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lunes, 10 de noviembre de 2014

Nuevo editorial de NYT: Acciones contra Cuba han sido “contraproducentes”

 
the new york times cubaLejos de haber logrado su objetivo, las iniciativas de EEUU para el cambio de régimen en Cuba han resultado bastante contraproducentes, asegura The New York Times en  un quinto editorial en menos de 30 días sobre las relaciones bilaterales entre ambos países.

Publicado en la edición digital este domingo -en la impresa el lunes-, el Comité Editorial del diario titula su nueva entrega “En Cuba, desventuras al intentar derrocar un régimen”, en la que asegura que los llamados fondos para la democracia cubana “han sido un imán para charlatanes y ladrones”, y concluye que ”es más productivo lograr un acercamiento diplomático, que insistir en métodos artificiosos”.

El Times confirma las denuncias que ha hecho la Isla durante años acerca de la venalidad de los fondos estadounidenses para la subversión y el estrepitoso fracaso de la política de cambio de régimen. Reitera la necesidad de un acercamiento diplomático entre ambos países, pero de la mano una manzana envenenada: el llamado Carril II.

A continuación, el texto íntegro:

En 1996, motivados por un apetito de venganza, legisladores estadounidenses aprobaron un proyecto de ley promulgando una estrategia para derrocar el Gobierno de La Habana y “asistir al pueblo cubano a recobrar su libertad”. La Ley Helms-Burton, aprobada por el Presidente Clinton, semanas después de que Cuba derribó dos avionetas civiles estadounidenses, ha servido como fundamento para que el Gobierno norteamericano gastara $264 millones de dólares, durante los últimos 18 años, en un intento por instigar reformas democráticas en la isla.

Lejos de haber logrado su objetivo, las iniciativas han resultado bastante contraproducentes. Los fondos han sido un imán para charlatanes, ladrones y buenas pero infructuosas intenciones. Los sigilosos programas han agravado la hostilidad entre las dos naciones, le han dado a Cuba una bonanza propagandística y han bloqueado oportunidades de cooperar en áreas de interés mutuo.

Estados Unidos debe hacer un esfuerzo por promover mayores libertades personales en la isla poblada por 11 millones de habitantes y flexibilizar la rigidez de uno de los gobiernos más opresivos del mundo. Pero tiene que hacerlo mediante una estrategia nueva, producto de la lección de dos décadas de esfuerzos fallidos por desestabilizar el régimen de los Castro.

Durante los últimos años de la administración Clinton, Estados Unidos gastó relativamente poco en programas para promover reformas democráticas en Cuba bajo Helms Burton. Eso cambió cuando George W. Bush llegó al poder en 2001, con el ambicioso objetivo de liberar pueblos reprimidos en todo el mundo. La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, USAID, por su sigla en inglés, mejor conocida por su labor humanitaria que por misiones furtivas, se convirtió en el principal vehículo para implementar proyectos de reforma democrática en Cuba, donde es ilegal.

La inversión en iniciativas para derribar el gobierno aumentó de unos cuantos millones anualmente, a más de $20 millones de dólares en 2004 durante los primeros años de la administración Bush. La mayoría de contratos se otorgaron sin mayores controles a grupos de cubanoamericanos. Uno invirtió el dinero en una estrategia de lobby internacional, de cuestionable legalidad, para persuadir a gobiernos extranjeros a que apoyaran el impopular embargo que Estados Unidos impone sobre la isla. Otro envió montones de revistas de historietas cómicas a la misión diplomática estadounidense en Cuba, desconcertando a sus funcionarios. El dinero también se utilizó para comprar ropa y comida, pero nunca fue posible verificar cuánto llegó a manos de los familiares de presos políticos, como se tenía previsto.

Según un informe publicado en noviembre de 2006 por la Oficina de Rendición de Cuentas, GAO, por su sigla en inglés, un contratista usó los fondos de programas pro democracia para comprar una motosierra de gas, equipos electrónicos, entre ellos Nintendo Game Boys y Sony Play Stations, una bicicleta montañera, abrigos de cuero, carne de cangrejo, y chocolates Godiva. Al momento de hacer una auditoría, los gastos no fueron justificados.

Adolfo A. Franco, el entonces director de la oficina de América Latina de la agencia de ayuda internacional, defendió los programas durante un discurso en la Universidad de Miami, en abril de 2007, afirmando que estaban contribuyendo al gradual fortalecimiento de la oposición política en Cuba. Argumentó que la agencia debía seguir asumiendo “riesgos calculados”, aunque en el Congreso, varios legisladores dudaban de que los esfuerzos estuvieran dando fruto. “Terminar este régimen es una obligación solemne”, declaró Franco, quien es de origen cubanoamericano.

La investigación de la GAO llevó a que la agencia otorgara un mayor porcentaje de los fondos a organizaciones de desarrollo establecidas, incluidas algunas que propusieron iniciativas ambiciosas. En 2008, el Congreso autorizó $45 millones de dólares para los proyectos, una cifra récord.

Un gran proyecto que comenzó durante la administración Bush para expandir el acceso a Internet en Cuba tuvo repercusiones nefastas para el Gobierno de Obama. Una funcionaria de relativo alto rango del Departamento de Estado visitó La Habana en septiembre de 2009, procurando restablecer el servicio postal y cooperar en asuntos migratorios. La visita representó el contacto a más alto nivel con el Gobierno cubano en varios años.

En diciembre, las autoridades en Cuba detuvieron a un subcontratista estadounidense que viajó a la isla cinco veces como parte de una iniciativa de USAID, fingiendo ser turista, para contrabandear equipo de comunicación que no es permitido en la isla.

En ese entonces, varios funcionarios de USAID y el Departamento de Estado no estaban al tanto de la envergadura y naturaleza de algunos de los proyectos encubiertos. Sin embargo, los cubanos, furiosos tras percibir que Washington tenía una política engañosa de dos fases, asumieron una posición rígida frente al prisionero estadounidense, Alan Gross, quien ha sido condenado a 15 años de prisión.

Funcionarios de USAID y el Departamento de Estado quedaron asombrados al caer en cuenta del tipo de riesgos que se estaban tomando, y algunos argumentaron que era hora de suspender los programas encubiertos, llamándolos contraproducentes. Sin embargo, legisladores cubanoamericanos se resistieron enérgicamente para asegurarse de que siguieran en marcha.

Después del arresto de Gross, la agencia de asistencia no volvió a enviar contratistas estadounidenses a Cuba, pero permitió que las misiones las desempeñaran latinoamericanos, que algunas veces fueron detectados por el servicio de inteligencia cubano.

Una investigación de Associated Press reveló un controvertido programa que se llevó a cabo durante el mandato de Obama. De 2009 a 2012, Creative Associates International, una firma con sede en Washington, desarrolló un sistema de mensajes de texto rudimentario, similar a Twitter, conocido como ZunZuneo. El objetivo del proyecto era proveer una plataforma para que los cubanos pudieran difundir mensajes a una audiencia masiva, un mecanismo que finalmente pudiera haber sido usado para organizar multitudes.

El programa fue abolido en 2012. El contratista estaba pagando miles de dólares a la empresa estatal de telecomunicación, y no hubo manera de convertirlo en un proyecto autosuficiente. AP reveló en agosto que USAID estaba enviando a jóvenes latinoamericanos a identificar personas que pudieran ser “agentes de cambio social”, bajo el pretexto de organizar eventos, entre ellos un seminario sobre el virus VIH. Los contratistas, bajo el mando de Creative Associates International, recibieron un poco de entrenamiento para evadir a agentes de inteligencia, y recibieron $5.41 dólares por hora, por una labor que, fácilmente, hubiera podido llevar a que terminaran en la cárcel.

El dinero estadounidense ha proveído comida y alivio a familiares de presos políticos, y ha generado una red limitada de Internet satelital. Pero ha estigmatizado, más que fortalecido, a la comunidad de disidentes.

En lugar de proyectos encubiertos para derrocar el gobierno, los líderes estadounidenses deben encontrar mecanismos para empoderar al cubano común y corriente, expandiendo oportunidades de estudios en el exterior, organizando más enlaces profesionales, e invirtiendo en las nuevas microempresas en la isla. Es positivo que sigan promoviendo mayor conectividad a Internet, pero deben entender que lograr ese objetivo de manera sustancial exige coordinación con el Gobierno cubano. Más importante aún, Washington tiene que reconocer que a lo único que puede aspirar, es a influir de manera positiva en la evolución de Cuba hacia una sociedad más abierta. Para eso, es más productivo lograr un acercamiento diplomático, que insistir en métodos artificiosos.

Tomado de Cubadebate

viernes, 25 de mayo de 2012

Americanizar a Cuba

Por Osmany Sánchez


Hace poco una profesora me contaba sus vivencias en un colegio privado en Honduras en el que estuvo trabajando como profesora invitada hace algunos años. La profe nos contaba que lo primero que le llamó la atención fue que en la biblioteca, hermosa biblioteca según sus palabras, apenas habían libros sobre la historia de Honduras y los existentes estaban en los pisos altos, casi ocultos.

En el primer piso, bien a la vista y con ediciones de lujo estaban libros relacionados con la historia de los Estados Unidos, la biografías de todos los presidentes norteamericanos, etc. En esa misma biblioteca vivió momentos tristes pues los militares  norteamericanos iban a reclutar jóvenes para la guerra en Iraq y ella aunque tenía muchas ganas de hablar con ellos y explicarles que esa no era su guerra, no podía hacerlo.

Durante la exposición de un trabajo relacionado con la temática ambiental una de las estudiantes que estaba exponiendo se refiere al daño ambiental provocado por las bombas atómicas lanzadas por la URSS en Hiroshima y Nagasaki. La profe se vira y le dice a otro miembro del tribunal que la muchacha se había equivocado, que había dicho que las bombas atómicas las había lanzado la URSS y la otra profesora le dijo asombrada: no, no se equivocó, es así…

Nos cuesta pensar que sucedan cosas así, nos parece que es un cuento pero lamentablemente el hecho es real y no podemos decir que es aislado. Si vamos a la historia de Cuba podemos encontrar que lo mismo se intentó hacer con nosotros.

En el lejano 1852 aparecía la siguiente nota en un periódico de Nueva Orleáns:
“[…]  Su lenguaje (el de los cubanos) será lo primero en desaparecer, porque el idioma latino bastardo de su nación no podrá resistir apenas por tiempo alguno el poder competitivo del robusto y vigoroso inglés […]  Su sentimentalismo político y sus tendencias anarquistas seguirán rápidamente al lenguaje y de modo gradual, la absorción del pueblo llagará a ser completa debiéndose todo al inevitable dominio de la mente americana sobre una raza inferior”.

Después de la intervención norteamericana, entre 1900 y 1901, cerca de 2500 jóvenes cubanos ingresaron en varios centros de educación y universidades norteamericanas. Gilbert K. Haroon, director de la Asociación Educacional Cubana, escribía en 1900: “si pudiéramos disponer de mil niños anualmente nos ahorraríamos la mitad de los 100 años que, de otra forma, nos tomará americanizar este lugar”.

Cualquier semejanza con las becas que otorga la Sección de Intereses de los Estados Unidos en La Habana (SINA) para que jóvenes cubanos vayan a pasar cursos de liderazgo en el vecino del Norte no es pura coincidencia.

Quizás alguien pueda pensar que estoy leyendo periódicos viejos, o que estoy siendo paranoico cuando acudo a citas de más de 150 años para acusar al gobierno de los Estados Unidos de querer americanizar nuestro país pero si leemos el Plan Bush nos damos cuenta de que no han renunciado a ese propósito.

Dice el referido plan:
“[...] Organizar programas para recapacitar a los maestros y profesores cubanos”. “[...] Prepararse para mantener abiertas todas las aulas”… “[...] o importar voluntarios temporalmente durante el potencial período de inestabilidad que vendrá, de manera que los niños y adolescentes no estén en la calle envueltos en delitos”.
Descargar el texto íntegro aquí:  Plan-Bush-para-Cuba.pdf

Sería interesante ver cuál es el programa que tienen preparado para recapacitar a los maestros y profesores cubanos. Imagino que ahí les enseñarán a los niños cubanos, entre otras cosas, que si no llega a ser por los americanos los españoles no hubiesen podido ser derrotados en 1898. Ni qué decir de los maestros que importarán, imagino que en sus clases, Martí, Gómez y Maceo serán sustituidos por nombres en inglés. Seguro en los nuevos libros de historia de Cuba dirán que Henry Reeve fue enviado por el gobierno de los Estados Unidos para ayudar a los cubanos.

Hay muchos que se alegrarían de que eso suceda, al final de tanto ir a la SINA ya se sienten americanos, recuerdo que uno de ellos gritó durante una de sus reuniones que Bush era su verdadero presidente e incluso participan en votaciones simbólicas por el presidente de ese país. Es una pena, pero es así, algunos siguen hablando español porque no les queda más remedio pero desde hace mucho tiempo están pensando en inglés.

Imagen y adjunto agregados RCBáez

Tomado de La Joven Cuba




sábado, 16 de julio de 2011

El sistema de justicia que condenó a los Cinco: La Tortura (Octava parte)

Por Salvador Capote* 


Muchos se asombran de las torturas  o  –su expresión eufemística- “castigos crueles e inusuales” prohibidos por la Constitución de Estados Unidos, que han sido impuestos a los Cinco héroes cubanos: largos periodos de permanencia en celdas de castigo en incomunicación total, privación de visitas familiares, desmesuradas y escandalosas condenas, etc., sin entender que los gobiernos de este país, los que más vociferan exigiendo a otros el respeto de los derechos humanos son, al mismo tiempo, los que más los violan, en su propio territorio  y en todos los países a donde llevan la guerra y sus secuelas de destrucción y muerte. La tortura ha sido un fiel acompañante del sistema de justicia de Estados Unidos a través de toda su historia y es más antigua en su cultura que el pastel de manzana.

El “waterboarding” o “ahogamiento simulado”, por ejemplo, método de tortura que en su versión moderna  consiste en aplicar una toalla saturada de agua sobre el rostro de la víctima, haciéndole creer que morirá de asfixia, tiene una larga tradición en Estados Unidos.

En un libro publicado en 1891 (1) su autor, el capitán J.C. Powell, jefe de un campamento de convictos de la Florida a mediados del siglo XIX, describe las técnicas de tortura que utilizaban para castigar a los prisioneros, entre ellas algunas de las rutinarias en Abu Ghraib y Guantánamo, como colgar por los pulgares y el “waterboarding”. A esta última le llamaban entonces “watering” y era una forma más burda que la actual pero en esencia la misma. Consistía en arrodillar al preso, con las manos amarradas a la espalda, junto al abrevadero de las bestias y sumergirle la cabeza en el agua hasta que el guardia consideraba que la víctima estaba a punto de ahogarse.

En la Escuela de las Américas en Panamá, instructores norteamericanos difundieron otra variante del “waterboarding”, el “submarino”, que podia ser “seco” o “mojado”. En el seco o “capucha” colocaban una bolsa plástica en la cabeza del prisionero hasta que su propia respiración lo ahogaba. En el mojado, lo colgaban por los pies y le introducían la cabeza en un tanque con agua, orina u otro líquido hasta que comenzaba a ahogarse. El “submarino” fue utilizado ampliamente por los cuerpos represivos de las dictaduras militares centro y suramericanas y era el método preferido cuando no se deseaba que quedasen marcas en el cuerpo de la víctima.

Pero en los siglos XIX y XX no eran  puntillosos con el conteo. Actualmente parece que sí, pues ahora sabemos (2)  que en la prisión de la Base Naval de Guantánamo el saudita Abu Zubaydah fue “waterboarded” 83 veces y el kuwaití Khalid Sheikh Mohammed  183, ni una más ni una menos, lo cual supongo constituye un récord y debe ser suficiente para que cualquiera confiese cualquier cosa.

En las cárceles en territorio estadounidense, hasta 1968 (Jackson v. Bishop, 8th.Cir.), era común el “strap”,  o azotar con correa. Hoy, el tipo de tortura más utilizado parece ser el confinamiento en solitario en una SHU (“Security Housing Unit”) llamada por los presos “el hueco”, una prisión dentro de la prisión. Imagínese usted por un momento encerrado en una celda de 6 por 10 pies o más pequeña, con puerta de hierro, sin ventanas, con la luz encendida permanentemente, donde se pierde la noción del tiempo y nunca se sabe si es de día o de noche, y esta situación se prolonga durante meses o años. En ocasiones, pueden añadir a su celda otros elementos de tortura: frío, calor, desnudez, ausencia de agua para el aseo, ruido, etc. El prisionero cae en un profundo estado depresivo o en absoluta desesperación y sólo pueden resistir este castigo, sin perder la razón, hombres que posean una gran fortaleza espiritual. Sin embargo, en un día cualquiera, hay no menos de 75,000 y probablemente más de 100,000 presos en celdas de aislamiento en las prisiones de Estados Unidos (3).

El 1o. de Julio de 2011, 43 presos de la infamante SHU de la prisión estatal “Pelican Bay”, en California, comenzaron una huelga de hambre que se ha extendido rápidamente a otras 12 prisiones con la participación de 6,600 convictos. Muchos presos  de “Pelican Bay” han estado en condiciones completamente inhumanas de aislamiento durante años o décadas. Estas SHU fueron inauguradas en la década de 1960 y utilizadas para aislar y castigar a prisioneros políticos (4), pero el “boom” de construcción de estas unidades comenzó en los noventa y se extendió a 40 estados. Hoy las SHU albergan a decenas de miles de presos.

En la década de 1950, los militares norteamericanos y la CIA desarrollaron el programa SERE (5), primero para entrenamiento de sus propios soldados y más tarde para el interrogatorio de prisioneros. De acuerdo al manual de entrenamiento de la CIA de 1963 (“KUBARK [criptónimo de CIA] Counterintelligence Interrogation”) las técnicas de SERE “son exitosas incluso en los casos más difíciles, al inducir la regresión de la personalidad al nivel más primario y débil que se requiera para diluir la resistencia”. En otras palabras, son eficaces porque destruyen la voluntad, la dignidad y la moral del prisionero. Las técnicas están diseñadas para minar su autoestima,  hacerle  perder toda esperanza,  desconectarle de la realidad y  aniquilarle  emocionalmente.

Ya a finales de los años cincuenta, las técnicas de SERE fueron exportadas al Sudeste Asiático y a la América Latina. Hacia 1971, miles de militares extranjeros habían sido entrenados en métodos de tortura de SERE (6).

En 1983, la CIA elaboró una nueva guía (“Human Resource Exploitation Training Manual”) que destaca la eficacia de la violencia física, la privación de las funciones sensitivas y la humillación sexual, para quebrar a los prisioneros.

Las administraciones de Ronald Reagan y George H. W. Busch facilitaron que la CIA continuase con las técnicas de SERE. Pero la responsabilidad por las torturas no es privativa de las administraciones republicanas; en 1995 el presidente Bill Clinton autorizó (“Presidential Decision Directive 39”) la  transferencia (“extraordinary  rendition”) de prisioneros a Egipto para su interrogatorio en ese país donde es notorio que se practicaba la tortura, y la información obtenida era utilizada por los servicios de inteligencia de Estados Unidos evadiendo de este modo las leyes norteamericanas que la prohíben. George W. Bush amplió y perfeccionó este procedimiento, enviando sistemáticamente prisioneros no sólo a Egipto sino también a Arabia Saudita y a otros países aliados. De la tolerancia con las violaciones de derechos humanos en las satrapías se pasó a la complicidad revelando así  la desvergüenza de la política exterior de Estados Unidos.

Después del 9/11, las técnicas de tortura de SERE se utilizaron ampliamente en Afganistán, Irak, en el territorio usurpado a Cuba en Guantánamo;  en la prisión de Bagram (“Bagram Collection Point”), cerca de la base aérea de este nombre en Afganistán; en “Salt Pit”, nombre codificado de una prisión clandestina de la CIA, ubicada al norte de Kabul; y en decenas de otros centros secretos de detención y tortura, o “black sites”, situados en diversos países.

Un informe desclasificado del Inspector General del Departamento de Defensa, ofrece evidencia concreta de que las técnicas desarrolladas en el programa SERE fueron sistemáticamente utilizadas en Guantánamo y, menos sistemáticamente, en Irak y Afganistán (7). No obstante, de la información desclasificada se infiere que en las prisiones secretas estadounidenses ha existido amplio espacio para la iniciativa de los torturadores. En Bagram, por ejemplo, colgaban con cadenas  a los prisioneros al techo de la celda y los golpeaban (“peroneal strikes”) rompiéndoles el hueso largo y delgado de la pierna o peroné y los músculos, nervios y vasos sanguíneos que lo acompañan. El sufrimiento es indescriptible y se sabe que al menos dos personas, Habibullah y Dilawar, fueron golpeados de esta manera hasta causarles la muerte (8). En enero de 2010, mediante el uso de la ley de libertad de información, se pudieron conocer los nombres de 645 de los presos de Bagram.

Después de los escándalos de Abu Ghraib y de otros centros de detención, los militares abandonaron, al menos formalmente, el uso de estas técnicas, pero  la CIA en sus prisiones secretas  continuó empleándolas, legalizadas por la “Military Commissions Act” de 2006, ley con apoyo bipartidista calificada de “vergonzosa” por Noam Chomsky (9). Torturas como la hipotermia inducida, la privación del sueño, la asfixia simulada y otras, son utilizadas por la CIA sin temor a consecuencias legales.

Estados Unidos llegó a tener más de 14,000 prisioneros en su vasta red de cárceles secretas en el extranjero. Por lo menos 34 ciudadanos estadounidenses han sido torturados y asesinados en estos “black sites” (10).

La administración de George W. Bush trató de crear un nuevo marco legal que permitiese la detención arbitraria por tiempo indefinido y la tortura de los prisioneros. Este marco legal se estableció mediante una serie de memorandos, llamados por Chomsky “los memos de la tortura”.  El 9 de enero de 2002, John Yoo, de la oficina de asesoría legal (“Office of Legal Councel”) del Departamento de Justicia y tal vez el principal ideólogo de la tortura en esta etapa de la historia de Estados Unidos, elaboró un memo en el cual concluye que ninguna ley de la guerra, incluyendo las Convenciones de Ginebra, eran aplicables al conflicto en Afganistán. La conclusión, horripilante para todo jurista serio de Estados Unidos, fue respondida adecuadamente por el principal consejero legal del Departamento de Estado, William Howard Taft, quien le señaló graves errores, pero Yoo había elaborado los argumentos que el presidente quería escuchar y, en consecuencia, su opinión prevaleció.

Terminado el mes de enero, el consejero de la Casa Blanca y posteriormente fiscal general, Alberto González, se convirtió también en apologista de la tortura y señaló en un memo al presidente Bush la necesidad de obtener rápidamente información de los detenidos. “Este nuevo paradigma –de acuerdo con González- vuelve obsoletas las estrictas limitaciones de los Convenios de Ginebra al interrogatorio de los prisioneros enemigos.” Es verdaderamente increíble que quien propuso que el gobierno de Estados Unidos actuase al margen de los convenios internacionales y de la Ley de Crímenes de Guerra de 1996, haya tenido como premio su nombramiento como fiscal general, el cargo con mayor responsabilidad en la aplicación de la ley.

Debido a la oposición del Secretario de Estado Colin Powell, el 7 de febrero de 2002 el presidente Bush, convertido en matador, toreó la situación con una verónica completa: Estados Unidos respetaría las Convenciones de Ginebra en las operaciones en Afganistán pero no con Al-Qaeda ni con los talibanes; es decir, las respetaría en abstracto, no en la situación real de la guerra.

Elaborados ya los argumentos para eludir los convenios internacionales, los asesores de Bush pasaron a una segunda etapa en la cual crearían las bases pseudolegales para esquivar las leyes federales que prohíben la tortura. El 1o. de agosto de 2002, John Yoo y Jay Bybee, consejero también este último de la oficina de asesoría legal (OLC) escribieron dos memos, solicitados por Alberto González. En el primero (publicado en 2004), Yoo y Bybee ofrecieron una nueva y muy estrecha definición de la tortura, aconsejaron a los interrogadores invocar las doctrinas de “defensa propia” y de “necesidad” y llegaron al colmo de afirmar que el presidente tenía el poder de autorizar la tortura con independencia de las leyes federales.

En el segundo memo, que no se publicó hasta el mes de abril de 2009, se aprobaban todas las técnicas de interrogatorio propuestas por la CIA, incluido el “waterboarding”, consideradas como torturas en numerosos documentos nacionales e internacionales. Si Alberto González fue nombrado fiscal general, no es de sorprender que Jay Bybee haya sido nombrado posteriormente por Bush para el cargo vitalicio de juez de la Corte del Noveno Circuito de Apelaciones.

En diciembre de 2002, el Secretario de Defensa, Donald Rumsfeld aprobó un memorando, llamado “el memo de Haynes”, escrito por William J. Haynes, principal consejero del Departamento de Defensa, en el cual éste solicitaba la aprobación de nuevas técnicas de tortura que incluían el confinamiento en solitario, en silencio y oscuridad total, durante 30 días.

En mayo de 2005, la OLC elaboró tres memos secretos, firmados por su jefe, Steven Bradbury, en los cuales se afirma que ninguna de las técnicas de interrogatorio de la CIA se puede calificar como tortura, ni siquiera de tratamiento cruel, inhumano o degradante. Esto, cuando desde hacía ya largo tiempo, las imágenes dantescas de los torturados en Abu Ghraib, en  Guantánamo y en las cárceles secretas, recorrían el mundo.

El último memo de la OLC sobre las técnicas de tortura de la CIA fue escrito en Julio de 2007 en respuesta a una interpretación de la Corte Suprema según la cual las Convenciones de Ginebra amparaban a los detenidos de Al-Qaeda. La OLC no acató la decisión de la Corte Suprema y afirmó que si el programa de la CIA violaba las Convenciones de Ginebra el presidente tenía el poder para declarar, simplemente, que no eran aplicables. ¡Así de fácil!.

En el gobierno de Barack Obama observamos el restablecimiento de la ley, no su aplicación. El fiscal general, Eric Holder, reconoció que el “waterboading” clasifica como tortura y se han prohibido las técnicas de “enhanced interrogation” (interrogatorio avanzado) promovidas por Bush, pero aún existen los tribunales militares (“military commissions”) y permanecen todavía en la prisión de Guantánamo 171 detenidos. No parece tampoco que la administración de Obama tenga mucho interés en llevar ante los tribunales a los torturadores  y, mucho menos, a los ideólogos de la tortura y a los que la autorizaron, ocultaron y sistematizaron. Holder anunció recientemente, después del estudio realizado durante dos años por un fiscal especial, que sólo se presentarán cargos criminales en dos casos de asesinatos pepetrados por la CIA. 
Esto quiere decir, como señala un editorial de “The Guardian” (11) que se juzgarán actos criminales no autorizados, pero los más trascendentes, los autorizados, no se enjuiciarán.

Kenneth Roth, director ejecutivo de “Human Rights Watch”, grupo defensor de los derechos humanos, afirmó en una nota de prensa que “el presidente Obama ha tratado la tortura como una política desafortunada y no como un crimen”. En un informe publicado el 11 de Julio de 2011 por esta organización, se exige al gobierno de Estados Unidos que investigue las torturas que se alega fueron autorizadas por el ex-presidente George W. Bush, el vicepresidente Dick Cheney, el secretario de estado Donald Rumsfeld y el director de la CIA, George Tenet, entre otros. HRW alega que Bush era la máxima autoridad en las operaciones y que aprobó públicamente el uso de torturas por la CIA. La administración de Bush, además –continúa HRW- creó un programa de detención clandestino mediante el cual los prisioneros eran encerrados en lugares secretos sin informar a sus familiares y sin permitir el acceso de la Cruz Roja Internacional, y los detenidos eran enviados ilegalmente a otros países donde seguramente serían torturados.

Según HRW existen documentos desclasificados, entre ellos una autorización presidencial de las prisiones secretas, suficientes para iniciar un proceso de investigación criminal (12).
(1) – J.C. Powel: “The American Siberia”, a facsimile reproduction of the 1891 Edition, The University Press of Florida, Gainesville, 1976.
(2) - Marjorie Cohn: “Avoiding Impunity: The Need to Broaden Torture Prosecution,  JURIST – Forum,  July 8, 2011.
(3) -  Kevin Goszola: “Pelican Bay Prison Hunger Strike Shines Light on True Character of US Prison System”, FDL, July 11, 2011.
(4) -  Li Onesto: The California Prison System. The Pelican Bay Prison Hunger Strikers: We Are Human Beings!, Global Research, July 12, 2011.
(5) -  SERE: Acrónimo de  “Survival, Evasion, Resistance and Escape”, llamado así porque en sus comienzos era un programa de entrenamiento para soldados norteamericanos; luego se transformó para utilizarlo en el interrogatorio de prisioneros.
(6) -   Michael Otterman: “American Torture”, Pluto Press, 2007, p.12.
(7) - Stephen Soldz: “Shrink and the SERE Technique at Guantanamo”, Counterpunch, May 29, 2007.
(8) -   Editorial: “Patterns of Abuse”, New York Times, May 23, 2005.
(9) -   Noam Chomsky: “Los memos de la tortura”, Chomsky.info, May 24, 2009.
(10)    Michael Otterman: Idem, p. 13.
(11)     Editorial: “Torture: crimes with impunity”, The Guardian, U.K., 12 July 2011.
(12)     CBS News: “Group urges probe into alleged Bush-era torture”, 12 July 2011.
*Bioquímico cubano, actualmente reside en Miami. Trasmite con cierta regularidad por Radio Miami el Programa “La Opinión del Día”, que aparece poco después en laradiomiami.com. Es colaborador de Areítodigital.net; participa, con la Alianza Martiana, en la lucha contra el Bloqueo impuesto a Cuba por Estados Unidos.
Imagen agregada RCBáez

viernes, 24 de junio de 2011

A ésto, le llaman democracia...

Mafia cubano americana revierte flexibilización de viajes


Washington, 23 jun (EFE).- El Comité de Asignaciones de la Cámara de Representantes de EEUU revirtió hoy, en un voto a viva voz, la flexibilización de viajes y remesas a Cuba que ordenó en 2009 el presidente, Barack Obama, normativa que aún debe pasar por el pleno del Legislativo.

El comité aprobó una enmienda presentada por el legislador cubanoamericano de Florida, Mario Díaz-Balart, dentro del proyecto de ley de gastos para servicios financieros para el año fiscal 2012, que revoca la orden de Obama respecto a los viajes y remesas de cubanos con familiares en la isla.

En la práctica, las autoridades regresarían a las restricciones impuestas durante la Presidencia de George W. Bush, en el marco del embargo que EEUU mantiene contra Cuba desde hace más de cuatro décadas.

Si la enmienda de Díaz-Balart se convierte en ley, el Gobierno tendría que aplicar la normativa previa a 2009, de manera que los cubanoamericanos sólo podrían visitar a familiares cercanos en Cuba una vez cada tres años, sin excepciones humanitarias, según activistas.

Además, se impondrían límites a la cantidad de dinero en remesas que podrían enviar a la isla.
"Esto es totalmente inaceptable... quienes apoyan el embargo votaron una vez más, por dividir a las familias cubanoamericanas de sus familiares en Cuba", según un comunicado del Grupo de Trabajo para América Latina (LAWG), una colectividad de estudios políticos a favor de flexibilizar el embargo contra Cuba.

"Si esta enmienda se convierte en ley, la mayoría de los cerca de 400.000 cubanos que viajaron a Cuba el año pasado a ver a sus familias ya no podrían hacerlo, y se cortarían las remesas que les ayudan a sobrevivir en una difícil economía cubana", se quejó el grupo.

Pero el proyecto de ley aún tiene un largo camino que recorrer, ya que debe ser debatido y votado en el pleno de la Cámara de Representantes, y el Senado también tiene que estudiar su propia versión.

En enero pasado, Obama anunció la flexibilización de los viajes a Cuba para grupos culturales, religiosos y académicos, como parte de los esfuerzos de su Administración para presionar por un cambio democrático en la isla.

La ley federal, no obstante, dejó en pie las restricciones de viaje para la mayoría de los estadounidenses.

No obstante, según un informe de las autoridades cubanas, el número de ciudadanos estadounidenses que viajan a Cuba ha aumentado gradualmente bajo la Administración Obama y este mismo año podrían registrar una cifra récord.

La Oficina Nacional de Estadísticas de Cuba indicó en el informe que aproximadamente 63.000 ciudadanos estadounidenses viajaron a la isla en 2010, en comparación con los 52.500 de 2009 y los 41.900 de 2008.

Esas cifras no incluyen a los 350.000 cubanoamericanos que se calcula viajaron a Cuba el año pasado. EFE
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Publicado por M. H. Lagarde paraCambios en Cuba el 6/23/2011 08:18:00 PM

Vea video relacionado: Reacción de los cubanos residentes en EEUU

http://www.youtube.com/watch?v=PbI1iAlCQhQ
 

sábado, 18 de junio de 2011

Los cubanos anticubanos

Por Lázaro Fariñas*

 

Hace muchos años atrás, publiqué un artículo en El Nuevo Herald de Miami en el que, refiriéndome a los exiliados derechistas de aquí, decía que estos habían empezado odiando al régimen revolucionario de La Habana y a sus dirigentes, para haber terminado odiando a Cuba y a su pueblo. Caigo en la pedantería de citarme a mí mismo al ver que nada ha cambiado a través de los años. El sector ultraderechista del auto llamado exilio cubano, no es anticastrista ni anticomunista, es, simplemente, anticubano.

Bastan varios ejemplos para comprobar que lo que afirmo no es mentira, ni que al decirlo lo hago solamente para atacar ese sector de los cubanos que viven principalmente en los Estados Unidos, en España y algunos pocos en la isla:

  • Todos apoyan la política agresiva de EEUU contra Cuba, y quieren que las tropas norteamericanas desembarquen en la isla, después de haber sido bombardeadas sus ciudades y población, tal y como sucedió en Irak y está sucediendo ahora en Libia. Apoyan el embargo que los Estados Unidos le han implementado a Cuba, que en muchos casos ha llegado a impedir que el gobierno de Cuba adquiera equipos médicos necesarios para salvar la vida de sus ciudadanos. Cuando el equipo nacional de béisbol o cualquier otro tipo de equipo deportivo de Cuba sale a competir en el extranjero, gritan a los cuatro vientos que quieren que estos sean derrotados. Cuando los artistas cubanos vienen a actuar en los Estados Unidos, critican y acusan al gobierno federal por haberle dado las visas para que puedan presentarse en este país. Cuando pueden, le hacen demostraciones frente a los lugares en que se presentan.
  • Le tienen un odio visceral a Hugo Chávez y al gobierno venezolano, solamente porque este le suministra, a precio preferencial, el petróleo que los cubanos necesitan para poder alumbrarse y movilizarse.
  • Aplaudieron y apoyaron a Pedro “El Breve”, aquel triste personaje que asumió la presidencia de Venezuela inmediatamente después del golpe de estado contra Chávez, por haber tomado, como primera medida, el cortarles los suministros petroleros a la isla.
  • Se alegran cuando cualquier fenómeno atmosférico destruye propiedades y viviendas en el territorio nacional.
  • Están haciendo todo lo posible para presionar al gobierno federal para que haga algo que impida que compañías extranjeras perforen pozos petroleros en las zonas que le pertenecen a Cuba en el Golfo de México y así los cubanos se liberen de la dependencia petrolera.
  • Apoyan vehementemente la política de Posición Común de la Unión Europea hacia Cuba.
  • Lograron forzar al gobierno de George Bush padre para que firmara la Ley Torricelli y a Bill Clinton para que hiciera lo mismo con la Ley Helms-Burton, ambas leyes que sirvieron para apretar más las medidas criminales que ahogaban al pueblo cubano en los momentos que el país había perdido a su principal socio comercial y se hundía en una crisis económica y social de gran envergadura que hizo aparecer enfermedades desconocidas en la población por falta de medicinas y alimentos.
  • Quieren que los Estados Unidos suspendan los viajes familiares de los cubanos residentes en este país.
  • Obligaron al presidente George W Bush a que redefiniera los lazos familiares, al impedir que un cubano fuera a la isla a ver a un primo o a un tío, afirmando que estos no eran familia cercana, además, que solo podían ver una madre, un padre o un hermano una vez cada tres años. Tan fue así, que en muchísimos casos las autoridades de este país le daban a escoger a los cubanos, ante la enfermedad de una madre o un padre, si quería verlos en el hospital o en la funeraria.
  • Lograron que el que viajaba no pudiera llevarles más de trescientos dólares a los familiares en la isla. Buscan que deserten los médicos que cumplen misiones humanitarias en el exterior, ofreciéndoles visas para ingresar en USA.
  • Creo que son suficientes ejemplos para demostrar la maldad de estos individuos que se pasan la vida llenándose la boca para decir que lo que quieren para la isla es la libertad y la democracia, cuando lo que verdaderamente desean, y han trabajado siempre para ello, es hundir al pueblo cubano en la miseria y en el hambre. Son profundamente anexionistas ya que quieren que Cuba sea una colonia de los Estados Unidos.

Odian a Cuba y al pueblo cubano, por eso, que ni siquiera se deben ofender cuando se les acusa de anticubanos, porque eso es lo que son, cubanos anticubanos.

*Periodista cubano residente en EEUU.

Fuente: enviado por el autor a MARTIANOS-HERMES