió el disfrute del Día de los Niños que la Isla celebró de punta a cabo. Casi amaneció en el cine para es­trenar un Meñique en 3D, que más que un largometraje nuevo, es un filme de elevada factura que en colores, canciones y argumentos, dice de cuanto mensaje educativo, sano y atractivo, puede ofrecerse a los pequeños con los mismos códigos de la estética y la alta tecnología.

Después del cine fue el parque infantil, y en la tarde la casa se volvió un concierto de canciones y juguetes por el suelo… hasta quedar dormida con el esbozo de una sonrisa, sin asomo de miedo.

En Gaza, el mismo domingo, murieron otros niños, esta vez no filmados con la triste elocuencia del día del crimen en la playa. Pero murieron, y Luis Carlos Suárez, otro amigo poeta que escuchó el reporte, sacó de su legajo de versos sin publicar, un fragmento que le duele mucho:
…el niño sin rodillas está arrodillado / su sombra es corta / no se reconoce/ se ha quedado pequeño / tiene la misma edad y es menor su estatura / Hoy sueña que tiene brazos y sus hermanos juegan / ¿Por qué despertar ahora? / ¿Por qué abrir los ojos a la oscura luz de su día?
Con los pequeños tan cerca, extenuados de jugar, en Cuba estas poesías nos parecen terribles fantasías; pero las noticias dicen que todo aquello es verdad, que la crueldad es posible, y que para el egoísmo humano empoderado de misiles y cañones, el futuro no existe si los niños también son enemigos.

Tomado de Periódico Granma

jueves, 29 de mayo de 2014

La mujer como propaganda de guerra: El caso de Cuba y Venezuela

Por Ángeles Diez

-¿Cómo va el Diccionario? –preguntó Winston, levantando la voz para vencer el ruido.
-Va despacio –contestó Syme–. Estoy con los adjetivos. Es fascinante. George Orwell, “1984”

Desde que las guerras se libran fundamentalmente contra la población civil, la mujer ocupa también el lugar prioritario como víctima y justificación, no sólo de las bombas sino de la propaganda de guerra. Pero el cambio de formato en la representación de la guerra, la elaboración de los relatos justificatorios, la manipulación de la opinión pública interna y externa, y, fundamentalmente, las nuevas formas de guerra –la llamada guerra de cuarta generación, guerra psicológica o guerra encubierta-, han producido transformaciones en la imagen de la mujer al servicio de las campañas bélicas. Su imagen se ha convertido en el eje articulador de los relatos mediáticos en contra de los “Estados canallas” en una nueva dirección, han pasado de víctimas o instigadoras  a ser la representación más eficaz de la disidencia interna adoptando el rol de testigos y oposición pacífica.

No hay guerras sin medios de comunicación

Las guerras modernas son sobre todo guerras encubiertas, o se inician como guerras encubiertas, y cuando no consiguen derrocar a los gobiernos considerados enemigos pasan a ser intervenciones armadas directas. La guerra total en cualquier parte del mundo promovida por la administración Bush ha sido continuada por la administración Obama (Skahill, 2013) con un mayor nivel de sofisticación técnica y eficacia haciéndola a su vez más rentable económicamente al necesitar un menor desplazamiento de soldados. Junto con esta nueva configuración de las intervenciones armadas se ha acrecentado el papel asignado a la propaganda de guerra. No cabe duda de que el desarrollo, la especialización y sofisticación de las corporaciones mediáticas en su compromiso con la expansión de los intereses de las potencias hegemónicas ha ido en aumento. No hay que olvidar que la forma en que se expande el capitalismo desde finales del XIX hasta hoy está indisolublemente unida al desarrollo del capital mediático[1] o este tipo de entramados de empresas que denominamos corporaciones mediáticas. Desde hace años las empresas que reportan más beneficios económicos son las industrias de armas y las relacionadas con los medios de comunicación.
En la propaganda de guerra de la I Guerra Mundial nos dice el profesor Jo Fox (2013)[2] que las mujeres fueron utilizadas como símbolos de víctimas a las que había que defender, amas de casa que esperaban a los héroes y mujeres que se incorporaban al trabajo fuera de casa para apoyar los esfuerzos de la guerra: “Propaganda tended to depict women as guardians of the home, their gentle nature and vulnerability making them both objects of men’s affections and victims of the enemy’s barbarous acts, and yet also as resilient, active participants in the war effort.[3]” . Los hombres acudían a la guerra para defender el honor y la forma de vida, para proteger, pues, a sus mujeres y niños, y las mujeres guardaban el hogar al tiempo que se incorporaban a los esfuerzos bélicos en el ámbito de la producción. Fox se ocupa especialmente de analizar el rol de las mujeres ilustrándolo con los carteles publicitarios y no tanto con los discursos generados en otros ámbitos no tan circunscritos a la propaganda de guerra. Sin embargo, ya en la la I GM los medios de comunicación de masas formaban parte de un sistema complejo de propaganda que abarcaba los ámbitos de la publicidad, el ocio, la educación y la información[4].
Tradicionalmente la imagen de la mujer en el capitalismo ha venido asociada a imágenes que estereotipaban el papel que en cada momento se necesitaba potenciar para esta parte de la población. Los valores adscritos al género femenino cumplían y cumplen una función clave en la reproducción del conjunto de los valores hegemónicos que sostienen el capitalismo. De ahí que la propaganda de guerra se ensartara en ese sistema general de representaciones de la vida cotidiana.
En la cultura de masas contemporánea los estereotipos básicos que han predominado serían tres. El crítico de cine Romá Gubern hablaba en 1984 de dos de ellos que respondían a las necesidades sectoriales “de los rectores y gestores de la cultura mosaico masmediática”[5], por un lado la “Gran Tentadora del hombre”. Un estereotipo que proviene de la cultura judeo-cristiana de carácter patriarcal y que lleva implícita la culpabilidad de la caída o la pérdida de la felicidad. Asociado a este mito estaría el arquetipo de “la casta Susana” que se situaría en el otro extremo del eje representacional mostrando a la mujer sumisa, vulnerable y dependiente. El otro estereotipo básico de la cultura de masas provendría de la producción europea y sería el de la “mujer pérfida, prepotente y castradora”. Según este autor “Entre estos dos polos, entre la mujer ofrecida y deseada (Susana) y la mujer fálica y antagónica (Wanda), se mueven los sueños y ensueños de las fabulaciones fantásmáticas de la cultura de masas, generada por el universo representacional masculino, y que como puede verse jamás ofrecen relaciones democráticas o simétricas”[6]
Cada una de estas dos coordenadas básicas tendría un conjunto de roles asociados que son explotados por la propaganda de guerra. El papel de la mujer sumisa y vulnerable se despliega en su máxima expresión en las contiendas bélicas pasando a ser  la “víctima”. Pero también la mujer pérfida y castradora cumple su papel con la culpabilización de los que renuncian a la guerra o se muestran indecisos.
Junto con ambos estereotipos básicos habría que señalar un tercero que concentraría la imagen de la nueva mujer integrada en la modernidad desempeñando cualquier papel tradicionalmente masculino, en la empresa, en el ámbito político o en el militar. Adquiere así el papel de heroína capaz de desempeñar cualquier rol incluso de forma simultánea, muy alejada de la heroína clásica cuyas actividades se dan en la retaguardia.

La imagen de “víctima” se funde con la de heroína. Cambiar algo para que nada cambie

La incorporación masiva de la mujer al ejército y el desarrollo de las nuevas formas de guerra en las que los medios de comunicación que constituyen dispositivos fundamentales, inauguran, aparentemente, un nuevo rol para la mujer que antes estaba reservado a los hombres el de “héroe”.  La irrupción de la mujer en el ámbito de la guerra, no como parte de la sociedad civil que la colocaba en el mismo nivel de víctima que los niños o los ancianos, sino en tanto que mujer-soldado, implica una transformación de su imagen mediática, es decir, se transforma su imagen clásica de víctima.
La mujer irrumpe en un espacio hasta este momento reservado a los hombres, es un espacio público, el espacio de la confrontación. Pero en ese nuevo rol, que aparentemente la equipara al masculino, es sólo apariencia, como sostiene Deepa Kumar (2004)[7] en el análisis de la historia de la liberación de la soldado Jewssica Lynch en la guerra de Iraq, la narrativa que se construyó a raíz de su liberación en un momento en el que las cosas no iban bien para EEUU permitió convertirla en un símbolo de la actitud civilizada de Occidente hacia las mujeres, justificando el argumento de que EEUU estaba liberando a la población de Iraq. Es decir, la historia sirvió de fundamento al objetivo de la propaganda de guerra.
Esta historia, junto con la mentira de las incubadoras, en la primera guerra de Iraq (1991) de la que se construyó la imagen de la mujer testigo (la hija del embajador kuwaití en EEUU) se insertan en la doctrina de la guerra por motivos humanitarios y funde el rol de la mujer víctima con el de la mujer heroína.
Efectivamente, el rol fundamental de la mujer en los relatos bélicos clásicos ha sido el de víctimas de forma que el hombre pudiera tener la oportunidad de desarrollar su papel de héroe salvador. Kumar cita a Susan Jeffords (1991) en su análisis de la narrativa acerca de las víctimas en lo que denomina “escenario de protección”, para esta autora habría tres actores en este escenario “la víctima/a proteger”, el “villano” del que hay que protegerla y el “héroe/protector”. Este esquema se puede visualizar nítidamente en la primera guerra de Iraq, también en la guerra contra Afganistán y en la guerra de ocupación de Iraq del 2003. A él habría que añadir el de la mujer instigadora (Linda Grant De Pauw, 1998) que perteneciendo al grupo del hombre que va a la guerra le sirve de inspiración en la lucha o le castiga o le culpa si no va a la guerra.
En estos mitos clásicos subyace la cosificación de la mujer, una representación que sustituye al ser humano y le hace moldeable en función de los intereses en juego. En el nuevo arquetipo, la mujer se convierte aparentemente en sujeto activo. Pasa al espacio de lo público-político en su expresión más extrema, la guerra.
Para algunos movimientos feministas esta irrupción en el espacio tradicionalmente masculino implicaría un empoderamiento femenino que, junto con su participación efectiva en el campo de batalla, sería un paso hacia su liberación. La realidad, como señala Kumar es que el nuevo rol de las mujeres ocupando puestos de poder en el ejército emerge de la negación de su feminidad (Kumar, 298), y el caso de J. Lynch (víctima/heroína) en tanto construcción mediática y militar al servicio de un objetivo de propaganda, refuerza las nociones patriarcales de feminidad. Además, este tipo de historias son la base de los argumentos pro-guerra emocionales. La elección de la mujer como heroína sirve también para demostrar la superioridad de la civilización occidental, “For over two centurias, colonial and imperialist nations have justified brutal wars through the logia of “liberation”, “protection” or “humanitarianism” (Kumar, 2004; 310).
Sin embargo, en la nueva concepción de la guerra, como señalé anteriormente, conviven ambos imaginarios. No se abandona el papel de víctima que suministra las razones para la guerra pero ahora tendrá nombre y apellidos, por ejemplo el caso de la niña pakistaní Malala Yousafza, o se identifica con un grupo cultural o étnico específico. Frente a la mujer abstracta la mujer árabe o las mujeres de los disidentes en Cuba y Venezuela. Anteriormente las mujeres kosovares víctimas de la limpieza étnica, luego las mujeres afganas y paquistaníes sometidas por los talibanes, las mujeres liderando las llamadas revoluciones árabes, o las madres y esposas cubanas y venezolanas asumiendo la causa de sus maridos.

La mujer en la propaganda de las “nuevas guerras humanitarias”

El formato de las guerras ha cambiado y con él las formas en las que la propaganda utiliza la representación de la mujer. En las llamadas guerras de cuarta generación las corporaciones mediáticas adquieren un papel hegemónico y la “venta” de las acciones de guerra se adapta a los nuevos formatos y los nuevos contextos geográficos. La liberación de la mujer como paradigma de “sujeto-objeto oprimido” junto con el discurso del empoderamiento serán el leitmotiv de las nuevas intervenciones humanitarias. En ambos casos los discursos siguen tributando a la imagen de un Occidente civilizado frente a un mundo colonial bárbaro: liberar a las mujeres y convertirlas en sujetos activos de su propia liberación. En cierta forma las transforma en agentes inconscientes al servicio de intereses ajenos.
Las nuevas intervenciones humanitarias necesitan de un mayor protagonismo del ámbito de intelectuales y artistas que son los replicadores y difusores de las imágenes adecuadas. Para Jean Bricmont, a partir de la guerra de Yugoslavia en 1999 se genera una cohorte de clero secularizado que se pone al servicio de la propaganda de guerra favoreciendo la ingerencia apoyándose en claves morales. Según Bricmont, la propaganda bélica se habría movido en dos direcciones: a) lo que llama el imperialismo humanitario, que se apoya en creer que nuestros “valores universales” (la idea de libertad, democracia) nos obligan a intervenir en cualquier lugar. Sería una especie de deber moral (derecho de injerencia); b) el “relativismo cultural”, que parte de que no hay costumbres buenas o malas. Los valores universales (occidentales) en relación a la “liberación de la mujer” suministrarán las coartadas para las intervenciones en el mundo árabe musulmán. Pero paradójicamente, una vez implantado el gobierno adecuado, será el relativismo cultural el que justifique la vuelta a la Sharia como fuente de derecho en Afganistán y Libia o la promoción de leyes restrictivas para las mujeres en el caso de Túnez con el partido islamista Ennahda en el poder.
También Chomsky en El nuevo humanismo militar. Lecciones de Kosovo analiza que el presidente Clinton justificó los bombardeos de la OTAN a la República Federal de Yugoslavia para detener la limpieza étnica y “devolver la estabilidad a Europa oriental” (Chomsky, 2002) La guerra se vendió para propiciar los valores occidentales de libertad y democracia convirtiéndose, en palabras de Clinton en “una guerra justa y necesaria”. Cyril Capdevielle en su artículo sobre la guerra de la información señala que un documento desclasificado por el Archivo Nacional de Seguridad, daba cuenta de que ya en el 2003 había una estrategia del Pentágono para controlar la información que iba desde la guerra electrónica a la intoxicación masiva de los medios, pasando por la “guerra a Internet” y múltiples operaciones psicológicas.  Un nuevo documento desclasificado del 2006 volvía a señalar la importancia de las Operaciones de Información que debían ser complementarias de las fuerzas aéreas, terrestres, navales y de las fuerzas especiales[8].
No cabe duda de que en estas particulares formas de control de la información la representación de la mujer que hicieron los medios en estos conflictos fue una de las claves de la intoxicación informativa, lo cual no quiere decir que no se apoye en elementos de verdad que son la base para la instrumentalización de los estereotipos de género (lo veremos más adelante).
Especialmente en el caso de la guerra contra Afganistán la campaña previa a la intervención fue muy prolífica en imágenes que sintetizaban magistralmente el relato de la necesidad de la intervención humanitaria. Mujeres cubiertas con el burka completo, sentadas y en actitud pasiva, rodeadas por uniformes y hombres armados a los que tampoco se les ve la cara, mujeres cubiertas retratadas por la espalda llevando de la mano a niños, ojos de mujeres enjaulados en la ventana de su burka… todas ellas inundaron los medios, las redes sociales, Internet, artículos académicos convirtiéndose en un grito desesperado hacia las poblaciones occidentales para justificar la intervención. Por un lado se reafirmaban los valores universales respecto de las mujeres, aparentemente asumidos y defendidos por Occidente frente al mundo musulmán, por otro se suministraban los principales argumentos para apoyar el esfuerzo de guerra.
El uso del burka es obligatorio para todas las mujeres afganas
En el artículo de Julien Levesque publicado en Global Reserch “From Afghanistan to Syria: Women’s Rights, War Propaganda and the CIA”[9], esta autora nos señala que el caso de las mujeres afganas ha sido utilizado por Estados unidos y sus aliados para legitimar la intervenición con el objetivo real de defender sus propios intereses. En octubre del 2001 
“Western heads of state, UN officials and military spokespersons will invariably praise the humanitarian dimension of the October 2001 US-NATO led invasion of Afghanistan, which allegedly was to fight religious fundamentalists, help little girls go to school, liberate women subjected to the yoke of the Taliban”[10].
Como sabemos fue Estados Unidos quien en 1996 instauró el régimen Talibán e Afganistán  lo que dio lugar al en 1996 a una supresión de los derechos de las mujeres.
Como afirma Levesque los Estados Unidos destruyeron la educación secular en Afganistán.[11] Es más gastaron ingentes cantidades de dinero para favorecer la educación religiosa en las escuelas:
“Los libros de texto publicados en las principales lenguas afganas Dari y pashtún, se desarrollaron en la década de 1980 bajo una subvención de ayuda a la Universidad de Nebraska-Omaha y su centro de estudios de Afganistán. La Agencia (AID)  gastó $ 51 millones en programas de Educación de la Universidad en Afganistán desde 1984 a 1994.” (Washington Post, 23 de marzo de 2002)
Women now. Foto: AFP/ Shah Marai.Women now. Foto: AFP/ Shah Marai.
Es interesante cómo esta misma autora recoge imágenes de la vida cotidiana de las mujeres afganas antes del ascenso de los talibanes. En ellas, como vemos, la representación de las mujeres encajaba perfectamente en los estándares occidentales y en la política soviética respecto a la educación y la igualdad entre mujeres y hombres. Vemos en ellas a mujeres universitarias compartiendo reuniones y grupos de estudio, paseando por Kabul luciendo minifaldas. Pero estas imágenes fueron borradas de todos los relatos sobre Afganistán, incluso de aquellos más críticos que traban de contextualizar con más detalle la situación del país. Para que funcionara la propaganda bélica ninguna imagen disonante podía salir a la luz.
Kabul University in 1980.Kabul University in 1980.
Afghan women in the 1970s before the CIA-led intervention.Afghan women in the 1970s before the CIA-led intervention.
En 1979, señala Levesque que hay una directiva del president Carter de ayuda encubierta a los opositores al régimen con la finalidad de socavar la influencia soviética. Es decir, la guerra encubierta utilizando la ayuda económica para incidir en las mentalidades. La operación encubierta tuvo bastante éxito como sabemos.
El propio asesor estadounidense Zbigniew Brzezinski en una entrevista en 1998 señala que la causa de la destrucción de Afganistán como nación está precisamente en esta directiva presidencial[12]. También Carol Stabile y Deepa Kumar[13] analizando la atención de los medios de comunicación estadounidenses y los discursos presidenciales del momento en relación a las mujeres y los niños en Afganistan responde a un tratamiento cínico e interesado cuyo objetivo fue el servir de pilar ideológico mediante el cual las élites vendieron a la población la guerra. Además señalan, se dio visibilidad a las mujeres precisamente en una sociedad tan sexista como la estadounidense apoyándose en las dos narrativas tradicionales que dieron fuerza retórica al discurso imperial: el escenario de protección y el Orientalismo.

La mujer empoderada liderando “primaveras”

En estos momentos la historia parece repetirse para el caso de Siria donde podemos encontrar, no sólo la misma estrategia de alimentar el conflicto interno apoyando a los grupos yijadistas (Chossudovsky[14]) sino que surgen gran cantidad de páginas web, ongs que difunden a través de las redes sociales e Internet las “peticiones de las mujeres sirias” respecto a una “transición y reconciliación”[15] Por supuesto la USAID participa promoviendo los encuentros de las mujeres sirias a las que recomienda se unan en su trabajo, en una agenda común que las haga más poderosas. [16] En enero del 2013 en lo que ellos llaman el aniversario de la “revolución siria” se organizó un encuentro del que surge la articulación y creación de una estructura en red de grupos de mujeres a las que se alienta a tener un papel relevante en la “transición siria” No sólo EEUU a través de USAID sino sus socios europeos, concretamente en este caso el Olof Palme International Center  Se crea la Red de mujeres por la democracia con patrocinio de U.S. Department of State’s Office of Global Women’s Issues. Y se presentan en Qatar como “We, a diverse group of Syrian women, gathered to discuss the role of women in Syria’s transition to a peaceful democracy bound by the rule of law…will seek to establish an independent and inclusive women’s network.”  En este caso, el giro discursivo supondrá una redefinición del rol de la mujer con una función clara de desplazar la imagen negativa y deslegitimada de los grupos disidentes en el exilio.
Sin embargo esta representación de la mujer en los conflictos como figura de consenso que despierta más simpatías y funciona mejor de cara a conformar una opinión pública favorable a los cambios de gobierno, lleva años operando para el caso de Cuba y más recientemente también para la desestabilización en Venezuela.
En los conflictos denominados eufemísticamente  guerras de baja intensidad, los medios al servicio de la propaganda de guerra ensartan sus representaciones de la mujer en las representaciones tradicionales de estos países. Así tenemos que en el caso de Cuba y por contraste con el caso de Oriente se da un juego con el imaginario de la mujer caribeña en un doble sentido: liberación respecto de la prostitución y empoderamiento como sociedad civil capaz de rebelarse. El caso de la blogera Yoani o el de las Damas de Blanco son construcciones estereotipadas al servicio del discurso del “protagonismo de la sociedad civil” liderada por las mujeres.
La explotación mediática de estos estereotipos se adapta al contexto del conocimiento europeo y estadounidense y a los objetivos de la intervención. Así la condición de la mujer en estos países es irrelevante, se suprimen del discurso todos aquellos datos que pudieran entrar en contradicción con la imagen de una mujer que sufre con mayor rigor la represión o la falta de libertades. También esta representación queda desgajada del resto de las condiciones que vive la población cubana. Especialmente en Cuba cualquier representación que reflejara mínimamente la condición social de la mujer quitaría relevancia a la función propagandística negativa que ha de cumplir la imagen de la mujer que se construye como arma de propaganda contra el gobierno:
“..la fuerza de un estereotipo, su acogimiento y uso como concepto comunicativo, se mide en relación directa al grado en que éste es percibido por sus oyentes como representación válida de la realidad” (Robyn Quin).
Los intentos recientes de derrocar al gobierno legítimo de Venezuela han puesto en marcha una campaña de propaganda similar a la de Cuba. Según Cubainformación
“Pareciera que la CIA intenta en Venezuela clonar a una de sus criaturas creadas para Cuba: las llamadas Damas de Blanco. Lilian Tintori, esposa del líder derechista venezolano detenido, Leopoldo López, sería el exponente principal de esta operación […] Hace unos días, hacía un llamada en los medios “a la unidad de las mujeres venezolanas que marchan por las calles” que “no quieren más violencia, sangre, ni muertos”. Curioso. Nos habla de paz en Venezuela quien dice llevar el mensaje de su esposo, Leopoldo López”[17]
De modo similar, la imagen violenta de la oposición al gobierno de Nicolás Maduro intenta ser contrarrestada por la imagen amable de su joven esposa que se manifiesta pacíficamente pidiendo “un cambio de gobierno”. En este caso, la condición social de las mujeres venezolanas que se presentan liderando el movimiento también desaparece de la escena. Deducir que se trata de mujeres de extracción social alta que han visto afectados sus intereses de clase por las políticas sociales del gobierno venezolano entraría en contradicción con la propaganda elaborada, de modo que la imagen construida a través de las fotografías y los discursos pierde todo rasgo contextual.
Imagen de una marcha de las Damas de Blanco en Cuba, EFE.Imagen de una marcha de las Damas de Blanco en Cuba, EFE.
Imagen de las Damas de Blanco en Venezuela.Imagen de las Damas de Blanco en Venezuela.
Mujeres vestidas de blanco sin ningún rasgo en el vestir que delate su condición social. Fotografiadas con flores y palomas tratando de forzar mediante la simbología más simple la construcción de una imagen de paz y diálogo. La función principal de estas representaciones será sustituir el estereotipo clásico de la disidencia interna.
El estereotipo anterior prioritariamente masculino jugaba igualmente con la simplificación pero en el campo de los contenidos políticos y generaba dudas y cuestionamientos relacionados con la confrontación de ideologías. La construcción de la imagen de la disidencia cubana ha tenido serias dificultades por la evidencia objetiva de ser una realidad muy marginal. Sin embargo, las construcciones recientes utilizando la imagen de la mujer parecen estar dando mejores resultados ante la opinión pública europea y estadounidense.
Si los estereotipos son tan eficaces como propaganda de guerra es porque una de sus principales funciones es la de fundamentar o legitimar nuestras opiniones sobre “los buenos y los malos”; organizar las informaciones que se vayan produciendo (que se ensamblarán en estos marcos de referencia) a modo de sistema cognitivo selectivo y reforzar nuestros prejuicios que se convierten en “el sentido común evaluativo” de un gobierno.
Siguiendo a Robyn Quin,
“un estereotipo es una representación repetida frecuentemente que convierte algo complejo en algo simple. Es un proceso reduccionista que suele causar, a menudo, distorsión porque depende de su selección, categorización y generalización, haciendo énfasis en algunos atributos en detrimento de otros”.
Esta definición nos permite entender la utilidad del hábil manejo de la representación de la mujer en los conflictos y su necesaria estereotipación. El estereotipo cumple la función ideológica de demonizar al gobierno al que se ha declarado enemigo y tiene una relación muy estrecha, en los casos que analizamos, con la difusión e implantación de la ideología liberal.
Las imágenes que se difunden a través de los medios, ya sea la de una bloguera o la de una Dama de Blanco manifestándose, estarán llenas de connotaciones negativas hacia Cuba derivadas de la ideología liberal respecto a la libertad de expresión, por ejemplo. Así mismo la ideología anticomunista permitirá explicar la represión de las “manifestaciones pacíficas” sobre la base del imaginario preconstruido del comunismo como régimen totalitario y sin libertades.

El caso específico de las Damas de Blanco: una imagen con mucha munición

El caso de las damas de blanco emerge como una construcción propagandística con dos ejes articuladores: el pacifismo (para contrarrestar la imagen negativa de las campañas estadounidenses contra Cuba y Venezuela) y los valores humanitarios.  En el caso concreto de Cuba hay dos representaciones de la mujer que funcionan como propaganda de guerra: la bloguera Yoani (joven y tecnológica) que se convierte en el caso típico (Zizek) generalizable de la situación de los jóvenes cubanos y las damas de blanco (madres y esposas) que se dirige a cambiar el imaginario sobre la “disidencia cubana”.
La función instrumental de estas representaciones puede analizarse en función de los efectos de penalización del gobierno cubano y del venezolano en tanto que países comunistas, es decir, una reconstrucción del estereotipo del comunismo como dictadura. La imagen de la mujer que toma el testigo de sus esposos o hijos frente a la represión de las dictaduras ya contaba con antecedentes en el contexto latinoamericano: Las Madres de la Plaza de Mayo. De modo que conformar una imagen con alto poder connotativo específico en relación a los gobiernos latinamericanos no ha sido demasiado complicado.
Al mismo tiempo, la inversión causa-efecto propia de los estereotipos se cumple en ambos casos. Las actuaciones de los gobiernos cuando se producen manifestaciones de estas mujeres les coloca en la tesitura de o bien renunciar a sus funciones de garantizar el orden social o de ser estigmatizados como “gobiernos totalitarios”. En el primer caso, las mujeres que se manifiestan son “duramente reprimidas” por la policía cubana aunque las imágenes no reflejen dicha brutalidad, el texto que acompaña  a estas imágenes así lo califica. La inversión se produce porque la causa de las detenciones no es la realización de ningún acto ilegal –en muchas ocasiones promovido por una potencia extranjera- sino que es la propia naturaleza del gobierno cubano o venezolano (represivos) lo que explica las detenciones.
Por contraste, las imágenes inmaculadas de las mujeres contribuyen a la demonización de los gobiernos cubano y venezolano. Los continuos intentos, especialmente en Venezuela, para crear foros de diálogo con la oposición y favorecer la utilización de los cauces institucionales, son constantemente negados por las imágenes de los medios. Al mismo tiempo, frente a la imagen esterotipada, ya habitual, de las manifestaciones con gran carga de violencia de las poblaciones latinoamericanas –por ejemplo las más recientes en Chile o en Brasil-, los medios lanzan un doble mensaje asociado a la condición de madres y esposas de las mujeres: la paz y el diálogo.
Manifestación de mujeres venezolanas. La mujer en el centro de la pancarta es la mujer de Leopoldo López. Manifestación de mujeres venezolanas. La mujer en el centro de la pancarta es la esposa de Leopoldo López.
Imagen de Berta Soler, representante de las Damas de Blanco, en Miami. / Gaston De Cardenas Foto: EFE.
Imagen de Berta Soler, representante de las Damas de Blanco, en Miami. / Gaston De Cardenas Foto: EFE.
Otro de los aspectos que refuerza la eficacia de la imagen de la mujer como nueva representación de la “oposición” es la posibilidad de conseguir un reconocimiento internacional. La concesión de los premios Sajarov a las Damas de Blanco cubanas, o los premios de periodismo a Yoani proyectan una imagen “homologada” de la protesta social en Cuba. Protestas “pacíficas” -y colateralmente su vínculo con lo “religioso”- son dos imaginarios de consumo interno de las poblaciones europeas y estadounidenses que además, enlazan subliminalmente con las campañas institucionales contra la violencia de género.[18]
Al igual que ocurre para los casos de las llamadas primaveras árabes, la oposición encabezada por mujeres permite más fácilmente apelar al sentimiento de la ayuda, es decir, la intervención. Son las propias mujeres como representantes de la oposición quienes piden la intervención extranjera[19]. Sobre una imagen de la nueva líder de las Damas de Blanco, Berta Soler, una mujer negra que aparece vestida de blanco inmaculado y con una flor en la mano, aparece el titular “Berta Soler pide “mano dura” con el gobierno de Cuba”. De la misma forma que en los casos de Siria por ejemplo, los refugiados son los que pedían la intervención de la OTAN. Mientras que la imagen tradicional de la “oposición” no podía permitirse el llamamiento a la intervención extranjera, quedaba constreñida a su papel de denuncia, el imaginario, tan potente, de la mujer como símbolo de paz permite este tipo de llamados.

A modo de cierre

Estudiar las nuevas representaciones de la mujer en la propaganda de las guerras encubiertas nos ayuda a entender cómo funciona el nexo entre la imagen y la ideología. Si como dice V. Dijk las “ideologías se relacionan con los sistemas de ideas y especialmente con las ideas sociales, políticas o religiosas que comparte un grupo o movimiento” y “no sólo dan sentido al mundo (desde el punto de vista del grupo), sino que también fundamentan las prácticas sociales de sus miembros” el manejo y control de la “imagen de la mujer” en relación a los conflictos bélicos constituye una pieza clave de transmisión ideológica y de motivador del posicionamiento en relación a determinado conflicto.
Consideradas las ideologías como “sistemas básicos” de creencias, habría un conjunto de creencias más específicas que se organizarían a su alrededor, es decir, los prejuicios y actitudes negativas hacia Cuba y Venezuela que se ensamblarían en el conjunto de creencias compartidas por las poblaciones estadounidenses y europeas. De ahí que el cambio de roles de la mujer en estos contextos haya provocado también una reconfiguración de la utilización de las imágenes de las mujeres en los conflictos.
Una pregunta que no deberíamos dejar de hacernos respecto a la función que cumplen estas representaciones es a quién benefician y a quién perjudican y en qué grado. Las representaciones estereotipadas pueden utilizarse para estigmatizar y convertir en una amenaza al grupo que es representado, pero en el caso de la imagen de la mujer como propaganda de guerra el grupo que queda estigmatizado y al que se quiere “demonizar” suele ser un gobierno, un sistema como en el caso del comunismo en la guerra fría, o determinadas políticas.

Bibliografía

Aparici, R. Diez, A. y Tucho F. (2007) Manipulación y medios en la sociedad de la información, Ediciones de la Torre, Madrid.
Bricmont, J. (2005) Imperialismo humanitario. El uso de los Derechos Humanos para vender la guerra, El Viejo Topo, Barcelona.
Chomsky, N. (2002) El nuevo humanismo militar. Lecciones de Kosovo, Siglo XXI, México
Kreibohm de Shiavone, P. La doctrina de la Guerra de Baja Intensidad: del intervencionismo norteamericano a la formulación de una nueva categoría de conflicto, Redri, Revista electrónica, ICEI, Tucumán.
Lévesque, J. (2014) From Afganistán to Syria: Women’s Rights, War Propaganda and the CIA, Global Research.
Mamaqi, K. (2013), Propaganda de Estados Unidos durante la II Guerra Mundial y la Guerra Fría [en línea] URL http://www.plantillaskunena.es/blog/diseno-grafico/propaganda-usa-i-ii-guerra-mundial-y-fria (Consulta, 8-04-2014)
Quin, R. (1996) “Enfoques sobre el estudio de los medios de comunicación: la enseñanza de los temas de representación de estereotipos”, en Roberto Aparici, Representación y estereotipos, Ediciones de la Torre, Madrid.
Saunders, S. Frances (2013) La CIA y la guerra fría cultural, Debate, Barcelona
Scahill, J. (2013) Guerras sucias. El mundo es un campo de batalla,  Paidós, Barcelona
Stabile, Carol A. (2005) Unveiling imperialism: media, gender and the war on Afganistán, Media, Cultura & Society, Vol 27(5)
Van Dijk, Teun A. (2011), Ideología y discurso, Ariel Lingüística, Barcelona
………
Notas
[1] Con el adjetivo de mediático no pretendemos más que una distinción analítica respecto del término genérico Capital. En realidad no hay un capital industrial, un capital financiero, o un capital mediático, se trata de distintas formas en las que se concreta el proceso de acumulación, y todas ellas son formas entreveradas pues no hay corporaciones que se dediquen única y exclusivamente al área de los medios y la mayoría de las empresas, sobre todo las grandes, invierten importantes sumas de dinero en estas áreas.
[2] Jo Fox, Women in World War One Propaganda,http://www.bl.uk/world-war-one/articles/women-in-world-war-one-propaganda
[3] “ La propaganda tendía a representar a las mujeres como guardianas del hogar, su naturaleza amable y su vulnerabilidad las hacía doblemente objetos de los afectos de los hombres, por un lado como víctimas de los actos bárbaros del enemigo y también en la medida en que se quedaban en el hogar, participantes activos de los esfuerzos de guerra.”
[4] También se suele señalar el papel de la prensa norteamericana durante la guerra hispano-americana especialmente con el caso del magnate Randolph Hearst, propietario del New York Journal comenzaba a dar indicios de constituir un sistema más integrado con la política internacional.
[5] R. Gubert, Estereotipos femeninos en la cultura de la imagen contemporánea; Análisis, nº 9, 1984, 33-40
[6] op.cit, p. 35
[7] Deepa Kumar, War propaganda and the (ab)uses of women. Media constructions of the Jessica Lynch story; Feminist Media Studies, Vol. u, No. 3, 2004)
[8] Cyrille Capdeville, La Guerra de la información, «The importance of dominating the information spectrum explains the objective of transforming IO into a core military competency on a par with air, ground, maritime and special operations»).
[9]http://www.globalresearch.ca/from-afghanistan-to-syria-womens-rights-war-propaganda-and-the-cia/5329665
[10] ”.Los jefes de Estado occidentales, funcionarios de Naciones Unidas y portavoces militares han alabado la dimensión humanitaria de la invasión de Afganistán. Supuestamente se debía luchar contra los fundamentalistas religiosos, ayudar a las niñas a ir a la escuela y liberar a las mujeres sometidas al yugo de los talibanes”
[11] The number of CIA sponsored religious schools (madrassas) increased from 2,500 in 1980 to over 39,000 [in 2001]. (I
[12]http://www.globalresearch.ca/articles/BRZ110A.html
[13] Profesoras de la Universidad de Wisconsin y Rutgers en Unveiling imperialism: media, gender and the war on Afghanistan, Media, Culture & Society © 2005 SAGE Publications (London, Thousand Oaks and New Delhi), Vol. 27(5): 765–782
[14] Michel Chossudovsky, Syria: Women’s Rights and Islamist Education in a “Liberated” Area of Aleppo, Global Research, March 27, 2013.)http://www.globalresearch.ca/syria-womens-rights-and-islamist-education-in-a-liberated-area-of-aleppo/5328510
[15]http://www.wdn.org/news-events-press-center/events/women-demand-role-syria%25E2%2580%2599s-transition-and-reconciliation
[16] In her remarks, Carla Koppell, senior coordinator for Gender Equality and Women’s Empowerment at the United States Agency for International Development, advised, “If the most diverse group of women can find a common agenda, it will have enormous strength.”
[17] Cubainformación, “La CIA intenta clonar las Damas de Blanco en Venezuela”,http://www.cubainformacion.tv/index.php/objetivo-falsimedia/55287-ila-cia-intenta-clonar-a-las-damas-de-blanco-en-venezuela
[18] El País, Cuba detiene a 70 Damas de Blanco en vísperas de la visita del papa, 18/03/2012http://internacional.elpais.com/internacional/2012/03/18/actualidad/1332105094_812293.html
[19] El País, Berta Soler pide “mano dura” con el gobierno de Cuba; 1/o5/2013http://internacional.elpais.com/internacional/2013/05/01/actualidad/1367361654_823778.html
Este texto fue presentado por la Dra. Ángeles Diez* en la inauguración del XI Encuentro Iberoamericano de Género y Comunicación, en La Habana, el 28 de mayo de 2014. El encuentro, que sesionará hasta el próximo viernes, es organizado por la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y la Asociación Cubana de Comunicadores Sociales (ACCS).
*Doctora en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid, donde ejerce como profesora titular. Escribe sistemáticamente en numerosas revistas académicas de Europa y en sitios alternativos en Internet.

domingo, 8 de enero de 2012

FIDEL: El mejor Presidente para Estados Unidos

Reflexiones del Compañero FIDEL: El mejor Presidente para Estados Unidos


Una conocida agencia europea de noticias transmitió anteayer desde Sydney, Australia, que “un grupo de investigadores australianos de la Universidad de Nueva Gales del Sur anunció la creación de un cable eléctrico diez mil veces más delgado que un cabello, capaz de igual conducción eléctrica que un cable de cobre  tradicional.”

“…Bent Weber, jefe del proyecto realizado en la universidad australiana, en un trabajo publicado por la revista Science explicó que ‘poder efectuar conexiones de cables a esa escala microscópica será esencial para el desarrollo de los futuros circuitos electrónicos’”.

“El cable fue creado por físicos australianos y estadounidenses con cadenas de átomos de fósforo dentro de un cristal de silicio: el nanocable cuenta apenas con cuatro átomos de ancho por uno de alto.”

“El hallazgo es esencial en la carrera internacional para desarrollar la primera ‘computadora cuántica’, máquinas superveloces capaces de procesar enormes cantidades de datos en pocos segundos: una serie de cálculos que llevaría años, o incluso décadas, a las computadoras actuales.

“En un cable de cobre tradicional, la electricidad se genera cuando los electrones de cobre fluyen a lo largo del conductor: pero a medida que el cable o conductor se hace más pequeño, la resistencia al flujo eléctrico se hace mayor.

“Para superar este problema Weber y su equipo utilizaron microscopios especialmente diseñados con precisión atómica, que les permitieron colocar los átomos de fósforo en los cristales de silicio.

“Esto permitió que el nanocable actuara como el cobre, con los electrones fluyendo fácilmente y sin problemas de resistencia. ‘Estamos mostrando con esta técnica que es posible minimizar componentes hasta la escala de pocos átomos’, indicó Weber.”

“Si vamos a usar átomos como bits, necesitamos cables a la misma escala de los átomos” -observó la física Michelle Simmons, supervisora del trabajo.

Con estos indetenibles avances tecnológicos que debieran servir para el bienestar de la humanidad, recordaba lo que hace apenas cuatro días escribí sobre el calentamiento de la Tierra y la explotación acelerada del peligroso gas de esquisto, en un mundo que en doscientos años está consumiendo la energía fósil acumulada durante 4 000 millones de años.

Imaginé a Obama, buen articulador de palabras, para quien, en su búsqueda desesperada de la reelección, los sueños de Luther King distan a más años luz que la Tierra del planeta habitable más cercano.

Peor aún: cualquiera de los congresistas republicanos presidenciables, o un líder o lideresa del Tea Party carga más armas nucleares en sus espaldas que ideas de paz en su cabeza.
Imaginen los lectores por un minuto esa poderosa calculadora cuántica capaz de multiplicar por infinitas veces los datos que hoy recogen las modernas computadoras.

¿No es acaso obvio que lo peor de todo es la ausencia en la Casa Blanca de un robot capaz de gobernar Estados Unidos e impedir una guerra que ponga fin a la vida de nuestra especie?
Estoy seguro de que el 90 por ciento de los norteamericanos inscriptos, especialmente los hispanos, los negros, y el creciente número de la clase media, empobrecidos, votaría por el robot.

Fidel Castro Ruz
Enero 8 de 2012
6 y 18 p.m.

jueves, 5 de enero de 2012

FIDEL: La marcha hacia el abismo

Reflexiones del compañero FIDEL: La marcha hacia el abismo

No es cuestión de optimismo o pesimismo, saber o ignorar cosas elementales, ser responsables o no de los acontecimientos. Los que pretenden considerarse políticos debieran ser lanzados al basurero de la historia cuando, como es norma, en esa actividad ignoran todo o casi todo lo que se relaciona con ella.
No hablo por supuesto de los que a lo largo de varios milenios convirtieron los asuntos públicos en instrumentos de poder y riquezas para las clases privilegiadas, actividad en la que verdaderos récords de crueldad han sido impuestos durante los últimos ocho o diez mil años sobre los que se tienen vestigios ciertos de la conducta social de nuestra especie, cuya existencia como seres pensantes, según los científicos, apenas rebasa los 180 mil años.
No es mi propósito enfrascarme en tales temas que seguramente aburrirían a casi el ciento por ciento de las personas continuamente bombardeadas con noticias a través de medios, que van desde la palabra escrita hasta las imágenes tridimensionales que comienzan a exhibirse en costosos cines, y no está lejano el día en que también predominen en la ya de por sí fabulosas imágenes de la televisión. No es casual que la llamada industria de la recreación tenga su sede en el corazón del imperio que a todos tiraniza.
Lo que pretendo es situarme en el punto de partida actual de nuestra especie para hablar de la marcha hacia el abismo. Podría incluso hablar de una marcha “inexorable” y estaría seguramente más cerca de la realidad. La idea de un juicio final está implícita en las doctrinas religiosas más extendidas entre los habitantes del planeta, sin que nadie las califique por ello de pesimistas. Considero, por el contrario, deber elemental de todas las personas serias y cuerdas, que son millones, luchar para posponer y, tal vez impedir, ese dramático y cercano acontecimiento en el mundo actual.
Numerosos peligros nos amenazan, pero dos de ellos, la guerra nuclear y el cambio climático, son decisivos y ambos están cada vez más lejos de aproximarse a una solución.
La palabrería demagógica, las declaraciones y los discursos de la tiranía impuesta al mundo por Estados Unidos y sus poderosos e incondicionales aliados, en ambos temas, no admiten la menor duda al respecto.
El primero de enero de 2012, año nuevo occidental y cristiano, coincide con el aniversario del triunfo de la Revolución en Cuba y el año en que se cumple el 50 Aniversario de la Crisis de Octubre de 1962, que puso al mundo al borde de la guerra mundial nuclear, lo que me obliga a escribir estas líneas.
Carecerían de sentido mis palabras si tuviesen como objetivo imputar alguna culpa al pueblo norteamericano, o al de cualquier otro país aliado de Estados Unidos en la insólita aventura; ellos, como los demás pueblos del mundo, serían las víctimas inevitables de la tragedia. Hechos recientes ocurridos en Europa y otros puntos muestran las indignaciones masivas de aquellos a los que el desempleo, la carestía, las reducciones de sus ingresos, las deudas, la discriminación, las mentiras y la politiquería, conducen a las protestas y a las brutales represiones de los guardianes del orden establecido.
Con frecuencia creciente se habla de tecnologías militares que afectan la totalidad del planeta, único satélite habitable conocido a cientos de años luz de otro que tal vez resulte adecuado si nos movemos a la velocidad de la luz, trescientos mil kilómetros por segundo.
No debemos ignorar que si nuestra maravillosa especie pensante desapareciera transcurrirían muchos millones de años antes de que surja nuevamente otra capaz de pensar, en virtud de los principios naturales que rigen como consecuencia de la evolución de las especies, descubierta por Darwin en 1859 y que hoy reconocen todos los científicos serios, creyentes o no creyentes.
Ninguna otra época de la historia del hombre conoció los actuales peligros que afronta la humanidad. Personas como yo, con 85 años cumplidos, habíamos arribado a los 18 con el título de bachiller antes de que concluyera la elaboración de la primera bomba atómica.
Hoy los artefactos de ese carácter listos para su empleo ─incomparablemente más poderosos que los que produjeron el calor del sol sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki suman miles.
Las armas de ese tipo que se guardan adicionalmente en los depósitos, añadidas a las ya desplegadas en virtud de acuerdos, alcanzan cifras que superan los veinte mil proyectiles nucleares.
El empleo de apenas un centenar de esas armas sería suficiente para crear un invierno nuclear que provocaría una muerte espantosa en breve tiempo a todos los seres humanos que habitan el planeta, como ha explicado brillantemente y con datos computarizados el científico norteamericano y profesor de la Universidad de Rutgers, New Jersey, Alan Robock.
Los que acostumbran a leer las noticias y análisis internacionales serios, conocen cómo los riesgos del estallido de una guerra con empleo de armas nucleares se incrementan a medida que la tensión crece en el Cercano Oriente, donde en manos del gobierno israelita se acumulan cientos de armas nucleares en plena disposición combativa, y cuyo carácter de fuerte potencia nuclear ni se admite ni se niega. Crece igualmente la tensión en torno a Rusia, país de incuestionable capacidad de respuesta, amenazada por un supuesto escudo nuclear europeo.
Mueve a risas la afirmación yanki de que el escudo nuclear europeo es para proteger también a Rusia de Irán y Corea del Norte. Tan endeble es la posición yanqui en este delicado asunto, que su aliado Israel ni siquiera se toma la molestia de garantizar consultas previas sobre medidas que puedan desatar la guerra.
La humanidad, en cambio, no goza de garantía alguna. El espacio cósmico, en las proximidades de nuestro planeta, está saturado de satélites de Estados Unidos destinados a espiar lo que ocurre hasta en las azoteas de las viviendas de cualquier nación del mundo. La vida y costumbres de cada persona o familia pasó a ser objeto de espionaje; la escucha de cientos de millones de celulares, y el tema de las conversaciones que aborde cualquier usuario en cualquier parte del mundo deja de ser privado para convertirse en material de información para los servicios secretos de Estados Unidos.
Ese es el derecho que va quedando a los ciudadanos de nuestro mundo en virtud de los actos de un gobierno cuya constitución, aprobada en el Congreso de Filadelfia en 1776, establecía que todavía los hombres nacían libres e iguales y a todos les concedía el Creador determinados derechos, de los cuales no les quedan ya, ni a los propios norteamericanos ni a ciudadano alguno del mundo siquiera el de comunicar por teléfono a familiares y amigos sus sentimientos más íntimos.
La guerra, sin embargo, es una tragedia que puede ocurrir, y es muy probable que ocurra; más, si la humanidad fuese capaz de retrasarla un tiempo indefinido, otro hecho igualmente dramático está ocurriendo ya con creciente ritmo: el cambio climático. Me limitaré a señalar lo que eminentes científicos y expositores de relieve mundial han explicado a través de documentos y filmes que nadie cuestiona.
Es bien conocido que el gobierno de Estados Unidos se opuso a los acuerdos de Kyoto sobre el medio ambiente, una línea de conducta que ni siquiera concilió con sus más cercanos aliados, cuyos territorios sufrirían tremendamente y algunos de los cuales, como Holanda, desaparecerían casi por entero.
El planeta marcha hoy sin política sobre este grave problema, mientras los niveles del mar se elevan, las enormes capas de hielo que cubren la Antártida y Groenlandia, donde se acumula más del 90% del agua dulce del mundo, se derriten con creciente ritmo, y ya la humanidad, el pasado 30 de noviembre de 2011, alcanzó oficialmente la cifra de 7 mil millones de habitantes que en las áreas más pobres del mundo crece de forma sostenida e inevitable. ¿Es que acaso los que se han dedicado a bombardear países y matar millones de personas durante los últimos 50 años se pueden preocupar por el destino de los demás pueblos?
Estados Unidos es hoy no solo el promotor de esas guerras, sino también el mayor productor y exportador de armas en el mundo.
Como es conocido, ese poderoso país ha suscrito un convenio para suministrar 60 mil millones de dólares en los próximos años al reino de Arabia Saudita, donde las transnacionales de Estados Unidos y sus aliados extraen cada día 10 millones de barriles de petróleo ligero, es decir, mil millones de dólares en combustible. ¿Qué será de ese país y de la región cuando esas reservas de energía se agoten? No es posible que nuestro mundo globalizado acepte sin chistar el colosal derroche de recursos energéticos que la naturaleza tardó cientos de millones de años en crear, y cuya dilapidación encarece los costos esenciales. No sería en absoluto digno del carácter inteligente atribuido a nuestra especie.
En los últimos 12 meses tal situación se agravó considerablemente a partir de nuevos avances tecnológicos que, lejos de aliviar la tragedia proveniente del derroche de los combustibles fósiles, la agrava considerablemente.
Científicos e investigadores de prestigio mundial venían señalando las consecuencias dramáticas del cambio climático.
En un excelente documental fílmico del director francés Yann Arthus-Bertrand, titulado Home, y elaborado con la colaboración de prestigiosas y bien informadas personalidades internacionales, publicado a mediados del año 2009, este advirtió al mundo con datos irrebatibles lo que estaba ocurriendo. Con sólidos argumentos exponía las consecuencias nefastas de consumir, en menos de dos siglos, los recursos energéticos creados por la naturaleza en cientos de millones de años; pero lo peor no era el colosal derroche, sino las consecuencias suicidas que para la especie humana tendría. Refiriéndose a la propia existencia de la vida, le reprochaba a la especie humana: “…Te beneficias de un fabuloso legado de 4 000 millones de años suministrado por la Tierra. Solamente tienes 200 000 años, pero ya has cambiado la faz del mundo.”
No culpaba ni podía culpar a nadie hasta ese minuto, señalaba simplemente una realidad objetiva. Sin embargo, hoy tenemos que culparnos todos de que lo sepamos y nada hagamos por tratar de remediarlo.
En sus imágenes y conceptos, los autores de esa obra incluyen memorias, datos e ideas que estamos en el deber de conocer y tomar en cuenta.
En meses recientes, otro fabuloso material fílmico exhibido fue Océanos, elaborado por dos realizadores franceses, considerado el mejor film del año en Cuba; tal vez, a mi juicio, el mejor de esta época.
Es un material que asombra por la precisión y belleza de las imágenes nunca antes filmadas por cámara alguna: 8 años y 50 millones de euros fueron invertidos en ella. La humanidad tendrá que agradecer esa prueba de la forma en que se expresan los principios de la naturaleza adulterados por el hombre. Los actores no son seres humanos: son los pobladores de los mares del mundo. ¡Un Oscar para ellos!
Lo que motivó para mí el deber de escribir estas líneas no surgió de los hechos referidos hasta aquí, que de una forma u otra he comentado anteriormente, sino de otros que, manejados por intereses de las transnacionales, han estado saliendo a la luz dosificadamente en los últimos meses y sirven a mi juicio como prueba definitiva de la confusión y el caos político que impera en el mundo.
Hace apenas unos meses leí por primera vez algunas noticias sobre la existencia del gas de esquisto. Se afirmaba que Estados Unidos disponía de reservas para suplir sus necesidades de este combustible durante 100 años. Como dispongo en la actualidad de tiempo para indagar sobre temas políticos, económicos y científicos que pueden ser realmente útiles a nuestros pueblos, me comuniqué discretamente con varias personas que residen en Cuba o en el exterior de nuestro país. Curiosamente, ninguna de ellas había escuchado una palabra sobre el asunto. No era desde luego la primera vez que eso sucedía. Uno se asombra de hechos importantes de por sí que se ocultan en un verdadero mar de informaciones, mezcladas con cientos o miles de noticias que circulan por el planeta.
Persistí, no obstante, en mi interés sobre el tema. Han transcurrido solo varios meses y el gas de esquisto no es ya noticia. En vísperas del nuevo año se conocían ya  suficientes datos para ver con toda claridad la marcha inexorable del mundo hacia el abismo, amenazado por  riesgos tan extremadamente graves como la guerra nuclear y el cambio climático. Del primero, ya hablé; del segundo, en aras de la brevedad, me limitaré a exponer datos conocidos y algunos por conocer que ningún cuadro político o persona sensata debe ignorar.
No vacilo en afirmar que observo ambos hechos con la serenidad de los años vividos, en esta espectacular fase de la historia humana, que han contribuido a la educación de nuestro pueblo valiente y heroico.
    El gas se mide en TCF, los cuales pueden referirse a pies cúbicos o metros cúbicos  no siempre se explica si se trata de uno o de otro depende del sistema de medidas que se aplique en un determinado país. Por otro lado, cuando se habla de billones suelen referirse al billón español que significa un millón de millones; tal cifra en inglés se califica como trillón lo cual debe tenerse en cuenta cuando se analizan las referidas al gas que suelen ser voluminosas. Trataré de señalarlo cuando sea  necesario.
El analista norteamericano Daniel Yergin, autor de un voluminoso clásico de historia del petróleo afirmó, según la agencia de noticias IPS, que ya un tercio de todo el gas que se produce en Estados Unidos es gas de esquisto.
 “…la explotación de una plataforma con seis pozos puede consumir 170.000 metros cúbicos de agua e incluso provocar efectos dañinos como influir en movimientos sísmicos, contaminar aguas subterráneas y superficiales, y afectar el paisaje”.
El grupo británico BP informa por su parte que “Las reservas probadas de gas convencional o tradicional en el planeta suman 6.608 billones ―millón de millones― de pies cúbicos, unos 187 billones de metros cúbicos, […] y los depósitos más grandes están en Rusia (1.580 TCF), Irán (1.045), Qatar (894), y Arabia Saudita y Turkmenistán, con 283 TCF cada uno”. Se trata del gas que se venía produciendo y comercializando.
“Un estudio de la EIA ―una agencia gubernamental de Estados Unidos sobre energía― publicado en abril de 2011 encontró prácticamente el mismo volumen (6.620 TCF o 187,4 billones de metros cúbicos) de shale gas recuperable en apenas 32 países, y los gigantes son: China (1.275 TCF), Estados Unidos (862), Argentina (774), México (681), Sudáfrica (485) y Australia (396 TCF)”. Shale gas es gas de esquisto. Obsérvese que de acuerdo a lo que se conoce Argentina y México poseen casi tanto como Estados Unidos. China, con los mayores yacimientos, posee reservas que equivalen a casi el doble de aquellos y un 40% más que Estados Unidos.
“…países secularmente dependientes de proveedores extranjeros contarían con una ingente base de recursos en relación con su consumo, como Francia y Polonia, que importan 98 y 64 por ciento, respectivamente, del gas que consumen, y que tendrían en rocas de esquistos o lutitas reservas superiores a 180 TCF cada uno”.
“Para extraerlo de las lutitas ―señala IPS― se apela a un método bautizado ‘fracking’ (fractura hidráulica), con la inyección de grandes cantidades de agua más arenas y aditivos químicos. La huella de carbono (proporción de dióxido de carbono que libera a la atmósfera) es mucho mayor que la generada con la producción de gas convencional.
“Como se trata de bombardear capas de la corteza terrestre con agua y otras sustancias, se incrementa el riesgo de dañar subsuelo, suelos, napas hídricas subterráneas y superficiales, el paisaje y las vías de comunicación si las instalaciones para extraer y transportar la nueva riqueza presentan defectos o errores de manejo”.
Baste señalar que entre las numerosas sustancias químicas que se inyectan con el agua para extraer este gas se encuentran el benceno y el tolueno, que son sustancias terriblemente cancerígenas
La experta Lourdes Melgar, del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, opina que:
“‘Es una tecnología que genera mucho debate y son recursos ubicados en zonas donde no hay agua’…”.
“Las lutitas gasíferas ―expresa IPS― son canteras de hidrocarburos no convencionales, encalladas en rocas que las guarecen, por lo que se aplica la fractura hidráulica (conocida en inglés como ‘fracking’) para liberarlas a gran escala”.
“La generación de gas shale involucra altos volúmenes de agua y la excavación y fractura generan grandes cantidades de residuos líquidos, que pueden contener químicos disueltos y otros contaminantes que requieren tratamiento antes de su desecho.”
“La producción de esquisto saltó de 11.037 millones de metros cúbicos en 2000 a 135.840 millones en 2010. En caso de seguir a este ritmo la expansión, en 2035 llegará a cubrir 45 por ciento de la demanda de gas general, según la EIA.
“Investigaciones científicas recientes han alertado del perfil ambiental negativo del gas lutita.
“Los académicos Robert Howarth, Renee Santoro y Anthony Ingraffea, de la estadounidense Universidad de Cornell, concluyeron que ese hidrocarburo es más contaminante que el petróleo y el gas, según su estudio ‘Metano y la huella de gases de efecto invernadero del gas natural proveniente de formaciones de shale’, difundido en abril pasado en la revista Climatic Change.
“‘La huella carbónica es mayor que la del gas convencional o el petróleo, vistos en cualquier horizonte temporal, pero particularmente en un lapso de 20 años. Comparada con el carbón, es al menos 20 por ciento mayor y tal vez más del doble en 20 años’, resaltó el informe”.
“El metano es uno de los gases de efecto invernadero más contaminantes, responsables del aumento de la temperatura del planeta.”
“‘En áreas activas de extracción (uno o más pozos en un kilómetro), las concentraciones promedio y máximas de metano en pozos de agua potable se incrementaron con proximidad al pozo gasífero más cercano y fueron un peligro de explosión potencial’, cita el texto escrito por Stephen Osborn, Avner Vengosh, Nathaniel Warner y Robert Jackson, de la estatal Universidad de Duke.
“Estos indicadores cuestionan el argumento de la industria de que el esquisto puede sustituir al carbón en la generación eléctrica y, por lo tanto, un recurso para mitigar el cambio climático.
“‘Es una aventura demasiado prematura y riesgosa’.”
 “En abril de 2010, el Departamento de Estado de Estados Unidos puso en marcha la Iniciativa Global de Gas Shale para ayudar a los países que buscan aprovechar ese recurso para identificarlo y desarrollarlo, con un eventual beneficio económico para las transnacionales de esa nación.”
He sido inevitablemente extenso, no tenía otra opción. Redacto estas líneas para el sitio web Cubadebate y para TeleSUR, una de las emisoras de noticias más serias y honestas de nuestro sufrido mundo.
Para abordar el tema dejé transcurrir los días festivos del viejo y el nuevo año.
   
 Fidel Castro Ruz
Enero 4 de 2012
9 y 15 p.m.