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miércoles, 3 de diciembre de 2014

¡Qué Paquete (Semanal)!

De izquierda a derecha: Víctor Fowler, Juan Carlos Travieso (director de TV y organizador del evento), Milena Recio, Omar Olazábal, Elio, «el Transporta2r», Robin Pedraja y Fidel Díaz Castro


En unas pocas semanas, el Paquete semanal ha llamado la atención de muchos en la Isla y fuera de ella, para quienes quieren mirar a Cuba. Esa compilación digital que ocupa un terabyte y circula (¿descontroladamente?) por el espacio social cubano, se ha convertido en un fenómeno cultural de múltiples raíces e incontables brotes. En pocos meses ha pasado de ser un suceso semiclandestino a trendingtopic de nuestra kulturpolitik.
Alcanzado por esta marea, el IV Concurso y evento teórico de Periodismo audiovisual Ania Pino in Memoriam que se celebró en La Habana entre el 7 y el 9 de noviembre pasado, incluyó el tema en sus sesiones de debate. Los organizadores, comunicadores jóvenes cuyos espacios de realización están interpelados por la presencia del Paquete Semanal y buscan interpretar el sentido de este fenómeno.
Así, al Salón de Mayo del Pabellón Cuba, sede de la Asociación Hermanos Saíz fueron invitados como panelistas Elio, conocido como «El transporta2r», líder de lo que él llama «el proyecto» que se encarga de hacer las recopilaciones semanales del Paquete; Víctor Fowler, ensayista y crítico cultural; Omar Olazábal, vicepresidente del Instituto Cubano de Radio y Televisión; Fidel Díaz Castro, trovador y director de la revista cultural El Caimán Barbudo, Robin Pedraja, director de la revista publicitaria y de farándula Vistar, que por el momento solo existe en versión digital y se distribuye a través del Paquete.
Esa tarde ejercí como moderadora, intentando que el diálogo fluyera como una entrevista en la que cada participante respondiera preguntas a su medida.
Al encuentro llegamos con ciertos consensos. El primero, que el Paquete Semanal es un síntoma de las transformaciones actuales que vive nuestra sociedad. Su emergencia «habla» de las nuevas relaciones entre la producción-distribución-consumo cultural y el mercado; está relacionada con la conquista de viejas y nuevas libertades; señala y obliga a un reacomodo de la dinámica entre las instituciones y la sociedad; y describe el modo tan peculiar —sin acceso apenas a redes— en que lo digital se despliega en Cuba.
Lo que sigue no es la transcripción exacta de todo lo que allí se dijo, lo que haría demasiado extenso el texto e indeseable su lectura. Fueron más de dos horas de una intensa conversación en la que comentamos nuestra Cuba actual, en cambio.

Milena Recio: En mayo de este año se hablaba del Paquete Semanal en voz baja, en el trasiego cotidiano, pero no era publicitado en los circuitos habituales de la prensa. Hoy, en noviembre, del Paquete ya se ha hablado bastante. Ha habido pronunciamientos institucionales y en este mismo salón recientemente hubo una discusión amplia con muchas personas que representan la institucionalidad cultural en Cuba. Víctor Fowler, te dirijo una pregunta para comenzar: ¿cuál crees que sea la causa de que este asunto siga estimulando tantas discusiones?
Víctor Fowler: Primero que todo, imaginemos o pongámonos de acuerdo sobre el hecho de que es posible y tal vez sea exacto afirmar que esto a lo que llamamos hoy el Paquete es, si no el fenómeno cultural más importante que ha vivido este país en el último cuarto de siglo, uno de ellos. Fíjense que lo estoy disminuyendo de estatura: digo uno de los fenómenos, no vamos a afirmar que sea el más [importante]. Es parte de la gran transformación que se ha producido en el mundo y en el país en cuanto a la circulación de contenidos (después le podemos poner el apellido de audiovisuales). Todo gracias a la combinación de por lo menos dos cosas: la difusión de la informática a nivel doméstico y la miniaturización de los portadores de contenido.
Este es otro mundo, y dentro de él el Paquete es un ejemplo de ese otro mundo. Entonces, cuando estamos hablando de él en realidad hablamos de dos asuntos al mismo tiempo: de la circulación alternativa de contenidos audiovisuales, y de la manera en que la revolución de la informática está impactando en nuestro país.
Hay, al parecer —porque tal vez nadie pueda dar una respuesta con estadísticas en la mano—, un acuerdo favorable mayoritario a la existencia, utilización y consumo del Paquete de uno a otro punto del país. Los testimonios son tan asombrosos como los de gente que recibe el Paquete en las montañas de Guantánamo con tres días de diferencia, en un sistema espectacular de difusión.
¿De qué nos habla eso? Si este acuerdo mayoritario estuviera en sintonía perfecta con las políticas culturales que han sido la arquitectura, más que del proyecto revolucionario, del mundo cubano después de 1959… Si hubiera una sintonía exacta entre ambas cosas no estuviéramos discutiendo. La discusión es porque hay un desencuentro.
El Paquete nos está hablando de deseos que alcanzan una satisfacción mayor o menor gracias al consumo de este producto, de redes alternativas que se establecen para hacerlo circular. Aunque lo más interesante de las redes alternativas es que están ahí y son utilizables. El Paquete nos está hablando de «sujetos con agencia», sujetos que son capaces de gestionar proyectos de modo autónomo respecto a las redes tradicionales establecidas para la circulación oficial de contenidos, cualesquiera que estos sean.
El Paquete nos está hablando del consumidor, de carencias en la oferta que se nos hace en nuestro mundo. Yo siempre pienso en una de las cosas más espantosas que ocurren en la televisión cubana y en Cuba, sin que nadie hable de ello después: una persona se sienta ante las cámaras, abre su computadora y lee las que cree que son las noticias más importantes del día en Internet. Con esto, esa persona establece una diferencia tácita, brutal, entre el acceso que no tiene la inmensa mayoría de la población y el que tiene un pequeño grupo al Internet total. Es tan doloroso y tan absurdo que todos lo vemos y lo dejamos pasar.
El Paquete nos habla de todo eso y, al propio tiempo, contiene los peligros  de cualquiera que pretenda hacer una selección porque él no es equivalente a la trasmisión universal de contenidos. El Paquete es un filtro  del grupo que lo haga, con la característica de que intenta ser extraordinariamente balanceado, pero no deja de ser un filtro con respecto a la producción global de contenidos.
Todo eso es lo que está ahí, y detrás de las tantas intervenciones sobre el Paquete, y para mí  la más importante es la que deriva de esa batalla —a mi juicio sumamente mal planteada, equivocada— del consumo de banalidad. No porque los niños vean los muñequitos de Superman se lanzan de los edificios, es decir, los consumidores no son tan banales. Eso es un enorme error de élite cultural.
La historia nos ha demostrado una y otra vez que eso es falso, que las mismas personas capaces de dar batallas heroicas en los más diversos escenarios sociales consumen telenovelas, y los que fueron héroes de la lucha en Cuba antes de 1959 para tener un proyecto como este o un proyecto de emancipación nacional, veían películas de cowboys. Eso está también contenido en el Paquete, o sea, la discusión sobre qué cosa es el espectador popular y más que nunca hoy día cuando tanto este proceso de informatización que decía, como el proceso de miniaturización de los portadores, como esta última cosa extraordinaria —digo esta última porque Internet no llega a treinta años todavía— han cambiado por entero el panorama de lo que es producir, consumir, distribuir y la posibilidad de controlar los contenidos. Todo eso ha cambiado y está empezando a hacer eclosión en Cuba. Eso es lo que estamos discutiendo con el Paquete.
IV Concurso Ania Pino _75
Víctor Fowler, ensayista y crítico cultural Foto: Claudio Peláez Sordo.
Milena Recio: Creo que Víctor ha hecho un inventario interesantísimo de todos los ámbitos de la discusión posible que ha abierto el Paquete. Pero desde el punto de vista de la institucionalidad se ha reaccionado, a mi juicio, tarde, y demostrando una especie de estupefacción. No noto un interés por estructurar una respuesta que rehabilite, un canon que negocie, comunique o se acople de manera más adecuada con la práctica ya difícilmente «controlable» del Paquete. Fidel, ¿qué tú crees de eso? ¿Cómo ha reaccionado la institucionalidad?
Fidel Díaz Castro: Bueno, déjame decir que me enteré del Paquete por el periodista Rafael Grillo, porque soy un poco despistado para esas cosas y, además, yo mismo creo mi paquete desde siempre, desde que tengo computadora aunque no soy de los que tienen una Internet «fuerte», por llamarla de alguna manera.
El Paquete simula el uso de Internet con todo lo bueno o malo que este pueda traer. Entraría en un careo con Víctor por lo que dijo de que el entorno mediático y sociocultural no influye en la gente, aunque creo que él quiso decir que no decide. Yo sí creo que lo que uno consume en su vida lo va nutriendo. Si, por ejemplo, tú accedes a un universo «especializado» desde chiquito, o de la cultura auténtica y comienzas a consumir rumba, guaracha, guaguancó…, eso influye en tu modo de actuar.
Me explico lo de la interacción con el Paquete con que, al parecer, como decía Víctor, es como el Internet que no se tiene y la gente lo suple por ahí. Tú eres completamente libre de buscar, de elegir. Sí creo que hay una especie de paradigma que es que se ofrece un determinado pacto de cultura en la cual queda excluida otra.
En la televisión también hay de lo «bueno» y «malo» que pueda traer el paquete. Pero no debería haber, creo yo, discusión institucional en cuanto a la utilidad del Paquete; un Paquete que el día sagrado en que llegue Internet quizás siga existiendo como un facilitador, o sea, para no tener yo que buscar los materiales, porque para ganar tiempo es más fácil escoger entre lo que ya está seleccionado. Pero, por el momento, el Paquete cumple una función esencial que es la de traerle a la gente lo que está pasando en el mundo. O sea, quizás tiene un nivel de apertura mayor que el que pueden dar los medios tradicionales —por llamarlos de alguna manera— y me parece que es una ventaja indiscutible.
Además, yo creo que estamos adelantándonos a esa interacción que la falta de Internet abierto no nos ha dado.
Milena Recio: Voy a darle la palabra a Elio, «el transportad2r». En mayo de este año, hace pocos meses, tu función era semiclandestina. No era público que existía una persona que se llamaba Elio, que le decían «el transporta2r» ni tú asistías a este tipo de foros. ¿Cómo has vivido la evolución de este proceso y cómo te sientes habiendo dejado el clandestinaje, para decirlo de manera cinematográfica? ¿Qué es para ti el Paquete ahora que puedes hablar abiertamente sobre sus funciones, utilidad, límites y posibilidades?
Elio, «el transporta2r»: Yo me di a conocer a partir de una red social como Elio, «el transporta2r», pero ese trabajo empezó hace ocho años atrás y empezó con un Paquete que no tiene nada que ver con el que circula hoy. Yo no lo veo como Internet, pero es lo más parecido. Sí puedo decirte que me siento un poco fatal, primero porque mi proyecto nunca fue para deslumbrar, sino que lo hice porque lo sentí, como algo independiente que uno crea en su vida y nunca imaginé que iba a llegar a esto. Y segundo, porque es algo de lo que se habla todo el día; las personas casi te acosan. Hay muchas aquí que están a favor, pero yo he conocido muchísimas que están en contra, y realmente hasta hoy no tengo la certeza de lo que pueda pasar mañana, de lo que se decida.
Milena Recio: ¿Te sientes como un villano o como un héroe?
Elio, «el transporta2r»: No me siento como un villano, pero tampoco como un héroe, porque mi forma de verlo no es que yo haya marcado una pauta. Cuando empezamos, éramos alrededor de ocho personas y casualmente todas no éramos de La Habana. Por cuestiones de proyectos independientes, de trabajo, nos separamos. Hay muchos motivos que te llevan a separarte: unos quieren ser independientes, otros no están de acuerdo con lo que se está haciendo, otros han tenido miedo, etc… Pero hoy seguimos siendo la primera matriz que existió desde aquel entonces. También quería decir que hay muchas personas que hacen su propio paquete. Cualquiera que lo reciba y se quiere convertir en matriz porque distribuye a 40 o 50 personas en un barrio  como Marianao o La Lisa, acaba haciendo su propio Paquete.
Milena Recio: Aprovecho para darle promoción a un texto en dos partes de Dean Luis Reyes, que se publicó en IPS, llamado Fenomenología del Paquete (I y II) donde se explican algunos de estos asuntos. Una de las cosas que decía Elio es que se ha producido una evolución del Paquete. Creo que uno de los elementos de esa evolución ha estado conformado por la popularización del fenómeno y en que hay muchos nodos interactuando, no solo este nodo principal que representa Elio, y por otra parte porque los públicos han estado convirtiéndose en eso que señalaba Víctor: «sujetos con agencia» haciendo sus propias alteraciones,  síntesis, de modo tal que ahora el Paquete se presenta como un producto diverso, plural en sus contenidos. Existen muchos Paquetes compuestos por la gente que lo consume directamente, un mecanismo de filtrado muy típico de las redes.
Todo esto me hace pensar en uno de los fenómenos más interesantes —que representa Robin Pedraja aquí—: la producción para el Paquete. Durante mucho tiempo la lógica fue compilar producciones de terceros. Ahora se comienza a producir específicamente para el Paquete productos culturales como es el caso de la revista Vistar, y que al mismo tiempo están atravesados por lógicas prácticamente desconocidas para nosotros en los últimos años: las de la publicidad, por ejemplo.
Se está produciendo publicidad y prensa para el Paquete: no hay prácticamente un nuevo emprendedor —por ejemplo, del mundo de la gastronomía— que no piense en que parte de su cadena de promoción se complete con ese soporte. Si hasta aquí ha evolucionado el Paquete, puedo pensar que puede seguir haciéndolo. No tiene por qué congelarse en lo que es hoy. ¿Qué Paquete te imaginas dentro de un año?
Robin Pedraja: Ante todo, permíteme corregirte un momentico, Vistar no se hace para el Paquete, se hace para una generación que sigue los contenidos que están en el Paquete. Mucha gente piensa que el Paquete es algo bastante efímero, y lo juzgan a la ligera; que dice que si se consume el Paquete, se consume reguetón, y no es solamente reguetón lo que hay en él. Estoy seguro de que de aquí a un tiempo habrá un Paquete alternativo, uno de reguetón, uno que solo sea de novelas, etc.
Yo no trabajo con el Paquete, Elio sí y con la revista, porque esta es una buena vía, ideal, perfecta, para poder llegar a la gran masa. Pienso que en él se puede incluir mucho contenido de la televisión, de la radio, de las disqueras, porque el Paquete es muy consumido por una generación que no ve televisión porque no tiene tiempo, pero tiene su computadora donde reproduce la música que le llega por el Paquete. Pero, bueno, eso será hasta que llegue Internet. Cuando llegue, vamos a tener otra tarea más: acostumbrarnos a ese Internet. Vamos a ver qué pasa con el Paquete, porque obviamente no todo el mundo va a tener acceso a Internet.
Milena Recio, Omar Olazábal, Elio «el transportad2r» y Robin Pedraja en el Panel sobre el Paquete semanal, efectuado en el Ania Pino in Memoriam.
Milena Recio, Omar Olazábal, Elio «el transportad2r» y Robin Pedraja
Milena Recio: ¿O sea, que en un año tú no ves Internet todavía?
Robin Pedraja: ¡¿En un año…?! Eso me recuerda un chiste que hizo Luis Silva (Pánfilo), en FIHAV. Él dice que eso está al doblar de la esquina, pero nosotros estamos en una rotonda… (Risas)
Milena Recio: He dejado con toda intención a Omar Olazábal para último momento de esta ronda inicial porque él, además de ser una persona con una enorme experiencia en la televisión y un profesional de los medios con todos los títulos y honores que se le puedan hacer, también, por supuesto, representa la institucionalidad en esa parte quizás ingrata de tomar decisiones, censurar, corregir, limitar… esa parte que a nadie le gusta, pero que alguien tiene que hacer.  
Quiero que Omar nos hable de si efectivamente —es mi percepción personal— la institucionalidad cultural y de los medios en Cuba ha pasado por una etapa de estupefacción, de «ahora qué hago con esto», de «es un fenómeno que ya creció y no tengo una política definida para ello».
Omar Olazábal: En la Convención Internacional de la TV, que aconteció hace unas semanas, Bernard Cassen, exdirector de Le Monde Diplomatique, dijo bastante clarito que en el mundo actual la gente que tiene acceso —porque no todos tienen acceso, hay que decirlo— escoge lo que verá. Y que sería de una simpleza extraordinaria decir que Internet va a acabar con la televisión, como opina el director de Netflix. Lo dijo porque le conviene a su negocio acabar con la televisión, pero no la va a acabar.
Entonces es muy simplista decir que la culpa la tiene la Televisión cubana. A mí me toca defender el lugar donde trabajo; sabemos todos los defectos que tenemos, las carencias productivas, las formas de decisión que en algunos lugares pueden crear o generar cierto rechazo, pero realmente a mí no me agarró de sorpresa el Paquete; cualquier persona que tenga un mínimo de cultura digital sabe que eso está ahí, sabe que quien tiene acceso a Internet puede también bajar sus cosas.
Realmente a mí, que soy parte de la institucionalidad, no me agarró por sorpresa. Eso existe, como Elio dice, pero se le han incorporado las revistas del corazón. Ahora ¿vamos también a achacarlo a que nosotros no tenemos prensa rosa? Bueno, yo creo que [en] una sociedad como la nuestra no debemos gastarnos los quilos en la prensa rosa.
Honestamente, es mi opinión. Pero realmente hay un público ávido de esas cosas. Y sin embargo, cuando se para alguien de la televisión a decir que debemos respetar a las audiencias, acaban con nosotros desde muchos lugares, y nos dicen hay que elevar el gusto y no fijarse en lo que quiere la gente. Eso nos lo critican, y el Paquete está llenando esos nichos que nosotros como institución no debemos ocupar en la defensa de nuestra política cultural. Esa es mi opinión, como institución y como persona.
Lo que sí me llamó la atención es que hoy, buscando algunas cosas sobre el Paquete —porque La Jiribilla publicó todo lo que discutimos la semana pasada—, puse en Google: «Paquete Cuba», y salió una página donde dice: «Descargue el Paquete de la semana».
Milena Recio: ¿No hay una política institucional para el USB en Cuba? ¿Cómo las instituciones cubanas están reaccionando frente a la producción, distribución y consumo a partir del recurso USB?
Víctor Fowler: Si le quitamos al Paquete las películas, las series, el deporte, los shows en español y las telenovelas…
Milena Recio: ¿Qué dejaste, Víctor…?
Víctor Fowler: Ahí es donde viene lo interesante. Nos quedan los software, que no hay manera de obtenerlos en Cuba, las revistas, a las que no hay acceso. No estoy diciendo que tengamos que ser consumidores exactamente de People, pero la pregunta que nunca hemos sido capaces de responder es esa contradicción fascinante que se ha esbozado aquí: sabemos que hay una enorme cantidad de personas que lo quiere, pero no se lo vamos a dar. Ninguna autoridad cultural ha podido darle respuesta a eso. Yo juro que nunca he estado convencido de eso, porque al final son funcionarios electos, personas a las que eligieron para estar ahí. Y las políticas culturales se hacen en la dialéctica entre el proyecto que tiene el funcionario, el grupo, el Partido y la masa que los elige.
Otra cosa: Nos quedan los juegos, las noticias, los libros electrónicos, esas cuestiones como los videos de cómo hacer ejercicios, arreglarse el pelo, ponerse las uñas, la autoayuda. Es decir, nos queda una inmensa gama de algo tan sencillo como la vida, como vivir. Y eso demuestra, a mi juicio, un tema todavía más profundo, porque estamos hablando de Internet, intercambio de Cuba con el mundo, acceso directo, pero se nos olvida  que en Cuba funciona el concepto de lo que nosotros llamamos Intranet, que es concebir al país completo como una gran red corporativa. Es como si fuera la red de una empresa pero a nivel de un país; entonces nos queda la formidable debilidad de la intranet cubana. Porque en una intranet poderosa todo esto estaría en la Intranet cubana, con producciones nacionales.
No se trata de pensar siempre en la posición de un consumidor parásito eterno, de que vamos a estar toda la vida esperando a que alguien de otro lado produzca algo que tenemos que descargar de Internet. Se trata de que, en un esquema saludable de consumo y de potenciamiento de las redes nacionales, una enorme cantidad de esto estaría en esa red nacional, hecho aquí.
Las debilidades de las que el Paquete nos habla son muchas, incluso, más allá de lo visible y lo aparencial. Es un problema más profundo lo que el Paquete ha sacado a flote. Podrá desaparecer el Paquete mañana, yo creo que va a desaparecer. Recuerdo una frase de Gramsci que siempre me resultó fascinante y que decía algo así como que el Partido desaparece por extensión, o sea, cuando todos son el Partido. El Paquete desaparecerá cuando haya treinta paquetes; cuando existan otros, ya no hablaremos de El Paquete, y estaremos en otra dimensión de la cuestión cultural.
El problema es, además, cuáles son las respuestas institucionales  ante la posibilidad, totalmente indetenible, de que se sigan articulando más paquetes. Yo ponía un ejemplo: hoy en día cualquier persona se compra los últimos modelos de disco duro inalámbrico, un disco duro con un radio de 150 metros y que es descargable desde ocho equipos distintos, desde los cuales se bajan ocho cosas distintas, lo cual implica que cada quien está en posición de convertirse en un pequeño proveedor de contenido barrial, para sus vecinos.
También están las fantasías de la libertad: la libertad no es tan absoluta y siguen existiendo controles y multinacionales. Es una enorme batalla cultural la que está viviendo la humanidad hoy en día. Es como cuando se inventó la imprenta, ya se inventó Internet y este es otro mundo. Humberto Eco, el primero de los grandes expertos que se dio cuenta de esto, cuando estaba la discusión sobre los libros dijo: es verdad, va a llegar el día en que habrá dos tipos de bibliotecas: las de papel y las de los libros electrónicos, y no porque sean electrónicos, sino porque funcionan sobre la base del enlace hipertextual y así no se pueden reproducir en papel.
Las respuestas, si no son de ese mundo, ya están en el pasado. Ese no es el mundo de la gente que está aquí, es el mundo de mis hijos y una frase que me encanta es «móntate en el tren de tus hijos».
Milena Recio: Por cierto, las obras que fueron presentadas en el Concurso Ania Pino van a estar en el Paquete. Hay muchas personas aquí y me imagino que alguien quiera comentar, preguntar, poner sobre la mesa un tema del que no hayamos hablado. Hay jóvenes, menos jóvenes, personas con mucha experiencia y otras con menos. Tienen la palabra.
Dagoberto Pedraja (músico): El Paquete no es un fenómeno de Cuba, en los Estados Unidos hay  paquetes. Cuando se realiza una producción, el material debe pasar por una serie de oficinas y yo no sé cómo se pierde una copia y viene a parar a Cuba. Sucede con la música, las películas. Hay paquetes alternativos, que tienen cine sueco, Sundance Channel. Eso se va a acabar el día que la gente pueda escoger en Internet qué es lo que quiere ver.
Yosley Carrero (periodista): El asunto del Paquete o del llamado consumo audiovisual alternativo o informal, no se puede ver desligado de los cambios en la sociedad. No se puede entender solo como un fenómeno de la cultura o la comunicación en Cuba porque sería asumir una visión reduccionista de lo que es ahora mismo el fenómeno del Paquete, que ha encontrado popularidad, aceptación y mercado porque hay un público dispuesto a consumirlo porque se identifica con gran parte de los contenidos que incluye.
No se puede satanizar, no se puede tampoco idolatrar. Es el resultado del desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, del acceso favorable a esa democratización que permite ese consumo, un consumo que no creo que sea un fenómeno nuevo. Hace décadas que se distribuían audiovisuales a través de casetes VHS, se consumía radio de manera alternativa por FM. Todo el mundo sabe que en los espacios no tradicionales se escuchaban los temas de los músicos que la televisión y la radio, por la política cultural y editorial, no trasmitían.  Por mucho tiempo fue también alternativo lo que se consumía en los Joven Club de Computación y Electrónica; la Televisión Serrana, ¿fue o no una propuesta alternativa? Lo que pasa ahora es que, como nunca, esa propuesta alternativa ha desbordado la institucionalidad en Cuba y hay que replantearse y construir entre todos nuevos modelos, esquemas, a la hora de asumir y entender esa política cultural y de comunicación. Que hay conflictos, que hay desencuentros, claro que los hay, de lo contrario no estaríamos discutiendo aquí… porque el Paquete no es la concentración de producciones audiovisuales homogéneas en cuanto a discurso.
¿Dónde está lo polémico? ¿En el modo de producción? ¿En el de consumo? ¿En la naturaleza de los discursos? Sabemos que en el Paquete hay obras de gran valor estético desde el punto de vista audiovisual, buenos documentales históricos del Discovery Channel, shows, programas de búsqueda de talentos, y nos podemos encontrar claramente también —vamos a llamarlos por su nombre— contenidos abiertamente antisistémicos, como los que llegan de la televisión producida en Miami, que es la que mayor nivel de penetración tiene ahora mismo en el público de América Latina.
De modo que no se puede establecer una etiqueta a la hora de articular y mirar el Paquete: está el paquete de todos, que es el de las telenovelas y de las expresiones de periodismo ciudadano como la filmación del incendio de la gasolinera de Santiago de Cuba, y el Paquete de cada cual, que creo que es adonde hay que ir, y que tiene que ver con las competencias de cada persona para seleccionar de acuerdo a su nivel cultural y experiencia de la realidad. La experiencia audiovisual de una persona va marcando diferencias como ciudadanos. También hay que decir que desde la parrilla de programación de la televisión cubana se encuentran puntos de contacto con piezas que la gente consume por el Paquete.
Están pasando otras cosas de las que no hemos hablado aquí y es la aceptación de los patrones de reconocimiento que la gente asume con las producciones del Paquete… ¿Por qué la gente está buscando crónica roja, prensa amarilla, y está buscando programas de búsqueda de talentos? Ah, hay que preguntarse entonces si la política cultural va a reconocer una televisión con prensa sensacionalista porque sea una demanda de los públicos.
La gestión de contenidos de los «paqueteros» —si se les puede llamar así— es muy interesante por la forma en que logran conocer las necesidades  de la gente que vive en el barrio, en la comunidad, y a partir de ahí singularizan una propuesta determinada.
Como periodista, hay una pregunta que quería compartir… En un país como Cuba, donde los niveles de suscripción a cables son nulos —sabemos que las señales alternativas de la televisión se pueden ver por las antenas, que son un fenómeno esencialmente urbano y de instalaciones turísticas u otros espacios—, y los de conectividad son muy bajos, ¿desde dónde llega el Paquete? Tengo claro que no es a través de Cubana de Aviación pero, ¿cuál es la plataforma a partir de la cual llega el Paquete?
Elio, «el transporta2r»: Debo decir algunas cosas, sobre la manera en que vivo mi proyecto, mi Paquete. Primero, diré que el Paquete en La Habana se llama así y en provincia le dicen “el cargue”. El que lo recibe allá dijo «esto es un cargue que hacemos de cosas» y ya, así se le quedó. Yo no lo veo como una cuestión de risa, porque aquí en La Habana lo tenemos todo, tenemos lugares adonde ir, pero en las montañas de Guantánamo no hay nada. Y es muy lindo sentarse un viernes o un sábado y abrir el supuesto Internet y decir bueno tengo shows, películas, animados, novelas, aplicaciones, carteleras, todo. Porque de un tera de información, algo vas a consumir del Paquete. Volviendo al tema de las cosas nacionales e internacionales: en todos los países hay todo tipo de televisión y no solo la nacional, pero yo no tengo un lugar aquí a dónde dirigirme para ver el último concierto de los Van Van o de Haila. Se filmó, se grabó, pero dónde lo encuentro yo. He ahí por qué, normalmente, salen más cosas internacionales que nacionales.
No todo tiene que ser de Miami, hay muchas series que son suecas, noruegas, españolas. Se trata de tener aquello que tiene rating a nivel internacional, pero en el Paquete te puedes encontrar muchas cosas, ya sean audiovisuales, películas cubanas que se regaron porque en el medio de la transacción de uno o dos años que se permite para rodarla pagando, hay alguien del proyecto que la sacó y la regó. Una vez me encontré con un director de cine que me dijo: «por culpa tuya no pude vender mi película». Yo le expliqué «es que yo no soy el culpable, el culpable es alguien de tu centro, de tu mundo, que la regó». A lo mejor si yo te conozco, y me dices que la vas a vender y que yo te afecto, a lo mejor no lo hago, porque somos cubanos, pero ni siquiera te conozco y tú tampoco a mí.
A mí me interesaría que mi Paquete, que es cubano, tuviera más cosas nacionales que internacionales, desde mi punto de vista, pero no las tengo ¿Cómo puedo hacer?
Milena Recio: Se han abierto nuevos temas que son importantes y yo quisiera que alguien se refiriera también a ellos: 1) es el tema de la piratería, el control y la relación con los derechos de autor, 2) ¿las instituciones que producen contenidos en Cuba —léase Instituto Cubano del Libro, el sistema de la prensa, la cinematografía, la música— estarían hoy abiertos, listos como  para proponerle a los «paqueteros» la introducción de sus contenidos en el Paquete?
Víctor Fowler: No quería que se perdiera de óptica que esto es otro tema. En el futuro hay que discutir desde este punto de vista: no hay relación directa entre consumo cultural y ciudadanía. El ciudadano es otra cosa. Ser un ciudadano tiene que ver con la responsabilidad de la nación y con la libertad. No porque tú consumas telenovelas eres una porquería humana, eso no existe, y no podemos permitir nunca más que en este país se vuelva a apreciar eso. Nunca.
Eso es para ser responsables con nuestros hijos, para que vivan en un mundo mejor que el que hemos vivido nosotros. Ya esos momentos los tuvimos aquí en Cuba, fueron vergonzosos, y no deben repetirse jamás. Las personas pueden consumir lo que les dé la gana, y tienen que trabajar, ser buenos vecinos y respetar la ley. Y tienen que defender a su Patria si la atacan, eso es ser un ciudadano. No que alguien te diga cuáles son los límites de tu consumo cultural, no nos podemos equivocar con eso, nunca.
Milena Recio: La pregunta que se viene acercando es sobre competir o hacer alianzas. Mi pregunta es ¿existe una política pública en Cuba para hacerle frente —no digo enfrentar en el sentido de enemistarse— a la dinámica de las redes, la dinámica del USB? ¿Esa política podría adquirir una filosofía de complementación, de ajuste, con una dinámica emergente que está ahí y donde el asunto no es enfrentar sino reproducir, reconquistar, reconstruir? ¿Dónde está la porosidad de las instituciones que crean productos culturales en Cuba para poder montarse también en la misma dinámica de gestión social del Paquete, que no tiene precedentes en nuestro país?  ¿Por qué la revista Alma Máter o El Caimán Barbudo no están en el Paquete? ¿Qué se los impide? En enero, cuando Elio era medio clandestino, no podíamos ni imaginar hacer estos planes, pero hoy después de los debates de los últimos días, por qué no nos vamos a hacer la pregunta: ¿cómo entrar en el Paquete? Creo que hemos avanzado en el sentido de plantearnos que la relación con este fenómeno del Paquete de mayo hacia acá ha cambiado.
Elio, «el transporta2r»: ¿A dónde me dirijo si quiero incluir música cubana o programas de la televisión cubana en mi proyecto?
Omar Olazábal: Bueno, mira, ahora está la democratización de los medios televisivos. Usted tiene una cajita y graba lo que se trasmita, y si el concierto de los Van Van que a veces podemos grabar y a veces no, usted lo puede grabar y lo ve cuando le da la gana. Eso se está masificando, y es un fenómeno que está ahí. La digitalización de la televisión permite una mayor cantidad de canales, y en la medida en que eso avance podremos ir a la tematización de canales.
Ahora, con todo esto, hay un canal de música funcionando, pero cuál es el problema de esto: que uno tiene que respetar los derechos de autor, a la gente que produce en nuestro país. Cómo se va resolver ese problema, no es a mí a quien le toca decirlo, para eso está el Ministerio de Justicia: Lo que sí debo defender es que a Julia Mirabal, por ejemplo, no le cojan su programa para distribuirlo sin que le paguen lo que le corresponde, y como institución soy por lo menos la sombrilla protectora de esos creadores.

Víctor Fowler: Yo he preferido no mencionar el tema de los derechos, porque es una discusión fea en Cuba. El 80% del país funciona sin derechos, desde los software copiados, hasta la música radial, la televisión. Esa es un discusión difícil de tener entre nosotros y por eso yo he decidido echarle un manto de piedad a este asunto con el Paquete y los derechos. No pensar en eso, y me quedo con la otra mitad.
Omar Olazábal y Elio «el transportad2r», en el Panel sobre el Paquete semanal, efectuado en el Ania Pino in Memoriam.
Omar Olazábal y Elio «el transportad2r»
El Paquete puede desaparecer mañana, el de hoy no va a ser el de mañana porque es una cuestión evolutiva, puede incluso fragmentarse en paquetes temáticos. Pero ¿cuáles van a ser las propuestas institucionales para este mundo?  Si hoy día cualquiera filma con una cámara en Full HD a sus niñitos, ¿por qué nuestra televisión no está llena de documentales?
Milena Recio: Hay en el mundo un concepto, una dimensión conocida como «free culture», que es toda una línea sobre la creación, distribución y consumo que tiene que ver con una manera distinta de ver los derechos. Se habla de copy left, de creative commons, de los problemas del derecho y la distribución, de los cuales no se puede hablar como se hacía cuando los medios tradicionales tenían el control de todo de manera industrial.
Ahora existen estas dimensiones del consumo a las que nosotros estamos llegando tarde, no hemos llegado a Internet en pleno, no somos hombres y mujeres dueños del siglo XXI y eso es algo en lo que las instituciones y los creadores también tienen obligación.  En términos más sencillos, lo que yo interpreto que ha sido la política cultural cubana, esa que pretende distribuir de la manera más equitativa, amplia y universal la cultura a lo largo y ancho de la sociedad cubana sin distinción de clases, de ingresos, ni ningún otro elemento de exclusión, no tiene contradicciones con esto. No hay nada más coherente con esa política cultural que las lógicas del copy left, de la cultura libre, donde no es que el creador deje de ganar, sino que gana de otra manera, y los derechos se interpretan de otra forma. Ese es un fenómeno que todos deberíamos estudiar.
Fidel Díaz Castro: Internet, que ojalá llegue para todos, es otra manera de ver la vida y de asumir la creatividad. Hasta ahora los medios han sido muy hegemónicos, los nuestros y los de otras partes del mundo, que son los que lideran los grandes medios que cuestan mucho. Hay una cultura de resistencia que a partir de Internet empieza también a fluir porque Internet es más democrático que la cultura mediática de los grandes medios masivos que existían hasta ahora, y esto da la oportunidad de que se impongan no solo los productos que nos han impuesto siempre globalmente y que aquí no se han visto por el filtro de la política editorial.
El Paquete tiene otro tipo de filtro. Víctor dijo que era «el Internet de los pobres»; es un preInternet, y cuando todo el mundo tenga acceso entonces podrán ver la novela que quieran, y también tendrán la opción de decir: yo quiero ver el último concierto de Chico Buarque —que no circula en los grandes medios— o quiero ver a Ismael Serrano, o quiero ver el último concierto de la rumba, en Miami o en donde sea. Esa posibilidad te da más margen cultural que lo que tenemos en este momento, porque a veces nuestros medios son reproductores, incluso de lo peor que puede verse en el Paquete.
Milena Recio: En dos horas avanzamos bastante. Estoy satisfecha, creo que este ha sido un buen debate sobre el «paqueterismo». Le agradezco mucho su presencia a Elio, que siempre es como el centro de la diana y tiene tanta dignidad, paciencia para responder las muchas preguntas y compartir una visión constructiva del fenómeno. La mayor parte de las personas que están aquí son jóvenes con quienes compartimos una cultura, una visión del mundo y de lo que es y debería ser nuestro país. Muchas gracias a todos.

FOTOS: Foto: Claudio Peláez Sordo

Tomado de Revista Temas

martes, 26 de agosto de 2014

USAID: infamia y disparates

Por  Ricardo Alarcón

 
Los gobernantes de Estados Unidos tienen derecho, desde luego, a exhibir su ignorancia y actuar cual tontos y borrachos, como diría el prusiano. Pero es una infamia imperdonable manipular groseramente la salud y la vida de los demás.

Una profecía prusiana

 Quizás algunos crean que Otto von Bismark fue áspero con aquello de que “Dios tiene una providencia especial para amparar a los tontos, los borrachos y los Estados Unidos de América”. Otros pueden pensar, sin embargo, que tal ocurrencia, hace más de un siglo, cuando el país aludido apenas se daba a conocer, era una profecía mordaz de lo que vendría después en la conducta del nuevo imperio a lo largo del siglo XX y lo que va del XXI.

 Recordé la frase al leer una mucho más reciente, agosto de 2014, del senador republicano Jeff Flake quien, criticando las más recientes acciones anticubanas de la Agencia Internacional para el Desarrollo (USAID) ironizaba: “Esos programas necesitan desesperadamente supervisión adulta”. Se refería el legislador al largo y ampliamente documentado reportaje investigativo de la Associated Press sobre el programa clandestino para el envío a Cuba de jóvenes latinoamericanos con el fin de reclutar a sus pares antillanos, organizarlos y convertirlos en una fuerza capaz de derrocar al gobierno revolucionario.

 No hace mucho la AP había revelado otro plan de la USAID, utilizando como subcontratista algo llamado Creative Associates International, para armar, mediante el engaño, una red subversiva de telefonía celular, el llamado “ZunZuneo”. Antes había publicado un reportaje que desenmascaró el verdadero papel de Alan Gross actualmente en prisión en Cuba. La propaganda oficial norteamericana lo había presentado como si hubiese venido para ayudar a la comunidad judía cubana a acceder a Internet. Aún se repite tal falacia pese a la rotunda y precisa negación de los líderes de esa comunidad que, además de Internet, tiene muy cordiales y respetuosas relaciones con las autoridades cubanas. El artículo incluía comunicaciones confidenciales entre Gross y quienes lo dirigían, en las que explícitamente reconocen el carácter ilegal y subversivo de su misión.
 Seis días después del arresto de Gross, la USAID echó a andar este nuevo proyecto. Casualmente se lo encargó también a Creatives Associates International.

 Ahora la agencia noticiosa dio a conocer papeles secretos, incluyendo guías para las comunicaciones encubiertas e informes enviados por los jóvenes conspiradores y las orientaciones que recibían. La AP entrevistó a algunos de los noveles espías, de Costa Rica, Venezuela y Perú, así como a varios de sus “reclutas” cubanos.

 La operación parece extraída de un folletín de factura barata. Los latinoamericanos eran entrenados, según dijeron a la AP, en cursos rápidos, apenas una semana, en los que aprendían técnicas de búsqueda y selección de candidatos para ulteriores y más complejas tareas subversivas, así como en códigos de lenguaje cifrado para comunicarse con quienes los dirigían desde el exterior. En cumplimiento de su misión, fueron a Cuba simulando estar interesados en ayudar a los cubanos a desarrollar labores comunitarias útiles para mejorar sus condiciones de vida. En sus intercambios con los receptores de la “ayuda” identificarían a los quejosos ante las dificultades y fallos con que tropiezan diariamente, y tratarían de atraerlos y formarlos como futuros líderes de oposición.

 Quienes concibieron la idea seguramente no se han enterado aún que, desde hace años, en esos y otros países del continente, decenas de miles de jóvenes cubanos participan en programas de atención médica, educación, cultura y deporte, entre otras materias, que en mucho contribuyen a salvar y mejorar vidas, así reconocido por los gobiernos y organismos internaciones especializados como la OMS, la OPS y la Unesco. Tampoco parecían conocer que si algo hay en abundancia en Cuba es gente que expresa abiertamente sus opiniones y critica los errores y las insuficiencias que encuentran en su cotidianidad. Lo hacen en los medios de prensa, en las reuniones en las que sus delegados electos les rinden cuenta, y en las de sus organizaciones sociales y gremiales. Lo hacen, en fin, todos los días en cualquier esquina. Lo hacen porque la mayoría de la población nació después de 1959 y ha vivido acostumbrada a que la universalidad y gratuidad de la educación y la salud, así como la asistencia y la seguridad social son derechos inalienables, que son suyos, les pertenecen, aun antes de salir del vientre materno. Para ellos, además, los asaltos de la policía a sus centros escolares y las golpizas y la cárcel a quienes intentaran protestar, son historias del pasado que sólo vivieron sus abuelos.
La excusa perfecta
 El costarricense Fernando Murillo, uno de los principales dirigentes de la operación, realizó varios viajes a Cuba. Entrevistado por la AP habló de sus correrías por Santa Clara con muchachos que practican la música urbana y otras manifestaciones artísticas. En pose de descubridor, confesó su satisfacción por lo que calificó como “la excusa perfecta” para impulsar su plan: organizar un taller sobre la prevención del VIH-sida, aunque se negó a dar detalles alegando el compromiso de confidencialidad (nondisclosure agreement) que había suscrito con sus empleadores. Se limitó a decir que “enseñaba a la gente cómo usar condones correctamente”. La vocera del Departamento de Estado fue más locuaz, y al defender este plan reconoció que, además de la supuesta lucha contra el sida, tenía otro propósito de carácter subversivo.
 Omitió decir que, años atrás, debió Cuba encarar esa enfermedad no sólo sin contar con ayuda alguna de Estados Unidos, sino enfrentando la crueldad del bloqueo que le impedía adquirir retrovirales esenciales que entonces eran producidos exclusivamente por laboratorios del país vecino. En aquellos tiempos iniciales, los pocos pacientes de la isla aliviaron sus sufrimientos con la ayuda solidaria de algunas ONGs y personas particulares. La guerra económica que se nos impone incluye también, desde 1964, las medicinas y los equipos e instrumentos médicos. En la aplicación de esa política genocida participan todas las agencias gubernamentales, incluida la USAID. Por ejemplo, en sus charlas didácticas, Murillo no podía mostrar condones “made in USA”.
 Pero, hace ya bastante tiempo, Cuba, además de producir los retrovirales necesarios y mantener su sistema de salud gratuito para todos, lleva a cabo un programa especial para los seropositivos que permite sobrevivir, y en condiciones decorosas, al 90% de los portadores del virus. Sin olvidar que es Cuba uno de los países menos afectados por esa enfermedad, la cual tiene en la isla una tasa de prevalencia de 0.2%, mientras en América Latina es 0.4% y en Estados Unidos y Canadá 0.6%. En cuanto a los jóvenes de 15 a 19 años, el índice cubano -0.02- es el más bajo de las Américas y Cuba está optando para ser certificada como el primer país de la región en eliminar la transmisión vía genética de la sífilis y el VIH.
 Los gobernantes de Estados Unidos tienen derecho, desde luego, a exhibir su ignorancia y actuar cual tontos y borrachos, como diría el prusiano. Pero es una infamia imperdonable manipular groseramente la salud y la vida de los demás.
¿Un nuevo comienzo?
 Desde 1959 Washington se ha empeñado, infructuosamente, en destruir a la Revolución Cubana. Lo ha intentado todo. La guerra económica, la intervención militar, la subversión y una incesante propaganda hostil.
 En 1999 fue publicado un libro del investigador norteamericano Jon Elliston sobre la guerra sicológica y la propaganda anticubana. Es básicamente una recopilación de documentos desclasificados que ilustran sobre el colosal derroche de recursos para tratar de confundir y dividir a los cubanos y de engañar a los pueblos de América Latina. Echaron mano a todo, hasta a libros de historietas infantiles con ediciones de millones de ejemplares.
 Los planes que ahora denunciamos continúan una larga saga de agresiones, en las que, no pocas veces, junto al crimen iba el dislate. Los más recientes fueron concebidos y ejecutados por la actual administración. Poco después de instalarse en la Casa Blanca, el presidente Obama anunció que habría “un nuevo comienzo” en la política hacia Cuba. Obviamente esa es una más de las promesas olvidadas. O quizás para él, “cambio” significa más de lo mismo.

Publicado en “Punto Final”, edición Nº 811, 22 de agosto, 2014
 Tomado de CubaSí

 Imagen agregada RCBáez

miércoles, 13 de agosto de 2014

Washington: encuerados sus planes contra Cuba

Por Ángel Guerra Cabrera, @aguerraguerra

 Las operaciones desestabilizadoras contra Cuba filtradas por la agencia AP confirman que Estados Unidos ha mantenido invariable su política de cambio de régimen en la isla durante los dos términos presidenciales de Barak Obama. Así que también recae responsabilidad por ella en la ex secretaria de Estado y actual aspirante presidencial Hillary Clinton.

 Esta política emana de leyes que apuntan expresamente a la destrucción de la Revolución Cubana. Entre ellas las referentes al bloqueo, que Obama ha endurecido exponencialmente por la astronómica cuantía de las multas a bancos extranjeros que realizan operaciones con Cuba. Pero también forma parte de la acentuación de la vieja práctica gringa tendente a eliminar a todo gobierno que rechace someterse a sus proyectos de saqueo de recursos, control político y empobrecimiento de su población, así sea mediante la subversión o la guerra.

 Del 2002 a la fecha, solo en América Latina, hemos visto intentos de golpe de Estado en Venezuela, Bolivia y Ecuador, golpes de Estado consumados en Honduras y Paraguay y acciones de desestabilización financiera y mediática en grande contra Argentina y Brasil. Los planes estadunidenses para derrocar al gobierno de Venezuela, relanzados en febrero de este año, derrotados por la enérgica acción del chavismo pero solo pospuestos, reúnen los requisitos de la denominada guerra de cuarta generación, elemento predominante en la estrategia desestabilizadora yanqui a escala internacional.

 La ofensiva de Estados Unidos contra Rusia y el cerco que está cerrando contra China son paradigmas de acciones subversivas multifacéticas de gran complejidad, insertas en el incremento de su agresividad y afanes de mantener una hegemonía que se le está deshaciendo.

 Las más recientes de las filtraciones sobre Cuba nos hablan de la contratación de jóvenes costarricenses, peruanos y venezolanos para detectar posibles activistas disidentes en las universidades cubanas que en su momento actuaran como organizadores de una revolución “de terciopelo”. La AP ha dado a conocer hasta nombres y apellidos de sus operadores más importantes. Cuando se enlazan este proyecto con la misión del contratista de la Agencia para el Desarrollo Internacional Alan Gross, actualmente cumpliendo una pena de prisión en Cuba, y los denominados Zunzuneo y Piramideo –redes tipo Twitter que servirían para vincular a decenas de miles de jóvenes cubanos a acciones desestabilizadoras-, toma forma un plan articulado para en su momento provocar una rebelión en Cuba.

 Ya la AP se encargó de informarnos que Alan Gross no es el judío noblote pintado por el departamento de Estado, que fue a llevarle internet a esa comunidad religiosa en Cuba. Aunque en el juicio se habían probado convincentemente sus delitos, lo relevante es que nos lo confirma la más conocida agencia de noticias de Estados Unidos: Gross fue a instalar en Cuba tecnologías de comunicación usadas por el Pentágono y la CIA, actividad que vulnera grave y groseramente la soberanía nacional y las leyes cubanas. Por cierto, es evidente que a Washington no le preocupa en lo más mínimo la suerte del contratista como hipócritamente declara puesto que después de su detención y condena continuó desarrollando a todo tren acciones subversivas contra Cuba.

 Ante el hecho rotundo de no haber podido crear en la isla una fuerza opositora contra la revolución, Estados Unidos parece haber apostado a una rebelión juvenil. Como mantiene vengativa e injustamente presos a tres antiterroristas cubanos evita arriesgar sus agentes en Cuba y manda a realizar la tarea a latinoamericanos subcontratistas que llegado el caso le permitan negar su involucramiento.

 Víctima de su incurable incapacidad de analizar la compleja sociedad cubana Washington actúa como si la mayoría de la juventud isleña no fuera revolucionaria, patriota y decidida a enfrentar cualquier plan subversivo imperialista por crítica que pueda ser su visión sobre aspectos de la realidad política del país.

 La impudicia de Estados Unidos llega al extremo de organizar un seminario para la prevención del VIH como fachada del intento de reclutar jóvenes en la Universidad de Santa Clara ¡en el país caribeño con menor incidencia del mal, inferior a la de Estados Unidos y Canadá!

lunes, 11 de agosto de 2014

Estados Unidos y Cuba: la USAID y la política de la sedición permanente *

Por Atilio Borón    

Días atrás un cable de Associated Press informaba que la USAID, la Agencia Internacional de Estados Unidos para el Desarrollo), había enviado a Cuba, como turistas, a un grupo de jóvenes de diversos países latinoamericanos con el objeto de promover la politización y la rebeldía de la, según esa agencia, “apática juventud cubana” e identificar “actores potenciales del cambio social.”[1] La iniciativa se adoptó en Octubre del 2009, seis días después de que las autoridades de la Isla arrestaran a Alan Gross, un supuesto experto en cuestiones de desarrollo que, como contratista de la USAID, introdujo ilegalmente tecnologías informáticas en Cuba. Gross había sido recomendado para hacer esa tarea por el Comité Judío Americano y enviado a la Isla con el aparente propósito de ayudar a la comunidad judía cubana a conectarse a Internet.

El reclutamiento y envío del grupo de jóvenes a Cuba es tan sólo uno de los múltiples programas clandestinos que la Casa Blanca utiliza para promover el “cambio de régimen” -un eufemismo utilizado para evitar hablar de “subversión constitucional” o “sedición”- en Cuba y que se lleva a cabo en más de un centenar de países bajo el paraguas de organizaciones de pantalla como la USAID, la NED (el Fondo Nacional para la Democracia) y un sinnúmero de ONGs o instituciones de diverso tipo, presuntamente interesadas en la promoción de los derechos humanos, el cuidado del medio ambiente y el desarrollo. Al igual que en el caso de Gross, la USAID apeló a la tercerización para encubrir su involucramiento en esta operación y contrató a una firma internacional basada en Washington, Creative Associates, que opera en 85 países ofreciendo asesoría y asistencia a programas de desarrollo. Seguramente que de pura casualidad es la misma compañía que, haciendo honor a su nombre, intentó crear una red de mensajes de texto con el nombre de “ZunZuneo”, que intentaba ser una suerte de “Twitter cubano” para favorecer actividades ilegales en la Isla. Para ejecutar la actual misión encomendada por la USAID la citada empresa subcontrató a su vez los servicios de Fernando Murillo, el jefe de una ONG de derechos humanos de Costa Rica, la FOGI (Fundación Operación Gaya Internacional) quien dirigió el ilegal operativo. De este modo los jóvenes cubanos no tenían como saber que quien estaba detrás de esta iniciativa era el gobierno de los Estados Unidos, que desde el 1º de Enero de 1959 ha hostigado y agredido sin pausa a Cuba. La larga mano del imperio actuaba a través de una compleja cadena de mediaciones que la invisibilizaban por completo.

Es sumamente aleccionador que un programa de este tipo, claramente inamistoso e injerencista, comenzara poco después de la asunción de Barack Obama a la presidencia de Estados Unidos y cuando el nuevo mandatario asegurara a tus colegas de la región presentes en la Vª Cumbre de las Américas (Trinidad-Tobago, Abril 17-19, 2009) que promovería un “nuevo comienzo” en las relaciones cubano-estadounidenses luego de décadas de hostilidades. Es bien sabido que sus promesas se esfumaron como una niebla matinal, no sólo en relación a Cuba. Así lo comprueban iniciativas clandestinas como la que estamos comentando, las reiteradas y multimillonarias multas aplicadas a empresas extranjeras por el imperdonable delito de comerciar con la Isla y su indiferencia, agravada por tratarse de un Premio Nobel de la Paz, ante el clamor universal que exige la inmediata libertad de los tres héroes cubanos encarcelados en un proceso viciado de irreparable nulidad por luchar en contra del terrorismo. 

Pero no sólo las promesas de campaña se esfumaron en relación a Cuba; también sucedió lo mismo cuando, para poner apenas un par de ejemplos, elevó el presupuesto militar de Estados Unidos por encima de la barrera aparentemente infranqueable del billón de dólares (cuando se toman en cuenta todos los componentes del gasto militar, incluyendo mercenarios, actividades tercerizadas, obras de reconstrucción de lo que el Pentágono destruye y el presupuesto de la ex VET, Administración Nacional de Veteranos, elevada en 1989 a la categoría de Departamento del Poder Ejecutivo Federal). O cuando el Huffington Post confirma, con datos de la Oficina de Periodismo Investigativo, que el pacífico presidente afroamericano lleva exterminados más de 2.400 personas solamente con sus drones, superando ampliamente el record de su no galardonado predecesor.[2] De estas inconsistencias se pueden inferir dos conclusiones: una, que Obama miente y su discurso no guarda relación alguna con sus políticas concretas o, dos, que el ocupante de la Casa Blanca tiene escaso control sobre lo que hace la maquinaria gubernamental norteamericana que respondería a lo que algunos politólogos de ese país llaman “el gobierno secreto”, no electo, permanente de Estados Unidos y que un ex presidente, Dwight Eisenhower denominara “el complejo militar-industrial”. En cualquier caso la inferencia no podría ser más deplorable. [3]

Consultada por AP un portavoz de la USAID dijo que esa agencia y la administración de Obama “están comprometidas a apoyar el deseo del pueblo cubano para determinar libremente su futuro. La USAID trabaja con grupos de jóvenes independientes en Cuba en proyectos de servicios comunitarios, salud pública, las artes y otros… consistentes con programas de democracia en todo el mundo.” En línea con este predicamento Murillo llega a Cuba en Abril del 2010 y se instala en Santa Clara, donde toma contacto con un grupo de jóvenes artistas interesados en música electrónica y la producción de videos. Pero para actuar se necesitaba una cobertura, lo más inocente e inofensiva posible: la FOGI la encontró en la realización de un taller sobre métodos de prevención del VIH, lo cual era, según sus organizadores, la “excusa perfecta”. El cable de la AP afirma que en un informe de seis páginas elevado a Creative Associates Murillo sólo menciona al HIV una sola vez para decir que fue “la excusa perfecta para el tratamiento del tema de fondo”. Más adelante ese informe revela la existencia de otro objetivo: “la generación de una red de voluntarios para la transformación social”.

Tres contingentes de jóvenes fueron a Cuba con este propósito, reclutados en Venezuela, Perú y Costa Rica. Los supuestos turistas recibieron instrucciones de reportarse cada 48 horas y un rudimentario código de seguridad para alertar sobre las condiciones en que se desenvolvía su labor. Si sospechaban que la contrainteligencia cubana estaba tras sus pasos debían enviar un mensaje diciendo “me duele la cabeza”, con lo cual la misión debía ser temporalmente suspendida. “Me intoxiqué y tuve que ir al hospital” significaba que el grupo fue detenido e interrogado y que seguirían en la Isla pero sólo como turistas, y así sucesivamente. En ningún momento estos “turistas”, y mucho menos el jefe del operativo, Murillo, dieron a conocer la responsabilidad de la USAID en la organización y financiamiento del proyecto. Los jóvenes participantes recibían de la FOGI una compensación de 5.41 dólares la hora, aproximadamente la mitad del salario mínimo vigente en Estados Unidos. Fueron enviados para hacer labores de espionaje y conspiración para promover el derrocamiento del gobierno cubano y de ningún modo podían aducir ignorancia de ello. El costo de la operación habida cuenta de lo que se abonaba por su trabajo a los falsos turistas era irrisorio, y si llegaban a ser apresados Washington podía lavarse las manos pues no eran nacionales de Estados Unidos quienes desenvolvieron esas actividades. Es más, su arresto habría creado un irritante entredicho entre Cuba y tres países latinoamericanos.

Una vez hecha pública la noticia la vocera del Departamento de Estado, Jean Psaki, alabó la decisión del gobierno de Estados Unidos de enviar jóvenes latinoamericanos a Cuba en un programa para promover el cambio de régimen en la Isla. Dijo textualmente que “Hay programas en el mundo orientados a desarrollar una sociedad civil más vibrante y capaz, consistente con los programas mundiales de promoción de la democracia (¡es sabido lo que Estados Unidos quiere decir con “democracia”!). Y obviamente este programa estaba en línea con eso”. Por su parte el presidente Barack Obama también salió a defender ese programa –inmoral, clandestino e ilegal- y reconoció que tenía un doble propósito: fortalecer a la “sociedad civil” cubana (otro conveniente eufemismo para no llamar a las cosas por su nombre: sedición) e instruir a los jóvenes cubanos sobre los riesgos del HIV. Es un escándalo que el presidente de un país que se ha arrogado la condición de líder en la lucha por la libertad, la justicia y los derechos humanos haga la apología de una actividad delictiva, que tuvo que ser ocultada ante la ciudadanía que con sus impuestos financia a la USAID para promover el desarrollo y no proyectos sediciosos en terceros países.

Ni Psaki ni Obama pueden desconocer que la legislación de Estados Unidos considera como un crimen federal cualquier acto que “organice, ayude o intente organizar una sociedad, grupo o conjunto de personas que enseñan, promueven o alientan el derrocamiento o destrucción del gobierno.” Es más, el Código Penal estadounidense aclara que “el término ‘organiza’ u ‘organizar’ … incluye el reclutamiento de nuevos miembros, la formación de nuevas unidades, y el reagrupamiento o expansión de las unidades existentes”, y que la penalidad que corresponde aplicar en estos casos es de hasta 20 años de prisión. (U.S. Code § 2385 › Title 18 › Part I › Chapter 115 › § 2385), y el castigo se endurece cuando quien incurre en esas actividades es un extranjero. La liviandad con la cual Obama se refirió a esta operación clandestina, caracterizada como un crimen en Estados Unidos, contrasta con la fuerte reacción que se manifestó en algunos de los más importantes miembros del Congreso, sobresaliendo entre ellos el senador demócrata Patrick Leahy, titular de la comisión de apropiaciones, quien condenó con duros términos la maniobra. “Es peor que irresponsable” porque, según Leahy, “nunca se debería sacrificar el suministro de programas sanitarios o cívicos en favor de objetivos de espionaje”.

Bastaría con imaginar cual sería la reacción Washington si se descubriera que un grupo de jóvenes iraníes, iraquíes y afganos ingresaran como turistas y recorrieran universidades alertando sobre los peligros del HIV y reclutando jóvenes para motivarlos y organizarlos con vistas a derrocar el orden constitucional vigente en Estados Unidos para calibrar la gravedad de lo acontecido en Cuba. Sin embargo, el infame doble rasero del gobierno estadounidense hace que lo que en casa se considere un crimen merecedor de durísimas condenas sea una actividad virtuosa cuando se practica en el exterior. Una muestra más de la descomposición moral de un imperio en decadencia, que no cesa de conspirar para perpetuar a cualquier costo la subordinación de los países que luchan por su dignidad, su emancipación, su libertad.

Notas
1 Ver http://bigstory.ap.org/article/us-sent-latin-youth-undercover-anti-cuba-ploy
2 Cf. http://www.huffingtonpost.com/2014/01/23/obama-drone-program-anniversary_n_4654825.html
3 Hemos examinado in extenso este tema en Atilio A. Boron y Andrea Vlahusic, El lado oscuro del imperio. La violación de los derechos humanos por Estados Unidos (Buenos Aires: Ediciones Luxemburg, 2009)

* Una versión resumida de esta nota fue publicada en Página/12 (Buenos Aires) en su edición del domingo 10 de agosto del 2014 con el título “La sedición interminable”.
Tomado del Blog del Autor en TeleSUTtv

martes, 5 de agosto de 2014

Declaración de la Directora General de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores, Josefina Vidal Ferreiro


Una vez más se confirman las reiteradas denuncias del gobierno cubano sobre los planes subversivos que el Gobierno de los Estados Unidos continúa llevando a cabo contra Cuba
Una vez más se confirman las reiteradas denuncias del gobierno cubano sobre los planes subversivos que el Gobierno de los Estados Unidos continúa llevando a cabo contra Cuba.

En un artículo publicado el 4 de agosto, que da seguimiento a un reportaje del pasado mes de abril sobre el proyecto encubierto “Zunzuneo”, la agencia de prensa norteamericana Associated Press (AP) documenta otro de estos planes financiados por la Agencia para el Desarrollo Internacional de los EE.UU. (USAID), con el objetivo de influir negativamente sobre la juventud cubana. Este proyecto, cuya autoría y ejecución el Gobierno de los Estados Unidos ha aceptado desvergonzadamente, pretendía convertir en actores políticos a jóvenes cubanos, previamente identificados por emisarios latinoamericanos reclutados con este fin, y organizarlos para actuar contra el gobierno cubano.

Estos hechos ratifican que el Gobierno de los Estados Unidos no ha desistido de sus planes hostiles e injerencistas contra Cuba, que pretenden crear situaciones de desestabilización para provocar cambios en nuestro ordenamiento político y a los cuales dedica millones de dólares cada año.

El Gobierno de los Estados Unidos debe cesar de una vez todas sus acciones subversivas, ilegales y encubiertas contra Cuba, violatorias de nuestra soberanía y de la voluntad expresa del pueblo cubano de perfeccionar nuestro modelo económico y social, y consolidar nuestra democracia.

La Habana, 5 de agosto de 2014.

lunes, 4 de agosto de 2014

AP: EEUU utilizó a jóvenes latinoamericanos como agentes para la subversión en Cuba (+ Documentos)


En esta foto del 11 de julio de 2014, estudiantes cubanos salen de la Universidad Central Marta Abreu, en Santa Clara. La USIAD, tratando de convertir a jóvenes cubanos políticamente apáticos en “agentes de cambio”, envió su proyecto a Santa Clara hizo conexión con un grupo cultural que se hacía llamar “Revolución”. FRANKLIN REYES / AP
En esta foto del 11 de julio de 2014, estudiantes cubanos salen de la Universidad Central Marta Abreu, en Santa Clara. La USIAD, tratando de convertir a jóvenes cubanos en “agentes de cambio”, envió su proyecto a Santa Clara e hizo conexión con un grupo cultural que se hacía llamar “Revolución”. Foto: Franklin Reyes / AP.

Descargue el documento obtenido por AP en PDF (1,8 Mb)

Una nueva investigación de la agencia Associated Press publicada este domingo ha revela un programa encubierto del gobierno de Barack Obama, para enviar en a jóvenes latinoamericanos a Cuba con fines de subversión política.

Esto ocurrió después de la captura del contratista Alan Gross, lo que significa que tales programas no se detuvieron a pesar del terremoto político que generó el encarcelamiento de este empleado del gobierno de EEUU.

Utilizando como cobertura la supuesta ayuda a programas de salud, en realidad viajaron a la Isla para propiciar un cambio político, en “una operación clandestina que puso a los extranjeros en peligro”, asegura AP.

Iniciado a principios de octubre de 2009, el proyecto a cargo de la Agencia de EE.UU. para el Desarrollo Internacional (USAID) envió a Cuba a jóvenes de Venezuela, Costa Rica y Perú “con la esperanza de incentivar una rebelión”.

Los viajeros trabajaron de manera encubierta, a menudo haciéndose pasar por turistas, y viajaron alrededor de la isla intentando identificar a personas que podrían convertirse en activistas políticos, añade la agencia.

En un caso, los agentes organizaron un taller de prevención del VIH que, de acuerdo con los memos a los que accedió AP, eran “la excusa perfecta” para los objetivos políticos del programa -una táctica que podría socavar los esfuerzos de Estados Unidos para mejorar la salud a nivel mundial, asegura la agencia.

Pero sus esfuerzos estaban plagados de incompetencia y de riesgo, de acuerdo con la investigación de The Associated Press. Estos agentes recibieron un seminario de 30 minutos para “evadir la inteligencia cubana” y no parecía haber ninguna red de seguridad para estos agentes sin experiencia en caso de que fueran capturados, dice la agencia.

Entre los documentos que obtuvo AP, uno aseguraba: “a pesar de que nunca hay total certeza, puedes tener confianza de que las autoridades no van a tratar de hacerte daño físicamente, sólo te van a asustar… Recuerda que el gobierno cubano prefiere evitar los informes negativos de los medios en el extranjero, por lo que un extranjero golpeado no es conveniente para ellos.”

En total, casi una docena de latinoamericanos fueron utilizados en este programa contra Cuba, por un salario de 5.41 dólares la hora.

La AP demostró que la USAID y su contratista, Creative Associates International, continuaron los programas subversivos contra Cuba, a pesar de que los funcionarios estadounidenses dijeron en privado que habían considerado suspender los viajes a Cuba tras la detención del contratista Alan Gross, quien permanece encarcelado luego de introducir en la Isla tecnología ilegal bajo las órdenes del gobierno de EEUU.

Este es un programa adicional al llamado “Twitter cubano”, conocido como ZunZuneo, puesto en marcha por la USAID en 2009 y descubierto por la AP en abril. El Inspector general de la USAID está investigando ese programa, que terminó en septiembre de 2012.
Las autoridades estadounidense afirmaron que la USAID organizó programas “discretos” [1] , como ZunZuneo para aumentar el flujo de información. Pero la investigación anterior de la AP encontró que el ZunZuneo era de naturaleza política y manipuló a los abonados sin saber que el servicio estaba pagado por el gobierno de EE.UU. con objetivos de cambiar el régimen en la Isla

Tanto este programa de agentes viajeros como el ZunZuneo forman parte de un esfuerzo de varios millones de dólares de la USAID para efectuar el cambio en países políticamente incómodos para Washington, y los datos del gobierno así lo demuestran, asegura AP. 

Pero los programas examinados por la AP no parecían lograr sus metas y han operado bajo un organismo cuya fachada es la ayuda internacional, pero que en realidad se ocupa también de operaciones clandestinas. La CIA se comprometió recientemente a dejar de utilizar los programas de vacunación para reunir información de inteligencia, como el que ejecutó en Pakistán, supuestamente dirigido contra Osama bin Laden.

El programa de los agentes viajeros comenzó con el gobierno del Presidente Barack Obama, que inició su mandato asegurando un “nuevo comienzo” con Cuba, después de décadas de desconfianza, lo cual plantea interrogantes sobre si la Casa Blanca en realidad tiene una política coherente hacia isla, añade AP.

Sobre la base de documentos y entrevistas, la AP encontró que el programa de los viajeros utilizó tácticas espionaje para ocultar las actividades de los agentes. Por ejemplo tenían códigos para comunicarse: “me duele la cabeza” significaba que sospechaban que estaban siendo monitoreados por las autoridades cubanas; “tu hermana está enferma” era una orden para acortar el viaje.

“Nos las ingeniamos para que el gobierno de aquí no supiera que estábamos viajando a Cuba y ayudando a esos grupos” dijo Yajaira Andrade, una ex funcionaria de una organización venezolana. “Porque fue entonces cuando el Presidente Hugo Chávez estaba en el poder y si él hubiese sabido acerca de nosotros – que algunos venezolanos trabajábamos para provocar rebelión – nos hubiesen llevado a la cárcel.

Para evadir a las autoridades cubanas, los viajeros instalaban contenidos de aspecto inocente en sus computadoras portátiles para ocultar la información sensible que llevaban. También utilizaron memorias flash cifradas para ocultar sus archivos y enviar mensajes de correo electrónico cifrados, un sistema que podría haber despertado sospechas.
Es ilegal en Cuba, como en el resto del mundo -incluido EEUU- operar bajo la orden de programas para un cambio de régimen pagados desde el extranjero. Sin embargo, se mantuvo y los contratos se firmaron días después de la detención de Gross.

“Arrestaron a un contratista de otra agencia. Eso podría ser peligroso”, decía un mensaje por Skype que se intercambiaron dos trabajadores del proyecto. “Gracias a Dios que él no es de los nuestros.”

Los documentos muestran que Creative Associates aprobó que los agentes viajeros llevaran dinero en efectivo para los contactos cubanos, pero no podían decir que los fondos provenían del gobierno de los EE.UU.

Héctor Baranda quien era un estudiante universitario en Cuba cuando se hizo amigo de un grupo de viajeros venezolanos, dijo que le sorprendió escuchar de la AP que ellos trabajaban para el gobierno de Estados Unidos y que habían hecho un perfil de Baranda.

“¿Cómo te sentirías si ofreces tu amistad sincera y recibes este tipo de noticia?” preguntó Baranda.

El proyecto de agentes viajeros a Cuba fue financiado con el mismo dinero federal que pagó por el programa ZunZuneo. Pero USAID aún tiene pendiente darle a AP una copia completa de los contratos cubanos bajo la Ley de Libertad de Información que se introdujo hace más de tres meses atrás.

“Propiciar una rebelión”

Mientras Murillo [Ver 1] y otros viajeros costarricenses se centraron en montar el taller de prevención de VIH y otros programas, los jóvenes viajeros venezolanos y peruanos fueron enviados a las universidades de Cuba. Su misión, según documentos y entrevistas, era reclutar a estudiantes con el objetivo a largo plazo de que se volvieran en contra de su gobierno.

A finales de 2009, Creative Associates contrató a la abogada venezolana Zaimar Castillo, que entonces tenía 22 años, y que dirigía una organización llamada Renova. Castillo declinó hacer cualquier comentario pero la administradora pasada de la organización, Yajaira Andrade, dijo que ella y otras fueron llevadas a San José, Costa Rica, para recibir cursos de entrenamiento.

“Nos dieron una semana de cursos para decirnos que era lo que íbamos a hacer, y cómo lo íbamos a hacer”, dijo Andrade, que se autodenominaba como la “mamá” de las jóvenes activistas.

Crearon una cuenta bancaria en Panamá, un paraíso para la banca anónima, para que la organización recibiera su pago en dólares.

El 24 de abril, tres trabajadores de Renova aterrizaron en La Habana para una visita prevista para un mes. La historia que les iba a servir de “fachada”, según un documento interno, era que viajaron a la isla a visitar a amigos que tenían en Cuba.

“Es fundamental que ellas no se obsesionen”, dijo en tono de advertencia un gerente de Creative Associates en una conversación en Skype. “De lo contrario, en el terreno se van a paralizar… o se van a traicionar entre ellas… y ambas cosas serían fatales”.

Los venezolanos visitaron las residencias estudiantiles en el campus de una universidad en Santa Clara y viajaron los fines de semana a conocer a las familias de los estudiantes. Otro grupo de jóvenes peruanos, independiente de éste, fue enviado a esa universidad en Santa Clara.

En una bitácora de viaje que se lee como un informe de inteligencia, los venezolanos describieron a los alumnos y las instalaciones del campus con mucho detalle y tomaron nota de sus quejas y presuntos problemas de equidad que podrían ser utilizados. Los estudiantes que podrían reclutarse fueron listados por nombre, luego se les elaboró un perfil y sus cualidades como líderes se evaluaron en una hoja de Excel.

Luego, el reporte pasó a describir la cultura política de la universidad, enumeró el rol de la Juventud Comunista, que buscaba a los mejores y más brillantes para nombrarlos en cargos en el Partido Comunista después de graduados. Las quejas de los alumnos también fueron detalladas: mala comida, servicio de agua y electricidad intermitentes, goteras en los techos. Los estudiantes temían al estado, de acuerdo con la bitácora, no estaban satisfechos con su realidad económica, pero igualmente no querían involucrarse en acciones contra su gobierno.

El hecho de que los estudiantes constantemente criticaran al gobierno, dice uno de los informes, “nos asegura tener beneficiarios con la mente clara en cuanto a los objetivos que perseguimos”.

Después de visitar dos universidades en dos ciudades, los consultores venezolanos identificaron a un “grupo-meta (grupo objetivo)” que estaría opuesto al gobierno y que tenía habilidades organizativas, pues organizaron actividades como un campamento y un “festival universitario”, según muestran documentos.

“Ellos estaban haciendo su grupo, y había un grupo de 30 personas, hubo un grupo de científicos jóvenes, de universidad, para dar la rebelión contra el gobierno”, dijo Yahaira Andrade, la administradora de Renova.

No hay evidencia de si los objetivos políticos se realizaron. De hecho, los estudiantes cubanos contactados dijeron en entrevistas realizadas recientemente con la AP que se sorprendieron al descubrir que sus amigos extranjeros estaban actuando en representación del gobierno de Estados Unidos.

“Eran nuestros amigos”, dijo el cubano Héctor Baranda, quien encabezaba la lista de los posibles rebeldes que habían hecho los venezolanos.

Baranda cree que el grupo de venezolanos confundió el quejarse del estado de las cosas, típica del pueblo cubano, con el asumir tendencias disidentes. “El cubano siempre dice ‘ahhh’ siendo grandes o pequeños (los problemas)”, dijo Baranda.

Los cubanos se dan cuenta

Cuba considera subversivas todas las actividades de promoción del cambio de régimen por parte de USAID, castigables hasta con diez años de prisión. Para los viajeros era una actividad peligrosa.

Con el tiempo, Creative Associates ajustó su estrategia de seguridad: abandonó el uso de discos portátiles de memoria cifrados con la palabra obviamente reveladoras como “Ironkey”, que constituía casi una confesión para los agentes de seguridad del aeropuerto. Se alentó a los viajeros a archivar en sus computadoras portátiles fotos e información personal para ocultar el material de la misión.

En caso de un arresto, el nombre de Creative Associates no se mencionaría, decía un reporte, y los jóvenes viajeros debían contactar a la embajada de su país en Cuba.

Si los interrogaban, Creative Associates aconsejó a los viajeros que se mantuvieran relajados. Debían recordar que “nada de lo que usted ha hecho durante su viaje es ilegal, de ninguna manera, en ninguna sociedad democrática y abierta. De esa manera, logrará mantener una apariencia calmada durante el interrogatorio”.

Pero a pesar de esfuerzos por ocultar sus intenciones, para finales del 2010 había señales de que las autoridades cubanas estaban dándose cuenta de lo que ocurría.

Un oficial de seguridad le preguntó a Murillo, el costarricense, sobre el origen del financiamiento del proyecto. Creative Associates concluyó que el interrogatorio “no deja duda sobre el interés que generaron en la policía estatal”.

Peor aún, un informe de seguridad de diciembre sugirió que las autoridades cubanas se habían dado cuenta que Estados Unidos estaba usando a jóvenes en vez de a los miembros conocidos de la oposición que ya son mayores.

Cuando un cubano preguntó a uno de los viajeros por qué estaba interesado en su país, el joven le respondió que su organización trabajaba en muchos países.

“Por supuesto, esto no es exacto”, indicó un informe. Si las autoridades cubanas verificaban los hechos, habrían conocido que era una mentira.

El tres de septiembre de 2010, Irving Pérez, un gerente de Creative Associates, convocó a una reunión por Skype para anunciar un cambio de estrategia.

“Nuestro programa no va a impulsar más viajes a la isla, o al menos no como columna vertebral de la operación”, dijo Pérez a los viajeros en la charla por Skype. Varias de las asignaciones de fondos se eliminarían, entre ellas la de los venezolanos.

En vez de viajar a Cuba, ellos tratarían de ayudar a ciertos “contactos estrella” cubanos a que recibieran una visa de salida y capacitarlos en otro país. Los “beneficiarios” cubanos que quedaban en la isla recibirían pagos en efectivo para financiar las actividades de reclutamiento. Subcontratistas de Creative Associates llevarían el dinero a la isla usando “mulas”, término adoptado del narcotráfico.

Ellos “tratarían de manejar el proyecto a control remoto”, explicó Pérez.

Pero esa estrategia tenía sus peligros.

Un ataque al corazón

Durante un mes, Pérez le había estado pidiendo un informe a un par de estudiantes universitarios cubanos, pues estaba ansioso por presentar sus documentos a USAID.
Los alumnos estaban usando el sistema de correo electrónico cifrado Hushmail, lo que pudo haber sido una señal de alerta para las autoridades cubanas.

“Tenemos razones para creer que han estado bajo fuertes presiones de las autoridades universitarias”, dice un informe de Creative Associates. “No se recomienda en este momento que se trate de contactarlos nuevamente”.

La asignación de fondos a los costarricenses se acabó con el tercer viaje de Murillo a la isla en junio de 2011. Creative Associates quería que Murillo entregara dinero, compilar reportes y ayudar a solicitar las visas de salida. A los jefes del proyecto en San José les preocupaba que Murillo fuera indiscreto. “¿Por qué no usan Hushmail?”, se lamentó uno.

Para entregar el dinero, los contratistas discutieron la posibilidad de enviarlo con familiares de Murillo. Uno de los gerentes del proyecto en San José escribió: “hay que recordar que la ‘mula’ no sabe exactamente para qué es ese dinero ni de dónde proviene”.

Al final, la “mula” era un amigo de infancia de Murillo, quien contó su experiencia a la AP en una entrevista con la condición de no ser identificado. El amigo, quien vive en San José, dijo que su asociación con la agenda política de USAID en Cuba podía poner en peligro su empleo.

Explicó que su capacitación de seguridad la hizo por Skype y demoró media hora. “Se me aclara que tengo que tener cuidado porque el dinero que llevamos es gringo”, dijo.
Después de llegar a La Habana, Murillo y su amigo viajaron a Santa Clara a reunirse con el grupo artístico “Revolución”. Uno de los integrantes, no Barbosa, les dijo que le entregaran el dinero que llevaban, dijo.

“Nos amenazó directamente con que si no le dábamos el dinero iba a las autoridades a denunciarnos”.

Murillo declinó comentar al respecto.

Preocupados, los viajeros se apresuraron a regresar a La Habana, e invocando uno de los códigos de seguridad desde un hotel, abandonaron el proyecto. El amigo estaba aterrorizado.

Todos los documentos del programa se pueden descargar aquí: 

(Con información de la agencia AP)

Fernando Murillo es el perfecto ejemplo del tipo de latinoamericanos que una agencia nacional del gobierno de Estados Unidos envió a Cuba a trabajar de incógnito. Tenía muy poco entrenamiento para sortear los peligros que implican trabajar en operaciones encubiertas o cómo evadir a uno de los servicios de contra-inteligencia más sofisticados del mundo. Su tarea consistía en reclutar a jóvenes cubanos para que hicieran activismo en contra del gobierno comunista de la isla, cuya misión ejecutó organizando programas que estaban disfrazados de actividades cívicas, incluyendo un taller de prevención sanitaria. Murillo tenía instrucciones de comunicarse cada 48 horas y lo podría hacer usando una serie de códigos de seguridad acordados. "Tengo dolor de cabeza", por ejemplo, significaba que este costarricense creía que los cubanos estaban observando sus pasos y que la misión encomendada debía suspenderse.
[1] El costarricense Fernando Murillo era el jefe de una organización de derechos humanos en Costa Rica llamada Fundación Operación Gaya Internacional, y fue contratado por Creative Associates con la misión de convertir jóvenes cubanos en actores políticos efectivos contra el gobierno de la Isla.

Se dirigió a Santa Clara, una ciudad ubicada a tres horas de La Habana, donde Murillo se conectó con un grupo cultural que se hacía llamar “Revolución”, una modesta agrupación de artistas que se dedicaban a la música electrónica y la producción de vídeo.
Murillo no llevaba mucho tiempo en el lugar cuando Carlos Pozo, un policía de seguridad estatal cubana, se dio cuenta de su presencia, un hecho que Murillo reportó a Creative Associates, según documentos.

Si la idea era llevar a cabo una serie de seminarios para reclutar a nuevos “voluntarios”, Murillo necesitaba una temática que fuera atractiva tanto a potenciales miembros y que fuera aprobada por el estado cubano.
Eso era, un taller de prevención del VIH podría servir.

Meses más tarde, en noviembre de 2010, el taller atrajo a 60 jóvenes. El agente Pozo también participó -lo que prueba, dijo Murillo entonces, que la fachada del taller estaba funcionando.
El taller supuestamente iba a ofrecer clases de educación sexual a sus asistentes para que supieran como prevenir el contagio del VIH. Por ejemplo, se les iba a enseñar cómo usar apropiadamente un condón.
“Los cubanos expresaron su deseo por informarse y recibir un taller sobre la prevención del VIH y el taller ayudó a satisfacer esas necesidades; dijo USAID en respuesta a preguntas escritas por la AP.
Cuando fue contactado en San José, Costa Rica, Murillo dijo que no podía hablar sobre los detalles de su incursión a Cuba porque había firmado un acuerdo de confidencialidad que le prohíbe divulgar cualquier información. En el informe de seis páginas que Murillo envío a Creative Associates sólo mencionó una vez el taller de prevención del VIH para resaltar que se trataba de la “excusa perfecta en el tratamiento del tema de fondo”.
Manuel Barbosa, uno de los fundadores del grupo de artistas Revolución, dijo en reciente entrevista en Santa Clara que los costarricenses nunca le dijeron que ellos estaban trabajando para USAID. Dijo también que no tenía inclinación alguna en contra del gobierno cubano y que, de hecho, su abuelo era un “mártir de la revolución (cubana)”.

Tomado de Cubadebate

Vea además:  Estados Unidos envió latinoamericanos a Cuba como agentes subversivos, según AP, en el Periódico Granma