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lunes, 28 de diciembre de 2015

Ante la IV Cumbre de la Celac, Cuba llama a la unidad

Angélica Paredes López

Abelardo Moreno, reconoció en La Habana que existen grandes expectativas ante la reunión de la Celac. Foto Marcelino Vázquez
De cara a la IV Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, Celac, que se realizará en Ecuador el próximo 27 de enero, el Vicecanciller cubano Abelardo Moreno, reconoció en La Habana que existen grandes expectativas ante la reunión de este mecanismo de concertación política.

El Viceministro de Relaciones Exteriores dialogó con periodistas de diferentes medios de comunicación, luego de ofrecer una amplia información acerca del tema a los diputados que integran la Comisión de Relaciones Internacionales del Parlamento.

“La Cumbre de Quito debe discutir los grandes problemas de nuestra región, debe seguir tratando de avanzar hacia la erradicación de la pobreza, hacia la búsqueda de mecanismos para la concertación política de los países de la región, y tratar de buscar, como ha dicho el General de Ejército Raúl Castro en muchas ocasiones, la mayor unidad en la diversidad, en una región donde hay convulsiones, dificultades, una región que está atravesando momentos difíciles”, apuntó el Vicetitular de Exteriores.

Al intercambiar con la prensa, Abelardo Moreno subrayó que “América Latina es una región diversa donde conviven distintos procesos políticos; sin embargo, la Celac reclama la unidad porque todos los países que la integran comparten problemas comunes”.

A una pregunta de Radio Rebelde acerca de los puntos de coincidencia en una región heterogénea, el Viceministro de Relaciones Exteriores resaltó “los temas vinculados al desarrollo y la necesidad de erradicar la pobreza, porque América Latina y el Caribe siguen siendo la región más desigual del mundo”.

El Viceministro de Relaciones Exteriores Abelardo Moreno, señaló como uno de los desafíos de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños “la ratificación del compromiso emitido durante la segunda Cumbre realizada en La Habana, donde América Latina y el Caribe fue proclamada zona de paz”.

El próximo 27 de enero, en Quito, la Celac celebrará su cuarta cita continental, y Ecuador cederá la presidencia pro témpore del mecanismo a República Dominicana.

Numerosos retos tienen ante sí las 33 naciones que integran este bloque de concertación política, donde Cuba varias veces ha convocado a preservar la unidad dentro de su diversidad.


Radio Rebelde

lunes, 30 de noviembre de 2015

Díaz-Canel en París: "La humanidad tiene puesta sus esperanzas en los resultados de esta Conferencia"

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Discurso de Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la XXI Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, París, Francia, el 30 de noviembre de 2015. (Versiones Taquigráficas Consejo de Estado)

Señor Presidente Francois Hollande;
Señor Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon;
Distinguidos Jefes de Estado y de Gobierno, delegados e invitados;

Señor Presidente:
Permítame, ante todo, expresar las condolencias del pueblo y gobierno de Cuba, al pueblo y gobierno de Francia por las víctimas que ocasionaron los atroces atentados terroristas en París.

Han transcurrido 23 años desde que en la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro, el Líder Histórico de la Revolución Cubana, Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, alertara que, y cito, “una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre”. Ya entonces adelantaba que la única solución real y justa debía venir de la modificación de los patrones de producción y consumo surgidos de las antiguas metrópolis coloniales, de políticas imperiales que generaron el atraso y la pobreza para la inmensa mayoría de la humanidad, además de la promoción de un orden económico internacional más justo y equitativo.

Ello sigue siendo hoy una condición indispensable para estabilizar la temperatura global en el entorno de 1,5°C, como justamente reclamamos los pequeños Estados insulares en desarrollo que estamos en la primera línea de enfrentamiento al cambio climático global.

Cuba asiste a esta Conferencia para abogar por un acuerdo sustentado en una aplicación más efectiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas. El acuerdo de París debe entrañar un firme compromiso global para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero con base en el principio de las responsabilidades comunes pero diferenciadas, y el establecimiento de un renovado marco de cooperación internacional que asegure la provisión y escalamiento de los recursos y la transferencia de tecnologías para que los países en desarrollo podamos cumplir con las disposiciones del acuerdo.

No se pueden combatir los efectos del cambio climático obstaculizando el desarrollo de los que más lo necesitan ni los esfuerzos nacionales para erradicar la pobreza y el hambre en una extendida geografía de nuestro planeta común.

Señor Presidente:
La humanidad tiene puesta sus esperanzas en los resultados de esta Conferencia, la cual deberá conducir a un acuerdo justo y balanceado, sin retroceder en el compromiso y liderazgo que corresponde a los países desarrollados, que deben asumir con determinación y proporcionalidad su responsabilidad histórica.

Si hace 23 años ya era casi tarde para hacer lo que debíamos haber hecho hacía mucho tiempo, hoy resulta inmoral continuar postergando una acción internacional fortalecida para enfrentar los efectos del cambio climático global.

Nosotros, los países en desarrollo, con el apoyo requerido, haremos lo que nos corresponde en esta lucha, que es también nuestra.
Muchas gracias

(Aplausos)
.

martes, 21 de abril de 2015

Crónica de Panamá (I y II)

Por Heriberto Feraudy Espino*

I
 “a mí la pasión me sale por los poros
cuando de la Revolución se trata”.
Raúl.

He reflexionado una y otra vez cómo calificar la conducta de los jóvenes y mujeres que, integrando la delegación cubana, nos acompañaron a  la VII Cumbre de las Américas en Panamá. 2015. ¡Cuánta dignidad!, ¡cuánto patriotismo!, firmeza y valentía. Nada de discursos escritos ni elaborados, las palabras fluían como ráfagas  disparadas por el corazón y la pasión ¡a fuego vivo! No había tiempo para disquisiciones ni análisis academicistas. Eran momentos de definiciones  Y con la palabra vibrante y enérgica surgían como estampida  estribillos y canciones de combate que me recordaban otros tiempos de la gloria que se ha vivido; algunas de ellas desconocidas por los más veteranos.
En la loma del Jobito,
donde el hierro se fundió
Antonio Maceo gritó:
machete que son flojitos,
machete que son flojitos
machete que son flojitos
Y al ritmo de esa melodía avanzábamos sobre los oscuros provocadores.

Para cada uno de los integrantes de la delegación al Foro de la Sociedad Civil y Actores Sociales estaba claro que habían tratado de tendernos una trampa y un montaje preparado.
Cuando en la tarde del lunes 7 de abril los integrantes de la delegación cubana al Foro de la Sociedad Civil acudimos al Hotel Panamá para nuestra debida acreditación faltaban veintiochos credenciales. Ante nuestros reclamos los organizadores panameños alegaban no impacientarnos que pronto llegarían. Así fueron transcurriendo horas y horas mientras las hordas mercenarias -no cabe otro calificativo- vestidas  por el dinero imperial y ya acreditadas, se regodeaban por los salones del lobby del hotel.

Se me acerca un compañero y me dice haber observado que en la lista de acreditación los apátridas aparecían como los primeros y en negrotas, me acerco y lo compruebo. Le pregunto a la encargada de la acreditación cuánto faltaba para que llegaran nuestras credenciales, me responde que lo ignora. Pregunto por quién pueda responderme me dice que ella es representante de la OEA y que si deseaba hacer algún reclamo me dirigiera a una señora sentada frente a una computadora la cual era miembro de la Red de Derechos Humanos de Panameña, entiéndase Red de la derecha panameña. En ese instante llega un funcionario de la cancillería cubana y protesta por la demora, se dirige a uno de los salones del hotel donde se encuentra, a mi parecer, la responsable de la acreditación. La señora jura y perjura que no hay nada contra la delegación cubana, que el error estuvo en encargarle a una empresa la confección de las credenciales, que los aún no acreditados podríamos asistir al día siguiente por la tarde a la inauguración del Foro acompañados con nuestros respectivos pasaportes y nos dejarían entrar sin dificultad alguna: “Yo estaré allí esperándolos” nos dijo.

Al día siguiente en la tarde cuando los sin credenciales llegamos  al salón de la inauguración del Foro de la Sociedad Civil lo que nos esperaba era un cordón de policías mientras que la fauna acreditada y asegurada entraba por una puerta trasera. Los compañeros nuestros que tenían sus credenciales y se encontraban dentro del plenario comienzan a protestar. En la puerta de entrada donde policías y funcionarios dificultaban nuestro acceso al salón, se forma la de San Quintín y por fin logramos entrar. Una vez dentro todos, al unísono, comenzamos a entonar las notas de nuestro Himno nacional, la Marcha del 26 de julio y ¡Viva Fidel! ¡Viva Raúl!, ¡Viva la Revolución! ¡Viva Venezuela, ¡Viva Chávez! Allí expresamos nuestro repudio a la presencia de los civiles made in USA.

Después de casi dos horas de la protesta de la dignidad nos marchamos del lugar por respeto al Presidente del país anfitrión quien junto al Secretario de la OEA tendría a su cargo el discurso inaugural del Foro.

Hay que significar que antes de la celebración de la Cumbre, la cancillería cubana había alertado al gobierno panameño de la presencia en el evento de personas que no representaban a la sociedad civil de Cuba. Por nuestra parte también desde nuestra llegada hicimos saber que no dialogaríamos con personeros al servicio de una potencia extranjera. Cómo dialogar con delincuentes y vende patrias aliados del terrorista Posada Carriles, causante de la voladura de un avión que costó la vida a 76 personas a bordo, cómo dialogar con mercenarios que allí compartían nada menos que con uno de los asesinos del Che Guevara.

Para cada uno de los integrantes de la delegación estaba claro de que habían tratado de tendernos una trampa. El montaje estaba preparado, lo que al parecer no estaba calculado fue nuestra reacción.

La presencia de mercenarios y mercenarias de piel negra en esta Cumbre pasará a la historia de Cuba y de América Latina como una de las páginas más abyectas y vergonzosas de la historia de los descendientes de africanos en este Continente.

En la mañana del 9 de abril  y casi a la misma hora en que en una de las calles céntricas de La Habana, donde su cabeza fuera expuesta en una jaula de hierro, al igual que la de otros de sus compañeros, se le rendía tributo de recordación en el 203 aniversario de su asesinato al descendiente de africanos José Antonio Aponte y Ulabarra, en Panamá un grupo de cubanos fieles a la patria y a la historia protagonizábamos una nueva pelea contra los demonios amamantados por el imperio. Era la mejor forma de homenajear al precursor de nuestras luchas independentistas.

De esta forma comenzaba a escribirse una nueva página indeleble de la historia de Cuba escrita por nuevas y viejas generaciones unidas en un solo empeño: mantener en alto la dignidad y los principios.

II

En la mañana del nueve de abril le correspondía reunirse en el noveno piso del Hotel Panamá a los Grupos de Trabajo Gobernabilidad Democrática y Participación Ciudadana respectivamente.

Desde La Habana cada uno de los destinados a participar en estos grupos de trabajo habíamos preparado nuestras respectivas intervenciones sobre la base de propuestas, argumentos y conceptos   a tener en cuenta durante las discusiones. Sólo había una condición y así se le había hecho saber a los organizadores de la Cumbre, antes de que comenzara la misma: No habría diálogos con quienes no representaban a la sociedad civil cubana.

Comenzada la sesión en el salón Diamante, correspondiente al Grupo de Participación Ciudadana, a la cual pertenecía y en la que también estaban presentes representantes de la sociedad civil de otros países de la región, una compañera de nuestra delegación se acercó a los encargados en dirigir la Mesa y le argumentó el porqué nos oponíamos a la presencia en la sala de personas a las cuales no podíamos legitimar con un diálogo. Los responsables de la mesa, quienes previamente habían sido designados por los organizadores del Foro, esgrimieron diversos argumentos formales y protocolares.  Varios compañeros nos acercamos y agregamos nuevos elementos relacionados con la participación no cívica ni ciudadana de los provocadores allí presentes. Mientras se escuchaba un coro de voces exigiendo la salida de la sala de mercenarios y aliados de terroristas, cuatro compañeros y los coordinadores de la mesa acordamos retirarnos a las afuera de la sala para negociar una salida a la situación creada por la presencia de aquellas señoras y señores.

Trascurridas casi dos horas de conversaciones, no nos poníamos de acuerdo. Los coordinadores insistían en comenzar  y nosotros en advertir los inconvenientes de hacerlo con la presencia de falsos representantes de la sociedad civil cubana.

Desde el salón se escucha a uno de los representantes de la Red de Derechos Humanos de Panamá amenazar que si en diez minutos no concluían las conversaciones, comenzaría el Foro. Fue entonces cuando aquella sala se estremeció con el grito latinoamericano: ¡Que se vayan! ¡Que se vayan! Y Vivas a Fidel, Chávez, Raúl, Maduro, Correa. Eran voces de ecuatorianos, venezolanos, mexicanos, chilenos, nicaragüenses y cubanos, entre otros que después de haber exigido el dialogo entre los verdaderos representantes de la sociedad civil latinoamericana, ahora reclamaban con más fuerza la expulsión de quienes eran considerados mercenarios y vende patrias. Ante la fuerza de la razón, los farsantes y farsantas allí presente no tuvieron otra alternativa que abandonar  la sala.

Finalmente y con la firma de los legítimos  delegados se aprobó una declaración donde quedaron plasmados los justos reclamos de la verdadera participación ciudadana latinoamericana.

Se imponía la fuerza de la razón.

A aquellos que fuera del terreno nos acusan casi de indecentes y de faltar el respeto, le decimos que al parecer no saben o no les interesa saber  lo que es ver de cerca a quien se prestó al asesinato y al corte de las manos del Che, no saben lo que es tener delante, provocándonos, a quienes sin ningún pudor se retratan con asesinos como Félix Rodriguez y Posada Carriles.
  • ¿Son estos  señores y la señora Berta Soler y compañía representantes de la sociedad civil de Cuba? ¡Por favor! ¿Dialogar con los cómplices y aliados del asesino del Che y los culpables de la muerte de 3 478 personas y 2099 discapacitados de por vida, como denunciara en su discurso el Presidente cubano Raúl Castro? ¡Por favor! que el Presidente Obama lo haga no quiere decir que nosotros tengamos que hacerlo. Se puede dialogar con las personas decentes aunque sean enemigos, pero con los vendidos y desvergonzados no hay arreglo. A los que nos calumnian le recordamos que tenemos el derecho a no olvidar y el postulado maceísta: El honor está sobre todo.
                                                                     
En la Cumbre de las Américas celebrada en Panamá era necesario dialogar y así lo hicieron los representantes del Gobierno cubano encabezado por su Presidente General de Ejército Raúl Castro y también los legítimos representantes de la Sociedad Civil cuando fue necesario.

 *Escritor, investigador y políglota. Graduado de Administración Pública y Licenciado en Ciencias Políticas, UH. Ha ocupado cargos en el MINREX y el ICAP
Trabajo enviado por su autor





miércoles, 15 de abril de 2015

Lo que viene entre Cuba y EE.UU: ¿”Valores universales” vs “temas de Castro”?

Barack Obama, Raul CastroEn la Cumbre de las Américas efectuada en Panamá no hubo declaración final. Estados Unidos y Canadá se opusieron a algunos aspectos en que los 33 países América Latina y del Caribe estaban de acuerdo y, por las normas democráticas de la Organización de Estados Americanos (OEA), con mayoría de 33 contra dos no es posible aprobar un documento.
Washington y Ottawa se separaron del resto del continente por no considerar la salud un derecho humano, el acceso equitativo y seguro y el derecho a la privacidad en el uso de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, la oposición a sanciones unilaterales (bloqueo a Cuba y declaración de Venezuela como amenaza), la transferencia de tecnología sin condicionamiento a los países de menor grado de desarrollo, reconocer la Cumbre de los pueblos como foro ciudadno y el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas respecto al cambio climático.
Después de que su gobierno asumiera esas posturas, el Presidente de Estados Unidos dijo “no queremos estar atrapados en la ideología” y afirmó sobre el devenir futuro en su nueva política hacia Cuba: “Nosotros seguiremos hablando de valores universales y Castro seguramente seguirá hablando de sus temas. Pero podemos tener muchas cosas en común”. Luego, Barack Obama escuchó el dicurso del Presidente cubano Raúl Castro y abandonó el plenario sin atender lo que países tan importantes como Argentina y Venezuela tenían que decir.
El mainstream mediático parece se retiró del salón junto con Obama porque su conclusión, a pesar del aislamiento de Washington en la elaboración de la declaración final y en los discursos de los mandatarios, es que -como editorializa el diario español El País: 
“Por primera vez desde hace años, este encuentro ha servido para mostrar el papel predominante de Estados Unidos en el hemisferio y además de una manera que, también por vez primera, no despierta un coro de protestas y advertencias en contra.”
Para cualquiera que haya seguido las intervenciones de los mandatarios asistentes lo ocurrido fue absolutamente diferente, porque precisamente lo que hubo en el plenario respecto a Estados Unidos fue eso: “un coro de protestas y advertencias en contra”.
En cuanto al discurso de Obama, o hay esquizofrenia en el gobierno de EE.UU. o lo que la Casa Blanca entiende por “valores universales”, según su comportamiento en Panamá,  es tratar de imponer la voluntad de una minoría a la mayoría, la oposición a causas universales como la salud, la protección del medio ambiente o la democratización del acceso a la tecnología, y la negativa a escuchar a los otros después de que les descargaste tu filípica. O sea, american values disfrazados de universal values, lo que no es precisamente otra cosa que ideología. Pero para EE.UU. y la prensa que lo acompaña, lo que queda fuera de ellos, son solo “temas”, aunque sean los de la inmensa inmensa mayoría del continente, entre la que está Cuba.
Sin embargo, cierto es que hay un escenario nuevo que ha permitido una gran victoria cubana, como describió con exactitud la presidenta argentina Cristina Fernández, al referirse a lo que la para la gran prensa es sólo “el encuentro de dos presidentes que finalmente después de mucho tiempo decidieron darse la mano”:
“No, señores. Cuba está aquí, porque luchó por más de 60 años con una dignidad sin precedentes, con un pueblo, que como recién lo indicaba Raúl, el 77 por ciento nació bajo el bloqueo, que sufrió y sufre aún muchísimas penurias, y porque ese pueblo fue conducido y dirigido por líderes que no traicionaron su lucha, sino que fueron parte de ella.”
Y detrás de esa dignidad sólo puede haber valores sostenidos por un pueblo entero, no “temas” de una persona.
 “¡¿Quién puede pensar que vamos a obligar a todo un pueblo a hacer el sacrificio que ha hecho el pueblo cubano para subsistir, para ayudar a otras naciones?! Pero “la dictadura de los Castro los obligó”, igual que los obligó a votar por el socialismo con el 97,5% de la población”
Así afirmó el Presidente Raúl Castro, cosechando uno de los muchos aplausos a su intervención ante el plenario de la Cumbre en Panamá. No obstante, como dijo el mismo Raúl durante el encuentro que él y Obama tuvieron con la prensa esa misma tarde:
“…estamos dispuestos a hablar de todo, pero debemos tener paciencia. Mucha paciencia”  
(Publicado en CubAhora)



domingo, 12 de abril de 2015

VII Cumbre de las Américas: Victoria histórica de la unidad Latinoamericana y Caribeña

Por Lohania Aruca Alonso *
 
Ninguna otra palabra que Victoria, con mayúscula,  he podido hallar para expresar la inmensidad histórica de lo que hemos vivido en la vida real o en la realidad virtual mediante las transmisiones televisivas, durante los dos días finales de las VII Cumbre y la Cumbre de los Pueblos, celebradas en Panamá. Y, aquí no se tratará solamente de definir una contrapartida de la derrota del imperio en relación con la asistencia de Cuba y con su errada interpretación sobre el agresivo e irrespetuoso decreto -por demás ultrapasado y contradictorio tratamiento político,  sencillamente antihistórico,  hacia la hermana Venezuela Bolivariana.

Lo más relevante de los hechos que abordamos, en mi modesta opinión, es que su resultado final ha marcado un momento muy alto del desarrollo ético, moral y cultural dentro de la presente etapa de la historia política de América Latina y El Caribe. Quedó demostrado y sin lugar a duda alguna, como señaló el presidente de Ecuador Rafael Correa, en la conclusión de la Cumbre de los Pueblos: la gran diferencia que existe entre la decadente política imperialista del Norte, y la voluntad política irrevocable e invencible de asumir y ejercer la independencia y la soberanía total por parte de los pueblos y gobiernos del Sur del Río Bravo hasta la Patagonia y del Gran Caribe.

Hubo unanimidad sin discusión entre los 33 mandatarios latinoamericanos y caribeños al recibir con respeto y sincero cariño a la representación de Cuba, por primera vez invitada y concurrente a la VII Cumbre de las Américas, que fue concebida, auspiciada y organizada por la Organización de los Estados Americanos (OEA, a la cual la República de Cuba no pertenece hasta hoy, por razones esencialmente de carácter ideológico)y el gobierno de los Estados Unidos de América, nuestro histórico vecino-adversario, actualmente en proceso de restablecer las relaciones diplomáticas con Cuba a través del reconocimiento de sus errores políticos y de la cabal legitimidad del gobierno revolucionario cubano.

El presidente Barack Obama también saludó con honestidad la incorporación de la mayor isla y archipiélago del Caribe a este encuentro, así como el representante de Canadá. No había otra alternativa, porque la declaración franca y firme de Latinoamérica y El Caribe fue absoluta y determinante: NO HAY CUMBRE SIN CUBA.

Lecciones de Historia viva y de respeto a ella, fueron los discursos que escuchamos de boca de Presidentes y Presidentas. Particularmente destacado y aplaudido, en más de cinco ocasiones, fue la emotiva disertación del presidente de Cuba Raúl Castro Ruz; el más largo de los pronunciamientos al consumir los 48 minutos adeudados a Cuba por ignorarnos en las anteriores seis (6) Cumbres, como jocosamente Raúl les recordó a los asistentes, más los ocho (8) asignados oficialmente a cada intervención presidencial. 
Considero que su exposición clara y sustanciosa, creó la marca de alta política y ética definitivamente establecida para lo que sucedería en el resto de las dos largas sesiones del plenario de la VII Cumbre.

Además de ofrecer una explicación histórica contundente alrededor de la legitimidad de la Revolución Cubana y de la injusticia de la política imperialista contra ella, del derecho indiscutible de Cuba a pertenecer al Continente de América y participar con entera libertad y soberanía plena en el devenir regional -desde el siglo XIX hasta hoy día-, hizo gala del conocimiento y comprensión de la realidad contemporánea,  y de extrema generosidad -rasgos estos que distinguen a los verdaderos revolucionarios- cuando expresó con bizarría y total  franqueza su valoración en torno a Barack Obama, a su ejecutoria como Presidente de los EE. UU., especialmente referida al cambio político planteado hacia la futura normalización de relaciones bilaterales con Cuba socialista, y,  en lógica congruencia, hacia la totalidad de la región compartida y del mundo, representado simbólicamente en la ONU.

Las intervenciones sucesivas de Argentina, Venezuela en la sesión de la mañana y en la tarde del presidente Daniel Ortega de Nicaragua, aportaron más elementos esclarecedores acerca de la historicidad del imperialismo yanqui y de sus diferencias con la América nuestra.  De ningún modo somos antiestadounidenses (porque los canadienses ya han aclarado que “norteamericanos” los abarca en un conjunto que ellos no desean-, somos antiimperialistas, como reacción lógica contra políticas de sometimiento colonial o neocolonial de los nuevos pueblos americanos que ganaron sus respectivas independencias, con sobrada valentía en largas luchas políticas y militares por alcanzarlas. Razón fundamental que nadie puede ignorar.

Conceptos del siglo XX como cooperación, interdependencia (que no equivale a dependencia colonial o neocolonial), subdesarrollo, crecimiento económico, etc. van siendo ampliados y mejorados en el siglo XXI por los que proponen cambios más profundos: desarrollo humano, complementación económica, inclusión social, respeto a los derechos de la Madre Tierra, Región de Paz, entre otros. Los más antiguos,  que atañen a la libertad, igualdad, fraternidad, independencia y soberanía nacional, dignidad y derechos humanos individuales, y los colectivos añadidos recientemente, se exigen como la necesidad histórica de los pueblos americanos,  que no admiten “pasar por modernos” sin gozar plenamente de ellos.

¿Cuál es el decoro que da brillo al país más rico y de la más alta tecnología del mundo, que, en paralelo con la acumulación de esos logros humanos,  discrimina con argumentos insustanciales, como el color de la piel, las diversidades étnicas, sexuales, religiosas o culturales, a sus ciudadanos y ciudadanas? ¿Sobre qué bases, si es que puede haber alguna real, racional,  sostiene ese país una “guerra infinita” por la democracia y los derechos humanos?

Bolívar, Martí, Hostos, Maceo, Gaitán, Guevara, Arnulfo Arias, Chávez, y todos los pensadores y combatientes por la independencia latinoamericana y caribeña estuvieron presentes en la espiritualidad de la VII Cumbre de las Américas, algunos fueron nombrados y todos recordados; unidos al reconocimiento a Fidel, Raúl, Maduro, Evo, Correa…Tampoco fueron olvidados Thomas Jefferson, George Washington, Abraham Lincoln, ni el sueño del pastor afroamericano Martin Luther King, tan radicalmente opuesto al egoísta y tan promocionado “American Dream”, con su edulcorado materialismo vulgar a pulso.

La Cumbre de los Pueblos fue de todos y  todas. En ella sí brilló el decoro de millones de hombres y mujeres que luchan sin descanso por salir de la miseria y la pobreza, por el derecho a la vida saludable de una nueva generación de niños y niñas educados, que no merecen el destino de “los condenados de la Tierra” enunciado por Franz Fanon.

Estuvieron acompañados del sentimiento amoroso y rebelde de la canción trovadoresca y apasionada de quien anuncia “yo me muero como viví": junto a su pueblo y a los juglares revolucionarios y mártires de Nuestra América, Silvio Rodríguez.

Hermosísimo regalo de Cuba a la inauguración de esa Otra Cumbre, que envolvió la noche mágica de Ciudad Panamá.
Las batallas ganadas en la VII Cumbre de las Américas y en la Cumbre de los Pueblos, ya pasaron a la Historia, y ésta sí cuenta y mucho en el futuro de los pueblos y las naciones. 

Sus intensas jornadas de foros, plenarios, reuniones de toda índole y participantes de todas las etnias, sexos, jerarquías y niveles sociales americanos e integradas por jóvenes y menos jóvenes, fueron coronadas por la Victoria. Ahora, en el período que media entre esta y la VIII a celebrarse en Perú, en el 2018, hay que prepararse aún más.

Conquistar toda la Justicia es un ideal exigente; ser hermanos y hermanas en una sola América constituye un paradigma cada vez más necesario y actual, que comienza a alumbrar,  cada vez con más claridad,  el camino inédito ¡nada fácil! de este cambio de época.

“La lucha continúa, la victoria es cierta” (Agostinho Neto).

La Habana, domingo, 12 de abril de 2015.


*Cubana. Periodista e investigadora histórica y cultural. Licenciada en Historia, con especialidad en Urbanismo. Máster en Ciencias Estudios sobre América Latina, el Caribe y Cuba Miembro de la UNEAC, la Unión de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción y la UPEC. Cumplió tareas como funcionaria del Servicio Exterior del MINREX en Cuba

Palabras de Miguel Barnet en la Cumbre de los Pueblos



Hermanas, hermanos, compañeros,

Ante todo agradezco al compañero Nicolás Maduro sus palabras sobre la Revolución cubana y su histórico estoicismo. En nombre de Cuba, mi amado país, tengo la honrosa misión de dirigirme a ustedes porque nuestro Presidente, el General Raúl Castro, no ha podido estar con nosotros esta noche. Les aseguro que Raúl goza de perfecta salud, que lo sepan bien nuestros enemigos; pero, como ustedes saben, ha tenido un día muy intenso. Me dirijo a ustedes en este Paraninfo donde hace 15 años terroristas que aún caminan por calles de la Florida, intentaron aviesamente asesinar al Comandante Fidel Castro y a cientos de panameños y compatriotas latinoamericanos, de la Patria Grande. Quiero, además, desde esta tribuna de legítima raíz popular, saludar a los delegados reunidos aquí en la verdadera cumbre, la de los pueblos.

Traigo un mensaje de admiración, gratitud y respeto de parte de Fidel y de Raúl por todo lo que han hecho ustedes para que este evento sintetice las aspiraciones auténticas de los pobres de la tierra, como dijo José Martí. Ustedes nos han acompañado siempre en la batalla contra el injusto bloqueo a Cuba. Esta es una larga batalla que hay que seguir dando, como dijo Raúl, y sabemos que contamos y que contaremos siempre con el apoyo de ustedes.

Hemos escuchado en la mañana de hoy la intervención del Presidente de Cuba, que en sus palabras ratificó los principios de solidaridad, internacionalismo y defensa de las ideas de Bolívar, de Sucre, de Martí, de Sandino, de Chávez y Fidel Castro. Cuba nunca les fallará a los pueblos de nuestra América. Y jamás se va a debilitar el espíritu de generosidad y entrega que hoy se expresa en miles de médicos cubanos que combaten epidemias letales y en maestros que salvan de la ignorancia a muchas comunidades del planeta que el sistema capitalista mantiene en condiciones insostenibles de miseria material y espiritual.

Mi abrazo fraterno para el presidente Nicolás Maduro. Este ha sido un abrazo de alegría y satisfacción. El primero nos lo dimos en la triste ocasión en que rendíamos un último tributo al Comandante Chávez hace dos años. Maduro ha sido estoico y combativo, como buen sucesor del inolvidable Hugo.

Y mi abrazo también para el valiente, agudo y culto Rafael Correa y para los Presidentes del Alba que no se encuentran hoy aquí, así como para todos los Presidentes progresistas de esta nueva América Latina. Y también, por supuesto, para los líderes de los movimientos sociales que contra viento y marea mantienen en alto las banderas de la justicia y la emancipación social.

¡Viva la Cumbre de los Pueblos! ¡Viva América Latina! ¡Venceremos!

sábado, 11 de abril de 2015

Discurso de Raúl en la Cumbre de las Américas

Raúl Castro en la Cumbre del ALBA-TCP en Caracas. Foto: Prensa Presidencial Miraflores
Raúl Castro en la Cumbre del ALBA-TCP en Caracas. Foto: Prensa Presidencial Miraflores
DISCURSO DEL GENERAL DE EJÉRCITO RAÚL CASTRO RUZ, PRSIDENTE DE LOS CONSEJOS DE ESTADO Y DE MINISTROS DE LA REPÚLICA DE CUBA EN LA CUMBRE DE LAS AMÉRICAS. Panamá, 10 y 11 de abril de 2015

Excelentísimo Señor Juan Carlos Varela, Presidente de la República de Panamá:
Presidentas y Presidentes, Primeras y Primeros Ministros:
Distinguidos invitados:

Agradezco la solidaridad de todos los países de la América Latina y el Caribe que hizo posible que Cuba participara en pie de igualdad en este foro hemisférico, y al Presidente de la República de Panamá por la invitación que tan amablemente nos cursara. Traigo un fraterno abrazo al pueblo panameño y a los de todas las naciones aquí representadas.
Cuando los días 2 y 3 de diciembre de 2011  se creó la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), en Caracas, se inauguró una nueva etapa en la historia de Nuestra América, que hizo patente su bien ganado derecho a vivir en paz y a desarrollarse como decidan libremente sus pueblos y se trazó para el futuro un camino de  desarrollo e integración, basada en la cooperación, la solidaridad y la voluntad común de preservar la independencia, soberanía e identidad.
El ideal de Simón Bolívar de crear una “gran Patria Americana” inspiró verdaderas epopeyas independentistas.
En 1800, se pensó en agregar a Cuba a la Unión del norte como el límite sur del extenso imperio. En el siglo XIX, surgieron la Doctrina del Destino Manifiesto con el propósito de dominar las Américas y al mundo, y la idea de la Fruta Madura para la gravitación inevitable de Cuba hacia la Unión norteamericana, que desdeñaba el nacimiento y desarrollo de un pensamiento propio y emancipador.
Después, mediante guerras, conquistas e intervenciones, esta fuerza expansionista y hegemónica despojó de territorios a Nuestra América y se extendió hasta el Río Bravo.
Luego de largas luchas que se frustraron, José Martí organizó la “guerra necesaria” y creó el Partido Revolucionario Cubano para conducirla y fundar una República “con todos y para el bien de todos” que se propuso alcanzar “la dignidad plena del hombre”.
Al definir con certeza y anticipación los rasgos de su época, Martí se consagra al deber “de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”.
Nuestra América es para él la del criollo, del indio, la del negro y del mulato, la América mestiza y trabajadora que tenía que hacer causa común con los oprimidos y saqueados. Ahora, más allá de la geografía, este es un ideal que comienza a hacerse realidad.
Hace 117 años, el 11 de abril de 1898, el entonces Presidente de los Estados Unidos solicitó al Congreso autorización para intervenir militarmente en la guerra de independencia, ya ganada con ríos de sangre cubana, y este emitió su engañosa Resolución Conjunta, que reconocía la independencia de la isla “de hecho y de derecho”. Entraron como aliados y se apoderaron del país como ocupantes.
Se impuso a Cuba un apéndice a su Constitución, la Enmienda Platt, que la despojó de su  soberanía, autorizaba al poderoso vecino a intervenir en los asuntos internos y dio origen a la Base Naval de Guantánamo, la cual todavía usurpa parte de nuestro territorio. En ese periodo, se incrementó la invasión del capital norteño, hubo dos intervenciones militares y el apoyo a crueles dictaduras.

Predominó hacia América Latina la “política de las cañoneras” y luego del “Buen Vecino”. Sucesivas intervenciones derrocaron gobiernos democráticos e instalaron terribles dictaduras en 20 países, 12 de ellas de forma simultánea, fundamentalmente en  Sudámerica. que asesinaron a cientos de miles de personas. El Presidente Salvador Allende nos legó un ejemplo imperecedero.
Hace exactamente 13 años, se produjo el golpe de estado contra el entrañable Presidente Hugo Chávez Frías que el pueblo derrotó. Después, vino el golpe petrolero.
El 1ro de enero de 1959, 60 años después de la entrada de los soldados norteamericanos en La Habana, triunfó la Revolución cubana y el Ejército Rebelde comandado por Fidel Castro Ruz llegó a la capital.
El 6 de abril de 1960, apenas un año después del triunfo, el subsecretario de estado Léster Mallory escribió en un perverso memorando, desclasificado decenas de años después, que “la mayoría de los cubanos apoya a Castro… No hay una oposición política efectiva. El único medio previsible para restarle apoyo interno es a través del desencanto y el desaliento basados en la insatisfacción y las penurias económicas (…) debilitar la vida económica (…) y privar a Cuba de dinero y suministros con el fin de reducir los salarios nominales y reales, provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.
Hemos soportado grandes penurias. El 77% de la población cubana nació bajo los rigores que impone el bloqueo. Pero nuestras convicciones patrióticas prevalecieron. La agresión aumentó la resistencia y aceleró el proceso revolucionario. Aquí estamos con la frente en alto y la dignidad intacta.
Cuando ya habíamos proclamado el socialismo y el pueblo había combatido en Playa Girón para defenderlo, el Presidente Kennedy fue asesinado precisamente en el momento en que el líder de la Revolución cubana Fidel Castro recibía un mensaje suyo buscando iniciar el diálogo.
Después de la Alianza para el Progreso y de haber pagado varias veces la deuda externa sin evitar que esta se siga multiplicando, se nos impuso un neoliberalismo salvaje y globalizador, como expresión del imperialismo en esta época, que dejó una década perdida en la región.
La propuesta entonces de una “asociación hemisférica madura” resultó el intento de imponernos el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), asociado al surgimiento de estas Cumbres, que hubiera destruido la economía, la soberanía y el destino común de nuestras naciones,  si no se le hubiera hecho naufragar en el 2005, en Mar del Plata, bajo el liderazgo de los Presidentes Chávez, Kirchner y Lula. Un año antes, Chávez y Fidel habían hecho nacer la Alternativa Bolivariana, hoy Alianza Bolivariana Para los Pueblos de Nuestra América.
Excelencias:
Hemos expresado y le reitero ahora al Presidente Barack Obama nuestra disposición al diálogo respetuoso y a la convivencia civilizada entre ambos Estados dentro de nuestras profundas diferencias.
Aprecio como un paso positivo su reciente declaración de que decidirá rápidamente sobre la presencia de Cuba en una lista de países patrocinadores del terrorismo en la que nunca debió estar.
Hasta hoy, el bloqueo económico, comercial y financiero se aplica en toda su intensidad contra la isla, provoca daños y carencias al pueblo y es el obstáculo esencial al desarrollo de nuestra economía. Constituye una violación del Derecho Internacional y su alcance extraterritorial afecta los intereses de todos los Estados.
Hemos expresado públicamente al Presidente Obama, quien también nació bajo la política de bloqueo a Cuba y al ser electo la heredó de 10 Presidentes, nuestro reconocimiento por su valiente decisión de involucrarse en un debate con el Congreso de su país para ponerle fin.
Este y otros elementos deberán ser resueltos en el proceso hacia la futura normalización de las relaciones bilaterales.
Por nuestra parte, continuaremos enfrascados en el proceso de actualización del modelo económico cubano con el objetivo de perfeccionar nuestro socialismo, avanzar hacia el desarrollo y consolidar los logros de una Revolución que se ha propuesto “conquistar toda la justicia”.
Estimados colegas:
Venezuela no es ni puede ser una amenaza a la seguridad nacional de una superpotencia como los Estados Unidos. Es positivo que el Presidente norteamericano lo haya reconocido.
Debo reafirmar todo nuestro apoyo, de manera resuelta y leal, a la hermana República Bolivariana de Venezuela, al gobierno legítimo y a la unión cívico-militar que encabeza el Presidente Nicolás Maduro, al pueblo bolivariano y chavista que lucha por seguir su propio camino y enfrenta intentos de desestabilización y sanciones unilaterales que reclamamos sean levantadas, que la Orden Ejecutiva sea derogada, lo que sería apreciado por nuestra Comunidad como una contribución al diálogo y al entendimiento hemisférico.
Mantendremos nuestro aliento a los esfuerzos  de la República Argentina para recuperar las Islas Malvinas, las Georgias del Sur y las Sandwich del Sur, y continuaremos respaldando su legítima lucha en defensa de  soberanía financiera.
Seguiremos apoyando las acciones de la República del Ecuador frente a las empresas transnacionales que provocan daños ecológicos a su territorio y pretenden imponerle condiciones abusivas.
Deseo reconocer la contribución de Brasil, y de la Presidenta Dilma Rousseff, al fortalecimiento de la integración regional y al desarrollo de políticas sociales que trajeron avances y beneficios a amplios sectores populares las cuales, dentro de la ofensiva contra diversos gobiernos de izquierda de la región, se pretende revertir.
Será invariable nuestro apoyo al pueblo latinoamericano y caribeño de Puerto Rico en su empeño por alcanzar la autodeterminación e independencia, como ha dictaminado decenas de veces el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas.
También continuaremos nuestra contribución al proceso de paz en Colombia.
Debiéramos todos multiplicar la ayuda a Haití, no sólo mediante asistencia humanitaria, sino con recursos que le permitan su desarrollo, y apoyar que los países del Caribe reciban un trato justo y diferenciado en sus relaciones económicas, y reparaciones por los daños provocados por la esclavitud y el colonialismo.
Vivimos  bajo la amenaza de enormes arsenales nucleares que debieran eliminarse y del cambio climático que nos deja sin tiempo. Se incrementan las amenazas a la paz y proliferan los conflictos.
Como expresó entonces el Presidente Fidel Castro, “las causas fundamentales están en la pobreza y el subdesarrollo, y en la desigual distribución de las riquezas y los conocimientos que impera en el mundo. No puede olvidarse que el subdesarrollo y la pobreza actuales son consecuencia de la conquista, la colonización, la esclavización y el saqueo de la mayor parte de la Tierra por las potencias coloniales, el surgimiento del imperialismo y las guerras sangrientas por nuevos repartos del mundo. La humanidad debe tomar conciencia de lo que hemos sido y de lo que no podemos seguir siendo. Hoy nuestra especie ha adquirido conocimientos, valores éticos y recursos científicos suficientes para marchar hacia una etapa histórica de verdadera justicia y humanismo. Nada de lo que existe hoy en el orden económico y político sirve a los intereses de la humanidad. No puede sostenerse. Hay que cambiarlo”, concluyó Fidel.
Cuba seguirá defendiendo las ideas por las que nuestro pueblo ha asumido los mayores sacrificios y riesgos y luchado, junto a los pobres, los enfermos sin atención médica, los desempleados, los niños y niñas abandonados a su suerte u obligados a trabajar o a prostituirse, los hambrientos, los discriminados,  los oprimidos y los explotados que constituyen la inmensa mayoría de la población mundial.
La especulación financiera, los privilegios de Bretton Woods y la remoción unilateral de la convertibilidad en oro del dólar son cada vez más asfixiantes. Requerimos un sistema financiero transparente y equitativo.
No puede aceptarse que menos de una decena de emporios, principalmente norteamericanos, determinen lo que se lee, ve o escucha en el planeta. Internet debe tener una gobernanza internacional, democrática y participativa, en especial en la generación de contenidos. Es inaceptable la militarización del ciberespacio y el empleo encubierto e ilegal de sistemas informáticos para agredir a otros Estados. No dejaremos que se nos deslumbre ni colonice otra vez.
Señor Presidente:
Las relaciones hemisféricas, en mi opinión, han de cambiar profundamente, en particular en los ámbitos político, económico y cultural; para que, basadas en el Derecho Internacional y en el ejercicio de la autodeterminación y la igualdad soberana, se centren en el desarrollo de vínculos mutuamente provechosos y en la cooperación para servir a los intereses de todas nuestras naciones y a los objetivos que se proclaman.
La aprobación, en enero del 2014, en la Segunda Cumbre de la CELAC, en La Habana, de la Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz, constituyó un trascendente aporte en ese propósito, marcado por la unidad latinoamericana y caribeña en su diversidad.
Lo  demuestra el hecho de que avanzamos hacia procesos de integración genuinamente latinoamericanos y caribeños a través de la CELAC, UNASUR,  CARICOM, MERCOSUR, ALBA-TCP, el SICA y la AEC, que subrayan la creciente conciencia sobre la necesidad de unirnos para garantizar nuestro desarrollo.
Dicha Proclama nos compromete a que “las diferencias entre las naciones se resuelvan de forma pacífica, por la vía del diálogo y la negociación u otras formas de solución, y en plena consonancia con el Derecho Internacional”.
Vivir en paz, cooperando unos con otros para enfrentar los retos y solucionar los problemas que, en fin de cuentas, nos afectan y afectarán a todos, es hoy una necesidad imperiosa.
Debe respetarse, como reza la Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz, “el derecho inalienable de todo Estado a elegir su sistema político, económico, social y cultural, como condición esencial para asegurar la convivencia pacífica entre las naciones”.
Con ella, nos comprometimos a cumplir nuestra “obligación de no intervenir directa o indirectamente, en los asuntos internos de cualquier otro Estado y observar los principios de soberanía nacional, igualdad de derechos y la libre determinación de los pueblos”, y a respetar “los principios y normas del Derecho Internacional (…) y los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas”.
Ese histórico documento insta “a todos los Estados miembros de la Comunidad Internacional a respetar plenamente esta declaración en sus relaciones con los Estados miembros de la CELAC”.
Tenemos ahora la oportunidad para que todos los que estamos aquí aprendamos, como también expresa la Proclama, a “practicar la tolerancia y convivir en paz como buenos vecinos”.
Existen discrepancias sustanciales, sí, pero también puntos en común en los que podemos cooperar para que sea posible vivir en este mundo lleno de amenazas a la paz y a la supervivencia humana.
¿Qué impide, a nivel hemisférico, cooperar para enfrentar el cambio climático?
¿Por qué no podemos los países de las dos Américas luchar juntos contra el terrorismo, el narcotráfico o el crimen organizado, sin posiciones sesgadas políticamente?
¿Por qué no buscar, de conjunto, los recursos necesarios para dotar al hemisferio de escuelas, hospitales, proporcionar empleo, avanzar en la erradicación de la pobreza?
¿No se podría disminuir la inequidad en la distribución de la riqueza, reducir la mortalidad infantil, eliminar el hambre, erradicar las enfermedades prevenibles, acabar con el el analfabetismo?
El pasado año, establecimos cooperación hemisférica en el enfrentamiento y prevención del ébola y los países de las dos Américas trabajamos mancomunadamente, lo que debe servirnos de acicate para empeños mayores.
Cuba, país pequeño y desprovisto de recursos naturales, que se ha desenvuelto en un contexto sumamente hostil, ha podido alcanzar la plena participación de sus ciudadanos en la vida política y social de la Nación; una cobertura de educación y salud universales, de forma gratuita; un sistema de seguridad social que garantiza que ningún cubano quede desamparado; significativos progresos hacia la igualdad de oportunidades  y en el enfrentamiento a toda forma de discriminación; el pleno ejercicio de los derechos de la niñez y de la mujer; el acceso al deporte y la cultura; el derecho a la vida y a la seguridad ciudadana.
Pese a carencias y dificultades, seguimos la divisa de compartir lo que tenemos. En la actualidad 65 mil cooperantes cubanos laboran en 89 países, sobre todo en las esferas de la medicina y la educación. Se han graduado en nuestra isla 68 mil profesionales y técnicos, de ellos, 30 mil de la salud, de 157 países.
Si con muy escasos recursos, Cuba ha podido, ¿qué no podría hacer el hemisferio con la voluntad política de aunar esfuerzos para contribuir con los países más necesitados?
Gracias a Fidel y al  heroico pueblo cubano, hemos venido a esta Cumbre, a cumplir el mandato de Martí con la libertad conquistada con nuestras propias manos, “orgullosos de nuestra América, para servirla y honrarla… con la determinación y la capacidad de contribuir a que se la estime por sus méritos, y se la respete por sus sacrificios”.

Muchas gracias.

VII Cumbre de las Américas en Panamá: el escenario histórico de la Segunda Independencia de Nuestra América

Por Lohania Aruca Alonso*


     A pesar de los buenos votos por el éxito del encuentro y las bendiciones expresados en los discursos inaugurales, de la alegría infantil de sus presentadores y la calidad de la orquesta juvenil acompañada de un precioso coro de niños y niñas vestidos con los trajes típicos de las 35 naciones de las Américas, el presidente de los Estados Unidos de América no ocultó su rictus de amargura, tal vez a causa de su honda insatisfacción por todo lo que allí ocurría.

    Un acto donde las palabras más reiteradas fueron: unidad, paz, diálogo, respeto a la soberanía e independencia, desarrollo para aumentar la equidad social… realmente no podía ser del agrado del Señor Barack Obama. 

Muy al contrario, le agrió la noche el presentimiento absolutamente lógico y real de un siguiente día de debates públicos posiblemente tormentosos; de un retiro de posibles conversaciones privadas que no obtengan el fin perseguido; acompañado de un balance final equivalente al fracaso de todas las maniobras previas contra la Venezuela Bolivariana, más apoyada que nunca por Cuba socialista, amén del respaldo de todos los otros gobiernos latinoamericanos y caribeños, cada uno con sus particulares matices, pero todos firmes en lo esencial de la posición de unidad frente al decreto imperial.

    A lo que podría añadirse la carta entregada al presidente Maduro por los vecinos del Chorrillo - la comunidad panameña masacrada en 1989-, que sin dudas será entregada personalmente, en el momento más apropiado a su destinatario, el presidente Obama.
Aunque, pedir perdón por una agresión contra vecindades civiles indefensas no forma parte de las “actitudes” o los “gestos” que caracterizan a los Presidentes estadounidenses, mucho menos la indemnización por los “daños colaterales” que causan sus crímenes de lesa humanidad,  guerreristas.

¿Cómo quedarían las ganancias de sus transnacionales, que cada vez más fomentan la industria armamentista en los EE. UU.,  si a cada país agredido, casi impunemente, tuvieran que pagarle la “indemnización” solicitada? Así que será mejor para el Señor Obama” hacerse el sueco”, es decir, el sordo.

    Tampoco ha pesado mucho en el ánimo general la presencia del Secretario de Estado John Kerry y su publicitada foto junto al digno ministro de Relaciones Exteriores de Cuba; por cierto, con un rostro muy circunspecto. Todavía la exclusión de Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo no ha pasado de ser una recomendación, a la cual se ha referido de forma bastante ambigua Obama, hasta ahora.

¿Cambiará su “gesto” hacia Cuba y su aprobación definitiva se hará más ostensible antes de finalizar la VII Cumbre? ¿Hará algún anuncio extra de los siguientes pasos que dará en la etapa post-Cumbre,  confirmando así su voluntad política de normalizar las relaciones con el legítimo gobierno y la verdadera sociedad civil de la República de Cuba?

Por lo pronto, lo cierto es que bastante tendrá que maniobrar a su regreso a casa con “gestos y palabras” de condolencia frente a la población afro estadounidense,  a la que la policía blanca yanqui, una vez más,  le ha cobrado una víctima en días recientes, asesinando a un infeliz hombre desarmado, por la espalda,  con 8 balazos. La evidencia en este caso es irrefutable, aparece grabada en un video.

¿Cuántas muertes más de afroamericanos tendremos que soportar, sufrir y llorar antes de que en los EE. UU. sea una realidad real y respetable el más importante de los derechos humanos: el respeto a la vida y a la dignidad de un ser humano?

    En fin, que el famoso “legado” que deberá aportar el actual Presidente de los EE. UU. a la Historia, como estela de “gloria” y “recuerdo imperecedero” de sus dos gobiernos sucesivos, se ha convertido en una tarea que “no es fácil”, como diríamos en buen cubano,  cumplir con mira al último año de su mandado, el próximo 2016.

ES ineludible reconocer que el cambio de época se impone. Y también el cambio de los líderes de América Latina y el Caribe frente a los gobernantes del Norte. Ya no doblan sus espinazos lacayunamente frente al Presidente yanqui o sus Embajadores.
Además, tienen programas gubernamentales muy inteligentes para el presente y el futuro inmediato, como lo demostró el presidente Evo Morales al apuntar al desarrollo de la tecnología propia como uno de los ejes más decisivos para lograr la total independencia de América Latina y el Caribe, en su entrevista concedida a Telesur el 10 de abril. 

La realidad es fea, para los representantes del imperio, pero es la única que tienen frente a frente. Les quedan sus opciones de fuerza tradicionales, el garrote: el militar, bastante cuestionable como salida en la actualidad, o, el económico, poco efectivo también si se tiene en cuenta los nuevos inversores y compradores para los productos latinoamericanos-caribeños, China, Rusia… entre otros.

    Esperemos a ver qué pasa en el último día de la VII Cumbre de las Américas. Personalmente, yo apuesto desde ahora y sin vacilación alguna, por un futuro construido sobre la base de la unidad y el interés común de Nuestra América. Desde luego, recordando siempre el sabio lema de Agostinho Neto: “La lucha continúa, la victoria es cierta”.-
La Habana, 11 de abril de 2015.


*Lohania Aruca Alonso. Cubana. Periodista e investigadora histórica y cultural. Licenciada en Historia, con especialidad en Urbanismo. Máster en Ciencias Estudios sobre América Latina, el Caribe y Cuba Miembro de la UNEAC, la Unión de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción y la UPEC. Cumplió tareas como funcionaria del Servicio Exterior del MINREX en Cuba

FOTO Reuters / Jonathan Ernst Tomada de Rusia Today

Declaración de la delegación cubana al Foro de la Sociedad Civil y actores sociales de la VII Cumbre de las Américas



Nuestra delegación ha resuelto no participar en el diálogo de la sociedad civil y los actores sociales con los gobiernos previsto para la tarde de hoy.

Hemos tomado esta decisión después de reflexionar colectivamente acerca del escenario que se ha diseñado en el Foro de la Sociedad Civil para forzarnos a compartir con mercenarios pagados desde el exterior con el propósito de subvertir el sistema político y social del país.

Ha sido particularmente ofensiva la presencia de individuos vinculados a terroristas tan viles como Luis Posada Carriles y Félix Rodríguez Mendigutía. Desde nuestra llegada a Panamá, hemos denunciado reiteradamente, con pruebas documentadas, la verdadera identidad de estos supuestos representantes del pueblo cubano. Rechazamos la manipulación que ha hecho la prensa de nuestra actuación consecuente y su intencionada omisión de los testimonios que hemos presentado.


Los mercenarios han recibido la invitación oficial para acceder al plenario de esta tarde. Por respeto al Presidente anfitrión y a los demás mandatarios, incluido el Presidente Obama, la delegación de la auténtica sociedad civil cubana ha preferido no participar en el encuentro referido.

Queremos también dejar constancia de nuestro rechazo a cualquier documento que pueda presentarse sin haber sido resultado de los debates que tuvieron lugar ayer en las Mesas de Participación Ciudadana y Gobernabilidad Democrática en los Salones Cristal y Bella Vista.

Delegación cubana al Foro de la Sociedad Civil y actores sociales de la VII Cumbre de las Américas

Video en Youtube



viernes, 10 de abril de 2015

ESCARAMUZAS POLÍTICAS: En la Cumbre de Panamá, dos fuerzas poderosas en pugna

Por Gloria Analco, @GloriaAnalco
 Cada Jefe de Estado y de Gobierno, asistente a la VII Cumbre de las Américas en Panamá, lo sabe: sabe que el Gobierno de EE.UU., después de la primera aparición de Barack Obama en una cumbre de esa naturaleza-en 2009-, tomó la determinación de escalar una nueva fase de agresiones contra América Latina.
Sabe que la inauguró con el golpe de Estado en Honduras y después en Paraguay, y sucesivos intentos en Venezuela; sabe que para recuperar la influencia perdida sobre América Latina y el Caribe ha estado desarrollando una ofensiva generalizada para debilitar a gobiernos que favorecen la integración de la región.
Sabe que desestabilizando gobiernos, como los de Brasil, Argentina y Chile, intenta hacer claudicar a organismos regionales como UNASUR, CELAC, el ALBA y Mercosur; sabe que está aumentando la penetración en las Fuerzas Armadas de varios países y realizando un mayor despliegue del Comando Sur en la región.
Sabe que la embestida estadounidense incluye un cambio de régimen en países que actualmente favorecen la integración para que restrinjan espacios geopolíticos a China y Rusia, aunque EE.UU. no esté en capacidad de suplir esascuantiosas inversiones, garantizando con ello el desastre económico alque ya condujo a las economías de Europa Occidental, por su afán de seguir teniendo la supremacía mundial.
Sabe que su acercamiento con Cuba obedece a influir en su transición al capitalismo, luego de su sonoro fracaso para alcanzar ese objetivo por medio de la confrontación.
Sabe que para la geopolítica de Washington es perentorio lograr un cambio de régimen en Venezuela, donde se está empleando a fondo y presentando a ese país –que descansa sobre 300 mil millones de barriles de petróleo- como “amenaza extraordinaria” para intervenirlo militarmente, ya que por medio del uso de la oposición de derecha no ha podido remover de su cargo a Nicolás Maduro, y a partir de ahí la región volvería a quedar bajo su entero dominio.
Todo eso lo saben las y los mandatarios asistentes en Panamá. Barack Obama también lo sabe. Será difícil para él ofrecer cara a sus homólogos latinoamericanos y caribeños, cuando todos saben el juego que su país está jugando.
Michelle Bachelet, por ejemplo, ya empezó a ser víctima de la embestida estadounidense, al igual que Dilma Rousseff y Cristina Kirchner -y no por misoginia-, por pretender favorecer la participación de Chile en los organismos de integración regional, y no sólo en la Alianza del Pacífico, bloque comercial de inspiración estadounidense.
Bachelet canceló su viaje a la cumbre de Panamá, pretextando las fuertes inundaciones que azotaron a su país con pérdidas humanas, cuando lo peor ya había pasado, luego de que corrió un rumor de que ella presentaría su renuncia al alto cargo que ostenta.
Al parecer lo interpretó como un mensaje de desestabilización a su mandato, y decidió no asistir, a sabiendas de lo que esa cumbre encierra y de lo que en el fondo se está jugandola región: su declive o resurgimiento, dependiendo de si Obama logra imponer su voluntad.


*Reportera mexicana, publica en Uno más uno y otros órganos de prensa. Colaboradora habitual de Cuba coraje. Trabajo enviado por su autora



¿Una provocación más, o, la creación premeditada de un escenario contra la participación de Cuba en la VII Cumbre de las Américas?


Por  Lohania Aruca Alonso*



     La desfachatez de lo ocurrido en la inauguración del Foro de la Sociedad Civil contra la delegación cubana –la exclusión una parte de los delegados o, la demora injustificada de la acreditación de otros- mientras que se admitía a mercenarios de la calaña moral del terrorista [1] Félix Rodríguez Mendigutía, directa y reconocidamente implicado en el asesinato del comandante Ernesto (Che) Guevara en Bolivia, indica algo más que una grosera provocación.
     Evidentemente, un oculto y tenebroso “juego” político, es respaldado por la Organización de Estados Americanos (OEA), de la cual Cuba no forma parte hasta hoy; aunque la medida de expulsión impuesta a nuestro país en 1962 [2] fue derogada en el 2005, a solicitud de varios estados latinoamericanos [3].
     Precisamente, la clave de este “juego” va saliendo a la luz, poco a poco,  en la medida en que esos hechos indignantes se suceden, en los días previos a la reunión de los presidentes de los 35 estados de las dos Américas y el Caribe en Panamá.
     ¿Qué está pasando? ¿Es que se ha preparado un escenario político y mediático encaminado a anular, o a neutralizar el efecto histórico de la asistencia de Cuba Socialista a esta trascendental reunión?
     Recordemos algunas ideas expuestas por el presidente Obama en su discurso del 17 de diciembre de 2014, cuando sorprendió a muchos con el anuncio de su “cambio de táctica” en relación con la República de Cuba – nunca hacia la Revolución cubana- y la propuesta del restablecimiento de vínculos diplomáticos entre ambas naciones.
     La prioridad de las acciones en que se realizaría el “cambio” era el siguiente,  cito literalmente al Señor Obama, resaltando el tono imperial de sus órdenes:
     Primero, le he dado instrucciones al Secretario Kerry para que comience de inmediato las discusiones con Cuba a fin de restablecer las relaciones diplomáticas que han permanecido interrumpidas desde el mes de enero de 1961.
      Y a continuación añadía otra orden perentoria: […] “los Estados Unidos restablecerán una embajada en La Habana y funcionarios de alto nivel visitarán Cuba.”
      Como se conoce, ya corre la primera quincena de abril, se han celebrado tres rondas de conversaciones entre las delegaciones diplomáticas de alto nivel cubana y estadounidense, pero todavía no se ha logrado llegar al punto mínimo posible para la reapertura de las Embajadas en Washington y La Habana, respectivamente.
     Las premisas básicas expuestas por los representantes de Cuba, dirigidas a hacer efectivo el mismo nivel de igualdad y soberanía entre ambos estados independientes,  aún no se han cumplimentado: exclusión de nuestro país de la lista de estados patrocinadores del terrorismo; atenuación de las medidas del bloqueo económico, comercial y financiero, utilizando los poderes que detenta el Presidente para ello, y el cierre de la Base Naval de los EE. UU. impuesta contra la voluntad de Cuba en el territorio cubano de Guantánamo.
    Segundo, le he dado instrucciones al Secretario Kerry para que revise la designación de Cuba como estado patrocinador del terrorismo. Esta revisión se hará conforme a los hechos y la ley.
     Solamente ayer, 8 de abril del 2015, fue anunciada la recomendación de la exclusión de Cuba de la mentada lista por parte del Departamento de Estado al presidente Obama, que por cierta coincidencia se encuentra fuera de los EE. UU.,  realizando una visita oficial a Jamaica. El propio Obama anunció que esa recomendación debe ser aprobada o no, por él, y posteriormente sería trasladada al Congreso, que tendrá un plazo de 45 días para pronunciarse sobre tal cuestión.
 Es decir, posiblemente demore alrededor de 60 días (dos meses, hasta fines de mayo, si lo miramos optimistamente) la respuesta definitiva, que es una clave importantísima en el proceso de reapertura de la Embajada cubana en Washington. La actual Oficina de Intereses de Cuba en Washington hace más de un año no cuenta con medios financieros para operar regularmente y llevar a cabo sus funciones.
Tercero, estamos dando pasos para incrementar los viajes, el comercio y el flujo de información hacia y desde Cuba. Esto tiene que ver fundamentalmente con la libertad y la apertura y también es expresión de mi confianza en el poder del compromiso pueblo a pueblo.
     Este es el aspecto que tal vez se ha movido con mayor dinamismo, debido justamente, al interés de las empresas privadas estadounidenses y de sus representantes en el Congreso, algunos de los cuales ya han visitado a Cuba en más de una ocasión y han presentado proyectos que viabilicen una mayor libertad de comercio.
Por último, vale la pena referirnos a las palabras de Obama en cuanto a la relación entre el “cambio” anunciado de su política y la invitación a Cuba para participar en la VII Cumbre de las Américas, cito:
Finalmente, el cambio de nuestra política hacia Cuba se produce en un momento de renovado liderazgo en las Américas. El próximo mes de abril estaremos preparados [se supone que “estaremos preparados” tiene que ver con las ordenes primera, segunda y tercera que hemos citado con anterioridad] para que Cuba se una a otras naciones del hemisferio. Pero insistiremos en que la sociedad civil se nos una para que sean los ciudadanos, y no solo los líderes, los que conformen nuestro futuro.
     Cabe hacer una reflexión y dos preguntas: A partir del presente día 9 de abril, y de los hechos que se han acumulado hasta hoy, incluyendo la orden ejecutiva contra la República Bolivariana de Venezuela, ¿cuál es el futuro “nuestro” que el presidente Obama esperaba que se conformaría en la VII Cumbre de las Américas - y con posterioridad a este magno acontecimiento intercontinental-  por la sociedad civil?
¿A qué sociedad civil se refería entonces el Señor Obama, en el caso de Cuba, si ahora se ha acreditado como tal a un conjunto de mercenarios y reconocidos delincuentes, en lugar de los legítimos representantes de nuestra auténtica sociedad civil seleccionados y enviados desde Cuba?
           No puedo resistirme al sentimiento de desconfianza como ciudadana cubana ante las realidades que se han ido concretando a lo largo de los días, semanas y meses transcurridos en el 2015. Añado una cita final del discurso del 17 de diciembre:
      Y exhorto a todos mis colegas líderes a que le den sentido al compromiso con la democracia y los derechos humanos, que es la esencia de la Carta Interamericana [OEA]. Dejemos atrás el legado de la colonización y del comunismo, la tiranía de los carteles de la droga, los dictadores y las farsas electorales.
(Impresionante resumen histórico de sus fechorías contra Nuestra América.)
      Un futuro de más paz, seguridad y desarrollo democrático es posible si trabajamos unidos, no para mantener el poder [interpreto yo, la “hegemonía”] no para proteger los intereses creados, sino para promover los sueños de nuestros ciudadanos.
     Palabras todas que inducen a lecturas dobles, y que se deben tener bien presentes en los días inmediatos. Porque, además de hablar en más de un idioma, nunca es fácil desentrañar el sutil y muy retorcido “juego” del imperio. ¡No dejemos que nos sorprendan con las trampas de su ajedrez neocolonialista!

La Habana, jueves, 09 de abril de 2015.
Notas
[1] Las palabras resaltadas en negritas se deben a la autora de este artículo. L. A. A.
[2] Por órdenes de Estados Unidos, Cuba fue expulsada de participar en la organización; esta decisión fue tomada mediante la Resolución VI, adoptada en la octava cumbre en Punta del Este (Uruguay), el 31 de enero de 1962. Motivo aducido: la adhesión al marxismo-leninismo es incompatible con el sistema interamericano y que el alineamiento de tal gobierno con el bloque comunista [U rompía la unidad y solidaridad continental
[3] “El 3 de junio de 2009 en la XIX Asamblea General de la OEA, realizada en San Pedro Sula (Honduras), con el apoyo de Bolivia, Ecuador, Honduras, Nicaragua y Venezuela, se logra un acuerdo entre los cancilleres de los países integrantes de la OEA en la llamada Comisión General, presidida por el canciller canadiense Lawrence Cannon, para la re inclusión de Cuba en la entidad. Este acuerdo no integra a Cuba automáticamente a la OEA, sino que deroga en su primer artículo la resolución de 1962 que determinó su suspensión y establece en su artículo segundo la vía para la participación de Cuba. Este habría de constituir un diálogo iniciado por este país con la organización en conformidad con las «prácticas, principios y propósitos» de la OEA.”

*Cubana. Periodista e investigadora histórica y cultural. Licenciada en Historia, con especialidad en Urbanismo. Máster en Ciencias Estudios sobre América Latina, el Caribe y Cuba Miembro de la UNEAC, la Unión de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción y la UPEC. Cumplió tareas como funcionaria del Servicio Exterior del MINREX en Cuba
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