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martes, 18 de agosto de 2015

Las 10 verdades del New York Times sobre las sanciones económicas de Estados Unidos contra Cuba

Por Salim Lamrani*
  Nytimesxl
 
El más prestigioso diario del mundo lanza un llamado al Congreso estadounidense para que ponga término al estado de sitio que asfixia al pueblo cubano.[1]
 
1.      La administración Kennedy impuso sanciones económicas totales en 1962 con el objetivo de derrocar al Gobierno revolucionario de Fidel Castro. Esta política hostil, que los distintos gobiernos estadounidenses han reforzado, salvo algunas excepciones, es un fracaso total.
 
2.      Una gran mayoría de los ciudadanos y la inmensa mayoría de los cubanos desean un levantamiento de las sanciones económicas anacrónicas, crueles e ineficientes. “Un número creciente de parlamentarios de ambos partidos han emprendido pasos alentadores en ese sentido estos últimos tiempos”, con la introducción de diferentes proyectos de ley destinados a poner término al estado de sitio económico.
 
3.      Los ciudadanos estadounidenses pueden visitar cualquier país del mundo, incluso China, Vietnam y Corea del Norte, pero no están autorizados a viajar a Cuba como turistas ordinarios.
 
4.      “El embargo […] ha hecho daño al pueblo cubano”.
 
5.      “El embargo perjudica de modo sustancial a las empresas estadounidenses. Los capitales extranjeros invierten en Cuba para conseguir cuotas de mercado, dejando lo menos posible para las empresas estadounidenses cuando se levanten las sanciones”.
 
6.      Sin un cambio rápido de la política exterior hacia Cuba y la eliminación de las sanciones, los intereses estadounidenses se verán inevitablemente afectados. “Lo que va a pasar es que cuando los americanos estén autorizados a viajar a Cuba, se hospedarán en hoteles españoles, comerán comida alemana y usarán ordenadores chinos”.
 
7.      Durante años los legisladores de origen cubano “han controlado la política hacia Cuba” y “han favorecido el embargo”. Los políticos estadounidenses han seguido esa vía temiendo perder al electorado cubanoamericano.
 
8.      Los tiempos han cambiado. Según un sondeo del 21 de julio de 2015, el 72% de los estadounidenses es favorable a un levantamiento de las sanciones económicas. “El 55% de los republicanos apoya el fin del embargo”.
 
9.      Pronunciarse ahora a favor del mantenimiento de las sanciones contra Cuba, como es el caso de Marco Rubio y Jeb Bush, dos de los candidatos republicanos a las elecciones presidenciales de 2016, es un hándicap. Entre los cubanoamericanos, el 40% declara que brindaría su apoyo a un candidato que siguiera la política de acercamiento con La Habana que ha emprendido Barack Obama. Sólo el 26% afirma que no votaría a favor de semejante política. Entre la comunidad latina de Estados Unidos, el 34% está a favor del diálogo con Cuba y sólo el 14% ha expresado su desacuerdo al respecto.
 
10.  Hillary Clinton, candidata demócrata a la presidencia en 2016, ha entendido muy bien este cambio de época y ha lanzado un llamado para levantar las sanciones económicas contra Cuba durante un discurso en Miami, bastión de la comunidad cubana, en julio de 2015.
 
 
*Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula Cuba, the Media, and the Challenge of Impartiality, New York, Monthly Review Press, 2014, con un prólogo de Eduardo Galeano.



[1] The New York Times, «Growing Momentum to Repeal Cuban Embargo», 3 de Agosto de 2015. http://www.nytimes.com/2015/08/03/opinion/growing-momentum-to-repeal-cuban-embargo.html?_r=0 (sitio consultado el 7 de agosto de 2015).
 
 
Publicado en Al Mayadeen
 

domingo, 28 de junio de 2015

Para un 29 de junio: entre la Texaco y el Danzonete

Por Manuel David Orrio
Cubainformacion-Martianos-Hermes

Definitivamente, Cuba es un país “extraño”. Contrasta que cuando  en 1960 apenas iniciaba una Revolución de mucha influencia en el siglo XX, e incluso en el XXI, en las victrolas de los bares habaneros la cantante  Paulina Álvarez imperaba con una estrofa: “Danzonete/ Danzonete/ yo quiero bailar contigo/ al compás del Danzonete…”
Ocurrió  un 29 de junio de 1960. El Gobierno Revolucionario, dirigido por Fidel Castro, había comenzado a importar petróleo desde   la entonces Unión Soviética; exigía su refinación a las compañías  estadounidenses radicadas en el país; pero éstas, en anuencia con las órdenes geopolíticas  de la entonces Administración Eisenhower, se negaban a cumplir los mandatos cubanos.
La tensión crecía; la promulgación de la Primera Ley de  Reforma Agraria, en mayo de 1959, lesionó gravemente a los intereses norteamericanos. Según el historiador y periodista Pedro Antonio García, “De los más de 30 mil propietarios de tierras, el 1,5 (ya fueran cubanos o no cubanos, fundamentalmente compañías yanquis) poseían el 46% del área cultivable; en total (incluyendo a los anteriores) los latifundistas grandes y medianos constituían el 9,4 % y poseían el 73% del agro cubano.”
Washington reaccionó: urdía planes de agresión militar; acciones subversivas ya estaban en marcha. Ejemplo fue la quema de cañaverales, abierto sabotaje contra la principal agroindustria criolla. Pero en las victrolas de los bares habaneros  Paulina Álvarez imperaba.
Las petroleras estadounidenses radicadas en Cuba, ESSO, Texaco y SHELL, aferradas a sus prepotencias. Desde el Potomac se practicaba una hegemonía continental que consideraba inadmisible una presencia soviética, por lo cual  las importaciones cubanas del crudo  “de Moscú” fueron percibidas   como  una rebelión.
Una de estas empresas, la Texaco, se negó a obedecer la orden del Gobierno cubano. Quizás imaginaron sus directivos que de bravata no pasaba, o quizás  todo  pareció  tan de juego como podrían serlo las cadencias del Danzonete.
El 28  de junio de 1960 el Gobierno Revolucionario emitió la Resolución 188, la cual  ordenaba a la Texaco, hoy Chevron, procesar el petróleo soviético. Y el 29, ante  el desacato, se procedió a la intervención de su refinería. Entretanto, Paulina Álvarez honraba un título otorgado por el pueblo: “Emperatriz del Danzonete”.
¿Quién fue Paulina Álvarez, cómo el azar la hizo coincidir  con la Texaco?
Paulina Álvarez cumplió 48 años de edad el mismo día en que el Gobierno Revolucionario intervino a la Texaco. Parece una coincidencia arrastrada por los pelos. Pero para quien vivió el momento, como  este periodista, quedó en su memoria que a un bar habanero entró un hombre. A voz en cuello gritaba: “¡caballeros, ahora sí Fidel se “mandó”, está interviniendo a la Texaco!” Justo en ese minuto se escuchaba, desde la victrola del bar, uno de los  más sonados éxitos de la Emperatriz: “Aprieta más”. Como si  la voz ordenara no detenerse.
Según los archivos de Cubarte, “Paulina Álvarez nació en Cienfuegos el 29 de junio de 1912. Disfrutó de la fama y el reconocimiento nacional como la Emperatriz del Danzonete, aunque su espléndida voz le permitió incursionar, con igual éxito, en  los  boleros, sones y guarachas.
“Poseía desde temprana edad  sólidos conocimientos de música. La familia viajó a la capital del país cuando ella tenía seis años y, reconocida su vocación, sus padres la inscribieron en la Academia Municipal de La Habana, hoy Amadeo Roldán, donde estudió teoría y solfeo, piano, guitarra y canto.
“Aunque cantó en famosas orquestas, la cienfueguera se echó literalmente a los cubanos en un bolsillo cuando estrenó en 1930 el Danzonete “Rompiendo la rutina”, al que Aniceto Díaz hizo los arreglos pertinentes para la voz de esta singular artista.
“Quizás como nadie la Emperatriz del Danzonete recibió uno de los homenajes mayores a una cantante cubana, cuando más de 15 orquestas tocaron en su honor en los salones de la Cervecería La Polar. Tuvo además la satisfacción, ya en las postrimerías de su carrera, de realizar en el Teatro Auditórium Amadeo Roldán, por primera vez en la historia de ese foro, un recital de canciones cubanas, acompañada por una agrupación de música popular.
“La popular artista se presentó por última vez en la televisión cubana en el programa Música y Estrellas, el 2 de mayo de 1965. Cantó y bailó en aquel memorable escenario con otro grande de la música cubana, ya también fallecido, el Maestro Barbarito Diez, y con la Orquesta Aragón, surgida igualmente en Cienfuegos, su patria chica.
“Pocos meses después murió en La Habana; dejó tras de sí una aureola de gloria y de respeto. Paulina fue una Emperatriz que, hasta hoy, carece de sustituta en el ámbito musical cubano.”
Revolución, Texaco, Danzonete, todo el mismo día. Definitivamente, Cuba es un país “extraño”.

domingo, 12 de abril de 2015

VII Cumbre de las Américas: Victoria histórica de la unidad Latinoamericana y Caribeña

Por Lohania Aruca Alonso *
 
Ninguna otra palabra que Victoria, con mayúscula,  he podido hallar para expresar la inmensidad histórica de lo que hemos vivido en la vida real o en la realidad virtual mediante las transmisiones televisivas, durante los dos días finales de las VII Cumbre y la Cumbre de los Pueblos, celebradas en Panamá. Y, aquí no se tratará solamente de definir una contrapartida de la derrota del imperio en relación con la asistencia de Cuba y con su errada interpretación sobre el agresivo e irrespetuoso decreto -por demás ultrapasado y contradictorio tratamiento político,  sencillamente antihistórico,  hacia la hermana Venezuela Bolivariana.

Lo más relevante de los hechos que abordamos, en mi modesta opinión, es que su resultado final ha marcado un momento muy alto del desarrollo ético, moral y cultural dentro de la presente etapa de la historia política de América Latina y El Caribe. Quedó demostrado y sin lugar a duda alguna, como señaló el presidente de Ecuador Rafael Correa, en la conclusión de la Cumbre de los Pueblos: la gran diferencia que existe entre la decadente política imperialista del Norte, y la voluntad política irrevocable e invencible de asumir y ejercer la independencia y la soberanía total por parte de los pueblos y gobiernos del Sur del Río Bravo hasta la Patagonia y del Gran Caribe.

Hubo unanimidad sin discusión entre los 33 mandatarios latinoamericanos y caribeños al recibir con respeto y sincero cariño a la representación de Cuba, por primera vez invitada y concurrente a la VII Cumbre de las Américas, que fue concebida, auspiciada y organizada por la Organización de los Estados Americanos (OEA, a la cual la República de Cuba no pertenece hasta hoy, por razones esencialmente de carácter ideológico)y el gobierno de los Estados Unidos de América, nuestro histórico vecino-adversario, actualmente en proceso de restablecer las relaciones diplomáticas con Cuba a través del reconocimiento de sus errores políticos y de la cabal legitimidad del gobierno revolucionario cubano.

El presidente Barack Obama también saludó con honestidad la incorporación de la mayor isla y archipiélago del Caribe a este encuentro, así como el representante de Canadá. No había otra alternativa, porque la declaración franca y firme de Latinoamérica y El Caribe fue absoluta y determinante: NO HAY CUMBRE SIN CUBA.

Lecciones de Historia viva y de respeto a ella, fueron los discursos que escuchamos de boca de Presidentes y Presidentas. Particularmente destacado y aplaudido, en más de cinco ocasiones, fue la emotiva disertación del presidente de Cuba Raúl Castro Ruz; el más largo de los pronunciamientos al consumir los 48 minutos adeudados a Cuba por ignorarnos en las anteriores seis (6) Cumbres, como jocosamente Raúl les recordó a los asistentes, más los ocho (8) asignados oficialmente a cada intervención presidencial. 
Considero que su exposición clara y sustanciosa, creó la marca de alta política y ética definitivamente establecida para lo que sucedería en el resto de las dos largas sesiones del plenario de la VII Cumbre.

Además de ofrecer una explicación histórica contundente alrededor de la legitimidad de la Revolución Cubana y de la injusticia de la política imperialista contra ella, del derecho indiscutible de Cuba a pertenecer al Continente de América y participar con entera libertad y soberanía plena en el devenir regional -desde el siglo XIX hasta hoy día-, hizo gala del conocimiento y comprensión de la realidad contemporánea,  y de extrema generosidad -rasgos estos que distinguen a los verdaderos revolucionarios- cuando expresó con bizarría y total  franqueza su valoración en torno a Barack Obama, a su ejecutoria como Presidente de los EE. UU., especialmente referida al cambio político planteado hacia la futura normalización de relaciones bilaterales con Cuba socialista, y,  en lógica congruencia, hacia la totalidad de la región compartida y del mundo, representado simbólicamente en la ONU.

Las intervenciones sucesivas de Argentina, Venezuela en la sesión de la mañana y en la tarde del presidente Daniel Ortega de Nicaragua, aportaron más elementos esclarecedores acerca de la historicidad del imperialismo yanqui y de sus diferencias con la América nuestra.  De ningún modo somos antiestadounidenses (porque los canadienses ya han aclarado que “norteamericanos” los abarca en un conjunto que ellos no desean-, somos antiimperialistas, como reacción lógica contra políticas de sometimiento colonial o neocolonial de los nuevos pueblos americanos que ganaron sus respectivas independencias, con sobrada valentía en largas luchas políticas y militares por alcanzarlas. Razón fundamental que nadie puede ignorar.

Conceptos del siglo XX como cooperación, interdependencia (que no equivale a dependencia colonial o neocolonial), subdesarrollo, crecimiento económico, etc. van siendo ampliados y mejorados en el siglo XXI por los que proponen cambios más profundos: desarrollo humano, complementación económica, inclusión social, respeto a los derechos de la Madre Tierra, Región de Paz, entre otros. Los más antiguos,  que atañen a la libertad, igualdad, fraternidad, independencia y soberanía nacional, dignidad y derechos humanos individuales, y los colectivos añadidos recientemente, se exigen como la necesidad histórica de los pueblos americanos,  que no admiten “pasar por modernos” sin gozar plenamente de ellos.

¿Cuál es el decoro que da brillo al país más rico y de la más alta tecnología del mundo, que, en paralelo con la acumulación de esos logros humanos,  discrimina con argumentos insustanciales, como el color de la piel, las diversidades étnicas, sexuales, religiosas o culturales, a sus ciudadanos y ciudadanas? ¿Sobre qué bases, si es que puede haber alguna real, racional,  sostiene ese país una “guerra infinita” por la democracia y los derechos humanos?

Bolívar, Martí, Hostos, Maceo, Gaitán, Guevara, Arnulfo Arias, Chávez, y todos los pensadores y combatientes por la independencia latinoamericana y caribeña estuvieron presentes en la espiritualidad de la VII Cumbre de las Américas, algunos fueron nombrados y todos recordados; unidos al reconocimiento a Fidel, Raúl, Maduro, Evo, Correa…Tampoco fueron olvidados Thomas Jefferson, George Washington, Abraham Lincoln, ni el sueño del pastor afroamericano Martin Luther King, tan radicalmente opuesto al egoísta y tan promocionado “American Dream”, con su edulcorado materialismo vulgar a pulso.

La Cumbre de los Pueblos fue de todos y  todas. En ella sí brilló el decoro de millones de hombres y mujeres que luchan sin descanso por salir de la miseria y la pobreza, por el derecho a la vida saludable de una nueva generación de niños y niñas educados, que no merecen el destino de “los condenados de la Tierra” enunciado por Franz Fanon.

Estuvieron acompañados del sentimiento amoroso y rebelde de la canción trovadoresca y apasionada de quien anuncia “yo me muero como viví": junto a su pueblo y a los juglares revolucionarios y mártires de Nuestra América, Silvio Rodríguez.

Hermosísimo regalo de Cuba a la inauguración de esa Otra Cumbre, que envolvió la noche mágica de Ciudad Panamá.
Las batallas ganadas en la VII Cumbre de las Américas y en la Cumbre de los Pueblos, ya pasaron a la Historia, y ésta sí cuenta y mucho en el futuro de los pueblos y las naciones. 

Sus intensas jornadas de foros, plenarios, reuniones de toda índole y participantes de todas las etnias, sexos, jerarquías y niveles sociales americanos e integradas por jóvenes y menos jóvenes, fueron coronadas por la Victoria. Ahora, en el período que media entre esta y la VIII a celebrarse en Perú, en el 2018, hay que prepararse aún más.

Conquistar toda la Justicia es un ideal exigente; ser hermanos y hermanas en una sola América constituye un paradigma cada vez más necesario y actual, que comienza a alumbrar,  cada vez con más claridad,  el camino inédito ¡nada fácil! de este cambio de época.

“La lucha continúa, la victoria es cierta” (Agostinho Neto).

La Habana, domingo, 12 de abril de 2015.


*Cubana. Periodista e investigadora histórica y cultural. Licenciada en Historia, con especialidad en Urbanismo. Máster en Ciencias Estudios sobre América Latina, el Caribe y Cuba Miembro de la UNEAC, la Unión de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción y la UPEC. Cumplió tareas como funcionaria del Servicio Exterior del MINREX en Cuba

viernes, 10 de abril de 2015

¿Una provocación más, o, la creación premeditada de un escenario contra la participación de Cuba en la VII Cumbre de las Américas?


Por  Lohania Aruca Alonso*



     La desfachatez de lo ocurrido en la inauguración del Foro de la Sociedad Civil contra la delegación cubana –la exclusión una parte de los delegados o, la demora injustificada de la acreditación de otros- mientras que se admitía a mercenarios de la calaña moral del terrorista [1] Félix Rodríguez Mendigutía, directa y reconocidamente implicado en el asesinato del comandante Ernesto (Che) Guevara en Bolivia, indica algo más que una grosera provocación.
     Evidentemente, un oculto y tenebroso “juego” político, es respaldado por la Organización de Estados Americanos (OEA), de la cual Cuba no forma parte hasta hoy; aunque la medida de expulsión impuesta a nuestro país en 1962 [2] fue derogada en el 2005, a solicitud de varios estados latinoamericanos [3].
     Precisamente, la clave de este “juego” va saliendo a la luz, poco a poco,  en la medida en que esos hechos indignantes se suceden, en los días previos a la reunión de los presidentes de los 35 estados de las dos Américas y el Caribe en Panamá.
     ¿Qué está pasando? ¿Es que se ha preparado un escenario político y mediático encaminado a anular, o a neutralizar el efecto histórico de la asistencia de Cuba Socialista a esta trascendental reunión?
     Recordemos algunas ideas expuestas por el presidente Obama en su discurso del 17 de diciembre de 2014, cuando sorprendió a muchos con el anuncio de su “cambio de táctica” en relación con la República de Cuba – nunca hacia la Revolución cubana- y la propuesta del restablecimiento de vínculos diplomáticos entre ambas naciones.
     La prioridad de las acciones en que se realizaría el “cambio” era el siguiente,  cito literalmente al Señor Obama, resaltando el tono imperial de sus órdenes:
     Primero, le he dado instrucciones al Secretario Kerry para que comience de inmediato las discusiones con Cuba a fin de restablecer las relaciones diplomáticas que han permanecido interrumpidas desde el mes de enero de 1961.
      Y a continuación añadía otra orden perentoria: […] “los Estados Unidos restablecerán una embajada en La Habana y funcionarios de alto nivel visitarán Cuba.”
      Como se conoce, ya corre la primera quincena de abril, se han celebrado tres rondas de conversaciones entre las delegaciones diplomáticas de alto nivel cubana y estadounidense, pero todavía no se ha logrado llegar al punto mínimo posible para la reapertura de las Embajadas en Washington y La Habana, respectivamente.
     Las premisas básicas expuestas por los representantes de Cuba, dirigidas a hacer efectivo el mismo nivel de igualdad y soberanía entre ambos estados independientes,  aún no se han cumplimentado: exclusión de nuestro país de la lista de estados patrocinadores del terrorismo; atenuación de las medidas del bloqueo económico, comercial y financiero, utilizando los poderes que detenta el Presidente para ello, y el cierre de la Base Naval de los EE. UU. impuesta contra la voluntad de Cuba en el territorio cubano de Guantánamo.
    Segundo, le he dado instrucciones al Secretario Kerry para que revise la designación de Cuba como estado patrocinador del terrorismo. Esta revisión se hará conforme a los hechos y la ley.
     Solamente ayer, 8 de abril del 2015, fue anunciada la recomendación de la exclusión de Cuba de la mentada lista por parte del Departamento de Estado al presidente Obama, que por cierta coincidencia se encuentra fuera de los EE. UU.,  realizando una visita oficial a Jamaica. El propio Obama anunció que esa recomendación debe ser aprobada o no, por él, y posteriormente sería trasladada al Congreso, que tendrá un plazo de 45 días para pronunciarse sobre tal cuestión.
 Es decir, posiblemente demore alrededor de 60 días (dos meses, hasta fines de mayo, si lo miramos optimistamente) la respuesta definitiva, que es una clave importantísima en el proceso de reapertura de la Embajada cubana en Washington. La actual Oficina de Intereses de Cuba en Washington hace más de un año no cuenta con medios financieros para operar regularmente y llevar a cabo sus funciones.
Tercero, estamos dando pasos para incrementar los viajes, el comercio y el flujo de información hacia y desde Cuba. Esto tiene que ver fundamentalmente con la libertad y la apertura y también es expresión de mi confianza en el poder del compromiso pueblo a pueblo.
     Este es el aspecto que tal vez se ha movido con mayor dinamismo, debido justamente, al interés de las empresas privadas estadounidenses y de sus representantes en el Congreso, algunos de los cuales ya han visitado a Cuba en más de una ocasión y han presentado proyectos que viabilicen una mayor libertad de comercio.
Por último, vale la pena referirnos a las palabras de Obama en cuanto a la relación entre el “cambio” anunciado de su política y la invitación a Cuba para participar en la VII Cumbre de las Américas, cito:
Finalmente, el cambio de nuestra política hacia Cuba se produce en un momento de renovado liderazgo en las Américas. El próximo mes de abril estaremos preparados [se supone que “estaremos preparados” tiene que ver con las ordenes primera, segunda y tercera que hemos citado con anterioridad] para que Cuba se una a otras naciones del hemisferio. Pero insistiremos en que la sociedad civil se nos una para que sean los ciudadanos, y no solo los líderes, los que conformen nuestro futuro.
     Cabe hacer una reflexión y dos preguntas: A partir del presente día 9 de abril, y de los hechos que se han acumulado hasta hoy, incluyendo la orden ejecutiva contra la República Bolivariana de Venezuela, ¿cuál es el futuro “nuestro” que el presidente Obama esperaba que se conformaría en la VII Cumbre de las Américas - y con posterioridad a este magno acontecimiento intercontinental-  por la sociedad civil?
¿A qué sociedad civil se refería entonces el Señor Obama, en el caso de Cuba, si ahora se ha acreditado como tal a un conjunto de mercenarios y reconocidos delincuentes, en lugar de los legítimos representantes de nuestra auténtica sociedad civil seleccionados y enviados desde Cuba?
           No puedo resistirme al sentimiento de desconfianza como ciudadana cubana ante las realidades que se han ido concretando a lo largo de los días, semanas y meses transcurridos en el 2015. Añado una cita final del discurso del 17 de diciembre:
      Y exhorto a todos mis colegas líderes a que le den sentido al compromiso con la democracia y los derechos humanos, que es la esencia de la Carta Interamericana [OEA]. Dejemos atrás el legado de la colonización y del comunismo, la tiranía de los carteles de la droga, los dictadores y las farsas electorales.
(Impresionante resumen histórico de sus fechorías contra Nuestra América.)
      Un futuro de más paz, seguridad y desarrollo democrático es posible si trabajamos unidos, no para mantener el poder [interpreto yo, la “hegemonía”] no para proteger los intereses creados, sino para promover los sueños de nuestros ciudadanos.
     Palabras todas que inducen a lecturas dobles, y que se deben tener bien presentes en los días inmediatos. Porque, además de hablar en más de un idioma, nunca es fácil desentrañar el sutil y muy retorcido “juego” del imperio. ¡No dejemos que nos sorprendan con las trampas de su ajedrez neocolonialista!

La Habana, jueves, 09 de abril de 2015.
Notas
[1] Las palabras resaltadas en negritas se deben a la autora de este artículo. L. A. A.
[2] Por órdenes de Estados Unidos, Cuba fue expulsada de participar en la organización; esta decisión fue tomada mediante la Resolución VI, adoptada en la octava cumbre en Punta del Este (Uruguay), el 31 de enero de 1962. Motivo aducido: la adhesión al marxismo-leninismo es incompatible con el sistema interamericano y que el alineamiento de tal gobierno con el bloque comunista [U rompía la unidad y solidaridad continental
[3] “El 3 de junio de 2009 en la XIX Asamblea General de la OEA, realizada en San Pedro Sula (Honduras), con el apoyo de Bolivia, Ecuador, Honduras, Nicaragua y Venezuela, se logra un acuerdo entre los cancilleres de los países integrantes de la OEA en la llamada Comisión General, presidida por el canciller canadiense Lawrence Cannon, para la re inclusión de Cuba en la entidad. Este acuerdo no integra a Cuba automáticamente a la OEA, sino que deroga en su primer artículo la resolución de 1962 que determinó su suspensión y establece en su artículo segundo la vía para la participación de Cuba. Este habría de constituir un diálogo iniciado por este país con la organización en conformidad con las «prácticas, principios y propósitos» de la OEA.”

*Cubana. Periodista e investigadora histórica y cultural. Licenciada en Historia, con especialidad en Urbanismo. Máster en Ciencias Estudios sobre América Latina, el Caribe y Cuba Miembro de la UNEAC, la Unión de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción y la UPEC. Cumplió tareas como funcionaria del Servicio Exterior del MINREX en Cuba
La imagen, tomada de las redes sociales, es una modificación del logo de la Cumbre [N. del E.]

martes, 7 de abril de 2015

Preparan en México a opositores cubanos para realizar acciones provocadoras contra la Delegación Cubana en Panamá

Trio de terroristas: José Basulto, Orlando Gutierrez y
 Ramón Saúl Sánchez
EL Directorio Democrático Cubano (DDC)*, con vínculos al terrorismo y sus organizaciones,  así como la Organización Demócrata de América (ODCA), con tradición en acciones contra Cuba, prepararon a opositores cubanos para realizar acciones provocadoras contra la Delegación Cubana en Panamá. (Vea el finaciamiento de la NED)

Fuentes con acceso a grupúsculos opositores en Cuba confirman que la Asociación Cívica Cubano Mexicana liderada por Eduardo Matías López Ferrer, dio a conocer que la ODCA de conjunto con el DDC, instruyeron en México a opositores cubanos que viajarán a Panamá en el contexto de La Cumbre de las Américas.
Precisan las fuentes que el pasado domingo se reunieron en México, DF, López Ferrer y Rolando Rodríguez Lobaina, opositor cubano residente en Cuba y representante de la desconocida “Alianza Democrática Oriental” (ADO); uno de los participantes en el más reciente curso de capacitación impartido por la ODCA a opositores cubanos en tierra mexicana.

Recientemente aparecieron en Internet denuncias y testimonios que vinculan a López Ferrer con actividades de tráfico de cubanos en México, asociado a carteles profesionales en esta materia que operan en Cancún.

Otro “ilustre” participante en estos encuentros fue Orlando Gutiérrez Boronat, Secretario General del DDC, quien viajó expresamente desde Miami para “asesorar” las capacitaciones y reunirse con sus homólogos mexicanos y cubanos.Además, en el encuentro estuvieron presentes otros opositores, no mencionados, afincados en el país azteca.

Los “instructores” mexicanos y cubanos, de la ODCA y el DDC, han adiestrado a decenas de opositores cubanos en la preparación de acciones diversas contra los integrantes de la delegación oficial cubana y los representantes de la sociedad civil, incluidas acciones provocativas en los hoteles donde estos se hospeden.

Entre otros “distinguidos” alumnos de cursos precedentes se encuentran Guillermo Fariñas y Juan Antonio Madrazo, solo conocidos por el apoyo mediático que les ha proporcionado la Casa Blanca y los medios anticubanos de Miami. Varios de los capacitados están en Cuba esperando indicaciones para viajar a Panamá y otros de gira por otros países de la región y Europa, haciendo lobby anticubano.

Cumbre de Las AmericasSin duda, gracias al PAN, la ODCA y la Fundación alemana Konrad Adenauer, México se consolida como una plataforma de la derecha regional para la realización de actividades de carácter anticubano con el concurso de las organizaciones subversivas y provocadoras de la Florida y el apoyo financiero del gobierno e instituciones norteamericanas (USAID, NED, IRI), sus aliados europeos y nacionales.

El Directorio Democrático Cubano

El DDC es una organización fachada de la Agencia Central de Inteligencia, radicada en Miami, Florida. Ha sido favorecida habitual de los abultados fondos que el gobierno de Estados Unidos destina al trabajo contra Cuba. También recibe fondos secretos y privados, no declarados, a través del Instituto Republicano Internacional (IRI).

Grupos anticubanos en florida, y en particular la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), han denunciado al DDC, públicamente, por el uso en beneficio personal de los fondos que recibe y malgastarlos en reclutamientos de personas en América Latina, así como en otras actividades desatinadas en la región, tales como el financiamiento de acciones desestabilizadoras. Ello motivo motivó una investigación por la oficina de control gubernamental, GAO, del Congreso EE.UU.

La utilización de terceros países por parte del DDC para desarrollar acciones sediciosas contra Cuba forma parte de su estrategia tradicional. En marzo de 2012, la Seguridad del Estado cubana arrestó a varios jóvenes mexicanos que viajaron a Cuba como turistas, previamente reclutados por Orlando Gutiérrez en México, para que ejecutaran acciones de desorden público y regaran volantes induciendo a acciones de desobediencia civil, en vísperas la visita del Papa Benedicto XVI. Los jóvenes mexicanos fueron expulsados por las autoridades cubanas a su país de origen, para que allí fueran juzgados por la justicia mexicana.

Hoy el DDC, forma parte de un grupo minoritario de organizaciones que en Miami están en contra de los acuerdos entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos. Por tal motivo son acusados de irracionales y de padecer de un estancamiento político que no tiene cabida en los tiempos actuales.

En México se vincula al Partido Acción Nacional (PAN) y desde noviembre de 2006 es miembro pleno de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA).

Movida hacia Panamá

A tenor de lo que transciende en los medios de comunicación contratados en Miami y “la prensa independiente cubana” se están moviendo masivamente hacia Panamá un considerable grupo de opositores cubanos utilizando como fachada a diferentes organizaciones de América Latina, todas ellas vinculadas al esquema de subversión contra Cuba.

El show que se está armando cuenta con el millonario financiamiento – cifra no publicado – del Departamento de Estado y de organizaciones como la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) y el ya mencionado Directorio Democrático Cubano.

*Link y notas de este blog

Tomado del blog Cuba Oggi con el título: La VII Cumbre de las Américas: México plataforma de capacitación para opositores cubanos, escrito por Mariano Álvarez

Fuente El Blog de Yohandry

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Más dinero del Gobierno de EEUU para cambio de régimen en Cuba: 4,4 millones para generar spam

wash-software

Washington Software, una empresa contratada para inundar a Cuba de correos electrónicos y mensajes de texto, ha ganado más de 1,2 millones de dólares en contratos del gobierno este año, según nuevos documentos publicado por el blog Along the Malecon.

La Junta de Gobernadores de Radiodifusión (BBG por sus siglas en inglés), contrató a esta firma el 1 de julio de 2011. Desde entonces, el BBG ha pagado a la empresa 4 398 409 dólares, según los registros que se encuentran en el Federal Data Procurement System (el Sistema de Datos de Contratos Federales).

La BBG, una entidad del gobierno de los Estados Unidos, supervisa la Oficina de Transmisiones para Cuba (Office of Cuba Broadcasting, OCB), que opera Radio y TV Martí en Miami.

washLos casi 4,4 millones de dólares se han empleado en tareas como:
  • Diseñar y operar un servicio de mensajes cortos o SMS, a través de una red social.
  • El envío de mensajes de texto a Cuba a través de SMS
  • Prevenir el bloqueo de los mensajes electrónicos desde la Isla.
  • Programar computadoras para estos “servicios”.
  • Envío de correos electrónicos masivos.
Washington Software tiene su sede en Germantown, Maryland.

(Tomado de Along the Malecon)

martes, 26 de agosto de 2014

USAID: infamia y disparates

Por  Ricardo Alarcón

 
Los gobernantes de Estados Unidos tienen derecho, desde luego, a exhibir su ignorancia y actuar cual tontos y borrachos, como diría el prusiano. Pero es una infamia imperdonable manipular groseramente la salud y la vida de los demás.

Una profecía prusiana

 Quizás algunos crean que Otto von Bismark fue áspero con aquello de que “Dios tiene una providencia especial para amparar a los tontos, los borrachos y los Estados Unidos de América”. Otros pueden pensar, sin embargo, que tal ocurrencia, hace más de un siglo, cuando el país aludido apenas se daba a conocer, era una profecía mordaz de lo que vendría después en la conducta del nuevo imperio a lo largo del siglo XX y lo que va del XXI.

 Recordé la frase al leer una mucho más reciente, agosto de 2014, del senador republicano Jeff Flake quien, criticando las más recientes acciones anticubanas de la Agencia Internacional para el Desarrollo (USAID) ironizaba: “Esos programas necesitan desesperadamente supervisión adulta”. Se refería el legislador al largo y ampliamente documentado reportaje investigativo de la Associated Press sobre el programa clandestino para el envío a Cuba de jóvenes latinoamericanos con el fin de reclutar a sus pares antillanos, organizarlos y convertirlos en una fuerza capaz de derrocar al gobierno revolucionario.

 No hace mucho la AP había revelado otro plan de la USAID, utilizando como subcontratista algo llamado Creative Associates International, para armar, mediante el engaño, una red subversiva de telefonía celular, el llamado “ZunZuneo”. Antes había publicado un reportaje que desenmascaró el verdadero papel de Alan Gross actualmente en prisión en Cuba. La propaganda oficial norteamericana lo había presentado como si hubiese venido para ayudar a la comunidad judía cubana a acceder a Internet. Aún se repite tal falacia pese a la rotunda y precisa negación de los líderes de esa comunidad que, además de Internet, tiene muy cordiales y respetuosas relaciones con las autoridades cubanas. El artículo incluía comunicaciones confidenciales entre Gross y quienes lo dirigían, en las que explícitamente reconocen el carácter ilegal y subversivo de su misión.
 Seis días después del arresto de Gross, la USAID echó a andar este nuevo proyecto. Casualmente se lo encargó también a Creatives Associates International.

 Ahora la agencia noticiosa dio a conocer papeles secretos, incluyendo guías para las comunicaciones encubiertas e informes enviados por los jóvenes conspiradores y las orientaciones que recibían. La AP entrevistó a algunos de los noveles espías, de Costa Rica, Venezuela y Perú, así como a varios de sus “reclutas” cubanos.

 La operación parece extraída de un folletín de factura barata. Los latinoamericanos eran entrenados, según dijeron a la AP, en cursos rápidos, apenas una semana, en los que aprendían técnicas de búsqueda y selección de candidatos para ulteriores y más complejas tareas subversivas, así como en códigos de lenguaje cifrado para comunicarse con quienes los dirigían desde el exterior. En cumplimiento de su misión, fueron a Cuba simulando estar interesados en ayudar a los cubanos a desarrollar labores comunitarias útiles para mejorar sus condiciones de vida. En sus intercambios con los receptores de la “ayuda” identificarían a los quejosos ante las dificultades y fallos con que tropiezan diariamente, y tratarían de atraerlos y formarlos como futuros líderes de oposición.

 Quienes concibieron la idea seguramente no se han enterado aún que, desde hace años, en esos y otros países del continente, decenas de miles de jóvenes cubanos participan en programas de atención médica, educación, cultura y deporte, entre otras materias, que en mucho contribuyen a salvar y mejorar vidas, así reconocido por los gobiernos y organismos internaciones especializados como la OMS, la OPS y la Unesco. Tampoco parecían conocer que si algo hay en abundancia en Cuba es gente que expresa abiertamente sus opiniones y critica los errores y las insuficiencias que encuentran en su cotidianidad. Lo hacen en los medios de prensa, en las reuniones en las que sus delegados electos les rinden cuenta, y en las de sus organizaciones sociales y gremiales. Lo hacen, en fin, todos los días en cualquier esquina. Lo hacen porque la mayoría de la población nació después de 1959 y ha vivido acostumbrada a que la universalidad y gratuidad de la educación y la salud, así como la asistencia y la seguridad social son derechos inalienables, que son suyos, les pertenecen, aun antes de salir del vientre materno. Para ellos, además, los asaltos de la policía a sus centros escolares y las golpizas y la cárcel a quienes intentaran protestar, son historias del pasado que sólo vivieron sus abuelos.
La excusa perfecta
 El costarricense Fernando Murillo, uno de los principales dirigentes de la operación, realizó varios viajes a Cuba. Entrevistado por la AP habló de sus correrías por Santa Clara con muchachos que practican la música urbana y otras manifestaciones artísticas. En pose de descubridor, confesó su satisfacción por lo que calificó como “la excusa perfecta” para impulsar su plan: organizar un taller sobre la prevención del VIH-sida, aunque se negó a dar detalles alegando el compromiso de confidencialidad (nondisclosure agreement) que había suscrito con sus empleadores. Se limitó a decir que “enseñaba a la gente cómo usar condones correctamente”. La vocera del Departamento de Estado fue más locuaz, y al defender este plan reconoció que, además de la supuesta lucha contra el sida, tenía otro propósito de carácter subversivo.
 Omitió decir que, años atrás, debió Cuba encarar esa enfermedad no sólo sin contar con ayuda alguna de Estados Unidos, sino enfrentando la crueldad del bloqueo que le impedía adquirir retrovirales esenciales que entonces eran producidos exclusivamente por laboratorios del país vecino. En aquellos tiempos iniciales, los pocos pacientes de la isla aliviaron sus sufrimientos con la ayuda solidaria de algunas ONGs y personas particulares. La guerra económica que se nos impone incluye también, desde 1964, las medicinas y los equipos e instrumentos médicos. En la aplicación de esa política genocida participan todas las agencias gubernamentales, incluida la USAID. Por ejemplo, en sus charlas didácticas, Murillo no podía mostrar condones “made in USA”.
 Pero, hace ya bastante tiempo, Cuba, además de producir los retrovirales necesarios y mantener su sistema de salud gratuito para todos, lleva a cabo un programa especial para los seropositivos que permite sobrevivir, y en condiciones decorosas, al 90% de los portadores del virus. Sin olvidar que es Cuba uno de los países menos afectados por esa enfermedad, la cual tiene en la isla una tasa de prevalencia de 0.2%, mientras en América Latina es 0.4% y en Estados Unidos y Canadá 0.6%. En cuanto a los jóvenes de 15 a 19 años, el índice cubano -0.02- es el más bajo de las Américas y Cuba está optando para ser certificada como el primer país de la región en eliminar la transmisión vía genética de la sífilis y el VIH.
 Los gobernantes de Estados Unidos tienen derecho, desde luego, a exhibir su ignorancia y actuar cual tontos y borrachos, como diría el prusiano. Pero es una infamia imperdonable manipular groseramente la salud y la vida de los demás.
¿Un nuevo comienzo?
 Desde 1959 Washington se ha empeñado, infructuosamente, en destruir a la Revolución Cubana. Lo ha intentado todo. La guerra económica, la intervención militar, la subversión y una incesante propaganda hostil.
 En 1999 fue publicado un libro del investigador norteamericano Jon Elliston sobre la guerra sicológica y la propaganda anticubana. Es básicamente una recopilación de documentos desclasificados que ilustran sobre el colosal derroche de recursos para tratar de confundir y dividir a los cubanos y de engañar a los pueblos de América Latina. Echaron mano a todo, hasta a libros de historietas infantiles con ediciones de millones de ejemplares.
 Los planes que ahora denunciamos continúan una larga saga de agresiones, en las que, no pocas veces, junto al crimen iba el dislate. Los más recientes fueron concebidos y ejecutados por la actual administración. Poco después de instalarse en la Casa Blanca, el presidente Obama anunció que habría “un nuevo comienzo” en la política hacia Cuba. Obviamente esa es una más de las promesas olvidadas. O quizás para él, “cambio” significa más de lo mismo.

Publicado en “Punto Final”, edición Nº 811, 22 de agosto, 2014
 Tomado de CubaSí

 Imagen agregada RCBáez

miércoles, 13 de agosto de 2014

Washington: encuerados sus planes contra Cuba

Por Ángel Guerra Cabrera, @aguerraguerra

 Las operaciones desestabilizadoras contra Cuba filtradas por la agencia AP confirman que Estados Unidos ha mantenido invariable su política de cambio de régimen en la isla durante los dos términos presidenciales de Barak Obama. Así que también recae responsabilidad por ella en la ex secretaria de Estado y actual aspirante presidencial Hillary Clinton.

 Esta política emana de leyes que apuntan expresamente a la destrucción de la Revolución Cubana. Entre ellas las referentes al bloqueo, que Obama ha endurecido exponencialmente por la astronómica cuantía de las multas a bancos extranjeros que realizan operaciones con Cuba. Pero también forma parte de la acentuación de la vieja práctica gringa tendente a eliminar a todo gobierno que rechace someterse a sus proyectos de saqueo de recursos, control político y empobrecimiento de su población, así sea mediante la subversión o la guerra.

 Del 2002 a la fecha, solo en América Latina, hemos visto intentos de golpe de Estado en Venezuela, Bolivia y Ecuador, golpes de Estado consumados en Honduras y Paraguay y acciones de desestabilización financiera y mediática en grande contra Argentina y Brasil. Los planes estadunidenses para derrocar al gobierno de Venezuela, relanzados en febrero de este año, derrotados por la enérgica acción del chavismo pero solo pospuestos, reúnen los requisitos de la denominada guerra de cuarta generación, elemento predominante en la estrategia desestabilizadora yanqui a escala internacional.

 La ofensiva de Estados Unidos contra Rusia y el cerco que está cerrando contra China son paradigmas de acciones subversivas multifacéticas de gran complejidad, insertas en el incremento de su agresividad y afanes de mantener una hegemonía que se le está deshaciendo.

 Las más recientes de las filtraciones sobre Cuba nos hablan de la contratación de jóvenes costarricenses, peruanos y venezolanos para detectar posibles activistas disidentes en las universidades cubanas que en su momento actuaran como organizadores de una revolución “de terciopelo”. La AP ha dado a conocer hasta nombres y apellidos de sus operadores más importantes. Cuando se enlazan este proyecto con la misión del contratista de la Agencia para el Desarrollo Internacional Alan Gross, actualmente cumpliendo una pena de prisión en Cuba, y los denominados Zunzuneo y Piramideo –redes tipo Twitter que servirían para vincular a decenas de miles de jóvenes cubanos a acciones desestabilizadoras-, toma forma un plan articulado para en su momento provocar una rebelión en Cuba.

 Ya la AP se encargó de informarnos que Alan Gross no es el judío noblote pintado por el departamento de Estado, que fue a llevarle internet a esa comunidad religiosa en Cuba. Aunque en el juicio se habían probado convincentemente sus delitos, lo relevante es que nos lo confirma la más conocida agencia de noticias de Estados Unidos: Gross fue a instalar en Cuba tecnologías de comunicación usadas por el Pentágono y la CIA, actividad que vulnera grave y groseramente la soberanía nacional y las leyes cubanas. Por cierto, es evidente que a Washington no le preocupa en lo más mínimo la suerte del contratista como hipócritamente declara puesto que después de su detención y condena continuó desarrollando a todo tren acciones subversivas contra Cuba.

 Ante el hecho rotundo de no haber podido crear en la isla una fuerza opositora contra la revolución, Estados Unidos parece haber apostado a una rebelión juvenil. Como mantiene vengativa e injustamente presos a tres antiterroristas cubanos evita arriesgar sus agentes en Cuba y manda a realizar la tarea a latinoamericanos subcontratistas que llegado el caso le permitan negar su involucramiento.

 Víctima de su incurable incapacidad de analizar la compleja sociedad cubana Washington actúa como si la mayoría de la juventud isleña no fuera revolucionaria, patriota y decidida a enfrentar cualquier plan subversivo imperialista por crítica que pueda ser su visión sobre aspectos de la realidad política del país.

 La impudicia de Estados Unidos llega al extremo de organizar un seminario para la prevención del VIH como fachada del intento de reclutar jóvenes en la Universidad de Santa Clara ¡en el país caribeño con menor incidencia del mal, inferior a la de Estados Unidos y Canadá!

lunes, 11 de agosto de 2014

Estados Unidos y Cuba: la USAID y la política de la sedición permanente *

Por Atilio Borón    

Días atrás un cable de Associated Press informaba que la USAID, la Agencia Internacional de Estados Unidos para el Desarrollo), había enviado a Cuba, como turistas, a un grupo de jóvenes de diversos países latinoamericanos con el objeto de promover la politización y la rebeldía de la, según esa agencia, “apática juventud cubana” e identificar “actores potenciales del cambio social.”[1] La iniciativa se adoptó en Octubre del 2009, seis días después de que las autoridades de la Isla arrestaran a Alan Gross, un supuesto experto en cuestiones de desarrollo que, como contratista de la USAID, introdujo ilegalmente tecnologías informáticas en Cuba. Gross había sido recomendado para hacer esa tarea por el Comité Judío Americano y enviado a la Isla con el aparente propósito de ayudar a la comunidad judía cubana a conectarse a Internet.

El reclutamiento y envío del grupo de jóvenes a Cuba es tan sólo uno de los múltiples programas clandestinos que la Casa Blanca utiliza para promover el “cambio de régimen” -un eufemismo utilizado para evitar hablar de “subversión constitucional” o “sedición”- en Cuba y que se lleva a cabo en más de un centenar de países bajo el paraguas de organizaciones de pantalla como la USAID, la NED (el Fondo Nacional para la Democracia) y un sinnúmero de ONGs o instituciones de diverso tipo, presuntamente interesadas en la promoción de los derechos humanos, el cuidado del medio ambiente y el desarrollo. Al igual que en el caso de Gross, la USAID apeló a la tercerización para encubrir su involucramiento en esta operación y contrató a una firma internacional basada en Washington, Creative Associates, que opera en 85 países ofreciendo asesoría y asistencia a programas de desarrollo. Seguramente que de pura casualidad es la misma compañía que, haciendo honor a su nombre, intentó crear una red de mensajes de texto con el nombre de “ZunZuneo”, que intentaba ser una suerte de “Twitter cubano” para favorecer actividades ilegales en la Isla. Para ejecutar la actual misión encomendada por la USAID la citada empresa subcontrató a su vez los servicios de Fernando Murillo, el jefe de una ONG de derechos humanos de Costa Rica, la FOGI (Fundación Operación Gaya Internacional) quien dirigió el ilegal operativo. De este modo los jóvenes cubanos no tenían como saber que quien estaba detrás de esta iniciativa era el gobierno de los Estados Unidos, que desde el 1º de Enero de 1959 ha hostigado y agredido sin pausa a Cuba. La larga mano del imperio actuaba a través de una compleja cadena de mediaciones que la invisibilizaban por completo.

Es sumamente aleccionador que un programa de este tipo, claramente inamistoso e injerencista, comenzara poco después de la asunción de Barack Obama a la presidencia de Estados Unidos y cuando el nuevo mandatario asegurara a tus colegas de la región presentes en la Vª Cumbre de las Américas (Trinidad-Tobago, Abril 17-19, 2009) que promovería un “nuevo comienzo” en las relaciones cubano-estadounidenses luego de décadas de hostilidades. Es bien sabido que sus promesas se esfumaron como una niebla matinal, no sólo en relación a Cuba. Así lo comprueban iniciativas clandestinas como la que estamos comentando, las reiteradas y multimillonarias multas aplicadas a empresas extranjeras por el imperdonable delito de comerciar con la Isla y su indiferencia, agravada por tratarse de un Premio Nobel de la Paz, ante el clamor universal que exige la inmediata libertad de los tres héroes cubanos encarcelados en un proceso viciado de irreparable nulidad por luchar en contra del terrorismo. 

Pero no sólo las promesas de campaña se esfumaron en relación a Cuba; también sucedió lo mismo cuando, para poner apenas un par de ejemplos, elevó el presupuesto militar de Estados Unidos por encima de la barrera aparentemente infranqueable del billón de dólares (cuando se toman en cuenta todos los componentes del gasto militar, incluyendo mercenarios, actividades tercerizadas, obras de reconstrucción de lo que el Pentágono destruye y el presupuesto de la ex VET, Administración Nacional de Veteranos, elevada en 1989 a la categoría de Departamento del Poder Ejecutivo Federal). O cuando el Huffington Post confirma, con datos de la Oficina de Periodismo Investigativo, que el pacífico presidente afroamericano lleva exterminados más de 2.400 personas solamente con sus drones, superando ampliamente el record de su no galardonado predecesor.[2] De estas inconsistencias se pueden inferir dos conclusiones: una, que Obama miente y su discurso no guarda relación alguna con sus políticas concretas o, dos, que el ocupante de la Casa Blanca tiene escaso control sobre lo que hace la maquinaria gubernamental norteamericana que respondería a lo que algunos politólogos de ese país llaman “el gobierno secreto”, no electo, permanente de Estados Unidos y que un ex presidente, Dwight Eisenhower denominara “el complejo militar-industrial”. En cualquier caso la inferencia no podría ser más deplorable. [3]

Consultada por AP un portavoz de la USAID dijo que esa agencia y la administración de Obama “están comprometidas a apoyar el deseo del pueblo cubano para determinar libremente su futuro. La USAID trabaja con grupos de jóvenes independientes en Cuba en proyectos de servicios comunitarios, salud pública, las artes y otros… consistentes con programas de democracia en todo el mundo.” En línea con este predicamento Murillo llega a Cuba en Abril del 2010 y se instala en Santa Clara, donde toma contacto con un grupo de jóvenes artistas interesados en música electrónica y la producción de videos. Pero para actuar se necesitaba una cobertura, lo más inocente e inofensiva posible: la FOGI la encontró en la realización de un taller sobre métodos de prevención del VIH, lo cual era, según sus organizadores, la “excusa perfecta”. El cable de la AP afirma que en un informe de seis páginas elevado a Creative Associates Murillo sólo menciona al HIV una sola vez para decir que fue “la excusa perfecta para el tratamiento del tema de fondo”. Más adelante ese informe revela la existencia de otro objetivo: “la generación de una red de voluntarios para la transformación social”.

Tres contingentes de jóvenes fueron a Cuba con este propósito, reclutados en Venezuela, Perú y Costa Rica. Los supuestos turistas recibieron instrucciones de reportarse cada 48 horas y un rudimentario código de seguridad para alertar sobre las condiciones en que se desenvolvía su labor. Si sospechaban que la contrainteligencia cubana estaba tras sus pasos debían enviar un mensaje diciendo “me duele la cabeza”, con lo cual la misión debía ser temporalmente suspendida. “Me intoxiqué y tuve que ir al hospital” significaba que el grupo fue detenido e interrogado y que seguirían en la Isla pero sólo como turistas, y así sucesivamente. En ningún momento estos “turistas”, y mucho menos el jefe del operativo, Murillo, dieron a conocer la responsabilidad de la USAID en la organización y financiamiento del proyecto. Los jóvenes participantes recibían de la FOGI una compensación de 5.41 dólares la hora, aproximadamente la mitad del salario mínimo vigente en Estados Unidos. Fueron enviados para hacer labores de espionaje y conspiración para promover el derrocamiento del gobierno cubano y de ningún modo podían aducir ignorancia de ello. El costo de la operación habida cuenta de lo que se abonaba por su trabajo a los falsos turistas era irrisorio, y si llegaban a ser apresados Washington podía lavarse las manos pues no eran nacionales de Estados Unidos quienes desenvolvieron esas actividades. Es más, su arresto habría creado un irritante entredicho entre Cuba y tres países latinoamericanos.

Una vez hecha pública la noticia la vocera del Departamento de Estado, Jean Psaki, alabó la decisión del gobierno de Estados Unidos de enviar jóvenes latinoamericanos a Cuba en un programa para promover el cambio de régimen en la Isla. Dijo textualmente que “Hay programas en el mundo orientados a desarrollar una sociedad civil más vibrante y capaz, consistente con los programas mundiales de promoción de la democracia (¡es sabido lo que Estados Unidos quiere decir con “democracia”!). Y obviamente este programa estaba en línea con eso”. Por su parte el presidente Barack Obama también salió a defender ese programa –inmoral, clandestino e ilegal- y reconoció que tenía un doble propósito: fortalecer a la “sociedad civil” cubana (otro conveniente eufemismo para no llamar a las cosas por su nombre: sedición) e instruir a los jóvenes cubanos sobre los riesgos del HIV. Es un escándalo que el presidente de un país que se ha arrogado la condición de líder en la lucha por la libertad, la justicia y los derechos humanos haga la apología de una actividad delictiva, que tuvo que ser ocultada ante la ciudadanía que con sus impuestos financia a la USAID para promover el desarrollo y no proyectos sediciosos en terceros países.

Ni Psaki ni Obama pueden desconocer que la legislación de Estados Unidos considera como un crimen federal cualquier acto que “organice, ayude o intente organizar una sociedad, grupo o conjunto de personas que enseñan, promueven o alientan el derrocamiento o destrucción del gobierno.” Es más, el Código Penal estadounidense aclara que “el término ‘organiza’ u ‘organizar’ … incluye el reclutamiento de nuevos miembros, la formación de nuevas unidades, y el reagrupamiento o expansión de las unidades existentes”, y que la penalidad que corresponde aplicar en estos casos es de hasta 20 años de prisión. (U.S. Code § 2385 › Title 18 › Part I › Chapter 115 › § 2385), y el castigo se endurece cuando quien incurre en esas actividades es un extranjero. La liviandad con la cual Obama se refirió a esta operación clandestina, caracterizada como un crimen en Estados Unidos, contrasta con la fuerte reacción que se manifestó en algunos de los más importantes miembros del Congreso, sobresaliendo entre ellos el senador demócrata Patrick Leahy, titular de la comisión de apropiaciones, quien condenó con duros términos la maniobra. “Es peor que irresponsable” porque, según Leahy, “nunca se debería sacrificar el suministro de programas sanitarios o cívicos en favor de objetivos de espionaje”.

Bastaría con imaginar cual sería la reacción Washington si se descubriera que un grupo de jóvenes iraníes, iraquíes y afganos ingresaran como turistas y recorrieran universidades alertando sobre los peligros del HIV y reclutando jóvenes para motivarlos y organizarlos con vistas a derrocar el orden constitucional vigente en Estados Unidos para calibrar la gravedad de lo acontecido en Cuba. Sin embargo, el infame doble rasero del gobierno estadounidense hace que lo que en casa se considere un crimen merecedor de durísimas condenas sea una actividad virtuosa cuando se practica en el exterior. Una muestra más de la descomposición moral de un imperio en decadencia, que no cesa de conspirar para perpetuar a cualquier costo la subordinación de los países que luchan por su dignidad, su emancipación, su libertad.

Notas
1 Ver http://bigstory.ap.org/article/us-sent-latin-youth-undercover-anti-cuba-ploy
2 Cf. http://www.huffingtonpost.com/2014/01/23/obama-drone-program-anniversary_n_4654825.html
3 Hemos examinado in extenso este tema en Atilio A. Boron y Andrea Vlahusic, El lado oscuro del imperio. La violación de los derechos humanos por Estados Unidos (Buenos Aires: Ediciones Luxemburg, 2009)

* Una versión resumida de esta nota fue publicada en Página/12 (Buenos Aires) en su edición del domingo 10 de agosto del 2014 con el título “La sedición interminable”.
Tomado del Blog del Autor en TeleSUTtv