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jueves, 9 de julio de 2015

Cuba: Cinco desafíos de la comunicación en un nuevo contexto

Texto Raúl Garcés

Raúl Garcés en el IV Pleno Ampliado del Comité Nacional
Raúl Garcés en el IV Pleno Ampliado del Comité Nacional
Septiembre de 2014. Teniendo como telón de fondo las imágenes de Pablo Milanés, Silvio Rodríguez y el grupo de experimentación sonora del ICAIC, el dúo Buena Fe entona la emblemática canción de la nueva trova Cuba Va, acompañado del coro entusiasmado de cientos de personas. Probablemente el hecho habría carecido de mayor trascendencia, si no fuera porque ocurría en el mismísimo Miami Dade County Audiotorium.
Abril de 2015. Uno de los símbolos más representativos de la intolerancia política en Miami, Ileana Ross Lehtinen, pone cara de derrota frente a la revista Foreign Policy, como si cinco décadas de industria anticastrista se vinieran abajo de un tirón sobre sus espaldas desde una altura comparable a la del Empire State. “No podemos darle marcha atrás. Es una situación sin salida”.-confiesa, refiriéndose a la eliminación de Cuba de la lista de países terroristas.
Más o menos por esa fecha,  la cantante Rihanna alborota las calles de La Habana, como lo habían hecho antes Beyoncé o Paris Hilton. Más allá de su fama, todas ellas forman parte del oleaje que trae a nuestras costas más visitantes norteamericanos, y que, hasta el nueve de mayo de 2015, había experimentado respecto al año anterior 36 por ciento de crecimiento. Las encuestas dicen claramente que el 65 por ciento  de los norteamericanos, el 56 por ciento de los latinos y la mayoría de los cubanoamericanos apoyan el giro actual de las políticas de Obama. Para colmo, el New York Times ha situado a Cuba en el lugar dos entre los 50 países más atractivos para visitar, y, en ese contexto, el efecto 17D se esparce también por Europa, cuyos habitantes viajan apuradamente a redescubrir la Isla ya no en carabelas, sino en confortables aviones.
Estas son las nuevas circunstancias. Cierto que no se ha levantado el bloqueo, que Marco Rubio y su equipo de pugilato añaden enmiendas contra la Isla a determinadas leyes, que Obama no utiliza todas sus prerrogativas como Presidente para avanzar. Y cierto también que, transcurridos seis meses, estamos más cerca de la posibilidad de convivir civilizadamente y abrir caminos.
¿Qué implicaciones tienen los escenarios descritos para el trabajo de la prensa y los periodistas? ¿Cómo se reacomodarán en lo adelante los significados de la “plaza sitiada”? ¿Cederemos a la tentación de actuar como si todas las murallas se hubieran derribado?
Quisiera dividir esta reflexión en cinco desafíos que, a mi juicio, deberemos afrontar con profesionalidad e inteligencia, si queremos ajustarnos a la sensibilidad y el tacto político demandados por la nueva época.
1. El desafío de la representación
Una investigación reciente de la Facultad de Comunicación confirma que el tratamiento de las fuentes y el acceso a la información sigue siendo un problema medular entre nosotros. De 636 noticias analizadas, el 43.4 por ciento incluía una sola fuente, mientras que el 22.4 por ciento,  dos fuentes representativas del mismo enfoque editorial. La presencia de diferentes puntos de vista se advirtió en apenas el seis por ciento de las notas. Y, tan preocupante como el dato anterior, es que solo el 17.4 por ciento de ellas utilizó documentos, en contraste con el 77.4 por ciento que se conformó con fuentes humanas.
Aspirar a una cobertura del acontecer internacional que desconozca estos antecedentes y prácticas sería como pedirle peras al olmo. Desde el pasado 17 de diciembre hasta la fecha, Cuba y los Estados Unidos han dialogado sobre un amplio espectro de temas, según las notas oficiales emitidas por ambos gobiernos: la lucha contra el terrorismo, la discusión sobre límites marítimos en el Golfo de México, el tratamiento de epidemias; las acciones para enfrentar la emigración ilegal, el contrabando de personas y el fraude de documentos; la conservación de especies marinas, las estrategias para contener derrames de hidrocarburos en el Estrecho de la Florida, la mitigación del cambio climático… ¿Cuáles de ellos han sido abordados por nuestros medios? ¿Qué otros géneros, además de las notas oficiales, hemos utilizado con mayor frecuencia? ¿Cuántos expertos cubanos y norteamericanos han sido entrevistados? Se habrán dado cuenta de que estas preguntas son más retóricas que reales, porque la respuesta es bien conocida por nosotros.  No caeré, sin embargo, en la tentación de culpar a las fuentes, ni mucho menos en la de culparnos a nosotros mismos. La madurez de este gremio sabe, tras nueve congresos de la UPEC, que esa ruta  ayuda poco a entender el problema y dilucidar sus causas.
(…)
 “Es preciso que se sepa la verdad de los Estados Unidos –diría José Martí-. Ni se debe exagerar sus faltas de propósito, por el prurito de negarles toda virtud, ni se han de pregonar sus faltas como virtudes”.
Lo que he llamado “el desafío de representación” tiene que ver entonces con superar estereotipos y cuños que nos han representado históricamente en el discurso público. Participar en política, fortalecer el espíritu de la nación en torno a su presente y futuro, formar ciudadanos, implica que pensemos y discutamos entre todos los dilemas de la actual coyuntura, que recuperemos sin ingenuidades el imaginario simbólico de nuestra Historia, que aprendamos la Historia antigua y contemporánea de los propios Estados Unidos, su cultura política y que distingamos entre su espíritu de libertad y de conquista.  
2.-   El desafío de la comunicación:
Tratarse como iguales no significa, como tantas veces se ha repetido, que los Estados Unidos hayan renunciado a sus objetivos históricos respecto a Cuba. “Aprender el arte de convivir en medio de nuestras diferencias” significa cimentar y abonar un terreno donde el Imperio –entrenado vastamente en una cultura de dominación- y la Isla- obligada a desplegar por más de cincuenta años una cultura de resistencia- puedan dialogar de forma civilizada y productiva.
Ahora bien, que hayan cambiado los medios y las tácticas de conseguir los mismos fines no es marginal, ni el alcance de esos métodos debería subestimarse.
(…)
Es, probablemente, la prueba más grande que haya enfrentado la institucionalidad revolucionaria en las últimas décadas. La pequeña isla, sometida y acosada históricamente por las políticas de bloqueo, privada muchas veces de diálogo con instituciones financieras internacionales, sumergida en el “vivir al día” para resolver cotidianamente problemas de sobrevivencia, tiene que reaccionar ahora a señales que provienen de todas partes, responder con agilidad propuestas, ejecutar proyectos, enfrentar la sobreexcitación global sin desconcertarse.
Es difícil, lo sé, pero la alternativa no es –ni lo está siendo- esconder la cabeza dentro de una concha de caracol. Ha llegado la hora de que el capital humano, intelectual y cultural formado por la Revolución demuestre sus potencialidades, afronte decisiones complejas, desate sus iniciativas para ponerlas en diálogo con las nuevas circunstancias. La avalancha no puede enfrentarse centralizadamente. No en todos los casos. Y menos en la prensa, que tiene y tendrá cada vez más radios, corresponsalías, periódicos comunitarios y redes sociales por todas partes.
(…)
Hay que construir el tejido social de nuestro proceso de cambios comunicativamente y la institucionalidad revolucionaria debiera asegurarse de que dispone  de las estructuras, los recursos humanos y la voluntad para garantizarlo. Luego de tantos años invisibles para las trasnacionales mediáticas, deberíamos aprovechar  el boom del interés por Cuba, lo mismo en titulares de periódicos que en visitas de primeros ministros, congresistas y personalidades de todo tipo, para dar a conocer lo que somos y, sobre todo, lo que podríamos llegar a ser.
Estados Unidos ha dicho, como también cabía esperar, que apoyará al sector privado emergente dentro de la Isla. Y el gobierno cubano, por su parte, ha reconocido las potencialidades de ese sector como  fuente de crecimiento económico. Que se visibilice, que utilice recursos de comunicación para insertarse en el mercado, incluso que necesite la publicidad para posicionarse en un ambiente de creciente competencia, no debiera extrañarnos.
(…)
El Estado tiene el desafío de ser eficiente, y el sistema comunicativo de la Revolución tiene el deber de acompañarlo en ese propósito. Pero si no hay voceros en los ministerios y otras entidades, si las estrategias de comunicación no se convierten en instrumentos de aplicación práctica cotidiana,  si los funcionarios no se entienden a sí mismos como servidores públicos y carecen de entrenamiento para enfrentarse a cámaras, grabadoras y micrófonos, el camino de mostrar la sostenibilidad y prosperidad de nuestro socialismo se hará más empedrado y difícil.
3.   Un problema de interacción.
No es novedad decir que se ha transformado estructuralmente el espacio público cubano. El modelo mediocéntrico, que caracterizó  a nivel global la producción y distribución de formas simbólicas, es ya historia. No digo que los medios no tengan importancia. Lo que quiero decir es que se insertan ahora dentro de un ecosistema más desestructurado y complejo, donde las jerarquías se diluyen. Si en 1980 visibilizar los efectos de un huracán dependía de las cámaras de la televisión o las fotografías de un periódico, hoy los celulares, las redes sociales, el paquete semanal pueden cumplir potencialmente los mismos propósitos.
(…)
Cualquiera de nosotros podría, al analizar estos temas, llamar la atención sobre las dimensiones de la encrucijada cultural en la que estamos. (…)
Por más que nos pese, este es el mundo en que vivimos y el Paquete Semanal, aún en medio de las singularidades del contexto cubano, se parece mucho a lo que Direct TV ofrece a millones de espectadores en todas partes, que no paran de hacer zapping frente a cientos de ofertas audiovisuales simultáneas. La televisión a la carta es una tendencia irreversible e imparable del escenario comunicativo contemporáneo. Y la reacción frente a ella no puede ser la censura, ni los ojos ciegos, ni los oídos sordos.
Lo que en realidad debiera preocuparnos es que nuestros centros de enseñanza no dispongan aún de programas de recepción crítica frente a la televisión, que la crisis de valores desestructure  los mecanismos sociales disponibles para discernir lo ético de lo que no lo es, que los medios  reproduzcan impunemente la misma banalidad y norteamericanización que le cuestionamos al Paquete, que la crítica a todo lo anterior no siempre cristalice en un potente movimiento cívico, de defensa de la cultura de la nación.
(…) Entendamos de una vez que se puede tener la prensa y no tener la comunicación.
4.     Un desafío de gestión.
Si me preguntaran una de las prioridades que la subversión ideológica adoptará en las nuevas condiciones, afirmaría que es cavar un abismo entre la capacidad de creación e innovación del pueblo cubano, y la supuesta intransigencia de sus instituciones.
Como sugerí antes, no nos asombremos de que el adversario apueste a contrastar las formas de gestión no estatal con las públicas,  que intente enfrentarlas, o presentarlas en el imaginario social como dos polos opuestos: de un lado, presuntamente, la modernidad, el emprendimiento, la habilidad para desatar hasta el infinito las fuerzas productivas. De otro, una imagen de inercia, lentitud y burocracia por parte de los aparatos del Estado.
(…)
Dentro de este contexto, resulta decisivo que se respire un ambiente de innovación en la prensa cubana, que aprendamos con urgencia sobre economía de medios y formas novedosas de gestión  para hacerlos sostenibles, que retengamos a los mejores recursos humanos y a cientos de jóvenes talentosos, portadores del espíritu de renovación; que habilitemos las condiciones objetivas y subjetivas para sacudir a los mediocres y premiar a los más consagrados.
Es un hecho que, en algunos casos, las audiencias caen como de un despeñadero o se desplazan desde los medios tradicionales hacia otras plataformas de comunicación más atractivas y dinámicas. Lo anterior debería preocuparnos y obligarnos a evaluar soluciones puntuales, sin esperar a una transformación general del sistema comunicativo. Hay que concentrar los mayores recursos donde más frutos rindan. Como mismo chequeamos con sistematicidad los lineamientos de la política económica –y generamos en torno a ellos propuestas experimentales-, deberíamos intentar llegar a la II Conferencia del Partido con experimentos sòlidos y consistentes, que se constituyan para nuestros medios en locomotoras del cambio.
En las aulas de nuestras universidades, y en la experiencia acumulada por los medios revolucionarios está la arcilla para modelar la nueva prensa. Hay cientos de jóvenes periodistas, con sólida formación académica y modernas habilidades profesionales, dispuestos a fundar. No es incomprensiones y trabas burocráticas lo que ellos buscan, sino libertad de creación, ambientes innovadores, oídos abiertos a formulaciones osadas, iniciativas que los hagan crecer y no desmovilizarse profesionalmente. En todo caso, es lo mismo que buscábamos nosotros en otra época y en otras circunstancias, cuando teníamos 20 años.
5.    El desafío de la construcción de nuevos consensos
Desde el pasado diciembre, y más recientemente a propósito del anuncio de la apertura de embajadas en ambos países, los presidentes Raúl Castro y Barack Obama han dado muestras ejemplares de que es posible entenderse y dialogar. En su misiva al mandatario cubano, Obama invocó términos como “relaciones respetuosas y cooperativas” y ratificó principios de la Carta de Naciones Unidas como “igualdad soberana”, “respeto por la integridad territorial e independencia política de los Estados” y “no injerencia en los asuntos internos”. Hemos tenido que esperar 113 años y recorrer una larga ruta de independencia para desterrar el espíritu plattista de las declaraciones de un gobernante norteamericano. Si la política necesita del discurso para expresarse y hacerse entender,  el próximo 20 de julio estaremos abriendo no solo embajadas, sino también una nueva dimensión comunicativa.
Le toca a la prensa en el nuevo contexto encontrar los tonos apropiados para cada momento, ecualizar el lenguaje, profundizar en los argumentos de acuerdo con la complejidad de las circunstancias. Recuperar la iniciativa del debate y  la policromía del discurso público. No es una prioridad solo para la nueva era en las relaciones Cuba-Estados Unidos, sino también para el fortalecimiento permanente del consenso nacional.
(…) Estos tiempos no son los años 60, ni Cuba es el país de analfabetos que registró el último censo previo al triunfo de la Revolución. Si algo produjeron las últimas cinco décadas fueron hombres y mujeres pensantes, jóvenes informados, ciudadanos capaces. Todos ellos forman parte del presente y el futuro de la República, y ninguna de sus críticas debiera ser motivo de exclusión. En todo caso, fue la  Revolución la que les aseguró el derecho de pensar con cabeza propia y expresar sus convicciones.
(…) Ahora que los Estados Unidos no estarán solo a 90 millas, sino, probablemente, en opulentos aviones de American Airlines posados en nuestros aeropuertos, o en lujosos ferrys con sus narices asomadas al Puerto de La Habana, ninguna escaramuza de coyuntura debiera ser más fuerte que la unidad nacional. Y aunque parezca paradójico, la unidad nacional será más sólida mientras más flexibles y abiertos a la diferencia resulten los límites de la cultura política compartida. (…)
(…) Este pueblo terco y  perseverante que somos los cubanos está entrenado en dar la pelea. Casi doscientos años de lucha por el camino de la independencia nos han hecho llegar hasta aquí y vivir la expectativa de los días que corren. Por nosotros, por nuestros hijos, por Cuba, nos toca ahora, con prudencia y al mismo tiempo con osadía, asumir los riesgos.
*Fragmentos de la ponencia presentada por Raúl Garcés durante el pleno, la cual propició el debate entre los asistentes de todas las provincias del país.

sábado, 26 de abril de 2014

Cómo ser Willy Toledo

En los días en que estuve totalmente incomunicada de Internet, se publicó este trabajo que me complazco en compartirles:

Cómo ser Willy Toledo

Por Rafael Narbona
WILLY TOLEDO 5
Hace tiempo, me enviaron un correo anónimo, comparándome con Willy Toledo: “Se te está poniendo la misma cara de imbécil”. Es evidente que no tengo el carisma ni la notoriedad del famoso actor, pero a los ojos de la derecha (y de la presunta izquierda) mis opiniones me sitúan entre las hordas de rojo-separatistas y perro-flautas que pretenden destruir España. Nunca me he planteado ser Willy Toledo, pero entiendo lo que significa nadar contra corriente en una sociedad tristemente manipulada por los grandes medios de comunicación y con enormes dosis de intransigencia. En nuestro maltratado país, Willy Toledo ha malogrado su carrera por culpa de su rebeldía y de su sentido de la ética y el compromiso. Se ha atrevido a defender la Revolución cubana, la Venezuela de Hugo Chávez y el derecho de autodeterminación de los pueblos. Se ha fotografiado con el número de preso de Arnaldo Otegi, ha abogado por los derechos de los palestinos, los saharauis y los mapuches, y no ha establecido distinciones entre Libia e Irak a la hora de condenar a las intervenciones militares de la OTAN. Solidario, simpático y sin pelos en la lengua, Willy Toledo se enorgullece de haber atraído las antipatías de figuras tan execrables como Mario Vargas Llosa y Rosa Montero. No le molesta, pues sólo reconoce como enemigos a los energúmenos de la extrema derecha o a las plumas venales al servicio de un capitalismo disfrazado de economía de mercado.



No le conozco personalmente [Vea, a propósito Una Tarde con Willy Toledo ], pero me encantaría saber cómo ha sobrellevado el papel de paria apaleado por la derecha neoliberal y la socialdemocracia neoliberal. No pido excusas por la reiteración de adjetivos, pues estimo que las fronteras ideológicas entre el PSOE y el PP son simple retórica electoral. El neoliberalismo es la plaga que devasta el planeta desde el duunvirato compuesto en los ochenta por Margaret Thatcher y Ronald Reagan, dos presidentes que emplearon el terrorismo de estado con inaudita desvergüenza, atribuyendo sus crímenes a la intención de propagar la libertad y la democracia hasta el último confín del planeta. La confluencia ideológica entre los partidos socialdemócratas y neoliberales se manifiesta nítidamente al leer los cinco grandes diarios de la prensa española, agrupados en la plataforma KioskoEl País ha atacado con la misma saña que el ABCEl Mundo y La Razón a Willy Toledo. Jorge M. Reverte ha escrito en El País: “Toledo ha apoyado públicamente la dictadura de Raúl Castro en Cuba […]. Y apoya públicamente, con un lenguaje chulesco y retador, la retórica amenazante y la práctica violenta de un personaje tan siniestro como Nicolás Maduro […]. Willy Toledo me representa menos que Rajoy, porque no sé cómo se le quita”. Reverte no menciona que la dictadura de Raúl Castro es –según Unicef- “el único país sin desnutrición infantil”. Esto se debe a que el gobierno cubano garantiza una canasta básica alimenticia y promueve la lactancia materna. Además, entrega un litro de leche diaria a todos los niños de cero a siete años, junto con otros alimentos, como compotas, zumos y galletas, respetando siempre el principio de la equidad. Por el contrario, en la democrática España de Rajoy ya hay dos millones y medio de niños y niñas con graves problemas de malnutrición. Algunos dirán que no debe confundirse la malnutrición con la desnutrición y no se equivocan, pero esta distinción es tan endeble como la diferencia entre penuria y pobreza. En cuanto a la malnutrición en Cuba, según Unicef, la tasa se sitúa en el 0%. El último informe de Cáritasha señalado que España es el segundo país de la UE con una tasa más alta de pobreza infantil. Sólo nos supera Rumanía. Cáritas ha apuntado que con 2.600 millones de euros se podría resolver el problema. Es una cantidad inferior a la que se necesita para el “rescate de las autovías”. En un gesto de cinismo e indignidad sin precedentes, Cristóbal Montoro, Ministro de Hacienda, ha afirmado que el informe de Cáritas “no se ajusta a la realidad” y que no debería provocar debates en ese sentido.

En cuanto al “siniestro Nicolás Maduro”, su presunta dictadura nace de unas elecciones libres, donde la mayoría decidió apoyar a la Revolución bolivariana, con sus imperfecciones, sí, pero también con sus grandes logros en materia social: reducción de la mortalidad infantil en un 50%, erradicación del analfabetismo, construcción de 350.000 escuelas, notable incremento del salario mínimo, pensiones para todos los trabajadores (incluidas las amas de casa y los que nunca habían cotizado), provisión de alimentos para las familias más pobres, con rebajas de un 60% en los precios (sistema Mercal), grandes inversiones en la red de hospitales y una política medioambiental que prohibió la pesca de arrastre. Se dice que en Venezuela no hay democracia, pero los grandes medios de comunicación están en manos de la oposición, que instiga sin descanso a la sublevación. El “movimiento estudiantil” que ha incendiado las calles de Caracas, saboteando servicios de abastecimiento de alimentos y reduciendo a escombros recintos universitarios, no es representativo ni defiende el bienestar común. En 1998, había 600.000 universitarios. Gracias al chavismo, el número creció hasta 2’5 millones y se construyeron 11 universidades, el 75% de carácter público. Los estudiantes que se manifiestan y aparecen en la CNN, BBC o FOX News no superan los 40.000 y casi todos están matriculados en universidades privadas. Son los hijos de las oligarquías financieras y empresariales, que perdieron sus privilegios cuando Chávez nacionalizó el petróleo para mejorar las condiciones de vida de los sectores más desfavorecidos. Los supermercados no están desabastecidos, pero hay escasez de leche, harina, aceite y papel higiénico. Es una escasez artificial, planificada, semejante a la que organizó el Departamento de Estado norteamericano en el Chile de 1973 para derrocar a Salvador Allende. La guerra económica contra la Revolución bolivariana se combina con una ofensiva mediática, que infringe todos los códigos éticos del periodismo. Se han utilizado fotografías de la represión policial en España, Chile, México e incluso Egipto. Por ejemplo, se recurrió al rostro desfigurado de Unai Romano como ejemplo de brutalidad policial, pero en realidad se trata de la foto de un vasco torturado por la Guardia Civil en 2011.

Es cierto que han muerto 34 personas en los disturbios, pero casi todos los casos se han producido cerca de las “guarimbas”, barricadas levantadas en las zonas residenciales que cortan el tráfico. Casi todas las víctimas han sido policías o ciudadanos que intentaban retirar las barricadas y han caído abatidos por francotiradores. Algo semejante ha sucedido en Damasco y Kiev. El director de la Red Voltaire, el periodista y activista Thierry Meyssan, ha denunciado que Estados Unidos se encuentra detrás de estos crímenes. Es altamente probable, pues su objetivo es exacerbar la violencia para forzar un cambio de gobierno. Esta estrategia es menos costosa que una intervención militar directa. El “siniestro Maduro” al que apoya el “pijoflauta” de Willy Toledo (por utilizar la expresión del inefable Alfonso Ussía) ha aplicado sanciones contra los agentes y los mandos implicados en excesos. Luisa Ortega, fiscal general, ha declarado que investiga 59 casos de presuntas violaciones de derechos humanos. Al margen ha ordenado la detención de 17 agentes. En España, un joven ha perdido un testículo y otro la visión de un ojo por culpa de las pelotas de goma lanzadas por la Unidad de Intervención Policial (UIP) durante las Marchas de la Dignidad celebradas el 22 de marzo,  pero no hay ningún agente detenido o investigado. Por el contrario, Cristina Cifuentes, infausta Delegada del Gobierno en Madrid, ha desplegado su habitual agresividad verbal para defender la impecable y modélica actuación de la UIP.

Para los diarios españoles de la plataforma Kiosko, la verdad es irrelevante. Willy Toledo es un agente de Castro y del “siniestro Maduro” y vive a cuerpo de rey en La Habana, conspirando contra la democracia, la libertad y la paz mundial. En 1990, el director Spike Jonze urdió una divertida ficción cinematográfica, que narraba la insólita peripecia de un titiritero neoyorkino que logra introducirse en la mente del actor John Malkovich (Cómo ser John Malkovich). No sé si alguien ha fantaseado con deslizarse en la mente de Willy Toledo, pero yo a veces he sentido que los dos navegábamos en las mismas aguas turbulentas. No tengo su talento interpretativo ni su atractivo personal, pero he cometido las mismas imprudencias: condenar la intervención de la OTAN en Libia, simpatizar con el SAT y la izquierda abertzale, afirmar que el Estado de Israel ejecuta un programa de limpieza étnica en Cisjordania y un verdadero genocidio en Gaza, elogiar las letras antifascistas de Obrint Pas y Los chicos del maíz, cuestionar la Monarquía y la financiación pública de la Iglesia Católica, exigir la exhumación de las fosas del franquismo, denunciar que en el Estado español se tortura, acusar a Estados Unidos de terrorismo. En definitiva, he actuado como un “antisistema”. No me desagrada el término. Willy Toledo afirma “soy antisistema, radicalmente antisistema”, pues “lo lógico, desde el punto de vista humanístico, es ser antisistema”. No puede ser de otra manera, cuando “este sistema es el que tiene sumidas a cuatro quintas partes de la humanidad en la pobreza, la violencia, la desesperación y el hambre”.

No creo ser el único que coincide con Willy Toledo, pero yo cometí la temeridad de expresar las mismas opiniones en las aulas de los centros educativos de la Comunidad de Madrid, donde trabajaba como profesor de filosofía, con plaza de funcionario de carrera. Ingenuamente, también las expuse en un blog con mi nombre al pie de cada artículo. A partir de entonces, mi vida se convirtió en un infierno. En mi último destino –situado en un barrio obrero de la periferia madrileña-, sufrí el acoso de una pandilla de skinheads, que pintarrajearon “¡Rafa Narbona, comunista!” en uno de los muros exteriores del instituto. La pintada no se borró en tres semanas. La dirección –afín al PSOE- se alió con profesores de extrema derecha –hay bastantes en la Comunidad de Madrid- y con los padres conservadores –no son una minoría- para transformar mi trabajo en un penoso viacrucis. En algunas clases, los alumnos ultras me recibieron con cruces gamadas y la gaviota del PP dibujadas con tiza en la pizarra. La verdad es que yo no advertía mucha diferencia, pues apreciaba en los dos símbolos la misma carga antidemocrática. Los que me apoyaron lo hicieron en el pasillo, nunca de forma pública. Incapaz de soportar la presión, pedí la baja por depresión. La Consejería de Educación inició a las pocas semanas la tramitación de mi jubilación y yo no presenté ninguna objeción, pues me encontraba en un estado lamentable. Soy profesor desde 1998. En 2004, sufrí una depresión y me diagnosticaron trastorno bipolar. Nunca lo oculté. De hecho, entregué un informe médico a la inspección al recibir el alta. Sin embargo, hasta 2012 nadie me sugirió que mi enfermedad pudiera resultar incompatible con mi trabajo. De hecho, publiqué el 9 de marzo de 2011 un artículo titulado “El trastorno bipolar y el coronel Kurtz” en el Diario de Alcalá de Henares, hablando abiertamente de mi lucha contra la enfermedad. En esas fechas, era profesor en el mismo Alcalá de Henares y el texto circuló entre profesores, padres y alumnos, sin causarme ningún problema. Todo cambió un año y medio después, cuando escribí varios artículos políticamente incorrectos y empezaron a difundirse por la red. El sistema me escupió y ahora soy un profesor jubilado. Algunos habrían preferido que un consejo de guerra franquista me hubiera enviado a las tapias del Cementerio del Este, pero la sangre no llegó al río. Una jubilación anticipada carece del dramatismo de un despido o un fusilamiento, pero puede desempeñar una función parecida en cuanto a forma de exclusión.
 
A Willy Toledo le “jubilaron” también, pues al menos en España le cerraron las puertas de las series televisivas, las salas de teatro y los rodajes cinematográficos. Sería un acto de presunción establecer analogías, pero nuestras peripecias sacan a la luz las entrañas de un país que desprende un insoportable hedor a franquismo. En Razones para la rebeldía, Willy Toledo relata que celebró con sus padres la victoria del PSOE en 1982. Hijo de un prestigioso cirujano torácico opuesto a la dictadura, el pequeño Guillermo se subió a un buzón de correos y agitó una bandera roja. Un fotógrafo de El País captó el momento y lo inmortalizó. “Ingenuos de nosotros”, escribe Willy al recordar el gesto, que por entonces sólo tenía 12 años. Yo tenía 19 y admito que aproveché la mayoría de edad para votar al PSOE. Nunca pensé que se trataba de una opción revolucionaria, pero me pareció que significaría un verdadero cambio político y social. No podía imaginarme que en realidad votaba al felipismo y su infame cortejo: terrorismo de estado, corrupción, reconversiones industriales, agresivo neoliberalismo. Willy Toledo ha dejado de votar: “Personalmente, no voto porque no estoy dispuesto a participar en un fraude”. Se considera rojo y entiende que “ser rojo significa, ni más ni menos, ser humanista, luchar y pelear por mejores condiciones para la vida de los seres humanos”. Dicho de otro modo: tener compasión, ser consciente del sufrimiento del otro. La compasión es un término cristiano, pero su auténtico significado es revolucionario. El Che decía que el verdadero revolucionario “está guiado por grandes sentimientos de amor”. No resignarse ante el sufrimiento ajeno implica una rebeldía beligerante y combativa. “Los avances sociales –apunta Willy Toledo- nunca nos los han servido en bandeja, siempre hubo que luchar para conseguirlos. A los argelinos la independencia les costó un millón de muertos, el intento de defender la República española dejó cientos de miles de vidas. El único modo en que Cuba, Rusia o China se pudieron sacudir una dictadura fue con violencia, y no porque los revolucionarios fueran originalmente violentos, sino porque el que tenían enfrente actuaba con violencia”.

No sé cómo se siente por dentro Willy Toledo. Desde fuera, parece un hombre con grandes dosis de coraje y convicción. Parece humano, divertido y sencillo, no “chulesco”, como afirma con mala baba Jorge M. Reverte. Eso sí, si alguien quiere ser como Willy Toledo, deslizarse subrepticiamente en su interior y revivir sus experiencias como personaje de enorme repercusión mediática, sólo necesita defender de forma pública y notoria a Fidel Castro, Hugo Chávez o Arnaldo Otegi. En el mejor de los casos, Alfonso Ussía, Rosa Montero, Elvira Lindo, Vargas Llosa o Fernando Savater exprimirán el lenguaje para enlazar exabruptos y frases canallescas. En el peor, si sólo eres un trabajador o un simple activista político, perderás el empleo, muchos de tus antiguos amigos te darán la espalda y te difamarán, la policía te apaleará apenas surja la oportunidad y la Audiencia Nacional te honrará con un juicio por “enaltecimiento del terrorismo”. Tal vez pierdas las ganas de ser como Willy Toledo, pero al menos sabrás que en el Estado español la libertad de expresión y el compromiso con los pobres, los parias y los excluidos aún tiene un precio.


Tomado de Iniciativa Debate, la otra información

jueves, 6 de febrero de 2014

En Miami nos quedamos sin nuestra voz radial

Por Andrés Gómez*

Por esas cosas extrañas que pasan en las economías de mercado, Radio Miami, nuestra programación radial diaria en Miami, no podrá seguir trasmitiendo.  La radioemisora a través de la cual ha venido siendo trasmitido nuestro programa radial, dirigido por nuestro compañero Max Lesnik, ha sido vendida a otra empresa la cual se especializa en programas de índole religioso solamente y no tendrá espacio para nosotros.  De la misma manera será afectada la programación de La Tarde se Mueve, programación que se trasmite en la misma radioemisora, dirigida por nuestro compatriota Edmundo García.

En la mayoría de las grandes ciudades, como Miami, no habría muchos problemas en encontrar otra radioemisora donde comprar el espacio diario de una hora de duración, de ambas programaciones. Pero en Miami no es así.

Y no lo es porque ambas programaciones ofrecen a sus audiencias radiales, informaciones, análisis y opiniones alternativas sobre la sociedad cubana, sobre las problemáticas entre los Estados Unidos y Cuba, sobre las terribles consecuencias para el bienestar, el desarrollo y la paz del pueblo cubano, que las políticas que los gobiernos de Estados Unidos han mantenido y mantiene en su contra, sobre la naturaleza y las acciones de la ultra derecha cubanoamericana y sus terroristas, en fin programaciones radiales que nada tienen que ver con el resto de las ofrecidas en español o en inglés por el resto de los medios de prensa de esta ciudad sobre todo con aquello relacionado con Cuba o con los cubanos que residimos en este país.

Y cuando digo el resto de los medios de prensa de esta ciudad  --cuya población es de más de dos millones de habitantes, de los cuales más del 65% entiende perfectamente el español, por ser de origen latinoamericano— me refiero a los medios televisivos, radiales y los de la prensa escrita.

Por lo tanto cuando algo así ocurre más que ser extraño es algo sospechoso -muy sospechoso- porque al suceder, desaparecen de la radio en Miami las voces de la oposición a la extrema derecha cubanoamericana, a sus políticas y métodos de acción en contra del pueblo cubano, así como a las políticas de sus dueños en Washington que anual y millonariamente financian a esa extrema derecha y a todo lo demás en contra de Cuba.

La programación radial de Radio Miami ha mantenido sus trasmisiones diarias por más de diez años en dos diferentes radioemisoras comerciales en la frecuencia AM.  Ya que una situación similar nos sucedió hace un par de años, cuando la radioemisora en la cual originalmente se trasmitía nuestra programación fue vendida y sus nuevos dueños tampoco aceptaron la posibilidad de nosotros poder tener un espacio en su nueva programación. No es de extrañar ya que nuestros adversarios, o enemigos, como más les guste, aquellos que por más de medio siglo han querido destruir al pueblo cubano, son muy poderosos, política y económicamente en Miami.  Y saben cómo ejercer “presión” sobre otros empresarios, si esa en verdad fuese la situación…

En aquella ocasión pudimos lograr encontrar otra radioemisora, de mucha menos potencia, aunque con la que tiene se cumplen nuestros fines, y en la cual hemos estado funcionando.

Ahora, por lo menos en el futuro cercano, a no ser que ocurra un milagro, no será así.  Nos hemos quedado sin nuestra voz radial.  Dentro de poco ya no podrá escuchar nuestra audiencia radial, ni la de la programación dirigida por Edmundo García, nuestras informaciones, análisis y opiniones.  No podremos ejercer la tan cacareada “libertad de prensa” para poder incidir a través de la radio en el debate político en esta ciudad.

Pero a pesar de este revés, la programación de Radio Miami, tanto en audio como en textos, continuará disponible, con un nuevo contenido diariamente, el que hemos venido haciendo para la radio a diario, en su sitio en la web: http://www.radio-miami.org/ para todos aquellos interesados en estas cuestiones.

Sin lugar a dudas, especialmente en lo inmediato, el quedarnos sin voz radial, afectará muchas cosas. Pero como hemos estado involucrados en estos asuntos por tantos años, encontraremos otras nuevas maneras, además de  la internet, de comunicarnos y convocarnos para seguir manteniendo exitosamente nuestra presencia pública en el debate político sobre estos asuntos en esta tan complicada Miami.

*Periodista cubano residente en EE.UU., Director de Areito Digital

miércoles, 31 de julio de 2013

Russia Today: "EE.UU. ejerce opresión digital contra Cuba” (+ video)

Russia Today
Los cubanos tratan de defender su terreno digital en Twitter e intentan contrarrestar, según los expertos, una campaña digital que se lleva a cabo contra la isla con el fin de acallar informáticamente al país.Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/101687-cuba-afectada-bloqueo-virtual-tele
Los cubanos tratan de defender su terreno digital en Twitter e intentan contrarrestar, según los expertos, una campaña digital que se lleva a cabo contra la isla con el fin de acallar informáticamente al país.Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/101687-cuba-afectada-bloqueo-virtual-tele
Los cubanos tratan de defender su terreno digital en Twitter e intentan contrarrestar, según los expertos, una campaña digital que se lleva a cabo contra la isla con el fin de acallar informáticamente al país.

Los usuarios de la isla caribeña denuncian numerosos casos de bloqueos de cuentas en dicha red social.  Muchos de los tuiteros, entre ellos famosos periodistas, sufrieron un serio golpe en sus perfiles: algunos perdieron muchos seguidores, otros tuvieron problemas con la escritura de mensajes y los más desafortunados vieron cómo les suspendían las cuentas.

Y todo esto empezó ni más ni menos que el 26 de julio, un día emblemático para Cuba. Los blogueros con experiencia creen que la explicación es simple. “El tema es manipular la verdad sobre Cuba, la verdad sobre Cuba o la verdad sobre los países de América Latina con tendencias de izquierdas, que están haciendo algo por el pueblo. Y realmente la idea de ellos es que eso no se conozca”, explica el bloguero Alejandro Cruz.

Pero la indignación de los usuarios de la célebre página de miniblogs creció con la censura de aquellos comentarios que hacían referencia a la solidaridad de los líderes latinoamericanos que apoyaban a sus socios cubanos, en particular los mensajes sobre el respaldo venezolano.

Los expertos explican esas irregularidades en el funcionamiento de Twitter como una campaña digital que se lleva a cabo contra la isla y como un intento de acallar informáticamente a los países que abogan por el levantamiento del embargo al que la somete EE.UU. “Después de las revelaciones que hemos conocido sobre lo que tiene que ver EE.UU. con Internet, me parece que [EE.UU.] anda cerca, o alguien quien se relaciona muy bien con el Gobierno de EE.UU.”, dice el analista político Iroel Sánchez. El caso del 26 de julio no fue el primero. Antes, en reiteradas ocasiones y durante fechas importantes para Cuba, ya pasaron cosas extrañas con las cuentas de personas que ensalzaban al país. Por ejemplo, el pasado mes de enero fueron bloqueados 940 perfiles, supuestamente por la difusión de mensajes basura.

Los expertos indican que esto no pasaría con los blogueros que integran la oposición cubana. “No, no solo no les censurarían las cuentas, sino que se las inflan con tuiteros fantasma, como demostró una investigación del periódico mexicano ‘La jornada‘. O sea, las inflan con tuiteros fantasma, y cuando eso se denuncia los protegen”, dice Iroel Sánchez. Para la población, estos caprichos sobre la denunciada parcialidad de Twitter contradicen los principios de la misma red social. “Creo que no deberían hacerlo, creo que eso no se debe hacer porque no cumple con el objetivo con que se creó el Twitter. Twitter debe ser una cosa libre para todo el mundo”, dicen los cubanos entrevistados en la calle. Los cubanos, con su empeño en respaldar a los usuarios de Twitter afectados, han dejado claro que no darán su brazo a torcer. No obstante, a causa de las condiciones del embargo, tendrían un acceso restringido a las posibles soluciones de tales problemas en el futuro.

Realmente Cuba tiene que hacer muchos esfuerzos para superar la opresión digital: la isla sufre el bloqueo de servicios de Internet que van desde la reserva de pasajes hasta herramientas como Google Earth o Google Analytics, a las cuales tiene acceso casi todo el mundo. Efectivamente, en cuanto el Gobierno cubano levanta un poco la voz, EE.UU. se apresura para ponerle en jaque. Recientemente La Habana manifestó que Washington intensificó su bloqueo de la isla. En esta ocasión, las víctimas de las acciones de la Casa Blanca fueron un banco italiano y una de las mayores empresas turísticas norteamericanas, a las que sancionaron con multas millonarias solo por haber operado con Cuba. Se trata de un obstáculo más para un pueblo que resiste los estragos del embargo desde hace ya más de cinco décadas.

domingo, 28 de julio de 2013

¿Por qué twitter bloqueó a los periodistas cubanos el 26 de julio?

El por qué, nos lo explica la fraterna pinareña Belkis Pérez Cruz. El ¿para qué? nos lo preguntamos cada día. ¿No se convencen que no podrán con nosotros? Nos podrán bloquear o desaparecer de Internet cada twitt, cada post, cada perfil de facebook... pero no van a poder con Cuba!

¿Por qué twitter bloqueó a los periodistas cubanos el 26 de julio?
Por Belkys Pérez Cruz


  Muchos periodistas cubanos amanecieron este 26 de julio sin cuenta de twitter, otros vieron cómo en el transcurso de la mañana la red social informaba que habían alcanzado el límite máximo de tweets permitidos, sin que fuera cierto. Todos sin excepción plasmaban en 140 caracteres la grandeza de Cuba y el amanecer en Santiago.

  26 de julio en la Patria, fecha de gloria para los cubanos. Miles de hombres y mujeres en el mundo, solidarios con Cuba, sienten como suya la causa del Moncada, de la que se cumplen 60 años.

  Líderes de 7 países latinoamericanos y caribeños están en Santiago de Cuba. Todos han venido a agradecer la solidaridad y el ejemplo que la revolución cubana da al mundo. Todos llegaron para aprovechar la tribuna y demandar el fin del bloqueo a Cuba y su exclusión de la lista de países patrocinadores del terrorismo.

  Hasta ahí parece la reseña de una jornada heroica que comenzó con el despertar de Santiago, en la mañana de la Santa Ana, fuente de inspiración para la prensa cubana que a través de las redes sociales llevó al mundo la verdad.

  Sin embargo, twitter en este caso, temió a esa verdad dicha desde Cuba y retwiteada por miles de amigos en el mundo. ¿Por qué nos temen? ¿Por qué nuestras ideas tienen que ser silenciadas?

  Hoy pienso en Martí: “trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras” o “una idea justa desde el  fondo de una cueva puede más que un ejército”. Es por eso que twitter nos bloquea.

  Las etiquetas #VictoriaDeLasIdeas y #Cuba, junto a Santiago de Cuba y Cuartel Moncada se posicionaron rápidamente en la red y no soportaron los argumentos a favor de Cuba.

  Para quienes suponen que en la red de redes hay libertad de expresión, aquí tienen la muestra. La pelea en el caso de Cuba, no es pareja.

(Cubaperiodistas.cu)
http://www.cubaperiodistas.cu/noticias/julio13/26/01.htm

viernes, 28 de junio de 2013

Cuba: La crítica social en TV: ¿interpretación o adjetivo?

Por Alejandro Ulloa
Ral_GarcsEl periodismo en Cuba vive hoy tiempos de cambio. Sin embargo, el ejercicio periodístico de los medios no lograr satisfacer las necesidades informativas de una sociedad en transformación que, a su vez, demanda mayor cantidad y calidad de los contenidos en la prensa.

Uno de los más grandes vacíos que afecta al periodismo nacional es la falta de análisis en la “crítica” ejercida por los diferentes medios, sobre todo, en la televisión.

Nuestro Apóstol decía con respecto a la prensa: “No es el oficio de la prensa periódica informar ligera y frívolamente sobre los hechos que acaecen o sincerarlos con mayor suma de afectos o adhesión. 

Toca a la prensa encaminar, explicar, enseñar, guiar, trabajar. Tiene la prensa periódica altísimas misiones: es la una explicar en la paz y en la lucha fortalecer y aconsejar: es la otra hacer estudio de las graves necesidades del país, fundar sus mejoras y facilitar la obra de la administración que rige”.
En nuestra búsqueda de opiniones al respecto, el periodista y profesor Raúl Garcés Corra, además presentador de la Mesa Redonda de Telesur, conversó con En Vivo.

- ¿Qué es la crítica en un medio de prensa?

- Lo primero es decirte que yo no soy un “crítico”, soy profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana; pero creo que criticar lleva un especial análisis, porque una cosa es criticar desde el sentido común, o desde la condición de ciudadano, y otra cosa es valerse de un sistema de categorías, de herramientas conceptuales que permitan desmontar un hecho, ya sea artístico, social, político, etc., e interpretarlo sobre esa base.

Ejercer la crítica es darle herramientas a los receptores para que descubran con ellas una arquitectura, un andamiaje que les permita ir ejerciendo la crítica progresivamente y convertirse en receptores críticos, activos, que renuncien a una visión pasiva de la realidad. Lo otro es propaganda. Uno puede decir que algo es malo, no sirve para nada, es funesto, pero eso es atribuirle adjetivos a la situación, no significa ejercer la crítica.

- ¿Podemos hablar entonces de que la crítica es una interpretación de la realidad?

- Sí. Creo que la crítica es una interpretación serena. El crítico no puede ser una persona que le haga muchas concesiones a la emoción, o a un determinado estado de ánimo que prejuicie sus criterios. Una condición esencial es la serenidad, la objetividad… y sabemos que la objetividad no existe, pero por lo menos hay que proponerse el contraste de diferentes visiones, diferentes fuentes en torno al hecho.
Y tiene que ver con el arte de ver las cosas desde la inteligencia, desde una apropiación cultural y de sentidos compartidos con los receptores que les permitan construir, incluso, si es posible colectivamente una visión sobre un hecho determinado.

Rufo Caballero tiene un artículo en El Caimán Barbudo el cual siempre cito, dice que "la crítica tiene tres niveles: un primer nivel referativo, donde uno tiende a encuadrar el hecho que va a criticar; un segundo interpretativo, donde el crítico se vale de determinadas herramientas y conceptos que le permitan desmontar el hecho criticado o criticable; y un tercer nivel de evaluación. Y en el mismo artículo, Rufo plantea que nuestra crítica adolece mucho de ir de un nivel referativo a uno evaluativo, sin pasar por el interpretativo, y entonces deja al público desprovisto de ese sistema de categorías que le permita entender, a partir de la mirada compartida con el crítico, esa realidad.

- En un artículo publicado en el sitio digital CubAhora, llamado “La prensa cubana, en la encrucijada”, usted valoraba: “Probablemente nunca como ahora se impone la discusión en torno a qué tipo de prensa debiera acompañar ese proceso y cómo generar una comunicación a la altura y la complejidad de esta época. Si no entendemos la necesidad de ajustar las competencias, prácticas y modos de gestión de nuestra prensa a las demandas del cambio cultural actual, corremos el riesgo de perder credibilidad frente a las audiencias y retrasar no solo el desarrollo profesional del campo periodístico, sino el de toda la sociedad”. ¿Cómo ve el contexto del periodismo cubano actual?

- El modelo de la prensa cubana está en crisis, y entiendo esta del modo chino citado por ahí: como una amenaza y una oportunidad. Una crisis que lleva a una necesidad de cambio constituye una oportunidad, porque este país tiene los recursos humanos y la capacitación suficientes para dar un salto cualitativo en el periodismo.

La actualización del modelo económico tiene que ir acompañada, y de hecho está siendo acompañada, por otras actualizaciones que tienen que ver con los cambios en la sociedad. Si no seríamos profundamente antimarxistas.

Esos cambios económicos –que pueden ser el centro de las transformaciones- generan nuevas subjetividades –porque los hombres piensan como viven– y el dueño de una paladar no piensa necesariamente como el conductor de una Mesa Redonda de Telesur: hay diferentes formas de apropiación de la realidad. Y esas nuevas subjetividades también van a requerir, necesariamente, una prensa diferente, que asuma la responsabilidad de socializar, ser vehículo de expresión de esas subjetividades.

La prensa debe darle más voces a la gente, no necesariamente a las fuentes conocidas por todos, sino a la gente de la calle, al cuentapropista, al tipo que le hace al cuentapropista el cartelito sin ningún criterio de diseño y afea la ciudad. O lo hace o va a perder más credibilidad. Aunque la gente sabe que nuestra prensa no miente, y sí se queda trunca en su propósito de decir todas las verdades –la verdad es una conjugación de muchas verdades. Creo que la prensa debe tener un papel más protagónico en la construcción de esa verdad nacional.

- En la televisión, ¿cómo ve la crítica social?

- Peor que en ningún otro medio. No solo por la importancia de la imagen para comunicar, sino porque un error en televisión es un error para todos los tiempos, lo ve todo el mundo, lo critica, demoniza y pide cuentas.

- ¿Por qué cree que sea así?

- Deviene un fenómeno global, no solo de Cuba. El medio más censurado en los Estados Unidos es la televisión. No creas que las cosas dichas en la National Public Radio (organización mediática independiente y pública sin fines de lucro de EE.UU.) que tiene un montón de televisoras comunitarias, o el sitio Demoracy Now, de Amy Goodman, es lo planteado en NBC, o en CBS, o en CNN, profundamente sometidas a determinados esquemas editoriales en amplias relaciones con intereses políticos, económicos y de otros tipos.

Pero nosotros tenemos la responsabilidad de hacer una prensa liberadora. El hecho que la televisión norteamericana sea censuradora no es argumento para que la nuestra lo sea. La televisión tiene que parecerse, igual que los demás medios, a la vida, a la creciente diversidad de este país.

Yo me pregunto lo mismo que todo el mundo: ¿por qué el único espacio de opinión que tiene la televisión es la Mesa Redonda? La Mesa Redonda tiene un encuadre bien definido a la hora de hacer periodismo de opinión, algunos lo critican más, otros menos, unos temas se tratan mejor, otros no tan bien… bueno, ¿y por qué no hay otro espacio de opinión?, ¿alguien lo prohíbe? 

Depende también de romper determinadas inercias en las cuales deben involucrarse los directores, realizadores, cuadros de dirección. Todo eso implica asumir riesgos, pero asumirlos es una tarea de los directores, del cuadro de dirección, que no están para ser poleas transmisoras de lo dicho por otros, están para arriesgarse en pos de conducir procesos comunicativos que respondan a procesos históricos.

- Para ese cambio, ¿sería necesario reconfigurar las rutinas productivas de los medios?
- Se dice fácil. Generar una nueva rutina productiva no implica meterle a toda la gente de la TV el bichito de la nueva rutina productiva y convertirlos genéticamente en personas preparadas. Porque quienes trabajan en la TV son las consecuencias de la sociedad donde viven, pertenecen al sistema de relaciones sociales en las cuales la TV está inserta.

- ¿Cómo pudiera hacerse ese cambio que redunde en mejores contenidos, en un ejercicio realmente crítico, interpretativo de la realidad cubana?

- Bueno, no soy Nostradamus. Pero depende de muchas cosas: de la capacitación de los recursos humanos, del nivel de libertad y autonomía que tengan los cuadros para llevar adelante los proyectos, que tengan creatividad y estén preparados culturalmente para llevar adelante ese cambio y no fracasar, que sean capaces de generar colectivos de trabajo con capacidad creativa, con voluntad para tener en cuenta ese cambio. 

Depende de que las audiencias se comprometan mucho más con la gestación de esa programación televisiva y se tenga en cuenta cada vez más el criterio de la opinión pública, no cuantitativamente sino desde las causas, lo cualitativo. También diseñar programas informativos conectados cada vez más con los intereses de las audiencias.

La TV tiene que buscar mecanismos empresariales que le permitan generar grupos creativos. La vanguardia informativa debe formar parte de grupos creativos. A esa gente, en el contexto actual, donde no se le puede pagar salarios millonarios a nadie, su trabajo creador debe serle remunerado de una manera justa.

Y hay que tratar de ir construyendo generaciones de guionistas, realizadores, periodistas que generacionalmente sean capaces de producir un cambio. Si tú tienes una prensa brillante en un contexto donde no puede hacer nada, llega a la conclusión de que tiene que dedicarse a otra cosa y no a poner su talento en función de un cauce institucional. 

Las instituciones culturales como el ICRT necesitan buscar los modos productivos, creativos de facilitarle a los creadores que se dediquen a crear y encuentren en esos modos la manera de realizar sus proyectos personales y profesionales y puedan seguir cambiando las cosas.

Publicado originalmente en En Vivo
Y replicado en La Esquina de LilithCuba Periodistas