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miércoles, 21 de octubre de 2015

Periodistas ofrecen taller con vistas a contribuir a reportajes sobre Cuba


"¿Cómo cubrir la información sobre Cuba y evitar los clichés?" Es lo que quieren dos periodistas ofreciendo un taller en la Universidad de Campinas (Unicamp).


Cámara de la televisión cubana en la Plaza de la Revolución. por Cubadebate
Por Sturt Silva


Las periodistas Amanda Cotrim y Juliana Sangion con experiencia en Cuba en el campo del periodismo y el cine, tratan de contribuir a que la cobertura de noticias sobre Cuba evite estar basada en percepciones erróneas y llenas de clichés. Para ello están organizando el taller: ¿Cómo cubrir Cuba y evitar los clichés?


El taller, que forma parte del programa del XXI Seminario de Tesis en curso , tendrá lugar el día 26 de octubre, de las 16:30 hrs a las 18:30 (4:30 a 6:30 p.m.) en el pequeño auditorio del Centro Cultural del Instituto de Estudios del Lenguaje IEL/UNICAMP.

Además de ser gratuita, la actividad, a pesar de estar dentro de un evento académico también está abierta a la comunidad fuera de la universidad. Para unirse, los solicitantes deben hacer el trámite desde aquí.

En una entrevista con el blog Solidarios , Amanda Cotrim - que fue corresponsal extranjero en Cuba en 2012, estudió cine en la Escuela Internacional de Cine y TV de Cuba y actualmente investiga Cuba en pesquisa de maestría- dijo que creía que " mostrar a los estudiantes cómo el discurso sobre Cuba ha sido construido, les ayudará a comprender por qué algunos criterios sobre Cuba se perpetuán".
Echa un vistazo a la entrevista completa a continuación:


Blog Solidarios: El Taller forma parte del programa del CCI Seminario de Tesis en Curso. O sea, un evento para la comunidad académica. El taller quedará restringido también a la academia?

Amanda Cotrim: No. El taller se realiza dentro de un evento académico, mas su contenido puede y debe ser compartido con cualquier persona que se interese por Cuba e por el Periodismo. Esa es una oportunidad que surgió dentro del ambiente universitario, mas hace por lo menos tres años que yo realizo actividades relacionadas con Cuba en sindicatos, fábricas (por ejemplo, la Fábrica Ocupada Flaskô, en Sumaré/SP), colectivos políticos, etc.

La universidad pública, como es el caso da Unicamp, es (o debería ser) un espacio abierto a todos. Por una cuestión de espacio, es natural que las personas que se inscriban en el Taller, tengan alguna relación con la vida académica, mas no necesariamente tengan que tenerla.

Solidarios: El Taller pretende contribuir con los periodistas que van a hacer reportajes sobre o en la Isla. ¿Piensan en deconstruir (pre) conceptos del tipo "dictadura cubana", "isla de Fidel", etc.?

Amanda Cotrim: Inicialmente, el objetivo es ése, más en dependencia del público inscrito (si la mayoría no fueran periodistas) trataremos de hacer comprender como algunas "verdades incuestionables" fueron construidas y cuáles son los efectos que ellas tienen en el imaginario de los periódicos sobre Cuba. De hecho, es muy difícil "deconstruir" algo que se construyó históricamente. Es decir, no tenemos la intención de cambiar la imaginación de la gente (esto sería ilusión), pero creemos que mostrar a los estudiantes cómo se ha construido el discurso sobre Cuba, le ayudará a comprender por qué algunas opiniones sobre Cuba se perpetúan.

Trataremos de cruzar la interpretación para llegar a la comprensión. Porque interpretar es continuar preso de las evidencias ya construidas, al imaginario
Con la comprensión, entretanto, conocemos los procesos de producción de un discurso, la historicidad concreta, materializada en el lenguaje.

Nuestro objetivo es mostrar a las condiciones de producción de las noticias, cómo funciona la prensa, el papel del periodista individual en la elaboración del reportaje, entre otros. Yo era un corresponsal extranjero en Cuba en 2012, estudié cine en la Escuela Internacional de Cine y TV de Cuba y actualmente investigo Cuba en mi maestría en la Unicamp. Así que tuve acceso a un material interesante, que fomentará el taller. También estará conmigo la periodista y profesora de periodismo, Juliana Sangion, quien estudió cine en Cuba y nos ayudará a entender las complejidades del periodismo.

Los periódicos (documentos/discursos) tuvieron una influencia significativa en la memoria (lo que se conoce) sobre Cuba. Nuestro objetivo es un enfrentamiento entre las declaraciones de los periódicos sobre Cuba y el movimiento histórico.

Solidaridad: En la página oficial del evento aparece la siguiente frase: "En este taller, vamos a tratar la redacción por otro camino. No siendo ella el reflejo de la realidad, más, sin el reflejo de la relación del sujeto/periodista con el conocimiento, que está mediado por lo escrito". ¿Puede explicar esto mejor?

Amanda Cotrim:Nuestro taller se basará en algunas referencias teóricas, uno de ellas es la teoría del análisis del discurso materialista, que se presenta como una teoría crítica del lenguaje. Esto significa que el texto (en este caso el periodístico) no es un conjunto de palabras ya dadas, absorbidas pragmáticamente por los sujetos (ya sean lectores o los propios periodistas).

No consideramos que el significado de la palabra sea del orden del lenguaje (que tendría un significado intrínseco), por eso atribuimos los significados a una construcción socio-histórica. O sea, el significado nunca es uno, él siempre puede ser otro, pero no cualquier otro. Los significados pueden ser otros porque vivimos en una sociedad de clases, donde hay división social, conflictos, contradicciones y disputas de significado.

Los significados cambian, entre otros, por los que los emplean: una condición de producción que interviene con fuerza en esa producción y en la dominación social de los significados sobre Cuba. El lenguaje es parte de la superestructura social, por tanto, defendemos que los significados están en disputa por las formaciones sociales que los emplean.

El significado sobre Cuba reside en dónde se habla de Cuba (la isla es comentada por los periódicos). En esas condiciones de producción, no es el discurso de Cuba el que define al cubano, es el discurso sobre Cuba. El texto periodístico, por tanto, no refleja la realidad, él "apenas" materializa las relaciones de poder y los embates ideológicos que subsisten en la lucha de clases. Es la lucha por los significados sobre Cuba lo que está en juego.


Original en portugués, en el Blog Solidarios
Traducción: Google y RCBáez

*La Universidad Estatal de Campinas, conocida comúnmente como UNICAMP, es una de las universidades públicas del estado de São Paulo, Brasil. Wikipedia

jueves, 9 de julio de 2015

Cuba: Cinco desafíos de la comunicación en un nuevo contexto

Texto Raúl Garcés

Raúl Garcés en el IV Pleno Ampliado del Comité Nacional
Raúl Garcés en el IV Pleno Ampliado del Comité Nacional
Septiembre de 2014. Teniendo como telón de fondo las imágenes de Pablo Milanés, Silvio Rodríguez y el grupo de experimentación sonora del ICAIC, el dúo Buena Fe entona la emblemática canción de la nueva trova Cuba Va, acompañado del coro entusiasmado de cientos de personas. Probablemente el hecho habría carecido de mayor trascendencia, si no fuera porque ocurría en el mismísimo Miami Dade County Audiotorium.
Abril de 2015. Uno de los símbolos más representativos de la intolerancia política en Miami, Ileana Ross Lehtinen, pone cara de derrota frente a la revista Foreign Policy, como si cinco décadas de industria anticastrista se vinieran abajo de un tirón sobre sus espaldas desde una altura comparable a la del Empire State. “No podemos darle marcha atrás. Es una situación sin salida”.-confiesa, refiriéndose a la eliminación de Cuba de la lista de países terroristas.
Más o menos por esa fecha,  la cantante Rihanna alborota las calles de La Habana, como lo habían hecho antes Beyoncé o Paris Hilton. Más allá de su fama, todas ellas forman parte del oleaje que trae a nuestras costas más visitantes norteamericanos, y que, hasta el nueve de mayo de 2015, había experimentado respecto al año anterior 36 por ciento de crecimiento. Las encuestas dicen claramente que el 65 por ciento  de los norteamericanos, el 56 por ciento de los latinos y la mayoría de los cubanoamericanos apoyan el giro actual de las políticas de Obama. Para colmo, el New York Times ha situado a Cuba en el lugar dos entre los 50 países más atractivos para visitar, y, en ese contexto, el efecto 17D se esparce también por Europa, cuyos habitantes viajan apuradamente a redescubrir la Isla ya no en carabelas, sino en confortables aviones.
Estas son las nuevas circunstancias. Cierto que no se ha levantado el bloqueo, que Marco Rubio y su equipo de pugilato añaden enmiendas contra la Isla a determinadas leyes, que Obama no utiliza todas sus prerrogativas como Presidente para avanzar. Y cierto también que, transcurridos seis meses, estamos más cerca de la posibilidad de convivir civilizadamente y abrir caminos.
¿Qué implicaciones tienen los escenarios descritos para el trabajo de la prensa y los periodistas? ¿Cómo se reacomodarán en lo adelante los significados de la “plaza sitiada”? ¿Cederemos a la tentación de actuar como si todas las murallas se hubieran derribado?
Quisiera dividir esta reflexión en cinco desafíos que, a mi juicio, deberemos afrontar con profesionalidad e inteligencia, si queremos ajustarnos a la sensibilidad y el tacto político demandados por la nueva época.
1. El desafío de la representación
Una investigación reciente de la Facultad de Comunicación confirma que el tratamiento de las fuentes y el acceso a la información sigue siendo un problema medular entre nosotros. De 636 noticias analizadas, el 43.4 por ciento incluía una sola fuente, mientras que el 22.4 por ciento,  dos fuentes representativas del mismo enfoque editorial. La presencia de diferentes puntos de vista se advirtió en apenas el seis por ciento de las notas. Y, tan preocupante como el dato anterior, es que solo el 17.4 por ciento de ellas utilizó documentos, en contraste con el 77.4 por ciento que se conformó con fuentes humanas.
Aspirar a una cobertura del acontecer internacional que desconozca estos antecedentes y prácticas sería como pedirle peras al olmo. Desde el pasado 17 de diciembre hasta la fecha, Cuba y los Estados Unidos han dialogado sobre un amplio espectro de temas, según las notas oficiales emitidas por ambos gobiernos: la lucha contra el terrorismo, la discusión sobre límites marítimos en el Golfo de México, el tratamiento de epidemias; las acciones para enfrentar la emigración ilegal, el contrabando de personas y el fraude de documentos; la conservación de especies marinas, las estrategias para contener derrames de hidrocarburos en el Estrecho de la Florida, la mitigación del cambio climático… ¿Cuáles de ellos han sido abordados por nuestros medios? ¿Qué otros géneros, además de las notas oficiales, hemos utilizado con mayor frecuencia? ¿Cuántos expertos cubanos y norteamericanos han sido entrevistados? Se habrán dado cuenta de que estas preguntas son más retóricas que reales, porque la respuesta es bien conocida por nosotros.  No caeré, sin embargo, en la tentación de culpar a las fuentes, ni mucho menos en la de culparnos a nosotros mismos. La madurez de este gremio sabe, tras nueve congresos de la UPEC, que esa ruta  ayuda poco a entender el problema y dilucidar sus causas.
(…)
 “Es preciso que se sepa la verdad de los Estados Unidos –diría José Martí-. Ni se debe exagerar sus faltas de propósito, por el prurito de negarles toda virtud, ni se han de pregonar sus faltas como virtudes”.
Lo que he llamado “el desafío de representación” tiene que ver entonces con superar estereotipos y cuños que nos han representado históricamente en el discurso público. Participar en política, fortalecer el espíritu de la nación en torno a su presente y futuro, formar ciudadanos, implica que pensemos y discutamos entre todos los dilemas de la actual coyuntura, que recuperemos sin ingenuidades el imaginario simbólico de nuestra Historia, que aprendamos la Historia antigua y contemporánea de los propios Estados Unidos, su cultura política y que distingamos entre su espíritu de libertad y de conquista.  
2.-   El desafío de la comunicación:
Tratarse como iguales no significa, como tantas veces se ha repetido, que los Estados Unidos hayan renunciado a sus objetivos históricos respecto a Cuba. “Aprender el arte de convivir en medio de nuestras diferencias” significa cimentar y abonar un terreno donde el Imperio –entrenado vastamente en una cultura de dominación- y la Isla- obligada a desplegar por más de cincuenta años una cultura de resistencia- puedan dialogar de forma civilizada y productiva.
Ahora bien, que hayan cambiado los medios y las tácticas de conseguir los mismos fines no es marginal, ni el alcance de esos métodos debería subestimarse.
(…)
Es, probablemente, la prueba más grande que haya enfrentado la institucionalidad revolucionaria en las últimas décadas. La pequeña isla, sometida y acosada históricamente por las políticas de bloqueo, privada muchas veces de diálogo con instituciones financieras internacionales, sumergida en el “vivir al día” para resolver cotidianamente problemas de sobrevivencia, tiene que reaccionar ahora a señales que provienen de todas partes, responder con agilidad propuestas, ejecutar proyectos, enfrentar la sobreexcitación global sin desconcertarse.
Es difícil, lo sé, pero la alternativa no es –ni lo está siendo- esconder la cabeza dentro de una concha de caracol. Ha llegado la hora de que el capital humano, intelectual y cultural formado por la Revolución demuestre sus potencialidades, afronte decisiones complejas, desate sus iniciativas para ponerlas en diálogo con las nuevas circunstancias. La avalancha no puede enfrentarse centralizadamente. No en todos los casos. Y menos en la prensa, que tiene y tendrá cada vez más radios, corresponsalías, periódicos comunitarios y redes sociales por todas partes.
(…)
Hay que construir el tejido social de nuestro proceso de cambios comunicativamente y la institucionalidad revolucionaria debiera asegurarse de que dispone  de las estructuras, los recursos humanos y la voluntad para garantizarlo. Luego de tantos años invisibles para las trasnacionales mediáticas, deberíamos aprovechar  el boom del interés por Cuba, lo mismo en titulares de periódicos que en visitas de primeros ministros, congresistas y personalidades de todo tipo, para dar a conocer lo que somos y, sobre todo, lo que podríamos llegar a ser.
Estados Unidos ha dicho, como también cabía esperar, que apoyará al sector privado emergente dentro de la Isla. Y el gobierno cubano, por su parte, ha reconocido las potencialidades de ese sector como  fuente de crecimiento económico. Que se visibilice, que utilice recursos de comunicación para insertarse en el mercado, incluso que necesite la publicidad para posicionarse en un ambiente de creciente competencia, no debiera extrañarnos.
(…)
El Estado tiene el desafío de ser eficiente, y el sistema comunicativo de la Revolución tiene el deber de acompañarlo en ese propósito. Pero si no hay voceros en los ministerios y otras entidades, si las estrategias de comunicación no se convierten en instrumentos de aplicación práctica cotidiana,  si los funcionarios no se entienden a sí mismos como servidores públicos y carecen de entrenamiento para enfrentarse a cámaras, grabadoras y micrófonos, el camino de mostrar la sostenibilidad y prosperidad de nuestro socialismo se hará más empedrado y difícil.
3.   Un problema de interacción.
No es novedad decir que se ha transformado estructuralmente el espacio público cubano. El modelo mediocéntrico, que caracterizó  a nivel global la producción y distribución de formas simbólicas, es ya historia. No digo que los medios no tengan importancia. Lo que quiero decir es que se insertan ahora dentro de un ecosistema más desestructurado y complejo, donde las jerarquías se diluyen. Si en 1980 visibilizar los efectos de un huracán dependía de las cámaras de la televisión o las fotografías de un periódico, hoy los celulares, las redes sociales, el paquete semanal pueden cumplir potencialmente los mismos propósitos.
(…)
Cualquiera de nosotros podría, al analizar estos temas, llamar la atención sobre las dimensiones de la encrucijada cultural en la que estamos. (…)
Por más que nos pese, este es el mundo en que vivimos y el Paquete Semanal, aún en medio de las singularidades del contexto cubano, se parece mucho a lo que Direct TV ofrece a millones de espectadores en todas partes, que no paran de hacer zapping frente a cientos de ofertas audiovisuales simultáneas. La televisión a la carta es una tendencia irreversible e imparable del escenario comunicativo contemporáneo. Y la reacción frente a ella no puede ser la censura, ni los ojos ciegos, ni los oídos sordos.
Lo que en realidad debiera preocuparnos es que nuestros centros de enseñanza no dispongan aún de programas de recepción crítica frente a la televisión, que la crisis de valores desestructure  los mecanismos sociales disponibles para discernir lo ético de lo que no lo es, que los medios  reproduzcan impunemente la misma banalidad y norteamericanización que le cuestionamos al Paquete, que la crítica a todo lo anterior no siempre cristalice en un potente movimiento cívico, de defensa de la cultura de la nación.
(…) Entendamos de una vez que se puede tener la prensa y no tener la comunicación.
4.     Un desafío de gestión.
Si me preguntaran una de las prioridades que la subversión ideológica adoptará en las nuevas condiciones, afirmaría que es cavar un abismo entre la capacidad de creación e innovación del pueblo cubano, y la supuesta intransigencia de sus instituciones.
Como sugerí antes, no nos asombremos de que el adversario apueste a contrastar las formas de gestión no estatal con las públicas,  que intente enfrentarlas, o presentarlas en el imaginario social como dos polos opuestos: de un lado, presuntamente, la modernidad, el emprendimiento, la habilidad para desatar hasta el infinito las fuerzas productivas. De otro, una imagen de inercia, lentitud y burocracia por parte de los aparatos del Estado.
(…)
Dentro de este contexto, resulta decisivo que se respire un ambiente de innovación en la prensa cubana, que aprendamos con urgencia sobre economía de medios y formas novedosas de gestión  para hacerlos sostenibles, que retengamos a los mejores recursos humanos y a cientos de jóvenes talentosos, portadores del espíritu de renovación; que habilitemos las condiciones objetivas y subjetivas para sacudir a los mediocres y premiar a los más consagrados.
Es un hecho que, en algunos casos, las audiencias caen como de un despeñadero o se desplazan desde los medios tradicionales hacia otras plataformas de comunicación más atractivas y dinámicas. Lo anterior debería preocuparnos y obligarnos a evaluar soluciones puntuales, sin esperar a una transformación general del sistema comunicativo. Hay que concentrar los mayores recursos donde más frutos rindan. Como mismo chequeamos con sistematicidad los lineamientos de la política económica –y generamos en torno a ellos propuestas experimentales-, deberíamos intentar llegar a la II Conferencia del Partido con experimentos sòlidos y consistentes, que se constituyan para nuestros medios en locomotoras del cambio.
En las aulas de nuestras universidades, y en la experiencia acumulada por los medios revolucionarios está la arcilla para modelar la nueva prensa. Hay cientos de jóvenes periodistas, con sólida formación académica y modernas habilidades profesionales, dispuestos a fundar. No es incomprensiones y trabas burocráticas lo que ellos buscan, sino libertad de creación, ambientes innovadores, oídos abiertos a formulaciones osadas, iniciativas que los hagan crecer y no desmovilizarse profesionalmente. En todo caso, es lo mismo que buscábamos nosotros en otra época y en otras circunstancias, cuando teníamos 20 años.
5.    El desafío de la construcción de nuevos consensos
Desde el pasado diciembre, y más recientemente a propósito del anuncio de la apertura de embajadas en ambos países, los presidentes Raúl Castro y Barack Obama han dado muestras ejemplares de que es posible entenderse y dialogar. En su misiva al mandatario cubano, Obama invocó términos como “relaciones respetuosas y cooperativas” y ratificó principios de la Carta de Naciones Unidas como “igualdad soberana”, “respeto por la integridad territorial e independencia política de los Estados” y “no injerencia en los asuntos internos”. Hemos tenido que esperar 113 años y recorrer una larga ruta de independencia para desterrar el espíritu plattista de las declaraciones de un gobernante norteamericano. Si la política necesita del discurso para expresarse y hacerse entender,  el próximo 20 de julio estaremos abriendo no solo embajadas, sino también una nueva dimensión comunicativa.
Le toca a la prensa en el nuevo contexto encontrar los tonos apropiados para cada momento, ecualizar el lenguaje, profundizar en los argumentos de acuerdo con la complejidad de las circunstancias. Recuperar la iniciativa del debate y  la policromía del discurso público. No es una prioridad solo para la nueva era en las relaciones Cuba-Estados Unidos, sino también para el fortalecimiento permanente del consenso nacional.
(…) Estos tiempos no son los años 60, ni Cuba es el país de analfabetos que registró el último censo previo al triunfo de la Revolución. Si algo produjeron las últimas cinco décadas fueron hombres y mujeres pensantes, jóvenes informados, ciudadanos capaces. Todos ellos forman parte del presente y el futuro de la República, y ninguna de sus críticas debiera ser motivo de exclusión. En todo caso, fue la  Revolución la que les aseguró el derecho de pensar con cabeza propia y expresar sus convicciones.
(…) Ahora que los Estados Unidos no estarán solo a 90 millas, sino, probablemente, en opulentos aviones de American Airlines posados en nuestros aeropuertos, o en lujosos ferrys con sus narices asomadas al Puerto de La Habana, ninguna escaramuza de coyuntura debiera ser más fuerte que la unidad nacional. Y aunque parezca paradójico, la unidad nacional será más sólida mientras más flexibles y abiertos a la diferencia resulten los límites de la cultura política compartida. (…)
(…) Este pueblo terco y  perseverante que somos los cubanos está entrenado en dar la pelea. Casi doscientos años de lucha por el camino de la independencia nos han hecho llegar hasta aquí y vivir la expectativa de los días que corren. Por nosotros, por nuestros hijos, por Cuba, nos toca ahora, con prudencia y al mismo tiempo con osadía, asumir los riesgos.
*Fragmentos de la ponencia presentada por Raúl Garcés durante el pleno, la cual propició el debate entre los asistentes de todas las provincias del país.

sábado, 11 de enero de 2014

"A la prensa no le puede temblar la mano para enjuiciar los problemas": Entrevista al Presidente de la UPEC

Por María del Carmen Ramón
El presidente de la UPEC, Antonio Moltó, conversa en exclusiva con Cubahora sobre su vida profesional, los desafíos al frente de la organización y el futuro del periodismo cubano…
El nuevo presidente de la Unión de Periodistas de Cuba es un ser humano increíble y un periodista crítico y propositivo. De joven soñaba con andar entre nubes piloteando aviones como el escritor francés Antoine de Saint Exupery; pero dedicó su vida a creer en las ideas que tanto repetía el Principito, y por eso hoy es amante de eso “esencial que es invisible a los ojos”.

Cree, como Martí, en la utilidad de la virtud, y por eso repite a cada rato que se divierte trabajando y que como periodista se siente un pelotero del equipo Cuba, con la misión de representar a todo un país.

“No hay nada más cercano al médico, al maestro, que el periodismo, porque lo que tú haces no lo haces para ti. Tú cuentas las historias de otros y sientes pasión o dolor por eso. Es enorme la dicha que supone salir al encuentro de los demás, escuchar su aliento y su desaliento, su esperanza y frustración y acompañarlo con tu discurso, para esperanzarlo, no para que se hunda en su propia tragedia”.

Padre cinco veces y abuelo de una nieta que le roba el sueño, Antonio Moltó Martorell se define como un hombre muy fantasioso, al que siempre le ha acompañado la imaginación. No existe emisora, telecentro, periódico, ni corresponsalía de televisión del país en la que no haya compartido un rato con sus periodistas. “Me interesa mucho estar donde pueda ser útil, donde pueda favorecer un cambio”, confiesa casi al inicio del diálogo.

Premio Nacional de Periodismo José Martí, Moltó ha tenido una larga carrera en emisoras como CMKC y Radio Rebelde. Muchos lo conocen de cerca por su labor como director del programa radial “Haciendo radio”, como fundador y periodista del espacio de periodismo de opinión “Hablando claro” o como el, hasta hace poco, director del Instituto Internacional de Periodismo “José Martí”.

En el IX Congreso de la UPEC fue electo presidente de esa organización. Muchos son los desafíos que tienen por delante periodistas, directivos, y las diversas instancias de la sociedad, en aras de dar cumplimiento a los acuerdos emanados de ese cónclave. Para Moltó el desafío es enorme: “La escuela está en que los medios, sabiendo lo que tienen que hacer, no esperen otra señal, porque ya la señal está”.

Cubahora conversó con este profesional sobre el periodismo cubano, las formas de perfeccionarlo, los problemas que deberán resolverse en el sector más allá de la necesidad de una ley de comunicación y los retos después del Congreso.

¿DE PILOTO DE AVIONES A PERIODISTA?

La historia de ser piloto pertenece a los primeros años de la Revolución. Yo pertenecía a la Asociación de Jóvenes Rebeldes, era un miliciano recién estrenado. Fidel va a Santiago de Cuba y reúne a todos los milicianos de la provincia en la pista del aeropuerto. Allí, encaramado sobre una tarima, Fidel nos habló a todos y nos explicó lo que se avecinaba, que la Revolución tenía que defenderse porque podría ser atacada constantemente. El llamado del Comandante en Jefe era a una fuerza armada que conociera y dominara las nuevas tecnologías, con visión de futuro, a obreros y campesinos. Aquello era como la realización de todos los sueños de una juventud que no sumaba muchas afeitadas. Yo elegí ser piloto, quizás porque me pasaba la vida con un avioncito de cartón y soñando con montarme dentro de él y volar. Siempre me sentí mirándolo todo, pero desde la altura del vuelo y de la imaginación. Me seleccionaron y fui a La Habana para ir a una beca en China o Checoslovaquia; pero, lamentablemente, mi padre falleció en un accidente. Era el único varón, no quise dejar a mi mamá sola y me quedé en Santiago.

Allí me enrolé en lo que fue mi primera noción de contacto con la diversidad de todos los públicos: la constitución de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR). Fue un momento hermoso, las personas salíamos a las calles a cantar nuestro himno sintiéndonos plenos y realizados con la libertad conquistada, el fin de un régimen oprobioso, sanguinario, y el comienzo de una nueva vida.

De pronto me vi tan involucrado que me convertí en el coordinador fundador de los CDR en el territorio. Esa para mí fue la escuela que nunca me ha hecho olvidar la misión del periodismo. Allí supe que el corazón de la noticia late en el pueblo, en sus historias. La historia no la hacen las instituciones, las instituciones nacen para servir y hacer hermosas esas historias, las instituciones son como los locales para una fiesta, y la fiesta la pone el pueblo. Uno se asombra mucho en estos tiempos, al ver que hay funcionarios en las instituciones que creen que tienen a Dios cogido por la barba.

Trabajé en los CDR hasta que, por una necesidad de cuadros en la radio de Oriente, el Partido me pidió que me incorporara a trabajar en la radio. No sabía nada de Periodismo y me nombraron director del noticiero. Empecé en CMKC, llamada después Radio Revolución, allí sentía que estaba sobre aquel avión, pero con motores muy potentes, porque la radio es fabulosa. A veces creo que Internet se inspiró en ella para esa posibilidad tan maravillosa que permite estar en cualquier parte del mundo.

Es el actual presidente de la Unión de Periodistas de Cuba ¿qué principales desafíos tiene por delante? ¿Cómo sueña a la UPEC y al periodismo cubano?

Juro que nunca había ni imaginado que sería elegido presidente de la UPEC; pero eso no quiere decir que yo no tenga que asumir la enorme responsabilidad de esta tarea con el aliciente de que hay mucha gente dispuesta a colaborar. La prueba más fehaciente fue este congreso, por la profundidad del pensamiento de muchos compañeros, por su honestidad, por su valor. Ha sido como una reunión de la familia, para ver problemas graves que hay, pero resueltos sin encomio, sin molestar al otro y ha sido un diálogo muy bien llevado. La dirección del país ha sido muy clara, ha tenido una posición muy objetiva, nunca nos ha esperanzado con argumentos falsos, pero estamos llenos de esperanza, yo me siento lleno de sueños, como todos los días. Cuando me levanto y voy a  poner los pies ya yo tengo una idea en la cabeza. Mis mejores momentos de creación fueron durante el Período Especial, cuando yo me montaba en una guagua en La Habana y no iba en una guagua, iba con mi imaginario en la cabeza, pensando cómo iba a ser mi día.

ASÍ IMAGINO A LA UPEC

Imagino a la UPEC como una entidad fiel a sus principios fundacionales, una organización que promueve la unidad, la cohesión, que respeta la diversidad, estimula el desarrollo de la creación profesional, que no descuida los problemas esenciales de la espiritualidad humana: el descanso, el receso, el premio, el reconocimiento, el regaño, pero el regaño amable, no el que deja una marca en el pecho. Una UPEC que no pierda nunca el sentido de la realidad del país en el que vivimos, una UPEC que piense a Cuba, que se proyecte desde el periodismo para apoyar la búsqueda de las aspiraciones que tenemos los cubanos.

Hay grandes peligros que se avecinan en una sociedad como la nuestra, donde todavía existen en nuestro ADN aspectos relacionados con el consumismo, la vanidad, la envidia, el camino fácil. Es un antagonismo fuerte entre ese antivalor y el valor, y a veces cuando uno deja solo el antivalor, y no usa el amplificador necesario para apelar al valor, este puede ser más fuerte que el otro. Creo que no podemos ser ajenos a ese problema. Nosotros tenemos que ser como el médico más preocupado por la salud de nuestro pueblo, por la salud de la comunicación desde su visión más amplia.  

Tenemos que contribuir fuertemente en la concepción conceptual del modelo de prensa del socialismo, que no está escrito, hay apuntes, atisbos, tesis, pero no está de modo alguno resuelto. No lo estuvo para los países de Europa, como tampoco para nosotros. Estamos hablando de un modelo que tenga en cuenta la vertiginosidad de las nuevas tecnologías en el ámbito de la comunicación, las necesidades de comunicación de los seres humanos, la incidencia que tienen los problemas materiales sobre la vida cotidiana del sujeto.

Estos son asuntos de toda nuestra sociedad, de nuestro sistema de gobierno, del de participación pública y ciudadana para el control de los órganos de gobierno, del Partido, de la prensa. Nuestra organización no puede ser una concha, no puede ser un espacio blindado que se aísle de esa realidad del país, no se puede contagiar con las corrientes de agotamiento que muestran determinados sectores. La UPEC tiene que ser el espacio permanente de los foros, de los diálogos, del intercambio, de abrirle espacio al talento sin prejuicio, que si hay un muchacho joven que llega a un espacio de redacción y está aportando la idea de cómo revertir un proceso negativo sea reconocido y se le dé una responsabilidad.

LA PRENSA, LOS PERIODISTAS Y SU UPEC, DEBEN BEBER DE LA REALIDAD

Estamos hablando de una relación armoniosa, dialéctica, pero confrontativa, sobre los problemas que tiene el periodismo y la comunicación. Creo que la prensa, los periodistas y su UPEC, tienen que estar bebiendo constantemente de esa realidad, observándola, sometiéndola a estudio, pasándola por el tamiz del enfoque científico de los asuntos. Cualquier entendido que tenga una responsabilidad estatal dentro del país y lea o haya visto las palabras de Rosa Miriam Elizalde, o las 7 tesis sobre el periodismo de Raúl Garcés, debe decir: desde mañana mi destino será otro.

Ahora, hasta el 2014, hay 864 muchachos matriculados en las siete escuelas de periodismo en el país. Esta es una inyección para el sector de la prensa. Yo nunca me imaginé que eso algún día pudiera pasar y que esos jóvenes encuentren espacio donde se realicen profesionalmente. Problemas aparte de la falta de profesionalidad en la prensa, algunos directivos que no son competentes, no se puede decir que el periodismo cubano es malo porque los periodistas no tienen cultura y no tienen preparación, nunca hemos tenido tan alto índice de doctores en el sector, ni de profesores que están haciendo labores de tutores, o de instructores en lugares donde pasan la práctica laboral.

Hay en el sector una situación material muy difícil, y en medio de tantas dificultades, los medios no se apagan, ni transmiten a la población desesperanza, desánimo, tampoco dicen mentira. Nosotros hemos tenido que enfrentar burradas y tonterías, y será un proceso largo entender la comunicación como un bien público, entender la democracia horizontal, no solo vertical, donde la diversidad tenga espacio y sea respetada, donde la diversidad equivocada se contribuya a dar argumentos y justificación, pero que no se sepulte.

LA PRENSA DEBE HACER PERIODISMO

En su ponencia presentada al Congreso de la UPEC, el periodista Raúl Garcés se refería a uno de los temas que más se debaten al interior de la prensa: la necesidad de una ley de comunicación; pero alertaba que esta de por sí, no resolvería todos los problemas de la prensa, ¿qué puede hacer la prensa y los periodistas para luchar contra problemas como, por ejemplo, el secretismo? ¿Cómo garantizar la utilidad de una ley de Comunicación?

La prensa debe hacer periodismo, cumplir con el ABC de la comunicación, y a eso tienen que contribuir varios actores sociales. La prensa tiene que ser obstinada en eso, el único modo de comunicar es diciendo las cosas.

El primer llamado es a los periodistas, quienes deben resolver problemas que no tienen que ver con las fuentes ni con otros factores, sino con el diseño, los lenguajes, que se quedaron en un nivel de obsolescencia, ¿cuál va a ser el discurso de nuestra prensa? ¿el discurso culto, el hondo, pero al mismo tiempo recreado?

Todo eso hay que definirlo, y esta labor de la construcción de la comunicación no está solo en manos de los periodistas, tiene que haber una construcción acelerada  y esos procesos se aceleran mediante el rigor y la exigencia.

Soy de los que creen en la superación como un agente del cambio, pero no creo que el periodismo cubano se vaya a resolver capacitando o superando a las personas, eso es una parte del problema.

También pienso que la Ley de comunicación no resolverá todos los problemas. En estos momentos tenemos vigentes directivas del Buró Político, así como facultades que nos otorga la Constitución. Entonces, habría que preguntarse  ¿por qué tenemos todas estas dificultades? Es un asunto profundamente cultural y solamente desde la cultura, desalojando ese espacio de ignorancia que no entiende el papel ni el nivel de la comunicación, de prepotencia y de una visión extraviada sobre el poder, se podrá resolver.

LA ESCUELA ESTÁ EN LOS MEDIOS

La escuela está en que los medios, sabiendo lo que tienen que hacer, no esperen otra señal, porque ya la señal está.

Conozco medios de prensa donde apenas tienen recursos y logran mayor participación en las redes sociales, por ejemplo, que los medios nacionales. Más allá de los necesarios recursos, eso tiene que estar acompañado de un esfuerzo permanente, para que no haya un divorcio entre la agenda pública y los espacios de comunicación.

En el caso de nuestro país, una ley de comunicación y no una ley de prensa, resulta mucho más colocada en la dimensión que hay que cubrir y alcanzar. Nosotros estamos contando las historias sobre actores sociales que son los que determinan la existencia de la nación y la materialización del proyecto político nacional. Este congreso confirmó que nosotros tenemos la voluntad, la fuerza de calificación para entenderlo y abórdalo con un sentido de responsabilidad; pero la prensa sola no puede.

Se necesita hoy una prensa que aconseje, ayude, eduque y que nos endulce la vida también, pero también un sistema que complemente todo esto. No haces nada con un buen noticiero a las 8 de la noche y que detrás venga una novela que no tenga nada que ver con tu realidad.  El problema nos está remitiendo hacia lo cultural, hacia las entidades del servicio público de comunicación, a que la revisión pase por todo.

Todavía hay muchas deficiencias que resolver, porque muchas de nuestras rutinas productivas no tienen en cuenta el impacto de las redes sociales y se prioriza sobre todo en el caso del periódico, la versión impresa, por encima del digital, que trabaja en tiempo real. 

De lo que se trata ahora es de cubrir los vacíos de ignorancia y desconocimiento que, respecto al sistema de instituciones nacionales, se proyectan hacia la prensa y la sociedad.
Ningún funcionario es dueño de ninguna institución, por lo tanto, tú no eres dueño de ninguna noticia. Por tanto, el secreto no existe, eso está dicho en resoluciones del Buró Político que no se cumplen. ¿Se van a cumplir mañana? ¿Después? Es un proceso, y en ese proceso nosotros tenemos que tener la voluntad de hacer periodismo.

LA PRENSA, ESPACIO DE MEDITACION Y TAMBIÉN PARA ENCANTAR
Usted es amante del periodismo al que llaman “incómodo”, que ha ejercitado en espacios como Hablando claro.  ¿Qué importancia le concede a estos espacios dentro del periodismo al que se aspira llegar?

La prensa debe ser espacio de meditación, pero también el espacio para encantar, el lugar donde tú un día veas por televisión el vendedor de fritas de la esquina porque lo entrevistaste, y que no sea un aluvión de entrevistas a artistas que vienen a contar cómo les fue en su viaje. Me gustaría ver más gente del pueblo opinando. Yo defiendo mucho el espacio de la crítica pero todo a su medida. Si Radio Rebelde no tiene su novela, y si mantienes ese discurso de la opinión crítica toda la noche, el oyente se obstina, porque hay otras necesidades. Ahora, cuando falta el análisis crítico de la realidad, uno cada vez se aleja más de la vida y pierde el sentido de la utilidad.

A nosotros no nos puede temblar la mano para enjuiciar un problema que le está haciendo daño a la nación, porque cuando se oculta algo, se prolonga el plazo para su solución. Hace falta equilibrio para reconocer, por ejemplo, cuando una brigada constructora terminó una obra en tiempo, y para castigarlo cuando robó materiales. A ese rigor se tiene que sumar la prensa como la voz del pueblo y del Partido.

 Fuente: Cubahora

Tomado de CubaPeriodistas.cu

martes, 1 de octubre de 2013

A propósito de blogueros y periodistas...

Quien ha tropezado con esta Polilla Cubana por los enrevesados vericuetos de la "super carretera", habrá podido notar que siempre se presenta como una "difusora de noticias en web", pues mi amada profesión es la de bibliotecaria y, como no poseo estudios de periodismo y no me apetece el rol de intrusa profesional, no me digo periodista; apenas si bloguera, pues no soy -como acostumbra mencionar mi compañera Norelys Morales- una "gestora de contenidos" si no, y repito, alguien cuya tarea y alegría es compartir a los cuatro vientos aquello que considero de relevancia para ser conocido por los que, ellos sí, producen textos de elevada valía. Tal vez por ello también usé la "vestimenta" que cortara y cosiera el estimado Juan Marrero en su post publicado en "Sin secretismo", la magnífica sección de Cubaperiodistas, porque me dolió, en mi nombre y en el de los otros, los que hacen buen periodismo, sin diplomas ni carnets, en sus blogs. Felizmente, de las filas de esos, se alzó la voz de un bloguero cubano, Harold Cárdenas, fundador del Blog La Joven Cuba y uno de los promotores del primer encuentro de blogueros cubanos, el Blogazo X Cuba y a su artículo dio cumplida respuesta Marrero. Acá los dejo con el intercambio y el link al post que lo originara.
Sin prisa, pero sin pausa
Juan Marrero
http://www.cubaperiodistas.cu/sin_secretismo/23.htm



El escribidor de blogs
Por Harold Cárdenas Lema*

Soy un pecador, cometí el pecado original de no tener una formación como periodista o comunicador social y aún así pretender dar una mirada sobre mi realidad. Comprendí mi grave error cuando leí un artículo publicado el 26 de septiembre en el sitio oficial de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC). Yo que creía ser bloguero aprendí en ese texto que esa palabra no existe, no se menciona, soy solo un “escribidor de blogs” que no está afiliado al movimiento periodístico nacional.

 Resulta difícil no sentirse aludido en un escrito tan ambiguo. En él se dice que los medios nacionales están mejorando en la lucha contra el secretismo, una opinión que comparto pero la considero un resultado multifactorial, un producto de la acción constante de los inconformes en nuestra sociedad, algo a lo que han contribuido también los blogueros cubanos y el autor desconoce.

 Si la intención era hacer referencia a que algunos pecan de hipercríticos e ignoran los pasos positivos de los últimos años, entonces comulgo con la idea e incluso ya hemos hecho referencia a ella anteriormente, pero lo publicado deja un sabor muy negativo que es difícil de ignorar.

 Quizás si los blogueros hubieran sido un movimiento feliz carente de contradicciones ese artículo no hubiera provocado el dolor que expreso, más aún cuando fue escrito por un funcionario de larga trayectoria en el periodismo de nuestro país. Quizás el autor desconoce de las sanciones laborales que sufrieron los primeros en una blogosfera que en estos días llega a convocar a Julián Assange a mostrar su solidaridad con Cuba, que están en la primera línea de defensa de este país, que se equivocan en ocasiones pero lo hacen trabajando voluntariamente por un país mejor, cuando muchos otros no se atreven a arriesgar sus miserias.

 En el artículo se les reclama a los blogueros creerse “dueños de decir todo lo que les venga en ganas”, nada más parecido a la libertad de expresión, nada más parecido a lo que debe ser el espíritu de una Revolución por muy bloqueada que esté. Si el autor se refería a la responsabilidad que implica esta labor, créame que un bloguero siente la misma presión que un periodista que quiere ser objetivo y útil a su sociedad.

 Nunca he buscado distinciones entre aquellos que escriben en la web, la calidad o el valor de un texto no radica en un título universitario o no, ni siquiera lo había pensado pero obviamente otros sí. Hace unos días vi a una estudiante de periodismo preguntar en una conferencia cuántos de los blogs más consultados son escritos por periodistas, la pregunta era retórica e incluía cierta malicia pero no dejaba de señalar algo sintomático: no se puede despreciar o hacer diferencias entre profesionales o no, el sectarismo no conduce a ninguna parte.

 Confieso que el mencionado artículo me deja preocupado, quizá debo esperar a que se otorguen las licencias para los “escribidores de blogs”, debo tener cuidado de no violar alguna ley o resolución, digo, otra que no sea la 127 que sí tengo que irrespetar a diario para seguir existiendo en la web.

 Soy un pecador, cometí el pecado original de no tener una formación como periodista o comunicador social y aún así pretender dar una mirada sobre mi realidad. Soy un escribidor de blogs que se comunica mediante ellos por falta de otra vía, este artículo me ha dolido porque muestra cuánto desconocimiento existe aún sobre la blogosfera entre algunos funcionarios del mundo periodístico, este es un hecho… y parafraseando al autor en cuestión: “nadie lo puede tapar con un dedo”.
  *Joven profesor universitario, fundador de uno de los blogs más polémicos de nuestra blogosfera, La Joven Cuba

Tomado de La Joven Cuba
 
[oOo]

Respuesta sincera a un pecador de otro pecador
Por Juan Marrero

Harold Cárdenas es un joven bloguero que se ha molestado con el comentario que publiqué en cubaperiodistas.cu, en la sección Sin Secretismo [Link más arriba], relacionado con algunas señales que se han dado en los medios en respuesta a la cerrazón informativa luego del IX Congreso de la UPEC. No tuve intención alguna de negar a nadie su derecho a dar una mirada a la realidad ni desconocer la contribución de algunos blogueros en la lucha contra el secretismo, y mucho menos atizar divisiones entre quienes ejercen el periodismo como profesión y aquellos que hacen lo que se ha dado en llamar periodismo ciudadano, gracias al desarrollo de las nuevas tecnologías de la comunicación. 

 Mi única intención fue llamar la atención sobre algunos hipercríticos que andan por la blogosfera y que actúan, a veces, de modo irresponsable, enjuiciando lo humano y lo divino, y de ahí la oración que utilicé de que se consideran “dueños de decir todo lo que les venga en ganas”. El propio Harold advirtió mi intención y lo reconoce.

 No fueron para ti, Harold, ni para los blogueros que trabajan con honestidad, mis alusiones en el artículo “Sin prisa, pero sin pausa”. A los jóvenes que escriben en blogs, periodistas profesionales o no, y lo hacen con altura y constructivamente, los respeto. Saludo que en JovenCuba expongas tus opiniones de la forma en que lo has hecho, aunque no comparta algunas de ellas. Solo te pregunto: ¿Por qué te pones una vestimenta que no está hecha a tu medida?

 Quiero, además, recordarte que la UPEC ha tenido mucho que ver en el desarrollo del movimiento de blogueros en Cuba. No ha estado a espaldas de él. Las aulas del Instituto Internacional de Periodismo José Martí han estado abiertas para la formación de muchos jóvenes blogueros. Tú mismo estuviste recientemente participando en el taller dado por el editorialista de La Jornada y en la videoconferencia La Habana-Londres con Julián Assange, fundador de Wikileaks. Y cuando yo era vicepresidente de la UPEC, electo por dos congresos, siempre alenté el desarrollo de ese movimiento.

 Si me preguntases si algo de lo que escribiste me molestó, con sinceridad te diría que solamente ese título que me endilgaste de “funcionario de larga trayectoria en el periodismo de nuestro país”. Lo que he hecho a lo largo de más de 55 años es hacer periodismo,  pero no cualquier periodismo, sino un periodismo para clavar la verdad en los corazones y servidor de ideas justas y dignas.  He tenido como principio comunicar lo poco que sé y aprender lo mucho que no sé todavía. De las nuevas realidades de la blogosfera estoy aprendiendo en estos tiempos, ya en el ocaso de mi existencia. 

 Harold comienza su nota diciendo “Soy un pecador, cometí el pecado original de no tener una formación como periodista o como comunicador social…” Y te digo que yo también soy un pecador, cometí el pecado original de no tener un título universitario y no tengo ni postgrados, ni másters ni candidato a doctor… pero he sido y soy un periodista del pueblo y para el pueblo por más de 55 años. 

 Me han dicho que otros blogueros han hecho comentarios sobre la nota que publiqué en Cubaperiodistas.cu No voy, por supuesto, a contestar individualmente a cada uno. Mis ideas principales son las que he expuesto en esta sincera respuesta a Harold. 

Fuente Cubaperiodistas.cu



Fuente Cubaperiodistas.cu

domingo, 15 de septiembre de 2013

El Departamento de Estado EEUU bajo orden de la Corte Federal de presentar materiales sensibles al caso de Los Cinco

Reporterosporcontrato
Noticias sobre la demanda legal de PCJF:


El Departamento de Estado EEUU bajo orden
de la Corte Federal de presentar materiales;

Resultado de una demanda legal del Fondo de la Asociación para
la Justicia Civil, exigiendo materiales acerca de pagos secretos del
gobierno EEUU a periodistas de Miami durante el juicio de los Cinco
 
En junio, en la corte federal del Distrito de Columbia, el Fondo de la Asociación para la Justicia Civil (en inglés, Partnership for Civil Justice Fund, PCJF) presentó una demanda legal basada en el Acta "Libertad de Información", en contra del Departamento de Estado de los Estados Unidos, porque el departamento rehusó entregar los materiales en su posesión sobre los pagos secretos del gobierno de Washington a periodistas basados en Miami. Esos reporteros cubrieron el caso de los Cinco antes de su juicio, durante el juicio y durante la deliberación del jurado. La prensa perjudicó irreparablemente a los Cinco con sus reportajes incendiarios.

Ahora, como resultado de la demanda del PCJF, el Departamento de Estado ha recibido orden de la Corte de presentar, de manera expedita, los documentos en su posesión. Se ordenó presentar la primera ronda comenzando en octubre.

"Este es un paso adelante importante," dijo la abogada Mara Verheyden-Hilliard, Directora ejecutiva del PCJF. "Los documentos que el Departamento de Estado rehusaba presentar cubren un período crucial para los Cinco Cubanos. Los documentos que pedimos expondrán los pagos del gobierno a los periodistas miamenses en el tiempo, precisamente, en que el gobierno procesaba a los Cinco", añadió.

Los antecedentes

Los abogados del Fondo de la Asociación para la Justicia Civil presentaron el 5 de junio una demanda legal bajo el Acta "Libertad de Información (FOIA)" contra el Departamento de Estado de los Estados Unidos, porque la entidad gubernamental rehusó entregar los materiales sensibles en su poder, sobre los pagos secretos del gobierno a periodistas radicados en Miami, basados ​​en que estaban informando sobre el caso de los Cinco Cubanos antes del juicio, durante el juicio y mientras el jurado deliberaba.

La demanda del FOIA fue presentada en nombre del periódico Liberación, de Estados Unidos, en octubre del 2010, solicitando los documentos sobre los pagos a los periodistas entre las fechas de 1998 a 2002. Los Cinco fueron arrestados el 12 de septiembre de 1998, el juicio de 7 meses comenzó en noviembre de 2000, y terminó en junio de 2001.

El abogado Carl Messineo, director legal del PCJF, explicó el objetivo de la demanda legal, cuando fue entregado a la corte en junio de 2013: "Es evidente que el gobierno manipuló la opinión pública para avanzar en sus fines políticos y de procesamiento. Esta demanda legal busca los materiales relevantes. Ellos no tienen derecho de esconder su mala conducta".


Si usted puede hacer una donación al trabajo imprescindible del PCJF en esta campaña para exponer la verdad, ayudará inmensamente. Haga clic aquí

Comité Nacional para la Libertad de los Cinco Cubanos
Tel: 415-821-6545